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Antón Castro

EUSEBIO AGUILERA DEBUTA CON 'MANANTIAL DE FUEGO'

EUSEBIO AGUILERA DEBUTA CON 'MANANTIAL DE FUEGO'

TUS  LABIOS

 

 

Tus labios son

la flor de un sueño,

guardado en mis manos abiertas,

bañadas por la blanca luna

y el reflejo dorado de tus cabellos,

en las noches preñadas de pasión

donde sólo el rumor de tu ser

acalla los gritos perdidos de la luz.

 

Tus labios son

paraíso de los sueños

que los duendes guardan

en los bosques secretos del amor,

allí, donde sólo llegan

-vagabundos en las tinieblas del placer-

Tu amor y mis sueños.

 

 

T O D O

 

Esperar que la mañana brote

rompiendo el hielo cristalino del alba,

que la luz posea con rayo mortecino

a la noche fugitiva,

que el cielo se desgarre

en un soplo vital sobre las nubes,

que el fuego purifique

en inmolación letal la tierra,

que el tiempo se pierda

en los laberintos del recuerdo,

todo es esencia del ser,

se pálpito cruje

como árbol moribundo

que el alba besó postrero,

mientras tu existencia,

tu recuerdo,

tu latir,

habita en el último poro de mí ser,

que se ahoga en el mar perpetuo del deseo.

 

 

 B E B E R É

 

 

Beberé de tus besos

porque el agua que brota

de las entrañas de la tierra rota

entre las oscuras rocas

no sacia mi sed eterna.

 

Beberé de tus besos

en la noche oculta,

en la mañana desnuda,

en la sobriedad de la nada.

 

Buscaré vasijas sagradas

para guardar tus besos

y que no se pierdan

en las profundidades frías

de los pozos sombríos

de los olvidos marchitos y ajados

de la soledad mía.

 

*Eusebio Aguilera alterna su trabajo de ingeniero en la General Motors con la poesía. Acaba de publicar su primer poemario: ‘Manantial de fuego’, y me envía tres de sus poemas. La foto es de Ellen Kooi.

AUTORRETRATO DEL ESCRITOR JAVIER QUIÑONES

AUTORRETRATO DEL ESCRITOR JAVIER QUIÑONES

Ya hace tiempo que no tengo el favor de los

dioses y que alargo inútilmente mis años.
Virgilio, Eneida, Libro II, v. 633.

He llegado, tras de no pocas adversidades,
a la edad madura de mi vida,
de modo que se hace preciso escribir
algunos versos que hablen de mí.
Cuando mis ojos despertaron a la luz,
era tiempo de edificios derruidos en Europa
y de guerras duramente perdidas en España.
Mi infancia es la memoria del agua,
varada en el Mar Menor y su ribera,
y de las aladas calles de la Ciudad del Aire,
secreta y lejana, improbable como el paraíso.
Fue mi juventud un destino itinerante,
soledad de ciudades apenas entrevistas,
de inviernos ateridos en tierra adentro,
de veranos largos y cálidos frente al mar.
Yo también, como casi todos, he vivido
algunas historias que me duele recordar.
Mas he conocido la plenitud del amor
que desbarata las sombras y la dicha
de haber amado intensamente y el gozo
de prolongar el amor en otras miradas
que pertenecen a otra edad, a otro tiempo,
a un incierto futuro que ya no será mío.
Ni me gusta el mundo en que vivo
ni el tiempo que me ha tocado vivir.
Con los años he ido perdiendo,
irremisiblemente, la fe en los demás.
Me gustaría escribir que soy libre y feliz,
pero me lo impide la agónica mirada
de los niños que se mueren de hambre.
En el fondo de mi corazón enajenado,
a despecho de la miseria y la injusticia,
aletea indeleble el vuelo de la esperanza.
La memoria sustenta siempre mi escritura
y la melancolía de los sueños imposibles,
desarbolados en el árido combate
contra la dureza altiva de la vida.
Lo que más me gusta es escribir
y leer lo que otros han escrito,
siempre que me resulte dulce y útil.
Es probable que también mi voluntad
sucumbiera en una noche de luna,
mas hace ya tiempo que perdí el favor
de los dioses y alargo, en vano, mis años.
Para cuando llegue el final del sueño,
que no tenga la luz color de cementerio
ni se estremezca el viento de la tarde,
que me lleven lentamente las sombras
y que naufrague mi voz, desmoronada y sola,
en el oscuro mar de la calma y el olvido.

 

Nota. Mi libro de escolaridad, “Estudios de Bachillerato. Libro de calificación escolar”, se abre el 30 de marzo de 1964 en el Instituto Nacional de Enseñanza Media “Isaac Peral” de Cartagena. Durante el curso 1963/1964 estudié el preparatorio en el colegio “Ruiz de Alda” de la Ciudad del Aire. Mi profesor, único para todas las materias, fue Don Eliseo. Con fecha 30 de mayo de 1964, esto es, sin haber cumplido aún los diez años, me examiné en el instituto de Cartagena “Isaac Peral”, por libre, en la prueba de “Ingreso en el Bachillerato Elemental” y obtuve la calificación de “Admitido (8)”, según reza en el libro de escolaridad con fecha 30 de mayo de 1964. La foto que acompaña este autorretrato es la que figura en la primera página de ese Libro de escolaridad. Cuando me la hicieron, me faltaban tres meses para cumplir diez años. Sobre el cabello, que acabé perdiendo, se advierten las huellas de la grapa que adjuntaba la foto al mencionado documento escolar.

 

*Me encantan los autorretratos, esa preciosa serie que desarrolla en su blog Fernando Valls. Encuentro en el de mi amigo y admirado Javier Quiñones este suyo y lo traigo aquí. Me encanta además este retrato en verso, aunque me descorazona un poco ese fondo de pesimismo.

MARCHAMALO Y MERLINO: ADVERBIOS DE LETRAS*

MARCHAMALO Y MERLINO: ADVERBIOS DE LETRAS*

Me gustan las palabras. Me gusta bajar por la mañana a comprarlas y elegirlas, una a una, como si fueran albaricoques maduros.

Nunca se sabe qué palabras van a necesitarse a lo largo del día. Nunca se sabe cuáles sacar de casa en la mochila, o llevar en la maleta, de viaje. Cuántos adjetivos –blanco, oloroso, fértil–, cuántos verbos y cómo conjugarlos: te quiero, conduzco, abriendo, he estado, supuse… Cuántos artículos indefinidos. Cuántas preposiciones. Me gustan las palabras. Me gusta atesorarlas, pero también dejarlas escapar, a veces, como si no fueran mías. Neblina pesa tan poco, es tan inerte, que basta con mover los labios para que la mínima racha de viento se la lleve.

 

Hay decenas de miles de palabras. O más. Palabras construidas en chapa, esqueje; o con madera, tacón; palabras recortadas en papel cebolla, sílfide o liminar; y palabras bastas como una tela vieja: lomera, bayeta, batanar… Dice John Berger, el escritor, que hay palabras que hay que masticar, como si tuvieran nervios: duplicar, irreversible. Palabras que se te hacen una bola, como el filete de un mal comedor: sacramento, pigmentación, geoestratégico… Y hay otras que se te deshacen en la boca, como los versos de un poeta romántico: titilar, libélula…

A mí me ha gustado siempre ulular. Y no me gusta, nada o casi nada, abencerraje. Me gusta merengue, y detesto canaleta. Me gusta decir bucle, y odio decir tajada.

Mi amigo Luis Mateo Díez, con quien me encontraba alguna mañana, alto y delgado, transversal como un quijote, en el bar La Escalinata, en la Plaza Mayor de Madrid, me contó que a él la palabra que menos le gusta es escrófula. Nunca he sabido exactamente lo que significa pero es una palabra horrible. Escrófula. Las palabras de los médicos siempre suenan fatal, a diagnóstico terminal, a desahucio: mesenterio, linfático, tumefacto…

Sin embargo son bonitas las de los oculistas: iris, pupila, miope. Otra palabra que no me gusta nada es espetar. Suena a mecanismo explosivo: espetó. A granada de mano: coges la palabra, la sujetas con fuerza en la mano, quitas el pasador con los dientes, la arrojas lo más lejos posible, te proteges y esperas. Uno, dos, tres, cuatro….

No se ha oído porque la he tirado lejos. Pero desengáñate: ha espetado.

 

*Los escritores Jesús Marchamalo y Mario Merlino –además, traductor de Antonio Lobo Antunes- acaban de publicar en Eclipsados, fuera de colección, un libro realmente divertido y repleto de talento: ‘No hay adverbio que te venga bien’, que fue también una conferencia en los encuentros de Arenas de San Pedro. El volumen lleva ilustraciones de Isidro Ferrer, y parece un diálogo entre dos enamorados de las palabras, del lenguaje, de la ficción y de la escritura propia y ajena, Merlino y Marchamalo, que tanto monta. Este es el primer capítulo del libro, todo un primor. La foto es Cecilia de Val.

RICARDO DEL ARCO Y SUS FOTOGRAFÍAS DE HUESCA

RICARDO DEL ARCO Y SUS FOTOGRAFÍAS DE HUESCA

El cronista visual de los tesoros de Huesca

 

La Diputación de Huesca y la CAI publican las fotos del cronista e historiador Ricardo del Arco (1888-1955), un defensor del patrimonio

 

Ricardo del Arco llegó a Huesca en mayo de 1908 y pronto iba a convertirse “en el cronista e historiador más destacado”. Una de las facetas menos conocidas de él era la de su condición de fotógrafo: el volumen ‘Ricardo del Arco. Fotografías de historia y arte 1914-1924’ (Diputación de Huesca / CAI), con textos de Carlos Garcés y Maite Abaurre, supone toda una revelación y una confirmación de que él usó la fotografía, desde muy pronto, como un instrumento de conocimiento y de difusión cultural.

Nacido en Granada en 1888, a los cinco años se trasladó a Tarragona, donde su padre Ángel del Arco fue elegido director del museo de la ciudad; se licenció en Letras en Valencia y de inmediato opositó al Cuerpo de Archiveros. Obtuvo plaza en la Huesca “milenaria y rica en archivos”, donde se hizo cargo del “archivo de Hacienda”, que tenía agregado también el del Ayuntamiento, según narra Carlos Garcés en una completa reseña de los primeros quince años que Del Arco pasó en la que iba a ser la ciudad de su vida. Ese periodo inicial, que él sitúa entre 1908 y 1924, lo resume con tres palabras: “Vida, estudio y trabajo”, vocablos que, en realidad, definen toda su existencia. Del Arco falleció en 1955, tras ser arrollado por un coche en la plaza de Navarra.

Del Arco usaba lentes circulares, sombrero e iba tocado de lazo. Poco días de después de tomar posesión de su nuevo cargo ya escribía en ‘El Diario de Hueca’, y muy pronto iba a publicar libros y monografías y artículos de casi todo: en 1910, firmaba con Luciano Labastida la ‘Guía artística y monumental de Huesca y su provincia”; tres años después, con idéntico colaborador, ‘El Alto Aragón monumental y pintoresco’. Para entonces ya había contraído matrimonio con Luisa Fortuño y ya había sido nombrado cronista de la ciudad. Dos detalles biográficos más, entre los muchos que aporta Carlos Garcés, recuerdan que era profesor de instituto desde 1914 y director de la Biblioteca Pública desde 1915. En 1920, fue el organizador del II Congreso de Historia de la Corona de Aragón.

En cierto modo, Ricardo del Arco fue un pionero del excursionismo, un apasionado del turismo y un defensor a ultranza de las ‘Bellezas del Alto Aragón’, término que usó el fotógrafo Lucien Briet, al que Huesca le rindió un homenaje en 1922. Quizá lo que no se conocía de Del Arco con tanta precisión era su condición de fotógrafo: hace poco se incorporaban a la ‘Memoria Gráfica del Alto Aragón’ de la Fototeca de Huesca más de mil piezas, en placas de cristal y en negativos. Del Arco usaba al menos dos cámaras y se tomaba su tiempo en realizar sus fotos: el libro confirma su apasionada tarea en la Comisión Provincial de Monumentos históricos y artísticos de Huesca.

Esa “incansable labor en pro de Aragón”, que le supuso la concesión de la Medalla de Oro del Ayuntamiento de Zaragoza en 1924, lo llevó a recorrer las iglesias de Santiago de Agüero, San Miguel de Foces, Ordesa, los monasterios de San Victorián y el de San Juan de la Peña, al que acudió con  otros excursionistas en 1920 y al año siguiente, a caballo y en medio de una gran nevada. Manuel Casanova, que sería director de HERALDO, firmó una crónica con “agua, truenos horrísonos y relámpagos cegadores”. También estuvo en Roda de Isábena, en el monasterio de Sijena, en Sena, en Fraga, Monzón, Binéfar o Tamarite de Litera. Su afición al traje regional, que compartió con su gran amigo Ramón Acín, lo llevó a realizar fotos en Aínsa, Ansó, Hecho Gistaín y Fraga, donde realizó un álbum completo del vestuario, del casco urbano, de la vida popular, y no solo eso: organizó una Exposición del Traje Regional en Madrid en 1925. Al fotógrafo Del Arco le interesaba todo: las plazas públicas, las calles, los edificios civiles, los retratos de grupo, los monumentos, las procesiones, los retablos, las panorámicas, entre las que destacan las del castillo de Montearagón, las de Nueno y las de Bielsa, el inventario general del patrimonio. Sus fotos muestran cuánto se ha perdido y, a veces, lo que se ha mejorado. Del Arco colaboró con estupendos profesionales de la ciudad como Ildefonso San Agustín, Ricardo Compairé o Fidel Oltra, entre otros, pero él no les iba a la zaga: era observador, tenía buen gusto, componía con elegancia y era paciente. Se esforzaba en captar el misterio de la luz al servicio de los tesoros de una provincia que hizo suya durante casi medio siglo.

JAVIER RUIBAL ACTUARÁ EL VIERNES EN TÍTERES ARBOLÉ

JAVIER RUIBAL ACTUARÁ EL VIERNES EN TÍTERES ARBOLÉ

CONCIERTO DE JAVIER RUIBAL, ESTE VIERNES (17 julio)

En Arbolé, dentro del Ciclo "Música en Verano", a las 22 horas

 

Queridos amigos,

 

El Teatro Arbolé de Zaragoza ofrecerá este viernes, 17 de julio a las 22 horas,  para el público juvenil y adulto un concierto del cantautor Javier Ruibal, dentro del ciclo Música en Verano y enmarcado en los Festivales del Ebro. Precio de la entrada: 15 euros. Bonificada: 12 euros. Teléfono de reserva de entradas: 976 734466.

 

Javier Ruibal (El Puerto de Santa María, 1955) es cantante, guitarrista y compositor. Es un buscador de aromas, un perseguidor de la fábula y el ensueño. Retratista de perfiles, paisajista al mismo tiempo, importan el personaje y el paraje exótico que le rodea. Cantar con la voz remota que resuena en la memoria, ecos sefardíes junto a la toná y la zambra, oriente y occidente, ayer y hoy, armonía del futuro, alquimia del presente. Sus fuentes, lo familiar en su infancia; del flamenco, los cantes de ida y vuelta, tanguillos y bulerías; del rock, la vieja escuela; del jazz, el ejemplo, la actitud y la lealtad con la música. De las letras españolas, los hermosos poetas del veintisiete y la poesía con alas. De las letras americanas, los cantores del Caribe y el realismo fantástico. De lo popular, el humor; y de su tierra natal, la alegría. Su propósito, divertir y... acaso emocionar.

 

 

Gracias y un saludo.

 

Ana Rioja - Gabinete de Prensa 

Teatro Arbolé

Teléfono: 615 252804

www.teatroarbole.es

*Recibo esta nota de la escritora y periodista Ana Rioja, que anuncia el concierto de uno de mis músicos más queridos en Títeres Arbolé: Javier Ruibal, al que conocí hace ahora 20 años en un ciclo de conciertos que organizaba Labordeta. Luego coincidimos en varios lugares (por ejemplo en SOS), pero Javier tuvo un detalle precioso: presenté en El Puerto de Santa María mi libro ‘Los seres imposibles’ y él cantó dos canciones a capella. Fue una tarde maravillosa, rodeada de amigos, iluminada con su voz del sur. Hace poco, en Buenos Aires, distintos amigos, especialmente la escritora Mercedes Álvarez, me decía que es uno de los cantantes que más le gusta, que le encantaría que fuese a encantar allí. Javier Ruibal es el cantante de la pasiones y de las mujeres del sur. Acabo de cambiar de ordenador, se me murió el anterior, y aún no sé cómo ajustar las letras. Uso una garamond 12 ahora, pero intentaré ajustarla para que no queden tan grandes las letras. Esta foto pertenece a Ana y al gabinete de comunicación de Títeres Arbolé.

 

 

ENRIQUE CEBRIÁN: TRES POEMAS DE 'RECAÍDA'

ENRIQUE CEBRIÁN: TRES POEMAS DE 'RECAÍDA'

AGENDA

 

¡Oh, sí! ¡Trazamos tantos planes…!

Consumimos auroras a la espera

de no sé qué festejos anhelados,

focos y parusías

se estrellaban al pie de la autopista

rotos a doscientos kilómetros por hora.

Aún no nadaban en mi semen los espermatozoides

que te harían fecunda

y ya habíamos escogido

los nombres de toda nuestra tribu, la casa junto al mar

en la que envejecer como dos sabios,

la piedra de las lápidas.

 

Mientras los días morían tibios y malgastados,

tú y yo nos afanábamos à la recherche du temps futur.

 

 

30 DE OCTUBRE

 

Para María,

este regalo de cumpleaños.

 

Los años te han sentado muy bien,

hoy te has levantado

especialmente guapa,

te digo mientras desayunamos

–tostadas y dos cafés con leche

antes del trabajo–.

 

Tú sonríes a mitad de camino

entre la nostalgia y la alegría,

reconociendo la juventud serena

de tu rostro en el espejo,

los sueños de tu infancia

ya cumplidos,

los que aún faltan por cumplir.

 

Amar tanto la vida presenta,

en ocasiones, sus servidumbres duras,

sus peajes incómodos,

los atascos camino del trabajo

cruzando por las venas

de esta ciudad llena de zetas

cuyo nombre, a veces, nos cuesta pronunciar.

 

Cuando se tranquilicen

los semáforos,

me invitarás a cenar en ese restaurante

que tanto nos gusta,

te desafinaré una canción de cumpleaños

mientras soplas feliz las velas

de los deseos que aún faltan por venir.

 

*Enrique Cebrián Zazurca ha sido ganador del Premio de Literatura Joven que convoca el Instituto Aragonés de la Juventud con un proyecto de treinta textos en prosa, titulado ‘Espuma en los zapatos’: notas de viaje y de lectura, poemas en prosa, aforismos, relatos. El segundo premio (y no primer accésit como había escrito antes) fue para Octavio Gómez Milián y Juan Luis Saldaña, que compaginan la literatura con los medios de comunicación y con la música. Y el propio Enrique logró otro accésit por un conjunto de poemas, que agrupa con el título ‘Recaída’. El día 9 de agosto, Enrique será uno de los invitados de Borradores, junto a Carlos Forcadell, que recuerda la vida, la obra y el magisterio de Juan José Carreras, Faemino y Cansado, Dani García-Nieto y la cantante Zahara, entre otros. He aquí tres poemas de ‘Recaída’ de Enrique Cebrián (Zaragoza, 1978). Un volumen publica sus textos y el de otros finalistas y seleccionados. Esta foto de Norma Shearer es de Edward Steichen.

VICENTE PASCUAL: VEINTE AÑOS DE PINTURA EN SOLITARIO

VICENTE PASCUAL: VEINTE AÑOS DE PINTURA EN SOLITARIO

Vicente Pascual

1989 / 2008

Opusculum

Inauguración

Miércoles 29 de julio, 2009

Palacio de Sástago

 

Esta exposición retrospectiva presenta la trayectoria del artista aragonés de proyección internacional Vicente Pascual desde 1989 (año que marca el fin de La Hermandad Pictórica), hasta el año de su temprana muerte. En Opusculum, 108 piezas emblemáticas enuncian el desarrollo de la práctica artística de este pintor que asumió planteamientos platónicos muy olvidados en las corrientes hegemónicas del arte contemporáneo, y cuya obra se caracterizó por la influencia del misticismo oriental y por las referencias cromáticas a los paisajes austeros de su tierra natal.

 
Vicente inició su práctica creativa con el trabajo en posters con un fuerte contenido político-crítico, y enseguida formó con su hermano Ángel “La Hermandad Pictórica” (1972-1988). En 1975, tras una larga estancia en Pushkar, Rajhastan, el artista descubrió los escritos de Frithjof Schuon y Ananda K. Coomaraswamy, cuya perspectiva filosófica perennialista influyó de forma definitiva en su concepto del arte, posicionándole fuera del pensamiento postmoderno dominante.

En 1992, tras más de una década trabajando en Campanet, a los pies de la Tramuntana mallorquina, Vicente trasladó su estudio a los Estados Unidos —en Bloomington, Indiana, al inicio, y Washington, DC, después— donde su obra fue objeto de una severa transformación, reduciendo su forma a geometrías fundamentales y el color a su expresión más austera. A mediados de 2003 Vicente regresó a España, instalando su estudio primero en Tarazona, cerca del Moncayo, donde comenzó a compaginar la práctica plástica con la poética; en 2006, ya diagnosticado con un cáncer en estado muy avanzado se trasladó a Utebo, a las orillas del Río Ebro, donde murió el 25 de septiembre de 2008, cinco días después de cumplir 53 años.

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Comisarias: Cira Pascual Marquina, Profesora de la Universidad Bolivariana de Venezuela, y comisaria de proyectos como "Exhibiting US Imperialism and War" (Gwangju Biennale, Corea del Sur, 2006) y “At the Mercy of Others: The Politics of Care” (Whitney Museum, 2005); María Luisa Cancela Ramírez de Arellano, Directora del Museo Pablo Serrano y comisaria de numerosas exposiciones desde Goya hasta Serrano.

 

Catálogo con ensayos de: Antón Castro, Santiago Olmo, Alejandro Ratia, Fernado Huici, María Escribano, Rosa Gutierrez, Angel Guinda, José Corredor-Matheos y otros.

*Cira Marquina Pascual me envía esta nota sobre la exposición de su padre, Vicente Pascual Rodrigo, que se inaugurará el próximo 29 de julio en el palacio de Sástago. Con esta noticia, también va esta foto: Vicente Pascual bajo la noche constelada.

 

LAS NOVIAS, BORAU, LÓPEZ BANZO... EN BORRADORES

LAS NOVIAS,  BORAU, LÓPEZ BANZO... EN BORRADORES

El programa Borradores continuará todo el verano en pantalla. Este es el menú de este domingo; la emisión es hacia la una de la mañana. A veces, suele empezar un poco antes de lo que está anunciado.  

 

El grupo Las Novias, en versión acústica, presenta en Borradores su nuevo disco, ‘Ego’, producido por Los Niños del Brasil y editado por Factoría de Autor. Óskar Díez, a la guitarra, y el vocalista Toño Leza, interpretan dos temas de esta banda ampliamente reconocida en Zaragoza.

 

Acuden al plató de Borradores, el intérprete e investigador Eduardo López Banzo, director del grupo Al Ayre Español, galardonado en 2004 con el Premio Nacional de la Música. López Banzo recorre los grandes proyectos de una compañía que ha pasado de la música antigua al Barroco y que ha interpretado óperas tan conocidas como el ‘Amadigi di Gaula’ de Häendel y que realiza constantes conciertos en algunos de los lugares más emblemáticos de la música culta. El otro invitado al estudio es la periodista y escritora Margarita Barbáchano, que acaba de publicar su nueva novela, ‘La piscina azul’ (Mira editores), donde relata la historia de un escritor y profesor, Matías, con distintas mujeres: amantes, compañeras de trabajo, novias actuales e incluso una joven huérfana, que acabará por transformar su vida.

 

Borradores ofrece distintos reportajes: visita, en las salas de la Diputación de Huesca, la exposición ‘Furtivos’ sobre la película de José Luis Borau, y el ambiente intelectual, artístico, político y cinematográfico en la que se gestó esa obra que ya tenía un antecedente en el corto ‘En el río’. Además, desde la galería Aragonesa del Arte, ofrece un recorrido por un singular proyecto de artistas y escritores: ‘Afinidades’, donde conviven María Buil e Ismael Grasa, Enrique Larroy y Manuel Vilas, Gonzalo Tena y Alejandro Ratia, Fernando Sinaga y Jesús Jiménez, y Lina Vila y Félix Romeo. Además, el artista zaragozano Fernando Sinaga, afincado en Salamanca, habla de su doble proyecto: ‘Pantallas espectrales sobre el Ebro’, cuyos bocetos y primeras realizaciones se exponen en los sótanos del Paraninfo, y cuya obra pública se ha instalado a orillas del Ebro.

 

El escritor Javier Yanes, autor de ‘El señor de las llanuras’, recomienda en ‘Letras para la vida’, el relato de Ernest Hemingway, ‘La nieve del Kilimanjaro’.

*Esta foto es del fotógrato neorrealista italinao Federico Patellani.