Blogia

Antón Castro

FERNANDO SARRÍA: CUATRO POEMAS

FERNANDO SARRÍA: CUATRO POEMAS

 

Fernando Sarría acaba de publicar en Olifante ‘Bbel en las manos’, el poemario que ha nacido de su estancia en La Casa del Poeta en Trasmoz. Me envía cuatro poemas que copio aquí gustosamente.

 

 

No sé si la última mirada de Helena

a la Troya humillada por la suerte

de un caballo de madera,

tiene el mismo valor que la de Penélope,

perdida en esa línea de mar océano,

esperando un barco y a un hombre.

Posiblemente tenga igual valor estadístico

que el de la mujer de cualquier marino

que no regresa a puerto,

o la del que sufre la desaparición de lo que ama.

Cada vez que todo se derrumba,

la vida te perdona una mentira,

te deja respirar por un instante

y te causa el mismo dolor,

–cruzándote como una sombra–

que a todos los héroes de la tierra

cuando su mundo se convierte en polvo o en ausencia.

 

………….

 

Cuando el tiempo no era tiempo

sino solo el movimiento de las sombras,

mirar el horizonte

era alcanzar con la mano el quebrado silencio,

la unidad de todo lo percibido,

el esfuerzo sin rostro,

mientras el dolor era la costumbre,

la aceptación,

la parte derrumbada de la casa.

 

 

…………………. 

 

Entonces llegaron los pájaros,

se hizo el aire de la densidad blanca de la luz,

se recostó el silencio

dormido como el mármol en su tiempo de espera,

y el volumen de todas las cosas

caminó hacia mí.

 

…………….

 

Entonces Borges dormía con los ojos abiertos

y alimentaba su melancolía respirando la noche.

Era verano en el Hemisferio Sur,

él soñaba con el frío de Ginebra

o con la humedad implacable de Dakar.

Era verano en Buenos Aires

y el mundo le parecía un Atlas propio

donde podía dibujar sus viejas pasiones y sus viajes.

Sus dedos pasaban

lentamente

sobre los mapas,

se detenían en un lugar señalado en rojo,

una punzada,

un río de palabras y de imágenes,

el hombre ciego recordaba,

hurgaba en su memoria el tiempo,

deshacía una a una las páginas escritas de su vida.

 

*Las fotos son de Erica Simone.

 

 

NUEVA BIBLIOTECA EN SINUÉS-AÍSA

Esta  mañana, a las doce, en Sinués-Aisa se inaugura una nueva biblioteca, a la que he colaborado con la donación de medio millar de libros o una cifra semejante. Libros de todo: arte, narrativa, historia, ensayo, letras aragonesas, libros infantiles, cómics. Este es uno de los proyectos que lleva a cabo Concha Jiménez, la concejala de cultura de Jaca y una de las animadoras de la Jacetania; Concha cuenta con el entusiasmo de la comarca, de los alcaldes y en este caso de la alcaldesa Chusa. Concha Jiménez ha conseguido bibliotecas muy valiosas de escritores de la ‘Escuela de Barcelona’, de José Luis Sampedro, de bibliófilos oscenses, etc. No he estado nunca en Sinués y allá nos vamos dentro de un rato. Por la tarde, el Garrapinillos de Regional juega en San Mateo. Ayer, con mucho esfuerzo y mucha exigencia, el Garrapinillos juvenil ganó al Ciudad de Zaragoza 2-3. El equipo que dirige Dani Orte fue por delante hasta el minuto 25 de la segunda; ahí marcó gol un auténtico golazo desde fuera del área, y luego adelantó a los visitantes Óscar, que marcó dos veces. Se jugó en un incómodo campo de tierra: daba un poco de pena que hubiera un montón de campos de maravilloso césped y los chavales tuvieran que jugar en ese patatal incomodísimo. El sábado el Garrapinillos se juega el ascenso ante el Zuera.

 

*He tomado esta foto de Sinués del estupendo blog de viajes y paisajes:

http://Estetejadotranquilo.blogspot.com

 

LA BICI, LA MEMORIA, EL POEMA: DIÁLOGO CON REBECA CARTAGENA

LA BICI, LA MEMORIA, EL POEMA: DIÁLOGO CON REBECA CARTAGENA

 

ENTREVISTA SOBRE ‘EL PASEO EN BICICLETA’

Por Rebeca CARTAGENA.

HERALDO DE ARAGÓN 25.03.2011

‘El paseo en bicicleta’ (Olifante) está dedicado a su mujer, Carmen, y algunas partes a sus hijos. ¿Se pedalea mejor en familia?

Pues sí, claro. Con mi padre no pude, porque no me dejó. Pero con mis hijos y mi mujer, sí, nos gusta salir los sábados y los domingos. En familia se pedalea muy bien, yo soy muy familiar.

En el libro aparecen personajes reales como el actor Luis Felipe Alegre, los Curie o la cantante Nico, mezclados con sus vivencias íntimas. ¿Qué parte es propia y cuál prestada o inventada?

Hay cosas que me han prestado muchos amigos. Lo que he escrito de Luis Felipe es verdad, es uno de los primeros amigos que hice en Zaragoza y le debo una cosa muy importante: cuando nadie decía que yo era poeta, él siempre me llamaba a encuentros de poetas. De alguna manera, es una de las personas que me han empujado a escribir versos. Este libro es esencialmente verdad, con todas las libertades creativas y de ficción que me he permitido. Los escritores somos como vampiros, nos es más fácil desdoblarnos a través de los demás. He hecho ejercicios de impostura que tienen mucho que ver con cómo son las cosas en realidad.


Lo que contiene el libro no siempre tiene la estructura que normalmente se asocia con un poema, hay partes que son más bien como cuentos...

Es una poesía muy narrativa, un texto híbrido, en verso y en prosa. En España el poema en prosa tiene mucha tradición. Yo no me considero un gran poeta. Me siento más cómodo narrando que creando solo imágenes. Hay algunos en verso libre, blanco, y quizá el que podría ser poesía más convencional es ’Ramón Acín’, que está medido en octosílabos. Sí hay imágenes que tienen mucho que ver con la vida, con la naturaleza, porque el ciclista sale a fundirse con lo que ve. Todo le vale. Por eso es un libro lleno de imágenes con olores, sabores, puestas de sol...


¿Cuándo tuvo su primera bicicleta?

No tuve bicicleta hasta que vine a Zaragoza, porque mi padre nunca quiso que tuviera. La primera mía de verdad la compré en 1990, cuando vivía en Urrea de Gaén. Compré dos, las montábamos mi hijo Daniel y yo. Aunque en el libro, en ’El cartero de Jacques Tati’, cuento el primer viaje que hice con mi mujer por Zaragoza, con unas bicis que no recuerdo quién nos prestó.


Aparte de pedalear por gusto, en ’El paseo en bicicleta’ queda claro que es seguidor del ciclismo profesional, porque cita a muchos corredores: Hinault, Merckx, Fignon, Delgado, Contador... ¿De dónde le viene esa afición?

Desde pequeño me gustan todos los deportes con locura. El ciclismo me apasiona desde niño, era un auténtico chalado. Había dos niños, los gemelos Dubra, que tenían una bici roja y otra azul y me las dejaban uno cada rato. Montado, yo hacía crónicas radiofónicas de ciclismo solo para mí, tenía 14 o 15 años. No he estudiado Periodismo, solo Electrónica, pero siempre he tenido una vena de contar cosas, sobre todo del deporte: ciclismo, boxeo, tenis... Mi favorito es el atletismo, el fútbol no es el que más me gusta. Y hasta este libro no me había dado cuenta de que me había marcado tanto el ciclismo.


Como señala en el prólogo Miguel Mena, en ’El paseo en bicicleta’ hay también textos que transmiten cariño hacia Zaragoza, ciudad a la que vino desde su Galicia natal. ¿Se siente a estas alturas plenamente zaragozano?

Me siento muy de Zaragoza. Es una ciudad que amo, que me gusta muchísimo y, aun con sus contradicciones, me parece muy acogedora. Para mí ha sido una referencia fundamental, y eso que tengo una gran capacidad para adaptarme a donde estoy. Pero con Zaragoza tengo algo especial. Este es también un libro de testimonio de gratitud a la ciudad y a la gente de esta ciudad, de amor a Zaragoza y a una persona con la que llevo 30 años.

¿Cómo surgió el libro?

Nació el verano pasado, como cuento en ’El pescador y su hijo’. Es la historia de alguien que está en ruta y recuerda cosas cuando mira hacia el pasado, el presente y también el futuro. Hay además un diálogo con personajes que han vivido la bicicleta como algo especial: Horacio Quiroga, los Curie o Barral, que era un personaje de mi infancia. Ha sido un libro tan emocionante... Y me da la sensación de que he sido intérprete de algo gozoso que siente mucha gente.

 

*Esta foto es de José Miguel Marco. Está tomada a orillas del Ebro, con el despertar de la primavera de 2010.

 

LA REVISTA DE 'CASA SIN FIN'

El editor de Periférica, galerista, ese sinvivir de la cultura y la modernidad y escritor Julián Rodríguez hace llegar a sus amigos esta nota sobre los trabajos y los días de su galería Casa sin Fin, con sede en Cáceres. Julián Rodríguez pertenece a ese tipo de seres que se multiplican en el aire, en la palabra, en las carreteras y también en internet.

 

Estimado amigo, estimada amiga:

Haz click en este enlace y podrás leer el primer boletín de CASA SIN FIN:

http://casasinfin.createsend1.com/t/ViewEmail/r/18A62E5D3F244BAC

Y si clicas sobre las fotografías de la sección IMÁGENES podrás ver muchas más...

Abrazos en sábado. Julián Rodríguez

MARIANO ANÓS PREPARA 'RETRATA' CON MÚSICA DE JOSÉ LUIS ROMEO

“¿Qué será RETRATO? ¿Un nuevo espectáculo? ¿Una exposición? ¿Un concierto? ¿Un proyecto social? ¿Un proyecto pedagógico? ¿Una performance?”

 

De momento, solo una foto y una estrofa de Pedro Salinas:

‘Para vivir no quiero

islas, palacios, torres.

¡Qué alegría más alta:

vivir en los pronombres!’"

 

Esta es la pregunta que se hace el actor, dramaturgo y pintor Mariano Anós a propósito del nuevo espectáculo que está preparando con José Luis Romeo. Lo que pasa, los avances, las zozobras, la pasión, el trabajo en marcha puede adivinarse a través del blog:

http://www.retratoespectaculo.blogspot.com/

 

De ahí tomo esta reflexión de Mariano Anós, quien además me envía algunos poetas que integrarán el espectáculo.

 

 

 

LA PALABRA, LA MÚSICA Y LA VIDA

 

Por Mariano ANÓS

 

 

Tal vez los malos tiempos sean buenos para la lírica. En medio de la crisis que nos han fabricado los piratas de las finanzas, en medio del creciente pantano de impotencia ante poderes opacos, es posible al menos defender la dignidad humana con la palabra, con la música, con la vida. Plantar un precario campamento de poesía, una mínima dosis de verdad que nos proteja de la palabrería hueca con que nos bombardean los gigantescos aparatos de propaganda del poder.

 

Orgullosos de los humildes medios del teatro, proponemos un viaje por la poesía. Poesía en castellano que abarca desde el siglo XVII hasta el XX. El hilo conductor no se atiene a clasificación académica alguna, salta a través de épocas, países, escuelas o recursos formales, con una lógica interna que le es propia. Partiendo de una selección mucho más amplia, ha ido quedando un conjunto de poemas que, por afinidad o por contraste, han encontrado un lugar en la dramaturgia del espectáculo. Unos muy conocidos, otros menos. Todos excelentes.

 

La relación de la palabra con la música no es fácil. Una ya larga trayectoria de trabajo para el teatro con José Luis Romeo permite un entendimiento fluido, una complicidad fértil. La palabra, la música y la interpretación establecen una relación basada en el respeto mutuo, en la confianza, en el acatamiento de buen grado a los objetivos de la comunicación.

 

¿De qué se trata? Del tiempo, de la muerte, del amor, de la libertad: de la vida, en fin, cuando ocurre que se nos revela, de pronto, en un fulgor apenas, en su afán interminable de encontrar algún sentido a la existencia. Poesía. Actualísima siempre, por sustraerse justamente al tiempo impostor de los relojes y de los calendarios. Frágil, al borde siempre del silencio, fugaz, menesterosa, necesaria.

 

Mariano Anós

 

antonio machado 

retrato

Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla,
y un huerto claro donde madura el limonero;
mi juventud, veinte años en tierras de Castilla;
mi historia, algunos casos que recordar no quiero.

Ni un seductor Mañara, ni un Bradomín he sido
—ya conocéis mi torpe aliño indumentario—,
mas recibí la flecha que me asignó Cupido,
y amé cuanto ellas puedan tener de hospitalario.

Hay en mis venas gotas de sangre jacobina,
pero mi verso brota de manantial sereno;
y, más que un hombre al uso que sabe su doctrina,
soy, en el buen sentido de la palabra, bueno.

Adoro la hermosura, y en la moderna estética
corté las viejas rosas del huerto de Ronsard;
mas no amo los afeites de la actual cosmética,
ni soy un ave de esas del nuevo gay-trinar.

Desdeño las romanzas de los tenores huecos
y el coro de los grillos que cantan a la luna.
A distinguir me paro las voces de los ecos,
y escucho solamente, entre las voces, una.

¿Soy clásico o romántico? No sé. Dejar quisiera
mi verso, como deja el capitán su espada:
famosa por la mano viril que la blandiera,
no por el docto oficio del forjador preciada.

Converso con el hombre que siempre va conmigo
—quien habla solo espera hablar a Dios un día—;
mi soliloquio es plática con ese buen amigo
que me enseñó el secreto de la filantropía.

Y al cabo, nada os debo; debéisme cuanto he escrito.
A mi trabajo acudo, con mi dinero pago
el traje que me cubre y la mansión que habito,
el pan que me alimenta y el lecho en donde yago.

Y cuando llegue el día del último vïaje,
y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,
me encontraréis a bordo ligero de equipaje,
casi desnudo, como los hijos de la mar.

ÁNGEL GONZÁLEZ

ESTO NO ES NADA

Si tuviésemos la fuerza suficiente
para apretar como es debido un trozo de madera,
sólo nos quedaría entre las manos
un poco de tierra.
Y si tuviésemos más fuerza todavía
para presionar con toda la dureza
esa tierra, sólo nos quedaría
entre las manos un poco de agua.
Y si fuese posible aún
oprimir el agua,
ya no nos quedaría entre las manos
nada.

 

CÉSAR VALLEJO

Y SI DESPUÉS DE TANTAS PALABRAS...

¡Y si después de tántas palabras,
no sobrevive la palabra!
¡Si después de las alas de los pájaros,
no sobrevive el pájaro parado!
¡Más valdría, en verdad,
que se lo coman todo y acabemos!

¡Haber nacido para vivir de nuestra muerte!
¡Levantarse del cielo hacia la tierra
por sus propios desastres
y espiar el momento de apagar con su sombra su tiniebla!

¡Más valdría, francamente, 
que se lo coman todo y qué más da...!

¡Y si después de tanta historia, sucumbimos,
no ya de eternidad,
sino de esas cosas sencillas, como estar
en la casa o ponerse a cavilar!
¡Y si luego encontramos,
de buenas a primeras, que vivimos,
a juzgar por la altura de los astros,
por el peine y las manchas del pañuelo!
¡Más valdría, en verdad,
que se lo coman todo, desde luego!

Se dirá que tenemos
en uno de los ojos mucha pena
y también en el otro, mucha pena
y en los dos, cuando miran, mucha pena...
Entonces... ¡Claro!... Entonces... ¡ni palabra!

 

 

 

SOR JUANA INÉS DE LA CRUZ

¿En perseguirme, mundo, qué interesas?
¿En qué te ofendo, cuando sólo intento
poner bellezas en mi entendimiento
y no mi entendimiento en las bellezas?

Yo no estimo tesoros ni riquezas,
y así, siempre me causa más contento
poner riquezas en mi entendimiento
que no mi entendimiento en las riquezas.

Y no estimo hermosura que vencida
es despojo civil de las edades
ni riqueza me agrada fementida,

teniendo por mejor en mis verdades
consumir vanidades de la vida
que consumir la vida en vanidades.

 

 

MIGUEL LABORDETA

RETROSPECTIVO EXISTENTE 

Me registro los bolsillos desiertos 
para saber dónde fueron aquellos sueños. 
Invado las estancias vacías 
para recoger mis palabras tan lejanamente idas. 
Saqueo aparadores antiguos, 
viejos zapatos, amarillentas fotografías tiernas, 
estilográficas desusadas y textos desgajados del Bachillerato, 
pero nadie me dice quién fui yo. 

Aquellas canciones que tanto amaba 
no me explican dónde fueron mis minutos, 
y aunque torturo los espejos 
con peinados de quince años, 
con miradas podridas de cinco años 
o quizá de muerto, 
nadie, 
nadie me dice dónde estuvo mi voz 
ni de qué sirvió mi fuerte sombra mía 
esculpida en presurosos desayunos, 
en jolgorios de aulas y pelotas de trapo, 
mientras los otoños sedimentaban 
de pálidas sangres 
las bodegas del Ebro. 

¿En qué escondidos armarios 
guardan los subterráneos ángeles 
nuestros restos de nieve nocturna atormentada? 
¿Por qué vertientes terribles se despeñan 
los corazones de los viejos relojes parados? 
¿Dónde encontraremos todo aquello 
que éramos en las tardes de los sábados, 
cuando el violento secreto de la Vida 
era tan sólo 
una dulce campana enamorada? 
Pues yo registro los bolsillos desiertos 
y no encuentro ni un solo minuto mío, 
ni una sola mirada en los espejos 
que me diga quién fui yo.

80 RETRATOS DE MORDZINSKI

“El fotógrafo de los escritores” presenta 80

retratos de escritores de todo el mundo”

 

 

Jorge Luis Borges.

Julio Cortázar.

Salman Rushdie.

Gabriel García Márquez.

 

DANIEL MORDZINSKI ELIGE VALLADOLID

PARA LA PRESENTACIÓN MUNDIAL DE SU EXPOSICIÓN  

LA VUELTA AL MUNDO EN 80 RETRATOS DE ESCRITORES

 

Enrique Vila-Matas: el escritor enigma en el hotel.

 

La Sala Municipal de Exposiciones de la iglesia de las Francesas presentará el próximo viernes día 1 de abril, por primera vez en el mundo, la exposición “DANIEL MORDZINSKI. La vuelta al mundo en 80 retratos de escritores” una exposición única, producida por la Fundación Municipal de Cultura del Ayuntamiento, en la que por primera vez se muestran juntas escritores de los cinco continentes retratados por el autor. Este un estreno mundial se convierte de esta manera en un acontecimiento cultural.

Corresponsal de guerra, fotoperiodista radicado en Francia, autor de una docena de libros de viaje, fotógrafo infatigable y lector empedernido, durante 30 años Daniel Mordzinski ha desarrollado y financiado una tarea titánica: la de fotografiar a todos los escritores y pensadores que pudiera. Sólo en 2010 Mordzinski ha expuesto en la Feria del Libro de Frankfurt, en el Hay Festival de Zacatecas, en la Feria del Libro de Santo Domingo, o en el Instituto Cervantes de Tel-Aviv, en Turín, San Juan de Puerto Rico y Cartagena de Indias.

Mordzinski piensa que “La búsqueda del paraíso es tan vieja como la propia existencia del hombre. Pero en el siglo XXI la respuesta es clara: el mejor lugar del mundo es un libro. En este están contenidos el mapa del tesoro, las llaves del cofre, las instrucciones para llegar y el más completo compendio de sueños y esperanzas. Hace más de treinta años que fotografío escritores por todo el mundo y a veces imagino que dibujo una cartografía de la escritura, un gran atlas de las palabras. Es la primera vez que presento mi "Vuelta al mundo en 80 retratos de escritores". Y que para el es un honor que esta primera vez sea en Valladolid.

Pocas personas han seguido tan de cerca la evolución de la literatura en los últimos treinta años como Daniel Mordzinski, Porque ha leído con pasión los libros que se han escrito y porque ha fotografiado a sus autores, a veces en sus países, y más a menudo en París.

De él Mario Vargas Llosa – por poner un ejemplo – ha dicho que “decir que Daniel Mordzinski ha ‘fotografiado a Los autores’ es insuficiente. Porque las imágenes de ellos que la cámara de Mordzinski ha arrebatado al río del tiempo y fijado en esas cartulinas que todos los editores, autores y lectores conocen, son en verdad una interpretación profunda y respetuosa de su personalidad tal como aparece reflejada en sus rasgos, sem­blante y expresiones. Daniel Mordzinski no se sirve de quienes posan para él a fin de exhibir su talento y gratificarse a sí mismo con desplantes llamativos como hacen tan­tos fotógrafos de moda. Él sirve a quienes retrata esforzándose en aprisionar su verdad profunda y tratando de desaparecer él mismo detrás de su cámara. Por eso Los retratos de Daniel Mordzinski tienen una autenticidad que es un ingrediente central de su belleza artística”.

Daniel Mordzinski, nació en Buenos Aire en 1960.Conocido como “el fotógrafo de los escritores”, trabaja desde hace más de treinta años en un ambicioso ''atlas humano'' de la literatura. Ha retratado a los protagonistas más destacados de las letras hispanas e internacionales. Mordzinski se ha convertido en el mejor cómplice de tres generaciones de creadores y hoy es difícil comprender la literatura sin su insinuante y razonada indagación en el universo de la palabra. 

Después de Borges, el primero en ser fotografiado -ya Mordzinski se había ido a vivir a París- fue Cortázar. El círculo, de algún modo, se cerraba. O, mejor dicho, se abría, porque comenzaba un círculo encantado de fotografías por todo el mundo, a la caza y captura de escritores, primero sorprendidos en sus casas, y luego en cuartos de hotel.

Los escritores del mundo se dividen en dos: los que han sido retratados por Mordzinski y los que van al cielo. Cada foto es una historia. Las individuales y las de grupo. Algunas son un desgarramiento. Daniel Mordzinski busca la mejor imagen. Daniel es un artista. Sus modelos buscan su cercanía. Sus libros de fotos están en las secciones de arte, y son tantos que se puede sostener una mesa normal donde los recuerdos se confunden con los anhelos.

En Valladolid presenta 80 fotografías.

 

*Nota de prensa de la muestra.

PEDRO ZAPATER ESCRIBE DE LA PRESENTACIÓN DE 'EL PASEO EN BICICLETA'

PEDRO ZAPATER ESCRIBE DE LA PRESENTACIÓN DE 'EL PASEO EN BICICLETA'

POESÍA SOBRE RUEDAS

  

Por Pedro ZAPATER*

 ’El paseo en bicicleta’ es el último libro publicado del periodista y escritor Antón Castro. Como él mismo explicó en su presentación es un regalo para lectores y amigos, a quienes dedica el libro y, sobre todo, a su mujer y a su familia. Arropado por el profesor y escritor José Luis Rodríguez y el periodista y escritor, Miguel Mena, recitó a los asistentes algunos fragmentos de su último libro en el transcurso del acto.

Rodríguez ensalzó el acierto de Antón Castro al elegir un elemento tan presente en la memoria colectiva, así como la facilidad del autor para elaborar con éxito una obra compleja en su estructura, y bromeó diciendo que «lo único pesaroso del libro es que solo tiene 65 páginas».


Miguel Mena
comenzó comentando que su primera bici, al igual que la de José Luis Rodríguez, fue una Orbea roja y apuntó que, tal vez, la idea de este libro surgió en otra presentación de un libro de Daniel Nesquens, quien comentó que «ahora hay tantos poetas en esta ciudad que tendría que haber, además de un carril bici, un carril para poetas»

Mena siguió poniendo humor al acto y agregó que estaba un poco contrariado, ya que nunca ha visto a Antón subido en una bici, pese a que son amigos desde hace muchos años. Sin embargo, subrayó que Castro tiene la actitud de un ciclista ante la vida. «Es un ciclista en su día a día, por su constancia, la cantidad de actividades culturales que desarrolla, su capacidad para liderar y para ser gregario al mismo tiempo. Y, sobre todo, por su generosidad, por saber repartir juego con escritores, pintores, actores... Nunca desatiende nada».


Por todo ello Mena solicitó públicamente que a Antón Castro se le nombre hijo adoptivo de Zaragoza. Y no acabó ahí la cosa. Mena continuó arguyendo que debería ser declarado «persona cabal, yerno atento, suegro ideal, cuñado discreto, tío legal y abuelo cebolleta»

Antón agradeció las palabras de Rodríguez y Mena y también la celeridad con que la editorial Olifante ha publicado el libro; solo dos meses después de recibirlo. Anton Castro agradeció a todos los asistentes y a quienes le han inspirado, de una manera u otra, a escribir ’El paseo en bicicleta’, «un libro muy especial para mí, en el que aúno dos grandes pasiones. Ha sido, una aventura, un viaje con mi propia memoria», cuenta el escritor.


Versos rodados

El autor propone un paseo en bicicleta por distintos lugares de la ciudad, la evocación de una vida, y diversos textos dedicados a personajes muy distintos, como la cantante y actriz Nico, que murió de una caída en bicicleta; a Marie y Pierre Curie, que realizaron su luna de miel en bicicleta; al escritor uruguayo Horacio Quiroga, que fue a París a conocer la bicicleta en 1900; a Laurent Fignon, que ganó dos Tours y perdió otro por ocho segundos y que falleció al cumplir 50 años; a Ramón Acín, que se dibujó a sí mismo en 1906 a lomos de la bicicleta. Durante la presentación del libro, Castro citó también a Joaquín Costa y su relación con las dos ruedas, al ser uno de los primeros introductores de la bicicleta en España.


Entre los asistentes al acto, acudieron los escritores Ismael Grasa y Félix Romeo; el cineasta, Gaizka Urresti; el director general de la Corporación Aragonesa de Radio y Televisión, Ramón Tejedor; el actor y director teatral, Luis Felipe Alegre; o el periodista Rafael Bardají, entre otros.


‘El paseo en bicicleta’ es un libro sobre el viaje, el paseo, la contemplación de la naturaleza, la pasión por las higueras, la memoria del padre, los recuerdos inventados... un universo en el que Antón Castro juega, corre, pedalea; versa sobre la prosa, desnuda cada palabra y la viste de pasión generosa, de amistad, de cariño, de ánimo hasta llegar a la meta. En fin, poesía sobre ruedas.

 

 

*Este artículo aparece hoy en Heraldo de Aragón: http://www.heraldo.es/noticias/cultura/anton_castro_ciclista_con_todas_las_letras.html

Con motivo de la presentación ayer, en el Teatro Principal, de mi libro ‘El paseo en bicicleta’ (Olifante, 2011. 65 páginas). Hubo muchos amigos, muchos. Mil gracias a todo. Fue un placer. Y muchas gracias a Pedro Zapater.

ANTONIO CERUELO Y SU BICICLETA

[He recibido muchas cartas de amigos que me anuncian que no podrán estar esta tarde-noche en el Teatro Principal; luego tomaremos una cerveza o un vino. Muchas notas e emails, llenas de cariño. Hace un rato, Antonio Ceruelo, el gran fotógrafo, me envió esta compilación de recuerdos y de confidencias mientras su padre está en el hospital. La traigo aquí: todos tenemos una historia secreta o no, emotiva, entrañable, decisiva con una bicicleta. Como se ve, seguirá continuará hacia otros libros y hacia otros textos ‘El paseo en bicicleta’ (Olifante, 2011)]

 

 

Hola Antón:


Tendríamos  5 y 6 años cuando padre nos compró una vieja bicicleta  de segunda mano. En Corona de Aragón, frente a dominicos, había un pequeño taller que cromaba, pintaba y reparaba bicicletas. Recuerdo la emoción de la visita diaria al salir del colegio para descubrir como  las piezas brillaban después de cromadas y el pequeño cuadro oxidado adquiría un nuevo lustre: verde billar con tres finas líneas que lo adornaban: rojo, naranja y blanco. También  recuerdo los neumáticos nuevos con esa luminosa banda blanda alrededor de la llanta.
El día del estreno era domingo, madre no se encontraba bien y fuimos los tres al parque grande. Padre estaba como ausente y un poco malencarado, quizás pensando en madre.
Lo intentamos José Manuel y yo pero no fue posible en toda la mañana avanzar sobre dos ruedas más de 10 ó 12 metros,  el sentido de culpa nos atenazaba.  Volvíamos los tres en un pesado silencio camino de casa cuando sin ayuda  y por puro orgullo, decidí intentarlo nuevamente. La calle Obispo Covarrubias entonces era de tierra apisonada, vivíamos en García Sánchez y quedaban unos centenares de metros antes de llegar a casa. Sentí la perfección del equilibrio, sabía en aquel momento que nunca más volvería a caerme de una bici. Un instante después, José Manuel hizo lo mismo. Cuando llegamos a casa los tres teníamos muchas cosas que contar.