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Antón Castro

Artistas

RAMÓN GAYA, EN VALLADOLID

RAMÓN GAYA, EN VALLADOLID

La Sala Municipal de Exposiciones del Museo de Pasión de Valladolid, presenta desde hoy viernes día 20 de enero y hasta el 18 de marzo, la exposición ’Ramon Gaya. Pintura, Verso y Prosa’.

De formación autodidacta, Ramón Gaya (Murcia, 1910 – Valencia, 2005), es una de las figuras esenciales del arte español, que curiosamente abandonó la escuela para dedicarse a la pintura.

Nacido en una familia donde la cultura era un pilar fundamental, con un padre de profesión litógrafo, parecía evidente que el joven Gaya se decantará por una carrera artística que le marcaría el trazo a seguir durante su vida. Creció rodeado de los amigos artistas de su padre y de los grandes libros que inundaban la biblioteca de los Gaya.

El azar y Juan Guerrero le llevó a conocer y a entablar amistades con las figuras más importantes de la Generación del 27. La llegada de Jorge Guillén a Murcia y la creación de la revista Verso y Prosa, le permitieron colaborar con ilustraciones y escritos junto a Lorca, Alberti, Aleixandre, Altolaguirre o Cernuda, entre otros.

En la década de los veinte, viaja por primera vez a París y expone en una de las galerías más importantes del momento junto a otros artistas españoles. Desencantado por lo que interpreta como una falsa modernidad de las vanguardias toma a los grandes maestros como referentes pictóricos a su vuelta a España.

La fatalidad vendría de la mano de la Guerra Civil que sacudió a nuestro país y que llevó a Gaya a exiliarse en Francia tras haber apoyado fervientemente al bando republicano. La tragedia hizo que, además, sufriera la muerte de su mujer en un bombardeo, cuando se encontraban en Figueras a punto de coger un tren para salir del país.

En el año 1952, se embarca en el Sinaia para viajar a México. Lejos de su patria, su sensibilidad le acerca a otros artistas exiliados y a algunos locales, como el gran escritor y Premio Nobel Octavio Paz. Su admiración por Tiziano, Rembrandt o Murillo late más fuerte que nunca y es capaz de reinventarlos. En su obra destacan especialmente sus d’après sobre la iconografía de Velázquez, consiguiendo en sus interpretaciones una admirable frescura, espontaneidad y síntesis sobre los temas del maestro sevillano.

Siguiendo con los caprichos del destino en 1956 regresa a Europa, concretamente a Italia. En Roma se encuentra con su gran amiga María Zambrano y se relaciona con otros pintores y escultores como el italiano Giacomo Manzù.

Desde allí le resulta más fácil poder viajar a su país natal y desde los sesenta lo hace constantemente. Finalmente, en el año 1974 se instala en Valencia y retoma, intensamente, su vida tanto laboral como personal, contrayendo de nuevo matrimonio.

Ramón Gaya tuvo una fuerte personalidad que le permitió no tener que beber de las fuentes de sus contemporáneos para lograr crear su propio mundo artístico. Las modas no influyeron en él y pudo escapar de los ismos que parecían acaparar el arte del siglo XX. El artista fue capaz de tomar distancia de todos esos dictados y con su desarraigo abrió una brecha única en la Historia del arte de nuestro país.

Sumergido en los juegos de luces y de colores su obra posee la esencia única del intimismo. El alma como leit motiv de su obra, así mismo lo definió él: “Pintura no es hacer: es sacrificio, es quitar, desnudar, y trazo a trazo, el alma irá acudiendo sin trabajo.”

El destino lo agració con el reconocimiento de sus esfuerzos y sacrificios y pudo disfrutar en vida de grandes reconocimientos y galardones como el Premio Nacional de Artes Plásticas, concedido en 1997, la Medalla de Oro del Círculo de Bellas Artes madrileño o el Premio Velázquez en 2002. Autor de más de 2.500 cuadros, repartidos en colecciones privadas y públicas de Europa y América, Gaya publicó además, entre otros libros, Diario de un pintor, 1952-1953, El sentimiento de la pintura, Huerto y vida, y su fundamental Velázquez, pájaro solitario. Con su muerte en 2005, desapareció el último pintor de la Generación del 27.

En esta ocasión se rinde homenaje a uno de los artistas españoles más importantes del siglo pasado. Una vez más el Ayuntamiento de Valladolid brinda a los vallisoletanos la oportunidad de gozar de una exposición única gracias al Museo Ramón Gaya de Murcia.

 

*Esta información es la nota de prensa.

RETROSPECTIVA DE PILAR MORÉ

RETROSPECTIVA DE PILAR MORÉ

 

Mañana jueves, 19 de enero, a las 20:00 horas, se inaugura la exposición “Pilar Moré. Retrospectiva 1958-2012”, en la Sala de Exposiciones del Museo Ibercaja Camón Aznar (C/ Espoz y Mina, 23), que permanecerá abierta al público hasta el próximo 29 de abril de 2012. Se trata de una antológica de sus obras que nos acerca a la relación de la artista aragonesa con la expresión plástica, que se caracteriza por la constante experimentación con texturas y soportes diversos fruto de su espíritu inquieto y curioso.

La muestra que se enmarca dentro la línea de divulgación de artistas aragoneses contemporáneos en el Museo Ibercaja Camón Aznar, ha sido presentada esta mañana por Magdalena Lasala, responsable del Programa de Educación y Cultura de Ibercaja; la propia artista, Pilar Moré, y Desirèe Orus, coordinadora de la muestra.

Esta restrospectiva se compone de 41 obras – 35 pinturas y 6 esculturas- que realizan un recorrido por su obra, con especial atención a las creaciones de los últimos diez años.

Pilar Moré nació en Fraga (Huesca) en 1940, se trasladó a Zaragoza lugar donde inició su formación y en el que actualmente sigue viviendo. El interés de la artista por el dibujo se inició a los doce años y desde ese momento, en el que comenzó su aprendizaje en la Academia de la pintora Joaquina Zamora, su trayectoria ha estado ligada a la creación artística. Desde los inicios de su obra se interesó por la abstracción, pero también ha trabajado con la figuración, practica el grabado, la talla en madera y la experimentación plástica con materiales reciclados. Una pintura que realiza a través del estudio del espacio y el color aplicados a formas geométricas, prestando especial interés a la composición y la búsqueda de nuevos soportes.

Es una creadora infatigable, que realiza series que en ocasiones no llegan a exponerse, como es el caso de dos piezas del año 2006 que pertenecen a una colección inédita, y que se muestran en esta exposición. En su dilatada trayectoria artística ha realizado más de cien exposiciones colectivas y más de sesenta individuales. Pilar Moré, como otros artistas, ha recorrido un camino que le ha llevado a simplificar sus estructuras, hasta quedarse con la esencia, acorde en cada momento a lo que creía debía pintar.

 

*Esta es la nota que remite prensa de Ibercaja a través de Teresa Domingo.

'BORRADORES' SE DESPIDE ESTA MEDIANOCHE

ESTA MEDIANOCHE, A LAS 0.35, ÚLTIMO

PROGRAMA DE ‘BORRADORES’: EL 280

 

[Actuación musical: Míster Hyde. Toca dos temas: ‘Manchester’ y ‘Romper a bailar’

Plató: Javier Romero, escritor; acompañado de un vídeo de Bunbury, en el que canta a Elvis y Eva Amaral hace los coros.

Reportajes: Gervasio Sánchez, fotógrafo; Cristina Fallarás, escritora; Alberto Olmos, escritor; Laura Pamplona, actriz y cantante de Sweet Wasabi; Paco Arango, Aitana-Sánchez Gijón y Goya Toledo, equipo de la película ‘Maktub’

Balance: Resumen de 280 programas, desde mayo de 2006 a enero de 2012.]

 

‘Borradores’ emite esta medianoche, a las 0.35 en Aragón Televisión, su último programa tras haber permanecido más de cinco años y medio en pantalla y haber ofrecido un total de 280 emisiones con música en directo. Se han grabado más de 500 piezas de pop y rock, folk, música clásica, jazz, música electrónica, rap y otros estilos.

 

Acuden al plató el escritor, periodista y editor de Aragón Televisión Javier Romero Collazos que habla de su primer libro de cuentos: ‘El día en que Bunbury fue Elvis y Eva Amaral le hizo los coros’ (Tropo editores), con el que ganó el premio Isabel de Portugal de narración de 2011. El volumen presenta un carácter unitario a través de la presencia de Elvis Presley, pero también de un universo cultural vinculado a su época: el cómic, el cine, la televisión, los casinos o la música popular. ‘Borradores’ muestra una auténtica primicia: una grabación en la que Enrique Bunbury cantas temas de Elvis y cuenta con una jovencísima Eva Amaral a los coros.

El menú del programa está compuesto por muchas cosas más: Gervasio Sánchez, Premio Nacional de Fotografía y uno de los fotorreporteros españoles más reconocidos, enseña y comenta su exposición ‘Desaparecidos’, que se exhibe en el Centro de Historias, y que ofrece un recorrido por toda una historia universal de la infamia: el secuestro, la tortura y la aniquilación en los Balcanes, en Colombia, en Chile, en Iraq y, entre otros lugares, en España, tanto en León como en Cetina. En la parte más literaria, la escritora zaragozana Cristina Fallarás habla de su novela ‘Últimos días en el Puesto del Este’ (DVD. Premio de Novela ‘Ciudad de Barbastro’), un libro sobre la comunicación, la indigencia y una sexualidad muy especial, casi hipnótica; Alberto Olmos analiza su novela ‘Ejército enemigo’ (Mondadori), una narración sobre un diseñador que debe investigar la rara muerte de un viejo amigo a través de sus correos electrónicos como punto de partida. La novela trata algunos temas capitales: internet, la pornografía y la solidaridad con una estética de novela negra. Por otra parte, se emite un reportaje con la actriz y cantante e ilustradora Laura Pamplona, de origen turolense, que explica su trayectoria y su proyecto musical Sweet Wasabi, que lleva a cabo con el músico Pedro Barceló. Paco Arango, Aitana Sánchez-Gijón y Goya Toledo explican la película ‘Maktub’, lo que está escrito, una cinta en la que se ríe y se llora en torno a un niño de cáncer que entra en contacto con una familia en crisis, y que fue presentada hace poco en el ciclo ‘La Buena Estrella’.

Además, a modo de balance, ‘Borradores’ ofrece un pequeño resumen de su trabajo: más de 500 temas grabados en directo, 750 entrevistas en plató y más de mil reportajes realizados a escritores, fotógrafos, actores, periodistas, historiadores, realizadores, músicos de pop y rock y música clásica, pintores y escultores, diseñadores, viajeros, etc. Desde Zubin Metha, Lila Downs, Eleftharia Arvanitaki, Jane Birkin, Bebo y Chucho Valdés, los hermanos Taviani o Montserrat Caballé y Teresa Berganza a El Cigala, Christina Rosenvinge, Nacho Vegas, Carmen París, Manuel Vicent, Víctor Erice, Rafael Azcona, Fernando Trueba, David Trueba, Javier Cercas...; desde Agustín Sánchez Vidal, Soledad Puértolas, Javier Tomeo, Gil Novales, Rosendo Tello o Ángel Guinda a Manuel Vilas, Miguel Mena, Ismael Grasa, Carlos Grassa Toro, Isidro Ferrer, Daniel Nesquens, Elisa Arguilé, etc. La lista contempla más de dos mil nombres sin duda: más de un 20 % ni habían actuado nunca ni habían estado en la televisión.

 

La última actuación musical corre a cargo de la banda Míster Hyde, que prepara un nuevo disco, del que interpreta dos temas: ‘Manchester’ y ‘Romper a bailar’. Alex Elías y Edu Soria repasan la carrera de un grupo que grabó por primera vez en televisión en ‘Borradores’ hace ahora cinco años.

 

AGRADECIMIENTO

Mil gracias a los técnicos de sonido, de iluminación, de maquillaje y vestuario, de infografía y diseño, a los responsables de edición y montaje, de documentación, a los regidores, a las señoras de la limpieza (a las que tanta guerra dio la tarima negra), a los distintos productores que hemos tenido (Suso, César, Federico, Óscar, Raquel, Mamen, Isabel, Ánchela, Camino, Laura, Julia, Natalia, Arantxa...), a los responsables de Chip (Modesto Rubio, que siempre estuvo muy cerca del programa y quería saber cómo iba todo, Ana Cermeño, afectuosa y apasionada, María Jesús Canga, cercana, animosa y protectora que repartió confianza... Armando Gallego, Óscar Molina...), a los responsables de la cadena (Pepe Quílez y sus jefas de contenido, Jesús López Cabezas, que creyó en el programa en su primera etapa, Ramón Tejedor, siempre atento), a todos los creadores, que han sido multitud, a toda la gente que ha apoyado el programa con emails, cartas, sms, firmas de manifiesto, y, por supuesto, a los espectadores, que han estado en Aragón, en Barcelona, en Madrid, en Austria, en Argentina... Hemos intentado defender, programa a programa, la televisión pública, la cultura, la convivencia, el gran momento de creatividad de Aragón, y la tarea se nos ha quedado a medio hacer, pero ahora les toca a otros y seguro que lo harán muy bien. Y ojalá que con más audiencia...

Mi agradecimiento especial es para Ana Catalá Roca, nuestra redactora, acompañada a veces por Carlota Muñoz, y para nuestras realizadoras Teresa Lázaro y Yolanda Liesa. Ellas han sido los ojos y la sensibilidad del programa y las personas en quien me he apoyado todo el rato. De quienes he aprendido en los reportajes, en el plató, en la vida cotidiana. Jamás hubo ni un grito, ni un desaire, ni un malentendido, ni un arrebato de narcisismo, de orgullo, de enojo. Han sido un equipo perfecto y animoso, y no hay exageración alguna en ello.

 

Mil gracias a todos. Y viva la vida. Y viva la cultura.

 

[En las fotos aparecen ’Desaparecidos’ de Gervasio Sánchez, Aitana Sánchez-Gijón, Paco Arango y Goya Toledo (ella dice el último ’Borradores’), Laura Pamplona y Pedro Barceló, Cristina Fallarás y Alberto Olmos.] 

EL TEATRO CIRCO: EVOCACIÓN A LOS 50 AÑOS DE SU DEMOLICIÓN

EL TEATRO CIRCO: EVOCACIÓN A LOS 50 AÑOS DE SU DEMOLICIÓN

El popular Teatro Circo fue

derribado hace medio siglo

 

Alejandro Castejón Gay con sus hijos Alberto y Alejandro ante la escenografía de ’La venta de los gatos’, que tuvo gran éxito. Arriba, una joven Raquel Meller. [Las fotos son de Alberto Castejón, hijo, y de Rafael Castillejo, entre otros]

 

[Este espacio circular se había fundado en 1887 para espectáculos de fieras, fue reformado por Albiñana en 1923 y tenía 1972 butacas. Se convirtió en una sala muy popular que alternaba las variedades, el cine y el teatro, y que vio pasar por su escenario a Fleta, Raquel Meller, Imperio Argentina, Concha Piquer o Carmen de Lirio]

 

 “El Teatro Circo era una sala muy popular. Daba hasta tres funciones al día, e incluso cuatro; la más importante era la de la noche. Por allí pasaron algunos de los artistas más importantes del teatro, de la copla, del bel canto y del mundo de las variedades”, dice Alberto Castejón (Zaragoza, 1937), que se asomó por primera vez al escenario en pañales en una escena de ‘Gigantes y cabezudos’. Alberto es hijo de Alejandro Castejón Gay (1901-1960), que fue operador cinematográfico y jefe de tramoya hasta su muerte, tras un derrame cerebral que sufrió en el mismo recinto.

Allí, en aquel teatro circular, construido en 1887 para espectáculos circenses y derribado tal día como hoy en 1962, hace ahora50 años, Alberto jugaría a casi todo: a las adivinanzas de canciones con su hermano Alejandro, seis años mayor que él, a la descripción de las calles de Zaragoza, jugaba en el columpio en los trapecios, donde solía entrenar una volatinera alemana llamada Irene Margot. “Mi hermano cantaba muy bien. Cuando venía el barítono Marcos Redondo, una de las mejores voces que recuerdo, nos llamaba a su camerino y nos pedía que le cantásemos. No veíamos a los artistas como dioses o como mitos, sino como amigos”, dice Alberto.

El teatro se levantó en la calle San Miguel 12, en los baños o lavaderos de la familia Marraco, y alternaría espectáculos teatrales y de variedades con las proyecciones de cine de reestreno. En 1923, el arquitecto José Albiñana, que sería ejecutado en 1936, realizó una reforma. Al principio las butacas eran de madera y luego estarían tapizadas en azul; constaba de 1972 asientos, aunque había 380 sin apenas visión en el anfiteatro. Allí en 1925 actuó Miguel Fleta con cuatro óperas: ‘La Boheme’, ‘Aída’, ‘Rigoletto’ y ‘Carmen’, tal como se puede ver en las fotos que han cedido a lo largo de los años tanto el citado Castejón como María José Quintana, familiar de José Luis Quintana, que fue jefe de la claque hasta el cierre en junio de 1961, la familia del tramoyista Cecilio Marco, Estela Clemente y la web ‘El desván de recuerdos’ de Rafael Castillejo. Un año antes, en septiembre de 1924, se había producido el debut de Narcisín, “el más grande actor conocido, encerrado en el cuerpo más pequeño”. Este Narcisín no era otro que Narciso Ibáñez Menta.

“Allí actuaron desde Raquel Meller e Imperio Argentina hasta Juanito Navarro, que hablaba de fútbol con mi padre: había hecho el servicio militar en Zaragoza y tenía la aspiración de ser presidente del Real Madrid. Pero también estuvieron Concha Piquer, una profesional muy exigente consigo misma y con los demás. Colaboramos en una caída de telón muy laboriosa, en un mutis de una canción: salió tan bien que pidió un aplauso para mí”, recuerda Alberto Castejón.

También actuó Carmen de Lirio, “que es una de las mujeres más bonitas que he visto nunca”, en obras como ‘La noche de bodas’, con dirección del maestro Cabrera, que era tan ocurrente que “se permitió el lujo de dirigir con un salchichón de Vic en la mano”.

Las dos funciones de más éxito en la posguerra fueron ‘La blanca doble’ del maestro Jacinto Guerrero con Conchita Leonardo, José Orjas, el citado Navarro o Antonio Riquelme. Aquella función de revista superó las cien representaciones y permaneció casi dos meses en cartel. “Guerrero tenía mucho talento para las escenas de chabacanería: creó algunos números graciosos muy famosos como aquel de ‘Ay que tío’ y ‘Encaje de bolillos’, que se hicieron muy populares, y creó una especie de anticipo del karaoke actual: en uno de los telones bajaban las letras de las canciones y sonaba la música para que la gente cantase”.

Otro de los espectáculos que alcanzó un gran éxito, en 1952, fue ‘Visto y oído’, una revista que se formó con los artistas del Oasis. Actuaban, entre otros, Lolita Rivero, Paddy, Susepet y Pilar o el cantante Antonio Amaya. Otros de los personajes habituales era Gracia Imperio: una morena agitanada, con un cuerpo repleto de curvas, que encendía los ánimos, tanto que a veces, tras una de sus canciones, seguía moviéndose sensualmente y se apagaban las luces para que la censura no prohibiese la función.

El cierre del Teatro Circo se produjo en junio de 1961 y seis meses más tarde la demolición. Aquel día Alberto y su hermano Alejandro recuperaron muchas de las fotos de su padre, que había ido amontonando en una garita contigua al escenario. Allí estaba la memoria visual de casi un siglo de sueño, ocio y picardía.

 

*Este artículo se publicó ayer en ‘Heraldo de Aragón’ y contó con la generosa colaboración de Rafael Castillejo y Alberto Castejón, entre otros.

ISAAC DÍAZ PARDO: UNHA ENTREVISTA CON XESÚS FRAGA

Ven de morrer en Galiza, o seu país de mar e lama, de cinza e chuvia, Isaac Díaz Pardo e vexo que o escritor e xornalista, e especialista en gastronomía, Xesús Fraga publicara en ‘La Voz de Galicia’ (un dos xornais cos que medréi e no que sempre soñei escribir durante anos) no ano 2002. Díaz Pardo era un mito en vida.

 

 

Isaac Díaz Pardo: "Teño pouca fe nas cousas"

de Xesús Fraga, el jueves, 5 de enero de 2012 a la(s) 21:25

Nunha tarde soleada no Castro, en Sada, Isaac Díaz Pardo está sentado fronte unha mesa cunha máquina de escribir, papeis, libros e os xornais do día. Detrás, un encerado ten lemas escritos con xiz. A decoración sobria está na mesma liña que a roupa do propio Díaz Pardo, chaqueta negra de pana e pantalóns grises. Este despacho no Castro é, xunto co Instituto Galego da Información, en Santiago, o lugar onde Isaac Díaz Pardo traballa nas múltiples frontes que foi abrindo ó longo da súa vida: as cerámicas do Castro e Sargadelos, editoriais, galerías e un longo etcétera que fan de Díaz Pardo un dos homes máis ocupados de Galicia. O encerado fala: «O tempo é o máis caro».

Moi vencellado ó rexurdimento da cultura galega que propiciou ó exilio, Díaz Pardo, como artista, intelectual e empresario, segue matinando no que precisa Galicia, e desvía toda pregunta sobre si mesmo a esa tarefa.

–¿Conduce vostede?

–Si, conduzo eu. Non teño chofer.

–O digo porque relendo algúns dos seus artigos atopo que non é da opinión de que o progreso material trouxese sempre a felicidade que prometía.

–Non, creo que non. (Ri). Creo que ademais vai ser peor.

–Parece mentira, había tanta ilusión a principios do século XX, no progreso, e agora...

–Si, pero hai que ver que a vida é como é. E que a terra non dá para máis. A terra é así e calquera día desaparecemos. Vén un aparato deses que anda voando por aí e nos cae enriba e  os pasa o mesmo que ós bichos eses grandes que os matou a todos e van quedar os bichos pequenos.

–Os dinosauros.

–Os dinosauros. Pero van quedar sempre os bichos pequenos porque son os que teñen máis resistencia. Quedan os virus. Chegará un momento en que a patria esta será dos virus.

–Nun dos seus artigos tamén di que foi emigrante e fracasou. ¿En que termos mide ese fracaso?

–Fracasei porque eu fun detrás dos exiliados e os exiliados tamén fracasaron todos na emigración. Hai que distinguir ben o que son os emigrantes e o que son os exiliados. Os exiliados desempeñaron unha función extraordinaria. Da intelectualidade española había unha porcentaxe maior fóra que dentro. Estaba Picasso, Juan Ramón Jiménez, Manuel de Falla, estaban todos. E de Galicia estaban todos, desde Castelao, Dieste, Blanco Amor... Entón, eu fun detrás dos exiliados coa idea de montar unha empresa. O pouco que se gañou alí serviu para facer cousas como a editorial Ruedo ibérico.

–Debe ser doloroso ver o que ocorre en Arxentina ou Venezuela, países que acolleron a tantos galegos e agora viven malos momentos.

–Si, pero son situacións artificiais. Porque Arxentina tiña un nivel de vida moi alto a principios dos anos 20, maior que Europa ou América, porque a súa riqueza é fabulosa. É sete veces o territorio de España, ten tódolos climas... Pero, claro, estes países con esta riqueza, Norteamérica non o pode consentir. A Arxentina, co neoliberalismo, lle destrozaron a industria. É un exemplo de que o neoliberalismo sérvelle ós ricos, pero non ós países pobres.

–Cita neoliberalismo. ¿Que lle di a palabra globalización?

–Globalización espontaneamente hai sempre. Eses o que queren é a globalización no comercio. E ten uns condicionantes: «Nós lles axudamos a vostedes, pero privaticen todo». Arxentina é o exemplo máis claro do que producen o neoliberalismo e a globalización. Os que teñen máis se quedan con todo.

–Falando de definicións, vostede vese como un anarco-conservador, inconformista e descrido.

–Non digo anarco, digo libertario. Conservador-libertario. Eu digo conservador porque naturalmente os conservadores agora non son conservadores. O único que queren conservar é os privilexios. Mandar e quedarse con todo. Eu digo que son conservador no senso de que hai que conservar o antecedente da historia, tamén desde o punto de vista arquitectónico. Pero ó mesmo tempo hai que ter liberdade para mover as cousas, para cambiar a economía, o sistema de vida.

–¿E por que di tamén que é un descrido?

–Porque teño pouca fe nas cousas. Non creo que teñan moita solución os problemas que hai. Sempre hai moitos egoísmos. O home é un animal que trata de quedarse con tódalas  ousas.

–Non é un sentimento relixioso, senón máis ben de pesimismo.

–Non, non son relixioso, pero tampouco me opoño a nada. A relixión é unha cousa que crea o mesmo individuo, que espontaneamente lle vén de dentro, porque xa se ve que tódolos pobos son relixiosos, dunha maneira ou doutra. É buscarlle un sentido. Temos talento, pero non sabemos en qué aplicalo. Creamos deuses, virxes e tódolos santos ou o que sexa.

–Di que se buscan vías para plasmar o talento. De vostede dise que é debuxante, teórico, ceramista, deseñador... ¿cal cre que o máis axeitado?

–No ano 36 eu estaba estudiando o bacharelato e a idea que había, e a meu pai lle parecía ben, era que fose arquitecto porque el era delineante e traballaba cos arquitectos no municipio de Santiago, e como os que están debaixo sempre falan mal dos que están enriba, pois a meu pai lle fodían bastante os arquitectos, e quería ver se eu fora arquitecto para ver se non era tan cabrón. Pode ser. O certo é que eu estudiaba para ser arquitecto, pero só había dúas escolas en España,as de Madrid e Barcelona, e só saían  15 arquitectos ó ano; na Coruña só había 3 ou 4 arquitectos e agora hai 150 ou non sei cántos, non sei nin de qué viven. Pero como era carísimo, eu tiven que facer unha cousa barata, que era Belas Artes. Traballaba xa no taller do meu pai. Case tódolos carteis da autonomía fíxenos eu. E funme gañando a vida. Despois da guerra as carreiras podían facerse rapidamente e eu en dous anos fixen os catro de Belas Artes. Pero non era esa a miña vocación de andar pintando cadros e andar retratando a xente daquela do réxime. Funme a Inglaterra e conectei cos exiliados alí. Coñecín a Cernuda e toda a xente que traballaba alí. Vin que eran máis importantes que os que quedaran, e me deu a idea de que esta senté ten que estar no estranxeiro, e nós vamos a estar traballando en España, traballando para o réxime sen decatarnos, e ó mesmo tempo vendo que os que valen teñen que estar fóra. Non se podía continuar así. E metémonos nesa cousa de facer cacharros. Había unha idea de que Sargadelos tivera unha importancia grande e había unha nostalxia polo prestixio, pois había que facer algo. Montamos un laboratorio, aquí no Castro, para estudiar as terras de Sargadelos. Pero, claro, aquilo converteuse nunha empresa que foi para adiante. Logo marchei a Arxentina, e formouse o Laboratorio de Formas, para recuperar cousas da memoria histórica, e niso estamos.

–Pois desa cousa de facer cacharros estamos hoxe en que poucos fogares debe de haber sen cerámica de Sargadelos ou do Castro.

–Pensouse ben, eh. Nesas conversas estiveron Dieste, Lorenzo Varela, Luís Seoane, Antonio Baltar, en fin, toda esta xente que estaba alí era o valor que tiña Galicia. Tiñan un sentido de estar na tradición, con conciencia galeguista, pero cun gran sentido da modernidade, como non o había aquí, nin creo que nin na xente nova que hai agora. Unha cousa é ser fiel á  historia, pero tradición quere dicir traspaso, non quedarse en alcohol, senón ó contrario. Había que recuperar o Seminario de Estudios Galegos, unha editorial que recuperase as cousas  que non se dixeran, e tamén estaba o de Sargadelos, facer institucións de investigación. E niso estamos.

–¿Que outras artes lle interesan? ¿Música, cine?

–Home, si. O que pasa é que eu non teño tempo.

–Xa o di no encerado: «O tempo é o máis caro, hai que saber administralo».

–Si (ri). Si é o que máis custa. Sería unha cousa boa facer un teatro, que é a base do cine. E o teatro está un pouco deslabazado en Galicia. No Consello da Cultura Galega fixeron un proxecto dunha escola dramática que aínda non se fixo, despois de catro anos. Pedíronnos a nós, se no Instituto da Información de Santiago, a ver se podiamos arranxar para facer unha cousa así. Ata o de agora non fixemos nada porque non nos interesa meternos nese asunto, porque de meternos, sería, non para facer unha escola dramática, senón para facer un estudio teórico e práctico do teatro que lle convén a Galicia. O teatro foi sempre para conducir. A xente vía os seus dramas no seu teatro. Pero non é ese o teatro que se está facendo.

–Pero eu lle pregunto polos seus gustos e vostede responde con proxectos, con actitude de traballo. ¿Non lle queda tempo?

–Non me queda tempo para nada. E que claro, vostede pregúntame polo teatro, e eu penso que sería interesante levar adiante unha cousa de teatro, pero non de calquera teatro, hai que ver e estudiar que é o que lle convén a este pobo. De qué temas tería que falar, non que nos traían calquera teatro, aínda que sexa moi bo.

–¿Que cadro lle gustaría ter pintado?

–Pois non sei, tería que pensalo moito. Non lle podo contestar a iso.

–¿E hai algunha obra de arte que admire especialmente?

–Home, si. As obras clásicas admiranse, o Renacimento, por exemplo, ten unha importancia tremenda. Leonardo da Vinci, o Buonarotti, hai unha ciencia e unha cultura detrás extraordinarias. Son os que mobilizaron Occidente, Europa, en tódalas ordes, literatura, pintura... é fabuloso.

–¿Hai unha paisaxe coa que se identifique?

–¿Na realidade ou na arte?

–Na realidade.

–As nosas rías creo que teñen un valor extraordinario, e un as quere, claro. Estiven no enterro de Carmen Muñoz, a viúva de Dieste, en Rianxo, e o malo é esa arquitectura de gresite, esas trapalladas que non teñen máis solución que a piqueta e botar abaixo todo iso. Rianxo tiña un valor arquitectonico precioso, pero é un desastre, como Galicia e como case todo o mundo. Hoxe a arquitectura está en mans da especulación. E as leis están en contra. Dicía César Portela que quitar o feísmo da nosa terra é imposible porque son as leis as que obrigan ó feísmo. Para facer un chaleciño hai que ter 2.000 metros, e a terra xa non serve para traballar, porque está toda chea de interrupcións. E o que convén é que a xente se concentre a vivir nun lado, pero que deixe a terra libre para traballar e vivir dela. Pero así o escarallamos todo. Tiñamos unhas peras urracas de marabilla, e unhas mazás tabardillas, e unhas  claudias galegas, que non había mellor froita no mundo: todo eso está escarallado. E hai que traer froita de fóra, de peor calidade.

 

Publicado orixinalmente no suplemento Fugas de La Voz de Galicia o 20 de abril do 2002

DINO VALLS EXPONE EN ATENAS

DINO VALLS MUESTRA EL LADO OSCURO

DE LA REALIDAD EN ATENAS 

 

El pintor aragonés, afincado en Madrid, expone una retrospectiva de 40 obras, fechadas entre 1994 y 2011, en el Museo Frissiras

 

Dino Valls (Zaragoza, 1959) ha emprendido la conquista de una convulsa Grecia desde finales de noviembre: expone en el Museo Frissiras una retrospectiva de su obra, fechada entre 1994 y 2011, compuesta por 40 lienzos que se encuentran en colecciones privadas de Madrid, Zaragoza, de varios lugares del mundo y que también pertenecen a los adquisiciones que ha hecho este espacio. Este museo privado fue fundado por Vlassis Frissiras, que es uno de los mayores coleccionistas de arte del mundo de piezas sobre el cuerpo humano.

“Tras conocer mi pintura hace unos años –dice el pintor Dino Valls-, inmediatamente se puso en contacto conmigo para incluirme en su colección y preparar una exposición como la que finalmente se inauguraba a finales de noviembre. Él y sus colaboradores pusieron muchísimo interés y profesionalidad en la organización, y el resultado es magnífico”. La muestra, que se titula sencillamente ‘Dino Valls’, tiene como comisaria a Christina Sotiropoulou, que dice que quien se enfrente por vez primera con la obra del aragonés “vivirá una experiencia única que no se limita a un placer estético, algo previsible de una obra de arte, sino que además logra sobrepasar por completo lo que hasta entonces se percibía como realidad”.

La exposición cuenta con la colaboración de la Embajada de España en Grecia y con el Instituto Cervantes de Atenas. Se ha editado un catálogo en inglés, griego y castellano con 70 imágenes con textos de la comisario y del crítico español Fernando Castro Flórez, que define así la pintura de Valls: “Podríamos entender toda la estética de Valls como una especie de ‘especulación’ sobre la condición del sujeto contemporáneo. Sus cuadros son ‘espejos’ donde queda sedimentada la ansiedad y el proceso doloroso de desdoblamiento de la personalidad”. Y añade que “las figuras de Dino Valls no están inspiradas en lo real sino que son producto del ejercicio intenso de la memoria”.

El propio artista, que reside en Madrid desde hace más de veinte años y pinta media docena de cuadros al año, dice que “mi obra siempre es una elaboración intelectual de los conflictos que padecemos (identidad, dolor, angustia, ira, soledad, etc.), por eso no me considero surrealista”. Ahí podría diferir levemente de sus críticos que lo sitúan en “la nueva figuración” y también le otorgan características surrealistas a una pintura elaboradísima y lenta, llena de detalles y de objetos, de referencias clásicas y médicas, que describe los territorios del escalofrío, de la inquietud y el lado oscuro de nuestra conciencia. Matiza Sotiropoulou que esta pintura “nos arrastra a un juego de misterio, tensión psicológica y búsqueda metafísica. Es una provocación. Parece un laberinto fascinante”. Dice Valls: “Mi pintura sirve para aportar oscuridad, inquietud, tormento. Ahondo en la parte más oscura y desconocida del ser humano”.

El pintor realiza una pintura de gran fuerza expresiva, subyugante para muchos, turbadora siempre, una pintura de patologías y de obsesiones radicales, que mantiene una paradoja: atrae y repele a la vez, es una pintura de la luz y de lo siniestro, matizada por técnicas clásicas y por figuras estilizadas, heridas y vapuleadas, que siempre tienen el mismo rostro. Un rostro vulnerable y bello, doliente y sereno a la vez, un rostro que el pintor intuyó antes de encontrarlo en la vida real en la que es su mujer y musa Alicia Guixá.

“Hay obras de grandes formatos, algunas tan recientes como ‘Ars Magna’, cedidas temporalmente por coleccionistas. Una exposición como esta, con ese carácter antológico, es muy especial para mí: me permite ver de nuevo, en directo y de cerca, cuadros que en muchos casos no veía desde hacía tiempo y que apenas estuvieron en mi estudio una vez acabados”, explica Dino Valls. La exposición se prolongará hasta el 26 de febrero; es decir, los griegos podrán contemplarla a lo largo de tres meses.

*Este artículo se publicó en 'Heraldo de Aragón'. Todas las obras son de Dino Valls.

'UNA JIRAFA' DE BUÑUEL, EN TOULUSE

'UNA JIRAFA' DE BUÑUEL, EN TOULUSE

UNA JIRAFA

Poema visual de Luis Buñuel visto por 21 artistas aragoneses

El próximo día 12 de enero a las 18.30 horas, en el Instituto Cervantes de Toulouse (31 rue des chalets) tendrá lugar la inauguración de esta exposición que recoge la visión de veintiún artistas plásticos aragoneses del texto que, con el mismo título, publicase Luis Buñuel en 1933 en la revista Le Surréalisme au Service de la Revolution. La exposición se podrá visitar desde el 12 de enero hasta el 29 de febrero de 2012, en horario de apertura del centro.

 

Organizada por Artix espacio creativo y Producciones Che y Moche, la exposición surge como iniciativa del Centro de Investigación Artefacto en paralelo a la producción del espectáculo teatral “Una Jirafa” de Producciones Che y Moche.

 

En el texto de Buñuel, concebido como manual de instrucciones para la construcción de un objeto surrealista, Buñuel describía cada una de las manchas de la jirafa como un lugar en el que aparecían los más diversos objetos asociados de los modos más absolutamente surreales. Cada artista se hace cargo, en este proyecto, de una de esas manchas y da su particular visión de los mundos propuestos en ellas por don Luis. La pintura, la fotografía, el collage, la escultura o el ensamblaje componen así el necesario repertorio de técnicas e ideas que permiten reconstruir esta nueva versión de esa jirafa.

 

En esta exposición, concebida como un “lugar de encuentro”, participan los artistas Jorge Juan Perales, Nicolae Didita, Jessica Aliaga Lavrijsen, Álvaro Ortiz, Antonio Chipriana, Javier Joven, Miguel Ángel Gil, Esther de la Varga, Jesús Ordovás, Paco Serón, Fernando Clemente, Olga Remón, Caterina Burgos, pierre d. la, Mariángeles Cuartero, Sergio Muro, Christian Losada, Lina Vila, Rakel García, Helena Santolaya y Miguel Ángel Ortiz Albero.

 

Este proyecto ha contado con la colaboración del Ayuntamiento de Zaragoza y Centro Buñuel Calanda así como con el apoyo de Fundación Zaragoza 2016, Corporación Aragonesa de Radio y Televisión, Gobierno de Aragón, y Bodega Grandes Vinos y Viñedos de Cariñena (Zaragoza),  quien para conmemorar esta exposición y el 111 aniversario del nacimiento del genial cineasta aragonés, ha embotellado un vino edición especial CORONA DE ARAGÓN. (Nota remitida por Sergio Muro de Artix. En la foto la obra de Helena Santolaya).

ROSTROS ETERNOS: FELIZ 2012

Barbara Stanwick.

Carole Lombard.

Gene Tierney.

 

Estas fotos son del archivo de Alice Japan. Feliz año 2012.