Blogia

Antón Castro

ELOGIO DE BORJA

Elogio de Borja

 

Borja, Bursau en la antigüedad, es y ha sido una de esas localidades llenas de atracción, de carácter, de personajes. Era ese lugar especial que antecedía a Veruela, a Maleján y Bulbuente. Veruela es el reino del Moncayo, de Bécquer y de la brujería. En Maleján residía Emilio Alfaro, médico que escribía guiones, hacía películas, se carteaba con Buñuel y tenía el corazón inflamado de sueños y política. En Bulbuente veraneaba Julio Alejandro, con su hermana Matilde, que acaba de morir; cuando disminuía la ferocidad del sol se iba hacia el monasterio porque allí “percibía el olor del mar tumultuoso”. Manuel Gracia Rivas es un sabio de diccionario y buen conocedor de la aventura de Pedro Porter y Casanate, el zaragozano que delimitó las costas de California. Borja es el lugar donde nació Juan José Nogués, el único portero aragonés que ha sido internacional absoluto: sus hermanos conservaban sus fotos de “cancerbero de goma” y los recuerdos de un choque heroico ante Mussolini, cuando reemplazó a Zamora. Borja era la tierra de los viñedos, del arte y el patrimonio, del canto coral y del jazz: cada verano la villa se convertía en un apéndice de Nueva Orleáns o Chicago. Y es el lugar donde nació Romualdo Nogués, cuyas memorias aluden a su condición de viejo soldado de Borja, y donde fallecieron y reposan el gran Braulio Foz, Valentina Ventura, aquella niña ideal que fue la primera enamorada de Ramón J. Sender, y Ana María Navales, que culminó allí una vida literaria que discurrió entre Zaragoza, la ficción y las regiones de Bloomsbury. Por ser, Borja es también la tierra de Luis María Garriga, exalcalde y atleta olímpico que saltó justo antes de que lo hiciera el legendario Dick Fosbury.

 

*De 'Cuentos de domingo' en HERALDO DE ARAGÓN. En la ilustración de Cano, la joven Valentina Ventura y su enamorado Pepe Garcés (Ramón J. Sender, de niño).

EL AÑO QUE MURIÓ MARILYN

[Ayer domingo, en su sección 'Nunca se sabe' de Heraldo de Aragón, Luis Alegre publicaba este artículo centrado en su infancia y adolescencia y en su gran amigo José Luis Campos, que acaba de cumplir 50 años.]

LOS DEL 62 SOMOS GENTE DE SUERTE. NUESTROS PADRES NO FUERON TAN AFORTUNADOS. ES UNA LÁSTIMA QUE NO HAYAMOS SIDO UN POCO MEJORES

 

EL AÑO QUE MURIÓ MARILYN

Por Luis ALEGRE

 

Un sábado de este verano, en Calamocha (Teruel), los quintos del 62 nos reunimos en una velada para celebrar que hemos llegado al año en el que cumplimos los 50. El alma de la organización fue José Luis Campos, alguien que, ya de niño, era el mejor catalizador de todos nosotros. José Luis comenzó a diseñar el festejo en el verano de 2011. Fue la fiesta preparada con más mimo a la que yo haya asistido nunca.

 

Cumplir 50 años tiene algo inquietante. Hace tiempo que ya has rebasado la mitad de la duración media de una vida. Y resulta que estos primeros 50 se te han pasado volando. En una fiesta así también hay otra cosa muy inquietante: te vas a reencontrar con gente después de demasiados años. Con esas personas compartiste casi todo cuando eras un crío y es posible que ahora no compartas casi nada. Y, luego, está la impresión que te puede producir comparar las caras que recuerdas con las caras que ves o advertir la cara que ponen los otros cuando ven la tuya. Uno de los momentos de mayor zozobra es ese en el que saludas a aquella chica que te volvió loco en tu adolescencia. En Calamocha, varios de los quintos del 62 coincidimos en la misma musa: Consuelo Rodríguez. No la veíamos hacía 25 años, por lo menos. Sigue estando mucho mejor que nosotros. A medida que pasaba la madrugada, uno detrás de otro, nos acercábamos a Consuelo y se lo dejábamos caer: “Yo estuve enamorado de ti”. Lo que no nos atrevimos a decirle entonces, se lo decíamos ahora, 35 años después. Se puede tardar más, pero es complicado. Ella, como es natural, nos decía que no se enteró, que jamás lo supo.

 

Los que nacimos el año que murió Marilyn somos gente de suerte. Nuestros abuelos, padres y hermanos mayores no fueron tan afortunados. Somos de los primeros que nos libramos de la Guerra Civil y de la pesadilla de la posguerra, dos insuperables traumas colectivos de la España del siglo XX. Somos de los primeros cuya infancia convivió con el Seat 600, el frigorífico, el bikini, la tele, la calefacción y el agua corriente. Vivimos la muerte de Franco sin llegar a sufrirlo demasiado. Pertenecemos a la primera generación que pudo acceder, de forma masiva, a la Universidad. Nuestra adolescencia coincidió con el furor del baile agarrado y con Marisol en la portada de “Interviú” y nuestra juventud con el 12 a 1 a Malta y la entrada en Europa. Es una lástima que no hayamos sido un poco mejores.

 

Hasta los 18 años los españoles del 62 recibimos una avalancha de impactos emocionales: los goles de Marcelino, las fugas de “El Lute”; el “Yo soy aquel” de Raphael y el “La, la, la” de Massiel; Laura Valenzuela y Joaquín Prat en “Galas del sábado”, Sancho Gracia en “Los tres mosqueteros”, Trampas en “El virginiano” y Pepe Martín y Emma Cohen en “El conde de Montecristo”; el cuerpo de Carrero Blanco por los aires; los Chiripitifláuticos y la voz de Alfonso Sánchez; el Wimbledon de Manolo Santana y el oro de Paquito Fernández Ochoa; los cromos de fútbol; el duelo Eddy Merckx-Luis Ocaña y el duelo Ángel Nieto-Ángel Nieto; el Óscar de Luis Buñuel; Ana Belén en “El amor del capitán Brando” y Amparo Muñoz todo el rato; Arrúa, Violeta y Perico Fernández; Zipi y Zape, Mortadelo y Filemón, El Jabato y el capitán Trueno; Uri Geller con José María Iñigo y Serrano Suñer con Balbín en “La clave”;“Black is Black” de Los Bravos, “El himno a la alegría” de Miguel Ríos, “Balada de otoño” de Serrat, “Eva María” de Fórmula V, “Oh, July” de Los Diablos, “El Jardín prohibido” de Sandro Giacobbe, “Un beso y una flor” de Nino Bravo y “La Ramona” de Fernando Esteso;  Kiko Ledgard y Victoria Abril en el “Un, dos, tres”; el “¿Por qué te vas” de Jeanette en “Cría cuervos” de Carlos Saura; Fernán-Gómez en “El espíritu de la colmena” y Lola Gaos en “Furtivos”; el estreno de “Viridiana”; la muerte de Fofó y de Félix Rodríguez de la Fuente; las paradas de Luis Arconada; el fallo ante Brasil del enorme Cardeñosa; el “Pablo, Pablito, Pablete” de José María García; la peluca de Carrillo; el “La calle es mía” de Fraga, el “Ja sóc aquí” de Tarradellas y el “Hay que ser socialista antes que marxista” de Felipe González; el delirio terrorista; Eloy Fernández Clemente en la cárcel y Emilio Gastón en el Congreso;  “La peseta” de Joaquín Carbonell; “La vieja” de José Antonio Labordeta y “Venimos simplemente a trabajar” de La Bullonera; “Linda” de Miguel Bosé y aquello de “Al día siguiente nacía y luchaba por sobrevivir”, de los Pecos, y “Siempre me voy a enamorar de quien de mí no se enamora” de Camilo Sesto.

 

También nos marcó algo: la loca obsesión de nuestros padres por darnos una vida mucho más fácil que la suya. No estoy seguro de que les hayamos agradecido como merecen hasta qué punto lo lograron. Esa murga de “la cultura del esfuerzo” la representan ellos mucho mejor que nosotros y, desde luego, mucho mejor que los que nacieron desde mediados de los 70 y, por supuesto, que los que han nacido en los últimos 20 años. La última generación ha vivido una España más confortable, menos exigente, más definitivamente pija. Ahora se descubre que muchos de los cimientos de ese bienestar eran extremadamente frágiles y escondían un artificio, un espejismo, una completa mentira. Una de las grandes incógnitas de esta crisis de terror es si, sobre todo los jóvenes que han crecido entre algodones, están preparados para caminar por la cuerda floja.

 

Justo hoy domingo cumple 50 años José Luis Campos, el líder de mi quinta. José Luis es ahora Director de Comunicación y Marketing de la Denominación de Origen Vino de Cariñena y Director de Onda Cero Calamocha. Antes, animó iniciativas empresariales, sociales y periodísticas, como el despegue del Jamón de Teruel o la consolidación de Antena Aragón. De algún modo, José Luis Campos simboliza lo mejor de mi generación de chicos de pueblo. Él sabe muy bien cómo se camina por la cuerda floja.

 

*La foto de Marilyn es de Bert Stern; la de José Luis Campos de la Academia de Tv.

JUAN ECHANOVE Y CARIÑENA

JUAN ECHANOVE Y CARIÑENA

JUAN ECHANOVE:

“LAS CARACTERÍSTICAS DEL TERRENO HACEN QUE EL VINO

DE CARIÑENA SEA UNA DE LAS MEJORES REFERENCIAS DEL MUNDO”

 

El protagonista de “Un país para comérselo”, que será el invitado de honor este sábado en la Fiesta de la Vendimia de la D.O.P. Cariñena, destaca que “encender la Fuente del Vino es participar en las vidas de esta gente maravillosa que hacen del vino una razón de existir”  

 

“A mí de Aragón me tira todo, hay algo de austeridad en el paisaje, de sencillez y de corazón que es lo que se aplica a los productos y hacen que la gastronomía aragonesa sea muy interesante”

 

(Equipo de Maaszoom. Jueves, 30 de agosto de 2012).- Juan Echanove, con más de una veintena de premios a sus espaldas, se ha convertido por méritos propios en uno de los mejores actores de la escena española. Desde hace unos años compagina la interpretación con su afición por la gastronomía, que ha demostrado en el programa de TVE “Un país para comérselo” en el que comparte mesa y mantel con su gran amigo Imanol Arias. Además, Echanove ha conseguido “su sueño”, llevar a cabo un proyecto de agricultura ecológica: Granja Rosendo. Por esta relación tan estrecha con la gastronomía española la D.O.P. Cariñena lo ha nombrado invitado de honor de la XLVI Fiesta de la Vendimia y será el encargado de hacer el encendido de la Fuente de la Mora el próximo sábado 1 de septiembre.

Pregunta.- Este año es usted el invitado de honor de la Fiesta de la Vendimia de la Denominación de Origen Protegida Cariñena, un papel que han ejercido en años anteriores los Reyes de España, el seleccionador nacional Vicente del Bosque o la ex ministra Carme Chacón, ¿qué se siente al ser el protagonista de esta celebración?

Respuesta.- Es un gran honor que la Denominación te invite a presenciar una fiesta tan importante para la vendimia y para la comarca. Encender la fuente del vino es participar en las vidas de esta gente maravillosa que hacen del vino una razón de existir.

 

P.- Como buen conocedor de la gastronomía española, ¿qué opinión le merecen los caldos de la Denominación de Cariñena?

R.- Me parece que es uno de los rasgos emergentes de la gastronomía más importantes de los últimos años. Qué decir del Vino de las Piedras... esa identificación que tiene el vino de la Denominación Cariñena con un sabor mineral y con las características propias del terreno lo hacen ser una de las mejores referencias del mundo. Yo creo que las variedades del vino sobre todo, y muy especialmente, la garnacha, es tan peculiar y tan especial que hace del Cariñena un vino de presente y de futuro.

 

P.- Ha divulgado el buen comer y beber a través del programa de televisión “Un país para comérselo”, con el que recorrió España acompañado por Imanol Arias, y de otras iniciativas como su libro “Curso de cocina para novatos”. ¿Cuándo comenzó este interés por la gastronomía?

R.-  Mi interés por la gastronomía empezó el mismo día que comencé mi gira de teatro, con 17 o 18 años. Me di cuenta que gracias al teatro tenía la oportunidad de conocer la diversidad de paisajes y de gentes de mi país y, cómo no, de su comida, ahí fue cuando empezó a engancharme.

 

P.- Imanol Arias es dueño de la Bodega Cepa 21, ¿a usted no le ha picado el gusanillo de invertir en un negocio bodeguero?

R.- Yo participo junto con un grupo muy amplio de gente en una bodega de la Ribera del Duero que se llama Cinema, pero mi participación es muy limitada, casi casi presencial, pero es un proyecto de un vino económico, asequible a todo el mundo y por eso me metí en él. Es un vino muy rico, tempranillo cien por cien y ahí estamos haciéndolo poco a poco.

 

P.- En los programas de Un país para comérselo que le dedicaron a Aragón usted comentó que esta tierra le “tira”, ¿cuál es el motivo?

R.- A mí de Aragón me tira todo, me encanta Zaragoza, el correcalles del Tubo... pero me gusta también la referencia de sus productos del Maestrazgo, Fuentes, toda la ribera del Ebro, Calanda, Calatayud… En fin, hay toda una serie de zonas que se asocian con productos que me parece que tienen una gran riqueza. En Aragón también hay algo de austeridad en el paisaje, de sencillez y de corazón que es lo que se aplica a los propios productos y que hacen que realmente la gastronomía aragonesa sea muy interesante. No creo que en este momento se pueda decir que la gastronomía aragonesa sea de Estrellas Michelín, yo creo que es una gastronomía real, con los pies en el suelo y que tiene mucho futuro que recorrer.

 

P.- ¿Qué destacaría de la gastronomía aragonesa?

R.- Hay muchísimas cosas... Pero si tuviera que elegir tres productos aparte del vino de Cariñena que por supuesto lo pondría muy alto me quedaría con el ternasco que es inigualable, los melocotones de Calanda, los tomates morados de Aragón y las cebollas de Fuentes de Ebro que son algo espectacular y por supuesto, la trufa de Sarrión que es la joya de la corona. Aunque no me querría olvidar de los platos de legumbres y en especial los garbanzos con congrio, creo que es un plato de la gastronomía aragonesa ancestral.

 

P.- Además, tiene en marcha el proyecto La Granja Rosendo basado en la agricultura ecológica. Háblenos de él.

R.- Yo cultivo junto a un amigo en la temporada estival hortalizas de calidad a límite de crecimiento, es decir, a más de 1.000 metros de altitud. Un trabajo ímprobo pero se consiguen unos productos que difícilmente se encuentran en otros sitios. Elegí la horticultura porque de todas las familias de productos me quedo sin duda con la huerta, no quiero decir con ello que sea vegetariano ni que desprecie el resto de productos, ni mucho menos,  pero creo que los productos de la huerta cuando son bueno se encuentran sabores realmente sugerentes.

 

P.- ¿Y qué hacen exactamente con los productos de la huerta?

R.- Pues suministro de productos al restaurante de mi amigo que está en el mismo pueblo de Madriguera (Segovia) que es donde tenemos la granja. Además, también damos un servicio de venta online pero sobre todo para lo que me sirve es para dar rienda suelta a mi afición por la horticultura.

 

P.- Entonces, ¿se podría decir que sus dos pasiones son su profesión de actor y la gastronomía?

R.- Sin duda (dice riéndose)

 

P.- ¿Cuál es su plato favorito?

R.- Depende de la estación... Para el tiempo en el que estamos el cuerpo ya me pide unas pochas, creo que ya cuando bajen un poquito las temperaturas a todo el mundo empieza a apetecerle un buen plato de pochas o simplemente un buen hervido de judías y patatas acompañado con un poquito de cebolleta fresca de Fuentes, eso sí sería un plato ideal.

 

P.- El sector agroalimentario es uno de los que más están resistiendo la crisis. ¿Debería tener más apoyo por parte de las administraciones?

R.- Pues sí, yo creo que el sector agroalimentario es el que nutre al sector turístico. Una de las relaciones más importantes de las que goza nuestro país es la de vincular al turismo a través de la gastronomía, y si perdemos ese vínculo perdemos una entrada de capital muy importante. Hay que ayudar a los productores, no puede ser que un kilo de tomates cueste lo que cuesta en una tienda y que en el campo se pague al precio que se paga… ¡Es una injusticia! y es algo que se debería arreglar. Lo que pasa es que, a lo mejor, el tiempo en el que vivimos es el peor para arreglarlo todo pero no se puede dejar morir ese sector que alimenta a muchísima gente en nuestro país.

 

“ES MUY DIFÍCIL QUE TVE RENUNCIE A UNA SERIE

TAN ARRAIGADA COMO CUÉNTAME

 

P.- A sus 51 años ha intervenido en casi un centenar de películas, obras de teatro, series de televisión; ha recibido una veintena de premios, entre ellos dos Goyas, y el reconocimiento del público y de la crítica. ¿Qué valora más de su intensa carrera? ¿tiene algún reto o asignatura pendiente?

R.- Cuando uno tiene un currículum tan grande lo único que demuestra es que tiene muchos años (dice riéndose). Pero yo soy una persona que vive el día a día, creo siempre que lo mejor está por llegar y entonces lo que espero es hacer mi trabajo bien y el de mañana hacerlo mejor. Lo importante es que el mañana me siga ilusionando la vida con la misma intensidad con la que me ilusiona hoy.

 

P.- ¿Cuáles son sus próximos proyectos profesionales?

R.- Seguir grabando la próxima temporada de “Cuéntame” y pensar qué obra de teatro ponemos en pie después de la última que ha sido “Desaparecer” cuya gira hemos terminado hace muy poco. Aunque sí que me gustaría estar un año sin hacer teatro y empezar ya en la temporada 2013-2014.

 

P: Uno de sus papeles más conocidos es el de Miguel Alcántara en la serie “Cuéntame como pasó”, ¿qué nos puede adelantar de la nueva temporada? ¿habrá algún cambio importante en la vida de Miguel?

R: Va a haber muchos cambios, no puedo desvelar las tramas pero es una temporada en la que a Miguel le ocurrirán cosas muy importantes en su vida.

 

P: Entonces, ¿la serie no peligra de la parrilla de TVE?

R: No, la serie no peligra, estamos grabando su décimo cuarta temporada y su salud es muy buena, estamos en unos tiempos muy complicados pero creo que es muy difícil que TVE renuncie a un producto como “Cuéntame” que tiene tanto arraigo, porque es una serie que recompone el pasado para las personas que lo han vivido. Qué mejor manera de explicarle a un nieto lo que eran los años setenta y ochenta en España que viendo “Cuéntame”.

 

BIOGRAFÍA DE JUAN ECHANOVE

 

Juan Echanove nació el 1 de abril de 1961 en Madrid. Estudió con los Menesianos donde comenzó a representar obras de teatro como "Una tal Dulcinea", de Alfonso Paso o "El príncipe y la corista", de Sir Terence Rattigan. Finalizados sus estudios decidió cursar la carrera de Derecho debido a la insistencia de su familia y porque todos sus amigos la estudiaban. Sin embargo, el actor ya andaba metido en proyectos teatrales como la creación de la Compañía Vocacional del Coliseo Carlos III de San Lorenzo de El Escorial por lo que finalmente acabó dedicándose a la interpretación. Echanove ha participado en 35 películas como “Tiempo de Silencio” de Vicente Aranda, “Bajarse al Moro” de Fernando Colomo, “Madregilda” de Francisco Regueiro o “La Flor de mi secreto” de Pedro Almodóvar. 

Pero no solo ha trabajado en el cine, también tiene un amplio currículum en el mundo del teatro como actor y director de la obra “Personas”. Otras obras muy conocidas en las que ha actuado son “El verdugo”, “Don Quijote”, o “Concierto para clave y poesía” de Pedro María Sánchez.

 

En los últimos años también lo hemos podido ver en varias series de televisión como “Turno de Oficio”, “Las chicas de hoy en día”, “Hermanos de leche” o “Cuéntame como pasó” en la que participa actualmente.

 

Más de treinta premios le abalan, entre ellos un Max al mejor actor protagonista por “El verdugo” (2001), dos premios Goya por su interpretación en las películas “Madregilda” (1994) y “Divinas Palabras” (1988), así como la Concha de Plata en el Festival de San Sebastián en 1993.

 

JESSICA LANGE EN VALLADOLID

[Nota de Prensa] La Sala Municipal de Exposiciones de san Benito de Valladolid presenta a partir del día 30 de Agosto, la exposición “Suites, series y secuencias” en la que puede verse más de un centenar de fotografías realizadas por la actriz JESSICA LANGE.

La exposición reúne este centenar de fotografías (de las cuales 12 son hojas de contactos, y 22 son imágenes presentadas en primicia en Valladolid) tomadas durante estos últimos veinte años, y se articula en dos series: “Things I See” y “Mexico, On scene”

 

Jessica Lange nació en Minnesotta, en 1949. Ganadora de dos premios Oscar, estudió Bellas Artes en la Universidad de Minnesota antes de marcharse a París. Se casó con el fotógrafo Francisco Grande, hijo del científico español Francisco Grande Covián y durante un tiempo vivió en España. Regresó a Nueva York en 1973 y recibió clases de interpretación mientras trabajaba como camarera y modelo. En 1976, el productor Dino De Laurentiis la contrató para protagonizar el remake de King Kong, película con la cual comenzó y casi terminó su carrera, debido a las duras críticas que recibió. Sin embargo, tras su actuación en el remake de Bob Rafelson de The Postman Always Rings Twice (El cartero siempre llama dos veces) en 1981, las críticas cambiaron totalmente. Su actuación en su siguiente película, Frances (1982), en la cual retrató a la actriz Frances Farmer, fue muy alabada y le valió para ganar una nominación al Óscar a la mejor actriz. Aquel año recibió otra nominación, como mejor actriz de reparto, por la comedia Tootsie (1982), protagonizada por Dustin Hoffman, y finalmente ganó la estatuilla.

En 1985 en la película Sweet Dreams, la actriz da vida a la cantante Patsy Cline que falleció en un accidente aéreo a los 31 años de edad.

Durante los años 1980 y 1990 siguió realizando buenas interpretaciones, en películas como La caja de música (1989) de Costa-Gavras, El cabo del miedo (1991) de Martin Scorsese, La noche y la ciudad (1992), Rob Roy (1995), Heredarás la tierra (1997) y Titus (1999), llegando a ganar el Óscar a la mejor actriz en 1994, por su actuación en Blue Sky. En 1992, debutó en Broadway al lado de Alec Baldwin, en la adaptación de Tennessee Williams de Un tranvía llamado deseo y en 2009 en Nueva York con una adaptación de La plaza del diamante, la novela de Mercé Rodoreda.

 Desde el comienzo del siglo XXI su carrera cinematográfica ha estado más centrada en papeles secundarios o en películas más minoritarias como Nación Prozac (2001), Big Fish (2003) de Tim Burton, Llamando a las puertas del cielo (2005), o El viaje de nuestra vida (2006). También destaca su participación en series y películas para la televisión: fue nominada al Globo de Oro y al Emmy a la mejor actriz por su actuación en Normal (2003). Sybil (2007) es otra película para la televisión por la que fue nominada a la mejor actriz esta vez en los premios Prism. En 2013 aparecerá en la película Teresa Raquin, donde interpretará a la tía de Elizabeth Olsen.

Ganó su primer Emmy en 2009 por Grey Gardens a la mejor actriz principal de una miniserie y es de nuevo nominada a ese mismo premio en los Globos de Oro. Desde 2011 trabaja para la serie de televisión American Horror Story donde su actuación ha sido reconocida con un Globo de Oro a la mejor actriz secundaria.

 

FOTÓGRAFA

En 2008, Lange publicó su propia colección de fotografías en blanco y negro, titulada 50 Photographs (powerHouse Books) con la presentanción especial realizada por Patti Smith.[1] Una exposición de su trabajo, junto con una serie de sus películas, se llevó acabo en el museo internacional de cine y fotografía más antiguo el George Eastman House. Después de esta Jessica Lange recibió el primer George Eastman House Honors Award en 2009.[] En 2010, publicó su segunda colección de fotografitas, titulada In Mexico.

Pero fue inicio dentro del mundo de la fotografía fue en 1967, cuando Jessica Lange obtiene una beca de la Universidad de Minnesota para estudiar fotografía. Más adelante, a comienzos de los años noventa, Sam Shepard le regala una Leica M6), que Jessica Lange retomando entonces su actividad fotográfica.

Toma sus imágenes en el transcurso de sus viajes y deambulaciones: Estados Unidos, Francia, Finlandia e Italia son algunos de los países que recorre, aunque demuestra una especial predilección por México, “por sus luces y sus grandes noches”, como ella misma señala.

 

La exposición presentada en Valladolid se articula en dos series: “Things I See” y “Mexico, On scene”

 

Ÿ Things I see -

 

-“What are these pictures, I ask?

-Oh, things I see.”

 

“Things I see”, responde ella, como una letanía, un leitmotiv, casi un canturreo que se lanza tras una interjección y va rodando solo, sin necesidad de más impulso.

Las fotografías de Jessica Lange no necesitan cargarse de frases inútiles.

“Punto y línea sobre plano” son los elementos fundamentales de su escritura visual. Su léxico y su sintaxis se reducen a concordancias temporales, como ecuaciones elementales que expresan lo imperceptible.

Y si Kandinsky enunciaba el punto como la forma más concisa del tiempo y la línea como su continuidad, estas imágenes en devenir, que se sitúan a la vuelta de apenas una centésima de segundo, no dependen sino del “instante decisivo”; de su “instante decisivo”, sin concesiones, sin arrepentimientos. La poesía no se caza, hay que esperarla, ya que, en caso contrario, se toma sus rodeos, juega al escondite o nos burla cambiando de rumbo. Es por lo tanto gracias a esta fracción, a esta ciega inflexión en el tiempo de espera, que sobreviene la imagen.

Rusia, Finlandia, Minnesota, Italia y Nueva York no son más que pre-textos que se enuncian y anuncian antes de la imagen. Ahí están, ante sus ojos, poco importa su longitud y latitud, el mes o el año, sólo dicen lo que es, en su permanencia.

Las fotografías de Jessica Lange son escollos sin más pretensiones que hacer visible el movimiento de la vida. Esta frase de Stieglizt, ineluctable: “El arte es lo que da cuenta de la vida y la vida, o lo que la significa, se halla en todas partes”. Jessica, en sus recorridos, se ha encontrado con ella, aquí y allá, en lo sencillo, en lo común, en la ceguera.

Esa joven y su rostro de otro tiempo, que alza los ojos hacia el cielo, como trazando una línea invisible hacia otro lugar, nos devuelve a una suerte de trilogía, de trinidad.

El interior de una capilla, bañada por esa luz lechosa típica de los países nórdicos, invadida por un denso silencio, que se estremece en ese mismo instante por la discreta presencia de un individuo, sentado al fondo, solo. Es el eco de Muchacha leyendo una carta de Johannes Vermeer (1657).

O también como los dos niños suspendidos en una barrera, balanceándose como notas musicales que tararean sobre una partitura. Los blancos y negros están en equilibrio. Todo está ahí.

 

 

ŸMéxico, On scene

 

Y, de repente, el negro inunda la imagen, el grano estalla, las líneas se difuminan, le tela de la pantalla se tensa.

México. ¡Que comience el espectáculo!

 

Furtiva, delicada, discreta, Jessica Lange entra en escena, está presente en la historia que nos cuenta, lanzándose cuerpo a cuerpo con la realidad; puesto que se trata de eso y no de otra cosa: del cuerpo. Ya no está en la espera, ni en la distancia; se instala en una continuidad, la de una narración, de una película.

Para empezar, dibuja y delimita los espacios que atraviesa; se sitúa dentro de los mismos pero manteniéndose a la vez separada. Separada del otro, en primer lugar, por ese deseo de soledad en el que se envuelve; separada también de las miradas que no se cruzan, que se rompen en los espejos, que se esconden detrás de una cortina de lluvia, o bien de las miradas de los enamorados, perdidos y ebrios, que se cuentan, mirándose a los ojos.

Jessica Lange no se sitúa en la sombra, ni en lo invisible, sino que se queda en lo no visto. Está ahí.

Y, si el espacio se encierra en sí mismo, el tiempo y la luz también.

México revive en la hora del crepúsculo, en la penumbra, entre chien et loup, en ese lapso en el que la realidad aplanada bajo una luz demasiado blanca, retoma aliento e exulta.

Los enamorados se reencuentran ante la iglesia de Santo Domingo, el baile en la plaza del Zócalo inicia rondas sin fin, al son de las trompetas y de los tamboriles. El circo anuncia sus desfiles.

Es de noche, los cuerpos se confunden, se enlazan, se lanzan, o se abandonan, como coreografías dirigidas por una mano invisible. Ella es quien las orquesta. Por sus propios movimientos, invoca su coincidencia, y surge la imagen. Jessica Lange desvela lo que se escapa y hace subir a la superficie de la noche, la luz de la sombra, como un pintor las formas de su modelo.

La profundidad de los negros, los blancos que restallan en el aire como latigazos, las materias voluptuosas, sensuales, flotantes, el olor de la noche que cae, el alboroto de las músicas populares. Más que una serie de fotografías, México es un paseo por el diario de impresiones de Jessica Lange.

 

La exposición que formará parte del programa de la SEMINCI, permanecerá abierta hasta el 4 de noviembre

 

CÁLAMO PUBLICA 'CAMPOS DE CASTILLA'

EL CORAZÓN ABIERTO DE ANTONIO MACHADO

 

 

FICHA DEL LIBRO

Campos de Castilla. Antonio Machado. Pinturas de Juan Manuel Díaz-Caneja. Cálamo: Ilustrados. Prólogo de Fermín Herrero. Cálamo: Ilustrados. Palencia, 2012. 276 páginas.

 

 

 

Cálamo publica una edición ilustrada de ‘Campos de Castilla’, ilustrado por Juan Manuel Díaz-Caneja, que apareció en 1912, el año de la muerte de Leonor, la esposa del poeta

 

---------------------

 

Antonio Machado (1875-1939) diría que identificaba la felicidad con sus años en Soria y con el amor a una mujer, Leonor Izquierdo (1894-1912), aquella joven de quince años con la que casó en 1909 y que murió en agosto de 1912. Un año capital para el poeta: la fecha de un dolor insoportable –“Señor, ya me arrancaste lo que yo más quería. // Señor, ya estamos solos mi corazón y el mar”-, y la publicación de un poemario capital de la lírica española del siglo XX: ‘Campos de Castilla’, en el que iba mucho más allá de su anterior libro: ‘Soledades, galerías y otros poemas’ (1907).

Se alejaba del intimismo y de la inspiración modernista para abrazar un lenguaje contenido en imágenes, austero en la expresión, hermoso, hondo y sencillo, que ampliaba su mirada: el cantor seguía hablando de sí mismo, de sus instantes de dicha inefable y de su posterior llanto; expresaba la idealización del paisaje castellano, que tenía al Moncayo mágico como centinela de nieve, y a la vez hablaba de la realidad y del destino de España, a través de una serie de asuntos, personajes y elementos, a los que les otorgaba la categoría de símbolo. Desde el olmo viejo al casino provinciano, desde la tarde al camino, desde el Duero, al dios ibero o a los locos. “La poesía es la palabra esencial en el tiempo”, dijo Machado.

O incluso glosaba algunos autores que habían sido fundamentales para él y a la vez compañeros de viaje: Rubén Darío (que le había mandado dinero durante la enfermedad de su esposa), Juan Ramón Jiménez, Ramón María del Valle-Inclán o Miguel de Unamuno. La relación entre Machado y Unamuno fue decisiva en la configuración de ‘Campos de Castilla’, uno de esos hitos decisivos de la Generación del 98: se cruzaron numerosas y jugosas cartas. Fermín Herrero, en una precisa y breve nota de prólogo, dice que hay más cosas en este poemario, como “la reinvención del Romancero con ‘La tierra de Alvargonzález’, las parábolas, los poemas del campo andaluz, los sentenciosos proverbios, los elocuentes elogios, las irónicas estampas provincianas... Y, por encima de todo, Leonor”.

Machado, enamorado de su joven esposa, decía en una atmósfera de espejismo y ternura: “¿No ves, Leonor, los álamos del río / con sus ramajes yertos? / Mira el Moncayo azul y blanco; dame / tu mano y paseemos”. Ya, ante lo irreparable, escribió: “Una noche de verano /-estaba abierto el balcón, / la puerta de mi casa- / la muerte en mi casa entró. (...) Mi niña quedó tranquila, / dolido mi corazón. / ¡Ay, lo que la muerte ha roto / era un hilo entre los dos”. Hace algunos días, distintos poetas, entre ellos varios aragoneses, rindieron homenaje en Soria a Leonor Izquierdo en el primer centenario de su muerte.

El sello Cálamo de Palencia, que dirige José Ángel Zapatero, publica una cuidada edición ilustrada de ‘Campos de Castilla’, con una aportación muy valiosa: las ilustraciones de Juan Manuel Díaz Caneja (1905-1988), un pintor que encarna el alma castellana, “los páramos de asceta” de los que tanto escribió Antonio Machado. Caneja residió en Zaragoza en 1930. Llegó con su padre que era gobernador civil y mantuvo una gran amistad con pintores aragoneses de vanguardia como Manuel Corrales y José Luis González Bernal, con los que compartiría taller, y con otros intelectuales como Gil Bel. No es tanto un trabajo específico para los poemas, que fueron aumentados en 1917 por Machado para una nueva edición tras trasladarse a Baeza, sino una selección de sus cuadros de distintas épocas, desde los años 40 (incluyendo el período de 1948 a 1951, cuando estuvo en las cárceles de Carabanchel y Ocaña por su militancia republicana) hasta su muerte.

El prologuista dice: “No hay un pintor, creo, que transmita con tanta propiedad la emoción espacial, sobria y austera, adusta incluso, que caracteriza el sentido último de ‘Campos de Castilla’ (...) Esa pintura parca, casi esquelética de Caneja, que va también adelgazándose con la edad, como la poética de Machado, hacia la búsqueda de la voz interior a través del paisaje de la Meseta”.

Antonio Machado jamás pudo olvidar a Leonor Izquierdo. Algunos años después, cuando ejercía de profesor en Segovia, entabló amistad con una mujer casada, Pilar de Valderrama (1889-1979), a la que bautizaría Guiomar. Ella, lectora suya, lo había ido a conocer; su marido le había revelado que tenía una relación con otra joven y que se acababa de suicidar. Guiomar y Machado se vieron en varias ocasiones en esa ciudad, pero también en Madrid, sobre todo en el café de las Salesas. Guiomar, que publicaría su autobiografía con carácter póstumo en 1981, escribió que “no podía ofrecerle más que una amistad sincera, un afecto limpio y espiritual, y que de no ser aceptado así por él, no nos volveríamos a ver”. Machado respondió: “Con tal de verte, lo que sea”.

Pilar de Valderrama también estaba vinculada a Zaragoza: su padre era abogado y fue diputado por el Partido Laboral, y gobernador civil de Oviedo, Zaragoza y Alicante.  La niña Pilar, que había nacido en Madrid en 1889, fue pasada por el manto de la Virgen del Pilar a los cuarenta días de su nacimiento. Ella era católica y conservadora y se sentía afín al bando rebelde en la Guerra Civil, igual que le pasó a su hermano Manuel, con quien había firmado obras de teatro a cuatro manos.

Ese también fue otro motivo de desgarro para el poeta que se trasladó a Francia con su inseparable madre y falleció en Collioure en 1939. En el bolsillo del pantalón llevaba unos versos: “Estos días azules y este sol de la infancia”. Allí sigue, rodeado de flores y exvotos. Nadie se ha atrevido a devolver sus restos a “los agrios campos” donde “caía un sol de fuego” de los ‘Campos de Castilla’.

 

PATXI ABADÍA EDITA A SÓFOCLES

PATXI ABADÍA EDITA A SÓFOCLES

[Recibo esta carta de José Francisco Abadía, de Ejea, a propósito de una edición de Sófocles en el sello aragonés Aladrada, en su Colección Clarión]

 

 

Queridos todos:

 

Me produce una enorme satisfacción comunicaros que en la primeros días del mes de septiembre va a estar ya disponible en las librerías mi último trabajo. En esta ocasión, se trata de una edición escolar de dos clásicos de la literatura universal: Edipo rey y Antígona de Sófocles. Lo publica la editorial aragonesa Aladrada.

 

La verdad es que estoy muy contento de cómo ha quedado. Pienso, modestia aparte, que en esta edición ―aunque se presente con el marchamo de escolar, pero en realidad dirigida a todo el mundo―  va a resultar más fácil y sencillo leer a Sófocles. Sobre todo, para los más jóvenes. O esa ha sido al menos mi humilde pretensión. El tiempo, como en todo, juzgará. Cuatro son las principales novedades que, entiendo, aportan un valor añadido con respecto a otras ya existentes en el mercado. Por no aburriros, los que estéis interesados las podéis leer desarrolladas en el archivo adjunto y cuyo contenido corresponde con el apartado de presentación que abre el libro o, de forma más resumida, en la imagen de la contracubierta que acompaña  a este email.

 

En resumidas cuentas, estas novedades han surgido de una necesidad principalmente educativa. El fin ha sido acercar a los chicos y chicas desde 3º de ESO en adelante, incluidos los de bachillerato y primeros cursos de universidad, los textos clásicos, en este caso, las dos citadas tragedias de Sófocles: una traducción más asequible y actual, una introducción apoyada en infografías que permiten adquirir los conocimientos previos para una correcta lectura e interpretación de los textos, un extenso aparato de notas y, por último, más de 40 páginas dedicadas a propuestas didácticas por niveles.

 

Por todo ello, os animo a que pueda ser un recomendable libro de lectura ―obligatoria o voluntaria― en los institutos y universidades. La editorial me ha comentado que el libro va a tener una buena difusión y distribución por Aragón y por toda España. Dos distribuidoras se van a encargar de ello. Además, también va a poderse adquirir a través de la web de la editorial o contactando con la misma.  

 

No solo de escolares vive el hombre. Puede ser también un buen regalo en navidad, el día del libro, el cumpleaños, etc. para el niño y la niña, para el papá y la mamá, para el tío y la tía, para el suegro y la suegra…

 

Una última cosa: deciros que en Sófocles está todo, la vida misma. Pero solo por un mensaje como este ya merece la pena su lectura:

 

CORIFEO.- La sensatez es, sin duda, la base principal de la felicidad. Tampoco conviene ser impío con los dioses. Las palabras arrogantes se vuelven contra los soberbios como castigo y les enseñan en la vejez la sensatez.

PRESENTACIÓN

«El lector que no admira un libro bueno es que lo ha leído mal». Esta frase del filósofo, periodista y profesor francés Émile-Auguste Chartier Alain podría resumir perfectamente el interés que nos ha movido a realizar y presentar a los lectores, sobre todo más jóvenes, esta edición de Edipo rey y Antígona, dos obras de todo un clásico de la Literatura Universal como Sófocles.

Se trata, en realidad, de una edición escolar. Escolar en el sentido de que está pensada y dirigida para los chicos y chicas que en el presente llenan y en el futuro llenarán las aulas de los institutos de secundaria y de los primeros cursos de universidad. Chicos y chicas que precisarán satisfacer unas necesidades vitales y que, bien por indicación de sus profesores o bien por iniciativa propia, se acercarán a catar los sabrosos frutos que desde hace más de 2500 años llevan produciendo en tantos y tantos millones de espectadores y lectores la tragedia griega en general y Edipo rey y Antígona en particular.

Sin embargo, el hecho de que esta edición de Edipo rey y Antígona se presente con el membrete de «escolar» en absoluto puede hacernos llevar al equívoco de que se trata de una adaptación de las dos obras sofocleas. Más bien todo lo contrario: Edipo rey y Antígona se ofrecen al lector en versión íntegra y sin merma o relajamiento en lo que al rigor académico se refiere. La diferencia, por tanto, con respecto a otras ediciones ya presentes en el mercado editorial estaría exclusivamente en la forma de presentar los contenidos, motivada, como ya se ha señalado, por el tipo de destinatario a quien va dirigida.

En este aspecto, cuatro son las novedades que presenta esta edición.

En primer lugar, se ha efectuado una traducción en prosa que intenta ser fiel casi al 100% al original griego, sin que se pierda información por el camino, pero lo más cercana a los tiempos actuales, con un vocabulario más asequible y una sintaxis menos compleja. Toda ella, además, acompañada por un extenso y minucioso aparato de notas concebido no tanto para el especialista de la literatura y culturas clásicas como para toda aquella persona que desea transformar en un instrumento de cultura y saber lo que sus ojos leen.

En segundo lugar, toda la información recogida en la parte introductoria que precede a la traducción de Edipo rey y Antígona se presenta a los lectores de un modo eminentemente didáctico. Para ello hemos utilizado un género tan de moda en el periodismo como es la infografía. Pensamos que la infografía puede convertirse en el gancho perfecto para entrar en el texto, motivando su lectura, y para generar incluso nuevas necesidades informativas en los lectores, lo que sin duda les ayudará a adquirir todos conocimientos previos necesarios para entender el verdadero alcance significativo de estas dos tragedias sofocleas. En total, casi una docena de sugerentes infografías podrá auxiliarles en tan honorable propósito.

En tercer lugar, esta edición de Edipo rey y Antígona viene acompañada, a modo de guía de lectura, de una serie de propuestas didácticas distribuidas en varios niveles: básico, intermedio y avanzado. El nivel básico va dirigido a lectores con una edad comprendida entre 13 y 15 años. Se trata de un mero ejercicio de lectura comprensiva sobre el contenido del texto. El nivel intermedio va dirigido a lectores de entre 16 y 18 años, es decir, alumnos que podrían estar cursando lo que hoy en día corresponde a 4º ESO y Bachillerato. En este caso, las propuestas didácticas tienen un marcado carácter reflexivo con el fin de interpretar y valorar críticamente el texto. El nivel avanzado va dirigido a lectores mayores de 18 años, matriculados seguramente en su inmensa mayoría en los primeros cursos de universidad. Aquí las propuestas didácticas se transforman en sugerentes ejercicios de intertextualidad donde deberá analizarse el conjunto de relaciones, principalmente temáticas y estructurales, que conectan Edipo rey y Antígona con otros textos de Sófocles o más comúnmente de otros autores de la misma o diferente época y procedencia. 

En cuarto lugar, esta edición incorpora además, a modo de anexo, un índice de nombres propios con referencia a la página donde aparecen, cuya finalidad principal es facilitar el análisis y estudio de Edipo rey y Antígona a todo aquel que se acerque, por un motivo u otro, a estas tragedias griegas. 

En definitiva, cuatro novedades que creemos marcan la diferencia y aportan un valor añadido con respecto a otras ediciones que ya tuvieron la fortuna de ver la luz en este mundo de hombres y dioses. 

 

José Francisco Abadía Álvarez

 

RETRATO DE FÉLIX ZAPATERO

RETRATO DE FÉLIX ZAPATERO

FÉLIX ZAPATERO

 

Hay vidas que no son fáciles de resumir y que conviene hacerlo de vez en cuando. Pienso en Félix Zapatero, que mira el mundo por encima de su perlado bigote con lentitud, como si estuviera de paso o transido de displicencia. Las apariencias engañan: Félix es un aventurero. Un soñador. Un emprendedor. Lo fue desde su tienda de antigüedades, desde sus años en El Grifo, aquella pandilla de transgresores que mezclaban la rebeldía con un humor gamberro. Lo fue más tarde, abrazado a una dulzaina. Olisqueó la fuerza que iba a tener el vídeo y empezó a hacer cosas. Una de ellas, tan historiada ya, fue su condición de ayudante de dirección de Terry Gillian en ‘Las aventuras del Barón de Münchaussen’: un día tuvo que acompañar a una joven y deslumbrante actriz, Uma Thurman, a comprar unas botas de cuero español. E incluso entrevió que Aragón era un magnífico plató de cine y lo probó en un manual al que no hemos sabido sacarle partido. Más tarde, Félix Zapatero apostó por la televisión e hizo muchas cosas: una suerte de teleñecos, y programas como ‘Que viene el lobo’, ‘Vaya Comunidad’, dos magazines con música en directo, y, entre otros, ‘Oregón Televisión’, el mayor éxito popular de la cadena autonómica. En los últimos tiempos, ‘Oregón’ -que era una factoría de casi todo: operadores de cámara y sonido, profesionales de vestuario y maquillaje, guionistas y actores, músicos...- ha estado, y está, en la cuerda floja por esos raros caprichos de la gestión y del reparto obsceno del pastel. Félix sigue ahí: lucha, sueña y pugna contra la sinrazón de una enfermedad inesperada, que remonta poco a poco, y contra el temor de la clase política que no entiende que una comunidad que no sabe reírse de sí misma es una baratija.

 

*Este artículo aparecía ayer en mi sección de 'Cuentos de domingo' de HERALDO. Félix Zapatero es un personaje clave, renovador, de la televisión en España y en Aragón. En esta foto lo vemos con varios de sus actores... Laura Gómez-Lacueva, Marisol Aznar, Yolanda Blanco, Jorge Asín y Luis Rabanaque...

TRES ESCULTORES EN CRIVILLÉN

TRES ESCULTORES EN CRIVILLÉN

TRES ESCULTORES EN CRIVILLÉN

 

Fernando Navarro, Arturo Gómez y Esperanza Velásquez

 

En el Museo Pablo Serrano de Crivillén se celebra ‘Encuentro de escultores’, en el que participan tres artistas: Fernando Navarro, Arturo Gómez y Esperanza Velásquez; estos dos suelen presentar su trabajo a dúo desde hace una década.

Fernando Navarro, nacido en Andorra, es ante todo escultor, de volúmenes puros, de formas esenciales, de sólido bagaje, de incuestionable profesionalidad. Pero tal y como muestra en esta exposición, y en otras que ha realizado a lo largo de la Comunidad de Aragón, también ha trabajado en otros registros: la fotografía, los fotocollages y los collages surrealistas, que conviven con su pasión por la escultura.


El tándem Velásquez–Gómez lleva una década de recorrido artístico, y forman una pareja creativa que posee coherencia y un gran sentido plástico. La abstracción y los volúmenes de pequeño y gran formato son dos de sus características. Arturo Gómez posee una dilatada y exitosa carrera como escultor cuyas obras forman parte de colecciones de  distintos lugares; una de sus exposiciones más importantes fue en la CAI Luzán. Esperanza es técnico superior de Artes Aplicadas y Diseño de la Escultura y presenta una carrera intensa y muy activa. 


La muestra, que permanecerá en el Museo hasta el próximo domingo día dos de septiembre, permite contemplar el trabajo de los tres artistas, que residen en Zaragoza, en el Museo Pablo Serrano de Crivillén, un espacio abierto a la creatividad y al diálogo entre artistas y público. Sin lugar a dudas, todo un homenaje a Pablo Serrano. 

 

Encuentro en Crivillén. Tres escultores: Fernando Navarro, Arturo Gómez y Esperanza Velásquez. Museo Centro de Arte Contemporáneo Pablo Serrano de Crivillén. Hasta el dos de septiembre. [La foto es el activo blog 'descongelarte']