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Antón Castro

MARY BEARD CONVERSA CON DANIEL GASCÓN

MARY BEARD CONVERSA CON DANIEL GASCÓN

Entrevista a Mary Beard: “La cultura occidental está

organizada para asegurar que los hombres lo tengan todo”

La historiadora publica Mujeres y poder (Crítica), un breve manifiesto sobre los orígenes de la misoginia y el papel de las mujeres en la vida pública.
 
http://www.letraslibres.com/espana-mexico/cultura/entrevista-mary-beard-la-cultura-occidental-esta-organizada-asegurar-que-los-hombres-lo-tengan-todo
13 febrero 2018

Mary Beard, catedrática en Cambridge y editora de The Times Literary Supplement, es una referencia en el estudio del mundo clásico. Acaba de publicar Mujeres y poder (Crítica), un libro breve, irónico y contundente sobre las mujeres y la vida pública: sobre la relación entre el sexo y el discurso público, los obstáculos a lo largo de la historia y la actualidad, el origen y la pervivencia de imágenes y estereotipos misóginos.

La primera parte de Mujeres y poderque surge de un texto apareció hace años en Letras Libres, trata de la voz pública de las mujeres. Habla de cómo las mujeres eran silenciadas en el mundo clásico y a lo largo de la historia. Dice que el discurso público era una de las características que definían la masculinidad.

Sí, lo que es crucial es que no es solo que las mujeres fueran silenciadas, sino que era una señal del hombre adulto que demostrara su masculinidad silenciando a las mujeres. Esa es una de las lecciones de la historia de Telémaco y Penélope: mandar callar a su madre forma parte de su proceso de crecimiento.

Hay dos excepciones, sostiene. Una, cuando hablan como víctimas y mártires (normalmente justo antes de morir). Y luego, cuando son portavoces de intereses sectoriales. Muy pocas veces podían hablar de los intereses comunes, de los problemas de la sociedad en su conjunto. ¿Hasta qué punto cree que esto sigue siendo así?

Creo que ese sigue siendo en buena medida el patrón. Reino Unido ha tenido dos primeras ministras, pero nunca ha habido una mujer al frente de economía o el ministerio de defensa. Y las políticas suelen ocupar puestos en sanidad, asuntos sociales, etc. Si miras los libros de grandes discursos, los de las mujeres responden también a este patrón. Incluso podrías decir que eso se aplica al #MeToo: esto no es restar méritos al movimiento, sino contextualizarlo. Se puede elogiar a las mujeres por señalar su condición de víctimas… no tanto por tener opiniones sobre el Mercado Único.

Muestra que muchas de las actitudes, metáforas o comparaciones sobre las mujeres llegan de una larga tradición. Cómo el mito de la Medusa se emplea para atacar a Hillary Clinton, Theresa May y Angela Merkel, por ejemplo. ¿En qué sentido este conocimiento del pasado puede ayudarnos en el presente?

Nos hace más conscientes de los símbolos que utilizamos y expone su significado. Si de verdad queremos entender esas cabezas cortadas sangrantes y por qué se usan, tenemos que pensar más seriamente sobre el lugar de donde vienen. Dudo que la gente quisiera tener la cabeza de la Medusa en sus tazones si conocieran la historia de sus orígenes. Hay algo que bordea lo pornográfico en presentar a las mujeres políticas de ese modo.

El ejercicio del poder, que está relacionado con el discurso público, ha sido hasta hace poco una actividad masculina. Y demuestra cómo muy a menudo se sigue percibiendo así. Con frecuencia se pedía a las mujeres que tuvieran actitudes más “masculinas”. Dice que a veces las mujeres que “lo lograron” no reproducían comportamientos masculinos tradicionales. También dice que tenemos que mirar el poder de otro modo.

La táctica más común para las mujeres que quieren tener actividad en política es adoptar rasgos masculinos: bajar el tono de voz, llevar pantalones. Solo de vez en cuando consiguen redefinir un atributo femenino tradicional como atributo de poder. El bolso de Margaret Thatcher es un ejemplo muy bueno. Hay algo de esa clase en los zapatos de Theresa May. Sí, hay que mirar el poder de otro modo. Tenemos que hacer que sea menos algo que “yo” tengo y por tanto tú no: algo que se comparte y no algo que se empuña, como si fuera una espada.

Al mismo tiempo, muchas reglas y costumbres fueron creadas por hombres y para hombres. Por ejemplo, era relativamente común que los políticos hombres tuvieran hijos, pero a menudo las líderes políticas mujeres no tenían hijos.

Ese es uno de los grandes temas. Sin duda, a lo largo de los últimos cincuenta años o así, algunas mujeres han tenido carreras satisfactorias e incluso poderosas, pero han pagado un precio muy elevado… No han tenido ni familia ni hijos. Los hombres nunca han tenido que pagar ese precio. De hecho, como dices, el funcionamiento de la cultura occidental está básicamente organizado para asegurar que los hombres lo tengan todo, la experiencia humana completa.

Una idea muy interesante en el libro es el concepto de dar a las mujeres el derecho a equivocarse. Parece que tienen menos oportunidades de cometer errores, mientras que sus colegas hombres siempre pueden tener una segunda oportunidad.

Es lo que más me asombró, me di cuenta cuando terminaba de escribir el libro. A las mujeres se las juzga mucho más severamente por errores que en los hombres se disculpan. Piensa en Hillary Clinton y sus emails. Vale, fue un error, pero un error que han cometido hombres. Me impresionó especialmente cuando oí dos entrevistas con políticos británicos en la pasada campaña. Las dos fueron desastrosas, ninguno de los dos entrevistados conocía los datos. La mujer, Diane Abbott, fue masacrada en los periódicos; no estaba capacitada para estar en el gobierno, etc. (más tarde resultó que estaba enferma). Al hombre (Boris Johnson) lo trataron como a un niño travieso. Qué mal, Boris, la próxima vez haz los deberes.

Aunque la investigación empírica ha mostrado que son efectivas, a veces las cuotas son criticadas. ¿Qué opina de ellas?

Me hace sentir un poco incómoda (no querría que me dieran una cátedra en una universidad para cumplir una cuota). Pero hay señales de que ha funcionado en algunos casos y ha hecho algo para rectificar las desventajas que afrontan las mujeres. Así que probablemente es una buena manera de impulsar un cambio (un poco de discriminación positiva para equilibrar la negativa).

Uno de los grandes fenómenos de 2017 fue el #MeToo, que tiene que ver con el poder y el sexo. ¿Cómo analiza el movimiento, y hasta qué punto cree que van a cambiar las cosas? Ha habido también controversias al respecto. Masha Gessen escribió en The New Yorker sobre la necesidad de establecer distinciones y gradaciones. Margaret Atwood fue criticada por defender la presunción de inocencia, en un caso ocurrido en Canadá. Autoras francesas criticaron lo que consideraban excesos del movimiento. ¿Qué opina?

Creo que en muchos sentidos es un momento importante, pero tenemos que ver si actúa como punto de inflexión, en qué medida en cinco años parecerá un momento que pasó (y, como he dicho antes, son mujeres hablando de mujeres a la manera tradicional). Hay cosas que me preocupan. En primer lugar, ha sido un movimiento muy centrado en las celebridades, más preocupado por las actrices y Hollywood que por mujeres comunes junto a la fotocopiadora normal (creo que fue valiente por parte de las mujeres de Hollywood. Pero ahora necesitamos abarcar más). También coincido con Atwood en que tenemos que respetar los procedimientos legales, de lo contrario todo se echará a perder. Inocente mientras no se demuestre lo contrario es un principio que se debe aplicar en todas partes: para el asesinato, el hurto en una tienda y el asalto sexual. Mi prioridad es que esos tipos no vuelvan a hacerlo. Y con eso no quiero decir que no debería haber comportamiento inadecuado nunca más (no quiero vivir en un mundo en el nunca nadie se comporte de manera inadecuada, lo que quiero es detener que el comportamiento inadecuado sea sistemático). Supongo que si pudiéramos asegurarnos de que esos tipos paran ahora y para siempre, les daría la amnistía por sus delitos pasados. Tenemos que centrarnos en el futuro.

También explica que las quejas o las denuncias de las mujeres tienden a ser matizadas o caracterizadas, por ejemplo por los periodistas. Y ha sufrido ataques desagradables, a menudo misóginos, en las redes sociales. ¿Cuál cree que es la manera de enfrentarse a eso, tanto socialmente como en la red?

Mi táctica es señalarlo. Hace poco hablé con una agencia de prensa. Cuando salió publicada la entrevista me describían como “the outspoken professor of classics”. Escribí al periodista para decir que nunca habría dicho eso de un colega hombre. Outspoken [franca, sin pelos en la lengua] implica que una mujer habla donde no debería. Intenta decir: “ilustre profesora”. Es una gran diferencia. En general creo que todos tenemos que encontrar la manera de estar cómodos en las redes sociales. No hay una respuesta válida para todos. Antes me decían que no contestara y bloquease a los trolls. Pero pronto me pareció que era lo mismo de siempre: ¡decir a las mujeres que se aguantaran calladas!

 

*Tomo la foto de aquí: 

http://www.independent.co.uk/arts-entertainment/tv/news/mary-beard-roman-britain-bbc-schools-cartoon-ethically-diverse-black-white-a7879991.html

 

PROGRAMA COMPLETO DE PABLO SERRANO

Natalio Bayo. Variaciones goyescas (Pl 04)

 Del 31 de enero al 20 de mayo de 2018

La exposición Natalio Bayo. Variaciones Goyescas se celebra con motivo de la concesión del Premio Aragón – Goya 2014 al artista, destacando por parte del jurado “su vitalidad creativa, su versatilidad, su profundo conocimiento de toda la técnica y género artístico y la creación de un universo plástico con un imaginario propio que incluye una visión personal de Goya y de Aragón”.

En esta muestra, Natalio Bayo aborda los Desastres de la guerra y las Pinturas negras en dos series de obras pictóricas, realizadas expresamente en 2017 para esta exposición. Se trata de 38 obras de técnica mixta (creta y tinta china) sobre cartón y 10 óleos sobre yute, que conforman sus Variaciones sobre los Desastres de la Guerra y sus Inspiraciones sobre las Pinturas Negras, en las que el artista recrea el dramatismo, la atrocidad y el espíritu crítico de las estampas y frescos de Goya, pasados por el personal filtro de Bayo. La exposición incorpora además dos series de grabados al aguafuerte y al aguatinta, según los Caprichos e Inspiraciones disparatadas, editadas en 1996 y 2014 respectivamente. En conjunto se trata de un diálogo del pintor con la obra de Goya, a la que doscientos años después considera plenamente actual.

Natalio Bayo (Épila, Zaragoza, 1945) recibe el Primer Premio “San Jorge” de pintura en 1970, otorgado por la Diputación Provincial de Zaragoza, destacándole como joven promesa, una distinción que le sirvió de acicate para dedicar toda su vida a la creación artística. En 2014 el Gobierno de Aragón le concede el Premio Aragón-Goya en reconocimeinto a toda su trayectoria artística, con cuyo motivo el pintor agradecido por tan honrosa distinción ha realizado la presente muestra.

Entre estos dos premios, y a lo largo de más de cuarenta y cinco años, transcurre una vida dedicada plenamente a la pintura en la que ha recorrido un largo camino, optando decidiamente por la figuración. 

 

Programación expositiva del IAACC Pablo Serrano 2018

 

 

El Departamento de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de Aragón presenta el calendario expositivo que el IAACC Pablo Serrano ha preparado para el 2018. La programación se articula en torno a siete líneas de trabajo: Premio Aragón-Goya, hitos del arte aragonés, creadores aragoneses, convocatorias abiertas de creación artística, arte y compromiso social, artes escénicas, y arte y literatura. 

Además de las muestras temporales, se recupera superficie expositiva con el Espacio Pórtico (zona de entrada junto a la tienda-cafetería) y la Sala 94, así llamada en referencia al momento en que se inagura el proyecto del museo. Próximas exposiciones: 

  • TRANVÍA TEATRO. 1987-2017. Los primeros años de una compañía. Hasta el 1 de abril de 2018
  • HNegra. Del 17 de enero al 18 de marzo
  • SERGIO MURO. Plain Happy-Felicidad absoluta. Del 24 de enero al 8 de abril
  • NATALIO BAYO. Variaciones goyescas. Del 31 de enero al 20 de mayo
  • REVISTAS CULTURALES. El papel de la diferencia. Del 4 de abril al 6 de mayo
  • XXIII Exposición de Arte Contemporáneo. Aspanoa. Del 17 al 29 de abril
  • CRISTINA HUARTE. Aún no estás sola. Del 25 de abril al 2 de septiembre
  • 3 artistas / 6 espacios. Del 15 de mayo al 19 de agosto
  • MIGUEL FLETA. El hombre y el mito. Del 16 de mayo al 14 de octubre
  • MODPORTRAIT 2017. Pintura realista. Del 30 de mayo al 17 de junio
  • ANA PALACIOS. Niños esclavos. La puerta de atrás. Del 27 de junio al 30 de septiembre
  • ESPACIO VISIONES. El sususrro en el paisaje. Del 29 de agosto al 23 de septiembre
  • YANN LETO. Safari. Del 19 de septiembre al 3 de febrero de 2019
  • VICENTE GARCÍA PLANA. El objeto de la memoria. Del 3 de octubre al 10 de febrero de 2019
  • VÍCTOR MIRA. Viaje de una generación. Del 10 de octubre al 6 de enero de 2019 
  • DANIEL MORDZINSKI. El fotógrafo de los escritores. Del 31 de octubre al 10 de marzo de 2019

La presentación de la nueva programación estará a cargo del Director General de Cultura y Patrimonio, Nacho Escuín y del Director del IAACC Pablo Serrano, Julio Ramón.

 

DANIEL GASCÓN: 'LA PARADOJA DEL ARTE'

LA PARADOJA DE LA CENSURA
En esta época de moralización del arte y estetización de la política exigimos más a los actores que a los políticos.
 
01 febrero 2018

Vivimos en un mundo en el que ya no se pueden ver las películas y las series de Louis CK por su mala conducta sexual. Kevin Spacey ha sido eliminado de All the Money in the World y de la nueva temporada de House of Cards por acusaciones de acoso sexual. Amazon anuncia que está planteándose rescindir el contrato que tiene con Woody Allen, a causa de unas acusaciones nunca probadas de abuso sexual que datan de hace un cuarto de siglo. La National Gallery of Art de Washington ha cancelado una exposición de Chuck Close, acusado de acoso sexual.

Algunas películas del año capturan el Zeitgeist. Una es Tres anuncios en las afueras, un relato sobre la venganza. Otra es Los archivos del Pentágono, que combina la reivindicación del periodismo fiscalizador del poder con un ángulo feminista. Es un género clásico y el dilema también lo es. La dueña del periódico, Katharine Graham (Meryl Streep), tiene que escoger entre la prudencia que recomiendan los abogados y accionistas y el arrojo que prefieren el director y los reporteros. El derecho a publicar solo se afirma publicando, explica Bradlee (Tom Hanks). La decisión correcta, que se defiende con tonos épicos, es, por supuesto, la contraria a la que han tomado las productoras y distribuidoras.

Mientras tanto, Donald Trump, que ha cumplido un año como presidente de Estados Unidos, tiene numerosas acusaciones de acoso sexual y fue grabado diciendo que si eres una estrella puedes "agarrar a las mujeres por el coño". Estos días se ha publicado que el abogado de Trump pagó ciento treinta mil dólares a una actriz porno para que no dijera que se había acostado con el actual presidente. La actriz ha negado que se produjera el encuentro sexual, pero como señaló The Onion, quizá lo más sorprendente es que no fuera la actriz quien pagara a Trump para que mantuviera el silencio sobre la relación.

Mientras tanto, en Italia lidera las encuestas Silvio Berlusconi, que fue condenado por pagar por servicios sexuales a una menor y por interceder para liberarla, cuando ella estaba detenida por robo, diciendo que era la sobrina de Mubarak. Berlusconi fue absuelto más adelante: de lo segundo, porque “no ocurrió”; de lo primero, porque “no es un crimen”. El político ha tenido otros problemas legales relacionados con la prostitución y los sobornos. En sus años en el poder se popularizó el término bunga-bunga.

Naturalmente, para rechazar la política populista e incompetente de Berlusconi o Trump no es necesario entrar en su machismo o su condición de predadores sexuales: su gestión reúne méritos de sobra. Pero el contraste es llamativo. Parece que, como decía una viñeta del New Yorker, no podemos exigir a quienes rigen los destinos políticos la moralidad que pedimos a quienes se encargan de entretenernos. Así, Kevin Spacey tiene una moralidad demasiado dudosa como para interpretar en la ficción a un personaje diabólicamente autoritario y criminal que ocupa un cargo que en la realidad ocupa alguien de moralidad como mínimo tan dudosa como la de Spacey. También se pide la retirada de cuadros o se critican obras literarias como Lolita (perseguidas en otro tiempo por los conservadores) porque la ficción debe dar buenos ejemplos: para malos ejemplos, parece, ya tenemos la realidad.

Este fenómeno puede verse como una consecuencia de la moralización del arte y de la estetización de la política, que José Luis Pardo ha descrito en Estudios del malestar o en el número de febrero de Letras Libres. No parece que esa moralización del arte sea buena para el arte y desde luego tampoco para la moral. Con respecto a la estetización de la política que vemos en Trump o Berlusconi, la mejor descripción son unas palabras del propio Woody Allen, que dijo que “la vida no imita al arte, sino a la mala televisión”.

*http://www.artyfactory.com/art_appreciation/portraits/chuck_close/chuck-close-frank.jpg

GRABACIÓN DE LA B.S.O DE 'MIAU'

GRABACIÓN DE LA B.S.O DE 'MIAU'

POR PRIMERA VEZ EN LA HISTORIA UNA SINFÓNICA ARAGONESA

GRABA LA BANDA SONORA DE UNA PELÍCULA PRODUCIDA EN ARAGÓN

 

Mañana lunes día 12 en el Auditorio de Zaragoza tendrá lugar lo que supone un pequeño hito histórico en la cultura de nuestra comunidad ya que la Sinfónica Ciudad de Zaragoza grabará la banda sonora del nuevo largometraje de Ignacio Estaregui, 'Miau', compuesta por el compositor zaragozano Luis Giménez. 

 

Nunca hasta este momento se había dado en Aragón este encuentro entre el cine aragonés y la música sinfónica hecha en nuestra tierra. Los directores o autores de bandas sonoras solían tener que realizar este trabajo fuera de la comunidad, pero ahora los responsables de la productora Estaregui, Sendino & Machín han logrado grabar su banda sonora en Zaragoza. Todo ello ha sido posible gracias a una fuerte voluntad de encuentro y trabajo en común tanto por parte de la productora, del compositor y de la orquesta sinfónica que una vez más demuestra su compromiso con el resto de las artes y la industria cultural aragonesa.

 

Para la grabación de mañana se contará con la dirección musical de Miquel Rodrigo, medalla de oro en la XXIII Mostra de Cinema del Mediterráneo, galardón que compartió con el director Spike Lee, por su larga trayectoria como director de músicas para el cine. Miquel Rodrigo es además el principal director invitado de la orquesta zaragozana. La grabación de la banda sonora tendrá lugar mañana lunes día 12 en la sala Mozart del Auditorio de Zaragoza y contará con una plantilla de unos 30 instrumentistas.

 

JOAQUÍN SÁNCHEZ VALLÉS: UN DIÁLOGO

https://www.heraldo.es/noticias/ocio-cultura/2018/02/08/joaquin-sanchez-valles-procurado-limpiar-mis-poemas-ganga-sentimental-1223658-1361024.html

 

Joaquín Sánchez Vallés, poeta y narrador, en Madrid, donde vive desde su jubilación.
Joaquín Sánchez Vallés, poeta y narrador, en Madrid, donde vive desde su jubilación.Elvira Sánchez Mairal

Joaquín Sánchez Vallés (Huesca, 1953) es uno de los poetas más finos, rigurosos y más galardonados de Aragón; ha ganado el Esquío, el Luis Cernuda, el Zenobia, de poesía; el Francisco Ayala de narrativa. Algunos de sus poemarios son ‘Preludio y fado’, ‘Pasos en el jardín’, ‘Páramos del amor’ y ‘Fados huérfanos’. Su última novela, de carácter histórico, género que siempre le ha interesado, es ‘El juglar de Languedoc’.

Tras 37 años en la enseñanza y en Zaragoza, se ha instalado en Madrid. En la página de Parnaso 2.0 del Gobierno de Aragón escribió literalmente: "Finalmente, desengañado de Zaragoza, de la enseñanza, la escritura y el amor, decidió jubilarse de todo y se exilió en Madrid. Se trasladó a Madrid y allí vive y escribe". O, al menos, escribía. Publica ‘Restos de luz en una cesta’ en Prensas Universitarias en su colección La gruta de las palabras y se presenta esta tarde, a las 20.00, en la FNAC en compañía del profesor Antonio Pérez Lasheras.

¿Cómo presentaríamos el libro?

‘Restos de luz en una cesta’ es el final de un proceso. Expresa en buena medida el desengaño, el desaliento y el sinsentido no solo de la poesía o la literatura, sino de mi propia vida personal.

Casi nos deja preocupados.

No quiero entrar en explicar mi vida personal, porque no debe hacerse, solo diré que algunas tristes experiencias me han llevado al terreno de la desolación. Y esa desolación ha tenido expresión en mi obra poética, no solo como manifestación de una frustración emocional y sentimental, sino como desolación de la propia poesía. Eso es lo que digo y siento como poeta.

¿Qué quiere decir?

Que como persona particular no soy tan negativo. Hay muchos alicientes en mi vida: están mis hijas, los viajes, los paseos por el campo, la música, el teatro...

Vayamos un poco más al grano entonces. ¿Cómo entiende usted la creación poética?

Me he dado cuenta de que el camino de la creación poética conduce (al menos en mi caso), si se plantea con auténtica exigencia, a la imposibilidad de la palabra y en último término al silencio. Durante muchos años he ido afilando y decantando el lenguaje poético, buscando hacerlo más incisivo, más íntimo y más puro. Sin abandonar la emoción, he procurado limpiar el poema de ganga sentimental. Eso es situarse en el filo de la navaja y, finalmente, he decidido que no tenía ya nada más que decir. Por lo menos, no tenía nada nuevo que decir.

Leyendo el poemario nadie lo diría. ¿No le parece?

He llegado al límite de mi lenguaje. Tal vez otro mejor que yo sería capaz de dar otra vuelta de tuerca, pero el siguiente paso para mí llevaría al hermetismo, cosa que no me gusta, o a la repetición de lo ya dicho, cosa que me desagrada.

En cualquier caso, los poemas, en su mayor parte, parecen luminosos, variados, están llenos de sugerencias, de temas, de incitaciones...

Estos poemas, que son los últimos que escribí, hace años (desde que me fui a Madrid no he escrito una línea), se titulan ‘Restos’, porque lo son, porque es el último material que me quedaba escrito; ‘de luz’, porque, a pesar de los pesares, la poesía es luz que aclara la existencia; lo de ‘una cesta’ es pura literatura para rematar el sintagma y para darle ritmo al título. De ahí el título final:‘Restos de luz en una cesta’.

¿En qué medida para usted la poesía es música o, en el peor de los casos, ritmo?

Para mí, no es que la música sea necesaria en la poesía, que el ritmo sea imprescindible; es que la poesía es, en sí misma, música. Si no hay curva entonativa, juego de acentos, aliteración, armonía vocálica y, en suma, una eufonía sugerente, la poesía brilla por su ausencia.

¿Es una crítica a la lírica que se está haciendo?

La poesía debe sugerir y es básicamente la música la que sugiere. Por eso considero que mucha de la ‘poesía’ actual, que es expresión cruda de sentimientos y hasta (¡horror!) de ideas, falla por su misma base. Esto de la música se aplica sobre todo a la poesía lírica, claro. Esa poesía narrativa que se ha puesto de moda ahora tal vez sea otra cosa. Pero, en mi caso, para mis versos, para mi manera de entender la escritura poética, es fundamental.

Aquí se ven algunas de sus obsesiones que le han perseguido o perturbado en su evolución. ¿Cómo los resumiría?

Mis obsesiones se ven muy claras. En un libro terminal, con el que me despido del oficio, no pueden ser otras que los límites, la luz que se apaga para dar paso a la sombra, el paisaje como desierto deshumanizado, la desolación de la vida y, en último término, la esperanza de la muerte, como en el soneto elegíaco final: ‘dead end’, ‘cul de sac’, callejón sin salida de la poesía y de la vida.

UN DIÁLOGO CON JOSÉ IGNACIO DE DIEGO

https://www.heraldo.es/noticias/ocio-cultura/2018/02/09/jose-ignacio-diego-cierre-del-cine-eliseos-fin-una-existencia-una-epoca-1223860-1361024.html

 

José Ignacio de Diego es un gran lector de poesía y alterna su pasión por el cine con la literatura.

José Ignacio de Diego es un gran lector de poesía y alterna su pasión por el cine con la literatura. Oliver Duch
[El escritor y profesor José Ignacio de Diego (Zaragoza, 1960) acaba de publicar una nueva novela, 'Solo te pido un deseo' (Mira editores), que gira en torno al cierre del cine Elíseos: un texto de distintas voces, inquietante y poético.]

¿Qué le impulsó a escribir una novela sobre el cine Elíseos?

Cuando en el verano de 2014 se anunció el cierre de la antigua y preciosa sala del cine Elíseos de forma temporal, para realizar reformas en su sistema digital de sonido e imagen, tuve el pálpito de que aquello era una excusa y suponía el fin de su existencia y, también, el fin de una época.

¿Por qué el fin de una época?

Ahora el cine ya se ve de otro modo: en móviles, en la ‘tablet’, en el ordenador; sobre todo los jóvenes. Desaparece incluso un interés específico por las películas. Ese espacio desaparecía justo cuando cumplió 70 años; se inauguró en 1944. Fue sala de arte y ensayo, sede del Cineclub Zaragoza, y más tarde acogió a la Filmoteca. Y hay algo más...

Diga, diga.

La sala era esférica. Si se suele concebir el cine como un espectáculo con la cualidad de los sueños, entrar en ella través de un pasillo semicircular suponía el regreso nada simbólico al seno materno. Soy, como otros, cinéfilo y pasar delante de él me producía una dolorosa nostalgia. La novela es una elegía y el llanto por los espacios desaparecidos.

¿Cómo ha abordado la novela?

Quería que el cine Elíseos no fuese solo el escenario de una historia compleja, de acciones, atmósferas y seres, sino un último personaje que habla por boca de su pantalla desgarrada, mediante un flujo de conciencia de imágenes –el filme de su vida– antes de morir también. Por eso, ‘No pidas solo un deseo’ resulta una fábula sobre la muerte del cine, la banalización del deseo y el placer, el olvido, la enfermedad, el subconsciente, la técnica y la creación.

Son muchas cosas, sin duda. Narra usted la historia de un personaje, Max, que intenta escribir un guión y que es proyeccionista de cine…

Sí, es un hombre complejo, doliente y peculiar, un hombre que huye del fracaso y que está afectado por un cáncer del que no quiere tratarse. Es alcohólico. Tras varios años en el paro es contratado por la empresa Topoi, nueva dueña de una sala que ya no resulta económica…

¿Cuál es su cometido?

El cine está cerrado, aunque hay gente que acude a diario a la proyección de películas poco convencionales; en realidad se trata de desarticuladas visiones que quizá procedan de sus experiencias vitales. Por otra parte, Max intenta redactar su tercer guión: ‘No pidas solo un deseo’; el primero no se filmó y el segundo fue plagiado.

Es un hombre sin suerte…

Tiene un antagonista, más o menos misterioso e incómodo, que puede ser su propio hijo, cuya voz vamos oyendo poco a poco. Igual que las voces de otros personajes. Max es un hombre que pelea contra la muerte y le cuenta su vida a una periodista que estaba haciendo la biografía de un futbolista del Real Zaragoza.

El espíritu de la novela es complejo, onírico, con perspectivas, discursos y extravíos, como la reina Ginebra o el Santo Grial…

Esta es una novela que transcurre en Zaragoza, suspensa en el lenguaje. Me importa la belleza y la calidad de página, y hay una impregnación poética. A mí me interesan autores como Thomas Bernhard, Juan Benet, la prosa y la sintaxis de Sánchez Ferlosio; he sido muy lector de William Faulkner y me ha marcado la vida, de manera especial, Marcel Proust. La estructura del libro, que se aleja de la narrativa tradicional, quizá tenga alguna conexión con el ‘Cuarteto de Alejandría’ de Lawrence Durrell, que ha sido fundamental para mí…

También es un libro eminentemente cinéfilo. ¿Qué películas y qué cineastas le interesan?

Soy un enamorado de las películas de Lars von Trier; creo que hay ecos de ‘Mulholland Drive’ de David Lynch, del Bertolucci de ‘Soñadores’. Si digo Buñuel es casi una ofensa para los cinéfilos por su obviedad pero está y, entre otros, citaría a Wong Kar-Wai, el director de ‘Deseando amar’. Me interesa mucho el punto de vista, el lenguaje y la fábula.

IBERCAJA, DÍA 22. HOMENAJE AL EXPERTO EN GOYA NIGEL GLENDINNING

IBERCAJA, DÍA 22. HOMENAJE AL EXPERTO EN GOYA NIGEL GLENDINNING

http://obrasocial.ibercaja.es/cultura/zaragoza/mesa-redonda-francisco-de-goya-y-nigel-glendinning-tiempo-de-recuerdo

 

Con motivo del quinto aniversario del fallecimiento del profesor Nigel Glendinning, el Museo Goya. Colección Ibercaja-Museo Camón Aznar organiza un encuentro en recuerdo de sus investigaciones sobre Francisco de Goya, invitando a cuatro historiadores con los que compartió tiempos de estudio, solaz y amistad, para compartir algunos de los múltiples temas que le interesaron, ocuparon y preocuparon.

Intervienen:

  • "Los tapices, el valor de la manufactura".

Concha Herrero. Doctora en Historia del Arte.

  • "El retrato y la lección velazqueña".

Arturo Ansón. Doctor en Historia del Arte.

 

  • "Las pinturas negras, pasado y presente".

Carlos Foradada. Doctor en Bellas Artes.

 

  • "Marianito y el protocolo científico".

Jesusa Vega. Doctora en Historia del Arte.

 

Nigel Glendinning nació en 1929 en East Sheen, Surrey (inglaterra), pero joven se trasladó a Londres donde fue miembro del coro de la Catedral de Saint Paul. Tras licenciarse en 1953 en Lengua y Literatura francesa y española en la Universidad de Cambridge, la carrera universitaria fue su prioridad y pronto pasó a primer plano el español y su literatura, pues su tesis doctoral, dirigida por el relevante hispanista Brande Trend, fue la Vida y obra de Cadalso, publicada en la editorial Gredos en 1962 con el apoyo de Dámaso Alonso. En aquellos años tuvo oportunidad de vivir temporadas en España y desde su primera visita a Madrid frecuentó la tertulia de Antonio Rodríguez-Moñino en el Café Lyon, de la madrileña calle de Alcalá, donde se incorporó a ese rico y versátil mundo del hispanismo que tanto ha dado a conocer nuestra cultura fuera, y tanto ha ayudado a que aprendamos a reflexionar sobre nosotros mismos dentro.

En 1956 inició su carrera como profesor adjunto de la Universidad de Oxford, poco después sería nombrado research fellow en Trinity Hall de la Universidad de Cambridge, catedrático de Español en Trinity College de la Universidad de Dublín (1970-74), catedrático de la Universidad de Southampton (1962-70), catedrático de Queen Mary and Westfield College de la Universidad de Londres (1974-1991), siendo catedrático emérito de este último hasta su fallecimiento en Londres en 2013. Académico correspondiente en Inglaterra de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando desde 1975, recibió la Orden de Isabel la Católica en 1986 y el Premio Fundación Amigos del Museo del Prado en 2005. Un año más tarde fue nombrado Doctor “Honoris Causa” por la Universidad Complutense de Madrid.

Tras la publicación Goya an his critics en 1977, reeditado en 2017 por Ediciones Complutense, fue constante su participación en foros de investigación, exposiciones, comités y dirección de trabajos académicos, dedicados al maestro aragonés, siempre contextualizándolo en su época y su momento vital, en el devenir de su fortuna y fama.

 

 

MARÍA PILAR CLAU EXPLICA LAS CLAVES DE SU NOVELA 'LA SOBRINA'

MARÍA PILAR CLAU EXPLICA LAS CLAVES DE SU NOVELA 'LA SOBRINA'

 

"La verdad es un camino recto,

amplio y luminoso"

 

María Pilar Clau (Laluenga, Huesca) es periodista y escritora. Publica una ambiciosa novela familiar, ‘La sobrina’ (Booket/ Planeta), que presentará en Zaragoza el próximo día 20 de febrero. Aquí explica algunas claves de una narración donde se cuenta la historia de una mujer enigmática, Isadora Santorini, que deja su herencia, de manera inesperada, a una sobrina con la que no tenía demasiada relación: Amalia, a la que la vida no va bien del todo. Al principio, parecía que todo iba a ir a parar a su hermana Sofía. La novela aborda otros asuntos: la mentira, la corrupción, el peso del pasado, etc. 

-¿Cómo surgió ‘La sobrina? Es una historia, compleja, con muchos personajes y un escenario central en Luna Real

Surgió primero un personaje, Isadora Santorini; después, el título, que no era “La sobrina”, sino “La sobrina de Isadora Santorini”. Luego pensé otros personajes, otros títulos y otras historias; primeros folios que no conducían a nada. Sin embargo, la primera idea perseveraba en mi mente y, aunque no había seguido escribiendo detrás de unas escuetas primeras líneas de “La sobrina de Isadora Santorini”, algo dentro de mí vibraba con ese título y se iba fraguando poco a poco.

-¿Qué te interesaba abordar: la relación tan compleja entre dos hermanas, tal vez? Por cierto dedicas la novela a tu hermana, leo... 

Dedico la novela a mi hermana, Eva, a quien adoro. Es un regalo de cumpleaños. Unos días antes de su cumpleaños de 2014, un año después de la publicación de “Pétalos de luna”,  le pregunté qué regalo deseaba y su respuesta fue que le dedicara una novela. Cuatro años después, lo ha recibido.

El hecho de que la protagonista de “La sobrina” tenga una hermana nada tiene que ver con esto. Ni siquiera tenía prevista la existencia de Sofía cuando comencé a escribir la novela; este personaje surgió más tarde. A veces la historia propicia que aparezcan nuevos personajes, igual que otras veces los personajes favorecen que acontezca algo que no estaba previsto. No sé cómo lo hace el cerebro, pero me parece fascinante; debe de tener un mecanismo que genera miles de conexiones entre emociones, conocimientos, deseos, recuerdos, etc. ¡Y no solo de lo que hemos vivido! También de lo que nos contaron, lo que soñamos, o lo que simplemente imaginamos. Escribir una novela es para mí lo más fascinante del mundo.

-Da la sensación de que hay muchas cosas de tu vida: tu experiencia en el Gobierno de Aragón, tu necesidad de explicar algunos espacios de tu infancia y juventud. ¿Es así, qué hay de ti en el libro, qué querrías que hubiera? 

No intento explicar ningún espacio de mi vida en “La sobrina”. Al contrario que “Pétalos de luna”, que contenía muchos elementos autobiográficos, “La sobrina” es pura ficción. Por eso, escribirla ha sido puro disfrute. Lo único que tiene de real son los escenarios, todos. En especial los de Luna Real. Luna Real es Laluenga, con sus calles, su tierra y su cielo, sus montes… Los maravillosos paisajes que contempla Amalia Delibes desde su casa son los mismos con los que yo me recreo  desde mi casa de Laluenga, la casa de mis padres. Los campos son los campos de mi hermano: La Clamor, La Zaví, Los Corneses…  Con él los recorrí en más de una ocasión mientras escribía la novela.

En cuanto a mi experiencia en el Gobierno de Aragón, me vino bien para el trabajo de uno de los personajes. 

¿Qué hay de mí en el libro? Pues… Soy la autora, así que supongo (y deseo) que habrá mucho de mí aunque no me lo haya propuesto.

-¿En qué medida La sobrinaes una indagación en los secretos de la familia? 

Amalia Delibes indaga en los secretos de su familia buscando una verdad. Pero “La sobrina” no es tanto una indagación como una reflexión, una reflexión sobre la verdad. ¿Qué poder tiene una verdad que permanece oculta? ¿Sigue latiendo en la oscuridad y en el silencio esperando a que alguien la encuentre? ¿Qué porción de vida se le arrebata a quien se le oculta una verdad? ¿Qué se le entrega a cambio?

-¿Cuáles son los temas que te atraen y que te perturban? 

Me atraen todos aquellos que pueden ayudarme a ser mejor persona y a sentirme mejor conmigo misma y con los demás: la verdad, la confianza, la valentía, la libertad, la sabiduría, la humildad, la bondad, el amor…  Me perturban los que alejan de ello: el miedo, la mentira, la hipocresía, la envidia… Todos me interesan, unos y otros, porque todos forman parte de lo humano, y todo lo humano me interesa. Todo esfuerzo por tratar de comprender merece la pena.   

-¿Crees que todas las familias tienen un infierno de sombras?  

No. En absoluto. Una amiga por la que siento un gran aprecio, Cristina López Dumall, escribió sobre su abuelo que era el hombre más contradictorio que había conocido y, no obstante, en las cosas que contaba de él, observaba yo una gran congruencia. Acababa el relato con una frase de su abuelo que decía algo así: nos ponemos etiquetas unos a otros, pero somos demasiado complejos como para ajustarnos a una etiqueta.

Las etiquetas que imponemos a los demás nos confunden y nos ciegan. Si los otros no se comportan como esperamos, de acuerdo con su etiqueta, o de acuerdo al modo en que nos comportaríamos nosotros en una misma situación, lejos de tratar de comprender, nos apresuramos a juzgar y a condenar. Esos desencuentros, esas sombras, se dan en cualquier entorno; sin embargo, cuando se dan en la familia, que es el núcleo de nuestros afectos, pueden alcanzar una intensidad muy superior a la que se puede dar  en otros ámbitos.

-¿Por qué pasan los seres humanos de la indiferencia al interés, al egoísmo? ¿O cómo lo hacen tus personajes? 

Es algo que me pregunto, aunque no trato de responderlo. Todo está en todos. Si, como dicen, cada persona tiene una media de sesenta mil pensamientos diarios, y si de cada pensamiento que aplicamos a una misma emoción resulta un sentimiento distinto... Imagínate. Influyen nuestras experiencias, nuestros principios, nuestros valores… Todos somos lo mismo, pero nadie somos igual a otro.  Esa es la maravilla.

-Un tema fundamental es la mentira. La mentira que nace de la corrupción y de la cadena de pequeñas mentiras. ¿Has querido contar que el ser humano tiene esa inclinación a la paulatina autodestrucción o es pura fragilidad?

He querido reflexionar sobre la verdad, la verdad es un camino recto, amplio y luminoso por donde se puede transitar en paz y con libertad. Las mentiras apartan de ese camino. Algunas tienen la apariencia de atajos y uno cree que tomándolos va a llegar antes a su objetivo, pero no son más que distracciones, cuando no acaban siendo una condena. La verdad nos hace libres, mientras que la mentira se convierte en una cadena para quien la crea. La mentira puede ser también, en ocasiones, una forma de violencia. No creo que sea una inclinación a una autodestrucción, como dices, creo que en ocasiones es una forma de cobardía, otras veces son una forma de egoísmo o de vanidad.

-Háblanos de las mujeres del libro: Amalia, Sofía, Isadora...

Amalia es frágil por fuera pero fuerte y poderosa por dentro. Sofía es, por el contrario, fuerte en apariencia, pero superficial. Los dos personajes evolucionan a lo largo de la novela; Amalia, gracias a una gran fuerza de voluntad, y Sofía, por la fuerza de las circunstancias. E Isadora, ella es temperamento, equilibrio, justicia  y saber estar.

¿Cuál es el papel de los personajes secundarios? Los masculinos son muy poderosos: Jorge, Noel, y por supuesto Roland.

Me alegra mucho que me digas que los personajes masculinos son poderosos. En algún club de lectura de “Pétalos de luna” me dijeron que dejaba en mal lugar a los personajes masculinos.

Noel, “ese hombre en cuyas manos reposan el sol y la tierra”, está inspirado en mi hermano, Joaquín. Roland es el misterio, la irresistible atracción del misterio. Y Jorge encarna la debilidad humana.

-A veces la novela me ha hecho pensar en Doña Bárbarade Rómulo Gallegos. ¿Las has tenido en la cabeza, qué otras novelas o relatos te han estimulado?

No he leído “Doña Bárbara”. Tampoco sabría decir si me ha estimulado una novela en particular; quizá varias, quizá, de un modo u otro, todas las que he leído antes de escribir “La sobrina”. Seguramente entre esas miles de conexiones que se producen en el cerebro algunas tendrá su origen en novelas que he leído. Puedo decir que siempre he sentido pasión por las grandes novelas realistas del siglo XIX. Pero creo que todo lo que leo y me hace disfrutar, me hace pensar y me hace sentir, me estimula. Y lo que más me estimula son los lectores. Cada uno de los que se acercaron a mí en las ferias del libro para decirme cuánto habían disfrutado con “Pétalos de luna”; algunos repetían de memoria frases que yo había escrito, un chica muy joven me dijo que mi novela le había salvado la vida, otra que le estaba ayudando a superar una depresión. No he olvidado a ninguno. Ellos son mi mayor estímulo para seguir escribiendo.

-El libro plantea otras cosas más: la relación entre el mundo rural y el urbano. ¿Cómo es ese diálogo?

Mis amigos y vecinos de Laluenga me apoyaron contundentemente en cada presentación de “Pétalos de luna”. Estoy profundamente agradecida a todos. No solo vinieron a acompañarme a Huesca y a Barbastro, sino también a Barcelona. La presentación de Barcelona, en la Casa del Libro de Paseo de Gracia, se llenó de amigos, familia y vecinos de Laluenga que viven en Barcelona. Prometí que Laluenga estaría en mi próxima novela. Ya la tenía avanzada cuando hice la promesa, pero Laluenga entró en “La sobrina” con todo su ímpetu y la llenó de la luz, de la fuerza y de la paz que yo siempre he hallado allí. Cambié el nombre del pueblo por dos motivos: porque es ficción y por pudor. Luna Real contiene las mismas letras que Laluenga, excepto a la “g”, que transformé en “R”, así también conserva un pétalo de la novela anterior.

A mí, que  vivo en una ciudad y trabajo en otra, el pueblo me proporciona el equilibrio, el sosiego, la calma y una fuerza más allá de mí que proviene quizá de la tierra, de mis raíces o, seguramente, del amor de mi familia.  En “La sobrina”, quise llevar a “Luna Real” a una mujer que jamás había estado allí. Lo normal, lo que todos esperan, es que venda su casa y sus tierras y se marche, porque es lo que venimos viendo desde hace años, desde que comenzó a despoblarse el mundo rural. Tanto que cuesta entender otra decisión. Pienso que existe en cada uno una fuerza que viene del grupo, una inercia, diría yo, de las modas, de lo que hacen y desean los demás, y otra fuerza que está dentro de cada uno y que nos permite elegir. A veces la primera acalla a esta última quizá por temor a ir contracorriente, quizá porque confiamos más en el grupo que en nosotros mismos. Amalia Delibes no se deja arrastrar, ella elige, en contra de lo que se espera de ella. Cuando nos dejamos empujar por una o a otra fuerza es difícil contenerla. A veces cuesta tomar una decisión que esté en contra de lo que los demás nos aconsejan o sencillamente hacer algo distinto a lo que hacen todos, pero cuando hemos elegido lo que deseamos, entramos en el terreno de la luz porque es nuestro terreno.

-¿Cómo has vivido el paso de la primera novela a la segunda, que casi triplica en número de páginas, y es más compleja, más ambiciosa y más totalizadora?

“Pétalos de luna” surgió de una historia y de la necesidad de contarla. Sin embargo, hasta que encontré la voz narradora apropiada, no conseguí  hacerlo. Tuvieron que pasar más de diez años. He de confesar que, desde el momento en que hallé esa voz, Clara Barrabés, la novela surgió a borbotones, se desbordaba de tanto tiempo que hacía que estaba guardada. 

“La sobrina” no empezó con una historia, sino con un deseo y con un compromiso: el de hacerle a mi hermana el regalo que me había pedido. Y quería que fuera un gran regalo. Además, también era un reto para mí, que, después de publicar “Pétalos de luna”, me preguntaba si sería capaz de escribir otra novela. Y, sobre todo, si sería capaz de escribirla solo con el material que me ofreciera mi propia imaginación; una novela que no contara una historia real, ni estuviera basada en hechos reales. Y otro reto añadido: escribirla en tercera persona, lo cual supone un esfuerzo mucho mayor. Han sido muchas horas de intenso trabajo y dedicación absoluta. Y por supuesto, responde a una ambición, la de dar de lo mejor mí a los demás. 

 

*Una parte de esta entrevista apareció en Heraldo. La foto es de Verónica Lacasa, fotógrafa del diario en Huesca.