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Antón Castro

CONCIERTO DE HOTEL EN PLAZA SALAMERO

CONCIERTO DE HOTEL EN PLAZA SALAMERO

(Plaza Salamero de Zaragoza

 

HOTEL en directo presentando los temas de  su EP "La Suite de Marc Star".

 

Si te gustan T-Rex, Bowie, Dylan, Led Zeppelin, Burning o los Stones, no te pierdas la puesta de largo de  una de las bandas de rock más en forma del panorama aragonés.

 

Rock and roll vintage.

 

www.myspace.com/hotelrockzaragoza

www.hotelmusica.com 

 

AUTORRETRATO DE HOTEL

 

El rock no ha muerto y estos cuatro zaragozanos lo saben y están dispuestos a demostrarlo a guitarrazo limpio. Unidos por la convicción de que se puede hacer música en castellano sin alejarse de los postulados de los Stones y compañía, Hotel nos trae su decidida apuesta por el rock&roll vintage que no dejará indiferentes a quienes aman el guitarreo y los sonidos retro. Hotel es el glam-rock de T-Rex, los riffs adhesivos de Led Zeppelin, Keith Richards pedo, las gafas oscuras de Pepe Risi, las melodías que surgen en amaneceres con ojos líquidos, cuatro hombres de barra que no saben ni quieren bailar… Su primer trabajo en estudio se llama “La suite de Marc Star” y ha sido producido por el holandés Alan Roy Schenk - A.K.A. “Chino Loco” – quien ha sabido captar a la perfección la fuerza y la sonoridad natural del directo de la banda. Un directo que ya se ha podido disfrutar en citas y escenarios tan importantes como la carpa de Interpeñas de Zaragoza, el festival Anciles Directo, La Casa del Loco, la sala Bass Space o la Plaza de Toros de Zaragoza. (Hotel toca el jueves próximo en Borradores dos temas). La foto, creo, es de Javier Clos.

 

 

 

ELENA MEDEL LEE Y COMENTA A JUAN MARQUÉS

ELENA MEDEL LEE Y COMENTA A JUAN MARQUÉS

PARA ENTRAR A VIVIR

Por Elena MEDEL

Una imagen resumiría la poética de Juan Marqués: la piedra que, arrojada al río, inventa círculos que se difuminan a los pocos segundos, pero cuya onda se expande hasta tocar la orilla. «Quiero una vida simple, junto a ti, / y después un abrigo. / Un agua que acaricie los gatos de tus pies», y late en sus poemas el gusto por lo sencillo, por un verso limado de pirotecnia, suministrado en la dosis exacta.

Sabemos que Un tiempo libre es el debut poético de Marqués, nacido en Zaragoza en 1980, pero su lectura lo desmiente: nos suena más a tercera o cuarta entrega, sabia, depurada, sin que un verso falte o sobre. «Adviertes que ya es tarde, / que se ha pasado el tiempo de los sueños / y que te da lo mismo. / Miras el lapicero. / Te pones a pensar en los viajes».

Igual que los pisos recién alicatados, esta obra está dispuesta para entrar a vivir: es un libro de amor al amor, a la vida, a la literatura, escrito por un muy buen poeta sin prisa para demostrárnoslo. ¿Melancolía, tristeza, tópicos? Sí, pero siempre felices, diferentes, entre Oriente y el proverbio, simbólicos y simbolistas: «Los perros del jardín atravesando / los dientes de la luz. / Trotan hacia mis manos. / Alegremente muerden».

 

Un tiempo libre. La Veleta / 64 páginas / 9 euros

 

La escritora y editora cordobesa Elena Medel, autora de ‘Tara’ (DVD) publica en Calle 20, denominada ‘La revista de la nueva cultura’, esta nota sobre el espléndido y maduro libro de Juan Marqués, ‘Un tiempo libre’ (La Veleta). La foto es de Alfred Eisentaedt.

 

 

'LA VOZ DE GALICIA' EN EL QUIOSCO DE GARRAPINILLOS

'LA VOZ DE GALICIA' EN EL QUIOSCO DE GARRAPINILLOS

Esta semana han ocurrido algunas cosas curiosas en mi casa:

 

-Hemos cortado nueve pinos del jardín y eso me ha afectado. Me gustaban los pinos que me hacían recordar los bosques de Galicia y aquellos días de vendaval, donde os rumorosos hacían sonar su arpa y su guitarra, y me invitaban a guarecerme y a aplicar mi oído sobre el musgo para oír el latido, el temblor de la tierra. Me gustaban los pinos por eso y porque forman parte de mi paisaje del origen. Los nuestros tenían la procesionaria y un día sí y otro también había una manada de orugas numerosas avanzando en bandadas o en hileras hacia todas partes. Además, los pinos estaban sobre la casa, y el azote de los huracanados vientos nos hacía temer lo peor.

 

-Dentro de un instante volveré a los entrenamientos del Garrapinillos juvenil con una sensación de extrañeza: después de muchos años, mi hijo Diego no estará por su lesión de peroné y Jorge anda con un insoportable dolor de espalda. Jugamos el sábado contra el Movera en casa con solo once jugadores. Sin posibilidad de cambios, de expulsiones ni de lesiones.

 

-Me ha llamado la siempre dulce Ana García Bragado. En la Fundación Ramón y Katia Acín preparan una pestaña dedicada a su tía Sol Acín, poeta y mujer de una sensibilidad exquisita, un mujer vulnerable y dulce a la que podía herir hasta el suspiro del aire. Escribió poemas, publicó en Ámbito y dejó páginas y páginas inéditas.

 

-Lo más sorprendente ha sido que esta mañana he ido a mi quiosco de siempre, el único quiosco que hay en Garrapinillos, el de Ana y el de Servando, compré varios periódicos –‘El País’ y ‘La vanguardia’, iba a comprar también ‘El público’, adquirí la película, eso sí- y vi entre el montón nada ni menos que la edición madrileña de ‘La Voz de Galicia’. No daba crédito a mis ojos, claro está. Jamás me había sucedido nada semejante. ¿Quién me va  a creer que he comprado ‘La voz de Galicia’, el periódico de mi infancia, el periódico donde siempre soñé con colaborar alguna vez, en mi barrio, en Garrapinillos? Si le contara esto a Pepe Melero, se tiraría por el suelo de la incredulidad o llamaba de inmediato al cardiólogo Ángel Artal del soponcio. Pepe Melero felizmente ya no entra en este blog. Eso me ha permitido leer un reportaje sobre el voto de la finada Pilar Fernández, un artículo en gallego de mi querido Luis Pousa o la siguiente noticia ocurrida hace 125 años: “Abandono de hotel. Un francés que se hospedaba en uno de los más elegantes hoteles de Sevilla ha desaparecido, dejando en su habitación grandes baúles llenos de joyas, ropas y dinero. Se sospecha que ha sido víctima de un crimen”. Aunque la mejor recomendación era una que invitaba a consumir vinos higiénicos en la calle de Los Olmos,  número 8, “al precio de 36 reales la arroba de 18 litros. No hay en la ciudad vino tinto común que mejore su clase”. (Me gusta mucho esta foto de Alfred Eisenstaed, tomada en París en 1963, a orillas del Sena).

ENRIQUE VILLAGRASA: UN SONETO EN RUSO

ENRIQUE VILLAGRASA: UN SONETO EN RUSO

Написано для справедливости

                                                   Энрике Вильяграса

Стать сонетом в оправдание сонета,
В буре страсти, с ощущеньем жгучей боли
Встретить рифму, что не жмёт и нам позволит
С уваженьем
  говорить теперь про это.

Без усилий изнурительных поэта
Наш сонет себя поддержит идеально
И подскажет в новой роли, как реально
Для него добиться чистого квартета.

Гарсиласо и Боскан нас обучали,
Там Гонгора и Каррильо были доки,
Этим Лопе и Кеведо развлекались.

Мне известно, что и Йерро, и Моралес
Оправдать смогли
  рифмованные строки,
Им Бадоса с Ори тем же отвечали.

 

*Éste es un soneto de Enrique Villagrasa, poeta de Burbáguena con plaza en Tarragona, en el mismo puerto, que ha sido traducido al ruso. No entiendo nada de ruso, pero me parece bonito. La foto es de Jane Birkin, que actúa el próximo miércoles en Zaragoza.

 

 

 

IGUANA IGUANA: UN POEMA DE XOÁN ABELEIRA

IGUANA IGUANA: UN POEMA DE XOÁN ABELEIRA

IGUANA IGUANA

(El cielo de las iguanas)

 

 

 

 

Entonces

Cuando aún yo no sabía

La longitud desmesurada que iba a cobrar mi lengua

Ni hasta qué punto las palabras podían crecer en ella

 

Digo que el cielo era un pequeño

Techo de uralita

Y que los samanes y los frutales que allí lo limitaban

Se erguían ditirámbicos mucho más allá

Hasta el lugar en que ellos mismos se perdían de vista

Gritando a dios adiós a dios

 

Y allí estaban las iguanas

Sus gravísimas frutas prehistóricas

Precipitándose de noche

Contra el techo de la chabola

Resonando en el ranchito

Las iguanas

 

Digo porque era un niño

Que el miedo tenía entonces la forma de un gran pavo

Huyendo sin cabeza

La del filo de la navaja de mi abuelo Manuel

Y la cuchara de misia Elvira

En los que ya resplandecía la sonrisa postrera

De la Azafata Muerte

 

Digo porque sigo siendo

Un niño

Que el miedo era

Un animal

 

Era el caballo de aquel indio envenenado

Que me acosaba en sueños

Trotándome trotándome

Y su gañán infeliz

 

Eran los murciélagos sedientos

Que bajaban a beber la tarde de mis ojos

 

Eran los perros militares y los propios militares

Perros

 

Era la serpiente tragavenados
En cuya tripa flotaba
Yo el universo

Como en un charco de orina

 

Eran los monos invisibles

En los ramajes invisibles

Y sus chillidos de agonía acongojando el valle

 

Pero era sobre todo

El miedo sobre todo

 

Eran las iguanas

 

El murmullo de las iguanas

El silbido de las iguanas

El crepitar menudo de las iguanas

En las ramas de los samanes

Chamanes

 

Allí tuvo lugar

Mi primer nacimiento allí

Ya sé que un día

La madre iguana abrió la boca

Y vomitó un huevo moteado

Que a duras penas rompí

 

Y del que aún hoy

Sacudiéndome la cáscara

Continúo alimentándome

 

 

 

Xoán Abeleira

 

*Poema, traducido al castellano por el autor, del libro Animais animais de Xoán Abeleira que aparecerá próximamente en Bartleby editores, la editorial del gran Pepo Paz. Esta foto de la iguana me la manda Abeleira, que también es fotógrafo y artista plástico.

 

PREMIOS BÚHO DE LITERATURA

PREMIOS BÚHO DE LITERATURA

Me escribe Fernando Gracia, con estas buenas noticias:

 

Te paso la información sobre los premios Búho que hemos concedido este año en la Asociación.



 
Carmen Serna, por su obra poética.


Alfonso Fernández González, por sus ediciones de libros antiguos.


José Luis Orós, por sus libros miniados artesanalmente.


Libería "los portadores de sueños", por la originalidad de su propuesta.


Ana Ubé, por su labor al frente de la biblioteca de la Uned de Teruel.


José Mª Barceló, por su trayectoria de promoción cultural desde su puesto en Ibercaja.


 
La entrega se hará en fecha por designar, cercana al Día del Libro, en la biblioteca de Aragón. Si necesitas cualquier aclaración, no dudes en decírmelo.

 
Un saludo. Fernando.

 

Enhorabuena a todos los distinguidos. (La foto es de Lotte Jacobi. En efecto, como recuerda ángel Sobreviela, son Klaus y Erika Mann. Coloqué la foto de madrugada y no puse quiénes eran los retratados. Gracias, Ángel).

CÁLAMO: GOYANES Y CÍA

CÁLAMO: GOYANES Y CÍA

Una librería es un punto de encuentro, el lugar donde se concentran los sueños, la morada de las palabras, la casa de todas las citas. También es el lugar donde se halla ese tesoro cotidiano y perfecto que es el libro. Como tantos otros tesoros de la imaginación y de los buenos oficios de la artesanía, nos acompaña, está ahí, nos tienta con sus personajes, con sus aforismos, con sus pequeñas historias que abarcan la vida o sus desvíos. Un día, la librería Cálamo –la embajada de cultura de Francisco Goyanes y alrededores- decidió echarse la manta a la cabeza y crear unos premios para los escritores, y por extensión unos premios para los editores, impresores, distribuidores y libreros, premios de los lectores, premios para la amistad y la convivencia. Los premios Cálamo se han convertido en un homenaje a la palabra, a la inmensa tribu que lee, a la riqueza plural. Cada librero es único y  tiene su lugar en el mundo (como lo tiene, dicho sea de paso, José Luis Rodríguez: en uno de los peldaños de la escalera de Cálamo-San Francisco luce, dorada, una placa en honor del escritor, del lector, del amigo que llega al atardecer), y Paco Goyanes ha sabido crear un laberinto de complicidades que empieza en sus compañeros David, León, Ana, Marie, su hermana María José... Este año, sus clientes han distinguido dos espléndidos volúmenes: ‘Todos los cuentos’ (Tusquets), dibujados con lápiz de horror y fantasía, de Cristina Fernández Cubas y ‘Quien parpadea teme la muerte’, la primera novela de Knud Romer (Minúscula, en la foto), un descenso a los infiernos, un homenaje a su madre y un ejercicio de liberación cocinado a fuego lento. Goyanes-Cálamo reitera, año tras año, que el libro es una hermosa forma de felicidad, de lucidez y de tolerancia.

 

 

ANTONIO MACHADO: 70 AÑOS DE ÉXODO Y POESÍA

ANTONIO MACHADO: 70 AÑOS DE ÉXODO Y POESÍA

 

Ayer se cumplieron 70 años de la muerte en Colliure del autor de ‘Campos de Castilla’ en un forzoso exilio que siempre había rechazado

 

 

Antonio Machado -que falleció tal día como hoy, en 1939, hacia las cuatro de la tarde-  jamás hubiera querido partir al exilio. Fue Rafael Alberti quien le recordó el avance de los insurgentes y le dijo que debía abandonar Madrid. Al hacerlo, con su madre Ana Ruiz y su hermano José, dejaba a su hermano Manuel, con quien redactó teatro a cuatro manos, y a su amante secreta Pilar Valderrama, Guiomar, que residió varios años en Zaragoza. Hacía no demasiado tiempo, García Lorca había sido fusilado en el barranco de Víznar y Antonio Machado (1875-1939) le dedicó una de las elegías más impresionantes de nuestras letras: ‘Muerto cayó Federico / sangre en la frente y pólvora en las entrañas’, dice.

La familia se trasladó a una torre en las afueras de Rocafort, muy cerda de Valencia, y allí, con su torpe aliño indumentario, su gabán raído, “físicamente arruinado pero intelectualmente entero” (tal como escribe Enrique Baltanás en ‘Los Machado’, en 2006), el autor de ‘Soledades’ permanecería quince meses, hasta abril de 1938. José Luis Cano escribió sobre su residencia: “Era un chalet llamado Villa Amparo, con dos pisos, terraza y un jardín con jazmines, rosales y limoneros, al borde del cual corría el agua de una acequia”. Su hermano José –que ilustraría su último libro, en prosa y en verso, ‘La guerra (1936-1937)’- diría que su “cerebro trabajaba con esa diafanidad y lucidez que le acompañaron hasta los últimos días de su vida”. Se tendía en la cama, fumaba sin parar, daba lecciones a sus sobrinas, y escribía cartas a algún amigo donde le hablaba de su “ruina fisiológica”.

De Valencia, Antonio Machado fue trasladado a Barcelona; se alojó unos días en el hotel Majestic y poco más tarde, él y su familia, se instalaron en la Torre Castañar, “un palacete con jardines y vistas al mar” de la duquesa Moragas. Algún tiempo más tarde, en contra de su voluntad, el periodista y escritor Corpus Barga lo acompañaría en su marcha al exilio. Eran los últimos días de enero de 1939. Corpus tuvo que explicar quién era para evitar que lo mandasen a un campo de concentración, y finalmente los Machado cruzaron la frontera bajo el aguacero. Colliure, y en concreto el hotel Bougnol-Quintana, será su último destino.

La dueña les concedió las mejores habitaciones. Antonio Machado se siente un derrotado, un hombre sin patria, y padece un infinito cansancio. El día 22 de febrero, cuando ya todo estaba prácticamente perdido, fallecía a consecuencia de una neumonía, que se complicó con una gastroenteritis. Su último retrato lo decía todo: era un espectro, la sombra de un hombre “desastrado y pobre”, el espejismo del poeta humanista y radical que escribió con una profundidad que aunaba el lirismo, la denuncia y la filosofía. Su hermano José halló en el bolsillo de su guadapolvo manchado un papel arrugado, con estos versos de caligrafía temblorosa: ‘Estos días azules y este sol de infancia’. Tres días después, falleció su madre Ana Ruiz, otra de las mujeres esenciales de su vida con Leonor y Guiomar.

Desde entonces, su tumba ha sido un lugar constante de peregrinación por todas las generaciones poéticas de la posguerra. Antonio Machado, modernista en sus inicios, recibió el influjo de Ronsard, de Fray Luis de León, de Rubén Darío y de Verlaine. Luego, se erigió en el poeta de Castilla y las soledades del alma, en el poeta del paisaje y del misterio, en el poeta del pueblo que se atrevió a cantar por todos. Y que, aún hoy, 70 años después de su muerte, lo sigue haciendo en sus versos y en el aire que se expande con su memoria.

 

DESPIECE

 

Ínsula y el escritor que desapareció

 

La revista ‘Ínsula’, en un número doble 745-746, dedica un monográfico a conmemorar la visita que hicieron un puñado de poetas y escritores el 22 de febrero de 1959 a la tumba de Machado en Colliure. Eran nueve: Blas de Otero, José Agustín Goytisolo, Ángel González, José Ángel Valente, Jaime Gil de Biedma, Alfonso Costafreda, Carlos Barral, José Manuel Caballero Bonald y el dramaturgo, escritor y cineasta zaragozano Alfredo Castellón. Lo más curioso es que Castellón ha desaparecido de la portada de esta entrega coordinada por Araceli Iravedra y presentada en Sevilla por la Fundación José Manuel Lara. Castellón “está indignado” porque la foto al completo había aparecido ya, en un número anterior. En algunos otros lugares, no sabían quién era el aragonés, no lo identificaban, y ese despiste también ha motivado un estupendo artículo de Ignacio Martínez de Pisón para su libro ‘Las palabras justas’ (Xordica). Por otra parte, el próximo día 24, Ian Gibson, biógrafo de Machado, hablará en la Diputación de Huesca sobre ‘Antonio Machado en el 70 aniversario de su muerte’.