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Antón Castro

Artistas

PABLO GALLO RETRATA A PATRICIA ESTEBAN ERLES

PABLO GALLO RETRATA A PATRICIA ESTEBAN ERLES

El artista Pablo Gallo ha realizado una serie de retratos de jóvenes escritores españoles. Uno de ellos es la narradora aragonesa Patricia Esteban Erlés (Zaragoza, 1972), que publicó recientemente con estupenda acogida de público y crítica su libro de relatos “Manderley en venta” (Tropo editores).

¿POR QUÉ ESCRIBE UN BLOG EL PINTOR PEPE CERDÁ?

¿POR QUÉ ESCRIBE UN BLOG EL PINTOR PEPE CERDÁ?

 

 

DE NADA EN PARTICULAR

 

Por Pepe CERDÁ

 

Llevo mucho tiempo preguntándome por qué escribo aquí. No termino de encontrar la respuesta y tampoco me preocupa demasiado. Creo que es por el banal ejercicio de teclear sin más y ver como aparecen las palabras en la pantalla. Un tras otra. Si me equivoco un subrayado rojo me lo advierte y el ordenador me propone varias alternativas si le doy a la parte derecha del ratón. Tiene más que ver con los videojuegos que con un ejercicio literario propiamente dicho.

Lo hago, también, por exorcizar la terrible y angustiosa soledad que me roe en el taller. Es difícil de explicar al que no la haya vivido. Para la mayoría el ejercicio de las bellas artes es un pasatiempo relajante. Pero para los profesionales es una tortura. Pasa como con el ajedrez que como decía Groucho: es demasiado juego para ser serio y demasiado serio para ser un juego.

A mí lo que más me cuesta es comenzar. Este proceso puede durar semanas. Semanas de subir y bajar al estudio sin hacer gran cosa. Intuyendo más que sabiendo lo que se ha de hacer. El teléfono suena y me proponen y me urgen a entregar tal o cual trabajo. Y yo, como los ordenadores Pentium uno, me bloqueo y no hago nada. Y bajo al ordenador a escribirles esta tontería.

 *Hace algunos días, el pintor y escritor Pepe Cerdá reflexionaba sobre el acto de escribir, sobre el blog y sobre el acto de pintar y los encargos. Aquí está su texto: tan sincero y tan seductor a la vez.

**Esta foto de amor es de Gerald Bloncourt, ese maravilloso fotógrafo que está en la línea de los grandes de Francia: Marcel Bovis, Dieuzaide, Doisneau, Sougez, Willy Ronis, etc.

 

REMBRANDT: EL NARRADOR DE LA LUZ Y DEL COLOR

REMBRANDT: EL NARRADOR DE LA LUZ Y DEL COLOR

Rembrandt se reúne

en el Museo del Prado

con sus pares

 

 

La exposición “Pintor de historias” consta de 40 obras de todas

sus épocas, que proceden de museos y colecciones privadas

 

Alejandro Vergara dice que el pintor es “un gran coreógrafo de lo dramático que busca límites expresivos que otros no han logrado”

 

 

 

 

Rembrandt (Leiden, 1606-Amsterdam, 1669) usa, como nadie, una tenebrosa luz de fuego. La empleó desde muy pronto, con su peculiar sentido del humor y de la parodia, en ese “Autorretrato con traje oriental” (1631) que recibe al visitante de la exposición “Rembrandt. Pintor de historias” y que parte de la “Adoración de los Magos” de Rubens. La muestra, espectacular y sutil a un tiempo, patrocinada por el BBVA, recoge 40 obras de todas de todas épocas, cinco de ellas estampas, adscritas a ese género tan característico de los siglos XVI y XVII: la pintura de Historia, en la que el hijo del molinero de Leiden hizo tanto fortuna como la haría en el retrato  y el paisaje. Miguel Zugaza, director del Museo del Prado, dijo que “Rembrandt era uno de los artistas más originales e influyentes de todos los tiempos y uno de los grandes narradores de Historia”, y definió la muestra “como un fabuloso conjunto de obras. Rembrandt se encuentra aquí como en casa, entre sus pares. Completa el Prado y lo ennoblece en este justo intercambio”.

El comisario Alejandro Vergara se había pasado media mañana analizando el proyecto, contando los secretos de los cuadros, recordando la unidad temática de un conjunto deslumbrante que abraza el relato bíblico, mitológico e histórico. Explicaba el tránsito del artista: ese viaje desde la gestualidad, la atmósfera teatral, el movimiento y el dibujo de estados de ánimo hacia, a partir de 1645, la contención, la quietud y cierta severidad psicológica o de introspección. Señaló que se trata de una exposición “trabajosa, que no difícil”. Sí la calificó como “magnífica, muy ambiciosa y variada, que ofrece obras de todas las épocas”. Recordó que Rembrandt es un artista intensamente emocional, muy trágico, “un gran coreógrafo de lo dramático que busca límites expresivos que otros no han logrado”. Uno de los grandes ejemplos es “Sansón cegado por los filisteos” (1636), un cuadro complejo de composición, de movimiento, de una cegadora luz interior, y brutal en su drama, “gore” llegó a decir Vergara.

El comisario situó a Rembrandt en la estela de Bernini, del barroco internacional y de Rubens. “Rembrandt quiere ser una gran figura del arte y tiene en Rubens a su gran mito viviente, pero también quería ser original. Buscaba historias extremas y cómo contarlas a su modo. Se inspiraba en los grandes artistas del Renacimiento”, como Tiziano, Veronés y Caravaggio. A todos ellos, los miraba más o menos “de reojo”, a través de los grabados que llegaban a Ámsterdam. Paradójicamente, el pintor quería ser cosmopolita, coleccionaba grabados y piezas exóticas que luego trasladaba a su lienzo, y apenas se movió de Leiden y de Amsterdam.

La muestra contempla otro aspecto: Vergara y sus colaboradores han querido situar al artista en el contexto de su tiempo, y lo hacen dialogar con Rubens (dos obras), Tiziano, Veronés, Ribera y Velázquez. Del artista sevillano se ha incorporado la obra “Marte” y se ha colocado al lado de una de las piezas magistrales de Rembrandt: “Betsabé” (1654), esa mujer a la que el rey David contempla en el baño y se enamora perdidamente de ella, y mata a su marido. Vergara recuerda que el artista “nos invita a ver y a desear el desnudo que David deseó”.

En la obra de Rembrandt siempre percibimos su presencia y queremos saber más de su vida, queremos saber por qué pintó con esa claridad increíble y vívida un retrato como “Artemisa” (1634), la única obra suya que posee el Prado, o de modo “goyesco” ese rostro envejecido y burlón que cierra la exposición: “Autorretrato como Zeuxis” (1667-68), que alude a aquel pintor griego que fue el creador de la belleza ideal y a la vez murió mientras pintaba a una anciana fea. Rembrandt se mira a sí mismo al espejo y éste le devuelve el sarcasmo final de quien presume que se acerca el fin.

 

 

 

Crónica de una vida trágica

y de un proceso apasionado

 

 

 

Rembrandt llevó a cabo una indagación incesante en el cuadro mismo: si al principio empleó una idea del relato, un actor, un decorado, algo así como una gran representación escénica, poco a poco se lanzó a tumba abierta en la pintura: le interesan la mancha, la sugerencia más que la precisión del trazo, la sobriedad más que el dinamismo o el énfasis, la untuosidad, la calidad misma de la materia. La exposición del Prado es la crónica de un proceso, meticuloso y apasionado, de un gran vigor creativo. Rembrandt pintó más de 300 cuadros en sus 63 años de vida con una vocación invencible. Sorteó toda suerte de dificultades, personales y artísticas, y fue un pintor de mercado cuya obra se ha dispersado mucho: los cuadros proceden de 20 museos del mundo, desde el Hermitage de San Petersburgo, el Louvre, el Rijksmuseum de Ámsterdam... Contó con un mecenas, pero pintaba y vendía, se arriesgaba pieza a pieza. Perdió la cabeza por Saskia, su primera mujer, y la vio morir; vio morir a su segunda esposa, Hendrickje, y a su hijo Titus, y pasó de la opulencia a la ruina más absoluta. Es uno de los artistas que más veces se pintó a sí mismo. Sin renunciar a la estética de su país, estuvo casi en las antípodas de Vermeer. Su pintura, rotunda, pródiga en escenas delicadas y violentas, es su mejor biografía.

 

[*El montaje de “Rembrandt. Pintor de historias” lo ha realizado ese maestro del diseño de exposiciones que es Jesús Moreno y su equipo, responsable también del montaje de Degas en la Fundación MAPFRE estos días, de la muestra “Goya e Italia”, y también acaben de ganar el concurso para montar “Goya y el arte moderno”, que se realizará próximamente en el Museo de Zaragoza. La exposición de Rembrandt la inauguran mañana los Reyes y se abre al público el miércoles. El jueves Artes & Letras, de Heraldo de Aragón, publica la crítica de César Pérez Gracia. En la foto, el cuadro que cierra la muestra: "Autorretrato como Zeuxis". Borradores de Aragón Televisión desplazó un equipo en el que iban Yolanda Liesa,. ayudante de realización, Gomis, el cálido y excelente operador de cámara, y un servidor. El reportaje saldrá en breve, probablemente el jueves de la semana que viene.]

SUREANDO: POESÍA, PINTURA, MÚSICA Y SENSIBILIDAD

SUREANDO: POESÍA, PINTURA, MÚSICA Y SENSIBILIDAD

Desde hace algún tiempo frecuento una bitácora que me parece muy sugerente: Sureando, http://sureando-sureando.blogspot.com, que firma Beatriz de Chile [no el pintor Florencio Molina Campos, como había escrito antes por error] desde Chile y que es como un palacio íntimo y evocado donde se congregan la buena pintura, la poesía y las canciones, y las historias de familia vinculadas a la Patagonia. Ahí está todo, bellamente ordenado, vestido con la paleta de los colores de la sensibilidad. Mientras anoto estas pequeñas frases suenan canciones brasileñas y norteamericanas, y Charles Aznavour también, y en la medianoche parece que se extienden los hilos interminables de un infinito y gozoso abrazo.

 

Acabo de ver en Aragón Televisión la charla de Luis del Val con Luz Casal y una porción de la de Javier Sierra (que escribiría una novela sobre el Grial en San Juan de la Peña, una ficción en Albarracín, donde veraneaba de niño, aunque su lugar favorito es la torre de San Martín), y he tenido una sensación muy placentera: Luz ha estado estupenda, sincera y quizá al borde las lágrimas cuando Luis realizó su retrato; y Javier estuvo como es: simpático, arrollador, un contador de historias que suspende la atención de los oyentes. De Luis del Val me gustó sobre todo su serenidad y la seguridad que tiene en sí mismo. No se atropella: fluye en calma con su barba de nieve y sus menudos ojos entrecerrados como si la noche fuera inacabable y fuera toda, toda para él hasta el fin de los tiempos.

*La ilustración es de Adolph A. Lesrel.

REMBRANDT: PINTOR DE HISTORIAS EN EL PRADO

REMBRANDT: PINTOR DE HISTORIAS EN EL PRADO

Viví en una buhardilla de la Casa Las Armas, 138, durante casi dos años, a finales y a principios de los años 80. En una de las habitaciones había la reproducción de un cuadro: “La novia judía” de Rembrandt, del cual se inaugura una gran exposición, “Rembrandt, pintor de historias”, en el Museo del Prado. Alejandro Vergara, el comisario, dice que el holandés, el maestro del autorretrato, ese pintor de una tenebrosa luz de fuego, “es un pintor raro, un pintor que busca un idioma peculiar”, y dice que ni se les ha pasado por la cabeza solicitar la “Ronda de noche”, que vi hace años en Ámsterdam con auténtico embeleso, pero que sí que echa en falta, o de menos, “La novia judía”, que está en el Rijksmuseum también, que es un cuadro síntesis, que ofrece la gama plural de características del pintor: los dorados y los rojos, la atmósfera, su magia. El cuadro equivalente a esa ausencia, para Vergara, es “Betsabé”, que ha cedido el Louvre. Y que reproduzco aquí.

 

La muestra, que visitaré mañana, solo tiene un cuadro del Museo del Prado: este “Artemisia”, fechada en torno a 1634, que ofrece el pulso pictórico de Rembrandt: el sentido de plasticidad, la luz que se concentra en un punto, la fuerza del color, el despojo de los elementos superfluos para concentrar la narratividad y una suerte de sombra desde atrás: esa mujer, más o menos vieja, con algo parecido a un saco. Artemisia era hermana de Apolo y siempre tenía el estómago vacío.

*Betsabé. Óleo de 1654 sobre lienzo.

ALEJANDRO CORTÉS, EN EL DIGITAL WATER PAVILION

ALEJANDRO CORTÉS, EN EL DIGITAL WATER PAVILION

[Alejandro Cortés Calahorra, pintor, ilustrador y fotógrafo, ha disfrutado de distintas becas en varios lugar de España y del extranjero. Después de la experiencia, regresa a Zaragoza y ofrece una selección de sus proyectos. Colaboró en la exposición del Real Zaragoza con una colección de espejos pintados. He aquí la nota de prensa que ha redactado Jorge Barbó Lorente y que el propio Alejandro me reenvía.]

 

El Digital Water Pavilion reabre sus puertas

 

El Digital Water Pavilion albergará del 7 al 12 de octubre una variada programación cultural en la que se darán cita arte, cine, música y videojuegos.

 

Desde el martes y hasta el próximo domingo, con motivo de las Fiestas del Pilar, el DWP, situado en la Avenida de Francia frente al Pabellón Puente, ofrecerá diferentes actividades culturales con la tecnología y el apoyo a los artistas jóvenes emergentes como telón de fondo.

 

La primera cita la protagonizará el martes a las ocho de la tarde Alejandro Cortés Calahorra, joven ilustrador y fotógrafo zaragozano autor del libro La Charrada, que traerá al DWP una retrospectiva de su obra en soporte digital. A él le sucederá un ciclo de cortometrajes el miércoles y música en acústico y en directo a partir del jueves de la mano de grupos de referencia del panorama musical zaragozano.

 

Además, durante estos días, en el DWP se habilitará una Zona de Videojuegos en la que tendrán lugar pequeños torneos.

 

Más información:

http://digitalwaterpavilion.com/blog/

 

PEREC Y GIDE, GINETTE NEVEU Y EL PÚGIL CERDAN

PEREC Y GIDE, GINETTE NEVEU Y EL PÚGIL CERDAN

Georges Perec escribió en su libro “Me acuerdo”, que ha prologado y traducido Yolanda Morató para Berenice:

 

179

Me acuerdo de que el día después de la muerte de Gide, Mauriac recibió este telegrama: “El infierno no existe. Suéltate el pelo. Stop. Gide”.

 

123

Me acuerdo de que la violinista Ginette Neveu murió en el mismo avión que Marcel Cerdan.

 

[El avión se desplomó sobre las islas Azores en 1949. Cerdan había sido campeón del mundo y se enfrentó a grandes púgiles como Tony Zale o Joe La Motta. La foto es de ambos: Ginette y Marcel, amante de Edith Piaff.]

 

RETRATO DE VICENTE. Por CIPRIANO BRICEÑO

RETRATO DE VICENTE. Por CIPRIANO BRICEÑO

[Muchas veces, el chivato de blogia no me indica que me llegan mensajes. Curiosamente hace un instante he visto este tan entrañable de Cipriano Briceño sobre nuestro común amigo Vicente Pascual Rodrigo, y lo cuelgo aquí, en el escritorio, sumamente complacido. Aquel día vi a Vicente, cerca de su casa, en el campo del Utebo, asombrosamente feliz, como un niño que se asoma de súbito a las maravillas del circo.]

 

Por Cipriano Briceño

Conocí a Vicente hace unos cuarenta y cinco años en el colegio de los Maristas en la calle San Vicente de Paúl. Allí fuimos compañeros y amigos hasta los catorce años, compartimos juegos, clases, excursiones... De aquellos tiempos conservo el recuerdo de un chico activo, inteligente, inquieto, con el que pasé muy buenos ratos.
Hace unos quince años, en una de sus exposiciones, nos reencontramos, supe de sus viajes, su estancia en Mallorca y el comienzo de su experiencia americana en Indiana. Fue un feliz reencuentro y de allí nació una nueva amistad, la de dos personas que, en la madurez, compartían gratas vivencias de la infancia. En los siguientes años nos volvimos a ver cada vez que hacía alguna exposición en Zaragoza. Recuerdo especialmente la de Veruela en 1999. Me convertí en un admirador de su obra, y desde que volvió a España y se instaló en Tarazona nos vimos con mayor frecuencia, lo que me permitió disfrutar de su compañía y conocerlo mejor.
Desde que le diagnosticaron una grave enfermedad, luchó por su salud sin miedo, tratando de aprovechar el tiempo que le quedaba y contagiando su energía a su familia y amigos. En los siguientes años, realiza y participa en más exposiciones que en los años anteriores y escribe tres libros que recogen sus poemas y pinturas. Los que le conocemos, descubrimos en su pintura y sus poemas el resultado del firme y cariñoso apoyo de Ana y de toda su familia, de su diálogo con la muerte y de su permanente búsqueda de la esencia del hombre y de su espiritualidad milenaria.


Con esta intensa actividad llena la prórroga que su vitalidad y los médicos le conceden, conservando una fuerza interior que iluminaba su rostro en las conversaciones, en las que incluso reía abiertamente con frecuencia, como destaca Antón en su excelente escrito. Al recordar el rato que en febrero pasamos juntos (Vicente, Antón y yo), viendo jugar a nuestros hijos (el de Antón y el mío) al fútbol, esbozo una sonrisa viendo a Vicente comentando lo bien que jugaban los dos e interesándose por todos los detalles y reglas de un juego que apenas conocía. Por no hablar de su divertido asombro ante la exhibición de control de balón que nos hizo Antón en el descanso. Creo que esta anécdota explica bien cuál era la actitud de Vicente durante su enfermedad.


Bien, quizás este escrito resulta demasiado personal para un blog dedicado al arte y a los artistas, pero creo que puede aportar algo para entender y apreciar mejor la obra de Vicente, ampliando alguno de los comentarios de Antón.

En fin, creo que ha quedado claro que Vicente fue un gran regalo para todos los que lo conocimos, pero su pérdida no debe entristecernos, en su obra y en la memoria nos queda su mensaje y su alegría.

 *Vicente Pascual con Ángel Guinda durante la presentación de su último libro de poemas.