Blogia

Antón Castro

CASTELLÓN Y COLÓN EN EL PRINCIPAL, DÍA 11

Este miércoles, once de enero de 2012, en el Teatro Principal de Zaragoza, Ismael Grasa presentará una obra de teatro de Alfredo Castellón Molina: dramaturgo, cineasta, realizador de televisión, narrador. Se trata de ‘Aquellos pájaros anunciaban tierra’, centrado en la figura de Cristóbal Colón. El texto había sido leído, tiempo atrás, por Alfonso Desentre en la Biblioteca de Aragón. Hace algunos años ya. La profesora y traductora María Rosa Burillo ha escrito este texto sobre Alfredo Castellón, ese hombre de ojos azules que hizo más de 400 programas de ‘Estudio 1’ y que dirigió proyectos como ‘Mirar un cuadro. Ha hecho, además, dos películas: ‘Platero y yo’, basada en el libro homónimo de Juan Ramón Jiménez, y ‘Las gallinas de Cervantes’, que parte del texto breve de Ramón José Sender.

 

 

 

EL ‘COLÓN’ DE ALFREDO CASTELLÓN

 

Por María Rosa BURILLO

 

 

Pasados los años, llegarán tiempos/ en los que el Océano desatará sus lazos,/y aparecerá  una  inmensa tierra,/ y Tifis descubrirá nuevos mundos,/ y no  será ya Thule el fin del orbe.

 

El miércoles 11 de enero de este año 2012 recién estrenado, a las 19.30, se presenta en el Teatro Principal de Zaragoza el libro de Alfredo Castellón, Aquellos Pájaros Anunciaban Tierra, una obra de teatro sobre los avatares de Colón en su empeño por llegar más allá de la mar océana. Cuando pregunté a Alfredo porqué había elegido un personaje del que se ha escrito tanto, me dijo sencillamente: “Siempre me han interesado las personas que miran un poco más allá”.

La historia es muy hermosa, se advierte enseguida que se ha documentado a fondo para escribirla pero lo que más me ha interesado es la humanidad del personaje y la propia estructura del texto. Hay episodios cargados de ternura, la que muestra Colón hacia su hijo Diego. Se reivindica la figura del Rey Fernando de Aragón y su papel crucial en la empresa del descubrimiento, un hecho que las historias populares parecen haber dejado de lado dando todo el protagonismo a Isabel de Castilla. Hay unos pensamientos muy hermosos del propio Colón, sus reflexiones, su tesón, y muchos detalles originales que captan la mente del espectador -la lectura es todo un espectáculo poético visual- y le hacen querer ir hacia delante.

Castellón maneja a la perfección los diálogos, detrás de ellos la experiencia de toda una vida haciendo cine, teatro, televisión… Sabe muy bien dónde colocar el contrapunto humorístico que suavice la tensión y lo hace con el episodio del “santo veedor” una mezcla de ternura, socarronería y sutil crítica social que dice mucho del propio autor del texto. Pero lo mejor es que la disfrutéis por vosotros mismos…

 

 

RETRATO DE JESÚS TENA, CON DIARIO

Esta mañana, a las doce, en el Centro Cultural de Urrea de Gaén se presenta el nuevo libro de JesúsTena; sus memorias. Me pidió un pequeño prólogo y aquí. Jesús es uno de esos seres entrañables de la localidad bajoaragonesa, cuyo padre también escribió sus ‘Memorias’.

 

Un cuadro de Urrea de Alex Mirasol.

 

HISTORIAS SENCILLAS PARA SIEMPRE

 

Los Tena siempre han sido un poco especiales: se han sentido arraigados en la vida popular, en la tierra y en el paisanaje, y siempre han querido dar cuenta de sí. Contarse y contar lo que ocurría a sus hijos a través de palabras sencillas, transparentes como un hilillo de agua, emocionantes como una tormenta en la primavera florida del río Martín. El abuelo paterno Ángel Tena dejó su testimonio a sus hijos y nietos; lo mismo hizo Bautista con su libro de recuerdos y confidencias, ‘Ni novela’, que era como un diario y un cuaderno de notas a lo largo del tiempo donde hablaba de las historias menudas del pueblo, de la familia y de sí mismo. Jesús Tena Pérez, hijo de Bautista y nieto de Ángel, ha hecho lo mismo: ha querido anotar día a día, mes a mes, año a año, esos acontecimientos minúsculos o no tan minúsculos que han conformado su existencia y la de los sus vecinos: los urreanos. Y no solo eso: también se afirma y se desnuda, como se ve en la confesión de su fe espontánea y en su defensa sin estridencias de los homosexuales.

Conozco a Jesús Tena desde mi llegada a Urrea de Gaén en agosto de 1991, prácticamente. Y siempre me ha parecido un hombre especial: dulce, afectuoso, de convicciones, uno de esos ciudadanos que pasaba por la vida con intensidad, disfrutándola en todas sus dimensiones: en la intimidad, en la cofradía, con el grupo de amigos, en la taberna, en el campo y en la mina. Podríamos decir que Jesús Tena era un hombre de su tiempo y a la vez un hombre inscrito en una buena porción de tradiciones: las romerías, la Semana Santa, los secretos del campesinado como la dula o el ador, e incluso la política. En uno de los fragmentos de su memoria recuerda cuando era concejal de Urrea de Gaén y el viaje que hizo con su corporación al Palacio del Pardo para darle una distinción al general Franco: la emoción, la tensión y el silencio se cortaban con el aliento.

Jesús Tena Pérez empieza el libro de una manera casi inesperada: relatando la historia de ‘Los zapateros’, dos personajes muy peculiares que pertenecía a la Brigada 32 del ejército republicano, que orinaban a través de una caña y que participaron en la vida cotidiana de Urrea de Gaén hasta que apareció un cazador de maquis. Y a partir de ahí evoca al maestro Ángel Gargallo, que era como un segundo padre, afectuoso y próximo, y a la señora Pabla, la maestra de párvulos que les llenaba aquella infancia inicial de cuentos de hadas. La jota ocupa un lugar importante, y entre los joteros, y hay muchos en el libro, está Alfonso Zapater, procedente de Alcañiz, creador de la jota de Albalate y campeón de campeones; Jesús, que siempre lo ha guardado todo, recuerda que tiene en sus manos una poesía de su hijo Alfonso Zapater Gil, escritor y periodista, y la rescata. En ese viaje por la infancia, hay prodigios, historias de personajes pintorescos, bromas y veras, juegos, notas sobre la matacía y sobre algo más insólito: las técnicas para “encorrer buitres”. Más que una técnica quizá fuera una travesura de críos.

Jesús le da libertad al carrete de la imaginación y de la memoria, y realiza un inventario de sucesos y azares como la llegada de aquellos húngaros y titiriteros que traían osos y monos y proyectaban el cine ante una fachada bien encalada. Narra su primer viaje a Zaragoza, y el deslumbramiento que le produjeron las calles y el Pilar; y ya puesto, Jesús, que está en ese momento en que la vida se expande con  auténtico vértigo, recrea sus primeros viajes a Albalate del Arzobispo.

El libro está lleno de criaturas insólitas, de fiestas, de diversos hechos cruciales (como la llegada de la luz a Urrea de Gaén, pongamos por caso), pero hay notas que son verdaderamente jugosas. Recuerda Jesús que en el pueblo había muchos pastores y labradores, pero quizá ninguno tan especial como Tomás ‘el Chirón’, que no solo se iba por aquí y por allá con los rebaños durante el día sino que aprovechaba los días de plenilunio para arar la tierra. Este detalle tan bonito refuerza una idea del libro: se cuentan historias populares, de seres de carne y hueso, de gente que se esforzaba para vivir y para sacar adelante un jornal complementario para los suyos. La última parte del libro está llena de protagonistas así: transidos de humanidad y de ternura, un poco raros también, pero fascinantes. Entre ellos, por ejemplo, aquel campeón de carreras pedestres llamado El Royo de Urrea.

También es un libro sobre cómo se desenvuelve la existencia: las huidas de casa, la pesca, el impacto de la guerra civil y, sobre todo, de la posguerra, la llegada del primer tractor al pueblo o la existencia de un perro blanco, llamado Pegaso, que murió de puro viejo tras dejar una huella indeleble; fue un gran animal de compañía que contrasta en el libro con la descripción de un perro feroz.

Cuando rondaba los 40 años, Jesús Tena, merced a la sugerencia de un familiar, decide entrar en las minas subterráneas que tiene Endesa en Ariño. Cuenta cómo fue la experiencia y cómo supo compatibilizar siempre la mina con la agricultura, con la huerta, con la música, con la pasión por las historias. Cuenta también cómo llega el primer ordenador a su casa y a la de su esposa, María Luisa, el amor de su vida y la madre de sus cinco hijos. Por cierto, Jesús cuando era niño tuvo una novia: un día él dijo que Dolores era su novia y a partir de entonces era acogido en su casa con seis o siete años como si realmente lo fuera. Le daban conversación, dulces y lo que hiciera falta. Ahí asoma ya otra virtud del libro: el candor, la mirada humanista, la ternura, un punto de humor y de confidencia muy sincera. Algo que también se vislumbra en la devoción hacia el personaje más importante nacido en Urrea: Pedro Laín Entralgo, que fue agasajado en la localidad en 1996; con aquella visita se rompió un malentendido. Cuando contaba 83 años, Jesús Tena le mandó una bonita carta de felicitación, que transcribe.

El libro revela algo casi primoroso: Jesús Tena se preocupa de sí mismo, de los suyos, pero también de los demás. Aquí hay muchos paisanos, conocidos y amigos, porque este libro es también la crónica de un pueblo y de sus gentes. Urrea de Gaén. Esa villa que se refleja en la corriente del río Martín y en la historia.

'LA HUELLA DE UNA VIDA' DE JESÚS TENA, MAÑANA SÁBADO, A LAS DOCE, EN URREA

PRESENTACIÓN EN URREA DE GAÉN

DE “LA HUELLA DE UNA VIDA” DE JESÚS TENA

 ‘La huella de una vida: historias y aconteceres de mi pueblo’, con el prólogo de Antón Castro y la introducción de Ángel Gonzalvo, es un libro que recoge multitud de anécdotas ocurridas en la localidad de Urrea de Gaén (Teruel) durante el siglo XX, mezclando la simpatía de curiosos personajes de la villa, con la recopilación de costumbres y tradiciones de nuestros pueblos, la mayoría de ellas ya extinguidas. El autor, Jesús Tena, urreano, minero y hortelano de profesión, lleva plasmando su vida en papel desde hace 50 años. Hace unos años, su padre Bautista Tena también publicó una selección de sus memorias. De la edición del libro se ha hecho cargo el Centro de Estudios del Bajo Martín. La presentación tendrá lugar en la Casa de Cultura de Urrea de Gaén este sábado, 7 de enero, a las 12 de la mañana.

ISAAC DÍAZ PARDO: UNHA ENTREVISTA CON XESÚS FRAGA

Ven de morrer en Galiza, o seu país de mar e lama, de cinza e chuvia, Isaac Díaz Pardo e vexo que o escritor e xornalista, e especialista en gastronomía, Xesús Fraga publicara en ‘La Voz de Galicia’ (un dos xornais cos que medréi e no que sempre soñei escribir durante anos) no ano 2002. Díaz Pardo era un mito en vida.

 

 

Isaac Díaz Pardo: "Teño pouca fe nas cousas"

de Xesús Fraga, el jueves, 5 de enero de 2012 a la(s) 21:25

Nunha tarde soleada no Castro, en Sada, Isaac Díaz Pardo está sentado fronte unha mesa cunha máquina de escribir, papeis, libros e os xornais do día. Detrás, un encerado ten lemas escritos con xiz. A decoración sobria está na mesma liña que a roupa do propio Díaz Pardo, chaqueta negra de pana e pantalóns grises. Este despacho no Castro é, xunto co Instituto Galego da Información, en Santiago, o lugar onde Isaac Díaz Pardo traballa nas múltiples frontes que foi abrindo ó longo da súa vida: as cerámicas do Castro e Sargadelos, editoriais, galerías e un longo etcétera que fan de Díaz Pardo un dos homes máis ocupados de Galicia. O encerado fala: «O tempo é o máis caro».

Moi vencellado ó rexurdimento da cultura galega que propiciou ó exilio, Díaz Pardo, como artista, intelectual e empresario, segue matinando no que precisa Galicia, e desvía toda pregunta sobre si mesmo a esa tarefa.

–¿Conduce vostede?

–Si, conduzo eu. Non teño chofer.

–O digo porque relendo algúns dos seus artigos atopo que non é da opinión de que o progreso material trouxese sempre a felicidade que prometía.

–Non, creo que non. (Ri). Creo que ademais vai ser peor.

–Parece mentira, había tanta ilusión a principios do século XX, no progreso, e agora...

–Si, pero hai que ver que a vida é como é. E que a terra non dá para máis. A terra é así e calquera día desaparecemos. Vén un aparato deses que anda voando por aí e nos cae enriba e  os pasa o mesmo que ós bichos eses grandes que os matou a todos e van quedar os bichos pequenos.

–Os dinosauros.

–Os dinosauros. Pero van quedar sempre os bichos pequenos porque son os que teñen máis resistencia. Quedan os virus. Chegará un momento en que a patria esta será dos virus.

–Nun dos seus artigos tamén di que foi emigrante e fracasou. ¿En que termos mide ese fracaso?

–Fracasei porque eu fun detrás dos exiliados e os exiliados tamén fracasaron todos na emigración. Hai que distinguir ben o que son os emigrantes e o que son os exiliados. Os exiliados desempeñaron unha función extraordinaria. Da intelectualidade española había unha porcentaxe maior fóra que dentro. Estaba Picasso, Juan Ramón Jiménez, Manuel de Falla, estaban todos. E de Galicia estaban todos, desde Castelao, Dieste, Blanco Amor... Entón, eu fun detrás dos exiliados coa idea de montar unha empresa. O pouco que se gañou alí serviu para facer cousas como a editorial Ruedo ibérico.

–Debe ser doloroso ver o que ocorre en Arxentina ou Venezuela, países que acolleron a tantos galegos e agora viven malos momentos.

–Si, pero son situacións artificiais. Porque Arxentina tiña un nivel de vida moi alto a principios dos anos 20, maior que Europa ou América, porque a súa riqueza é fabulosa. É sete veces o territorio de España, ten tódolos climas... Pero, claro, estes países con esta riqueza, Norteamérica non o pode consentir. A Arxentina, co neoliberalismo, lle destrozaron a industria. É un exemplo de que o neoliberalismo sérvelle ós ricos, pero non ós países pobres.

–Cita neoliberalismo. ¿Que lle di a palabra globalización?

–Globalización espontaneamente hai sempre. Eses o que queren é a globalización no comercio. E ten uns condicionantes: «Nós lles axudamos a vostedes, pero privaticen todo». Arxentina é o exemplo máis claro do que producen o neoliberalismo e a globalización. Os que teñen máis se quedan con todo.

–Falando de definicións, vostede vese como un anarco-conservador, inconformista e descrido.

–Non digo anarco, digo libertario. Conservador-libertario. Eu digo conservador porque naturalmente os conservadores agora non son conservadores. O único que queren conservar é os privilexios. Mandar e quedarse con todo. Eu digo que son conservador no senso de que hai que conservar o antecedente da historia, tamén desde o punto de vista arquitectónico. Pero ó mesmo tempo hai que ter liberdade para mover as cousas, para cambiar a economía, o sistema de vida.

–¿E por que di tamén que é un descrido?

–Porque teño pouca fe nas cousas. Non creo que teñan moita solución os problemas que hai. Sempre hai moitos egoísmos. O home é un animal que trata de quedarse con tódalas  ousas.

–Non é un sentimento relixioso, senón máis ben de pesimismo.

–Non, non son relixioso, pero tampouco me opoño a nada. A relixión é unha cousa que crea o mesmo individuo, que espontaneamente lle vén de dentro, porque xa se ve que tódolos pobos son relixiosos, dunha maneira ou doutra. É buscarlle un sentido. Temos talento, pero non sabemos en qué aplicalo. Creamos deuses, virxes e tódolos santos ou o que sexa.

–Di que se buscan vías para plasmar o talento. De vostede dise que é debuxante, teórico, ceramista, deseñador... ¿cal cre que o máis axeitado?

–No ano 36 eu estaba estudiando o bacharelato e a idea que había, e a meu pai lle parecía ben, era que fose arquitecto porque el era delineante e traballaba cos arquitectos no municipio de Santiago, e como os que están debaixo sempre falan mal dos que están enriba, pois a meu pai lle fodían bastante os arquitectos, e quería ver se eu fora arquitecto para ver se non era tan cabrón. Pode ser. O certo é que eu estudiaba para ser arquitecto, pero só había dúas escolas en España,as de Madrid e Barcelona, e só saían  15 arquitectos ó ano; na Coruña só había 3 ou 4 arquitectos e agora hai 150 ou non sei cántos, non sei nin de qué viven. Pero como era carísimo, eu tiven que facer unha cousa barata, que era Belas Artes. Traballaba xa no taller do meu pai. Case tódolos carteis da autonomía fíxenos eu. E funme gañando a vida. Despois da guerra as carreiras podían facerse rapidamente e eu en dous anos fixen os catro de Belas Artes. Pero non era esa a miña vocación de andar pintando cadros e andar retratando a xente daquela do réxime. Funme a Inglaterra e conectei cos exiliados alí. Coñecín a Cernuda e toda a xente que traballaba alí. Vin que eran máis importantes que os que quedaran, e me deu a idea de que esta senté ten que estar no estranxeiro, e nós vamos a estar traballando en España, traballando para o réxime sen decatarnos, e ó mesmo tempo vendo que os que valen teñen que estar fóra. Non se podía continuar así. E metémonos nesa cousa de facer cacharros. Había unha idea de que Sargadelos tivera unha importancia grande e había unha nostalxia polo prestixio, pois había que facer algo. Montamos un laboratorio, aquí no Castro, para estudiar as terras de Sargadelos. Pero, claro, aquilo converteuse nunha empresa que foi para adiante. Logo marchei a Arxentina, e formouse o Laboratorio de Formas, para recuperar cousas da memoria histórica, e niso estamos.

–Pois desa cousa de facer cacharros estamos hoxe en que poucos fogares debe de haber sen cerámica de Sargadelos ou do Castro.

–Pensouse ben, eh. Nesas conversas estiveron Dieste, Lorenzo Varela, Luís Seoane, Antonio Baltar, en fin, toda esta xente que estaba alí era o valor que tiña Galicia. Tiñan un sentido de estar na tradición, con conciencia galeguista, pero cun gran sentido da modernidade, como non o había aquí, nin creo que nin na xente nova que hai agora. Unha cousa é ser fiel á  historia, pero tradición quere dicir traspaso, non quedarse en alcohol, senón ó contrario. Había que recuperar o Seminario de Estudios Galegos, unha editorial que recuperase as cousas  que non se dixeran, e tamén estaba o de Sargadelos, facer institucións de investigación. E niso estamos.

–¿Que outras artes lle interesan? ¿Música, cine?

–Home, si. O que pasa é que eu non teño tempo.

–Xa o di no encerado: «O tempo é o máis caro, hai que saber administralo».

–Si (ri). Si é o que máis custa. Sería unha cousa boa facer un teatro, que é a base do cine. E o teatro está un pouco deslabazado en Galicia. No Consello da Cultura Galega fixeron un proxecto dunha escola dramática que aínda non se fixo, despois de catro anos. Pedíronnos a nós, se no Instituto da Información de Santiago, a ver se podiamos arranxar para facer unha cousa así. Ata o de agora non fixemos nada porque non nos interesa meternos nese asunto, porque de meternos, sería, non para facer unha escola dramática, senón para facer un estudio teórico e práctico do teatro que lle convén a Galicia. O teatro foi sempre para conducir. A xente vía os seus dramas no seu teatro. Pero non é ese o teatro que se está facendo.

–Pero eu lle pregunto polos seus gustos e vostede responde con proxectos, con actitude de traballo. ¿Non lle queda tempo?

–Non me queda tempo para nada. E que claro, vostede pregúntame polo teatro, e eu penso que sería interesante levar adiante unha cousa de teatro, pero non de calquera teatro, hai que ver e estudiar que é o que lle convén a este pobo. De qué temas tería que falar, non que nos traían calquera teatro, aínda que sexa moi bo.

–¿Que cadro lle gustaría ter pintado?

–Pois non sei, tería que pensalo moito. Non lle podo contestar a iso.

–¿E hai algunha obra de arte que admire especialmente?

–Home, si. As obras clásicas admiranse, o Renacimento, por exemplo, ten unha importancia tremenda. Leonardo da Vinci, o Buonarotti, hai unha ciencia e unha cultura detrás extraordinarias. Son os que mobilizaron Occidente, Europa, en tódalas ordes, literatura, pintura... é fabuloso.

–¿Hai unha paisaxe coa que se identifique?

–¿Na realidade ou na arte?

–Na realidade.

–As nosas rías creo que teñen un valor extraordinario, e un as quere, claro. Estiven no enterro de Carmen Muñoz, a viúva de Dieste, en Rianxo, e o malo é esa arquitectura de gresite, esas trapalladas que non teñen máis solución que a piqueta e botar abaixo todo iso. Rianxo tiña un valor arquitectonico precioso, pero é un desastre, como Galicia e como case todo o mundo. Hoxe a arquitectura está en mans da especulación. E as leis están en contra. Dicía César Portela que quitar o feísmo da nosa terra é imposible porque son as leis as que obrigan ó feísmo. Para facer un chaleciño hai que ter 2.000 metros, e a terra xa non serve para traballar, porque está toda chea de interrupcións. E o que convén é que a xente se concentre a vivir nun lado, pero que deixe a terra libre para traballar e vivir dela. Pero así o escarallamos todo. Tiñamos unhas peras urracas de marabilla, e unhas mazás tabardillas, e unhas  claudias galegas, que non había mellor froita no mundo: todo eso está escarallado. E hai que traer froita de fóra, de peor calidade.

 

Publicado orixinalmente no suplemento Fugas de La Voz de Galicia o 20 de abril do 2002

ADIÓS A LA GRAN EVE ARNOLD

Acaba de fallecer a los 99 años, en una residencia de ancianos, Eve Arnold, la fotógrafa norteamericana que se incorporó en 1951 a Magnum, la primera mujer que lo hizo. Eve Arnold ha retratado a las gentes humildes de Estados Unidos, a los negros y el mundo del jazz, estuvo en Rusia, captó a Joan Crawford en la intimidad, a Marlene Dietrich, y en 1952 conoció a Marilyn, a quien le hizo fotos durante una década, hasta su última película: ‘The Misfits’. Fueron fotos de mujer a mujer: fotos íntimas, hondas, fotos que ahondaron en la rica personalidad de Marilyn, que se buscó a sí misma siempre: en los libros, en el amor, en el cine, en sus diarios y en sus poemas. Eve Arnold fue una mujer sensible, discreta e intensa que colaboró en diversas revistas: sus fotos respiran hondura, humanidad, responden a una respetuosa forma de mirar. A ella le apasionaban los seres humanos: la fotografía intentaba captar la vida, la verdad, el temblor del alma. Al parecer, en sus últimos, días a Thomas Mann. [Aquí se incorporan fotos de Marilyn, de Cuba, de Silvana Mangano, de Liz Taylor o de Jacqueline Kennedy, entre otros.] 

 

CIRÍACO YÁÑEZ: EL REGALO DE DIOS

EL PADRE VINATERO Y EL REGALO DE DIOS

Por Ciríaco YÁÑEZ

Cuando era niño, mi padre cerraba muy tarde su bar, ‘El humilde rincón’. Yo le esperaba todas las noches y ésta aún con más ilusión. Llegaba como a las doce o la una de la noche y siempre traía algún regalo ocurrente o directamente maravilloso, una radio, un coche teledirigido, unos walkie talkies... Algo muy diferente a lo que yo había pedido y que mi madre ya tenía a buen recaudo presta a colocarlo en el árbol. Yo le preguntaba de donde los había sacado y él indefectiblemente me decía que se había encontrado a los Reyes repartiendo y que le habían dado esos juguetes para mí, por ser buen chico. Yo lo quería aún más. Cuando crecí y mis hermanos esperaban a mi padre con sus regalos especiales, adquiridos en el último momento en un comercio que estaba abierto hasta la una, me sentía casi, casi como su paje. Noche de ilusiones. Despertar y ver el regalo esperando, aparecido de la nada. Un regalo del destino, de la ilusión. Un regalo de Dios.

 

[Veo poco a Ciríaco Yáñez, pero nos tenemos mucho afecto. Acabo de recibir este recuerdo, este cuento de Reyes, y aquí lo cuelgo. Conocí a su padre en la calle Madre Sacramento y me gusta mucho esta historia... Esta foto es de Edouard Boubat.]

 

 

DINO VALLS EXPONE EN ATENAS

DINO VALLS MUESTRA EL LADO OSCURO

DE LA REALIDAD EN ATENAS 

 

El pintor aragonés, afincado en Madrid, expone una retrospectiva de 40 obras, fechadas entre 1994 y 2011, en el Museo Frissiras

 

Dino Valls (Zaragoza, 1959) ha emprendido la conquista de una convulsa Grecia desde finales de noviembre: expone en el Museo Frissiras una retrospectiva de su obra, fechada entre 1994 y 2011, compuesta por 40 lienzos que se encuentran en colecciones privadas de Madrid, Zaragoza, de varios lugares del mundo y que también pertenecen a los adquisiciones que ha hecho este espacio. Este museo privado fue fundado por Vlassis Frissiras, que es uno de los mayores coleccionistas de arte del mundo de piezas sobre el cuerpo humano.

“Tras conocer mi pintura hace unos años –dice el pintor Dino Valls-, inmediatamente se puso en contacto conmigo para incluirme en su colección y preparar una exposición como la que finalmente se inauguraba a finales de noviembre. Él y sus colaboradores pusieron muchísimo interés y profesionalidad en la organización, y el resultado es magnífico”. La muestra, que se titula sencillamente ‘Dino Valls’, tiene como comisaria a Christina Sotiropoulou, que dice que quien se enfrente por vez primera con la obra del aragonés “vivirá una experiencia única que no se limita a un placer estético, algo previsible de una obra de arte, sino que además logra sobrepasar por completo lo que hasta entonces se percibía como realidad”.

La exposición cuenta con la colaboración de la Embajada de España en Grecia y con el Instituto Cervantes de Atenas. Se ha editado un catálogo en inglés, griego y castellano con 70 imágenes con textos de la comisario y del crítico español Fernando Castro Flórez, que define así la pintura de Valls: “Podríamos entender toda la estética de Valls como una especie de ‘especulación’ sobre la condición del sujeto contemporáneo. Sus cuadros son ‘espejos’ donde queda sedimentada la ansiedad y el proceso doloroso de desdoblamiento de la personalidad”. Y añade que “las figuras de Dino Valls no están inspiradas en lo real sino que son producto del ejercicio intenso de la memoria”.

El propio artista, que reside en Madrid desde hace más de veinte años y pinta media docena de cuadros al año, dice que “mi obra siempre es una elaboración intelectual de los conflictos que padecemos (identidad, dolor, angustia, ira, soledad, etc.), por eso no me considero surrealista”. Ahí podría diferir levemente de sus críticos que lo sitúan en “la nueva figuración” y también le otorgan características surrealistas a una pintura elaboradísima y lenta, llena de detalles y de objetos, de referencias clásicas y médicas, que describe los territorios del escalofrío, de la inquietud y el lado oscuro de nuestra conciencia. Matiza Sotiropoulou que esta pintura “nos arrastra a un juego de misterio, tensión psicológica y búsqueda metafísica. Es una provocación. Parece un laberinto fascinante”. Dice Valls: “Mi pintura sirve para aportar oscuridad, inquietud, tormento. Ahondo en la parte más oscura y desconocida del ser humano”.

El pintor realiza una pintura de gran fuerza expresiva, subyugante para muchos, turbadora siempre, una pintura de patologías y de obsesiones radicales, que mantiene una paradoja: atrae y repele a la vez, es una pintura de la luz y de lo siniestro, matizada por técnicas clásicas y por figuras estilizadas, heridas y vapuleadas, que siempre tienen el mismo rostro. Un rostro vulnerable y bello, doliente y sereno a la vez, un rostro que el pintor intuyó antes de encontrarlo en la vida real en la que es su mujer y musa Alicia Guixá.

“Hay obras de grandes formatos, algunas tan recientes como ‘Ars Magna’, cedidas temporalmente por coleccionistas. Una exposición como esta, con ese carácter antológico, es muy especial para mí: me permite ver de nuevo, en directo y de cerca, cuadros que en muchos casos no veía desde hacía tiempo y que apenas estuvieron en mi estudio una vez acabados”, explica Dino Valls. La exposición se prolongará hasta el 26 de febrero; es decir, los griegos podrán contemplarla a lo largo de tres meses.

*Este artículo se publicó en 'Heraldo de Aragón'. Todas las obras son de Dino Valls.

'UNA JIRAFA' DE BUÑUEL, EN TOULUSE

'UNA JIRAFA' DE BUÑUEL, EN TOULUSE

UNA JIRAFA

Poema visual de Luis Buñuel visto por 21 artistas aragoneses

El próximo día 12 de enero a las 18.30 horas, en el Instituto Cervantes de Toulouse (31 rue des chalets) tendrá lugar la inauguración de esta exposición que recoge la visión de veintiún artistas plásticos aragoneses del texto que, con el mismo título, publicase Luis Buñuel en 1933 en la revista Le Surréalisme au Service de la Revolution. La exposición se podrá visitar desde el 12 de enero hasta el 29 de febrero de 2012, en horario de apertura del centro.

 

Organizada por Artix espacio creativo y Producciones Che y Moche, la exposición surge como iniciativa del Centro de Investigación Artefacto en paralelo a la producción del espectáculo teatral “Una Jirafa” de Producciones Che y Moche.

 

En el texto de Buñuel, concebido como manual de instrucciones para la construcción de un objeto surrealista, Buñuel describía cada una de las manchas de la jirafa como un lugar en el que aparecían los más diversos objetos asociados de los modos más absolutamente surreales. Cada artista se hace cargo, en este proyecto, de una de esas manchas y da su particular visión de los mundos propuestos en ellas por don Luis. La pintura, la fotografía, el collage, la escultura o el ensamblaje componen así el necesario repertorio de técnicas e ideas que permiten reconstruir esta nueva versión de esa jirafa.

 

En esta exposición, concebida como un “lugar de encuentro”, participan los artistas Jorge Juan Perales, Nicolae Didita, Jessica Aliaga Lavrijsen, Álvaro Ortiz, Antonio Chipriana, Javier Joven, Miguel Ángel Gil, Esther de la Varga, Jesús Ordovás, Paco Serón, Fernando Clemente, Olga Remón, Caterina Burgos, pierre d. la, Mariángeles Cuartero, Sergio Muro, Christian Losada, Lina Vila, Rakel García, Helena Santolaya y Miguel Ángel Ortiz Albero.

 

Este proyecto ha contado con la colaboración del Ayuntamiento de Zaragoza y Centro Buñuel Calanda así como con el apoyo de Fundación Zaragoza 2016, Corporación Aragonesa de Radio y Televisión, Gobierno de Aragón, y Bodega Grandes Vinos y Viñedos de Cariñena (Zaragoza),  quien para conmemorar esta exposición y el 111 aniversario del nacimiento del genial cineasta aragonés, ha embotellado un vino edición especial CORONA DE ARAGÓN. (Nota remitida por Sergio Muro de Artix. En la foto la obra de Helena Santolaya).