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Antón Castro

RICARDO CALERO INAUGURA UNA EXPOSICIÓN

RICARDO CALERO INAUGURA UNA EXPOSICIÓN

[Me escribe Ricardo Calero, que inaugura mañana una escultura en el hospital Royo Vilanova: “el martes día 13 de enero a las 12'30 se inaugura la intervención escultórica “Jardín de pensamientos”, que he realizado en el exterior del Hospital Royo Villanova de Zaragoza (frente a la antigua entrada)”].

 

DESCRIPCIÓN DEL PROYECTO

 

Intervención escultórica que da forma a un espacio compuesto de “intensidades de vida”, que interrelaciona las formas físicas de la misma y los elementos vegetales que la construyen con las personas que la visitan o la contemplan, es decir una escultura para ser "vivida" que favorezca la idea de plaza-jardín, lugar de encuentro, descanso y reflexión.

 

El proyecto escultórico esta compuesto de los siguientes símbolos:

 

-        ENCUENTROS, una composición de letras que forman esta palabra y delimitan el perímetro del espacio.

-        PLANTAS y HIEDRAS, elementos vegetales que con el tiempo irán construyendo y dando forma al volumen de las letras.

-        MESA DE PENSAMIENTOS, compuesta por “un montón de folios” realizadas en acero, sobre las que se recogen pensamientos grabados que “germinan”, representados en 52 palabras (una por año) seleccionadas de entre las propuestas sugeridas por personas del propio hospital.

-        LUZ que ilumina los pensamientos, que se manifiesta mediante tres farolas de distinto tamaño.

 

UBICACIÓN

 

La ubicación en un espacio abierto en  el pinar situado frente a la antigua entrada principal, aprovechando el lugar abandonado dejado por la tala de unos antiguos pinos, permite recuperar de nuevo este espacio natural, transformándolo en escultura-jardín, único en un hospital, para uso y disfrute de los pacientes, familiares y trabajadores del mismo

Se plantea por tanto, una obra con espacios cargados de vida y en continua transformación (como es nuestra salud y la evolución de un hospital), en función del crecimiento y transformación de los elementos vegetales de que se compone, así como  del cuidado y estima de los habitantes del lugar, y del uso que estos hagan del espacio interior, que está concebido para la reflexión, la contemplación y el dialogo.

              

Esta es una obra que se encuentra “terminada”, pero que comienza a hacerse a si misma a partir de ahora y que alcanzará su sentido con el transcurso del tiempo, con la evolución de la escultura – naturaleza,  y con el cuidado y el uso y la habitabilidad de la gente del lugar. 

Una escultura para sentirla en el tiempo…

 

DESCRIPCIÓN TECNICA

 

1- Sobre el espacio propuesto,  se han instalado en primer lugar las diez letras que forman la palabra ENCUENTROS, que delimita el perímetro de la intervención, (30 metros de largo X 15 metros de ancho, 450 m2 ).

Las letras están compuestas por una estructura de  varillas de acero y maya galvanizado de 250 cm. de altura según diseño.

En su interior, se han plantado tres tipos de hiedras y enredaderas (Hedera Helix Hibérnica, Hedera Helix Oro y Parra hiedra virgen Parthenocissus)  que  con el tiempo la cubrirán y darán forma al volumen de las letras.

2. En el centro del espacio se ha ubicado una gran estructura “mesa de pensamientos” según diseño,  compuesta por 15 planchas (folios) de acero patinado con unas medidas de 5 metros de larga cada una de ellas por 2`50 metros de ancho, que en su parte superior (el primer folio), contiene grabadas 52 palabras-pensamientos, (una por año del hospital), que caladas sobre el acero, permiten que de su interior germinen las semillas (Lolium, festucas y Poa) sembradas en la tierra que deja el hueco de la letras.

3. En un lateral se han instalado tres farolas de 5, 6 y 7 metros de altura, que iluminan la mesa de pensamientos.

 

 

Es uno de los más interesantes creadores de proyección internacional,  un artista metódico y silencioso que explora conceptos  de clara raíz filosófica: la memoria,  el vacío,  la ausencia,  el silencio,  la luz…, logrando construir un lenguaje propio que le identifica al tiempo que define pensamiento.

JAVIER MADERUELO

             (Catedrático de estética del paisaje y crítico de arte del País)

 

 

FÉLIX ROMEO CUMPLE HOY 41 AÑOS

FÉLIX ROMEO CUMPLE HOY 41 AÑOS

Félix Romeo, el viajero constante,

el enamorado de Zaragoza,

el curioso incansable,

el buscador de libros y autores,

el morador de Las Fuentes,

el lector de  todo lo humano y lo extraterrestre,

el explorador de literaturas y de gastronomías,

el noctámbulo paseante de la calle Conde de Aranda,

Félix Romeo cumple hoy 41 años.

*Esta fotografía está realizada por el gran fotógrafo de escritores: Daniel Mordzinski.

EUGENIO RECUENCO: ENTREVISTA DE PHOTOESPAÑA

EUGENIO RECUENCO: ENTREVISTA DE PHOTOESPAÑA

PHE.es entrevista a Eugenio Recuenco:

"Siempre me encanta improvisar"

En la obra de Eugenio Recuenco se mezclan el pop, el comic, la publicidad, la pintura y, por supuesto, el cine. De hecho su estilo ha sido definido en algunas ocasiones como “cinematográfico”.

Como buen fotógrafo de moda, la mujer ocupa un papel fundamental en su obra y todas sus atmósferas suelen tener un punto de irrealidad.

Combina unos buenos vestuarios con cuidados escenarios teatrales, lo que hace de él un fotógrafo con un estilo muy definido. Ver sus fotos, en algunas ocasiones, es como trasladarse a un cuento o a una película, siempre con una historia detrás.

Es uno de los fotógrafos favoritos entre muchos directores de arte y creativos de agencias de publicidad. Sus fotografías han recibido numerosos premios (entre ellos el V Premio ABC de fotografía por su obra “Concepción, Parto, Juego y Educación”) y ha trabajado con algunas de las marcas de moda más prestigiosas.

 

PHE- ¿Cómo te iniciaste en la fotografía de moda?

Eugenio Recuenco- Terminé Bellas Artes en la especialidad de pintura pero cursé todas las asignaturas posibles de Audiovisuales, al mismo tiempo que en mis cuadros iba incorporando fotos. Esas fotos fueron tomando fuerza y espacio en el cuadro. Poco a poco, sin darme cuenta, me estaba haciendo más fotógrafo. Al terminar Bellas Artes te enfrentas a un mercado, y ya que tienes que comer, pues elegí la moda porque la veía como más creativa.

 

PHE- ¿Qué fotógrafos han influido en tu carrera?

ER- Muchos conocidos y muchísimos desconocidos para mí. Sobre todo me han influido imágenes, que en muchos casos eran anónimos para mí. En mis inicios, y ya que venía de Bellas Artes, un referente fue Javier Vallhonrat.


PHE-¿Cuál es el desarrollo de tu proceso creativo? ¿Lo tienes todo estudiado o dejas algo de espacio para la improvisación?
ER-
Preparo y estudio al máximo el tema y la historia de mis fotos. Luego, dos días antes, empiezo a olvidad casi todo y el día de la sesión intento ir con la cabeza lo más virgen posible y lo más despejada para poder agarrarme a cualquier cosa que ocurra en la sesión. Siempre me encanta improvisar. El trabajo anterior es un poco la red para no hacerte demasiado daño en caso de que no funcionen.

PHE- ¿Cuál de tus proyectos te ha dado mayor satisfacción?

ER-
Todos en los que me he visto involucrado desde el primer momento de creación del concepto. Me horroriza la publicidad por lo encorsetada que está. Todo tiene que estar previsto de antemano y cuando te dan un boceto me quiero morir. Por eso siempre esas fotos son predecibles y la improvisación y el acto creativo el día de la sesión están muertos. Sólo queda técnica y la verdad es que no me sobra.

PHE- ¿Cuál es el tipo de fotografía que más te atrae?

ER-
Diferencio fotos, no tipos. En las fotos como en la música, me gusta todo, si es bueno.


PHE- Cuéntanos sobre el anuncio de Loewe "Quizás, quizás, quizás" ¿Cómo surgió esa idea?

ER- La agencia de publicidad me presentó un boceto de la gráfica que querían. A partir de ahí nos inventamos una historia con un antes y un después de ese momento de la gráfica. De ahí surgió un spot de 45 segundos, que luego, aprovechando una sesión de fotos para el resto de la línea de baño, se convirtió en un corto de casi 4 minutos. Tuvimos que inventarnos el decorado y el hotel. Fue muy divertido.

PHE- En algunas ocasiones se han comparado tus fotografías con el cine ¿Cómo ves esta relación? ¿Te interesa el mundo del cine?

ER-
No sé si mis fotos tienen que ver con el cine, pero estoy trabajando en 3 historias para hacer largos. Una trilogía. Un guión va bastante avanzado, casi terminado. Sólo falta lo más difícil, que es el dinero. De hecho estoy haciendo spots publicitarios y videoclips de música para ir cogiendo oficio.


PHE- Siguiendo con las semejanzas ¿Qué relación tiene tu fotografía con la pintura clásica?

ER- Creo que la luz. En los cuadros clásicos tenían un punto de luz que iluminaba la escena. Yo suelo utilizar en muchos casos lo mismo. Un punto luminoso, dos al máximo. Casi nunca utilizo luces de contra ni tampoco relleno las sombras, que dan una sensación más fotográfica. Si a eso le añades un decorado antiguo, pues la semejanza es grande.


PHE- ¿Cómo funciona tu estudio? ¿Cuánta gente forma parte de tu equipo?

ER- En mi estudio hay tres personas fijas, dos para todas la posproducción de mis fotos y otra más para el tema de montaje de vídeo. Además tengo al lado a Eric Dover y todo su equipo con el que diseño los escenarios, la puesta en escena.


PHE- ¿Podrías recomendarnos algún fotógrafo de moda (clásico o actual)?

ER- Me gusta mucho Steven Klein y Meisel. La luz de Javier Vallhonrat y la puesta en escena de Tim Walter.

PHE- ¿En que estás trabajando ahora? ¿Cuál será tu próximo proyecto?
ER-
Fotos y fotos. Y como ilusión, hacer las películas que tengo en mi cabeza. Creo que se puede hacer cine bueno y barato. Estoy terminando 2 videoclips y preparando otro más. Además en junio se estrena la ópera de Les Hugonotes en Nueva York y estoy encargado de realizar la puesta en escena. Es todo en lo que estoy trabajando. A nivel fotografía tengo en mente poder terminar la serie “Sueños” y hacer realidad los dos proyectos de fotoinstalación (Naufragio y Paraíso) El único problema: el tiempo.

 

*Recibo esta entrevista al gran fotógrafo Eugenio Recuenco, un maestro de la puesta en escena, de la creación de atmósferas, de la foto con anécdota y cuento, y la cuelgo en el blog. Pertenece al gabinete de comunicación de PhotoEspaña y de La Fábrica.

 

JOAQUÍN CARBONELL, A POR EL MEJOR DISCO DEL AÑO

JOAQUÍN CARBONELL, A POR EL MEJOR DISCO DEL AÑO

La prestigiosa revista musical Efe Eme, ha elaborado la lista de los 20 mejores discos del año 2008. Una vez más ha incluido a Joaquín Carbonell y su álbum “Clásica y Moderna” (Voces-Factoría Autor). Dos aragoneses más aparecen en la lista, Amaral y Santiago Auserón.
Carbonell se presenta el domingo 18 (19.00 horas) en la sala Luz de Gas de Barcelona, seleccionado para el XIV festival Barnasants de Música de Autor. 

[Ilustro esta nota sobre el estupendo disco de Joaquín  Carbonell, que acabo de recibir, con una preciosa foto de Eugenio Recuenco que he encontrado en internet.]

EL BOTÁNICO MARIANO LAGASCA. Por V. MARTÍNEZ TEJERO

EL BOTÁNICO MARIANO LAGASCA. Por V. MARTÍNEZ TEJERO

La vida de Mariano Lagasca (1776-1839), el más universal de los botánicos aragoneses, transcurrió desde el último periodo de la Ilustración hasta los comienzos de la época romántica.

En 1795 tuvo ocasión de participar en el momento más brillante de la botánica zaragozana. Tras cursar el primer año de medicina y asistir a las clases de Echeandía, marchó a Valencia por motivos desconocidos, continuando más tarde sus estudios en Madrid, cuando ya había realizado amplias herborizaciones por Aragón, Valencia, Andalucía y La Mancha.

Encontró el liquen islándico en el Puerto de Pajares, descubrimiento que evitó la importación del mismo, muy utilizado en el tratamiento de la tuberculosis.

Disfrutó de la amistad de notables liberales aragoneses, como Isidoro de Antillón y Eusebio Bardají, político de gran cultura botánica y sobrino de Félix de Azara.

Participó en la guerra de la independencia, como médico del Ejercito español, tras no aceptar el cargo de director del jardín Botánico ofrecido por José Bonaparte.

Finalizada la contienda y reinando de nuevo Fernando VII ocupó la plaza anteriormente rechazada.

Resultó elegido diputado a Cortes por Aragón, pero pronto la política le conduciría al exilio, perdiendo la biblioteca, herbario y manuscritos durante los trágicos sucesos sevillanos de 1823.
Desarrolló en Londres y Jersey una intensa labor creadora, logrando modificar favorablemente la imagen de la ciencia española que circulaba por Europa.

Fallecido Fernando VII, regresó a Madrid, obteniendo público reconocimiento a sus méritos. En apurada situación económica y enfermo, se trasladó a Barcelona donde falleció en 1839.
Perteneció a numerosas sociedades científicas españolas y extranjeras. Sus estudios sobre selección de especies para mejorar los cultivos fueron divulgados por Hugo de Vries.
En la clasificación de los trigos utilizó un sistema, enunciado posteriormente por el ruso N. Vavivlov como ley de las series homólogas en la variación.

Veinte especies botánicas, aproximadamente, llevan su nombre como perpetuo homenaje de diferentes naturalistas. Decandolle, Hooker, Boissier, Kunth, Webb, Humboldt, Schulter, etc., se han referido elogiosamente en sus escritos al botánico aragonés que aunque no concluyó sus obras más queridas, Flora española y Ceres hispánica, logró incluir su nombre en la historia de la Biología.”
Vicente Martínez Tejero

 

[Este texto apareció en el libro Curiosidades aragonesas, publicado por Moncayo. Esta año se cumplen los 170 años de la muerte de Lagasca. De esta efemérides se hace eco en 'Cuadernos de Encinacorba' Chusé María Cebrián.]

CARMEN RÁBANOS Y LA ARQUITECTURA DE ARAGÓN

CARMEN RÁBANOS Y LA ARQUITECTURA DE ARAGÓN


Mira Editores presenta el libro de Carmen Rábanos Faci "Estética de la composición arquitéctonica. Aragón Contemporáneo", este miércoles 14 de enero, a las 19:00 horas, en el Colegio Oficial de Arquitectos de Aragón,  C/ San Voto, 7, de Zaragoza.

 

En el acto intervendrán  Carlos Forcadell, profesor de la Universidad de Zaragoza, Luis Peirote, presidente de la Demarcación de Zaragoza del Colegio Oficial de Arquitectos de Aragón, la autora, profesora de la Universidad de Zaragoza y Joaquín Casanova, el editor.

 

 

SOBRE EL LIBRO (NOTA DE MIRA EDITORES)

Estética de la composición arquitectónica.

Aragón contemporáneo

 

 

 El libro aporta una reflexión y revisión críticas de los movimientos arquitectónicos contemporáneos y su estilística, desde la perspectiva de su globalización internacionalista hasta su localización en la Comunidad Aragonesa, a la vez que valora la producción de los arquitectos pioneros y más relevantes y las tipologías arquitectónicas de mayor peso de cada periodo, todo con base documentalista, a partir de trabajos de investigación de la autora y de su intervención en obras colectivas y direcciones de tesis, memorias de licenciatura y trabajos de curso y doctorados (además de su participación en movimientos ciudadanos), al modo de una grand thèse a la francesa, con un recorrido cronológico de más de treinta años de tarea profesional ininterrumpida y como cenit de toda una carrera.

Se sistematiza por bloques temáticos, por etapas históricas y con una estructura estilística, desde la ilustración y su lenguaje estético contemporáneo, el Neoclasicismo, hasta el nuevo milenio que comienza a abordar el desarrollo de la arquitectura social.

Eclecticismos e historicismos, Modernismo, Regionalismo, los protorracionalismos arquitectónicos y el Art Decó, el Racionalismo, las corrientes del periodo de la autarquía franquista, los internacionalismos, la Posmodernidad y la Deconstrucción son las tendencias y estilos que se van abordando en el índice de contenidos.

Parte de la comprensión y el debate teórico de la arquitectura contemporánea internacional y su interpretación en el territorio aragonés y estudia las tipologías arquitectónicas de cada etapa estilística a través del análisis de la labor de arquitectos como Ventura Rodríguez, los Yarza, Ricardo Magdalena, Regino  y José Borobio, Fernando García Mercadal, José Romero, Saturnino Cisneros y los "Z-7", Basilio Tobías y José Manuel Pérez Latorre, entre otros muchos, y resalta la labor de los que considera han tenido más peso específico en el desarrollo de la arquitectura aragonesa en el contexto nacional e internacional.

Esta obra ha creado escuela, de modo que van apareciendo y aparecerán estudios monográficos que amplíen los contenidos introducidos aquí y es bueno que así sea.

 

LA AUTORA

Carmen Rábanos Faci ejerce como profesora titular de Historia del Arte en la Facultad de Filosofía y Letras de Zaragoza. Miembro de la Asociación Internacional de Críticos de Arte ha sido socia fundadora y colaboradora de Andalán, así como crítica en otros medios de información aragonés: El Día, El Periódico de Aragón, El Siete y Heraldo de Aragón, Konozer Aragón, Konozer desde el Alféizar y AACA digital (estos tres últimos se emiten por la red, como su blog de Ibercampus, del que es titular Arquitectura y Sociedad); también colaboró en Radio Juventud, Radio Heraldo Y Radio Zaragoza. Hasta el 2007 ha sido miembro del consejo de redacción y redactora de la revista La Acacia, eco imparcial de la masonería universal, institución en la que ostenta el Grado 14 en el Supremo Consejo Masónico de España.

Desde 2007 es vicepresidenta de la Asociación de Críticos de Arte. Su tarea constante en actividades públicas de base culminó en el año 1995 como Vicedecana de Nuevas Enseñanzas en la Facultad de Filosofía y Letras, abordando la reforma de los planes de estudios de dicho centro.

Ha publicado, entre otros libros, Los tapices de Aragón (1978), Vanguardia frente a la tradición en la arquitectura aragonesa. El racionalismo (1984), La casa rural del Pirineo aragonés (1990), Huesca. Arquitectura civil y popular (1999), Estética para historiadores del arte (2005)...

[Fachada del hotel Silke Zentro, tomado de la web: http://davizon-masqueviajes.blogspot.com .]

 

 

GEORGINA HÜBNER Y JUAN RAMÓN JIMÉNEZ

GEORGINA HÜBNER Y JUAN RAMÓN JIMÉNEZ

Epístolas a una diosa en Lima

 

Historia de un amor imaginario)

 

Georgina Hübner fue una mujer imaginaria, aunque sí existió en Lima una muchacha morena, de cara redonda, que se llamó así. Juan Ramón Jiménez hacia 1904, cuando vivía la fiebre del Modernismo y acababa de publicar un bello libro titulado Arias tristes, amó a una presencia lejana de poco más de veinte años que firmaba Georgina Hübner. Expertos en Juan Ramón como Ricardo Gullón, Antonio Campoamor, Aurora de Albornoz, Melchor Fernández Almagro, Juan Guerrero Ruiz o Antonio Oliver  Belmás abordaron esta delirante peripecia de amor e invención.

         Tampoco es extraña esta fascinación, sufriéndola quien la sufrió: aquel muchacho despatriado --tal como bautizó Ignacio Prat al poeta de Moguer en su libro El muchacho despatriado. Juan Ramón Jiménez en Francia (1901)-- que tendía a enamorarse irremediablemente de un modo platónico de muchas mujeres: Marthe y Denise Lalanne, Francina, una novicia. También él fue objeto de deseo: la joven escultora Marga Gil Roësset se mató de amores contrariados en Las Rozas, en 1932, cuando ella contaba 22 años y él 50. Antes de suicidarse, la desdichada dejó una carta, rescatada por Blanca Berasátegui, donde pedía disculpas a Zenobia Camprubí Aymar y le confesaba: «En fin me he enamorado de Juan Ramón y siendo tu amiga aquí ya está mi culpa. Le he dicho que le quiero y le he pedido que se case conmigo; ¡estaré loca! Pero como él te quiere, ¡te quiere!, pues me ha dicho que no, que nunca.» Desde esa primera pista, se han publicado muchos textos y una biografía de la escultora, Amarga luz, redactada por la fotógrafa y poeta Magda Clark, que era sobrina suya un tanto lejano.

         Arias tristes, el libro que desencadenará el episodio Hübner, estaba dedicado a diversas damas: la sombra de una novia de Moguer como Blanca Hernández Pinzón, algunas monjas, amantes soñadas. La historia comenzó en 1904 cuando los integrantes de La Sociedad de Beneficiencia Pública de Lima (dos especialmente: José Gálvez Barrenechea y Carlos Rodríguez Hübner, primo precisamente de la muchacha real) leyeron una crítica del poemario en el diario Abc. Juan Ramón, además, era asiduo colaborador de la revista Blanco y Negro. Al cabo de un tiempo decidieron urdir una estratagema para conseguir el libro, que no se podía adquirir en la ciudad. Hablaron entre ellos y determinaron tomar prestado el nombre de una prima de Carlos Rodríguez Hübner, Georgina, para dirigirse al poeta. Le cursaron una carta púdica y afectada, idónea para la sensibilidad enfermiza de Juan Ramón, que acababa de quedar huérfano de padre y vestía de negro únicamente, con el objeto de que les remitiese la obra. En el fondo, José Gálvez y Carlos eran unos mitómanos, mitómanos y perversos, y esperaban amontonar autógrafos, cartas, fotos firmadas, envíos gratuitos de un creador al que admiraban.

         La primera carta de Georgina decía así:

        

         Señor: por el bisemanario español Abc me he impuesto de la publicación de un libro de poesías de usted, titulado Arias tristes. He buscado inútilmente el referido libro en los centros libreros de esta capital, y en la imposibilidad de conseguirlo, me permito sugerirle tenga la bondad de enviármelo, dispensando la molestia que este le ocasione. No le remito a usted el valor del ejemplar (tres pesetas), pues no hay giro por esa cantidad. Reciba usted mis agradecimientos anticipados por este favor y mande en la voluntad de su atta. y s. s. Georgina Hübner. Lima, 8 de marzo de 1904. Mi dirección: Georgina Hübner, calle de Belaochaga,número 142. Lima.

 

         A Juan Ramón esa carta le conmovió, a pesar de que recibió el mensaje con casi dos meses de retrato. El 6 de mayo le responde con el primer vendaval amoroso de su corazón.

 

         A Georgina Hübner en Lima: He recibido esta mañana su carta tan bella para mí, y me apresuro a enviarle mi libro Arias tristes, sintiendo que sólo mis versos no han de llegar a lo que usted habrá pensado de ellos. La carta de usted es del 8 de marzó, a mí no me ha venido hasta hoy, 6 de mayo. No me culpe de la tardanza. Si usted me envía siempre su dirección --en el caso de que vaya a cambiar de domicilio--, yo mandaré a usted los libros que vaya publicando, siempre --claro está-- con el mayor placer. Gracias por su fineza. Y créame muy suyo, que le besa los pies. Juan Ramón Jiménez.

 

         La segunda carta de Georgina Hübner aparentaba ser de arrepentimiento, como si reconociese que había cometido un desliz o una imprudencia, aunque luego agrega que se siente mejor al haber leído el libro, ése parecía otro ardid muy bien estudiado para minar el frágil corazón y la vanidad del escritor.

 

         ¡Mas felizmente todos mis desasosiegos se han calmado, todas mis dudas han desaparecido, al recibir su atenta carta y su hermoso libro! Sus versos llenos de tristeza hablan del corazón y al cadencioso vibrar de las notas melancólicas de Schubert, recordaré esas estrofas en las que vaga el perfume delicado y suave del alma de su autor. Si le dijese a usted que una parte de su libro me gustaba más que la otra, mentiría. Cada una tiene su encanto, su nota gris, su lágrima y su sombra. Que esas vistas que le mando le agraden es el deseo de su amiga y admiradora. Georgina Hübner. Lima, 23 de junio de 1904.

 

         Los impostores lo hacían muy bien. Parece ser que la caligrafía, preciosa, era de otra mujer, pero la verdadera Georgina Hübner no sabía nada. Las epístolas empezaron a cruzarse con mucha frecuencia y la mujer imaginaria que escribía fue cediendo en su pudor, en su timidez, para entrar en el juego de Juan Ramón: éste, hechizado, empezó a responder con idéntica pasión y lirismo a unas cartas de enamorada que se ofrece espiritualmente desde la distancia. El vate incluso le ofreció dedicarle su nuevo libro Jardines lejanos, en el pórtico iba a ir esta leyenda: A Georgina, este libro que debió ser todo para ella», pero la dama le disuadió. Las mejores palabras de ternura inflamaban la correspondencia del poeta. Como Juan Ramón conocía muy bien a San Juan de la Cruz y los versos «la dolencia de amor sólo se cura con la presencia y la figura», creyó que era el momento en que debían conocerse personalmente. En un principio le pidió a ella que viniese a España, pero tal vez de inmediato le hizo saber que en caso de que eso fuese imposible, iría él a verla.

         El curso de los acontecimientos empezaba a preocupar a aquellos traficantes de sentimientos. Juan Ramón era un filón: construía desde lejos, carta a carta, el sueño de la amada ideal, y ésta se agigantaba mensaje tras mensaje. Decidieron, para apaciguar su ardor romántico, recluir a Georgina en un balneario porque «está muy enferma.» La nueva travesura no surtió efecto. Además, la espectral Georgina Hübner le escribió una nota que no podía dejar indiferente a Juan Ramón.

 

         Recibí su última carta, aún no del todo repuesta de una enfermedad que me tuvo en cama por unas semanas. Mi familia, asustada, me llevo al Barranco, un pintoresco balneario, y después a La Punta, lugar de veraneo también, muy solo y muy triste (...) ¡cuánto he pensado en usted, amigo mío! Un primo mío me llevó Ninfeas, y con él he sentido mucho. Sus versos dulces y suaves me sirvieron de compañía y de consuelo. Recuerdo mucho el día que leía El alma de la luna, tiene un fondo melancólico que me encanta y que me hizo pensar --yo no sé por qué-- en el alma de las cosas. ¿Me pregunta usted si me he enojado porque me pide mi retrato? ¡No! No me crea usted tan pequeña de espíritu. Espere, ya irá: pero antes justo es que me mande el suyo. Ya casi puedo decir que estoy bien; sólo de cuando en cuando una tosecilla seca me desgarra el pecho, ¡Y hay días en que amanezco tan triste!

 

         La broma era perfecta y totalmente seductora, y estaba elaborada con refinamiento, con la estética propia del momento. Los poetas peruanos conocían la vulnerabilidad de Juan Ramón y en ocasiones parecían ir hasta el recochineo. Ella le indica su nueva dirección en esta misiva y dice que vive en Amargura, 275, principal.

         El poeta enaltecía a la joven, soñaba que era una diosa taciturna que asomaba a su vida, y se sabía protagonista y dueño de una embriagadora aventura de amor. Tuvo un arrebato de coraje o de frenesí voluptuoso. Se ofreció para casarse con ella. Es verdad que Juan Ramón Jiménez había estado internado en Francia en 1901 por desequilibrios, es cierto que mostraba un temperamento enfermizo y soñador, capaz de cometer locuras sentimentales, ¿pero no demuestra su intención y esta respuesta una firme creencia en su amada ilusoria, una sincera desesperación de amor?

 

         ¿Para qué esperar más? Tomaré el primer barco, el más rápido, el que me lleve a su lado. No me escriba más. Me lo dirá usted personalmente, sentados, los dos frente al mar, o entre el aroma de su jardín con pájaros y luna.

 

         Esta nueva epístola creó una gran zozobra en el grupo peruano, que debió asustarse. La historia se le iba de las manos. Y buscó una solución rápida y cruel. Antes de nada, al parecer, los embaucadores hicieron saber la historia al completo a la auténtica Georgina Hübner, quien dejó muy claro que deseaba cortar por lo sano con aquella travesura. Se reunieron y determinaron matar a la joven de una tisis galopante, y se lo hicieron saber al poeta antes de pudiese embarcar mediante un telegrama que cursaron al cónsul de Sevilla. La misiva de los integrantes de la Sociedad de Beneficencia Pública de Lima decía:

 

         Georgina Hübner ha muerto. Rogámosle comunicar la noticia a Juan Ramón Jiménez. Nuestro pésame.

 

         Ahí pareció acabarse el infausto idilio, aunque Juan Ramón Jiménez dejó testimonio de la sinceridad de sus afectos en un poema magnífico y sentido que incluyó en Laberinto, en 1913, justo el año en que iba a conocer a la mujer de su vida Zenobia Camprubí. Años más tarde, Antonio Oliver Belmás, poeta del 27 y biógrafo de uno de los impostores en José Gálvez y el modernismo, intercedió por el grupo. Juan Ramón les perdonó, y la mejor prueba de su clemencia fue que habló del asunto en varias ocasiones --Juan Guerrero Ruiz lo recoge en varias citas en su Juan Ramón de viva voz. Cotejamos la edición de Ínsula de 1961, Pre--Textos reeditó el volumen-- y permitió a Ricardo Gullón rescatar alguna carta cuando él vivía, aunque el epistolario completo no apareció hasta 1960, en Ínsula. El poeta nunca llegó a conocer a la verdadera Georgina Hübner, quien murió en 1958 en Colombia, seis meses después de la propia muerte del poeta. Para entonces, sin saberlo tal vez, ya era inmortal merced a este largo poema de Laberinto, del que ofrezco el fragmento final:

 

Ahora, el barco en que irá, una tarde, a buscarte,

no saldrá de este puerto, ni surcará los mares;

irá por lo infinito, con la proa hacia arriba,

buscando, como un ángel, una celeste isla...

¡Oh, Georgina, Georgina!¡qué cosas!..., mis libros

los tendrás en el cielo, y ya le habrás leído

a Dios algunos versos...; tú hollarás el poniente

en que mis pensamientos dramáticos se mueren...;

desde ahí, tú sabrás que esto no vale nada,

que, salvando el amor, lo demás son palabras...

¡El amor!, ¡el amor! ¿Tú sentiste en tus noches

el encanto lejano de mis ardientes voces,

cuando yo, en las estrellas, en la sombra, en la brisa,

sollozando hacia el Sur, te llamaba: Georgina? (...)

 

El cónsul de Perú me lo dice: «Georgina

Hübner ha muerto...»  Has muerto. Estás sin alma en Lima,

abriendo rosas blancas debajo de la tierra...

Y si en ninguna parte nuestros brazos se encuentran,

¿qué niño idiota, hijo del odio y del dolor,

hizo el mundo, jugando con pompas de jabón?

 

         El enigma no se cierra aquí del todo. Existió otra mujer que cedía su hermosa caligrafía para el engaño. Y de sus verdaderos sentimientos nada se sabe ni nadie ha escrito ni una palabra: acaso ella sí estuviese con su alma entera en las páginas apasionadas y hondas de la impostura. Seguro que con el paso de los años, el forjador de leyendas que fue Juan Ramón Jiménez debió imaginarse algo así y fantasear de nuevo con aquel rostro, con las manos níveas y con su delicioso e incógnito abatimiento.

 

*Hace algunos años, en la revista La Expedición, que dirigían Fernando Sanmartín y Adolfo Ayuso, publiqué este artículo. Es una de las historias de amor imaginario más poéticas y terribles que he leído nunca. Aparecerá en un libro que estoy preparando de artículos literarios. Lo rescato aquí porque lo he encontrado por casualidad entre mis páginas, que también me llevaron a las de Magda Díaz Morales de México, que ha reproducido esta estupenda e increíble historia del poeta perpetuamente enamorado.

[Juan Ramón Jiménez retratado por Joaquín Sorolla.]

 

 

ANTONIO SERRANO CUETO: DOS MICRORRELATOS

ANTONIO SERRANO CUETO: DOS MICRORRELATOS

[Le he pedido a Antonio Serrano Cueto que me envíe algunos de sus microrrelatos. Y aquí están dos, inéditos, lleno de inquietud y sorpresa. Dos auténticos cuentos breves, como relámpagos de perplejidad.]

 

LADRONES DE MIRADAS


En el andén del metro F. y N. se buscan las miradas. F.
encuentra la mirada de nieve de ella, la atrapa y la encierra en
un cofre bajo dos vueltas de llave. N. encuentra la mirada de
fuego de él, la atrae y la encierra en una habitación oscura,
tenuemente iluminada por el ojo de un ventanuco. Allí la somete a
un arduo interrogatorio y, quemándose los párpados, recorre el
historial de la visión de F. para descubrir dónde puso la llave.

PEDRO LAPSO Y LA FUERZA GRAVITATORIA


En la víspera del nacimiento de su primer hijo, a Pedro Lapso
se le cayeron varios objetos de las manos. Los más eran
menudencias recuperables y su caída no produjo ningún quebranto.
Sin embargo, otros eran objetos valiosos que estallaban con
estrépito y pasmo. Era como si la fuerza gravitatoria se hubiese
empeñado en demostrarle su omnipresencia. Asustado y temiendo
males mayores con el niño, Pedro Lapso se amputó los brazos. Por
eso no pudo evitar, aun estando a su lado, que a su mujer se le
escurriese el bebé.