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Antón Castro

Deportistas

GARRAPINILLOS, 0- HURACÁN

GARRAPINILLOS, 0- HURACÁN

GARRAPINILLOS, 0 – HURACÁN, 2
El Garrapinillos, que está haciendo un inolvidable segunda parte de la Liga (no nos puede ir peor), ha perdido en casa ante el Huracán de María de Huerva por 0-2. Los dos goles llegaron en la segunda parte: el primer, tras una peligrosa jugada de los rojillos de San Lorenzo, y la segunda en un contragolpe, cuando el equipo buscaba la igualaba. No se le pueden poner pegas a la derrota: solo rematamos dos o tres veces entre los tres palos. Y eso sí notamos las ausencias; por si fuera poco, Jorge Beltrán abandonó el campo a los treinta minutos por un tirón, y el otro zaguero, y capitán, Javier Lacabe tuvo que retirarse al final de la primera parte. El equipo está en ese momento en que todo le sale mal. La mejor noticia, además del trabajo colectivo lleno de entusiasmo, tan honesto como ineficaz, ha sido el regreso de Fran: llevaba diez jornadas sin jugar. Con un poco de suerte, hemos recuperado a nuestro interior izquierda para los cinco partidos que nos quedan.

 

*En la foto de Jorge Buil, de archivo, Diego Rodríguez pugna con un jugador del Movera.

GARRAPINILLOS, 1-EL SALVADOR, 2

GARRAPINILLOS, 1-EL SALVADOR, 2

En la primera vuelta, cuando parecíamos casi los mejores (fuimos ocho jornadas de primeros, creo recordar) hubo un equipo que me impresionó: a mí y a todos. El Salvador. Vicenta Almazán, el señor “pasaba por aquí”, tomó una foto azarosa del aquel choque. El Salvador juega en superficie artificial y jugaba muy bien al fútbol: un fútbol de combinación, de toque, técnico. Inicialmente nos dieron un baño: tuvieron un alto nivel de posesión. Y parecía que íbamos a salir de su campo descalabrados: acabamos ganando. Nos pusimos 0-2; redujeron diferencias y nuestro arquero Luis hizo un gran partido; al final también erramos ante el marco el que hubiera sido el tanto de la tranquilidad. 1-2, con tantos de Eloy y Óscar Cambra.

Hoy El Salvador, tercero en la tabla y con ocho puntos de diferencia (esos llegamos a llevarles nosotros; o quizá solo siete, ahora no seguro) venía a jugar a San Lorenzo. He oído sus gritos y sus consignas: decían que eran un partido vital, que eran tres puntos, que venían a vencer. Oímos sus gritos de guerra o de ánimo. Todos tenemos uno, muy semejante. Nosotros partíamos con dos bajas importantes: Lacabe, se quedó fuera por acumulación de tarjetas, y Jorge Blasco había perdido a su abuelo Justo Blasco, que había sido campesino y tenía 91 años. Justo solía decirme en los últimos meses, hace algo menos de un mes, que ya no podía verme, pero que me reconocía por la voz. Siempre le hablaba y le decía, “¿cómo está el señor alcalde?” Él, correctísimo, me decía: “El alcalde, en realidad, es mi hijo”.

Antes de salir, preparamos el partido. Lo mejor que pudimos. Línea a línea, jugador a jugador casi. Como necesitábamos goles como el comer recordamos a uno de los grandes goleadores de todos los tiempos: Raúl González Blanco, a quien Guardiola acaba de definir como “el mejor jugador español de la historia”. Nosotros arriba jugamos con tres zurdos: Eloy Mateo, Ángel Sanz y Jorge Rodríguez. Los tres técnicos, habilidosos, capaces de armar la pierna, peligrosos. Pero además necesitábamos olfato, combatividad, pundonor, orgullo, deseos de vencer. Y de ahí que hablásemos de un jugador que tiene la mentalidad de un juvenil o de un potro de COU que trabaja para la gloria.

Salimos. Formamos de entrada así: Sergio Calvo; Dani Pekerul, Jorge Beltrán, Eduardo Pirri, Rafa Fernández; Diego Rodríguez, Kike Alcubierre, Alberto Luna; Jorge Rodríguez, Eloy Mateo y Ángel Sanz. En el banquillo quedaron Luis Romero (que no jugó al final), Alberto Sancho, Enrique Romero (que volvía al campo un mes después), David Mateo y Jorge Buil.

El día era caluroso, pero ideal. Un día precioso. A la misma hora del inicio se enterraba Justo Blasco: guardamos un minuto de silencio. Empezó el choque. Respetábamos al rival, claro, pero pronto empezamos a dominar: realizamos quince minutos espléndidos, de dominio y control, de verticalidad, con más empuje que claridad, pero teníamos el balón lejos de la portería. Hubo disparos, algunas ocasiones un tanto imprecisas. Y de golpe, en un lance confuso, el primer acercamiento del rival a nuestra área, Sergio Calvo acompaña un balón ante la presión y el avance de un rival, y en su salida lateral lo derriba: Penalti, y gol. Primer jarro de agua helada: era el cuarto penalti consecutivo que nos pitan en los cuatro últimos partidos. Poco más tarde, en medio de la desorientación, un jugador rival aprovecha un rechace y desde lejos coloca el balón raso y ajustado al palo izquierdo de Sergio, que quizá se viera entorpecido por una muralla de piernas. El gesto técnico fue hermoso y preciso, pero pareció que iba a resultar menos peligroso por su lejanía. Estábamos como los últimos días: al borde del abismo. Desubicados y desconcertados de súbito. Con muy poco, pero con afinación, El Salvador se había puesto por arriba. Este no era El Salvador estiloso de la primera vuelta: era un equipo correoso y un tanto protestón, duro y con mucho oficio, que tenía en su capitán, el número 10, a su mejor jugador. Jugaba de eje con claridad y visión y sabiendo bien de qué va este juego; recibió una clara tarjeta por falta a Diego Rodríguez y el árbitro le perdonó otra clarísima ante sus propias narices. Ahí no fue objetivo ni aplicó la literalidad del reglamento. No es una percepción subjetiva en absoluto, ni victimista. Al final, en un lance menos intrascendente y menos violento, le sacaría la segunda tarjeta a Jorge Beltrán por un amago de protesta.

El partido parecía haber entrado en una especie de abismo para nosotros, pero nunca le perdimos la cara. Y en una falta que sacó Eloy desde la banda derecha, Dani Pekerul cabeceó a las mallas. Así terminó la primera vuelta. Había sido un choque intenso, jugado de poder a poder, y la suerte había caído del visitante, pero nosotros habíamos trabajado muy bien. Con intensidad, con casta, con vehemencia, con velocidad, con mucho empeño. Y quizá con algo menos del juego necesario o del soñado...

En la segunda parte, el Garrapinillos salió a por todas. Y suyas fueron las mejores ocasiones, aunque ellos también buscaron en saques de esquina y faltas el gol, y en algún que otro desborde. Avanzaba el choque en un toma y daca constante cuando el colegiado señaló penalti, quizá fuera algo riguroso, no estoy seguro; lo lanzó Eloy y falló: lo rechazó el portero en una buena estirada. Eloy volvía a fallar una pena máxima, pero eso le pasó a cualquiera.

Seguimos trabajando y poco después Jorge Rodríguez remató en la boca de gol, rechazó in extremis el arquero y el balón se fue al palo. Por un momento pareció entrar, pero no fue así. Seguimos peleando y peleando: Alberto Sancho, que salió por la banda derecha, se quedó solo ante el arquero y se le fue un poco el balón.  Y así, poco a poco, con trabajo, con tesón, bregando hasta el final y con un hombre menos ya, se fue muriendo un partido en el que cedimos injustamente. Lo más lógico habría sido el empate. El Salvador hizo un partido serio, trabajado, correoso cuando fue necesario, y se llevó la victoria. Y nosotros, a pesar de la entrega, de la honestidad, de las ganas, volvimos a quedar perplejos. Doloridos. Con un palmo de narices.

Eso sí. Si ante el Movera estuvimos mal en defensa, o ante el A Mesa Puesta o ante El Burgo, hoy el equipo estuvo a buen nivel. Consistente, bravo, intenso. Y con momentos de combinación y buenas penetraciones por las bandas. Pirri estuvo soberbio en una defensa correcta y seria; en la media se volvió al sistema tradicional de tres y todos rayaron a un buen nivel, Kike en tareas defensivas, fue nuestro quinto defensa y el primer armador del ataque, Diego y Luna trabajaron mucho, y los delanteros, sin toda la suerte que se merecieron, rayaron a buena altura: tanto Eloy como Jorge, que tuvo un gol clarísimo, como Ángel, cada vez más sólido y con tendencia a irse hacia el centro. Y los que salieron cumplieron de largo.

Al final, lo dicho: Garrapinillos, 1- El Salvador, 2. Para el próximo choque perdemos a Jorge Beltrán.

JAVIER CASTAÑER RECREA LA FIGURA DEL CICLISTA JULIO JIMÉNEZ

JAVIER CASTAÑER RECREA LA FIGURA DEL CICLISTA JULIO JIMÉNEZ

JULIO JIMÉNEZ ” El relojero de Ávila” 

 

Texto de Javier Castañer

Escritor del blog ‘Pedaladas contra el cierto’

La marca del desgaste ciclista.

 

Hace unas fechas se celebró en mi ciudad Zaragoza, una reunión anual de excorredores Aragoneses, a la que nunca he tenido la posibilidad de poder asistir, aun siendo invitado. Pues bien, este año le correspondía a nuestro personaje el caluroso homenaje que mis paisanos y compañeros le brindaban. Fué una jornada que reunió a más de un centenar de ciclistas aragoneses que aman el ciclismo, pero sobretodo y como es mi caso, SU HISTORIA, “NUESTRA” HISTORIA. En recuerdo de los compañeros y compañeras que se han dejado la piel en las carreteras, con una bravura enorme, y con una nobleza envidiable. Hazañas que han permitido guardar en pergaminos imaginarios que todos tenemos en nuestros recuerdos y desempolvamos año tras año en este tipo de reuniones. Actos como  el que nos ocupa, demuestran que a pesar de la imagen que tenemos de no estar muy unidos, en realidad hay un sentimiento de fidelidad que sella un respeto perpetuo por todos los compañeros y compañeras ciclistas, a lo largo de varias décadas, y como demuestra este homenaje, no solo esta reservado a corredores de nuestra tierra. 

Una de las personas que más a insistido en crear actos o eventos como este, ha sido Adolfo Bello, un ilustre del ciclismo Aragonés, corredor de una gran clase y un bonito Palmarés, que llegó a ser incluso Campeón de España Amateur y vencedor de muchas pruebas como independiente, el cual  fraguó su carrera ciclista en el pais Galo, corriendo en el Mercier Bp o en el Elvish.

Pero el protagonismo de Adolfo Bello hoy se debe, a que fué junto a otros ilustres, parte de aquel CATIGENE G.D de los años 1960 y 61, aunque Adolfo ya vistió esa camiseta en el 59 de forma individual. 

  

Adolfo Bello Estella

 Como  miembro de aquel equipo y compañero de Julio, nuestro paisano Bello nos acompañará  con sus aportaciones personales, de algunas de las historias que en apenas aquellos dos años de vida de este Grupo Deportivo, se sucedieron y  quiero que sean contadas con la veracidad directa de un protagonista, es decir, de  primera mano. 

“Era un equipo de corredores con cierta veteranía y mezclados con jovenes, lo que propició una excelente temporada” 

El empeño de D Mario Suso el patrón,  que por mediación de Santiago Mostajo, propició  que la experiencia de la temporada anterior, en el cual Catigene patrocinó a un equipo exclusivamente para correr la Volta a Cataluña de aquel año 1959. Visto el éxito cosechado, pues en aquella ocasión, el mismo Julio Jimenez quien contra pronostico venció la etapa entre Lleida y La Seo de Urgell, dieron como fruto la creación oficial de un verdadero equipo con aspiraciones para toda una temporada. Se le encargó a uno de sus componentes más veteranos, Vicente Iturat, que confeccionara una plantilla integrada por veteranos ilustres como el mismo Iturat, Martin Colmenarejo, Talamillo, Utset, Company, Barrutia, siendo patrocinio Aragonés, evidentemente fueron incluidos los corredores Aragoneses, Adolfo Bello, Escolano, los hermanos Lopez y entre ellos a un “jóvencico” Julio Jimenez. 

Como director deportivo estaba Cabestrero de Calatayud y de mecanico Ricardo Catalán, el año anterior había sido director el Azuarino José Lához, otro ilustre del ciclismo Aragonés,que ya nos dejó hace dos años a sus 94 años de edad.

Adolfo Bello, Campeonato de Aragón, en Monrepós(HU)

Tanto Bello como Jimenez, coinciden en afirmar “el ambiente era buenisimo y no había diferencias en trato y camaradería, independientemente de si uno era mejor que otro”  este aspecto ya se veía desde la primera concentración del equipo en el Pantano de la Peña, como dice Bello “y eso que cobrar no cobrabamos, desconozco si alguno cobraba, tal vez en especie, por ejemplo a Jimenez se le regalo una bicicleta, y a otro compañero, creo recordar que un seiscientos que tenía la empresa, pero en premios se ganaba muy bien, para la época que era, se ganaba bien”

 

 

jovencisimo Julio Jimenez

Como decia al comienzo de mi  escrito, y segun palabras de Juan Osés, a Julito, trato cariñoso de Osés, le costó muchisimo ser tenido en cuenta, y tras esa primera incursión en el profesionalismo a finales del 59 en la Volta con el Catigene, su carrera deportiva profesional se gestó en la década de los sesenta y poco a poco, fué defendiendo las escuadras más importantes.  Pero lo importante y atractivo para mi comunidad es su paso por el equipo Aragonés Catigene, que le sirvio posteriormente de trampolin para recalar en los potentisimos  Faema, Kas, Ford y Bic.

“Mis primeras victorias importantes fueron en este equipo”  y cierto es que logró importantes triunfos como una etapa de la Volta a Cataluña en la Seo de Urgell o la cronoescalada de la Bicicleta Eibarresa frente a Loroño, Bahamontes, además siendo corredor Catigene, fue seleccionado con la española y venció en sendas etapas en la Vuelta a Colombia .. “hice con Catigene mi primera Vuelta a España, fuí lider de la montaña, hasta que una gastrointeritis camino de Palencia, me dejo muy debil”

En esa misma Vuelta a España del debut de CATIGENE en el año 1961 “Talamillo fué lider dos días, Ituraz ganó la etapa de Pamplona a Huesca y fuimos mejor equipo durante gran parte de la vuelta, Y el broche lo puso Company, ganando la ultima etapa en Bilbao” nos recuerda Bello, con una asombrosa memoria.

Y tu Adolfo corriste esa Vuelta a España? Si la corrí, pero me vi obligado a abandonar a mitad de sus 2800 kms

Ahora repasemos este debut en la mejor carrera por etapas de nuestro pais, del equipo Aragonés CATIGENE y es importantisimo lo que estos corredores hicieron.

Iturat,confeccionó un gran bloque

Vicente Iturat y Company ganaron en Huesca y Bilbao respectivamente, pero es que el mismo Iturat acabó en una meritoria sexta plaza de la General, ganó las metas volantes y finalizó segundo en los puntos(en el año 61 ganó las prestigiosas  Getxo y Naranco) 

¿Que hubíera sucedido si nuestro protagonista camino de Palencia, no enferma? Por que aun así, logró finalizar en segunda posición de un reinado de la montaña a tan solo siete puntos de Karmany el vencedor.

En realidad nunca lo sabremos, pues el ciclismo es así y si te debilitas un poco, todo pasa factura y tus adversarios no perdonan, como decía antes, aun así logró ser segundo en el reinado de la montaña.

Julio Jimenez tiene un carácter especialmente bonachón, le tocó ser ciclista tardío en una época muy complicada y no se podía ir por la vida siempre poniendo la mejilla… recuerdo, que cuando conversamos  a través del teléfono,  me contaba una curiosa anécdota en un campeonato de España de ruta en el que Julio marchaba destacado con Talamillo, que era más rápido en las llegadas.

Antes de iniciarse la última subida de la carrera, Talamillo quiso hacer un trato con él y le propuso que no le atacara. El argumento de Talamillo era que si marchaban juntos él tendría asegurado el segundo puesto y en la meta no disputaría el sprint. Julio se ríe cuando recuerda que después de negarse, Talamillo volvió a la carga y su segundo argumento fué “pero, hombre, Julio, si tú eres el padrino de mi hijo”  A lo que Julio le contestó: Sí, hombre, como que si llegamos juntos cuando veas la pancarta te vas a acordar tú de eso”

Julio Jimenez, exito en Colombia, con la selección española

Una persona sencilla y con buen humor. En esa misma conversación a través del teléfono me relata otra de sus múltiples anécdotas, como la que se creó a raiz de su flamante victoria en el Puy de Dome, precediendo al histórico duelo entre Anquetil y Poulidor “Ese ha sido el día más feliz de mi vida ciclista. Pese a llevar la rueda descentrada y rozando el freno superé en la cima a Bahamontes y los dos franceses” y siempre se tuvo que oir a partir de entonces y de boca de Poulidor, que de haber negociado aquella victoria con él, “Pou Pou” hubiera vencido en aquel Tour frente al todo poderoso Monsieur Anquetil. “Si hombre¡¡ claro al quedar primero, entonces había muchos segundos de bonificación (1’30″al primero) y mi ataque propició que Bahamontes y Anquetil me secundaran en el podio de aquella etapa, entonces Poulidor no sumó segundos…Jolin¡¡ que me hubiera dicho antes de salir, toma te doy tanto por dejar que gane yo, y ya no se hubiera hablado más, no crees?” Y pasaron los años y una vez retirados que Monsieur Poulidor aun bromea con aquello “si si, pero siempre me lo ha recordado en tono jocoso”

Sr Jimenez,  siempre intento meter algo de nuestra tierra y de nuestro Cierzo, claro es que en su caso, es facil habiendo corrido  en un equipo de aqui, pero que recuerdos tiene relacionados con la dureza de nuestras tierras?  

“Recuerdo que en una Vuelta a España, favorecidos por este cierzo que os castiga, llegamos a la meta de Zaragoza con casi dos horas de adelanto, y no había nadie en la llegada”

Con el equipo Ford de Anquetil (1966), llegó a tener una destacada  actuación en el Giro de Italia, pero su impetu le cegó y no hizo caso de las recomendaciones de su jefe de filas Anquetil “gané dos etapas y fui once días maglia rosa pero perdí la carrera porque no hice caso de Anquetil que me recomendó ceder la maglia para recuperarla en la montaña” Durante la edición de ese mismo año en el Tour, repitió triunfo de etapa.

Epoca de rivalidad con Poulidor

Para nuestra comunidad, la presencia aquellos dos unicos años de este equipazo, debería ser motivo de orgullo y que no quedara como algo lejano, en ese tiempo se lograron importantisimas victorias, en prestigiosas carreras de la época, a las antes ya referidas, deberíamos de sumar la excelente actuación en el Trofeo Torres-Serdán, en homenaje a estos dos periodistas, la prueba unía Barcelona y Madrid, mientras Julio Jimenez con la selección vencía en Colombia, en esta prueba lo hacían los Catigene por medio de Gabriel Company, vencedor en Soria y 2º final, Iturat también vencía en el prestigioso G.P de Pascuas.

En definitiva, un gran bloque al que la presencia de Julio Jimenez dió mayor relevancia si cabe y más teniendo en cuenta, que como deciamos anteriormente, el debutar en este “modesto” equipo, sirvió para ser conocido y valorado internacionalmente mucho más en posteriores temporadas.

Los logros de Julio Jimenez:

1960 Catigene

1961 Catigene

1962 Faema

1963 Faema

1964 Kas

1965 Kas

1966 Ford

1967 Bic

1968 Bic

1969 Eliolona (It)

Subiendo el Mont-Ventoux en el Tour

Don Julio Jimenez, ha sido un verdadero placer poder escribir sobre su historia en el equipo Catigene, para mi es un verdadero orgullo, el haber podido conversar un rato con usted, una verdadera leyenda del ciclismo y con una prodigiosa memoria, al igual que nuestro amigo Adolfo Bello, con mentes así de limpias siendo casi octogenarios, es gratificante escuchar las multiples historias recogidas en ellas, para luego poder plasmarlas y que de una u otra forma perduren en el tiempo e impidan que se pierdan en la desidia y el desinterés. 

Me siento muy feliz de poder ser un pequeño nexo de unión, para que todos valoremos en su justa medida todo lo que hicieron  estos personajes épicos, independientemente de su palmarés, como decía Bello.

 

Ahora os dejo una poesía que para este blog escribió una lectora y amiga, la imagen que la porta, es de nuestro protagonista en el trascurso de una de esas etapas míticas de Tour, junto al desaparecido Tom Simpson.

 

*En la foto, tomada del blog de Javier Castañer, Julio Jiménez recibe un trofeo en Colombia con la selección.

MOVERA, 3 - GARRAPINILLOS, 0

MOVERA, 3 - GARRAPINILLOS, 0

MOVERA, 3- GARRAPINILLOS, 0

Hay días en que no apetece escribir de casi nada. Y menos de un partido como el Movera-Garrapinillos. El equipo rojillo, de San Lorenzo, ha entrado en un momento extraño en el que no casi nada sale bien. Ni siquiera el arbitraje. La pasada semana el Aneto A Mesa Puesta contó con un penalti a su favor en los primeros minutos; y hoy le ha pasado con el Movera; el árbitro, irregular en su comportamiento, no señaló una falta, que sí vio el linier. Penalti. Marca el Movera. Hasta entonces el choque había estado igualado, con ventaja de juego y peligrosidad de nuestro lado. Y así seguimos, buscando verticalidad, buscando el empate, con internadas, saques de esquina, pases interiores. El colegiado señala un penalti a nuestro favor: Eloy lo mandó al travesaño. Y aún buscamos otras ocasiones. La primera parte no estuvo mal: lo peor de todo, de nuevo, el resultado.

En la segunda parte, hicimos varios cambios. Jorge Blasco dejó su sitio a Alberto Luna; luego se retiró Eloy y entró Jorge Rodríguez, y aún tendríamos dos cambios más: Pitu salió por Ángel y Pirri por Pekerul. Habíamos formado con otra alineación inédita: Luis; Mateo, Lacabe, Pekerul, Rafa; Kike, Jorge Beltrán; Diego, Jorge Blasco, Ángel Sanz; y Eloy. Tomamos la iniciativa en los diez o quince primeros minutos, pero el Movera marcó al contragolpe en dos ocasiones. El resultado era abismal: 3-0. Y nosotros empujábamos, hicimos alguna jugada, rozamos el gol, pero al final nos quedamos con un palmo de narices. Absolutamente decepcionados. El colegiado usó el tarjetero: Lacabe y Pitu no podrán jugar el domingo ante El Salvador. Otro partido importantísimo, pero ahora el Garrapinillos es un extraño para el Garrapinillos.

Hoy habíamos recuperado la mejor versión de Lacabe, quizá la mejor versión de la temporada. Eloy y Jorge Blasco rozaron el gol; también lo buscaron Jorge Rodríguez y Pitu, pero al final el Movera ganó con justicia y con audacia: José y Ángel Cambra y Fernando Larrosa, tres garrapinillenses, brindaron por la victoria. Estuvieron a más de diez puntos por abajo: ahora nos han rebasado en uno; nos quedamos en el sexto puesto, a trece la cabeza. Nuestra aventura por el título ya se acabó y probablemente las posibilidades de ascenso también. Y, además, esta es nuestra derrota más abultada y sumamos tres partidos sin marcar. ¡Quién nos ha visto y quién nos ve!

Lo mejor: el fútbol cambia como el tiempo. Y aquí, en el fondo, nada es definitivo.

 

*En la foto de Jorge Buil, el capitán Javier Lacabe espera a un rival.

GARRAPINILLOS, 0-ANENTO, 2

GARRAPINILLOS, 0-ANENTO, 2

En el fútbol casi nada es definitivo. Ni siquiera la derrota. Sin embargo, hoy el Garrapinillos jugaba en partido clave ante el Anento A Mesa Puesta, que se había destacado en la cima de la clasificación. Nos habíamos colocado a siete puntos, y habíamos bajado al cuarto puesto tras la debacle de El Burgo. En la charla de preparación del partido intentamos abordar todas las claves para ganar. La victoria empezaba en términos como mentalidad, trabajo, talento, disciplina y el cuidado de los pequeños detalles: desde un saque de banda hasta las pequeñas estrategias de defensa. Como casi siempre pusimos una alineación inédita con Luis; David Mateo, Pekerul, Lacabe, Rafa; Jorge Beltrán, Kike; Jorge Rodríguez, Diego Rodríguez y Alberto Luna; y Eloy Mateo. Volvíamos al 1-4-2-3-1. En el banquillo, a la espera, se han quedado Jorge Buil, Alberto Sancho, Alberto Rubio, Ángel Sanz y José Antonio ‘Pitu’, y jugaron todos, como es nuestra norma. El partido empezó con seriedad y con una leve superioridad de los rojillos de San Lorenzo: el campo estaba precioso, igual que la tarde, límpida, tocada aquí y allá de nubes en medio de un cielo azul casi de verano.

Así estábamos: jugando por las bandas, sobre todo por la derecha con Jorge, que ensayó varios disparos, hubo otras llegadas, no demasiada nítidas. Y en una de esas jugadas confusas, Jorge Beltrán cayó al suelo, un rival tocó el balón y dio un pase claro en profundidad: el ariete tomó la espalda a la defensa y Luis, en su salida, le hizo penalti, más o menos; el linier no levantó la bandera pero el árbitro sí, en realidad el colegiado jamás le hizo caso en ninguna apreciación al linier de los banquillos. Cero-uno, para los adversarios. El Garrapinillos siguió trabajando, peleó con entereza, casi a trompicones, sin claridad pero con insistencia y hubo dos o tres claras ocasiones: Eloy, Diego, que remató al poste, etc.

El partido, pese al resultado, estaba siendo como habíamos imaginado: intenso, librado de poder a poder, sacrificado. Y así seguimos en la segunda parte, pero hacia el minuto 20, el Anento nos tomó la espalda, uno de sus jugadores se internó y marcó entre las piernas de Luis. Seguimos peleando hacia arriba, trabajando, refrescamos el equipo, batallamos, pero al final no hubo nada que hacer: nos faltó definición y profundidad. Nos faltó un poco de temple y de serenidad, y la picardía del campeón. Si en la primera parte de la Liga, casi todo nos favorecía, ahora nada, ni siquiera ninguna de las decisiones del árbitro. Con todo, y eso ya no es consuelo, el Garrapinillos peleó mucho, trabajó en todas las líneas, recuperó a Lacabe, ha encontrado una nueva demarcación para Beltrán en el medio con Kike, que está muy trabajador y con más despliegue que nunca, e intenta fortalecer su juego con los pequeños: Jorge, Ángel (hizo una jugada muy bonita, pero disparó demasiado centrado), Alberto Rubio (rozó el gol al final), Pitu, y la calidad de Eloy Mateo, que bregó en solitario y siempre lleva peligro.

Si miramos la clasificación, nos hemos venido un poco abajo. Hemos pasado de ser líderes a bajar hasta la sexta o séptima posición; si atendemos al juego, el equipo sigue pugnando por volver a la parte alta de la tabla, por recuperar sus mejores sensaciones. Estamos decepcionados, claro: hoy no deberíamos haber perdido. Lo lógico habría sido, siquiera, un empate. Ahora, el Anento se ha marchado a diez puntos. Y nuestra fortuna se ha esfumado: cuesta admitir que un jugador como Óscar Cambra, especialmente (también echamos en falta a Jorge Blasco, demasiado intermitente por las lesiones, y a Fran, que estaba llamado a ser un puntal en el centro del campo y apenas ha jugado), haya sido tan determinante: al fin y al cabo el fútbol es el reino del gol. Y él lo tenía, y no solo eso: era una referencia para sus compañeros. Su lesión ha marcado nuestro parón. Siempre andaba por allí por la bota a punto. Con el gol entre ceja y ceja.

 

*En la foto de Jorge Buil, Enrique Kike Alcubierre pelea por un balón. Hoy volvió a realizar un gran derroche físico.

LÁZARO VELA EXPONE SUS MUNDOS

LÁZARO VELA EXPONE SUS MUNDOS

‘HUELLAS DEL PAISAJE’ DE LÁZARO VELA, EN VILLAMAYOR

Recibo esta carta de Carlos Guerrero sobre mi buen amigo Lázaro Vela: “Una vez más, DISarte se inclina por lo más humano, lo más genuino, la obra de la naturaleza ordenada por la sensibilidad humana. Hoy nuestro artista, Lázaro Vela, luce su sensibilidad más intima, producto de su amor dormido, de su vanidad orgullosa y de su incansable dedicación. Quién no queda fascinado ante tanto golpe de amor, en el artista que alguien calificó de ‘poeta de las plantas’, su personalidad junto a su obra, arrasa, seduce y nos hace cómplices”.

(La exposición ‘Huellas del paisaje’ del naturalista y botánico Lázaro Vela puede verse en la Fundación Virgen del Pueyo de Villamayor a partir del sábado 24 de marzo.)

GARRAPINILLOS, 5 - SAN MATEO, 2

GARRAPINILLOS, 5 - SAN MATEO, 2

El pasado fin de semana hice la crónica de Perdiguera muy rápida: casi como un apunte de apenas 500 caracteres. O así. Sergio Calvo, el arquero, casi me lo reprochaba estos días en el entrenamiento: no he tenido tiempo de enterarme de casi nada, decía. Eso que había jugado. El Perdiguera había librado una excelente segunda parte, sobre todo en el primer tramo, tiró dos veces al palo, nosotros marcamos el cero-uno, fallamos dos o tres ocasiones claras y cuando languidecía el choque, en una jugada azarosa e infausta, el árbitro señaló penalti y expulsión: el Perdiguera empataba en el minuto 95 o 96.

Hoy teníamos que ganar. Llevábamos una segunda vuelta horrorosa: dos empates y tres derrotas. Nos enfrentábamos de nuevo al San Mateo: allí habíamos vencido 1-3, y ellos pugnan por no descender. Manuel Calvo, directivo del Garrapinillos, había intentado que se suspendiese el partido por campo embarrado. El árbitro, felizmente, le dijo que no. Nuestro choque tenía novedades: por primera vez no estaba Diego Rodríguez, que anda por Londres, Jorge Rodríguez cumplía su último partido de sanción, Enrique Romero descansará tres semanas, Fran sigue impedido de una mano, Jorge Beltrán estaba castigado por amarillas, volvía con sus lesiones Pirri y también Jorge Blasco, que apareció por el campo con Mariví, su mujer, y reaparecían Alberto Rubio, Pitu... Ella, durante el calentamiento, hizo la V de Victoria. Todo, sentimentalmente hablando, estaba a nuestro favor. Formamos así: Sergio Calvo; David Mateo, Dani Pekerul, Eduardo ‘Pirri’, Rafa; Alberto Sancho, Kike Alcubierre, Jorge Blasco, Alberto Luna; Eloy Mateo y Alberto Rubio. En el banco se sentaron Luis Romero, Ángel Sanz, que debutó el otro día y aún es juvenil, José Antonio ‘Pitu’, Víctor Calle y Javier Lacabe. Como os podéis imaginar: otra alineación inédita.

El partido empezó confuso. El campo no era el mejor: en algunos tramos estaba ligeramente embarrado, casi impracticable, como una almohadilla de lodo. Con todo, el San Mateo pareció tomar el dominio, pero en un contragolpe, Alberto Sancho penetró hasta el fondo, por su banda derecha, cedió y marcó Eloy. Todo se ponía a favor. Parecía que nos quitábamos de encima la maldición: fue un puro espejismo. Poco después, al contragolpe, marcó el San Mateo, y poco después, desde lejos, en una jugada bien hilvanada, uno de sus jugadores remató con escasa oposición, el balón se envenenó de efecto y despistó a Sergio Calvo. 1-2. Y ya estábamos con el agua al cuello. Cuando concluía la primera parte, Eloy sacó una falta muy escorada, desde la izquierda y con efecto: gol. Quizá contase con la complicidad del arquero. Estábamos vivos.

En el descanso intentamos recomponer el equipo: juntar un poco más las líneas, cerrar la media y dar entrada por la izquierda, de interior, a lo Silva, a Ángel. Poco después entraría Pitu. Jorge Blasco, que batalló y batalló, marcó de penalti. Poco después, Ángel aprovechó un avance para marcar un tanto de pillo con clase, y finalmente se produjo lo que tanto había anunciado ‘Pitu’ durante muchas semanas: se internó por la derecha, desbordó a su marcador, enfiló hacia la portería y marcó por bajo. Luego entraron Javier Lacabe, Víctor Calle y Luis. El resultado ya no se movió: Garrapinillos 5 (Eloy, 2, Blasco, Ángel y Pitu), San Mateo, 2. Nosotros subimos un puesto y nos colocamos segundos; por atrás, vienen El Burgo, que está realizando una temporada muy sólida (nos enfrentamos a ellos el próximo domingo) y El Salvador. Arriba, manda en solitario Anento Mesa Puesta.

Acabamos con una mala racha y con la mala suerte que nos persiguió en Villanueva (empatamos 3-3) y en San Juan de Mozarrifar, donde perdimos por 2-1 y acabamos con nueve. Hoy felizmente, no hubo expulsados. El equipo mejoró mucho en la segunda parte: Sergio estuvo mejor en esa batalla que en la primera; la defensa se mantuvo firme con Peke y Pirri pletóricos y con tres sólidos Rafa y Mateo y Víctor; en el centro destacó el trabajo y el despliegue físico de Kike Alcubierre, en el que quizá fuera su mejor partido, pero el nivel de Blasco, Luna y Sancho fue bueno, así como sus recambios, Ángel y Lacabe, que volvió con autoridad y sin percibir molestias. Y en la delantera, Eloy volvió a ser eficaz, Alberto Rubio trabajó durante 55 minutos, y luego rindieron bien Pitu y Luis, que volvió a rozar el gol. Hoy, con más eficacia que brillo y con algunos instantes de brillantez en varias triangulaciones al final, el Garrapinillos venció y convenció en un día, de temperatura agradable, tocado por la llovizna y por un leve barniz de melancolía de domingo que se parecía a un sábado.

 

*La foto de Eloy Mateo, que lleva ya doce tantos, es de Josean Melendo, de archivo.

SAN JUAN, 2- GARRAPINILLOS, 1 (Jesús)

SAN JUAN, 2- GARRAPINILLOS, 1 (Jesús)

EL GARRAPINILLOS PIERDE

Y PIENSA EN MARIVÍ GARCÍA CALVERA

San Juan de Mozarrigar, 2 – Garrapinillos, 1 (Jesús Ángel)

El Garrapinillos ha jugado hoy en San Juan de Mozarrifar ante un equipo que se ha colocado, poco a poco, en la parte alta de la tabla. Posee un buen campo; hoy, como el domingo pasado, soplaba un viento infernal. Teníamos un deseo: a Mariví García Calvera acaban de hacerle una operación de páncreas en Barcelona y queríamos dedicarle la victoria. Mariví es la mujer de uno de nuestros capitanes: Jorge Blasco. La operaron el sábado de urgencia y ahora está en reposo; Jorge, por ello, era una de nuestras bajas. Y a esa se sumaron otras: entre ellas, la más inesperada y dolorosa ha sido la de Enrique Romero. Hemos tenido que recurrir a otro juvenil: Jorge de Miguel, que ha jugado de central con un comportamiento ejemplar.

Durante la charla táctica hablamos de muchas cosas: de mentalidad, de trabajar mejor el robo de balón, de combinar más en el centro de campo, de la tensión defensiva, etc., y glosamos el fútbol y el talento de Cristiano Ronaldo: un deportista impresionante, ambicioso, con carisma, con voluntad ganadora y con una ciega confianza en sí mismo. Formamos así, con otra alineación absolutamente inédita: Sergio Calvo; David Mateo, Jorge de Miguel, Jorge Beltrán, Dani Pekerul; Jesús Ángel, Diego Rodríguez, Kike Alcubierre, Alberto Luna; Jorge Rodríguez y Eloy Mateo. En el banco se sentaron Luis Romero, que hoy tendría que maniobrar de delantero centro, y así lo ha hecho, y tres jugadores lesionados o con molestias: José Antonio Mochales ‘Pitu’, Javier Lacabe y Alberto Sancho; ninguno de los tres ha jugado.

El partido empezó estupendamente. El Garrapinillos, impelido por la sobriedad y por el  viento, se adueñó del partido. Al menos con mucha nitidez en la primera media hora: a lo largo de la primera parte remataron a gol Eloy, Diego, Alberto, Beltrán y Kike. El equipo dio la cara y jugó con mucha seriedad en todas las líneas: con seriedad, con entrega y con tensión. El San Juan, hoy ellos han sido los rojillos, intentaban irse hacia arriba, y profundizó con peligro por la banda derecha, en dos o tres ocasiones. Aún así, el Garrapinillos seguía buscando el gol de todos los modos: al contragolpe, de falta, de jugada elaborada, desde el córner. Y serían los locales quienes abrirían en marcador: en un despiste defensivo de marcaje, tras el saque de una falta, un adversario recibió solo en el punto de penalti, remató con la izquierda y otro compañero aprovechó el remate. La suerte se había puesto de parte de los locales.

No hemos hecho cambios. No estaba la fiesta para ello. Y en la segunda parte, a pesar del vendaval en contra, el Garrapinillos se adueñó del partido, trianguló, generó llegadas y en una de ellas, tras otro despeje fallido de la defensa local, llega el balón a Jesús, escorado hoy hacia la derecha: soltó un trallazo nítido. Era el empate.

A partir de ahí los elementos –naturales y humanos- se conjuraron contra el Garrapinillos. En una escaramuza, Eloy (el jugador que antes pierde los nervios: los rivales lo saben y él cae casi siempre, a pesar de que hoy llevaba el brazalete de capitán) es expulsado. Y en medio del intento de agresión, Jorge Rodríguez acude a poner paz. Nunca mejor dicho: paz, intentaba evitar agresiones. Y el árbitro le saca la tarjeta roja. De golpe, antes del minuto veinte el Garrapinillos se queda con nueve. No ha habido agresión alguna ni razón para la expulsión.

El San Juan se lanzó a por la victoria. Ahí el partido, disparejo, se volvió vibrante. De una hermosa intensidad. Se jugó de poder a poder todo el rato. Unos querían y no podían; otros se defendían e intentaban estirarse, y a veces se lograba con una internada de Diego o de Jesús, con un desborde de Luna... Y en esas andábamos, con más de media hora cumplida cuando David Mateo saca un balón del área pequeña en disputa con un rival: el toque de balón fue claro y limpio, un ejemplo de anticipación. El colegiado señala penalti, y uno de los jugadores del San Juan marca el 2-1.

El partido no acabó ahí. Ellos tenían superioridad numérica y la fortuna de cara. Pero el Garrapinillos trabajó hasta el final, con sus nueve jugadores; David Mateo dejó su sitio a Luis Romero, que se colocó en la vanguardia del ataque. Hubo alguna ocasión, no todo la clara que habíamos soñado. El resultado no fue excesivamente justo y las circunstancias del choque más bien escabrosas. Además, hemos perdido a Eloy para varios partidos (era nuestro máximo goleador con diez; hemos perdido  para toda la temporada ya a Óscar Cambra por rotura de ligamento cruzado), a Jorge Rodríguez, al menos por uno, y a Dani Pekerul por acumulación de tarjetas. Y quizá a alguno más, que ha decidido borrarse...

Nuestro partido, más allá del resultado y de las circunstancias del choque, ha sido extraordinario. Lo digo en serio: espléndido. Sólido, intenso, muy serio en todas las líneas. Utilizo otro adjetivo: ha sido un partido emotivo y emocionante. No hemos podido dedicarle la victoria a Mariví, pero seguro que hoy estaría muy feliz y orgullosa de sus chicos, de sus futbolistas del barrio.

Las cosas no pintan bien para nosotros. Fuimos los líderes de la primera vuelta, y en los últimos cuatro partidos solo hemos obtenido un empate: ni es normal ni se ajusta a nuestros méritos, pero las cosas vienen así. Ahora miramos, con estupor y con la sensación de que nos persigue un maleficio, a dos equipos que nos han tomado la delantera: el Anento A Mesa Puesta, más líder, y el Salvador. A ambos les ganamos a domicilio en la primera vuelta. No voy a destacar a ningún jugador especialmente: el rendimiento ha sido unánimemente bueno.

La Liga sigue y, de nuevo, la semana que viene volveremos a ensayar otra formación. [En la foto, Mariví García Calvera: la mujer que ha sido operada de páncreas en Barcelona el sábado.]