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Antón Castro

AS FOTOS DE PACHECO

1925. Margarita Alonso Gil. Equipo de Hóckey Atlantida.

 

Equipa de ciclismo: Pacheco era un grande retratista de estudio, de homes e mulleres sós, pero tamén de grupos.

 Alfonso Daniel Rodríguez 'Castelao'.

Hoxe o grande escritor, fotógrafo e antropólogo Vítor Vaqueiro, autor de libros como ‘O soño (re)dirixido’ (Galaxia, 1992 e 2010) envíame un fermoso libro: ‘Mulleres’ con fotos do Arquivo Pacheco que dirixe, de Natalia Poncela e Amada Traba. Unha marabilla. Busco algunas fotos de Pacheco, que se asentou en Vigo (hai del unha monografía espléndida en Lunwerg) e atopo estas. É unha pequeña mostra do traballo deste grande profesional galego.

 

Vítor tamén me manda a nova edición do seu libro de relatos, de estirpe borgeana.

 

CINCO VOCES DE LAS NUEVAS MÚSICAS

Mäbu, María Blanco, y su banda. Acaban de grabar su primer single, en realidad son cinco canciones, tres temas originales y dos versiones muy personales, canciones llenas de fuerza, de encanto y de belleza. Y de frescura. El disco se titula ’Hallo’.

También he oído varias veces el disco de La Bien Querida, melancólico, suave, tiene un aroma a Suzanne Vega, con un corte especial en las canciones y un punto de languidez. Me la descubrió mi hija Aloma y su álbum me ha acompañado mucho en el coche.

Retrato de otra joven estrella, Anni B. Sweet, que ha realizado el Colectivo Anguila: Pedro Hernández e Iván Moreno. Abajo, otro cuidado retrato de esta cantante tan personal.

Otra cantante, solista, con mucho talento: Alondra Bentley.

Otra musa del pop que canta en inglés con un aire particular, con inspiración y embeleso: Russian Red. La oí en el Teatro Principal y me pareció estupendo, con esa melancolía especial, con su voz arrastrada y dulce...

La madrileña Merche Corisco publicó en 2009 su tercer disco, 'Oasis'; antes había hecho otros dos, uno en 1996 y otro en 2000. Incluso ha cantado, gracias a la tecnología, una versión de una canción de Cecilia con ella.

OLGA BERNAD EN 'ROLDE'

 

PELIGROSA MARÍA

 

Callaré nuevamente. En la cintura
me guardo el largo discurrir del tiempo,
el hueco de la mano, los pliegues de mis dedos,
esa esquina del hombro ante su boca.
Mi yugular al borde de otros dientes.
Todo cierto,
y todo incomprensible. Voy buscando
la mano de la boca de un ombligo;
me enveneno de besos y de rostros
que no recordaré, pues no me importan.
Sólo el amor rescata y, con el tiempo,
el amor da pereza.

Por los que siempre te amarán, disparas,
y el aullido de un lobo te despierta.
Chasquido de mechero en el silencio,
pequeña brasa al borde de los labios,
misterio en los pulmones.
Supones que la luna está asustada:
ha visto largas noches de tu alma
y sabe
que más lejos, tan dentro de tus ojos,
un herrero perfecto está fraguando
la gris bala de plata
-voluta de humo azul de dientes verdes-
que algún día sabrá alcanzarte en sueños.

 

 

PERROS DE NOVIEMBRE

 

Será agosto y, en sueños,
vendrán ladrando perros de noviembre.
Y sueño que estoy sola
-sueño muy a menudo que estoy sola-
y el mes terrible en el que nuestro invierno
es más que una amenaza
(son los golpes por estrenar del frío)
el mes que odia mi sangre y mi silencio,
olerá desde lejos mi tristeza.
El mes más vil, el mes de los suicidas,
el que arranco de cuajo en los diarios.

 

 

PREMONICIÓN

 

Se deshace en los labios de algún sueño
como una contraseña incomprensible,
reclamando la voz
que abriría las puertas que se cierran.
El aire se calienta de secretos.
Los muros silabean restos sucios
de oscuras inscripciones.

Lo no olvidado aún, lo que nos roza
con su rara cordura la conciencia
para no despertarnos ni dormirnos.
La lucidez borracha de los sueños
o los presentimientos.
Tocar la claridad para extrañarla.

Claroscuro que agota,
nostalgia de certezas; y cerezas
que un dios dudoso y débil
parece colocar en nuestra lengua
con lujurioso gesto de demonio.

Mi sangre huele el aire
como un animal vivo
-con un instinto comparable al hambre-
y un latido de plomo la sujeta.

Así pesan mis ganas de saber,
así afilan sus garras y sus dientes
la sensibilidad y la paciencia.
La tensa calma y el dolor me dicen
que cazar este invierno será en vano.

Mas no cierres los ojos, una noche
beberás de la copa que te sacie.

 

 

Olga Bernad (del poemario Nostalgia armada, en prensa). Estos poemas de Olga Bernad, autora del poemario ‘Caricias perplejas’ y de la novela ‘Andábata’, han aparecido en la última entrega de la revista ‘Rolde’, que coordina Víctor M. Juan Borroy. Todas las obras son de Rossina Bossio, que a menudo trabaja con Miss Aniela. Es fotógrafa, pintora y dibujante.

LA POESÍA: CERNUDA Y 'OCNOS'

 

Ocnos. Luis CERNUDA

LA POESÍA

En ocasiones, raramente, solía encenderse el salón al atardecer, y el sonido del piano llenaba la casa, acogiéndome cuando yo llegaba al pie de la escalera de mármol hueca y resonante, mientras el resplandor vago de la luz que se deslizaba allá arriba en la galería, me aparecía como un cuerpo impalpable, cálido y dorado, cuya alma fuese la música.

¿Era la música? ¿Era lo inusitado? Ambas sensaciones, la de la música y la de lo inusitado, se unían dejando en mí una huella que el tiempo no ha podido borrar. Entreví entonces la existencia de una realidad diferente de la percibida a diario, y ya oscuramente sentía cómo no bastaba a esa otra realidad el ser diferente, sino que algo alado y divino debía acompañarla y aureolarla, tal el nimbo trémulo que rodea un punto luminoso.

Así, en el sueño inconsciente del alma infantil, apareció ya el poder mágico que consuela de la vida, y desde entonces así lo veo flotar ante mis ojos: tal aquel resplandor vago que yo veía dibujarse en la oscuridad, sacudiendo con su ala palpitante las notas cristalinas y puras de la melodía.

 

 

*El primer texto de ‘Ocnos’ de Luis Cernuda es este, ‘La poesía’, sin duda toda una poética y una declaración de convivencia con el misterio de otra realidad que es, para Luis Cernuda, la poesía. La foto es de Rodney Smith.

EL TIEMPO: CERNUDA Y 'OCNOS'

EL TIEMPO: CERNUDA Y 'OCNOS'

‘El tiempo’ de Ocnos. Luis CERNUDA

 

Llega un momento en la vida cuando el tiempo nos alcanza. (No sé si expreso esto bien.) Quiero decir que a partir de tal edad nos vemos sujetos al tiempo y obligados a contar con él, como si alguna colérica visión con espada centelleante nos arrojara del paraíso primero, donde todo hombre ha vivido una vez libre del aguijón de la muerte. ¡Años de niñez en que el tiempo no existe! Un día, unas horas son entonces cifra de la eternidad. ¿Cuántos siglos caben en las horas de un niño?

Recuerdo aquel rincón del patio en la casa natal, yo a solas y sentado en el primer peldaño de la escalera de mármol. La vela estaba echada, sumiendo el ambiente en una fresca penumbra, y sobre la lona, por donde se filtraba tamizada la luz del mediodía, una estrella destacaba sus seis puntas de paño rojo. Subían hasta los balcones abiertos, por el hueco del patio, las hojas anchas de las latanias, de un verde oscuro y brillante, y abajo, en torno de la fuente, agrupadas, las matas floridas de adelfas y azaleas. Sonaba el agua al caer con un ritmo igual, adormecedor, y allá en el fondo del agua unos peces escarlata nadaban con inquieto movimiento, centelleando sus escamas en un relámpago de oro. Disuelta en el ambiente había una languidez que lentamente iba invadiendo mi cuerpo.


Allí, en el absoluto silencio estival, subrayado por el rumor del agua, los ojos abiertos a una clara penumbra que realzaba la vida misteriosa de las cosas, he visto cómo las horas quedaban inmóviles, suspensas en el aire, tal la nube que oculta un dios, puras y aéreas, sin pasar.

 

*El pasado viernes en Jaca hablé de uno de mis libros de prosa poética predilectos: ‘Ocnos’ de Luis Cernuda. Selecciono uno de sus textos, y lo traigo aquí: es una mirada sobre las cosas del pasado, el paraíso, la percepción del mundo, es un poema de una enorme sutileza. Y lo ilustro aquí, continuando con la serie de las bicicletas, con este dibujo de Ramón Acín, fechado en 1906, que me envío hace dos días Víctor M. Juan Borroy.

UNA PIEZA DE ASUN VALET

UNA PIEZA DE ASUN VALET

Asun Valet me manda algunas fotos de su muestra en el monasterio de San Juan de la Peña. Coloco aquí esta, tan sugestiva, tan poética, tan oriental.

ASUN VALET EN SAN JUAN DE LA PEÑA

ASUN VALET EN SAN JUAN DE LA PEÑA

 

 

ASUN VALET EXPONE EN SAN JUAN DE LA PEÑA

 

’DIFÍCILES VERDES’ EN EL MONASTERIO NUEVO

 

Asun Valet, la delicada pintora de atmósferas suaves e intensas, casi musicales, expone en el monasterio nuevo de San Juan de la Peña un trabajo muy minucioso, ‘Difíciles verdes’, cuyo comisariado ha corrido a cargo de Dolores Durán. El texto del catálogo corresponde al escritor y crítico de Alejandro J. Ratia. Ayer, Asun Valet, que exponía hace poco en el Torreón Fortea, me mandó esta carta que explica algunas claves de este trabajo. En la foto, Asun Valet, retratada por Columna Villarroya.

 

 Dice Asun Valet:

Con el título ‘Difíciles verdes’ quiero expresar con cierto sentido del humor mi particular relación con la naturaleza.

Me reconozco urbana a tope y con una reducida y/o limitada necesidad de contacto con la naturaleza. Salvo el mar, la naturaleza sobre todo si es frondosa y muy verde me produce cierta sensación de claustrofobia.... no sé si a un gallego como tú que me imagino que aprecia "los verdes" le parecerá esto una aberración.

 

A pesar de esto, en este proyecto he querido curvas, movimiento, y que las obras aportaran un cierto contacto con su entorno a este claustro, de arquitectura tan marcada, en un estilo entre maño y japonés con el que me identifico. Así los elementos que en márgenes activos eran arquitecturas, aquí son formas ornamentales vegetales, tratadas con pintura transparente en su mayor parte, que aunque son detalles a gran escala, no son protagonistas. Las manchas y la abstracción siguen siendo mi mayor interés.

 

 He sido consciente en este trabajo de que he centrado las composiciones (los márgenes ya no tienen tanta importancia) y de que en mis obras siempre busco un cierto equilibrio entre contrarios: Lo orgánico y lo geométrico. Las manchas generales, que aportan un primer espacio panorámico a la obra, las completo con estos dibujos en primer plano que apenas se ven y que a su vez permiten la intervención de los últimos trazos o manchas que serán principales.

 

 

 Su página web es http://www.asunvalet.com/index.html

MICRORRELATOS DE ELÍAS MORO

7 DESLICES

Micorrelatos de Elías MORO

Para Pilar Galán y Marino González,

por sus desvelos y consejos.

 

 

Pérdida de facultades

Esta mañana, mientras paseaba tranquilamente satisfecho del deber cumplido, que el hacer las cosas bien da tranquilidad de espíritu, he tenido la prueba más palpable de lo que me vienen anunciando mis conocidos desde hace tiempo acerca de una merma alarmante en mis facultades en lo tocante a mi trabajo.

Yo no les hacía caso, creía que lo decían para picarme.

Pero no, qué va, hablaban en serio; hoy me cruzado en la calle con el hombre que, estaba seguro, maté ayer.

 

 

Error de cálculo

Yo creo que todo este escándalo está fuera de lugar.

Total, por un chino.

La verdad, yo pensé que entre mil y pico de millones, uno menos no se iba a notar.

Pero ya veo que sí.

 

 

Sin motivo

Lo maté sin motivo, solamente porque sí.

¿Por qué no?

 

 

Forense

No, no, amigo; aquí, el que entra muerto, sale muerto.

Así que no me vengas con el cuento de que estabas cataléptico.

 

Fue inútil

Nada más verme, echó a correr todo lo que daba de sí.

Que no era mucho, todo hay que decirlo.

Lo alcancé de dos zancadas y lo tiré por el precipicio.

A él y a las muletas.

 

Te doy mi palabra

Después de una noche memorable de champán y sexo, y mientras la veía vestirse, le dije en un arranque de romanticismo:

-Un día de éstos, te voy a matar a polvos, tienes mi palabra.

-Ya, contestó ella riendo. Habrá que ver si tienes huevos pa tanta tortilla, remató, siguiendo la estela romántica de la conversación.

Y se fue tan tranquila la tía, con esa risita tonta que me pone de los nervios.

Así que cuando bajó a la calle tan campante, sospecho que riéndose todavía, salí al balcón con el saco de cemento y se lo lancé encima desde el noveno piso.

Acerté, por supuesto.

Yo siempre cumplo mi palabra, pregunte usted por ahí a ver si es mentira.

 

Beato

Toda la vida dando la tabarra con el paraíso en la otra vida a la diestra del Señor, la felicidad eterna y esas mandangas de vírgenes y angelitos, y cuando le quise mandar allí con ellos, se resistió como un loco.

No hay quien entienda a estos fanáticos.

 

 

*Ese escritor estupendo, y mejor amigo apenas entrevisto, Elías Moro, con parada y fonda en Mérida, autor del blog El juego de la taba, me envía estos siete microcuentos. Dentro de poco, en Calambur, Elías publicará una selección de sus textos del blog: poemas, relatos, aforismos, impresiones, etc. Las ilustraciones son del fotógrafo Wayne F. Miller.