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Antón Castro

AVANCE DE 'DESERTORES DE DIOS'

AVANCE DE 'DESERTORES DE DIOS'

[Este jueves, en la Biblioteca de Aragón, Javier Aguirre presenta una de sus novelas más ambicionsas: ‘Desertores de Dios’, que supone su paso a la editorial Nuevos Rumbos, el sello de los hermanos Pérez Collados. La promoción de la novela es la siguiente:

 

SINOPSIS:

Un secreto nefando se oculta a finales del siglo XX en las interioridades de un convento del País Vasco.

Luis Murillo, fraile lego residente allí, descubre a través de la carta póstuma de su madre la identidad de su verdadero padre, un cura vasco fusilado durante la Guerra Civil por las tropas franquistas.

La acción de esta novela comienza en 1934, y concluye cuando faltan pocos meses para que tenga lugar una de las ceremonias de beatificación masiva de mártires de la Guerra Civil, la celebrada en Roma el 11 de marzo de 2001, bajo el pontificado de Juan Pablo II.

 

 

Presentación 'Desertores de Dios'. Javier Aguirre. Nuevos rumbos. Zaragoza, 2012. Ilustraciones de José María Ubé.

 

He aquí algunos fragmentos dramatizados que van a leer ese día.]

 

Narrador 1(Manuel)

Un sobre cerrado, lacrado, una pesadilla. Largo, antiguo, rugoso, pesado, oscuro. Un féretro de papel. Luis Murillo lo miraba cada día a distancia con sus manos tensas, arrumbado en la última balda de la estantería mientras galopaba por el aire prieto de su celda la tentación de abrirlo. Dentro de la mirada del hombre cruzaba una sombra, el zigzagueo de un folio misterioso que el tiempo había vuelto invisible. El sobre contenía una noticia y su prohibición, la prohibición de saberla. Voces ciegas galopando también entre sus sienes. La ansiedad de saber… y el pánico frenando el ansia. Su mente oprimía una y otra vez el enigmático sobre prohibiéndole acariciarlo entre sus dedos nerviosos. Un deseo sonoro y brutal le quemaba el pecho: el incendio de la voluntad, el estrépito del combate interno. 

Narrador 2(María)

No se puede contrariar la voluntad de una madre moribunda. Menos aún si la donante es ciega y se le puede engañar sin riesgo. No sin riesgo, definitivamente no. Existe la visión interna. Los ciegos perciben a través del susurro del aire, de las miradas cómplices, de los gestos escondidos, de los rumores quietos. Los ciegos ven hacia dentro. Ven el alma o lo que mueva la arquitectura del organismo.

Narrador 1

Pero el sobre era suyo. Le urgía el contenido, lo que dijera u ocultara, lo que pudiera sugerir. Se trataba de una revelación que no pudo descifrar en la mirada vacía de la anciana. Un secreto oscuro, una noticia fatal, la confidencia última. Algo de eso era, indudablemente. El enigma allí guardado le producía pánico.

Narrador 2

Una carta manuscrita entregada con sigilo a su único hijo por una madre agonizante produce necesariamente pánico. ¿Qué querría decirle que no debiera saber ya? Aquella revelación póstuma le iba a complicar la existencia. Tenía esa intuición. Un ciclón de inquietudes le circulaba desbocado por el pecho. Temblaban sus manos. Temblaban sus piernas.

Narrador 1

Siempre el temblor.

 

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Narrador 1

 Las primeras líneas de una carta encerrada en un sobre ajado y oscurecido por el tiempo han sido un gran regalo, un regalo enorme, un regalo definitivo aunque tremendo. Ha vuelto a leerla: “Hijo mío, te quiero mucho. Perdóname porque nunca me atreví a contártelo…”.

 Narrador 2

Luis Murillo sabe por fin quién fue realmente su padre. La letra temblorosa de su madre ha abierto una puerta vital, hasta entonces oculta, en el edificio de su vida.

 

 Narrador 1

Un ser humano tiene derecho a saber quién ha sido su padre, qué sueño dulce o qué impulso fiero lanzó al mundo la semilla que ha fructificado en la entraña de una mujer.

 

 Narrador 2

La información privada que da una madre en su lecho de muerte es un enorme secreto que no debe revelarse a nadie por la fuerza. Aunque ellos ya lo supieran o lo sospecharan, él no tenía ninguna obligación de confirmarlo.

 

Narrador 1

 Seguramente lo averiguaron con malas artes.

Narrador 2

 Tal vez presionaron a la mujer a partir de vagas informaciones. Era posible que hubieran intentado sobornarla tiempo atrás, en su época de mayor penuria, cuando murió su marido, el pobre Rufino Alonso. Si ya lo sabían todo, ¿qué querrían ahora de él?

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Narrador 2

Ahora comprende por qué se le ha concedido el privilegio. Jamás pensó que formaría parte de la comitiva que acudiera a Roma el día de la beatificación del padre Mario. Nadie contó con él en las fiestas que se celebraron cuando fue incoada la causa. Tampoco al declararlo Siervo de Dios. Nada sabía entonces y quizá ellos tampoco.

Narrador 1

Aunque tal vez sí, y lo mantenían en secreto. También a él lo mantenían en secreto. Siempre lo tuvieron apartado de todo, encerrado en su jardín, en su cuarto de herramientas, en su invernadero. Ahora empieza a comprender.

Narrador 2

Durante muchos años no lo supo nadie, salvo su madre. Y el Venerable padre Mario, claro. Luego se enteraron; no sabe cómo ni cuándo, pero se enteraron, es indudable. Puede hacer poco tiempo, porque el cambio de actitud es reciente.

Narrador 1

 Habrán hecho averiguaciones. Tal vez encontraron algún documento o recibieron alguna información secreta.

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Narrador 1

Pero todo se le rompe dentro.

Sus sensaciones son menos áridas, de una dulzura imprecisa que le envuelve los miembros doloridos.

Narrador 2

Todo se rompe en su interior.

Se sabe rodeado por las ansias de la vida y al mismo tiempo seducido por la quietud de la muerte.

Siente la quiebra de los sentidos corporales.

Narrador 1

Tiene los ojos cerrados, pero ve.

Se agrietan las raíces de la vida.

Sus oídos están ciegos, pero oye.

Narrador 2

No entiende sus pensamientos.

Sus músculos aprisionan los huesos, pero juntos danzan.

Un licor oscuro le asciende por las venas.

Hay aromas infinitos dentro y fuera del universo.

Narrador 1

Un licor oscuro invade sus huesos huecos.

El paladar gustoso de la miel es un lejano remedo de los almíbares en los que todo el cosmos chapotea.

Un licor campesino le sonríe con sarcasmo.

Se siente lleno y vacío a la vez, ignorante y sabio, entero y disperso, todo y nada.

Narrador 2

Un licor salvaje danza en su interior.

Un coro de voces inaudibles entona un cántico esencial.

Cada parte de su cuerpo danza sin ritmo ni medida.

Sus mandíbulas se mueven sin voluntad.

Narrador 1

Repentinamente todo queda a oscuras

Narrador 2

Repentinamente todo queda a oscuras

 

 

 

RECUERDO DE FÉLIX EN BARCELONA

RECUERDO DE FÉLIX EN BARCELONA

Manuel Marín Sarmiento, siempre amable y afectuoso, me envía esta nota y este texto sobre la presentación de ‘Noche de los enamorados’ de Félix Romeo en Barcelona, en la librería Laie. Dice Manuel: “Antón, esta tarde asistí a la presentación de ‘Noche de los enamorados’ en la librería Laie. El acto fue un bonito homenaje a Félix y reunió a un buen grupo de admiradores de su obra. Pese a la tristeza de todos por su ausencia, en el ambiente se respiró parte del optimismo y de la vitalidad que él repartió siempre generosamente. Félix habría disfrutado de la velada. Te envío, en documento adjunto, una crónica apresurada para que te hagas una idea del acto. Un abrazo, como siempre. Manuel”. He aquí la crónica de Manuel.  

 

 

“LA VIDA VALE MENOS SIN FÉLIX”

 

Por Manuel MARÍN SARMIENTO

Me quedo con esta frase de Malcolm Otero, que expresa el sentimiento que compartimos muchos de los que asistimos esta tarde [ayer], en la librería Laie de Barcelona, a la presentación de “Noche de los enamorados”, la novela póstuma de Félix Romeo. Seguramente, él habría disfrutado con este sincero homenaje, marcado por la admiración y el cariño, que convocó a un grupo de amigos, colegas y lectores que le echamos de menos desde que nos abandonó hace tan sólo unos meses. Tras la introducción de Miguel Aguilar, que celebró el éxito de la “gira Romeo”, con presentaciones en Zaragoza, Madrid y, ahora, en Barcelona, se proyectó un vídeo con momentos inolvidables de la vida de Félix como la salida de la cárcel de Torrero que filmó Fernando Trueba o algunas de sus inolvidables intervenciones en programas como “La Mandrágora” o “Borradores”.

A continuación, Ignacio Martínez de Pisón recordó la  larga amistad que les unió desde que empezó cuando Félix era un adolescente apasionado por los libros –parecía que a sus 17 años ya lo había leído casi todo- y por la vida. Pisón relató también un viaje de ambos por Los Monegros y destacó la increíble capacidad de Romeo para sugerir ideas para todo: mientras pasaban ante unos silos de grano, pensó que no estaría mal que jóvenes artistas los transformaran con sus intervenciones.

Por su parte, el crítico y profesor Jordi Gracia destacó un aspecto de la novela que, aunque algo soterrado bajo la narración de los hechos (el asesinato que Dulong confesó a Félix en la celda de la prisión de Zaragoza), hace de “Noche de enamorados” un texto literario de primer orden: su desvelamiento de todos los lenguajes (el periodístico, el judicial, el policial) que enmascaran la realidad. En una nueva intervención, Malcolm Otero –que en un momento de la charla no pudo evitar emocionarse- subrayó un rasgo característico de la prosa de Félix, su escritura aséptica, desnuda y despojada por completo de cualquier barroquismo: “Félix ofrecía sólo hueso al lector, nada de carne para entretenerse. Y para llegar a su esencia hay que morder el hueso hasta el tuétano”, confesó. Entre los asistentes al acto, se encontraban el editor de Anagrama, Jorge Herralde, y su esposa, Eulalia Gubern, o los escritores y críticos Rodrigo Fresán y Jordi Puntí.

 

*Félix Romeo en una foto de Esther Casas, del archivo de 'Heraldo' en Internet.

FERNANDO SANMARTÍN: 5 POEMAS

FERNANDO SANMARTÍN: 5 POEMAS

[Fernando Sanmartín publica en Isla de Siltolá uno de sus poemarios tan sutiles: poemarios de instantes, de viajes, de recuerdos, de memorias de amor, un libro de secuencias y de lugares y de locales: ‘El llanto de los boxeadores’. Me envía algunos poemas, y aquí están, cinco, de cuidada factura.  Poemas de aroma narrativo que tienen algo de relámpago de percepción, de fulgor fugaz.]

 

 

LEO en un avión a Dostoyevski.

Colabora en el New York Times.

Lo leo como si fuera una despedida

y sé que pronto

le darán el premio Pulitzer,

algo que no podía imaginar

cuando iban a fusilarlo.

Pero todo es un acertijo.

Igual que cada uno

de nosotros.

 

BENEDICTO XVI tiene miedo.

Ha leído

por la noche,

dentro del Vaticano,

a Edgar Allan Poe.

Tiene miedo

y espera que amanezca pronto.

Pero el deseo

es un quirófano sin luz,

la antesala de la distancia,

las cenizas.

 

 

UNA vez

creí perderlo todo.

Desde entonces

escribo

desafiándome.

Lo irreal son mis cifras.

 

 

TE LLAMÉ una noche

desde Berlín,

junto al hotel Kempinski,

con la espalda apoyada

en los carteles

de una banda de rock,

mientras un juez,

Garzón,

leía a Neruda

en los islotes

para disminuir,

como tú,

las distancias.

 

 

POR LA TARDE

ha escrito

un texto

sobre Óscar Domínguez,

ese pintor canario

que se quitó

la vida en París.

 

Por la noche

se ha buscado

en los asientos

traseros de un coche,

dejándose acariciar

bajo su falda.

 

Se obstina en conocerse

o en alejar los presagios.

Aún no sabe.

 

 

 

FLAVIA COMPANY EDITA UN POEMARIO

FLAVIA COMPANY EDITA UN POEMARIO

La escritora, traductora y navegante Flavia Company publica uno de sus libros más personales y arriesgados: el poemario ‘Volver antes que ir’. Dice de él: “El libro se acerca al tema del viaje, de la emigración, de la memoria y de qué modo estos tres elementos sirven o se imponen para construir la identidad. El volumen tiene diseño de Javier García del Olmo y texto de contra de la poeta Ana Martín Puigpelat”. Lo publica Eugenio Cano editor, en su colección Abanto. He aquí su inicio.

 

 

FRAGMENTO DE ‘VOLVER ANTES QUE IR’

 

PRÓLOGO, TITULADO ‘SECRETO’:

 

Por Flavia COMPANY

 

SECRETO 

Es la primera vez que escribo un texto para un texto mío. Y aunque pueda parecer contradictorio, no lo hago para hablar sobre el contenido de este libro sino para contar de dónde surgió.

Mi madre falleció en 1989, cuando contaba 49 años de edad y yo todavía no había cumplido los 26. Una de las cosas más tristes que he tenido que hacer en mi vida es desarmar su casa. Recoger su ropa, sus libros, tantos objetos personales.

Algunas de las cajas que guardé, tardé tiempo en abrirlas. En una de ellas, encontré algo imprevisible: un diario. Imprevisible, digo, no tanto por lo que era sino por cuándo y por quién había sido escrito. Se trataba del diario de una niña de 12 años, la niña que era mi madre cuando viajó en barco desde Buenos Aires (lugar de nacimiento de las mujeres de mi familia, incluida yo) a Barcelona, con sus padres y su hermano, para conocer España y visitar el pueblo de mi abuelo, Bellcaire d’Urgell.

Al encontrarlo me dio un vuelco el corazón y, como es natural, quise empezar a leerlo. Fue solo el primero de los muchos intentos realizados durante más de veinte años. Nunca pude (tampoco he podido visitar jamás su tumba). Hojeaba aquellas páginas y se me rompía la vida. Así que lo guardé. (Como si algo así pudiera guardarse). Me esperó con paciencia hasta que regresé a él y busqué un camino para leerlo. Y nunca mejor dicho: un camino. Decidí volver a la Argentina (ojo al verbo empleado, pues si bien yo había nacido en aquel país, mis padres habían emigrado a España en 1973, cuando yo era una niña de apenas nueve años) en barco. ¿Por qué en barco? Para darle al diario de mi madre un regreso simétrico. Ella lo había escrito durante su travesía a España, jornada tras jornada, y yo lo leería durante mi travesía a la Argentina, jornada tras jornada también. Por mar la ida y por mar la vuelta. Sabía, creí saber, que el diario de mi madre iba a ser el centro y eje de mi siguiente novela. Viajar a mi país de origen ¿mis raíces?, era parte de la escritura. (Vivir aquello a partir de lo que se va a escribir, ya es estar escribiendo).

 

*La primera foto es de Larry Fink; la segunda, a orillas del Sena, es de Robert Doisneau, de quien se cumple este año el centenario de su nacimiento.

 

 

EN DEFENSA DEL CDAN Y TERESA LUESMA

EN DEFENSA DEL CDAN Y TERESA LUESMA

COMUNICADO:

EN DEFENSA DEL CENTRO DE ARTE

Y NATURALEZA DE HUESCA (CDAN)

 

Las asociaciones profesionales de las artes visuales contemporáneas del Estado español consideran que la destitución de Teresa Luesma como directora del CDAN y el nombramiento, sin mediar concurso ni un proyecto de gestión para el centro, de Antonio González Tolón para sustituirla, pone de relieve las actuaciones sin criterio que el Gobierno de Aragón está llevando a cabo en los últimos meses en los centros de arte contemporáneo de la Comunidad Autónoma. Actuaciones cuyos objetivos no siempre son explícitos.

 

Es necesario tener en cuenta que la Ley de la Función Pública de Aragón exige que los directores de museos y centros de arte sean funcionarios, lo que hace pensar en una puesta al día de esta Ley para adecuar las características de esas plazas a los requerimientos de las actuales formas de gestión de los centros de arte. Pero, en ausencia de esa modificación de la Ley, las características del CDAN, dependiente de una fundación de la que forman parte el Gobierno de Aragón, la Diputación de Huesca y el Ayuntamiento de Huesca, junto a una parte importante de patronos privados, hubiese sido la oportunidad para poner en práctica una forma de elección de un nuevo director adecuada, tanto al Código de Buenas Prácticas como a las exigencias de la continuidad de la trayectoria del Centro de Arte y Naturaleza. No ha sido así, y se ha nombrado, sin otra justificación, a un gestor cultural sin ninguna experiencia en el arte contemporáneo. Y de que podría haberse hecho de otra manera da fe el que el nuevo director no es funcionario.

 

Este tipo de nombramiento de un director, sin proyecto explícito, revela la falta de modelo que el actual Departamento de Cultura del Gobierno de Aragón, responsable máximo de esta decisión, tiene para el CDAN; o, en caso de tenerlo, lo oculta y todo indica que puede desvirtuar lo que hasta ahora ha sido el Centro de Arte y Naturaleza, que ha conseguido ocupar un lugar en el ámbito del arte contemporáneo a partir de una necesaria especialización, de un trabajo colectivo que bajo la dirección de Teresa Luesma ha conseguido crear conocimiento –fin último de un centro de arte- y de una adecuación a las características del territorio en que se ubica.

 

Es preocupante, además, la forma en que se ha nombrado al nuevo director ya que, al final, pone en riesgo la continuidad del CDAN, rompiendo así una trayectoria estimable y colocándolo en un punto sin futuro. Los ajustes económicos no deben aprovecharse para relegar proyectos que se han demostrado sostenibles y con una clara vocación de futuro, ni mucho menos para abandonar la práctica del pensamiento crítico, tan necesaria en el ámbito del arte actual; porque, a falta de ideas, el camino del futuro se dirige fatalmente hacia el pasado. Y puede ser el caso del CDAN, además, sin posibilidad de retorno.

 

 

Asociación de Directores de Arte Contemporáneo de España (ADACE)

 

Consejo de Críticos y Comisarios de Artes Visuales de España

 

Consorcio de Galerías de Arte Contemporáneo

 

Unión de Asociaciones de Artistas Visuales

 

Federación de Agentes Artísticos Independientes

 

*Esta foto de Teresa Luesma es de Javier Blasco de Heraldo de Aragón.

ADIÓS A LUCIO DALLA

ADIÓS A LUCIO DALLA

UN RETRATO DE LUCIO DALLA, EL ENAMORADO DEL MAR

Ayer fallecía en Montreux uno de los grandes cantantes italianos de los últimos: Lucio Dalla, nacido en Bolonia en 1943, ha sido un narrador de historias, un músico dado a la experimentación, irónico, con un sentido muy teatral de la interpretación y proclive a colaborar con los poetas, como hizo con Roversi. Desde ayer he repasado sus temas en spotify y ha hecho muchas canciones. Me conmueve su versión de ‘Caruso’ (un avería del barco en el que viajaba le llevó a un hotel donde había pernoctado el tenor...) o su ‘Balla Balla Ballerino’ o ‘Nun Parlà’, una de sus mejores canciones al mar, que tanto lo estimulaba. Casi todas las canciones distintas, juguetonas, vitalistas. Está con los grandes de Italia: Paolo Conte, Franco Battiato, Domenico Modugno y Adriano Celentano, entre otros.

CARLOS GARCÍA LAHOZ, EN EL PRINCIPAL

El escultor Carlos García Lahoz ha sido el diseñador del cartel del showman Javier Segarra, que actúa este fin de semana en el Teatro Principal con el espectáculo ‘Pigmalión y yo’, con números de humor, monólogos, versiones musicales, canciones específicas (una que le ha compuesto Joaquín Carbonell). Coincidiendo con el espectáculo, García Lahoz realiza una exposición en el hall del teatro, algo que no es frecuente. Carlos es un escultor esencialmente geométrico, que apuesta por la línea recta, por la construcción de figuras rotundas y límpidas, y por una idea del mundo que quiere hacer patente con su obra. Cada una de sus piezas, lleva siempre un título y un aforismo, un poema breve o un pensamiento. García Lahoz se aproxima al minimalismo, y trabaja también la pintura y el diseño de joyas. Su pintura es más bien matérica y llena de color. Su biografía es muy peculiar: durante más de un cuarto de siglo se dedicó al negocio del pescado en Mercazaragoza, y un día decidió cambiar de vida: dejó los madrugones y los filamentos de peces y se centró en el arte, que ahora le lleva al Teatro Principal y antes también le llevó  a Ucrania.

CONCHITA CARRILLO: UNA VOZ AMIGA EN LA RADIO DE ARAGÓN

Conchita Carrillo. Imagen del archivo de Rafael Castillejo.

 

Conchita Carrillo: un ser de cercanías

  

Ayer se apagaba la que fue bautizada como ‘La voz de Aragón’: Conchita Carrillo, hija de guardia civil de Murcia que se casó en segundas nupcias con Josefina González, sintió desde muy joven la llamada del teatro y de las ondas. De niña, tras vivir en Quinto, donde nació en 1928, y en Maella, huiría de los bombardeos en unos sótanos de la avenida Clavé con su vocación de actriz: se disfrazaba con pelucas y sombreros, peinaba muñecas a las que hacía hablar y hacía “misas dialogadas”. Un día, un fraile capuchino, que regresaba de un viaje de Alemania, le trajo una radio Phillips: en ella escuchó el último parte de la Guerra Civil y se quedaba desvelada, hasta altas horas de la madrugada, cambiando de emisoras y oyendo música.

Allí nacía su vocación y su “relación secreta” con los grandes locutores de entonces: Aurora Royo, Ángel López Soba, Pilar Ibáñez. Tanta era su pasión que se integró en las funciones de ‘El Mago Nicolás’ y en otros espectáculos. La muerte de su padre le obligó a buscar trabajo: ingresó en un establecimiento de ortopedia, más tarde también se incorporó a la tienda de música Guateque y, en 1957, decidió presentarse a las oposiciones para la radio en la calle Almagro, donde se encontraría con muchos de sus ídolos (Pilar Ibáñez, que hacía ‘El pájaro Pinzón’, José Perlado, López Soba, Manuel Sáinz, el ‘Armando Jarana’ de ‘Toriles’, José María Ferrer, más conocido como Gustavo Adolfo, “abogado de la belleza y de los actores e intelectuales”, el inolvidable Paco Ortiz...) y con figuras emergentes como Plácido Serrano o Enrique Calvo, que sería muy determinante en su vida: el joven locutor, especialista en música en sus inicios, le dio una hermosa receta: en la radio son imprescindibles “la naturalidad, la sencillez, la cercanía y reírse mucho”.

Conchita Carrillo recordaba así aquellos días de sus inicios: “Era una radio entrañable y preciosa. Era como un sueño de hadas... Al entrar todo parecía un poco destartalado, pero luego veías las cortinas donde solía tocar Pilar Bayona y la Orquesta Aragón, aquellos micrófonos tan evocadores”. Conchita se inició los domingos en el programa dominical ‘Toriles’, más tarde en el concurso ‘Lo toma o lo deja’, luego formó parte de un colectivo para la leyenda: ‘Estudio 7’, con el citado Calvo, Lisardo de Felipe, Joaquín Gazo, Miguel María Astrain, Luis del Val y José Juan Chicón, entre otros.

De ahí pasó, ya en los 70, a conducir el programa ‘Aragón’, de barniz costumbrista y popular, que tenía una red enorme de corresponsales. Conchita se convirtió en una voz familiar, en una voz de compañía, atenta a las pequeñas cosas de la vida, de las gentes y los pueblos. Tenía algo de sacerdotisa dulce y paciente y de consejera de la tribu. Y ella fue una voz decisiva también en aquella campaña radiofónica que se hizo contra el trasvase.

Aficionada a la música desde muy niña, halló en la jota su mejor acomodo: fue la presentadora de programas, de festivales, de concursos. Ella había visto cantar a José Oto, lo había visto desperezarse en el café Gambrinus, era amiga de Pilar Lorengar (capturó para la radio sus primeras canciones), de Pilar Andrés, de los joteros Jesús Gracia Tenas, José Iranzo ‘El Pastor de Andorra’, de Jacinta Bartolomé, de Fernando Checa, entre tantos y tantos nombres. Su casa estaba llena de recuerdos, de objetos, de diplomas, de infinitos gestos de cariño. Se reconoció también en los jóvenes locutores: en Carmen Pino, en Miguel Mena, en Pablo Carreras, en David Marqueta, en Juanjo Hernández, en Mónica Farré, en Concha Montserrat... La lista, sin duda, es mucho más larga, y no debe quedar al margen la presencia de Mary Luz Acha. En una entrevista larga, muy larga, en su casa nos decía Conchita: “¡Con lo que amo el amor! Claro que he sentido la pasión, el enamoramiento, ese cascabeleo que te entra por todo el cuerpo, esa alegría tan grande del querer. Creo que habría hecho feliz a cualquier persona”. A esa sombra, tan humana como entrañable, se había impuesto otra: La radio. “La radio, Radio Zaragoza, ha sido mi vida entera. Ha sido lo más hermoso de mi vida: en lo íntimo, en lo espiritual y en lo más hondo. La radio ha sido mi refugio y paraíso”.  

 

*Este texto apareció ayer en 'Heraldo.es'.