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Antón Castro

CARME RIERA: UN DIÁLOGO

Carme Riera: "El aullido de la Manada viene de lejos y es terrible"

La escritora y académica mallorquina fue pregonera en la Feria del Libro de Teruel y este viernes presentó su novela ‘Vengaré tu muerte’ (Alfaguara) en Los Portadores de Sueños.

Antón Castro12/05/2018 a las 05:00
  
  
  
Carme Riera dialogó con Ana Segura sobre su novela.
Carme Riera dialogó con Ana Segura sobre su novela.José Miguel Marco

Carme Riera publicó en 2016 ‘Las últimas palabras’, su novela sobre el archiduque Luis Salvador de Habsburgo, primo de la emperatriz Sissí, ese personaje que dejó una gran huella en Mallorca. Ahí contaba su vida, su condición de espía, sus amores con Catalina de Homar y exploraba algunos enigmas: entre ellos su compleja sexualidad y la existencia de algunos hijos, que quizá fuesen bastardos (¿eran del jardinero?), así como sus complejos: se sentía feo y gordo, recibió un intenso epistolario y fue un pionero, sin saberlo, del movimiento hippie.

¿Cómo le fue con ese libro?

En Mallorca tuvo mucho éxito. No he querido molestar a nadie y no sé si hubo enfados entre los descendientes o allegados. Si fuera así no me he enterado.

Y poco después decidió volver a la novela negra. ¿Que pasó?

Que no me gusta dejar los libros a medias. En 2004 empecé ‘Vengaré tu muerte’. Me embarranqué, la retomé en 2006 y se me fue quedando por ahí con 125 páginas. La retomé en 2016 y logré culminarla al año siguiente…

¿Ya estaba esa impugnación general que hace usted a la sociedad actual?

No exactamente. No vivíamos aún la situación tan crítica que vivimos de corrupción. Pero sí estaba ese personaje, Elena, esa primera persona que cuenta, esa mujer charnega, mestiza, divertida, fresca, que posee un gran sentido del humor y que cuestiona algunos estereotipos: por ejemplo, la tacañería de los catalanes.

Usted va más allá…

Lo intento. Esta mujer que estudia en los ateneos populares es la que, a través de su mirada, protagoniza una novela de denuncia, que suele ser una característica del género negro. La denuncia y la crítica. El ambiente general de la crisis es oscuro y terrible.

También es una novela sobre la culpa, ¿no?

Desde luego. Elena es una mala detective, se ha equivocado en un caso anterior y por esa equivocación suya dos personas han sido acusadas y encarceladas por un crimen que no cometieron. La culpa es muy femenina: la mujer es la culpable de que al hombre lo expulsasen del paraíso, se dice...

Aborda la violencia de género. Es difícil no pensar en la Manada… ¿Cómo vivió la sentencia?

Fatal. Con indignación, casi como todo el mundo. Pensé en el mito de Dafne y Apolo. Ya desde la antigüedad y desde los mitos, la mujer es carne de violación. El aullido de la Manada viene de lejos y, claro, ahora, en nuestro tiempo, nos parece un horror más que nunca. Es terrible.

¿Qué nos ha querido decir sobre la pedofilia?

Esta no es una novela de tesis, ni una novela didáctica, pero sí se toca el tema. Ese es un lugar oscuro, sórdido, son auténticas cloacas y se percibe con mucha nitidez en las redes sociales. Es un mundo peligroso que no emerge como debiera, y creo que los padres debieran estar más vigilantes de todo lo que hacen sus hijos en Facebook, Instagram, Twitter o Whatsapp. El espanto anida en las redes sociales y se manifiesta de manera impune.

También aborda la corrupción. Habla del 3% que aplicaba el presidente Jordi Pujol. ¿Cómo vive la situación de Cataluña?

Fatal. Estoy muy contrariada, aburrida, triste. No estoy segura de que tenga solución. A veces pienso que España ha sido el primer país europeo que perdió las colonias y sospecho que también va a ser el primero en desmembrarse, y luego seguirá el resto de Europa. A veces, no pienso eso.

¿Le diría algo al señor Rajoy?

Sí, claro. Él y otros, desde el Gobierno central, han sido incapaces de negociar y de explicar a los catalanes los beneficios que tiene estar integrados en la nación. También es un poco su fracaso.

Acaba de ser pregonera en la Feria del Libro de Teruel. ¿Cómo le ha ido?

Muy bien. Es la capital del amor y, ahora, la ciudad de los libros. Me he sentido muy bien tratada. En casa tenemos un gran vínculo con Aragón: se lee desde hace muchos años HERALDO todos los días. Mi marido, Paco Llinàs, escritor y científico, ya jubilado, es un enamorado de Aragón.

 

ABDLEÁ TAIA: UN DIÁLOGO

Abdelá Taia: "El deber del escritor es hablar de la gente que es invisible"

Invitado por el Instituto Francés y su directora Laure Vazquez, presentó en el Teatro de la Estación su novela ‘El digno de ser amado’ (Cabaret Voltaire) de elegía y homosexualidad, amor y emigración.

Antón Castro10/05/2018 a las 05:00
  
  
  
Abdelá Taia, Premio Cálamo en 2009, visitó Zaragoza.
Abdelá Taia, Premio Cálamo en 2009, visitó Zaragoza.Cabaret Voltaire

¿Una persona, un escritor, un ser humano puede escapar en Marruecos del impacto de la persecución de la homosexualidad?

Seamos escritores o no, no podemos escapar de la persecución y la violencia permanentes, porque la literatura, por desgracia, no resuelve todos los problemas ni nos protege de todo. Al fin y al cabo, soy escritor pero solo soy un ser humano. No tengo poder. Padezco la misma vulnerabilidad que cualquiera.

Se lo preguntaba porque parece que es un tema que no puede eludir nunca en su obra.

¿Por qué iba a escapar de ello si es lo que soy? Ja, ja, ja.

¡Parece tan implacable la persecución!

Desde luego. En cualquier caso, la homosexualidad sigue siendo un gran problema en todas partes, incluso en Europa. Aun en países como España o Francia, los derechos de los homosexuales no están aceptados por completo. La lucha continúa. Todas las religiones condenan la homosexualidad, no solo el islam. Pero tampoco es que yo quiera anclar o basar toda mi obra en ese tema. Y en esta novela, ‘El que es digno de ser amado’ (Cabaret Voltaire), especialmente hay más asuntos.

Vayamos con ellos. Me ha llamado la atención la carta del protagonista a la madre. ¿Es una especie de ajuste de cuentas?

Creo que cualquiera cuando pierde a una madre pierde la cabeza, pierde el norte. Es algo a lo que resulta difícil sobrevivir. En el caso de mi personaje, Ahmed, aún es más difícil porque se da cuenta de que está muy solo en la vida, y ahora, huérfano de padre y madre, mucho más. En vez de intentar entender, quiere quedarse en el furor que siente por esas ausencias. Y escribe a partir de este furor. Furor sí, no dolor.

Esta carta de Ahmed a su madre muerta, ¿tiene algo que ver con la vida de Abdelá Taia?

Es la carta más autobiográfica de todo el libro. Me salió de una manera primitiva y brutal pero también de una forma muy elaborada. No quería perder el tono de enfado ni de este dolor. Y no me importa maltratar a este personaje de la madre para llegar a la verdad. Porque se trata de eso: de la verdad. Aunque en el libro parezca una mujer tiránica, dictatorial, es una mujer que actúa, que está en acción. No es una mujer árabe como se la espera: sometida o temerosa, sino valiente.

El libro también aborda la historia de un amor perdido del que uno no acaba de liberarse...

En realidad, yo quería hablar de por qué un joven marroquí que reside en París desde hace quince años, que ahora es un joven intelectual, que vive libremente su homosexualidad, de golpe se siente perdido en Francia y en París. Es una novela sobre el desarraigo. ¿Por qué su corazón, en vez de ser libre, se vuelve duro? ¿Qué ha hecho París de él? De todo se habla en un libro de cartas. Me marcaron las ‘Cartas de la monja portuguesa’, del XVII, de Mariana de Alcoforado…

Critica la actitud de Francia respecto a ustedes. Habla de colonización.

La colonización sigue viva. La élite marroquí habla francés, envía a sus hijos a escuelas francesas, muchas cosas de la vida cotidiana copian la vida francesa. Los escritores árabes cuando son reconocidos es cuando son publicados en Francia o en París, en concreto, y si hablamos francés...

De ahí la desazón de su protagonista...

Claro. En el fondo, mi novela, con ecos autobiográficos, habla de gente como yo, pobre, que sueña con Francia, la idealiza, y cuando llega no es recibida de esta misma manera. Francia no nos concede las mismas libertades que a los demás. A partir de este punto, ¿qué tiene que hacer ese personaje, el protagonista, para ser digno ante Francia? ¿A qué debe renunciar, además?

¿No exagera usted?

Basta con pasear por las calles. Y aunque esta gente no esté de acuerdo conmigo, ni acepte mi condición homosexual (más que por el islam, yo tengo fe, es la política misma), tengo que hablar de ellos. El deber del escritor es hablar de la gente que es invisible y que está en minoría, y es oprimida. La gente que no tiene voz.

 

MANIFIESTO A FAVOR DE TERUEL: TEXTO DE ELOY FERNÁNDEZ CLEMENTE

MANIFIESTO A FAVOR DE TERUEL: TEXTO DE ELOY FERNÁNDEZ CLEMENTE

Aragoneses: la provincia de Teruel os habla. Es una voz que representa a casi un centenar de asociaciones, a una tierra grande, hermosa, potencialmente rica, pero muy precaria desde tiempos lejanos. Traemos una gran protesta por muchos olvidos, retrasos e incumplientos, que queremos recordar y explicar.

Porque nos sentimos tan aragoneses como los que más, pero no sabemos si los demás, el resto de aragoneses, quizás ya conscientes de que Teruel existe, nos sienten además, suyos. Nosotros y nuestros problemas.

Hace más de un siglo esta provincia estaba llena de esperanza, veía surgir minas, trazarse y soñarse ferrocarriles, alguna industria… Luego, la terrible guerra civil, especialmente sufrida, nos hundió bajo el silencio y el miedo. Sólo hace 40 años se alzaron en Miravete los de Salvar Teruel, y hace veinte, otro movimiento, éste, quiso recordar que aún, Teruel existe… Mas a duras penas un Paro General de la provincia en 2000 y una gran manifestación de más de 40.000 personas en la capital y Alcañiz, lograron algunos avances. Sí: las visitas al Congreso y Senado, a líderes políticos y sindicales, incluso los Reyes de España, lograron que algunos visitaran la provincia, conociesen sus problemas. España seguía sin darse por enterada. Pedíamos soluciones ya, y las ha habido en muy escasa medida.

Porque nos sentimos tan españoles como los que más, pero no sabemos si los demás, el resto de españoles, quizás ya conscientes de que Teruel existe, nos sienten además, suyos. Nosotros y nuestros problemas.

Si a los hechos nos atenemos, no lo parece.

Porque sigue siendo penosa la situación de las comunicaciones. El ferrocarril es como un símbolo de todo lo demás: vía única, sin electrificar, a la velocidad más baja de España… Todos los años señalanlos presupuestos que “Teruel tiene asignada una partida anual de más de 16 millones de euros (que no se ejecutan)”. Si éste dicen que los triplican, siguen faltando tramos decisivos para convertir la línea en Alta Velocidad.

Otras infraestructuras esperan y desesperan: autovías, variantes, enlaces. Es increíble el retraso de los hospitales de Alcañiz y Teruel y su aún escasa dotación médica. Y muchas las zozobras sobre la Térmica de Andorra, los agricultores y ganaderos discriminados por nuevas normas, el mal compensado, y desaprovechado, pantano de Lechago, y hemos llorado la inseguridad en el mundo rural, a merced de salteadores como hace siglos… Un Campus universitario precario en titulaciones y medios. Y otras desidias.

Porque nos sentimos tan europeos como los que más, pero no sabemos si los demás, el resto de europeos, a los que hemos de hacer conscientes de que Teruel existe, nos sienten además, suyos. Nosotros y nuestros problemas.

No puede entenderse que cuando una parte importante de tu territorio, la Serranía Celtiberica, la España vacia, pide un agónico auxilio porque se ve sumida en un continuo abandono institucional, camino de la despoblación total y la desaparición, la respuesta real sea la inacción, atrapados en una compleja telaraña administrativa que alarga los plazos hasta la desesperación, y que desapareceria si hubiese verdadera voluntad política. El riesgo es tal que, quizás, las soluciones, cuando se apliquen si es que lo hacen, lleguen tarde.

Europa, España, Aragón, ... hacednos ver que somos, nosotros y nuestros problemas, de verdad, también vuestros.

Pero no hemos caído aún en la desesperanza ni el desánimo, y el movimiento “Teruel Existe” que os convoca ha realizado en estos años una espectacular “carrera de relevos”: asambleas y concentraciones, paros, marchas, manifestaciones, concursos, firmas, campañas, acampadas, o reuniones con otras provincias en situación parecida (en especial Soria y Cuenca, hermanas y tan semejantes: por desgracia no somos los únicos). Y visitas a presidentes y ministros, una enmienda en el Congreso en 2001 del diputado Labordeta, un importante Manifiesto, peticiones a la Unión y al Parlamento Europeo, elaboración de diversos planes específicos y colaboración con diversas fundaciones… todo ello respondido casi siempre sólo con buenas palabras. Añadamos, sin embargo, el apoyo de los sensibles medios de comunicación de toda la Comunidad, de gentes como las que acudís aquí, solidarias, comprensivas, indignadas también con tanto abandono.

Ved aquí nuestras pancartas y mensajes; nos repetimos porque siguen sin escucharnos. Y Teruel se muere. Apenas residen en la provincia 134.490 personas (poco más de la mitad que hace un siglo). Año a año, se reduce su población, y ya casi, como cantara Labordeta, sólo quedan los viejos y los barrancos. Hemos hablado, rogado, exigido, a los diversos gobiernos de Aragón, teóricamente nuestros grandes padrinos, con poco éxito y eficacia…Creemos haber hecho lo que correspondía; pero el olvido institucional nos ahoga. De inversiones, porque el dinero es absolutamente necesario, se nos da siempre la parte más pequeña; y necesitamos también atención, cariño, preocupación, estudio y defensa conjunta de nuestros problemas.

Hay aquí, en Zaragoza, y en el resto de Aragón y de España, muchos miles que quieren, defienden, añoran nuestra provincia. Especialmente aquellos que tuvieron que dejarla - y a los que tanto agradecemos su apoyo, y lamentablemente, los que aún tienen que hacerlo. Hasta el cardenal turolense, Juan José Omella, ha dicho hace poco que “no podemos permitir que Teruel quede al margen de la Historia por la pasividad”. Y se percibe una mayor visibilidad con los proyectos sobre la Serranía Ibérica, la preocupación general por la “España vacía”…

Se gritó hace catorce años: “Basta ya de falsas promesas”. Y poco después una gran manifestación recordó aquí mismo: “Aragón, ahora Teruel es tu reto”. Y se alertó con ansia: “Que no te roben el futuro”.

Nuestro objetivo es salir del aislamiento, que frena nuestras posibilidades de desarrollo, y acercarnos a la prosperidad que nos rodea. Engancharnos a las conexiones en red del futuro. Sabemos lo que hay que hacer y exigimos que se haga, superando las fronteras, naturales y mentales, que aislan nuestro territorio. Nuestras propuestas y la de los Agentes Sociales llegaron a la Moncloa y son ellos quién deben cumplir con lo prometido (A-68, A-40, N-211, Corredor Cantábrico-Mediterráneo, Banda ancha en el 100% del territorio).

Y el Gobierno de Aragón cuidar nuestros servicios básicos como es la Educación y la Sanidad con la construcción de los Hospitales prometidos, al tiempo que considere la vertebración y el equilibrio de todo Aragón como un objetivo de primer orden, incluso aunque ello suponga replantearse de nuevo muchas cosas, como la equivocada, pero cada vez mayor, centralización de todo en esta, por otro lado admirable, ciudad de Zaragoza.

Y la Unión Europea, dejar de discriminar a Teruel negativamente como lo ha hecho desde 1989 y empezar a tomar en serio la despoblación como un problema que hay que resolver.

Teruel ha llegado tarde a todo”, nos dicen para justificar decisiones políticas arbitrarias que siempre nos han dejado de lado (incumplimiento de los Planes de infraestructuras, Pacto de Murcia, ...), como si fuese exclusiva responsabilidad de los turolenses tener que estar al tanto de lo que "cuece" la Administración. No es que Teruel llegue tarde, sino que nunca se la ha tenido en cuenta. Nos han robado las oportunidades, sin dejarnos ni siquiera defenderlas.

Pero todavía estamos a tiempo si no nos rendimos. Porque no sólo existe: Teruel resiste e insiste. Aquí está, y seguirá reclamando lo que cree son sus derechos. Podemos aún salvarla y.. está en nuestras manos.

 

*Este es el manifiesto de 'Teruel existe', que redactó Eloy Fernández Clemente y que leyeron Luis Alegre y Juana de Grandes este domingo. Mil gracias a Eloy por habérmelo enviado, a petición mía. 

Tomo la foto de aquí: https://www.spain.info/es/que-quieres/ciudades-pueblos/otros-destinos/mirambel.html

ALFREDO CASTELLÓN: 'ESCOMBROS SELECTOS'

ALFREDO CASTELLÓN: 'ESCOMBROS SELECTOS'

Huerga & Fierro publica ‘Escombros selectos’,

los cuentos póstumos de Alfredo Castellón

 

El libro, marcado por la Guerra Civil, la fantasía, el amor y el cine, se ha presentado en la Biblioteca de Aragón

 

 

Alfredo Castellón Molina (Zaragoza, 1930-Madrid, 2017) fue guionista y director de cine, fundador de TVE y creador de un sinfín de programas, dramaturgo y director teatral. Dio casi la vuelta al mundo a mediados de los años 60. Se sentía, quizá por encima de todo, escritor de cuentos y de microcuentos. Solía decir que salía a pasear y que aprovechaba para volver a casa con el poema o el cuento ya hecho. Antes de morir publicó dos de sus mejores libros: ‘El ruido de la memoria’ (STI, 2012), una colección de relatos de carácter autobiográfico en buena parte, y ‘Apólogos’ (STI, 2016), una mezcla pensamientos, aforismos y microcuentos. Poco antes de su adiós, el pasado diciembre, Alfredo había puesto punto y final a su libro de cuentos ‘Escombros selectos’ (Huerga & Fierro), que lleva un prólogo de Mariano Gistaín.

En este volumen hay un poco de todo: algunos recuerdos de la Guerra Civil y de sus días en el entorno de un naranjal de Burriana, y varios relatos sobre su madre, entre ellos una carta. Al período doloroso de la contienda pertenece el cuento más extenso, más doloroso, ‘La mano’, en el que una madre le revela a su hija la historia de la ejecución de su padre; la obra tiene mucho que con los recuerdos del director de ‘Platero y yo’ y ‘Las gallinas de Cervantes’ vinculados con sus familiares de Morés, donde él pasó varias temporadas. Una de las piezas más turbadoras se titula ‘Obsesión’ y es el relato de una mujer y el hombre que la violó, resuelto con un final espeluznante. La obsesión, las historias de amor y la relación de parejas, en particular en el seno del matrimonio, protagonizan diversos cuentos, en los que casi siempre hay una salida para el humor, aunque sea negro, el sarcasmo y la ironía.

Destaca en el conjunto el cosmopolitismo: hay piezas que suceden en la India, en Alemania, en Polonia, en Francia, en Austria, pero también en Marraquech o en Nueva York, donde vivió entre 1929 y 1930 el poeta Federico García Lorca, a quien recuerda y cita. Y por supuesto, suceden en Zaragoza, adonde volvía siempre.

Castellón se maneja en varios registros: compone algunos cuentos fantásticos como ‘El amante volador’, que parte de un verso de Miguel Hernández, “solo quien ama vuela”. Se siente muy cómodo en los textos dialogados; rinde tributos al teatro y al cine, especialmente a Marlene Dietrich, vestida de cíngara; también ofrece varias narraciones de atmósfera religiosa, o más bien bíblica, y hay al menos dos piezas que transcurren en manicomios. La locura siempre anda por ahí con sus fantasmas.

‘Escombros selectos’ también es un libro de homenajes, entre ellos al escritor Félix Romeo Pescador, al bailarín Antonio Canales o a Enrique Gómez Padrós, ‘Harry’, “que con tanto cariño pellizcaba la yugular del amigo”, que fue uno de los grandes impulsores de la literatura y del cine en Barbastro. Uno de los textos más bellos es ‘Amores obstinados’, dedicado a las pasiones y a la terquedad de su amiga Pilar Miró. Ella, como confiesa otro personaje, podría haber dicho: “Tengo que confesar que desde niña me gustaron los hombres guapos”.

 

*La foto es de Guillermo Mestre, de Heraldo.

 

 

RTVE: ADIÓS A JOSÉ MARÍA ÍÑIGO

RTVE: ADIÓS A JOSÉ MARÍA ÍÑIGO

Adiós a José María Iñigo, histórico periodista de RTVE*

 

  • Se convirtió en la cara de TVE en los 70 gracias a programas como ‘Directisimo’ o ‘Estudio Abierto’

 

  • Colaboraba desde hace 18 años en ‘No es un día cualquiera’ de RNE y actualmente también en ‘Aquí la tierra’ y ‘Hora punta’ de La 1

 

  • De 2011 a 2017 comentó el Festival de Eurovisión

 

  • Dolor y consternación entre sus compañeros de profesión

 

RTVE lamenta profundamente el fallecimiento del histórico periodista José María Iñigo, fallecido hoy en Madrid a los 75 años, y que desarrolló la mayor parte de su dilatada carrera profesional en la radio y televisión públicas, desde sus comienzos y hasta sus últimos momentos.

 

Precisamente la noticia de su fallecimiento la ha dado a conocer esta mañana Pepa Fernández, directora y presentadora de 'No es un día cualquiera', programa de RNE en el que el mítico comunicador colaboraba desde hace 18 años. El espacio ha comenzado como cada sábado a las 8:30 horas pero sin su sintonía habitual y con la voz de su presentadora, que ha hablado desde el corazón y con gran dolor. "Soy una persona en estado de shock (...), qué les puedo contar. Hace solo unos minutos hemos sabido que mi amigo, mi compañero, mi cómplice, mi maestro José María Íñigo ha fallecido", ha dicho emocionada tras confesar que habló con él anoche. Pepa Fernández ha dicho que Íñigo "ha dejado una huella profunda" en el programa y, ha recalcado que "nos ha ayudado muchísimo a diseñarlo y mantenerlo en antena".

 

Por su parte, Carlos Santos, subdirector de ‘No es un día cualquiera’, ha manifestado que “delante del micrófono y de la cámara era el mejor; se crecía, se transfiguraba, resplandecía, se convertía por ensalmo en personaje aunque ese día la persona estuviera cansada, aburrida, hambrienta o enferma”. “Era el mejor, sí, pero lo extraordinario es que haya sido el mejor durante tantísimo tiempo. Porque Iñigo fue Iñigo, con toda su popularidad a cuestas, durante más de cincuenta años”, ha señalado. “Ahora que ha muerto, con 75, consuela pensar que estuvo activo hasta el final, que entre quimio y quimio seguía viviendo a tope (trabajos, viajes, amaneceres, sonrisas, conversaciones, afectos) y que, menos mal, no ha tenido que afrontar el doloroso deterioro físico que se le venía encima, más doloroso todavía para quien, como él, ha sido joven todos los días de tu vida”, ha añadido.

 

El realizador de televisión y consejero de RTVE Fernando Navarrete ha calificado a José María Iñigo como “un gran hombre, un leal amigo y el más completo comunicador que he conocido”. “Trabajar con él siempre daba seguridad y su agilidad mental y su ingenio norteño gratificaron los cincuenta años de su amistad , que he disfrutado siempre que he podido”, ha dicho. 

 

"No nos llegan las palabras para explicaros lo maravillosa persona que era, humilde, divertido y gran trabajador. La voz de Eurovisión y la alegría de la delegación. Le adorábamos", ha señalado en twitter el equipo de Eurovisión de RTVE.es. La jefa de la delegación de RTVE del festival, Ana María Bordas, ha manifestado su tristeza por la muerte del querido periodista. 

 

Intensa trayectoria

 

Nacido en Bilbao en junio de 1942, Íñigo trabajó en distintos medios de comunicación, aunque la mayor parte de su trayectoria profesional estuvo vinculada a TVE. Sus inicios fueron en la radio -comenzó en Radio Bilbao cuando tenía solamente 15 años- y se centró en programas musicales como ‘El gran musical. Además, fue uno de los creadores de Los 40 Principales’. En Televisión Española (TVE) su primer programa musical fue ‘Último grito’, en 1968.

 

Se convirtió en el rostro de Televisión Española en la década de los 70 y 80 gracias a ‘Fiesta’, ‘Directísimo’ o ‘Estudio Abierto’, programas míticos de esta casa. Contaba con una dilatada experiencia en televisión, radio y era, sobre todo, un experto en periodismo musical. Entre 2011 y 2017 fue el comentarista del Festival de Eurovisión para TVE.

 

Como escritor publicó una veintena de libros y colaboraba, entre otros, en el programa ‘No es un día cualquiera’, de RNE, ‘Aquí la Tierra’ y  ‘Hora Punta’, de La 1. Recibió numerosos premios durante su carrera, entre ellos el Premio Ondas al mejor presentador de televisión en 1971, así como seis TP de Oro, una Antena de Oro (2010) y el Premio a Toda una Vida 2010 de la Academia de Televisión.

 

*Esta es la nota oficial de RTVE.

 

SERGIO VILA-SANJUÁN: DIEZ AÑOS DE PERIODISMO CULTURAL

Periodismo cultural: diez años de encuentros


  
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El reciente Congreso de Santander sobre linchamiento digital ha culminado un ciclo de reflexiones profesionales, desarrollada antes en Zaragoza, Pendueles (Asturias) y Sevilla


Periodismo cultural: diez años de encuentrosDiez años de encuentros de periodismo cultural (ERphotographer / Getty)
Actualizado a 05-05-2018 07:29

Cuando, el pasado 27 de abril, Basilio Baltasar clausuraba en Santander el IV Congreso de Periodismo Cultural, dedicado al “linchamiento digital”, la opinión de los congregados era bastante unánime: ha sido el mejor de los celebrados hasta ahora.

Las ponencias de expertos como el politólogo Miguel Arias Maldonado, los periodistas Lluis Bassets y Marta Peirano o el sociólogo Miguel del Fresno, junto con la sucesión de mesas redondas, nos proporcionaron a los allí convocados un panorama general y una guía de mano para no perdernos en los vericuetos, abismos, espejismos y trampas, también entre los tesoros, del nuevo mundo digital en que la profesión y la ciudadanía viven ya inmersas.

Con el Congreso, también, culminaba un ciclo para los periodistas culturales españoles. Se había abierto diez años antes, en Zaragoza.

Una cita aragonesa

El 27 y 28 de marzo del 2008 se celebraban en el Edificio Pignatelli unas “Jornadas de Fomento de la Lectura y Medios de Comunicación” organizadas por el Ministerio de Cultura y patrocinadas por el Gobierno de Aragón. El programa quería discutir cómo estaban impulsando la práctica lectora las revistas culturales, la prensa, la radio, la televisión y el formato Internet ya en auge.

Una de las cuestiones que surgió fue el crecimiento que el periodismo cultural había experimentado en España tras la muerte de Franco. Antes de 1975 las secciones de cultura eran prácticamente inexistentes en los diarios. El periodismo cultural especializado no existía. Treinta años más tarde, raro era el rotativo que no contaba con una sección de cultura potente y que no había creado sus suplementos de libros y de arte, al tiempo que el espacio destinado a este tipo de información no paraba de aumentar en otros ámbitos mediáticos.

Por otra parte, constatábamos que, en el terreno de la lectura, el papel prescriptor tradicional que en épocas anteriores desempeñaron los críticos literarios había ido pasando, crecientemente, a los periodistas culturales, personajes con otro perfil, otra formación y otras estrategias. Sin embargo, tanto en el plano profesional como en el propio terreno de la cultura, los implicados no habíamos desarrollado un discurso consistente sobre nuestro propio trabajo ni habíamos creado unas redes de relación acordes con este peso.

El programa de ZaragozaEl programa de Zaragoza (LV)

En ese encuentro zaragozano coincidimos, y en algunos casos nos conocimos, periodistas que a lo largo de los años repetiríamos contacto de forma habitual y colaboraríamos en preparar algunos de los que vendrían más tarde: especialmente Antón Castro, jefe del suplemento del Heraldo de Aragón y por aquel entonces también del programa televisivo Borradores; el malagueño Guillermo Busutil, director de la revista Mercurio; Manuel Pedraz, de RNE en Sevilla, impulsor del programa Historias de Papel, y Basilio Baltasar, al frente de la pionera revista digital de literatura El Boomerang. Yo asistía como responsable del suplemento Cultura/s de La Vanguardia.

También participaban Ignacio Elguero, codirector en Madrid de La estación azul de RNE; Óscar López, que dirigía desde Barcelona el programa de TVE Página 2; Javier Rioyo, al frente de Estravagario en La 2; Jesús Vigorra, director de El Público en la televisión de Andalucía, o Jorge de Cominges, responsable de Qué Leer.

De la reflexión sobre la necesidad de un mayor reconocimiento de la disciplina surgió la primera propuesta. Una conversación en el AVE de Barcelona a Zaragoza con Rogelio Blanco, entonces director general del Libro del gobierno de Rodríguez Zapatero, y la buena influencia de Alfonso García, coordinador del suplemento Filandón del Diario de León, hicieron posible que el Ministerio de Cultura convocara por primera vez el Premio Nacional de Periodismo Cultural. César Antonio Molina, ministro entonces, dio enseguida su visto bueno.

Pocos meses más tarde tenía lugar la primera convocatoria, que recayó (2009) en el periodista de El País Jacinto Antón. En años posteriores lo obtendrían Fabricio Caivano, de Cuadernos de Pedagogía; Ana Borderas, de RNE; Juan Cruz, de El País; Antón Castro; Diego Manrique, de El País; Ana Mendoza, de la agencia Efe; Jaume Figueras, de TV3· y, el más reciente, Blanca Berasategui, directora de El Cultural de El Mundo.

Junto a la playa asturiana

Lo cierto es que los factótums del Ministerio, y especialmente Rogelio Blanco –hombre próximo al entonces presidente del Gobierno- , se habían tomado en serio el reto planteado, y durante el mismo 2009, además de convocar el premio, decidieron dedicar al Periodismo Cultural un Encuentro de Verines. Estas convocatorias, celebradas en una casa histórica de Pendueles, cercana a la playa asturiana de La Franca –espectacular enclave en cuyas aguas nos mojábamos los pies a primera hora de la mañana-, habían acogido anualmente desde los 80, bajo la tutela de Victor García de la Concha, a autores y profesores de las distintas autonomías españolas para discutir cuestiones literarias de amplio espectro, desde las más generalistas a las más especializadas.

Verines 2009. El quinto por la izquierda es Rogelio BlancoVerines 2009. El quinto por la izquierda es Rogelio Blanco (LV)

García de la Concha había dejado ya la dirección en manos del profesor y escritor Luis García Jambrina, quien moderó nuestros temas, que han sido los que han marcado el último decenio: la difícil (o fácil) convivencia entre el formato papel y el formato digital; el paso sin retorno a la red con nuevas fórmulas informativas o la cautela frente al nuevo medio y la perseverancia actualizada en fórmulas clásicas. También la pugna entre apocalípticos e integrados, o entre los periodistas elitistas y los populares, en la información literaria.

En Verines se comunicó el nacimiento de la Asociación de Periodistas Culturales de Andalucía “José María Bernáldez” (en homenaje a la memoria de un querido y recién fallecido colega). Y, junto a veteranos de la anterior convocatoria se dieron cita en la casona asturiana Antonio Iturbe, de Qué Leer, David Castillo del Avui; Jesús García Calero de ABC; Peio H. Riaño de Público; Aurelio Loureiro de Leer; Tino Pertierra de La Nueva España; Winston Manrique de El País; Miguel Barrero; Nieves Fontova de El Correo; Teresa Peces de Delibros…

En la Feria de Sevilla

La siguiente cita tuvo lugar en Sevilla, el año 2011. La organizó la joven Asociación andaluza, que presidía Manuel Pedraz, con la colaboración de la catalana, que había surgido poco después y que dirigía Toni Iturbe. Dos sesiones sobre los nuevos caminos de la profesión, en un momento en que la crisis económica ya había enseñado los dientes. Se celebró dentro de la Feria del Libro, con patrocinio del Ministerio de Cultura, la consejería de Cultura de la Junta y la Fundación José Manuel Lara.

Se abordaron allí las innovadoras experiencias en la blogosfera; la (entonces proyectada) transformación de TVE2 en Canal Cultural, o el boom de libros de periodismo. Maruja Torres fue la invitada estrella. Nuevos participantes se incorporaron a la red de colegas en construcción: Sergi Doria de ABC (a partir de entonces, otro puntal de nuestras convocatorias); Llàtzer Moix de La Vanguardia; Alejandro Luque de El Correo de Andalucía; Guillermo Altares de El País; Eva Díaz Pérez, entonces en El Mundo...; Carlos del Amor de TVE; Pilar Vera del Diario de Cádiz; Montse Mompó del programa Continuará; Amalia Bulnes…

Encuentro en SevillaEncuentro en Sevilla (Archivo)

Como apuntó en su blog Felix Modroño, “estas reuniones, además de servir de terapia colectiva contra las vicisitudes por las que atraviesan los profesionales y el arrinconamiento a que se han visto sometidas sus secciones en los últimos años en los respectivos medios, han dejado charlas y mesas redondas en las que se ha reivindicado el papel fundamental del periodismo cultural en la sociedad actual”. Efectivamente había llegado la crisis. Y tras una época, como hemos apuntado, de fulgurante ascenso, el periodismo cultural estaba perdiendo peso y espacio en los medios, que entraban en una fase de austeridad y recortes, cuando no de clara precarización.

Santander, giro decisivo

Un giro decisivo en el desarrollo de los encuentros se produce con la aparición y consolidación de Santander como espacio de acogida.

El mallorquín Basilio Baltasar, director de El Boomerang, era y es también director de la Fundación Santillana, vinculada al grupo Prisa. Baltasar, que además de como periodista y novelista tiene experiencia en el mundo editorial, es hombre capaz de desarrollar y dar coherencia a proyectos complejos y ambiciosos desplegando para ello gran suavidad de formas. “Suaviter in modo, fortiter in re”. Se trata del personaje fundamental en la segunda fase de esta historia.

Seminario en la UIMP de Santander 2012. El segundo por la derecha es Basilio BaltasarSeminario en la UIMP de Santander 2012. El segundo por la derecha es Basilio Baltasar (LV)

A principios de esta década la Fundación Santillana convocó, en la Universidad Internacional Menéndez y Pelayo de Santander, dos seminarios sucesivos sobre la relación entre periodismo y narrativa. Se trataba de una cuestión muy en auge por el éxito de cronistas latinoamericanos allí presentes como Leila Guerriero, Juan Villoro, Leonardo Faccio o Silvia Paternostro. En el seminario del 2011, en el que participé junto con Lluis Bassets, Roberto Herrscherr y José María Calleja, se discutió la relación entre periodismo narrativo y periodismo cultural. Dos disciplinas próximas pero con objetivos diferentes. En las habituales conversaciones peripatéticas por la península de la Magdalena y el Sardinero, dimos vueltas con Basilio a la posibilidad de consagrar allí, en la misma UIMP, un seminario monográfico anual al Periodismo Cultural que recogiera el testigo de las reuniones de Zaragoza, Verines y la de Sevilla (que había tenido lugar unos pocos meses antes), dando regularidad a la reflexión.

Y así se hizo. En julio del 2012, la Fundación Santillana convocaba en la UIMP de Santander, con la colaboración del TEC de Monterrey, el “Primer Seminario de periodismo cultural”. El tema: “Periodismo cultural en los nuevos medios: periódicos digitales, blogs y redes sociales”. Junto a rostros conocidos de reuniones anteriores acudieron Jesús Ceberio y Juan Cruz de El País; Ana Borderas de RNE; Montserrat Domínguez del Huffington Post; Antonio Lucas de El Mundo; Ignacio Vidal-Folch de Nostromo; Guillermo Balbona del Diario Montañés; Joana Bonet de Marie Claire; Laura Revuelta de ABC… Jesús Ruiz Mantilla, de El País, por su vinculación cántabra, sus crónicas y su implicación operativa, sería otro personaje importante en este proceso.

El entorno había cambiado. Del gobierno proclive a la cultura de José Luis Rodríguez Zapatero –con todos los matices y pegas que se quiera-, se había pasado a un gobierno del Partido Popular que de entrada eliminó el ministerio del ramo –fundiéndolo con Educación y Deportes- y después había tomado una serie de medidas económicas que muchos considerábamos perjudicial para el sector. Por eso, y excepcionalmente, un grupo de los presentes en ese encuentro de 2012 –no todos- firmamos y publicitamos el siguiente manifiesto:

“Los periodistas culturales reunidos en el seminario de Periodismo Cultural celebrado en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo manifestamos nuestro rechazo hacia la decisión del Gobierno de gravar la asistencia a teatros, conciertos de música y salas de cine con el 21% de IVA. Lo grave de la decisión es que no se trata de una subida del impuesto, sino de un cambio de categoría, ya que estas manifestaciones artísticas pasan de soportar el IVA intermedio a ser penalizadas con el IVA máximo del 21%. Queremos dejar constancia de que la cultura no es un privilegio, sino que forma parte indispensable del desarrollo intelectual y afectivo de las personas. Nos negamos a aceptar que se nos diga que pensar es un lujo.”

De seminario a Congreso

En los años siguientes, Basilio Baltasar y su equipo, encabezado por la incansable Giselle Etcheverry Walker, continuaron trabajando con el formato seminario para la UIMP. El de 2013 respondía al título “Nuevos medios, nuevas pantallas, nuevos lectores”, e incorporaba por primera vez a Alfonso Armada, Fernando Rodríguez Lafuente (ABC) y Paul Ingeenday (Frankfurter Allgemaine). ¿Cómo cambia la lectura en las pantallas móviles? ¿cómo escribir para los nuevos lectores?, eran algunas de las preguntas sugeridas.

En 2014 el seminario se consagró a “Los suplementos literarios y su versión digital”. Pregunta: la capacidad de influencia que los suplementos en papel han ejercido durante mucho tiempo, ¿se mantendrá en la era de las pantallas? Tuvo como voces nuevas a Blanca Berasategui; Angélica Tanarro (El Norte de Castilla); Berna González Harbor (El País) y Ramón González Férriz (Letras Libres).

En 2015 se da el gran paso. De seminario pasamos al “Primer Congreso de Periodistas Culturales”. Convocantes: la Fundación Santillana, la UIMP y la Fundación Botín, con apoyo del Ayuntamiento y la Fundación Santander Activa. Cerca de cincuenta asistentes/participantes. En el discurso inaugural Basilio pide para España una “excepción cultural” en la fiscalidad de las industrias del sector al estilo de la que aplica el gobierno francés.

Una primera pregunta: la botella ¿está medio llena o medio vacía? Es decir, la profesión, ¿va relativamente bien, o está tirando a fatal? Entran en escena Pepe Ribas (Ajoblanco); Borja Cassani (El estado mental); Xavi Ayén (La Vanguardia); Toni Puntí (TV3); Xesus Fraga (La voz de Galicia); Valerie Miles (Granta), Martín Caparrós…

Se discute si es lícito que un crítico literario sea amigo del autor criticado, y si se leen “los libros enteros”; si el periodista cultural debe ser, además de informador, un contador de historias; si las secciones de cultura viven atrapadas por el marketing, y si hoy hay que centrarse en publicar lo que otros no quieren que publiques, porque de otro modo trabajas en relaciones públicas… Mi pequeña aportación, aparte del parlamento, consiste en llevar a Santander los primeros ejemplares del libro Una crónica del periodismo cultural, en el que intento desarrollar una breve síntesis histórica de la disciplina.

Carteles del congresoCarteles del congreso (LV)

Puesto que el congreso del 2015 resulta catárquico, autorreferente, y de sus sesiones los participantes salimos llorados, el segundo congreso, de 2016, se abrirá al mundo exterior. Abordamos “La nueva ingeniería cultural”. Periodistas presentan a creadores de nueva generación en el campo del teatro, la música, el diseño, la plástica… Concha Barrigós, de la agencia Efe, introduce al consultor de Tekne, Pepe Zapata. Jordi Nopca, del diario Ara, hace los honores al artista y diseñador de interacción Daniel González Franco. Esperanza Rabat, de La maleta de Portbou, introduce al fundador de un Antimuseo, Tomás Ruiz Rivas. Carmen Lobo, de La Razón, y César Coca de El Correo participan en distintas meses.

En las ponencias centrales contamos con el arquitecto Carlos García Delgado (sobre el método cibernético memoria-conciencia, nada menos), el filósofo Josep Ramoneda (“copiar o inventar”) y el exministro de Exteriores Miguel Angel Moratinos (hablando sobre la cúpula de Miquel Barceló en la sede suiza de la ONU).

Tanto el primer como el segundo año los congresos cuentan con la presencia entusiasta del alcalde santanderino Iñigo de la Serna, aunque ya no acudirá al tercero al ser nombrado ministro de Fomento. Y las convocatorias son difundidas por unos comentados carteles de impronta surrealista.

2017 es el año de “El arte de la diplomacia y la diplomacia del arte”. “Mientras los espacios políticos, jurídicos y comerciales gestionan sus propias reglas de colaboración, el mundo de la cultura establece los vínculos dinámicos de una diplomacia transversal en nombre de los grandes valores intelectuales y estéticos”, reza el programa. Hay ponencias del director del Instituto Cervantes Juan Manuel Bonet, el embajador de Italia Roberto Toscano, la responsable de la Secretaría General Iberoamericana Rebeca Grynspan y el ensayista Jordi Amat, autor de un libro sobre la “guerra fría cultural” en España. Asistimos a discusiones con el alcalde de Málaga, propulsor de su nuevo eje museístico, y con el diplomático Ion de la Riva, que ideó la Casa Asia.

Nuevos colegas en la cita santanderina: Pilar Argudo (Radio Barcelona); Ignacio Peyró (La Nueva Revista); David Felipe Arranz (El marcapasos); Daniel Gascón (Letras Libres); Felix Riera (Hansel i Gretel); Vivian Murcia (El PortalVoz); Luis Martínez (El Mundo); Charo Ramos (Diario de Sevilla); Silvia Viñas (Radio Ambulante); Maria Jesús Espinosa de los Monteros (Podium Postcast), Patricia Soley-Beltran….

Debate en el auditorio del Centro Botín Santander, en 2018.Debate en el auditorio del Centro Botín Santander, en 2018. (LV)

Y llegamos al 2018 con el que abríamos esta (ya larga) crónica. Otra oportunidad para el reencuentro, para la afirmación de lazos amistosos, para la diplomacia blanda. Para el autoanálisis crítico matizado por la ironía, los buenos modales (imprescindibles en la República de las Letras, como nos ha recordado Marc Fumaroli) y el paisaje de la Bahía, que contemplamos embobados en el auditorio a la espalda de los ponentes. Se nos suman entre otros Álex Salmon (El Mundo); Ángel Luis Fernández (Jot Down); Inés Martín Rodrigo (ABC); Leandro Pérez (Zenda); Paula Quinteros (The Objective); Iñigo Picabea (RNE), Joseba Elola (El País); Karina Sanz, Anna Maria Iglesias; Pere Ortín (Altaïr Magazine); Carolina Isasi; Margarita Yakovenko (Playground), Mar Abad (Yorokobu)…

Culminación de una larga trayectoria: diez años de encuentros -y de progresiva toma de conciencia- sobre el periodismo cultural, con la participación de un centenar de profesionales de distintas ciudades españolas. Discutiendo cuestiones de contenido, de procedimientos y de futuro; aspectos éticos y también laborales. Una trayectoria favorecida por el apoyo inicial de Rogelio Blanco y el Ministerio de Cultura; por el nacimiento, después, de las asociaciones andaluza y catalana, y, a partir del 2012, por el empuje decisivo de Basilio Baltasar y la Fundación Santillana.

Hoy el Congreso constituye una cita anual esperada. Aparece ligado a la capital cántabra y a la silueta recortándose sobre el agua del Centro Botín. El interés de sus propuestas va en aumento. Y que así sea por muchos años más.

 

GUILLERMO BUSUTIL: 'ENREDADOS', ECOS DEL CONGRESO DE SANTANDER

http://www.laopiniondemalaga.es/opinion/2018/04/28/enredados/1003294.html

 

Enredados

Guillermo Busutil*  29.04.2018 | 05:00 

La red o la vida. La elección no es tan simple ni su respuesta depende de un clic. Declararse analógico o disidente con respecto a internet es tan sólo un acto de ingenuidad rebelde. Si usted ha introducido su tarjeta de crédito en un cajero o tiene un teléfono móvil su privacidad es rehén del capitalismo que convirtió a los ciudadanos en clientes. Y si posee uno de los 8.485 millones de móviles del mundo conectado a internet es también un usuario usado. Usted hace su vida normal, repite sus hábitos y es más o menos feliz desconociendo los ecos de lo que teclea en google, de lo que dice en facebook, en whatsapp, twitter o instagram, pero en realidad cuando se maquilla o se afeita la identidad frente al espejo, al otro lado tan sólo es un algoritmo. Un problema que sólo una máquina puede entender. No es una distopía, esa palabra de género con la que muchos escritores sueñan acercarse a Philip K. Dick o a Asimov, es una realidad con software en la que ya no hay sitio para Alicia ni para Robinson Crusoe. Ahora todos somos un digito con una huella de cristal. La culpa la tienen los babilonios que afilaron las matemáticas a través del álgebra y las ecuaciones con escritura cuneiforme en tablillas de arcilla húmeda. Y también Alan Turing, quien les reventó a los nazis el enigma de sus mensajes y advirtió de que en un futuro –ya estamos en su seno y combinaciones- las máquinas podrían pensar e incluso escribir poemas de amor. Otros no muy diferentes con los que se nos declara a diario la publicidad.

 

Aquel héroe que pensaba que el cerebro tenía muchas hojas en blanco –sobre las que internet traza hoy sus inputs- terminó suicidándose con una manzana envenenada. No se inspiró en él Apple, pero sí que tuvo en sus inicios la seducción de la red algo de atrayente manzana. Ese fruto de apariencia esférica que podría ser la bola de cristal medieval convertida hoy en el Palantí creado por Peter Thile donde desembocan nuestras relaciones Apps, nuestros secretos ADSL o en fibra óptica y los datos que utiliza la compañía Cambridge Analógica de su amigo Robert Mercer para que sus servicios evolucionen en función de nuestro comportamiento y demanda. Por no hablar de las piezas del tablero geopolítico que pueden mover a su antojo: el Brexit, el triunfo electoral de Trump o hackeando el destino de sabor dulce o ácido y del que sólo somos las minúsculas pepitas que escupe la sonrisa voraz del diablo con esmoquin de millonario. Nos lo contó Marta Peirano con el desparpajo de quien no quiere atemorizarnos de lo vampirizados que estamos, a los periodistas reunidos en el IV Congreso nacional de Periodismo cultural, organizado por la Fundación Santillana, para hablar del Linchamiento en las redes.

 

En Santander la realidad analógica es la hermosa postal de matices de grises calcáreos, sales azules y verdes spartinas de su bahía. También es el fondo de pantalla de ordenador donde Basilio Baltasar ejerce de chamán y proyecta cada año un ingenioso jeroglífico de temas que resolver. Este año le ha tocado a todo lo que sucede en el enjambre digital: celebración de la mentira, el acoso y la difamación, la imposibilidad del desmentido, el mercado de datos personales, el envenenamiento tóxico de la opinión, las noticias falsas, la credibilidad y el mundo off line en el que ningún hogar ni sueño de identidad están conectados. Siempre son disecciones inteligentes y amistosas donde convergen la experiencia y el cuestionamiento de veteranos y jóvenes profesionales. Nunca defraudan la intensidad, la polémica ni el análisis. Tampoco las de esta edición cuyo eje de lo anterior era el modelo de información entre la frontera de papel, el rigor, el poso reflexivo, el espíritu crítico y la creatividad del periodismo cultural y la urgencia, la competitividad por la inmediatez y la creciente banalización de los contenidos monetizados por el clic de los usuarios. La dicotomía entre la exigencia de ser periodismo o estar en la primera línea de la red, olvidando, como defendieron Joseba Elola y Sergio Vila-San Juan en el WMagazine presente en las sesiones-, que los medios deben apostar por la difusión del conocimiento, la elevación cultural de la sociedad sin plegarse a las exigencias de audiencia, y que el periodismo cultural requiere al contrario profundización, matices y respeto en la plasmación de informaciones complejas, haciéndolas comprensibles.

El ajedrez siempre es batalla: la del dominio del clic con rápida propagación frente al rigor del argumento. El profesor y articulista Manuel Arias Maldonado lo explicó más o menos igual y advirtió acerca de la necesidad de que el nivel de civilicidad domine la conversación pública porque en la red todos hablamos con todos pero no todos sabemos hablar con todos. La causa es que, evocando a Manuel Castells, hemos pasado de la comunicación de masas vertical, la prensa, a la autocomunicación de masas horizontal, donde cualquiera emite un mensaje. Aunque en muchas ocasiones se trate del ruido y de la furia de las emociones, de la percepción distorsionada de la mentira, de aquello que creemos verdadero porque lo sentimos verdadero, de estereotipos, intolerancias o simplemente desahogos. Contra este habitual trazo grueso de la red nada como el periodismo cultural o informativo, contrastado y veraz, basado en ni una raya más ni una raya menos. El mejor antídoto ante las mentiras que cosechan mucha más publicidad, el aplauso sobredimensionado en las redes, y el corifeo de la bronca o el linchamiento como el de la adolescente Amanda Todd que terminó suicidándose y sobre el que se acaba de estrenar en el Teatro Fernán Gómez de Madrid una reflexión en tablas de Alex Mañas e interpretada por Greta Fernández.

Pasiones; brecha inter generacional; las manipulaciones televisivas; el periodismo de compromiso y movilización, como el de Los artistas y su farola en defensa del litoral y del suelo público amenazado por la especulación de un rascacielos a pie de ola en Málaga; la desinformación heredada de la propaganda totalitaria y sofisticada hoy por las democracias liberales; la necesidad de una alfabetización digital; la importancia de lo que supuso el éxito del Me too o la disidencia de la red bulímica, adictiva y gregaria. Muchas controversias y reflexiones en interesantes conferencias, como las del doctor Carles Armengual acerca del acoso farmacéutico y de algunos medios a la homeopatía, o la del sociólogo Miguel del Fresno en relación a la frivolización de contenidos y la conversión de todo en modelos de negocio. Igualmente en mesas redondas escenificadas con dramaturgia radiofónica como la de Ana Borderas; la capacidad de interactuar con el público como Alex Salmón o los faros culturales de Eva Díaz que planteó sobre la red el interrogante gongorino de humo, polvo, sombra, anda, aludiendo a la simbología del cartel del Encuentro, o de Antón Castro que lo cerró con la lectura de un bello poema.

El fututo está a la vuelta. Es absurdo dudar de que seremos seres humanos guiados por algoritmos electrónicos, igual que afirma el historiador Yuval Noah Harari en Homos deus. Beve historia del mañana, dependientes de una inmortalidad sujeta a la nanotecnología, de una felicidad basada en tratamientos químicos y de una divinidad favorecía por la ingeniería cyborg. No sé si entonces, como predice Blockchain los periodistas habremos desarrollado plataformas tipo Uber con contenido en la red con unos criterios de calidad en las que nuestros lectores nos remunerarán directamente, o si sólo existirá el consenso de una única información como verdad. Ignoro si la libertad dependerá de nuestro streaming o ancho de banda, o de qué tipo de bosque habítamos virtualmente o en clandestinidad Huxley. También cuánto tiempo le queda en papel y en la red al buen periodismo y al respeto hacia los receptores sujeto a la conciencia del lenguaje, el rigor de los conocimientos y a la educación expositiva con la que cada uno hace su edición de la realidad.

Lo que sé es que de momento la creatividad y las emociones humanas no están sujetas a ningún algoritmo. Nuestra única ventaja en el incierto desenlace de la carrera entre Aquiles y la tortuga. ¿Quién lo desenredará?

*Guillermo Busutil es escritor y periodista
www.guillermobusutil.es

UN SIGLO DEL PARQUE NACIONAL DE ORDESA

[Este año se celebra un siglo del Parque de Ordesa... Por eso recupero este texto sobre un libro capital...]

 

Ordesa: el vergel de piedra, agua y luz

 

Prames publica un espectacular libro colectivo que analiza la historia del Parque Nacional, “la joya natural de los Pirineos”, con todos sus protagonistas, desde Carbonniéres a Briet o Peña Guara, cuando se cumplen 90 años

 

 El viajero y fotógrafo Lucien Briet (1860-1921) describía en 1916 el valle de Ordesa como “la venerable selva de los Pirineos” y exigía su protección y su transformación en “Parque Natural portentoso”, al cual “los soñadores acudirían de todas partes a solazarse en plena naturaleza salvaje” porque sería “como una reminiscencia de la edad dorada o del venturoso jardín del Edén”. Briet también se preguntaba: “¿No se trata de un lugar único en Europa?”. Al año siguiente, el senador Pedro Pidal, marqués de Villaviciosa y fundador de los Parques Nacionales en España, decía que “tiene el sello de la virginidad realzada con la presencia de los bucardos”.

A ambos, especialmente a Lucien Briet, que viajó por los Pirineos desde 1890 hasta 1911 y realizó más de 1.600 placas de cristal, les debe Ordesa su transformación: el 16  agosto de 1918, Alfonso XIII declaraba por Real Decreto el Parque Nacional de Ordesa o del río Ara. La inauguración oficial se produciría en agosto de 1920 con la presencia de Pidal y dos ausencias notables: la de Lucien Briet, que se encontraba enfermo, y la del monarca, que en cambio, como recuerda el naturalista y escritor Eduardo Viñuales, sí había asistido a la inauguración del Parque Nacional de la Montaña de Covadonga, en Asturias, el primero de España. Aquella fiesta campestre contó con un testigo de excepción, el fotógrafo, profesor e historiador Ricardo del Arco, que captó el momento en que se plantaron seis abetos.

De todo ello da cuenta un libro espectacular: ‘Ordesa y Monte Perdido. Un Parque Nacional con Historia. 90 aniversario’ (Prames / DGA / Prames), que reconstruye el embrujo de este espacio de “grandes rocas, nieves eternas y bosques frondosos” que se remonta a la Edad Media, aunque tiene un primer foco de esplendor en el siglo de XVIII y, en particular con la presencia de Louis Ramond de Carbonnières (1755-1827). Este político, geólogo y botánico ascendió a la cúspide de Monte Perdido el 10 de agosto de 1802, tal como escribe José Luis Acín, y merece el título de pionero del pirineísmo, o pirineísta, términos que acuñó Henri Beraldi en su libro ‘Cien años en los Pirineos’ (1898).

A Carbonnières le siguieron muchos otros que lo compaginaban un poco todo: eran exploradores de la montaña, aventureros, naturalistas, fotógrafos, científicos, escritores, geólogos o sencillamente hispanistas. Podemos citar al conde Henry Russell,  a Bertrand de Lassus, a Julio Soler i Santaló, a Violant i Simorra, a Lucas Mallada, a Ricardo Compairé, fotógrafo y farmacéutico, a los alemanes Fritz Krüger y Rudolf Wilmes, o a Franz Schrader, definido por Esteban Anía como “el pirineísta más completo, verdadero enamorado de Ordesa. Era montañero, matemático, geodésico, geólogo, topógrafo… y sobre todo, geógrafo”. Él realizó, “con trazo inmaculado” en 1874, un mapa de la región caliza de Monte Perdido.

En este primer acercamiento a la historia se rescatan curiosas anécdotas: el fotógrafo británico Farnham Maxwell Lyte (1828-1906) se trasladó en 1857 con dos hombres que le transportaban su laboratorio y alcanzó la Brecha de Rolando o Roldán, y años antes, en 1828, lo había hecho la duquesa de Berry, “quien ataviada con traje de época subió acompañada de un séquito de 50 personas, con un bastón de punta de hierro y crampones en los pies”.

El volumen, repleto de fotografías del pasado y de ahora mismo, recuerda que el 15 de agosto de 1922 se le hizo un homenaje póstumo a Lucien Briet: se instaló un monumento a orillas del río Ara y de Casa Oliván, en el camino de Turieto, en honor del “cantor del Valle de Ordesa”. Algunos años después, en 1926, el espeleólogo francés Norbert Casteret descubrió la gruta helada que llevaría su nombre. Escribiría: “Los ríos subterráneos de hielo eterno que hemos podido contemplar ofrecen un espectáculo inolvidable, uno de los más raros que se dan en nuestro planeta. En las entrañas de estos picos gigantescos, donde imperan el silencio y la quietud, todo se halla inmutablemente congelado”.

En aquellos tiempos empezaron a construirse refugios y a proliferar los grupos de montañeros y alpinistas. El esplendor de estos podría situarse entre 1940 y 1970, después de una Guerra Civil que también llevó el conflicto a las majestuosas cumbres; en 1953 se celebró una misa campestre en la cima de Monte Perdido, a 3.355 metros de altura. En el volumen se habla de los primeros guías, que eran pastores y cazadores de sarrios, y se cuentan numerosas anécdotas. En 1977, el valle de Ordesa pasó a la categoría de Reserva de la Biosfera; en 1982, el parque se amplió hasta las 15.608 hectáreas y cambió su denominación, ahora es Parque de Ordesa y Monte Perdido y se extiende hacia los valles de Añisclo, Escuain, Pineta y el macizo de Las Tres Sorores, tan vinculado a las leyendas pirenaicas.

Distintos autores recrean su historia, su flora y su fauna (se recuerda al último bucardo aplastado por un abeto en 2000) y varios fotógrafos –Javier Ara, Esteban Anía, Javier Romeo, Eduardo Viñuales o Fernando Lampre, entre otros- captan la belleza inefable de este espacio. Javier Romeo explica a sí para HERALDO sus sensaciones: “Es, en efecto, un lugar único. Cuando estás allí te sientes pequeñito, casi invisible, y se te ensancha el corazón. A mí lo que me emociona es el cambio de las estaciones. El otoño es una maravilla: la gama de colores es increíble”. En parecidos términos se manifiesta Eduardo Viñuales. “Además, hay otra cosa que me parece esencial: la sensación de grandeza y majestuosidad. No sabes adonde mirar. En las cumbres todo es desierto, a veces tienes la impresión de que estás en el Tibet. Y abajo, en el valle, todo es agua, luz, color, un auténtico vergel”.

 

FICHA:

Ordesa y Monte Perdido. ‘Un Parque Nacional con historia. 90 aniversario’. Textos: Eduardo Viñuales, Esteban Anía y otros. Fotos: Briet, Compairé, Soler Santaló, Javier Ara, Javier Romeo, Fernando Lampre, Esteban Anía… Cartografía: Luis Javier Cruchaga. Prames / DGA / DPT. Zaragoza, 2010. 254 páginas.