Blogia

Antón Castro

OLIVE ANNE ALCORN

OLIVE ANNE ALCORN

Acabo de encontrarme con este personaje, al que apenas conocía, y me ha deslumbrado su fotogenia y su belleza. Se llama Olive Ann Alcorn y fue una estupenda actriz que trabajó en ‘El fantasma de la ópera’, entre otros muchos títulos.

 

No sé a quién pertenecen estos retratos, pero en cuanto lo sepa, lo pondré al pie del post.

 

GUILLERMO LÓPEZ: UNA CARTA

GUILLERMO LÓPEZ: UNA CARTA

Desde hace dos o tres años, recibo de cuando en cuando llamadas y cartas de antiguos compañeros de estudios en la Universidad Laboral ‘Crucero Baleares’. Algunos me prueban a menudo que cambio los nombres y que los convierto en personajes literarios con pequeñas variaciones.

 

Hoy me ha escrito Guillermo López, que era futbolista y atleta, vive en Venta de Baños, trabaja de Químico en cementos Portland y tiene un hijo futbolista. Incluso me ha mandado una orla que yo no recordaba, donde he visto a muchos amigos de antaño: recuerdo, ahora, casi a vuela pluma, cuánto admiraba a Rioseras, el espeleólogo, y cuántas veces le decía que no podía acompañarlo nunca al fondo de una cueva por puro pánico y por temor a quedarme encerrado para siempre. No tengo ningún recuerdo gráfico de aquellos cinco años de Universidad. Ni una solo foto. Solo tengo algunos libros que compré en aquellos cinco años inolvidables donde lo descubrí casi todo: la música, la literatura, la amistad, casi todo salvo el amor. O, al menos, descubrí un desamor llevadero. Al menos, ahora, visto desde aquí, se me antoja llevadero…

 

*La foto es de Guillermo López. Reside en Venta de Baños.

 

Por cierto he visto en el blog que se recuerdan algunos conciertos en el salón de actos de la Universidad. Y a mí uno de los que más me impresionó, y creo que no es un recuerdo inventado (juraría que no: no fuese a ser un disco), fue cuando oímos el primer disco de Emilio Cao: ‘Fonte do Araño’. Es uno de los discos que más han marcado mi afición a la música y, de algún modo, mi infinito cariño a Galicia durante años.

NURIA RUIZ DE VIÑASPRE: POEMAS

NURIA RUIZ DE VIÑASPRE: POEMAS

EXTRACTOS DEL LIBRO ‘TABLAS DE CARNICERO’

(LUCES DE  GÁLIBO 2010)

Nuria Ruiz de Viñaspre

 

 

(pág. 28)

¿por qué razón habrá el caballo

de parecernos siempre desnudo

y no el ganado vacuno?

M. A. Ortega

 

no la toquéis más

no despellejéis la costumbre de su traje

su cuerpo es hoy el tesoro

que exprime la mano más cobarde

esta res que yace a vuestro lado

lleva su futuro despedazado

en alguna pradera o calle bombardeada

soltad sus pequeños trozos de carne

saltando por los aires

soltadlos

 

 

(pág. 28)

 la sospecha de su muerte

ni crece ni decrece

la espera asfixia la propia ambigüedad

del camino confuso de su boca

su estómago reposa en el eje de una báscula

y ahora toda ella es esfera acuosa de silencio

es hora de contar la desesperanza

de romper el hielo para diluir la espera

de disolver otras redes de tortura

ayer su cabeza predecía su huida

pero ahora yace acomodada e inédita

en esta balanza de imaginería antigua

 

(pág. 46)

¿seguiremos comiendo hígado?

dicen que es el órgano interno más grande

y que puede llegar a pesar varios kilos

dicen también que en cada cien gramos

de hígado de res

hay cuatro gramos de carbohidratos

con una luna de cuchilla corva

como una luna guillotina suspendida en aire

tramaron el corte limpio en la oscura tarde

ya lo hacía antaño el cirujano

y como el carnicero —más mugriento—

poda la carne en su jornada

con ese acunado láser de cuchillo

separaron limpiamente la carne de tu hueso

para sazonar lo uno y degradar el resto

pero recuerda que en esta tundra de hambrientas bocas

tú eres lo que comes

por eso por eso la osificación

será siempre nuestra herida más elocuente

 

(pág. 62)

si los mataderos fueran transparentes,

acabaríamos todos siendo vegetarianos

Paul McCartney

aquella vaca tenía la fuerza

de un gran barco encallado

en el océano enfermo de una vitrina

y ahora

ahora se extingue sola

suspendida dentro de ese cristal en equilibrio

pobre vaca ciega

 

 

*La foto es de Martin Munkacsi.

 

CHRISTIAN PERIBÁÑEZ: 4 POEMAS

CHRISTIAN PERIBÁÑEZ: 4 POEMAS

Mi soledad transversal

Más profunda que la vida

Planté un Raíz desnuda

mi presencia entre vosotros.

Soñaba con trascender,

escucharme sin escribir,

ser la chica en el puño del gorila.

¿Cómo confiar en tu magia

Cuando conozco tu repertorio

de abracadabras?

Mi despecho es retorcido,

la herida, superlativa.

 

Esta soledad es el precio de mi exilio,

de la elipsis infinita y la anemia en la memoria.

Crecen alfileres sobre mis pestañas

Y en cuanto cierre los ojos, me vaciaré.

 

 

Hoy, el perro se ha comido tus deberes.

Ayer bajaste por un tabaco.

Yo corrí a la puerta y volví a observar el mundo

a de una Través Mirilla:

PENSABA que si fuera del tamaño de una aguja

nada de lo suyo Podría hacerme daño.

Me recreo escuchando tu colección de portazos

y disfruto de Nuestra eutanasia como si fuera

un veneno exquisito y caro.

Tú, que fuiste nunca Capaz de CREAR nada,

engendras el dolor que me fecunda como una

explosión nuclear.

 

 

Te acuestas a la ventana o al filo de una copa

Porque en la calle hay voces que saben hacer

daño.

Prefieres su batallar contra Wondratschek y

Tribu reductora de palabras,

Aunque un día redujiste tu Vida a un símbolo

y te Aterro Tuviera Que esquinas.

Yo, en su orilla, sigo siento un boomerang tu sonrisa

Porque sólo "Jamás saldremos de este sótano"

y las fotos se arrugan sobre sí MISMAS

O se confunden con el color beige de la pared.

 

 

 

 

* Christian Peribáñez (Zaragoza, 1979). Del libro 'Cuando éramos reptil' (Resurrección. Comuniter) de Christian Peribáñez. [Las fotos son de Alexander Bergstrom, y las tres últimas de Cecil Beaton: Marilyn, Audrey Hepburn y Gwili André.] Mil disculpas. Hay un problema en el sistema que me disloca los textos, pero eso apareció ayer con errores esta nota.

 

ACTOR Y DISIDENTE: WILLY Y ORLANDO

ACTOR Y DISIDENTE: WILLY Y ORLANDO

EL ACTOR Y EL DISIDENTE

Por Daniel GASCÓN

El actor español Willy Toledo, en unas declaraciones que no tienen desperdicio, ha dicho que los “presuntos” disidentes cubanos “son gente que ha cometido actos terroristas contra el Gobierno cubano, actos de traición a la patria y un montón de delitos”. Siguiendo la prensa oficial de la dictadura, Toledo ha añadido que, por otra parte, Orlando Zapata no era ni siquiera un terrorista, sino un “delincuente común”. Y que la Unión Europea le tiene manía a Cuba; al parecer, hay “una especie de persecución obsesiva y paranoide contra el Gobierno cubano”.

La familia Castro tiene un país secuestrado desde hace 50 años y es desolador que todavía haya quien defienda un régimen aberrante y liberticida, además de anacrónico, ineficaz y corrupto. Ver cómo actúa la propaganda tiene cierto interés patológico, pero los argumentos que emplean sus defensores son intelectualmente nulos y moralmente repugnantes. Creo que posturas como la de Willy Toledo son cada vez menos comunes, aunque estos días he escuchado versiones algo más suaves de la misma explicación, que suelen alternar la calumnia personal de la víctima con la acusación falsa contra los regímenes democráticos: es decir, una estrategia que consiste en impedir cualquier argumentación seria, en distorsionar permanentemente la realidad, y en emplear unos tropos que uno casi espera: la OTAN, el embargo (“el bloqueo”), las cárceles españolas, y Guantánamo... Pero voy a centrarme en algo más concreto.

Orlando Zapata fue detenido tras un ayuno voluntario para pedir la liberación de unos médicos disidentes. Lo condenaron por "alteración del orden" y "desórdenes públicos"; al cabo de unos meses salió en libertad condicional. Volvieron a detenerlo en la primavera de 2003, y fue sentenciado a tres años de prisión. Luego, una vez en la cárcel, se declaró en rebeldía y sus condenas aumentaron hasta llegar a los 36 años de cárcel. Zapata inició una huelga de hambre para protestar por los abusos contra sus derechos. Poco antes había sufrido una paliza por la que habían tenido que operarle. Murió la semana pasada, tras más de dos meses en huelga de hambre.

Willy Toledo era un buen actor cómico que alcanzó un nuevo nivel de fama cuando se opuso a la guerra de Iraq en la gala de los Premios Goya en 2003. Su compañía de teatro, Animalario, realizó una sátira de la boda de la hija del presidente del gobierno, José María Aznar: tuvieron éxito y ganaron en 2004 el Premio Max al mejor espectáculo teatral y a la mejor producción. Su oposición a la guerra y su convicción vociferada de que las guerras –al menos en la que participa su país en este momento–siempre se hacen para contentar a las multinacionales no le han traído muchos problemas: por supuesto, nadie ha intentado frenar sus palabras, pero su postura antibélica y contraria a las corporaciones tampoco le impidió anunciar el videojuego World of Warcraft. Hace unos meses Willy Toledo apoyó con vehemencia a la activista saharahui Aminatu Haidar en el aeropuerto de Lanzarote, y criticó la actuación del gobierno español: hace unas horas ha pedido a Zapatero que deje de “joder” al Sáhara. Dice lo que piensa y critica libremente el comportamiento de las instituciones españolas, buscando en ocasiones la mayor visibilidad y efectividad.

Sátiras, protestas, parodias: Willy Toledo no habría podido hacer nada de eso si fuera cubano. Pensar por sí mismo y decir su opinión supondría arriesgarse a ser acosado, detenido o condenado. E incluso a morir. Quizá por las malas condiciones de la cárcel; a lo mejor, defendiendo sus derechos: ya sabemos que no habría sido el primero. Y después de muerto, no se libraría de un nuevo peligro: que un actor que disfruta de todas las libertades de la democracia (y de algunas ventajas del capitalismo) proclamase que los derechos del Willy cubano no son iguales que los suyos, y escupiera sobre su tumba llamándolo “terrorista”, o, despreciándolo como un ladrón de gallinas víctima de las malas influencias.

– Daniel Gascón

*Este  artículo ha aparecido en el blog del escritor y traductor (acaba de aparecer en Alfabia su versión de ‘Mosquitos’ de William Faulkner) y también en el de ‘Letras libres’.

*La foto de Guillermo Toledo la he tomado de aquí: http://reservoirblog.files.wordpress.com.

 

CAZADORES DE MONSTRUOS

CAZADORES DE MONSTRUOS

MELUSINA PUBLICARÁ EN BREVE

‘CRIPTOZOOLOGÍA. CAZADORES DE MONSTRUOS’

 

Mantícoras, basiliscos, grifos, serpientes acuáticas, calamares descomunales, faunos, ogros y otros monstruos y criaturas inauditos pueblan las páginas de este ameno y riguroso ensayo. Desde la Biblia hasta nuestros días, el avistamiento de criaturas ignotas ha sido una constante. Pero ¿qué hay de cierto en todo ello? Hoy sabemos que los griegos enterraban como cadáveres de gigantes y héroes lo que, probablemente, no eran más que restos de animales prehistóricos extinguidos.

También ha quedado probada la existencia de calamares de hasta cuarenta metros de longitud en las profundidades abisales. Todo esto, y mucho más, constituye el objeto de estudio de esta joven y fascinante ciencia denominada «criptozoología», la ciencia de los cazadores de monstruos ocultos...

 

Rafael Alemañ Berenguer  es licenciado en Química (Bioquímica) por la universidad de Valencia y en Física por la uned, es actualmente investigador, colaborador honorífico y doctorando en el departamento de Ciencia de Materiales, Óptica y Tecnología Electrónica, en la universidad Miguel Hernández. Es autor de diversos artículos y libros de divulgación, de entre los que destacan: Tras los secretos del Universo, Ciencia y Apocalipsis, Relatividad para todos, Física para todos, Evolución o Diseño, y Fronteras de la Realidad. Actualmente colabora como articulista y recensor (referee) en la revista Latin American Journal of Physics Education, en la revista Llull, así como en el PhilSci Archive y en la revista electrónica eVOLUCIÓN.

www.melusina.com

Melusina, vista por Russell Gilder.

CARLOS MONCÍN RETRATA A LORÉN

CARLOS MONCÍN RETRATA A LORÉN

En el post anterior no he podido colocar la foto de Santiago Lorén. La pongo ahora, pequeña, tomada por Carlos Moncín el pasado viernes en su casa. En sus años en Calatayud, Lorén ejerció de médico ginecólogo y ayudó a venir al mundo al jefe de fotografía de ‘Heraldo’. Y también a Carmen Gascón, la madre de cinco hijos que vive en esta casa.

LORÉN Y ESQUILLOR AÚN SUEÑAN

LORÉN Y ESQUILLOR AÚN SUEÑAN

Dos autores nonagenarios que sueñan

 

El novelista Santiago Lorén y el poeta rebasan los 90 años y son los patriarcas de las letras aragonesas, con Francisco Carrasquer

 

Santiago Lorén (Belchite, 1918) y Mariano Esquillor (Zaragoza, 1919) son, con Francisco Carrasquer Launed (Albalate de Cinca, 1915), los patriarcas de las letras de Aragón. Los tres son nonagenarios: Loren cumplirá pronto 92; Esquillor, 91, y Carrasquer, Premio de las Letras Aragonesas en 2006 y residente en Tárrega, 95 años. Los dos primeros viven en Zaragoza y han realizado en ella el grueso de su obra. Santiago Lorén ha sido un auténtico escritor profesional, periodista y médico ginecólogo que trabajó en hospitales y clínicas privados y públicos: en 1953 ganó la segunda convocatoria del Premio Planeta con ‘Una casa con goteras’, su segunda novela; la primera, ‘Cuerpos, almas y todo eso’ (1952), la leyó y la publicó José Janés y le envío una carta donde le preguntaba: “¿Está usted seguro de que nunca ha publicado nada antes?”. Con su segunda narración ocurrió una anécdota contada muchas veces por él y por su activa esposa Carmen Berdusán, que se presentó en la sede de Planeta con el manuscrito, pidió ver a José Manuel Lara, y le espetó: “Si en este galardón no valen las recomendaciones, ahí tiene la novela ganadora de este año”. Y así fue. Carmen lo ha sido todo para Santiago Lorén: la compañera, su mejor agente, la musa y su esposa, y también su segunda voz. Santiago Lorén la mira y asiente: “Llevamos 70 años viviendo juntos. Cuando empezó la Guerra Civil habíamos partido peras, pero cuando había avanzado el conflicto, mi padre, republicano atrapado en Híjar, me dijo que fuera a traerle noticias de su hermano Manuel, que desaparecería años después en Mauthausen”. Añade Carmen: “Es cierto. Vino a verme y ya no nos hemos separado”.

A Santiago Lorén ya le cuesta mantener una conversación, escribir y leer. “¿Qué dices, mujer? Como escritor yo siempre he pensado en quién me iba a leer. He intentado escribir para todos, y a mí me ha interesado mucho la realidad. Lo que ocurría. Como era médico me contaban muchas cosas que me servían para mis ficciones. Como escritor siempre he tenido en cuenta el humor. Más que ser cómico o gracioso, he intentado escribir con humor. Uno de mis escritores favoritos ha sido Wenceslao Fernández Flórez”, dice y mira, cerca del televisor, la pequeña escultura del Planeta. Musita: “Ahora ya no me salen muchos más nombres”.

Mariano Esquillor reside en la Casa de Amparo desde 1993. Se había jubilado de su oficio de albañil a los 60 años –“lo hice porque ya estaba casado de trabajar en las obras”, explica-. Años después se trasladó a la residencia de Predicadores 96 en compañía de su esposa, Fuensanta o Fanny, a quien le dedicó, entre otros libros, ‘Elegías a Fuensanta’. Esquillor es un hombre feliz, de hábitos fijos. “Vivimos juntos aquí siete años. Nos habíamos casado en 1948, el año en que nació otro gran poeta y amigo: Ángel Guinda. Tras su muerte, yo sigo trabajando: he publicado muchos libros, gracias sobre todo al editor Raúl Herrero, de Libros del Innombrable. Él me ha dado a conocer en España. Hace poco el poeta José Antonio Conde vino a ver y me trajo uno de mis libros. Me dijo: ‘Quería que me firmases este ejemplar que he comprado en una librería de Barcelona. Lo tenían en el escaparate’. Un cosa así se la debo a Raúl Herrero”. Mientras Santiago Lorén inició su carrera de escritor y se codeó con un sinfín de autores la posguerra española, en 1978 fue finalista del Premio Espejo de España con ‘Memoria parcial’ (Planeta, 1978), Mariano Esquillor tardó más en incorporarse a la literatura. Y lo hizo a través de diversas lecturas, Víctor Hugo le fascinó muy pronto y también Rabindranath Tagore, y contó con un maestro, que le servía de estímulo: Manuel Pinillos. “Él me enseñó cómo se cortaba el verso y a no alargarme ni en el poema ni en la frase. Una vez vino a casa, me preguntó qué estaba escribiendo y le enseñé un libro. Lo cogió, tomó un lápiz y lo corrigió entero. Tachó aquí y allá. Al final, le dije: ‘No lo quiero, Manuel, llévate ese libro. Es tuyo’. Me lo pidió de nuevo y borró todo cuando había anotado”. Mariano Esquillor dice que ha publicado en torno a 25 o 26 libros y que ha escrito 80. “Los tengo ordenados en cajas. Perfectamente. Sin embargo, cuando empezaba publiqué con Luciano Gracia mi primer libro, ‘Poemas internos’. Luego publicaría algunos más con él. Cuando lo vi editado, no me gustaron nada los poemas, y acabé arrojando al río Huerva todos los ejemplares, más de 300, en un paquete muy bien atado”.

Lorén conoció otros momentos de éxito y de impacto con libros de artículos vinculados a su oficio como ‘La Rebotica’ y ‘Diálogos con mi enfermera’. “Era un acontecimiento en los congresos médicos. Todos querían conocerlo y oírlo. Era muy famoso”, dice Carmen Berdusán, que fue galerista de arte y conserva una habitación con obras de ‘Pórtico’ y de la ‘Escuela de Zaragoza’, y Santiago sonríe. Declara: “Estoy satisfecho con mi vida. He tenido libertad para hacer lo que me gustaba, a pesar de pertenecer a una familia modesta”. Mariano Esquillor también es feliz: “No tengo resentimiento alguno. La ciudad me ha dedicado una calle de 51 metros, inmensa, y recibo homenajes y visitas de amigos de mis tiempos de albañil y de poetas. Además, no me aburro ni un minuto. Escribo tres poemas al día y dibujo. Y vivo feliz en Zaragoza, esta ciudad a la quiero como a mi madre. Ni pienso en ella ni temo a la muerte. A veces me digo: ‘Qué descansado me quedaré cuando me muera”. 

 

DESPIECE

 

La vida y la carrera de Santiago Lorén y Mariano Esquillor han sido muy diferentes. Lorén ha publicado muchas novelas, ensayos, libros de medicina, colaboró con José María Forqué en los rodajes de la series ‘Ramón y Cajal’ y ‘Miguel Servet’ para TVE (a ambos personajes les dedicó sendas biografías), y escribió mucho en la prensa: en revistas médicas, en diarios como HERALDO, la edición aragonesa de ‘Pueblo’, de la que fue director, en ‘Diario 16’ y en ‘El Periódico de Aragón’. Recibió a Ramón José Sender en su casa, y fue su esposa Carmen quien le hizo alguna vez de taxista a él y a su acompañante Luz Campana de Watts. Mariano Esquillor era presentado por Antonio Fernández Molina “como el mejor poeta vivo de Aragón. Es un visionario”. Durante algunos años alternó la albañilería con la poesía, y ha publicado en distintos sellos. Considera que uno de sus mejores libros es ‘Desde la torre de un condenado’ y siente un cariño especial por ‘Columpio autobiográfico’. “Mi poesía es básicamente autobiográfica. Escribo de lo que vivo, de lo que sueño y de lo que oigo. El amor es un motor constante”.

*Mariano Esquillor, retratado en la Casa de Amparo por Carlos Moncín. Este artículo, con leves cambios, apareció el lunes en 'Heraldo de Aragón'.