Blogia

Antón Castro

LA CENSURA EN LA RED. CONTRA LOS INQUISIDORES

LA CENSURA EN LA RED. CONTRA LOS INQUISIDORES

[He tenido un día de ayer y de hoy bastante agitado, así que no pude leer el artículo de Fernando Valls sobre la censura en la red. Suscribo sus opiniones y muestro mi solidaridad tanto a Antonio Cardiel, cuyo blog es realmente extraordinario y no me lo ha parecido menos su último libro En el bosque (Mira editores, 2008), y a Rolando Gabrielli. Y copio aquí el texto de Fernando, un lector apasionado y meticuloso de blogs y otras maravillas. ]

 

CENSURA EN LA RED

 

Por Fernando VALLS

Los que hayan visitado, en las últimas semanas, el blog Foto-relatos, de Antonio Cardiel, y el del chileno afincado en Panamá Rolando Gabrielli, se habrán llevado una desagradable sorpresa, pues antes de acceder, aparece el siguiente cartel, que ha colocado Google:
.

"Advertencia de contenido. Algunos lectores de este blog se han puesto en contacto con Google porque consideran que el contenido del mismo es dudoso. Generalmente Google no revisa ni aprueba el contenido de este, ni de ningún otro blog. Para obtener más información relativa a las políticas de contenido, visita las Condiciones del servicio de Blogger".

.

Respecto a lo cual, el lector deberá tomar una decisión:

.
Lo comprendo y deseo continuar.

No deseo continuar.


.
Si para acceder a la bitácora de Foto-relatos se optaba por la primera opción, en busca de ese contenido dududo, el lector accedía a un blog de fotos de viajes diversos, la India entre ellos; de personajes anónimos de principios del XX cuya historia el autor se proponía componer, y a fotos de guerras mundiales y ciudades alemanas destruidas, además de a una colección de postales antiguas de una joven, Eulàlia, que posaba desnuda, aunque emboscada tras un decorado vegetal, en el estudio de un pintor, también de comienzos del siglo pasado, lo que a estas alturas no parece que pueda tacharse precisamente de "contenido dudoso", aun cuando nunca falten mentes retorcidas dispuestas a pulsar la tecla "Contenidos de dudosa reputación".

....
Ahora, sin embargo, Antonio Cardiel ha publicado en su blog la siguiente carta:

 

Queridos amigos:


Hace un mes, cuando regresé de mis vacaciones, me encontré con la desagradable sorpresa de que alguien había considerado a mi blog pornográfico y había escrito a google para interponer una barrera o advertencia de contenido. Por un lado, resulta intolerable que en un medio como internet pueda ejercitarse esta especie de censura indiscriminada: cualquiera puede ejercerla, ya que google ni controla contenidos ni supervisa esas quejas, por lo que los blogeros estamos sujetos al capricho de quienes se creen en posesión de una moral irreprochable, con lo reprochable que esto es. Por otro, el número de visitas ha descendio drásticamente, lo que todavía introduce más extrañeza en el asunto al comprobar que esa advertencia surte efectos y arredra a los posibles lectores. Es por ello que voy a abandonar este servidor, blogger, para, en cierto modo, independizarme en mi propio dominio, por lo que durante unos días este blog no se actualizará hasta que tenga preparado el nuevo espacio para mis escritos. Espero tener todo listo para la semana próxima, quizá hacia el 8 de octubre. Siento interrumpir esta comunicación con vosotros, amables lectores, pero espero que todo sea para bien y que mi nuevo espacio de escritura os siga interesando.
Un saludo,

Antonio Cardiel

....
Por su parte, la escritora chilena Lilian Elphick, hace unos días, colgaba en su bitácora la siguiente entrada, con el título de "Yo acuso":

.

Photobucket, el sitio web donde alojo mis fotos, ha censurado la imagen que Alejandro Gelaz realizó tan amorosamente para mi texto Arbeluc. Y este procedimiento, señoras y señores, es atroz; una falta de respeto.

¿Qué es lo que prohíbe Photobucket? ¿Una serpiente? ¿La palabra Arbeluc? No. Todos sabemos que la censura radica en la mostración de tetas, areolas, pezones y otras presas ‘dignas de pudor y de ocultamiento’. He aquí lo obsceno. Lo he dicho mil veces y no me canso de repetirlo: la única obscenidad es la guerra, el hambre, la moralidad imbécil y el doble estándar. Y el mundo está plagado de censores que se dedican a borrar, suprimir y satanizar, no sólo partes del cuerpo humano, sino ideas, concepciones culturales, modos de ver la vida.
Giordano Bruno fue quemado vivo en Campo dei Fiori en 1600; los asesores de Berlusconi hicieron desaparecer el pecho albo de la señora Verdad desvelada por el tiempo, del pintor renacentista Giambattista Tiepolo, en 2008. ¡Hasta cuándo! ¿Quién nos salvará de esta lacra de descerebrados defensores de las buenas costumbres? Y la respuesta es: nosotros mismos. ¡Quién más!

..
Las cosas se ponen feas. El mito de la red como un espacio de libertad, con episodios como éste, se desmoronará pronto. Los casos de Antonio Cardiel, en España, de Rolando Gabrielli, en Panamá, y el Lilian Elphick, en Chile, no deberían de repetirse, pero si no protestamos con energía, es probable que lo hagan. Seguro que existen más casos que desconozco, de los que podríais dar noticia. Desde esta nave loca os animo a que os suméis en vuestras bitácoras a la protesta y a que comentéis otros casos similares.

Véanse las bitácoras de quienes ya se ha sumado a la denuncia:

      *No sé si la imagen es obscena o no, pero me encanta. Ella es Ann Sheridan.

 

MÓNICA GUTIÉRREZ ENTREVISTA A SOLEDAD PUÉRTOLAS

MÓNICA GUTIÉRREZ ENTREVISTA A SOLEDAD PUÉRTOLAS

[Mónica Gutiérrez Sancho, esa escritora enamorada del jazz, se ha incorporado a la revista digital Narrativas. Y en su último número, el once, publica esta entrevista con Soledad Puértolas, con motivo de la aparición de su novela Cielo nocturno. Soy incapaz de entrar en los contenidos de la revista, ya conocen mis visitantes mi torpeza informática; así que le pido a Mónica que me la envíe y aquí está. Queremos tanto a Soledad, quiero tanto a Soledad: la he entrevistado muchas veces, aquí y allá, para el periódico, para la tele, pero siempre recordaré el día que estuve en su portuguesa casa de Pozuelo, una casa encantada, un palacio modesto con un pintor dentro, Polo, su marido, y que le hice algunas fotos en el jardín. Quizá sea una de esas entrevistas indelebles que conservo; Mónica entrevistó a Soledad, de mujer a mujer, de creadora a creadora; en Galicia, en tierras pontevedresas, tienen una casa Soledad y Polo; allá, por tierras mediterráneas, se fue de viaje Mónica con su compañero… Contactaron ambas y aquí está el fruto de su diálogo entre dos mares.]

 

"La mente siempre está tramando algo, siempre hay algo vivo por dentro, eso es lo mejor de todo. Por eso, cuando se termina una novela, el vacío resulta insoportable."

Soledad Puértolas ha vuelto a deleitarnos y hablarnos con sus letras después de años en silencio con una gran obra, Cielo Nocturno (Anagrama, 2008), una novela muy esperada de esta autora aragonesa prolífica y polifacética.

Soledad hace un tiempo dio vida a su primera obra: El bandido doblemente armado, creando un espacio que sale de las páginas y nos permite tomarnos un café mientras disfrutamos de un buen libro. Un proyecto llevado a cabo junto a su hijo Diego Pita en el barrio de Chamberí de Madrid.

Hemos tenido el placer y el privilegio de que nos abra las puertas para contarnos cómo ha vivido y vive la literatura. Y su peculiar manera de ver y contar la vida a través de sus personajes. Probablemente teniendo cerca al compañero más fiel del hombre, que para ella siempre es una buena compañía a la hora de escribir, de perderse en otros mundos.



NARRATIVAS : Tu primera novela, El bandido doblemente armado, obtuvo el Premio Sésamo en el año 1979, lo que te facilitó una brillante entrada en el panorama literario nacional. ¿Qué evolución literaria y personal observas entre la Soledad Puértolas de aquella época y la actual?


SOLEDAD PUÉRTOLAS: Ha pasado mucho tiempo desde entonces, casi treinta años, así que espero haber evolucionado, si no, sería terrible... Naturalmente, hay algo que se mantiene, pero es muy vago, es una forma de mirar, una tendencia estética. Lo que la vida te enseña, lo que te da, lo que te quita, todo eso se refleja en lo que se escribe. Sigo recordando con mucho afecto al Bandido, porque allí encontré una voz que no era yo, pero que me permitía expresar cosas que me importaban. Esa es una lección que aprendí entonces y que todavía me sirve. En cada narración, busco una voz por la que transitar y descubrir cosas, a partir de algo que conozco y con la idea de avanzar en lo desconocido. El proceso es más o menos el mismo, pero los puntos de partida han ido cobrando matices distintos.


N.: ¿Qué influencia ha llegado a tener en tu obra tu temprana marcha de España y tu experiencia en Noruega y Estados Unidos? ¿Ya entonces tenías claro que querías ser escritora?

 
SP.: No me planteaba si sería escritora o no, como si eso fuera una profesión, pero escribí desde niña, desde que descubrí los cuentos. Si existían los cuentos, era porque alguien los escribía, ¿por qué no yo? Pero más bien pensaba que era una actividad secreta, casi clandestina, algo que se hace al margen de la vida que muestras a los otros. Y, en cierto modo, es así, sigue siendo así. Escribir es mi actividad esencial, mi identidad, es algo exclusivamente mío. Al publicar, se comparte. Mientras se escribe, no. Los viajes le dieron giros a mi vida, me hicieron ver el mundo de otra manera. Y, sobre todo, a mí misma. Me mostraron cómo era yo lejos de casa, me hicieron descubrir muchas cosas personales. Por eso están presentes en mis libros. En mis relatos, siempre hay alguien que viaja, que se va, que se aleja. Los regresos también son interesantes. Lo que más me gusta es ese punto del viaje en que la desconexión se convierte, por extrañas razones, en una forma de conexión.


N.: Hace ya mucho tiempo, siendo casi una niña, tuve el placer de escucharte en una charla literaria. Aún guardo tu dedicatoria: "Mucho ánimo y adelante". Me encantó que alguien consagrado como tú me lo dijera. Siempre lo interpreté como que no todo iba a ser tan romántico y fácil como piensan muchos. Unos años después me gustaría preguntártelo: ¿Piensas que es duro tomar la decisión de vivir rodeado de personajes?

SP.: Toda actividad solitaria resulta dura. Lo que no tiene un reflejo directo en los otros apenas tiene existencia. Se hace difícil poner la fe en algo que sólo ves tú. No es una actitud muy cuerda, implica mucho aislamiento. Es el precio que se paga y va más allá de tomar una decisión o no. Simplemente, es así. Y tiene muchas compensaciones. La mente siempre está tramando algo, siempre hay algo vivo por dentro, eso es lo mejor de todo. Por eso, cuando se termina una novela, el vacío resulta insoportable.

N.: Tus obras pocas veces ofrecen universos cerrados y simples, e incluso has afirmado alguna vez que buscas un lector activo, que participe en la historia y no se limite al papel de mero receptor. ¿Podríamos decir que el papel del lector en el proceso de construcción de una novela es casi tan importante como el del propio autor?

SP.: El lector lee la novela que quiere o puede o desea leer. Sin él, es una obra estéril, un callejón sin salida. Cuentas con él mientras escribes, pero de una forma muy vaga. Es invisible, no tiene cara ni cuerpo, nada. Pero sabes perfectamente que está, que es tu cómplice. Si esa sensación desaparece, caes en un agujero negro. Ni siquiera me lo puedo imaginar. Esta es la premisa de la literatura: existe el lector.

N.: Se ha destacado en más de una ocasión el papel que juega el silencio de los personajes en tus obras.

SP.: El silencio es la otra cara del lenguaje. Más aún, de la literatura, donde el lenguaje se ha hecho original. El silencio, los huecos, los espacios vacíos. Es el tiempo, también. Para poder hacer tuya una obra, para poder interpretarla, tiene que existir el silencio. Si se dice todo –lo cual, por otra parte, es imposible–, ¿qué queda para la imaginación, para la creación?

N.: Has escrito también ensayo. ¿Qué lugar ocupa este género en el conjunto de tu producción literaria?

SP.: Me gusta divagar, escribir sobre obras que admiro, sobre los mil asuntos que rodean la literatura. Así se emplea un poco la razón, todo el aparato discursivo. Es entretenido y, de pronto, por sorpresa, encuentras algo. O crees que encuentras algo. No está en el centro de mis intereses, pero me gusta mucho.

N.: Se observa asimismo en tus obras cierto poso de desilusión y desengaño, sueles crear personajes poco seguros de sí mismos, inmersos en la duda permanente.

SP.: Es difícil hablar de lo propio. Pero no veo desilusión o desengaño, sino personajes que no saben cómo vivir. Es una etapa anterior. Se asombran de los ilusionados y de los desilusionados. Ellos se han quedado un poco al margen, andan a ciegas, como en un túnel. Este es asunto difícil de resolver. Buscan la armonía y quizá la armonía no exista. Tienen buenos momentos, eso sí.

N.: ¿Cómo calificarías la situación actual de la literatura actual y, más en concreto, del mercado editorial en España?

SP.: No soy muy buena con los dictámenes, pero todo indica que el mercado editorial atraviesa un momento muy duro. Lo que no se vende de forma inmediata desaparece. La venta de libros ha descendido y sólo los best sellers siguen teniendo lectores, y muchos. Luego están los baremos de prestigio, de calidad, pero ¿quién los administra? En fin, el panorama no anima nada.

N.: ¿Cómo logras dar forma a unos universos tan hermosos, llenos de sensibilidad y a la vez de realismo para qué funcionen y tengan esa estructura digna del mejor arquitecto de las letras?
SP.: Gracias por la opinión. Lo único que sé es que escribir, inventar, me gusta mucho. Y me he propuesto confiar, como si fuera un don. Así que me olvido de todo, dejo la mente en blanco y que me invadan... Ya me las arreglaré, me digo.

N.: Por último: ¿Tiene Soledad alguna manía confesable o inconfesable a la hora de inventar, de crear, de escribir?

SP.: Inconfesable, no sé. Me gusta escribir con una taza de café. Más tarde, una cerveza. Los perros, cerca. Y música.

*Esta foto la encuentro en internet y corresponde a los archivos de "El mundo". Me parece muy sugerente: Soledad teatraliza bellamente sus emociones.

 

"BOBINAS" DE CARTV CUMPLE MAÑANA 100 PROGRAMAS

"BOBINAS" DE CARTV CUMPLE MAÑANA 100 PROGRAMAS

[Ese excelente programa de cine que es Bobinas, dirigido por José Ángel Delgado y Mireia Abrisqueta, llega a los cien programas. Desde este blog y del de Borradores les enviamos nuestra enhorabuena y un abrazo. Y el deseo de lleguen a 200 y si es posible a 1.000.]

 

“BOBINAS” CUMPLE 100 PROGRAMAS

 

“Sangre de Mayo”, el Festival de Ainzón y el corto “Mama Aicha” son algunos de los temas destacados del programa de este miércoles.

 

El programa de Aragón TV, “Bobinas”, que este miércoles celebra su programa número 100, acude al festival de Ainzón, dedicado a la animación. La pequeña localidad zaragozana, que acoge el Festival Animainzón, presume de poder mantener abierta al público su sala de cine. El programa contará todo lo que sucedió en el preestreno en Zaragoza de la última película de José Luis Garci, “Sangre de Mayo”. El director estuvo arropado no sólo por algunos de los intérpretes sino por personalidades de la cultura, la política y el cine aragoneses.

 

Esta semana “Bobinas” cuenta con la presencia de Carlos Gurpegui, director del I festival Internacional de Videoclips de Alcañiz. Con él los telespectadores verán como trascurrió el Certamen y asistirán a la proyección de  “8 líneas”, el videoclip premiado en la categoría de mejor vídeo aragonés, con una canción de Violadores del Verso. También se emitirá el corto “Mama Aicha”, un trabajo documental realizado por Eva Esteban que reflexiona sobre la integración de los inmigrantes en nuestras ciudades.

 

El programa “Bobinas” de Aragón TV se emite la noche del miércoles al jueves a las 00:40 h. La fotografía, cedida por María José Mozota y su equipo (que son los responsables de esta nota), pertenece al documental “Mama Aicha”.

 

 

MANUEL RICO ESCRIBE EN SU BLOG DE SYLVIA PLATH

MANUEL RICO ESCRIBE EN SU BLOG DE SYLVIA PLATH

[El poeta y narrador Manuel Rico, dueño de cuidado blog, Al margen, http://manuelrico.blogspot.com, saluda con absoluto entusiasmo la aparición de la Poesía completa de Sylvia Plath, traducida por el amigo de este blog Xoán Abeleira. Estoy esperando mi ejemplar, sé que hubo algún problema con los primeros ejemplares. Creo que es uno de esos libros imprescindibles: todo un premio para los lectores y para un editor tan sólido y laborioso y sensible como Pepo Paz.]

 

SYLVIA PLATH EN BARTLEBY

Por Manuel RICO

 

Al fin, después de esperar más de un año, he podido acariciar, oler, hojear y ojear la poesía completa de Sylvya Plath. Pepo Paz me entregó, el pasado viernes, uno de los ejemplares, todavía caliente, "robado" de los destinados a la prensa y he de confesar que tenerlo entre mis manos fue una experiencia de las que se viven pocas veces. Ni siquiera con un libro propio he tenido una sensación parecida. Como si intuyera que en ese grueso volumen de Bartleby Poesía, editado con meticulosidad y pasión, se concentrara una parte esencial de la más honda poesía que ha dado el siglo XX. Sí, es la edición de los Collected Poems que realizo Ted Hughes. Traducida, prologada y anotada con exhaustividad, en un esfuerzo heróico, hasta cierto punto erótico y apasionado, por el poeta gallego Xoan Abeleira. He releído el histórico prólogo de Hughes y la nota preliminar de Abeleira una y otra vez. He releído poemas al azar, he manoseado una y otra vez el volumen... He vivido, en definitiva una experiencia extraña, como si, en mi condición de director de la colección, cobrara, de pronto, conciencia de estar ante un acontecimiento irrepetible. Una celebración, con mayúscula (como las celebraciones mágicas de Claudio Rodríguez) de la poesía.

Pensé en el placer personal que el hecho me producía (un placer siempre inexplicable, como casi todo lo que tiene relación con el arte), sin duda, pero también pensé en que el volumen de más de 600 páginas, abordado por una pequeña editorial que acaba de cumplir sus primeros 10 años de vida, es la muestra viva de que la tenacidad, la confianza plena en el poder de la buena poesía y de la buena literatura (frente a tantos conseguidores de subvenciones oficiales atrincherados detrás de sellos editoriales que fueron innovadores y prestigiosos y arriesgados un día lejano) a veces se abre camino en un mar de hostilidades, ya sean visibles y abiertas, ya lo sean ocultas y sinuosas. ¡Bien por Bartleby!, me dije casi sin ser consciente de que desde los primeros pasos de la editorial, desde una sobremesa de otoño (quizá no fuera otoño, tengo dudas) en la que Pepo Paz y yo pudimos recrearnos en el diseño raro, rupturista, casi näif (recuerdo el escepticismo ante el diseño de algunos poetas mayores que luego editarían en Bartleby), que nos había preparado Sandra Zabala.

Bien por Bartleby, que ha editado la poesía completa de la Plath, que ha editado la mejor traducción de la poesía de Carver de la mano de Jaime Priede (a años luz, por cierto de algún precedente conocido en editorial poética de renombre), que ha rescatado, a la luz de la sensibilidad de los jóvenes poetas del siglo XXI, obras maestras de nuestros poetas consagrados en el siglo XX (Bonald, Grande, Jiménez, González, Gamoneda....); bien por Bartleby porque ha arriesgado descubriendo nuevos nombres de nuestra lírica, editándolos (aunque hubiera, después, cazadores al acecho del descubrimiento ajeno): Julieta Valero, Marcos Canteli, Isabel Pérez Montalbán, David González. Bien por Bartleby que gritó, en libro, contra la barbarie del 11-M. Bien por Bartleby por su generosidad con las víctimas de algunos exquisitos reacios a editar a poetas de edad por ser "sociales". Bien por Bartleby que descubrió y entregó a nuestra exigua comunidad poética joyas como los libros de C. K. Williams, de Billy Collins, de Anne Michaels, de Sharon Olds, de Tess Gallagher... (de la nueva colección de narrativa ya hablaré en otro momento).

Y bien por Bartleby porque todo eso lo ha hecho (lo hemos hecho) a "puro huevo": sin un premio que llevarse a la boca (y a mucha honra); sin una red de críticos prestos a abrir, de inmediato, las páginas del suplemento de turno a la novedad del mes; siendo exigente con las traducciones, con los libros a editar, buscando la innovación en sus colecciones o series, sabiendo que no hay poesía joven posible si se arrumba la memoria poética de los mayores. Y sobre todo, con un principio que es el principio madre de todos los principios: amor a la poesía, amor insobornable a la literatura. Y respeto al pluralismo realmente existente frente a la lógica del amiguismo y la tendencia (de un lado y de otro) a la que tan propenso es nuestro mundo poético. Un pluralismo sustentado en una base esencial: la poesía de calidad, el afán innovador no gratuito, la conexión del poema con las grandes incertidumbres del presente. Sylvia Plath y su poesía completa, con el sello Bartleby Editores bien visible en una hermosísima poetada, es el mejor regalo de cumpleaños para la década de vida de tan apasionante proyecto. Un regalo para la editorial y para su menguadísima "plantilla". Pero, sobre todo, un regalo de dimensiones inabarcables, para los lectores de poesía, de literatura de la buena, de España y de Hispanoamérica. Nada más y nada menos. Estoy seguro de que nunca Bartleby el escribiente, el inmortal personaje de Melville, aplicaría a esta iniciativa (como a tantas otras de la editorial) su legendario lema "preferiría no hacerlo". Más bien diría todo lo contrario.

*Sylvia Plath en pleno campo con su máquina de escribir. Me encanta esta difusa fotografía.

ALEJANDRO CORTÉS, EN EL DIGITAL WATER PAVILION

ALEJANDRO CORTÉS, EN EL DIGITAL WATER PAVILION

[Alejandro Cortés Calahorra, pintor, ilustrador y fotógrafo, ha disfrutado de distintas becas en varios lugar de España y del extranjero. Después de la experiencia, regresa a Zaragoza y ofrece una selección de sus proyectos. Colaboró en la exposición del Real Zaragoza con una colección de espejos pintados. He aquí la nota de prensa que ha redactado Jorge Barbó Lorente y que el propio Alejandro me reenvía.]

 

El Digital Water Pavilion reabre sus puertas

 

El Digital Water Pavilion albergará del 7 al 12 de octubre una variada programación cultural en la que se darán cita arte, cine, música y videojuegos.

 

Desde el martes y hasta el próximo domingo, con motivo de las Fiestas del Pilar, el DWP, situado en la Avenida de Francia frente al Pabellón Puente, ofrecerá diferentes actividades culturales con la tecnología y el apoyo a los artistas jóvenes emergentes como telón de fondo.

 

La primera cita la protagonizará el martes a las ocho de la tarde Alejandro Cortés Calahorra, joven ilustrador y fotógrafo zaragozano autor del libro La Charrada, que traerá al DWP una retrospectiva de su obra en soporte digital. A él le sucederá un ciclo de cortometrajes el miércoles y música en acústico y en directo a partir del jueves de la mano de grupos de referencia del panorama musical zaragozano.

 

Además, durante estos días, en el DWP se habilitará una Zona de Videojuegos en la que tendrán lugar pequeños torneos.

 

Más información:

http://digitalwaterpavilion.com/blog/

 

"EL HOMBRE DESPAREJO" DE ANTONIO SERRANO CUETO

"EL HOMBRE DESPAREJO" DE ANTONIO SERRANO CUETO

[El baile de los silenos (http://antonioserranocueto.blogspot.com) es el blog del escritor gaditano Antonio Serrano Cueto, a quien aún no tengo el gusto de conocer. He llegado a su blog casi por casualidad y ha sido una deliciosa sorpresa. Veo que no solo es entusiasta estudioso de la literatura y sus márgenes, sino que es latinista, poeta y narrador. Copio aquí este texto, del género de minificción, que es una auténtica joyita de la literatura fantástica: “El hombre desparejo”.]

 

Hora punta en los andenes del metro. Un hombre corre precedido por su sombra, que camufla sus perfiles humanos entre el gentío atropellado. El hombre ignora que ha salido de casa desparejo. Llega al trabajo y saluda, pero su saludo suena geminado, porque ya saludó antes su sombra. Es mediodía. El hombre se dispone a almorzar donde suele. En la mesa quedan restos del almuerzo reciente de su sombra. Cumplida la jornada, atardecida la hora, el hombre vuelve a casa. Por su habitación camina descalzada su sombra. A pesar del cansancio, inicia en la cama el ritual del deseo con el cuerpo de la amada, pero ella duerme ya gozosamente satisfecha.

*La foto es de Weegee.

 

Antonio Serrano Cueto

 

ENRIQUE VILA-MATAS Y LOS BLOGS

ENRIQUE VILA-MATAS Y LOS BLOGS

En su página web, Enrique Vila-Matas recoge esta declaración de 2007 sobre los  blogs.

 

“Ahora parece que sea anómalo que me rodee por Internet y lea blogs. Pero yo creo que, conociéndome, es algo normal que suceda. Que a los solemnes escritores españoles famosos se les caigan los anillos por leer blogs no significa que yo no lo haga, no significa que no pueda bajar a la arena de internet y perder anillos que, a fin de cuentas, recupero pronto. Leo blogs literarios como leo periódicos y libros. No le cierro puertas a ninguna lectura ni información. Y sí, me divierte y me instruye y me interesa ver qué se dice y qué se mueve en ciertos blogs que considero honestos e interesantes, y no conducidos por el tontolaba de turno”.

*La ilustración de es de Edward Hopper. Una maravilla.

WILLIAM FAULKNER: GRANJERO Y PREMIO NOBEL

WILLIAM FAULKNER: GRANJERO Y PREMIO NOBEL

El escritor del siglo

 

Mario Vargas Llosa dijo que William Faulkner fue el primer escritor que tuvo que leer con un lápiz, anotándolo todo: las interminables frases, que en algún caso podrían alargarse hasta las diez líneas, los personajes, la complejidad estructural de sus novelas, quizá el léxico. Otros han sufrido idéntica persuasión: García Márquez, cuyos primeros relatos respiran la atmósfera agobiante y tórrida aunque destilan menos talento; Juan Carlos Onetti, que reeditó a su modo en Santa María el universo cerrado y compacto, espejo del mundo, de Yoknapatawpha; el mismo Jorge Luis Borges, que tradujo muy libremente un libro pródigo en paralelismos y virtuosismo: Las palmeras salvajes. Y entre nosotros, el gran heredero de Faulkner fue Juan Benet, quien no sólo fundó Región sino que dibujó los mapas con sus caminos, montes y praderas de su condado de ficción, algo que el caballero del sur --galardonado con el Premio Nobel en 1950-- había hecho desde 1930.

         Nació en 1897, en New Albany (Mississippí), en el seno de una familia arruinada del sur. Su bisabuelo, el Viejo Coronel que le inspiró Sartoris, fue un héroe de la Guerra Civil norteamericana, abandonó el ejército y se dedicó al contrabando, para acabar con el bloqueo del norte hacia el sur; esa ocupación le hizo enriquecerse, y acabó dedicándose a los negocios del ferrocarril y de la banca, además de escribir una novela de gran éxito: La rosa blanca de Memphis. Con cinco años, William se trasladará con su familia a Oxford, donde ocurrirá la mayor parte de sus ficciones. Nada hay demasiado reseñable de su infancia: fue un mal estudiante, un mediocre jugador de fútbol americano, y a los quince años se enamoró de la que sería su esposa, Estelle Oldham, aunque antes vio cómo se casaba con un abogado de Hawai. Trabajó en el banco, escribió mucha poesía, fue dibujante de inspiración modernista, quiso ser piloto de aviación en la I Guerra Mundial pero el ejército estadounidense lo rechazó por bajito (medía 1.65), lo aceptaron en Canadá y navegó por los aires sin llegar a entrar en combate, que era su gran ilusión.

         Faulkner fue siempre un gran mentiroso: al cabo de un tiempo reapareció por Oxford con una leve cojera y dijo que había sido abatido en Francia; ora se fingía dandy impoluto, lo cual le valió el título de El Conde; ora salía a las calles completamente descalzo como si fuese un mendigo; ora deambulaba por aquí y por allá con un ademán cansino de amante despechado. Realizó mil ocupaciones: fue despedido como jefe de boy scouts por su afición al alcohol, trabajó en la librería neoyorkina de la mujer de su gran maestro Sherwood Anderson, estuvo empleado en correos, donde lo acusaron de parlanchín y de curioso: abría los sobres de revistas literarias y las leía con lo cual se producía un considerable retraso en su envío. Incluso solía presumir de que había sido administrador de un burdel en Memphis; decía que el lugar ideal para el escritor es un burdel, por la mañana hay la tranquilidad necesaria, y por la noche el ajetreo de gentes cuya vida podría llenar muchas novelas y alimentar la imaginación del escritor. Faulkner era altivo y a la vez tímido, leía El Quijote una vez cada año, le apasionaba la Biblia (en el fondo, su obra aspira a ser una Biblia de las relaciones humanas) y tenía un gran sentido del humor. Cuando Kennedy le cursó una invitación para que visitase la Casa Blanca, le contestó: "Esa casa está demasiado lejos para comer con personas que no conozco".

         Dominaba muy bien su oficio. "Un escritor nunca logra realizar su sueño de perfección", dijo una vez. Y otra, tras recordar que él era un autor permanentemente inspirado, matizó que la función del escritor consiste en "Crear a partir del espíritu humano algo que anteriormente no existía".

         Su primera novela fue La paga de los soldados (1926). Pasó inadvertida, igual que la siguiente, Mosquitos. Pero su gran periodo de fecundidad se produjo entre 1929 y 1939. Aparecerán todos sus libros capitales: El ruido y la furia (1929), quizá su mejor creación, narrada en primera personal por el joven Benjy, un retrasado mental. Mientras agonizo (1930) es otra narración que destila virtuosismo, tensión, sentido telúrico y fatalidad, está narrada desde un montón de puntos de vistas y desde la órbita de distintos personajes. La anécdota que rodea este texto es sumamente curiosa: Faulkner escribió este libro en un instante en que trabajaba de carbonero en la Universidad de Mississipí; lo hizo durante la noche sobre el reverso de la carretilla con que transportaba el carbón. Con Santuario (1931) ensanchó un cuento antiguo y consumó su texto más escandaloso, próximo --según algunos críticos-- al sensacionalismo macabro. Narra la historia de un joven gángster que, en apariencia, era todo virilidad, al que había conocido una noche de parranda. Popeye, impotente en realidad, presumía de violar mujeres con toda suerte de artilugios: en la novela humilla a la protagonista con una mazorca de maíz. Hay otros títulos como Luz de agosto, Sartoris (reescrita luego en Banderas sobre el polvo), ¡Absalom, Absalom! o la espectacular trilogía de la familia Snopes, El villorrio, La ciudad y La mansión, publicada por Alfaguara, que también rescató, entre otros títulos, La escapada, una nueva traducción de Los rateros, y una selección de su poesía, a cargo de Javier Marías. Falleció en 1962.

         A Faulkner le interesaba el hombre: con su furia, con su desesperación, con su sacrifio, con sus crímenes, con su desamparo. Todos los hombres y mujeres: las ancianas, las jóvenes fogosas, las ancianas llenas de vida y de sabiduría, los negros, los campesinos (su frase favorita era: "Sólo soy un granjero"), los niños. Y a todos ellos los ha metido en un ciclo narrativo sin parangón: duro y terrible, lírico, violento y dulce, envolvente y abrumador. El fresco incontenible de la vida visto, en el profundo sur, por el que acaso sea el novelista del siglo.

[He rescatado este artículo sobre William Faulkner porque acabo de encontrar esta foto de la máquina Underwood que usaba el escritor. La máquina fue localizada en Oxford Mississippi.]