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Antón Castro

NACE EL COLECTIVO VOXCAPO

Acaba de nacer el colectivo cultural Voxcapo.

 

Voxcapo está formado por Pedro Andreu (Heroes del Silencio, DAB, etc..), Rafa Angulo y el colectivo Aragón Musical (periodistas musicales y productores), Rafa Domínguez (Músico y Productor), Luis Díez (Artista Plástico Ilustrador) y Jesuú s Royo Gustaff Choos (Fotógrafo y productor). Voxcapo surge de la necesidad natural de adaptarse a los tiempos y sus circunstancias. Con la cultura como eje de trabajo, Voxcapo reúne de forma extraordinaria a artistas y profesionales de distintos ámbitos de la cultura para desarrollar proyectos en común, maximizando sus recursos y potenciando sus capacidades: Música, pintura, fotografía, cine, teatro, literatura, gastronomía, etc. Cualquier ámbito, o disciplina, es desarrollado bajo la filosofía cooperativista y plural del colectivo que cuenta el compromiso no sólo de sus miembros fundadores si no de otros colaboradores de referencia en Aragón.

 

De este modo Voxcapo se presenta con una paleta de capacidades difícilmente equiparable a ninguna otra dentro del ámbito de la cultura: Producción y coordinación de eventos de cualquier tipo y magnitud  (como conciertos de música, teatro, exposiciones, etc.), producciones audiovisuales y musicales en estudios profesionales propios, servicios de managment y representación nacionales e internacionales, diseño, ilustración, fotografía, comunicación global, editorial, distribución, etc.

 

Voxcapo “está decidido firmemente en consolidar el proyecto para poder trabajar de una forma concreta y tangible”. Hay más información en www.voxcapo.com

 

Voxcapo se presentará en la fnac el día 17 del presente mes. (Las fotos son de Gustaff Choos-Jesús Royo; en la segunda, vemos al artista Luis Díez)

PABLO FERRER, SIGLO XXI Y CONGET

Esta tarde hay tres presentaciones: en el Teatro Romano, en Los Portadores de Sueños y en la librería Antígona.

 

-Pablo Ferrer, director de la ‘Guía Cultural Muévete ZGZ’, presenta con Mikel Iturbe, director de Heraldo de Aragón, a las 19.00 en el Teatro Romano, ese nuevo proyecto de carácter mensual. Pablo Ferrer, experto en músicas del mundo, especialmente sudamericanas, tiene mucha ilusión en este proyecto.

 

-Fernando Valls y Gemma Pellicer, profesores, blogueros y compiladores de cuentos y microrrelatos, se trasladan a Zaragoza para presentar su último proyecto: ‘Siglo XXI. Los nuevos nombres del cuento español actual’, en el que seleccionan a 35 autores, nacidos entre 1960 y 1984. Entre ellos figuran siete aragoneses: Carlos Castán, Cristina Grande, Ismael Grasa, Víctor García Antón, Patricia Esteban Erlés, Miguel Serrano y Daniel Gascón. La presentación tendrá lugar a las 20 horas en Los Portadores de Sueños. Estarán presentes algunos autores, Fernando y Gemma, y contarán con la intervención del profesor, casi catedrático ya, José Luis Calvo Carilla.

 

-José María Conget acaba de publicar un nuevo libro: ‘La ciudad desplazada’ (Pre-Textos). Es una colección de ocho cuentos, realistas, de gran sutileza, que lo mismo hablan de una turbadora historia de amor de un trío inesperado, con la casualidad y la traición como elementos fundamentales, que del fútbol de su infancia y adolescencia. José María Conget es un estupendo narrador: conoce a la perfección los mecanismos de la ficción, posee una madurez especial, un sentido del equilibrio y se percibe que sus textos beben de la vida. El libro se presentará esta tarde a las 20.00 horas en librería Antígona y contará con la presencia del autor, de su familia, de su nieta norteamericana, y del escritor Antón Castro, que soy yo. O al menos uno de ellos.

 

*Todas las fotos son de Robert Doisneau, cuya obra se expone estos días en Caja Madrid.

'LEER ESPAÑA' DE GARCÍA DE CORTÁZAR

GARCÍA DE CORTÁZAR INTERPRETA

LA HISTORIA A LA LUZ DE LA LITERATURA

 

Crónica de un país tumultuoso

a través de las ficciones literarias

 

 

El escritor e historiador publica ‘Leer España’ (Planeta), donde mezcla el análisis, el viaje en el tiempo y la antología de textos

 

 “Me he acercado a la historia de España desde casi todos los puntos de vista: los mitos, los perdedores, la cultura, el arte, había hecho hasta un atlas. Creí que me faltaba algo: la literatura. En este libro, lo que hago es precisamente eso: acercarme a la historia a través de la imaginación de los escritores”, dice el historiador y Premio Nacional de Historia Fernando García de Cortázar (Bilbao, 1942), que continúa su tarea de estudiar España en toda su complejidad y su riqueza con un nuevo volumen: ‘Leer España. La historia literaria de nuestro país’ (Planeta). Agrega: “Los escritores tienen la facultad de llegar allí adonde no llegan los historiadores: las grandes pasiones, el alma humana, las utopías, los sueños. Me aproximo a ese parpadeo de la libertad y de la creación, y lo hago en un auténtico viaje a través de la palabra y la ficción, desde los antiguos hasta nuestros días, desde escritores clásicos griegos y romanos, hasta numerosos extranjeros y por supuesto españoles de todas las épocas”.

Fernando García de Cortázar explica cómo ha hecho su trabajo: “He organizado este viaje por la historia de España, que es una historia individual y colectiva apasionante, a través de pequeños capítulos, cuyos títulos he seleccionado con mimo. Estoy obsesionado por el estilo. Creo que eso es una marca de la casa”, dice. Los títulos pueden ser desde ‘Los párpados de plata’ a ‘La busca de Averroes’, un diálogo con el cuento famoso de Jorge Luis Borges; desde ‘Oh, capitán, mi capitán’, en alusión a una película y a un verso de Walt Whitman, o ‘Con los ojos anegados de ceniza’, por citar algunos ejemplos. “Cada capítulo está dividido en cuatro partes: casi un minicuento o síntesis del período (‘Todos los sueños son un solo suelo sueño’, así arranca el primero, de apenas diez líneas), un cuadro histórico creo que muy bien elegido, un resumen de los principales sucesos y personajes de cada época, redactado con una prosa cuidada y bella, lo más próxima a los escritores elegidos, y, por último, la selección de textos”, explica. Ha utilizado a multitud de autores: desde Quevedo, Conan Doyle, Flaubert, Polibio, Julio César, Lucano, Manuel Mújica Láinez, Delibes, Cervantes, Valle-Inclán, Blanco White, Savater, Cercas, Juan Marsé, Muñoz Molina o Luis Cernuda, etc. Y, por lo que a Aragón compete, García de Cortázar cita a Marcial, que es el único autor del capítulo tercero, y a Ramón José Sender, que figura en el vigésimo sexto, con una cita de ‘Mr. Witt en el Cantón’, y en el trigésimo primero con unas frases de ‘Imán’.  

“No hay demasiados poetas, quizá porque ellos suelen centrarse más en los aspectos trágicos y parecen aludir una y otra vez a la naufragio, al pesimismo, a la desolación. Que quede claro: intento huir del pesimismo español, en el que suelen reafirmarse. No creo que los poetas, por lo regular, tengan un espíritu histórico, una visión global. Entre otros, están Jorge Manrique, Quevedo, Luis Cernuda…” Otro de los elegidos es Marcial: García de Cortázar traza su biografía y selecciona sus ‘Epigramas’. Dice que Marcial “hace un retrato minucioso y mordaz de la Roma que habitó durante treinta y cuatro años”. Agrega que lo hacía con gracia, con sentido del humor, con picardía y con una personalidad que “se parece en muchas otras cosas a la de un personaje esencial, paisano suyo: Baltasar Gracián”. Marcial también es emblema de las contradicciones: después de vivir y triunfar en Roma, quiso regresar al paraíso de su niñez en Bílbilis, pero en cuanto regresó “no dejó de añorar, sino a Roma Misma, sí la atmósfera del lugar donde un viejo y ávido poeta podía satisfacer todas sus aficiones: la vida culta y elegante, las bibliotecas y teatros, las tertulias y banquetes…”

Aragón está muy presente en el libro: García de Cortázar alude a Miguel Servet, está presente entre los herejes aunque no lo cita específicamente, y a Goya; de Fernando el Católico dice “que impulsa la Corona de Castilla y una nueva España. Es el político más importante y emprendedor de su tiempo. Era un estadista”. García de Cortázar también habla de Carlos II ‘el Hechizado’, un personaje muy literario que ha hecho correr ríos de tinta; la Ilustración la explica con textos de Alejo Carpentier, Gabriel Garía Márquez y Álvaro Mutis.

“Este libro aspira a sugerir una biblioteca ideal que luego el lector irá completando. Se percibe el interés que ha suscitado España en el mundo entero, cómo nos vieron. Somos un país marcado por las guerras civiles. Es curioso: la leyenda negra es un invento español, de Bartolomé de las Casas, y cuando oyes hablar de mal de España te das la vuelta y percibes que es un español. Los extranjeros fueron mucho más ecuánimes y entusiastas con los españoles”. Reivindica a políticos, filósofos, pensadores que pueden orillar la herejía como el turolense Miguel de Molinos (“que es un gran perdedor de vida azarosa que lleva adelante su pensamiento y ocupa un lugar eminente en la disidencia”) y los momentos claves de la historia de España.

Queremos saber cuál es su postura ante la crisis y el momento actual de España. “El presente me da mucha tristeza. El PSOE nos engaña y se reafirma en el engaño. Me sorprende ver cómo se aferra al poder y su capacidad de improvisación. Ahora la mejor ficción es contar lo que pasa, tan inverosímil. ¿Ministro de Cultura, yo? De ninguna manera. No tengo apetencia de poder y soy enemigo de la burocracia. Sí me gustaría influir en el poder con mis libros, con lo que escribo. Solo eso”, concluye.

 

FICHA

Leer España. La historia literaria de nuestro país. Fernando García de Cortázar. Planeta. Barcelona, 2010. 542 páginas. (La foto de Fernando corresponde a Paloma Aguilar).

POEMAS DE ALEJANDRO ALAGÓN

POEMAS DE ALEJANDRO ALAGÓN

LOS ESLABONES PERDIDOS

 

Por Alejandro ALAGÓN. Joven poeta oscense

 

I

 

La vieja habitación se desvela de pronto. Figuras indecisas

tantean las penumbras y apartan las cortinas. Y las mantas humildes

caen sobre la alfombra y la arrogancia gris de un teléfono móvil

ya colecciona avisos de los acreedores.

 

La luz descubre escenas, momentos de abandono, la fregadera sucia,

el grifo demacrado, la avaricia de polvo que envuelve los sillones,

los retratos, las manchas de caldo en las baldosas, el cenicero hostil

que guarda la memoria de las horas gastadas.

 

Y la maleta yace, abierta, en un rincón, resignada a la diáspora

de pisos de alquiler, al remolque de impagos, al alud de denuncias

que incendia los buzones cada vez que el casero se percata del fraude

y maldice su suerte y se agranda su enfado.

 

Y todo se apresura y unas voces nerviosas y unos pasos discretos 

descienden la escalera. Se alejan con sus bultos entre la multitud.

Horas más tarde llega la orden de desalojo y un juez descubre el caos,

el olor a derrota que invade la vivienda.

 

II

 

El técnico repara varios dispensadores de cerveza en su fábrica

perdida en las afueras y a través de la puerta se adivinan los grifos

enfermos, los soportes de metal que pronuncian cada noche sermones

de espuma y murmullos de cebada en los vasos.

 

Todos los surtidores esconden impurezas, residuos, sedimentos,

y espesores de lúpulo que escupen los barriles con su gran insolencia.

 

Algunos no superan las dolencias más crónicas y sus arterias sufren

el tapón de cerumen, los conductos decrépitos.

   

Es extraño advertir su porte decaído, su nariz puntiaguda

goteando mucosa en un fondo metálico y el olor que fermenta

en su sucia garganta, las profundas estrías que dejan cada día

los gargajos espesos y las viejas burbujas.

 

El siguiente poema fue premiado en Boca de Huérgano (León):

 

La cocina parece un lugar triste y sucio,

un espacio carente de vida y de emociones,

con una vieja y frágil lavadora oxidada

que se asemeja a un cíclope chillón, centrifugando

con su ojo enloquecido que deja ver camisas

mareadas y grises, pantalones girando

sin pausa en la penumbra, pañuelos que discuten

acaloradamente en un mar de burbujas.

 

Deprime contemplar el cielo desconchado,

las goteras que, en días húmedos vocalizan

su rencor en los cubos con sílabas de sal,

mientras una fregona se pelea furiosa

con la grasa del suelo, con esta decadencia.

 

La fregadera guarda una ciénaga, guarda

un ejército mudo de sartenes y vasos

vencidos, derrotados, de copas ocupadas.

De los platos emergen sus proas de cerámica

y mangos como mástiles flotando a la deriva.

Los finos espaguetis se esconden como anguilas

en un gran arrecife de espuma y estropajos.

 

*La primera foto es de Kassandra, y las otras dos de Helmut Newton.

 

CON CONGET, EL JUEVES, EN ANTÍGONA

CON CONGET, EL JUEVES, EN ANTÍGONA

Julia Millán, de Antígona, escribe:


Os invitamos a la Presentación de LA CIUDAD DESPLAZADA de José María Conget, una colección de ocho relatos publicada por Pre-textos que celebraremos el próximo jueves, 10 de junio, a las 8 de la tarde.

Para hablarnos del libro contaremos con la presencia de Antón Castro, que acompañará a José María Conget, escritor galardonado con el Premio de las Letras Aragonesas, residente en Sevilla, y un gran especialista en cómic, en cine [es un gran experto también en ‘Poesía y cine’, como probó en ‘Viento de cine’ (Hiperión)] y, sobre todo, en literatura. Actualmente, Ignacio Martínez de Pisón prepara la edición de sus tres primeras novelas para la colección Larumbe.



FRAGMENTO DEL LIBRO:

“Las encrucijadas del azar, las cuitas del amor desdeñado, también las catástrofes de la pasión compartida en la puesta al día de un célebre relato cervantino, la memoria y sus traiciones, protagonizan algunos de los ocho cuentos de La ciudad desplazada. En otras páginas un hombre se enfrenta simultáneamente a la muerte y a la propia banalidad, un veterano profesor revive las situaciones de tantas películas sobre adolescentes rebeldes en las aulas, y una voz anónima recorre una biografía marcada por la obsesión o enfermedad de la bibliofilia. El volumen se completa con un texto en el que el autor declara todo lo que sabe de fútbol y nunca se atrevió a confesar”. José María Conget

 

 

 

UN ESCRITOR FELIZ: AUGUSTO MONTERROSO

 

Por José María CONGET

 

De todos los escritores que he conocido personalmente, ninguno me produjo la impresión de ser dichoso, pese a todas las ineludibles melancolías que genera el tiempo, salvo Augusto Monterroso, el inolvidable Tito. Hay escritores que viven pendientes de no resbalarse de su pedestal, los hay que se apostaron frente a un simbólico juzgado de guardia para demandar de inmediato a quienes atenten contra su fama; a muchos les atormentan los honores ajenos, nunca tan merecidos como los propios, y unos cuantos, aunque no numerosos, se han resignado a su puesto en el escalafón que, eso sí, defenderán con sátiras y sonetos —los cultivadores del endecasílabo son los que peor llevan, sin cicatrizar siempre, las heridas de la literatura— contra los advenedizos que pretendan usurpar su rincón en la cuarta fila de la foto de la posteridad. Sin embargo, tengo la impresión de que Tito es de los pocos, tan pocos que a bote pronto me cuesta localizar a otro, que en sus textos confiesa padecer deficiencias morales con las que nosotros jamás le habríamos adjetivado. Así, en el prefacio de La letra e declara a propósito de su libro que «escribiéndolo me encontré con diversas partes de mí mismo que quizá conocía pero que había preferido desconocer: el envidioso, el tímido, el vengativo, el vanidoso y el amargado».

Dejemos a un lado la timidez y en esa enumeración descubriremos los atributos de la mayoría de los ciudadanos de la República de las Letras. «Es falso que entre escritores exista la camaradería, es decir que se traten con amistad y confianza», le dice a su mujer Bárbara Jacobs en uno de los diálogos que ésta reproduce en Vida con mi amigo. Mis recuerdos de Tito contradicen de forma radical, en lo que a él atañe, la anterior afirmación; incluso en conversaciones privadas y vinosas, cuando los autores aquilatan su veneno, era generoso con los colegas o, en el peor de los casos, irónico sin acritud. Para mí su personalidad y su obra resultaban de una insólita combinación de inteligencia, humor y escepticismo. Amaba los libros —no he olvidado la mezcla de sensualidad y orgullo con que me mostró su primera edición de Cantos de vida y esperanza—, había leído mucho y muy agudamente pero, tal vez por ser inocente de pedantería, carecía del exhibicionismo cultural al que tan propenso es el gremio. De mis encuentros con él y con Bárbara lo que más me gusta evocar son las risas. Nos reímos en Chicago y muchas veces en Nueva York, nos reímos durante una noche memorable cerca del Zócalo en México y aquella tarde en casa de Álvaro Mutis recitando nuestros pésimos poemas favoritos. En el año 2002 estábamos citados en Cádiz y en París pero la reunión no fue posible. Ahora que sé que no volveremos a reírnos juntos no quiero repetir el juicio, ya inapelable, del magisterio de su obra. Fue un gran escritor y algo mucho más difícil: un escritor feliz.

CASANOVA, MAÑANA EN EL AHPZ

Me escribe Maite Iranzo para avanzar una interesante conferencia del historiador Julián Casanova mañana miércoles en el Archivo Histórico Provincial (plaza de Santa Marta / Calle Dormer 6-8).

 

Estimado amigo Antón:

Tenemos mucho interés en difundir entre el público interesado por estos temas la conferencia de Julián Casanova sobre ‘La investigación de la Ley de Responsabilidades Políticas en Aragón’, que tendrá lugar en el patio de este Archivo Histórico Provincial de Zaragoza el próximo miércoles 9 de junio a las 19,30, en el marco de las actividades previstas en el Día Internacional de los Archivos, que este año se celebra en Aragón bajo el lema ‘Archivos e Investigación’.


Como sabrás, se trata de la más amplia y rigurosa aproximación a las múltiples implicaciones de la práctica de la represión en los primeros años del franquismo, que además se ha podido realizar gracias a los fondos documentales en los archivos públicos de Huesca, Teruel y Zaragoza. Para nosotros, ha sido una experiencia enriquecedora, que ilustra a la perfección la función de los archivos en el ejercicio de los derechos de acceso a a información, garantes del ejercicio de los derechos de los  ciudadanos.

 

 

LABORDETA HOY EN BORRADORES

BORRADORES DEDICA UN MONOGRÁFICO A LOS LABORDETA

  

EL PROGRAMA CONVERSA CON JOSÉ ANTONIO LABORDETA

EN SU CASA DURANTE MEDIA HORA

 

 El programa cultural Borradores dedica hoy, en la noche del martes al miércoles, un especial a la familia Labordeta: José Antonio, Miguel y Ángela Labordeta.

José Antonio Labordeta recibe al equipo del programa en su casa y conversa durante casi media sobre sus memorias ‘Regular, gracias a Dios’ (Ediciones B), la reedición de su libro ‘Cuentos de San Cayetano’ (Xordica). José Antonio, en conversación con Antón Castro, recorre toda su existencia y la enfermedad que le aqueja: sus estancias en el hospital, los pacientes que le han marcado en los últimos tiempos. Reconstruye, paso a paso, ciudad a ciudad, las claves de su vida: el núcleo familiar, la Guerra Civil, el colegio de Santo Tomás, los primeros años de posguerra, su iniciación sexual en Francia, las mujeres de su familia (su madre doña Sara, su suegra doña Sabina, su esposa Juana de Grandes, “aquella mujer que se parecía a Audrey Hepburn”), su encuentro con Jorge Oteiza, el nacimiento de ‘Andalán’, y su inclinación hacia la música popular, marcado por el influjo de Atahualpa Yupanqui, Georges Brassens y Bob Dylan. Labordeta recorre su existencia como siempre: con ironía, con humor, con una rabiosa sinceridad y con esperanza en una lucha serena contra el cáncer.

Visita el plató su hija Ángela Labordeta (Teruel, 1967), que reedita diez años después su novela más ambiciosa: ‘Bombones de licor’ (Xordica), un relato a dos voces donde cuenta la historia de la familia Labordeta en el caserón del Buen Pastor. Con los nombres cambiados, Ángela habla de una historia de mujeres, “ebrias de hombres y de pasiones”, del núcleo de hermanos, en especial del poeta que se encerraba en su habitación con una bata roja, como quien viven en el destierro, para leer a sus poetas chinos favoritos.

El profesor José Luis Calvo Carilla acaba de publicar una antología, con un amplio prólogo, de la lírica de Miguel Labordeta (Zaragoza, 1921-1969): ‘Transeúnte central y otros poemas’ (Marenostrum). Calvo Carilla analiza la personalidad del poeta, la clave de su poesía, su relación con Zaragoza y el impacto que ha dejado y que tiene su obra, testimonial e íntima, expresionista y surrealista, personalísima y desgarradora en ocasiones.

 

Borradores arranca con la actuación de China Chana, cuyos integrantes interpretan el ‘Canto a la libertad’ que han grabado, en un estilo rumbero y aflamencado, muy emocionante, para su disco ‘Al lío’. Y el programa se cierra con José Antonio Labordeta recitando y cantando ‘Aragón’. La foto del grupo es del colectivo Anguila.

 

Borradores. Redacción: Ana Catalá Roca. Ayudante de redacción: Yolanda Liesa. Producción: Isabel Alcaine; desde ahora Natalia Chicón. Realización: Teresa Lázaro. Productora: Chip. Noches de los martes a los miércoles, a las 0.45 horas. Aragón Televisión.

'EPITAFIO' DE PALOMA GONZÁLEZ

'EPITAFIO' DE PALOMA GONZÁLEZ

Fragmento de la novela 'Epitafio' de Paloma González, una de las que se presenta hoy.

Por Paloma GONZÁLEZ

Durante cuarenta y ocho horas tuve una conciencia plena de la pérdida de amabilidad. Las veinticuatro horas siguientes fui una víctima de mi pérdida. Atribuí a la luz aquel extraño fenómeno que aparejó un cambio de signo en mi vida. No me gusta dejar estos temas abiertos, me refiero a la culpabilidad de la luz y mi propia transformación. Me siento obligado a ofrecer una explicación, porque aunque yo, como todo el mundo, sueño con guardar un mensaje en una botella y dejarla a la deriva, tras regresar al adocenamiento, he comprendido que no podría hacerlo, que formo parte de la legión de náufragos fingidos que si dejaran un mensaje en una botella, no confiarían en el azar, sino que irían detrás nadando, empujando con las puntas de los dedos para que el mensaje llegue exactamente a su destino y, antes de alcanzar la playa, todavía se desviarían al lugar habitado más cercano para redactar un telegrama advirtiendo al destinatario del mensaje del lugar y la hora a la que la botella tocará sus pies.

La luz, me es necesario explicarlo, opera transformaciones asombrosas. La luz diáfana me aterra, recomponer una imagen sobre la que la luz arroja una transparencia perfecta dificulta en gran medida las tareas de reconstrucción de las formas, la reunión o recolección de fragmentos, tarea que se simplifica cuando la luz sesgada no nos confunde, cuando las sombras confieren a las formas un relieve reconocible.

Así, una mañana de luz diáfana yo me antojo un desierto, una masa de agua plana y espejeante. Sin sombras, soy plano. No sé qué fragmentos de mí recoger ni cómo encajan los unos en los otros. La totalidad no dice absolutamente nada. Digamos que nunca he sido un buen cartógrafo. Mas bien un ahechador de sombras, un sepulturero.

El miedo es la nube que siembra los relieves de sombras. Eso y la revelación de que no estamos preparados para leer emociones distintas de las que esperamos de los demás, de modo que mi claudicación no ha sido interpretada desde el ángulo del miedo, sino del arrepentimiento.

El lunes por la mañana mi desamabilidad es un episodio lejano y yo soy de nuevo el objetivo de la cámara. No la mirada.

Vagamente consciente, gracias a las revelaciones que me regalaron los días de desamabilidad, de que mi futuro próximo va a estar regido por el signo de la expiación, siento algo parecido a lo que de niños esperaríamos de la penitencia tras el pecado y la confesión: el alivio, convertirnos en el espacio en blanco sobre el que tal vez se pueda volver un día a pecar sin atraerse la condenación eterna por la acumulación de faltas irredentas.