Blogia

Antón Castro

GEMMA PELLICER PUBLICAR 'LA DANZA DE LAS HORAS' EN ECLIPSADOS

 

Obra de Federico Beltrán Massés. La de abajo también es suya.

 

GEMMA PELLICER PUBLICA ‘LA DANZA DE LAS HORAS’

Gemma Pellicer (Barcelona, 1972) trabaja en el mundo editorial y  vive medio año en Barcelona y el otro medio en Berlín. Desde hace unos años, a través de su blog, ha empezado a publicar microrrelatos, cuentos cortos, historias menudas de rara intensidad, de múltiples, de tensión y poesía. Acaba de aparecer en Zaragoza, donde estuvo hace un par de años con su compañero Fernando Valls, su primer libro: ‘La danza de las horas’, en el sello Eclipsados de Nacho Escuín. El libro está dividido en tres partes, ‘Perplejidades’, ‘Infortunios’ y ‘Máscaras’, y es un libro cuidado y personal, lleno de sensibilidad y de intuición, de personajes y de situaciones sutiles, de homenajes (a Zúñiga, a Merino, a Max Aub), de extrañamiento. Hay varias piezas sobre el mundo de la escritura, sobre el escritor mismo, y por haber hasta hay un relato espléndido protagonizado por alguien que se llama Microrrelato. Copio aquí una pieza breve y estupenda:

 

 

EL OJO DE CRISTAL

Aquel ojo de cristal tenía la transparencia y el brillo de una mirada límpida y sin dobleces, diáfana de puro fulgor. Tanto era así que él la seguía amando, única y exclusivamente, en virtud de aquel ojo falso de perlas nacarado, y no del otro sano y verdadero que le quedaba, auténtico, sí, pero absolutamente vulgar.

INGEBORG BACHMANN: UN POEMA

Ingeborg Bachmann, poeta y narradora, autora de un libro tan hermoso como ‘Senderos hacia el lago’, nació en 1926, en Kagenfurt, Austria, y se suicidó en 1973, en Roma, tres años después del suicidio de quien había sido uno de sus grandes amores: Paul Celan. Se quemó viva prendiéndole fuego a su cama. Poco antes de morir escribió el poema ‘Hablar con un tercero’ que integró su libro ‘No sé de ningún mundo mejor’, que publicó el sello Hiperión con traducción de Jan Pohl. (No sé de quién es esta foto; una de las más conocidas de entre las suyas).

 

 

HABLAR CON UN TERCERO

 

De Ingeborg Bachmann. Tradución de Jan Pahl.

 

 

Y he elegido a la
muerte, para todas las
confesiones ella, le he
contado, a esta muerte
disparatada, a la que no
puedo imaginar, a la que
puedo provocar rápidamente,
pero nunca imaginar, le
he contado.
La muerte, a la que le he contado
tiene la amargura de treinta
píldoras, mide una
caída por la ventana, y
le digo, al estar sola
con ella, ella tan larga

tan larga como una caída por la ventana,
ella tan corta, larga como un sueño,
hasta que le quite al sueño
la preocupaciones por
mí, le cuento a este
tercero.
Digo: hazme ver su
boca, y ese ojo
hazme ver cómo era,
dale marcha atrás,
hazme ver cómo
digo:
Otra vez, y
soy.

 

 

DANIEL PENNAC EN ZARAGOZA, EL 20

DANIEL PENNAC EN ZARAGOZA, EL 20

[Recibo este correo de Eva Cosculluela y de Félix González, de Los Portadores de Sueños, acerca del nuevo libro de Daniel Pennac, ‘Diario de un cuerpo’. Escribo hoy una reseña en ‘Artes & Letras’. Me ha parecido un libro absolutamente maravilloso: hermoso, sabio, delicado, divertido, brillante, un viaje en el tiempo desde la piel, desde el amor, el dolor, la enfermedad, las impresiones físicas más directas. Uno de los libros que más me han conmovido en mucho tiempo. Dicen Félix y Eva:]

 

Daniel Pennac retratado por Daniel Mordzinski.

 

Queridos amigos,


Literatura Mondadori y Los portadores de sueños tenemos el enorme placer de invitaros a la presentación de DIARIO DE UN CUERPO, la nueva novela del escritor francés DANIEL PENNAC. El acto tendrá lugar el próximo miércoles 20 de junio a las 19.30h en el Salón Rioja del Patio de la Infanta de Ibercaja (San Ignacio de Loyola, 16 · Zaragoza), y cuenta con la colaboración del Institut Français de Zaragoza y de la Obra Social de Ibercaja. Daniel Pennac estará acompañado por el escritor Ismael Grasa y por Nieves Ibeas, doctora en Filología Francesa, y al finalizar la presentación firmará ejemplares de la novela, que se podrá adquirir en el propio salón. 

La visita de Daniel Pennac a nuestra ciudad es de gran importancia: Pennac es uno de los más escritores europeos contemporáneos más destacados. Su obra es reconocida por la crítica y por los lectores con enorme éxito, ha cosechado premios como el prestigioso Renaudot francés y ha sido traducido a varios idiomas. Algunos de sus libros son ya obras de referencia para educadores, como la novela Mal de escuela (Mondadori, 2007), donde narra sus experiencias como escolar y recoge reflexiones en torno a la educación desde su faceta de profesor, y el ensayo Como una novela (Anagrama, 1998), un texto en el que reflexiona sobre el goce de la literatura y donde vuelca su aprendizaje como docente respecto al modo de crear nuevos lectores. De este último salen los célebres “derechos del lector”, utilizados permanentemente en campañas de animación a la lectura.

La presentación de Diario de un cuerpo nos brinda una oportunidad única para disfrutar de la conversación de Daniel Pennac. Os esperamos el miércoles 20 de junio a las 19.30h en el Salón Rioja del Patio de la Infanta de Ibercaja (C/ San Ignacio de Loyola, 16 · Zaragoza).

 

DIARIO DE UN CUERPO

 

Diario de un cuerpo no es otra cosa que la historia de un cuerpo humano a través de una reinvención absoluta de un género literario, el de los diarios, tan antiguo como la propia literatura. Porque en este libro no se nos narran las circunstancias externas que configuraron la vida del protagonista, sino los estados físicos que su cuerpo fue experimentando a lo largo de toda su existencia o, mejor dicho, desde su preadolescencia en 1936 hasta su fallecimiento en 2010.

 

Pocas veces se ha visto en la historia de la literatura contemporánea una sinceridad tan desacomplejada respecto a la evolución del propio cuerpo. El narrador emplea un lenguaje directo, sencillo, en ocasiones poético –«¡las palabras son pétalos!»– para hablarnos sin ningún tipo de pudor sobre realidades corpóreas que en otras novelas suelen aparecer descritas a través de largas perífrasis y otras figuras oblicuas. Pennac habla sin tapujos de la realidad corporal, incluyendo algunos momentos cargados de humor –incluso chistes– y reflexiones filosóficas que, hablando del estado físico, revelarán verdades universales: «¡Estoy solo como el hombre!».

 

DANIEL PENNAC

 

Daniel Pennacchioni, conocido internacionalmente como Daniel Pennac, nació en Casablanca (Marruecos) en 1944. Hijo de un militar, tuvo una infancia itinerante por guarniciones de diversos países africanos y del sudeste asiático, hasta recalar en Niza, donde consiguió graduarse en Letras. Inició su actividad profesional como profesor de lengua y literatura en Soissons (departamento de Aisne, región de Picardía), instalándose posteriormente en Belleville, un popular y cosmopolita barrio de París donde todavía reside. Trabajó como maestro en un liceo parisino, arrancando enseguida una carrera literaria centrada en los libros para niños. Publicó su primer libro a los veinticinco años. Se trataba de un ensayo sobre el servicio militar que, pudiendo enojar a su padre, le obligó a adoptar el seudónimo de Pennac. A continuación escribió algunas novelas de tono burlesco, combinándolas con otros libros infantiles.

 

Daniel Pennac pasó una temporada en Brasil, donde descubrió el género negro. En 1995 publicó La felicidad de los ogros (Mondadori, 2000), primera entrega de la serie de aventuras en torno a la familia Malaussène, a la que seguirían otras novelas, entre ellas El señor Malaussène (Mondadori, 2001). La saga de Malaussène gira en torno a Benjamin Malaussène, investigador y hermano mayor de una familia instalada en Belleville, un barrio parisino caracterizado por la multiculturalidad y la marginalidad. Allí transcurren las aventuras de esta familia: amoríos, amistades e incluso crímenes descritos con un tono distendido y humorístico que refleja el estupor y la alegría ante la vida. El éxito de esta saga permitió al autor abandonar la enseñanza y dedicarse exclusivamente a la literatura.

No lo olvidéis: la cita es el miércoles 20 de junio a las 20h en el Salón Rioja del Patio de la Infanta de Ibercaja (San Ignacio de Loyola, 16 · Zaragoza). Os esperamos.

 

Librería Los portadores de sueños
c/ Jerónimo Blancas, 4-6 50001 Zaragoza
976 225255 - libreria@losportadoresdesuenos.com
www.losportadoresdesuenos.com

ILDEFONSO 'VOLVIÓ' AL PRINCIPAL

ILDEFONSO 'VOLVIÓ' AL PRINCIPAL

Ayer, en el Teatro Principal, donde se había celebrado hace casi 25 años un recital ‘Principal es Poetas’ coordinado por Javier Delgado, Ildefonso-Manuel Gil (1912-2003) fue objeto de un sencillo homenaje. Recitaron sus poemas Luis Felipe Alegre, Cristina Yáñez y María José Moreno. Carmen Ruiz Fleta, poeta y periodista, recordó que lo conoció hacia 2001 y conversó con Miguel Gil, que glosó su trayectoria y algunos poemas, y con Ángel Guinda, que lo definió como un poseído por la poesía y un hombre que identificó, con absoluta naturalidad, poesía y vida.

Yo conversé con Toño Gil, que definió a su padre “como el mejor profesor que había tenido. Daba sus clases de memoria y se sabía todo ‘La vida es sueño’”, con José Luis Melero, que contó muchas anécdotas del escritor, con su peculiar sentido del humor, con los expertos María Antonio Martín Zorraquino, que habló de su poesía y de su presencia en la Institución Fernando el Católico (la Institución prepara para noviembre un gran congreso internacional bajo la dirección de José-Carlos Mainer y Manuel Hernández), y con Manuel Hernández, que hizo su tesis doctoral sobre él y que es uno de los mantenedores de la ‘Ruta Giliana’, que se ha iniciado en Daroca y ha seguido en Paniza, Teruel y Zaragoza.

Finalmente, Vicky Gil recordó a su padre, su amor hacia los niños, hacia las nietas que tenía más cerca, Lucía e Irene (presentes en el acto), recordó el núcleo de amistades y a su madre Pilar Carasol, que a menudo le pasaba a máquinas los poemas y narraciones y memorias a Ildefonso-Manuel Gil. Y no solo eso: era su choferesa. Gabriel Sopeña tocó dos canciones: ‘Puesta de sol en Salónica’ -y recordó que a Ildefonso le gustaba mucho la guitarra (Pepe Melero dijo que había compuesto un poema, ‘La guitarra’ en los años 40, que se había leído en el Principal, por el que le habían dado 500 pesetas)- y cantó maravillosamente bien ‘Cass’, ese poema de José Luis Rodríguez, que inmortalizaron Más Birras, con Mauricio Aznar, y el propio Gabriel en su disco ‘Mil kilómetros de sueños’.

Hubo algo más de medio patio de butacas lleno. No hubo representación institucional. La organización dio las gracias al Ayuntamiento, a Rafael Campos, director del Teatro Principal, por su generosidad, y a todo su equipo. El acto estaba coordinado Jesús Lorda y por la Fundación Comarca de Daroca y contó con la colaboración de las bodegas Señorío del Águila. Con la venta de botellas de vino se financiaron los gastos de técnicos de iluminación y sonido.

Ildefonso-Manuel Gil retratado por Cano. Arirba, el retrato que le hizo Antonio Mingote en 1942.

CITA CON ILDEFONSO EN EL PRINCIPAL

CITA CON ILDEFONSO EN EL PRINCIPAL

HOY, CITA CON ILDEFONSO Y CON UN SONETO

Esta tarde, a partir de las ocho de la tarde, gran velada en homenaje a Idefonso-Manuel Gil en el centenario de su nacimiento. Nació en Paniza en 1912 y murió en Zaragoza, 2003. Publicó en vida 18 libros de poesía, cuatro novelas, libros de relatos, numerosos ensayos, tradujo ‘Os Lusiadas’ de Camoens y dirigió durante varios años la Institución Fernando el Católico. Con estudiosos, familiares, amigos, poetas, músicos, rapsodas, etc. La entrada es libre. Copio aquí un soneto suyo.

 

Pasó mi tiempo sin haber llegado.

Cansinos pasos largos me han traído

a la orilla de todo, convertido

en esqueleto en piel encuadernado.

 

 

El corazón está neutralizado

y en su límite exacto alicaído

se consuela sacando el olvido

bienes que él mismo había sepultado.

 

La vida con no ser vida ya es bastante:

sentarse al sol a despiojar memorias,

alternar la moquita con la flema,

 

tirar cuanto se pueda hacia adelante,

contar y recontar viajes historias

y siga cada loco con su tema.

 

Carmen Ruiz Fleta, poeta y directora de informativos de Aragón Radio y Aragón Televisión, y Ángel Guinda participarán en el homenaje a Ildefonso.

 

ÓSCAR AGUILELLA Y SUS ESCULTURAS

ÓSCAR AGUILELLA Y SUS ESCULTURAS

[Ayer, la Fundación Cultural Cajalón presentó la exposición de Aldo Bahamonde en la sala de Bantierra, Canfranc 22, de la ya que he hablado aquí. Allí conocí a Carlota Santabárbara, que acaba de redactar el catálogo de la muestra de Óscar Aguilella, que puede verse estos días en Calatayud. Jana Catalán recordó que la Fundación ha programado 18 exposiciones para esta temporada, en tres sedes (Zaragoza, Huesca y Calatayud). He aquí el texto de Carlota para Óscar Aguilella, que me acaba de remitir.]

 

 

LA ESCULTURA DE ÓSCAR AGUILELLA

 

Por Carlota SANTABÁRBARA MORERA

 

Óscar Aguilella, (1981, Zaragoza), creció en una familia con gran dedicación y pasión por la pintura, desde los dieciocho años se ha dedicado a las artes plásticas. Se formó en la Escuela taller Cerámica de Muel a muy temprana edad, donde adquirió el conocimiento de la alfarería. La talla del mármol la aprendió en la Escuela Finnes, en Almería, y se forjó como artista bajo la tutela del maestro toledano Juan López Ballesteros. En el año 2007, con motivo de una exposición a la que asistió, “Encuentro y Origen” en el Cabo de Gata, decidió trasladarse a esta zona, incorporando en su repertorio escultórico otros materiales como los cuarzos y los basaltos.

Aguilella ha realizado exposiciones colectivas en las localidades de Muel (Zaragoza), Rota (Cádiz), Sevilla, Madrid y Olula del Río (Almería). Realizó su primera exposición individual en el centro cultural de Carmen de Burgos de la localidad almeriense de Rodalquilar en el año 2010, y sus obras están expuestas en centros públicos y privados, siendo destacable su obra Las manos del cirujano que está expuesta de forma permanente en el hall del hospital sevillano Virgen del Rocío. Inauguró en abril de 2011, en Rodalquilar (Almería), su galería de arte "El Cuenco", con ambición de ser un centro de Arte.

En cuanto a la obra de Óscar Aguilella, la cerámica y la talla conforman su modus operandi, dos líneas de investigación artística que le llevan a la configuración de una obra donde los materiales y su fuerza expresiva le entroncan con el medio natural, utilizándolos para expresar y emocionar. Sus obras se integran después en el paisaje, devolviendo así estos materiales procedentes de la naturaleza, la arcilla y la piedra, a su hábitat de origen.

En su serie de bustos y animales con cabeza (obras como Búho, Sapo, Familia, Eternidad, Viejo y El último alfarero) destaca técnicamente la enfatización de las cualidades del material en estado puro, tanto el color como las texturas, dejando entrever el aspecto sin pulir de algunas zonas de la superficie escultórica. Se apodera creativamente de las formas orgánicas propias de las piedras en las que interviene, así como de sus volúmenes, aprovechándolos para crear una figuración personal, interviniendo, tallando rostros y rasgos humanos o de animales, que dotan de personificación a las piedras inertes. Este proceso creativo se caracteriza por ser respetuoso con la materia, aprovechando en muchos casos la propia génesis de las formas que la naturaleza le entrega, haciendo uso de su imaginación para otorgarles una nueva fisonomía. Su obra escultórica evidencia una gran capacidad creativa en su concepción formal, dibuja rasgos humanos de una expresividad hiperbólica, dejando entrever influencias cubistas y expresionistas, así como cierto primitivismo figurativo.

En este sentido, en algunas obras, como Familia, se aprecia la influencia ineludible del cubismo picassiano, que nos revelan una concepción escultórica donde las formas irregulares se superponen para conformar una figuración muy particular. Los rasgos adquieren un gran tamaño denotando la importancia que se les quiere otorgar, los ojos se abren, avellanados, con pestañas circundantes similares a los dibujados por Picasso en su época cubista. Sorprende en esta obra la similitud con la obra del artista malagueño de 1931 Cabeza de mujer, pudiendo encontrar paralelismos en los perfiles más redondeados y la desproporción de las facciones del rostro, donde la nariz, los ojos o el mentón adquieren un protagonismo inusual. Sin embargo, en otras obras apreciamos una intención realista en la representación de los rostros, obras como Sapo o Eternidad, que recuerdan formalmente, sin duda, a la escultura griega, con cabellos marcados y rasgos faciales estilizados.

Aguilella interviene en el material pétreo, mezclando la intervención de una talla delicada de la piedra, para remarcar los rostros y los rasgos faciales, mientras deja el resto de la escultura con un acabado más natural, como si de un yacimiento arqueológico se tratara. Llama la atención en algunas obras la contraposición formal, como es el caso de Buho, donde dos cabezas se superponen en diálogo visual y emocional, de gran realismo figurativo, diferenciándose claramente respecto al aspecto esquematizado y geométrico del resto de la figura, donde se dejan ver las huellas del cincel, resaltando así la dureza de sus líneas por fuerte contraste visual.

En la serie de obras en mármol podemos destacar esculturas como la de El niño, donde el rostro perfectamente tallado y pulido contrasta con el resto del busto, sin tallar, tan sólo desbastado donde deja en evidencia las betas naturales de la materia como parte estética de la obra. En Cubos, realiza cuatro rostros, uno por cada lado del bloque marmóreo, representando en la cara frontal un rostro humano, perfilado y pulido, mientras que en los tres restantes se plasman figurativamente facciones más desfiguradas e inacabadas, lo que vendría a ser la expresión del alma, sentimientos más íntimos del artista. Queda latente aquí la influencia del proceso de la talla de “sacar” las figuras del bloque de mármol pudiendo observar un claro paralelismo con el proceso escultórico de los “esclavos” de Miguel Angel.

En su serie de esculturas simbólicas encontramos dedo-insulto donde juega con la beta de la piedra donde parece representarse una mano con tan sólo su dedo corazón extendido, mientras representa en un juego visual de conceptos, una mano con todos sus dedos extendidos.

También forma parte de la serie de esculturas simbólicas: índalo, que se trata de una figura de origen ancestral que se encuentra en la cueva de los Letreros, en Almería y si bien su significado no ha sido aún esclarecido de forma definitiva, varias teorías apuntan a cierta divinidad en el dibujo. (Actualmente es un símbolo de Almería, donde reside el artista).

En cuanto a su obra cerámica, destaca Disyunción columnar, donde utiliza la arcilla refractaria sin esmaltar, recubierta con material volcánico. Pieza realizada al torno y hueca por dentro. Destaca el uso de los “granates”  en la textura , ya que al haber sufrido una transformación en la cocción, ha derivado en un aspecto metálico, habiéndose dilatado el granate y ahuecado en dichas partes.

Al igual que en Picasso u otros artistas del cubismo, Aguilella utiliza el barro por ser un material muy moldeable y versátil que permite realizar formas más orgánicas al capricho de la creatividad del artista. La influencia del primitivismo de la escultura africana aporta a la obra de Aguilella una búsqueda de proporciones incisivas, desiguales, asimétricas y desmesuradas en los rasgos, así como la esquematización frontal de las caras y su representación sumamente simplificada buscando la máxima expresividad.

En general, hay que destacar en toda su obra la ausencia de tratamientos de acabado, dejando el material sin patinar ni pulir, abrupto, como era en origen, lo que evidencia su respeto por la apariencia natural del material. Por otro lado, no es este un rasgo nuevo en la práctica de la escultura contemporánea, sino más bien una característica habitual en muchos escultores contemporáneos tan  diversos como el gallego Francisco Leiro o el alemán Georges Baselitz.

En conjunto, la obra de Aguilella podría denominarse expresionista, puesto que evidencia una gran fuerza expresiva, tanto a nivel material como estético,

La naturaleza enigmática de su obra nace no solo de las formas de su escultura, sino también y, sobre todo, de su instalación en espacios naturales, creando historias no narradas de personajes que aparecen furtivamente en el paisaje. Sus obras forman parte de una perspectiva visual global, el paisaje acoge la obra de arte como parte del mismo, las obras se camuflan de un modo intencionado, reclamando al mismo tiempo la atención del espectador para diferenciar sutilmente la mano creadora del artista que otorga a los materiales naturales, formas específicas, antropomorfas en su mayoría, de una indudable expresividad poética.

Sus esculturas se integran perfectamente en el entorno, obras colocadas de un modo casual en el paisaje, como si se tratara de pequeños seres que adquieren vida en su representación formal. Rostros animados, de ojos grandes, rasgados y expresividad facial desmesurada que nos transmite un lenguaje plástico muy personal.

La obra de Óscar Aguilella modifica la visión del que mira, transformando nuestra percepción, añadiendo de un modo integrador, una historia propia, anecdótica y por lo tanto aportando un concepto diferente de paisaje construido por el propio artista. Tal y como afirma Javier Maderuelo, el concepto de paisaje es un constructo, una elaboración mental que realizamos a partir de “lo que se ve” al contemplar un territorio[1]. Por ello, la obra de Aguilella podría vincularse perfectamente al concepto de arte y naturaleza[2], una tendencia del arte postmoderno que se centra en la transformación y plasmación subjetiva, introspectiva, meditada y devuelta a la realidad tras un proceso mental, de la naturaleza, a veces complejo que nos lleva a resultados artísticos sorprendentes. Se trataría de una reinterpretación del paisaje de manera muy diferente según los artistas que intervienen. Conceptos como el vacío, el azar y la indeterminación son detonantes de este arte transformador de la visión que nos ofrecen los artistas contemporáneos. Tal y como afirmaba Richard Long, en relación a sus intervenciones de Land art, “la fuente de mi trabajo es la naturaleza. Me valgo de ella con respeto y libertad. Empleo materiales, ideas, movimiento y tiempo para expresar la concepción completa de mi arte en el mundo”[3].

Del mismo modo, Aguilella parte de la naturaleza como leit motiv y vuelve a ella como entorno donde escenificar su narración artística, vinculándose a la filosofía de concepción del arte como parte del entorno donde se ubica, entendiendo así el arte a través del paisaje. Se trata de la irrupción de la expresión artística singularizada en el espacio natural, transformándolo cualitativamente en algo diferente, a modo de consagración simbólica.

 

            Carlota Santabárbara Morera 



[1] MADERUELO J. La construcción del paisaje contemporáneo: Noguchi, Smithson, Long, Dibbets, Carneiro, Nash, Rüchkriem, Blasco, Hütte, Sugimoto, Bleda y Rosa, Richter, Lazkano, Bürgi, Mosbach. Catálogo de exposición. CDAN. Huesca. 2008.

[2] LUESMA, Teresa. Huesca: Arte y Naturaleza. Cultura, Desarrollo y Territorio. Cultura, Desarrollo y Territorio: III Jornadas sobre iniciativa privada y sector público en la gestión de la cultura,  Vitoria-Gasteiz : Xabide, 2001, págs. 121-129.

[3] MADERUELO J. La construcción del paisaje contemporáneo: Noguchi, Smithson, Long, Dibbets, Carneiro, Nash, Rüchkriem, Blasco, Hütte, Sugimoto, Bleda y Rosa, Richter, Lazkano, Bürgi, Mosbach. Catálogo de exposición. CDAN. Huesca. 2008.

ALDO BAHAMONDE INAUGURA HOY

ALDO BAHAMONDE Y SU ‘MORFEO’

[Hoy martes, 12 de junio, en la calle Canfranc 22, en la sala de Exposiciones de  Bantierra, se inaugura la exposición de Aldo Bahamonde, un artista nacido en Santiago de Chile en 1963 y afincado en España. La muestra consta de varios apartados: los desnudos, sobre todo de mujer, mujeres que vencen el pudor y miran con naturalidad; los bodegones (velas, sandías, granadas, cebollas), un autorretrato, dibujos y algunos cuadros espectaculares de figuras como ‘Morfeo’ o ‘El entierro’. Esta exposición inicia aquí una itinerancia por distintos lugares de Aragón.]

 

*La primera foto es de Aragón Digital, Aldo y Jana, y la segunda es un bodegón tomado de internet de infopunto.

ANDRÉS FERRER: NUEVA SERIE DE LUZ

ANDRÉS FERRER: NUEVA SERIE DE LUZ

Andrés Ferrer es un fotógrafo que busca la perfección y una belleza desapacible. Posee una técnica precisa que pone al servicio de sus reflexiones: el vacío, el paso del tiempo, la pátina de las cosas, una atmósfera de inquietud. Ha iniciado una nueva serie que se titula ‘El sitio de la luz amarga’. Dice que es casi una de las terapias que le ha propuesto su psiquiatra: así mantiene sanos, o al menos lo intenta, la mente y el cuerpo. Andrés ha colaborado ahora en la muestra ‘En el paisaje’ que Enrique Carbó expone en la galería A del Arte.