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Antón Castro

Escritores

LA NUEVA NOVELA DE S. VILA-SANJUÁN

Estaba en el aire de Sergio Vila-Sanjuán

PREMIO NADAL DE NOVELA 2013

 

[Sale a la calle el doce de febrero de 2013]

 


La novela de un país que despierta

Una gran historia de amor, dinero e intriga, con el telón de fondo del éxito nacional de un programa de radio, y protagonizada por un personaje femenino inolvidable.

Una mujer de la alta sociedad, muy bella y muy desgraciada. Un publicitario embarcado en un programa radiofónico que busca a personas desaparecidas. Un magnate con buenos contactos políticos dispuesto a consolidar su imperio. Un joven del Norte que rastrea sus orígenes. En la Barcelona de 1960, las trayectorias de todos ellos se cruzan iluminando ambientes contrapuestos.

Estaba en el aire es una historia de sentimientos y búsqueda personal, de periodismo e intrigas empresariales, que transcurre en un momento histórico poco abordado por la narrativa actual. Un momento en el que España empezaba a salir de la negrura de postguerra para convertirse en una sociedad de consumo, animada por promociones televisivas y elegantes fiestas veraniegas a la luz de la luna, como las que frecuentan los protagonistas de esta novela.

Sergio Vila-Sanjuán confirma con esta obra, distinguida con el Premio Nadal de Novela 2013, el talento narrativo que descubrimos en su debut literario, Una heredera de Barcelona.

El autor

Sergio Vila-Sanjuán (Barcelona, 1957) estudió Historia en la Universidad Autónoma de Barcelona (1974-1979) y participó en el Taller Literario que dirigía en Sitges José Donoso. Posteriormente fue becario Fulbright en la Universidad de Boston, donde estudió con el sociólogo Peter L. Berger.

Desde 1977 se dedica al periodismo cultural. Fue jefe de cultura de El Correo Catalán, redactor-jefe de El Noticiero Universal y desde 1987 trabaja en La Vanguardia, donde actualmente es coordinador del suplemento Cultura/s. Especialista en temas literarios y en el mundo del libro, ha estudiado la historia de la edición española en Pasando página. Autores y editores en la España democrática (Destino, 2003) y distintos aspectos del mundo del libro internacional en El síndrome de Frankfurt (RBA, 2007) y Código best seller (Temas de Hoy, 2011).

Reunió el grueso de sus trabajos publicados en prensa en Crónicas culturales (DeBolsillo, 2004). Y dirigió junto a Sergi Doria Paseos por la Barcelona literaria (Grup62/Fundación Germán Sánchez Ruipérez, 2005).

Fue comisario del Año del Libro y la Lectura de Barcelona 2005,  supervisando un programa de más de mil actividades desde el que creó la Semana de Novela Negra de la ciudad y el festival literario infantil Món Llibre. En el 2012 ha dirigido el ciclo de conferencias del Tricentenario de la Biblioteca Nacional de España, El libro como universo.

También ha trabajado de forma regular sobre pintura figurativa contemporánea. Autor de la primera monografía dedicada a Miquel Barceló (Barceló, Àmbit, 1984) , fue comisario de las exposiciones Realismo de vanguardia (1997) y Realismo en Cataluña (1999).

En el año 2010 publicó su primera novela, Una heredera de Barcelona (Editorial Destino), en la que recrea las vivencias de su abuelo, periodista y abogado, en los conflictivos años 20. Traducida al catalán, al inglés y al polaco, sus derechos han sido adquiridos para una miniserie televisiva. En enero de 2013 gana el Premio Nadal con su segunda novela, Estaba en el aire.

Han dicho de Una heredera de Barcelona

«Una poderosa crónica novelística de la Barcelona de los años 20 que nos permite vivir sus entresijos y desvelar sus claves. Con el ojo clínico del periodista y la visión narrativa del novelista, Sergio Vila-Sanjuán ha conseguido crear una lectura irresistible que explora una ciudad fascinante.» Carlos Ruiz Zafón

«Una heredera de Barcelona se encuadra, con pleno derecho, en el marco de la novela, los libros de historia y las memorias escritas sobre la convulsa Europa del primer tercio del siglo XX. Sergio Vila-Sanjuán traza un retrato impecable, fotografiado en tonos sepia, de la Barcelona elegante, pistolera y turbulenta de los años veinte. Esta novela nos conduce de la mano en un recorrido minucioso por esa ciudad, sacudida por el final de un mundo que agoniza y el rumor de la tormenta que iba a desgarrar a España y a Europa una década más tarde.» Arturo Pérez-Reverte

***

«Una verdadera caja de sorpresas, con una trama tan absorbente como compleja.» J. A. Masoliver Ródenas, La Vanguardia

«Por el buen desarrollo de la intriga con cierto glamour, gustará a quienes se detengan en una trama urdida con sólido andamiaje constructivo, y agradará igualmente a quienes vayan más  e intente responder a la pregunta: ¿por qué no se hizo caso a tiempo a quienes avisaron a la vez contra la injusticia social y la violencia? Es motivo de celebración que se vaya abriendo paso un estilo inteligente y culto de novela de intriga histórica.» José María Pozuelo Yvancos, ABCD

«Una novela con gancho. Personajes seductores, trama de intriga superpuesta al momento histórico y Barcelona como escenario con descripciones didácticas sobre algunos de sus lugares más emblemáticos son los ingredientes mezclados con precisión de viejo barman en esta novela apta para lectores de toda edad y condición.» Antonio G. Iturbe, Qué Leer

«Una novela de época francamente lograda y llena de nervio narrativo. Crea unos caracteres humanos impecablemente creíbles. Se lee de un tirón y con esa sensación de que las buenas ficciones pueden hacer más atractiva la verdad histórica.» J. Ernesto Ayala-Dip, Babelia, El País

«Una excelente novela de línea clara, sin manierismo autoral. Fresca, contemporánea, no maniquea y para el gran público. Barcelona ya tiene otra novela de que presumir.» Carlos Zanón, Avui

«Vila-Sanjuán equilibra la dimensión plural de la realidad de esa época, la crítica social que realiza con elegante ironía y la historia narrativa que arranca al estilo de las viejas novelas de detectives. Una historia policíaca y moral que recorre el retrato impresionista de la sociedad mientras de fondo suena la música del Titanic representada por el naufragio de la aristocracia y la alta burguesía.» Guillermo Busutil, Mercurio

«Con el endiablado ritmo de una novela detectivesca y a medio camino entre la sátira social que cultivaron Edith Wharton y Evelyn Waugh (con sus detalladas descripciones de vestuarios y banquetes) y la crónica histórica, Una heredera de Barcelona reconstruye el espíritu monárquico de buena parte de la sociedad catalana de la época.» Laura Fernández, El Mundo

«Un paseo suculento por  una Barcelona que ya no existe (o casi) pero que dio origen a esta ciudad que es a la vez hoy realidad y leyenda. Recomiendo mucho el libro a aquellos que amen esta ciudad y quieran ver su historia de la mano de alguien que la conoce y la quiere.» Juan Cruz, Bitácora en ELPAIS.com

«Trata de las familias monárquicas barcelonesas, gentes que hasta ahora han sido poco noveladas pese a que son las que ofrecen más argumentos literarios. Pero aquí, quizás por el franquismo, siempre ha podido más la boina que el sombrero. O sea que se agradece y valora una novela, basada en hechos y personajes reales, que además de hablarnos de anarquistas, comunistas, pistoleros, industriales, espirititistas, vegetarianos, militares y del tranvía de San Andrés, más conocido como la guillotina, nos habla de las fiestas de alta sociedad en el Ritz o en el Laberinto de Horta y de sus principales protagonistas.» Arturo San Agustín, El Periódico

«Vila-Sanjuán levanta de la tumba a los personajes que poblaron la Barcelona de los años veinte, colocando a su abuelo como espectador de cuantos acontecimientos convirtieron aquella ciudad un tanto gatopardesca y esquizoide (anarquistas-monárquicos; burgueses-canallas; herederas-peones) en el laboratorio de las grandes tensiones que habrían de provocar la Guerra Civil española.» Álvaro Colomer, Tendències, El Mundo

La obra

«En este inicio de los años sesenta, los sábados por la noche Barcelona arde.»

En palabras de Sergio Vila-Sanjuán



«Estaba en el aire tiene su origen en las historias de empresa y de vida social barcelonesa que escuchaba en casa durante mi infancia y adolescencia. Al reconstruir algunas de ellas, el punto de partida ha quedado a menudo tan lejano que hizo necesaria una amplia intervención de la fantasía sobre su ya muy difuminada realidad. Pero otras tienen una base muy concreta.

El programa Rinomicina le busca. Barcelona llama a España se emitió entre otoño de 1960 y primavera de 1962 a través de la red de emisoras que se cita en esta novela. Enrique Rubio lo dirigía y presentaba, y mi padre, José Luis Vila-San-Juan, era el supervisor por parte de la empresa patrocinadora. Aunque muy inicialmente inspira-dos por ellos, los personajes de Luis Rupérez y Juan Ignacio Varela son, en su plasmación de este libro, figuras completamente imaginarias, como también los restantes protagonistas. En cuanto a los casos del programa, muchos son verídicos, pero otros han sufrido las transformaciones a que obliga el ejercicio de la ficción.»

Sergio Vila-Sanjuán, Premio Nadal de Novela 2013 por Estaba en el aire, rubrica una atrayente novela sobre un país que despertaba al mundo en la década de lo sesenta. Una ciudad que abría sus calles y avenidas a los 600 y sus hogares a los tocadiscos Königer, a las neveras Kelvinator y a los aspiradores Ruton. Una urbe en plena transformación, como sus habitantes, vibrantes y exaltados, que avanzaban hacia la libertad.


Un joven en busca de sus orígenes

Sin embargo, el crecimiento y el progreso siempre tienen un reverso tenebroso. La Barcelona de los años sesenta contaba con más de millón y medio de habitantes. Entre los años 1963 y 1964 llegaron a la ciudad casi 300.000 inmigrantes. Muchos de ellos, antes de lograr prosperar y asentarse en una ciudad en expansión, vivieron en medio de grandes bolsas de pobreza.

Un ejemplo de ello es el barraquismo del Somorrostro, un poblado alzado de la noche a la mañana en la playa de la Barceloneta. Este barrio desapareció en 1966, aunque durante mucho tiempo dio cobijo a muchos gitanos y a muchas familias desheredadas. Y también a uno de los protagonistas de Estaba en el aire: Antonio Luna, un joven cántabro recién llegado a la ciudad en busca de fortuna y de un todavía más noble propósito, recuperar a su familia perdida durante la Guerra Civil Español.

Antonio Luna fue evacuado a Suiza durante la contienda. Escapando junto a su familia durante un bombardeo, su madre logró resguardarlo en un camión, pero ni ella ni su otro hijo consiguieron subir al transporte. Esa fue la última vez que se vieron. Tras la guerra, Antonio pasó gran parte de su infancia en un hospicio de Santander. Mayor de edad, decidió probar suerte en la efervescente Ciudad Condal. Su llegada en tren, traumática –le robaron todo lo que tenía después de engañarlo vilmente- terminó con una extraña acogida en el poblado del Somorrostro, dónde recibió el cariño de los gitanos.

Mientras guardaba la esperanza de volver a encontrarse con los suyos -apenas unos vagos recuerdos de su infancia en la ciudad le otorgaban seguridad de sus orígenes y de su destino-, empezó a trabajar en Los Encantes, pero rápidamente encontró un próspero trabajo en la SEAT, uno de los principales símbolos del “desarrollismo” español. ¡Había llegado el 600! Antonio Luna se estrenó en la cadena de montaje, donde -aunque él jamás participó- empezaron a gestarse los gérmenes del sindicalismo más combativo de oposición al régimen, que seguía implacable, a pesar de la cierta apertura económica y social, en sus atributos políticos.

El destino de Antonio Luna iba a cambiar por completo, gracias al paso por ese gran entramado industrial capaz de fabricar 300 coches al día para dar salida a la gran demanda, la gran explosión de consumo de nuestro país; y también gracias a un programa de radio: Rinomicina le busca. España le llama.

Un programa de radio revolucionario

«Rinomicina, el mejor específico antigripal. Recuerden, queridos oyentes, ¡Rinomicina aspirado y al otro lado, resfriado!»

Antonio Luna decide pedir ayuda a uno de los programas de radio más populares de aquellos tiempos, que se encargaba de reconectar a familiares perdidos, amigos que se habían perdido la pista o a viejos compañeros de armas. Su historia, la de un niño separado de su madre, conmueve a los organizadores del programa, a los patrocinadores del mismo, y a toda España.


«Durante la guerra, un bombardeo me separó de mi madre y de mi hermano. Fui subido a un camión que arrancó dejando a mi familia atrás. No he vuelto a verles desde entonces. Fui trasladado a Francia con otros niños refugiados, de allí pasé a Suiza, y, al llegar la paz, me devolvieron a España. Nadie me reclamó. Me ingresaron en el Hospicio de Santander, donde me crié y de donde salí con dieciséis años. Mi nombre es Antonio Luna, y el de mi madre, Ana. Deseo, con toda mi alma, hallar a mis padres».



Para el personaje y la historia de Antonio Luna, Sergio Vila-Sanjuán se ha inspirado en casos reales del programa de Radio Nacional, emitido entre 1960 y 1962, Rinomicina le busca,. que ha reelaborado y novelado. En la novela, el presentador del programa es Luis Rupérez, un periodista de raza, el reportero de sucesos más conocido de Barcelona, pluriempleado en la revista Por qué...?, apasionado de su trabajo y enamorado de su profesión, que arranca en éxtasis cada vez que se sienta frente a un micrófono con un Celtas consumiéndose entre los dedos. Se trata de un «homo radiofonicus», como describe el autor.

En este caso, «más allá del micrófono, le escuchan 30 millones de oyentes.  Rinomicina le busca. Barcelona llama a España está en el aire a las diez y media de la noche de todos los martes. Desde la redacción de la revista hermana Por qué...?, se atiende a todas las solicitudes de ayuda para la búsqueda de una persona, sin regatear esfuerzos ni medios para realizar los deseos de todos aquellos que sueñan con estrechar en sus brazos al ser querido que ya daban por perdido para siempre».

En un principio, tanto publicitarios como periodistas, se preguntaban «¿Qué porras tiene que ver un producto farmacéutico con un programa que busca personas desaparecidas?». Sin embargo, forman un binomio perfecto. Incluso, demoledor. Hasta que las autoridades del Régimen empiezan a sentirse incómodas con un programa que revolvía tanto el pasado, ya que centenares, por no decir, miles de personas, alzaron la voz para hablar de sus desaparecidos. Un caso que, en estas páginas, tiene en vilo al comisario Martínez, consumidor de westerns folletinescos y encargado de investigar la presencia del enemigo comunista entre las ondas radiofónicas.

El Madison Avenue barcelonés

La década de los sesenta en nuestro país: un despertar primaveral, en lo económico y social, después del largo invierno de la posguerra. No sólo a nivel industrial, sino también cultural e intelectual. Las universidades bullían politizadas, las calles se llenaban de minifaldas y las playas de turistas rubias y descocadas. Y la calle Tuset de Barcelona, se convertía en la Madison Avenue barcelonesa.

Aunque lejos de su anhelada avenida neoyorquina, el departamento de publicidad en el que trabaja Juan Ignacio tiene un ritmo febril, una atmósfera repleta de nicotina y testosterona y un éxito entre manos, la campaña del antigripal Rinomicina. Con un Lucky Strike en la mano, Juan Ignacio lidia con ambiciosos compañeros de trabajo, unos obsesionados con Dale Carnegie, otros avinagrados ante su reciente éxito: el patrocinio del antigripal en uno de los programas de más éxito de España.

Juan Ignacio es un hombre tranquilo, un buen trabajador, marido y padre. Estudió Derecho por consejo materno, pero no logró terminar la carrera. Como hijo de viuda se las arregló para saltarse el engorroso servicio militar y entro a trabajar en la Diputación de Barcelona. Aburrido y atorado por la burocracia franquista, rápidamente huyó a un emergente grupo industrial, encabezado por Casimiro Pladevall.

«Todo es posible, España se transforma, se trata únicamente de trabajar, trabajar, trabajar... Y, qué demonios, divertirse un poco. «El destino, a quien quiere le empuja, a quien no, le arrastra», decían los clásicos. Es momento de dejarse empujar.»

 


Por su parte, Casimiro Pladevall, dueño de la empresa que patrocina el programa, es un hombre hecho a sí mismo, un dueño y señor de su destino, y del de sus trabajadores. Tentado por inversiones especulativas en resorts de Florida que terminarán de forma inesperada, y por periodistas que buscan en él a un futuro editor con posibles, capacidad de acción y ganas de modernizar el panorama comunicativo español, Pladevall se convertirá en el engranaje de esta historia al establecer una relación con Tona Viladomiu.

«¿Que si conoce a Tona Viladomiu? La pregunta de Pladevall le ha hecho gracia. La mejor amiga de su mujer, a la que en los últimos tiempos habían tenido que sacar de varios líos. La bellísima y desgraciada Tona. ¿Qué tiene que ver con su jefe?»

Una mujer con el amargo don de la belleza

«La moral, y especialmente la moral conyugal es para la clase media. Los pobres no se la pueden permitir, y los ricos  la necesitamos.»

Tona Viladomiu es una mujer bella, inteligente... en un mal momento de su vida. Tras un matrimonio aparentemente perfecto, pero convertido en truculento y enfermizo, Tona se perdió. Porque su marido se había llevado lo que ella más amaba.

En el ambiente de los poderosos, de las familias de arriba de la Diagonal, Tona Viladomiu era una bala perdida al cuidado de Juan Ignacio y paciente mujer, Elena, amigos desde la juventud, veraneantes de Barets.

En estos ambientes, rugía una ciudad muy distinta de la de Somorrostro, de la de Antonio Luna. En esta urbe corre el champagne francés, las copas se llenan con ginebra, las mujeres se visten con modelos de Pertegaz y las noches se hacen eternas en El Cortijo, Rigat y otros cabarets de la zona alta. Las ambiciones son límpidas y los favores un intercambio de intereses.

«Ocurrió durante el verano. Primero fue en una fiesta, en el castillo de Santa Florentina, junto a Canet de Mar. Cerca de trescientos invitados cenando al aire libre. Coincidieron en la misma mesa. Aunque él físicamente no es gran cosa se le veía muy elegante, tan moreno en agudo contraste con su smoking blanco, y además estuvo simpatiquísimo y dominó la conversación del grupo. Iba solo, su mujer no le había acompañado»

 

*Esta es la nota promocional de Destino.

BEGOÑA ORO Y FERNANDO SANCHO

BEGOÑA ORO Y FERNANDO SANCHO

BEGOÑA ORO Y FERNANDO SANCHO: ‘VENTA EL MAESTRO’

Recibo esta hermosa nota de Begoña Oro, escritora, editora y activadora cultural, así como columnista en ‘Heraldo Domingo’, que coordina Picos Laguna.

“He pensado que igual te gustaría conocer el nuevo proyecto en el que ando metida. En cualquier caso, a mí sí me encantaría que lo visitaras. Es un proyecto muy personal, aunque no es solo mío; lo es al 50% o menos. El resto es de mi vecino, el fotógrafo Fernando Sancho. Hacía tiempo que queríamos hacer algo juntos y ha salido esto. Te diría que es un revolcón entre fotografía y literatura, pero puede que solo sea, sencillamente, un escenario de la vida, y de la muerte, pero eso fue por casualidad, y sin querer. Bueno, puesta a robarte tiempo, prefiero no entretenerte con explicaciones e invitarte a que lo descubras tú mismo. No sé cómo se sentirá un gallego como tú en... la Venta El Maestro.”

http://ventadelmaestro.blogspot.com.es/

 

*La foto de Begoña Oro es de SM.

GOLDMAN EVOCA HOY A AURA ESTRADA

FRANCISCO GOLDMAN, HOY, A LAS 20 HORAS EN CÁLAMO

[Esta tarde, a las 20.00 horas, acompañaré con Paco Goyanes, Eduardo Rabasa, editor de Sexto Piso) y un montón de amigos a Francisco Goldman con motivo de la presentación de 'Di su nombre', la novela donde cuenta su historia de amor con la joven escritora mexicana Aura Estrada. Coloco aquí un pequeño fragmento de una nota sobre la novela para 'Heraldo']

 

Francisco Goldman, que también imparte clases de periodismo y de literatura, conoció en 2003 a una joven escritora mexicana, Aura Estrada (1977-2007), que tenía entonces alrededor de veinticinco años; poco después, se irían a vivir juntos, y se casarían en 2005, en una ceremonia pintoresca, llena de amigos, donde el vestido de la novia parecía relumbrar. Apenas dos años después, Francisco y Aura se fueron a las playas de Oaxaca, en Mazunte, y allí, cuando practicaban ‘bodysurfing’, se produjo un accidente terrible y al día siguiente Aura fallecía en un hospital de México D. F. En 2011, tras viajar al infierno y ser acusado por la familia de Aura de su muerte, Francisco Goldman publicó una impresionante libro sobre su duelo, la culpa, la memoria de la amada: ‘Say her name’. ‘Di su nombre’, que publica Sexto Piso con estupenda traducción de Roberto Frías.

 

 

Una biografía breve de Aura Estrada, tomada de aquí:

http://auraestradaprize.com/aboutaura_span.html

Aura Estrada nació el 24 de abril de 1977 en León, Guanajuato. Tenía cuatro años cuando se mudó con su madre a la ciudad de México. Ahí, Aura asistió a la escuela primaria en el Colegio Buckingham y a la secundaria en el Colegio Madrid. En la UNAM, estudió la licenciatura en letras inglesas, graduándose en el 2000, y recibió la maestría en literatura comparada en el 2003. Su tesis de maestría, Borges, inglés–sobre la influencia de William Hazlitt, Charles Lamb, and Robert Louis Stevenson sobre Jorge Luis Borges—fue publicada por la editorial Scripta, así como su siguiente ensayo Borges, prologuista.  También estudió en la Universidad de Texas en Austin del 1998-99, y con una beca de intercambio, en Brown University en el 2002. En el otoño del 2003 se matriculó en el programa de doctorado el Departamento de Español y Portugués con una beca de la fundación Fulbright.  

Aunque la carrera académica de Aura era prometedora, ella soñaba con ser escritora. Durante toda la secundaria y la carrera escribió poesía y cuentos que publicaba en periódicos universitarios y en revistas independientes. En el otoño del 2006, a pesar de la pesada carga académica del programa de doctorado, se matriculó en la maestría en creación literaria de Hunter College y comenzó a escribir en inglés.

Mientras estudiaba en Columbia también publicaba ensayos, reseñas, y cuentos cortos en revistas mexicanas y latinoamericanas tales como Letras Libres, DF, Gatopardo, la revista electrónica literaria Letralia, así como la antología El gringo a través del espejo; también publicó un cuento y un ensayo en la revista Wordswithoutborders.org. En inglés, publicó reseñas en Bookforum y The Boston Review. En el 2009 la editorial mexicana independiente Almadía publicará una colección de escritos de Aura.

En Hunter College estudió con Peter Carey y Colum McCann, y comenzó a escribir una novela en inglés que quería corregir y completar en español. Ahí, contó con una beca Hertog para ser asistente de investigación de la premio Nobel de literatura Toni Morrison.

El 20 de agosto del 2005 Aura y Francisco Goldman se casaron en Atotonilco, México, en Guanajuato. Sus amigos vinieron de todo el mundo a la boda. El 24 de julio del 2007, mientras estaba de vacaciones con Francisco y su prima y amiga cercana Fabiola Rébora en Mazunte, una playa en la costa de Pacífico, Aura sufrió un funesto accidente en las olas. Murió al día siguiente en un hospital de la ciudad de México.

 

*Las fotos están tomadas de aquí:

https://antoncastro.blogia.com/upload/externo-ed14388b78f1ebc9a965d6297c97c98f.jpg

 

CÉSAR IBÁÑEZ PARÍS: UN POEMA

CÉSAR IBÁÑEZ PARÍS: UN POEMA

[César Ibáñez París es narrador y poeta. Nació en Zaragoza en 1963 y vive Soria desde 1990. El otro día en Calayatud leyó varios poemas de su libro ‘Desvelos’, publicado en castellano y portugués. Uno de sus textos era este, ‘España’. Tras oírlo, la gente rompió a aplaudir. La foto es de Cristina García Rodero.]

 

 

ESPAÑA

De niño me dijeron
que tu tierra reseca, agosto puro,
escondía en su entraña
manaderos de sangre,
sangre para el fulgor y la osadía.
Me dijeron que el tiempo no mellaba
las armas de tu historia,
los filos de tus huellas,
las quillas de tus barcos
(que son de mar y nunca de madera,
cuando lamen las olas hacia el final del mundo
y cuando vuelven a su sitio exacto,
hechas alma de sal o hechas ceniza).
Me dijeron también que la locura
de tus febriles héroes
era hermosa, pictórica, sagrada
(siempre Dios de su parte y de su pólvora)
y que al final el viento sopla siempre
para que ondeen las banderas rotas.
Me contaron también que estabas hecha
de espíritus y espinas,
de garrotazos y éxtasis,
de grandeza y orgullo desmedido,
y que no era difícil entenderte
mirando el Escorial y luego los colores
que, aun velados, iluminan el Prado.

Me mintieron, lo sé desde hace tiempo
(y también me mintió, con qué arrebato,
quien, ya de adolescente, me explicaba
que eres proa de Europa preñadamente en punta).
Nos mintieron, lo sé y es cuento viejo.

Pero ahora que tantos usureros
te dan la espalda como a trasto inútil,
ahora que o te venden o te escupen,
yo quiero entresacar de las mentiras
una humilde verdad:
que aquí cabemos todos.
Y cuando digo aquí
quiero decir en esta poca tierra
que mis manos sostienen,
en la lluvia que a ratos nos fecunda,
en el aire que llega hasta la sangre
y en las páginas vivas del Quijote.
Y cuando digo todos
quiero decir erguidamente todos.

PEPE MELERO, HOY EN MADRID

‘ESCRITORES Y ESCRITURAS’ DE PEPE MELERO,

HOY EN MADRID, EN LA LIBRERÍA ALBERTI

Esta tarde, en la librería Alberti de Madrid (Tutor 57), José Luis Melero presentará su libro ‘Escritores y escrituras’ (Xordica) en compañía del escritor Jesús Marchamalo. Pepe Melero estará muy bien acompañado de muchos de sus amigos y admiradores madrileños y de algunos que vienen desde más lejos como el entusiasta Elías Moro Cuéllar, que hará el viaje desde Mérida. Dice Pepe acerca del libro:  “En esto de la literatura apenas he hecho otra cosas que tratar de dar voz a los que no la tienen, devolver el rostro a los desfigurados y resucitar cadáveres. De tanto lidiar con fantasmas me temo que voy a acabar convirtiéndome en uno de ellos”. ‘Escritores y escrituras’, que ha sido elogiado por muchos autores y críticos- recoge 119 artículos que aparecen todos los jueves en ‘Artes & Letras’ de Heraldo de Aragón. Podría considerarse la segunda parte de ‘La vida de los libros’, o más bien una continuación de ese proyecto.

GIL NOVALES Y HUESCA

GIL NOVALES Y HUESCA

[Ramón Gil Novales acaba de ser nombrado Hijo Predilecto de Huesca. Leyó esta declaración de amor a la ciudad de su memoria, que me envía muy afectuosamente Amparo Martí.]

 

Yo nací en Huesca en una calle a medio hacer. Cabestany era un apéndice lateral del rey de los paseos de entonces: el Paseo de la Estación que descendía espacioso, poco frecuentado, salvo por parejas de enamorados que se encaminaban hacia la soledad del Banco Azul, apenas turbado por el pitido de alguna locomotora en maniobras o por la corneta del cuartel al atardecer,  esplendoroso en su mediodía, con sus bancos de piedra y su cortina vegetal. Yo lo retengo como la cima de libertad en mi infancia.

De ahí partía la calle Cabestany, modesta desde su inicio: un almacén de maderas frontero a un viejo caserón de dudosa armonía. Después corría un tramo con trazo propio hasta que el racimo de casas lo detenía una inmensa huerta que lo dejaba con olor a fruta en la desierta plaza de Santa Clara. Desierta a excepción de finales de noviembre cuando envuelta en gasas de neblina se aposentaba la feria de ganado y todo era chalaneo, apretón de manos y trasiego de billetera a fajos. Terminaba la jornada en el decaído Teatro Odeón, a rebosar de ganaderos que seguían con asombrada atención alguna inevitable obra de don Jacinto Benavente.

Terca, tozudamente, toda mi obra está poblada de ecos oscenses y ya desde muy temprano, en ficción madrugadora, aparece un personaje que en un atardecer de mayo se adentró para siempre en la antigua y diminuta ciudad, agazapada en un llano, al pie de la sierra, con sus calles polvorientas y su población de hortelanos, comerciantes y empleados, con su universidad de fundación y nombre romanos, con su ensimismamiento, lejanía y solera.

De esos ecos hay uno que me dejó largo pesar: la Guerra Civil. De repente, la muerte en su faceta más desgarrada, la población azuzada por el pánico, su voluntad en andrajos. Y a la salida de la infancia, el Bachillerato en el Instituto “Ramón y Cajal”. He recorrido los anchos pasillos de la Normal, ahora acallado el alboroto de los desafíos con pelota de trapo, pero con la misma claridad de esa luz de puñado tan oscense. Y por supuesto, rostros, voces y gestos renacidos en recoleta procesión. Guardo como mayúscula novedad de aquella etapa el magisterio de unos pocos profesores que nos reveló, en prudente entendimiento, un mundo en libertad, cívico y fraterno, que aventuró un porvenir risueño en esos inciertos días.

Mientras tanto, frente  a la monotonía provinciana, el ritual del paseo con los amigos, los tanteos sentimentales, el cine como válvula de escape, las primeras lecturas, las clases particulares en verano, en concreto la de latín, que sitúo como pretexto de este párrafo:

“Por ese lado la ciudad se deja caer en un desgobierno de callecitas, costanillas y plazuelas, amparadas en la noche por algunas bombillas que semejan ahorcados. En planos sucesivos trepan a pequeños brincos hasta la gran plaza, donde una catedral gótica, de campanario desmochado, abre el ojo de su gran reloj”.

Dejé Huesca sin saber que la historia de un hombre es un largo rodeo alrededor de su casa, como está escrito. He vuelto, siempre he vuelto en busca de manantial inspirador, de asidero contra la ventisca de los años. Huesca se me hizo mayor a zancadas, por  decenios, hasta que de pronto se mostró entera; había roto el asedio hortelano –aún perdura el olor a albahaca- y con el aporte demográfico de la comarca se había consolidado como ciudad abierta, suficiente en todo lo nuevo. Quedan retazos de campo en el parque municipal y siseo de pinos en la ermita de San Jorge para alborozo y sosiego.

Ahora la veo risueña, cordial, parlanchina en sus aceras, con ese humor que roza el absurdo y un punto entre curiosa y coqueta. El viento de la sierra con sus sabores, la luz azulada del cosido de los montes, el esplendoroso incendio de sus atardeceres, la hoya de fronteras sin líneas, cópula de cielo y tierra ocre, son incitaciones para la sensibilidad de quien ha crecido al costado de tanta excelencia.

Por último quiero agradecer hondamente a esta corporación, a quienes me eligieron y a quienes me votaron,  la nominación de Hijo Predilecto de Huesca, honor que me emparenta todavía más con mis viejas raíces. Agradezco así mismo este acto que depara un íntimo tú a tú con la memoria de mi ciudad.

Ramón Gil Novales, 22 de Enero de 2013

Esta foto tan sugerente es del maestro de fotos y retratos Pedro Etura.

'POLVO EN EL NEÓN': CASTÁN Y LEYVA

[Adolfo López Chocarro, librero y apasionado de las nuevas tecnologías, un gran lector, comenta la novela de carretera, más bien relato largo, de Carlos Castán, ilustrado con fotos de Dominique Leyva. He aquí aquí su reseña, que me acaba de mandar el editor y narrador Óscar Sipán.]

 

 

Polvo en el neón

['Polvo en el neón'. Carlos Castán. Fotografías de Dominique Leyva. Tropo. Huesca, 2012.]

 

ADOLFO LÓPEZ CHOCARRO. Librería Zubieta, de San Sebastián.

 

El movimiento no es sinónimo de acción, la vida puede ser una cinta estática, ratas de laboratorio en experimentos olvidados. Pero el engañarse, la sensación de huida, y aquí tenemos un clásico: el viaje y su mística. "Conducir por cualquier carretera sin excesivas ganas de llegar a puerto puede ser en sí todo un destino". Ya tenemos la puerta abierta, primera frase y Quinn y Jessica, marido adúltero y amante, un coche disparado adelantando camiones, un motel. No hace falta ni apuntar los futuros escenarios de esa América profunda, y tanto. Y desde aquí el despliegue, como atrapar una vida y meterla en la batidora abierta, y ver saltar la sangre y la inmundicia por toda la habitación, solo hay que saber esperar para ver lo repleto que está el vacío.

Apoyado en una no siempre potente, pero si alejada de mitificaciones, obra fotográfica de Dominique Leyva, Castán, sin ternuras de arranque, sin perfecciones estilísticas ni grandes diálogos, pero con una bella melancolía lírica en las descripciones de esta prosa limpia, se va a dedicar pacientemente a buscar un equilibrio entre la dureza de estos personajes perdidos o anhelantes, y la sensibilidad que irá cuajando poco a poco el texto en torno a la soledad, los trenes que se pierden, el vacío eterno, nuestras incoherencias, egoísmos y brutalidades, pero sobre todo el amor y sus aledaños, de su tenencia y ausencia, del significado de la fidelidad y la traición. Sí, esta carretera está hecha de soledad y amor, del yo y el otro y el camino, de la irremediable sensación de la imposibilidad de ser, estar o padecer. Pero no, no será una frialdad carveriana, de golpe seco. Como dice Antón Castro, Castán "nos deja doloridos", porque nos va moliendo poco a poco, y de pronto uno se encuentra repleto de sentimientos sangrantes ajenos como propios, enternecido, tirado en "una casilla vacía, el rincón más hueco del mundo" pensando que todo "habría sido perfecto sino fuese por el puto amor que todo lo acaba ensuciando con su ternura" y encadenándonos a "toda esa confusión de proyectos, facturas y violines" en que acaba todo.

Y sin embargo allá, al final del camino, en la derrota nuestra de cada día, seguimos esperando esa llamada, esa imposible llamada telefónica que nos salve, a pesar de haberla traicionado tantas y tantas veces respondiéndola, porque seguimos sin tener absolutamente ni idea de qué hacer con nuestra vida en derrumbe.

Maldito Carlos Castán, este artefacto duele.

http://www.graniteandrainbow.com/wp-content/uploads/2013/01/GR22.pdf

MIGUEL MENA: ESPAÑA 1982

MIGUEL MENA: ESPAÑA 1982

La violenta España de Naranjito

 

Miguel Mena publica la novela ‘Todas las miradas del mundo’, que transcurre en 1982, entre el terrorismo, el fútbol y la colza [La foto es de Vicente Almazán]

 

 

Miguel Mena (Madrid, 1959) había creado al inspector Luis Mainar en su novela ‘Días sin tregua’ (Destino, 2008). Allí, aquel hombre borrascoso y contradictorio, con cicatrices como marido y como padre de una niña discapacitada, tenía la misión de resolver el secuestro de Enrique Castro González, ‘Quini’. Ahora, tras la publicación de la novela juvenil, ‘Alerta Bécquer’ (Alba, 2010), Miguel Mena publica ‘Todas las miradas del mundo’ (Suma de Letras), otra narración con su inspector madrileño Luis Mainar, al que reclaman en Málaga porque se ha producido una desaparición en la delegación neozelandesa de la selección de fútbol que juega en Málaga.

Se celebra en Mundial de España de 1982, el Mundial de Naranjito y ocurren otras muchas cosas: la violencia casi indiscriminada de la ETA y de los restos del fascismo emparentado con el franquismo, la tensión de la Guerra Fría y la terrible tragedia de la colza. Todo ello lo desmenuza el escritor a través de un puñado de historias que se entreveran y que avanzan con nitidez: unos jóvenes fascistas dispuestos a quemar vehículos, un disidente soviético que participa de una conspiración bien orquestada, unos quinquis de poca monta, tres terroristas que están dispuestos a disparar un tiro en la nuca o hacer saltar por los aires lo que haga falta mientras por las noches leen las frases de Che Guevara, que abogan por la necesidad del odio. Al fondo, también está la contaminación por aceite de colza, que afecta a la hija del comisario Navas, profesora en Soria.

Esas historias se van engarzando con transparencia y un ritmo tan cadencioso como inapelable: Miguel Mena, partidario de una literatura popular, compone una narración muy sólida, de atmósfera negra, de denuncia y con algunos atisbos románticos, en la que cobra una especial importancia Julia o Julie, una mujer de Salamanca que se casó en Nueva Zelanda y que hace de traductora de la delegación. Quizá sea el personaje más prometedor y luminoso, el más cómplice del investigador, que asiste a varios choques por exigencias de su trabajo.

El escritor y locutor –que está a punto de celebrar sus treinta años trabajando en Radio Zaragoza-Cadena Ser, en programa musicales, luego en ‘Estudio de Guardia’ y ahora a ‘A vivir Aragón’- se documenta con exhaustividad, capta numerosos detalles inadvertidos, y aquí se rastrea un historia coral y una modesta memoria de un mundo con muchos conflictos. Dentro de este friso de agitación está el Campeonato del Mundo, sus aficionados revoltosos y otras muchas expectativas: en Málaga jugaba el gran Brasil de Zico y Sócrates, que sería eliminado por la Italia de Rossi y Bruno Conti, Rusia, Escocia y Nueva Zelanda.

‘Todas las miradas del mundo’ está dedicado a Félix Romeo, “maestro, amigo y hermano”, que leyó el manuscrito y le hizo, cómo no, apostillas y sugerencias. De argumento realista, que transcurre en distintos lugares, la novela huele a verdad y a escalofrío con ese latido amargo del terrorismo. Más que amargo, terrible, insoportable. Miguel Mena siempre cuenta cuánto le impactó el libro ‘Vidas rotas’ del aragonés Rogelio Alonso, una crónica minuciosa de todos los crímenes de ETA. A veces, muchas veces, ni en la vida, ni en el amor ni en la amistad “gana el que juega más bonito”. Entonces y ahora había demasiada gente dispuesta a sembrar las diversas suertes de la desdicha.

 

Todas las miradas del mundo. Miguel Mena. Suma de Letras. Madrid, 2013. 314 páginas.