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Antón Castro

JAN PUERTA: EL VIEJO Y LA BICICLETA

JAN PUERTA: EL VIEJO Y LA BICICLETA

Desde hace tiempo frecuenta este blog Jan Puerta. Siempre deja comentarios amables. Él posee un bonito blog de fotografía y literatura. Llevo unos meses obsesionado por la bicicleta: encuentro esta en su página web y la traigo aquí.

 

Hace un instante, tras ver la película ‘Besos robados’ de Truffaut, cayó en mis manos una monografía espléndida sobre ‘Ciclistas’. He repasado algunas vidas: Geminiani, Bobet, Anquetil, Bartali, Hinault, Merckx, Ocaña, que se suicidó en 1994, antes de cumplir los 50 años, Bartali, Coppi. Y, cómo no, Induraín y Charly Gaul, ‘el ángel de la lluvia’.

 

El blog de Jan Puerta es http://janpuerta.blogspot.com/

HA MUERTO JOSÉ ALCRUDO

HA MUERTO JOSÉ ALCRUDO

Ha fallecido el librero, editor y dinamizador cultural José Alcrudo Quintana (Zaragoza, 1918-2010), que fundó la librería Pórtico en un kiosco del Paseo de la Independencia en 1945, impulsó el grupo Pórtico y extendió su red de librerías hacia la calle Costa, la calle Doctor Cerrada y luego la plaza de San Francisco, donde contó con un gran equipo de libreros, entre ellos sus hijos Mari Carmen y José Miguel, Javier Delgado y Luis Ballabriga, y otros muchos. Ese espacio se convirtió en una librería fundamental, de referencia, de eco nacional e internacional. Pepe Alcrudo, un gran conversador, de finísima ironía y un gran amigo (nos visitó hace algunos años, con su mujer Carmen Sánchez, en La Iglesuela del Cid) también fue un importante editor de libros de divulgación, de bolsillo, de bibliofilia y de libros ilustrados, de los que se sentía especialmente feliz. Por ejemplo, con ‘Aragón. Literatura y ser histórico’, Manuel Alvar ganó el Premio Nacional de Ensayo.

Había sido un moderno de la ciudad. Trabajó en el balneario de Panticosa, en el Gran Hotel, estuvo en la República Dominicana, y realizó en Zaragoza, con su gran pasión por los libros y por las artes plásticas, una labor excepcional, que fue reconocida con diversos galardones: el premio Isabel de Portugal de 1986, el de hijo adoptivo de Zaragoza o el premio a la trayectoria profesional de las Letras Aragonesas.

La última vez que lo vi fue hace algo más de un mes en la librería Cálamo. Mejor dicho, en el bar contiguo: estaba como siempre, feliz, jovial, irónico y dispuesto a tomarse una cerveza. O a iniciar una charleta. Lo que me le gustaba, además de los libros (siempre te regalaba alguno especial, difícil de conseguir, raro, de singular belleza), era conversar. Hablar de política, de libros, de escritores, de tiempos pasados, de aquellos días felices en que se veía con el fotógrafo Antonio, con el doctor Julián Vizcaíno, con quien tanto quería, o que recorría la ciudad a lomos de una moto impresionante.

Una de las entrevistas más impresionantes que hice en mi vida fue la que le hice a él: me contó la historia de su padre y de su tío Augusto Moisés Alcrudo, cómo los fusilaron el 30 de septiembre de 1936, y cómo su padre le dio una carta, unos minutos antes de la ejecución, para un amigo que les debía 125 pesetas. De joven, vio al espía Philby, al duque de Winsor y al mariscal Petain en el Gran Hotel. Su vida había sido novelesca. Una inagotable fuente de experiencias y de aventuras.

 

*La foto que cuelgo aquí es de Esther Casas, fotógrafa de Heraldo de Aragón.

RAÚL CANCIO: ESTÉTICA Y FOTOS

RAÚL CANCIO: ESTÉTICA Y FOTOS

Hace unos días, la periodista de ‘El País’, Tereixa Constenla publicaba este artículo de homenaje a uno de los fotógrafos que más han marcado la prensa en España, Raúl Cancio, desde su trabajo en el periódico madrileño. La foto de apertura es de la Premio Nobel Doris Lessing. Abajo está María Zambrano, y más abajo se ve un instante de rodaje de 'La colmena'

 

RAÚL CANCIO, ‘SIMPLEMENTE… PERIODISMO’

Por Tereixa CONSTENLA. El País.

Entre la primera portada que firmó en un diario y la última median decenas de miles de disparos, más de 45 años y algunas lecciones. La primera: retratos frontales siempre. Cuando Raúl Cancio (Madrid, 1943) entró en el diario Pueblo tenía 20 años y osadía. Le encargaron un retrato en el café Gijón. Lo hizo de perfil. "Se publicó pero mis jefes me regañaron mucho porque un retrato tiene que ser de frente". ¿Y ahora, retirado del día a día, qué piensa? "Salvo excepciones, estoy de acuerdo".

En Simplemente... periodismo, editado por la Asociación de la Prensa de Madrid, le da la razón a aquellos jefes. No hay más que ver el de la escritora Doris Lessing, limpio, sencillo. "La retrató con un clic, como yo no supe hacerlo usando no sé cuántas palabras", escribe Maruja Torres, compañera en aquella entrevista. Algo similar dirá Juan Cruz a propósito del retrato, elegante y melancólico, de la filósofa María Zambrano, boquilla en mano, a su regreso del exilio: "Vale más que las 1.510 palabras de que constó mi entrevista".

Raúl Cancio recibió a Salvador Dalí en cuclillas en el hotel Palace de Madrid para enmarcar los rasgos que hicieron Dalí a Dalí: bigote y mirada. Los retratos, de frente. Y de cuando en cuando alegorías como las piernas neoclásicas de Perico Delgado, en perfecto equilibrio sobre los pedales, a punto de despedirse del ciclismo. O el portero Iribar saltando sin balón y con el rostro desenfocado sobre un fondo de 3.500 aficionados con gesto de asombro nítidamente enfocado. Cancio ve donde otros miran (y en deportes, más). "Todo el mundo sabe mirar fotografías, pero solo unos pocos ven fotografías", sostiene.

Durante cuatro décadas, Raúl Cancio sobrellevó el estrés de decidir la foto de las primeras páginas de EL PAÍS y, antes, de Pueblo. 64 de las firmadas por él figuran en este libro. "Es difícil hacer una buena foto de prensa, disparas y sabes que nunca volverá a pasar ese momento por el objetivo de la cámara, que es irrepetible".

Irrepetible fue el desplome de Marion Jones en la calle tres en el Mundial de Atletismo de 1999: el mito tocaba tierra y, en breve, tocaría fondo. Irrepetible fue el viaje de Cancio a las celdas de Carabanchel cuando los motines y asesinatos eran moneda corriente. Y también irrepetible resultó la expulsión de Nigeria en pleno conflicto en 1969. "Si volviera a nacer", avisa, "llamaría a la misma puerta".

UN CUENTO DE PEPÍN BELLO

 

Pepín Bello soñaba helados

de burro para el verano

 

Ss Edicions rescata su relato infantil ‘Un cuento putrefacto’, próximo a ‘Un perro andaluz’, ilustrado por Manuel Flores

 

José Bello Lasierra (Huesca, 1904-Madrid, 2008) ha pasado a la historia como Pepín Bello, el compañero y coleccionista de amigos memorables como García Lorca, Luis Buñuel y Salvador Dalí. Con el primero mantuvo una relación muy estrecha: llegó a firmar algunos de sus libros, como si fuera el propio poeta, y era capaz de recitar, con idéntico fraseo, el ‘Llanto por Ignacio Sánchez Mejías’, el torero y escritor que murió en el ruedo en agosto de 1934. Con Buñuel y Dalí colaboró activamente en las imágenes que ambos usaron en la película ‘Un perro andaluz’, estrenada en París en 1929, imágenes, sueños y delirios vinculados con su infancia en Huesca, cuando salía hacia el castillo de Montearagón y se encontraba con los despojos de animales en los muladares.

Esos despojos darían lugar a dos términos como ‘carnuzo’ y ‘putefracto’, que se oponían a la poética transgresora y surrealista que estuvo muy de moda en el seno de la Residencia de Estudiantes y que llevó a decir a Salvador Dalí que Juan Ramón Jiménez era “el jefe de los putrefactos españoles”.

Si durante algún tiempo se pensó que Pepín Bello era un autor ágrafo, de “maravillosa improductividad”, en los últimos años han aparecido diversos textos suyos. Ahora se rescata ‘Un cuento putrefacto’ (Sd Edicions), con ilustraciones de Manuel Flores, un relato infantil, de humor grotesco y surrealista, que confirma la participación de Bello en ‘Un perro andaluz’. Ese cuento cruel, según recuerda Agustín Sánchez Vidal, se presentó en septiembre de 1989 en las Jornadas Surrealistas del Museo de Teruel, con la presencia de Pepín. “El cuento se leyó entonces. La convocatoria de las Jornadas se hizo bajo el título de ‘El carnuzo, el perro y el loco amor’. El perro aludía al andaluz, claro. Y el carnuzo y el loco amor eran un homenaje -con su punto de humor- al ‘amour fou’ de los famosos amantes turolenses. El contexto no podía ser más propicio para que surgiera el cuento de Pepín. Fue muy celebrado”, dice Sánchez Vidal.

El texto tiene mucho que ver con ‘Un perro andaluz’, sobre todo con su primer guión, ‘¡Vaya marista!’. Añade el autor de ‘Buñuel, Lorca, Dalí: el enigma sin fin’, que rescataba el epistolario de Pepín Bello: “En la película tal como quedó hay no uno sino dos maristas atados a los pianos de los que tira el protagonista, cada uno con su burro podrido encima. Y lo único publicado por Pepín era un caligrama (‘El ateneísta’), donde se definía al ateneísta como ‘una mezcla de marista y erisio (del catalán ‘eriço’) que me ha fascinado”. ‘Un cuento putrefacto’, ilustrado en colores planos de tono rojo y negro especialmente, fue dedicado a uno de sus sobrinos nietos, Jorge, y “representa un compendio magnífico de la ‘sustancia’ –buitres, animales podridos y carroñas transportadas maliciosamente al deseo infantil y a la buena educación familiar- y del ‘tono’ –una asombrosa levedad literaria- de Pepín Bello”, tal como dice Juan José Lahuerta en el epílogo.

La historia es sencilla: un día un buitre sale con sus hijos de paseo, y el más pequeño, de un año, le pide un helado de burro, cuya existencia parece imposible incluso en las ficciones de este Pepín Bello delirante. Eso sí, esa obsesión por el burro tenía algo de broma pesada, de bastante mala baba, contra Juan Ramón Jiménez y su burro ‘Platero’ de los personajes que aparecen, representados esquemáticamente, en el cuento: Pepín, Lorca, Dalí y Bello, a quien Alberti llamó “el gran proxeneta” que “le había escrito una carta al Papa pidiéndole la excomunión”.

HISTORIA DE BENITA EN VIGO

HISTORIA DE BENITA EN VIGO

Beatriz Rodríguez, una gallega en Chile, me vuelve a escribir y me manda esta nota sobre su abuela Benita [Mi padre se llamaba Benito. Benito do Touciñeiro]:

 

“Ella nació en Teis en 1888, vivía en el barrio de Lavadores y se casó con un músico que murió de pulmonía a los pocos años de casada, dejándola con un hijo de 2 años... mi padre.
Debió buscar el sustento y emigró a Montevideo para trabajar, dejando a su hijo con los abuelos. Al poco andar regresó a Vigo y a los 20 años fue mi padre quien huyendo del servicio militar en el norte de Africa, emigró a Tierra del Fuego, volvería a verla 30 años después, no quiso acompañarlo a este otro finis terre donde mi padre ya había formado su familia.
Benita falleció en Vigo en 1978”.

ARTISTAS SEDUCIDOS POR ARAGÓN

El Matarraña, el Moncayo, el Pirineo o la ruta de los balnearios son algunos de los espacios elegidos por pintores, toreros, poetas, fotógrafos o escritores, desde Ferdinando Scianna, Espartaco, el finado López Vázquez y Mohsen Emadi a José Luis Sampedro

 

Algunos creadores eligen lugares de Aragón para descansar en verano y para realizar estancias más o menos creativas: cursos, seminarios y ensayos. Los parajes elegidos suelen ser el Matarraña, el Moncayo, el Pirineo y otros rincones: Albarracín, Alhama de Aragón o Jaraba, si pensamos en la ruta zaragozana de los balnearios regada por el río Mesa, pero también las altas Cinco Villas. Sos del Rey Católico atrae a gente interesada por el aroma medieval y por el festival de Luna Lunera, y Uncastillo recibe todos los años las visitas de artistas jóvenes, aragoneses, nacionales e internacionales, que crean y descansan en la localidad.

Isabel Coixet.

Hay lugares con una tradición especial como el balneario de Panticosa. En tiempos más lejanos, recibió a Ramón y Cajal, que realizó sus habituales fotos, a Ortega Munilla y a su hijo José Ortega y Gasset, a Alcalá Zamora, a Primo de Rivera, al futbolista Zarra, a Juan Ramón Jiménez, en un viaje muy rápido, o, ya en los años 50 y 60, al cocinero Perico Chicote, que organizaba carreras de bicicletas para niños en el balneario en compañía de sus amigos, entre ellos el fotógrafo y operador de cámara Miguel París. Más recientemente, pasó allí varios días el gran fotógrafo de Magnum Ferdinando Scianna, que frecuenta mucho España, algo menos que Cees Nooteboom, el escritor holandés que ha recorrido Aragón casi de parte a parte, y ha elogiado, en su libro ‘El desvío a Santiago’, la catedral de Jaca, Teruel y el mudéjar, la cartuja de Aula Dei, y ha descrito la soledad del Museo de Zaragoza en una abrasadora atmósfera de verano. Algo más lejos, en la Garcipollera, en el pueblo de Villanovilla, cerca de Jaca, el matador José Antonio Ruiz ‘Espartaco’ suele pasar parte de su tiempo de asueto en un palacete del lugar. La realizadora Isabel Coixet está enamorada de Ansó, ella y su hija, y suele pasar allí temporadas en febrero y en agosto: es asidua a la fiesta del traje de la localidad. El cineasta Enrique Urbizu, autor de películas como ‘La caja 507’, ‘La vida mancha’ y guionista de Roman Polanski, confesó en alguna ocasión, sobre todo al escritor y periodista Miguel Mena, que cuando trabaja en un guión suele retirarse en Castejón de Monegros en una casa que le prestan unos amigos.

El niño Julio Alejandro visto por Cano.

El Moncayo es el territorio ideal de los poetas. Allí llegan -atraídos por las rutas becquerianas y Veruela, la Casa del Poeta en Trasmoz, la Casa del Traductor en Tarazona y el piso que habilita la editorial Olifante en la propia ciudad del Queiles-, escritores de varias nacionalidades. Pasan algunas temporadas el artista, cantautor y poeta Luigi Maráez, que ha realizado recitales y obras escultóricas en homenaje a Bécquer, y la cantante y pianista de origen turco Alime Huma. Por allí aparece periódicamente la poeta y editora búlgara Rada Panchovska.

En este momento, entre otros, residen el poeta y traductor iraquí Abdul Hadi Sadoun, que ha publicado en Olifante el volumen ‘Siempre todavía’, inspirado en la Soria de Antonio Machado, y Mohsen Emadi, un poeta y traductor persa que ya ha sido editado en español. Emadi ha escrito dos largos poemas que glosan esos parajes: ‘Las canciones de amor de Trasmoz’ y ‘Ventanas de Tarazona’. En el primero dice: “Junto al castillo abrasado crece un árbol que da una manzana al año //junto al castillo abrasado los caballos relinchan una vez al año”.

Muy cerca, en Bulbuente pasaba unos días de verano el guionista de Buñuel, dramaturgo y poeta Julio Alejandro de Castro (Huesca, 1906-Denia, 1995); tras su regreso de México, residía entre Madrid, Jávea y Bulbuente. Solía acercarse al monasterio de Veruela porque allí, igual que le sucedía cuando era adolescente, “creía oír el sonido del mar, creía percibir la fragancia salobre del océano”.

Olga Lucas y José Luis Sampedro.

José Luis Sampedro suele terminar muchos de sus libros en el balneario de Alhama de Aragón, empezó con ‘El río que nos lleva’, volvió a hacerlo con ‘Octubre octubre’ o ‘La vieja sirena’, y no solo eso: su pasión por ese espacio le llevó a contraer segundas nupcias allí con Olga Lucas. En Alhama han residido dos escritores aragoneses, afincados en Madrid, como Mariano de Cavia y Benjamín Jarnés. Sampedro y Olga Lucas, por otra parte, tienen un gran cariño a Jaca, y siempre que pueden se escapan a la ciudadela. El balneario Sicilia de Jaraba ha sido el refugio durante casi un lustro de José Luis López Vázquez y de su compañera, la también actriz Carmen Sáinz de la Maza, los es de Juan Luis Galiardo en este mismo mes de agosto y lo fue, el año pasado, de Alex de la Iglesia, durante uno de sus rodajes. O del cantante Pedro Ruy Blas.

Una foto de Rodney Smith.

En Albarracín suele descansar el intérprete granadino Federico Coca García, que ha sido “el primer saxofonista español que ha accedido al Conservatorio Nacional Superior de Música de París”. Este joven virtuoso de 28 años, y de gran prestigio mundial ya, pasa a orillas del Guadalaviar los quince días de los Encuentros de Jóvenes Músicos que organiza el Instituto Aragonés de la Juventud. Este mismo verano, según narra el escritor y pedagogo Víctor Juan, Federico Coca García dijo, antes de que se iniciara el concierto que dio con el Ensemble Squillante: “Pertenezco a la familia musical de Albarracín”. En Albarracín, entre otros, han residido artistas y fotógrafos como Mark Cohen, Joan Fontcuberta y Bernard Plossu. Hace unos días, contaba Leo Tena, coordinador de Punto Photo Teruel, que estuvo por allí el fotógrafo norteamericano Rodney Smith: comió allí con su segunda mujer y con su hija de dieciséis años y se quedó realmente fascinado. "Solo ella tiró fotos", recordaba Leo Tena.

José Donoso con Pilar.

Calaceite, en las tierras del Matarraña, tiene algo de refugio artístico de Aragón desde los años 60, cuando empezaron a llegar viajeros, escritores y editores como Joan Perucho, Néstor Luján, Gustavo Gili, Ana María Moix, Giorgio della Roca, y también algunos de los escritores del ‘boom’, con José Donoso a la cabeza, que se había comprado tres casas en Calaceite. A principios de los 70, en sus periódicos regresos de México, Luis Buñuel pernoctaba allí. Ahora siguen haciéndolo pintores como María Girona y Romà Vallés, músicos como Sira Hernández, escritores Pilar Gómez Bedate, Juan José Flores o Antoni Marí. Y allí, en el cementerio, reposan los restos de Ángel Crespo, poeta, profesor y traductor de Pessoa y Dante, que se enamoró de Calaceite, adquirió casa y redactó allí su poemario ‘Ocupación del fuego’. Escribió un verso casi premonitorio: “Nieve es el momento en que Dios nos habla”. Crespo fue enterrado un día de intensa nevada.

 

Pilar Gómez Bedate, traductora de Mallarmé, profesora y escritora, y Ángel Crespo, un poeta con pipa y tocado con gorra de marinero.

LAS FOTOS DE JOSÉ LUIS RÍOS

 

Yo fui un niño perdido en la soledad del maizal: allí, a recaudo de todo, soñaba, jugaba con las piedras y con las judías, construía laberintos en penumbra. Había un instante en que mi madre pronunciaba mi nombre: gritaba, refunfuñaba, maldecía: “¡Neno, nenooo!”. ¡Niño, niñooo! Jamás hubiera dado conmigo. Era la hora de volver, y al salir fuera tenía la sensación de que abandonaba el océano y su estrépito, sus grutas y sus galerías de agua, la cueva de todos los tesoros y de todos los demonios.

 

*Acabo de encontrar un magnífico blog de fotografías de José Luis Ríos, de Binéfar. Este es un maizal de allí. Sencillo, evocador, misterioso, como un océano. El fragmento de arriba pertenece a un libro en el que estoy trabajando ahora. También me ha gustado mucho ese futbolín captado en La Puebla de Castro.

El blog de José Luis Ríos es: http://andan-dos.blogspot.com/

 

BENITA: OUTRA MULLER DE PACHECO

BENITA: OUTRA MULLER DE PACHECO

Esta tarde, desde as terras da Patagonia en Chile, Beatriz Rodríguez, mestra de inglés e soñadora de poemas e imaxes, galega polo mundo, envíame esta evocadora foto da súa aboa paterna: Benita Reimúndez, tomada por Pacheco en Vigo. É un retrato estupendo, da calidade e da forza dos do libro. Podería figurar nel perfectamente…

Beatriz Rodríguez ten un estupendo blogue:

http://sureando-sureando.blogspot.com.

Hai rescate familiar, anacos de corazón, moita poesía a cotío e unha colección sempre sorprendente de pintura. Case sempre pintura figurativa, reloucante de cor e poboada polas mulleres. Beatriz é unha criatura sensible, coa memoria habitada pola palabra e a imaxe.