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Antón Castro

PREMIO PARA CÉSAR ANTONIO MOLINA

César Antonio Molina,

Premio Europeo Alberico Sala


El galardón, otorgado por críticos internacionales, le será entregado el próximo sábado 29 de mayo en Milán

 

César Antonio Molina (poesía), Alberto Arbasino (narrativa), Massimo Franco (periodismo) y Simone Caltabellota (opera prima) han sido los vencedores del año 2010, del Premio europeo Alberico Sala. Un jurado internacional compuesto por críticos de Italia, Gran Bretaña, Francia y España lo decidió así.


César Antonio Molina lo fue por toda su obra poética, traducida a las lenguas del jurado, y por igual motivo la obra de Alberto Arbasino, uno de los más grandes narradores italianos de la segunda mitad del siglo XX, cuya obra completa en dos volúmenes está publicada por Mondadori. El premio le fue comunicado a César Antonio Molina mientras se encontraba en la Feria del Libro de Turín presentando la edición italiana de su libro de relatos Fuga del amor, editado en España por Destino y en Italia por Ponte alle Grazie. La presentación estuvo a cargo de Ernesto Franco (director de Einaudi) y los escritores Franco Marcoaldi y Claudio Magris. Todos destacaron la originalidad del libro, así como la excelencia de sus temas y su magnífica escritura.

Algunos de los anteriores ganadores de las pasadas ediciones han sido Rafael Alberti, Mario Vargas Llosa, el premio Nobel de Literatura Josif Broodskij, Pietro Citati, Zanzotto, el recientemente fallecido Edoardo Sangueneti, Evtushenko o Adonis.


El acto de entrega de los premios se celebrará el próximo sábado 29 de mayo en Milán. Como homenaje a su obra, el gran actor italiano Alessandro Quasimodo, hijo del Premio Nobel de Literatura, el poeta Salvatore Quasimodo, leerá una selección de sus poemas traducidos al italiano y publicados por la editorial Dante y Descartes (2007) bajo el título de Custode delle antiche forme.

LOS CUENTOS DE ROFOLFO WALSH

LOS CUENTOS DEL PERIODISTA

Por Daniel GASCÓN

Rodolfo Walsh (Choele-Choel, 1927 – Buenos Aires, 1977) fue escritor, traductor y periodista. Militó en Montoneros, fue uno de los fundadores de la Agencia Latina en Cuba –donde descifró unos mensajes que anunciaban la invasión de Bahía de Cochinos-, creó la agencia ANCLA y fue acribillado por los sicarios de la Junta Militar argentina: su cuerpo nunca se ha encontrado. Walsh decía que tenía prejuicio a favor de la literatura “breve” y otro a favor de la literatura “útil”. 451 Editorial ha recuperado dos de sus reportajes: ‘Operación Masacre’, sobre el fusilamiento de un grupo de civiles en 1956, tras el levantamiento del general Valle, y ‘¿Quién mató a Rosendo?’, que bucea en el sindicalismo peronista. Viviana Paletta se ha encargado de la edición y el documentado prólogo de ‘Cuentos completos’ (Veintisiete Letras, 2010).

‘Cuentos completos’ reúne los relatos que Walsh publicó en cuatro libros –‘Variaciones en rojo’, ‘Los oficios terrestres’, ‘Un kilo de oro’ y ‘Un oscuro día de justicia’-, y otros que aparecieron en revistas y compilaciones.  Muestra la evolución literaria de Walsh –especialmente en el caso de ‘Las tres noches de Isaías Bloom’, del que se incluyen dos versiones- y reúne narraciones muy distintas: hay cuentos tempranos que recuerdan a Borges; historias de campo y militares e incluso breves textos fantásticos, pero predominan los relatos policiales. Aunque las tres historias de su primer libro, ‘Variaciones en rojo’, son más bien clásicas, poseen habilidad e ingenio; el tono bordea la parodia y el detective es un corrector de pruebas. Walsh empleó el nombre del corrector para firmar otros relatos, como los que protagoniza el comisario Laurenzi: son más costumbristas, humanos y crepusculares, y reflexionan sobre la justicia y sus errores.

Los cuentos más ambiciosos de Walsh mezclan la inquietud social y política con una prosa brillante y la búsqueda de la originalidad formal: es el caso de ‘Fotos’ y ‘Cartas’, donde la transcripción del habla popular y una técnica de collage construyen un mundo íntimo y un panorama histórico, y de ‘Esa mujer’, un relato excepcional y abrupto donde un militar y un periodista hablan del cadáver de Eva Perón, que embalsamó el aragonés Pedro Ara. El mismo gusto por la experimentación aparece en otra de las grandes piezas del libro, ‘Nota al pie’, donde el texto marginal se convierte en el elemento principal del relato, y documenta el aprendizaje y el agotamiento de un traductor.

La violencia es otra de las constantes del libro, y un elemento esencial de un ciclo de tres cuentos ambientados en un internado católico: ‘Irlandeses detrás de un gato’, ‘Los oficios terrestres’ y ‘Un oscuro día de justicia’, en el que un cura obliga a los chicos boxeen entre sí, y un alumno sueña con que su tío Malcolm vaya al colegio y dé una paliza al sacerdote. El cuento se basa en las experiencias de Walsh, pero, como otros textos del autor, es también una alegoría sobre la venganza y la justicia, y sobre la seducción y la fragilidad de los héroes.

Rodolfo Walsh. Cuentos completos. Edición y prólogo de Viviana Paletta. Veintisiete Letras. Madrid. 644 páginas.

Esta reseña apareció en Artes & Letras / HERALDO DE ARAGÓN

LAS FOTOS DE LESZEK KOWALSKI

 

 

 

 

 

 

 

 

ESPECIAL DE 'BORRADORES' DESDE EL PALACIO DE SÁSTAGO

[Especial de Borradores desde el Palacio de Sástago. Invitados: Cristina Palacín, diputada de Cultura; José María Martínez Tendero, pintor; Montse de Vega, fotógrafa, y Miguel Ángel Pallarés, historiador. Reportajes: la jornada de presentación durante doce horas de libros en la plaza de España; ‘Emparejados’, pinturas de Eduardo Lozano y Cristina Herrero; la novela ‘Dime quién soy’ de Julia Navarro, y entrevista con Tahar ben Jelloun.]

 

Borradores se emite mañana desde el Palacio de Sástago. Instala su plató en el patio de columnas, entre los cuadros de José María Martínez Tendero.

 

Acuden al patio central del palacio renacentista la diputada de Cultura de la Diputación de Zaragoza Cristina Palacín, que explica las líneas maestras de su trabajo: la apuesta por el arte contemporáneo, el Cuarto Espacio, el monasterio de Veruela, y ratifica su compromiso con la Casa del Traductor de Tarazona. José María Martínez Tendero, que ofrece una retrospectiva de 40 años de pintura, desde 1971 a 2010, analiza su trabajo: su interés por los bodegones, las arquitecturas, los cuadros de historia y la incuestionable fascinación de su técnica; se emite un extenso vídeo de su obra. Y la fotógrafa Montse de Vega y el historiador Miguel Ángel Pallarés hablan de dos de sus últimos proyectos: una monografía sobre el Canal de las Bardenas y otra sobre los paisajes del Matarraña, que están ilustradas con espléndidas fotos que el espectador verá.

 

El programa, además, ofrece cuatro reportajes: uno sobre ‘la presentación más larga del mundo’ de libros en la plaza de España, días atrás, en la que participan su coordinador Juan Luis Saldaña, y poetas como Nacho Escuín, David Mayor, Ana Muñoz, y narradoras como Eva Hinojosa, entre otros; también se visita la muestra ‘Emparejados’ de Eduardo Lozano y Cristina Herrero en A del Arte; se ofrece una extensa entrevista con la escritora Julia Navarro, que acaba de publicar su novela más ambiciosa, ‘Dime quién soy’ (Plaza & Janés), y otra con el escritor marroquí, instalado en París, Tahar ben Jelloun, autor de libros como ‘El niño de arena’, ‘La noche sagrada’, textos sobre el Islam y uno dedicado a su madre, enferma de Alzheimer.

PREMIO PARA MÍCHEL ROYO

 

Miguel Ángel Royo gana el XX Premio

 

de Narrativa Corta 'Ciudad de Villa del Río'


El autor zaragozano Miguel Ángel Royo Pallarés ha ganado, con su obra 'Palmeras en el horizonte', el primer premio del vigésimo concurso de Narrativa Corta "Ciudad de Villa del Río", convocado por el Ayuntamiento de esta localidad cordobesa y dotado con 3.000 euros y estatuilla.

La obra ganadora, un símbolo de la felicidad inalcanzable, está escrita en un formato muy original que mezcla prosa y verso, según la nota difundida por Diario Córdoba.

En la modalidad comarcal, la obra ganadora fue 'Mi gran mentira', de Jesús Leirós León, con un premio en metálico de 500 euros y la estatuilla de la fachada del Ayuntamiento.

El fallo se hizo público el sábado 22 de mayo, en el Teatro Olimpia de Villa del Río.

 
Michel Royo, con toda la amabilidad del mundo, como siempre, me manda el inicio de su texto.
 
Palmeras en el horizonte

 

Por Michel ROYO

 

Si esta ciudad fuera más pequeña nos apuntarían todos los dedos de la calle y muchos dispararían con gusto el plomo envenenado de su desprecio, balas afiladas como las miradas hipócritas de la mitad de mis compañeras de curso, que se pagan los estudios con ejecutivos, mejor que yo, que no tengo más remedio que ir todos los fines de semana a servir litros de cerveza a pandillas de adolescentes tan insaciables como incapaces de amortiguar con sus gritos el martillo inapelable de mi padre,

que no vuelva a poner los pies en esta casa,

sentencia que me condena a cien años y un día de destierro y que condena a mi madre a derramar una cadena perpetua de lágrimas negras por inhóspitas mazmorras hasta que por fin se atreve a llamar, casi a escondidas, no para reprochar

¿cómo nos puedes hacer esto?

ni para lamentar

¿qué es lo que hemos hecho mal?,

sino para saber, y la imagino con dos corazones,

¿qué tal estás?, ¿necesitas algo?,

y yo, con una lágrima atragantada,

no mamá, no necesito nada,

qué puedo necesitar si llego a casa agotada de las clases de teatro y Ousmane me seduce con el marfil de sus ojos, si vuelvo rendida de servir litros desalmados y Ousmane me ilumina con su risa de luna, si parezco desahuciada tras la lectura a los enfermos del hospital y Ousmane me revive con el fuego susurrante de su aliento,

más que a las islas desiertas y sus tesoros, más que a las alfombras voladoras y las lámparas maravillosas, más que a las huellas de un paseo solitario por las playas del invierno,

no mamá, no necesito nada,

qué más puedo necesitar salvo decirte que te adoro, que no quería causarte tanto sufrimiento inútil, que sólo quería ser feliz y hacer felices a los demás, así de sencillo...

*Las tres fotos de Miss Aniela. Autorretratos.

 

ENTREVISTA CON SARA FACIO

ENTREVISTA CON SARA FACIO

Sara Facio: "El fotógrafo debe tener visión,

 intuir lo que va a pasar"

 

 

El jueves inauguran una retrospectiva sobre su obra, un clásico de la fotografía argentina.

 

 

Por Juan Carlos ANTÓN / La Nación

 

Es un choque. Leo, fotógrafo, menos de 30, vestido con bermudas, collar tribal, remera, zapatillas. Ella, Sara Facio, 76, una institución de la fotografía, pantalón impecable, blusa, modales finos, le llama la atención. Lo hace con cariño, pero lo hace. "Aunque se peleen conmigo, los reporteros gráficos tienen que volver a vestirse bien. Cada cosa en su lugar, yo también fui reportera gráfica. A mí no me vas a decir que él va a una fiesta así¿". Leo se defiende: "De acá me mandan a la Casa de Gobierno, para ese lugar a lo mejor no estoy adecuado, pero después tengo que ir a la Villa 31. De última, es un detalle menor". "Es una cuestión de respeto -insiste ella-. Decile a tu jefe que si estás diez horas en un piquete, después no podés ir a un funeral".

Plantarse. Ella lo hizo. Políticamente incorrecta, Facio se jacta de una reivindicación: "Una de mis mayores luchas fue que figure el nombre de los fotógrafos en las notas. Dejé de trabajar en medios por eso. Si vos hacés algo bueno, te gusta que pongan tu nombre". Con estas posturas y la inobjetable calidad de sus obras, Facio fue forjando a través de las décadas un espacio trascendente en la vida cultural. A partir del jueves, neófitos y conocedores tendrán la oportunidad de mensurar por sí mismos su trabajo. Ese día, en Imago Espacio de arte, abre Sara Facio antológica, una muestra en la que se pasa revista a 176 trabajos de la artista entre 1960 y 2005. Se trata del balance de una trayectoria que empezó cuando la jovencita nacida en San Isidro decidió despegarse de sus primeros sueños de ser pintora para dedicarse a la fotografía. "En un viaje a Alemania en el 55 y luego con mi maestra Annemarie Heinrich, me di cuenta de que se podía hacer una cosa creativa con la fotografía. Preferí estar en la calle, ver, contactarme con la vida, a pasar todo el día encerrada en mi estudio".

-Después se relacionó mucho con los que retrataba...

-Lo que más me gustaba era el elemento humano. Primero, desconocidos y anónimos. Después empecé a interesarme por la gente que admiraba. Era una gran lectora y empecé a hacerles fotos a los escritores. Me decían "cómo vas a hacer a escritores plomos, con una biblioteca atrás". Pero no. Había mucho más que eso.

-Hizo "la" foto de Cortázar: cigarrillo en la boca, mirando al frente.

-Quedó. Cortázar hacía muchos años que faltaba de la Argentina. De pronto encontró en París una persona joven, que hablaba con tono porteño. Hubo una comunicación inmediata. Otra amistad fuerte fue con Pablo Neruda. A la semana de parar en un hotelucho que estaba a una cuadra de su casa, me invitó a hospedarme con él y su familia.

Si algo desveló a Sara Facio fue que la fotografía tenga el reconocimiento que se le negaba. Lo logró con la creación del Patrimonio fotográfico del Museo Nacional de Bellas Artes, en 1995. "Es un espacio dedicado a la fotografía creativa en el que entra, por supuesto, la buena fotografía periodística".

-¿Qué la hace buena?

-En general, una imagen periodística tiene que transmitir un hecho y no necesita epígrafe. Si te la tienen que explicar, pierde. El fotógrafo periodista debe tener visión, intuir lo que va a pasar. Si saca a alguno que está apuntando con un rifle, después de que tiró la bala no sirve. A mí lo que me gusta es la foto instantánea total.

-A usted se la elogia mucho. ¿A qué lo atribuye?

-Soy una persona introvertida, una chica de su casa (sonríe pícara). Si lo que hago gusta, me pongo contenta pero no me la creo. Como curadora valoro el trabajo de la gente más allá de gobiernos o amiguismos.

-¿Cómo ve la política cultural?

-No me gusta la política, me in teresa que haya gente preparada para dirigir. Cuando empezó la democracia fue bueno abrir todo, que todo fuera gratis. Ahora, me parece un poco populista. Que en Casa de Gobierno haya un recital todas las semanas me resulta demasiado, sobre todo si son siempre los mismos.

La charla se interrumpe. La llaman y consultan. Hay que empezar a colgar las fotos en la galería. Entre las imágenes de la muestra, se destaca una: Los muchachos peronistas, tomada a cuatro jóvenes el día del funeral de Perón. "Va a estar, pero habrá una serie nueva que cubre desde la vuelta a la muerte de Perón. Entonces trabajaba para France Press y Gamma, son fotos que me quedaron. La otras las mandé a Europa y nunca más las vi".

Su trabajo como editora es lo que la ocupa hoy. Hace dos años Facio dejó la fotografía por una caída que le produjo heridas en las manos. "Lo tomé como un aviso de que parara, así que le saco fotos a mi gatita. Ahora decime que no es linda y te pego".


-¿No extraña?

-No, sigo inmersa en la fotografía con la editorial. Para trabajar debería estudiar, hoy tendría que hacer fotografía digital.

-¿Qué opina de lo digital?

-Copó todo, incluso la parte filosófica. Se decía que la fotografía era la verdad. Ahora puedo sacarte una foto a vos y al lado poner a Bill Clinton. Con el photoshop nunca más vas a ver las caras reales de las personas, ni los cuerpos, ni los paisajes.

-¿Y no tiene ganas de aprender?

-Tengo 76 años, ¿qué querés, que sea como los políticos que siguen en el poder a toda costa?

La charla termina. Empieza la sesión de fotos. Sara, coqueta, dice que tiene la cara cansada. Leo la anima. Al final, él se saca una foto junto a ella mirando a un espejo. En el abismo que los separa, se ve una cámara de fotos.

 

La foto de Sara Facio es de Leo Vacas. Las demás son suyas: Cortázar, ella misma, Bioy Casares y Jorge Luis Borges. He recibido de Carlos Galeano este artículo, compre varios libros de Sara Facio cuando estuve en Argentina y me parecía bonito traerlo aquí.

 

EL GARRAPINILLOS: ADIÓS A TODO ESO...

El Garrapinillos de Regional Preferente jugaba hoy su último partido y su última oportunidad de salvar la categoría. Casi nada le favorecía: su posición en la tabla, las combinaciones y, aún menos, las bajas y expulsados propios. Se desplazaba a Calamocha, que posee un campo excelente para la práctica del fútbol. En el Hotel Fidalgo, en compañía de José Luis Campos, el presidente del club nos dijo que el equipo tenía 130 fichas. El césped es maravilloso, parecía de Primera División, impecable; las instalaciones me parece que dejan algo que desear: no existe una sola tribuna para días, como los de ayer, de lluvia, y todo da una cierta sensación de desaliño.

El Garrapinillos formó con Sergio; Francho, Juanda, Vallestín, Camino y Adrián Segarra; Diego, Mario Martín, Oscar; José y Adrián Pérez. Al principio, parecía que los visitantes se hacían con el ritmo del partido y que incluso generaban dos claras ocasiones de gol, a servicios de Diego. Pero en uno de esos balones cruzados al área, el Calamocha tomó ventaja. El partido desde entonces fue de toma y daca; los locales triangulaban bien, defendían bien su posición con una línea de cuatro, y el Garrapinillos zozobraba en el centro, en la zaga y se mostraba impreciso y fallón arriba. Óscar Zambra marcó desde lejos con un disparo que le botó al portero y que mereció este comentario en la grada: “El gol que le marcaron a Arconada en la Eurocopa de Francia”. Oí eso textualmente.

Cuando moría la primera parte, apareció la lluvia. Una lluvia suave que amainaría poco a poco y dejaría salir un suave sol de primavera. En la segunda parte, el Garrapinillos parecía más entonado; en los diez primeros minutos jugó a su gusto, atacó, pareció dominar la situación. De un balón perdido en la media luna rival, derivó un contragolpe largo y bien trabajando del Calamocha, tan vertiginoso como preciso, que acabó en gol. Poco después, el Calamocha (ayer los rojillos; los visitantes iban de blanco) incrementó su ventaja en dos ocasiones: se colocó 4-2. Jorge Rodríguez entró en el campo en lugar de Camino, y Quique reemplazó a Segarra; este fue el tercer choque en el que coincidió con su hermano Diego en el equipo principal de Garrapinillos. El equipo pareció mejorar: Jorge, menudo y vivaz, jugó muy  bien en el corte y subiendo el balón; se alió con Mario Martín y con Óscar. Incluso fue aplaudido por el equipo y el público rival. Luego entrarían Pirri y Néstor, reduciría diferencias de nuevo Óscar, que falló otros dos ‘mano a mano’ con el arquero, y así acabó el partido. 4-2, victoria del Calamocha y descenso a Primera Regional del Garrapinillos. Diego volvió a correr metros y metros sin conocimiento en el puesto de mediocentro, estuvo mejor en la recuperación que en el pase, especialmente en la segunda parte, pero derrochó esfuerzo y, de nuevo, en su sexto o séptimo partido completo, demostró que puede jugar en el equipo, que necesita hacerse más fuerte en las disputas y que debe mejorar la conducción de balón y, sobre todo, el pase en corto y en largo. Sin duda, debe asumir más responsabilidades en la recepción del balón desde la defensa y precisar sus impactos.

Fue una lástima el descenso. Hacía muchos años que no veía un equipo tan de cerca, un equipo de Regional quiero decir –desde mis años como masajista del Penouqueira, desde mis años como jugador del Atlético de Arteixo…-, y me ha impresionado la tensión, la pelea, la desesperación, el espíritu de lucha, el afán de quedarse en la categoría. El Garrapinillos ha intentado hacer una piña con sus jugadores, han organizado cenas, encuentros, pero al final no se ha encontrado la fórmula para sobrevivir. No se han cuidado algunos detalles: demasiadas protestas, demasiados enfados contra los árbitros que rara vez rectifican, quizá también se jugó demasiado en largo y dándole muchos metros a los rivales. Han pesado mucho las expulsiones, mucho más que las lesiones. El equipo empezó con un 4-4-2, o con un 4-3-3, y acabó jugando de otro modo: con tres centrales, dos carrileros largos, dos medios y tres puntas, uno de ellos con mucha libertad, Óscar, que ha sido el goleador del equipo.

 

En este partido se despedían algunos jugadores y se despedía, especialmente, el entrenador Ismael ‘el Bola’, que intentó dejar el conjunto en la categoría en que logró situarlo tras la magnífica campaña anterior.

 

*Entre el viaje en autobús y el descanso acabé de leer el nuevo poemario de Justo Navarro, ‘La vida social’ (Pre-Textos. La cruz del Sur), un libro realmente personalísimo, cada poema es una metáfora en sí mismo, un enigma, una historia sugerida que plantea un sinfín de interrogantes. Hay poemas espléndidos al miedo, dos o tres, al padre, poemas de amor, relatos con suspense, y algunos que reflejan un extraño clima onírico y a la vez muy cotidiano de los secretos de familia.

[En la foto, el Garrapinillos de la campaña anterior que ascendió; abajo, Diego, el primero desborda, y Jorge. que marca un gol en el campo del Salvador.]

VERÓNICA CASAS Y LOS DRAGONES

VERÓNICA CASAS Y LOS DRAGONES

Verónica Casas publica ’Cinnabaris’, un libro ilustrado de dragones, en Norma

Nacida en Zaragoza en marzo de 1980, Verónica Casas demostró desde muy niña un gran interés por el dibujo y la pintura, lo que le llevó a encaminar su formación académica hacia las Bellas Artes. Mientras cursaba estudios de Técnico Superior de Ilustración en la Escuela de Artes de Zaragoza, colaboró en varios fanzines y revistas ecologistas, y participó en numerosas exposiciones colectivas. Terminando dicha etapa en el estudio del ilustrador Luis Royo.

Años después cambió de ciudad para cursar Ilustración y Aerografía en la Escuela Joso de Barcelona.

Muy influenciada por la literatura fantástica de autores como J. R. R. Tolkien o Tad Williams, y películas como "Cristal Oscuro" o "Dentro del Laberinto", su trabajo está poblado de hadas, duendes, dragones y densos bosques, y se caracteriza por una particular atención a los pequeños detalles. Sus técnicas favoritas son el grafito y las acuarelas, pero la mayoría de sus trabajos están realizados con acrílicos y gouaches.

Sus trabajos han sido publicados tanto en España como en EEUU en juegos de rol, CCGs, revistas y portadas de libros. También cuenta con dos colecciones de postales y varias series de pósters autopublicados.

En 2010 acaba de publicar su primer libro de ilustraciones "Cinnabaris" de la mano de Norma Editorial. Un trabajo donde la figura del dragón es el protagonista y nos sumerge en un mundo de fantasía. Este libro ya se ha presentado en Zaragoza y en Barcelona.