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Antón Castro

MARTA ALMAJANO, EN CUENCA

MARTA ALMAJANO, EN CUENCA

 

 

Marta Almajano canta en la Semana

de Música Religiosa de Cuenca junto a Ave Fénix

 

 

     El próximo sábado 2 de abril Marta Almajano y el grupo Ave Fénix darán un concierto dentro de la prestigiosa Semana de Música Religiosa de Cuenca. El concierto tendrá lugar en el monasterio de la Concepción Francisca a las 17h00, y será retransmitido en diferido esa misma noche por radio 2 de RNE.  Interpretarán cantadas inéditas de Antonio de Literes, procedentes del archivo de la catedral de Guatemala, siguiendo así su habitual labor de recuperación de la música española.

 

     Marta Almajano es la voz solista del grupo Ave Fénix, formación que surge fruto del interés y la ilusión de un grupo de músicos que desde hace tantos años se conocen y tocan juntos, por volver a reunirse para recuperar como intérpretes nuevos ejemplos de la música española y latinoamericana de los siglos de oro. Les avala una larga experiencia, habiendo tocado y cantado cada uno de ellos con numerosos grupos del más alto prestigio, y habiéndose dedicado conjuntamente durante mucho tiempo a la interpretación del barroco español

 

     Marta Almajano ha cantado en las más renombradas salas de conciertos y festivales de los cinco continentes y ha grabado una treintena de discos.  Cabe destacar la última gira que recientemente realizo por los Estados Unidos y que la llevó desde Nueva York hasta California interpretando música del barroco español y latinoamericano.

 

 

 

*Marta Almajano me envía esta nota de su presencia en Cuenca. La cantante zaragozana es una de las grandes figuras de la música antigua y barroca en España.

CASS, DE AZNAR, SOPEÑA Y RODRÍGUEZ

Cass es una de mis canciones favoritas. La escribió José Luis Rodríguez García, el poeta, narrador y ensayista de León, donde nació en 1949, afincado en Zaragoza desde hace muchos años, autor de espléndidos libros de versos. Uno de los mejores, sin dudas, es ‘Voces en el desierto’ (Eclipsados, 2009). La canción la grabó hace muchos años Más Birras, con Mauricio Aznar al frente, y composición y arreglos de Gabriel Sopeña; luego también la grabó Gabriel Sopeña y ahora la suele cantar ese showman y humorista y cantante Luis Cebrián. Hace poco la cantó en ‘Borradores’. Él y Octavio Gómez Milián la mandaron hace unas semanas; la recupero y la traigo aquí al blog. Las fotografía son de Eric Kellerman y están dedicadas a los visitantes del blog y especialmente a Paco Rallo: pintor y diseñador, que frecuenta este blog y dice que lo que más le gustan son las fotografías. Estas son de un magnífico fotógrafo, Eric Kellerman, muy influenciado por el surrealismo y por el mundo pictórico del canadiente Alex Colville.

 

CASS

 

(Música: Gabriel Sopeña

 Letra: José Luis Rodríguez García)

 


Nos gustaba Cass
la chica más guapa de la ciudad
su forma angelical de pisar la nieve
mientras tararea la última estrofa de Dylan.
Su manera tan dulce de guiñar
como si estuviera recitando un poema
o pintándose los labios
en el espejo de cualquier fotografía.
Nos gustaba que tuviera las piernas morenas
y se riera como un sábado.
Pobre Cass, tenía que morir como una Diosa, nuestra.
Arrollada por un Chevrolet
y un repartidor de Coca-Colas
y ahora un policía nos robó todas las lágrimas.

Y ahora la lloramos
todos y enviamos violetas
a direcciones inventadas
todas dirigidas
todas dirigidas
todas dirigidas a Cass,
la chica más guapa de la ciudad.

Pero solo hemos aprendido
a silbarte una nueva canción
es para ti, Cass,
que estabas tan harta de la vida
que te tumbabas desnuda bajo el sol
de las cinco de la tarde.
Es para ti,
que nos reprochaste tantas veces
nuestro aire de perritos derrotados

Y ahora la lloramos
todos y enviamos violetas
a direcciones inventadas
todas dirigidas
todas dirigidas
todas dirigidas a Cass,
la chica más guapa de la ciudad
la chica más guapa de la ciudad
la chica más guapa de la ciudad.

 

DE 'ARAR': ÁNGEL GRACIA

El poeta Ángel Gracia acaba de publicar un nuevo libro, ‘Arar’, en el sello Prames. Me manda estos tres poemas a modo de adelanto. El libro se presentará en la segunda quincena de abril en la FNAC. Todas las fotos son de Mario Giacomelli.

 

 

FUENTE DE LOS MACHOS

 

Junto a la fuente,

bebo en las manos de mi padre.

El agua me sabe a tierra

entre las grietas antiguas de su piel.

 

Mi padre aparta sombras con el brazo,

y me sienta en un árbol caído.

Era muy viejo, dice, deshaciendo su ceniza.

Y me lava la frente con su pañuelo de nubes,

y veo en sus hombros arder el sol.

 

Abrimos mandarinas a la mañana.

Hundimos los dedos en sus cortezas vivas.

Comemos y comemos.

Las hormigas se llevan peladuras

hacia su pequeño agujero negro.

Cargan hasta sesenta veces su peso,

lo leí en un libro.

 

Las bicicletas duermen en la tierra fresca.

Mi padre y yo sabemos que la rueda

perdurará por los siglos de los siglos.

Comemos y comemos.

Mi padre cuenta las piezas que me da,

y yo, los gajos que caben en mi boca.

Los gorriones nos roban los más pequeños.

Son muy listos, dice mi padre, no necesitan caminar.

 

Bebemos más y más agua

en la fuente luminosa, pero el dulce sabor

agrio de las mandarinas permanece.

Los saltamontes caen sobre mi cabeza.

Me conocen de otros veranos.

Llevaré el que se deje atrapar al agujero negro.

El mundo está bien hecho porque lo hizo mi padre.

 

CARPE DIEM

 

Oí decir a los muy, muy viejos

que vivos y muertos eran gemelos

de la misma floración. Minúsculas semillas

picoteadas por el sol, luz infeliz,

sílabas encadenadas por un dios idiota.

Dijeron lo que había que decir.

Los hombres yermos no engendran

lumbre, no cantan a la sal de la lluvia,

no abonan el aroma limpio

de la tierra mojada que tiembla.

 

Oí decir que los hombres yermos

no tienen vísceras, ni heces, ni alma.

Sólo beben agua de cardo estrellado,

y duermen en el rastrojo

sin haber saboreado la mies.

 

Oí decir a los muy, muy viejos

que no querían vivir ni morir,

sólo permanecer en el mismo hueco,

simplificar sus costumbres.

Los que vieron morir volverían a mirar.

Los que dieron muerte volverían a hacerlo.

 

 

ATAJOS

 

No sé cómo trazar el río

que une la nube con las hojas,

pasando por pozas azules y barrancos secos.

No sé cómo ser río

que asciende al nacedero abierto,

olvidando viejos meandros y deltas derrumbados.

Por eso salto por los roquedales,

hasta perderme en un cauce donde

las aguas huyen de la oscuridad

impetuosamente, derramando

pequeños azúcares de piedra.

 

Al salir del remolino, por encima

de la montaña ávida de sombra, alcanzo

la hierba en su nido, el altar del ruiseñor.

El agua se embadurna de dulzura,

y más arriba del aire aparece

el manantial de corazón nevado.

 

Y por fin encuentro un río en harapos,

confuso de amor recién brotado,

con el rostro embriagado sobre el lecho.

 

 

EL SILBO VULNERADO EN CUBA

EL SILBO VULNERADO EN CUBA

[El Silbo Vulnerado, compañía teatral y poética zaragozana, se ha trasladado a Cuba para rendir homenaje a Miguel Hernández en varias ciudades: Cienfuegos y Matanzas. Allá están Luis Felipe Alegre, Carmen Orte y mi hija Aloma Rodríguez. Copio aquí algunas de sus actividades que también pueden rastrearse en la página de El Silbo Vulnerado. La foto es de Aloma y está tomada en una plaza de noche en Cienfuegos.]

 

Centenario de Miguel Hernández

 

EL SILBO VULNERADO EN CUBA

 

Encuentro Hispano-cubano organizado por el Teatro Tomás Terry con el patrocinio de la Embajada  de España en Cuba y la participación de la UNEAC y la AHS  de Cienfuegos y la colaboración del Gobierno de Aragón.

 

 

JUEVES  1 DE ABRIL

3.00 p.m. Jardines de la UNEAC. 

Inauguración del Encuentro. Panel sobre la figura y la obra de Miguel Hernández.

Orlando García, historiador y escritor; presidente de la UNEAC en Cienfuegos; Jesucristo Riquelme, doctor en Filología Hispánica y ensayista (España); Aloma Rodríguez, escritora y actriz (España);  Ian Rodríguez, escritor, director del Centro de Promoción Literaria “Florentino Morales”; Esperanza Díaz, máster en Educación; Luis Felipe Alegre, rapsoda y director teatral (España); Miguel Cañellas, vice-presidente Asociación de Escritores de la UNEAC.

 

9.00 p.m. Teatro Terry.

Concierto de trovadores del Certamen Una canción para Miguel  del Centro “Pablo de la Torriente Brau”:  Nelson Valdés, Ariel Barreiro, Dúo Karma (Xóchitl Galán y Fito Hernández) Ihosvany Bernal, Dúo Aire y Madera (Yassel López y Lucimila Rodríguez) , Dúo Yanet y Quincoso (Janet Lugones y Eduardo Quincoso).

 

10.30 p.m. Café Teatro Terry.

Compañía Flamenca de Joel Zamora; Idania Hernández; Carmen Orte; elenco del Café Teatro Terry.

                                                     VIERNES 2 DE ABRIL

3.00 p.m. Jardines de la UNEAC.

 Continuación del Panel sobre la figura y la obra de Miguel Hernández.

 

9.00 p.m. Jardines de la UNEAC. Versiones del poema “Rosario dinamitera”. Recital de canciones.

Ihosvany Bernal; Nelson Valdés;  Carmen Orte (España)

 

10.30 p.m Café Teatro Terry.

 Compañía Flamenca de Joel Zamora; Idania Hernández; Luis Felipe Alegre;  elenco del Café Teatro Terry.

 

 

SÁBADO 3 DE ABRIL

3.00 p.m.. Sala Teatro A Cuestas.

Exposición de fotografías Le poison du poisson de Cris Marso (España); performance del Grupo Velas Teatro; y la voz de los trovadores.

 

9.00 p.m. Teatro Terry.

Un albañil quería… Tributo hispano-cubano a Miguel Hernández. Con Luis Felipe Alegre, rapsoda; Carmen Orte, cantante, Aloma Rodríguez, actriz; Luis Manuel de Armas y Deborah Yurcovich, bailarines; Idania Hernández, pianista. Presentación de la obra por Jesucristo Riquelme. Producción de El Silbo Vulnerado y el Teatro Terry, con la participación de Teatro-Danza Oxígeno. Dirección general: Luis F. Alegre y Miguel Cañellas.

 

10.30 p.m. Café Teatro Terry.

Los Chicuelos de la AHS. Presentado por Antonio Enrique González, Presidente de la Asociación Hermanos Saíz.

DOMINGO 4 DE ABRIL

11 a.m. Teatro Terry.

Trova de guardia. Con los Hermanos Novo y Lázaro García,

fundadores de la Nueva Trova Cubana

 

5.00 p.m. Teatro Terry.

Un albañil quería… Tributo hispano-cubano a Miguel Hernández.

 

9.00 p.m. Café Teatro Terry.

Kafé Mezclao.  Clausura del Encuentro. 

 

EXTENSIONES DEL ENCUENTRO

 

MARTES 6

Matanzas, Palacio de Junco representación del espectáculo Un albañil quería...

MIÉRCOLES 7

Ciudad de La Habana,Teatro Bertold Brecht, representación de, Un albañil quería...

 

120 aniversario del Teatro Tomás Terry

 

 

LUIS FELIPE ALEGRE:

EL SILBO ENTREVISTADO

 

Por Dayarys García Chirino y Antonio Enrique González Rojas

 

 

La poesía del español  Miguel Hernández, artista militante en el sentido más universal del término, es prueba de cuán armónica puede ser la conjugación, en una obra creativa, del sentido lírico y la consecuencia político-social, sin menoscabo de una u otra. Todo lo contrario. Este aeda generó versos e ideas entre los avatares de la Guerra Civil, preámbulo oscuro de la segunda conflagración mundial del siglo XX. Extrajo la belleza subyacente en el caos bélico, donde la Condición Humana alcanza sus mayores cimas y simas.

A este escritor, cuyo natalicio cien se celebra en 2010, se dedicará el Encuentro Hispano-Cubano, que tendrá lugar del 1 al 4 de abril en varios espacios cienfuegueros liderados por el Teatro Tomás Terry, donde las noches estarán dedicadas al espectáculo Un albañil quería…, del grupo teatral zaragozano El Silbo Vulnerado, compañía que desde 1997 ha ascendido a las tablas de la institución. Bajo el brillo pícaro de las pupilas inquisidoras, bajo cierta sombra perspicaz, del rapsoda y director Luis Felipe Alegre, prendimos la grabadora y conocimos que esta propuesta “consta de tres partes, a las que hemos dado en llamar Rayo, Viento y Ausencia, como realmente se titula el espectáculo que hacemos en España, Carmen Orte y yo, solos. Es una función desnuda, sólo con dos sillas y una guitarra. Esa desnudez de Rayo… va a ser vestida en lo que haremos acá junto al elenco de la Compañía de Danza Oxígeno, de Cienfuegos. Utilizaremos  los mismos textos, pero lo que ocurrirá en el escenario no va a ser lo mismo. ¿Cuál es el reto aquí? que entre unas cosas y otras, no pierda el espectador ni una sola palabra, no sea despistado. Ese es el desafío hoy mismo con este, y con cualquier otro espectáculo: la necesidad de que no advierta el espectador un desdoblamiento de Miguel Hernández entre el autor que lo recita y el actor que baila”.

El Terry ofrecerá esta vez a su público un espectáculo donde convergen y se imbrican, bajo el ecumenismo creativo, la palabra escrita y la palabra dicha, perspectiva que El Silbo Vulnerado defiende desde su fundación en 1972. Durante casi cuatro décadas, la agrupación ha venido salvando distancias y conciliando semejanzas entre dramaturgia y poesía. “Nosotros hemos atravesado varias etapas en referencia a la recitación de la poesía”, comenta Alegre. “Cuando éramos jóvenes queríamos romper con las formas de entonces. En realidad, creo que ya se habían explorado casi todas ellas, pero habían tenido poca difusión a causa del ambiente que vivíamos en España, aparte de que el joven siempre desconoce muchas cosas hechas, inmediatamente antes. Es normal. Cuando nosotros empezamos a principios de los años ´70, pues que si poníamos un micrófono, una diapositiva, un lienzo en el escenario. Nos parecía que eso era la primera vez que se hacía con la poesía. Esa es la ignorancia y la temeridad de los jóvenes ¿no? Pero es necesario atravesar esa etapa.

“Negabas a los rapsodas de entonces, rapsodas de atril o de gesto decimonónico, de entonación engolada. Sin dudas había otros que no eran así, pero no los conocíamos. Estaba en declive la poesía recitada, empezaba a ponerse de moda la poesía cantada. En cualquier caso, no sabíamos muy bien hacia donde, pero queríamos romper con la rigidez de la poesía en el escenario. Ya hacía años que se había desarrollado la poesía social en España con Blas de Otero: imprimamos en el aire. También se había instalado la poesía de la experiencia, con Gil de Biedma, Goytisolo, en parte, hijos también de Blas de Otero. Anteriormente había títulos de la poesía como el de Rafael Alberti El poeta en la calle. Nos interesaba marcar que nuestra propuesta venía de la calle, pasaba por el mismo nivel del público y llegaba al escenario: Era normal que nuestros recitales empezaran con nosotros saliendo por el patio de butacas. Usábamos instrumentos pocos convencionales. Lo más normal para acompañar la poesía era la guitarra, y que la gestualidad escénica bebiera de las técnicas teatrales. Eso duró unos años. Consumamos la ruptura y nada más consumarla, pasamos a interesarnos muchísimo por el cómo lo hacían las generaciones anteriores.

“Ya habíamos marcado un estilo, ya no había complejo. Ahora se trataba de aprender cómo lo hacían nuestros mayores. Empezamos a buscar por el mundo los restos que quedaban de la recitación anterior. Encontramos algunos ejemplos muy interesantes: en Bolivia todavía existe una Academia Nacional de Declamadores que se llama ´Duchet de Córdova´, en La Paz. Es exquisitamente modernista, casi todo su repertorio es modernista, la gestualidad, la entonación, la puesta en escena es modernista. Claro que cuando descubres cosas así no es para imitarlas, casi todo lo contrario, pero enriquece mucho su conocimiento.

“En España nos hicimos seguidores, desde principios de los ´80, del dramaturgo, filósofo y poeta Agustín García Calvo, profesor de griego que además ha traducido latinos, franceses, ingleses. Es un maestro en la entonación rítmica del lenguaje. Tampoco es que lo hayamos seguido con los ojos cerrados, porque es un humanista deslumbrante y es imposible seguir por personas con capacidad normal; es un extraterrestre del pensamiento. Sus aportes han sido muy importantes.

“También durante los años 70, encontramos en el camino a un director argentino de teatro llamado Héctor Grillo. Le gustó nuestro estilo, nuestra propuesta, el modo de trabajar la música con la recitación, y se involucró, dándonos una envoltura teatral, que a la verdad nos hacía mucha falta. Hay que pensar que en el teatro argentino de los años ´60, el teatro independiente, se inventaron muchas cosas. Trascendieron el naturalismo, redefinieron códigos, y de todo eso nos enriquecimos. A partir de entonces vimos que en el escenario, cuando estás con un poeta, también podía entrar un títere significando cosas, también un objeto podía tener un valor connotativo. Se podía hacer un paralelismo entre la literatura y el escenario a través de un juego metafórico de objetos, incluso de luces. Durante más de 10 años estuvimos juntos con cierta itinerancia. Los espectáculos grandes los dirigía Grillo, los pequeños los dirigía yo.

“Hicimos nuestra primera aparición por Cuba en 1991 en el Festival Internacional de Teatro de La Habana, con unos de esos espectáculos grandes: Romanceros, de gran escenografía y ambiente sonoro, que contrastaba un poquito con lo que habitualmente hacemos, sobre todo en mis espectáculos, que es teatro pobre con tecnología. Esto parece pero no es un contrasentido, porque un circuito cerrado está al alcance de cualquiera: a veces es más difícil conseguir un vestuario que una cámara y un proyector”.

Longevidad no implica enquistamiento para “El Silbo Vulnerado”, agrupación que aún se halla “en proceso continuo de búsqueda. Hemos llegado a algunas conclusiones provisionales. En algún momento pasarán a ser importantes, simplemente porque se van negar. Digamos que al trasladar la poesía: tanto la oral, trasmitida a través de canciones o en la tradición, como la poesía escrita, ´culta´, vistas también como la poesía lírica, del corazón, y la poesía del pensamiento, la poesía de la razón. Y por supuesto hablamos de los intentos de García Calvo, de Antonio Machado y otros poetas por fundir pensamiento y corazón, razón y canción. A todo eso somos receptivos e intentamos trasladarlo al escenario”.

Esta armonía escénico-literaria entrevista en obras como “Un albañil…” es analogada por el director español al acto de lectura. “Un libro tiene una portada y una serie de páginas”, se explica. “Normalmente, en cada página hay un poema, y el resto de la página está vacía. El poema necesita aire para respirar: no puedes acabar un poema y empezar enseguida con el siguiente. Por ejemplo, tomemos este que tengo a mano: Yo nada más soy yo cuando estoy solo. Para, déjalo que se aposente en el pensamiento, rúmialo un momentico. Eso en el escenario también hace falta. A veces es la música, el gesto, la luz, las que hacen pasar la página y entrar en el siguiente: La pena hace silbar, lo he comprobado. A veces, sucede que entre un poema y otro pasas la página, pero puede haber una página en blanco, o una ilustración, una fotografía, una expresión, una imagen que te ayuda a limpiar la cabeza, para entrar en el siguiente poema. Eso también se traslada al escenario”.

La percepción avisada no pasa por alto el año de fundación de la compañía. Durante la década de 1970, el pendón español hondeaba bajo la sombra del general filo fascista Francisco Franco. “El franquismo se estaba distendiendo”, recuerda Luis Felipe, “pero a los jóvenes seguían metiéndonos en la cárcel a la menor oportunidad. Hasta el año 1977 no comienza a entreverse  cierta normalidad. Para 1972, nosotros llevábamos ya un año haciendo recitales de poesía en parroquias, colegios. Entonces había que pedir permiso para la celebración de los actos, y nosotros no lo pedíamos. Por eso no nos podían prohibir una cosa que no habíamos solicitado permiso para hacer. Periódicamente mandábamos los poemas para censurarlos en el Ministerio de Información y Turismo, en Madrid. Guardo una carpeta de poemas prohibidos de García Lorca, Miguel Hernández, Blas de Otero, Pablo Neruda, Berthold Brecht. El sensor no sabía lo que estaba prohibiendo porque normalmente no poníamos el autor. Recuerdo alguno como el Prólogo, de García Lorca, donde se habla de Dios. Era censurado simplemente por ser Lorca hablando de Dios. Algo malo tenía que decir.

“Blas de Otero y León Felipe eran censurados sistemáticamente. La mejor manera de que permitieran alguno, era no poner autor. Pero nos daba igual lo que censuraban o no. Sacábamos banderas al escenario: la roja, la republicana y la anarquista. Hacíamos lo que queríamos”.

Miguel Hernández, situado a la inversa de la ideología oficial, nutrida décadas antes con la sangre de muchos como él, encontraba poco espacio disponible en las imprentas españolas, aunque, según cuenta el rapsoda  “se publicaba, pero Viento del pueblo había que conseguirlo por ediciones argentinas. Se vendía en contadas librerías, porque cada uno, desde sus trincheras, tenía su pequeña militancia: El profesor que aprovechaba para leerte un poema en clase, el librero que se arriesgaba en la trastienda. Cada uno tenía su trincherita de riesgo. Hacía años que se había publicado El rayo que no cesa y El silbo vulnerado se añadía detrás. Pero bueno, esa era la poesía amorosa. Además, en alguna antología podían aparecer poemas monumentales, que ni los falangistas podían desconocer, como El niño yuntero. Eso va más allá de cualquier ideología. Cualquiera con buena voluntad, debe reconocer que ahí se plasma una realidad que hay que cambiar. El gran momento de difusión de Miguel Hernández fue el disco de Joan Manuel Serrat. Previamente había realizado Paco Ibáñez una versión de Aceituneros, con la mitad del poema censurado. Ya la gente joven, por Paco Ibáñez sabíamos quién era Miguel Hernández, pero es Serrat quién pone encima de la mesa La nana de las  cebollas, Elegía a Ramón Sijé, Para la libertad. Es un disco monumental, con canciones suyas y otras que había hecho Alberto Cortez. No hay que olvidar tampoco porque Miguel Hernández y Argentina tienen una relación tremenda. Allí aparecieron sus libros, se realizaron los primeros estudios, por no hablar de la amistad que tuvo con Raúl González Tuñón en Madrid, antes de la guerra. Este es uno de los poetas que más influyeron en él. Hoy, algunos críticos consideran que la influencia de González Tuñón fue de bastante más peso que la de Pablo Neruda”.

Aunque pocos de sus espectáculos han estado íntegramente dedicados a los versos hernandianos, sí el poeta, su cosmovisión y filosofías vitales  han levitado sobre El silbo vulnerado, por la que “ha pasado mucha gente en todos estos años. Muchos circunstancialmente, para hacer un montaje, trabajar como actor o músico sólo una temporada. Les ha quedado, primero, un gran respeto por la poesía, y luego un cierto reconocimiento a Miguel Hernández. Luego están los que han pasado una parte importante de su vida en el grupo: 10 o 15 años, o se vinculan periódicamente. De todos, es raro el que no haya trabajado en algún momento la poesía de Miguel Hernández. Por supuesto, todos lo tendrán entre sus libros de cabecera. Quienes hemos llevado la continuidad del grupo, como Carmen Orte y yo, pues la verdad es que tenemos una familiaridad con Miguel Hernández que no deja de influir mucho en nuestras filosofías de la vida.

“Como Miguel Hernández, nosotros venimos de abajo. No somos pobres como no lo era él. Hemos querido revertir nuestro arte hacia todo tipo de público, conscientes de que dependemos de un público culto. Pero nuestra orientación siempre es hacia una audiencia de base. Nos interesa por supuesto, el joven, el estudiante, el público no de teatro de capital, sino más bien de centro cultural de barrio. No desdeñamos cuando nos llaman para el gran evento, pero no es la prioridad. Lo nuestro es sembrar. Lee y difunde, era el lema de la prensa clandestina cuando éramos jóvenes, pásalo por debajo de la mesa. De alguna manera seguimos con eso. Creo esa era en general la filosofía la de Miguel Hernández: no hacer una literatura para gente inculta, como se entiende. Algo que entienda todo el mundo…no. La poesía no tiene que entenderla todo el mundo, y menos a la primera. La poesía deja esa puerta abierta para que hoy el verso tenga un significado, mañana otro. Hoy te conmueve y mañana no te dice nada. Esa es la grandeza de la poesía. No estamos aquí ante una película yanqui donde suena una música y ¡Oh… es mi canción!  Eso es melancolía barata.  

STEVE GIBSON EN BARCELONA

STEVE GIBSON EN BARCELONA

Steve Gibson

LA CARNE, EL FUEGO Y LA SOMBRA

 

Steve Gibson tiene alma de escritor o de filósofo. O de las dos cosas simultáneamente y, además, de escultor y de pintor. No es un artista que cree por acumulación, a golpe de intuiciones sin más o de necesidad de vaciar sus impulsos con la forma de un torrente, sino que trabaja con una idea global, con un punto de vista, como quien cuenta una historia o compone una sinfonía donde todos los elementos se agrupan en un todo. En un universo bosquejado en todas sus partes, en un río de pensamiento, en una novela del arte. Steve Gibson es un escultor obsesivo y peculiar: disfruta hasta la saciedad en su estudio, le encanta el trabajo, el uso del cutter, que es su instrumento predilecto, la manufactura del cartón, como si fuera uno de aquellos estibadores de su niñez y de su adolescencia en Liverpool. Se centra y además se instala en la ardiente oscuridad del creador, en la búsqueda a tientas de la claridad.

Puede ocurrirle lo que le ha sucedido con esta muestra en la galería Mito: de golpe, por azar o por deslumbramiento, se encontró con la figura de Thomas Stearns Eliot (Sant Louis, Missouri, 1888-Londres, 1965) y con su poemario The Waste Land -La tierra baldía o La tierra estéril como acaba de traducir Jaime Tello en Visor- y sus versos le persiguieron. Le persiguieron sus versos e incluso la voz del poeta, que había grabado esa composición de 1922. A partir de La tierra baldía, un libro simbólico sobre la aridez y la desolación, Steve Gibson concibió un proyecto, una instalación y, en cierto modo, un autorretrato: Gibson se zambulle en sí mismo y en sus figuras, y se revela atormentado y paciente a la vez, impetuoso y doliente, vitalista y exigente, como alguien que se desangra en inconformismo y en intensidad. La tierra baldía, grabada por el propio poeta y editor Eliot, Premio Nobel de Literatura en 1948, fue el detonante de su nuevo trabajo: el detonante, la inspiración, el impulso incontenible. Solo oía, como única música del universo, como único mensaje de los dioses y los hombres, la voz del poeta que, verso a verso, intentó compendiar las contradicciones del mundo, a través de la propuesta poética de una especie de planeta de muertos vivientes: “April es the cruellest month…” (Abril es el más cruel de los meses). El título de la muestra es inequívoca: Date prisa. Es la hora. Y hasta en estas dos frases también se percibe la ansiedad, el vértigo, y quizá el tono de advertencia. El propio escultor, tan reflexivo y tan poco dogmático, se pregunta: “¿De qué ha llegado la hora?”. Instalado en el ardiente enigma, repite: “En realidad, ¿de qué habrá llegado la hora, Steve?”.

La muestra se inicia con ‘El rey pescador’, ese personaje del que ya habló Chretien de Troyes que espera su redención. Es un monarca de la nada y de la aridez, es un prisionero en un mundo de tinieblas, es un hombre, o una sombra, herida en las piernas o en los mismos genitales por una jabalina. Es un ser amputado –en el cuerpo, en el alma, en el ánimo, en su sexualidad, en su propio territorio de frontera-, con un conflicto de identidad, y espera. Al centrarse en este personaje, tan enigmático en el fondo, al representarlo, Steve Gibson se asoma al precipicio, a la conciencia, a la soledad, al sentido del deber. Al fin y al cabo, ‘El rey pescador’ también es un exiliado en el mundo: debe atender sus tierras y su imponente castillo, se extravía en el bosque y aguarda, sentado en un peñasco ante el lago, una visita definitiva: el sortilegio que lo devuelva al reino de los vivos. La resurrección tras internarse en el bosque sagrado.

 Me parece muy oportuno explicar aquí el método de trabajo del escultor, la elección de sus materiales, esos cartones que exhibe como una piel desnuda, erizada de texturas, de expresividad y tal vez de cicatrices. Dice: “Mis esculturas empiezan por los pies: se alzan, crecen, se conforman lentamente, como hace un pintor con sus pinceladas, y así, poco a poco, voy construyendo esa figura en el aire. Borro y quito con el cutter, estoy como repintando, como si quisiera que se vieran todas las capas. Creo volumen y creo ritmos hasta que la figura exhibe su condición humana, los detalles de su anatomía, su piel y su fuerza”.

Steve Gibson también se mueve en cierto plano de ambigüedad. Le gusta el cultivo de la paradoja, de la contradicción, de la apariencia de la verdad y de la verdad de las mentiras. En otra de las piezas, ‘La mujer que se masturba’, ha situado a su protagonista de cuclillas: se toca en el centro del sexo y de la vida, se hurga, se acaricia, y grita. ¿Por qué grita? De gusto, de rabia, de desamparo. Esa criatura, tan apasionada como equívoca, también puede rastrearse en la segunda parte de La tierra baldía, titulada ‘Una partida de ajedrez’, donde una mujer está sentada en una silla, al borde de la esperanza o la desesperación. Con ‘La mujer que se masturba’, Gibson reflexiona sobre el placer y la soledad, sobre el cuerpo, sobre la cautividad. Y lo hace como a él le gusta: con energía, con ese feroz expresionismo que resume la emoción, el sentimiento, el desgarro y el dolor. Y, por supuesto, también manifiesta un grado de frustración. Esta palabra, frustración, es otro sustantivo clave de una propuesta que aborda el futuro, el fin del mundo, la idea inextricable del Apocalipsis.

El escultor adopta una actitud severa. Un punto de vista dramático. Se expresa físicamente: con rugosidades, con un gesto brusco, con la carne estremecida. Pero también se siente, o quiere serlo, un escultor lúdico y telúrico, un escultor que juega, que subvierte el orden del mundo y de lo convencional. A veces intenta darle la vuelta a las cosas como se le da a un calcetín, y lo hace por la vía del surrealismo, de la metafísica o del estupor. En otra aproximación a la realidad crea ‘Una crucifixión’, un tema muy pictórico que ha tenido una correspondencia casi siempre brutal. Un día, Steve Gibson se puso a ver fotos de algunas de las guerras del mundo que ha retratado el fotoperiodista Gervasio Sánchez, Premio Nacional de Fotografía de 2009: fotos de mujeres y niños marcadas por las balas, por las minas, por la crueldad sin compasión. Mujeres y niños amputados que, tras la violencia, intentaban sobreponerse, recomenzar, reconquistar la normalidad. Algunas de esas instantáneas le inspiraron dibujos, casi manchas sobre la condición humana, trazos sombríos sobre el horror y el sueño. Ojeando fotos y catálogos del reportero dio con una instantánea que le llamó la atención: un niño al que le faltaba uno de sus miembros que estaba tendido, como adormecido, en una actitud onírica que invitaba a pensar que nos encontrábamos ante un ángel. O ante una aparición de luz tras la batalla. De esa foto partió Steve Gibson, y de nuevo de un fragmento de La tierra baldía, para continuar preguntándonos y preguntándose. ¿Estará ese joven en tránsito hacia un futuro nuevo tras tanto dolor? ¿Vivirá un inefable instante de paz, un arrebato casi místico de sosiego y de reencuentro consigo mismo?

El  montaje añade otro asunto, otro personaje de Eliot: ‘La mujer que grita’. Probablemente, Gibson se haya inspirado en un fragmento como éste: “When lovely woman stoops to folly and //Paces about her room again, alone, //She smooths her hair with automatic hand, // And puts a record on the gramophone. // This music crept by me upon the waters”. (Cuando una bella hembra se inclina a hacer locuras // Y vuelve a pasearse, a solas, por su cuarto, // Se alias los cabellos con mano automática, // Y pone un disco en el gramófono. // ‘Esta música se deslizó junto a mí sobre las aguas”. Traducción de La tierra estéril, de Jaime Tello. Visor, 2009). También habría podido inspirarse en la última parte del libro: ‘Lo que dijo el trueno’, aunque en realidad ha elegido este fragmento: “'My nerves are bad to-night.  Yes, bad.  Stay with me. 'Speak to me.  Why do you never speak.  Speak.  'What are you thinking of? What thinking? What?
'I never know what you are thinking. 
Think.' («Estoy nerviosa esta noche. Muy nerviosa. Quédate conmigo.
Háblame. ¿Por qué nunca hablas? Habla. ¿En qué piensas? ¿Qué piensas? ¿Qué?Nunca sé en qué piensas. Piensas.»

Seguimos en ese mismo lugar de incertidumbre: qué le sucede a esa mujer. ¿A quién espera? En el libro, un hombre la visita, y no se sabe bien si conversan o sueñan juntos, si hacen el amor, no se sabe qué ocurre. Solo tenemos la certeza de que la decepción se ha instalado en la vida y en la intimidad de la mujer. El escultor cierra la red de sus pensamientos con ‘El viejo hermafrodita’, un hermafrodita más bien maduro con senos y pene. Es la visión de la dualidad y de la mutación permanente, del cambio constante. Es la visión también del nuevo mundo.

De algún modo, este universo desapacible refleja el carácter creador del escultor de Liverpool. Dice: “Me cuesta mucho estar feliz y estar en calma”. Esta muestra, tan impetuosa, tan rotunda y tan próxima a Lucian Freud, quizá atienda a esa búsqueda de la paz interior. Del sosiego. Del remanso y del cobijo contra todas las tormentas. “La escultura es lo que me mueve, lo que me anima y me alimenta. Es un lujo, un placer y una maldición”, confiesa el artista.

Hay que cerrar este viaje por el mundo simbólico de Steve Gibson. Y debemos hacerlo observando la energía de su propuesta, la feliz convivencia de la plasticidad con la exasperación, de la rudeza con la suavidad, de la meditación y de la intuición. En el fondo, Gibson trabaja con las artimañas del pintor, con sus brochazos bruscos, con su sentido de la esencialidad, con la paleta precisa de la sutileza. Cabría decir que es un pintor que esculpe en cartón, un pintor que desolla los miembros de sus personajes uno a uno, músculo a músculo. Que los estudia como un anatomista. Por eso, le oímos decir una y otra vez que sus fuentes de inspiración, cuando se encierra en el taller y crea un peculiar ambiente, son grandes pintores: su paisano Lucian Freud y su poética del temblor desnudo, el refinamiento expresivo y realista de Velázquez, la obra de John Sargent y Joaquín Sorolla, “porque a ambos se les ve la pincelada, las huellas que dejan en la tela”, y esas pinturas tan carnales de Stanley Spencer.

Steve Gibson no deja indiferente a nadie. Posee sentido del trabajo, talento e intencionalidad. Intencionalidad poética, estética y filosófica. Más que la perfección ansía la conmoción.

*Este texto mío forma parte del periódico–catálogo de la muestra ‘Hurry up pleaste, it’s time’ de Steve Gibson que se expone en la galería Mito (Calle Roselló, 193) de Barcelona hasta el 16 de mayo. La foto de la obra de Steve Gibson está realizada por Antonio Ceruelo. La muestra incluye otro texto de Manuel Pérez-Lizano y otro de Marina Díez-Gascón.

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BARREIRO Y SU DICCIONARIO

BARREIRO Y SU DICCIONARIO

Javier Barreiro (Zaragoza, 1953) presenta el lunes 5  de abril -con la presencia del presidente de Aragón Marcelino Iglesias y del presidente de la Diputación de Zaragoza Javier Lambán- el libro ‘Diccionario de Escritores aragoneses contemporáneos, 1885-2005’ (DPZ). El poeta y narrador, profesor y ensayista, explica aquí las claves de su trabajo.

*En el post anterior faltaba esta nota. Enamorado de la música, le pongo a Javier esta foto musical y sensual de Iosif Badalov.

'EL DICCIONARIO' DE JAVIER BARREIRO

'EL DICCIONARIO' DE JAVIER BARREIRO

¿Con qué espíritu, con qué idea general has hecho el proyecto?  

Como el título de la obra subraya, Diccionario de Autores Aragoneses Contemporáneos 1885-2005, se trataba de desbrozar casi un siglo y cuarto de producción de libros creativos publicados por autores aragoneses en un periodo en que los cambios sociales, industriales y económicos, modifican por completo el panorama anterior. La gran mayoría se trata de obras y autores que no han tenido relevancia pero también están los que sí la han tenido y los que, sin tenerla, hubieran merecido otra suerte. De cualquier modo, el diccionario es un catálogo que relaciona todo lo que buenamente se ha podido consignar en cuanto a nombres, obras y bibliografía, una puesta al día personal, como no puede ser de otra manera, del juicio que puedan merecer los autores más relevantes y, sobre todo, un instrumento que escanea la historia social y literaria de un territorio llamado Aragón y que hemos convenido en que nos identifique. Aparece, además, en un momento en que la electrónica está trayendo cambios tan profundos que modificarán, hasta donde no somos capaces de prever, el espectro de lo que hoy llamamos mundo del libro, con lo que puede ser un buen resumen de una etapa que está dando sus últimos coletazos. 

¿Quién está, para arrancar, quién es escritor aragonés? 

Por un lado, todos los autores nacidos en Aragón, aunque hubiesen vivido poco tiempo en su territorio, pero también quienes han residido en él, al menos durante el periodo en que hubieran publicado alguna obra de calado literario. Tal decisión amplificativa no representa un deseo de prohijar un mayor número de escritores o una forma de chovinismo y, mucho menos, de nacionalismo, sino que es una forma de zanjar una cuestión compleja dando la mayor información posible, sin que ello implique ninguna absurda apropiación.

 

  El sustantivo “autor” se toma en el sentido más bien abstracto y medianamente ambiguo que hace referencia a quienes hubiesen publicado un libro de creación. Así se excluyen, entre otras cosas por la manifiesta imposibilidad de cubrir tal océano, a los firmantes de obras ensayísticas, eruditas, recopilatorias, científicas, didácticas o de cualquier otro jaez no creativo. Otra  condición es haber publicado al menos un libro o haber estrenado alguna obra teatral. 

-¿Cuántos autores y cuántas sorpresas, por decirlo así? 

Son 1781 fichas, de las que 161 son seudónimos que remiten a su autor, con lo que nos quedaríamos en 1620 autores literarios en el periodo. Por supuesto, que en los últimos decenios, la abundancia es muchísimo mayor que en los precedentes, lo que tiene que ver con el despegue económico y la facilidad para publicar que se ha dado en los últimos tiempos. Y las “sorpresas” van a ser muchas, al menos para aquellos a quienes interesen ese tipo de asombros. La cantidad de raros, “desconocidos” o “piantados”, que diría Cortázar, es tan amplia como podría desear el maestro argentino. Aunque la vida es como es y muchísimas veces son historias tristes. Recuerdo, por ejemplo a Vicente Lacambra, que pasó casi diez años en la cárcel por un crimen que cometió su hermano y que murió en el exilio mejicano, a Miguel Ezquerra, último defensor de la cancillería hitleriana y cuya vida es una película o, como contraprestación, a los varios que sobrevivieron a Mauthausen, Gusen y Dachau y hubieron de contarlo. Se han localizado también obras de cuya existencia se dudaba, se ha adjudicado a autores conocidos o no, seudónimos que no se sabía a quién pertenecían, con lo que se ha incrementado su obra, en fin, hay unos cuantos descubrimientos. Con todo, lo mejor es que hay cientos de autores que, sin poner ningún voluntarismo, dan para tesis doctorales que habrán de partir de este diccionario. Claro, cuando uno ve que escritores como Juan José Lorente, Marcos Zapata o Pablo Parellada no han dado, ya no para una tesis sino para unos cuantos artículos de cierto fuste, se da cuenta de que está todo por hacer. 

-¿Cómo están organizadas las fichas? ¿Te has carteado con los autores vivos, has pedido información a ellos? 

Cada autor fallecido tiene una ficha en que se habla de su vida y obra, de acuerdo a su importancia. Tanto de los fallecidos como de los vivos se relaciona su obra literaria completa y la bibliografía que he podido manejar, que, sin tontas modestias, tiene un volumen muy superior a cualquier otra obra de estas características. 

He escrito cartas a todos los autores vivos cuya dirección he podido conseguir. También correos electrónicos, y llamadas telefónicas. A veces, contactos a través de terceras personas. Y, por supuesto, muy numerosas cartas y llamadas a familiares de autores muertos. Me he encontrado con la relativa sorpresa de que, a pesar de la innegable vanidad y egotismo de todo creador, una buena parte ni guarda lo que se ha escrito acerca de ellos ni contesta con prontitud a quien se interesa por su obra. 

-¿Qué significa un proyecto así en las letras aragonesas y españolas? 

A través del monumental diccionario de Latassa y su refundición y ampliación por parte de Gómez Uriel en 1885-1886, las letras aragonesas son hasta esa fecha las mejor catalogadas y conocidas de todas las peninsulares. Con esta obra lo son también en la época contemporánea porque, a pesar de que hay decenas, de diccionarios que se ocupan de literaturas regionales o provinciales, no existe ninguno con la exhaustividad de este.  

-¿Cómo ha sido el trabajo, el rastreo, dónde habéis buscado? 

-Se empezó con todo el material que yo había reunido a lo largo de mi vida procedente del vaciado de veinte mil volúmenes y también de un inmenso material hemerográfico que había dado lugar a bibliografías e innumerables fichas y referencias. Sin ello no se hubiera podido afrontar el proyecto porque empresas  tan ambiciosas no pueden partir de cero. Después se vaciaron las principales bibliotecas aragonesas (la Biblioteca de Aragón, Universitaria, Diputación, Moncayo, Instituto de Estudios Altoaragoneses…) y se visitaron todas de cierta importancia. Se investigó a fondo en la Biblioteca Nacional, en la Biblioteca de Cataluña, en la SGAE, en  los Institutos de Estudios Comarcales, bibliotecas regionales, casas de Aragón, en el archivo de Alcalá de Henares… Por otro lado, persiguió la pista de los emigrados y exiliados en Méjico, Argentina, Santo Domingo y Cuba, especialmente. No dio tiempo a hacerlo con Venezuela. Se trabajó en catálogos, bibliotecas privadas, librerías de viejo, editoriales…Y, por supuesto, se machacaron las diversas bases de datos y fondos digitalizados que, poco a poco, van poniendo a disposición del estudioso todo aquello que antes era tan latoso de obtener.  

-Algún detalle...

Casos curiosos ha habido muchísimos, desde la autora de la que nada sabíamos, aparte de los títulos de sus libros, y a la que se localiza en el BOA por no pagar una factura de vertidos y basuras, hasta buscar datos del postmodernista Arturo Romaní de Céspedes y encontrarnos con su nieto, el famoso banquero socio de Mario Conde, que había escrito un libro no venal y, por tanto, desconocido, sobre él. Ahora, lo más sorprendente es la cantidad de autores que pensábamos fallecidos y que viven con noventa y muchos años o más de cien. En estos momentos la autora de más edad es la caspolina Elvira García Muñoz que cumplió 104 años en diciembre. 

-Para quién está pensado este diccionario. 

Es un instrumento de consulta que, supongo, va a ser especialmente útil para investigadores, bibliotecarios, libreros, profesores, estudiantes, bibliófilos y curiosos de toda laya. 

Después de hacer el libro: ¿qué conclusiones se pueden extraer? ¿Cómo es el espíritu literario de Aragón? ¿Es tierra de dramaturgos, de ensayistas, de poetas? 

Creo que aquí no hay ninguna revelación. Aragón es tierra de ensayistas y, hasta diría yo, de periodistas. Empezando por Martínez Salafranca y Nipho y siguiendo por Eusebio Blasco y  Mariano de Cavia, aragoneses han sido muchos de los grandes periodistas españoles. No olvidemos a teóricos como Rafael Mainar, autor del mejor manual de periodismo publicado en este país en muchos años o a directores de periódicos fundamentales como, por citar uno entre cientos, Rodrigo Soriano. En cuanto a la erudición, especialmente en el ámbito literario, es impresionante el elenco de primeras figuras dado por Aragón en los últimos ciento cincuenta años. Aquí aparecen sólo aquellos que, como Cejador, Costa, Camón Aznar, Manuel Alvar, Lázaro Carreter y algunos más, han publicado obras de creación.  

-Se dice que vivimos una auténtica edad de oro en las letras aragonesas. ¿Lo confirma o lo desmiente el diccionario? 

En los ciento veinte años de que se ocupa hay una figura señera, Sender, y, a bastante distancia, unas decenas de buenos autores pero no puede decirse que la literatura hecha por aragoneses haya sido especialmente brillante en este periodo, sobre todo si la comparamos, con la escrita por andaluces, gallegos, vascos, madrileños... Otra cosa es el momento actual, en el que, efectivamente, hay una cantidad más alta que en cualquier otra época de autores vivos de evidente interés. Pero habrá que dejar transcurrir el tiempo para ver qué queda. No se puede juzgar la actualidad con la perspectiva de la actualidad. Por eso mismo en el diccionario los autores vivos figuran con todas sus obras y la bibliografía que han deparado pero no tienen, como los fallecidos, una ficha que describa su obra porque la perspectiva sería parcial. 

¿Cuánta gente habéis trabajado, cuántas horas se han invertido, cuántos desvelos?

 El grueso del trabajo lo hemos afrontado mi documentalista, Francisco Ruiz Pérez, y yo. Además he tenido colaboradores externos, con trabajos parciales en bibliotecas y archivos u otro tipo de trabajos burocráticos, que han sido mi cruz, yo que soy incapaz de distinguir una factura pro forma de un filete de añojo. Como aragonés, soy orgulloso pero también partidario de colocarme las medallas que otros no me han de poner, así que suelo decir que el ‘Diccionario de la Literatura Catalana’ que apareció a finales de 2008 y de extensión muy similar a este, contó con 110 colaboradores durante ocho años, mientras nosotros hemos sido dos durante cuatro años, aparte de los trabajos encargados y contando con los treinta años que yo llevaba recogiendo materiales. Los desvelos los doy por bien empleados porque, de no ser por la sensibilidad de la Asociación Aragonesa de Escritores, que promovió el diccionario, la DPZ, que lo financió y lo edita y la DGA, que me ha permitido dedicarme a esto, el trabajo de una vida hubiera quedado inédito.

 

‘Diccionario de autores aragoneses contemporáneos’. Javier Barreiro. Documentalista: Francisco Ruiz Pérez. Diputación Provincial de Zaragoza. Zaragoza, 2010. 1.200 páginas. (Javier Barreiro ejecuta un arriesgado salto sin red).

MAINER, REBOLLO, RAFAEL NAVARRO, KATIA ACÍN,

El catedrático de Literatura Española de la Universidad de Zaragoza José-Carlos Mainer acude al plató de ‘Borradores’. Explica el ambicioso proyecto de una nueva historia de la literatura española que dirige para el sello Crítica, que constará de nueve volúmenes y más de 6.000 páginas. Esa ‘Historia de la literatura española’ se abre con el volumen sexto, firmado por él, sobre ‘Modernidad y nacionalismo, 1900-1939’, donde analiza a grandes autores como Machado, Juan Ramón Jiménez, la generación del 27, Ramón Gómez de la Serna, los miembros del 98 o autores aragoneses como Joaquín Costa, Ramón José Sender y Benjamín Jarnés, entre otros.

Otro de los invitados al plató es el realizador Javier Rebollo, que ha impartido un curso de guión y realización en Zaragoza. Rebollo es autor de la película ‘La mujer sin piano’, donde narra la historia de una ama de casa que oye ruidos interiores y, de golpe, cambiará su vida en medio del misterio de la noche.

 

Borradores ofrece visita, además, la muestra ‘Testigos’ del fotógrafo Rafael Navarro en el Museo Camón Aznar. Navarro explica que esas fotos de naturaleza, equilibradas de contraluz y de extraordinaria sutileza, están realizadas a los largo de un cuarto de siglo en distintos jardines botánicos del mundo y en numerosos paisajes. El programa también visita la muestra de grabados de Katia Acín, una retrospectiva que se exhibe en las salas de la Diputación de Huesca. Su hija Ana García Bragado Acín cuenta cómo era su madre, cómo trabajaba y analiza sus temas y sus influencias: las maternidades, los cuerpos desnudos, los caballos, los mitos, la presencia de Picasso y de Matisse, la huella de su padre, el pintor, dibujante y profesor Ramón Acín. Jordi Soler habla de su novela ‘La fiesta del oso’ (Mondadori), donde narra la historia de un hombre que se refugia en los Pirineos tras la Guerra Civil y vive de modo armonioso con la naturaleza y la música en medio de las tensiones y el miedo.

Además, en 'Los elegidos de Borradores' se hablará de las algunas de las últimas novedades de Miguel Hernández: el disco de Serrat, la reedición de su 'Obra poética completa' (Alianza), las biografías de Eutimio Martín y la de Ferris (reeditada ahora por Temas de Hoy) y varios libros infantiles del propio Ferris, entre otros.

 

La actuación musical corre a cargo del joven grupo Oakland, de rock y pop, que acaba de iniciar su travesía. Sus integrantes, en algún caso, tan solo cuentan 17 años. Oakland prepara ya su primer disco.

Borradores. Aragón Televisión. Esta noche, a las 0.30. Producción: Isabel Alcaine. Redacción: Ana Catalá Roca. Ayudante de realización: Yolanda Liesa. Realización: Teresa Lázano. (Imagenio 182; Canal Satélite Digital, 97). (En la foto, José-Carlos Mainer y dos grabados de Katia Acín).