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Antón Castro

CON XOSÉ MARÍA ÁLVAREZ BLÁZQUEZ

CON XOSÉ MARÍA ÁLVAREZ BLÁZQUEZ

DÍA DAS LETRAS GALEGAS:

HOMENAJE A XOSÉ MARÍA ÁLVAREZ BLÁZQUEZ

[Mañana se celebra el Día das Letras Galegas y se rinde homenaje a un hombre bueno y generoso, a un intelectual marcado por su curiosidad, su sensibilidad y su compromiso con la cultura de Galicia: Xosé María Álvarez Blázquez, poeta y narrador, ensayista, y un editor impagable, entre otros rasgos. Encuentro esta crónica de Terra y la cuelgo aquí. Ya lo he contado muchas veces: Álvarez Blázquez, al que nunca conocí, fue un hombre fundamental en mi vida: le debo el descubrimiento de libros como la poesía y la prosa de Lois Amado Carballo, uno de mis poetas más amados de Galicia, le debo el deslumbramiento que me produjo A fronteira infinda de Celso Emilio Ferreiro, sus cuentos del exilio, y le debo muy especialmente un libro que me acompañó y me acompaña constantemente: Escolma de Poesía Medieval, que es una joya, un antología de la lírica galaico portuguesa y un estudio muy particularizado de grandes poetas como Airas Nunes, Mendiño, Pero Meogo, Paio Gomes Chariño, Xohán Airas y tantos y tantos otros. Cuando vine a Zaragoza, encontré en Hesperia muchos libros de O Moucho, y jamás recordaré cuánto me impresionó aquel verso que decía: “Lémbrome ben, miña nena // daquelas noites de vran, // ti contabas as estrelas, / eu contaba as areas do chan”. Nadie ha contado tan bien un coito bajo las estrellas.

 Años después, me hice un gran amigo de su hijo Pepe Cáccamo y recuerdo muchos días, paseando por la playa, por Vigo o por Zaragoza, conversando en torno al padre, al maestro, al poeta de Roseira do seu mencer . Xosé Luis Axeitos fue un buen amigo en mis años en la Universidad Laboral de A Coruña, lo encontré casi un cuarto de siglo más tarde en Vigo; Darío Xohán Cabana también fue un buen amigo: pasamos muy buenos momentos en Corcubión, con Amelia su mujer, y sus hijos. Hicimos juntos un curso de Biblioteconomía, pero ya no nos hemos vuelto a ver jamás. Por entonces, como un amanuense, traducía a Petrarca y a Dante y reconstruía el gallego línea a línea, palabra a palabra. Desde aquí le envío un abrazo a la familia Álvarez Cáccamo (a Pepe, a Celso, a Alfonso, a Berta, a Beatriz, la nadadora de plata de los versos de Pepe Cáccamo…) y les deseo un gran día en memoria del padre.]

 

 

CRÓNICA DE TERRA

El académico numerario y directivo del archivo bibliotecario de la Real Academia Galega (RAG), Xosé Luis Axeitos, erigió hoy como clave en el homenajeado de este año por la RAG en el Día das Letras Galegas, Xosé María Álvarez Blázquez, la tradición familiar galleguista que pasó de generación en generación.


En concreto, se trasladó desde la generación de Emilio Álvarez Giménez, que nació en Puebla de Sanabria pero que se vivió en Pontevedra --donde murió-- y destacó su influencia en Xosé María Álvarez Blázquez como punto de partida de su implicación con la cultura gallega.


Álvarez Blázquez fue desterrado a Oreses tras ser reclutado, en un primer momento, para las fuerzas militares de las que estaba exento por sus problemas de visión. Sin embargo, Axeitos reveló que fue llamado después de que el 'vendaval de la Guerra Civil' acabase con la vida de su padre, lo cual 'afectó a todos los hermanos', sobre todo a los mayores.


En torno a los años '50 funda, junto con Viñas Cortegoso, la editorial Monterrey que editó libros de unas 50 páginas en formatos 'muy cuidados' prestando atención a las ilustraciones y a los grabados. En este punto, Axeitos hizo hincapié en la colección de libritos de 'O Moucho', de la que se llegaron a editar 'medio millón de ejemplares' en una época en la que no era nada habitual.

Darío Xohán Cabana, que mañana será uno de los tres académicos que disertará sobre la biografía y obra de Álvarez Blázquez, autor de un trabajo sobre vida y obra del homenajeado, comenta que llegó (Álvarez Blázquez) a editar 200 libros en gallego entre los años 67 y 75.

No en vano, la labor editora de Álvarez Blázquez, que también fundó Castrelos (ya con un título más vigués) será una de las facetas principales que centrarán los discursos de los honores a su figura.

Sin embargo, Axeitos emplaza a no olvidar otros campos que cultivó, como fue la poesía, la novela, el ensayo (con colaboraciones en periódicos y revistas) y la faceta arqueológica, por la que entró en contacto a través de sus amigos que pertenecían a la Xeración Nós, como Antón Fraguas, Xaquín Lorenzo Xocas o Bouza-Brey.

'En Vigo pasó los años fundamentales de su vida', remarcó el académico de la lengua. Allí, se casó y tuvo a sus cinco hijos, y de esa ciudad se convirtió en 'su cronista'. Si Manuel Murguía se transformó en el cronista de Galicia, ese mismo papel se lo ganó Álvarez Blázquez en la ciudad olívica con lo que conlleva, aseguró Axeitos y precisó: 'su conocimiento histórico y del presente'.

Precisamente, en esa ciudad será homenajeado Álvarez Blázquez y en la casa en la que vivió será descubierta una placa en su honor, en el número 180 de la calle Gran Vía. Axeitos justificó todo tipo de actos homenaje a quien, en definitiva, 'fue uno de los grandes intelectuales y un gran responsable de la cultura gallega'.

FUNDACIÓN ÁLVAREZ BLÁZQUEZ

En cuanto a la petición de los hijos de Álvarez Blázquez de crear una fundación con el nombre de su padre con el legado, Xosé Luis Axeitos consideró un acto de 'gran gratitud' por parte de su familia su voluntad de poner en disposición de la sociedad la herencia cultural.

Así, abogó por que un poder económico sensible debería tomar en cuenta esta petición y tener un 'mínimo de sensibilidad' hacia ella, tras la demostración de 'generosidad' de los familiares, que debe ser 'aplaudido'.

ACTOS DE MAÑANA

En los actos de mañana está previsto que a las 12.30 horas el presidente de la RAC, Xosé Luis Barreiro, y los académicos Xosé Luis Méndez Ferrín y Darío Xohán Cabana inicien sus intervención en el salón de actos de la Casa Consistorial, a donde acudirán numerosas autoridades aunque en esta ocasión.


No estará el presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño, ni la secretaria xeral de Política Lingüística, Marisol López, que se encontrarán de viaje oficial y celebrarán el Día das Letras en el exterior.

A las 17.00 horas se descubrirá la placa de homenaje en la vivienda de Álvarez Blázquez en la que intervendrá su hijo Alfonso Álvarez Cáccamo, después de que su hermano Xosé María declinase pronunciar el discurso por problemas de salud.

*La alameda de Vigo.

MARIANO GISTAÍN: PALABRAS QUE ALEGRAN EL MUNDO*

MARIANO GISTAÍN: PALABRAS QUE ALEGRAN EL MUNDO*

Palabras que alegran el mundo

 

Hacía días que quería dedicarle un artículo a Mariano Gistaín (Barbastro, 1958), ese periodista y escritor que alegraba las mañanas del mundo con su columna “La ciudad de las gaviotas” en “El Periódico de Aragón”, antes lo había hecho en “El día de Aragón”. Se ha tomado un período de descanso tras 25 años de oficio ininterrumpido, por necesidad de renovarse, no por enfermedad ni cosa parecida. O si acaso por el reverso del dolor: el amor. Día tras día, con su mirada entre lúdica, tierna y satírica, Mariano Gistaín observaba este territorio de otro modo, sin odio alguno, sin resentimiento, lanzaba el dardo donde dolía por la vía del humor, y siempre proponía soluciones más o menos divertidas, poco ceremoniosas, anticonvencionales. Lo hacía, y seguirá haciéndolo, con un lenguaje que se renovaba a diario, un lenguaje que se reinventaba y se ensanchaba como una puesta de sol, con palabras-maleta, con audacia, con desparpajo.

Mariano Gistaín ha sido probablemente el mejor creador de palabras que ha tenido el periodismo de Aragón desde Mariano de Cavia: el más libre y heterodoxo, el heredero de Umbral, Gómez de la Serna y Ruano, el hombre campechano y sonriente que respira el alma y la exactitud del idioma. Premio Blasillo del Congreso de Periodismo Digital de Huesca, creo que es ése su único galardón, Mariano Gistaín es y ha sido un periodista fundamental: atrapa las noticias al vuelo aunque no haga información, y las cuenta y las desmenuza con somardería, con ingenio, con inteligencia y con un asombroso conocimiento del alma humana. A Mariano Gistaín, además de los grandes empeños de este pequeño país de polvo, viento, niebla y sol (el trasvase, Gran Scala, la Expo, la modernidad...), siempre le han interesado las pequeñas cosas: los ciudadanos anónimos, el mobiliario urbano, el atardecer con nubes camino de Babastro o sobre Montearagón, las historias menudas de la vida, el vértigo del Vero que suena cerca de su casa familiar y del cuarto de la sastrería donde jugaba al fútbol con su padre y escribía poemas a los Argensola.

Jamás nadie le ha visto enfurruñado ni dejarse envenenar por cualquier variedad del odio, del rencor o de la malasangre: el ciudadano Gistaín, el columnista Gistaín, sin darse ninguna importancia, nos ha contado la vida, la ha analizado, se ha fijado en los pequeños gestos de lo ínfimo, y a todo le ha dado la vuelta como un calcetín con un inefable poso de ternura y de alegría. En un tiempo en que algunos periodistas quieren ser más influyentes y poderosos, casi como un poder paralelo y maniqueísta en la sombra, Mariano Gistaín abrazó el periodismo humilde: el de tantos y tantos profesionales que se sienten amanuenses de lo que ocurre, un puente de reflexión y creación, de lucidez y de pasión entre la noticia y el lector.

Mariano Gistaín ha sido, y lo es a diario en su nuevo proyecto zaragozame.com, un pionero de las nuevas tecnologías. Lo fue en “El Día”, cuando llegaban los ordenadores McIntosh: se le veía embrujado por los nuevos sistemas y teclados, pensando en multiplicar la información y en mejorar diseños. Se le veía feliz, casi lujurioso ante el porvenir que se abría ante sus ojos. Siempre ha amado la noticia con absoluto fervor, y ha acabado creando un periódico digital de actualización compulsiva de noticias. Ha sido un precursor de los portales de internet, un creador de páginas web, ha publicado una novela en la red y ha creado una de las páginas más visitadas: Texto casi diario (www.gistain.net). Mariano Gistaín acude todos los años al Congreso de Periodismo Digital de Huesca, y lo hace siempre con nuevos sueños, con un torrente de ideas, con su humor surrealista y zumbón, desternillante y genial. Es tan poco afectado o presuntuoso que podría sentir aquí que se está hablando de otro, de un homónimo al que no conoce de nada. El columnista está convencido de que, aunque solo sea por una vez, se ha quedado corto.

*Este artículo ha aparecido publicado hoy en las páginas de opinión de Heraldo de Huesca. La foto es de Fernando García Mongay y está tomada en el café del Arte, al lado del Casino de Huesca.

          

SE QUERÍAN, DE VICENTE ALEIXANDRE

SE QUERÍAN, DE VICENTE ALEIXANDRE

SE QUERÍAN

Para Mariano Gistaín y María Clau.

 

Se querían.
Sufrían por la luz, labios azules en la madrugada,
labios saliendo de la noche dura,
labios partidos, sangre, ¿sangre dónde?
Se querían en un lecho navío, mitad noche, mitad luz.

Se querían como las flores a las espinas hondas,
a esa amorosa gema del amarillo nuevo,
cuando los rostros giran melancólicamente,
giralunas que brillan recibiendo aquel beso.

Se querían de noche, cuando los perros hondos
laten bajo la tierra y los valles se estiran
como lomos arcaicos que se sienten repasados:
caricia, seda, mano, luna que llega y toca.

Se querían de amor entre la madrugada,
entre las duras piedras cerradas de la noche,
duras como los cuerpos helados por las horas,
duras como los besos de diente a diente sólo.

Se querían de día, playa que va creciendo,
ondas que por los pies acarician los muslos,
cuerpos que se levantan de la tierra y flotando...
se querían de día, sobre el mar, bajo el cielo.

Mediodía perfecto, se querían tan íntimos,
mar altísimo y joven, intimidad extensa,
soledad de lo vivo, horizontes remotos
ligados como cuerpos en soledad cantando.

Amando. Se querían como la luna lúcida,
como ese mar redondo que se aplica a ese rostro,
dulce eclipse de agua, mejilla oscurecida,
donde los peces rojos van y vienen sin música.

Día, noche, ponientes, madrugadas, espacios,
ondas nuevas, antiguas, fugitivas, perpetuas,
mar o tierra, navío, lecho, pluma, cristal,
metal, música, labio, silencio, vegetal,
mundo, quietud, su forma. Se querían, sabedlo.

 

[El miércoles y el jueves me encontré con Mariano Gistaín y María Clau: felices, de la mano, con una sonrisa infinita. Y pensé en este poema, que es uno de mis favoritos: este “Se querían” de Vicente Aleixandre, del libro La destrucción o el amor. Y lo cuelgo aquí de nuevo en homenaje a su visible e intenso amor. Pura alegría.]

*La foto es de Gerald Bloncourt y está tomada en Bretaña en 1969.

 

JUAN ÁNGEL JURISTO PUBLICA SU SEGUNDA NOVELA

JUAN ÁNGEL JURISTO PUBLICA SU SEGUNDA NOVELA

Me hace mucha ilusión recibir libros dedicados. Conocí hace años a Juan Ángel Juristo en un premio Planeta: pertenecía al círculo de críticos como José Carlón, Javier Goñi o Juan Manuel González. Lo leía mucho en los tiempos en que era un comprador y lector compulsivo de la revista El urogallo. De él he leído su edición de Bryce Echenique, un volumen con una selección de sus críticas en diversos medios y su primera novela, Detrás del sol. Juan Ángel me hace llegar su novela El hilo de las marionetas (Trama), que es una novela río de múltiples personajes y múltiples voces que residen y malviven en el barrio del Refugio, que intentan huir del abismo y de las llamaradas del infierno. Lo hacen como pueden, en un abrasador verano, con las historias, con el sexo, con los sueños. Andan de aquí para allá empapuzados de miseria, en el filoso envés del olvido y la miseria.

 

Juristo me envía su novela. Nos conocimos en una comida hace un par de años en Madrid, en unas jornadas sobre la crítica que organizó el Círculo de Lectores. La gran Lola Ferreira fue nuestra anfitriona: aquel día hablamos de todo, de escritores, de anécdotas madrileñas, de editores, de libros. Sospecho que él ya no se acordaba de aquel encuentro. Recuerdo a Juristo como un hombre apacible, de vuelta de muchas cosas, dispuesto a difrutar leyendo y a disfrutar, aún más, contando sus historias: dándole vida a estos personajes (Simone, Renán, doña Francisca, Antonio…) cuya vida se alimenta de fábulas, de secretos, de delirios y de las palabras que el autor esparce en el viento con una exactitud sensual.

*Me ha gustado mucho este retrato de época de la joven actriz Bárbara Goenaga.

CLAES ANDERSSON: DOS POEMAS DE AMOR

CLAES ANDERSSON: DOS POEMAS DE AMOR

[Ese traductor incansable que es Francisco J. Uriz, traductor y poeta, siempre nos descubre poetas nórdicos. Poetas que pueden ser psiquiatras, pianistas de jazz, futbolistas más o menos quiméricos, políticos, y sabe Dios cuántas cosas más. Ahora le ha tocado el turno a Claes Andersson del que publica una selección de su lírica bajo el título Los estragos del tiempo (Cosmopética; Córdoba, 2008), un libro bellamente diseñado y enriquecido con algunas fotografías. Claes Andersson, según Uriz, encarna todo eso, pero además es novelista, dramaturgo y autor de un libreto de ópera y, con otros, un escritor satírico para cabarés literarios, para radio y televisión. Selecciono aquí un par de poemas, poemas de amor. ]

 

 

En la guerra y en el amor todo está permitido incluso lo que está         permitido en la guerra.

Muestra un poco de ternura a los que has torturado en tu amor a tu amor.

Por lo menos bésalos.

Besa la carne, besa los huesos, besa las uñas, el pelo y los órganos sexuales, besa los anillos de boda.

Enciende velas junto a las tumbas abiertas.

Canta. Reza. Loa el amor eterno.

Escribe poemas sobre reconciliación y perdón.

Miente. Loa. Miente.

Escribe también poemas sobre las almas abandonadas que vagan solitarias.

Si tienes aún algo que añadir, calla.

 

 

 

Yo amaba a Birgitta con los cuerpos cavernosos de mi alma.

Ella también me amaba, pero no al mismo tiempo.

Se fue a Perú, vio a Jesús y devino su hija, ahora atiende a los niños sin hogar.

Si pudiera vivir mi vida de nuevo volvería a hacer todo igual, especialmente con Birgitta.

Estar en la popa y ver desaparecer los años como remolinos, sueños, espuma.

Preguntado por la influencia de la Revolución francesa en la historia, Chou-En-Lai contestó: demasiado pronto para opinar.

Sólo los muertos saben lo que va a pasar después, pero ellos no dirán nada hasta que hayamos muerto.

Uno se imagina muchas cosas, también esas que ya han sucedido.

 

*Una foto que pertenece a una colección de arte erótico del siglo XIX.

Private Collection: A History of Erotic Photography 1850 to 1940. Danny Moynihan.

TRES POEMAS DE BILL COLLINS

TRES POEMAS DE BILL COLLINS

TRES POEMAS DE NAVEGANDO A SOLAS POR LA HABITACIÓN, DE BILLY COLLINS, TRADUCIDOS POR EDUARDO MOGA

 

 

 

INTRODUCCIÓN A LA POESÍA

 

Les pido que cojan un poema

y lo sostengan al trasluz,

como una diapositiva de colores,

 

o que peguen la oreja a su colmena.

 

Les digo que suelten un ratón en el poema

y que lo vean buscar la salida,

 

o que entren en la habitación del poema

y palpen las paredes en busca del interruptor.

 

Quiero que hagan esquí acuático

en la superficie del poema

y saluden al nombre del poeta que está en la orilla.

 

Pero lo que quieren hacer

es amarrar al poema a una silla

y torturarlo hasta que confiese.

 

Empiezan dándole con una manguera,

para averiguar lo que quiere decir en realidad.

 

PIN-UP

 

La lobreguez del garaje local no es tan densa

como para no distinguir el calendario de pin-ups

dibujadas que cuelga de la pared, encima de un banco de herramientas.

Te zumban los oídos con el martilleo

del mecánico en el tubo de escape,

y, cuando te acercas a mirar, adviertes que la de este mes

no es la que empuja el cortacésped, con un

sombrero de paja, unos escasísimos pantaloncitos azules

y la blusa anudada justo debajo del pecho.

Como tampoco la que lleva una gorra de almirante e, inclinada

hacia adelante, apoya las manos en un pilar del muelle

y observa por encima de las anclas diminutas que luce en los hombros.

No, estamos en marzo, el mes de los vendavales.

Muy apropiadamente, es la que pasea al perro

por una acera de la ciudad en un día ventoso.

Una mano está ocupada en evitar que el viento le vuele el sombrero

y con la otra sujeta la correa del perrito,

así que, claro, ya no le queda ninguna para bajarse

la falda que se le levanta y se le lía a la cintura,

dejando al descubierto unas piernas largas, con medias, y, sí, el secreto

aparato del liguero. Huelga decir que,

con la confusión creada por el viento y la excitación del perro,

la correa se le ha enrollado con varias vueltas

en los tobillos, lo que le da un aire de impotencia

y desamparo, al que colaboran también

los tacones imposibles con los que se menea.

Te encantaría acudir a su rescate,

coger al perrillo en los brazos,

desenrollar la correa, infundirle seguridad de nuevo

y recibir su insondable gratitud, pero

el mecánico te llama para que compruebes

algo debajo del coche. Al parecer, se ha

encontrado con un problema y el trabajo va a

salir más caro de lo que te había dicho y tardar

mucho más de lo que había pensado.

Bien, qué le vamos a hacer, te oyes decir,

y luego vuelves a tu sitio junto al banco de trabajo,

sabiendo que, cuando el martilleo se reanude,

levantarás muy despacio la hoja del calendario,

lo suficiente como para vislumbrar lo que

te reserva el futuro: ah,

el paraguas de topos rojos de abril y su

palma extendida tímidamente bajo la lluvia.

 

 

LEYENDO UNA ANTOLOGÍA DE POESÍA CHINA DE LA DINASTÍA SUNG, ME PARO A ADMIRAR LA EXTENSIÓN Y CLARIDAD DE SUS TÍTULOS

 

Estos poetas no parecen esconder

nada en sus anchas mangas;

descubren sus cartas muy pronto,

diciéndonos antes del primer verso

si el tiempo está húmedo o seco,

si es de noche o de día, en qué estación se desarrolla el poema,

y hasta cuánto ha bebido el protagonista.

 

Quizá sea otoño y esté mirando a un gorrión.

Quizá nieve en un pueblo de hermoso nombre.

 

«Contemplando peonías en el Templo de la Buena Fortuna

una tarde nublada» se titula uno de Sun Tung Po.

«Sacando agua del río y preparando el té»

es otro, o simplemente

«En una barca, despierto, de noche»

 

Y Lu Yu ya es el colmo:

«En una barca, una noche de verano,

oí el canto de un ave acuática.

Sonaba muy triste y parecía decir:

Mi compañera es cruel. Conmovido, escribí este poema».

 

No hay aquí tornos de hierro que franquear

como en otros títulos: «Vórtice en la cuerda»,

«El cuerno de la neurosis» y cosas así.

No son un felpudo de entrada con confusas y desconcertantes leyendas.    

 

En su lugar, «Salgo a pasear un domingo por la mañana,

al canto de los pájaros y al son de la cascada»

es una cortina bordada de pedrería que me acaricia los hombros.

 

Y «Diez días de lluvia primaveral me han recluido en casa»

es un criado que me acompaña hasta la estancia

en la que un poeta de barba fina,

sentado en una estera, con una jarra de vino,

musita algo sobre las nubes y el viento frío,

sobre la enfermedad y la pérdida de los amigos.

 

Qué fácil me ha puesto entrar aquí,

sentarme en un rincón,

cruzar las piernas como él, y escuchar.

*Navegando a solas. Bill Collins. Edición bilingüe de Eduardo Moga. DVD. Barcelona. 2007

CARMEN PARÍS, ELEFTHERIA E INMA SHARA: BORRADORES

CARMEN PARÍS, ELEFTHERIA E INMA SHARA: BORRADORES

CARMEN PARÍS, ELEFTHERIA ARVANITAKI E INMA SHARA, entre otros

 

Carmen París interpreta esta noche, hacia la una de la madrugada, en Borradores dos canciones de su nuevo disco InCubando: “El caramelo” y “Cosas in-solitas”. La intérprete y compositora habla de su estancia de cuatro meses en Cuba, de la presencia de la jota, de la canción que canta de José Martí y de sus próximos conciertos en el Teatro del Mercado y en la Expo, en este caso concreto el 20 de junio. Borradores, además, ofrece dos extensos reportajes con la cantante griega Eleftheria Arvanitaki, que acaba de actuar en el Teatro Principal y ha presentado su último disco, “En el borde de los ojos”, donde adapta la canción “El universo sobre mí” del grupo Amaral.

Borradores también conversa en el Auditorio de Zaragoza con la directora de orquesta, la alavesa Inma Shara, que habla de su pasión por la música, de su aprendizaje junto a Zubin Mehta, de su admiración por Herbert von Karajan, del que se cumple ahora el centenario de su nacimiento, y de su relación con la orquesta. El tercer reportaje, en esta noche dedicada casi por completo a la creación de mujer, está centrado en la muestra de cerámica “Gota a gota” de Juan Antonio Jiménez.

 

Los otros invitados al plató de Borradores son la escritora Sagrario Martínez, autora de “Relatos de pasos perdidos” y “Cumbres bochornosas”, libros que analizan la vida en las montañas y la relación entre la ciudad y el campo, y dos jóvenes poetas: Octavio Gómez Milián, antólogo del volumen “Parque de atracciones”, para el que ha seleccionado a siete autoras, entre ellas la turolense Ana Muñoz, que habla de sus inicios, del influjo de la música en su obra y de la admiración que siente por Fernando Pessoa.

 

1985: UN POEMA DE CALOR DE MANUEL VILAS

1985: UN POEMA DE CALOR DE MANUEL VILAS

        

 

                                  1985

 

 

 

 

 

         El 24 de diciembre de 1985 Manuel Vilas estaba de guardia en el Cuartel del Regimiento de Infantería de Barbastro, en donde cumplía el servicio militar. La guardia nocturna se conocía con el nombre de “refuerzo”. Vilas era cabo y por tanto su cometido en los refuerzos consistía en distribuir a los soldados por las garitas y después regresar al cuerpo de guardia. Miguel Fernández Díaz, un soldado de reemplazo, al que Vilas había dejado a las 22 horas en la garita número 4 (la más alejada del cuerpo de guardia) eligió ese momento para pegarse un tiro en la boca. Normalmente, Vilas ya no se acuerda de esto, porque fue hace muchos años. Normalmente, Vilas ya no se acuerda de nada, y tampoco sabe muy bien por qué se olvidan las cosas (imagina que porque las cosas se deshacen en medio de la memoria). Recuerda Vilas que se quedó mirando las salpicaduras en el techo de la garita, iluminadas por la luz de una linterna. Recuerda los expertos comentarios del capitán de guardia sobre la trayectoria de la bala, las conjeturas sobre el boquete que se abrió en la cabeza de Fernández Díaz. Era una bala de Cetme, que convirtió el juvenil orden cerebral de Fernández Díaz en un caos sanguinolento y acabado.

Piensa Vilas en lo que Miguel Fernández Díaz se ha perdido a lo largo de estos últimos 22 años. Piensa Vilas que tal vez vivió esos 22 años en las 22 milésimas de segundo que le costó a la bala desatar el nudo caliente de la carne. Vilas se ve a sí mismo como un radiante turista en el pasado. Al día siguiente, es decir, el día de Navidad, vino el padre de Miguel Fernández. A su madre no consiguieron encontrarla. No había móviles entonces. Nadie sabía dónde estaba. El padre vino porque alguien le pagó el viaje en autobús. Seis horas de autobús. Llevaba una bufanda.

No había móviles entonces, ningún sitio adonde llamar.

Claro que fui el último ser humano que vio vivo a Miguel Fernández Díaz. En alguna instancia celestial tendrá sentido el hasta luego que me dedicó con una dulce sonrisa impropia de aquella noche oscura.

Un honor, sin duda, aquella sonrisa.

Un gran honor.

Pues, naturalmente, tanto Miguel Fernández Díaz como Manuel Vilas Vidal fueron hombres de honor.

Y el honor es la vida.

¿Sabes?, tengo la extraña sensación de que fui yo el que cayó esa noche en medio de las miles de balas del enemigo, en medio de las ráfagas luminosas en el cielo de las playas de Normandía, en medio de la metralla suprema, en medio de los obuses de aquella artillería fantasmal en la noche caliente de nuestra juventud, y sé que no pudiste hacer nada por mí, pese a que te jugaste la vida por mí, y el enemigo cantaba canciones de gloria.

Bah, tío, estás loco, turismo y memoria, turista en tu propia memoria. Pero ese chico, ese chico no tuvo suerte, y ese chico era bueno,  y yo tampoco tuve suerte y da igual. Ok, eso es todo, da igual. Debe de ser eso lo que me está matando. Porque es verdad que algo me está matando.

 

Calor. Manuel Vilas. Visor: Premio Fray Luis de León. Madrid, 2008. La estupenda foto es de Richard Aujard.