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Antón Castro

Escritores

TOBA QUINTÁNS, EL MAESTRO

TOBA QUINTÁNS, EL MAESTRO

 

XOSÉ TOBA QUINTÁNS: CON ÉL EMPEZÓ CASI TODO

Esta mañana, en O Cabaliño do demo (Libélula, calle Bolonia, 26, magnífico restaurante dirigido por un lucense de Taboada), les he hablado a los alumnos y amigos de Julio Espinosa Guerra de algunos de mis maestros: por ejemplo de Xosé Toba Quintáns, de Muxía, que me enseñó muchas cosas de la Generación del 27 y de la literatura latinoamericana; él, recién licenciado, era un apasionado de Cortázar, García Márquéz, Sábato y otros y nos recomendó un libro, ‘Los nuestros’ de Luis Harss, que acaba de reeditar Alfaguara. Aquel libro me marcó muchísimo, como Pepe Toba: hace algunos meses, gracias a una invitación de Pedro Ramos (la primera vez que me invitaban a un recital o a una lectura en A Coruña: me hizo una inmensa ilusión), nos reencontramos, más de treinta años después. Xoán Abeleira, el gran poeta y traductor, el buen amigo, estaba allí y capturó esta imagen. Le estoy firmo a Toba el libro ‘El álbum del solitario’, descatalogado por Destino como todos los demás, donde él aparecía.

PATI BLASCO, EN LA CASA DE LA MUJER

PATI BLASCO, EN LA CASA DE LA MUJER

PATI BLASCO Y ‘LA PIEL DESNUDA’ EN ZARAGOZA


[Foto: Dave Aharoniam y de Desnivel] Ricardo Calero me manda esta invitación: “ Si puedes NO TE PIERDAS la presentación en Zaragoza, con la presencia de la autora, de ‘LA PIEL DESNUDA’ (Temas de Hoy) de Pati Blasco. Que contará, en esta ocasión especial, con la intervención de la actriz María José Menal, el artista-poeta Miguel Ángel Ortiz y el artista Ricardo Calero”.


(Además podréis disfrutar de la magnífica exposición de GEMA RUPÉREZ, la artista que estuvo becada durante dos años en la Casa de Velázquez)

Será hoy jueves, a las 20.00, en la Casa de la Mujer.

 

La propia Pati Blasco escribe en su blog:

 “’La piel desnuda’ es una trepidante historia de amor, violencia y solidaridad que nos permite reflexionar sobre los angustiosos giros que producen el azar, el poder de la justicia y el amor para enderezar el futuro. Esta es la historia de Ángel Álamo, un escritor que está atravesando un momento de crisis. Mientras conduce hacia su casa, atropella a Sofía y se da a la fuga.
Acuciado por la culpa, decide volver al lugar del homicidio y comprobar si la víctima ha fallecido.
Mientras Sofía se debate entre la vida y la muerte en un coma profundo, Ángel orquesta una arriesgada mentira sobre su identidad que le permitirá introducirse en el universo de la víctima y conocer a su peculiar familia, un entrañable clan que, a pesar de que ha vivido acechado por la mala suerte, la muerte y la enfermedad, siempre está dispuesto a tender una mano a la vida y la ilusión.
El protagonista se convierte en imprescindible para todos los miembros de la familia, que lo consideran su ángel de la guarda, ya que creen que la ha salvado de las garras de un asesino que la perseguía por las investigaciones que llevaba a cabo sobre los abusos policiales en la frontera con Marruecos.
Pero solo el joven conoce la verdad, y por eso no puede apartar de sí la ansiedad que le produce saber que el objetivo del clan es descubrir quién ha sido el que ha provocado la desgraciada situación de la muchacha y hacerle pagar por ello”.

También hay un estupendo tráiler de Aitor Bárez.

http://www.youtube.com/watch?v=My2ZBeYcKFc



FRAGMENTO DE ‘LA PIEL DESNUDA’ (DESNIVEL). PATI BLASCO
Ni siquiera quería nacer, me sacaron por cesárea al décimo mes. A los dos años morí de hipotermia al caer a un río en pleno invierno, permanecí técnicamente muerto varios minutos, pero me recuperé sin problemas, aunque las malas lenguas digan que pisé el otro lado y por eso siempre he tenido un aire melancólico. En los últimos dos años he buscado las formas más eficaces de evasión, y he pensado en cerca de trescientas maneras de suicidarme que nunca he llevado a cabo por falta de valor. Pero aquel día todo cambió. Entré al hospital junto a ti y poco a poco me fui incorporando a la espesa jungla de la vida, descubriendo que no había ido a ese hospital a despedirme del mundo, sino a reencontrarme con él. 
Voy a empezar por el principio, por el día en que te atropellé.

Cuando miras al cielo no aprecias lo vivo que está. No imaginas que las estrellas son como seres humanos: nacen, viven y mueren. Lo habitual es que se junten en parejas como estrellas binarias, y si se encuentran a una distancia demasiado corta, su desarrollo individual se ve alterado por los cambios que sufre su compañera. Pero no todas las estrellas tienen compañía: algunas viajan solitarias como nuestro Sol.
Así me sentía yo, con la soledad del sol en esa noche sin luna, alejado del mundo, sin ningún centro de masas en el que orbitar, nada. Solo; borracho y solo. Ya no era ni polvo de estrellas, yo también estaba desapareciendo.
Entré en casa, decidido a descansar un rato.
Me despierta el roce de su piel desnuda..., me gustaría hacerle el amor, pero no consigo moverme. Se levanta y comienza a vestirse con esa ropa de pana que tanto me gusta, le da un aspecto acogedor e invencible.

—Berta de pana, ¿cuándo has llegado?
—Me quité el disfraz de «Berta contable ordenada», pero estabas demasiado grogui para ayudarme con las malditas botas de tacón que no sé ni...
—Ven aquí... —Se tumba en la cama, con la cabeza apoyada sobre un codo—. ¿Por qué no nos quedamos atrincherados como cuando nos conocimos? Solo leer y follar...
—Suerte que Jaime nos traía comida...
—Y libros...
—Una semana sin salir de casa... ¡Habríamos muerto de hambre!
—Habríamos muerto de amor. ¿Qué te pasa?
Su cara tiene gesto de sorpresa y dolor. Las manos están posadas sobre los pechos, de los que sale un líquido espeso y amarillo, como el calostro para un recién nacido... Berta empieza a gritar.
Me desperté de golpe, sudando. Era yo quien gritaba. Otra vez, otra pesadilla. Pero estoy en su lado de la cama. Sábanas limpias, colchón nuevo, ¿cómo es posible que siga oliendo a ella? Parece que haya estado aquí tendida hace apenas unos segundos. Una alucinación olfativa: igual que ves el rostro amado en cualquier esquina, puedes oler el cuerpo amado en su lado de la cama aunque ya no sea ni la misma cama, solo porque sigue siendo el mismo lado. Menuda locura.
He ocupado por fin su lado de la cama, eso me duele, como una sutil traición.
No tenía valor para quedarme en casa. ¿Qué iba a hacer? Aún tenía resaca, lo mejor para la resaca es otra cerveza. Tras apurarla bajé al garaje, me apetecía conducir. Es curioso cómo una apetencia inocente y estúpida puede cambiar el destino de diferentes personas.


Casi nadie por la calle, demasiado frío, demasiado viento. Paré en un semáforo del paseo de los Melancólicos, muy apropiado, y me percaté de lo borracho que estaba porque las luces de los semáforos lejanos bailaban como ovnis a punto de aterrizar. Se puso en verde. Entonces te vi y quedé embelesado mientras miraba cómo corrías aprisa por la acera, ¡te parecías tanto a ella! En tu forma de correr y en la manera en que tu melena oscura cortaba el viento... Por un momento creí que ella había vuelto, me quedé hipnotizado por la visión melancólica de un recuerdo que se hace carne.
Sin avisar cruzaste la calle, me miraste un instante, tenía los reflejos adormecidos por el alcohol y no reaccioné. Mi coche te atravesó como si realmente fueses un fantasma.

 

PREMIO PARA PACO ÚRIZ

PREMIO PARA PACO ÚRIZ

PACO ÚRIZ: PREMIO NACIONAL DE TRADUCCIÓN A TODA UNA OBRA

Francisco J. Úriz (Zaragoza, 1932) ganaba ayer el Premio Nacional de Traducción a toda una obra por su trabajo de difusión de las letras escandinavas en España y por la fundación de la Casa del Traductor de Tarazona en 1988. La dirigió hasta 1999, luego sus responsables fueron Maite Solana y Mercedes Corral; ahora está al borde de la desaparición o “en estado letárgico”, como dice Paco. Úriz, solo y en colaboración, ha traducido a más de 150 autores suecos, daneses, finlandeses y noruegos, entre ellos a Tomas Tranströmer, Strindberg, Claes Anderson, Ingmar Bergman, alrededor de 11.865 páginas. Esta preciosa foto se la hizo una fotógrafa dulce e inspirada como Esther Casas. Úriz había sido Premio Nacional de Traducción en 1996 por su libro ‘Poesía Nórdica’ (Ediciones de la Torre), que firmó con el gallego José Antonio Fernández Romero. El Premio de Traducción fue para Luz Gómez García por ‘La presencia de la ausencia’ de Mahmud Darwix.

JOSÉ VERÓN, HOY EN PORTADORES

[Esta tarde, martes seis de octubre, José Verón Gormaz presenta su nuevo poemario, ’Ritual del visitante’ (Olifante) en Los portadores de sueños; lo acompañará su editora Trinidad Ruiz-Marcellán y el poeta y profesor Joaquín Sánchez Vallés. Por un error, ayer en Heraldo se anunciaba que era el lunes: ayer se presentó ’Silenciosa es la noche’ de Concepción de Estevarena; la presentación de José Verón, medalla de San Jorge de las Cortes de Aragón, es hoy martes, a las 20.00.]

TÍTULOS

“El dolor dicta poemas: nuestro mundo es tan doloroso como una enfermedad”

 

“La poesía es un enigma que me ha dado una visión más cercana de la realidad”

 

“Ir hacia el poema es como saltar al abismo. Y eso siempre impresiona”

 

“Más que mensajes del más allá, el poeta oye mensajes del más acá”

 

 

SUBTÍTULOS

 

José Verón publica el poemario ‘Ritual del visitante’ (Olifante) que presenta hoy martes 6, a las 20.00, en Los Portadores de Sueños

 

Escribe una novela sobre Marcial, ‘Las puertas de Roma’ (Mira)

 

FICHA:

Ritual del visitante. José Verón Gormaz. Olifante, ediciones de Poesía. Zaragoza, 2012. 90 páginas.

Las puertas de Roma. José Verón Gormaz. Prólogo de José Luis Corral Lafuente. Mira editores: colección Sueños de Tinta. Zaragoza, 2012. 196 páginas.

 

¿Qué es poesía? Dice el poeta, medalla de San Jorge de las Cortes de Aragón y Premio Nacional de Fotografía: “La poesía es misterio, adivinación, conciencia, ejercicio de palabras... y muchas cosas más. Entre otras cosas, es una forma de expresión de la realidad, una transformación de las percepciones y de los sentimientos propios, incluso del dolor más íntimo, en belleza escrita y en misterio”.

 

Olifante. “Publicar en Olifante algo muy especial para mí. Olifante es una gran editorial de poesía. Sus ediciones son muy cuidadas; en ella han publicado excelentes poetas. Trinidad Ruiz-Marcellán, la editora, merece todos los elogios. Actualmente publicar poesía y editarla con tanto esmero es toda una hazaña”.

 

LA ENTREVISTA

 

¿Quién es José Verón Gormaz: un poeta que hace fotos o un fotógrafo que escribe poesía?

Soy un poeta que hace fotografías. A veces siento que el poema y la imagen son manifestaciones diferentes de un mismo asunto, aunque sé que eso no es exactamente así.

¿Qué lugar ocupa y ha ocupado la poesía en su vida?

Un lugar básico. La poesía, además de un modo de expresión, es una forma de conocimiento y como tal me ha influido. También me ha proporcionado cierto sentido ético, incluso una visión mas cercana de la realidad.

¿Es un poeta intuitivo o reflexivo? ¿Cómo nacen sus poemas?

Muchos de mis poemas nacen de la reflexión, pero también los hay que surgen como un relámpago. No acudo a normas y mis hábitos cambian según las circunstancias. La creación poética es en parte un enigma. Lo que me parece incuestionable es el trabajo, la elaboración del poema. La poesía es un oasis o una reserva de la Naturaleza que pone a disposición de los lectores la otra realidad.

¿Qué poetas le han marcado, qué poetas le marcan?

Me gusta leer poesía; leo (y he leído) sin pausa. Sin embargo, distingo entre los poetas que me han influido y los que me agradan, pero sin ningún tipo de influencia. Entre los primeros puedo citar a Quevedo, Juan Ramón Jimenez, Yves Bonnefoy, Ezra Pound, T. S. Eliot, José Ángel Valente... Entre los segundos, a Allen Ginsberg, Antonio Machado, Ginferrer, Omar Khayyam... Y merece una mención especial mi paisano Marco Valerio Marcial...

Del que publica una novela: ‘Las puertas de Roma’ (Mira editores).

Sí. Está prologada por José Luis Corral. Marcial es epigramista y el epigrama es una forma poética muy adecuada a nuestra época, como lo fue en la Roma de Nerón y Domiciano. El libro sucede en Roma y también en un café actual donde se produce una tertulia literaria que da pie a la evocación.

¿Cómo se transformó en libro ’Ritual del visitante’, que edita Olifante?

Tras un periodo largo y dificil (1997-2009), quedó completa y publicada mi trilogía ‘El tránsito y la duda’. Me sentí exhausto, desorientado, sin saber qué camino tomar. El cambio de registro fue poco a poco cumpliéndose, hasta que empecé a estar de acuerdo con mis versos. En agosto de 2010, en la Casa del Poeta, bajo el castillo de Trasmoz, concluí este poemario, que todavía necesitó un ligero repaso y un pequeño reposo.

Aquí están muchos de tus temas. Por ejemplo: el paisaje. ¿Qué le debe al paisaje?

Cuando estoy en él, me siento parte del paisaje, una sensación panteísta, tal vez primitiva, que me acerca al universo inabarcable. También en el paisaje urbano me siento parte de él. Al paisaje le debo más de lo que puedo expresar.

Por ejemplo: el lenguaje. ¿Cómo es su historia de amor y desamor con las palabras?

La palabra es el elemento fundamental de esta historia de amor. El desamor surge de otros factores ajenos a ella.

En ‘Ritual del visitante’ están la vida interior, el eco de la enfermedad o la sombra del cáncer, el estupor de existir.

Soy un poeta que ha sufrido y vivido lo mismo que las personas que no lo son. Amo la vida, pero sé de mis limitaciones. Me gustan el Arte y las Letras, la música, el buen vino, los paseos por el monte y por la ciudad, las damas, la tertulias, mi familia... Todo esto y cierto estoicismo natural me han ayudado a caminar tanto con sol como con niebla.

¿Cuántos versos le ha dictado el dolor y la proximidad de la muerte?

Es cierto, ambas circunstancias me han impulsado a escribir poemas. Pero también el dolor ajeno, tan cercano, y tan lejano, tan palpable. Nuestro mundo es tan doloroso como una enfermedad. O más.

Hay una invocación al papel en blanco. ¿Le ha dado en algún momento miedo escribir?

Más que miedo, respeto. No obstante, el poema al que alude es, tal vez, el más expresivo del libro. Si mal no recuerdo, termina así: “Invoco a la palabra para sentir la realidad que tantas veces desconozco”. Hay ocasiones en las que ir hacia el poema es como saltar al abismo. Y eso siempre impresiona, aun sin padecer vértigo.

Habla mucho de la música, del canto, de los rumores. ¿Oyen voces los poetas, mensajes del más allá?

Más que mensajes del más allá, se oyen mensajes del más acá. La música es una suerte de alimento espiritual, una fuente de sensaciones y sentimientos. Los rumores y las voces están dentro de nosotros y hay que escucharlas.

SARA RUIZ LEE 'CARIÑENA'

SARA RUIZ LEE 'CARIÑENA'

SARA LEE, EN LOS PIRINEOS, LA NOVELA ‘CARIÑENA’

La turiasonense Sara Ruiz, una gran exploradora de caminos y montañas, compañera de Eduardo Viñuales, lee en un refugio de los Pirineos mi novela ‘Cariñena’, la crónica de diez días en la vendimia en octubre de 1978, poco antes de que se aprobase la Constitución. Con este libro me están pasando cosas que no me habían pasado con ninguno de los anteriores: ni con ‘El paseo en bicicleta’ (Olifante, 2011), ni con ‘Golpes de mar’ (Destino, 2006) ni con ‘El testamento de amor de Patricio Julve’, que ha reeditado con primor Xordica en 2011. Me ha escrito más gente que nunca... Sara no me ha escrito, pero su chico me envía esta foto; hace un instante acabo de atizar el fuego. Sara es una gran experto en gastronomía.

HOY, BIBIBLIOTECA DE ARAGÓN, CITA CON CONCEPCIÓN DE ESTEVARENA

[Esta tarde, a las 19.00, en la Biblioteca de Aragón se presenta el libro ‘Silenciosa es la noche’ de la poeta sevilla Concepción de Estevarena (1854-1876), un libro que lleva una introducción de Luigi Maráez y un epílogo de José Luis Melero. El acto contará con la presencia de Ángel Guinda, de Pepe Melero, de Luigi Maráez y de la cantante y compositora turca Âlime Hüma, que ha musicado uno de sus temas. Pongo aquí la introducción al libro y el texto de Pepe Melero. Más abajo están tres poemas de Concepción de Estevarena, del que escribió una biografía Jesús Pedro Juanín.]

 

INTRODUCCIÓN DE LUIGI MARAEZ

 

 

A Concepción

 

Todo en lo romántico es grande,

la vida, la muerte, su drama...

El exceso donde los torpes  frivolizan lo sagrado,

el insondable abismo que solo a algunos

es concedido contemplar, en toda su magnitud.

 

 

Sin duda un misterio, un enigma casi, el silencio vertido sobre la breve flor que fue la vida de nuestra protagonista, Concepción de Estevarena; apenas un hilo de luz  entre el polvo de la memoria, rescate del olvido por avatares de un destino  caprichoso siempre con los hijos del Arte.

Nos encontramos ante la obra de una mujer singular, con todos los alicientes de personaje romántico, en toda la extensión de su drama; sensibilidad exquisita, preclara inteligencia de mujer, formada y culta, no olvidemos su estrecha relación con los círculos intelectuales de la época, el propio Isaac Albéniz participa en el homenaje póstumo del que se da noticia en el periódico madrileño de “ La Época”, (ocho de noviembre de 1876), celebrado en la tertulia madrileña de la baronesa de las Cortes, lugar y acontecimiento donde se decide publicar sus versos.

    Asidua asistente a las veladas poéticas de la familia Velilla en Sevilla, mantiene una poderosa y fraternal relación con la poeta  y escritora Mercedes Velilla y Rodríguez, como así lo manifiesta no solo el que sería prologuista de su único libro, “Últimas Flores”, José Velilla, hermano de aquella, sino también el propio Luis Montoto en el prólogo de la edición de 1918, dedicada a José Velilla. Montoto escribe: “Un día, su compañera inseparable, la ardiente poetisa Concepción de Estevarena,(...), partió a tierras remotas, (...) Algo del corazón de Mercedes partió con la gentil cantora. La despedida fue eterna...

    Pero no nos engañemos, no estamos ante la melodramática, ingenua imagen de la joven “poetisa” desdichada, banal amaneramiento, terreno fácil para lo sentimental, sino ante la obra de una verdadera poeta, a la que la enfermedad, tuberculosis, (mal del siglo), no concedió el tiempo necesario de vida para desarrollar su obra. Es de remarcar el trasfondo, la herencia de lo perceptivo, de la llamada Escuela Sevillana, pues a medida que uno avanza en la lectura de su credo poético, poderoso y de fuerte convicción, surgen interrogantes de grave magnitud ante la más que evidente resonancia becqueriana, la concordancia de temas, así como el modo de abordar las preguntas trascendentales sobre la vida y la muerte.

    Comparte con lo becqueriano, la plena conciencia de una existencia breve, la muerte cercana, presentida, y todo gira como aquella otra vida, ante una experiencia poética real, sincera, contemplada desde la fugacidad de los días, el futuro es apenas la proximidad de un nicho.

¿Nos hallamos ante una simple y natural idiosincrasia sevillana, o es acaso una influencia directa del autor de las Rimas? ¿Cómo llegó Bécquer a nuestra protagonista?

    Sabemos que la primera edición de las Rimas se produce en 1871, justo un año después de la muerte del romántico sevillano. Faltaban cinco años aún para el fatal desenlace de nuestra poeta. Sin duda es un tema apasionante, pues aunque la poética de Concepción Estevarena, es personal y en nada imita al Genio, es sin embargo casi imposible no encontrar el rastro, la estela luminosa que se desprenden de unos textos, tan cercanos en el modo y la forma de expresar el trasunto poético.  No obstante, no es este el lugar para iniciar un estudio comparativo, el propio lector atento, podrá observar lo aquí esbozado. 

    Ésta selección del libro de poemas “Últimas flores”, libro póstumo y único publicado, de la obra de Rafaela María de la Concepción de la Trinidad Estevarena Gallardo, Concepción  Estevarena, al año de su fallecimiento en Jaca (1876) es una invitación al estudio y revisión de una obra que se atisba en lenguajes y texturas de poesía escrita con mayúscula.

 

Foto de Alex Howitt.

                                                                                                                                                    

LA POETA QUE MURIÓ EN JACA

 

Como tantas veces ocurre, el azar puso en mis manos el único libro de versos de Concepción de Estevarena, la poeta sevillana que murió de tuberculosis en Jaca, a los veintidós años, en 1876. El libro, Últimas flores, se editó en Sevilla al año siguiente y es de una gran rareza. Contaba Jesús Pedro Juanín, uno de sus biógrafos y editores más entusiastas, autor en 1999 de un libro sobre nuestra poeta, El último viaje, que Manuel Giménez Abad, el político jacetano asesinado por ETA, poseía uno de los pocos ejemplares que se conservan de ese libro, que fue el utilizado por Juanín para preparar el suyo sobre Estevarena. Todo en ésta fue romántico: su vida, sus versos y su muerte. Quedó huérfana de madre antes de cumplir los dos años y cuando su padre, hombre severo que le prohibía escribir poesía, murió en 1875, Concepción de Estevarena -que tuvo que pedir limosna para poder enterrarlo- viajó a Jaca a vivir con un pariente suyo, Juan Nepomuceno Escacena, chantre de la Catedral, que la acogió con los brazos abiertos. Antes, en Sevilla, había frecuentado la casa de la poeta Mercedes de Velilla, y en ella conoció y disfrutó de la amistad del escritor Luis Montoto, que prologaría en 1918 las poesías póstumas de ésta. Precisamente sería el hermano de Mercedes, José de Velilla, uno de los más conocidos dramaturgos de la segunda mitad del siglo XIX sevillano, quien escribiría el prólogo para las Últimas flores de Estevarena. En Jaca vivió los últimos once meses de su vida. Cuenta Velilla que un día Concepción fue con Escacena a visitar el cementerio. Al preguntarle éste qué estaba mirando, ella le contestó: “miro cuál de estos nichos me tocará a mí”. Romántica y desdichada hasta el final, escribió en uno de sus poemas jacetanos: “Porque miro dolores y miserias / me pesa haber nacido”. Por quitarse ese peso de encima murió tal vez tan joven.

*José Luis Melero  (Publicado en  Heraldo de Aragón,  3-II-2011).

 

MISTERIO

Silenciosa es la noche: las campanas

con causa y gravedad su voz elevan,

y de las doce el último sonido

al extinguirse en el espacio tiembla.

Un instante no más ha separado

el año que termina del que empieza;

un instante no más, también, separa

la vida humana de la vida eterna.

Un año confundido entre las sombras

en el dormido mundo se despierta;

¡quién sabe lo que guarda en sus momentos!,

¡quién desgarra el misterio que lo encierra!

Para mí, que temblando lo recibo,

¡quién puede adivinar lo que reserva!

Acaso las auroras de sus días

me anuncien horas de amargura inmensa,

y las trémulas horas de sus tardes

noches de afán y luchas como ésta:

noches en que el pasado que ya ha muerto,

el porvenir que mi esperanza crea,

y el presente, que miro con enojos,

como ahora rodarán por mi cabeza.

Tiempo, que has de pasar, yo ambicionara

impulsar con mis manos tu carrera,

y al par es tanto el miedo que me inspiras

que con afán quisiera detenerla.

Año fugaz, que empiezas tu dominio

a la indecisa luz de las estrellas,

lágrimas, risas, ambiciones, luchas,

consigo arrastrará tu indiferencia:

en ti la humanidad, tras de la dicha,

cual siempre, correrá cansada y ciega,

no comprendiendo que el que ciego nace

aunque brille la luz no puede verla.

Así es la humanidad, dueña y esclava:

mas yo, triste de mí, ¿qué soy en ella?

¿Qué es en el huracán embravecido

un leve soplo que en sus alas lleva?

Año, que has de pasar, en tus momentos,

que han empezado a resbalar apenas:

o abrume mi cabeza la ventura,

o mi cuerpo infeliz cubra la tierra.

 

Sevilla, septiembre 1874

 

CONCEPCIÓN ESTEVARENA: POEMAS

CONCEPCIÓN ESTEVARENA: POEMAS

  

TRES POEMAS DE CONCEPCIÓN ESTEVARENA

Olifante, ediciones de poesía, publica ‘Silenciosa es la noche (10 poemas)’ una breve antología poética de la sevillana Concepción Estevarena (1854-1876). El libro lleva una introducción de Luigi Maráez, unas partituras de la pianista y cantante Âlime Hüma con un poema musicado, y como colofón un artículo de José Luis Melero que apareció en ‘Artes & Letras’: ‘La poeta que murió en Jaca’.

 

 

Biografía

Concepción Estevarena nació en Sevilla, el 10 de enero de 1854. Su madre falleció cuando la futura poeta tenía diecisiete meses. Con 19 años publicó su primer poema en La Esfera de Madrid. En 1875 pierde a su padre. Enferma de tuberculosis, su salud se agrava desde entonces. Un viaje de treinta y tres jornadas la llevará de Sevilla —pasando por Madrid, Zaragoza y Huesca— a Jaca, donde residió hasta su muerte, el 12 de septiembre de 1876, tras una estancia de cuatro días en el Balneario de Panticosa. A los dos meses de su muerte se celebra un homenaje póstumo en la tertulia madrileña de la baronesa de las Cortes, en el que participa, entre otros, Isaac Albéniz, y donde se decide reunir y publicar sus versos en un libro, Últimas flores.

 

Combate

De mis ideas la insufrible carga
abruma, sin cesar, mi pensamiento,
y a cada instante crece mi tormento:
cada hora que se aleja es más amarga.

Presa de la ansiedad, que así me embarga,
día por día, mi existencia cuento:
sigo el curso del sol, ¡pero es tan lento!,
llega la noche al fin, ¡pero es tan larga!

Largo es vivir con mi martirio fuerte.
mas fuera corto el tiempo, aún sin medida,
si cual quisiera yo fuese mi suerte.

Y es ¡ay! mi voluntad tan combatida,
que sobrándome vida amo la muerte,
y a punto de morir querré la vida.


Siempre igual

Si algo existe en el mundo que me halague,
es mi mundo ideal;
mas va el transcurrir de cada día
apagando su hermosa claridad.

Esclava de la vida, apenas puede
mi mente ni aun soñar,
que para dar la muerte a cada sueño
hay una realidad.


Deseos

Porque miro dolores y miserias
me pesa haber nacido;
yo quisiera ignorar ajenos males,
aun sintiendo los míos.

Quisiera ser la nota que se eleva
al espacio infinito,
quisiera ser el sueño que se forma
en la mente de un niño.

Quisiera ser más grande que el deseo,
más libre que un suspiro:
quisiera ser un ignorado mundo
rodando en el vacío.

LUIS ALEGRE RETRATA A TOMEO

JAVIER TOMEO, EL GRAN ESCRITOR DE QUICENA (HUESCA), ES UN SER HUMANO INCREÍBLE, EN EL SENTIDO LITERAL DEL TÉRMINO. HA CELEBRADO SUS 80 AÑOS CON LA PUBLICACIÓN DE “CUENTOS COMPLETOS” (PÁGINAS DE ESPUMA, 2012)

 

Por Luis ALEGRE* 

 

 

Lunes 22 de octubre. Javier Tomeo presenta en el Teatro Principal “Cuentos completos”. Le acompañan Juan Casamayor –editor de Páginas de Espuma- y Daniel Gascón, encargado de la edición y autor de un prólogo excelente. En 2012 Tomeo ha cumplido 80 años, 49 más que Daniel. Muchos de sus relatos son pinturas en tono de fábula del lado más retorcido –y esencial- de la condición humana. Tomeo insinúa que él siempre ha escrito sobre la dificultad de ser feliz.

 

Javier Tomeo es único. Como escritor y, sobre todo, como ser humano. Tomeo es increíble, en el sentido literal del término: si no lo ves, no lo crees. Su gran literatura se hunde de lleno en el mundo del absurdo, en el humor surrealista y esperpéntico y en el retrato del poderío de los instintos cuando nada los detiene. Pero el Javier de cada día aún va mucho más allá.

 

Una tarde de 1998 viví con él algo asombroso. Javier pasaba unos días en mi piso de Conde de Aranda. En esa época nuestros temas de conversación favoritos eran las mujeres y el Real Zaragoza, por ese orden. Él es muy forofo del Zaragoza pero asegura que no ve sus partidos en directo porque ha comprobado que es gafe: si él lo está viendo, el Zaragoza pierde. Javier sostiene que el Zaragoza ganó la Recopa de 1995 porque él se metió en un cine durante el encuentro. Al salir escuchó los gritos de la gente: Nayim había marcado el gol milagroso en el último suspiro de la prórroga. Javier saltaba de alegría mientras veía la repetición del gol.

 

Esa tarde de 1998, me dijo: “Luisito, estoy triste. Ponme en el vídeo el gol de Nayim a ver si me animo”. Así lo hice. Nos sentamos en el sofá y avancé el vídeo hasta que solo faltaban unos minutos para el gol. A medida que se acercaba el gran momento, Javier se iba excitando y animaba a los jugadores. En el minuto 113 del partido escuchamos a José Ángel de la Casa, el locutor, decir: “Cambio en el Zaragoza. Se va Nayim”. Javier y yo nos miramos, perplejos. Por una décima de segundo me sentí un personaje de sus cuentos. Sin embargo, Javier, furioso, se levantó y comenzó a increpar a Nayim mientras se dirigía a la banda: “¡¡¡ Pero chico, no te vayas, que vas a marcar un gol !!!”. Comprendí que Javier lo decía muy en serio y que él había dejado de encontrar nada extraño en el asunto. De inmediato, el locutor aclaró que el encargado de enseñar el dorsal se había equivocado y que, en realidad, quien tenía que ser sustituido era García Sanjuán. Javier se relajó y regresó al sofá. El partido en el vídeo siguió su curso y Javier volvió a animar al Zaragoza. Cuando Nayim marcó, nos abrazamos, eufóricos. Y Javier soltó esto: “Si no es por mí, este tío no mete el gol”. Esta es una de esas historias de Tomeo que solo me creo porque yo estaba allí.

 

Otro día quiso ver en el vídeo “Él”, una película de Buñuel que él adoraba. Era un espectáculo verla con él: hacía observaciones inauditas sobre cada plano, cada diálogo. Pero, hacia mitad de la película, se vuelve hacia mí y dice: “Pero bueno, ¡ este Buñuel es un canalla¡”. “¿Pero qué me dices, Javier?”, le dije. “¡Buñuel me ha plagiado, esa escena la cuento en un relato¡”. Entonces, le dije: “Eso es imposible. Esta película es de 1952 y tú no publicaste hasta los años 60”. Pero Javier insistió: “¡¡Me da igual, Buñuel me ha plagiado¡¡”.

 

Soy uno de los muchos que podrían contar y no acabar sobre él. Cada uno tenemos nuestro Tomeo. Si alguna vez se publica un libro que recoja todas esas pequeñas historias, habrá que advertir que ese libro no pertenece al género delirante sino al puro documental.

 

Quizá se lo impida su sentido del pudor, pero si Javier fuera capaz de escaparse de sí mismo, observarse y recrear su vida cotidiana, con todos sus detalles y destellos, le saldría una obra maestra. Él sería su mejor relato. Se podría titular “Javier T.” , a la manera de Kafka.

 

Javier es muy inverosímil y muy de verdad. Esa es la gracia: Tomeo es una fusión explosiva de contrarios. No es un rato una cosa y en otro momento otra muy alejada, como lo somos la mayoría. Es las dos cosas a la vez, del mismo modo que el gallitigre -uno de sus personajes- es gallo y tigre en uno solo. Javier es, a la vez, brusco y delicado, instintivo y reflexivo, cándido y desconfiado, tímido y osado, serio y divertido, misántropo y sociable, raro y clásico, correcto e incorrecto, fino y patoso, maduro e inmaduro, impulsivo y sosegado, sencillo y complejo, enigmático y transparente, optimista y cenizo, excéntrico y convencional, dulce y gruñón, romántico y pragmático, secreto y luminoso, iluso y descreído, primario y sofisticado, despistado y atento, previsible y chocante, olvidadizo y memorioso, obtuso y lúcido, desinteresado y culto, conmovedor y brutal, terco y terco, sí y no, brisa, tsunami y cierzo. Javier se deja llevar, se abandona, y, al tiempo, se contiene, se reprime. Sabe todo de lo que no sabe nadie y no sabe nada de lo que saben todos.

 

Mi hermano Salva, en la entrevista que le hizo Antón Castro en Heraldo, leyó que Tomeo había cumplido los 80. “No puede ser”, dijo. Su edad tampoco parece verosímil. Es ese niño cascarrabias y genial que lleva dentro lo que tal vez nos confunde.

 

Desde aquellos años en los que se alojaba en casa, mi familia le guarda un cariño enorme. Mi madre hace años que no le ve. Pero ella, que suele retener de la gente gestos insólitos, se refirió a él ayer como “ese amigo tuyo tan simpático que una vez, como no acertaba a apagar el despertador, le quitó las pilas para que dejara de sonar”.

 

El otro día Javier, en un bar, con los amigos, improvisó esta frase que a lo mejor nunca se ha escrito: “Esa mujer tiene tristeza de madre de torero”. La apunté en una servilleta. Con Javier siempre hay que tener a mano un boli y un trozo de papel. Él no recuerda sus genialidades. Él se olvida a menudo de que es Javier Tomeo.

 

*Este artículo aparece hoy en el suplemento de Heraldo Domingo que coordina Picos Laguna. La ilustración es de Luis Grañena.