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Antón Castro

LEO SIMOES EN ZARAGOZA

LEO SIMOES EN ZARAGOZA

Leo Simoes nació en Iurreta en 1968. A los veinte años adquirió su primera cámara y desde entonces ha convertido la fotografía en el centro de su vida. Ha realizado numerosas series, algunas tan curiosas como ‘Aventura con el otro’ o ‘Días de lluvia y sol’, que nace de sus múltiples viajes por Marruecos y de haber recorrido alrededor de 8.000 kilómetros con la mochila a la espalda. Esa serie se expone en la sala de Zphoto, calle Argensola, y en el ella Leo Simoes se acerca a la fotografía humanista francesa –la de Jean Dieuzaide, Emmanuel Sougez, Robert Doisneau o Willi Ronis, entre otros-: para él todo es susceptible de ser fotografiado, en cada imagen hay una sugerencia, una revelación de la vida.

Otra de las series más personales de Leo Simoes es ‘Silencio y olvido’, un trabajo que realizó entre 2008 y 2009 en la Alpujarra granadina, en concreto en el pueblo de Lobras y su anejo Tímar: allí logró que los habitantes de esos núcleos rurales, marcados por el éxodo y la despoblación, posasen para él. Simoes, que tiene nombre de jugador del Benfica, retrató a muchas familias: a mujeres solas, a parejas, a madres e hijos. El resultado es un libro que presenta al fotógrafo como un etnógrafo, como un intérprete de alma, como un retratista minucioso con los gestos y la luz que apuesta por la frontalidad. En estas fotos es muy importante el contexto: donde están los fotografías, la fuerza del fondo, las fotos que cuelgan en la pared, el cuadro con ciervo, las flores.

 

Leo Simoes ha logrado uno de esos reportajes donde habla la vida, el silencio, el color, los pequeños detalles, y sobre todo donde hablan los personajes: hablan por sus ojos, por sus gestos. Todos están atentos y relajados, o eso parece, ante la posición del fotógrafo: antes esa cámara atenta que les desnuda, que les mira con ternura, que desempolva con sutileza el peso de su historia. El libro ‘Silencio y olvido’ se presenta esta mañana a las doce en el Centro de Historia de Zaragoza dentro de la programación del II Festival Zaragoza Zphoto.

 

Silencio y olvido. Libro de Leo Simoes. Presentación: Esta mañana a las doce, en el Centro de Historia de Zaragoza. (La primera foto es de 'Silencio y olvido' y la segunda de 'Días de lluvia y sol', realizada en Marruecos).

UN PIONERO DE LA DECORACIÓN MODERNA

UN PIONERO DE LA DECORACIÓN MODERNA

 

[El palacio de Montemuzo recupera la trayectoria del dibujante Antonio Ruiz Asensio, que trabajó en Loscertales y en Maruvik y realizó una valiosa labor de intervención global en fachadas e interiores.]

 

Antonio Ruiz Asensio (Zaragoza, 1922) está viviendo un auténtico sueño: el palacio de Montemuzo acoge desde esta tarde una exposición de sus trabajos de decoración integral que realizó desde los años 40-50 hasta que se retiró. "En esta exposición, que se la debo a la generosidad del pintor y escritor Eduardo Laborda y del Ayuntamiento de Zaragoza, solo recoge una parte mínima de mi trabajo: he trabajado mucho en esta vida, primero como mecánico y luego como dibujante". La trayectoria de Ruiz Asensio está ligada a su gran amigo y socio Julio Martínez Palacín: juntos coincidieron en varias empresas; durante quince años como dibujantes de muebles y de interiorismo para Loscertales y, a partir de los años 60, en Maruvik, proyecto al que se sumaron otros dos socios: Victoriano Poblador Lozano y Carlos Martínez.

La exposición ’Zaragoza años sesenta’, sin embargo, solo recoge obras suyas, las que su esposa Carmen Garrido guardó como oro en paño en un armario de su casa. Ruiz Asensio se define como "dibujante e inventor" porque el dibujo ha sido la razón de su vida y la invención una constante: con Julio Martínez, inventó en 1957 y 1958 dos coches a partir de una vespa y de una lambretta. Su hija Celia conserva, enmarcado, el reportaje que les hizo en HERALDO el periodista Marcial Buj.

La cartulina negra

"En Zaragoza había muchos decoradores, y yo sentí que no podía ser menos. El dibujo era mi mundo. Me había gustado desde pequeño. Tras trabajar en Talleres Garín y Talleres Alonso, vi que había plazas en Loscertales y entré en la fábrica de muebles. Allí, con Julio, hicimos proyectos muy interesantes, entre ellos, la decoración integral de la Cafetería Las Vegas, en Independencia. Yo diseñé los mostradores de la cafetería y de la marisquería".

Antonio Ruiz Asensio se siente orgulloso de una intuición que iba a marcar su carrera: la utilización de la cartulina negra. "En eso fuimos pioneros. Había muy buenos dibujantes sobre papel blanco, pero se nos ocurrió usar el papel negro y eso asombró. Fue determinante en nuestro éxito y en nuestra independencia posterior -señala-. Julio trabajaba los espacios interiores y yo las fachadas y los diseños de muebles. El secreto de una fachada es la elección de una buena perspectiva y un buen contraste de luz".

Con todo este bagaje, el equipo de Maruvik realizó el ’zócalo urbano’ (como dice la historiadora del arte María Luisa Grau) de establecimientos como el Banco Agrícola de Aragón, la tienda Escolá, Sastrería Gazo, Bombonera Loto, Tintorería Los Alemanes o un proyecto tan fascinante, en su límpido acabado, como el Restaurante el Parador de Ágreda (Soria), por citar obras cuyos dibujos se exponen en la muestra.

Una de las características de las acuarelas y los gouaches sobre cartulina negra es la minuciosidad de detalles, la sutileza del trazo y de la tipografía, la elegancia, el sentido de modernidad, cierta atmósfera norteamericana y una leve inspiración racionalista e incluso art decó. Maruvik "determinaba desde la organización espacial, hasta la colocación de los puntos de luz, el diseño de las escayolas decorativas, el color de las pinturas, el cortinaje y tapicería, los elementos decorativos y la distribución del mobiliario, diseñado por ellos mismos", señala María Luisa Grau en el catálogo.

"A mí me encanta Velázquez y el Goya retratista, pero nosotros fuimos autodidactas. Julio y yo hablábamos mucho: éramos socios, buenos amigos y nos compenetrábamos", dice Antonio, con un leve hilo de voz. Eduardo Laborda -que ha recuperado su obra, como antes recuperó la de Luis Germán, Manuel Bayo Marín o Pedro García Aznar- afirma: "El trabajo de Antonio Ruiz Asensio por su carácter anónimo o marginal tiene las características del arte de vanguardia. Había pasado inadvertido y ahora está de moda el diseño de los 60-70 de nuevo por su carácter ultramoderno, en muchos aspectos. Antonio Ruiz Asensio es un pionero de la decoración moderna, y esta muestra es una prueba de ello".

*Publiqué este artículo ayer en Heraldo de Aragón. La fotografía la tomó el pasado lunes Esther Casas en el domicilio de Antonio Ruiz Asensio el lunes por la tarde.

UN REGALO DE JOSÉ GARRIDO

UN REGALO DE JOSÉ GARRIDO

Hace unos días, el fotógrafo José Garrido me enviaba este bonito helicóptero desde la playa.

HOY, BORRADORES, A LAS 0.45

[Invitados al plató: Francisco Ferrer Lerín, poeta y ornitólogo, y Carlos Grassa Toro, escritor y dramaturgo, y Carolina Mejía, actriz y directora teatral. Reportajes: Teruel Punto Photo, Talleres Mercier y la Guerra Civil, y el pintor Hantón González. Actuación musical: Catorce días, grupo de pop y rock.]

 

Paco Ferrer Lerín en una foto de 'El País'.

Francisco Ferrer Lerín, escritor y ornitólogo, Premio de la Crítica de 2010 con su poemario ‘Fámulo’, visita el plató de Borradores, que se emite en Aragón Televisión esta noche a partir de las 0.45. Afincado en Jaca desde 1968, Ferrer Lerín aborda su fascinante biografía: nacido en Barcelona, en 1942, se dice de que él que fue el padre de ‘Los novísimos’, que vivió algunos años de su habilidad con el póquer. Considerado un escritor al margen, solitario, radical y apocalíptico, pasó un cuarto de siglo sin escribir; habla de su pasión por los animales y de su lírica, y de sus próximos proyectos.

Grassa Toro. Congreso de Tipografía.

El escritor Carlos Grassa Toro y la actriz y directora teatral Carolina Mejía explican en qué consiste el proyecto cultural de la Casa Abierta la Andariega, La Cala, en la que realizan talleres literarios y artísticos, montan exposiciones y organizan una amplia actividad teatral en Chodes y el entorno. Han creado la compañía teatral La Tarara del Jalón, con la que han montado varios espectáculos. Y Grassa Toro habla, también, de la Patafísica y de sus nuevos libros: ‘El barranco’ y ‘Fábulas morales’, y la pieza ‘Nos vamos de este mundo’, que ha estrenado La Tarara del Jalón.

Una foto de Rodney Smith. Humor y paradoja.

Borradores se traslada a Teruel para visitar las exposiciones de Teruel Punto Photo y de la mano de los coordinadores Leo Tena y Ángel J. Torres ofrece, entre otras, las del norteamericano Rodney Smith, las de Ubé, las del chino Maleonn y la colectiva de desnudo ‘Pieles de papel’. También visita la muestra de Talleres Mercier y la Guerra Civil, que explica su comisario Fernando Martínez de Baños, que aborda la fabricación de munición y acorazados de la fábrica zaragozana para el ejército nacional. Por último se ofrece un reportaje-entrevista con el artista Antón González, Hanton, afincado en París, del cual el Museo Camón Aznar ofrece la retrospectiva ‘Pensar en pintura’.

Hanton, visto por Pedro Etura.

La actuación musical corre a cargo del grupo Catorce Días que acaba de publicar su primer disco: ‘Mi primer día en tu vida’. La banda de pop y rock de Zaragoza interpreta dos temas: ‘En la oscuridad’ y ‘No creas’.

JÓVENES POETAS: ELENA LARRAZ

Me escribe Miguel Ángel Yusta a propósito del I Ciclo Recital de Poetas Jóvenes:

 

Querido Antón:

Veo en el blog los poemas de Marcos Callau y añado el comentario para ampliar la información que te llegará en breve.
En efecto, se organiza ese Ciclo, con idea de continuidad periódica, en el Divino Amore, Pza. del Carmen, 9, que tiene un sotanito recoleto e interesante que me pareció adecuado. El Ciclo "I Ciclo Recital de Poetas Jóvenes", lo organiza la Asociación Aragonesa de Escritores y lo patrocina el Patronato Municipal de Educación y Bibliotecas, que también ha patrocinado diversas actividades poéticas, con la Asociación, este verano.
Se desarrolla los días 17, 24 de septiembre y 1 de octubre en el citado local, a partir de las 22:00 y cada jornada participan tres poetas:
día 17: Sofía González Millán, Elena Larraz, Pablo Saldaña.
Día 24: Elisa Berna, Marcos Callau, Óscar Bribian.
Día 1: Jesús Ortiz, Sofía Díaz Gotor, Daniel Sancet.
Los participantes se han elegido por riguroso orden de llegada de sus respuestas a la solicitud que se cursó al efecto.


Un abrazo.
Miguel Ángel Yusta. Mayusta.

 

Ayer, Elena Larraz Sasot me envió algunos poemas de amor de su libro ‘Mi paso’.

 

HAGAMOS NOVILLOS

 

Vamos, cómo podría

no dejarme desnudar

del colapso de las histerias

cuando los agujeros de tus calcetines

me dicen ven.

Tu juego de dedos

es madeja de algodón

que pone colchón

a la estrepitosa caída que te traigo

de temer que me esperen noches

que viven de dormir sin sueños.

Cómplice de tus juegos de dedos

aprendo tus malabares de almohaditas

para pasar caminitos de algodón

que curan lo que quieres que me salte

y acudir en los novillos de la clase de los pesares

a tejer la madeja

que amortigue los golpes

de las histerias que no dan de vivir

a los dormires noches de sueños.

 

SIN PORQUÉS

 

Desde el bar donde tomando té

te temblaban las manos,

tus gestos quisieron verme.

Mi mirada sobre tu mesa

buscó el porqué

y entre restos de colillas

y sobres de azúcar rotos

decidí mirarte.

 

OMITE TU LEY

 

Despertamos con la razón rota

los sentidos estallados

y la piel temblando,

corríamos el riesgo de despertar

la censura del lugar de siempre,

así que, sin hacer ruido,

abrazamos nuestro temblor,

nuestra razón rota

y entregamos nuestra piel

a otro lugar del de siempre.

 

 

*Las fotos son de Mary Ellen Mark. El retrato de Elena Larraz pertenece a su blog y es, además, la foto que acompaña su libro de amor y deseo y convivencia 'Mi paso'.

 

 




'ELEGÍA': A LAURENT FIGNON

Fernando Valls cumplió años ayer y lo celebró, en una terraza al sol, acompañado de la mujer de su vida: Gemma Pellicer, escritora, bloguera y editora; Gemma, un auténtica creadora de microrrelatos, publicará en Zaragoza su primer libro. El domingo, Fernando Valls tuvo un gesto de cariño y delicadeza: reprodujo este texto mío dedicado al ciclista Laurent Fignon, que aparecerá en mi próximo libro, que se publicará en la primavera de 2011.

 

 

ELEGÍA

 

Laurent Fignon (1960-2010)

 

A Miguel Mena, ciclista que escribe

en la radio de la vida.

 

 

Algunos campeones parecen surgir de la nada.

Descienden sobre la tierra como el águila de los montes

o como el rudo tejón dispuestos a conquistarlo todo:

la niebla de las cumbres, la lluvia de los descensos,

los peligrosos barrizales, los kilómetros del llano.

Laurent Fignon, como antes Coppi, Ocaña o Charly Gaul,

apareció de golpe con una pedalada insaciable,

con esa arrogancia juvenil que es desparpajo y desafío.

Era uno de los jóvenes pupilos del bretón Bernard Hinault,

al que llamaban el intratable señor de los bosques. El leñador.

Fignon apenas tenía 23 años. Surgió, demarró y tomó distancia:

voló hacia el Alpe d’Huez y La Plagne ante el estupor general,

voló hacia París a tumba abierta en plena insurrección:

aprovechó una caída de Pascal Simon y todas las escaramuzas

de Ángel Arroyo y de otro debutante: Perico Delgado.

Exhibió un talento innato y un gran sentido de la aventura.

Se convirtió en el campeón más joven desde hacía exactamente

medio siglo: desde que en 1933 venciese Georges Speicher.

Volvió a ganar en 1984 en otra carrera incontestable

y su jefe de filas no se lo podía creer. ¿Adónde va ese loco

con sus gafas empañadas y el cabello de oro deslucido?

¿Por qué me abandona en el fango, por qué me burla

en cualquier calzada, cómo se atreve a humillar al campeón?,

se preguntaba el ‘Caimán’ que a todo aspiraba, como Merckx.

Fignon estuvo a punto de vencer en 1989: perdió ante el renacido

Greg Lemond por ocho segundos en París. Lloró de dolor

y escupió al mundo su ira, su inesperado desdén de derrotado.

Aquella estuvo a punto de ser su resurrección, tras años de lesiones,

de insolencia, de placenteras y etílicas noches y de otros venenos.

Perdió el Tour agónicamente y la sonrisa, y ganó su único Giro.

Laurent Fignon fue joven e inconsciente y un ciclista romántico,

un ‘profesor’ de la ruta que amaba los gatos de Baudelaire.

La muerte lo sorprendió demasiado joven mientras ensalzaba

las gestas de otros y se aferraba al ciclismo para seguir soñando.

Poco antes de cerrar los ojos miró hacia las colinas del mediodía

y, con una voz aflautada, murmuró: “Maldigo mi enfermedad”.

Cedía para siempre el maillot amarillo que más codició.

Vivir.

UNA BICICLETA DE AMSTERDAM

UNA BICICLETA DE AMSTERDAM

El fotógrafo y diseñador José Manuel Loshuertos, que suele colaborar con el pintor y escritor Eduardo Laborda, me hace este regalo:

“Te mando una bicicleta que fotografié en Amsterdam en 1976 y que junto con un posterior artículo de Mario Gaviria, creo que en «Andalán», formó mi conciencia como ciclista también urbano, algo que, aunque hoy ya no ejerzo como tal, veo con agrado que va cuajando”.

UNA BICICLETA MUY ESPECIAL

UNA BICICLETA MUY ESPECIAL

Recibo esta carta de una persona muy especial, Kenia Celma Noguera, hija de la inolvidable Gema Noguera.

“Cuando mi madre restauró la antigua Fábrica Noguera, entre las ruinas nos encontramos esta bici. Y fue un símbolo para la galería. Cuando abríamos la dejábamos aparcada en el puente y cuando la galería estaba cerrada, la quitábamos. Ahora siempre está en la puerta y nunca sale de la sala pero siempre que la veo me acuerdo cuando volvía de Barcelona y pasaba por el puente. Sabía que si la bici estaba fuera podía parar porque la galería estaba abierta y si no estaba pues directamente me iba a buscar a mi madre a otra parte”.