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Antón Castro

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"CHATARRA": EL ARTE DE LEVANTARSE TEMPRANO

"CHATARRA": EL ARTE DE LEVANTARSE TEMPRANO

[Aloma Rodríguez ha escrito este texto a modo de presentación de la primera muestra de David Barreiros en Los Portadores de Sueños.]

Me despierta temprano. Ha preparado café y tostadas y yo tengo resaca y me duele la cabeza. Anoche me olvidé de que me haría madrugar y me bebí más cervezas de las necesarias. Él está nervioso. Va de un sitio a otro de la casa preparando todo y haciendo ruido.

-¿Vamos? –me dice de pronto y yo aún no me he puesto las lentillas-. Si no quieres venir, dímelo.

Me pongo las lentillas y me bebo el café como si fuera agua.

-Ya estoy –digo.

Todos los días pasa por ahí y ve el cementerio de tractores. Está cerca de Malpica, donde él trabaja temporalmente. Y todos los días cuando pasa por ahí se queda mirando y piensa que ahí hay una foto. Y por eso me ha levantado temprano.

Subimos al coche y bajo la ventanilla. Enciende un cigarro.

-¿A medias? –me dice, refiriéndose al cigarro; eso significa que se lo va a fumar casi entero y me dará alguna calada al final. Asiento.

Vamos por una carretera y él está muy pendiente de no pasarse el desvío. Hace calor aunque sólo estamos en primavera. El sol me molesta en los ojos y no llevo las gafas de sol. Por fin llegamos al desvío. Entramos en un camino de tierra que parece que no lleva a ninguna parte, luego pasamos por debajo de una autovía en construcción y yo pienso que se va a desplomar sobre nuestras cabezas en ese mismo instante. Afortunadamente no es así. Hemos llegado. No veo los tractores.

-Por aquí –dice él y yo le sigo.

Hay que saltar una tapia y entrar por uno de los agujeros de la valla metálica. Lo que me hace pensar que estamos invadiendo una zona privada y que eso es allanamiento de morada. Pero dado el estado de los tractores y la altura de los hierbajos no creo que nadie venga por aquí desde hace mucho. Es un descampado. Hay varios tractores y otro tipo de maquinaria agrícola que no sería capaz de identificar. Son de colores chillones y el óxido se ha comido parte de la chapa. Todo esta vallado. Él va a buscar la cámara, los objetivos y el trípode y me deja ahí dentro. Se oyen los grillos. Puede que haya alguna serpiente. Empiezo a tener mucho calor. Vuelve con la cámara. Le enseño cómo se hace el balance de blancos predeterminado. Luego le digo que tenga cuidado, que el contraste es muy alto.

-Ya, ya –responde él-. ¿Me dejas la cámara? –y se la doy.

Le veo buscar, mirar y agacharse. Me enseña las primeras tomas y se aleja. De vez en cuando me pide que le lleve la bolsa y cambia el objetivo. O me pide que salga del cuadro. No puedo soportar más el calor y creo que me va a estallar la cabeza. Le digo que me aburro y le pido las llaves del coche. Voy a buscar un cigarrillo y me quedo dormida en el asiento del copiloto. Me despierta una gota de sudor que me cae por la cara. Ya ha terminado.

-Buenos días –me dice cuando abro el coche.

-¿Ya has acabado? –digo entre sorprendida y aliviada. Él asiente-. ¿Puedo verlas?

Me deja la cámara y la enciendo. En la pantalla aparece la foto de una chapa de motor en la que se lee “Barreiros”. Le miro. Se ríe. Sigo pasando fotos hasta que llegamos a casa.

*Barreiros inauguró ayer miércoles su primera exposición de fotos, Chatarra 2008, en la Chaise longue Gallery de la librería Los portadores de sueños, a las 20:30.

 

"CHATARRA": UNA VISIÓN DE JOSEMA CARRASCO

"CHATARRA": UNA VISIÓN DE JOSEMA CARRASCO

Esta mañana he tomado un café con uno de esos ilustradores y diseñadores a los que le tengo un gran cariño: Josema Carrasco, que acaba de publicar el cómic “El viaje de las semillas”, en colaboración con el guionista Joseba Gómez. Al cabo de un par de horas o tres, sabiendo que David Barreiros inaugura mañana su exposición, su primera exposición, “Chatarra”, en Los Portadores de Sueños, me ha enviado esta ilustración para el blog, inspirada en sus fotos de tractores y en la novela París tres de Aloma Rodríguez, según he creído entender. Y aquí está. Josema Carrasco posee una facilidad especial: su último trabajo sobre Kenia es muy original y convincente.

EDWARD HOPPER, SEGÚN ALEX NORTUB Y BERENICE ABBOT

EDWARD HOPPER, SEGÚN ALEX NORTUB Y BERENICE ABBOT

[Hace algún tiempo archivé y creo que colgué uno de estos retratos de Edward Hopper, el pintor de las soledades, de los interiores metafísicos y de la desesperada esperanza. La serie de fotos que le hizo Berenice Abott hacia 1948. Entro en el blog de Alex Nortub, http.hoteljuntoalavia.blogspot.com, y encuentro esta foto y otras, y este texto lleno de sutileza y de conocimiento del mundo íntimo del gran artista. Este texto pertenece al poeta Alex Nortub, que reside en Mataró.]

 

El pintor norteamericano Edward Hopper realizaba un ritual cada vez que entraba en su estudio. Se quitaba el sombrero y lo colgaba en una de las aspas de la prensa que utilizaba para hacer grabados. Hacía esto cada día. Aunque minutos más tarde se pusiese a realizar algún grabado y tuviese que dejar su sombrero en otra parte, nunca dejó de colgarlo primero sobre una de las aspas del tórculo. Según contó su mujer Josephine poco antes de morir, Hopper creía que posando allí el sombrero todo iría como la seda en el momento de plantarse ante el lienzo en blanco.

 

Pero su ritual no terminaba ahí. Hopper tenía una estufa en su taller. Una estufa que, además de ser utilizada para caldear la estancia en la que solía trabajar, le servía para calentar el té. Tras dejar el sombrero sobre una de las aspas del tórculo, posaba la tetera sobre la estufa. En pocos minutos el té estaba listo. Entonces, con desmesurada parsimonia, se sentaba junto al calor de la estufa y, mientras observaba el resultado de las pinceladas realizadas el día anterior, daba breves sorbitos de su tacita de porcelana.

 

A veces, incluso, al comprobar que el té estuviera a la temperatura adecuada para ser ingerido, soltaba alguna maldición si se quemaba la punta de lengua.

 

ALFRED HITCHCOCK Y LAS RUBIAS PELIGROSAS

ALFRED HITCHCOCK Y LAS RUBIAS PELIGROSAS

 

[Reportaje que me envía el editor Miguel Ángel de Rus de Ediciones  Irreverentes sobre el libro de Ramiro Cristóbal Alfred Hitchcock. 14 películas imprescindibles.]

 

 

ALFRED HITCHOCK, EL HOMBRE

QUE SE ENAMORABA DE RUBIAS ELEGANTES

 

El crítico cinematográfico Ramiro Cristóbal describe en el libro “Alfred Hitchcock. 14 películas imprescindibles”, recién publicado por Ediciones Irreverentes, a un Hitchcock muy distinto del conocido; enamorado de sus actrices rubias y elegantes, obsesionado por su gordura, que pasó de trabajar con libertad en Europa a ser controlado hasta en el gasto telefónico en los estudios norteamericanos. Ramiro Cristóbal reconoce que Hitchcock le gustó siempre mucho como director, pero le odiaba por cómo era. Al escribir este libro, ha encontrado un hombre muy distinto del esperado.

 

Ramiro Cristóbal trata en Alfred Hitchcock. 14 películas imprescindibles”, no sólo los planteamientos intelectuales y técnicos de las películas del director británico, sino también los aspectos más controvertidos de su personalidad, de sus relaciones –en ocasiones amorosas y en ocasiones tormentosas con las actrices- y su pasión por estudiar el alma humana. El director británico es un hombre complejo, falto de amor, lo cual suplía por un uso y abuso obsesivo de la comida y el vino; una persona mucho más intelectual de lo que se piensa, ya que siempre ha sido un autor considerado populachero, y que junto a grandes películas, hizo panfletos pro-norteamericanos en plena guerra fría, lo que le supuso ser repudiado por los intelectuales europeos.

 

Sus amores rubios: Tippi Hedren, Grace Kelly, Ingrid Bergman

 

         Hitchcock hizo mundialmente famosa a Tippi Hedren, la conocida actriz madre de Melanie Griffith, la esposa de Antonio Banderas, con la película Los pájaros.

Cuando terminó el rodaje de Los Pájaros y se produjo el éxito esperado, Tippi Hedren fue convocada por su mentor para hacer la siguiente película titulada Marnie la ladrona. Todo comenzó de nuevo: Tippi recibió regalos y vinos y también apasionadas notas del realizador. El propio Hitchcock, en persona, diseñó un lujoso remolque camerino para ella, con cuarto de baño y nevera-bar (llena de los vinos preferidos por él) y lo instaló al lado de su bungalow.

Ramiro Cristóbal afirma en el libro “Mediado el rodaje de esta segunda película que hacían juntos, una noche, Hitchcock acudió al remolque de Hedren y, por primera vez en su relación con ella (y seguramente en toda su vida), le hizo francas proposiciones de tener relaciones sexuales que, naturalmente, fueron rechazadas, aunque debió ser una prueba extremadamente penosa tanto para la actriz, como para el maduro caballero de 64 años que era, por entonces, el cineasta. Desde entonces, Hitchcok no quiso saber nada de Tippi Hedren y se refería a ella como «esa chica». Terminado el rodaje nunca más volvieron a tener relación profesional alguna. Lo curioso es que la carrera como actriz de Tippi Hedren no adquirió nunca más, ni lejanamente, el prestigio que había tenido en las películas de Hitchcock.”

Siempre tuvo una relación compleja con sus actrices, “Aunque fue hombre de una sola mujer, Hitchcock estuvo muy enamorado de Tippi Hedren. También estuvo medio enamorado de Ingrid Bergman y de Grace Kelly, pero con ellas la relación se mantuvo en lo profesional. A Grace Kelly intentó rescatarla para el cine siendo princesa, pero fue imposible. Grace Kelly quería a Hitchcock y le estaba agradecida por el impulso que había dado a su carrera y por la gran popularidad internacional que le habían dado las películas hechas con él. Le hubiera gustado, aún siendo princesa, trabajar de nuevo con el director británico, No obstante, se impuso el protocolo y la reacción ofendida de muchos de los monegascos influyentes hizo que, por fin, la actriz renunciara, educada pero firmemente, al proyecto.”

También tuvo un profundo sentimiento por Ingrid Bergman, pero quedó en amistad y ella estuvo a su lado a la hora de su muerte, “En agosto de 1979 Hitchcock cumplió ochenta años. La actriz Ingrid Bergman fue a visitarle y después recordaría: «Tomó mis dos manos y las lágrimas rodaron por sus mejillas, y dijo: Ingrid voy a morirme».”

Las tres mujeres coincidían en dos rasgos importantísimos para el británico; eran lo que podrían llamarse “rubias elegantes”.

A quien nunca pudo soportar es a Kim Novak, que le fue impuesta pro el estudio que le contrató, y a quien nunca valoró como actriz.

 

Hitchcock, del proselitista político al artista

 

         Según el autor del libro, Ramiro Cristóbal, “Hitchcock me había gustado siempre mucho como director, pero le odiaba por cómo era. Después de hacer crítica cinematográfica durante décadas, llegada ya la madurez, me dije que tenía que ver sus películas con calma, sin dejarme influir por mis sentimientos, muy negativos sobre todo por sus películas de propaganda política durante la guerra fría. He visto varias veces cada película con papel y lápiz, parando escena a escena, y he podido comprobar que no es el director popular que se cree, sino un intelectual al modo europeo, aunque trabajara en EEUU, que cuidaba cada detalle arquitectónico, el vestuario a la vanguardia de la moda, hacía un estudio psicológico de los personajes como no se hace en el cine actual, donde cada personaje parece salido de la nada; en sus películas hay una explicación psicológica para todo. Y en especial, es un maestro en el dominio del tempo y del suspense.”

Ramiro Cristóbal reconoce haber disfrutado siempre con el cine de Alfred Hitchcock. pero “sin embargo, cuando hizo las dos películas de guerra fría, de un servilismo vergonzoso con los Estados Unidos, me sentí defraudado y consideré que, de alguna manera, su comportamiento era indigno de un artista independiente y libre. Luego, según iban pasando los años e iba viendo, casualmente, alguna de sus obras, incluso las que ya había visto, fui teniendo una nueva perspectiva y me prometí que un día dedicaría el tiempo suficiente para resolver esa especie de dilema profesional que había adquirido. Se trataba de  poner  la distancia necesaria como para no tomar en cuenta, de forma primordial, los aspectos políticos y propagandísticos de sus películas y procurar centrarme en otros que, quizás, la pasión no me había dejado ver.”

         La conclusión de Ramiro Cristóbal es que “Hitchcock es un maestro de la psicología, su gran afición sin duda alguna. Seguramente el común denominador de toda su obra está en su insaciable curiosidad por el ser humano y por la forma de funcionamiento de su mente y sus pasiones”.

Un aspecto sorprendente que se descubre en el libro es que Hitchcock no era tratado en Estado Unidos como un genio, sino como un simple asalariado, “Se le controlaba todo. Él cobraba por semana de trabajo. Incluso cuando viajaba a Europa se le echaba en cara los gastos de sus llamadas internacionales. Él estaba acostumbrado a trabajar al modo europeo, con libertad, pero en estados Unidos le imponían en ocasiones los protagonistas, como ocurrió con Kim Novak, los temas que podían ser taquilleros. Se le controlaba hasta los días de rodaje.”

 

 

RETRATO DEL AUTOR

Ramiro Cristóbal es licenciado en Ciencias Políticas y Ciencias de la Información. Crítico de cine de Triunfo, Cambio 16 y colaborador de múltiples publicaciones en España: Cuadernos para el Diálogo, El País, Cinemanía, La Clave etc. Director del curso “Cine y Literatura” para la Universidad Complutense de Madrid en 2002 y Director del Curso “Historia del Cine” para la Casa de Cultura de San Lorenzo de El Escorial en 2004. Es autor de “Nombres de la historia económica” (Espejo, 1983), “La Leyenda de la Costa Azul” (Planeta, 2003), “Elías Querejeta, el hombre que hace posible la magia” (Festival de Huelva, 1997), “Jorge Polaco, la vuelta al mundo en una moviola remendada” (Festival de Islantilla, 2002), “Luis Buñuel, los primeros 100 años” (Ediciones Andaluzas, 2000), “Terenci Moix, el enamorado de las estrellas” (Festival de Islantilla 2004), “Jean Gabin, cincuenta años de cine francés” (Mostra de Valencia, 2004), “Angelino Fons, el maestro perdido” (Islantilla 2006) y “La homosexualidad en el cine español” (Festival de Córdoba/ Diputación de Huelva 2007).

*En la foto, Grace Kelly y James Stewart miran por "La ventana indiscreta".

 

 

VÍCTOR FORNIÉS, EL CIERZO Y "LA VOZ DEL VIENTO"

VÍCTOR FORNIÉS, EL CIERZO Y "LA VOZ DEL VIENTO"

El documental La voz del viento, que ha realizado Víctor Forniés, se estrenará definitivamente el lunes 27 en la sala Joaquín Roncal y contará con la participación de muchas de las personas que participan en su proyecto: José Luis Borau, Javier Lacruz, Cristina Grande, José Antonio Labordeta, Myriam Agar, Javier Gómez de Pablos, Pedro Avellaned, Pepe Cerdá y Ana Bendicho, entre otros.

 

El trabajo ha sido producido por Cierzo Films. Víctor Forniés consultó con mucha gente, leyó mucho y luego buscó distintos personajes, más o menos vinculados con el cierzo, más o menos afines a su proyecto, que le diesen una versión real, poética, metafísica, histórica, agrícola o cotidiana de este enloquecido viento tan aragonés.

 

El acto de presentación será a las 19 horas, en la calle Braulio 5-7. Tras la proyección se celebrará una mesa redonda entre los ponentes.

 

Busco más datos sobre Víctor Forniés, un joven y talentoso realizador, y encuentro que un domingo, en mi sección de Heraldo, escribí este texto sobre el cierzo.

 

UNA HISTORIA DEL CIERZO

 

[Un día me llamó el joven realizador Víctor Fornié para preguntarme por el cierzo. Y por gente que le pudiese hablar de ese viento brutal que puede enloquecer a alguien. Y moldear un rostro y el corazón de las rocas. Y peinar las aguas del Ebro y manosear con furia antigua las ramas de los árboles. Me pareció una idea preciosa: ese aire veloz es una de las características de Aragón. Es un aire que golpea en las esquinas, que empuja las capitanas y las engorda a su paso, con sus torbellinos de polvo. Produce un vértigo inmediato. Obliga a alzar las solapas y a guarecerte en tu propio abrigo. Además, es un viento incontenible y caprichoso que tiene su propia música, su silbo de sierpe. El cierzo está asociado a Aragón y, especialmente, a Zaragoza. Eugenio D’Ors llamó a la ciudad “la novia del viento”. En realidad, debió decir “la novia del cierzo”. Ángel Petisme tiene un disco y una canción que se titulan “Cierzo”. Hay un bar que se llama “El rincón del cierzo”. Pero el cierzo -o “la voz del viento”, como dice Víctor Forniés en su documental- también trae animales de fantasía: el potro del cierzo, la mula del cierzo, el monstruo invisible del cierzo que ha sido arrojado de las nubes en un relámpago o en un rayo. Hace más de un cuarto de siglo, cuando llegué a estas tierras, trabajé en la vendimia en Cariñena. Nos levantábamos a las cinco de la mañana, al clarear; al sexto día, ya no podía moverme. Un atroz lumbago me había inmovilizado en la litera de una nave industrial de Alfamén. Uno de los compañeros me dijo: “Hay que protegerse del cierzo, que es muy traicionero. Te ha dado una gran paliza”.]

*He tomado está espléndida fotografía, de 2005, de la página web http://www.ojodigital.com. Me parece extraordinaria.

 

CY TWOMBLY EXPONE EN EL GUGGENHEIM DE BILBAO

CY TWOMBLY EXPONE EN EL GUGGENHEIM DE BILBAO

CY TWOMBLY


Museo Guggenheim Bilbao

Fecha de inauguración y cierre: del 28 de octubre de 2008 al 15 de febrero de 2009

Comisaria: Carmen Giménez

Ubicación: Segunda planta y galería 103 de la primera planta

Coincidiendo con el ochenta cumpleaños de Cy Twombly, el Museo Guggenheim Bilbao presenta, del 28 de octubre de 2008 al 15 de febrero de 2009, la exposición monográfica más importante dedicada en España a uno de los artistas más influyentes de la segunda mitad del siglo XX y principios del XXI, organizada en colaboración con la Tate Modern de Londres.

Una selección de casi 100 obras, entre pinturas, esculturas y dibujos, ocupan la segunda planta y una sala de la primera, con especial incidencia en las series temáticas más importantes desarrolladas por el artista a lo largo de su trayectoria que se presentan, salvo algunas excepciones, en un recorrido cronológico.

Esta exposición enfatiza, así mismo, la especial relación y el compromiso del Museo con este artista en los últimos años con la adquisición en el año 2007 de la serie Nine Discourses on Commodus (Nueve discursos sobre Cómodo, 1963), la primera serie concebida unitariamente por Cy Twombly, en torno a la cual gira la muestra.

La comisaria de la exposición es Carmen Giménez, gran conocedora de la obra del artista y responsable en la primavera de 1987 de Cy Twombly, la primera gran retrospectiva en España del artista, comisariada por Harald Szeemann, y que se presentó en el Palacio de Velázquez y Palacio de Cristal de Madrid, siendo ella entonces Directora del Centro Nacional de Exposiciones. Anteriormente, en 1986, Cy Twombly fue uno de los artistas incluidos en la exposición inaugural del Centro de Arte Reina Sofía, Referencias: un encuentro artístico en el tiempo, comisariada también por Carmen Giménez, que también coordinó no hace mucho la muestra de Richard Serra. Más tarde, en el otoño de 1987, la muestra de La Colección Sonnabend, comisariada por Jean Louis Froment, en este mismo centro contó igualmente con una importante representación de la obra del artista.

La presentación de las obras que componen esta monografía única entabla un interesante diálogo con la inconfundible arquitectura del edificio de Frank Gehry, cuyas galerías de formas curvilíneas y grandes lucernarios resaltan la fuerza del trabajo de Twombly y las ricas tonalidades y texturas de sus pinturas y esculturas.

La exposición cuenta con importantes préstamos de la Tate Modern de Londres, el Museum Ludwig de Colonia, el Centre Georges Pompidou de París y la Daros Collection de Zúrich en Europa; del Museum of Modern Art de Nueva York, la Menil Collection de Houston y la National Gallery of Art de Washington D.C. en Estados Unidos. De forma muy generosa y especial la muestra también exhibe préstamos de la colección propia de Cy Twombly, entre otras numerosas instituciones y colecciones privadas, tanto españolas como internacionales.

Con motivo de la muestra, el Museo Guggenheim Bilbao publica un catálogo que cuenta con una presentación de Carmen Giménez y con el ensayo Zahorí, a cargo del Profesor Francisco Calvo Serraller, Catedrático de Historia del Arte de la Universidad Complutense de Madrid. Además, incluye dos entrevistas al artista: una de ellas realizada por Nicholas Serota, Director de la Tate de Londres; y, la otra, realizada por el recientemente fallecido crítico de arte David Sylvester, uno de los historiadores del arte que mejor ha escrito sobre la obra de Cy Twombly.

*Esta fotografía de Cy Twombly, de 2005, fue tomada en Houston y pertenece a los archivos de The New York Times. Hace no mucho, Twombly también expuso en el Museo del Prado. Esta nota pertenece a los servicios de prensa del museo bilbaíno.

LAS HEROÍNAS DE ZARAGOZA, VISTAS POR CANO

LAS HEROÍNAS DE ZARAGOZA, VISTAS POR CANO

En una ocasión, el catedrático y Premio Aragón de las Letras José-Carlos Mainer emparentó a José Luis Cano (Zaragoza, 1948) con Jorge Luis Borges. Ambos se mecen en un completo mar de referencias, de ecos y homenajes, de relatos cruzados y de erudición. Cano es el autor de las vidas, gráficas y literarias, de un puñado de aragoneses célebres. Se había acercado a muchas mujeres, en particular a Agustina Saragossa i Doménech, pero siempre le habían interesado especialmente las heroínas de los Sitios. Y ahora, en plenas fiestas del Pilar, dos siglos después de los combates contra el francés invasor, Cano –humorista de HERALDO- publica uno de sus peculiares libros: “Las Sitiadas” (Xordica, en colaboración con distintas instituciones), sobre las mujeres heroicas de la guerra de la Independencia. El catedrático José Antonio Armillas, comisario del Bicentenario de Los Sitios, las define así en el prólogo al libro: “Eran las heroínas –Sitiadas, las titula José Luis Cano- que, inmunes al riesgo, al cansancio, las heridas y la enfermedad, anduvieron en primera línea, guerreando, abasteciendo, curando, auxiliando, compadeciendo…; de todas ellas desgranas sus biografías en textos entrañables y con imágenes bellísimamente descriptivas”.

José Luis Cano trabaja en una doble dirección: la parte gráfica, que siempre constituye una apuesta por una estética, por unos colores y por la creación de una iconografía nueva a partir de la existente, y el texto literario, repleto de estudiados anacronismos, bromas, surrealismo, ironía y, sobre todo, de humor. Dice: “La Condesa, por levantar el ánimo de los resistentes, ahorca un muñeco de Napoleón en el balcón principal de su casa. Los zaragozanos se mueren de risa”. En “Las Sitiadas” hace lo mismo: visualmente opta por un expresionismo intenso, que desdibuja los rostros y acentúa los gestos y las atmósferas, y se inclina por un cromatismo que funde diversos tonos del azul y del ocre dentro una atmósfera próxima a la pintura de historia del siglo XIX.

A partir de ahí empieza a contar esta incesante “batalla de las mujeres”, que se atrevieron a todo: a ser madres en medio de la refriega y a conspirar constantemente (la Condesa de Bureta), a soportar un balazo en el cuello y avanzar como si nada (María Agustín, “la única zaragozana inválida de guerra”), a agitar en la refriega “una bayoneta calada en un palo de escoba” (Casta Álvarez), a ejercer de espía ilustrada de Palafox (Josefa Amar y Borbón) o a comportarse como el mejor artillero (Manuela Sancho, la propia Agustina de Aragón, que “se toma muy a pecho sus galones y su carrera militar”).

También repara Cano en personajes menos conocidos como Josefa Buil, nacida en Barbastro, y Benita Portolés, de Alcañiz, que llevaron vidas paralelas. Escribe Cano: “Benita y Josefa eran de esas amigas que, si una hace una cosa, la otra, también; de esas amigas que, si una se queda viuda en los combates, la otra, también”. Y en Josefa Lostal, de la que no se sabía ni dónde ni cuándo nació, ni de qué murió, aunque sí que regentó una taberna. Otra mujer indómita fue la ejeana Juliana Larena, a la que un día le cayó una granada encima, “la coge y devuelve al enemigo con enorme éxito. Espera que caiga otra y repite la operación con enorme éxito”. El retrato más tierno, y el más largo, es del la Madre Rafols.

Casi todas recibieron una pensión, tras presentar multitud de documentos, y aún así, por lo general, murieron “pobres de solemnidad”.

 

LA FICHA

Las sitiadas. Texto e ilustraciones: José Luis Cano. Prólogo: José Antonio Armillas. Xordica, Fundación 2008, Instituto Aragonés de la Mujer y Ayuntamiento de Zaragoza. Colección Xordiqueta. Zaragoza, 2008. 48 páginas.

*La única ilustración que puedo reproducir aquí es la de Agustina de Aragón. No tengo otras.

RAFAEL CASTILLEJO: EN VERUELA Y CON RAQUEL MELLER

RAFAEL CASTILLEJO: EN VERUELA Y CON RAQUEL MELLER

[Escribe Rafael Castillejo, uno de los hombres más ocupados actualmente en el mundo del espectáculo en Zaragoza. Él a veces se siente el perejil de demasiadas salsas, pero es un hombre afable y cariñoso, que no sabe ni rara vez quiere decir que no a nada vinculado con la música, con la memoria de la tierra y con la amistad. En Tarazona, entre otros amigos, estará con alguien a quien le tengo un enorme cariño: el detective y rapsoda Fernando González, a quien entrevisté una ocasión en su peculiar y oriental, aunque sombrío, despacho de detective. Preparo desde hace algún tiempo una novela sobre varios investigadores; uno de ellos es Fernando, extremeño afincado en Zaragoza. Hace años, los dos seguimos una investigación en torno a una tentativa de estafa que preparaba una empresa o un proyecto llamado Procor Internacional Artis.]

 

Queridos amigos:

 
Os comunico e invito a dos grandes actos que tengo que presentar el próximo sábado, 18 de octubre:


 A las 11,00 horas, en el MONASTERIO DE VERUELA, desempañaré el papel de ’maestro de ceremonias’ en la presentación del libro de MIGUEL ÁNGEL MARÍN, ’VERUELA EN CONCIERTO’, con Fernando Gracia como presentador de la obra; la soprano María Luisa Paricio y los grupos ’La Runa de Odín’ y ’La Borina Moncaina’ en la parte musical.  Intervendrán como rapsodas: Jorge Domenech, Inma Marqueta, María Otal y Luis Trébol. Entrada libre.


 
A las 20,00 horas en el TEATRO BELLAS ARTES, de Tarazona (Zaragoza), presento: ’GALA RELICARIO DE HONOR’ para ’CINE DE BARRIO’, con la presencia de CARMEN SEVILLA y JUAN CARLOS LORENZO, con ’GRAN RECITAL DE CUPLÉ’ a cargo de nuestra genial artista aragonesa CORITA VIAMONTE, acompañada al piano por el profesor JOSÉ MARÍA BERDEJO. Colaboración especial del recitador FERNANDO GONZÁLEZ y ESCUELA MUNICIPAL DE JOTA DE TARAZONA. Acto organizado por el Excmo. Ayuntamiento de Tarazona y Asociación Cultural Raquel Meller. Entrada: 5 euros.


 Un abrazo.


www.rafaelcastillejo.com