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Antón Castro

XOAN ABELEIRA: POEMA DE AMOR DE 'ANIMAIS ANIMAIS'

XOAN ABELEIRA: POEMA DE AMOR DE 'ANIMAIS ANIMAIS'

XACENDO NA LOBA

 

 

Carapuchiña

A noite de mera

Na que che lin

O teu conto

 

Botácheste

Ás miñas fauces

Coma se ti e non eu

Fores a Besta

 

Trabáchesme

Rabuñáchesme

Azoutáchesme

Ó doután

 

Fodíchesme como

Só sabe foder

Unha animal

Louca

 

Agora dende ise día

Son eu fame a feito

Descosido quen ouvea

Por ti dentro de ti

 

Presto a devorar

Tódolos meus

Rivais no limiar

Vermello e negro da

 

Túa cona

 

 

 

YACIENDO EN LA LOBA

 

 

Caperucita

La noche de niebla

En que te leí

Tu cuento

 

Te arrojaste

A mis fauces

Como si tú y no yo

Fueses la Bestia

 

Me mordiste

Me arañaste

Me azotaste

A tu antojo

 

Me jodiste como

Sólo sabe joder

Una animal

Loca

 

Ahora desde ese día

Soy yo todo hambre

Descosido quien aúlla

Por ti dentro de ti

 

Dispuesto a devorar

A todos mis adversarios

En el umbral

Rojo y negro de

 

Tu coño

*Este poema aparecerá en el poemario Animais Animais que publicará Bartleby, en edición bilingüe, en el año 2009. El collage también está realizado por el fotógrafo y poeta Xoán Abeleira.

 

 

POEMAS DE LUIS POUSA: 'EL OMBLIGO DEL MAR'

POEMAS DE LUIS POUSA: 'EL OMBLIGO DEL MAR'

El pasado sábado, Miguel Anxo Fernán Vello me regaló la edición, en castellano y gallego, de El ombligo del mar (Espiral Maior) del joven poeta y periodista Luis Pousa. Le he pedido a Luis que me envíe algunos poemas y aquí están. Se trata del primer poemario del autor, nacido en A Coruña en 1971.

 

17

Dentro de la ceniza y de la arcilla, brota un fantasmón sucio de sangre y costras polvorosas. Con las manos traspasadas por millones de ojos, constelaciones y cadáveres. Por la luz, por la tierra, por el agua, por el aire. Vemos el animal masacrado. Vemos el payaso del pene rojo. Vemos el monstruo crucificado con una tea en la boca que descifra la negrura infinita de la carne. Dentro de la esfera, hay un oleaje de músculos desgarrados. Y en esta materia nocturna, quizás divina, sentimos un último estertor: el del cuerpo arrasado por un río de aullidos. El signo, la furia, el perro, el dios.

 

17

Dentro da cinza e da arxila, brota un fantasmón sucio de sangue e cotras poeirentas. Coas mans traspasadas por millóns de ollos, constelacións e cadáveres. Pola luz, pola terra, pola auga, polo aire. Vemos o animal masacrado. Vemos o pallaso do pene vermello. Vemos o monstro crucificado cun facho na boca que descifra a negrura infinita da carne. Dentro da esfera, hai unha ondada de músculos esgazados. E nesta materia nocturna, quizais divina, sentimos un último estertor: o do corpo arrasado por un río de berros. O signo, a furia, o can, o deus.

 

 

23

Luz descarnada.

Cada fragmento es un río elemental,

una semilla, un ojo, una pluma,

un signo que acota la desnudez de tu memoria.

Fragmentos del anochecer en las pupilas,

a lo largo de estas calles,

al vadear el río de piedras blancas de tu cuerpo

y al leer los posos y jeroglíficos de tu carne.

Las ratas trepan por el esófago de los dioses.

 

23

Luz descarnada.
Cada fragmento é un río elemental,
unha semente, un ollo, unha pluma,
un signo que acouta a nudez da túa memoria.
Fragmentos do anoitecer nas pupilas,
ao longo destas rúas,
ao vadear o río de pedras brancas do teu corpo
e ao ler os pousos e xeroglíficos da túa carne.

As ratas ruben polo esófago dos deuses.

 

 

46

El sol se desploma en el horizonte. Las barcas preñadas de luz. La pasta ocre del cielo. El músculo puro del mar. Regiones de silencio y mansos ecos de espuma. Lanchas, brea y salitre. Cordajes y redes en el espigón. Retener este instante y sus posibilidades. Una nuca iluminada por esta misma luz en cualquier otro lugar de la ciudad. Sitios y mundos que soñamos posibles al construir la memoria.

 

46

O sol esborrállase no horizonte. As barcas preñadas de luz. A pasta ocre do ceo. O músculo puro do mar. Rexións de silencio e mansos ecos de espuma. Lanchas, brea e salitre. Cordames e redes no espigón. Reter este instante e as súas posibilidades. Unha caluga iluminada por esta mesma luz en calquera outro lugar da cidade. Sitios e mundos que soñamos posibles ao construír a memoria.

 

 

50

La noche respira a través de los poros del fuego, minuciosamente, a través de los poros del mar, escrupulosamente, a través de los poros del aire, rigurosamente, a través de los poros de esta atmósfera de salitre. Un cielo de petróleo, rumor de coágulos contra el horizonte. Los desagües, crestas de espuma. Globos de luz tibia y espesa. El anochecer es largo y de piedra.

 

50

A noite respira a través dos poros do lume, minuciosamente, a través dos poros do mar, escrupulosamente, a través dos poros do aire, rigorosamente, a través dos poros desta atmosfera de salitre. Un ceo de petróleo, rumor de coágulos contra o horizonte. Os desaugadoiros, cristas de espuma, globos de luz morna e espesa. O anoitecer é longo e de pedra.

 

 

 

61

Fragmentos para leer la ciudad.

Para soñarla.

Para empaparse de su olor a salitre, alcohol y lluvia.

Para recorrerla en las tardes de abril.

Para buscar sus rincones anónimos e impagables.

Para celebrarla en las horas de vigilia.

Para explorar sus rúas y pasadizos.

Para hojear los periódicos en la siesta de sus cafés.

Para imaginarla y olvidarla.

Acaricio el lomo de esta ciudad de neón y arena.

Palpo cada rincón de esta ciudad infinitesimal.

El Atlántico brama.

El paisaje brutal y omnívoro de la noche.

Las raíces de la luz.

Apagamos las luces de A Coruña y aparece un cielo constelado sobre la bahía.

Buceamos en los arrecifes donde duermen las osamentas de los paquebotes.

La llama de la torre de Hércules.

Las iluminaciones.

La espuma bajo el cielo eléctrico.

Nuestra educación sentimental son esas madrugadas frente al océano.

Mi padre se ponía su corbata de seda y me llevaba de paseo al puerto.

Mi padre me enseñó a mirar el Atlántico.

Me siento a contemplar el horizonte de barcas,  estrellas, nubes y linternas.

En fin, naufrago y me acerco a tu orilla.

Te he buscado en los vómitos del silencio.

Hoy, llego hasta ti y te escucho, te huelo, te toco, te contemplo, te lamo.

Encuentro el río borroso, la niebla, tu cuerpo.

De camino a casa, pongo el piloto automático;

me dejo llevar por los pies, por las manos,

por las narices, y cierro los ojos,

desconecto el cerebro

y me echo a andar a ciegas

por las rúas empedradas de A Coruña,

que ya sé que no es el ombligo del mundo,

pero que tal vez sea el ombligo del mar.

 

61

Fragmentos para ler a cidade.
Para soñala.

Para empaparse do seu cheiro a salitre, alcol e chuvia.

Para percorrela nos seráns de abril.

Para procurar os seus recunchos anónimos e impagables.

Para nadar na súa corrente.

Para celebrala nas horas de vixilia.

Para explorar as súas rúas e pasadizos.

Para follear os xornais na sesta dos seus cafés.

Para imaxinala e esquecela.

Acariño o lombo desta cidade de neon e area.

Palpo cada recanto desta cidade infinitesimal.

O Atlántico brama.

A paisaxe brutal e omnívora da noite.

As raíces da luz.

Apagamos as luces da Coruña e aparece un ceo constelado sobre a baía.

Mergullámonos entre os arrecifes onde dormen as osamentas dos paquebotes.

A chama da Torre.

As iluminacións.

A escuma baixo o ceo eléctrico.

A nosa educación sentimental son esas madrugadas fronte ao océano.

Meu pai púñase a garabata de seda e levábame de paseo ao porto.

Meu pai aprendeume a mirar o Atlántico.

Sento a contemplar o horizonte de barcas, estrelas, nubes e lanternas.

Procureiche nos vómitos do silencio.

Hoxe chego ata ti e escóitoche, chéiroche, tócoche, contémploche, lámboche.

Encontro o mar borroso, a néboa, o teu corpo.

De volta a casa, poño o piloto automático,

déixome levar polos pes, polas mans, polo nariz,
e pecho os ollos, desconecto o cerebro
e bótome a andar ás cegas polas rúas empedradas da Coruña,

que xa sei que non é o embigo do mundo,

pero que talvez sexa o embigo do mar.

*La foto es de Patrick Demarchelier.

 

 

 

PRESENTACIÓN, HOY, EN CÁLAMO

PRESENTACIÓN, HOY, EN CÁLAMO

Hoy, a las 20 horas, en la librería Cálamo (plaza de San Francisco)  se presenta mi libro de relatos Fotografías veladas, que ha publicado Xordica. Fotografías veladas contará con la presencia de dos grandes periodistas y amigos: Roberto Miranda, redactor de El Periódico de Aragón, y Encarna Samitier, subdirectora de Heraldo de Aragón. Y también intervendrán el editor Jusep Raül Usón y el librero Paco Goyanes.

 

Copio aquí dos textos recientes sobre el libro. Uno de Sergio del Molino, de Heraldo de Aragón, y otro de Sara Alonso, de El Periódico de Aragón.

 

 

 

Antón Castro ahonda en sus obsesiones

en los cuentos de 'Fotografías veladas'

 

 

El escritor gallego publica un nuevo volumen en Xordica.

 

 

SERGIO DEL MOLINO. Zaragoza

 

"Quise titularlo 'El enamorado de Zaragoza', que es como se llama el último cuento, pero me dijeron que era demasiado cursi, así que me he contenido, pero este libro habla del profundo amor que siento hacia Aragón y hacia Zaragoza", dice el escritor y periodista de HERALDO Antón Castro (Arteixo, La Coruña, 1959), al reflexionar sobre su última obra, 'Fotografías veladas' (Xordica), que sale a la venta hoy.


El autor gallego afincado en Aragón regresa a la narrativa después de su alabada obra 'Golpes de mar' (Destino), con un libro compuesto por 19 relatos breves en los que vuelve y revuelve a todas sus viejas obsesiones: el mundo rural, la mitificación de la ciudad de Zaragoza, la pasión por contar, su Galicia natal, el fútbol y el cine. Pero, por encima de todo, la fotografía, que es el tema que vertebra todo el libro: "Yo hubiera querido ser fotógrafo, pero me tengo que conformar con serlo a través de mis personajes", lamenta en una confesión que suena más melancólica en su peculiar tonada gallega.

En esos personajes hay, por supuesto, fotógrafos, y es uno de ellos el que abre 'Fotografías veladas': el sempiterno Patricio Julve, el retratista cojo turolense que aparece una y otra vez en la obra de Castro. "Por primera vez -asegura-, incluyo un relato, titulado 'Patricio Julve y otros fotógrafos imaginarios', en el que doy muchas pistas sobre quién es Patricio. El lector descubrirá algunos de los fotógrafos y personajes reales en los que me he inspirado para construirlo".

Por el volumen circulan otros queridos hacedores de imágenes creados por Castro, como Manuel Martín Mormeneo, y aparecen artistas reales, como la aragonesa Aránzazu Peyrotau, que hace un 'cameo' -citada como Aránzazu, a secas- en el cuento 'Fotos robadas'.

'Fotografías veladas' contiene textos de muy variadas épocas, escritos entre 1990 y 2007. "Son piezas que han ido apareciendo aquí y allá, en mi blog, en prensa... También hay descartes de 'Golpes de mar'. Revisándolos, me di cuenta de que tenían cierta coherencia", afirma.


Este es su décimo libro de narrativa (ocho en castellano y dos en gallego), entre los que destacan 'El corazón desbordado', 'El testamento de amor de Patricio Julve' y 'Los seres imposibles'. También ha publicado libros de entrevistas y ensayos. Actualmente, coordina el suplemento 'Artes y letras' de HERALDO y dirige el programa 'Borradores' en Aragón Televisión.

 

*Este texto se publicó el pasado 24 de noviembre en Heraldo de Aragón.

 

UN LIBRO DE FOGONAZOS

 

Decía Ángela López que a Antón Castro, de niño, le llamaban Planetas, porque andaba siempre inventando "mentiras más grandes que el mundo". Y este autor de Lañas (Arteixo, A Coruña. 1959) recriado como escritor en Aragón, sigue encandilando a sus lectores con esas mentiras que nos aclaran un poco a nosotros mismos, porque ya nos hemos dado cuenta, por fin, de que el ser humano sólo puede ser retratado con verdad desde el desafuero y el esperpento. Hace 20 años, en su libro Mitologías, Antón nos mostraba los fantasmas y los seres de la bruma gallega, ensoñador de mundos marinos que se resistían a ser olvidados. En Los pasajeros del estío (1990), aún retrataba Antón Castro a los vecinos del Maestrazgo en paisajes de sirenas y ninfas; Bestiario (1991) fue un viaje al corazón aragonés desde la melancolía y Los seres imposibles (1998) andaban sueltos por el pasado, el ramaje, la fronda y las brumas. Todavía en Golpes de mar aparecían las mujeres como neréidas desaforadas.

Ahora, en Fotografías veladas, por fin, los aragoneses aparecemos en seco. La gente de aquí, con sus terrores y sus destinos chocando una y otra vez contra los límites de la pasión y de lo expresable: "La alameda, cómplice y oscura, agrupó sus copas de fronda y se hinchó de gemidos". Antón se muestra fascinado por los avatares de gente que no encuentra la hora de volver a casa. Escribe de fotógrafos, de futbolistas y de perros del infierno. Aragón al natural. Un desnudo inquietante de nosotros mismos. Tiene este hombre la habilidad de transformar un pequeño incidente en algo grande y maravilloso. Las fotografías de este libro están veladas a golpe de fogonazos. Antón Castrio describe muy bien cómo somos los aragoneses, a base de mentir como un bellaco.

Sara ALONSO

 *Este texto se publicó el pasado viernes en El Periódico de Aragón. La foto es de Dominique Sanda, que protagoniza una de las evocaciones del libro.

 

 

 

MIS 'FOTOGRAFÍAS VELADAS', MAÑANA EN CÁLAMO

MIS 'FOTOGRAFÍAS VELADAS', MAÑANA EN CÁLAMO

Mañana, a las 20 horas, en la librería Cálamo, se presenta mi libro Fotografías veladas, que ha publicado Xordica.

 

Fotografías veladas es un libro de relatos dividido en tres partes: en la primera aparecen Patricio Julve, intentando captar el castillo de Loarre y en los viñedos de Barbastro, se cuenta una historia de amor de Gustavo Adolfo Bécquer en el Moncayo, hay otro relato basado en hechos reales de unos maquis de Urrea de Gaén, y aparece otro fotógrafo, Manuel Martín Mormeneo, que intenta cumplir un extraño encargo: retratar una caserón desvencijado de Garrapinillos. En esa primera parte parte, en el tríptico ‘Fotos robadas’, un estudiante narra la fascinación casi amorosa que experimenta ante una fotógrafa que se empeña en atrapar la enfermedad portuguesa de José Saramago.

 

La segunda parte transcurre en gran parte en Galicia. O narra historias de gallegos en Aragón. Se habla de un jugador y entrenador de fútbol que pasa de la gloria al ocaso, de un misterioso perro que sale cada noche del mar, de un arquitecto que se vuelve un francotirador en las calles de Zaragoza y su hijo investiga su arrebato de locura una década después. Y por contar hasta se cuenta una historia vinculada con las minas del wolfrán en Galicia y con las del carbón en el Bajo Aragón, y con aquella película inolvidable que es Qué verde era mi valle de John Ford.

 

En la tercera parte del libro, se habla de amores imposibles, como el que experimenta Martín Mormeneo por Dominique Sanda, de una peripecia familiar con sirena, de un perro que es enterrado entre reyes en San Juan de la Peña por un amo que nunca ha tenido auténtico amor a los canes; y se habla del amor a una ciudad en ‘El enamorado de Zaragoza’, que propone también una pasión clandestina en el museo Pablo Gargallo.

 

Fotografías veladas contará con la presencia de dos grandes periodistas y amigos: Roberto Miranda, redactor de El Periódico de Aragón, y Encarna Samitier, subdirectora de Heraldo de Aragón.

No estoy seguro de si habrán llegado invitaciones: ha sido un largo fin de semana, se celebra la Feria del Libro de Monzón... He estado en Galicia estos días por asuntos familiares, y además sin Internet, y no he podido enviaros nota alguna. Estáis todos invitados y será un honor y un placer que podáis asomaros a la librería Cálamo. Luego, si os apetece, iremos a cenar a Casa Emilio.

FELIZ RECONOCIMIENTO A LUCAS MIRET

FELIZ RECONOCIMIENTO A LUCAS MIRET

[Esta mañana, en la cafetería Roma del barrio de Montealto, el de Martínez Oca, Xurxo Souto y Manolo Rivas, leo en La voz de Galicia que la junta de portavoces del Ayuntamiento de Zaragoza había decidido dar el nombre de Lucas Miret a la gran plaza de la Expo. Este gesto supone un bello acto de justicia poética, una feliz culminación que deja en muy mal lugar a algunos gestores de la Expo. No han sabios ser generosos ni en el triunfo, que es la peor de las derrotas. El reconocimiento a esta bella, y terrible, historia había sido demandado desde muchos lugares. Migue Mena, en su libro Piedad, también lo recoge. Transcribo aquí de nuevo el texto de Paco Rego de El mundo.]

 

 

 PACO REGO / El Mundo (Domingo, 29 de junio de 2008)

Un café solo con hielo y un refresco sin azúcar. Aprieta el calor en Zaragoza. En una de las terrazas de la plaza de España, donde rematamos el encuentro, Carlos, con el que hemos compartido tres horas largas, se ofrece a continuar la conversación por teléfono. «No deseo más sinsabores. Ni malos entendidos. Sólo quiero la verdad. Que se sepa lo que en realidad ocurrió». El hombre se desahoga. Purga ciertos recuerdos. La verdad de la que habla el arquitecto aragonés es la que otros se han empeñado en silenciar. «Sin mi hijo, la Expo no hubiera existido». Lo dice sin acritud. Pero con las heridas.

Aquel 9 de julio de 1996, tras un infierno de cuatro años, la familia Miret enterraba al joven Lucas. Carlos y Milagros, arquitecto y psicoterapeuta, perdían a su único hijo varón. Tenía 19 años. Y de aquel sentido luto, fruto de la transfusión de un derivado de la sangre que le contagió el sida al chico (hemofílico), nacería en su recuerdo una exposición universal que -12 años después- ha convertido Zaragoza en el mayor escaparate planetario del agua.

Carlos Miret Bernal, el padre real de la Expo. El olvidado. El hombre cuyo nombre, pese a figurar en el Registro General de la Propiedad Intelectual como autor del proyecto, no aparece en la génesis oficial de la Expo. Ni un cartel. Ni un edificio. Ni una referencia a cómo en verdad se parió la muestra y quién lo hizo. Ni una simple acera lleva la firma del arquitecto que, mucho antes de que políticos y lobbies empresariales se repartieran el invento, ideó y proyectó palmo a palmo la urbanización de los 250.000 metros cuadrados de la muestra zaragozana. Y gratis. Por Lucas. «Fue él el que tiró de mí y del proyecto», admite orgulloso el padre.

Es la historia de la Expo que la Expo no cuenta. La trágica y a la vez hermosa historia de un hombre -y su familia- que para vencer la depresión, se propuso hacer de un sueño su terapia. «La Expo no salvó a mi hijo, pero sí a nosotros», tercia Milagros. «Fue la salvación de nuestra familia». En la cocina de la casa -«un lugar donde nos gusta conversar»- nació la idea. «Ella [Milagros] me la sugirió. Me dijo: "Tú eres muy imaginativo, deberías crear algo grande... fíjate en lo que han hecho este año [1998] en Lisboa con su Expo". Quería picarme para que yo saliera de aquel abismo mental». Y lo consiguió. Carlos, que había roto con la vida social y el trabajo en su estudio de arquitectura, tomó nota del reto. «Empecé a darle vueltas pacientemente». Y restándole horas al sueño, se puso a dibujar en soledad. Pintó decenas de cuartillas llenas de bocetos. Luego hizo los cálculos de las estructuras, pensó los materiales, la ubicación y hasta los contenidos de la exposición. Aquella idea nacida en la cocina familiar -«me conformaba con que un lago del recinto llevase el nombre de mi hijo», dice Milagros- poco a poco fue transformándose en el embrión de la Expo que hoy, sólo 15 días después de su inauguración, ya suma 600.000 visitantes. «Aquello me hizo despertar. Consiguió que volviera a recuperar la ilusión por la vida, por mi profesión», reconoce el arquitecto.

Después de tanto dolor, la suerte parecía asomar tímidamente. Pero el ex ministro socialista Juan Alberto Belloch, al que Miret en persona había contado el proyecto -«eso es lo que yo necesito», contestó- pierde las elecciones de 1999 a la alcaldía de la capital del Ebro. Las gana por segunda vez Luisa Fernanda Rudi. Sin embargo, los planes de la alcaldesa del PP, que sabe lo mismo que Belloch, son otros. Muestra un mayor entusiasmo por celebrar el bicentenario de Los sitios de Zaragoza. La Expo, que ya había calado en buena parte de los ciudadanos gracias a la frenética actividad de divulgación desplegada por su arquitecto mentor dentro y fuera de la capital maña, parecía esfumarse. Carlos, cuenta su mujer, casi se derrumba otra vez. «Muchos tacharon mi idea de locura». Aquella Expo soñada había perdido credibilidad, contaminada por la lucha electoral. Había que empezar desde cero.

Y con el proyecto bajo el brazo vuela a París y se presenta a los máximos dirigentes de la Oficina Internacional de Exposiciones, el organismo que desde 1928 regula y controla las expos mundiales. Viajes, hoteles, reuniones... Todo sale de su bolsillo. «Se quedaron pasmados», recuerda Carlos. «No entendían cómo algo de esa envergadura no tuviera en España el apoyo necesario. No entendían que todo dependiera de un partido o de la voluntad del poderoso de turno».

De nuevo se sentía solo. Como un David contra Goliat. «Cuando lo veía agotado, melancólico, le decía que pensara también en nuestras dos hijas. Que se esforzara por ellas. Sé, porque lo veo a diaro en mi consulta, que si él se destruía, todo a su alrededor se venía abajo», resume ya más relajada Milagros.

Carlos volvió a tomar nota de las palabras de su esposa. Sobre el papel, trazando planos, se sentía imbatible. Otra cosa era llevarlos a la práctica. Levantar, como él había ideado, una ciudad futurista dentro de otra anclada en el pasado. El sabía cómo. Pero le faltaban las manos que mueven los hilos para dar forma al proyecto faraónico que había parido como terapia. Y, lo que es peor, «temía que cayera definitivamente en manos de gente que lo único que buscada era un beneficio personal, enriquecerse». Así que registro su proyecto y también la marca Zaragoza Expo 2008, que luego cedió a la organización de muestra por la simbólica cifra de un euro. La Expo quedaba blindada contra posibles oportunistas. «Lo hice así por Lucas y por la ciudad», insiste Carlos. Según estimaciones de un arquitecto consultado por este suplemento, el trabajo de su homólogo aragonés en el mercado rondaría los tres millones de euros. Sin contar las ganacias por la venta del registro del proyecto y de la marca.

Pero Carlos Miret no quiere hablar de dinero. «Nunca lo he buscado. Lo que llevo dentro es algo que no tiene precio». Lo dice sin rencor, aunque se sienta ninguneado. «Lo que pasa es que siempre hay alguien que saca pecho», opina Gerónimo Blasco, gerente y director de contenidos del Consorcio Zaragoza 2008. Lo espeta sin nombrar al arquitecto por su nombre. Niega que de sus manos hayan salido los bocetos que dieron lugar a la muestra. «Fue cosa de muchos», asegura sin dar nombres. Dice también que fue el hoy alcalde Belloch quien movió el proyecto, pero en cambio no dice que fue Miret quien se lo contó al ex ministro en su propia casa de Madrid.

Es la historia de la Expo que la Expo no cuenta. La de un arquitecto que la ideó inspirado por un hijo que ya no está.

EL 'ORFEO' DE ZALDÍVAR / ALBERO LLEGA AL PRINCIPAL

EL 'ORFEO' DE ZALDÍVAR / ALBERO LLEGA AL PRINCIPAL

Rodolfo Albero me escribe y me cuenta:

 

Te escribo para decirte  que el día 7 de diciembre hacemos el estreno del espectáculo Orfeo en el Principal de Zaragoza, después de haber hecho un preestreno con muchísimo éxito en Madrid y otro en Cast. La Mancha (Almansa) para traerlo a Zaragoza (considerado el verdadero estreno) e iniciar la gira por España (Ciudad Real, Jaén, Málaga, Toledo, Orense, Almería, Las Rozas, Majadaonda, Valdemoro, etc).

La idea, el guión y la selección musical es de Álvaro Zaldívar, y Orfeo, el tenor protagonista y la dirección artística y escénica la llevo yo, Rodolfo Albero.

 

¿ORFEO?

  UNA HISTORIA ACTUAL PARA TRES CLÁSICOS DE LA ÓPERA

 

Este espectáculo es una innovadora propuesta de recreación actual del clásico mito, donde el espectáculo operístico ofrece también gran

protagonismo al teatro, la danza, la pintura y el cine.

Orfeo aparece convertido en un misterioso personaje, angustiado y desorientado, sin pista alguna sobre su identidad y procedencia, y cuya única forma de comunicarse es el canto.

 

A lo largo de los días de internamiento en una clínica, donde se intenta recuperar su verdadera identidad, este misterioso hombre se comunica
solo a través de ciertas obras musicales, siempre procedentes de musicalizaciones del mito de Orfeo,
-la maravillosa primicia de Monteverdi, hoy yacuatricentenaria,

-la no menos magistral creación dieciochesca de Gluck,

-y sin olvidar la irónica visión decimonónica de Offenbach

 

¿Se trata de un cantante amnésico?
¿Un impostor en busca de publicidad?
¿O es quizás una verdadera reencarnación de Orfeo?

Como es obligado en toda escenificación del mito de Orfeo, la música es esencial, pero es el amor quien protagoniza la acción...

 

 

                           PERSONAJES ... Y ARTISTAS

 

  ORFEO                          (Cantor misterioso): TENOR

                                      RODOLFO ALBERO

 

  EURIDICE                     (Doctora psiquiatra):  MEZZO/SOPRANO DRAM.

                                      ANA MARÍA RAMOS – SVETLANA VASSOVA

 

  AMOR-MENSAJERA      (Enfermera y periodista):  SOPRANO

                                      BELÉN LÓPEZ – LEGIPSI ÁLVAREZ 

 

  CARONTE                      (Celador): BAJO

                                      ALFONSO BARUQUE – JUAN ANUEL MURUAGA

 

  EXPERTO                      (Crítico musical): ACTOR-TENOR

                                       ÁLVARO MAYO – CARLOS RINCÓN

 

  GUARDIA                       (Vigilante de seguridad) TENOR

                                       JOSÉ LUIS LAGUARDIA

 

  NINFAS Y ESPÍRITUS   GRUPO DE DANZA DE CAMERATA LÍRICA

*Escena de Orfeo y Eurídice de Cervelli.

 

 

VIAJE A GALICIA

VIAJE A GALICIA

Voy a estar fuera varios días. Desde esta noche hasta el lunes: en Arteixo y A Coruña. Mi madre regresa a su tierra marina: siente una indecible nostalgia de no hablar más en gallego y de su territorio. El viernes, a las 19.00, es el funeral del primer aniversario de la muerte de mi padre en la nueva iglesia de Arteixo, cerca del lago del parque, de la Biblioteca Municipal y del río Bolaños o Caldas.

 

Aprovecharé para pasear por el mar y visitar las exposiciones de la Fundación Barrié, CaixaGalicia y la sala Luis Seoane.

 

 

Antes de irme esta mañana he hablado de Jean-Josep Saroïhandy, el precursor en los estudios de Aragón. Y esta tarde, a las 20.00, en la FNAC acompañaré a David Jasso, en la presentación de su libro “Día de perros” (Hegemon, Zaragoza, 2008) con el narrador y cuentacuentos Roberto Malo.

*Escribo desde el estudio y desde el ordenador de Xoán Abeleira,y éste es uno de sus collages. A fada de Bela Durminte.

 

LA VIDA Y LA CREACIÓN DE MUJER, EN BORRADORES

LA VIDA Y LA CREACIÓN DE MUJER, EN BORRADORES

Borradores dedica mañana un programa completo a la mujer.

 

 

El grupo Mrs Crocodile, compuesto por Carla Marazuela y Julia Velasco, interpreta dos de sus temas de su primer álbum: “Hidden places”: ‘Like Alice in Wonderland’ y ‘Dreams’, y hablan de su trayectoria dentro de la música rock-folk.

 

La historiadora María Pilar Queralt desmitifica la vida y los hechos de guerra de Agustina de Aragón en un libro publicado por La Esfera de los Libros; Isabel San Sebastián cuenta en “Astur” (La Esfera de los Libros), la historia de Huma, la hija de la sacerdotisa del castro de Coaña, una narración que le lleva a analizar los orígenes de España y la huella de los visigodos. Espido Freire habla de la búsqueda del amor en su libro de relatos “El trabajo os hará libres” (Páginas de Espuma), y sostiene que en un cuento “cabe el mundo entero”; explica que un relato debe ser “intenso, maravilloso y sorprendente”.

 

La escritora catalana de origen marroquí Najat el Hachmi, galardonada con el premio Raimon Llull 2008, pasea por el interior de la Aljafería y habla de su novela “El último patriarca” (Planeta), la historia de Mimoun, un hombre autoritario, y su hija, una narración familiar de violencia doméstica, de éxodos y de mundos enfrentados. Y la editora Esther Rubio, que vivió varios años en Zaragoza, explica las características y las claves de uno de los mejores sellos de literatura infantil y juvenil: Kókinos.

 

El ilustrador y dibujante José Luis Cano acude al plató y habla de su libro “Las sitiadas” (Xordica), su visión gráfica y literaria de las heroínas de los Sitios de Zaragoza: desde la Condesa de Bureta y la Madre Rafols, desde María Agustín y Casta Álvarez, hasta Juliana Larena, Josefa Buil y Benita Portolés. La mayoría de ellas murieron “pobres de solemnidad”. Cano las ha dibujado con un expresionismo visual próximo a las pinturas de Goya de esa época y a los “Desastres de la guerra”.