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Antón Castro

PACO CUENCA CANTA HOY 'FEMMES FATALES' EN EL TEATRO DE LA ESTACIÓN

Mi querido y admirado Paco Cuenca ofrecerá hoy en el teatro de la Estación, a partir de las 20.00, un nuevo concierto sobre la música francesa. ’Femmes fatales’. Por diversas razones, que lamento mucho, no podré estar. Con su generosidad habitual, me mandó una explicación comentario de las canciones que va a interpretar con sus grandes amigos, y un poco hermanos, Coco Balasch y Chema Callejero. Me dicen que están todas las localidades agotadas.

’Femmes fatales’, selección de canciones.

Teatro de la Estación. Jueves, 3 de noviembre, 2016

Con Chema Callejero (piano) y Coco Balasch (contrabajo)

 

 EL CONCIERTO, CANCIÓN A CANCIÓN,
CONTADO POR PACO CUENCA

L’accordéon /Juliette Gréco

Canción del gran Serge Gainsbourg.

 

Aunque a mí no me gusta ni la personalidad de Juliette Gréco, ni su forma de cantar, es obvio que casi nadie comparte mis reservas. Gusta a casi todos. Entre las habilidades que le reconozco está la de haber conseguido, muy joven, ser admirada antes de haber hecho nada en absoluto. Cero. Cuando decidió hacerse cantante logró que su primera canción fuera, atención, con letra de Jean-Paul Sartre, que se brindó, y música del gigantesco Joseph Kosma (por recomendación de Sartre). Es prodigioso. Joseph Kosma, aunque no viene al caso, es el que puso música a varios poemas de Jacques Prévert. Cada canción es una maravilla (Les feuilles mortes o Rappelle-toi, Barbara). Luego sus amores turbulentos con Miles Davis, Piccoli y muchos más. Quizá el más sorprendente de todos es el que le llevó a casarse con un genio, su discreto y pusilánime pianista Gérard Jouannest, que fuera compositor, arreglista y pianista de Brel, un tierno que no corresponde al perfil de malotes que se han sucedido en su alcoba. Hasta ese matrimonio de conveniencia me molesta de ella. No me lo tengas en cuenta.

 

 

Les petits papiers / Régine (recreada por Jane Birkin, el grupo Noir désir y mucho/as más)

Canción del gran Serge Gainsbourg.

 

Gainsbourg, antes de atreverse a interpretar sus canciones fue autor-compositor, como se dice en Francia, para los demás. Régine, es muy popular en Francia pero por más cosas que por ser intérprete. Es una gran dama de la noche. Propietaria de salas de fiesta, discotecas, clubs en los que se ha reunido y excedido el “tout Paris”, se ha valido de su personalidad y sus íntimas amistades para saltar a la popularidad. En su mítico “Chez Régine” y en los otros locales de éxito que le siguieron debieron pasar cosas más densas, intensas y trascendentes para la Quinta República que en el Eliseo.

Esta canción la lanzó a la fama entre el gran público. La letra, como siempre en Gainsbourg mezcla juegos de palabras con ocurrentes sonoridades y sentido poético. En esta el juego consiste en la palabra papier, papel (papel moneda, papel para dibujo, papel de regalo, papel de arroz, papel aterciopelado, papel para partituras, etc.) 

 

Sous le ciel de Paris / Édith Piaf (recreada por la cantante Zaz)

Canción de Hubert Giraud

 

De Piaf poco te puedo contar que no sepas.

Hubert Giraud, el autor, debió tener una vida acomodada desde que, en 1950, compusiera su primera canción, esta, y que fuera adoptada por nada menos que la “môme”. Es un buen principio. Hay tres canciones suyas en este concierto. Otra fue, y sigue siendo, un éxito planetario. El texto no es muy bueno. Entonces, como ahora, se podía construir un gran éxito sobre pobres pilares.

 

Ces petits riens / Françoise Hardy (recreada por Zaz y Stacey Kent)

Canción del gran Serge Gainsbourg.

 

Copio de un párrafo anterior: La letra, como siempre en Gainsbourg mezcla juegos de palabras con ocurrentes sonoridades y sentido poético. En esta el juego consiste en la palabra rien, nada (por nada, nada y menos, todo y nada, etc.).

 

Comment te dire adieu / Françoise Hardy

Canción del gran Serge Gainsbourg.

 

François Hardy, rebuscando aquí y allá para encontrar melodías interesantes, descubrió un día este instrumental, sin letra, de Arnold Golan, al que trató sin éxito de construirle un texto. Incapaz de resolver, pidió a Gainsbourg que le ayudara. Este regresó al día siguiente con la canción terminada. Esta vez, la clave no fue ni una palabra, fue la sílaba ex, sobre la que se apoya todo el texto (pretEXto, EXplicar, EX amor, sobreEXponer, silEX, kleenEX, etc.). Una vez más, un juego simple pero inteligente.

 

Ce petit chemin / Mireille

Canción de Jean Nohain y Mireille Hartuch.

 

Mireille fue muy popular como cantante. Más tarde, como era músico y compositora, todos la conocieron por sus programas de radio, primero, y de televisión, después, en los que dirigía concursos destinados a encontrar nuevos talentos de la canción. Unos programas precursores de Operación Triunfo que se llamaron Le petit conservatoire de Mireille. Así, un día descubrió e hizo descubrir a todos a una Françoise Hardy de apenas 16 años que, guitarra en mano, interpretó su canción Tous les garçons et les filles.  También descubrió a Alice Dona (que aparecerá más tarde en este espectáculo), Yves Duteil, Colette Magny y Alain Souchon. Todos se convirtieron en estrellas de la canción.

El propio Charles Trénet, al que se atribuye con frecuencia la introducción del Swing en Francia, reconocía que quien lo hizo en realidad fue Mireille que había pasado una época trabajando y actuando en Estados Unidos en los años treinta gracias a su dominio del inglés. El propio Brassens, al final de su vida, cuando le pidieron que grabara las canciones que más le gustaron en su infancia, escogió varias de Mireille. Este Ce petit chemin entre otras.

Por todas estas razones, no podía faltar.

 

Tellement j’ai d’amour pour toi / Céline Dion

Canción de Hubert Giraud

 

Es la segunda de este autor en este espectáculo. Con apenas 12 años empezaba a destacar una cantante cuya voz y entrega anunciaban grandes cosas. Para su primer LP, Long Play, como se decía entonces (en Francia se diferenciaba entre 33 tours para larga duración y 45 tours para el single, en referencia a las 33 ó 45 vueltas que el disco daba sobre el plato en un minuto), cuando Cérline Dion tenía 15 años, su casa de discos la mimó hasta el punto de pedir a grandes autores que compusieran canciones originales para ella. Huber Giraud escibió esta balada, dedicada a las madres, que siempre me ha emocionado mucho.

Incluyo esta canción porque es bella y, sobre todo, porque casi nadie sabe que la canadiense Céline Dion cantaba solo en francés hasta que, decidida a realizar una carrera internacional, se puso a estudiar inglés en la academia Berlitz de Quebec, como ella misma contó en una entrevista.

 

La vie en rose / Édith Piaf

Canción de Édith Piaf y Louis Gigliemi, llamado Louiguy.

 

Poco se puede contar que no se sepa. Salvo, quizá, que no fue fue Piaf quien la interpretó primero, sino Marianne Michel, en 1945. La letra empezaba de otra manera y fueron las sugerencias de su amante/autor Henri Contet las le dieron la forma que conocemos.

 

 

La javanaise / Juliette Gréco

Canción del gran Serge Gainsbourg

 

Después de una noche de 1962 escuchando mano a mano música delante de la chimenea del enorme salón de Gréco de la que está acreditado que fue larga e inundada en champán, Gainsbourg regresó al día siguiente con esta canción para ella.

La gracia de la letra reside en los juegos de lenguaje, una vez más. A finales del XIX corría por París una lengua encriptada (ha habido otras, después, en Francia, como el verlan, que consiste en invertir al hablar el orden de la sílabas, si son varias en una palabra, o de las letras si solo hay una sílaba. Por ejemplo t’es ouf, para decir t’es fou, o ma meuf para decir ta femme) llamada le javanais. Para hablar javanais y no ser entendido por los demás, había que añadir el prefijo AV a cada una de las síbabas de cada una de las palabras de una frase (o añadir el sufijo DG a todas las palabras acabadas en vocal). El primer verso de la canción j’AVoue j’en ai bAVé pAs Vous, se asemeja a este código y, como todo el resto de versos de la canción es un pequeño y divertido trabalenguas. Trabalenguas, sí, pero con sentido y no falto de poesía. Un genio de la sencillez alambicada.

 

 

Mamy Blue / Nicoletta.

Canción de Hubert Giraud

 

La tercera canción de este autor, el éxito planetario..
Una vez más, nadie sospecha que esta canción es de un compositor francés. La compuso, contaba, en plena atasco al volante de su coche. La primera en interpretarla fue una italiana, Ivana Spagna (lo he tenido que buscar).

Alain Milhaud, el productor francés afincado en España, detectó la canción, adquirió los derechos y se la hizo grabar en inglés a los Top Tops, un grupo inventado por el propio Milhaud, para lanzarla al mundo. La casa de discos francesa Barclay, apoyada por el autor, Giraud, trató de no dejarse ganar en velocidad por Alain Milhaud y se la hizo grabar a Joël Daydé en inglés (es la mejor versión que conozco) y a Nicoletta en francés. Es un caso singular, dos versiones la de los Pop Tops y la de Daydé se disputaron, a la vez, el número uno en las listas de ventas de todo el mundo.

Para el anecdotario, añado que, cuando vivía en Madrid en los ochenta, traté mucho a Alain Milhaud y trabajé un poco con él. Milhaud sumaba a este éxito, haber logrado otro número uno en muchos países del mundo, desde España, con la canción Black is black interpretada por Los Bravos.

La letra no es el fuerte de esta canción.

 

 

L’hymne à l’amour / Édith Piaf

Canción de Édith Piaf y Marguerito Monnot.

 

Dicen, dicen, que la música también podría de ser de Piaf y no de de la compositora Monnot. La creó en la casa que ella y Marcel Cerdán acababan de comprarse y sería al campeón que estaría dedidaca. Parece lógico por las fechas. La estreno un mes antes de que él muriera en el accidente de avión y la grabó al año siguiente. La letra, premonitoria, habla de la muerte de su amado: Si un día la vida te arrancara de mis brazos / Si mueres que sea lejos de mí / Nada importa si tú me quieres / porque yo moriré también. No es poesía de primera división sino rimas de tercera regional, pero funciona muy bien, a los hechos me remito.

El título de himno le conviene. Lo es, o casi, para los franceses.

 

 

 

Éblouie par la nuit / Zaz

Canción de Raphael (Raphaël Haroche)

 

Zaz es un fenómeno musical y, por suerte mediático. Ha alcanzado la popularidad que se merece. Excelente cantante, encantadora, luminosa. Una luz que ilumina los escenarios desde 2010.

Con el belga Stromae, un genio, es par mí lo más relevante de los últimos años en la Chanson française. Así que no quería que faltara.

 

 

Je suis malade / Dalida y Serge Lama

Canción de Serge Lama y Alice Dona

 

Una balada con fuerza. Es muy conocida en voz de Serge Lama, el autor de la letra, pero él mismo reconoce que, sin la interpretación de la cantante Dalida, la canción (y quizá él mismo) no hubiese sido el éxito que fue y es. Hay una versión impresionante de la maravillosa Lara Fabian https://www.youtube.com/watch?v=e1xlhydGUr8 que te invito a ver.

La música es de Alice Dona que, sin ser una de las grandes, ha dejado una contribución importante a la Chanson.

 

 

J’ai la mémoire quif lanche / Jeanne Moreau

Canción de Serge Rezvani

 

Una gran dama. Como a Gréco, no le va mal del todo el apelativo de femme fatale. Me ha fascinado siempre.

Serge Rezvani es un tipo singular. Tocaba muchas teclas, no todas musicales, pues era sobre todo escritor y pintor.Por su amistad con Truffaut, que adoraba sus canciones, reservadas hasta entonces a sus amig 

 

La foule / Édith Piaf

Canción de Enrique Dizeo y Ángel Cabral

 

Esta vez, una canción que vino de fuera para ser adoptada por los franceses. Édith Piaf se encapricho de esta canción original del argentino Ángel Cabral sobre un ritmo peruano y letra de Enrique Dizeo. Le pidió al letrista Michel Rivegauche que la adaptara al francés.os más íntimos entre los que estaba, apareció acompañando a la guitarra a Jeanne Moreau cantando Le tourbillon de la vie en la película Jules et Jim.

 

Est-ce ainsi que les hommes vivent / Catherine Sauvage

Louis Aragon / Léo Ferré

He añadido la canción EST-CE AINSI QUE LES HOMMES VIVENT. Poema de Louis Aragon con música de Léo Ferré. La interpretaba Catherine Sauvage. Ella fue la que divulgó la canciones de Ferré antes de que el propio Ferré se decidiera a cantar. Él pensaba que lo suyo era escribir para otros y recorría los despachos de los agentes para tratar de colocar sus creaciones. Fueron tiempos duros, descorazonadores y de apuros económicos para Ferré..
Yo la cantaré a capela. 
El texto es bello, denso, emocionante. Será mi homenaje a los francófonos que estén en el patio de butacas.

*Tomo la foto de Françoise Hardy de aquí:

http://images.coveralia.com/autores/fotos/francoise-hardy53557.jpg

 

 

LOS 7 PECADOS DE LaMOV

LOS 7 PECADOS DE LaMOV

LaMov es puro vicio

 

La compañía de danza representa en el Teatro Principal ‘7 Pecados capitales’, uno de sus trabajos más arriesgados, con coreógrafos de siete países

 

PIE DE FOTO. Manuel Ballestín

Un instante de la pieza ‘Lujuria’, con coreografía del italiano Alessio Attanasio.

 

Antón CASTRO

LaMov ha venido a ocupar un vacío en la danza en Zaragoza y lo hace, día tras día, espectáculo a espectáculo, con ambición, con riesgo, con pasión y profesionalidad. Y no solo en Zaragoza ha hallado en su sitio, sino cada vez más en todo el país. Ahora propone en el Teatro Principal, tras el estreno en la Feria de Teatro y Danza de Huesca, uno de sus espectáculos más colectivos o corales: ‘7 Pecados capitales’, en el que participan ocho coreógrafos de siete países. A pesar de que cada uno de ellos –Caterina Varela (Cuba) y Alexis Fernández-La Macana (España) trabajan a dúo en ‘Avaricia’– realiza su particular puesta en escena, un concepto, un desarrollo y diversos pasos de baile, podría decirse que hay distintos elementos que le dan unidad a la obra, como ese bailarina vestida de negro con que se inicia la obra, en ‘Soberbia’, y con la que se cierra, como una diosa cansada, en ‘Pereza’. Además hay un ámbito, un mundo onírico o alucinado, un inventario de pasiones y sentimientos, que tienden al frenesí, a la desmesura, al desgarro, pero también a la suavidad, a la terneza. O incluso a la convulsión, más o menos teatral, como sucede en la pieza más humorística del espectáculo: esa ‘Avaricia’ que arranca con dos bailarines que soplan un globo oscuro, ahora tú, ahora yo, hasta que ocurre lo que el público espera. En la evolución de la pieza, sin música, se suceden las voces de los bailarines, ese grito de ‘más, más, más’, que enfatiza la codicia.

Víctor Jiménez trabaja con mimo y con hondura. Le gusta integrar propuestas, poemas corporales, una cierta filosofía de la creación. Por eso en LaMov hay tanta interpretación y gestualidad como ballet en el sentido más académico: hay lirismo y latido, contención y exuberancia de emociones, hay magia y un discurso exigente de fondo. De ‘7 pecados capitales’ destacan la solvencia, la intensidad y la convicción. Destacan la fantasía general y el uso de la imaginación. Sin obviar la plasticidad, la ligereza o la capacidad de componer figuras, existe una pulsión sobre los vicios y las debilidades humanas, una invitación a explorar las sugerencias, los límites y los instintos de la vida.

En ‘Soberbia’ destaca una coreografía que usa el paso a dos y las posibilidades de la sombra sobre un fondo de pintura más o menos geométrica, que da mucho juego y que se vuelve a utilizar en otra ocasión. El ruso Kirill Radev es clásico y moderno, con personalidad. La ‘Ira’ de Francisco Lorenzo (Argentina) ofrece una atmósfera airada, que se apoya en una mesa y en un juego de libros, que alcanzará una inesperada y dramática culminación. El griego Kiriakos Kosmidis se acerca a la ‘Gula’ con la misma mesa, de partida, y mezcla la ligereza, la sensualidad y un vestuario divertido con ecos y colorido mediterráneos, que quizá no excluya una alegórica forma de canibalismo. Víctor Jiménez se apoya en el teatro y concibe una pieza sobre la ‘Envidia’ donde los bailarines proclaman, uno a uno, en medio de sus movimientos o de su delirio, su pecado de un modo que tiene algo de catarsis o de revelación colectiva. “Soy envidiosa”, se oye como una confesión o un aullido de mala conciencia.

Ya hemos hablado de ‘Avaricia’, una coreografía muy trabajada. Quizá la más espectacular, subyugante o puramente carnal sea ‘Lujuria’ de Alessio Attanasio (Italia), en la que irrumpe una bailarina y luego tres parejas que rebosan sensualidad, fuego, deseo. Se abrazan en un anillo corporal de hermosura y erotismo, algo muy presente en diversos instantes, expuesto con sutileza. ‘Pereza’, de Sharon Fridman (Israel), arranca con una carrera frenética, ¿se mueven los danzantes en el interior de un sueño?, y desarrolla luego un relato sobre el cuerpo vencido, sobre la derrota, hilvanado con entrega y ritmo hasta la lasitud final.

Hay muchos elementos que subrayar en la obra: la cuidada escenografía de J. A. Andrés Lacasta y Manuel Pellicer, la sugerente iluminación de Luis Perdiguero, las músicas siempre perturbadoras y, por supuesto, el trabajo equilibrado, brillante y generoso de los nueve bailarines, que siguen creciendo: María Sordo, Elena Gil, Mattia Furlan, R. Rodríguez, Laura López, Lucía Muñoz, Paula Rodríguez, David Serrano y Oier López. El público premió la propuesta de ayer sábado con muchos aplausos.

 

LA FICHA

‘7 Pecados Capitales’. LaMov. Dirección: Víctor Jiménez. Coreografías: Kirill Radev, Francisco Lorenzo, Kiriakos Kosmidis, Víctor Jiménez, Caterina Varela y Alexis Fernández-La Macana, Alessio Attanasio y Sharon Fridman. Bailarines: María Sordo, Elena Gil, Mattia Furlan, R. Rodríguez, Laura López, Lucía Muñoz, Paula Rodríguez, David Serrano y Oier López. Teatro Principal. 

CALVO CARILLA: PICASSO EN EL BURDEL

José Luis Calvo Carilla estudia los orígenes de las vanguardias

 

Publica en Calambur ’Picasso en el burdel’

 

Como si fuera un aforismo definitivo, José Luis Calvo Carilla (Huesca, 1952) dice: “Nada nace de la nada”. Eso explica su libro ‘Picasso en el burdel’, que es una colección de textos de los precedentes de las vanguardias, “o las vanguardias antes de las vanguardias”, que fue el tema de una conferencia y el punto de partida de un libro, más o menos misceláneo, que reconstruye desde los orígenes del cubismo, con el cuadro ‘Les demoiselles de Avinyó’, hasta la interpretación de los sueños que tanto interesó y perturbó a Santiago Ramón y Cajal, en diálogo diferido con Sigmund Freud. Pero hay muchas más cosas, como suele ocurrir en los libros de este catedrático experto en el piropo, en los ecos de Quevedo en el 27, en Braulio Foz y su ‘Pedro Saputo’ o, entre otros asuntos, en el Modernismo, al que le dedicó su tesis doctoral.

“El concepto de modernismo, que abarca a todas las artes y la vida cotidiana, se va gastando y en la revista ‘Paraninfo’, de los hermanos Alcrudo, en la que colaboró el pintor uruguayo Rafael Barradas, casado en Luco de Jiloca, ya se habla del ultramodernismo –dice-. He intentado estudiar el período anterior a la I Guerra Mundial donde se dan muchos fenómenos modernos, gérmenes de la vanguardia: la radio, ya se hablaba de la televisión, de las máquinas, Joaquín Costa había dibujado, años antes, un modelo de bicicleta en París y la remitiría a sus amigos oscenses para que hiciesen una”. La pasión por las máquinas tuvo en el poeta futurista italiano Filippo Marinetti a uno de sus apóstoles. Dijo que valía un coche de carreras que la Victoria de Samotracia. “Entonces, en circuito cerrado de una milla o un kilómetro, en Milán ya se había puesto un bólido a casi 200 kilómetros por hora, o eso se decía. Quiero decir con este preámbulo que las cosas no aparecen de un día para otro, que todo cambia de golpe en un día o en unas horas. Y que poco a poco, esa aceleración de las cosas, se traslada a las obras de arte: Pardo cuenta como se acaricia una pared y se enciende la luz, habla de un frigofírico, Guillermo de Torre le dedica un poema a una avioneta y cuenta como abraza el motor como si hiciera el amor”.

Un instante capital de la historia del arte y de la modernidad lo marca Picasso. El pintor a principios del siglo solía frecuentar un burdel en la calle Avinyó 44, al que se accedía por unas escaleras que tenía un ventanal parisino, de planos y estrías, que pudo dar lugar a un arte nuevo: el troceamiento y la descomposición del cuerpo humano, que también empezaría a verse pronto en los atlas médicos, que explicaría su famoso cuadro de 1907 y el cubismo mismo. “Es una suposición plausible. Ese cuadro fue importantísimo porque anticipaba aspectos del expresionismo, que no tardaría en llegar, y contenía una propuesta sobre violencia que los franceses, durante la I Guerra Mundial, casi la verían como una agresión. Algunos escribieron que les recordaba a cuando una granada estallaba dentro de la trinchera”.

José Luis Calvo Carilla habla de un personaje aragonés “fuera de serie”: Mariano Miguel de Val. “Es todo un personaje. Fue periodista en HERALDO y dedicó una gran atención, a veces excesiva, a lo aragonés e incurrió en el costumbrismo baturro. Fue un divulgador constante del modernismo literario: desde Madrid, a donde se fue a vivir, enviaba sus notas y crónicas al periódico y se estaba al corriente de lo que sucedía. Y fue un dinamizador cultural, conectado con los Reyes. Era sobrino de Romualdo Nogués, escritor y militar, y estaba muy bien conectado. Trajo a Rubén Darío a Zaragoza en el verano de 1908, lo acogió en su casa y asumió el coste de la publicación de la revista ‘Ateneo’ del Ateneo madrileño”. Mariano Miguel de Val aparece en el libro porque fue el promotor de un congreso internacional de poesía, que contó con el apoyo real, y que había invitado a Marinetti. “Al final ni vino el poeta italiano ni se celebró”. Otros personajes capitales de la época fueron dos oscenses: José María Llanas de Aguilaniedo y Silvio Kossti. “En ‘Llanas Aguilaniedo firma en ‘Alma contemporánea’ un tratado de estética que defiende la fragmentariedad, una prosa nerviosa, atomizada. Y en otro de sus libros, ‘Pityusa’ anticipa una crueldad que prefigura a Luis Buñuel. Y en ‘Las tardes del sanatorio’, Silvio Kossti habla del cuerpo humano como una máquina, entre otras cosas”.

Santiago Ramón y Cajal es el sabio poliédrico, el científico obsesivo que, pugnaz y seguro, decía: “Tengo derecho a utilizar mi cerebro para pensar”. Y lo hizo contra viento y marea. Parece un hombre antidogmático, un explorador de la ciencia y de las sensaciones. “Todo empezó, en cierto modo, en Ayerbe cuando su padre lo encerró en un cuarto oscuro e inventó la fotografía, que ya estaba inventada. Luego publicaría el libro de las fotografía en color. Llegó a la misma conclusión que Leonardo. Quiso saber cómo trabajaba una pitonisa o bruja; llenó su casa de pacientes hasta que no pudo más y ensayó la hipnosis con su mujer en un parto”. Y no solo eso: llegó a conclusiones parejas a las de Freud respecto al subconsciente y al lenguaje de los sueños, e intentó darles coherencia científica. Una de sus intuiciones fue: “El creador se tiene que regir por el subconsciente”.  

En 'Picasso en el burdel' hay muchos otros asuntos: habla de Pío Baroja, de Ramón Gómez de la Serna, de la pasión de Alfonso XIII por los Ballets Rusos de Serge Diaghilev y por algunas mujeres.

 

*Tomo la foto de ’Les demoiselles de Avignon’ (como se conocen ahora) de aquí:

 http://farm3.static.flickr.com/2671/4210061809_789f666947.jpg

BUSUTIL: EL TALENTO DE LAS MUSAS

EL TALENTO DE LAS MUSAS

 

guillermo busutil* 29.10.2016 | 23:58

Publicado en La Opinión de Málaga

Una mujer pinta en negro. Su trabajo carece de nombre. No firma su pincel en el ángulo inferior derecho del cuadro donde el talento rubrica su trazo. Nadie sabe si el color, los volúmenes, la profundidad, la luz, el gesto, le pertenecen a ella o son, en cambio, las pautas de un maestro que finalmente enriquece la obra con su toque ejecutor. La historia del arte está llena de obreros profesionales que armaban el cuerpo de la escultura o el universo del cuadro según un boceto del artista que les enseñaba, que se ocupaba a solas de un reto y que culminaba con su estilo el resto de las piezas de otros. No existen noticias de que alguien se rebelase. Aprender de los grandes exige humildad silencio, respeto. El discípulo esperando la muerte del maestro o metafóricamente cometiéndola. Hace un mes, la japonesa Fumiko Negishi denunció haber pintado 221 cuadros de la obra pop firmada por Antonio de Felipe, al que algunos críticos denominan el Warhol español. La batalla legal entre la idea y la ejecución seguirá su curso, pero la noticia coincidió en el mes con la publicación de Ellas mismas. Autorretratos de pintoras. Un excelente libro de Ángeles Caso acerca de 80 mujeres artistas seleccionadas con el propósito de mostrar los obstáculos que la sociedad del arte puso a estas mujeres para poder expresar su talento y siendo relegadas a la invisibilidad. El colofón a estas noticias es que el Prado dedica por vez primera una muestra a una pintora, la flamenca Clara Peeters, una pionera de las naturalezas muertas y pescados trazados al óleo con precisión fotográfica. Un museístico desagravio de género. El primero, que responde décadas después al famoso grito de Guerrilla Girls. ?¿Es que las mujeres han de desnudarse para entrar en el Metropolitam Museum??. El cartel contra las paredes de los museos fue un grito de combate, a mediados de los ochenta, contra centros de artes y museos. La estadística certifica 30 años después que sólo se cuelga, en la oficialidad de los templos de la cultura, el 5% de la obra de mujeres artistas, mientras que el 83% de los desnudos tienen como protagonistas a mujeres. Cenicientas de la bohemia, odaliscas turgentes, damas seducidas al óleo y ninfas desvestidas en el baño; el ingenuo deseo de la carne desflorado por un lápiz o de un pincel la piel enamorada. Cuerpos de mujeres poseídas por la mirada plástica de los hombres que tienen menos conciencia del cuerpo como pentagrama de los sentidos y del tiempo. La mujer enmarcada como belleza y enigma. Pero si es su mirada la que interpreta y narra, el espacio que expone su obra se estrecha demasiado. La Historia la ha preferido siempre como musa, y parece que todavía le cuesta abrirle acceso como artista. La exigencia del mercado y sus sanedrines es mayor a la hora de evaluar el discurso estético de ellas frente al del hombre.

¿A qué se debe esa falta de visibilidad en las artes plásticas? El machismo es la respuesta evidente. Un ejemplo moderno: los poetas y pintores de la Generación del 27 ocultaron a las pintoras y poetas de su misma Generación y afectos. El interrogante se abre más el extrañamiento si contraponemos que a lo largo del siglo XX no ha sido despreciable el número de mujeres mecenas, galeristas y comisarias como Peggy Guggenheim, Juana Mordó, Oliva Arauna, Soledad Lorenzo, Juana de Aizpuru, Rosina Gómez Baeza, Helga de Alvar o Elena Hernando, y nos preguntamos en qué medida han combatido, consensuado o sucumbido a las exigencias del mercado.

La toma de la Bastilla sigue estando en París. Sucedió de nuevo en 2009 cuando el Centro Pompidou reunió bajo el epígrafe Elles@centrepompidou a Louise Bourgeois, Sonia Delaunay, Meret Oppeheim, Tamara de Lempika, Natalia Goncharova, Niki de Saint Phalle, Frida Kahlo, María Blanchard y Cristina Iglesias. Si hubiesen vivido en ese año, a Renoir y a Ernt Gombrich se les hubiese caído la cara de vergüenza y de ira. El primero dijo que consideraba a las mujeres escritoras y juristas, como George Sand, tan absurdas como monstruosas; que la mujer artista era meramente ridícula, aunque él estaba a favor de las bailarinas. El segundo, en su Historia del Arte de 1950 no citó a una sola mujer. La misoginia es miope, y el machismo una falocracia fetichista. En esas mismas fechas, el Centro Valón de Bruselas, exponía la muestra Gritos y susurros en la que se exploraban los temas de identidad e intimidad de la mujer con obras de Kiki Smith, Sophie Calle, Nancy Spero y Ana Mendieta. Ambas exposiciones coincidían en el tiempo con la que el Museo Picasso Málaga mostraba sobre los trabajos de Sophie Taeube-Arp en pintura, dibujo y danza cercanos al dadaísmo y a la abstracción. Ser la esposa de Jean Arp, uno de los fundadores del dadaísmo, jugó en su contra. Cuatro años después el museo malagueño volvía a apostar por la espléndida obra de Hilma alf Klimt, pionera del abstracto. Las mujeres artistas cobraban actualidad en la noria del tiempo y del ostracismo. Sus voces plásticas también reclamaron atención este año en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo de Sevilla con la exposición Nosotras.

Espero que estas conquistas no sean efímeras. Y las celebro por su talento, porque entre ellas tengo predilecciones intelectuales y afectos de carrera, y porque su merecido éxito reivindica a las pintoras secretas como artistas con una creatividad deslumbrante e independiente. Autoras de un universo propio, innovador en la vanguardia o acorde con el triunfo del canon clásico de su época, pintado a la contra de costumbres y de una economía precaria y furtiva. Talentos inconformistas las de antes y las de ahora que hoy ya no tienen que quejarse como hacía en 1879 la rusa Maria Bashkirstelle en su diario, ?lo que más deseo es la libertad de salir sola, ir y venir, sentarme en las sillas de Tullerías, caminar por las viejas calles de noche. Esa es la libertad sin la que nadie puede llegar a ser artista?. Sus palabras, recogidas por Ángeles Caso, explican su pugna, al igual que la de muchas de las citadas, por dejar de ser invisibles y ocupar el mismo plano de la pintura que los hombres que las miraban como piezas de su cetrería artística. Nada lo explica mejor que la exposición, maravillosa por otra parte, de la Fundación Mapfre Renoir entre mujeres.

Ser y no representar. Una aspiración antigua. No hay más que ver las manos femeninas tatuadas en las paredes de la Cueva del Castillo de 25 mil años de tiempo en rojo y conjuro. O el divertimento de la monja Claricia, columpiándose del rabo de la Q capital en un Libro de salmos realizado en un monasterio de Augsburgo del siglo XII. Un selfie medieval como lo llama Ángeles Caso en el libro que nos acerca a unas pintoras soberbias, con una obra con la que entrar en un dialogo que enriquece la sensibilidad. Igual que hacen Berthe Morisot con la cotidiana naturalidad del impresionismo; Mary Cassat que siempre me hace soñar con ser ladrón de guante blanco para besarla en un palco de 1879 y robarle sus perlas, o con Marie Laurencin por cuyas jeunes filles de suave atmósfera cubista y chagalliniana hubiese aprendido a bailar con una copa de champagne en la mano.

Aún así no podemos brindar del todo. La batalla contra la invisibilidad del talento femenino no terminará hasta que sólo importe el valor de su discurso en diálogo con el mundo, sus interrogantes y misterios. Su conquista es la asignatura pendiente de la plástica y de las empresas. En literatura, en el ensayo y en el teatro, al igual que en la política, su talento, su inteligencia, su arte, no son un caso. Al contrario, son un presente que nos define, nos inspira y nos enmarca.

*Guillermo Busutil es escritor y periodista
www.guillermobusutil.es

HOWELL CONANT: GRACE KELLY

 

Una selección de retratos de Grace Kelly, realizados por el norteamericano Howell Conant (1916 – 1999), su mejor fotógrafo y un gran amigo. La empezó a retratar en 1955 y se hizo famoso por sus obras sobre ella, aunque también retrató a otras actrices como Audrey Hepburn, por poner un ejemplo; y aquí la vemos en ’Desayuno con diamantes’. 

ANA ALCOLEA: DISCURSO DEL CERVANTES CHICO 2016. ALCALÁ DE HENARES

ANA ALCOLEA: DISCURSO DEL CERVANTES CHICO 2016. ALCALÁ DE HENARES

DISCURSO PREMIO CERVANTES CHICO 2016

20 DE OCTUBRE DE 2016ALCALÁ DE HENARES

 

Ana Alcolea


Autoridades, miembros del jurado, premiados de este y de otros años, colegas, amigos, señoras y señores, niños, niñas, buenos días. Y digo buenos días en mi nombre y en el Miguel de Cervantes, cuyo nombre y cuya obra honramos aquí por encima de todo y de todos, en el teatro que lleva su nombre, en la ciudad que lo vio nacer. Buenos días a la palabra. Buenos días a la literatura sin adjetivos. Pues literatura es algo que no tiene edad, porque las palabras no envejecen, ni los cuentos, ni las historias. Y esos cuentos que nos leyeron cuando aún no teníamos la capacidad de distinguir las letras, son los mismos que leemos o escribimos cuando somos adultos, jóvenes, o ancianos. 

Porque los escritores y los lectores SIEMPRE creamos las mismas historias a través de los SIGLOS de la Historia, y a través de los AÑOS de  nuestra vida. Creamos historias que hablan de nosotros mismos: de nuestras alegrías, de nuestras tristezas, de nuestros amores, de nuestros desamores. De nuestra melancolía, de nuestra felicidad. Por eso nos gusta leer. Y escribir. Porque al hacerlo, nos unimos a lo más íntimo del resto de la humanidad. Aquello que tenemos todos  en común. Aquello que es universal. Aquello que todos somos capaces de sentir, y a veces, no siempre, de expresar. 

Los escritores y los lectores somos MAGOS. Sí, sí. Habéis oído bien. Hacemos magia con las palabras. Una magia que, con el debido respeto a los prestidigitadores, tiene mucho más mérito que sacar un conejo de una chistera. Que lo tiene, eh, yo no se lo quito. Pero al fin y al cabo, el prestidigitador lo que hace es sacar algo de donde está. ¿Y los escritores? ¿Y los lectores? Hacemos algo mucho más mágico y fascinante: porque leemos letras, signos arbitrarios, diferentes a través de siglos y de culturas. Los leemos y cada uno de nosotros crea, en su individual imaginación un mundo diferente. Si yo os contara la historia de Romeo y Julieta, esos dos  enamorados de los que escribió Shakespeare, cada uno de nosotros se imaginaría a Julieta con un color de pelo, de ojos, de vestido, diferente. Porque las palabras tienen ese maravilloso don: hacen que cada lector las viva de una manera diferente. Y cree en su imaginación, lo más íntimo y secreto que tenemos, algo también distinto.

Y al hacerlo, va creando aquí dentro, en la cabeza, la capacidad de imaginar, de pensar. Por tanto, va creando la posibilidad de tener pensamiento propio, crítico, reflexivo. Para no creerse lo que le digan los demás, y así poder ser LIBRES. La lectura nos hace libres. No sé si mejores o peores, pero libres porque nos abre ventanas al mundo exterior, ese que ahí fuera, y que es casi infinito. Y al mundo interior: ese que tenemos aquí dentro y que es tan infinito como nosotros queramos. 

Como don Quijote. Aquel Alonso Quijano que había leído mucho. Tanto como Cervantes, no olvidemos a su creador. Ambos habían leído mucho. Y don Quijote, NO OS CREÁIS,  no se había vuelto loco de tanto leer. No. Igual que Cervantes, que tampoco estaba nada loco. Tenía la cabeza muy bien amueblada. Don Quijote ha leído tanto que su mundo se ha hecho mucho más grande que su casa en un lugar de La Mancha, de cuyo nombre nadie se acuerda. Su mundo es el universo entero. Por eso quiere ser un personaje como los de las novelas que ha leído. Quiere ser un caballero de novela. Enamorado, compasivo, aventurero. Bueno. Quiere ser un hombre bueno. No consigue ser caballero, y tampoco tiene éxito en el amor. Pero sí que consigue ser un hombre bueno, y sí que consigue ser un personaje de novela. Cervantes, el mago Cervantes, lo ha convertido en el personaje más universal de la literatura. ¿Y por qué? ¿Porque estaba loco? No. Don Quijote es universal porque don Quijote somos todos. Tú, yo, ese señor de ahí, ese otro que lleva traje y corbata, esa señora tan elegante de ahí detrás. Las señoras que han limpiado el suelo de la sala en la que estamos. Todos somos don Quijote, porque todos queremos hacer de nuestra vida algo especial. Esa fue la enseñanza más hermosa que nos enseñó don Miguel de Cervantes. 

Esa, y que la palabra es el don más importante que nos ha sido concedido. Un don que alimenta al pensamiento, y que se alimenta de literatura, de teatro, de música, de poesía, de filosofía, de cine, de CULTURA. Eso que algunos piensan que no sirven para nada, porque no ven más allá de sus muy pequeñas narices. Todas las lámparas de la CULTURA, de la SABIDURÍA,  son las columnas en las que se asienta el ser humano. Y así lo ha hecho a lo largo de los siglos de la Historia con mayúscula. No alimentar la cultura en todas sus variantes es “pan para hoy, y hambre para mañana”, por usar un refrán, de los que tanto le gustaban a Sancho Panza. Eso lo supo bien Cervantes. Y don Quijote, que se alimentó de cultura para poder amar y seguir amando, a su inexistente Dulcinea, a las gentes con las que se encontraba en su camino, pero sobre todo, a la palabra, siempre creadora, sanadora y dadora de vida. 

Muchas gracias a lectores, libreros, comerciales, editores. Todos los que hacen y han hecho posible que hoy estemos aquí. Gracias especialmente a Pablo Cruz, editor de Anaya Infantil y Juvenil, que fue la primera persona que creyó en mi primera novela, y su “sí” significó el comienzo de este camino.Muchas gracias a los miembros del jurado por haber pensado que mis humildes novelas son merecedoras de este premio a la palabra creadora, que lleva el nombre de Cervantes. Es un honor inmenso para un escritor recibir este premio. Aquí, en este Teatro Salón Cervantes en el que tantas veces me senté para asistir a espléndidas representaciones. En esta calle, tan cercana a la casa en la que nació don Miguel. En esta ciudad, en la que viví dieciséis años, en la que me casé frente al catafalco de Cisneros, en la capilla de la Universidad. En Alcalá de Henares, donde di clase a quizás más de mil jóvenes que ahora están trabajando por el mundo. En Alcalá, mi casa, en  la que guardo muy queridos amigos. Y amigas. Para mí, recibir este premio en Alcalá de Henares, donde además escribí mis primeros libros, tiene mucho de esa magia maravillosa, y muchas veces inesperada, que nos da la fuerza creadora e inspiradora de la palabra. 

Por ella, por la palabra, por todos ustedes que hacen posible este premio en el que se  honra a un escritor, a maestros, a padres, a alumnos, a toda una comunidad educativa y CULTURAL, y que es el barco que TODOS compartimos, MUCHAS GRACIAS de todo corazón, y con toda mi emoción, que les aseguro que es MUCHÍSIMA. Muy BUENOS DÍAS a todos. 

BOB CARLOS CLARKE: RACHEL WEISZ

BOB CARLOS CLARKE: RACHEL WEISZ

 

Retrato de la actriz Rachel Weisz, en 1993, obra del fotógrafo Bob Carlos Clarke (1950-2006) que se halla en el National Portrait Gallery de Londres. 


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DALÍ POR JEAN DIEUZAIDE

DALÍ POR JEAN DIEUZAIDE

Uno de los más famosos retratos de Salvador Dalí, realizado por Jean Dieuzaide. Uno de los grandes fotógrafos franceses del siglo XX.