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Antón Castro

EL NADADOR DE COLORES, por GEMMA PELLICER

EL NADADOR DE COLORES, por GEMMA PELLICER

[John Cheever tituló uno de sus memorables relatos: El nadador., la historia de un hombre que va de piscina en piscina, narración que fue llevada al cine con Burt Lancaster como protagonista. Gemma Pellicer escribe casi todos los días un relato breve, un microcuento. Y uno de ellos, tan cortazariano, tan axolotl (aquel extraordinario relato que aparecía en Final del juego), es la historia de un nadador que se convierte en pez o de u paz que se convierte en nadador.]

EL NADADOR DE COLORES

"Se recorría piscinas enteras a nado, sumergido varios minutos seguidos sin respirar ", afirmaron unos; "lo hacía cada día del año y sin esfuerzo aparente", adujeron otros. "Y de pronto, sin más, ocurrió". En eso coincidieron todos; sorprendentemente, a nadie le había extrañado lo más mínimo.

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En la piscina ninguno de los asiduos supo dar cuenta de cómo ni de cuándo ni, mucho menos, de por qué aquel sujeto se había metamorfoseado en un pececillo de colores. El lugar lo frecuentaban jubilados un poco hoscos, niños con alguna deficiencia física en su hora de entrenamiento, y ciertas octogenarias dicharacheras. Todos sin excepción dijeron que no podía haber sido de otro modo.

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La cosa, por lo visto, venía de lejos: el chico nadaba a diario 180 piscinas. Al principio eran sólo 40, pero le bastó un par de años de práctica disciplinada para alcanzar las 100 piscinas de un tirón, sin descansar siquiera un momento, ni tener que ajustarse el gorro ni las gafas. La gente creía que las hacía buceando. Era una verdadera máquina. .

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Su familia tampoco se extrañó lo más mínimo cuando se le comunicó el suceso. ¿Cómo iban a alarmarse, si en casa todos sabían que, de mayor, el niño quería ser pececillo de colores? No un nadador profesional, no. Había oído bien: "pe-ce-ci-llo-de-co-lo-res". Su vocación se remontaba, de hecho, a sus sueños infantiles más lejanos. Quería apearse de la humanidad. Dejar de ser hombre cuanto antes. Dado que los médicos no tenían soluciones para su caso, que insistían en tachar de clínico, tuvo que tomar la decisión él solo, y ponerse a ello enseguida.

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Si bien, al principio, nadaba sólo para evadirse, con los años aquello devino en vocación. El chico nadaba y nadaba horas enteras, mañanas y tardes sin descanso, sin detenerse. Ya por entonces tenía algo de pez. Incluso hubo un día en que tuvieron que advertirle de que llevaba toda la jornada nadando sin parar, y que tanto exceso no podía traer nada bueno. Al final, para no levantar sospechas, nadaba por la mañana en una piscina, por la tarde en otra y durante el corto horario nocturno en una tercera. Curiosamente parecía alimentarse de su pasión. Por las noches, como era de prever, soñaba que seguía nadando. Y así, un año, y otro, y otro más. Y el chico iba creciendo.

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Su madre insistió en afirmar que aquello sucedía desde siempre, desde que el niño era niño. Por eso no les había sorprendido en absoluto. En realidad, hasta ayer mismo parecía hallarse feliz dentro de la pecera de reducidas dimensiones, situada en el tercer estante del armario, en el cuarto de su hermana. Ahora, su única inquietud procede de las pesadillas que le asolan de vez en cuando: sueña con la posibilidad de volver a despertarse, cualquier día, bajo la horripilante apariencia de un ser humano. Ya no nada como antes.

 

*Este maravilloso cuadro de Francisco Marín Bagüés se titula "Los placeres del Ebro" y lo realizó entre el entusiasmo de la II República y la crudeza de la Guerra Civi.l, entre 1934 y 1938. Tiene algo de "adiós a todo eso". Es una obra magnífica.

HISTORIA DE UNA MAESTRA*

HISTORIA DE UNA MAESTRA*

 

BEATRIZ ORIETA

                               Maestra nacional

                                 (1919-1945)

 

Los niños corren y saltan a la comba.

Beatriz Orieta pasea junto a Dante

sorteando los pupitres

[en medio del camino de la vida...]

Tiene litros de frío mojándole la espalda.

   Apenas pueden nada contra él

los míseros tizones del brasero oxidado.

 

Entran al aula los gritos infantiles,

   huelen a tos y a hambre.

Algunas veces,

Beatriz Orieta casi no contiene

las ganas de llorar

y mira las caritas sucias afanándose

   en recordar las tildes de las palabras llanas.

 

Prosigue Dante todo el día musitando

en el oído de Beatriz Orieta

[...amor que mueve el sol y las estrellas].

 

 

                  Ella siente de veras

que otro mundo la mira

al lado de este mundo gris y parco.

 

   Contra el lejano sol

del lejano crepúsculo

dos amantes se miran a los ojos.

Beatriz Orieta está

       apoyada en su hombro.

Los álamos susurran las palabras de Dante.

          Los amantes son túneles de luz

          a través de la niebla.

Los besos puros son las amapolas

de un cuadro de Van Gogh.

 

Pasa el invierno lento como pasa un poema.

 

 

Pasan el frío andrajoso, la fiebre y el esputo

y toman posesión del blanco cuerpo

igual que las hormigas invadiendo

esas migas de pan abandonadas.

 

Sesenta años después, entre las ruinas verdes

leo un descanse en paz envejecido

                  sobre la tumba de Beatriz Orieta.

 

El silencio es de mármol.

El silencio

      es la respuesta de todas las preguntas.

 

Unos metros más lejos, hace sólo dos años

yace también el hombre

que, apoyado en el hombro de Beatriz Orieta,

dibujó un corazón sobre un tiempo de hiel.

 

¿Qué más puedo decir?

Que la vida separa a los amantes

ya lo dijo Prévert.

   Pero a veces la muerte

   vuelve a acercar los labios

               de los que un día se amaron.

 

 

*Este poema pertenece al libro "Los ojos de la niebla" de Raquel Lanseros. Retrato de maestra con sus alumnas durante la II República.

 

 

 

 

 

 

AMARAL: ENTREVISTA DE HOY DE EFE / TERRA

AMARAL: ENTREVISTA DE HOY DE EFE / TERRA

Gato Negro. Dragón rojo, el disco más innovador de Amaral

Tras casi dos millones de copias vendidas entre sus cuatro anteriores discos, Amaral firma un quinto trabajo cargado de novedades y titulado ’Gato Negro. Dragón rojo’, o lo que es lo mismo, ’un álbum doble, evocador, que plantea dualidades, ideas complementarias e incluso polos opuestos’.

EFE / Terra

Así lo explicaba ayer a EFE Eva Amaral, la personal voz del dúo zaragozano, a la que acompaña a la guitarra Juan Aguirre. Entre los dos han compuesto todo el material y ambos coinciden en la idea de que está hecho con tiempo y mimo, con muchas ganas de seguir jugando y con la clara intención de no repetir fórmulas, aunque continúe el sello Amaral en algunas melodías como ’Kamikaze’, su primer single.

En este sentido, hay cinco grandes novedades o ’primeras veces’. Es la primera vez, por ejemplo, que publican un disco doble (a la venta a partir de mañana), en el que se incluyen 19 temas que van del rock al pop, con toques reggaes en algunas canciones o minimalistas (guitarra y voz) en otras.

’Es doble y tiene dos nombres, pero no es que cada uno seamos un disco. Lo que sí es cierto es que estos animales nos resultan muy evocadores’, explica Eva, que se ha encargado también del diseño de la portada, y añade: ’Sin ir más lejos yo tengo un dragón enorme en la espalda que me da mucha fuerza; soy muy insegura y me lo hice en una época difícil de mi vida, para recordarme que hay que seguir adelante’.

También es la ’primera vez’ que Juan (por extensión, el gato negro) interpreta un tema íntegro, de modo que se intercambian los papeles y es Eva quien le hace los coros. Se trata de ’Es sólo una canción’, que habla de cosas que pasan en un día normal y que según Aguirre, ’es lo más irónico’ que hayan compuesto nunca.

La canción ’Dragón rojo’ es la tercera gran innovación del grupo en esta quinta aventura, ya que nunca antes habían introducido un tema totalmente instrumental y es que, gracias a la extensión, los zaragozanos han podido permitirse jugar con intros más largas, ritmos nuevos o experimentos como este, que iba a ser la unión folk de dos melodías y acabó adquiriendo entidad propia.

’A mi me gusta mucho ese tema y también ’Las chicas de barrio’, que habla de la atracción física entre dos personas, pero ’Concorde’, que describe una decepción profunda, es el más personal para mi’, afirma Eva, que canta esta pieza en un tono más bajo y desgarrado de lo habitual y acompañada tan sólo de guitarras.

’Lo grabó en el salón de su casa y hemos utilizado parte de ese boceto inicial con la guitarra en la versión final, porque nos parecía que era el toque honesto que le hacía ganar fuerza’, añade Juan.

También novedad ha sido la colaboración de Peter Buck, integrante de REM, que ha aportado su personal toque desde Seatle en ’Doce Palabras’ con su guitarra de 12 cuerdas.

’Le hicimos llegar la maqueta y nos mandó su aportación al final, cuando estábamos mezclando en el estudio de Londres. Ha sido un placer colaborar con él y ya hemos quedado para tomar algo cuando vengan a tocar a Madrid’, comenta Aguirre.

Otras colaboraciones también son novedosas, como la de Xoel López, los hermanos Ferreiro y Rubén y Leiva de Pereza (aunque las ’ayuditas’ de estos últimos no hayan podido incluirse en el disco por problemas con las discográficas), que han intervenido en temas como ’Deprisa’ y ’Las puertas del infierno’.

’Ya teníamos casi todo y reunimos a los colegas para incluir los detalles que nos habíamos imaginado durante el proceso de creación, que si una coral gamberra aquí, que si un coro de éste allí. Todo un lujo, la verdad’, explica Eva, que asegura ’morirse de ganas’ de abrir el 12 de junio en Zaragoza para poner ’de una vez por todas’ el CD sobre un escenario.

ENTREVISTA CON AMARAL (EVA Y JUAN)

ENTREVISTA CON AMARAL (EVA Y JUAN)

[Creo que fue en el otoño de 2006 cuando les hice esta entrevista a Eva Amaral y Juan Aguirre. Hace algunos años,  me hablaron del talento de Eva, camarera en el Azul, y le hice una entrevista de dos páginas para El Periódico de Aragón en una sección cuyo título me regaló Mariano Gistaín, como tantas otras cosas: Sangre fresca. Creo que era la primera página que le dedicaba nadie. Juan me dio algunos consejos para la entrevista, hice de cicerone para que fuera muy cuidadoso con aquella chica sensible, tímida, de una extraordinaria voz. Recuerdo que Eva me dejó una cinta con sus canciones y me acompañó una y otra vez durante algunas semanas en mis viajes La Iglesuela del Cid-Zaragoza, y viceversa. Siempre he sido un entusiasta de este dúo, pero eso no es ninguna novedad: tienen miles de  seguidores, empezando por mi hija Sara que sabe sus canciones y espera que hoy le compre el disco. Cuelgo aquí la entrevista por si a alguien le apetece conocer mejor a estos chicos espléndidos y talentosos que jamás renuncian de sus raíces. Están en el mundo, desde luego, pero están en Zaragoza, en Aragón, muy cerca de los creadores, de los músicos. No hay más que ver la lista final. Uno de mis grandes sueños es que vengan a tocar un par de temas a Borradores alguna vez, algún día…]

 

-¿Cómo se lleva eso de, en menos de una década, pasar del anonimato a oír, como dijo Iñaki Gabilondo, que sois fundamentales, casi los salvadores del panorama musical en España?
-Eva: Escuchar eso en  boca de Iñaki nos puso “coloraos”. Yo pensaba "por favor, por favor, que lo esté oyendo mi madre". Por otra parte pienso que la escena musical de éste país y en particular la de Zaragoza es buena. Lo único que hace falta son espacios donde la gente se entere de que existen bandas de todos los estilos haciendo cosas interesantes.
-Juan: Nosotros solo hacemos canciones y el tiempo dirá lo que somos para la música española. Al final es el tiempo el que pone todo en su sitio.


  
 -¿Qué es más doloroso la impresión de que no llegas, de que eres invisible, o el vértigo de hacer un nuevo disco para seguir ahí, para mantenerte?
Eva: cuando la música es toda tu vida ocupas todo tu tiempo y tu energía en sacar adelante un proyecto con tus canciones y con tu visión personal de las cosas. Es doloroso ver que mientras tanto la gente que te rodea te pregunta como te va con " el grupillo" y te mira como si estuvieras loca por no buscarte un  trabajo “como dios manda”. 
Lo del vértigo de enfrentarse a un nuevo disco todavía no lo hemos sentido. Siempre tenemos muchas ideas que se convierten en canciones y entramos al estudio de grabación con ilusión y con muchas cosas que contar. Juan: los dos tuvimos momentos de frustración. Teníamos una necesidad casi física de hacer música y nos dábamos contra un muro lleno de dificultades. De todas formas no somos el único grupo que ha tenido alguna vez esa sensación, si no que se lo pregunten al montón de grupos de la ciudad.

 -Recordadnos cómo fueron aquellos momentos, los  pasos previos, aquella incertidumbre del dúo.

 Eva: antes te hablaba de los momentos duros pero también recuerdo muchísima gente que nos apoyaba, que creía en nosotros y que fue creando una especie de cadena humana formada boca a boca. Era muy emocionante cada día que pasaba, cada nuevo concierto y cada nueva oportunidad de que la gente escuchara nuestra música o se enterara de que había un chico y una chica de Zaragoza tocando de acá para allá que se llamaban Amaral.

Juan: nuestro primer concierto fue en Teruel, luego en Zaragoza en el casco viejo y cuando se acabaron los lugares donde tocar en la ciudad empezamos a tocar en otras ciudades con una acústica de 12 cuerdas y un distorsionador. El primer día que tocamos en Madrid nadie nos conocía, había cuatro gatos, lo recuerdo como si fuera ayer, además no ha pasado tanto tiempo. La verdad es que lo pasamos bien, había mucha ilusión y mucha inconsciencia, mucho atrevimiento. Sentí también que estaba tocando con la mejor cantante de este país, aunque en realidad eso ya lo sabía.

-¿Soñasteis en algún momento con tanto éxito?

Eva, Juan: ni remotamente, nunca lo esperamos, nos bastaba con escribir canciones y tocar. Ese era el verdadero éxito para nosotros y lo sigue siendo.

 
 -¿Cómo vivías la ciudad entonces, cómo percibías el panorama musical, qué os gustaba, qué os parecía muy prometedor?
Juan: sinceramente lo que mas me gustaba eran grupos anteriores a nosotros: Distrito, Más Birras y sobre todo Los Mestizos de Huesca. Fueron uno de los mejores grupos de rock&roll que ha habido nunca en España y aún lo sigo pensando. Lo tenían todo para triunfar: canciones, actitud y además eran de Huesca, una ciudad que siempre estuvo muy activa en cuanto a propuestas musicales. Aún hoy Juanjo Javierre me parece una verdadera “rock star”. Hace poco tuve el honor de tocar la guitarra en un disco suyo. En él hay una canción titulada Niño grande. Probablemente la mejor canción escrita en España en los últimos años.Eva: además de los grupos que ha mencionado Juan, recuerdo a “El Niño Gusano”, “Club Eléctrico” e “INK”, como algunos de mis favoritos.


 -Aparece el primer disco, y fue una leve conmoción. Siempre me ha parecido un disco espléndido  con temas  como “Dile a la rabia”, “Rosita”… ¿Tuvo el eco que esperabais, tenías la sensación de que ya era un gran disco o en realidad esa impresión no se tiene nunca?

Juan: siempre he creído que nuestro mejor disco está por llegar sin embargo en ese disco había canciones que me siguen pareciendo vigentes, sobre todo Un día mas1997: el año en que Allen Ginsberg murió, Rosita, Tardes, Voy a acabar contigo y sobre todo Habla.
 
  
 
 -Siento mucha curiosidad: ¿cómo surgen las canciones, los textos, la línea melódica, los arreglos, la voz? ¿Cómo es la trastienda en la que Amaral hace un disco? 

Juan: no hay una regla ni un sistema pero para que la canción se quede nos tiene que gustar a los dos.

Eva: hacemos de todo: componemos juntos, por separado, uno hace una letra y el otro le pone música o al revés, tenemos una secuencia de acordes y uno de los dos hace una melodía que tiene dentro una letra, comenzamos a partir de una línea de guitarra o de bajo o de cualquier otro instrumento… todas las combinaciones que te puedas imaginar.
 
 “Estrella de mar”, “Una pequeña parte del mundo”, fueron no sólo discos rotundos, se los aprendieron los niños y las niñas de la escuela. Y los adolescentes. Todo el mundo. Pasasteis a formar parte del imaginario de mucha gente. ¿Cuál creéis que es el secreto: la belleza de las canciones, la fuerza de la voz de Eva?

Juan: la verdad es que no lo se. Imagino que en un primer momento está la voz de Eva y las canciones y en segundo lugar una especie de sonido que corre paralelo a la voz y que la mayoría de las veces lo hacemos con guitarras, a veces con cuerdas. 

 
 Zaragoza os ha recibido con absoluto entusiasmo, en el Principal, en el paseo de Independencia, en los medios. ¿El triunfo que mejor sabe, en el fondo, tras haber triunfado por aquí y por allá, es el de casa?
Juan: siempre que tocamos en Zaragoza es especial. Hay más nervios, nos exigimos mas, la noche anterior no duermes…….en fin…….. esas cosillas. Queremos dar lo mejor porque es nuestra casa.Lo contrario es tocar muy lejos de casa y que entre el público haya personas de aquí. En Buenos Aires estaba entre el público el escritor Felix Romeo. La otra noche me hizo una crónica del concierto llena de entusiasmo. No te puedes imaginar como se agradece eso. En otros lugares de España como Barcelona se escuchan gritos de Oe maños oe. Nos gusta que la gente sepa de donde venimos… jejeje.


Eva: creo que todos los maños somos conscientes de que a veces somos más exigentes con la gente de la propia tierra. Así que agradecemos doblemente ese recibimiento tan cálido y entregado cuando jugamos en  casa.

 
 -¿Qué imágenes conserváis de esos dos conciertos?

Juan: yo recuerdo tocando Revolución en Independencia vacío por la tarde, nada mas llegar a Zaragoza, en la prueba de sonido. Veía las marquesinas de los autobuses y recordaba tantas veces helado de frío volviendo a casa de madrugada, esperando el bus. Luego por la noche el público fue increíble. Muchísimas gracias por el recibimiento. Habíamos pensado tocar en la campana de los perdidos la noche anterior al concierto de Independencia, al final no pudo ser por falta de vuelos entre Málaga y Zaragoza.


 
 -¿Qué se siente cuando todo el mundo corea las canciones? ¿Cómo es esa emoción, podíais ponerle palabras? 

Juan: imagino que esa es la base de la comunicación. A veces se escucha tanto la enorme voz del público que es difícil escucharte a ti mismo. Esto nos ha llevado a poner nuestros amplificadores a un volumen atronador.

Eva: es increíble callar por un momento y escuchar a todas esas miles de personas cantar al unísono una de nuestras canciones. No puedo ponerle palabras, lo siento.


 -Sé que lo habéis contado otras veces, pero qué fue lo que más os conmovió de vuestros conciertos con Bob Dylan.

Eva: el primero de los conciertos con Dylan fue en Benidorm y recuerdo cuando lo vi subir al escenario para probar sonido. Se agarró a una guitarra eléctrica y comenzaron a tocar una introducción absolutamente apocalíptica de "All along the watchtower". Se me erizaron todos los pelos del cuerpo. Toda la gira fue intensa y muy emocionante. Empezando por el hecho de tocar delante de Dylan, pero también por el excelente trato que recibimos por parte de todo su equipo y su banda.


Juan: Fue realmente emocionante charlar con él en Córdoba y escuchar en la prueba de sonido “Forever Young”.Para mi fue descorazonador no poder tocar porque tenía una lesión que me impedía agarrar la guitarra. Tuvimos que cancelar el primer concierto junto a Dylan en Barcelona. Se publicó en la prensa e inmediatamente muchos amigos se ofrecieron a ayudarnos. Ramón Arroyo, gran amigo de ambos y guitarrista de Los Secretos, se puso a sacar mis partes de guitarra para echar un cable a Eva.
Eva no quería tocar si yo no tocaba pero al final entre Jesús Ordovás y yo la convencimos de que ella sola con su acústica lo podía hacer. Yo tocaría en un par de canciones la armónica. Para mi fue importante ver que teníamos amigos músicos dispuestos a ayudarnos. También llegaron mensajes de apoyo a nuestra web de todas partes. Estamos muy agradecidos a todos por ello.
  
 
 -Cuando se está tan arriba, ¿se sigue siendo mitómano?

Eva: es que cuando se tiene delante a Dylan no se está ni arriba, ni abajo, ni "na". Él es de otro planeta.

Juan: sinceramente no quiero pensar que estamos “tan arriba” prefiero pensar que nos queda mucho por aprender y no se si soy mitómano. En el caso de Dylan lo sigo desde que tenía 13 o 14 años, creo que mas que mitomanía es apasionamiento por la música en general.

 
 -¿Hacéis algo para caer bien a todo el mundo? ¿Cuál es el secreto de tanta unanimidad?

Juan: es imposible caer bien a todo el mundo. Incluso me parece normal que haya quien desconfié de nosotros por vender discos y todo eso. Lo entiendo pero no podemos hacer nada, lo mejor es reírnos un poco de todo empezando por nosotros mismos. Los muñecos de la portada tienen que ver con eso.
Eva: no se puede caer bien a todo el mundo. No podemos estar pendientes de eso o dejaríamos de ser nosotros mismos. Eso es algo que le dejamos a los políticos.

 
 -¿Cómo veis Aragón, como percibís Zaragoza en este momento? 
Juan: pues a mi Zaragoza me parece……..mas llena de coches que nunca, jejejeje.A ver cuando ponen un carril bici que funcione de verdad.
Eva: eso! Que el otro día iba pedaleando por el tramo de Vía Hispanidad y había coches aparcados encima del carril bici. Bueno, tampoco es que quiera convertir ésta entrevista en “Estudio de Guardia” (¡enhorabuena Miguel! ¡Ese pedazo de hijo predilecto! Je, je). Volviendo al tema del carril bici sería estupendo que cruzara la ciudad, que la gente pudiera ir al curro o a clase en bicicleta. En ciudades como San Sebastián puedes hacerlo y se agradece mucho.

 
 -¿Os gustaría participar de alguna manera en la Expo? ¿Qué debiera suponer la Expo para la música?

Juan: Recuerdo que cuando Zaragoza salió elegida estábamos en Londres grabando y lo celebramos todos, hasta los ingleses que decían “expou”.Sabíamos que en Zaragoza la gente estaba haciendo un “fiestón”.Imagino que en un primer momento todos nos dejamos llevar por el entusiasmo. Pero si nos paramos a pensar…..nos gustaría que los logros de la Expo se dejen sentir en la ciudad y que los disfrute la gente de la calle. De momento no veo que los barrios vayan a cambiar mucho por la expo. También me gustaría que no se aprovechen los especuladores y los listillos de siempre. Aunque no se si estos deseos son una utopía…..En fin……nosotros solo hacemos música…… ya se verá……… [El himno de la Expo, La tormenta llegará es suyo.]


 -¿Tenéis tiempo y ganas para seguir a los colegas de Aragón?
Juan: seguro que nos perdemos muchas cosas pero a mi me gustan los Violadores del Verso, Bronski, Estige, Atland, Mallacán y Alejandro Montserrat.

Eva: de los clásicos El galgo (los iremos a ver en el Pilar), Distrito 14, Gonso Alonso, La costa brava, Tachenko y Carmen París.
Eva & Juan: sabemos que se están haciendo cosas, como un disco de homenaje a Ixo rai o el disco recopilatorio que sacó el portal Aragón musical. Ahí escuchamos a Gen que es un grupo que nos mola.
Eva: hay sellos nuevos que se han atrevido a editar a Cuti y a Connie Corleone.
Juan: si se llama……discoslocos. A mi me suele llegar información de lo que hacen a través de internet.


Eva & Juan: la verdad es que todas estas iniciativas se merecen mucho mas apoyo de los medios y de las instituciones. Nos gusta mucho la música de Joaquin Pardinilla, grandísimo guitarrista que hizo un disco bestial llamado Mascún.

Juan: como rock destacaría Staff, el grupo de David Colás, un excelente guitarrista; igual que José Luis Arrazola.
Eva: En nuestra tierra hay mucho talento. Deberíamos ser los propios aragoneses los que empezásemos a creer en él.

 

UN POEMA DE RAQUEL LANSEROS: MEMORIA DEL PADRE

UN POEMA DE RAQUEL LANSEROS: MEMORIA DEL PADRE

Hace unos días, como anuncié aquí, el poeta, editor y dinamizador cultural Ignacio Escuín Borao me dejó un poemario de Visor: Los ojos de la niebla de la escritora jerezana Raquel Lanseros, licenciada en Filología Inglesa y asentada en León desde hace años. Abrí el libro y lo leí de un tirón. La escritora, que ha recibido el premio Unicaja de Málaga, utiliza el monólogo dramático con especial brillantez y hondura. El poema que abre el libro ya me conmovió por múltiples razones. Lo cuelgo aquí:

 

 

 

UN JOVEN POETA RECUERDA A SU PADRE

 

Ahora ya sé que pasé por tu vida

como pasan los ríos debajo de los puentes,

-indiferentes, turbios, orgullosos-,

con la trivialidad desdibujada

de las pequeñas cosas que parecen eternas.

 

Muchas veces lo obvio

se oculta tras un halo de extrañeza,

tras la costumbre lenta, indistinguible

del aura fugitiva de las vivencias únicas.

Es difícil saber

que la belleza abrupta del vivir cotidiano,

tan desinteresada de sí misma,

nacida sin clamor ni pretensiones

es en esencia tan mágica y rotunda

que resulta imposible de imitar a propósito.

Y es aún más difícil

comprender que la fiesta de las cosas sencillas

casi siempre termina

mucho antes que la voluntad del festejado.

 

Inmóvil vi pasar ante mis ojos

el desfile callado de tu vida

con tus sueños cansados en otoño,

tus alegrías de puertas para adentro

y tus desvelos discretamente cálidos.

Creo acertar si digo

que nunca te di nada que no fuese

un préstamo a mí mismo.

Te pedí, sin embargo, tantas cosas.

 

Hoy, inmóvil de nuevo, asisto inerme

a este desfile amargo de tu ausencia

mientras mi corazón -dividido y atónito-

comienza a descubrir que la vida va en serio.

 

Te recuerdo. Hace frío

y el frío me devuelve

aquella forma tuya tan sutil

de ofrecerme a la vez un corazón errante,

la suerte en un casino de Las Vegas,

la lluvia indescifrable del desierto,

los versos de Machado en un suburbio.

 

Ahora ya sé que pasé por tu vida

indolente y confiado, -sin asombro-,

como suelen vivir todos los hombres

que no conocen todavía la pérdida.

 

 

 

MANINCHO, LA VERBENA Y EL ÍDOLO

MANINCHO, LA VERBENA Y EL ÍDOLO

 

En Arteixo, en el campo de la verbena, un día, la orquesta Bellas Farto atacaba un tema melódico. Yo tenía diez años, era verano, había palmeras en el jardín contiguo a la pista hexagonal de baile y los niños soñábamos con un primer amor y poníamos adjetivos a tal o cual muchacha que iba vestida de novia. Pero casi todos teníamos en la cabeza otra cosa que estaba a punto de comenzar: en una hora, Brasil e Italia saltarían al campo para jugar la Final de la Copa del Mundo en México. Antes de haber visto ese torneo, yo ya tenía mis recuerdos inventados: un tal Manincho, algo mayor que nosotros y que iba para figura del Deportivo, sobrino de Arsenio Iglesias, nos reunía a todos en una esquina del campo de fútbol y nos contaba historias de futbolistas de leyenda: Del Sol y Luis Suárez, “que jugó en este campo”, pero también Reija, Marcelino y Lapetra, que habían participado en los Mundiales de 1966.

Manincho nos llenaba la cabeza de sueños, de cabezas sangrientas anudadas con un trapo, de balones durísimos como pedruscos y de partidos y jugadores: quizá fuera él, antes que nadie, quien me hizo reparar en Franz Beckenbauer, un volante de ataque, ligero y delicado, capaz de frenar a Bobby Charlton y de dirigir el ataque de Haller, Uwe Seeler y Emmerich hacia el arco de Gordon Banks.

 

         Pues bien, en aquel domingo en que el mundo esperaba el gran choque, yo aún tenía el corazón herido: iba con Alemania a muerte  y había deseado que ganase en la épica semifinal contra Italia: Beckenbauer, aún de volante de dirección, había jugado con un brazo en cabestrillo si perder un ápice de elegancia y de vértigo. Sin embargo, la tosca Italia, que se permitía dejar en el banquillo al formidable y fino Gianni Rivera medio tiempo, había ganado 4-3. Sospechaba que dentro de unos minutos iba a recibir su merecido. Aún no teníamos televisor en casa, y vi el encuentro como tantos otros en Cafetería Sanchís. Brasil, que había deslumbrado en todos sus choques y sufrido ante Inglaterra, ganó con facilidad en una sesión inolvidable. Pelé realizó un partido primoroso y lo coronó con un pase final a Carlos Alberto -el lateral que prefiguró a Nelinho, Jorginho, Leandro y Cafú-, que remató con fuerza y precisión lejos de las manos de Albertossi. Aquel cuarto gol quizá sea uno de los tantos más hermosos de la historia de los Mundiales: participó todo el equipo brasileño y Pelé, que había inaugurado los goles de la tarde con un limpio testarazo, aguantó la eternidad máxima que puede conceder el fútbol, y cedió bellamente al lateral. Aquel partido para mí tenía el sabor de una venganza y me parecía el desenlace justo que venía a reparar una injusticia. Alemania se había resarcido, también en la prórroga, de la derrota ante Inglaterra en la final de 1966, y había jugado con otra belleza y potencia que Italia en la semifinal. Al menos así lo percibía un fanático niño de 10 inclinado hacia los teutones.

          Pero aquel partido era también la consumación de un rito iniciático: ahora ante Manincho, en la esquina del Campo de los Bosques, podría opinar y apostillar. ¿Cómo le iba a discutir hasta entonces cómo había jugado Reija o si Carlos Lapetra, como solía decir, apoyándose en su tío Pepe “Lañas”, conductor de autobuses y entrenador de fútbol modesto, era mucho mejor que Gento y Collar juntos? Tras la final, cometió un error al recitar la alineación de la Alemania que venció al Uruguay de Ildo Maneiro, y se lo advertí. “Beckenbauer, lesionado, no jugó”, le dije. Ojalá no le hubiera dicho nada: “Y a ti, mocoso de mierda, ¿quién te ha dado vela en este entierro?”. Dejé de acudir a sus reuniones en la banda y me acostumbré a leer el “Dicen” y el “As color”. Un forofo no soporta que le mientan respecto a sus ídolos.

EL ALACRÁN Y EL PRENDEDOR DE ORO, POR CAVIA

EL ALACRÁN Y EL PRENDEDOR DE ORO, POR CAVIA

 

[María Angulo Egea y María del Rosario Leal Bonmatí han publicado la edición crítica de Azotes y galeras de Mariano de Cavia (Zaragoza, 1855-Madrid, 1920). En El mundo, dos estupendos periodistas como Javier Figuero (experto en Albert Camus en España, estudioso de La Bella Otero) y Carlos García Santa Cecilia (el mayor conocedor de la presencia de Joyce en España), recordaban al periodista zaragozano, culto y cáustico, y glosaban este bello cuento que contó Cavia en El Imparcial.]

 

 Mariano de Cavia cuenta un cuento en el diario El Imparcial: un buhonero pobre, acuciado por la necesidad, acude ante la imagen milagrosa de un fraile y le pide 500 duros prestados. El fraile se apiada de él, pero no le da dinero, sino un alacrán envuelto en un paquete. Le dice que tenga fe y que vaya a casa del prestamista.

El buhonero confía en la palabra del clérigo y le entrega ciegamente el paquete al usurero, quien, al abrirlo, queda fascinado al contemplar un hermoso prendedor de oro y esmeraldas. Por supuesto, vale mucho más, y el usurero le ofrece una cantidad fabulosa, pero el buhonero se conforma con los 500 duros que había solicitado.

Cuando sale de la pobreza, recupera la joya y se la devuelve al fraile, quien desenvuelve el paquete. Surge de nuevo el alacrán y el fraile le dice: «Animalito, sigue tu camino».

 

El escritor saca de la historia la siguiente moraleja: «Acéptese valerosamente el alacrán y pecho al agua. Su explotación codiciosa y pérfida -nociva y mortífera al final- se queda para el prestamista yanqui del siglo XIX».

 

[Si prescindimos de la moraleja, podría ser un cuento del Conde Lucanor o de Borges. Un estupendo cuento fantástico.]

 

JUAN RAMÓN, SUS NOVIAS MONJAS Y ARAGÓN

JUAN RAMÓN, SUS NOVIAS MONJAS Y ARAGÓN

 

50 AÑOS DE LA MUERTE DE JUAN RAMÓN JIMÉNEZ / 2

 

Juan Ramón Jiménez (1881-1958) es un poeta excepcional con mito propio que hizo de la literatura una pasión, un destino. Para muchos fue, antes que el poeta excelso o el hombre que encarnó la intuición deslumbrante, la pureza y la inspiración, un tipo extravagante y raro, irascible, maniático y muy dado a la polémica. Fue él mismo quien se definió con mayor exactitud: "Mi vida toda es Poesía. No soy un literato, soy un poeta que realiza el sueño de su vida. Para mí no existe más que la Belleza". Y en él Belleza quería decir experiencia ética y estética, asimilación de una rica y plural tradición, imaginación y compromiso. Para muchos, Juan Ramón Jiménez fue el poeta solitario y aislado de su sociedad, el escritor que se guarece en la torre de marfil. Y sin embargo, escribió incesantemente de los otros: escribió poemas y retratos, tradujo, acumuló correspondencia, dio conferencias, mantuvo encuentros con escolares, grabó textos y acaudilló proyectos de edición.

El Trienio 2006-2008

Entre 2006 y 2008 se celebra el Trienio Juan Ramón Jiménez-Zenobia Camprubí Aimar. Zenobia, su musa, su compañera, su esposa, su enfermera, su colaboradora, murió en 1956, unos días antes de que Juan Ramón Jiménez ganase el Premio Nobel. En 1958, fallecía el poeta, que se había exiliado durante la Guerra Civil en Nueva York y finalmente en Puerto Rico. Para este Trienio se han concebido multitud de proyectos: exposiciones (la Residencia de Estudiantes acogió la muestra " Juan Ramón Jiménez. Premio Nobel 1956", comisariada por Javier Blasco y Antonio Piedra; quer también se trasladó al convento de Santa Clara en Moguer), congresos, publicaciones de toda índole y un magno proyecto editorial que consiste en la publicación de 48 volúmenes con las "Obras completas". Ese proyecto, del que ya han aparecido varios libros con el característico y elegante perejil de JRJ, será ordenado y dirigido por Francisco Silvera y el ya citado Javier Blasco (Luesia, Zaragoza, 1954), que realizó su tesis doctoral sobre el autor de "Animal de fondo", publicada con el título de "La poética de Juan Ramón Jiménez" (Valladolid, 1981). Javier Blasco combina sus estudios juanramonianos con su gran conocimiento de Cervantes (a él se le debe la teoría de que el impostor Avellaneda es fray Baltasar de Navarrete). Es una figura clave en esta conmemoración, en la que participan la editorial Visor, la Fundación Jorge Guillén, la Diputación de Huelva y la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales (SECC). Sin embargo, los vínculos de Juan Ramón Jiménez con Aragón son muy extensos.

De temperamento romántico y sensualidad exacerbada, tuvo varias novias. Algunos de sus nombres son Blanca Hernández-Pinzón, Pepita Gonzalo ("sus ojos eran de un verde claro y redondo"), Rosalina Brau y, entre otras, Eloísa de Córdova. A esta joven, como recuerda el zaragozano Ignacio Prat en un libro póstumo y memorable, "El muchacho despatriado. Juan Ramón Jiménez en Francia (1901)" (Taurus, 1986), la conoció en mayo de 1900 -Javier Blasco nos apunta que "también podría haber sido en el año anterior"- en Alhama de Aragón. Juan Ramón Jiménez se había trasladado al balneario con su madre Purificación, "una agüista muy veterana", y su hermana Victoria. Se instalaron en el hotel Termas, y el poeta se quedó hechizado por aquellos parajes melancólicos y suntuosos. Dice Prat: "Le impresionaron, aparte de los edificios balnearios, de mucho mérito y carácter, los llamados ’Baños del Rey’, junto a la fachada izquierda del Hotel Termas, con su pabellón morisco, sus manantiales ocultos entre rocallas y su vegetación sombría, y, en especial, el gran lago navegable, de 28.000 metros cuadrados, con sus embarcaderos ocultos entre malezas, sus puentecillos rústicos y sus islas artificiales con quioscos tapizados de hiedras". Aunque lo que más le fascinó fue aquella muchacha inquieta y lectora: Eloísa, "paseaban por los jardines próximos al Casino y por la larga senda que unía el balneario con la estación de ferrocarril". Un día ella le pidió que le hiciera una canción a un par de niñas que andaban por allí. A Eloísa, que falleció a principios de los años 20, le dedicó otros textos.

Las novias monjas aragonesas

Durante su convalecencia en el Sanatorio del Rosario de Madrid, que él bautizó como "Sanatorio del retraído", se enamoró de varias hermanas monjas como Amalia Murillo y la aragonesa Pilar Ruberte. Escribe Prat: "Existen numerosos testimonios de la pasión amorosa que JRJ sintió por la hermana Pilar Ruberte, a quien dedicó ’Recuerdos sentimentales’, la tercera parte de su cuarto libro ’Arias tristes’. En su vejez el poeta no recordaba el lugar de nacimiento de la hermana Pilar, y dudaba (según dos manuscritos inéditos de Río Piedras), entre Calatayud y Magallón". Pilar fue bautizada por el poeta como "Mi Venus de Milo", y fue ella, y acaso Amalia Murillo (Sariñena, 1873- Zaragoza, 1921), la que le llevó a decir: "Yo que no soy de Aragón, llevo hace tiempo en mi alma un aire melancólico de jota. Y se me aparece, al oírlo, un campo lejano, un sol poniente, con ríos y casitas que van quedando en silencio y en sombra, mientras se vuelve violenta la tarde y se alejan temblando las esquilas". Prat recuerda que JRJ mandó unas letras de jota a un concurso que se convocó en Calatayud. Javier Blasco nos remite uno de los textos: "Para siempre la Dolores // Murió clavada en la cruz; // Nos preguntes más por ella // Si vas a Calatayud". Y en "Con el carbón al sol" escribe: "En la brisa fresca y fina de esta tarde de lluvia, llega sollozando un aire antiguo de jota. Suena una copla muy triste para mí: Zaragoza es un rosal // Que ha nacido en Aragón, // Y la Virgen del Pilar // es su capullo mejor". Ya hemos citado un par de veces el nombre de Amalia Murillo. Con ella los amores "fueron los más sonados". Debieron causar tanto escándalo que la superiora -que era objeto de chanzas y burlas por parte del poeta y las hermanas- la "desterró" lejos del convento sin previo aviso. Amalia tenía 20 años.


Juan Ramón Jiménez recordaría que "yo le hacía el amor a las hermanas. El hecho era así. La Madre superiora, con gran escándalo de la comunidad, se enamoró de mí y venía constantemente a mis habitaciones (un dormitorio y una salita)". La madre superiora tenía cuarenta años, no era "cincuentona" como escribiría JRJ, había nacido en Mallén en 1861 y en 1907 ingresó en un convento de clausura. Otra hermana, Filomena, a la que intentó seducir, señala Prat, "murió el 18 de noviembre de 1942 en la Facultad de Medicina de Zaragoza ’donde practicó la caridad la mayor parte de su vida".

En otros textos, Juan Ramón Jiménez alude a los Pirineos. En ’Recuerdos olvidados’ redactó: "El enjambre de mariposas blancas sobre el agua en sombra en los Pirineos. La mañana". En otro lugar habla de Panticosa. Javier Blasco explica que el poeta "cita Sallent de Gállego, a donde viajó en 1901 desde Burdeos para encontrarse con su médico moguereño, el doctor Almonte, que se encontraba en el balneario de Panticosa". En "Melancolía" incorporó un "Anochecer en los Pirineos", aludía a Laruns, tramo de un viaje a Francia en 1910 o 1911. Años después, Luis Buñuel se encontró con JRJ en la Residencia de Estudiantes. Y en alianza burlesca y satírica con Salvador Dalí arremetieron contra su "Platero y yo". Pepín Bello fue más condescendiente, y habló de su rareza sin que llegase la sangre al río. Juan Ramón Jiménez situó al zaragozano Benjamín Jarnés entre los "Españoles de tres mundos" y le dedicó en 1934 un retrato en el cual alude a "la risueña voluntad, el sobrenadador optimismo de este juglaresco Benjamín Jarnés". Años después, Alfredo Castellón llevaría al cine "Platero y yo" y, entre otros, el joven investigador Rafael Alarcón Sierra publicaría una biografía suya en Espasa Calpe en 2003.