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Antón Castro

DIARIO DEL MUNDIAL 2010 / 1

La pelota no quema o los cinco favoritos

12/06/2010

[Se inició la fiesta del fútbol con más entusiasmo que brillantez. Los favoritos son Brasil, Italia, Argentina, Inglaterra y España, elogiada por todo el mundo. Parece claro que será, ante todo, un campeonato más de figuras que de selecciones.]

La pelota no quema. Esa es la estética de España, y quizá no le sirva para ganar el Mundial más abierto de los últimos años. Así, de entrada, a osada vista de pájaro, parece más un campeonato de individualidades que de selecciones. Los favoritos, en el fondo, lo son por defecto: Brasil, Italia, Inglaterra, Argentina y España podrían ser el quinteto mejor situado, visto ya el arranque más bien apático de una Francia rutinaria. El orden es aleatorio hasta las semifinales, claro.

El Brasil de Dunga es el equipo con menos arte y talento en la estirpe de los 'futbolistas del aire' en mucho tiempo: es un conjunto compacto, más físico que malabarista, con alma de cemento armado y sin los colibríes (Garrincha, Bebeto, Muller) ni los leopardos del área (Ronaldo, Romario, el ignoto Ademir): Julio César, en la portería, Maicon de lateral insaciable en sus pruebas de velocidad, Felipe Melo y Gilberto Silva en la dirección, Robinho, etc. Ellos son sus estandartes. Dejamos bajo sospecha a Kaká, atribulado.

Italia es favorita por pura tradición y por espíritu: llega con un equipo envejecido (Buffon, Zambrota, Cannavaro, Camoranesi, Gatusso), más bien impersonal, sin figuras y sin clave de juego; eso sí, los 'azzurros' levantan la empalizada, ponen el buzo de faena y se la juegan en los penaltis.

Con Inglaterra cuentan más los futbolistas rivales que los aficionados o la prensa. Tiene su columna vertebral en Terry, Lampard, Gerrard y Rooney, y tiene, muy especialmente, un míster rocoso (el hombre que anticipó a Mourinho) que juega feo, pero que es práctico; la fase de clasificación les otorga un resquicio de esperanza, un amago de luz.

Argentina es la gran incógnita: se clasificó de milagro, no convenció a nadie, y al parecer ahora Diego Maradona, el ventajista diez de Dios, va a cambiar el sistema para darle aire a Messi y espacios a Di María y galones arriba a Higuaín. A Argentina se le espera desde el Mundial de 1990 o 1994, por lo menos. Eso sí, ahora vuelve a tener al artista más genial de la tierra: el artista Messi.

España empieza a ser considerada entre las favoritas. Y no solo por sus incondicionales o por la necesidad de crear un espejismo que ahogue las decepciones políticas y sociales que genera el incierto señor Zetapé: en este caso, el cielo son los otros. Son ellos, los rivales, quienes encumbran al equipo de Del Bosque, el hombre tranquilo. España no debe oír cantos de sirena: un Mundial se gana no solo con juego, sino con entereza, combate, convicción, calidad, madurez, y suerte, mucha suerte. La formación, de entrada, es equilibrada: maniobra de memoria, con un sentido incomparable de la fantasía y del ritmo, y puede improvisar dos o tres suertes en el ataque. Con todo, las pruebas han sido poco convincentes, salvo la de Polonia; Del Bosque deberá hallar pronto el punto de equilibrio, de dinamismo y de robo de balón que exhibía Marcos Senna, y algo más de rapidez y de potencia. El equipo está cojo en el lateral izquierdo: sin recambio en tareas de ataque.



Más que un campeonato de selecciones -hace lustros que no vemos una Brasil-70, una Holanda-74, una Francia-82, una Italia-82- parece fácil suponer que será un Mundial de jugadores con Messi a la cabeza, con Cristiano Ronaldo, con Rooney, con Ribéry, con Robben si se recupera, con Casillas y Xavi, con Iniesta y Villa. Estos cuatro últimos, los nuestros, no van a ganar el Mundial, pero lo van animar mucho, muchísimo, hasta el penúltimo suspiro.

 

*En la sección de deportes de Heraldo, gracias a la gentileza de José Miguel Tafalla y los compañeros de la sección, empecé ayer un Diario del Mundial 2010. En las fotos, Luis Fabiano de Brasil, Messi de Argentina y Wayne Rooney. Argentina ganó por la mínima a Nigeria, con gol de Heinze, e Inglaterra empató con Estados Unidos; por los británicos marcó Steve Gerrard.

HUESCA CONCEDE SUS PREMIOS DE CINE

 

La mexicana La Mina de Oro obtiene

el Premio Danzante y el Premio de la Crítica

 

Por Sonia URÍA y equipo

Hoy sábado 12 de junio a las 11:00 h. se ha hecho público el palmarés de la 38ª edición del Festival de Cine de Huesca. El Premio Danzante de la sección de Cortometraje Iberoamericano ha ido a parar a la película mexicana La Mina de Oro de Jacques Bonnavent que además ha obtenido el Premio José Manuel Porquet otorgado por el Jurado de la Crítica. Por su parte, la cinta Spatzen se ha alzado con el Premio Danzante en la categoría de Concurso Internacional de Cortometraje. Ambos galardones están dotados con 10.000€ y los títulos escogidos han sido automáticamente clasificados para participar en la categoría de Cortometrajes de la Academia de Hollywood. Además, la película noruega Fabelaktig Fiff Og Fam de Solveig Melkeraaen ha sido galardonada con el Premio Danzante en el Concurso Internacional de Cortometrajes, dotado con 7000€.

El Jurado Iberoamericano de Cortometrajes compuesto por Isabel Santaolalla, Adriana Mora y Flavio González Mello ha concedido el Premio Danzante, dotado con 10000€, a la cinta mexicana La Mina de Oro de Jacques Bonnavent, que además ha obtenido el Premio José Manuel Porquet otorgado por el Jurado de la Crítica compuesto por Lluis Bonet, Carmen Puyó y David Garrido. En esta misma sección, el Premio Cacho Pallero concedido por AECID y dotado con 6000€, ha ido a parar a la brasileña Ensaio de Cinema de Allan Ribeiro. Por último, el Premio Instituto de Estudios Altoaragoneses “Jinete Ibérico”, dotado con 3000€ ha ido a parar al cortometraje español Lost (Perdido) de Alberto Dorado. Además, el Jurado ha concedido tres Menciones Especiales a los siguientes títulos: la mexicana La nostalgia del Sr Alambre de Jonathan Ostos y Daniel Coslo; la española Pablo de Nely Reguera y la brasileña Vela ao crucificado de Federico Machado.

Por otra parte, Spatzen de Jan Speckenbach se ha alzado con el Premio Danzante del Jurado del Concurso Internacional compuesto por Armando Casas, Daoud Aoulad Syad y Maike Mia Höhne. El Premio Especial del Jurado en esta categoría ha ido a parar al cortometraje canadiense Runaway de Cordell Barker. El Premio Francisco García de Paso ha sido otorgado a la cinta búlgara Stanka se pribira vkashti. En la sección del Concurso Iberoamericano de Cortometrajes Documentales, por su parte, el Jurado compuesto por Antonio Delgado Liz, Fernando de Tacca y Rosa Sophia Rodríguez ha concedido el Premio Danzante, dotado con 7000€ a la película El Pabellón Alemán del director español Juan Millares. Además, ha otorgado una Mención Especial a otra cinta española, Nothes on the other de Sergio Oskman.

Por último, el Jurado del Concurso Internacional de Cortometrajes Documentales, compuesto por Antonio Weinrichter, Hazim Bitar y Tanya Valette, ha concedido el Premio Danzante, dotado con 7000€ a la cinta noruega Fabelaktig Fiff Og Fam de Solveig Melkeraaen. Además, ha otorgado sendas Menciones Honoríficas a las películas: Hanasaari A de los directores finlandeses Hannes Vartianinen y Pekka Veikkolainen y Clandestine de los norteamericanos Gideon Kennedy y Marcus Rosenrater. El Jurado de la Juventud compuesto por Andrea Correa, Cyprien Poitier y María Santacruz Claver han otorgado el Premio de la Juventud, concedido por La Fundación Anselmo Pié Sopena y dotado con 5000€ a la opera prima danesa Lars Og Peter de Padinel Borgman. Al mismo tiempo, han decidido otorgar una Mención Especial a la ópera prima búlgara Stanka se pribira Vkashti. El Premio del Público ha ido a parar a la película Cartas del Padre Jacob del cineasta finlandés Klaus Härö.

*Estas fotos son de Eric Kellerman.

 

 

 

MARCOS ANA, HOY EN ZARAGOZA

 

El poeta Marcos Ana –se puso ese nombre en homenaje a su padre, muerto en la guerra, y a su madre, que fue encontrada en una zanja en el penal de Burgos, donde él estaba encerrado- acude esta mañana a Zaragoza en un acto organizado por el PSA-PCE en el kiosco de la música para rendir homenaje a Miguel Hernández. Su vida será objeto de una película de Pedro Almodóvar; sus memorias son impresionantes: ‘Decidme cómo es un árbol’ (Umbriel). Tiene 90 años.

 

 

Mi vida
os la puedo contar en dos palabras:
Un patio
y un trocito de cielo donde a veces pasan
una nube perdida y algún pájaro
huyendo de sus alas.

 

LA CASA Y EL CORAZÓN

Si salgo un día a la vida
mi casa no tendrá llaves:
abierta siempre a los hombres,
al sol y al aire.
Que entre la noche y el día
y la lluvia azul. La tarde.
El rojo pan de la aurora.
El campo: sus verdes mástiles.
Que la amistad no detenga
sus pasos en mis umbrales.
Ni la golondrina el vuelo.
Ni el amor sus labios. Nadie.
La casa y el corazón
nunca cerrados: que pasen
los pájaros, los amigos,
el sol y el aire.

 

AUTOBIOGRAFÍA

Mi pecado es terrible;
quise llenar de estrellas
el corazón del hombre.
Por eso, aquí, entre rejas,
en veintidós inviernos
perdí mis primaveras.
Preso desde mi infancia
y a muerte mi condena,
mis ojos van secando
su luz contra las piedras.
Mas no hay sombra vengadora
corriendo por mis venas.
¡España! es sólo el grito
de mi dolor que sueña…

 


VOY SOÑANDO

Soñar, siempre soñar,
con banderas y besos;
la libertad y el aire
soplando en mi cabello.
Campo y aire sin fin
—oh, luz—, sin otro cerco
que el amor de unos brazos
enlazando mi cuello.
Soñar, siempre soñar,
con los ojos sin sueño,
que soy un hombre vivo…
siendo tan sólo un preso.
Hay árboles y un río
fijos en mi recuerdo;
una infancia salvaje,
un dulce amor ingenuo,
y dos nombres grabados
en el chopo más viejo.
El cielo aquella tarde
era como un espejo.
El choperal tendía,
para el amor, senderos.
Todo era luz. La gloria
de mayo iba en mi pecho…
… … … … … … …
Un vilano de plata
se enredó en sus cabellos;
acudí tembloroso
y con mis dedos trémulos…
Sus ojos me invadieron
de aroma y de sol.
El viento,
inmóvil, nos miraba:
fue aquél mi primer beso.
Soñar, siempre soñar,
que vuelvo a todo aquello,
lo que dejé y ya nunca
lo encontraré al regreso.

 

 

Tres fotos de Marcos Ana: la primera es de Sofía Moro, de un impresionante libro titulado 'Ellos y nosotros' (Blume), y las otras dos son de la cárcel: en la primera, a los 19 años, y en la segunda, durante la festividad de la Merced con su sobrina. Esta foto está en blog todoslosrostros.blospot.com

LITERATURA Y FÚTBOL

LITERATURA Y FÚTBOL

Las historias literarias del balón

 

 

[El fútbol ha generado una importante literatura y auténticos especialistas como Javier Marías, Gonzalo Suárez, Peter Handke o el poeta aragonés Paco Úriz. Con el inicio del Mundial, se multiplican las novedades].

 

 

La literatura y el fútbol forman un constante binomio de creación. Javier Marías lo define como "la recuperación semanal de la infancia" y como "la memoria del alma", y recuerda en su libro, ampliado ahora, ‘Salvajes y sentimentales. Letras de fútbol’ (Alfaguara, 2010) que él jugó de extremo izquierdo, a la vez que evoca a dos clásicos universales como Vladimir Nabokov y Albert Camus, que jugaron de porteros en su niñez, Camus en concreto en Argelia y en Francia. El fútbol no solo ha marcado a un sinfín de escritores (desde Delibes, que fue comentarista en sus inicios, a Benet; desde García Hortelano, forofo hasta la sinrazón, a Vila-Matas o Martínez de Pisón), sino que ha sido un inequívoco motivo de inspiración. Además de los citados, pensemos en los latinoamericanos Osvaldo Soriano, Roberto Fontanarrosa y Mario Benedetti, que han dado lo mejor de sí, probablemente, en textos sobre el balompié. Pensemos en Eduardo Galeano, autor de ‘El fútbol a sol y sombra’ (Siglo XXI), un libro que se reedita continuamente y que ensaya pequeños y evocadores microrrelatos sobre los goles, los jugadores, los partidos, los árbitros y los aficionados. Pensemos en europeos como Alessandro Baricco, Peter Handke, Antonio Tabucchi o en Nick Hornby, autor de ‘Fiebre en las gradas’, acaso el mejor documento redactado por un hincha, en este caso del Arsenal, el conjunto británico al que batió el Zaragoza en la Recopa, en París, en 1995, hace ahora quince años.

Paco Buyo cuando jugaba de portero en el Huesca con un compañero.

El equipo español también escribe

Entre los españoles podemos citar, sin ánimo de exhaustividad, a Wenceslao Fernández Flórez, Camilo José Cela, Gonzalo Suárez o, más recientemente, David Trueba, con su novela ‘Saber perder’ (Anagrama, 2007); la lista se haría infinita. Por ejemplo, un equipo como el Real Betis tiene su propio volumen de ficciones: ‘Relatos en verdiblanco’ (Almuzara, 2007), donde destaca la participación de Fernando Iwasaki. Y mucho más ambicioso y completo es el que tiene el Real Zaragoza: ‘Cuentos a patadas’ (Fundación Real Zaragoza, 2007), en el que veintiún escritores y veintiún ilustradores recrean la historia del club a lo largo de 75 años. Estos días, Tropo edita ‘El Huesca. 100 años de fútbol’, un libro realmente hermoso y sugerente donde distintos escritores (Ismael Grasa, Víctor Juan, Petón, Carlos Castán, Óscar Sipán, Javier Tomeo?) se unen a futbolistas, directivos y periodistas para trazar una crónica que tiene dos hitos simpáticos: la presencia del guardameta Buyo y la del internacional y ex barcelonista Tomás Hernández, Moreno. Ismael Grasa dice algo muy bello: "Carlos Castán ha sido siempre de los del fútbol. Para mí, en cambio, el fútbol es la búsqueda de un clasicismo tardío y de una felicidad nueva".

El Barcelona que ganó las Cinco Ligas. Al lado de Kubala, a su izquierda Tomás Hernández, 'Moreno'.

Novedades para el Mundial

Cuando comienza un Mundial de Fútbol, se disparan las novedades de fútbol. Quizá nunca haya habido tantas novedades para todos los públicos: estudios, monografías, libros de narrativa y de poesía (como sucede con ‘Un rectángulo de hierba’, del zaragozano Paco Uriz, en Libros del Innombrable), tebeos, como el dedicado a Fernando Torres, y diversas colecciones y diversos volúmenes de literatura infantil y juvenil en sellos como SM, Bruño o Salamandra, entre otros. Para el público juvenil es muy recomendable ‘El portero de la selva’ (Salamandra) de Mal Peet, la historia de Gato, "el mejor portero de todos los tiempos" que contó con un misterioso personaje, allá en el corazón de la selva, que le enseñó los secretos del fútbol.

Por su carácter totalizador, podríamos recomendar ‘La historia de los Mundiales’ (T&B) de Víctor Giménez, un libro ilustrado repleto de datos, anécdotas e historia, y Pablo Nacach es el editor de ‘Libro de fútbol’ (451), donde hay textos, nada menos, que de Homero, Shakespeare, Calderón o Lewis Carroll, junto a otros autores ya citados aquí. Uno de los ilustradores es Eugenio Ampudia, formado en Zaragoza. La selección española ha generado varios títulos, entre ellos ‘Los secretos de La Roja’ (Timún Mas) de Miguel Ángel Díaz. ‘Capitanes’ (LID Editorials Notes), de Luis Villarejo, es un libro sobre el influjo del capitán en un conjunto. El libro más impresionante quizá sea ‘366 historias del fútbol mundial que deberías saber’ (Temas de Hoy) de Alfredo Relaño, donde se recogen varias notas del Real Zaragoza, entre ellas la del milagroso gol de Nayim. Y el de Javier Marías, ‘Salvajes y sentimentales’, está lleno de reflexiones, de narraciones y de confesiones: quizá sea la mejor autobiografía, oblicua, del autor de ‘Negra espalda del tiempo’.

Entre los libros de recuerdos y de homenajes, destaca uno realmente emocionante e insólito: ‘Sin arte’, del húngaro Péter Esterházy, que cuenta la pasión de su madre por el fútbol y especialmente por futbolistas irrepetibles como Boszik, Czibor, Kocsis o Puskas, “cañoncito pum”: el capitán de la Hungría de 1954 y el diez del Real Madrid era su ídolo.

*La foto de Nayim celebrando la victoria en la Recopa de 1995 sobre el Arsenal es de Oliver Duch, uno de los grandes fotógrafos de 'Heraldo de Aragón'.

 

LABORDETA EN 'BORRADORES', MAÑANA...

 “Borradores” redifunde mañana, a las nueve y media,

un monográfico dedicado la familia Labordeta

[José Antonio Labordeta habla en su casa durante media hora sobre sus memorias y su obra literaria, en un programa en el que también participará su hija Ángela Labordeta  y el profesor José Luis Calvo Carilla. La actuación del grupo China Chana, que interpreta el ‘Canto a la libertad’.]

 José Antonio Labordeta recibe este martes al equipo de “Borradores” en su casa y conversa durante casi media sobre sus memorias “Regular, gracias a Dios” (Ediciones B), la reedición de su libro “Cuentos de San Cayetano” (Xordica). José Antonio, en conversación con Antón Castro, recorre toda su existencia y la enfermedad que le aqueja: sus estancias en el hospital, los pacientes que le han marcado en los últimos tiempos. Reconstruye, paso a paso, ciudad a ciudad, las claves de su vida: el núcleo familiar, la Guerra Civil, el colegio de Santo Tomás, los primeros años de posguerra, su iniciación sexual en Francia, las mujeres de su familia (su madre doña Sara, su suegra doña Sabina, su esposa Juana de Grandes, “aquella mujer que se parecía a Audrey Hepburn”), su encuentro con Jorge Oteiza, el nacimiento de “Andalán”, y su inclinación hacia la música popular, marcado por el influjo de Atahualpa Yupanqui, Georges Brassens y Bob Dylan. Labordeta recorre su existencia como siempre: con ironía, con humor, con una rabiosa sinceridad y con esperanza en una lucha serena contra el cáncer.

Visita el plató su hija Ángela Labordeta (Teruel, 1967), que reedita diez años después su novela más ambiciosa: “Bombones de licor” (Xordica), un relato a dos voces donde cuenta la historia de la familia Labordeta en el caserón del Buen Pastor. Con los nombres cambiados, Ángela habla de una historia de mujeres, “ebrias de hombres y de pasiones”, del núcleo de hermanos, en especial del poeta que se encerraba en su habitación con una bata roja, como quien viven en el destierro, para leer a sus poetas chinos favoritos.

El profesor José Luis Calvo Carilla acaba de publicar una antología, con un amplio prólogo, de la lírica de Miguel Labordeta (Zaragoza, 1921-1969): ‘Transeúnte central y otros poemas’ (Marenostrum). Calvo Carilla analiza la personalidad del poeta, la clave de su poesía, su relación con Zaragoza y el impacto que ha dejado y que tiene su obra, testimonial e íntima, expresionista y surrealista, personalísima y desgarradora en ocasiones.


“Borradores” arranca con la actuación de China Chana, cuyos integrantes interpretan el “Canto a la libertad” que han grabado, en un estilo rumbero y aflamencado, muy emocionante, para su disco “Al lío”. El programa se cierra con José Antonio Labordeta recitando y cantando “Aragón”.

 

Borradores se redifunde mañana por la mañana a las nueve y media de la mañana. Esta fotografia pertenece al Colectivo Anguila: Ivan Moreno y Pedro Hernandez. (No se la razon, pero no puedo poner acentos).

 

'NADADURIAS' DE ANGEL ORTIN PASCUAL

El escritor Ángel Ortín Pascual está preparando un libro sobre el mundo de los nadadores y del las piscinas. Sus textos serán ilustrados por diversos ilustradores. El libro tiene dos partes: la primera con sus textos y la segunda con textos ajenos.

 

 

(1) La piscina, con sus calles llenas de banderines, tiene algo de pueblo del interior en días de fiesta mayor.

 

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(2) Al observar cómo rompe el cristal del agua ese bañista que se tira bruscamente sobre la piscina, uno puede llegar a comprender  los orígenes del cubismo.

 

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(3) A los bañistas enamorados, al mirarse en el agua, la piscina les devuelve la imagen de la persona amada.

 

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(4) Al ver nadar a mariposa  se pueden adivinar los sueños que en más de una ocasión debió de tener Ícaro.

 

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 (5) Si todos los ángeles de la guarda supieran nadar no serían necesarios los socorristas.

 

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(6) Hay bañistas que al nadar a espalda tienen regresiones.

 

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(7) Muchas sirenas de la piscina son auxiliares administrativas.

 

 

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(8) Hacerse el muerto es tentar a  la muerte.

 

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(9) Los bañistas cortan el papel azul del agua con las tijeras de sus piernas.

 

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(10) La diferencia entre un nadador y un bañista es que, de encontrarse en un restaurante, el primero pediría sin dudarlo el menú del día y el segundo, aunque no se lo pudiera permitir, ojearía detenidamente la carta.

 

 

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(11) La encontré en una calle de la piscina.

La seguí, a cierta distancia, durante unos cuantos largos.

Me gustaba su forma de nadar.

Cuando el reloj del fondo marcaba casi la una del mediodía se metió en un portal, cogió el ascensor y desapareció de mi vida para siempre.

 

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(12) Meterse poco a poco en al agua azul de la piscina, entrando en ella vertical y sintiendo la temperatura amable del cuerpo líquido que nos acoge, recuerda ese momento primero al hacer el amor en el que los miembros de la pareja se fusionan para convertirse en un ser único y bicéfalo, ese dejar de ser dos para bracear acompasados en un mar de caricias y oleaje tranquilo al margen del paso del tiempo, a los que el dulce cansancio, el placer compartido y, sobre todo, el milagro del orgasmo les hará creerse, por un momento, inmortales.

 

 

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*Todas las fotos son de Robert Doisneau.

 

FÉLIX J. PALMA: CUENTOS DEL ABSURDO

Félix J. Palma incorpora el absurdo

a los malabarismos de la realidad

 

El autor de ‘El mapa del tiempo’ publica ‘El menor espectáculo del mundo’ (Páginas de Espuma), nueve cuentos de poesía, excentricidad y sorpresa

 

A Félix J. Palma (Sanlúcar de Barrameda, 1968), autor de un libro de relatos de culto como ‘El vigilante de la salamandra’ (Pre-Textos, 1998), le ha cambiado la vida la novela ‘El mapa del tiempo’ (Algaida, 2008. XL Premio Ateneo de Sevilla). Ha tenido un importante éxito en distintos países del mundo y será vertida a 25 lenguas del planeta. Además, Félix ha dejado las tierras del sur -Cádiz, Sanlúcar y Sevilla-, y se ha trasladado a las afueras de Madrid. Lo hace con un libro distinto, de nueve cuentos, ‘El menor espectáculo del mundo’ (Páginas de Espuma, 2010), en el que regresa un poco a sus orígenes: a una prosa muy elaborada, salpicada de hallazgos expresivos y de imágenes deslumbrantes.

Félix J. Palma advierte: “Una novela y un libro de cuentos son proyectos muy distintos. La novela exige una trama, unos personajes, un desarrollo, una acción que arrastre al lector; el cuento es distinto, tiene un fogonazo de poesía, de sorpresa, de perplejidad. A mí me interesa mucho suministrar el asombro. En el cuento me siento heredero de Julio Cortázar”.

Había publicado hasta ahora cuatro libros de relatos. Este es el único en que el conjunto no toma el título de una de las piezas. Señala: “Si hasta ahora me había movido en el terreno de lo fantástico, aquí he dado un giro hacia el absurdo en la vida cotidiana y hacia los malabarismos de la realidad”. Recuerda una frase de Óscar Wilde: “El hombre no podría creer en lo inverosímil, pero sí en lo imposible si se lo cuentan bien”, y se la aplica: es lo que él hace. Su libro está poblado de fantasmas, de personajes extravagantes, de rarezas, “eso sí, en un escenario lo más real posible, donde irrumpe el absurdo, lo maravilloso, lo inesperado”. Vuelve un instante a Julio Cortázar y se reafirma en una idea: “Estoy en contra de eso que se llama el estilo invisible del narrador, a la manera de Raymond Carver o de otros norteamericanos. Yo quiero que se note el narrador, que se perciban la prosa y sus giros, las imágenes, el esfuerzo por transmitir la belleza y la emoción de una determinada manera. Quiero que cada párrafo sea estilísticamente una unidad dentro del conjunto, que cada línea tenga un valor en sí misma. No pretendo ser original, pero sí intento crear una fascinación especial. El estilo es el perfume de la literatura, y más aún del cuento”. Félix J. Palma insiste en que le gustan las asociaciones de palabras, los juegos léxicos. “Quiero contar situaciones y acciones, sentimientos y reflexiones, y eso exige una escritura concreta, una complicidad: el lector las percibe aunque a veces no sepa cómo explicarlas”, indica.

Félix J. Palma, que presentó su libro en Cálamo y ha estado de invitado en la Feria del Libro, narra historias de gatas que se enamoran de su vecino; de un vendedor de enciclopedias que finge ser el hijo de una de sus clientas; de una niña más o menos increíble, soñada por Kafka, que recibe cartas de una muñeca que ha perdido; de un hombre corriente que le deja mensajes a un fantasma en la puerta de servicio de una cafetería. Como casi siempre, Félix J. Palma llena sus libros de intensidad, humor, ingenio, inquietud y poesía. Concluye: “Y reivindico el cuento, que para muchos es un género menor. Nada más lejos”. Desde luego: el cuento podría ser el soneto de la prosa.

 

UNA POÉTICA DEL CUENTO DE DANIEL GASCÓN PARA 'SIGLO XXI'

UNA POÉTICA DEL CUENTO DE DANIEL GASCÓN PARA 'SIGLO XXI'

ESCARAMUZAS

 

Por Daniel GASCÓN*

Yo, de niño, escribía novelas. Novelas larguísimas e inacabadas, llenas de personajes y peripecias. Mi padre, supongo que cansado de leer tantas páginas, me sugirió que escribiera cuentos. Desde entonces, siempre llevo algún relato en la cabeza.

            El cuento me ha proporcionado muchos de mis momentos más felices como lector, y como escritor tiene ventajas. Por ejemplo, los terminas. Antes de escribir un cuento, sé lo que va a pasar: qué escenas tiene, en qué orden, el significado. Y no tengo que perder el tiempo con personajes o tramas que no me gustan. Los cuentos pueden tener más acción que una novela, como algunas historias de Alice Munro; son un medio estupendo para el humor y la experimentación y el retrato; puedes crear un mundo en unas páginas, narrar el paso del tiempo y abordar cualquier género: algunos de mis cuentos preferidos son casi poesía, como “Polvo de nieve”, de Tobias Wolff.

            Creo, como Hemingway, que el núcleo de los cuentos es como un iceberg (aunque tampoco quiero ver demasiado el hielo, o excesivamente deprisa: ésa es mi objeción contra los finales sorpresa, que todos hacemos de vez en cuando pero tienen algo de truco de mago malo), y, como Piglia, que el relato siempre cuenta dos historias, y que en la historia secreta se cifra lo esencial. Como Joyce, creo que el cuento contiene una revelación: a veces sólo la conoce el lector, a veces también el personaje, pero, en el mejor de los casos, el lector la siente como propia. Y también, como parece pensar Bashevis Singer, que es una historia concisa y bien contada, en una cafetería de Polonia o Zaragoza.

Los cuentos tienen algo de escaramuza. Sabes que no es tu última palabra sobre el asunto. Quizá por eso me gustan mucho las series sobre los mismos personajes, como el Basil de Scott Fitzgerald o los hombres casados de Birmajer. Y a lo mejor también por eso un amigo me dijo que yo escribía cuentos por timidez. Pero me parece que, a pesar de todo, no es así: cuando uno escribe un relato, como decía Vila-Matas sobre Chéjov, que quizá sea el mejor cuentista de todos los tiempos, espera conseguir la imagen que resuma toda una vida.

 

*Todos los cuentos de ‘Siglo XXI’ (Menoscuarto. Colección Reloj de Arena) llevan una poética del relato. Esta es la de uno de los autores seleccionados: Daniel Gascón (Zaragoza, 1981).