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Antón Castro

TOMÁS SERAL Y CASAS: UN POETA EN EL ARTE

TOMÁS SERAL Y CASAS: UN POETA EN EL ARTE

Se cumplen cien años del nacimiento del nacimiento del escritor, periodista, editor y galerista-librero de Libros, de Clan y de Cairel

 

 

El año 2008 que culmina ha sido el del centenario de Pedro Laín Entralgo, Pablo Serrano, Luis Galve, González Bernal, Inocencio Ruiz Lasala y, entre otros, el de otro personaje decisivo de la cultura española y aragonesa del siglo XX: Tomás Seral y Casas (Zaragoza, 1908-Madrid, 1975). Los Sitios, Goya y la Expo 2008 han eclipsado las efemérides de todos ellos. En Tomás Seral y Casas se congregan distintas facetas: hijo de un fabricante de harinas de Alagón, fue director de cuatro números de la publicación ‘Vida alagonesa’, de 1927 a 1928, fue redactor jefe en 1930 del periódico ‘Cierzo’, que dirigía Valero Muñoz-Ayarza y ejerció como periodista en ‘La Voz de Aragón’, donde igual realizaba reportajes o entrevistas que escribía de cine, de literatura o de artes. Y fue un joven poeta de su tiempo, un autor vanguardista que firmaría distintos poemarios muy distintos entre sí. ‘Masticando goma de estrellas (poemas bobos)’ (1931) es un poemario de iniciación y de asuntos variados: la búsqueda de la pureza, el eco del cine (desde Bebe Daniels y Clara Bow a Chaplin), el repaso de las huellas de la I Guerra Mundial. En ‘El amor violento’ (1933) adopta el tono de la composición neopopular, casi al modo de Rafael Alberti o Lorca, en un volumen impregnado de lirismo, de denuncia del mundo burgués y de pasiones contemporáneas. Y ‘Cadiera del insomnio’ (1935) es un poemario próximo a la exaltación de los afectos amorosos de Pedro Salinas. En ese mismo año apareció también ‘Chilindrinas’ (las reeditó Larumbe Chicos con dibujos de Elisa Arguilé), un libro de greguerías -esa aleación de metáfora, ingenio y humor-, a la manera de Ramón Gómez de la Serna, que le envío su bendición y elogió varias de ellas, como ‘El bombo estornuda por los platillos’.

La actividad en vísperas de la Guerra Civil de Tomás Seral y Casas fue constante: codirigió con Ildefonso-Manuel Gil y Antonio Cano catorce números de la revista ‘Noreste’, desde 1932 a 1936, publicó manifiestos poéticos y creó una colección, ‘Cuadernos de poesía’, donde editará a Gil Comín Gargallo, Juan Eduardo Cirlot, Maruja Falena, Juan Gil-Albert, una antología de Pierre Reverdy y ‘Violento idílico’ de Miguel Labordeta, en 1949. José Enrique Serrano, uno de los grandes estudiosos de su obra, valoró así su poesía: “Nuestro autor no fue un gran poeta evidentemente, pero supo como pocos escribir con dignidad y dolor máximos”.

         Tras la Guerra Civil, en 1940, Tomás Seral abriría en la zaragozana calle Fuenclara la librería-galería Libros, donde realizará una increíble labor cultural; luego, Víctor Bailo se haría cargo de ese establecimiento. Escribía más o menos en secreto, pero la actividad más importante de entonces sería la de promotor del arte contemporáneo: en el acogedor espacio del palacio expondría a Ángel Antonio Mingote (una muestra suya inauguró el cautivador local), Baqué Ximénez, Santiago Lagunas, Alberto Duce, Julián Gállego, Ortega Muñoz, Menchu Gal, etc., y se enfrentó a las adversidad de la crítica y de la incomprensión con absoluta dignidad. En 1945, fundó en Madrid la librería-galería Clan, que tuvo dos sedes: una en la calle Arenal, adornada con un mural de Luis Castellanos, y a partir de 1948 se ubicó en Espoz y Mina, cuyo local decoraron dos de sus mejores amigos: Juan Pérez Páramo y Alfonso Buñuel.

Por los dos espacios pasaron los más importantes artistas españoles (Álvaro Delgado, Zabaleta, Benjamín Palencia, el fotógrafo Nicolás Muller, incluso el Cela pintor), y organizó varias colectivas, una de ‘Jóvenes pintores españoles’ y otra de artistas consagrados de renombre universal como Picasso, Klee, Chagall, Calder, y aquella de ‘Arte fantástico’ que preparó Antonio Saura. La muestra de Ahmed el Yacoubi contó con la presencia del narrador Paul Bowles; la conexión tangerina le llevó a vivir una experiencia amarga con Truman Capote en el café Gijón junto a unos amigos y a su mujer Gloria Aranda: oyó como alguien, según Emilio Sanz de Soto, lo llamaba ‘maricón’.

Más tarde, Tomás Seral probó la experiencia parisina con la librería Cairel, donde expuso a Manolo Millares. En los últimos años de su vida, con una indecible e injusta sensación de fracaso, Tomás Seral y Casas se dedicó a la edición de libros de caza. Falleció en Madrid en 1975. José-Carlos Mainer, que acaba de recordarlo en ‘Turia’, y Chus Tudelilla le rindieron merecido homenaje en 1998 en la ambiciosa muestra ‘Tomás Seral y Casas. Un galerista en la posguerra’, que se presentó en el Centro Conde Duque de Madrid. Seral y Casas fue un galerista, un escritor, un promotor incesante de la creación, un hombre de acción de la cultura.

*Este texto lo publiqué en Heraldo de Aragón ayer martes.Tengo el sistema estropeado y apenas puedo actualizar. Pequeña portada de la edición de 'Chilindrinas' de Tomás Seral y Casas, que ha ilustrado para Larumbe Elisa Arguilé.

VILA-MATAS Y EL 'FÚTBOL HABLADO' DE GUARDIOLA

[Enrique Vila-Matas ha escrito hoy, en El País, un espléndido artículo sobre el partido del fútbol del sábado. Ha reparado en uno de los hombres más brillantes del choque: Pep Guardiola, que pronuncia frases para la historia: "El balón es quien ordena a los equipos". ]

 

EL FÚTBOL HABLADO

Por Enrique VILA-MATAS

Seguramente no se comentó nunca tanto un Barça-Madrid. La explosión mediática, los comentarios en torno al partido, fueron de una intensidad feroz desde el lunes mismo de la semana pasada. Para quien no le haya interesado nunca ese deporte, o simplemente no le atrajera el partido del siglo de este año -que prometía, como así fue, un Madrid cosiendo a patadas los tobillos de Messi- tiene que haber sido una tortura todo el fútbol hablado que se ha vivido en la calle y en los medios.

La primera vez que supe de la existencia del fútbol hablado fue allá por los tiempos de Helenio Herrera, días de 1958, cuando se dio por televisión un Madrid-Barça y por primera vez se habló del partido del siglo, sobre todo por ser la primera vez que se televisaba en el país un encuentro futbolístico. Por aquellos días, la gente en Barcelona iba a Canaletas -el famoso entorno que existió muchísimo antes de que Cruyff lo descubriera- para participar en las animadas y para mí algo extrañas tertulias que tenían lugar junto a la fuente. Ignoro si perduran todavía esas reuniones -intuyo que sí-, pero recuerdo que entonces eran reuniones excepcionales y que aquella semana de hace medio siglo, antes precisamente del primer partido del siglo, fue el delirio. Pero no el delirio descomunal y desorbitado de estos últimos días, sino una locura contenida, rara, de una serenidad violenta que nunca he podido olvidar. En Canaletas eran todo un espectáculo los extraordinarios egocéntricos, sabios parlantes siempre en busca de discrepar del último que hubiera hablado. De ahí creo que nació la peor pero también, al mismo tiempo, y en una dirección bien distinta, la mejor literatura de fútbol de todos los tiempos y de la que el periodista Martín Girard, entre otros, fue un pionero.

Del bombardeo mediático de la última semana, con tanto culé enloquecido ante la expectativa de la goleada estratosférica -en un bar llegué a oír hablar de un once a cero-, aprecié especialmente algunas opiniones breves y sensatas. La de Valdano, por ejemplo: "Espero que el Real Madrid acepte su debilidad y que salga con una actitud más conservadora. La dificultad del Barça radica en cumplir con todas las expectativas creadas". Certeras palabras, porque eso fue lo que sucedió el sábado bajo la lluvia, aunque en el tiqui taca de la retransmisión de la Sexta en la que participó Valdano parecían creer que a Messi se le podía lapidar y que la gran jugada del partido la había hecho el velocista Drenthe.

De todo el despliegue abrumador de la semana pasada me quedo con las palabras siempre medidas y comedidas de Guardiola, que si hace quince días se descolgó con una escueta frase que seguramente quedará -"El balón es quien ordena a los equipos"-, días antes del partido con el eterno rival se quejó precisamente de las expectativas creadas: "Muy bien, ya hemos ganado cinco a cero, ahora vamos a jugar el partido".

Suenan siempre nobles las palabras de Guardiola en medio de un entorno de tergiversaciones chulescas (Michel Salgado diciendo que en el Barça celebran ya la Liga), lenguaje cañí, culto al insulto, amenizado por las chorradas sempiternas de los presidentes. Aunque no fuera bueno en su oficio, nadie podría ya quitarle a Guardiola haber conseguido en poco tiempo haber mejorado el fútbol hablado. Pero es que, además, resulta que está dando señales de querer mejorar también al fútbol y de ser un entrenador extraordinario.

 

TERESA WILMS: UN POEMA Y NOTAS DEL DIARIO

TERESA WILMS: UN POEMA Y NOTAS DEL DIARIO

[El pasado sábado no pude ver los periódicos nacionales. Ayer vi el suplemento ABCD y leí el artículo de Félix Romeo. Citaba a Teresa Wilms Montt (Viña del Mar, Chile, 1893-París, 1921), una mujer que me interesa mucho. Copio este poema y este fragmento de su diario en el que anticipa en cierto modo su pronta muerte a consecuencia de la desesperación y del veronal. Era una mujer de una inagotable belleza que fue rebelde, que huyó de su marido, que fue acusada de espía y encerrada en un convento, y que pugnó por su libertad.]

 

 

BELZEBUTH

Mi alma, celeste columna de humo, se eleva hacia

la bóveda azul.

Levantados en imploración mis brazos, forman la puerta

de alabastro de un templo.

Mis ojos extáticos, fijos en el misterio, son dos lámparas

de zafiro en cuyo fondo arde el amor divino.

Una sombra pasa eclipsando mi oración, es una sombra

de oro empenachado de llamas alocadas.

Sombra hermosa que sonríe oblicua, acariciando los sedosos

bucles de larga cabellera luminosa.

Es una sombra que mira con un mirar de abismo,

en cuyo borde se abren flores rojas de pecado.

Se llama Belzebuth, me lo ha susurrado en la cavidad

de la oreja, produciéndome calor y frío.

Se han helado mis labios.

Mi corazón se ha vuelto rojo de rubí y un ardor de fragua

me quema el pecho.

Belzebuth. Ha pasado Belzebuth, desviando mi oración

azul hacia la negrura aterciopelada de su alma rebelde.

Los pilares de mis brazos se han vuelto humanos, pierden

su forma vertical, extendiéndose con temblores de pasión.

Las lámparas de mis ojos destellan fulgores verdes encendidos

de amor, culpables y queriendo ofrecerse a Dios; siguen

ansiosos la sombra de oro envuelta en el torbellino refulgente

de fuego eterno.

Belzebuth, arcángel del mal, por qué turbar el alma

que se torna a Dios, el alma que había olvidado las fantásticas

bellezas del pecado original.

Belzebuth, mi novio, mi perdición...

 

FRAGMENTOS DE SU DIARIO

 

Madrid (enero 1920)

¡Me muero! Al decirlo no experimento emoción alguna, por el contrario, me inclino curiosamente a contemplar el hecho como si se tratase de un desconocido.

Si tuviera la capacidad de estudiar el fenómeno, podría asegurar que es mi conciencia la que ha desaparecido debilitando mis sensaciones corporales, hasta hacerme creer que el cuerpo sólo vive por recuerdo.

No hay médico en el mundo que diagnostique mi mal; histeria, dicen unos, otros hiperestesia. Palabras, palabras, ellas abundan en la ciencia.

Al escribir estas páginas una fuerza sobrenatural me ordena que imprima en ellas un nombre. ¡No, no lo diré, me da miedo!
Cuando aparece este nombre en mi círculo nebuloso, se levantan mis manos con lentitud profética y fulguran bajo la noche con estremecimientos sagrados.

¿Me muero estando ya muerta, o será mi vida muerte eterna...?

Madrid


Extraño mal que me roe, sin herir el cuerpo va cavando subterráneos en el interior con garras imperceptibles y suaves.
¡Me muero!

París

Quiero reposar en la tierra solamente envuelta en una sábana o si es posible en un pedazo de tierra de la fosa común...
Dejo a mis hijas Elisa y Sylvia todas mis buenas intenciones, es lo único que poseo y mi único tesoro.

 

 

RECITAL COLECTIVO SOBRE LA POESÍA Y EL AGUA

RECITAL COLECTIVO SOBRE LA POESÍA Y EL AGUA

[Me escribe el joven poeta Ángel Sobreviela y me pide que anuncie este recital en mi blog. Y aquí están los datos de este proyecto tan sugerente.]

 

Recital "Palabras de agua, versos de vida"


Intervendrán:

Carmen Serna,
Alfredo Saldaña,
Trinidad Ruiz Marcellán,
Manuel M. Forega,
Amparo Sanz,
Rosa Carrillo,
Carmen Aliaga,
Amalia Soro,
Chema Sanz,
Luis Trébol,
David Ubico,
Ángel Sobreviela
y Ricardo Fernández.

19 de diciembre, a las 19 h
Biblioteca del Agua
Paseo Echegaray y Caballero 18

 

Son poemas inspirados en el líquido elemento: el agua. Este es el tercer y último recital. Una vez que hayan intervenido todos los poetas, y tras una pausa musical (Bach la última vez), se retoma la ronda con una lectura sobre la pujanza de la vida. La foto es de Pascal Renoux.

 

MIGUEL MENA Y LA VICTORIA DEL GARRAPINILLOS

MIGUEL MENA Y LA VICTORIA DEL GARRAPINILLOS

Hoy ha sido el tercer partido al que no he podido asistir completo de los juveniles del Garrapinillos. Miguel Mena, en su programa de la Cadena Ser, me había invitado a compartir con él la primera hora, y había preparado algunas sorpresas. Íbamos a hablar de Fotografías veladas (Xordica), mi nuevo libro, pero de otras muchas cosas: de deportes, de información, e incluso me iba a proponer algún viaje. Los juveniles jugaban en el feudo del Escalerillas. Empezó el programa: Miguel viajó a través del hilo telefónico a Urrea de Gaén y habló con Félix el carnicero, que recordó los años que ha pasado allí y en su carnicería, e incluso que habíamos jugado juntos al fútbol. Luego, con motivo del libro de Estela Puyuelo y José Luis Pano, hablamos del fotógrafo ambulante Santiago Fumaz de Fonz, de cuya obra ya han digitalizado 15.000 negativos en la Fototeca de Huesca. Había visto un reportaje de doce minutos que le hizo Eugenio Monesma; lo volví a ver esta tarde porque él tuvo el detalle de enviármelo a casa, y lo rescaté de nuevo. A otro nivel, pero con muchísimas semejanzas, Santiago Fumaz me hace pensar en Virxilio Vieitez, que adquirió su primera cámara en un lugar de los Pirineos, yo creo que debe tratarse de Jaca. Miguel también me puso en contacto, a sus oyentes y a mí, con Mariano Balfagón, que es uno de mis entrañables hermanos y personajes del Maestrazgo, protagonista con su padre Juan Balfagón de mi libro El testamento de amor de Patricio Julve (Destino, 1995, 2000), completamente agotado.

 

Y para rizar el río de la sorpresa y la meticulosidad, Miguel llamó al portero del Garrapinillos, Miguel Ángel Gayoso. El partido estaba en el descanso, y el Garrapinillos ganaba 1-4, acabaría ganando por 1-6. Marcaron los goles: Pirri (dos), Alex Fernández (dos), Jorge y Diego Rodríguez, uno cada uno. Y así, el equipo sigue ahí arriba y logra su séptimo triunfo consecutivo. Lo que no sé si sabe Miguel Mena es que el arquero Gayoso quiere ser periodista y ésta es su primera información pública: el cancerbero estuvo cariñoso y con madurez.

 

La radio es un medio maravilloso. Y Miguel Mena lo hace estupendamente bien. Establece un río de complicidad y cariño con sus colaboradores: desde Mikel Alcázar en la ‘Toponimia Nimia’ hasta Virginia Sarmiento, Ana Sánchez Borroy o tantos, tantos otros, ayer las mujeres libreras: Eva de Los Portadores; Julia de Antífona; Loreto de Estilo y no pude oír quién era de Teruel. Hace de cada uno de sus programas como una novela de voces, de situaciones y de hechos. Ayer, por ejemplo, dedicó el programa a Paniza y puso la carne de gallina al recordar, con su contertulio e invitado Víctor Juan Borroy, al profesor Santiago Hernández Ruiz y a su colla de alumnos inolvidables que se hacían llamar hasta el fin de su vida, “los de don Santiago”.

*La foto es de Santiago Fumaz.

EPÍSTOLA DE UN ÁNGEL

EPÍSTOLA DE UN ÁNGEL

Nunca había asistido al rodaje de una película. Y era algo que tenía completamente mitificado. Hubo una época de mi vida, a principios de los 80, cuando era camarero, que consideré que podía dirigir películas y redactar guiones. Apenas tenía dinero, pero iba tres o cuatro veces por semana a las matinales de los Multicines Buñuel. Aquel era un festín para mí: abrí un cuaderno, y dos y tres, y lo fui llenando de notas sobre la película, los actores, la historia del guión, el propósito del director y mis propias teorías. Por todo ello, en aquel verano en que me convertí en periodista de “El Día de Aragón”, encaré el rodaje con absoluto entusiasmo. En realidad, con una idéntica porción de ilusión y de pánico, que en el fondo es como vivo siempre. Con ilusión y pánico.

Llegué a Calatayud en autobús, y busqué los puntos de rodaje: la plaza central, el hotel donde pernoctaban los equipos, la plaza de toros. Y pronto, muy pronto, me topé con los actores y todos los cachivaches de producción, entre ellos algunos negros coches de la posguerra inicial. La plaza era realmente espectacular: como un gran teatro de comedia que aguarda a que los actores declamen a Cervantes, a Lope de Vega y a Calderón. Asistí a diversas tomas con auténtica delectación: no podía creérmelo. La película se titulaba El aire de un crimen, la dirigía Antonio Isasi Isasmendi. El capitán Medina era un actor local que empezaba entonces su proyección: Chema Mazo.  Trabajaban con él, entre otros, María José Moreno y Maribel Chueca. Había muchos intérpretes importantes y no tan importantes. Me invitaron a cenar con ellos. Me puse pesado: quería saberlo todo. Preguntaba y preguntaba, y Germán Cobos me contestaba conteniendo el fastidio. Uno de sus amigos, uno de esos animadores de los actores que tienen buena conversación e instinto teatral aunque no lo practican, uno de ésos que siempre hablan de gastronomía y de viajes, me dijo: “Chaval. Olvídate por una hora del trabajo”. Lo intentaba. Lo intentaba, pero se me hacía difícil. Me volvió a advertir el amigo que “dejase de hacer el pelma”. Al final lo logré. O lo lograron ellos. Me emborracharon con cerveza, con vino, con orujo. Al otro día, entrevisté a casi todo el equipo, tomé fotos, eso sí: tenía un insoportable dolor de cabeza. El domingo siguiente publiqué el artículo, y dije que la joven actriz de catorce años no era una chiquilla, era un ángel vestido de amarillo. “O la diosa de hermosura inefable que enloqueció a Paris”, eso escribí sin temor al ridículo. Algunos días más tarde recibí un sobre con algunas fotos: estaba completamente borracho en todas. Una de ella ponía en el reverso: “Bailas fatal, aunque eres muy simpático. Maribel Verdú”. A ella, precisamente a ella, la había confundido con un ángel.

*Este texto ha aparecido recientemente en la revista Barataria de la Asociación de Amigos del Libro. La foto de Maribel Verdú corresponde al portal http://www.laporteriadejorgejuan.com

EL BARCELONA GANÓ SIN BRILLO: 2-0

EL BARCELONA GANÓ SIN BRILLO: 2-0

Ganó el Barcelona con algo de suerte en los minutos finales. El Real Madrid realizó un espléndido partido defensivo y le faltó algo de mordiente al contragolpe. El conjunto blanco salió al campo con la idea inicial de atemorizar a Messi, y lo logró a base de faltas y caricias en los tobillos. El argentino apenas realizó su fútbol: en la primera parte estuvo muy bien marcado, y en la segunda él mismo se extravió entre la muralla blanca por el centro. Ahí el Barcelona volvió a verle las orejas al lobo: el choque tenía toda la pinta de inclinarse hacia el Madrid. Sergio Busquets le devolvió el buen trazado al conjunto culé y el Barcelona marcó cuando nadie se lo esperaba. Al menos así: de córner, de rebote y con la rodilla de Eto’o, que había fallado un penalti. Luego Messi dio otro ejemplo de clase al picarle el balón a Casillas, que ayer estuvo bien, magnífico, claro, pero también un poco desquiciado e insultador.

 

Luis Alegre mandó a medianoche un mensaje al ‘exégeta de Messi’ y una frase lapidaria. ‘Mucha suerte’. Eso sí, desde el otro lado, confirmó: “Yo pensaba ya que la victoria iba a ser para el Madrid”. Me ha prometido que hoy o mañana, entre risas, comentará el partido con Guardiola.

 

 

 

MESSI. EL FANTASISTA INAGOTABLE

MESSI. EL FANTASISTA INAGOTABLE

Hemos comido, con un puñado de amigos, en Calamocha, en la casa de José Luis Campos y Mari Carmen. Ellos son unos estupendos anfitriones: preparan ternasco al horno, ensaladas, buenos vinos, champán y licores, magníficos postres, y se pasa una velada espléndida. José Luis Campos ha instaurado esta comida desde hace varios años: es una bella manera de conversar y de hacer risas. Su casa es un refugio de confidencias y de cariño. Una casa abierta a la amistad donde no se pretende arreglar el mundo, ni la crisis, ni nada semejante. Se come y se bebe, se charla y, sobre todo, se ríe al calor del Cariñena…

 

Hace unos días, en Casa Emilio, tras la presentación de Fotografías veladas, Luis Alegre –enamorado del Barcelona de Guardiola, como casi todo el mundo- me preguntó qué pensaba de Leo Messi. Como si hablara totalmente en serio, y no sé aún si lo hacía, le contesté: “Ése no es un jugador de fútbol”. Vaya desafío, qué metedura de pata, pensó él con bastante razón. Esta misma mañana llamó a Pep Guardiola para desearle suerte, y le dijo lo que yo había dicho. Pep le preguntó: “¿Lo decía en serio?”. Luis replicó: “Totalmente en serio”. Pep sentenció con bastante sensatez: “Dile que se dedique solo a escribir, que lo hace mejor”.

 

Pep Guardiola tenía razón, claro. Y Luis detesta a los cenizos. Lo recuerda casi siempre en sus estupendos artículos del ‘As’, aunque hay que decir que Luis Alegre es un hombre lisonjero que nunca ha escrito ni ha hablado mal de nadie. Si tiene que hablar mal del Zaragoza lo hace sin herir, sin rencor, con dolor; y volverá a hablar con una herida oculta tras la derrota en Vigo. Eso sí, su inclinación a la lisonja no le arrebata ni un fragmento de lucidez. Sé que es un gran lector y mil y una cosas más: está en el mundo dispuesto a ser seducido por él y a encontrar la fuerza del matiz, el turbión de la paradoja, el deslumbramiento del talento.

 

Leo Messi es un jugador grandioso. Un mago. Quizá el futbolista que más se acerque a Maradona. Es un prodigioso individualista que desarbola rivales y estrategias. No es Sabih, el artífice de la combinación y del juego colectivo: es un gambeteador inagotable, un fantasista imparable, un futbolista sin límite aún. Sé que el Barcelona es mejor, y que Messi es el mejor. Sin duda. Pero viniendo hacia casa, con Daniel, hemos incurrido en la estética ceniza de la que tanto abomina Luis: esta es una noche con trampa para el Barcelona. O podría serlo. A lo mejor no se produce la tan esperada goleada. Eso, sí, siempre anda por ahí Messi. Un jugador, por cierto, que hizo temblar un par de veces a Guardiola: una vez porque desoía su ruego de que se abriese a la banda, de que ensanchase el campo por las alas y de que fuese algo menos egoísta y pensase en el destello del bloque, en el acabado final del conjunto, y otra porque Messi había recuperado lo mejor de sí mismo y era imprescindible en la Liga española y en la Champions. Cuando el Barcelona acusa dependencia de Messi, y abotargamiento, aparece él y lo esclarece todo.

 

El jugador que más feliz me hizo sobre un campo de juego fue Diego Armando Maradona. Me hacía llorar de felicidad. Con Messi aún no siento ese afecto, sí el asombro, pero todo llegará…