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Antón Castro

LA CAJA NEGRA DEL TEATRO ARBOLÉ

LA CAJA NEGRA DEL TEATRO ARBOLÉ

Ha pasado algo más de un año desde que Zaragoza se convirtiera en una de las capitales de verano del mundo. Ver los cartílagos desventrados al sol de los pabellones agita la melancolía. Por ahora, hechas algunas salvedades, el recinto tiene algo de lugar fantasmagórico que ha perdido a sus remeros y a sus pingüinos. El Ebro sube y baja, lodoso, más acompañado que nunca: los enamorados musitan palabras de amor, palabras y besos. El Parque del Agua se despliega como una tierra de promisión, repleta de oasis, sombras y playas. Dentro de él está el Teatro Arbolé: un espacio espléndido, una caja negra de resonancias donde caben todas las disciplinas: el teatro, los títeres, la música, el vídeo. Los sueños. Uno de sus responsables, Esteban Villarrocha, dice que desde su entrada se contemplan los mejores atardeceres de Zaragoza: atardeceres de fuego, fogonazos de luz que pintan pájaros sobre los árboles. La sala, de pequeño formato, es espléndida: tiene talleres, una estupenda librería de teatro y músicas del mundo, un pequeño local de ensayo, diversas estancias y los camerinos. Al menos, doce familias viven de ese proyecto, que ha costado 1.660.000 euros, que paga la compañía de Iñaqui Juárez: Arbolé sigue por aquí y por allá con su destino de titiriteros ambulantes. Es un espacio alternativo, plural, rebosante de ideas: una de las últimas es incorporar en el amplio pasillo de acceso una pequeña sala de exposiciones en donde la artista Isabel Biscarri presenta un trabajo muy sugerente. El viernes actuaba allí Javier Ruibal, acompañado a la voz y al piano por Laura Furci Moratti; ofrecieron un recital inolvidable, ebrio de mestizaje y de hondura, toda una isla de sensualidad y de belleza caliente. Luego, salías a la medianoche: algunas luces y otras tonadas se extendían por la ribera contra los aullidos del cierzo.

*Hace unos días cambié de ordenador y desde entonces se me desajusten todos los tipos. Siempre utilizo Garamond, antes 16, ahora 12, y aún así salen como salen. Lo lamento de veras. Sinceramente no sé como reparar ese desaguisado. Mil disculpas a los que os asomáis aquí de cuando en cuando. Este artículo apareció el domingo en la sección 'Cuentos de domingo'. Aquí están Laura Furci y Javier Ruibal.

 

 

MARIANO IBEAS: UN POEMA A LA NOCHE

MARIANO IBEAS: UN POEMA A LA NOCHE

ANOCHECE

                           Dedicado a Antón Castro

Anochece siempre

demasiado pronto,

siempre falta luz,

llega presto la sombra

                            a visitarme

debo forzar

mis ojos ya cansados,

para seguir la línea oscura

sobre el papel en blanco

debo apartar las sombras

                   con la mano

--como quien retira de la mesa

                   las migas de pan

del resto de la cena--

y se diluyen

                   y se van

se desdibujan

                   las palabras

temblando en el vacío

                   hasta desaparecer.

 

*Desde su refugio en el Pirineo el profesor, blogger y poeta Mariano Ibeas me dedica este poema sobre la noche que llega en los Pirineos. Aquí en Garrapinillos, en medio del campo, vivo de una manera especial la noche, estrellada casi siempre. A veces, el medio del silencio se escapa un ruido de aviones. Este cuadro de George Frederic Watts se titula 'Hope' (La esperanza), es una obra simbolista que se conserva en la Tate Gallery de Londres.

SANTIAGO GASCÓN PASEA, A BORDO, ENTRE BALLENAS

SANTIAGO GASCÓN PASEA, A BORDO, ENTRE BALLENAS

Santiago Gascón, el autor del espléndido libro de relatos ‘Manila’ (Xordica), me escribió anoche desde Canadá:

 

Llevo 3 semanas en Canadá, fuimos en un barquico durante 4 horas por el golfo de Maine (Nova Scotia) y durante horas las ballenas nos acompañaron nadando a un metro de nuestro cascarón... Si hubieran querido nos habrían pulverizado de un coletazo, pero fueron amigables y se limitaron a ducharnos. Te adjunto foto realizada por la más joven del grupo (Paloma Delgado), yo estaba tan emocionado que prefería verlas con mis ojos y no a través de mi cámara…

*Aquí está una foto de la joven Paloma Delgado.

EL MONCAYO RECORDARÁ A MIGUEL HERNÁNDEZ EN AGOSTO

EL  MONCAYO RECORDARÁ A MIGUEL HERNÁNDEZ EN AGOSTO

*El VIII Festival Internacional de Poesía Moncayo, que organizan Trinidad Ruiz-Marcellán y Marcelo Reyes, tendrá este año como protagonista a Miguel Hernández, del que en 2010 se cumple el centenario de su nacimiento en Orihuela, Alicante, en cuya casa estuve hace muy poco tiempo, en una visita a mi cuñada Isabel Gascón y a mi cuñado José Antonio Ortuño. El Festival se celebrará en Tarazona, Litago y el monasterio de Veruela. Cuenta con presencias novedades, como esa conferencia de Agustín Sánchez Vidal, y con numerosos colaboradores de Olifante que cumple ahora 30 años como Ángel Guinda, el poeta por excelencia del sello, Manuel Forega, Miguel Mena, Alime Hüme, la narradora Luisa Gómez Gascón o Luigi Máraez, entre otros. Olifante ha sabido convertir el Moncayo en territorio de poesía contemporánea, en un espacio de cita estival.

 

PROGRAMA

El rayo incesante de Miguel Hernández

Miguel Hernández contempla el Moncayo cien años después de haber nacido. El poeta que se dejó llevar, arrastrar y esparcir por esos vientos fértiles del pueblo llenos de autenticidad, sencillez y sabiduría natural, llega a nuestros campos, a nuestras casas y a nuestras conciencias para quedarse y recordarnos que el amor, la solidaridad y la poesía son útiles, mucho más en tiempos de crisis.

Con agradecido reconocimiento, le abrimos de par en par nuestro corazón para sembrar en él su talento poético, sensibilidad, compromiso y acción revolucionaria.

Trinidad Ruiz Marcellán

Olifante. Ediciones de Poesía

21 Agosto, Tarazona

19.00 h :: Conservatorio de Música

  • Intervención de Dña. Julia Pascual, Concejala de Cultura del Ayuntamiento de Tarazona.
  • Conferencia a cargo del poeta Ángel Guinda sobre "Utilidad de la poesía en tiempos de crisis".
  • Proyección de textos de Miguel Hernández y Arte de las Tierras del Moncayo, de Ana Alcaraz.
  • Lectura de poemas de Miguel Hernández a cargo de los poetas: Taller Literario de Luisa Gómez.
  • Actuación de la cantante Angi Ruiz Forés y la pianista Ana Segura.
  • BookCrossing

27 de Agosto, Litago

19.00 h :: Ayuntamiento

  • Inauguración.
  • La pregonera Teresa Gallego anuncia el inicio del Festival.
  • Bienvenida del Sr. Alcalde D. Pedro Herrero.
  • Palabras del Ilustre Sr. D. Pedro Feliciano Tabuenca, Diputado Delegado del Monasterio de Veruela.
  • Charla a cargo del poeta Ángel Guinda sobre Miguel Hernández.
  • Actuación de la bailarina Isabel Pérez.
  • Interpretación de El Acebo del Moncayo y A Borina Moncaína.

28 de agosto, Monasterio de Veruela

  • Todo el día: Book Crossing en el Monasterio 

11.00 h :: Museo  del Vino

 18.30 h :: Iglesia

Presenta: Miguel Mena

  • Danza aérea con Emmaluna.
  • Presentación de la edición del Festival y lectura de poemas de poetas invitados*.
  • Concierto de Púa por Noelia Pellicer, acompañada al piano por Oier Arce Sancho.
  • Lectura de poemas de Miguel Hernández en diferentes idiomas.
  • Intervención musical del Grupo de Cámara del Conservatorio de Música de Tarazona ( Teresa Gil, Patricia  Villada y Kike Reyes).
  • Intervención de Agustín Sánchez Vidal, Catedrático de la Universidad de Zaragoza.
  • Actuación de la pianista  turca,  Âlime Hüma.

 19.30 h :: Iglesia

·         Actuación de El Silbo Vulnerado.

·          

·          

*Lectura: Pilar Castro, Sofía Salvador, Claire Dupois, Susana Gómez Redondo, Victoria Puig, Arantza Semprúm,  Luisa Gómez, Guadalupe Aznar, Mª José Andreu, Mª Victoria Diez, Mercedes Maizal, Milagros Morales, Robertson Cáceres,  Ana Alcaraz, Javier Alfaro, José Manuel Aznar, Reyes y Guillén, David Francisco y Luigi Maráez.

Homenaje a Miguel Hernández

 

Colección Papeles de Trasmoz, con poemas de:

  • Brenda Ascoz
  • Casimiro de Brito
  • Gonzalo Escarpa
  • Cesc Fortuny i Fabré
  • Dolan Mor
  • Marian Raméntol

 

  • *Este es el famoso retrato que Antonio Buero-Vallejo le realizó en la cárcel. 

 

 

HA MUERTO FRANK McCOURT

HA MUERTO FRANK McCOURT

Fallece el escritor Frank McCourt,

autor de Las cenizas de Ángela

 

Por Maite CUADROS

Resumir en unas líneas lo que significa Frank McCourt para Ediciones Maeva es una tarea difícil y complicada.

La historia de la publicación en España de Las cenizas de Ángela comienza en septiembre de 1996 cuando leímos una crítica en The New York Times sobre el libro, era un caso muy curioso. Frank McCourt había estado trabajando durante más de treinta años como profesor de escritura creativa y aunque siempre estaba tomando notas en un cuaderno y dedicaba todos sus veranos a un eterno borrador sobre sus memorias en Irlanda, no fue capaz de encontrar su propia voz, directa, natural y honesta, y escribir ese conmovedor libro que es Las cenizas de Ángela, hasta que se retiró, cumplidos los sesenta y cinco años.

Cuando Sandra Bruna, entonces en la agencia Mercedes Casanovas me envió el libro, inmediatamente nos enamoramos de él. A partir de ese momento, los acontecimientos se precipitaron: en abril de 1997 Frank McCourt recibió el premio Pulitzer y en los meses siguientes el Premio Nacional de los Críticos, el de The Angeles Times y el Abby. En octubre de 1997 por fin llegó el momento de la publicación en España de Las cenizas de Ángela. Aunque el éxito en Estados Unidos había sido increíble, nos imaginábamos que no resultaría demasiado fácil convencer a nuestros lectores (como así fue al principio) de la fascinante atracción de unas durísimas memorias sobre una familia irlandesa. Había que intentar transmitir la profunda humanidad y humor que latían en cada una de sus páginas.

La edición española de Las cenizas de Ángela fue acogida con enorme simpatía por la mayoría de las librerías, pero pocos estaban convencidos de sus posibilidades de venta. Sin embargo, lentamente, la ternura, el sentido del humor y la honestidad de Frank McCourt fueron atrapando a los lectores y a lo largo de los meses siguientes presenciamos cómo se convirtió en uno de los libros más vendidos del año. Muy pronto todo el mundo se regalaba y se prestaba ejemplares de Las cenizas de Ángela; los lectores lloraban y reían con la odisea de supervivencia de los McCourt.

Las cenizas de Ángela ha sido publicado en 27 países, traducido a 17 lenguas y se han vendido 17 millones de ejemplares en todo el mundo, pero España ha sido el país en el que más éxito ha tenido después de Estados Unidos. La eterna sonrisa y la amable ironía del autor calaron profundamente entre los lectores españoles durante sus tres visitas a nuestro país. Recuerdo con especial fuerza el día de su presentación de Lo es, su tercer libro, en la FNAC en julio del 2000, tras el terrible atentado de la calle Carmen. El director de la FNAC le pidió a Frank que reabriera 'simbólicamente' la puerta después de permanecer cerrado tres días. Una vez más, su sonrisa consiguió hacernos olvidar el motivo del acto.

A pesar del enorme éxito de sus libros, todos publicados en Maeva (Las cenizas de Ángela, El profesor, Lo es y Ángela y el niño Jesús) Frank ha continuado siendo el mismo hombre humilde y cariñoso que había sido toda su vida. Era imposible resistirse a su generosidad y simpatía.

En una ocasión confesó en una entrevista que si en su familia no hubieran tenido sentido del humor se habrían muerto. Durante su infancia se animaba pensando que algún día se reiría de sus desdichas. Pero, como él mismo reconocía, nunca pudo imaginar la repercusión mundial de sus libros ni la felicidad de los quince últimos años de su vida.

Maite Cuadros

Ediciones Maeva

 

*Laura Russo, de prensa de Maeva, me envía este artículo de Maite Cuadros, editora del sello Maeva, donde glosa la vida y la obra y la personalidad de Frank McCourt, que acaba de fallecer.

 

ÁNGEL OLGOSO Y SUS RELATOS

ÁNGEL OLGOSO Y SUS RELATOS

Antonio Serrano Cueto escribe de ‘Los demonios del lugar’ de uno de los grandes cuentistas españoles: Ángel Olgoso.

 

 

Acabo de terminar la lectura de Los demonios del lugar (Almuzara, 2007), el libro de relatos con que Ángel Olgoso ganó el I Premio Internacional de Terror Villa de Maracena. De Olgoso sólo conocía algunos relatos sueltos, pero había leído elogios por doquiera, los más cercanos por boca de mi amiga, la escritora Ángeles Prieto Barba. Ha sido una lectura endemoniada, como prometía el título del libro, porque desde el principio se me han llevado los diablos a ese lugar y no me han permitido descanso entre cuento y cuento. Gigantes que miman y enamoran a sus presas, difuntos que reciben con los ojos abiertos la primera paletada de tierra sobre su tumba, seres deformes que reniegan de su condición de deshechos de la naturaleza, demonios que pueblan las tormentas, rayos que fustigan el cuerpo de un niño como una maldición ingénita, el tiempo detenido en un ascensor, cráneos que ruedan por la pista de una bolera, un preso que intenta comprender el complejo espacio geométrico de su celda, un solo rostro que se quita numerosas máscaras superpuestas en una fiesta de carnaval, las manos cercenadas de un herrero que siguen forjando espadas en el secreto de la noche, un viajero que descubre en una cabaña que el mundo se sostuvo y sostiene en palafitos... Poe, Kafka, Borges, Cortázar...Todo un disfrute para los amantes del cuento fantástico, con el mérito añadido de una escritura espléndida, plagada de imágenes de atinado impacto visual, jalonada de adjetivaciones que se van sucediendo en una cadena de disposición milimétrica en la que poco o nada sobra. No siempre el género del relato fantástico se acompaña, como aquí, de un lenguaje rico y pulcro, de un estilo depurado que hace las delicias del lector que busca algo más que un oscuro portento en un cruce de caminos o una metamorfosis kafkiana frente a los fantasmas de un espejo. Estos demonios que he leído son seductores, tanto, que me apresuro a abrir otras puertas del universo literario de Olgoso.

 

MUJERES DESNUDAS BAJO

IMPERMEABLES MOJADOS

 

 

Ángel OLGOSO

Por primera vez Irina no acudió a nuestra cita de los

miércoles en la habitación treinta y cinco del hotel Basilea.

Inexplicablemente, no me avisó ni respondió luego a

mis llamadas. No acertaba a comprender por qué ella

—siempre tan puntual, tan cuidadosa, casi protocolaria—

había escamoteado ese encuentro. Durante días me

detuve a considerar la posibilidad de una enfermedad, de

un accidente, de una trampa, de una absurda venganza a la

que no hallaba sentido, tal vez significaba un preámbulo de

renuncia y separación. Este hecho imprevisible, doloroso,

me angustió hasta el punto de sentirme vacío, expulsado

de mi propia vida —la genuina, la que se fraguaba con la

dulzura de lo ilícito, con el palpitante ritual de nuestras

infi delidades— y arrojado de nuevo al insidioso adocenamiento

de mi vida cotidiana. Creía inarrebatables nuestra

absoluta intimidad, nuestro lenguaje confi dencial espolvoreando

los oídos, el corazón, los teléfonos, los muebles,

las esquinas, nuestro deseo itinerante que se saciaba etapa

a etapa desde hacía meses, nuestra ternura y gestos aprendidos

que sabíamos hijos del puro instinto y la vorágine,

nuestros cuatro días al mes de lluvia tibia, de sacudidas

de placer desbordante. Recé a dioses estrambóticos para

que la devolvieran a mi lado. Sentía una furiosa nostalgia

de su limpia melena color terracota, de sus labios un poco

belfos pero jugosos, de las grandes ciruelas escarchadas de

sus pezones, de su andar pausado, de la elegancia de sus

gestos amalgamada con la de su ropa.

Es el miércoles siguiente y espero a Irina en el anonimato

de la habitación treinta y cinco. Durante un tiempo

que presumo muy largo, con pasos circulares y un ramo de

zinnias en la mano, no abordo razones ni tomo determinación

alguna, sólo espero. Cuando Irina llama a la puerta

—habrá olvidado la llave— la hago pasar, absolviéndola

tácitamente, y beso su boca entreabierta y la abrazo y me

refugio en su cuerpo como un ciervo herido que buscara

menta para restañar sus desgarraduras. En la cama revuelta,

bajo la estampa de los mamelucos abriendo fuego con sus

espingardas, desbocado sobre Irina, creo percibir nuevamente

a sus recovecos abriéndose como nenúfares en un

lago de piel.

Pero hoy Irina parece envuelta en un velo de distancia

que no sé a qué atribuir. A un tiempo ávida y abstraída,

reducida al mutismo, de ademanes mecánicos y desabridos

y ojos dolientes. Con cada empellón, con cada espoleo,

siento como si nos bañásemos en un oscuro río, braceando

más y más profundo. No gime, no borbotea murmullos

de amor, apenas se oye su respiración. Y su desnudez,

que de ordinario tiene algo de nutria húmeda y lustrosa,

ofrece el aspecto de los cañaverales marchitos y la luna de

invierno. Una sensación extraña va ascendiendo desde el

fondo de mi mente entre ecos y golpeteos que resuenan en

mis sentidos, persuadiéndolos, intoxicándolos lentamente

de estupor y miedo. En la trabazón de nuestros cuerpos, la

presencia de Irina, su tacto, resultan irreales como nuestra

propia voz cuando nos llega a través de los huesos del

cráneo o por mediación de una máquina. Ella, de alguna

manera transubstanciada, no intenta en ningún momento

esconder la afl icción que asoma a sus ojos mora pálido,

esa especie de cicatriz de cualquier modo inocultable, ese

augurio irreversible, ese vislumbre aterrador. Me demoro

besando su cabello extendido, que esta tarde no es sino

una diadema de élitros de escarabajo, y cuando acaricio

sus mejillas —sin atreverme a desviar la mirada— obtengo

repentinamente evidencia de la rara y viscosa frialdad de

su piel, de su cualidad cerúlea, cadavérica.

 

De ‘Los demonios del lugar’. Ángel Olgoso. Almuzara, 2007. La foto es de August Sander.

 

CASANOVA, DELGADO, BERNA, LA TRAVIATA... BORRADORES

CASANOVA, DELGADO, BERNA, LA TRAVIATA... BORRADORES

El realizador Emilio Casanova es uno de los invitados al programa “Borradores” de este domingo. Emilio Casanova es el  director de la serie ‘Estampas’, un álbum de personajes aragoneses que emite Aragón TV. Se pasan dos de las piezas del proyecto: la de María Moliner, la mujer que escribió un diccionario, y la del realizador Segundo de Chomón. El otro invitado al estudio es el bibliotecario y escritor Javier Delgado, quien presentará sus dos últimos libros: la novela ‘Tierra de nadie’ (Xordica) y el poemario ‘Animamorte’ (PUZ: La Gruta de las palabras).

 

“Borradores” ofrecerá un reportaje sobre el montaje de ‘La Traviata’ de Verdi, en la que participaron alrededor de 250 personas. Es un proyecto concebido desde el Auditorio por Miguel Ángel Tapia, Luis Merchán, Juan Luis Martínez y Andrés Ibiricu, entre otros.

 

Se conversará con el bailarín Miguel Ángel Berna, acerca de la experiencia del espectáculo ‘Goya’, que se estrenó en la Expo y que acaba de permanecer durante dos semanas en el Teatro Principal con un gran éxito de público.

 

También se visitará el Taller Literario que imparte Julio Espinosa a orillas del Ebro. Carlota Muñoz hablará con el escritor y profesor chileno y los alumnos leerán algunos de sus textos. Además, el equipo de “Borradores” se trasladará hasta el Paraninfo, para conocer la exposición ‘España 1900’, donde se exponen obras de Joaquín Sorolla, el joven Dalí, Eliseu Meifrén, Zuloaga y Anglada Camarasa, entre otros

 

La actuación musical en “Borradores” corre a cargo del músico argentino Nico Cassinelli, afincado en Zaragoza desde hace un par de años. Nico acaba de presentar su disco ‘Noticias de acá’, donde rinde homenaje a Zaragoza en varios temas.

**En la foto, el espectacular ’Paisaje nocturno’ de Eliseu Meifrén.

 

“Borradores” se emite el domingo a las 00:55 horas.

ESTAMPAS DE LA PLAYA: MUNKACSI Y CONCHA MÉNDEZ

ESTAMPAS DE LA PLAYA: MUNKACSI Y CONCHA MÉNDEZ

Durante mi estancia en Lima, la poeta May Rivas y el calígrafo Miguel Ángel Bazán me regalaron una antología muy interesante de Eduardo Chirinos, ‘Rosa Polipétala. Artefactos modernos en la poesía española de vanguardia (1918-1931)’, donde hay extraordinarios poemas sobre automóviles, trenes y tranvías, aeroplanos, el teléfono, el cine o la música, y por supuesto los deportes. De natación, ideal para esta estación, podría ser este de Concha Méndez, que fue durante algunos años la novia de Luis Buñuel, y luego se casaría con Manuel Altolaguirre.

 

BAÑISTAS

Horizonte. Espumas.

Azules fríos.

 

Salteando olas

torsos radiantes

en líricas danzas

y acrobacias.

 

Aquella danzarina

del bañador verde…

aquel gimnasta…

 

Las olas íntegras

son el mejor columpio.

 

Concha Méndez (Surtidor. Poesías, 1928)

 

*La ilustración de este texto corresponde al gran fotógrafo Martin Munkacsi, al que siempre le apasionaron los deportes. Fue uno de los grandes fotógrafos de su tiempo. Nació en Hungría en 1896 y falleció en Nueva York, Estados Unidos, sufrió un infarto viendo un partido de fútbol en 1963.