Blogia

Antón Castro

MIGUEL ÁNGEL YUSTA PRESENTA SU "RELOJ DE ARENA"

MIGUEL ÁNGEL YUSTA PRESENTA SU "RELOJ DE ARENA"

[Miguel Ángel Yusta me envía esta nota de presentación de su nuevo poemario, Reloj de arena, que tendrá lugar mañana en la FNAC. Y además, como regalo del alba, me envía este retrato de su nieta Maya, parisina e hija de la historiadora Mercedes Yusta y de su marido.]

 

Mañana martes, 18, a las 19:30, en la FNAC de Plaza de España, Miguel Ángel Yusta presenta el poemario Reloj de arena, con Rosendo Tello, poeta, autor también del prólogo, y Ricardo Vázquez-Prada, escritor y periodista. El acto contará con proyecciones de la escritora y creadora Luisa Miñana.

  

Miguel Ángel Yusta nació en el barrio de La Magdalena, en Zaragoza, ciudad donde cursó estudios universitarios y ha desarrollado siempre sus actividades profesionales.  Es escritor, poeta y columnista. Colaboró en Hoja del Lunes hasta su desaparición y colabora fundamentalmente en Heraldo de Aragón desde 1971, donde sigue publicando numerosos artículos.

 

También es reconocido autor de coplas aragonesas, en las que ha llevado a cabo una renovación temática y estilística. Ha publicado varios centenares, en muchos casos premiadas e interpretadas. Como folclorista ha editado diversos artículos sobre el folclore regional aragonés.

 

Entre sus últimas publicaciones poéticas figuran Luces y sombras de la fiesta (2000), en colaboración con el fotógrafo Carlos Moncín, Peregrino de ausencias (2005), Rincón de coplas (2006), Teoría de luz (2007), así como diversos trabajos en poemarios colectivos y revistas literarias.

 

 

POEMA INÉDITO DE MIGUEL ÁNGEL YUSTA

 

 

“¿Por qué hace tanto frío en la posguerra?”

(Joan Margarit : Los muertos)

.......

Pasaban los  minutos, se deshacía el tiempo,

amanecía en las calles enlutadas

y los perros callaban al fin.

En la sala, las mantas arrugadas y viejas

con olor a pobreza y desinfectante

guardaban el sudor de los vencidos.

Puerto de llegada, escala final

de padres  jóvenes y destruidos

por terribles tormentas sin sentido,

vendavales del odio y la mentira.

Las ventanas abiertas

dejaban pasar cuchillos helados.

había que vencer al miedo y a la muerte,

a la tuberculosis y a la decepción.

Las mujeres encendían la cocina

soñando amaneceres donde no hiciera frío,

ese hielo que calaba los cuerpos

y atravesaba el alma.

Y salían con su bolsa de la compra

por donde asomaban las desilusiones.

Años de la liberación y la victoria

sólo para los hijos de un dios acomodado.

De misas y rosarios,

bocadillos de pan y chocolate

y cines con butacas de madera.

Los adolescentes desgranaban

su tiempo más precioso

jugando con pelotas y muñecas de trapo

que un día fueron vestidos de domingo.

Muchos se marcharían en mañanas de niebla

por caminos confusos de remordimientos.

Pasaron los minutos y los años.

Ay, cuántos días y qué largos fueron

hasta poder contarnos los hijos y las canas,

y perder el miedo a ser por fin más libres.

Hoy, desde la distancia,

recordamos el frío de posguerra,

mientras juegan los hijos de los hijos

con perros que no ladran

heridos por el hambre.

 

 

 

BORAU VINDICÓ EL 'LANDISMO' EN SU INGRESO EN LA RAE

BORAU VINDICÓ EL 'LANDISMO' EN SU INGRESO EN LA RAE

Agencias / El País

El escritor y cineasta José Luis Borau (Zaragoza, 1929) ingresó ayee por la tarde en la Real Academia Española sin ánimo de ser "el malo de la película" ni de sentirse "solo ante el peligro". En su discurso de ingreso en la Academia, donde ocupará el sillón ’B’ que dejó vacío la muerte de Fernando Fernán-Gómez, colega de profesión, Borau ha rastreado la profunda huella que el cine ha dejado en la forma de hablar y de escribir de la gente.

Borau ha reivindicado el cine como "arma de expresión, omnipresente en el habla y la literatura". Así ha insistido en incluir en el diccionario términos como landismo o berlanguiano y expresiones como ’ser un Tarzán’, ’tener una casa de cine’ o ’estar solo ante el peligro’.

"¿Quién puede pretender a estas alturas que sustituyamos play-back por sonido pregrabado, flash-back por salto atrás o analepsis, y que a un sheriff del Oeste se le llame comisario?", se ha preguntado el nuevo académico. Borau ha circunscrito su discurso, titulado El Cine en nuestro lenguaje, a España "por limitaciones de tiempo y bagaje" para comprobar la influencia del Séptimo Arte en el habla de Hispanoamérica.

Para poner de relieve la fuerza del lenguaje salido del cine, Borau ha trufado su discurso de frases inmortalizadas por el séptimo arte como ’siempre nos quedará París’ y comparaciones con mucha sorna con protagonistas cinematográficos como ’pega menos que la Grace Kelly en un andamio’, ’No te enrolles, Charles Boyer’ o la tan popular ’La cagaste, Burt Lancaster’. "Todos forman parte del día a día", ha dicho.

Con sus palabras, Borau ha colado en la Academia, "por exigencias del guión", a "el bueno y el malo" de la película, a las vampiresas, a los "frikis", a Tarzán y su inseparable mona Chita, y a Bambi, el cervatillo que "por azares de la política, ha dado un vuelco guiñolesco para verse reducido a la triste condición de mote".

Además de hacer reír a los centenares de asistentes al acto, el cineasta ha movido a la reflexión. El cine, ha dicho, "puede trastocar -de hecho, lo está haciendo ya- el camino tradicional de conocer y darse a entender" que hasta hace poco tenía el ser humano.

Sillón B

Las primeras palabras de Borau en la Real Academia han estado dedicadas a su antecesor en el sillón B, Fernando Fernán-Gómez, un hombre de "talento poliédrico", que triunfó en el cine, el teatro, la televisión y la literatura.

La personalidad de Fernán-Gómez estaba centrada en "la interpretación", pero no sólo porque dominara "el oficio de fingir", ha señalado Borau, sino porque en todo cuanto hacía "se propuso indagar y explicarnos el caldo de cultivo donde alienta la condición humana: el espectáculo y la razón o sinrazón de la vida, en suma".

El director aragonés ha subrayado cuánto le deben al cine expresiones como "pasarlo de cine", "corre menos que el caballo del malo", "no te enrolles, Charles Boyer" o "la cagaste, Burt Lancaster". Sin embargo, ha advertido, no conviene abusar de frases de películas como "siempre nos quedará París" o "solo ante el peligro", ni hay que confundir "decir algo con retintín" con "decirlo con Rin-Tin-Tin". La última parte del discurso ha estado dedicada a analizar la influencia del cine en la literatura.

Bienvenida de Vargas Llosa

El escritor Mario Vargas Llosa ha sido el encargado de dar la bienvenida al nuevo académico, a quien ha definido como "un magnífico contador de historias con la cámara y la pluma". Vargas Llosa ha revelado que conoce a Borau desde principios de los setenta, cuando el director intentó producir Pantaleón y las visitadoras, una de las novelas más populares del escritor peruano.

Ya en Perú, Borau "cometió la temeridad de pedir permiso para rodarla" a la dictadura militar del general Juan Velasco Alvarado, y el coronel "que se dignó recibirlo lo despachó con esta frase viril: ’agradezca usted que no lo despido de un balazo’".

Anécdotas aparte, el autor de Conversación en la catedral ha subrayado que fue Furtivos (1975) la película que dio a Borau "una proyección nacional e internacional" y ha destacado que el nuevo académico ha conseguido que sus historias tengan "una fuerza contagiosa" y transpiren "autenticidad y vida".

 

NACE EN ZARAGOZA LA MOV, COMPAÑÍA DE DANZA

NACE EN ZARAGOZA LA MOV, COMPAÑÍA DE DANZA

[Elena Parra, responsable de comuncicación del proyecto El Trovador de danza, me escribe y me anuncia que la compañía ya tiene un nombre definitivo, más proyectos y nuevos elencos. He aquí su nota:]

 

Tenemos ya nombre: La Mov, compañía de danza.

 

Rut Miró no está con nosotros, pero tenemos a una estupendísima bailarina (que fue otro ojo derecho de Maurice Béjart en Lyon), llamada Luciana Croatto.

Es argentina, muy joven, y estupenda.

 

Hemos incorporado a nuestro programa tres nuevas coreografías, que estrenamos el 25 (y 26, 27 y 28) de diciembre, en el Principal. Son de estilo muy diferente al de El Trovador: danza pura, poca escenografía, vestuario cuidado y trabajo de luces.

 

El año que viene incorporamos una coreografía de Jiri Kylian. el director de la Fundación Kylian en Nueva York, Ulf Esse, viene el día 22 de noviembre a conocernos a Zaragoza.

 

Y nada más. Tenemos un grupo estable y muy profesional, mezcla de bailarines de Bejart, del Nacional, y de otras compañías europeas. Tenemos mucho trabajo, y muchas ganas.

 

*La foto de Luciana Croatto pertenece al archivo del Ballet de Maurice Bejart.

 

HISTORIA DE ANTONIETA RIVAS MERCADO (De WIKIPEDIA)

HISTORIA DE ANTONIETA RIVAS MERCADO (De WIKIPEDIA)

[Magda Díaz Morales me habla de Antonieta Rivas Mercado. Encuentro esta amplia nota en wikipedia, aunque hay muchos más detalles sobre ella: fue amiga de Federico García Lorca y fue retratada en varias ocasiones por otra gran mexicana de adopción: al fotógrafa, actriz y modelo Tina Modotti que peleó en la guerra de España, fue amante de Edward Weston, amante y modelo constante,  y murió trágicamente en un noche de misterios y de balas.]

 

Antonieta Rivas Mercado (Ciudad de México, 1900 - París, Francia 1931) literata, periodista, pensadora, dramaturga, feminista mexicana. Precursora del feminismo mexicano. Perteneció al círculo de artistas e intelectuales que renovaron la cultura mexicana al concluir la Revolución mexicana.

Su vida y trágica muerte en la catedral de Notre Dame de París inspiraron la cinta mexico-hispano-francesa Antoniera, dirigida por el español Carlos Saura y con la actriz francesa Isabelle Adjani en el papel principal.

Nació en la Ciudad de México el 28 de abril de 1900, en la casa de sus padres en la calle de Héroes 45. Era la segunda hija de un distinguido matrimonio conformado por el arquitecto Antonio Rivas Mercado (1853) (quien levantó obras como la columna de la Independencia, la terminación del Teatro Juárez de Guanajuato y el Palacio Municipal de Tlalpan) y de Matilde Cristina Castellanos Haff (1867). Su nombre completo era María Antonieta Valeria Rivas Castellanos. Desde muy pequeña Antonieta recibió la mejor educación que podía tener una niña de aquella época. Practicó la danza desde muy pequeña, a los ocho años viajó a Francia con su padre y se presentó la oportunidad de que ella se dedicara completamente al ballet en la Opera de Paris, pero su padre se rehusó, no quería dejar a su hija sola en París. Aprendió Inglés, Francés, Alemán, Italiano y Griego,

Cuando era todavía una niña y estallaba la Revolución Mexicana, Antonieta enfrentó la dura situación de quedarse como la señora de la casa, porque su madre se fue a Europa con su hermana Alicia para seguir a un amante.

Fundó el Teatro Ulises, formó y financió el patronato para la Orquesta Sinfónica Nacional bajo la dirección de Carlos Chávez. Se convierte en mecenas de personajes como Andrés Henestrosa, Xavier Villaurrutia, Salvador Novo, Gilberto Owen, Celestino Gorostiza, Roberto Montenegro, Julio Castellanos, y el pintor Manuel Rodriguez Lozano.

A los diecinueve años se casó con Albert Edward Blair (1890), un inglés que desde los 10 años vivió en los Estados Unidos, conservador que participó en la Revolución Mexicana porque era amigo de los Madero. Este matrimonio no funcionó, ya que cuando nació su hijo Donald Antonio, no se ponían de acuerdo en como educarlo y además su marido quería vivir en un rancho en el norte y que Antonieta realizara las labores de una campesina, lo cual no hizo feliz a Antonieta, por lo que decidió regresar a México con su padre y sus hermanos menores, Amelia y Mario.

Tras esta separación los problemas comenzaron, Antonieta luchó por la custodia de su hijo, lo cual la desgastó enormemente. Jugó un papel destacadísimo en la candidatura presidencial de José Vasconcelos Calderón, de quien fue compañera sentimental, en 1928-9. Al ser derrotado Vasconcelos por un escandaloso fraude, Rivas Mercado se exilió sucesivamente en la ciudad de Nueva York y en París, Francia, donde trabajó como escritora y periodista.

En esta última se suicidó el 11 de febrero de 1931, dentro de la catedral de Notre Dame, y con la pistola que siempre Vasconcelos traía consigo.

EL CINE REAL, MI MADRE, IRÁN EORY Y OTROS RECUERDOS

EL CINE REAL, MI MADRE, IRÁN EORY Y OTROS RECUERDOS

El próximo día 6 de diciembre, viernes, a las 20 horas, se celebra en Arteixo el funeral de aniversario por la muerte de mi padre. Iba a celebrarse el sábado a las doce de la mañana cerca del río y entre los árboles, pero el sacerdote ha cambiado de idea en el último segundo. Por esos días llevaré a mi madre a Galicia: ya la veo intranquila, dándole vueltas a las cosas, pensando si se queda en Arteixo o si regresa a Zaragoza. Hoy me ha dicho: “Si le pusiéramos una nota en el periódico recordando el funeral, ¿crees que murmurarían de mí?” Está por aquí desde finales de agosto, con su pequeña cojera en la pierna izquierda y con sus infinitas ganas de hacer muchas cosas: barre, tiende, les da de comer a los perros y a los gatos, aconseja a los niños de pequeñas minucias, aunque por lo regular es una mujer envuelta en un continente de silencio.

 

Hoy, tras el partido del Garrapinillos y mientras jugaba el Real Zaragoza (aprovechaba la publicidad para verlo, aunque pareció que no había mucho que ver), vimos juntos la película Entre dos amores, que fue una de las últimas que vi en el Cine Real de Arteixo. Una película para el lucimiento de Manolo Escobar, respaldado por Isabel Garcés, y dos mujeres estupendas: la niña entonces, o adolescente ya, Inma de Santis, mito de este blog, e Irán Eory. Siempre he sido un incondicional de Inma de Santis, fallecida en un accidente de coche tras haber debutado como realizadora de cortos, y aún recuerdo cuánto me impresionó aquella belleza rubia de Irán Eory. Creo que fue una de las mujeres que me perturbó de veras en mi adolescencia. Lo que más ilusión me hizo fue ver la cara de felicidad de mi madre, que siempre ha sido una entusiasta de Manolo Escobar. En un determinado momento, me dijo: “Fíjate, qué guapo era de joven”. Para ella era guapo de joven y lo era de algo más maduro. Lo era siempre. Ni parpadeó. A mí la película me pareció todo un pastelazo lleno de buenas intenciones, muy propia de la época. La veía con mi madre, y recordaba muchas cosas, y esa compañía hacía la película más llevadera. Y le cogía las manos. Y bailaba María Antonia tú serás mi vida para que mi madre se riera... Irán Eory era excepcionalmente bella; esta actriz nacida en Teherán en 1938 y fallecida en México en 2002 me hacía pensar a menudo en otra bella mujer: Analía Gadé.

 

Lola Martín, del gabinete de prensa de la cuidadísima editorial Trea, me ha hecho llegar varios poemarios de su sello, entre ellos Casa de paredes abiertas. Antología poética (1974-2006) del escritor polaco Jósef Baran, y allí me encuentro con este poema que me lleva a pensar en una experiencia que viví hace ahora un año más o menos. Volví a casa convencido de que un día, tarde o temprano, mi padre vendría a ver la piscina, el pequeño jardín y las tres higueras de mi casa. No fue así.

 

MI PADRE EN EL HOSPITAL

 

 

padre mío marchito

qué pequeño te has vuelto

te acercas por el blanco pasillo

apoyándote en las paredes

 

quisiera poder cogerte en mis brazos

y acunarte con el cuento

de que aún vas

a vivir y a vivir

de que volverás a crecer

y de que te pondrás fuerte y sano

 

para que siendo de nuevo tu niño pequeño

puedas volver a llevarme de la mano

por algún sendero del campo

mientras murmuran a nuestro alrededor

los infinitos trigales de la vida

LIZZ WRIGHT, LA BELLEZA OSCURA DE LA VOZ

LIZZ WRIGHT, LA BELLEZA OSCURA DE LA VOZ

[Esta noche, a las 20.00 horas, en el Festival de Jazz, en la sala Multiusos, actúa Lizz Wright, la joven y gran cantante norteamericana negra a la que comparan con Ella Fitzgerald y Billie Holliday. A ambas les ha rendido homenaje. Hace poco publicaba su álbum The orchard (La huerta). Miguel Ángel Tapia Jr., gran forofo del Manchester United y seguidor acérrimo del jazz, me ha recomendado esta entrevista de Chema García Martínez, publicada hace poco, en concreto el pasado mes de marzo, en El País, para conocer mejor a esta maravillosa cantante educada en el espiritual, en el gospel y en el blues.]

 

LIZZ WRIGHT, DEFINITIVAMENTE LA VOZ

Chema GARCÍA MARTÍNEZ / El País

Tiene el día tonto. El que más temen las estrellas. Lizz Wright -lo último en cantautoras casi jazzísticas- recibe a los medios para hablar de su tercer disco: The orchard. La estadounidense afronta un maratón de entrevistas y desplazamientos promocionales. Ayer, Oslo; hoy, Madrid; mañana, Berlín.

Ha aprovechado el poco tiempo libre para pasearse por el madrileño barrio de Las Letras, donde está alojada. “Antes estaba siempre preparada para hablar de lo que fuera, pero ya no tengo esa energía”, confiesa. “Eso de estar en permanente alerta a ver qué me van a preguntar para contestar algo que no haya dicho antes me deja exhausta”. Y es que Liz Wright ha vivido en 28 años lo que otros en toda una vida. Y lo que le queda. “Por eso he hecho este disco, para recordar lo que soy y lo que fui. Algunas veces estoy en un lugar y siento algo muy dentro que me dice: aquí es donde empieza mi música. Y eso fue lo que sentí justamente mientras estaba apoyada en la cerca contemplando los campos de la casa de mi abuela en Hahira (Georgia). Fue como si el tiempo se detuviera, y pude sentir la tristeza de mis antepasados que trabajaron aquella huerta; ésa es la tierra de donde vengo y ahí es donde empieza todo para mí?”

The orchard (La huerta) es la banda sonora de la infancia de Wright en una pequeña comunidad rural del sur de Estados Unidos: "La foto de la portada está tomada a sólo 10 millas de donde nací", explica la cantante. “Ésa soy yo y ése es mi lugar, aunque ahora viva en Nueva York. Me he pasado la vida cantando en aquellas pequeñas iglesitas del sur adonde la gente acude buscando una cura para sus males o algo de calor humano? cantar para ellos es como cocinar, se trata de mezclar los ingredientes y esperar a que el potaje alcance la temperatura adecuada; y a un tiempo, se supone que uno trata también de comunicarse con Dios. Por eso, mis canciones son para mí como un plato de comida y como una oración. La única diferencia es que ahora tengo un micrófono delante, lo que a veces resulta un verdadero incordio”.

Cinco años después de su primera aparición sobre un escenario, cantando a Billie Holiday en un homenaje a la diva del jazz, sigue siendo la misma larguirucha tímida y encantadoramente torpe sobre las tablas. Una dama en apuros con la voz más condenadamente hermosa que pueda imaginarse. “El otro día leí una reseña sobre mí en una revista en la que decía algo así como que mi voz es el no va más, pero como compositora dejo que desear. Estuve pensando un rato y me dije: vengo del lugar donde nació el blues. Lo que hago forma parte de esa tradición en la que lo único que importa es el sentimiento y lo demás sobra. Ésa es su grandeza y su miseria: si tienes demasiadas palabras que decir y sobre las que pensar, o si has de sugerir una idea demasiado compleja, la emoción se pierde. Ésa es la razón por la que me gustan las letras sencillas. Dicho esto, me gustaría encontrarme con el tipo que escribió eso e intercambiar con él unas palabras”.

Si una parte de la crí­tica ha puesto algún reparo a sus habilidades componiendo, la industria lo tiene claro: Lizz Wright un valor en alza. Incluso en una época como la actual, su sello no ha dudado en tirar la casa por la ventana para vestir su tercer disco. El mejor productor -Craig Street (Cassandra Wilson, K. D. Lang, Me Shell NdegéOcello)- y los mejores músicos de sesión, incluyendo al guitarrista Oren Bloedow -un tótem de la escena de vanguardia neoyorquina- o a Joey Burns y John Convertino, de Calexico. “Antes de empezar a grabar, Craig me preguntó por la música que escucho y le hablé de Calexico. Cuando vi aparecer a Joey y a John no me lo podía creer. Estaba deslumbrada”.

Por el mismo precio, en The orchard pueden encontrarse algunas versiones memorables de Ike & Tina Turner (I idolize you), Patsy Cline (Strange), Sweet Honey in the Rock (Hey mann) y Led Zeppelin (Thank you): “Un amigo me cantó la canción sin decirme de quién era, me gustó y decidí que entraba. Así de simple”. Lo más sorprendente: My heart, una sugerente invitación al baile con la joven dama de la canción sureña convertida en el reverso tenebroso de Jennifer López. “Todo empezó como una broma entre mi amigo Toshi (Reagon) y yo, que si no soy capaz de cantar algo tan rápido y tan simple? nos pusimos con ello, él tocando la guitarra y yo cantando, y cuando me quise dar cuenta ya estaba metida hasta el cuello. Lo que empezó como una broma terminó siendo una canción; el tipo de canción en el que el cuerpo va antes que la voz. Bailas un poco, cantas un poco, sigues bailando, cantas otro poquito”.

Aceptémoslo: Lizz Wright es atípica en todo. Una estrella sin vis escénica, ni una imagen definida, ni una vida privada que vender a la prensa rosa; una cantautora que interpreta versiones de otros autores y una cantante de jazz que no canta jazz, aunque comenzó haciéndolo. Volvió a hacerlo en abril del pasado año, con ocasión del multitudinario homenaje que se le tributó a la gran Ella Fitzgerald en la Universidad del Sur de California. “Yo me veía en medio de todo aquel pandemonio, rodeada de tantos iconos de la música americana, aquí Quincy Jones y un poco más allá Stevie Wonder, y no me lo creía. Pero, a un tiempo, estaba inusualmente tranquila. Era como si hubiera recibido una invitación de la propia Ella para unirme a la fiesta. Llevaba un tiempo empapándome de su música y ya formaba parte de mí. Y luego estaban todas las demás, como Natalie Cole o Patti Austin, que se portaron tan fenomenalmente conmigo. Me bastaba con estar por ahí dando vueltas en torno a ellas para sentirme la más guapa del baile”. Un baile al que sólo faltó Abbey Lincoln, la cantante y activista en pro de los derechos de los afroamericanos por la que Lizz Wright siente veneración. “Gracias a personas como ella puedo sentirme orgullosa de ser una afroamericana en este momento, pese a todo y pese a todos”. En cuanto al futuro, Wright se declara una “posible votante” de Barack Obama: “Ya era hora de que alguien en Estados Unidos hablase de juntar nuestras energías, de que es necesario cambiar, que ya está bien de vivir permanentemente aterrorizados”.

 

EL GARRAPINILLOS VENCIÓ A LA JOTA POR 2-0

EL GARRAPINILLOS VENCIÓ A LA JOTA POR 2-0

El pasado domingo, en los campos de la Federación, antes de nuestro partido con el Picasso, vimos el choque La Jota-La Puebla de Alfindén. Me dijeron que el guardameta de La Puebla había tenido un error y La Jota aprovechó la ocasión. Marcó un gol, y luego se cerró de modo numantino: La Puebla, que tiene un ariete de ésos que exigen jugar con varios ojos suplementarios, hizo lo imposible por igualar: disparó desde varias posiciones, se adueñó del ataque y generó muchas ocasiones, tampoco nítidas del todo.

 

Con esa experiencia nos enfrentábamos a La Jota. Con esa experiencia y con dos estímulos: estrenábamos el campo de San Lorenzo de hierba natural, en el que se juega estupendamente bien, y queríamos aparecer por los puestos de cabeza. El equipo en el pasado choque rindió estupendamente, y tuvo una gran seguridad en el eje de la defensa. Eduardo Pirri, nuestro goleador, tenía una convención de empresa y no pudo asistir. Eso nos obligó a cambiar un poco el equipo. Formaron: Gayoso; Diego Cali, Alfredo, Marcos, Aitor; Diego Rodríguez, Mario Calvera; Miguel Garcés, Jorge Rodríguez, Alex Fernández; Adrián Serna. Miguel y Alex Fernández salían por vez primera de titulares en un conjunto en el que todos son titulares e imprescindibles. El partido empezó bastante bien: de poder a poder, pero el control del juego nos correspondía claramente. Nuestro mayor peligro llegó en los saques de esquina: Jorge los sacó con mucha rosca al segundo palo y malogramos al menos tres ocasiones. La siguiente, de un saque más bien a media altura, entró: tocó Adrián Serna y sobre la raya de gol empujó Mario Calvera, que iba a tener una tarde goleadora. Seguimos atacando, aunque costaba mucho desbordar al equipo rival con combinaciones, con buenos pases, con el balón cosido al suelo. Como a mí me gusta que jueguen los chicos. La Jota no generaba demasiadas ocasiones, pero pugnaba por el partido; eso sí, se las veía y se las deseaba en los disparos a balón parado, en las faltas y en córneres. Un ataque por la izquierda, acabó en mano de los amarillos (La Jota), y el árbitro señaló penalti. Lanzó Mario con seguridad y fuerza, burló al portero y segundo tanto.

 

 Tras los dos goles, pareció que el Garrapinillos cedió el control del balón. Y en una jugada donde perdimos la posesión, Diego Cali hizo una falta y, además, fue sancionado con tarjeta. Poco después repitió otra falta en un contragolpe del contrario, y el árbitro lo mandó a la caseta. Era uno de esos árbitros que conocen al dedillo el reglamento y que resultan más rigurosos que si arbitrasen en Primera División.

 

Teníamos que jugar alrededor de 55 minutos con diez jugadores. Hicimos un cambio en el descanso: Alex Velilla reemplazó a Alex Fernández y se ubicó de lateral derecho. En la segunda parte, habíamos tomado el mando de nuevo con diez. De repente, Adrián Serna se quejó de haber sido golpeado y se encaró con el rival. El árbitro le sacó tarjeta amarilla. Poco después, en el momento que lo relevaba para que la cosa no fuese a mayores, se dirigió hacia el banquillo (iba a ser sustituido por  Alex Navarro), se sacó la camiseta y el árbitro le volvió a mostrar tarjeta. Expulsado. Nos quedábamos con nueve y faltaba más de media hora. Necesitábamos orden, trabajo, concentración, capacidad de sufrimiento y todo el talento del que fuésemos capaces. Ellos acosaron lo que pudieron, pero tampoco puede decirse que tuvieron ocasiones rotundas. En un par anduvieron muy cerca del portero. El árbitro les pitó un penalti, que rechazó Gayoso y abortó finalmente la defensa. Gayoso volvió a realizar un excelente partido; salvo el leve despiste ante La Puebla su rendimiento está siendo excelente.

 

Las circunstancias nos obligaron a que nosotros creásemos una defensa rocosa y expeditiva. Alex Navarro entró por Jorge; Jaime sustituyó a Miguel y Juan entró por Mario. Todos trabajaron sin desmayo. Diego corrió todo lo que pudo y lo que no estaba escrito. Aitor hizo su mejor partido y especialmente la mejor segunda parte que le recuerdo: alternó defensa y ataque con gran capacidad de combate y de despliegue por su banda; Alfredo y Marcos estuvieron como auténticos valladares. Mario Calvera jugó un partido muy serio, muy serio. Jorge corrió muchísimo, igual que Miguel… Todos. Velilla cumplió en abundancia y jugará ahí, por la derecha, el próximo choque. El partido de hoy ha tenido algo de heroico. Y fue la prueba de intensidad, coraje y entrega de todo el bloque. Hoy usamos la pizarra magnética y la necesitamos más que nunca.

 

Para la semana que viene perdemos a dos jugadores: Adrián Serna y Diego Cali, que tienden a ser los más impacientes a veces. Menos mal que vuelve Eduardo Pirri. Nos enfrentamos a un hueso de la categoría, el Delicias, en un campo espantoso, peor que un patatal, el del Hogar Pignatelli. Un terreno así, peligrosísimo para chavales (le llaman “la pista de patinaje”) no lo debían permitir ni Javier Lambán, presidente de la Diputación de Zaragoza, ni la Federación.

 

Con la victoria de ayer, sumamos 13 puntos, y tenemos un partido suspendido. Los chicos están muy ilusionados.

*Ayer, por vez primera, contamos con dos fotógrafos en el campo. Aún no tenemos las fotos, por eso pongo aquí una instantánea de Martin Munkacsi. Hubo espectadoras muy apasionadas con los dos equipos. 

 

 

 

 

 

MARÍA IZQUIERDO: RETRATO DE MARÍA ASÚNSOLO

MARÍA IZQUIERDO: RETRATO DE MARÍA ASÚNSOLO

María Asúnsolo (1916-1999) fue una prominente mecenas de las artes y miembro de una familia que incluía al escultor Ignacio Asúnsolo y a la actriz Dolores de Río. En las décadas de los treinta y cuarenta, su departamento de la avenida Reforma sirvió como galería de arte para promover la obra de sus amigos, incluyendo a María Izquierdo. Al parecer, la administró de manera muy informal, como observó una vez un visitante, ya que debido a la falta de espacio, almacenaba en la tina del baño varias obras de Izquierdo, Orozco, Rivera y Siqueiros. Asúnsolo encargó numerosos retratos a los artistas importantes de su época, que ahora se encuentran en su mayoría en el Museo Nacional de Arte. Izquierdo la pintó al menos tres veces, incluyendo esta imagen vibrante y honesta. Los críticos del momento se sorprendieron con estos retratos de Izquierdo, tal vez por su gran diferencia de las visiones explícitamente eróticas de Asúnsolo que aparecen en los retratos de ella por Siqueiros, Juan Soriano y Raúl Anguiano, donde destacan los contornos de su cuerpo y su personal glamour mundano. En vez de esto, este retrato de Izquierdo ofrece un testimonio sencillo y afectuoso de la estrecha amistad entre las dos mujeres. Colocada contra un cálido fondo terracota, Asúnsolo lleva una blusa roja de campesina adornada con encaje blanco y un listón negro; su collar de plata y coral es idéntico al que acostumbraba usar Izquierdo y que ella lucía en otros cuadros. Atípicamente, esta obra se parece mucho al estilo de la artista en sus propios autorretratos, a los que imprime una clara atmósfera de afecto y familiaridad. Asúnsolo no fue sólo la mecenas de Izquierdo sino una amiga leal cuando a finales de los años cuarenta la artista pasó por graves problemas. Firmó peticiones en defensa de Izquierdo tras la cancelación de su proyecto mural en 1945 y ayudó a organizar una subasta de su obra para recaudar fondos después de que la pintora sufrió una embolia en 1948.

Terri Geis, Arte Moderno de México. Colección Andrés Blaisten, México, Universidad Nacional Autónoma de México, 2005. [He tomado este retrato de María Izquierdo (1902-1955) del Museo Blaisten, y la nota, como se ve, es de Terri Geis. Me fascinó el retrato de soñadora de María Asúnsolo, tomado por Manuel Álvarez Bravo.]