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Antón Castro

MARGA CLARK RECUERDA A SU TÍA MARGA GIL ROËSSET

MARGA CLARK RECUERDA A SU TÍA MARGA GIL ROËSSET

Marga

y Marga

 

Marga Clark es una poeta, novelista y fotógrafa madrileña. El jueves presentó en Antígona el poemario ‘Amnios’ (Olifante), sobre la identidad y los secretos que fluyen adentro de la piel. Hace más de treinta años, Marga se trasladó a estudiar cine y teatro a Nueva York, e hizo sus pinitos artísticos con un novio norteamericano. Un día, les robaron la cámara cinematográfica y ella descubrió la fotografía: realizó retratos, reportajes, y “gané más dinero que nunca”. Asistió, en 1978, a un curso de ‘Psicología del retrato’ con el maestro Philippe Halsman, al que pudimos ver hace poco en el Palacio de Sástago. Su fotografía se desplazó de un realismo nítido, de la “copia de la vida”, hacia una foto de la mirada, reflexiva. Marga llevaba una sombra en su cabeza: el recuerdo de su tía Marga Gil Roësset, aquella escultora que había nacido en 1908 y que se había suicidado en 1932 por amor a Juan Ramón Jiménez. En su casa, para su padre y su tía Consuelo, aquella historia terrible era un auténtico tabú: estaba condenada al olvido. Años después, mientras exponía en ARCO, Marga Clark leyó un reportaje de ‘ABC Cultural’ donde se contaba aquella historia de la joven talentosa que hacía ilustraciones de libros desde niña y que, tras conocer a la pareja Juan Ramón- Zenobia, se enamoró perdidamente del poeta. Fue a despedirse de él, destrozó sus obras y sus fotos, antes de disparar a su cabeza con una pistola que llevaba y que el futuro Nobel no vio. Juan Ramón aún veló su agonía y conservó en secreto su diario. Marga Clark escribió una novela con esa historia, ‘Amarga Luz’ (Circe), y un poemario, ‘El olor de tu nombre’ (Huerga & Fierro). Está poseída por ese mito, por esa ausencia, por ese loco amor. A Marga Gil Roësset le debe su nombre: Marga. Ahora prepara, con su hijo Steve Clark, una película sobre la mujer que también “prefirió la realidad invisible”.

*La fotografía ha sido tomada por Aloma Rodríguez durante una grabación en Spectrum Sotos para 'Borradores'. Este artículo se publicó ayer en 'Heraldo'.

JOSÉ LUIS RODRÍGUEZ PRESENTA 'VOCES EN EL DESIERTO'

JOSÉ LUIS RODRÍGUEZ PRESENTA 'VOCES EN EL DESIERTO'

Esta tarde, a las 19.30, en la FNAC,  se presenta el nuevo poemario de José Luis Rodríguez García: Voces en el Desierto, que ha publicado el sello Eclipsados de Ignacio Escuín Borao. En la presentación, participará el poeta y librero David Mayor.

 

He aquí un par de poemas de José Luis Rodríguez de este libro en el que el autor quiere salir de sí mismo y de su intimidad, construir monólogos narrativos, narrar historias, darle una vuelta de tuerca a su época oscura, donde combatió a corazón abierto, a pulmón abierto, contra la muerte. El pasado jueves grabamos a José Luis una entrevista sobre sus dos últimos proyectos: la novela ‘Parque de atracciones’ (Akal) y este poemario ‘Voces del desierto’.

 

LA MUCHACHA VENDE…

La muchacha vende su cuerpo como una copa de nácar,

como una huella, extranjera, venida del hielo,

y no le desagrada mostrar sus tetas de espuma y arena.

Es la vida. Sobrevivir es el desafío.

Cruzan los automóviles, regresan tipos tristes

que hablan de sus abuelas

y de las casas que se derrumban, vuelven

los muchachos torpes que buscan la primera noche de amor.

Sexo.

La verdad es que no entiende casi nada de lo que le confiesan.

Ella se limita a abrir las piernas sobre la cama sucia.

Te amo, le susurra a alguien

mientras mira el cuadro de ciervos cazados, indiferente.

La estancia es horrible. Descubre

sus manos delgadas en el espejo, huele el vómito en la alfombra.

Pero qué maravilla seguir viviendo.

Mañana sirven paella en el restaurante. Y dan gratis café.

Por la noche los tertulianos hacen apuestas con la ruleta rusa.

 

 

ELLA NO HA AMADO…

Ella no ha amado sino a las muchachas

que llegan vestidas de verano. Una lesbiana que regenta

un  hotel.

Ama los espejos.

Se baña desnuda en el mar. Acaricia en la noche

la cabeza de los alfiles del ajedrez.

Cuando vuelve a la ciudad se entristece.

Finge que ama a los distribuidores de refrescos

y a los poetas que se agotan en la tarde.

Odia a los imbéciles de la televisión.

Compra telas negras

 y le seduce la lluvia azul de los viernes.

Espera a la muchacha que vendrá con una vela morada

y una sonrisa de vagabunda.

 

 

 


*La foto de Anita Page es de Alfred Cheney Johnston.

 

ANTONIO PÉREZ MORTE: UN SONETO

ANTONIO PÉREZ MORTE: UN SONETO

                                                                              

 

 

 

SI PUDIERA…

 

 

                   Para Jesús Javier Calvo Arribas

 

 

 

 

 

Si pudiera hablarte solamente
como hice ayer, mientras la vida

en fonemas absurdos se perdía
camino de dos mundos diferentes:

 

 

hablaría pensándolo dos veces

tratando de entender cada desdicha,
apagando las sombras encendidas
encendiendo las luces de la suerte,


pero se hizo tarde,  tú lo sabes,
y el peso terrible del silencio

encalló el discurso de la nave

 

 

que viajaba por aguas cenagosas,

y ahora soy el marino muerto

de mi verso, mecido por las olas.

 

 

 

Antonio PÉREZ MORTE      

 

*Abro el correo esta mañana y me encuentro con dos regalos del poeta de Sabiñánigo Antonio Pérez Morte: me envía este soneto y una grabación de un poema de amor ‘Esto no es un poema’ dedicado a Pilar. La pieza concluye con un ‘Te quiero’ y la recita con música de fondo el poeta jerezano Antonio Huerta. En la foto, Ivory Flame retratada por Pete Davies. 

EL TEMPLE Y LORCA, PLOSSU... HOY EN BORRADORES

EL TEMPLE Y LORCA, PLOSSU... HOY EN BORRADORES

Borradores recibe este domingo en el plató al director teatral Carlos Martín y a la productora María López. El próximo miércoles su compañía, el Teatro del Temple, estrena en el Teatro Principal la obra El público de Federico García Lorca, un texto complejo sobre el propio teatro y las pulsiones íntimas, vinculadas al amor y a la homosexualidad, del propio escritor granadino. Carlos Martín y María López recorren parte de la trayectoria del Temple, que celebra su XV aniversario. “Borradores” emitirá fragmentos de los ensayos del montaje de esta obra, redactada entre 1929 y 1930. Carlos Martín, además, hablará de su cortometraje Siempre.

 

Antón Castro también entrevistará a George Ward, el artista zaragozano de origen libanés que pinta coloristas y lujuriosas flores con insectos. Ward acaba de ilustrar el libro El rayo de luna de Bécquer y expone su obra en el Palacio de la Audiencia de Soria. Javier Mesa, coordinador de actividades culturales de la Cárcel de Daroca, explicará las claves de la revista La oca loca, que alcanza su quinto número con colaboraciones de Ramón Acín, García Bandrés, Luis del Val o Miguel Mena, entre otros, y ofrece entrevistas de Luis Alegre y de Ian Gibson. Javier Mesa repasa las actividades del centro, especialmente la pasión por el cine que sienten algunos internos y que ya les ha llevado a trabajar en una serie.

 

Borradores ofrece un reportaje sobre la exposición Plossu: País de paisajes, que puede verse en el CDAN de Huesca: los viajes, monte arriba, del fotógrafo francés por parajes como Marcuello, Riglos, Guara, Montearagón, Alquézar, etc. En esa travesía, Plossu ha contado con un guía de lujo: el escritor y montañero Antonio Ansón. Ana Catalá Roca conversa con dos jóvenes poetas: Eva Villavieja, que acaba de ser antologada en el volumen Las 23 Pandoras, y Celia Prieto Mazariegos, que ha publicado en Zaragoza Espacio de Humo (Librería Cálamo). Ambas han intervenido en el ciclo ‘Este jueves, poesía’.

 

Además, el poeta, narrador y traductor Carlos Vitale, un argentino afincado en España, habla –desde el Parque del Agua– de sus libros Descortesía del suicida (Candaya), un volumen de microrrelatos, aforismos, pensamientos y poemas en prosa, y de Unidad de lugar (Candaya), donde recoge sus cuatro poemarios, uno de ellos aparecido en el sello aragonés Olifante. Por otra parte, Carlos Vitale es un excelente traductor de poemas como Dino Campana, Ungaretti o Eugenio Montale.

 

La actuación musical corre a cargo del grupo El vicio del duende, un cuarteto del barrio del Arrabal que presenta su nuevo disco el día 23 en la Casa del Loco. Integrada por Daniel Sanemeterio, Daniel Valer, Ismael Castañosa y Pablo Muñoz, la banda interpreta ‘Sigo’ y ‘Lo que queda’.

 

Borradores se emite la noche del domingo al lunes en Aragón Televisión (CARTV) a las 01:15 horas. Realización: Teresa Lázaro. Ayudante de realización: Yolanda Liesa. Redacción: Ana Catalá Roca. Producción: Mamen Delpón. Canal Satélite Digital, 97. Imagenio, 182. También se puede seguir por internet. La foto es de Bernard Plossu.

'AEROPUERTO DE FUNCHAL' DE PISÓN POR PEPE MELERO

'AEROPUERTO DE FUNCHAL' DE PISÓN POR PEPE MELERO

Presentación de EL AEROPUERTO DE FUNCHAL  de Ignacio Martínez de Pisón

José Luis MELERO RIVAS*

         La primera edición de La ternura del dragón apareció publicada por el Casino de Mieres en 1984. Hace ahora 25 años. Con este motivo, Ignacio ha decidido darle un gusto al cuerpo y celebrar sus bodas de plata de escritor con la publicación de esta antología de cuentos que hoy presentamos, Aeropuerto de Funchal, que reúne ocho de sus relatos, cuatro publicados ya en libro y bien conocidos por los lectores habituales de su obra, y otros cuatro sólo en revistas o libros colectivos, por lo que bien pudiera considerarse ésta su primera edición. E Ignacio pensó, y esa es la razón por la que estoy hoy aquí yo, que para festejar tal efeméride bien estaría que su presentador fuera su más viejo amigo, el que conoció en vivo y en directo sus primeros pasos como escritor -y aún muchos años antes de que lo fuera, cuando su entonces novia María José Belló era solamente Cuqui y mi entonces novia Yolanda era apenas una PNN recién licenciada-, el que cenaría a su costa con las primeras perras que le llegaron por el Premio Casino de Mieres que ganó con La ternura del dragón, y el que se alegró lo que no está en los escritos cuando nuestro hombre mandó esa novela a dos importantes editoriales españolas a la vez (sin conocer -como no conocíamos por entonces- absolutamente a nadie) y las dos le contestaron afirmativamente en cuestión de pocos días. Ganó por la mano Anagrama y esa fue la editorial elegida por Ignacio. Beatriz de Moura, de Tusquets, siempre lamentó haber llegado apenas unas horas o días más tarde.

También podría estar aquí hoy conmigo nuestro otro amigo de finales de los setenta, el gran Antonio Pérez Lasheras, aunque entonces salía o lo veíamos menos porque no tenía novia como nosotros (y no era cuestión de llevárnoslo de carabina) y estaba enfrascado en sacar matrículas, como así lo hizo, en todas las asignaturas de la carrera.

         Lo primero que me llamó la atención de este libro de cuentos de Ignacio fue la “Nota del autor” que incluye al final del libro. Empecé, claro, por ella, pues era lo único que no conocía del libro. Explica Ignacio, y no le falta razón, que pese a que son muchos los que piensan que las antologías -y este libro es una antología de sus cuentos- están inspiradas por la vanidad, la realidad es que éstas responden más bien a un ejercicio de humildad, al propio reconocimiento de errores y fracasos. Porque, dice Ignacio: “Por cada texto rescatado, ¿cuántos son los que quedan eliminados? ¿cuántos podríamos haberles ahorrado a los lectores de haber sido un poco más exigentes con nosotros mismos?” Y con este argumento, Ignacio descarta ahora buena parte de su obra cuentística, que deja en realidad reducida a ocho cuentos. Muchos otros escritores habrían utilizado un argumento diferente: “mis relatos son todos buenísimos y les invito a que recuperen esos libros y los lean con avidez. Así de paso, por cierto, los reeditaré y les sacaré algún otro beneficio o provecho. Pero de entre todos esos relatos, que como les digo son todos buenísimos (seguiría argumentando cualquier otro escritor) he seleccionado la crème de la crème, los más excelentes, los que merecen figurar en un volumen de obras maestras o escogidas. Y éste es el resultado: Aeropuerto de Funchal”. Pero claro, a Ignacio hay que echarle de comer aparte. Y lo mejor que se le ocurre decir en esa “Nota final” es que debería haber sido un poco más rulfiano (es decir que debería haber imitado el ejemplo de Juan Rulfo) y escribir sólo lo que tenía que haber escrito y descartar en su momento todos los cuentos que ahora descarta. Y por si no hubiera quedado suficientemente claro, califica a esos cuentos primerizos como “cómicos”, como esas fotos de cuando éramos adolescentes y llevábamos una ropa y un peinado que las modas actuales han arrumbado. O sea que insiste en que ni se nos ocurra buscar esos libros, ni mucho menos cometamos la osadía de leerlos. “Con estos ocho cuentecicos ya vale”, viene a decirnos. Ése es nuestro Pisón, el auténtico, el genuino Pisón. El incomparable. ¿Se imaginan ustedes a Baroja diciendo: “de mis ciento y pico novelas, en realidad son buenas media docena. Queridos lectores, perdónenme haber sido tan prolífico y lean sólo estas seis. Las otras cien son tirando a cómicas, así que hagan el favor de olvidarse de ellas”. O a Sender recomendándonos que de toda su vasta obra leyéramos sólo el Réquiem, Crónica del Alba o Monte Odina? Por eso, por su manifiesta incapacidad para promocionarse, por su legendaria falta de vanidad, yo he utilizado muchas veces la frase de que “Ignacio ha hecho carrera literaria (o ha llegado a ser un escritor importante, que eso de la “carrera literaria” suena muy mal) a pesar suyo”. Yolanda le habría suspendido siempre en Fundamentos de Marketing de 1º de carrera.

         Aunque en realidad debo decir que a mí lo que me fastidia de verdad de este argumento y de esta antología es que a la hora de elegir un cuento de El fin de los buenos tiempos, Ignacio haya seleccionado Siempre hay un perro al acecho y no el cuento que da título al volumen, en el que salimos Félix, Antonio, Vicente Pinilla, Luis Alegre y yo. Es decir, que con ese criterio, nuestro cuento se va por el sumidero de la historia y si te he visto no me acuerdo. Y eso me jode.

Estos relatos reúnen los rasgos esenciales que caracterizan el mundo y los procedimientos narrativos de Ignacio: la introspección, la transformación de sucesos y escenarios cotidianos en espacios de misterio, el gusto por los mundos ordenados a punto de explotar, de la armonía a punto de quebrarse, el aprovechamiento de la elipsis y la alusión, la aparición permanente de perdedores, de personajes pícaros… Vemos por ejemplo cómo muchos de los cuentos de este volumen están protagonizados por este tipo de personajes: el Marcos de El ramo más grande de Valladolid, que se hace pasar por responsable de un casting para películas de Trueba o Almodóvar y que aprovecha para grabar a chicas desnudas o en ropa interior para luego comercializar ese material en el mercado del porno soft; por supuesto el Anselmo Soler de Boda en el Hotel Colón, que se cuela a comer de gorra en las bodas, o el antiguo saxofonista Ramón el Persianas de Los nocturnos, que recorre los pueblos con una orquesta de medio pelo intentando por todos los medios conseguir el amor de la cantante, aunque cuando lo consigue deja inmediatamente de interesarle. También son, en cierta medida, pobres diablos el que se divierte humillando a los vendedores de El filo de unos ojos o Jorge, el marido alcohólico de Julia, que acaba arruinándole la fiesta familiar en Foto de familia.

Su primer libro de relatos Alguien te observa en secreto se publicó en 1985 y de ese libro Ignacio selecciona El filo de unos ojos, el primero de sus grandes cuentos, el del hombre que disfruta humillando a los vendedores de enciclopedias o de métodos para aprender inglés que van por su casa. He buscado el original del cuento y está fechado en 1983, es decir, hace 26 años, y dos años antes de que se publicara el libro. Quizá no muchos recuerden que de este cuento Ignacio hizo una adaptación teatral que se estrenó a expensas del CDN en la Sala Margarita Xirgu del Teatro María Guerrero de Madrid el 28 de abril de 1990.

De Nuevo plano de la ciudad secreta, publicado en 1992 y que ganó por cierto el Premio Gonzalo Torrente Ballester de la Diputación Provincial de La Coruña, con el propio Torrente Ballester y el ex-ministro César Antonio Molina en el Jurado, Ignacio elige La hora de la muerte de los pájaros, la historia del amor del niño Martín por su prima Alicia durante un verano en la finca familiar. Es uno de mis favoritos, con un personaje maravilloso, la criada Avelina, que dice cosas como ésta: “Guárdate de los franceses, que llevan todos el diablo dentro”, y que no quiere abrir las ventanas “porque el aire se lleva los suspiros”. Si esto lo hubiera escrito mi querido Antón Castro, ya estaríamos diciendo: “Bah, ya está Antón con sus cosas”. Pero como lo escribe Ignacio, nadie le dice nada. Aún así, Ignacio en su tantas veces repetida “Nota final”, por si algunos quieren buscar el libro y leerlo, les apunta que “el libro no acaba de funcionar ni como novela ni como colección de cuentos”. En su habitual política de marketing. La hora de la muerte de los pájaros lo había escrito cuatro años antes de que apareciera el libro. Conservo el original a mano y lo escribió en Edimburgo en el verano de 1988, cuando íbamos a ir a visitarlo Yolanda y yo con Vicente Pinilla y tuvimos que suspender el viaje a última hora. Algunos años más tarde, Ignacio y yo, María José, Yolanda y los chicos pudimos hacer por fin juntos ese viaje a Edimburgo y pasamos un verano inolvidable.

Ya hemos dicho que de El fin de los buenos tiempos se queda con Siempre hay un perro al acecho, el cuento favorito de Ricardo Senabre en una crítica elogiosísima que le hizo en ABC. También debo decir que es tal vez mi cuento preferido, por su intensidad, por la angustia y desasosiego que nos crea, por su pulso narrativo. Concha García Campoy, nos contó Luis Alegre en Besos robados, tuvo pesadillas después de leerlo. Apareció en 1994, hace ahora quince años. Ignacio, que no lleva cuenta de estas cosas, dice en la famosa nota de autor final que “está casi seguro de haberlo escrito antes de marzo de 1990”. Pues bien, yo también conservo el original de ese cuento y está fechado en mayo del 87, tres años antes. O sea, Ignacio, que puedes estar definitivamente seguro de haberlo escrito antes de 1990.

En el relato de Foto de familia de 1998 no puedo evitar ver la sombra de Enrique Vila Matas en el personaje de Jorge, que va con Julia a celebrar las bodas de oro de los padres de ésta, aunque en realidad no cumplen cincuenta años de vida en común sino sólo cuarenta y tantos. Ignacio ya nos dice que el cuento surgió de una anécdota que le contó Vila Matas, aunque yo creo que el protagonista es un personaje que se inspira en las actitudes y comportamientos en esa época del propio Vila Matas.

Los cuatro cuentos no publicados en libro son igualmente extraordinarios, pero quizá más delicados, más sutiles, más chejovianos, que es lo que hay que decir para que se vea que uno se lee las críticas. Ya hemos hablado de El ramo más grande de Valladolid, Boda en el Hotel Colón y Los nocturnos. Por cierto que en este relato, Ignacio previendo la crisis que se nos venía encima, decide explicarnos lo que es una crisis con gran claridad: “La crisis. Eso de la crisis no es más que un invento de los políticos. Cada cierto tiempo montan una nueva crisis para que nos enteremos de que no tenemos derecho a la felicidad y no debemos esperar demasiado de la vida. ¡La crisis!” Todo un politólogo.

Aeropuerto de Funchal, el maravilloso cuento que da título al volumen, lo publicamos en “Rolde” hace algunos años. En “Rolde” Ignacio publicó sus primeros y casi únicos poemas allá por finales de los setenta o primeros de los ochenta y algún trabajo iniciático sobre Sender. Sin que Ignacio lo sepa, su zaragocismo está presente en el cuento. Frank, el antiguo amante de Elena, la protagonista, le mandó desde Madeira una postal a su dirección, pero no dirigida a ella sino a “Pajarito”, que era el apelativo cariñoso con que la llamaba en la intimidad. Pues bien, a uno de los más grandes jugadores de la historia del Zaragoza se le conoció siempre con ese apelativo: a Darcy Silveira “Canario”, el extremo derecha de la famosa delantera de los Magníficos, que entrenó el suegro de Ignacio, Luis Belló. Todavía todos sus antiguos compañeros de equipo (Violeta, Reija, Juan Manuel Villa…) lo llaman así: Pajarito. De este modo, sin saberlo y por tanto sin proponérselo, Ignacio une dos de sus grandes pasiones: la literatura y el Zaragoza.

Ignacio, a pesar de llevar tantos años en Barcelona, no sólo es uno de los nuestros, sino que es tal vez el mejor de todos nosotros, el más generoso y el más leal de los amigos. Este libro de relatos rinde homenaje a su enorme talento de escritor. Yo quiero para terminar rendir también homenaje a quien es mi amigo del alma desde hace más de 30 años. Al hombre que nos ha hecho a todos sus amigos mejores, más tolerantes, más cultos e inteligentes. Y todo eso desde su humildad franciscana. Ignacio conoce bien todo el diccionario menos algunas pocas palabras: egolatría, soberbia, pedantería… A los aragoneses nos cuesta mucho demostrar afecto y yo ya me estoy pasando. Vale pues. Terminemos. Viva Pisón.

 

*El pasado viernes no pude asistir a la presentación de Ignacio Martínez de Pisón, que ha seleccionado ocho relatos para el volumen ‘Aeropuerto de Funchal’ (Seix Barral). Estaba en La Almunia, hablando de literatura infantil y juvenil. Su gran amigo José Luis Melero, tal vez el más concienzudo y perfeccionista presentador de libros que ha dado Aragón en la última década, leyó este texto. Parece imposible que nadie conozca tan bien como lo conoce Pepe Melero. La foto de Pisón la tomó el imprescindible José Antonio Melendo. De espaldas, se adivinan los narradores Eva Puyó e Ismael Grasa.

 

'LA PISCINA AZUL', NOVELA MARGARITA BARBÁCHANO

'LA PISCINA AZUL', NOVELA MARGARITA BARBÁCHANO

Esta maravillosa foto de Horst P. Horst es el motivo de portada de la nueva novela de la escritora y periodista Margarita Barbáchano, ‘La piscina azul’ (Mira editores), que se presenta este jueves en el salón de té del Teatro Principal con la presencia del catedrático Túa Blesa y el cantautor y periodista Joaquín Carbonell.

 

La portada lleva la foto completa. Esta magnífica pieza fue publicada inicialmente en ‘Vogue’.

ADIÓS A LAS TARDES DE FÚTBOL EN SAN LORENZO

ADIÓS A LAS TARDES DE FÚTBOL EN SAN LORENZO

GARRAPINILLOS 1- MARIANISTAS 2

El pasado sábado, en el campo del Amistad, nos quedó un terrible sabor de boca. Perdimos claramente y realizamos un partido lamentable. Nadie se salvó de la quema. Nadie. Hoy nos visitaba el líder y campeón Marianistas. El equipo de blanco. Llegaron con los jugadores justos; nosotros teníamos hasta cuatro cambios. Intentamos jugar con un equipo sólido; salvo Gayoso, estábamos todos, con Diego mermado. La alineación fue: Stalin; Jaime, Alfredo, Marcos, Aitor; Diego Cali, Diego Rodríguez, Mario, Adrián Serna; Jorge Rodríguez y Pirri. Entraron luego Alex Velilla, Alex Fernández, Diogo y Miguel Garcés.

Desde el primer instante, con mucho orden y ambición, el Garrapinillos se adueñó del partido y creó las mejores ocasiones. Fue un toma y daca constante. Nuestra mejor jugada fue un avance de Jorge, con varios desbordes y un disparo espléndido que se fue fuera por poco, por encima de la escuadra. Los dos equipos se respetaban al máximo: ellos tenían un magnífico central, un estupendo mediocentro y un extremo derecho que jugaba a pie cambiado: era zurdo. En una excelente jugada, de convicción y desborde, sorteó a Aitor desde de la derecha y preparó un balón que superó a Stalin. En la segunda parte, en un remate de cabeza, el Marianistas volvió a marcar. Pareció que el choque estaba sentenciado.

 

Nada más lejos. El Garrapinillos seguía llevando la brújula del choque. Adrián Serna marcó un gol estupendo, poco después fue objeto de un clarísimo penalti (nos arbitró un colegiado con tan escaso talento como interés por el fútbol y ausencia total de respeto hacia los jugadores: con todo fue tan noble el choque que tampoco fue determinante su ineptitud, hecha la salvedad del penalti) y tuvimos varias ocasiones. El equipo trabajaba para empatar, pero la igualada no llegó. Acabamos perdiendo por 1-2, pero el Garrapinillos volvió a jugar ante Marianistas un partido serio, intenso, emocionante, y se atrevió a llevar la iniciativa y a mandar. Fue un partido serio, solvente. En una tarde como ésta, mientras el Real Zaragoza apuntillaba por 3-0 al Celta, no hay nada que reprochar a ningún jugador. La defensa estuvo muy bien; mejoramos por la banda izquierda con la incorporación de Alex Velilla, más entonado defensivamente, y perdimos a Pirri por agotamiento.

 

Este partido ha sido el de nuestra despedida del campo de San Lorenzo, que esta vez, sobre todo por la parte central, fue nuestro enemigo. Una de las mejores noticias ha sido la recuperación de Diego Rodríguez: no tiene la fuerza que en él es habitual, juega con algún miedo o inseguridad, pero volvió a darse una inmensa paliza y equilibró el centro del campo, donde estuvieron a buen nivel Diego Cali, Mario y Adrián Serna, que acabó de delantero centro. Quizá nuestro jugador más peligroso, sin fortuna en el gol, fuese Jorge, que volvió a firmar un gran partido, aunque a veces le sobrase algún regate y le faltase algún pase.

 

El próximo fin de semana despedimos la Liga en el campo del Zuera. En San Lorenzo, jugamos un partido emocionante: en el último suspiro empatamos de penalti. Hoy se demostró que con todos los jugadores, sin las expulsiones y la inoportuna lesión de Diego, habríamos estado arriba, en los puestos de ascenso. Marianistas no fue, en ninguno de los dos partidos, aunque los ganase, superior a nosotros. O sí fue superior porque marcó un gol más y luego fue más regular ante los demás. Nos parece un justo campeón.

 

A punto de decir adiós al fútbol como entrenador, pese a algunos sinsabores, ha sido una hermosa experiencia. (Hoy hemos vuelto a ver correr y desbordar a Diego como en la foto. La instantánea es de José Antonio Melendo y corresponde al partido de la primera vuelta).

ROLANDO MIX TORO: UNA CITA ENTRE AMIGOS HOY

ROLANDO MIX TORO: UNA CITA ENTRE AMIGOS HOY

Esta tarde, rodeado de amigos y admiradores, de músicos y de poetas, Rolando Mix Toro recibe un homenaje a su trayectoria poética, a su aventura vital. Hace unos días redacté esta nota de síntesis sobre su último poemario. La cuelgo aquí a modo de botella al mar de todos los afectos.

 

 

Un día, Rolando Mix Toro -cómplice en mil y una batallas de Juan Rulfo, Salvador Allende y de Enrique Lihn- decidió venirse a Zaragoza. Llegó con su humanidad andina, su estatura inmensa y su corazón oceánico, invadido de desiertos, de travesías, de recuerdos inolvidables de su padre, el escritor Norberto Antonio Mix, de los poetas de Chile y de tantos y tantos días al frente de una librería. Rolando ha publicado bastante, ha traducido, ha escrito, ha sentido, ha amado mucho. Hace pocas semanas, con la gentileza de Mariano Berges, la Diputación de Zaragoza publicaba su libro ‘Tras la palabra’: es un libro síntesis y un libro río. El libro de un hombre que ha vivido con y para la poesía, el poemario de un ciudadano íntegro que se ha alimentado de las palabras y de sus melodías. En este volumen la palabra está asociada al origen, al desierto, está asociada a la escuela; la palabra es una forma de autorretrato: con ella el autor se dibuja a sí mismo y la palabra misma, desnuda, es espejo del poeta. La palabra está ahí para manifestar la rebeldía, para pasear entre los tropos y las metáforas, la palabra sirve para invocar el amor y sus misturas, la palabra se alza como una tentación invencible para el arte de hacer versos. Rolando Mix Toro es un poeta complejo y a pie de calle, es un poeta exigente, metafísico y cotidiano, es un escultor de imágenes y de emociones. Y no solo eso: le gustan el circo y sus artistas, y se siente compañero de viaje de otro latinoamericano seducido por Zaragoza y Aragón: el titiritero y poeta Javier Villafañe.

 

Tras la palabra. Rolando Mix Toro. Diputación de Zaragoza: Fuera de colección Zaragoza, 2009. 110 páginas. (La foto es de Martín Chambi).