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Antón Castro

Deportistas

EL VIAJE AMERICANO DE MARÍA Y SERGIO

EL VIAJE AMERICANO DE MARÍA Y SERGIO

La escritora y periodista Paula Figols publica esta crónica en su estupendo blog: ‘Cuadernos de todo’: la narración del viaje americano, en bicicleta, de su hermana  María y de su compañero. Tomo de su blog esta foto: la foto de la felicidad en bicicleta tras el retorno. Dice Paula: “Su vuelta después de un año pedaleando por América está siendo muy emocionante y con muchas historias que contar.

Hoy escribo de ellos en mi blog:

http://cuadernosdetodo.wordpress.com/2012/02/19/8-317-kilometros-y-un-ano-despues/

Y te mando el suyo:

http://www.slowcicle.com/

 

 

8.317 kilómetros y un año después

Por Paula FIGOLS

Los ciclistas ya han vuelto a casa. María y Sergio acaban de volver, tras recorrer pedaleando 8.317 kilómetros en América (y unos cuantos más en España desde que aterrizaron en Bilbao). Empezaron en marzo de 2011 en Argentina, y siguieron por Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Panamá y Costa Rica. En su blog de slowcicle (muy interesante y con fotos muy bonitas, para los que no lo conozcan) hemos ido siguiendo su pista: desde sus primeras pedaladas por las sierras de Córdoba, los Andes, el desierto, sus pinchazos, su mate, sus jugos, sus compañeros de viaje, el Titicaca, el Machu Picchu, nadando con tortugas en las Galápagos, la guerra del agua en Cajamarca (Perú), la Navidad en Colombia, la aventura en el Independence, el barco ‘pirata’ que les llevó de Colombia a Panamá…

El reencuentro en Zaragoza ha sido muy emocionante. Primero vino un día María a la puerta del Heraldo. “Abajo hay una chica que se parece mucho a ti, más alta y más morena”, me dijo un compañero. Bajé de tres en tres o de cuatro en cuatro los escalones y nos dimos un abrazo que llevaba guardado un año. Después, María y Sergio quisieron dar una ‘pequeña’ sorpresa a la familia. Y aparecieron ayer en la comida familiar del cumple de las mellis. Aún se oyen en nuestra plaza los gritos de emoción de madres y tías y demás familia. “¿Pero no estabais en Costa Rica?”, preguntaban las chicas un poco alucinadas por el alboroto. Han vuelto más altos, más guapos, más morenos, más delgados. Y con muchas historias que contar.

 

Seguro que su proyecto de slowcicle continuará. Me gusta el lema que encabeza su blog:

“La vida es como andar en bicicleta. Para mantener el equilibrio tienes que seguir moviéndote” (Albert Einsten).

 

GARRAPINILLOS 2 -SANTA ISABEL 3

GARRAPINILLOS 2 -SANTA ISABEL 3

A nadie le gusta perder. Sobre todo tras un partido intenso y trabajando bajo un frío glacial. El Garrapinillos jugaba contra el Santa Isabel: habíamos bajado un peldaño y hemos bajado en el juego desde hace algunas semanas. En realidad, hemos perdido nuestra ventaja de cuatro o cinco puntos claros en cuatro partidos: hemos perdido en casa con el Picasso, con el Utebo, con el Perdiguera y hoy con el Santa Isabel. Demasiadas derrotas.

No se trata de buscar justificaciones: los rojillos de San Lorenzo han (hemos) experimentado un empeoramiento del juego, de los resultados, la suerte tampoco está con nosotros y las lesiones –alguna de última hora: la del capitán Lacabe será para un mes y media; la de Fran, para tres o cuatro semanas también; y hoy ha caído Pirri- nos persiguen. El parte es cada vez más abultado. A estas lesiones también se ha sumado, por segunda semana consecutiva, la de Jorge Rodríguez. Con todo, preparamos un equipo competitivo y sólido, al menos a priori: Luis; David Mateo, Jorge Beltrán, Enrique Romero, Dani Pequerul; Diego Rodríguez, Kike Alcubierre, Jorge Blasco (capitán), Alberto Luna; Óscar Ortiz y Eloy Mateo.

El escenario no era nada bueno: el viento empujaba con una furia antigua. Demoledora. Y el viento reventaba cualquier ánimo. El Santa Isabel jugó a favor del viento: al principio, no llegaba demasiado, a pesar del latigazo favorable, y nosotros no entrábamos en juego. Poco a poco, ellos se entonaron más: estaban más rápidos y más solidarios en las ayudas; y a nosotros nos faltaba dominio, combatividad y un poco de mentalidad. Las líneas estaban demasiado alejadas, a pesar de que jugábamos con un 4-4-2. En poco tiempo, marcaron dos tantos: uno, tras una espléndida jugada, de un inapelable zurdazo; y otro tras un fallo, sumado a la mala suerte y algunos despistes propiciados por el viento.

En el descanso, intentamos ajustar detalles. Esperábamos que el viento jugase con nosotros. Y esperábamos que nosotros nos viniésemos arriba. Ellos, para ponerlo todo muy, muy cuesta arriba, marcaron otro golazo: una buena volea desde fuera del área por la escuadra. El choque parecía muerto para nosotros. Y en cierto modo lo estaba. Hicimos cuatro cambios: entraron Alberto Rubio, que sería muy importante, Jesús Ángel, José Antonio ‘Pitu’ y Alberto Sancho. Al final, logramos llegar vivos a los últimos minutos: Alberto Rubio empujó dos veces el balón a la red. Y aún tuvimos alguna oportunidad de empatar, eso sí, más por presión, por la ayuda del viento, que por calidad de juego.

La casta apareció demasiado tarde. El nivel del grupo en esta ocasión fue regular tirando a flojo: hubo poco fútbol, aunque sí se trabajó, se peleó y acariciamos el empate. Habría sido el mal menor, aunque al final sufrimos un mal mucho mayor. Hemos perdido por quinta vez. Hemos sido los campeones de la primera vuelta, con 38 puntos, y en la segunda aún no conocemos la victoria. Pese a todo, seguimos los segundos, a dos puntos del líder, el Anento A Mesa Puesta.

GARRAPINILLOS CEDE EL LIDERATO

GARRAPINILLOS CEDE EL LIDERATO

VILLANUEVA, 3 –GARRAPINILLOS, 3 (Eloy y Jorge Beltrán)

Uno de los campos más bonitos de la categoría, el mejor tal vez, es el del Villanueva de Gállego. Podría ser de Primera División quizá. Está encajonado allá abajo, con un espléndido césped artificial. Por la mañana solo había lluvia; después del mediodía se levantó el vendaval de los últimos días y pronto nos dimos cuenta de que íbamos a jugar contra el rival y con el viento. De nuevo tuvimos que ajustar la alineación e improvisar una nueva con Luis; David Mateo, Jorge Beltrán, Enrique Romero, Dani Pequerul; Diego Rodríguez, Kike Alcubierre, Jorge Blasco (capitán), Alberto Luna; Eloy Mateo y Óscar Ortiz. En la banda se quedaron Sergio Calvo, arquero suplente, y jugarían Alberto Sancho, Jesús Ángel y ‘Pitu’.

Antes del choque recordamos a un gran delantero centro: Enrique Castro ‘Quini’. Desde hace días necesitábamos goles. Y recordamos sus tantos, su forma de jugar, a su hermano Jesús, que murió ahogado tras salvar a unos niños que corrían peligro en el mar, a sus compañeros del Gijón y sus años en  Barcelona. Y recordamos el secuestro, a su mujer de entonces Nieves, e incluso recordamos la novela que le dedicó Miguel Mena, con el detective Mainar. Escribimos en las paredes la táctica, anotamos sobre los azulejos algunos movimientos y nos conjuramos para intentar ganar: hoy era, y aún es, el cumpleaños de Óscar Ortiz, que acabaría haciendo un espléndido partido. Al final, cuando faltaba dos o tres minutos como mucho lanzó un disparo al palo: pensábamos que iba a ser el gran regalo, pero no fue así: su gran regalo ya lo había dado antes, a lo largo de 90 minutos, con un trabajo constante, con desborde, con carreras, con compromiso.

Fue un día extraño. El viento golpeaba un tambor invisible y rumoroso. Como de Semana Santa. Se estremecía todo. Ambos equipos salieron a calentar: el Villanueva trajo a su fotógrafo y se hizo la foto oficial; entre otros, reconocí a Víctor Domingo, a quien vi jugar en campo del San Gregorio cuando iba para estrella y era pretendido por el Real Zaragoza y el Villareal; por ahora se ha quedado, aunque quizá fuese el jugador con más calidad desde su puesto de mediocentro.

El partido empezó con claro dominio nuestro. Pronto nos pusimos por delante: quizá fuese un gol en fuera de juego, pero lo marcó Eloy. Y el propio Eloy, en una de sus mejores tardes, lanzó un trallazo a la escuadra que rebotó en la línea y no entró. A partir de entonces, el juego se mecanizó: el Garrapinillos robaba y se lanzaba a la contra, y tanto Óscar como Eloy rozaron el gol. El Villanueva se estiró: acabaría empatando de penalti, claro, y cruzando balones al área a favor de un viento casi invernal. En la segunda parte, con el viento a favor, pensábamos que todo iba ser un poco más fácil. Y no lo fue: Eloy lanza una falta contra la barrera, y los locales marcaron al contraataque. Cuando la cosa se había puesto dura, y no llegábamos con nitidez, se produjo una mano en el área del Villanueva. Eloy aprovechó para marca su segundo tanto de penalti, e igualó el partido. En ese instante, con el viento empujando contra los contrarios, la victoría parecía de nuestro lado. Sin embargo, al contragolpe, el Villanueva se puso por delante de nuevo: 3-2. Empató a la salida de un córner Jorge Beltrán, y en los dos últimos minutos fallamos ocasiones claras. Varias.

El resultado, con todo, fue justo. Nosotros no hemos estado bien del todo en defensa; aún así hemos recobrado el pulso del gol, hemos elaborado más que en los últimos partidos y hemos tenido empuje. Mucho empuje. El Villanueva es un buen equipo que aprovechó al máximo la bisoñez del colegiado con las pérdidas de tiempo; el Garrapinillos trabajó, no se dio por vencido, marcó goles, lanzó faltas, penetró por las alas, sobre todo por la izquierda y dio siempre la sensación de peligro. Jorge Blasco contagió su entusiasmo y su generosidad en el esfuerzo: él hace jugar mejor a sus compañeros. Y lo notaron Óscar y Eloy, lo notó Diego, que mejoró, y lo notaron Alberto Luna y Kike. El tono general, salvo algún que otro despiste en la retaguardia, ha sido prometedor. No debíamos haber perdido: hoy, tras tantas jornadas después, hemos cedido el liderato: el Anento A Mesa Puesta se ha puesto líder a un punto de nosotros, 40, que vamos igualados con El Salvador a 39.

La semana que viene, con un poco de suerte, recuperaremos a Pirri y a Lacabe; creo que a Jorge Rodríguez Gascón aún no.

 

[La foto es de José Antonio Melendo: Eloy mete gol.] 

GARRAPINILLOS 0- UTEBO 2

GARRAPINILLOS 0- UTEBO 2

GARRAPINILLOS, 0-UTEBO, 2

El Garrapinillos iniciaba hoy la segunda vuelta. Y lo hacía ante el Utebo en el campo de San Lorenzo. Conozco a muchos jugadores del Utebo: mi hijo Jorge jugó allí dos temporadas y una de ellas se proclamaron campeones de cadetes. Es un equipo con muchos jugadores, con un campo muy bonito y por lo regular sus jugadores se las saben todas. Sabíamos que iba a ser un partido difícil, de rivalidad inmediata: en el primer partido de la Liga nos ganaron por 3-1; la primera fue enteramente nuestra, pero no marcamos. Y en la segunda, ellos estuvieron más afinados de cara al gol y vencieron con claridad.

Hoy volvían tras haber mejorado mucho. Han pasado por diversas lagunas y resultados inciertos, pero en los últimos partidos habían mejorado. Nosotros hemos ido de menos a más, por eso nos hemos colocado líderes durante seis o siete jornadas, y en los últimos choques de más o menos. Hoy, por decirlo con suavidad, nos hemos embarrancado y perdimos por 0-2. Un análisis serio del partido podría hacernos pensar que el resultado es más bien injusto: de ellos fue la primera parte, más por eficacia que por juego, y nosotros aguantamos bien en la segunda, disparamos al travesaño (en una estupenda jugada de Eloy, que volvía de la nieve), fallamos dos ocasiones claras a saques de córner de Diego, pero no logramos nuestro objetivo: ni el empate, para poder soñar, ni siquiera un gol. La lesión de Óscar, por lesión para toda la temporada, y la de Jorge Blasco nos han diezmado notablemente de cara al gol.

No podemos buscar disculpas. Tuvimos dos fallos concretos a saque de falta, y ahí se puso todo cuesta arriba: en el primer gol, Dani Pequerul fue objeto de falta, clamorosa, pero el árbitro no lo vio. Y en el segundo, un jugador azulenco del Utebo sacó una falta cerrada, no encontró rematador, aunque amagó un delantero y se coló en la red. Así concluyó la primera parte y el partido.

Fue un choque bronco, sobre todo en la primera parte. Teatral incluso. Se jugó de poder a poder, con más empuje y vehemencia que calidad. A nosotros nos faltó dominio en la media y algo más de profundidad. En la segunda parte, no engarzamos jugadas pero ocasionamos peligro a balón parado. Jugamos de entrada así: Sergio Calvo; Dani Pequerul, Javier Lacabe, Jorge Beltrán, Eduardo Pirri; Diego Rodríguez, Alberto Luna, Kike Alcubierre, Fran Moreno; Óscar Ortiz y Eloy Mateo. También jugaron, Luisito, Quique Romero, Alberto Rubio y José Antonio ‘Pitu’. Pese a la derrota, el Garrapinillos se vació: trabajó, corrió, se desfondó y tuvo otro adversario: el viento. Dio la sensación de que el Utebo se manejó mejor contra el viento y un poco peor con el viento a favor.

No fue una tarde maravillosa, pero ahí seguimos intentando trabajar y mejorar. Nuestra ventaja ha descendido a un solo punto. Anento sigue segundo a 37 puntos y a dos puntos viene ya El Salvador.

 

GARRAPINILLOS: NUEVA VICTORIA

 

GARRAPINILLOS, 1- LA UNIÓN, LA JOTA-VADORREY, 0

Ganar cuesta cada vez más. Eso lo sabe muy bien Marcelo Bielsa: sus teorías, su percepción del fútbol, sus frases y su biografía fueron hoy la materia central de nuestra charla táctica. El Garrapinillos jugaba ante La Unión, La Jota-Vadorrey, que va por abajo, pero sabíamos perfectamente que nadie regala ni los goles, ni el juego, ni siquiera el balón. El Garrapinillos, con la lesión de Óscar Cambra y Jorge Blasco, la ausencia de Eloy (que se había ido a la nieve con su novia bien de mañana, y para ella eso, decía Eloy en broma, no era negociable) y la sanción de Fran, volvía a estar diezmado. Muy diezmado: hoy solo pudimos contar con cuatro suplentes en el banquillo. La tarde era preciosa: una tarde de anticipada primavera, llena de sol y de un viento incómodo: hoy empujaba furiosamente hacia el cementerio.

Como siempre, casi obsesivamente, camino de San Lorenzo sonaron varios temas de ‘Pearl’ de Janis Joplin. Ese disco es casi nuestra banda sonora; o cuando menos la mía. Hace días que no las tenemos todas con nosotros: parece que alguien nos mire mal, que alguien haya aojado al Garrapinillos: vaya, que exista un leve maleficio, podría decirse en broma. Ante las bajas, sabíamos que necesitamos el gol más: definición en ataque, disparos, creación de peligro, búsqueda de remate, incursión por las bandas.

Hicimos algunos cambios: por vez primera este año, hemos pasado de un clásico 4-3-3 a 4-2-3-1, con Eduardo García Pirri en punta y dispuesto a bregar, a rematar, a ejercer de pívot y de talismán para las llegadas de Diego y Jorge Rodríguez, de Quique Romero, que se descolgaría hacia la izquierda y de Alberto Luna, que arrancaría desde la medular.

Formamos así: Sergio Blasco; Mateo, Lacabe, Beltrán, Dani; Kike Alcubierre, Alberto Luna; Diego Rodríguez, Jorge Rodríguez, Quique Romero; y Pirri. Como suplentes, Pitu, Alberto Sancho, Jesús Ángel y Alberto Rubio. Nosotros vestíamos de rojo; La Unión, de blanco. El partido empezó bien: dominamos pronto, penetramos por ambas bandas, y en una internada en el área, Pirri fue derribado. Lacabe marcó de penalti. El equipo intentó seguir jugando con brillantez, tocando, triangulando, intentó jugar en la media, arrancar desde ahí, pero pronto sufrimos una importante baja: Jorge Rodríguez recibió una importante tarascada y tuvo que retirarse; ahora está en la clínica de Monte Canal y están intentando descartar una contusión renal u otras complicaciones. Está con gotero. Hizo lo que pudo en una nueva posición, de media punta con mucha movilidad, pero apenas tuvo tiempo de entrar en juego: recibió muchos golpes, y ante un equipo agresivo se resiente su menudencia, su fragilidad y, sobre todo, su juego vistoso. Mucho ánimo desde aquí: era un día importante para él.

En la segunda parte, el partido siguió trabado, con lances violentos, con intensidad. La Unión, que se quedó con diez jugadores, había venido a vender cara su derrota; a favor del viento, planteó algunos problemas en los balones aéreos, pero ahí tanto Lacabe como Beltrán estuvieron sobrios. Lacabe volvió a demostrar que es un gran central, un gran libre, y Beltrán es uno de los secretos de la zaga del Garrapinillos. Los laterales también estuvieron bien; Pequerul trabajó a destajo. Hubo un poco de todo hacia el final: ocasiones claras nuestras, sin duda, de Alberto Rubio, de Diego, de Pitu, y La Unión se encontró con un regalo inesperado en el minuto 90: una cesión de Mateo al arquero Sergio Calvo, que en realidad no había sido, nos llenó a todos de nervios. En esa tensión de colocación de la barrera, la defensa del Garrapinillos logró abortar el terrible disparo, y poco después moría el partido. Garrapinillos 1, La Unión 0. Debimos haber ganado con más claridad, pero también pudimos haber empatado. Para la semana siguiente, entre otras bajas, más que posible la de Jorge Rodríguez también, perdemos a David Mateo, nuestro lateral derecho, por acumulación de tarjetas. Cumple ciclo de cinco. El trabajo de todo el conjunto merece el elogio: Diego pareció más entonado; Kike Alcubierre intentó jugar con firmeza, Alberto Luna sigue creciendo, Pirri peleó hasta la extenuación, Rubio corrió y corrió, Jesús orientó el juego en el centro del campo tras su salida; Romero fue de menos a más...

El partido ha tenido, de nuevo, esa vibración con algunas  brusquedades y esa emoción de los últimos partidos en casa. Nos cuesta mucho ganar. Muchísimo. Eso sí también encajamos pocos goles, y eso nos está permitiendo seguir ahí arriba. El Salvador y el A Mesa Puesta han ganado con claridad, y se mantienen al acecho. El Garrapinillos, mientras tanto, sigue trabajando martes, jueves y viernes para mejorar su juego, para resultar más competitivo, para llevar la iniciativa en el desarrollo de los partidos.

El domingo nos visita el Utebo. Se avecina otro temblor: es un duelo entre vecinos. Eso sí, perdemos a Jorge Rodríguez, pero vuelven Eloy y Fran, dos zurdos exquisitos.

PD. Jorge ya ha regresado a casa. Dicen que solo es un fuerte golpe. Tendrá que guardar reposo durante diez días; entonces, volveré a Monte Canal. Aquí lo vemos en una foto de archivo sacando un córner desde la derecha.

EL GARRAPINILLOS CEDE EN MONTAÑANA

MONTAÑANA 1-GARRAPINILLOS, 0. LOS AZULES FUERON MEJORES

Montañana es un campo que me gusta. Por allí vive mi amigo el pintor Carmelo Ramos Rebullida, tiene casa Ángela Labordeta, recordé el gran cuadro de Eduardo Laborda de la papelera... A pesar del olor reinante, pegajoso y desagradable, el campo tiene una atmósfera levemente romántica o quizá apocalíptica. Como si estuviera varado en un otoño perpetuo y floral. Con todo me gusta mucho: el año pasado, el Garrapinillos (dirigido por Carlos Molina) jugó allí un buen partido, se colocó 2-2, tuvo varias ocasiones de ensanchar el marcador, y al final el equipo azul, que se adapta muy bien al césped y a sus incómodos botes, resolvió con eficacia y venció por 4-2.

En un día neblinoso, el Garrapinillos volvió a esa cancha con 35 puntos, 17 más que su rival. Volvía con bajas claves: Óscar Cambra, Eloy, sancionado, Jorge Blasco, con fractura maxilofacial, Javier Lacabe, que está muy diezmado, Kike Alcubierre, con un golpe en el empeine, Pirri, lesionado en una muñeca y en el cuello... Etc. El partido se presumía difícil. E iba a serlo: la tarde era suave, de una neblina densa, de un olor envolvente. Formamos con un equipo inédito: Luis; David Mateo, Jorge Beltrán, Enrique Romero, Dani Pequerul; Diego Rodríguez, que lució por vez primera la capitanía, Alberto Luna, Jorge Rodríguez; Alberto Sancho, que debutó en la titularidad, Óscar Ortiz y José Antonio Mochales, ‘Pitu’. En el banquillo quedaron Sergio Calvo (que pararía un penalti, tras la expulsión de Luis), el juvenil Jorge de Miguel, Jesús Ángel, Alberto Rubio, que había tenido una dura semana con anginas y ganglios, y el ya citado Javier Lacabe.

Empezó el partido. Y el Garrapinillos pareció tomar el mando: Alberto Sancho penetró por la banda, Óscar Ortiz disfutaría hasta de dos ocasiones, o tres, con cierta claridad, y el juvenil estuvo vertical y peligroso, Pitu también dispuso de algunas ocasiones, borradas de golpe por la señalización injusta de fuera de juego. Pero cuando parecía que la primera parte acababa 0-0 (los locales no se habían estirado con peligro hasta entonces), se encadenó una sucesión de fallos de los rojillos y el Montañana marcó en lo que pareció un claro fuera de juego. Así terminó la primera parte, y así concluiría el partido.

En la segunda, haríamos varios cambios. Buscamos mayor profundidad y algo más de juego arriba con la incorporación de Javier Lacabe, pero pronto nos quedamos con diez. En una confusa jugada, Luis salió a por un balón, llegó en el área grande antes que el delantero, se produjo un leve choque, y el árbitro señaló penalti y expulsión. Sergio Calvo paró la máxima pena, y el Garrapinillos, con uno menos de nuevo (igual que nos sucedió la pasada semana ante el Silos), intentó irse arriba. Generó algunas jugadas, pero la segunda parte, sobre todo en los últimos veinte minutos el Montañana pudo aumentar hasta tres o cuatro veces el tanteo. Sacamos al menos tres balones claros de gol. Si hubiéramos perdido por 4-0 o 3-0, no habría sido injusto. Los azules aprovecharon la superioridad numérica y le hecho de jugar a favor de marcador. Hicieron un buen partido, y nosotros no estuvimos a la altura de nuestra clasificación.

Nos volvió a faltar juego, triangulación, algo más de personalidad, de iniciativa y calidad, y peligrosidad arriba. Nos faltan nuestros goleadores (Óscar Cambra, que ha dicho adiós a la temporada con nueve goles, y Eloy, sancionado, que lleva ocho), aunque batallamos en todas las zonas sin dejar de buscar la igualada o un golpe de suerte.

Con todo, el Garrapinillos será campeón de la Primera Vuelta. Y habida cuenta de las aciagas circunstancias, quizá no sea para echar cohetes ni cantar victoria alguna, pero podemos estar un poco satisfechos. Tenemos que mejorar, sin duda, y recuperar el pulso que no llevó a estar once partidos invictos. Hay algunas señales importantes: el gran partido de Enrique Romero, su primer choque completo de la temporada, el crecimiento de Alberto Luna, cada vez más asentado, el rendimiento de Óscar Ortiz, que quizá no estuviera todo lo rutilante que él es, pero trabajó mucho y buscó afanosamente el gol y su mejor forma..., la seriedad de Jorge Beltrán en la zaga..., la entrega de todos, el coraje, el deseo de vencer o de vender cara la derrota. También probamos a Jorge Rodríguez de interior izquierda, aunque es mucho más peligroso arriba, cerca del área. O de media punta, a la manera de Silva. Corrió y corrió, pero no encontró el pase decisivo, igual que le ocurrió a Diego, que parece atravesar un ligero bache de juego desde su decisivo gol a Marianistas.

La semana que viene nos visita la Unión. Y, aunque sea un tópico, en esta igualadísima y tensa Liga de I Primera Regional, grupo I, no existe rival pequeño. Y eso lo vemos y lo sufrimos domingo a domingo.

SUFRIDA Y MÍNIMA VICTORIA DEL GARRAPINILLOS ANTE EL SILOS 1-0

SUFRIDA Y MÍNIMA VICTORIA DEL GARRAPINILLOS ANTE EL SILOS 1-0

GARRAPINILLOS 1- SILOS 0

Las fiestas navideñas trajeron la dispersión entre los jugadores del Garrapinillos. Tuvimos cena para despedir el año, tras la victoria ante el Marianistas, donde nos quedamos sin Óscar Cambra para toda la temporada a consecuencia de una lesión de ligamento cruzado. Entrenamos tres días, pero no siempre todos: sabíamos por tanto que el partido de hoy ante el Silos en el campo de San Lorenzo, en un día luminoso, ventoso y casi primaveral, iba a ser difícil. Queríamos, además, dedicarle la victoria a Óscar y también a Néstor: ambos no volverán a jugar, probablemente, esta temporada. Por eso los chicos habían preparado una camiseta blanca de ánimo para ambos: Néstor no pudo venir, pero el exterior Óscar estaba allí. Como siempre. Como si fuera a lucir la camisola del 20, que hoy lució Alberto Sancho. Y que lucirá lo que resta de campaña.

Arrancamos con bajas y lesionados: a las suspensiones para Jesús Ángel y Fran, se sumaba la lesión de Javier Lacabe y la de Jorge Blasco, que se sentó en el banquillo. Jugamos así: Sergio Calvo; David Mateo, Jorge Beltrán, Eduardo García ‘Pirri’, Dani Pequerul; Diego Rodríguez, Kike Alcubierre, Alberto Luna; Jorge Rodríguez, Eloy Mateo y José Antonio ‘Pitu’. En el banco se sentaron el arquero Luis, Alberto Sancho, Quique Romero, Alberto Rubio y Jorge Blasco. El partido empezó sin brillo. El viento jugaba contra los rojillos de San Lorenzo; con todo, la jugada mejor elaborada, e iba a ser casi la única, fue por la derecha, trenzada entre Jorge y Diego Rodríguez que acabó en un centro hacia Eloy y ‘Pitu’, que no encontró rematador. El Garrapinillos no encontró su sitio: ni administraba el balón, ni lograba profundizar ni generaba ocasiones; aún así, Eloy pudo marcar en un par ocasiones, en ambas partes. Por desgracia, no marcó: recibió dos tarjetas amarillas y dejó al equipo con diez y con un alarmante 0-0 hacia el minuto 20 de la segunda parte. Jorge Blasco sustituyó ya en la primera parte a Kike, con una lesión en el empeine; y nuestros jugadores, en lances claros, otros pueriles y algunos más que dudosos, recibirían tarjetas sin conocimiento: prácticamente hubo tarjetas para casi todos. Para David Mateo, Jorge Beltrán, Eduardo Pirri, Dani Pequerul, Jorge Rodríguez, Alberto Luna, Jorge Blasco...

Con diez sobre el campo, Jorge Blasco recibió un centro limpio desde la izquierda y se elevó sobre su marcador, y marcó en un testarazo limpio hacia atrás. El Garrapinillos mejoró un poco en la segunda parte, pero también el Silos se estiró y generó ocasiones claras que salieron fuera o que marró por poco. Hacia el final, Jorge Blasco recibió un terrible cabezazo, pareció fortuito, de una rival en el hueso maxilofacial, y aún no sabemos qué le ocurre. Otra baja importante. Al final, con mucho trabajo y mucha pelea, y la fortuna necesaria que se necesita cuando juegas con diez y has ido perdiendo jugadores claves, el Garrapinillos resistió y venció por uno a cero. Un resultado que premia no la brillantez de juego, ni el dominio, sino el pundonor, la intensidad, la búsqueda de la victoria, y que premia también algo que los jugadores querían hacer antes de empezar el choque: dedicarle la victoria a Óscar y a Néstor. Y también a Rafa, el lateral zurdo lesionado, y a Jaime, que deja el equipo porque se marcha para ingresar en el ejército, donde aspira a hacer carrera.

El equipo se ha quedado diezmado. Ha perdido a Jorge Blasco para algunos partidos, tal vez, a Eloy y a Jorge Rodríguez por acumulación de tarjetas, y quizá recupere al capitán Lacabe el próximo día.

Pese a todo hay que felicitar a los jugadores: no han brillado como otras tardes, pero han logrado el objetivo: jugar, aguantar el cierzo, marcar y vencer al Silos, que no dio mala impresión en ningún momento. Por ahora, seguimos líderes. Costó, costó, costó lo que no está escrito; el Garrapinillos esta vez acusó el relax navideño, las bajas y le faltó pegada. La pegada que había tenido en otros momentos. Con todo, seguimos ahí, en lo más alto, con los tres puntos de ventaja que teníamos sobre A Mesa Puesta-Anento, y con 35 puntos en 15 partidos, dos más que el año pasado en 34.

*En la foto de archivo, Diego Rodríguez. Hoy ha estado por debajo de sus posibilidades.

MARIANISTAS, 0-GARRAPINILLOS, 1 (DIEGO)

MARIANISTAS, 0-GARRAPINILLOS, 1 (DIEGO)

EL GARRAPINILLOS GANA A MARIANISTAS Y PIERDE A ÓSCAR CAMBRA

La derrota del pasado domingo ante el Picasso nos hizo mucho daño: Javier Lacabe y Jorge Blasco, los dos capitanes, estaban lesionados. David Mateo y Eloy Mateo fueron castigados con un partido de suspensión, Jesús Ángel arrastraba dos tras el choque con El Salvador y Fran Moreno ha sido penalizado con cuatro partidos por agresión a un contrario. Y por si fuera poco, el goleador Óscar Cambra también estaba tocado. De entrada, Óscar, Lacabe y Rafa, que volvía, se quedaron fuera para una urgencia. A esas bajas se le sumaban otras: Alberto Rubio, enfermo y tocado en la rodilla, Néstor, que quizá se haya perdido toda la temporada, Alberto Sancho, que ha estrenado su nueva ficha con una estancia en Miami, etc. Y con un equipo diezmado fuimos a jugar al campo del Marianistas, un campo que rara vez se le da bien al Garrapinillos. Formamos con otra alineación nueva: Luis; Quique Romero, Jorge Beltrán, Eduardo ‘Pirri’, Dani Pequerul; Diego Rodríguez, Kike Alcubierre, Alberto Luna; Jorge Rodríguez, Óscar Ortiz y José Antonio ‘Pitu’. De reservas, Sergio Calvo, arquero, y Jorge de Miguel, juvenil, Rafa, Lacabe y Óscar Cambra.

El campo de Marianistas es uno de los peores de la Liga. Es irregular, tiene baches y pozas, y en algunos sitios está muy blando. Recordamos a Laszi Kubala antes del choque, y salimos a jugar con pasión e intensidad. Tanta que a los 30 segundos Jorge Rodríguez falló un gol cantado ante el marco; seguimos dominando y penetrando por las bandas con vivacidad en una tarde de domingo melancólica y muy fría. Fallamos mucho en la primera media hora: arriba, Pitu hizo su mejor partido con el Garrapinillos, y los bajitos Jorge y Óscar Ortiz, aún juvenil, creaban ocasiones: de jugada elaborada, al contragolpe o en los córners. A medida que avanzaba el choque, el Garrapinillos pareció desfondarse un poco tras tantas oportunidades falladas, y el Marianistas se vino arriba, aunque no generó demasiado peligro. Tiene un equipo homogéneo y luchador, donde destaca su menudo número once: dinámico, listo y con muchos recursos. Dani Pequerul tenía que sobreponerse una y otra vez a sus internadas; en la media, perdimos un poco el control, aunque el balance total de los medios no sería malo.

En la segunda, seguimos trabajando. Ellos salieron algo más agresivos. Dominaron sin verticalidad incontrolable: en los balones altos, tanto Pirri como el arquero Luis resolvieron bien. Decidimos que entrase Óscar Cambra, nuestro goleador con Eloy Mateo. Y pronto le dio un impulso mayor a nuestro ataque: en una de sus internadas, centró y apareció Diego para marcar. Diego trabajó mucho pero no estuvo tan fino como otros días, pero esta vez no falló en el área pequeña. El equipo siguió trabajando, buscando ampliar el marcador, y en una de las internadas de Oscar por la izquierda, pisó mal y notó un dolor insoportable en la rodilla. Tuvo que abandonar el choque entre lágrimas. Entre lágrimas sí y con esa pesadumbre indefinible de quien se acaba de dar cuenta de que algo grave ha pasado.

El Garrapinillos dio entrada a Lacabe, que jugó arriba y estuvo a punto de marcar (también notó un tirón), a Rafa, a Jorge de Miguel, y peleando peleando, trabajando en todas las líneas, logró la victoria: 0-1. El equipo se había conjurado para dedicarle el triunfo a nuestro exterior. Seguimos ahí arriba, con tres puntos de ventaja sobre otro equipo muy fuerte: el Anento A Mesa Puesta, que venció a El Salvador por 2-4. Nosotros nos alejamos de los demás: el Salvador queda a ocho puntos y el Movera también ha perdido en casa.

Lo terrible ha sido la noticia que nos llegó a las 18.30 o algo después: Óscar Cambra sufre una lesión de ligamento cruzado. Tendrán que operarlo, claro, creo, y lo más seguro es que se pierda toda la temporada. Una auténtica pena por él, sobre todo, por nosotros y por el Garrapinillos: Óscar quiere mucho al equipo, es un futbolista determinante y hace piña. Uno de los secretos de nuestras diez victorias y dos empates es la unión del equipo y, entre otros factores, el olfato goleador y el talento de Óscar. Uno de los jugadores que marca la diferencia.

 *En la foto de Josean Melendo, Oscar Cambra.