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Antón Castro

A LAS DOCE, BORRADORES; VICENT, ORDÓÑEZ, PAU DONÉS, PILAR EYRÉ, VAL ORTEGO, ROUALT...

 

Esta mañana, a las doce, se redifunde Borradores con el siguiente menú:

[Actuación musical: Pau Donés presenta ‘Y ahora qué hacemos’; canta ese tema y ‘La quiero a morir’. Entrevista en plató: Alfonso Val Ortego, pintor nacido en Zaragoza en 1960 que acaba de pintar un gran cuadro-mural para la sala de ceremonias dos del cementerio de Torrero. Reportajes: Manuel Vicent, que analiza a Jesús Aguirre, en ‘Aguirre, el magnífico’, y grandes autores contemporáneos en ‘Póquer de ases’; Marcos Ordóñez, que habla de su nuevo libro, ‘Turismo interior’, y de Ava Gardner; Javier Pérez Andújar, que aborda el mundo de las Misiones Pedagógicas; Eloy Moreno, un fenómeno literario que nace en las redes sociales; y Pilar Eyré, biógrafa de ‘María la Brava’ (La Esfera de los libros), la madre del Rey Juan Carlos, engañada y traicionada por su marido, que tuvo dos amantes: una en Suiza y otra en Estoril. Exposiciones: Georges Roault, en Ibercaja].

En la foto el gran cuadro de 7.50 x 2.40 metros de Alfonso Val Ortego. Abajo, Ava Gardner.

 

Borradores. Aragón Televisión; Producción de CHIP. Productora: Arantxa Melero. Realización: Teresa Lázaro. Ayudantes de realización: Yolanda Liesa y Mar Marqueta. Redacción: Ana Catalá Roca. Presentación y dirección: Antón Castro. Hoy, sábado, a las 12 de la mañana.

IGNACIO FORTÚN EN A DEL ARTE

IGNACIO FORTÚN EN A DEL ARTE

            IGNACIO FORTÚN

 

            rural necesario   

 

[Inauguración de la exposición el martes 22, a las 20 horas, en la galería A del Arte.]                                                       

 

            Ignacio Fortún necesita algo más que pinceles para trazar sus cuadros: buriles que rayan, ácidos que muerden. El pintor necesita ir abriendo caminos a la pintura. Tiene algo de grabador: primero crea texturas en el metal y luego las utiliza para levantar sobre ellas sus paisajes. Pinta como quien extrae colores a la niebla.

             En rural necesario ha ido perfilando una geografía a su medida. Más que un lugar concreto, a Fortún le interesa recrear un ambiente, un carácter, un espacio a menudo intercambiable.

             Naves y viviendas que compiten por diferenciarse de la que tienen al lado. Básculas donde hace tiempo que no se detiene un camión. Vehículos varados al resguardo de una tapia. Iglesias a la sombra de una palmera, como transplantadas desde el trópico de la santería. Corrales a un tiro de piedra de la autopista. Parideras con vistas a los sisallos que hunden sus raíces buscando el agua y a las capitanas superficiales que pronto arrancará el viento. Bodegas crepusculares. Fábricas con chimeneas que no alientan. Depósitos de agua coronando una colina. Huertos bajo el puente de la carretera. Lagunas en calma. Cigüeñas acomodadas en medio del río. La última cabina de teléfonos del último pueblo sin cobertura. Edificios con ínfulas de los años sesenta. Árboles alineados como para contemplar el amanecer y comentarlo. Tractores con un remolque de sueños. Una vaca a punto de ser engullida por su soledad.

             Es Rural y es Necesario. No es urbano ni es obligatorio. Es lo que el pintor quiere que sea. Rincones humildes que se convierten en presencias poderosas. La belleza de lo indefinible, de lo inadvertido, de lo difuminado, de lo disperso. La lata de refresco que pudo acabar en el vertedero pero acabó dándose vida en un cuadro. La niebla que se disipa y nos deja ver un lugar hacia el que rara vez miramos.

 

*Este texto lo remite Mariano Santander. El catálogo lo firma Miguel Mena. Hace unos días, Ignacio Fortún me contaba la ilusión que le hacía la colaboración con Miguel, que está a punto de publicar una nueva novela juvenil en Alba. No sé si esta obra está inspirada en una imagen idéntica del Ebro a su paso por Alcalá de Ebro. He visto allí una estampa idéntica...

 

 

ANNE HÉLÈNE SUÁREZ, PREMIO STENDHAL DE TRADUCCIÓN

Anne Hélène Suárez, XXI Premio Stendhal

por su traducción de La tercera virgen

 

Anne Hélène Suárez ha obtenido el XXI Premio Stendhal por su traducción de la novela La tercera virgen, de Fred Vargas, publicada en Ediciones Siruela. El galardón, otorgado por la Fundación Consuelo Bergés, será entregado el próximo 22 de marzo, en el Instituto Francés de Madrid.

Anne Hélène Suárez es una de las traductoras más reputadas de nuestro país. Trabaja con textos en chino, francés, inglés y ruso y es también profesora de Lengua y Literatura china y Traducción de chino en la Universidad Autónoma de Barcelona. Ya fue galardonada por una traducción del francés en 2003 con el Premio de traducción Ángel Crespo. En Ediciones Siruela ha traducido, entre otras obras, Tao Te King o El viaje de Teo.

La tercera virgen es una de las obras más inquietantes de la autora francesa de novelas policiacas Fred Vargas. En ella, el comisario Adamsberg (protagonista de otras de sus títulos como El hombre del revés o Un lugar incierto) se enfrenta a un caso en el que surgen el fantasma de una monja del siglo XVIII que degollaba a sus víctimas, cadáveres de vírgenes profanados, pociones mágicas que aseguran la vida eterna y un rival del pasado más lejano que habla en verso...

La Fundación Consuelo Berges, una institución creada por la traductora Consuelo Berges (1899-1988) algunos años antes de su fallecimiento. El Premio Stendhal se otorga a una traducción del francés al castellano publicada durante el año anterior y presenta la singularidad de que, por expreso deseo de la fundadora, el jurado está formado exclusivamente por profesionales de la traducción. Otra peculiaridad del premio es que su dotación (3.000 euros en la actualidad) proviene de los derechos de autor que siguen devengando las traducciones de Consuelo Berges.

Esta nota procede de prensa de Siruela. Conozco a Anne Hélène desde hace algunos años y es una mujer sensible y luminosa. Enhorabuena. AC 

MARCOS CALLAU EN 'HOY POR HOY'

Me escribe Marcos Callau:

Hola Antón. Te escribo porque esta mañana a las once y media saldré en el "Hoy poy hoy" de la cadena SER hablando de Sinatra y el Rat Pack. Los de la SER contactaron por Facebook conmigo pues parece que les gustó el blog que le dedico a Frank Sinatra (http://francescoalbertosinatra.blogspot.com ). Mañana dedican una sección del programa al Rat Pack y yo estaré ahí. Me hace mucha ilusión pero estoy algo nervioso. Aprovecho para enviarte un poema que dediqué a estos héroes del pasado (Sinatra, Dean Martin, Sammy Davis Jr...).





De héroes pasados

Si bien es cierto que ser contemporáneo
no es otra cosa que “estar”,
ser a nuestro tiempo simultáneos,
¿cómo consiguieron permanecer
todos aquellos personajes del pasado?
¿qué milagro o pacto diabólico
lograron realizar?

Si una voz registrada en el año 39
puede conmoverme aún hoy en día
si en la década de los cincuenta
me encuentro cada día, al amanecer,
cuando enciendo mi radiocassette
¿qué demonios hago yo
clavado en el tercer milenio?

Películas en blanco y negro
los primeros años del rock
peleando con un swing
rabioso y frenético
cajas de música con luces
que resonaban en las carreteras,
en el interior de un bar,
Allí es donde yo quisiera estar

Sin embargo estoy en este siglo
Tuve un principio lejos de mi tiempo
y tendré un final
seguro e insalvable
un poquito más lejos aún

Entonces, ¿cuál es el secreto
de prevalecer?
¿Qué han conseguido todos esos héroes
que me acompañan día a día?
Quizá tan sólo existieron
para que hoy y siempre
desde aquí los podamos recordar.

ALFREDO CASTELLÓN: DOS CUENTOS

Alfredo Castellón Molina (Zaragoza, 1931) es escritor, realizador de cine (autor de ‘Platero y yo’ y ‘Las gallinas de Cervantes’) y de televisión. Actualmente tiene varios libros inéditos. Uno de ellos es ‘El ruido de la memoria’, que contiene relatos y varios microcuentos como estos.

 

DOS MICROCUENTOS DE ALFREDO CASTELLÓN

VIAJES

Espero que sigan existiendo los mosquitos que me mortificaron en la India, Argentina o Brasil, de esa forma los futuros viajeros podrán “gozar” de sus viajes como es debido. También amenizaría mucho el camino la existencia de la compañía marítima francesa “Mesagerie Maritimes” (Marsella-Yokohama) y continuara teniendo esa cuarta clase tan amena en donde las comidas se servían en una mesa de hierro soldada a la cubierta, al lado de aquellas jaulas de monos que se devoraban, unos a otros, en tu presencia.

MENSAJE SAGRADO

Terminados mis estudios en el Centro Sperimentale de Cinematografía de Roma me dispuse a regresar a España, pero antes pasé por la casa de mis amigas Araceli y María Zambrano en la Piazza del Popolo. María me despidió preguntándome si me había aprendido definitivamente el poema de nuestro admirado Unamuno: ‘La oración del ateo’. Yo le contesté que sí y que nunca lo olvidaría. “Eso espero, me dijo, pues es la fe y la esperanza del que está angustiado en la nada y por si mismo sale a flote en silencio”. Y me marché lleno de melancolía repitiendo: “qué grande eres mi Dios. Eres tan grande que no eres sino idea...”

 

*Del libro inédito 'El ruido de la memoria' de Alfredo Castellón.

*Las tres fotos son de Ruth Orkin.

EL TEXTO DE PEPE MELERO DE LA PRESENTACIÓN DEL LIBRO DE GALLETTI

El libro y la maravillosa y sencilla portada de Alfonso Reyes. La edición es de Eclipsados.

José Luis Melero pintado por Pepe Cerdá.

 

PRESENTACIÓN DEL LIBRO GALLETTI. El Hueso hasta la médula, de Javier Hernández y Alfonso Reyes

 

 FUTBOL

Por Pepe MELERO  (José Luis MELERO RIVAS). Zaragocista acérrimo

Uno debería limitarse a presentar libros sobre temas de su interés. Sin embargo, saltándome esa regla no escrita voy a presentar un libro sobre algo que no me gusta: el fútbol. Porque, para ir entrando en materia y calentando motores, debo comenzar diciendo que a mí no me gusta el fútbol: lo que me gusta únicamente, como fanático zaragocista, es que gane el Zaragoza. Que diga que no le gusta el fútbol alguien que es nieto, hijo y padre de zaragocistas, abonado y accionista del club, que lleva 50 años yendo a La Romareda y que ha sido Consejero del Zaragoza durante casi cuatro años, parece un dislate imperdonable. Pero es la verdad: a mí no me gusta el fútbol. Sólo me gusta que gane mi equipo. Decidí reflexionar sobre esto, que más bien parece una boutade, y llegué a la conclusión de que es cierto: los grandes aficionados al fútbol no tenemos afición. Hallé la prueba definitiva al comprobar que cuando viene a jugar, por ejemplo, el Barcelona, yo deseo que venga sin sus estrellas, es decir que Messi, Iniesta, Xavi, Villa… se lesionen la semana previa en un entrenamiento, que tengan disentería, diarreas, blenorragia, fiebres tifoideas, gonorrea, que les haya engañado su mujer la tarde de antes, acaben de enterarse y estén deprimidos y sin ganas de jugar…, cualquier cosa con tal de que no salgan al campo. Porque pienso que será mucho más fácil que les ganemos sin todos esos jugadores que con ellos. Es decir, a mí lo que me gustaría de verdad es que el Barcelona viniera con todos sus reservas o, mejor aún, con el filial. Porque así pienso que será más fácil ganarles. No me interesa por tanto el espectáculo, ni ver buen fútbol, ni nada de eso. No me gusta, por tanto, el fútbol. Sólo quiero ganarles. Como sea: de penalti injusto, en claro fuera de juego, y si puede ser en el último minuto, mejor. Que duele más.

Mi gran amigo, el escritor Ignacio Martínez de Pisón, también zaragocista enfermizo, me puso un mensaje hace un par de domingos, el día que le dimos la vuelta al partido con el Bilbao y nos pusimos 2-1. Era el comienzo de la segunda parte. Su mensaje era: “Que acabe ya”. Otro al que no le gusta el fútbol, pensé. Prefería perderse casi toda la segunda parte pero que ganase su equipo.

Si me gustara el fútbol, si a los forofos de verdad nos gustara el fútbol, querríamos ver siempre a los mejores, querríamos asistir a un gran partido. Pero eso a mí me da igual. Yo quiero ganarles e irme contento a casa para toda la semana. Porque si perdemos, por buenísimo que haya sido el partido, yo me voy cabreado. Prefiero mil veces ganar jugando mal que empatar o perder ofreciendo un gran espectáculo. El espectáculo para el circo y los cabarés. Para el Zaragoza lo que quiero siempre son resultados. Ganar, ganar y ganar. Y lo demás, tontadas. Para los buenos zaragocistas, por tanto, el modo en que juegue el Zaragoza apenas tiene importancia. Yo no voy a La Romareda buscando entretenimiento o deseando ver buen fútbol. Para entretenimiento y búsqueda de la belleza yo me inclino por supuesto por un buen libro, una buena película, una buena exposición… Al fútbol voy para que gane mi equipo.

Por eso digo que esa fue la prueba definitiva. Darme cuenta de que no deseaba ver contra mi equipo a Cristiano Ronaldo, ni a Ozil, ni a Messi, ni a ninguna de esas estrellas, fue clave para comprender que el fútbol es para los auténticos aficionados otra cosa. Un aficionado a la ópera iba a la Scala de Milán a escuchar a María Callas, pero nunca hubiera pagado una entrada rezando para que ésta estuviera ese día afónica y no pudiera cantar. Un amante del teatro hubiera ido hasta Londres para ver un Shakespeare de sir Laurence Olivier, pero nunca sacaría una localidad con la esperanza de que el día anterior el actor se hubiera caído por las escaleras y se hubiera roto una pierna. En cambio eso sí nos sucede con las estrellas del equipo contrario: pagamos la entrada pero no queremos verlas: las queremos a todas lesionadas. Tampoco disfrutamos, no hay ni que decirlo, con los goles que nos marca el rival, por hermosísimos y bellos que sean. Te parecen horribles y eres incapaz de apreciar en ellos el más mínimo atisbo de belleza.

                                               GALLETTI

Por todo eso yo fui a Monjuic el miércoles 17 de marzo de 2004, hace ahora siete años, a ver la final contra el Madrid, con el deseo de ganar y no de ver ningún buen partido. A mí me importaban un rábano Beckham, Roberto Carlos, Raúl, Guti, Figo, Zidane y los demás. Yo solo quería que ganáramos y ser feliz.

Si algún interés tiene el fútbol es porque nos ayuda a ser más felices. El Zaragoza ha tenido siempre grandes jugadores que nos han dado mucha felicidad. Deberíamos recordar en primer lugar a los 6 capitanes que han levantado las 9 copas de los 9 títulos oficiales que tiene nuestro equipo (el 7º de España, por cierto, en número de títulos): Yarza, Lapetra, Señor, Pardeza, Aguado y Cuartero, que son historia viva del equipo aragonés. Pero también a otros muchos que nos han dado tardes de gloria extraordinarias: desde luego todo el equipo de los Magníficos, y Arrúa, Diarte y Pichi Alonso, y Barbas y Rubén Sosa marcándole al Barcelona el gol en la final de Copa del 86, y todo el equipo de la Recopa, desde Cedrún hasta Higuera. Todos estos jugadores nos han dado mucha felicidad. Ninguno tanta como Nayim y Galletti. Y ya entramos con nuestro hombre de hoy. Los goles de Nayim y Galletti fueron épicos y muy parecidos. Ambos en la segunda parte de la prórroga, jugándose un título, y ambos goles dieron el título. Además, en el caso de Galletti el Zaragoza estuvo jugando media hora con diez jugadores, nada menos que frente al Madrid de los galácticos, término que acuñó Alfredo Relaño. Aquello fue la felicidad en estado puro. A mí me han preguntado algunas veces cuáles han sido los días más felices de mi vida. Y siempre digo: el día del gol de Nayim, el 10 de mayo de 1995, y día del gol de Galletti el 17 de marzo de 2004. Así que Galletti va a ser en parte el responsable de mi crisis matrimonial, cuando mi  mujer me diga que cómo tengo la poca vergüenza de decir eso y no digo que el día de nuestra boda o el día del nacimiento de nuestros hijos fueron en verdad los días más felices de mi vida.

Galletti vino a Zaragoza como una gran estrella, se pagó un importante traspaso por él y él siempre respondió a las expectativas de jugador gambeteador, valiente, habilidoso y con gol. Ha dicho muchas veces Gaby Milito que es uno de los mejores delanteros con los que jugó nunca. Para nosotros fue un lujo tenerlo en casa y para él el Zaragoza ha sido el gran equipo de su vida, el equipo con el que triunfó en Europa y con el que ganó dos títulos oficiales en una gran liga como la española. Es el equipo en el que más temporadas ha jugado: 4, frente a sus 3 temporadas en el Estudiantes de la Plata, sus 3 en el Olympiacos, sus 2 temporadas en el Atlético de Madrid y su año en Italia en el Parma y el Nápoles. Además, Galletti en el Zaragoza no se aburrió nunca: vivió un descenso en su primera temporada, un ascenso en la segunda, ganó una Copa del Rey en la tercera y ganó la Supercopa de España en la cuarta, en la que también le metió un gol al Valencia, el segundo, en el partido de vuelta. Cuatro temporadas, pues, pero vividas con gran intensidad.

EL LIBRO

De ahí, la importancia de este libro y la importancia de recuperar la figura de Galletti para el imaginario zaragocista. Muy pocos jugadores del Zaragoza tienen monografías: Wilson, Torres, Canario, Lapetra, Aguado, Nayim… Y también Marcelino, Villa, Reija, Violeta y el mismo Lapetra en aquellas viejas biografías que un diario deportivo publicó en los años sesenta de esos 5 jugadores del equipo de Los Magníficos. Y ahora Galletti, gracias al magnífico libro de Javier Hernández y Alfonso Reyes, entra en el Olimpo del zaragocismo por la puerta grande y con todo merecimiento. Ese gol frente al Madrid le ha hecho acreedor del cariño y la admiración de todos. Y lo que no han conseguido grandes jugadores de la historia del Zaragoza (Seminario, Murillo, Arrúa, García Castany, Javier Planas, Víctor Muñoz, Señor, Esnaider, Belsué y tantos otros), lo ha conseguido Galletti: tener una gran monografía para él solito.

Porque este libro es en verdad una gran monografía en la que se repasa toda la vida deportiva de Luciano Martín Galletti: desde sus comienzos en Argentina, en el Pincharratas, que es como se conoce al Estudiantes de la Plata, hasta su retirada en Grecia, pasando por Italia y sus seis años en España, de los que, naturalmente, su etapa en el Zaragoza es la que ocupa el lugar más importante en el libro.

El libro, extraordinariamente bien escrito y diseñado, es un libro coral, de estructura coral, en el que hay muchas voces, casi un centenar, lo que nos da idea del enorme esfuerzo realizado por los autores. Es el propio Galletti el que va hablando y narrando sus avatares futbolísticos y personales, pero junto a él van apareciendo los testimonios de muchas de las personas que le han acompañado estos años: desde luego Silvia y Horacio, sus padres, su hermano Emiliano, y su mujer Sole, pero junto a ellos Bilardo, Marcelo Bielsa, Pekerman, Cambiasso, Gaby y Diego Milito, Samuel, ese jugadorazo que ganó seis ligas en Italia, una con la Roma y cinco con el Inter, Riquelme, Matuzalem, compañero suyo en el Nápoles, Aimar, que afirma que más que un extremo hubiera sido un gran 9, Hernán Crespo, con el que coincidió en el Parma, Aguado, Laínez, Cani, Movilla, Zapater, Víctor Muñoz, Paco Flores (que asegura que Galletti es uno de los mejores jugadores que ha entrenado en su vida), el propio Alfredo Relaño, que recuerda cómo fue aquella final contra el Madrid, nuestro Javier Aguirre, que lo entrenó en su segundo año en el Atlético de Madrid, Fernando Torres… Todos hablan con cariño no disimulado de Luciano y todos destacan sus grandes cualidades humanas y futbolísticas.

El libro está lleno además de hermosas historias de amor y de ternura y de anécdotas gloriosas: es muy bonita la historia de su abuelo Néstor, que esperó a morirse hasta que Luciano se casó con Sole. Era lo que más ilusión le hacía: ver casado a su nieto como Dios manda. Murió a los tres días de la boda. O conocer cómo lloró su madre cuando Luciano dejó la escuela para dedicarse al fútbol cuando solo le faltaba un año. O comprobar la confianza de la propia Silvia en su hijo, cuando el día de la final de la Copa con el Madrid, y después de que Luciano le dijera por teléfono que no iba a jugar, que iba a ser suplente, su madre le dijo: “Prepárate porque vas a jugar y marcarás el gol que dará el título”. Y así fue.

Algunas de las mejores anécdotas del libro están relacionadas con Gaby Milito. Éste y Galletti, que viajan con la selección argentina y comparten habitación en un hotel de Toulon, pierden la llave de la caja fuerte y, apuradísimos, le piden ayuda al utillero de la selección argentina, que acaba reventándola a golpes con un destornillador. Luego, ya en el autobús, les miente y les dice que el hotel les reclama una enorme indemnización. Ambos, que son todavía apenas unos muchachos, pasan un miedo tremendo hasta que el utillero les confiesa la broma. O cuando en Nigeria Galletti le metió en la bañera una iguana a Gaby mientras se estaba duchando, sabiendo que Milito tenía pánico a esos animales. Es también muy significativa la anécdota que cuenta Cani de cuando lo expulsa el árbitro en la final con el Madrid: “Me llamaba ocho y a Figo, Luis”. No sé ni como ganamos.

Y según declara su mujer, Sole, Luciano fue muy feliz en Zaragoza, quizá donde más. “El día que nos marchamos lloró -dice Sole- y yo he visto muy pocas veces llorar a Luciano”. Quiero que sepas que nosotros también fuimos muy felices contigo. Yo para terminar voy a hacer lo que Fernando Trueba cuando recibió el Óscar en 1994 por Belle Époque. Trueba dijo ese día: “Me gustaría creer en Dios para agradecérselo. Pero sólo creo en Billy Wilder, así que gracias Mr. Wilder”. Muchos zaragocistas, en marzo de 2004, sólo creímos en Galletti. Así que gracias Mr. Galletti.

Galletti, invitado el próximo martes al programa ’Borradores’, fue trece veces inernacional con la selección absoluta de Argentina.

 

ESTA MEDIANOCHE, BORRADORES...

[Actuación musical: Pau Donés presenta ‘Y ahora qué hacemos’. Entrevista en plató: Alfonso Val Ortego, pintor. Reportajes: Manuel Vicent, que analiza a Jesús Aguirre y grandes autores contemporáneos; Marcos Ordóñez, que habla de su nuevo libro y de Ava Gardner; Javier Pérez Andújar, que aborda el mundo de las Misiones Pedagógicas; Eloy Moreno, un fenómeno literario que nace en las redes sociales; y Pilar Eyré, biógrafa de ‘María la Brava’, la madre del Rey Juan Carlos. Exposiciones: Georges Roault, en Ibercaja]

 

El cantante Pau Donés, del grupo Jarabedepalo, interpreta dos temas de su nuevo álbum, más roquero, ‘Y ahora qué hacemos’: el que da título al conjunto y ‘La quiero a morir’, una versión del clásico de Cabrel que canta con Alejandro Sanz. Pau Donés habla de su trayectoria, de su colaboración con músicos como, Carlos Tarque, Antonio Orozco, Sabina o Alejandro Sanz, entre otros, de ‘La Flaca’ y de sus parentescos aragoneses, dado que su padre es de Montanuy. El otro invitado a plató es el pintor Alfonso Val Ortego, que acaba de pintar en la sala de ceremonias del cementerio de Torrero un inmenso cuadro de siete metros de largo; Val Ortego explica su técnica, su mundo, sus fuentes y, entre otros asuntos, qué ha significado para él realizar este proyecto situado en un espacio simbólico donde se despide a los muertos.

Borradores, además, ofrece seis reportajes y entrevistas: con Manuel Vicent, que habla de dos de sus últimos libros: ‘Aguirre, el magnífico’, sobre el Duque de Alba, y ‘Póker de ases’, un conjunto de retratos literarios de grandes escritores contemporáneos. Marcos Ordóñez habla de su último libro, ‘Turismo interior’, formado por tres novelas, y de su biografía de Ava Gardner, que ha llevado al cine Isaki Lacuesta. Javier Pérez Andújar explica las claves de su novela ‘Todo lo que se llevó el diablo’, donde rinde homenaje a las Misiones Pedagógicas, la II República y la pedagogía, en un clima de picaresca y de aventura. Pilar Eyré comenta ‘María la Brava’, la historia más amarga que luminosa de María, la esposa de don Juan de Borbón, a la que acaba de dedicarle una biografía llena de revelaciones. Eloy Moreno ha tenido un gran éxito con su libro ‘El bolígrafo de gel verde’: lo publicó en un volumen de autoedición, de inmediato lo contrató Espasa y ya lleva cuatro ediciones: se trata de una historia cotidiana sobre los desengaños de la vida, la rutina, las equivocaciones y la pérdida de la ilusión.

Borradores se completa con un reportaje sobre la exposición del pintor Georges Roualt, que puede verse en Ibercaja.

 

*En la dos fotos de arriba, Alfonso Val Ortego, en un retrato de Vicente Almazán y una foto de su obra para el cementerio. Abajo, Ava Gardner y Luis Miguel Dominguín, y un retrato de Manuel Vicente, realizado por Fernando Vicente.

EL MUNDO VISUAL DE CARLOS BRIBIÁN

EL MUNDO VISUAL DE CARLOS BRIBIÁN

 

Dentro del buen momento que vive el cómic en España, y también en Aragón, destaca la personalidad y el talento de Carlos Bribián, un autor joven y ya de recorrido que ha firmado proyectos tan sugestivos como ‘Pinocho blues’ (Glenat): su particular visión del texto de Carlo Collodi. Ha dicho el autor al ‘Diario del Altoaragón’ (por cierto, acaba de despedirse ese caballero de la prensa que ha sido y será Antonio Angulo): “Con el original solo comparte el inicio, un señor mayor que pierde a su hijo, crea un muñeco y éste cobra vida. El personaje emprende un viaje hacia un bosque para conseguir dinero para su padre, que es pobre. Y allí se enfrenta a un sinfín de enemigos. Me apetecía mucho, y más con este formato de 350 páginas, que te permite desarrollar bastante la trama. Es una historia pensada para todos los públicos, pero dirigida especialmente a un público juvenil. Mezcla diversos estilos como el manga, que transmite más potencia, más velocidad, y el cómic más americano, que es más pausado, con más detalle en el dibujo. Quería que fuera en blanco y negro, entre otros motivos, porque tenía muchas referencias de cómics que me gustan en blanco y negro".