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Antón Castro

PEPE OTAL: TITIRITERO Y SOÑADOR AMBULANTE

PEPE OTAL: TITIRITERO Y SOÑADOR AMBULANTE

Para Helena Millán, titiritera

Pepe Otal (Albacete, 1946-Cerdeña, 2007) fue un hombre imprescindible en el mundo del teatro. Adolfo Ayuso lo definió así: “El educado, el liberto, el elegante, el amante irredento. El dueño de la cueva de las marionetas”, y además emparentaba su oficio con el de los alquimistas: él, con hilos, con trapos y la voz, transformaba cualquier dependencia en un hontanar de fábulas, en un reino secreto de sueños y de historias. Pepe Otal tenía numerosos vínculos con Aragón: su padre era de Jaca; él nació en Albacete, pero hizo aquí Ingeniería Técnica, y se sintió llamado por el dibujo técnico. Y también por el boxeo: realizó alguna tentativa como aficionado en la categoría de pesos plumas. En un viaje a Alemania, se quedó deslumbrado con los logros de la Bauhaus. Más tarde, hacia 1972, se matriculó en la Escuela de Teatro y tuvo como profesores, entre otros, a Albert Boadella y a Pepe Sanchís Sinisterra, y a alguien aún más determinante para él: el maestro del teatro de hilos Harry V. Tozer. El influjo de él fue tan evidente, que poco después fundó el Grupo Taller de Marionetas con un objetivo: quería recuperar las compañías ambulantes que iban de plaza en plaza, de pueblo en pueblo, para seducir al público con montajes clásicos –Pinocho, El Tenorio, El Apocalipsis de San Juan, Don Giovanni de Mozart, incluso La Divina Comedia, tras cuya representación falleció en Cerdeña- o más transgresores, en la línea del cómic, como Makoki Chow. Con el paso de los años, convertido ya en un personaje fundamental del teatro de títeres en Europa, Otal recuperó sus vínculos con Aragón: a lo largo de los últimos siete años de su vida inició una intensa colaboración con la compañía Títeres de la Tía Helena, de Helena Millán, que también fue su compañera sentimental. El pasado viernes, exactamente un año después de su inesperada despedida, se reabría su taller de Barcelona. Los muñecos despertaron de su largo sueño y ahora se disponen, de nuevo, a recorrer el polvo de los caminos. En algún lugar los esperará el espectro de Pepe Otal fumando en pipa.

*Pepe Otal con uno de sus colaboradores y sus muñecos. Este artículo, con leves variaciones, apareció el domingo en Heraldo.

 

JULES RENARD: VIAJE POR SU EXCEPCIONAL DIARIO

JULES RENARD: VIAJE POR SU EXCEPCIONAL DIARIO

 

No sé por qué apenas había leído a Jules Renard. Había oído distintos comentarios elogiosos por aquí y por allá de su Diario. Hace unos días, en Madrid y en Zaragoza, compré varios libros suyos. Y estoy leyendo con especial devoción, entro y salgo como se entra en la piscina, su Diario 1887-1910, que publica DeBolsillo en una edición de Joseph Massot, un periodista que sigo en La Vanguardia (es hermano de Paula de Parma, es cuñado de Enrique Vila-Matas. Me gusta mucho su serie de los lunes “Vidas contadas”, ya lo he contado aquí) y de Ignacio Vidal-Folch, del cual también he leído algunos libros, y es aquí responsable de la traducción. Jules Renard es, según Jean-Paul Sastre, “el creador de la literatura del silencio”, pero es sobre todo alguien que conoce muy bien el alma de los hombres, sus vanidades y sus defectos, su grandeza y sus caídas, y además tampoco tiene una visión demasiado complaciente de sí mismo. Nació en 1864 y murió en 1910. Publicó dos clásicos de la literatura francesa, Pelo de zanahoria (1894. Hay una edición de ahora mismo en DeBolsillo y otra, maravillosa, en Media Vaca) e Historias naturales (hay edición en DeBolsillo). Se retiró al campo y redactó el Diario que lo ha hecho inmortal.

Este Diario está lleno de frases para citar –Enrique Vila-Matas elogia en su Dietario voluble (Anagrama, 2008) la presencia de citas en los libros, igual que hace también Fernando Savater-, de adivinaciones, de intuiciones y de lucidez, que en ocasiones es desapego, sentido crítico, mala baba, cuando no sátira directamente, y una ternura más o menos soterrada. No siempre se puede estar de acuerdo con él, desde luego. Yo no lo estoy cuando dice: “Uno siempre se equivoca sobre sus contemporáneos. Así que no los leamos”

Es un escritor de magníficas intuiciones, de destellos, de sabiduría.

Con las mujeres, que le gustan con locura, no va de seductor. Sino más bien de fracasado o de tímido:

-“A la primera sonrisa de cualquier mujer, estaría perdido. Por suerte, soy feo. Se asustan un poco, y ninguna me escribe”.

Da consejos que parecen sensatos:

-“Entérate de que no habrás progresado realmente hasta que hayas perdido el deseo de demostrar que tienes talento”.

Algunos retratos son demoledores. Con Sara Bernhardt, que debía tener algo de insoportable, se ensaña a menudo. A Jules Renard también le gusta hacerse el antipático. Por cierto, La Divina Sara estuvo en Zaragoza:

“Saludo a Sara Bernhardt, que entorna sus ojitos de lama para fingir que no me ve. Decididamente, esta gran actriz me está resultando tan insoportable como el resto del mundo. Solo amaré a Dios si es modesto y sencillo. Ella, además, vive demasiado para pensar o sentir. Devora la vida. Es de una glotonería desagradable”.

Agrega algo más adelante, tras asistir a una función, en la que está ella, creo que como espectadora:

-“Preferiría que me condenasen a pasar el resto de mi vida leyendo versos que asistir dos o tres veces a este guiñol de esqueletos”.

Y luego dice:

“En cuanto a mí, me siento malo. Debo de tener cara de enterrador. Lo único que me apetece decir son insultos. Gustosamente abofetearía a más de un rostro, empezando por el mío”.

A vueltas con las mujeres, escribe:

-Junto a una mujer, inmediatamente siento ese placer un poco melancólico que se tiene en los puentes al mirar fluir el agua”.

Y en otro lugar, leo:

-“Esa mujer casada es tan guapa que si no tuviese amantes la despreciaríamos un poco”.

E insiste:

“-¿No le gustan las mujeres?

-Las amo a todas. Hago locuras por ellas. Me arruino en sueños”.

Y aún se retrata:

“-Soy apasionado durante unos minutos todos los días; ninguna mujer lo aprovecha”.

Y anoto otros pensamientos:

-“Para el ojo lúcido, la modestia no es más que una forma, más visible, de la vanidad”.

-“Estilo puro, como el agua es clara, a fuerza de trabajo, a fuerza de rozarse, por así decirlo, con las piedras”.

-“La patria es todos los paseos que puedas dar a pie alrededor de tu pueblo”. En otro lugar, dice esto, casi una variación: “Mi pueblo es el centro del mundo, porque el centro del mundo está en todas partes”.

-“El que más nos quiere y nos admira es también el que menos nos conoce”.

-“Los objetos de recuerdo, y hasta las fotografías, ¿para qué? Es dulce que las cosas también mueran, como los hombres”.

-“La literatura es un oficio en el que alguien que tiene talento tiene que demostrárselo continuamente a gente que no lo tiene”.

-“Habría que escribir un libro para que los jóvenes reflexivos lo leyesen de en vez en cuando, y no el libro que hace pasar un par de horas deliciosas”.

Si volviera a hacer esta nota saldría completamente diferente. Jules Renard es un pozo de sabiduría y de incitaciones. El prólogo del libro es un buen ejemplo de ello. Dice Joseph Massot: “Este libro puede leerse pues fragmentariamente, eligiendo una página al azar, o como una novela desestructurada, al estilo Renard, donde se mezclan la narración, la historia, el pensamiento, la observación de la naturaleza y del comportamiento humano”.

*Retrato de Sarah Bernhardt, captada, creo, por Felix Nadar.

ARAGÓN TELEVISIÓN EMITE "MI ÚLTIMO GUIÓN" SOBRE BUÑUEL

ARAGÓN TELEVISIÓN EMITE "MI ÚLTIMO GUIÓN" SOBRE BUÑUEL

 

Hoy martes día 29 de julio, a las 22:45 horas, coincidiendo con el 25 aniversario del fallecimiento de Luis Buñuel (Calanda, 1900-México D.F., 1983; donde finó el 29 de julio), Aragón TV estrena “El último guión. Buñuel en la memoria”, dirigido por Javier Espada y Gaizka Urresti. No se trata de la obra acabada, sino de un largo fragmento de unos 50 minutos, ya que la pieza definitiva se acercará a las dos horas y está en la fase de montaje.

 En El último guión, Juan Luis Buñuel, cineasta, escultor e hijo del director, y Jean-Claude Carrière, escritor, dramaturgo, amigo y guionista del cineasta durante 17 años, recorren los lugares que fueron importantes en la vida de Buñuel. Calanda, Zaragoza, Madrid, Toledo, París, Nueva York, Los Ángeles y México son algunas de las localizaciones desde donde ambos relatan todo lo que vivieron junto a él, o que el mismo Buñuel les contó. El documental narra historias recogidas en la autobiografía del cineasta Mi último suspiro, así como otros sucesos nunca antes contados, y de los que Juan Luis Buñuel y Jean-Claude Carrière son únicos depositarios. El libro Mi último suspiro se lo dictó Luis Buñuel a su colaborador más cercano y entrañable de los últimos años: Carrière, que ha trabajado con los directores más importantes del mundo, no solo del cine, sino del teatro, entre ellos Peter Brook, en un increíble montaje del Mabhabarata. Seguramente, Carrière y Julio Alejandro fueron los dos más importantes guionistas de Buñuel.

 

El documental El último guión. Buñuel en la memorio –que se presentó en febrero en el Festival de Cine de Berlín y del que se emitió un largo fragmento en el programa Borradores– está codirigido por el director y productor de cine y televisión Gaizka Urresti, y por el director del Centro Buñuel de Calanda, Javier Espada. Producido por IMVAL junto con Aragón TV (donde contó con la complicidad explícita de Pepe Quílez y de Jaime Fontán muy especialmente), ZDF y Mil Colores Media, de Alemania, y la Universidad de Guadalajara, México, el largometraje cuenta, además, con el apoyo del Gobierno de Aragón, el fondo latinoamericano Ibermedia, la Junta de Castilla la Mancha y el Centro Buñuel de Calanda.

  El último guión. Buñuel en la memoria. Actores: Jean-Claude Carrière y Juan Luis Buñuel. Dirección: Gaizka Urresti y Javier Espada. Emisión: Aragón Televisión, esta noche, a las 22.45.

*En la foto, el director y realizador Gaizka Urresti graba a Juan Luis Buñuel.

 

SANTIAGO GIMENO: SEIS ESCULTURAS EN SAN JUAN DE LA PEÑA

SANTIAGO GIMENO: SEIS ESCULTURAS EN SAN JUAN DE LA PEÑA

 

El viceconsejero de Turismo del Gobierno de Aragón, Javier Callizo, inaugura la exposición de esculturas de Santiago Gimeno (Nonaspe, Zaragoza, 1952) que podrá contemplarse hasta el mes de octubre en los espacios exteriores del Monasterio Nuevo de San Juan de la Peña. El acto contará con la presencia del artista, que ha llevado al recinto seis esculturas en gran formato realizadas en hierro y acero. Dolores Durán, y su equipo de Producciones Capitel, son los encargados de llevar adelante este proyecto. Santiago Gimeno ha expuesto el trabajo de los cuatro últimos años en la CAI-Luzán: una meditación sobre el agua, la deforestación, el desierto, los ríos, el diálogo paisaje rural-paisaje urbano, etc., que agrupó bajo el título genérico de Territorios transformados. Aquí vemos una instantánea de esa muestra, realizada por Fernando Alvira Banzo. Después de la inauguración, Santiago, que es un gran viajero en moto Harley Davidson y un paseante tranquilo por su retiro de El Burgo de Osma, partirá a China.

Esta exposición complementa la oferta cultural del Monasterio Nuevo de San Juan de la Peña para este verano, ya que el claustro acoge también hasta el mes de octubre una muestra compuesta por 32 obras en gran formato de tintas sobre papel del pintor zaragozano José Manuel Broto, Premio Nacional de las Artes y Premio Aragón-Goya.

Esculturas de Santiago Gimeno. Monasterio de San Juan de la Peña. Inauguración, hoy, a las 12 de la mañana. Intervienen: Javier Callizo, Santiago Gimeno y Dolores Durán.

 

EL SUEÑO DEL ARTE PÚBLICO: EL PASEO Y LAS RANAS*

EL SUEÑO DEL ARTE PÚBLICO: EL PASEO Y LAS RANAS*

La rana es un animal de continuos prodigios. Está asociado, en algunas culturas, a la lujuria, a la buena suerte, al embarazo y, por extensión, a la fecundidad y a la creación de vida. La rana puede ser el cuerpo fugaz de un príncipe. La rana es el anfibio de incendiados ojos de terciopelo que llega tras la lluvia. Cuando cae la noche, y la luna rasga el celaje tenebroso, se oye su canto espasmódico, casi espeso, y no sólo eso: a veces, en el blanco y puro círculo lunar se ve una rana. La rana es un animal que observa, un anfibio al acecho que se estremece con el temblor del agua, con el soplo de la brisa, con los latidos de su propio corazón. Es un animal en apariencia frágil y, sin embargo, rico en enigmas; desde Mesopotamia y Egipto hasta las culturas precolombinas “es un heraldo de fertilidad”. En Aragón se ha dicho que un hombre obstinado, que desobedece las leyes de Dios o los fundamentos de la buena educación, puede transformarse en rana.

Las ranas eligen lugares tranquilos para desarrollarse. Tras el aguacero, en los humedales, en las charcas o entre los juncos de la orilla, resultan como una aparición. Ese lienzo de fuegos fatuos de su piel es una apología del color. Quizá por ello, en sus montañas de Sallent de Gállego, a Miguel Ángel Arrudi y a Fernando Bayo, que va y viene entre los canales de riego de Garrapinillos, se les ocurrió un inmediato juego de palabras y una propuesta tan sensata como ingeniosa: Ranillas es un topónimo que sugiere tierra y agua, y es un espacio ideal de ranas. Pudo haber sido un edén de los anfibios hasta anteayer, ahí, entre los sotobosques y esa ribera que descubre el vértigo y la lentitud del Ebro. ¿Y qué mejor, entonces, se dijeron, que devolverle a las ranas al menos simbólicamente ese hábitat, que será escaparate del mundo y nuevo solaz de la ciudad, industria de la invención y del tiempo, memoria del agua? Así surgió la idea crear un paraíso, un escenario, un ágora habitable para la gentes y para unas ranas de cobre, más o menos oxidadas, más o menos doradas, idénticas todas, graciosas, con los ojos saltones de metal. Mires desde donde las mires, ellas siempre te ven. Como la Gioconda. A lo largo de casi un kilómetro del paseo, el escultor y el arquitecto han derramado cerca de un millar de ranas. Las han situado en el muro que acomoda y aplaca el cauce de la corriente y previene las crecidas, las han instalado en ese amago de manantiales que crecen entre las rocas y en los jardines con vistas.

         El paseante llega a cualquier hora, y las percibe, las observa. Constata que están ahí como animales centenarios o como la invención de dos creadores de arte público. Unas en lo alto del muro, en reposo, adormecidas o expectantes ante la corriente que pasa. ¿Habrá hoy pájaros, se preguntarán, desciende de las montañas un follaje inesperado o una piragua? ¿Quién será esa muchacha esbelta que cruza la pasarela mientras los dedos del viento le levantan la falda? ¿Quién te espera y dónde, zagala, querrías decírnoslo? ¿No serán un espejismo del alba esos mozalbetes que persiguen un balón, negrísimos y felices, en el campo de fútbol de enfrente? ¿Por qué corre aquel perro de aguas, tan azafranado? Otras escalan la pared, sin dejar de asomarse al Ebro. Otras exhiben su brillo tenso encima de las peñas y juegan con el agua y las texturas de la húmeda sombra. Ahí están como quien da la bienvenida al río, como nadadoras que aguardan la mejor ola, como animales de compañía. Pasan en la orilla todas las horas del día. ¿Quién podría contar mejor qué se dicen los enamorados, de qué hablan los ancianos mientras avanzan, cuál es la última quimera de los niños? ¿A quién se dirige la voz del cierzo, a quién arrastra en volandas entre los árboles del parque, a qué pájaro busca en el aire nuevo? Ahí están y se hacen visibles, como los nuevos inquilinos del paisaje, como una presencia humanizada, mudas de estupor, perplejas tras absorber tanta belleza y la libertad indecible de la gente que pasa.

         Me pregunto qué dirán cuando cae la noche y se quedan a solas. ¿Se moverán entonces de sus puestos de centinela? ¿Es posible que, por unas horas, cierren los ojos? ¿Será ese instante el mejor de sus sueños? En el cielo iluminado, se alzan como farallones las torres de La Seo, de San Pablo y de San Juan de los Panetes, las agujas del Pilar y la colmena imprecisa de los tejados. Muy cerca, brilla el edificio de la CREA, con sus mármoles, sus columnas y estructuras casi imposibles. En un extremo, los batracios contemplan el puente de la Almozara. Y más allá, después de la pasarela, se adivina la nueva ciudad: esa Zaragoza que se alza y se despereza ante el futuro con un apéndice de modernidad. Están ahí, en pleno arrebato, como figurantes asombrados o rapsodas que recitan una y otra vez la eterna estrofa del agua.      

         Me ha acercado varias veces a sus dominios. Primero, en un mediodía vigoroso de sol. La luz era tan intensa y dura que parecía herirlas. Sin embargo, una algazara y una alegría unánimes se extendían por todas partes, desde el verdor de la pradera y los bancos hasta el muro. Los ciudadanos hacían suyo el espacio y algunos, con más calma, acariciaban los lomos de las ranas, de las ranillas, o se sentaban a mirarlas. Alguien dijo: “Parecen de verdad”. Y un niño añadió: “Son de verdad”. Volví a acercarme al atardecer de un martes melancólico: el cielo empardecía, se tornaba rojo y fuego, se volvía tenebroso, como si llevara una tormenta interminable en su interior. La estampa era inolvidable. Los caminantes y los atletas miraban el río embravecido, y siempre se encontraban con una rana corajinosa a punto de zambullirse. Las propias ranas, bajo esa bóveda tan tupida, formaban no solo un bestiario apacible sino una auténtica ciudad de ranas diseminadas. Regresé a verlas ya de noche, después de la madrugada, cuando Zaragoza se queda huérfana de ruidos y parece toda ella, ensimismada y luminosa, como una constelación informe. Tuve la sensación de que ése era un lugar que Zaragoza ganaba para sí misma. Y pensé entonces en algo casi mágico: las ranas, en distintas mitologías, también son emblema de resurrección.

 

*Este texto figura en el libro-CD, Ranillas (Anento) de Arrudiart & Bayo, que incluye un vídeo de 12.20 que ha realizado Jesús Floría. Incopora textos de los dos autores, el artista Miguel Ángel Arrudi y el arquitecto Fernando Bayo, y de Marisa Cancela, Salvador Dastis, Mariela García Vives, Susana García García, María Luisa Grau Tello y Antonio Latorre. La fotografía es de José de Dios. Y la coordinación del proyecto ha corrido a cargo de María Luis Grau Tello. [Más información en www.fernandobayo.blogspot.com y en www.arrudiart.com]

ALLISON STOKE / Y 2

ALLISON STOKE / Y 2

Me escribe Ángel Valero, secretario de ayuntamiento y viejo/joven amigo desde hace más de una década, la siguiente nota, sobre la saltadora de pértiga Allison Stokke, nacida en 1989:

 

[Hola Antón. Seguramente todos estamos de acuerdo con tus comentarios, pero hay mucha gente que opina que la saltadora de pértiga más bella de la historia es Allison Stokke. Esta chica no ha hecho todavía nada destacable en la disciplina, pero tiene innumerables fans en la red. Busca en google y verás por qué. Un abrazo.]

ALLISON STOKE: BELLEZAS DEL DEPORTE SIN TÍTULO

ALLISON STOKE: BELLEZAS DEL DEPORTE SIN TÍTULO

 

NOTA DE “EL PAÍS” SOBRE LA PERTIGUISTA ALLISON STOKE

 

Un día después de que el diario The Washington Post revelase el pequeño calvario por el que pasa una estadounidense de 18 años, Allison Stokke, que se ha hecho famosa simplemente por su belleza, esa información parece haber multiplicado el efecto que Stokke intenta evitar: la fama. Y es que fueron decenas de medios de comunicación los que se hicieron eco de las palabras de la joven: "Puede que todo esto no sea ilegal, pero resulta humillante".

En apenas unas horas su nombre se convirtió en uno de los 10 términos más buscados en Google (a la hora de elaborar esta información ocupaba el sexto puesto), y pese a que allisonstokke.com, una de las páginas más visitadas sobre la joven, cuyos autores se autoproclamaban miembros del Club de Fans no-oficial de la saltadora de pértiga, ha dejado de prestar servicio ("perdón por haber contribuido a tu fama no buscada", decían hoy), lo cierto es que la Red se ha llenado de referencias a ella.

Fotos, videos de sus competiciones, y su nombre por todas partes. Ese es el rastro que ha dejado tras de sí en 24 horas un fenómeno que, si tenía cierta importancia residual en la blogosfera estadounidense, ha provocado que los admiradores (de la clase que sean) de Allison no dejen de aumentar. Y todo, gracias precisamente al diario que denunciaba la situación de desamparo por la que pasaba.

 

BIOGRAFÍA DE WIKIPEDIA

Allison Stokke es una atleta estadounidense de 18 años, que se convirtió en un fenómeno del Internet cuándo su imagen apareció en un blog, recibiendo entonces mucha atención debido a sus atributos físicos.

En mayo de 2007, Matt Ufford, un blogger del sitio Web WithLeather.com, puso un imagen de Stokke en su blog. Poco después, un video de Stokke fue puesto en YouTube.[3] Después, Stokke recibió miles de mensajes por correo electrónico y por MySpace de sus admiradores.

Stokke no tuvo una reacción positiva a su fama. Dijo: "Puede que todo esto no sea ilegal, pero resulta humillante".

Stokke vive con su familia en Newport Beach, California.

Su caso ha sido muy controvertido en los medios, llegando incluso a aparecer en publicaciones en España, Alemania, Australia y otros países. El 31 de mayo de 2007 Stokke hizo una entrevista con la canal de television CBS.

*Querido Ángel: Nunca había oído hablar de esta señorita. Bien se ve que no estoy en el mundo. Gracias por tu amable corrección. ¿No sabrás también cuál es su mejor marca en pértiga? Un abrazo.

LAS OLIMPIADAS / 5. YELENA ISINBAYEVA

LAS OLIMPIADAS / 5. YELENA ISINBAYEVA

Quizá sea un poco pronto traer a esta serie a Yelena Isinbayeva (3.06.1982), la gran campeona de salto de pértiga nacida en Volvogrado, Rusia. Desde 2004, no ha perdido una competición importante y es el equivalente, sin rivales y con idéntica ambición, a Serguei Bubka. Isinbayeva es una atleta prodigiosa: leve y fuerte a la vez, elástica y poderosa. Posee una técnica prodigiosa y un deseo de vencer constante: ha batido el récord del antiguo salto de garrocha una veintena de veces. Ha sido campeona de Europa, dos veces campeona del mundo, en 2005 y 2007, al aire libre, tres veces campeona del mundo bajo techo, y campeona olímpica en Atenas en 2004. Se pasa la vida mejorando sus propios récords, una vez que ha fulminado a casi todas sus rivales, entre ellas su compatriota y enemiga feroz Svetlana Feofanova, que fue campeona del mundo en 2003, subcampeona olímpica en Atenas y récord del mundo bajo techo con 4.80. Hace pocos días, en la Golden League de Roma, Isinbayeva voló más alto que nunca: rebasó los 5.03 con un salto limpio y bellísimo, tejido con gracia, elegancia y potencia.

 

Además, probablemente sea la saltadora de pértiga más bella de la historia. En las Olimpiadas de Pekín, salvo que se pase de lista, algo que también le ocurría a Serguei Bubka, es la favorita, la gran favorita, la favorita prácticamente invencible.

Copio aquí, de nuevo, un poema de Nacho Tajahuerce, que se titula “Saltador de pértiga”, que viene muy bien para Yelena Isinbayeva.

 

SALTADOR DE PÉRTIGA*

Nadie me pregunta qué es lo que pasa por
mi cabeza
desde que sujeto la pértiga
con las manos escuchando los ánimos del público
hasta que la apoyo en el cemento y
tomo impulso
para volar por los aires y
acercarme a Dios. 

Nadie se lo pregunta,
tan solo esperan que supere
el listón. 

*De Manual de oficios (Aqua, 2008) de Nacho Tajahuerce (Zaragoza, 1980). II Accésit del Premio de Poesía Delegación de Gobierno de Aragón.