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Antón Castro

Escritores

UN CUENTO DE RAIMUNDO LOZANO

[Este próximo jueves 24, a las 19.30, en la Biblioteca de Aragón, Raimundo Lozano presenta su nuevo libro: ‘Historias de siempre’ (Corona del Sur, Málaga), en compañía de Fernando Gracia y Berta Lombán, que leerán algunos de estos cuentos, recuerdos, impresiones y retratos de amigos. Raimundo Lozano Vellosillo, soriano afincado en Zaragoza desde hace muchos años y enamorado de Galicia y de sus autores, ha publicado más de 50 libros de poesía, relato corto, recuerdos y cuentos infantiles, y ha estado muy vinculado a amigos como Fermín Otín Traid, Guillermo Gúdel, Rosa María Aranda, etc. Colabora asiduamente en ‘Heraldo de Soria’.]

 

He aquí uno de sus textos: ‘Baltasara’, el retrato de una comadrona.

 

BALTASARA

De ’Historias de siempre’. Raimundo LOZANO. Corona del Sur

 

        No pocos de los que vinieron a este mundo donde yo nací, antes o después ya duermen debajo de la tierra.

Excepto media docena que, como yo, dejó Torrubia de ser nuestra residencia.

        Inolvidable Baltasara, la tiá Baltasara, como solíamos llamarla. A las que eran de la familia se les llamaba tía, y tiá a las que no lo eran. Con la denominación de Don solo lo era el cura y el maestro, y señor al secretario.

        Baltasara era muy trabajadora, y honrada, o parecía serlo. Mujer imprescindible entonces, dado que no había en el pueblo médico ni farmacéutico, ni siquiera practicante. Ella era quien suplía estas carencias.

        No importaba que lloviese torrencialmente, o que cayesen aquellas nevadas que dificultaban el paso para ir de una casa a otra casa, a la iglesia a la fuente por agua. Vieja ya, como era, sin embargo nunca rebabla.

        No poseía título de enfermera, menos aún de comadrona, mas ella sabía perfectamente cómo ayudar a salir del vientre de su madre aquello que podía serniño o niña.

        Mi madre me tenía contado muchas veces como vine yo al mundo, a este mundo. De madrugada, un día de enero, con más de un metro de nieve helada, con veredas que había hecho algunos hombres para ir de una casa a la otra, a la iglesia, al abrevadero y a la fuente.

       Nunca  faltaba a los actos religiosos, algo beata que era. No hablaba mal de nadie, el odio y el rencor no iban con ella.

Solía rezar mucho, con frecuencia por lo bajo y por lo alto según exigiese la ceremonia. Y nunca pedía nada. Si acaso, un desayuno o una cena si era necesaria su presencia. Pues,como no había ni médico ni farmacia a ella se recurría para aplicar algún remedio. Por eso sabía más que nadie todos los entresijos que había en cada casa, en cada familia. Mas ella nunca decía nada. Excepto si podía mediar en el asunto, pues sabido es los enfrentamientos que había en no pocas familias. Los más frecuentes, por aquellos de las herencias, pues siempre había hijos egoístas que pretendían ser los herederos, llevarse de herencia más que los otros hermanos.

     Falleció un día de febrero, mas yo no pude estar en su entierro. La distancia no me lo permitía. Y bien que lo sentí.

Me quedé con las ganas de acompañarla en aquel su último viaje.Incluso de llevar algún momento su cuerpo ya sin vida metido en una caja de madera. Como un muerto cualquiera.

         Creo que el cura se explayó hablando y rezando en aquellos difíciles momentos. Y bien contestado, dado que era muy querida por todos, familiares y no familiares. Yo también, aunque lejos recé un padrenuestro y una salve en su recuerdo.

         Creo que ya hacía varios meses que dejara de ser imprescindible, debido a la llegada de una practicante y una enfermera, ambos titulados.

           Ganas tengo de rezarle hoy, mas ya sé que de nada le serviría a ella. Deseos no me faltan. Cuando menos, ahí van mis recuerdos, Baltasara.

 

 

 

DAVID MAYOR: DOS POEMAS

DAVID MAYOR: DOS POEMAS DE '31 POEMAS' (PRE-TEXTOS)


[David Mayor es poeta y profesor de filosofía. Dentro de unas semanas publicará en Pre-Textos un nuevo poemario: ’31 poemas’, textos que tienen esa concentración tan particular suya, esa intensidad despaciosa, la fluidez de la contención, la mirada que hermosea en el tiempo, la herida del amor... He aquí dos poemas.]



FERIA DEL LIBRO

Te preguntas qué ocurrirá 
cuando acaben los libros. 
El día, la fecha, el lugar. 

E imaginas un galgo detenido 
en un descampado,
a un mortal en la guerra de Troya,
a un quijote
en busca de trabajo.



INSOMNIO

A mi cuerpo le falta el tuyo,
el tiempo que me falta es el tiempo que tardas
en llamarme.

La culpa es esta noche ártica sin cristal
que la contenga ni bebida rabiosa.

Ni un beso te di.

 

*La primera foto de Willy Ronis la he tomado de aquí.

https://antoncastro.blogia.com/upload/externo-6f40d5a7563ea15335d1ddcabbb991db.jpg

Y la seguna de aquí:

https://antoncastro.blogia.com/upload/externo-0d93b51df1216fc24389fdba8e7dfa7e.png

 

GONZALO CANEDO HA MUERTO

GONZALO CANEDO HA MUERTO

 

ADIÓS A GONZALO CANEDO, EDITOR DE LIBROS DEL SILENCIO

[Tanto mi hija Aloma como la librera Eva Cosculluela, de Los Portadores de Sueños, me escriben y me dicen que ha fallecido el editor coruñés, instalado en Barcelona, Gonzalo Canedo. Editor de libro importantes: Lois Pereiro, Carlos Casares, muchos, muchos otros autores de aquí y de allí... Ha sido una muerte fulminante. Copio aquí una entrevista que le hizo Isabel Bugallal de 'La opinión de La Coruna'.]

 

Gonzalo Canedo (Cerceda, A Coruña, 1955): ´Mi vocación es publicar literatura, no 'catedrales del mar´ ni ´códigos da vinci´

 

"El escándalo L´ Oreal y de Lilian Bettencourt convirtió a Banier en un fenómeno mediático pero yo compré su libro hace quince meses, cuando era un desconocido en España"

 

Isabel BUGALLAL / LA OPINIÓN DE LA CORUÑA

 

http://www.laopinioncoruna.es/contraportada/2010/10/06/gonzalo-canedo-vocacion-publicar-literatura-catedrales-mar-codigos-da-vinci/426351.html

 

En sólo un año de existencia, Libros del silencio ha publicado ya 17 títulos, el último, ´Pasado compuesto´, el primero que se publica en España del polémico François-Marie Banier, el personaje relacionado con Lilian Bettencourt, la riquísima dueña de L´ Oreal, cuyo escándalo ha hecho tambalear al Gobierno francés de Nicolas Sarkozy. El editor es Gonzalo Canedo (Cerceda, A Coruña, 1955), que, en plena crisis de los 50, se aventuró a fundar en Barcelona, donde vive desde hace años, su propia editorial. Libros del silencio publicará, en bilingüe, la obra del poeta Lois Pereiro

ISABEL BUGALLAL | A CORUÑA –Libros del silencio o para romper el silencio, porque el último que ha publicado es uno del polémico François-Marie Banier.

 

Compré Pasado compuesto hace quince meses, al principio de la editorial. Un amigo lo había leído a finales de los años setenta y se había quedado muy impresionado y lo compré sin conocer al personaje.

 

¡Vaya ojo!

 

Lo tenía para la programación de este año y, a los tres meses de comprarlo, empezó a salir en la prensa todo lo relacionado con el escándalo L´ Oreal y Liliane Bettencourt. Fue muy agradable: compras un libro de un autor desconocido en España y, de pronto, se convierte en un fenómeno mediático.

 

Lo escribió con 23 años, cuando Banier se creía Rimbaud.

 

Se creía Rimbaud y en una entrevista que le acaba de hacer El País dice que a esa edad era igual que Rimbaud. Es un libro muy poético sobre una relación incestuosa entre dos hermanos, en la que Olivier, el protagonista masculino, a la semana de iniciar la relación, no puede soportar el sentimiento de culpa y se suicida.

 

¿Autobiográfico?

 

Algunos ven en este libro el inicio de su relación con Liliane Bettencourt. Él lo niega pero reconoce que Olivier es él.

 

Promete ser un filón, ¿va a publicar más obras suyas?

 

Sí. Tenemos dos en lectura, una de ellas, Balthazar, fils de famille, también es bastante autobiográfica porque cuenta su relación con la mecenas Marie-Laure de Noailles, que financió las primeras películas de Buñuel. Y Les Femmes du métro Pompe, una historia sobre las españolas inmigrantes en París, con las que parece que Banier se relacionaba mucho y aprendió a chapurrear el español.

 

Pasado compuesto está prologado por el poeta Louis Aragon, ya fallecido, y tiene otros ilustres prologuistas: Francisco Rico, Alberto Manguel, Manuel Rivas...

 

Sí, y tendremos a Rodrigo Fresán, que prologa otra de las novedades, una novela fantástica, Dog soldiers, de Robert Stone. Queremos que personas de mucho prestigio avalen la calidad del libro, y lo vamos consiguiendo.

 

¿Su mayor éxito editorial?

 

Elisa y Marcela [las lesbianas casadas en A Coruña en 1901], de Narciso de Miguel, y la Poesía inédita de Quevedo.

 

¿Isabel Coixet llevará al cine la historia de Elisa y Marcela?

 

Debió de ser de las primeras en comprar el libro porque a los cuatro días de aparecer en castellano hizo un artículo y habló en un programa de radio. Estuvo hace poco en A Costa da Morte buscando localizaciones para la película y empezará a rodar en verano.

 

La editorial salió en noviembre de 2009, ¿cuántos títulos ya?

 

Salimos, a modo de tarjeta de presentación, con Hidropesia y otras adiciones, un canto al mundo de los libros, y con Oficio de tinieblas, de una gran escritora mexicana incomprensiblemente desconocida en España, y en un año habremos publicado 17 títulos.

 

¿Qué es lo que le interesa?

 

Pretendemos publicar literatura de calidad de todos los tiempos, sin fijarnos en otras etiquetas. Nuestra política es recuperar a autores olvidados que nunca se han publicado en España y descubrir nuevos valores.

 

¿Huye de los best sellers?

 

No los persigo, pero si me viene por añadidura, bienvenido sea porque la única manera de sobrevivir es que entre dinero en caja, pero no nacemos con vocación de editar best sellers. Nacemos con vocación de literatura que llegue a todos los sectores posibles, pero no queremos ni catedrales del mar ni códigos da vinci.

 

Banier puede ser best seller.

 

Puede llegar a serlo, como Dog soldiers, pero no hablo de best seller de cientos de miles de ejemplares. Dog soldiers es un clásico, en EEUU se sigue vendiendo muchísimo, está traducido a todas las lenguas y, por fortuna para nosotros, se le había pasado a todos los editores españoles.

 

¿Qué ha publicado que, inexplicablemente, estuviera inédito?

 

Por ejemplo, Dog soldiers, que saldrá el 18 de octubre, y está considerada por la revista Time una de las cien novelas norteamericanas más importantes del siglo XX. Tuvo el National Book Award en 1975, figura en el canon de Bloom y ha sido elogiada por escritores tan prestigiosos como Don DeLillo, Tobias Wolff o James Ellroy.

 

¿Teme al ebook que viene?

 

No, el ebook puede ser una oportunidad, porque ahorra la impresión, que es el mayor gasto de una editorial. Tiene la ventaja de la inmediatez y es mucho más barato pero para que arranque en España faltan aún veinte años. Se irá vendiendo pero el libro en papel nunca será sustituido hasta dentro de al menos una generación, la de los niños que empiezan a leer ahora.

 

¿Cómo llegó hasta aquí?

 

Empecé en el mundo editorial, a los 18 años, en el Círculo de lectores y dirigía redes comerciales desde hace más de 25. A los 50 , ya saturado, el cuerpo me pedía algo diferente y decidí embarcarme en esta aventura editorial.

 

¿Editor por una crisis?

 

Sí, a los 50 años necesité hacer algo más satisfactorio. Siempre fui un apasionado de los libros, me aficioné a la lectura a los siete, gracias a una gripe con Las aventuras de Guillermo el travieso y, a partir de ahí, fui un lector compulsivo, y dicidí que había llegado el momento de convertir esta pasión amateur en algo profesional.

 

Nació en una aldea gallega, en un ambiente, en principio, poco propicio a los libros.

 

Sí, en una aldea de 300 personas y 600 vacas, en el campo de la feria de Cerceda. Era el menor de doce hermanos y cuando tenía cinco años mi padre se jubiló, nos fuimos a vivir a A Coruña y ahí empezó mi pasión lectora, al ver a mi padre, enfermo y en la cama, leer.

 

¿Por qué Libros del silencio?

 

Por unas reflexiones de San Agustín, que, en el siglo IV, vio cómo San Ambrosio, el más sabio de la época, leía un libro en silencio; hasta entonces se leían en alta voz.

 

¿Con qué lecturas se queda?

 

Los gallegos en lengua castellana: Valle-Inclán, Torrente Ballester, Pardo Bazán o Cela. Y, en poesía, Rosalía de Castro, la cual considero mi madre espiritual literaria. Me apasionan los autores del boom latinoamericanos y la literatura francesa e inglesa del XIX.

 

Las pequeñas editoriales brotan como setas pese a la crisis.

 

Lo dijo también Carmen Balcells. Brotamos como setas porque estamos ocupando un hueco que las grandes editoriales que sólo buscan los grandes beneficios económicos han dejado vacío. El lector que no se deja influir por las grandes campañas de los grandes grupos editoriales necesita un tipo de literatura que las grandes han abandonado, y ahí estamos las pequeñas.

 

¿Hay mucha competencia?

 

Entre los pequeños editores hay, sobre todo, camaradería. Si nos juntásemos todos, posiblemente no llegásemos a facturar ni el 30 o el 40% de lo que factura Planeta o Randon House. Hay una amistad razonable entre todos nosotros, sabemos que hay sitio para todos y que tenemos que estar unidos ante la voracidad de los grandes grupos.

 

Tuvo de madrina a Maruja Torres, que le dedicó un artículo.

 

Me dedicó una columna preciosa. Y otros, como Félix de Azúa, que hizo crítica de dos de los libros. Nos sirven de gran ayuda.

 

¿Su próxima apuesta?

 

Una edición bilingüe castellano-gallego de la obra completa de Lois Pereiro [al que la Academia Galega dedicará el Día das Letras Galegas de 2011]. No hay nada de él publicado y estoy hablando con su hermano Xosé Manuel para editar no sólo su poesía sino también una novela inacabada que tiene y un ensayo.

 

*La foto es de Inga Pellisa de 'La Opinión' de La Coruña.

MIGUEL MENA: NUEVA NOVELA SOBRE EL MUNDIAL 1982, LA COLZA Y ETA

MIGUEL MENA: NUEVA NOVELA SOBRE EL MUNDIAL 1982, LA COLZA Y ETA

[Mercedes Ventura, de Ideas a Mares, me hace llegar la nota de promoción de la nueva novela de Miguel Mena: ‘Todas las miradas del mundo’ (Suma de Letras), una narración de su inspector Luis Mainar, madrileño, separado y con una hija enferma, al que llaman porque se ha producido una desaparición en la delegación neozelandesa de la selección de fútbol en Málaga. Se celebra en Mundial de España de 1982, el Mundial de Naranjito. A la vez que esta historia hay otras: unos muchachos fascistas dispuestos a quemar vehículos, un disidente soviético, tres terroristas que están dispuestos a hacer saltar por los aires lo que haga falta mientras por las noches leen las frases de Che Guevara. Y al fondo, también está la contaminación del aceite de colza, que afecta a la hija del comisario Navas. Esas historias se van engarzando: Miguel Mena escribe una novela muy sólida, de atmósfera negra, llena de complejidad y de matices, donde adquiere una especial importancia Julia o Julie, una mujer de Salamanca que se casó en Nueva Zelanda y que hace de traductora de la delegación. Como todos los libros de Miguel Mena es fluido, está muy trenzado y posee una trama realista, realista y verosímil, muy meditada y muy deudora de lo que pudo haber sucedido. Posee buenos personajes y huele a verdad. Mainar, como siempre, arrastra ese tormento interior que lleva a decir a los demás que va por ahí dando lecciones de ética. ‘Todas las miradas del mundo’ está dedicada a Félix Romeo, a quien Miguel llama “hermano, amigo y maestro”, algo que suscribimos muchos. Félix, además, antes de partir para un nuevo lugar de palabras inaudibles, había leído esta novela.]

 

*La foto es una de las de Vicente Almazán, ese fotógrafo tan necesario como generoso y lleno de talento tranquilo.

 

Aquí está la nota promocional que envía Mercedes Ventura y Suma de Letras.

 

 

Nuevo libro de Miguel Mena

La nueva novela de Miguel Mena “Todas las miradas del mundo” (Suma de letras) llega a las librerías el 16 de enero, y se presenta en Zaragoza el 22

 

A LA VENTA el 16 de enero en librerías

PRESENTACIÓN en Zaragoza
Día: Martes 22 de enero
Hora: 19.30 hs
Lugar: Teatro Principal

Organiza: Librería Los Portadores de Sueños

Presenta: Gaizka Urresti, cineasta


La próxima semana llegará a las librerías "Todas las miradas del mundo", la nueva novela de Miguel Mena. Protagonizada por el inspector Mainar (“Días sin tregua”) nos hace viajar a los años ochenta, en pleno mundial de España 82, con una trama que nos introduce en la búsqueda de un miembro de la delegación neozelandesa de fútbol, desparecido el día de su llegada a España.


«Con pinceladas de novela negra, de crónica de la Transición y de relato emocional, Todas las miradas del mundo es una historia vibrante y con­movedora en la que confluyen el fútbol y la política internacional con terroristas iluminados, aficionados entusiastas, delincuentes de poca monta, jóvenes fascistas o enfermos de colza. Un caleidoscopio de una época y un país que compaginaba la sonrisa de Naranjito con la rutina de los funerales.»


La novela sale a la venta el próximo miércoles, 16 de enero, y se presentará en Zaragoza el martes 22 de enero a las 19.30h en el Teatro Principal.

 

TODAS LAS MIRADAS DEL MUNDO (Suma de letras) 

En el año 1982 todas las miradas del mundo están puestas en España. Un gran evento deportivo como es el Campeonato Mundial de Fútbol, se celebra en un país que, tras cuarenta años de dictadura franquista, está intentando consolidar los primeros pasos de su andadura democrática. Tras la fallida intentona golpista y la descomposición del partido gobernante, el proceso no está siendo nada fácil, y además viene lastrado por los sangrientos atentados terroristas de ETA y por los altercados que esporádicamente provocan grupos radicales de la extrema derecha.

 

La inesperada desaparición de un miembro de la delegación neozelandesa es la razón que obliga al inspector Luis Mainar a viajar hasta Málaga. Todos esperan que el incidente, más que un secuestro, sea el resultado de una larga noche de fiesta. Pero inesperadamente las cosas se complican, y lo que parecía ser un hecho aislado tiene ramificaciones políticas internacionales bastante complejas. En esta ocasión, Miguel Mena vuelve a valerse del inspector Mainar, que ya protagonizó su anterior novela, Días sin tregua, para presentarnos un retrato fiel y emotivo de la sociedad del momento. La tragedia de los enfermos por el aceite de colza adulterado, los jóvenes fascistas que no quieren asumir la nueva evolución democrática, los delincuentes callejeros que carcomen las grandes ciudades, o los terroristas vascos que van sembrando el país de cadáveres, convergen de manera caleidoscópica en esta apasionante historia.

 

Todas las miradas del mundo es una vibrante novela de acción, donde lo mejor del género negro comparte espacio con el costumbrismo social, y el thriller político. La trama de espionaje y el retrato emocional de los personajes, terminan configurando un relato híbrido que se convierte en honesta crónica de una época, la de aquella Transición española que pretendía abrirse a Europa y mostrarse al mundo.

 

Se nota que Miguel Mena es un escritor documentado, que sabe presentar de manera precisa el escenario donde se desenvuelve la historia hasta conseguir hacerla verosímil, cercana. Con un ritmo ágil, y casi cinematográfico, el autor hace que el ovillo de la trama se vaya desenredando al compás de las averiguaciones del protagonista, un inspector de policía que desde el primer momento consigue empatizar con el lector. Y es que Mainar no se presenta como un héroe, no destaca por su frialdad investigadora, sino más bien por su perfil humano. Como él, todos los demás protagonistas arrastran unas vivencias particulares que les hacen ser personas de carne y hueso, y no meros integrantes del artefacto narrativo que es la novela. Todas las miradas del mundo sortea los clásicos parámetros del género policial para profundizar en esos dramas humanos y presentarlos tal como son, descarnados.

 

Con un estilo sobrio y vigoroso, Mena nos presenta una historia perspicaz en la que trama policial y tensión narrativa van de la mano. Ambiciosa y de estudiada arquitectura, la novela inicia una comunicación directa con el lector, quien consigue trasladarse a un contexto social e histórico que hoy ya parece lejano, pero que en el fondo, aún sigue estando próximo.

 

Miguel Mena:

Miguel Mena, periodista y escritor, trabaja como locutor en Radio Zaragoza (Cadena SER). Ha publicado novelas, libros de viaje y relatos, de entre los que cabe destacar títulos como Paisaje del ciclista (1993), Bendita calamidad (1994), Por las ramas (1995), El escondite inglés (1997), Onda media (1999), Cambio de marcha (2000), Una nube de periodistas (2001), 1863 pasos (2005), Días sin tregua (Premio Málaga de Novela 2005), Piedad (2008), o Alerta Bécquer (2011).

En 2006 fue nombrado “Hijo Adoptivo” de la ciudad de Zaragoza. Todas las miradas del mundo es su última novela.

 

 

 

CARIÑO Y AMIGOS PARA SERGIO GASPAR

[Sergio Gaspar ha cerrado su editorial DVD. Una auténtica lástima. Uno de sus últimos éxitos había sido ‘El ciclista de Chernóbil’ de Javier Sebastián. Va a ser objeto de un gran homenaje en Madrid el día 18. Uno de sus grandes amigos y compañeros de viaje, el traductor y poeta Eduardo Moga, manda esta carta a sus amigos, a sud cómplices, a sus lectores y amigos. ]

 

La foto de Sergio la he tomado de aquí:

https://antoncastro.blogia.com/upload/externo-15c2ca0af895a1deb3b7a4eb76ee0992.jpg

HOMENAJE A SERGIO GASPAR

 

Por Eduardo MOGA

 

Queridos amigos:
 
Como sin duda sabréis, la editorial DVD ha dejado de funcionar el año pasado. Una crisis inclemente -que está afectando a todos, pero con especial saña al mundo editorial y cultural, tan frágil siempre en este país- y algunas razones de índole personal llevaron a su editor, Sergio Gaspar, a decidir su cierre, tras diecisiete años de compromiso con la literatura española. Creo que estaréis de acuerdo conmigo en que DVD ha sido una de las editoriales que con más fuerza ha apostado por la poesía y la narrativa de calidad en España -sobre todo, por la escrita por los más jóvenes-, sin distinción de escuelas, estilos o banderías. Ha sido un proyecto integrador, inspirado, fundamentalmente, por la defensa de la buena literatura.
 
Tras todos estos años de esfuerzo, y siendo un hecho ya, por desgracia, el cierre de la editorial, algunos colaboradores y amigos de DVD y de Sergio hemos pensado en rendirle una suerte de homenaje. Pero la palabra es excesiva, y excesivamente institucional. En realidad, nos gustaría simplemente reunirnos con él, celebrar con él un encuentro de eso, de amigos, para reconocer -y agradecerle- su trabajo y la destacada aportación de su empresa a las letras españolas recientes.
 
Así pues, Javier Lostalé y yo hemos organizado un acto en el Círculo de Bellas Artes, de Madrid (c/ Alcalá, 42), el próximo 18 de enero, a las 20.00 h., al que estáis todos invitados, en vuestra calidad de autores de la editorial, amigos de Sergio Gaspar, simpatizantes del proyecto o, simplemente, amantes de la cultura. En la mesa estaremos el propio Javier, como promotor principal de la idea y coordinador del acto; Juan Manuel Macías, autor y traductor de DVD, y responsable de la página web de la editorial desde, prácticamente, su inicio; Manuel Rico y Jordi Doce, poetas, críticos y amigos; yo mismo, codirector de la colección de poesía de DVD desde 2004; y, naturalmente, Sergio Gaspar. 

 
El protagonismo de un acto así corresponde, como es lógico, al homenajeado. Pero nos gustaría subrayar que también os corresponde a vosotros: sin vuestra colaboración, DVD no habría existido. Se nos ha ocurrido, por lo tanto, que, con independencia de lo vuestras intervenciones en el encuentro, si también queréis leer algún poema, podáis hacerlo; es más, os animamos a hacerlo: así celebraremos la esencia del proyecto de DVD, que es la poesía, y daremos el mejor homenaje posible a su promotor. Solo os rogamos que, si os apetece leer versos, nos los indiquéis previamente a Javier o a mí, para que podamos organizar el orden de lectura.
 
Confío en que podáis acompañarnos en lo que pretende ser una fiesta de la palabra y una celebración de la amistad. Un fuerte abrazo.

 

UN SIGLO DE JOSÉ MANUEL BLECUA

CENTENARIO DE UN SABIO DE LETRAS

 

 

 

José Manuel Blecua

un siglo de pasión por la palabra

 

 

José Manuel Blecua Teijeiro (Alcolea de Cinca, Huesca, 1913-2003) fue un sabio infinito de letras que dejó, a su paso, una huella indeleble: entre sus alumnos (que son muchos y famosos: casi una escuela de filología), entre sus amigos, entre sus lectores y en el corazón de papel de los libros. José-Carlos Mainer escribió: “Intentó enseñarnos que la literatura no era cosa distinta de la vida. O, mejor aún, que la literatura era expresión cabal del vivir. Y que el mejor homenaje del estudioso de las letras al objeto de su trabajo era tomar su oficio como una parte gozosa de su vida: volver a gozar lo que nació como goce”.

Blecua Teijeiro fue siempre un hombre con ideales. Dijo poco antes de morir que “Vivir en una biblioteca es un sueño que he tenido desde niño”, y acabó viviendo, en su casa de Santa Teresa, en Zaragoza, y en la de Folgueroles, en Barcelona entre tomos, entre libros dedicados, Baroja o la Generación del 27 a sus contemporáneos, en medio de ese laberinto de olores, de lomos y de evocación de una de las más perfectas formas de la belleza. Blecua fue editor y crítico de Juan de Mena, Fernando Herrera, Don Juan Manuel, Lope, Quevedo, los hermanos Argensola, de la lírica tradicional española o Jorge Guillén.

Nació tal día como en hoy, en Alcolea de Cinca, Huesca, hace cien años. Era el mediano de tres hermanos y en su localidad siempre fue el “hijo de Manolito”. Fue un niño feliz y obediente que jugaba al fútbol, a las canicas, a pitos y al aro. Le gustaba buscar nidos y nadar en el lavadero; la natación siempre iba a ser una de sus aficiones. Confesó: “También jugué a decir misas, como Federico García Lorca, pero sin predicar. Uno de mis sueños infantiles era crecer de prisa”.  Recordó que a veces pasaba un profesor de violín para enseñarles música, pero nunca tuvo afición; en cambio, en vacaciones, su padre le enviaba a recibir clases de caligrafía con una señora que “tenía las manos desfiguradas por la artrosis. Llené muchos cuadernos y me gustó siempre escribir con pluma y letra clara”. Blecua siempre se acompañó de cuadernos, como ha recordado otra de sus discípulas más queridas, Aurora Egido, y poseía una letra redondeada y magistral. Ildefonso-Manuel Gil –que lo definió una vez “como amigo del alma y un auténtico hermano”- conservaba como oro en paño, o en caja de lata, su colección de cartas; José-Carlos Mainer editó su correspondencia con Ramón José Sender.

En 1923, la familia de los Blecua se trasladó a Zaragoza, a la calle Mayor 48, “a un caserón grande en una placita minúscula”, y estudiaría en San Agustín (abandonaría el colegio porque suspendió matemáticas, su cruz), y en el Santo Tomás de la familia Labordeta, “porque allí daban clases durante el verano, y se podía adelantar curso. Lo dirigía sin blandura don Miguel Labordeta, que nos enseñaba latín acompañado de ‘doña Eugenia’, que era una correa que castigaba equivocaciones en la declinación y en la traducción”. Poco a poco iría definiendo su campo de intereses: primero fueron los tebeos, luego las novelas de Julio Verne y Salgari, y casi a la vez las visitas a la librería Pastor.

Más tarde ingresaría en la Universidad de Zaragoza, a la que definió como “pequeña y noble”. Cursó dos carreras, Derecho y Filosofía y Letras, en un tiempo en que por el campus menudeaban José Gaos, Rafael Sánchez Ventura, Andrés Giménez Soler o Juan Moneva. Se inclinaría por completo por las letras, en las que desarrollaría una oceánica labor pedagógica y de investigación. Fue casi todo: un lector sensible e imaginativo, apasionado de los textos, un filólogo y un científico de la lengua, un editor y un profesor de varias generaciones: desde Fernando Lázaro Carreter o Manuel Alvar hasta Antonio Pérez Lasheras, pasando por los citados Mainer o Egido, Juan Manuel Cacho, Antonio Armisén, Francisco Rico, Guillermo Carnero, Andrés Sánchez Robayna, etc.

Dice Pérez Lasheras, a quien contagió su pasión por Luis de Góngora: “Blecua fue más un editor que crítico. Le costaba escribir, por eso sus prólogos suelen ser muy breves. La edición de Quevedo en Castalia es, todavía, hoy canónica. Como pedagogo, en sus conferencias hacía alusión a lo que habría que trabajar, a lo que quedaba por estudiar, y repetía que él aprendía cada día de sus alumnos”. Se casó con Irene Perdices –“una mujer muy elegante”- en la iglesia de San Cayetano, y tendrían dos hijos: José Manuel, director de la RAE, y Alberto, filólogo también.

Cuando finalizaba la Guerra Civil, en alianza con Teodoro de Miguel, fundó Clásicos Ebro, donde publicaría y editaría a un sinfín de autores. Y en concreto, entre otros títulos, en 1942 publicó un libro de referencia: su ‘Historia de la Literatura española’. Guillermo Fatás, catedrático de Historia y ex director de HERALDO, ha recordado: “Qué bueno, qué inteligente, qué sencillo, qué difícil de escribir. Parece mentira, pero allí me prendió Fray Luis de León sin que me diera cuenta, con aquello de: “Del monte en la ladera...” y un puñado de cosas más que ya no me han abandonado nunca. Bendito librico, sin ambiciones. Dejó Zaragoza el mismo año que yo ingresé en el Instituto Goya, así que por poco no fui alumno suyo un curso ordinario. Luego lo oí cuantas veces pude, era un placer redondo, acabado, incluso por el tono de su voz, que con la edad y la sordera se fue haciendo un poco temblona y lenta, pero sin merma de su atractivo. Era elegantísimo, sin afectación alguna”.

Blecua fue profesor en el Instituto Goya, desde 1939 hasta 1959, con alguna salida al extranjero (en Estados Unidos conoció a Pedro Salinas, que escribió: “Llorando de erudición/ nace Blecua en Aragón (...) Apenas andar se le ve/ y pone notas al pie”); en ese año se trasladó a la Universidad de Barcelona, como catedrático de Literatura Española, y allí compatibilizó sus clases con la Universidad de Verano de Jaca y con una obra ingente de estudios. Rosendo Tello, porfesor y poeta, compartió con él veinte años ininterrumpidos y salía a pasear y tomar fotos todos los días hacia  Bonagauás. Fernando Lázaro Carreter resumió, el día de su muerte en 2003, un sentir unánime: “Con él se muere un trozo de mi vida. Fue un gran filólogo, un estupendo editor de textos y un entusiasta completo de la literatura”. Años antes, Salvador Espriu había escrito: “Su trato personal es exquisito. Su gusto literario, infalible. Su comprensión, ilimitada. Su tolerancia, ejemplar”.

 

EL ERUDITO, EL LECTOR, EL LECTOR

Aurora Egido ha sido discípula, amiga y una gran admiradora de su obra. Lo ha retratado así: “Era un hombre presumido y sabio que dejó una huella de luminosidad y de alegría, de fina ironía, que entendía que en literatura fondo y forma son una misma cosa. Blecua fue uno de los primeros lectores en España que se preocupó del rigor de los textos. Poseía un excepcional sentido poético del ritmo, de la musicalidad, de la puntuación, y eso se también en sus aportaciones a la obra de Herrera, Lope de Vega o Fray Luis de León. Descubrió poesía inédita que nadie conocía. Era un lector muy fino. La erudición no pesaba en sus trabajos, atendía a elementos esenciales para la comprensión”.

 José-Carlos Mainer le ha dedicado muchas páginas y dos capítulos en su libro ‘La filología en el purgatorio. Los estudios literarios en torno a 1950’ (Critica, 2003), donde dice: “Los que hemos tenido la fortuna de ser alumnos de José Manuel Blecua nos acostumbramos a una retórica escolar muy suya que era reveladora: me refiero a aquellas frases como ‘fíjense ustedes’, ‘ojo’, ‘detrás hay toda una metafísica’, que esmaltaban todas sus explicaciones. Disfrutaba en el camino de la investigación y pretendía que sus alumnos lo hiciéramos también. Siempre repetía aquello que oyó a Pedro Salinas (...): ‘Trabajo en lo que me gusta y encima me pagan por ello’”. Mainer publica el epistolario entre Sender y Blecua, que está lleno de complicidad y de cariño, de respeto, de envíos e intercambios de libros y de búsquedas. Sender le busca aparatos modernos de la sordera y le manda un puñado de direcciones y de fábricas. Confiesa Blecua: “Yo también escribo versos de cuando en cuando pero no son muy buenos. ¡Qué le vamos a hacer! (...) Se acerca la Semana Santa. Por nuestro pueblo resonarán en el empedrado las cadenas que arrastraban los penitentes y que cuando yo era chico me infundían tanto pánico. ¿Y si le enviase un libro con fotos españolas, muy buenas?”.

José-Carlos Mainer le editaría en Guara, en 1986, ‘La poesía del Barroco’, y en el prólogo puede leerse: “El aragonés, sensato y realista, poco imaginativo, rara vez, deformará lo que entra por sus ojos; ama intensamente lo verdadero y ejemplar, de lo que procederá su afición a la Historia”. Antonio Pérez Lasheras lo conoció en los veranos de la Universidad de Jaca. Recuerda sus clases, “hablaba lentamente, pronunciando cada sílaba”, hacía bromas con intención sobre Quevedo o actuaba muy teatralmente: “Se paró y reflexionó en voz alta: “Pero no sé para qué les cuento esto, si no me entienden. Usted, señorita, ¿me entiende?” Y se dirigía a una chica sueca, rubísima, muy guapa (siempre elegía a las chicas más guapas, a las que también se empeñaba en enseñarles a nadar mejor). La chica, aturdida, no supo qué contestar”.

José Manuel Blecua, colaborador asiduo de HERALDO, había recibido el Premio Aragón en 1986, publicó en esta casa ‘La vida como discurso’, en edición de Juan Domínguez Lasierra. En el texto que da título al conjunto, dedicado a Gracián, escribió: “La vida del hombre es un discurso con sus gustos y disgustos, sus paréntesis y su punto final”.

 

*Estos textos los publiqué ayer, en el día del centenario de su nacimiento, en las páginas de Cultura, que dirige Santiago Paniagua, de HERALDO DE ARAGÓN

 

PÉREZ LASHERAS: DE LA TRADUCCIÓN

PÉREZ LASHERAS: DE LA TRADUCCIÓN

ANTONIO PÉREZ LASHERAS SOBRE LA TRADUCCIÓN

[Texto de Antonio Pérez Lasheras. Profesor y editor] 214.º. La traducción es un ejercicio de imposible resolución. Para mis amigos traductores: José María Micó, Abel Murcia, Chusé Raúl Usón, Ánchel Conte, Antonio Ansón, Jean-François Carcelen, Anne Cayuela, Michel Moner, Jean Vila, Georges Tyras, Daniel Gascón y, aunque hace ya tantos años que casi ha olvidado esta labor, Ignacio Martínez de Pisón.

«Traduttore, tradidore», reza el viejo adagio repetido una y otra vez. Se trata, quizás, de uno de los ejercicios más complicados en el uso de una lengua. Si, además, lo traducido es literatura el problema se complica, pero si, para colmo, es poesía, estamos ante un asunto de imposible resolución, como la cuadratura del círculo o saber cuántos ángeles caben en la punta de un alfiler.
Si la poesía es uno de esos mensajes en los que no puede alterarse la cadena fónica porque se modifica su contenido (es decir, en los que forma y fondo son, esencialmente, una misma cosa; recordemos, una vez más, el «No la toquéis, que así es la rosa», de Juan Ramón), la traducción es, en sí misma, un imposible.
He observado los esfuerzos por ser absolutamente fiel de tantos traductores que me asombra su contumaz trabajo (que debería incluirse entre los afamados trabajos de hércules): tratar de acomodar el ritmo de Petrarca, de Sannazaro o de Ausias March a la sonoridad del castellano, intentar que todos los dobles sentidos de Wislawa Szymborska para que aparezcan en la versión castellana que se está realizando es, en sí mismo; una auténtica misiön imposible. La traducción aúna la escritura con la creación y supone un ejercicio de doble conciencia lingüística de complicada comprensión.

 

*Esta foto es de uno de mis fotógrafos favoritos: Edouard Boubat, con su hijo.

EL NADAL PARA SERGIO VILA-SANJUÁN

EL NADAL PARA SERGIO VILA-SANJUÁN

SERGIO VILA-SANJUÁN GANA EL NADAL

CON ’ESTABA EN EL AIRE’

El escritor y periodista cultural Sergio Vila-Sanjuán (Barcelona, 1957) ha ganado hace un instante el premio Nadal de 2013 con ‘Estaba en el aire’. La novela de Vila-Sanjuán, muy coral, “trata el despertar de la sociedad española del consumo durante los años sesenta, de la mano del programa radiofónico ‘Rinomicine le busca’, encarnando uno de los primeros patrocinios radiofónicos. Es un programa de telerrealidad similar al televisivo ¿Quién sabe dónde?, presentado por Paco Lobatón en TVE entre 1992 y 1998.

Sergio Vila Sanjuán se dedica desde 1977 al periodismo cultural, habiendo trabajado en El Correo Catalán, El Noticiero Universal y desde 1997 en La Vanguardia, donde actualmente es coordinador del suplemento Cultura/s. Autor de la primera monografía dedicada a Miquel Barceló, fue comisario del Año del Libro y la Lectura de Barcelona 2005 y dirigió, con Sergi Doria, la obra ‘Paseos por la Barcelona literaria’ (Grup 62), además de publicar en 2010 la novela ‘Una heredera de Barcelona’ (Destino), basada en una historia familiar. Es un experto en novela negra y en el mundo del best-seller, al que le ha dedicado un libro reciente. También es un gran conocedor del mundo de Carlos Ruiz Zafón. Y es un espléndido amigo. Me alegro enormemente por él. La última vez que nos vimos fue en Santander este verano, aunque en vísperas de Navidad nos hemos escrito a menudo. Eso sí, nunca me insinuó esta posibilidad. Siempre es un caballero, un hombre cálido y cercano.

 

LA NOTICIA SEGÚN CARLES GELI PARA 'EL PAÍS'

http://cultura.elpais.com/cultura/2013/01/06/actualidad/1357510157_381021.html

El periodismo siempre ha sido cantera literaria, por ser fragua de estilo depurado pero a la vez ágil y trabajado con historias que deben atrapar. Y en momentos de crisis eso es piedra filosofal para un libro. Así lo entendieron ayer en Barcelona los responsables de la velada literaria del 69º Premio Nadal y el 45º Premio Pla, convocados por Ediciones Destino, que fueron otorgados respectivamente a dos periodistas catalanes, Sergio Vila-Sanjuán y Genís Sinca. El primero, por Estaba en el aire, donde mezcla amor, dinero y periodismo en la Barcelona de los años 60. El segundo, por Una familia exemplar, de registro más irónico sobre la sociedad catalana a partir de dos familias pudientes que buscan ascender a partir de la boda de sus hijos.

La solvencia literaria de Vila-Sanjuán (Barcelona, 1957) ya estaba contrastada por la propia Destino, que no hace ni tres años publicó el debut en la narrativa del periodista cultural, Una heredera de Barcelona, retrato de la alta sociedad barcelonina en los tumultuosos años 20 a partir de la vida de una mujer. En la obra premiada con 18.000 euros, construida a partir de tres voces, también aparece una mujer joven de la alta burguesía con una vida rota que intenta rehacer, pero ahora en los años 60, en pleno desarrollo económico que generará una sociedad de consumo. En ese contexcto, aparece un periodista que hace sus pinitos también en el incipiente mundo de la publicidad a través del programa radiofónico Rinomicina le busca (que existió en realidad y que, patrocinado por esa marca farmacéutica, intentaba encontrar a gente desaparecida). A ese espacio acude un inmigrante para hallar a su familia.

Periodista de La Vanguardia, adonde llegó en 1997 tras pasar por El Correo Catalán y El Noticiero Universal, Vila-Sanjuán sabe de las entrañas del mundo del libro como pocos, pues es autor de libros como Pasando página (estudio sobre la edición en España desde 1975) y del más reciente Código best-seller. Además fue comisario del Año del Libro y de la Lectura en Cataluña en 2005.

Genís (Manresa, 1970) debuta en la ficción con la obra premiada (6.000 euros), donde describe el horror de un famoso pediatra de Tortosa al descubrir las intenciones últimas del heredero de los Mirabaix, familia bien de Manresa, que ha de casarse con su hija.

Genís, colaborador en diversos medios, es autor de biografías como las del escritor Paco Candel (La providència es diu Paco), la del doctor Joan Uriach (Memòries del doctor Biodramina) o la del político Heribert Barrera. Algunas fueron editadas por sellos del mismo grupo que Destino. Nadie entiende mejor las cosas que los de casa.

*La segunda foto la tomo de aquí:

https://antoncastro.blogia.com/upload/externo-73a8e399a0c271899778ddfd54ae61a4.jpg