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Antón Castro

HOY, BORRADORES: M. Á. REMIRO, L. MAÑÁ Y P. BARDEM, ARTURO ELENA, GUATAS Y YESTE, NURIA MARTÍNEZ...

[Actuación musical: Miguel Ángel Remiro y su grupo. Entrevistas en plató: el novelista Luis Campo Vidal, y los historiadores Manuel García Guatas e Isabel Yeste. Reportajes: la directora de cine Laura Mañá y la actriz Pilar Bardem; el ilustrador Arturo Elena y la fotógrafa Nuria Martínez Seguer]

 

El músico aragonés Miguel Ángel Remiro presenta su nuevo disco ‘Flamenco contemporáneo ensemble’ esta medianoche, a las 0.15 horas, en Borradores. El pianista y compositor estará acompañado de Josué Barrés (percusión), Daniel Francés (violín) y Juan Luis Royo (clarinete): tocan tangos flamencos y una jota aflamencada. Remiro habla de su trayectoria, de sus apuestas por la mezcla de jazz, música contemporánea y flamenco, y del concierto del día 20 de julio en el Teatro Principal.

Visitan el plató el escritor de novela negra y guionista de televisión Luis Campo Vidal, que acaba de publicar ‘Robo en el museo Dalí’ (Flamma), donde la inspectora Alexia Hurtada intentado reconstruir el crimen de una joven de la burguesía catalana y también el robo de 28 piezas en el Museo Dalí durante un partido del Barcelona con el Celtic. Manuel García Guatas e Isabel Yeste hablan del volumen colectivo ‘La ciudad de Zaragoza, 1908-2008’, que han coordinado junto a Jesús Pedro Lorente, publicado por la Institución Fernando el Católico, en el que se realiza un inventario de temas arquitectónicos, urbanísticos, históricos, artísticos, cinematográficos y literarios que se han producido en Zaragoza entre la Exposición Hispano Francesa de 1908 y la Exposición Internacional de 2008.

 

En la sección de reportajes, la directora Pilar Mañá y la actriz Pilar Bardem hablan de la película ‘La vida empieza hoy’, sobre la sexualidad de los mayores. Mañá dice que es una película que apuesta por la vida, por el amor, por la comunicación y por los sentimientos, y Pilar Bardem habla de la sensación de haberse desnudado en el cine por primera vez a los 69 años.

Además, Borradores ofrece un reportaje sobre el dibujante de moda e ilustrador Arturo Elena, el ilustrador turolense que ha sido objeto de una muestra en la Escuela de Negocios de la CAI y recientemente fue objeto de una antológica en el Museo del Traje. Arturo Elena ha trabajado con modistas de España y del mundo y ha ilustrado, e ilustra, revistas como ‘Cosmopolitan’ con una técnica prodigiosa, realizada en rotular, plena de detalles, de sugerencia y de mujeres estilizadas y modernas.

El programa se completa con una entrevista con la fotógrafa catalana Nuria Martínez Seguer, que acaba de exponer en Spectrum y de firmar uno de los libros del sello Cuarto Oscuro de las Prensas Universitarias de Zaragoza: ‘Nomer femme belle de jour’. Nuria Martínez empezó haciendo fotografía de boxeo y ahora mezcla una fotografía de autorretrato con instantáneas muy elaboradas de atmósferas sobre el desnudo, la maternidad, los símbolos, el dolor y los sueños.

 

*En las fotos, dos dibujos de Arturo Elena, el artista turolense, el primer dibujo es de Ava Gardner. Abajo, Pilar Bardem en 'La vida empieza hoy'.

VICENTE NIETO CANEDO: FOTÓGRAFO

VICENTE NIETO CANEDO: FOTÓGRAFO

Hoy, en un magnífico reportaje de Tereixa Constenla, a quien imagino gallega o descendiente de gallegos, se rescata la figura apacible y entrañable del fotógrafo ponferradino Vicente Nieto que ha donado su archivo de 5.000 negativos al Ministerio de Cultura. En breve será objeto de una gran exposición y de un libro. En Aragón, extrañamente, aún nos falta la gran exposición (en la Lonja, en el Paranínfo, en el palacio de Sástago…) de uno de los más grandes fotógrafos del siglo XX. Copio aquí el artículo de Tereixa, tan entrañable y conmovedor.

 

 

El fotógrafo que sabía mirar y al que nadie vio

Vicente Nieto dona a Cultura una colección de más de 5.000 negativos

 

 

Por Tereixa CONSTENLA. Madrid. El País.

Vicente Nieto (Ponferrada, 1913) miró por un recuadro de hojalata para hacer su primer retrato. Su sobrina Cecilia leía un periódico de 1933 recostada sobre la cama. Es un retrato armonioso, limpio, natural. El primero que Vicente Nieto obtuvo con su flamante Kodak Baby Brownie, comprada en los almacenes Sepu por 13 pesetas. "No sabía que era un trípode, no sabía nada de técnica", recuerda ahora, 77 años después, en su piso de Madrid.

En estos 77 años le han pasado muchas cosas. Una guerra que Nieto vivió en parte como taquígrafo en la retaguardia. Una vuelta a la anómala normalidad de la posguerra. Una atracción indomable hacia la cámara que le llevó a ingresar en 1955 en la Real Sociedad Fotográfica. Una multitud de excursiones por la España rural. Una crisis de autoestima. Una necesidad económica. Y finalmente un corte radical con la fotografía, un adiós para siempre. "Nunca he hecho una foto en color". Y las que ha hecho en blanco y negro serán, a partir de ahora, propiedad del Ministerio de Cultura, que prepara una exposición y un libro sobre su trabajo.

Alrededor de 1965 Vicente Nieto miró por un visor por última vez. Su suegra, ciega, escuchaba la radio en un salón en penumbra. De nuevo, arranca a las sombras un retrato armonioso, natural. Todas sus fotografías lo son. Un vistazo arbitrario a su colección de negativos -entre 5.000 y 6.000- revela a un fotógrafo que, incluso cuando no sabía de técnica, sabía mirar.

Su ingreso en la Real Sociedad Fotográfica le familiarizó con la técnica, le pulió la mirada y, sobre todo, le catapultó hacia el documentalismo social de la conocida como Escuela de Madrid, donde Francisco Ontañón, Gabriel Cualladó, Ramón Masats, Leonardo Cantero, Rubio Camín y Francisco Gómez ejercieron el papel hegemónico desde el grupo de La Palangana (1957), llamado así a partir de la foto de una palangana donde flotaban los retratos de todos ellos. "Abandonaron los estudios y platós y salieron a los pueblos para tomar imágenes de lo pobre, lo feo, lo rústico. Es evidente que los escenarios y personajes elegidos no siempre estaban de acuerdo con la versión oficialista de aquellos años", sostiene Pedro Taracena Gil, miembro de la Real Sociedad Fotográfica y autor de un ensayo sobre la Escuela de Madrid, que permitirá recuperar a 13 fotógrafos poco conocidos de esta corriente.

A Pedro Taracena, Amando Casado y Marcos López, también fotógrafo, se debe en gran medida la recuperación de Vicente Nieto. La recuperación para los demás, que lo desconocen, y para él mismo. "Nunca he estado seguro de mis fotos. Creía que lo mío no valía gran cosa", confiesa con pudor el nonagenario fotógrafo.

Ahora que recibe felicitaciones a mansalva tras sus primeras exposiciones comienza a enjuiciarse a sí mismo con más alegría y a detenerse en su álbum para recrear el contexto: unos guardias civiles disparando en una barraca de feria, pescadores vascos cargando un atún por la playa, curas paseando junto a la muralla de Ávila, campesinos descalzos conversando en La Mancha, niñas rurales que reparten leche o apresuran el paso ante los nubarrones. Vio expuesto su trabajo por vez primera a los 89 años, en Guadalajara, y después en Madrid, en la Real Sociedad Fotográfica, y Ponferrada.

Nieto, 77 años después de su primera foto, está ilusionado con la gran exposición que organizará el Ministerio de Cultura tras la digitalización de su obra. "En la vida", sostiene, "todo es fotografía. El problema es saber traducirlo".

 

*Varias fotos de Vicente Nieto Canedo y un retrato que le tomaron a él. Esta foto la he tomado de aquí, www.mailxmail.com/.../escuela-madrid, así como la primera.



COLECTIVO ANGUILA EXPONDRÁ EN LUNA LUNERA EN SOS

COLECTIVO ANGUILA EXPONDRÁ EN LUNA LUNERA EN SOS

 

El Colectivo Anguila, compuesto por dos estupendos y entusiastas fotógrafos como Pedro Hernández e Iván Moreno, va a realizar una exposición por las calles de Sos del Rey Católico, en el marco del festival Luna Lunera. Será una selección de 30 de los últimos retratos realizados a alguno de los mejores grupos nacionales e internacionales.

La exposición se repartirá por las calles de Sos, creando un circuito de lonas de 1 metro de ancho por 1,80 metros de alto, desde el 23 de Julio al 15 de Agosto, las mismas fechas de duración que tiene el festival Luna Lunera.

 

Colectivo Anguila se ha especializado en el mundo de la música. Uno de sus últimos proyectos fue ‘Gigantes y cabezudos’, que presentaron en Zaragoza y Huesca, entre otros lugares. También han expuesto en el Centro de Historia.

 

*Dos fotos de Pedro e Iván: una de Leonard Cohen y otra, que me encanta, de Annie B. Sweet.



LAS FOTOS DE JOSÉ CRUCES / 1

LAS FOTOS DE JOSÉ CRUCES / 1

José Cruces, hijo del fotógrafo Javier Cruces, reside en Asturias. Allí ha montado su taller y trabaja con su mujer Tamara Hevia, que posee un premio Goya por una de sus cuidadas fotos de bodas. José me manda una selección de sus últimas fotos: piezas donde dialoga la tensión del color, la sutileza, la composición y la fuerza de las texturas. He aquí una de ellas.

JOSÉ LUIS TEROL CUMPLE 50 AÑOS

ODA AL CABALLERO TEROL DE JUMILLA

 

Hace más de veinte años,

bajo el olmo centenario de Camarena de la Sierra,

en un paraíso de piedra y cielo del Javalambre,

tres hermanos se reunieron para hablar de amor:

Mari Ángeles, la menor, había perdido la cabeza

por el sacerdote más guapo de la parroquia.

Se veían, multiplicaban las confidencias cada tarde,

y de los ojos saltaron chispas y brillos antiguos,

y se erizó la piel del cuerpo y del alma.

Los tres hermanos, bajo el olmo de Camarena

y el paraguas constelado de la noche, decían:

qué incierta, qué asombrosa es la pasión.

En el nocturno estercolado de olores y de chácharas

aplaudieron aquella unión, la luz del deseo,

el porvenir que se alzaba entre astros de esperanza.

 

Tras la convulsión inicial, el mundo se reordenó

al capricho de los nuevos, de los locos amantes.

José Luis sedimentó su memoria y se unió

a los Gascón: venía a sumar, venía a quedarse,

y con él llegaron nuevos vástagos –José, María, Isabel-

y sus dones constantes: la lucha por los otros,

las montañas de solidaridad y de desvelos,

el afán de mezclarse y mancharse las manos,

la inmersión en el barrio, el incesante batallar

por todo y por casi todos, la oración del océano,

la afición indisimulada al deporte y a la tertulia.

Traía una vitalidad amasada con picardía

y un arabesco de lujuria y afición a la belleza.

 

Se convirtió en el yerno favorito de su suegra Isabel,

en el padre ideal, en el amigo que siempre conquista

nuevos amigos y compañeros de viaje,

en el prócer que señala los gestos del combate.

Ahora, alcanza su primer medio siglo: pleno, intenso,

y percibe que su vida es un álbum de proyectos,

de sensaciones, de criaturas con nombre,

un camino que avanza hacia las estrellas

y hacia el último confín de las utopías.

 

Quienes tanto lo quieren, dan un paso al frente

y se plantan ante su humanidad estremecida.

Lo miran a los ojos, al corazón, a la piel del alma,

para decirle: “Gracias. Gracias por haber venido”.

 

San Lorenzo del Escorial, 2 de julio

Garrapinillos 13 de julio de 2010.

 

*José Luis Terol cumple hoy 50 años. Este texto glosa su trayectoria y una pequeña porción del cariño que le tienen sus amigos y familiares... y sus cuñados, entre los que me cuento. La foto es de Hans Mauli.

MAYUSTA: POEMA CON AMOR Y COCHE

 

 

 

MI DESCAPOTABLE DE JUGUETE

 

De niño quería un gran descapotable blanco.

Soñaba con él, tal vez lo había visto

en alguna película lejana.

Y sólo en sueños pude conducirlo.

Luego fui un aturdido adolescente;

las horas pasaban tan lentas que a veces

se paraba el reloj del tiempo en la impotencia.

Durante algunos años, fui a un colegio de curas:

recuerdo largas tardes, interminables estudios sin retorno,

sopapos y rosarios,

escapadas al váter del patio en los recreos

donde, a oscuras, descubrimos el sexo,

pobre placer de frutos inmaduros.

Y el olor rancio de la soledad

en el amanecer sobre el colchón mojado.

Hasta que un día decidí de pronto

que ya era casi un hombre y todo un bachiller.

Después, la rebeldía,

mi querido París donde se abrió la vida,

los besos y los senos de mujeres soñadas,

las orillas del Sena llevándose la mugre

acumulada en años de tinieblas.

Era la libertad de vivir sin permiso.

Y en ese punto justo o no pude o no supe

hacer, sencillamente, mi gran revolución

y me hicieron discípulo del convencionalismo.

Visto correctamente,conduzco un coche nuevo,

tengo una casa grande, buena calefacción,

viajo y amo a mujeres que tal vez también me aman...

Mas cuando por la noche llego tarde a mi casa,

solo en mi habitación, en la suave penumbra

aún me siento al volante de aquel descapotable

en el limpio y hermoso ensueño de mi infancia...

 

*Miguel Ángel Yusta incorpora a su libro ‘Ayer fue sombra’ (Premio de Delegación del Gobierno de Aragón) este poema tan sugerente y evocador. Lo ilustro con dos fotos de París de Brassaï y con una de Jacques Henri Lartigue. Mayusta es el poeta del amor y de la nostalgia.

EL ZARAGOZA EN PARÍS EN 1927

 

Corazón

tan rojo

 

José María Serrano Sanz es un economista que comparte su pasión por la investigación y la edición con su amor al Zaragoza. En su biblioteca conversaba un delicioso documento: ‘Gran viaje deportivo turista a París del Real Zaragoza (Club Deportivo)’ que se realizó entre 1 y el 5 septiembre de 1927. En París el equipo aragonés tenía dos partidos contra el Stade Français y el Red Stard Olimpic. La expedición salió de la estación del Arrabal el día uno en un tren especial y llegó a la capital del Sena a las diez de la mañana del día siguiente, tras varias paradas en Irún y Hendaya, y comidas “en cestas frías”. Hizo una visita al Arco del Triunfo “para depositar flores y coronas en la ‘Tumba del soldado desconocido”. Ahora todo ese material -programas, folletos, entradas en el Centro Español; Heraldo actuaba de patrocinador- acaba de ser reeditado en una cuidada carpeta numerada, costeada por una docena de personas. Los 400 seguidores estuvieron en el Louvre, oyeron una conferencia, escucharon jota y vieron bailar a Paquita Pagán, y fueron objeto de un banquete. E incluso visitaron la redacción de ‘L’auto’ y ‘L’intransigeant’. En el programa de mano se decía que “desde la Torre Eiffel se darán diariamente varios partes radiados para que en España sepan constantemente la marcha e incidentes de la excursión”. Pepe Melero, Víctor Juan y el citado Serrano, tres forofos incondicionales del Zaragoza, recuerdan que esos aficionados del equipo ya intentaron conquistar París. La pasión por el fútbol empieza por lo pequeño, por lo cercano: el Real Zaragoza siempre ha tenido aficionados, sueños, y ha mirado al mundo, como el mundo miró al Real Zaragoza hace ahora quince años cuando Mohamed Ali Amar, ‘el elegido’, marcó aquel gol inolvidable. Así también el mundo mirará hoy a la España de Del Bosque en su partido más importante.

 

*El Arco del Triunfo que visitaron los zaragozanos que acompañaron al club en 1927; abajo una maravillosa foto de fútbol del inolvidable Martin Munkacsi. Este artículo apareció ayer, antes del partido de Holanda y España, en mi sección de 'Cuentos de domingo'.

LA DAMA DE SHALOTT. CUENTO

 

INTERNET, EL REY ARTURO Y LA VANIDAD

Por Ángeles PRIETO BARBA. Escritora gaditana

Espejito, espejito mágico, ¿quién es la más hermosa, simpática, inteligente generosa?, ¿quién luce la foto más bella, quién escribe o se expresa mejor?

 

            No revelo nada si afirmo que todos los días, varias horas, millones de personas se asoman a una pantalla de ordenador, ojo que todo lo ve o espejito mágico de obsidiana, con la esperanza de escuchar a un ente lejano pronunciar ese “tú” que tanto ansiamos. El problema es que nos responden, si acaso se molestan en atendernos y contestarnos, unos seres humanos que andan inquiriendo lo mismo que nosotros y que, al igual que nosotros, no son exactamente lo que parecen tras el espejo.

 

            Sin embargo esta cuestión, por muy novedosa que pueda parecernos, dada la vertiginosa velocidad en que se ha instalado en nuestras vidas estos medios cibernéticos, soma entrevisto en el siglo pasado por las sagaces plumas de Aldous Huxley y George Orwell, es tan antigua como el hombre y su legítimo deseo de vencer la soledad sintiéndose querido.

 

            Porque las advertencias contra los peligros de una vanidad insatisfecha, que nunca tiene bastante, fruto indudable del tiempo de ocio y de la comodidad característica de nuestro estilo de vida, fueron constantes a lo largo de la Historia, dardos de moralidad siempre dirigidos hacia unas clases sociales poderosas y adineradas, las élites de cada época, las únicas que podían adquirir ese objeto de lujo que hasta fechas muy recientes siempre fue un espejito.

 

            Aunque ocurre que al otro lado de él, además de vanidad, también buscamos satisfacer nuestros sueños, que podemos dividir en tres clases: los  que visionamos sin intervenir, como meros espectadores observando escenas que escapan a nuestro control; esos otros en los que somos protagonistas conscientes de estar volando, ser enterrados vivos o estar siendo perseguidos por un monstruo en los que debemos tomar decisiones; y finalmente, los más penosos, aquellos en los que soñamos ser amados o queridos o bien, en los que podemos conversar cariñosamente con alguien que había muerto pero está vivo en el sueño, como si todo hubiera sido un error. Y en esos casos, despertar y volver a la realidad, es la más horrible y dolorosa de las pesadillas.

 

            A veces, es muy difícil por Internet determinar donde empieza lo que llamamos “vanidad” o donde termina el legítimo deseo de saberse leído y con ello, apreciado o querido, puesto que la competición por la llamada visibilidad mediática es intensa y tantas veces, falaz. Y no podemos, en modo alguno, fiarnos de las amables palabras de elogios y alabanzas que normalmente se vierten en las conversaciones simples, corteses y educadas que nos gastamos en esos foros. Hay que atenerse a los hechos, a nuestro comportamiento real con los demás, al debe y al haber que en toda relación, también en las cibernéticas, se establece.

           

            Es por ello muy frecuente establecer relaciones frágiles de dependencia emocional, que no podrán menos que acabarse en cuanto el ábaco de las atenciones o desatenciones, entre dos personas, se descompensa notablemente hacia uno de los dos.

 

            Es entonces cuando nuestro espejito, instrumento de nuestra vanidad o engaño que utilizamos para disimular la soledad que sentimos, se raja de parte a parte.

 

            Lo que le ocurrió a la dama de Shalott, un personaje secundario y poco conocido del ciclo artúrico, si no fuera porque fue rescatado magistralmente en época victoriana. En primer lugar, con un bello poema de Alfred Tennyson que los ingleses convirtieron en balada: Lady of Shalott, y en segundo lugar, con un hermoso cuadro de John William Waterhouse, uno de los más destacados representantes del movimiento prerrafaelista, actualmente en la Tate Britain de Londres.

 

             La historia cuenta que  la dama de Shalott, Elaine, encerrada en una torre, tenía prohibido contemplar al brillante Camelot porque una maldición se abatiría sobre ella. A Elaine nadie la conocía, y nadie la había visto, tan sólo la oían cantar por las mañanas, creyéndola un hada. Pero le regalaron un espejito y vuelta de espaldas a la vida y a todo bullicio, no pudo menos que con él concentrarse y avistar Camelot y en él descubrir al hermoso Lancelot, del que se enamoró, sufriendo la maldición porque acto seguido se derrumbó la torre, ella huyó, cogió una barca y en ella se ahogó.

 

“Escucharon una tuna lastimera, implorante,

tanto en voz alta como en voz baja.

Hasta que su sangre se fue helando lentamente,

Y sus ojos se oscurecieron por completo,

Vueltos hacia las torres de Camelot;

Y es que antes de que fuera llevada por la corriente

Hacia la primera casa junto a la orilla,

Murió cantando su canción,

La Dama de Shalott”

 

            ¿Por qué miró nuestra Elaine, en qué soñaba o a qué aspiraba: conocer y participar en la gloria, pompa y circunstancias de Camelot (vanidad), o bien conseguir el amor del imposible Lanzarote?, ¿o quizá sólo la perdiera la curiosidad?, ¿o acaso no fuera más que una rebelión mental contra su mundo verdadero, encerrada y aislada de todos, habiendo por ello renunciado antes a otro ser más social y activo, ese que tuvo que dejar atrás, como la sombra temible que a determinada edad nos acompaña siempre a todos?

 

            Dentro del amplio ciclo artúrico, iniciado aproximadamente en 1136 con Geoffrey de Monmouth, Elaine será un figura tardía, asociada al cambio de costumbres impuesto a las mujeres hacia el siglo XIII, cuando se desterró del todo la amplia libertad sexual que existía antes para identificar doncellez con virginidad, convirtiéndose este requisito en necesario a la hora de tomar esposa un joven caballero.

 

            Así, no nos encontraremos con lady Elaine de Astolat  hasta que apareció en la obra “La muerte del rey Arturo” de sir Thomas Malory (1400-1471), especie de transición del romance o libro de aventuras medieval hacia la novela moderna, muy influido por el Lanzarote en prosa o Vulgata artúrica, la gran recopilación del s. XIII.

 

            Edgard Allan Poe, gran admirador de la literatura y cultura medieval, sabía perfectamente que la muerte de una mujer joven y hermosa es el recurso poético más conmovedor y efectivo para agitar nuestras conciencias. Y la  muerte de Elaine, presa de un amor imposible que nunca debió intentar, o de otra yo misma para la que no estaba capacitada, nos pone en guardia contra los peligros de las dependencias emocionales cuando éstas chocan de frente contra la realidad. Pues el primer requisito del amor verdadero es que sea posible, es que pueda hacerse realidad.

 

            Pero además había otros caballeros hermosos, gallardos e imponentes que se sentaban ante la famosa Mesa Redonda, ¿por qué Elaine elegiría al infiel Lanzarote como objeto de su amor?

 

            Pues porque con él avistamos quizá al más extraño de los personajes artúricos, el más dúctil y cambiante, el ejemplo mítico más evidente de que no sólo no somos lo que parecemos, sino que nos transformamos notablemente con el paso del tiempo como resultado de las decisiones fundamentales que hemos de ir tomando.

 

            Un personaje que se presenta en Camelot de improviso y sin ser esperado, con grandes cualidades de valor y generosidad, idénticas virtudes de prudencia, justicia, fortaleza y templanza, con el añadido de la humildad, capaces de rivalizar y aún vencer, a las del mismísimo rey Arturo, pero que irá adquiriendo matices sombríos, hasta desterrar del todo sus ideales.

 

            Porque a partir del adulterio con la reina Ginebra y la traición a su más leal amigo, del que fuera servidor, Lanzarote será presa de crueles remordimientos, abandonando la orden caballeresca expresada en la utilización del arnés guerrero (compuesto de espada, escudo, lanza, yelmo, loriga y calzas de hierro), para abrazar la religión cubierto con los andrajos propios de un monje apocalíptico.

 

            Y  que por su arrepentimiento y penitencia, terminó redimiéndose tras convertirse en el padre de sir Galahad, uno de los tres caballeros que alcanzaron el Grial en parte por ser hijo de quien era y también, por mantener la castidad como enseña y voto en cada momento de su vida.

 

            Por lo tanto Lanzarote no era, ni muchísimo menos, el espléndido reflejo de virtudes que un espejo nos puede transmitir, ni Elaine pudo alcanzar aquella que soñaba ser en un claro paralelismo con Ofelia, la enamorada de Hamlet, aquella que perdiera la razón y también muriera enajenada, ahogada en sus propios sentimientos.

 

Por eso, cuando algo se nos revuelva, cuando nos encontremos mal ante nuestros sueños, toca apagar el ordenador y sus promesas intangibles de otras vidas. Porque no sólo de espejitos mágicos vive el hombre. Ni la mujer tampoco.

 

*Dos cuadros de Waterhouse: 'Eliane' y 'Lady of Shalott', y abajo un retrato del poeta Tennyson.