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Antón Castro

Escritores

LEONARDO ROMERO: UN DIÁLOGO

[Hoy he publicado en Heraldo Domingo, el suplemento que dirige Picos Laguna, esta entrevista con el catedrático Leonardo Romero Tobar, uno de esos sabios de letras que andan por el mundo, un caballero simpático y de buenos modales, que suscita cariños por doquier. Mi hija Aloma, que está trabajando estos días en la Feria del Libro de Madrid, me ha dicho hace un instante desde Madrid que es uno de esos profesores al que siempre quieres parecerte porque es estimulante, curioso, divertido, humano y sabio. Uno de sus libros capitales es 'Panorama crítico del romanticismo español' (1994) y ha editado a Larra, Valera, Bécquer, Espronceda... La foto es de la Fundación March.]

Leonardo Romero Tobar (Burgos, 1941) es una referencia fundamental en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Zaragoza. Es un sabio de memoria prodigiosa: es capaz de recitar ‘La vida es sueño’ de Calderón, la ‘Apología de Sócrates’ de Jenofonte en griego, un poema de Rafael Alberti, una carta de Juan Valera.... Dice que la literatura y el arte son memoria, “una forma de diálogo con los otros”, con la tradición y con la creación. Admirado y querido por sus compañeros y por los alumnos, rezuma literatura, pasión por la palabra, entusiasmo por la belleza y sus detalles. Es un contador de historias de casi todo: de sus encuentros con Camilo José Cela y Álvaro Cunqueiro en Compostela, de algunas tardes memorables con Dámaso Alonso, de anécdotas de Mariano José de Larra. Lo definen la curiosidad y una vocación incesante de conocimiento: sus compañeros de Departamento le acaban de rendir un homenaje coral con el volumen ‘Aún aprendo. Estudios de Literatura Española’ (Prensas Universitarias de Zaragoza, 2012); el título no es casual: Leonardo Romero Tobar lleva algunos años trabajando en un libro sobre la presencia de Goya en la literatura.

Tiene un excelente sentido del humor, amasado con picardía, gracia y el desenfado de quien sabe reírse de sí mismo. Por eso dice: “Soy una viuda promiscua. Me han interesado mucho, entre otros, Galdós, Luis de Góngora, Leandro Fernández de Moratín, Jovellanos, Espronceda, Bécquer, Larra, Clarín... Y, por supuesto, Juan Valera, que tiene algo de un amor de muchos años, al que le he dedicado muchas horas y que es un modelo permanente de entusiasmo y de lucidez para mí. Y a veces es una terapia o un terapeuta. He editado unas 5.000 cartas suyas en ocho volúmenes, y creo que es uno de los mejores epistolarios que existen de un escritor; comparables con los Juan Ramón Jiménez o Pedro Salinas, aunque en los de ellos priman sus vidas de poetas, lo personal, y Valera tenía una mirada más amplia. Hubo un momento en que me dije, ‘de lo propio no hay que hablar’, y me centré en los escritores del siglo XIX, pero también he estado cerca de Martín Descalzo y de Miguel Delibes en mis años en Valladolid”. Una de sus mejores experiencias con escritores fue en Vigo, cuando hacía milicias. “Muchas tardes iba a ver a Álvaro Cunqueiro, director de ‘Faro de Vigo’, y allí hablábamos de todo. Era un personaje maravilloso que se apartaba, con Joan Perucho, de aquello que se llamaba ‘el realismo de la berza’ y practicaba una literatura de la imaginación”.

¿Recuerda cómo y cuándo nació su pasión por la literatura por la literatura?

Desde muy niño. Casi desde que empecé a leer, con los cuentos infantiles, con los cuentos de Calleja. Y luego con las novelas adaptadas. La literatura me fue entrando a través de los manuales de Bachillerato. Yo era un joven al que le apasionaba leer, era un niño de cine, íbamos a ver todas las películas toleradas que había, y era un niño de radio, de novelas radiofónicas.

He visto que es experto en folletín.

Le he dedicado estudios a la novela popular. Mi madre se reunía en casa con un par de amigas y leían en voz alta. Una vez a la semana nos dejaban por debajo de la puerta una entrega de un folletín. Recuerdo la impresionante lectura de ‘Florinda la Cava’ de Juan de la Puerta Vizcaíno: yo andaba por allí entre las mujeres, con el oído puesto. Fue todo un acontecimiento.

Parece de un cuento de García Márquez.

No he sido deportista. Vivía al lado de la catedral y a ese hecho debo parte de mi imaginación gótica. Manuel Machado donó su biblioteca personal a la Biblioteca de Burgos. No se llegó a poner disposición del público, pero logré convencer al bibliotecario y pude acceder a las primeras ediciones de muchos de sus contemporáneos. Y de los libros de su hermano Antonio. Y a su interesante correspondencia. Años después lograría “engañar” a Rafael Alarcón para que estudiase su obra y se interesase por esa biblioteca.

Más tarde se iría a Valladolid y a Madrid a cursar Filosofía y Letras. Allí conoció a Dámaso Alonso...

Explicaba Filología Románica y apenas quería hablar de literatura. Sus clases eran aburridísimas; de vez en cuando las adornaba, con gracia, con algún chiste. A lo mejor te pasabas un mes o dos hablando de la letra e. Era respetado, era el director de la Real Academia de la Lengua, iba y venía en taxi a la Complutense. Y yo me puse muy pesado, era delegado de curso, y ya en quinto, ante mi insistencia en que nos hablase de literatura, hacia las doce me llevó a casa, me invitó a comer y habló de literatura.

¿De qué?

De la Generación del 27, a la que pertenecía, cogió una carpeta y sacó un ‘líricograma’ de Rafael Alberti [lo recita], aquellos poemas pintados que él hacía. Ya como profesor, en Madrid coincidiría con Isabel García Lorca, hermana de Federico. Por pudor y respeto, jamás le pregunté por su hermano. Como Dámaso Alonso no quería hablar mucho de la literatura, el gran maestro fue Rafael Lapesa, que encarna a una de las figuras de la escuela filológica española. De él aprendimos, entre otras muchas cosas, que la literatura es un texto especial, con resonancias, que vale para un momento concreto en cualquier tiempo o en cualquier tiempo. Contiene vibraciones que remiten a profundas experiencias humanas.

En el curso 1979-1980 estuvo en Compostela y al año siguiente vino a Zaragoza.

Aquel curso fue inolvidable y muy intenso, pero allí tampoco teníamos muchas raíces y buscábamos una vida más sosegada. Y pensamos, con mi mujer, en acercarnos a Castilla o Aragón. Cambié una ciudad mágica por una ciudad majica. No me arrepiento de nada. Esta es una ciudad vivible, humana, y vine a una Universidad con calidad en la que he disfrutado mucho. Zaragoza ni es la corte de los milagros ni es un lugar donde te puedes sentir el gobernador civil de la literatura.

Llegó y fue director de Departamento de Lengua y Literatura.

Fue una experiencia convulsa, con tensiones y con muchas satisfacciones. Aquí había un equipo joven, activo e inquieto que se ha convertido, en cierto modo, en un centro de hispanismo de alcance internacional. Con Félix Monge trajimos al Aula Magna a Torrente Ballester cuando ponían en la TVE ‘Los gozos y las sombras’.

Dicen que es usted un modelo de tolerancia y de compañerismo...

Por puro egoísmo. La educación es la más alta actividad del espíritu. Es comunicación. Y aquí aprendes siempre: del buen alumno y del mal alumno, que también te enseña lo que no se debe hacer. Un profesor es el primero que tiene que aprender: es una esponja. Y a mí me ha ayudado a entender mucho el entusiasmo, la inteligencia y el humanismo de Juan Valera.

¿Cómo ve los recortes y los conflictos de la Enseñanza?

Esta es una guerra más de la Educación, que siempre parece estar en conflicto o condenada a la discusión. Ahora estamos copiando lo peor del modelo norteamericano sin tomar ninguna de sus cosas buenas.

BERTA CORRAL: 'EL ÁRBOL'

Obra de Josef Sudek.

[Esta tarde-noche, mi amiga la traductora Mercedes Corral, que ha vertido al español a Primo Levi y Natalia Ginzburg y a Dino Buzzati, entre otros, me ha enviado este cuento, esta reflexión de su hermana Berta Corral, que también es traductora]

Una obra de Monet.

 

EL ÁRBOL

 

Por Berta CORRAL

 

Cuando vi mi casa por primera vez, lo que más me gustó de ella fue el árbol… no es que el árbol creciera dentro de la casa pero casi. Cuando abría la ventana del office, las ramas más flexibles se metían dentro, y cuando la volvía a cerrar, tenía que retirarlas con cuidado para no dañarlas  y para que volvieran a su lugar… Yo sabía que vivir en Madrid y tener un árbol era un privilegio… El árbol crecía junto a nosotros y nosotros junto al árbol… y contemplar el árbol nos llenaba de alegría y fuerza…

Este jueves, cuando llegué a casa, lo habían podado al máximo. En el mes de Mayo… si “podar un árbol en abril es de ruin” imaginaros lo que es en el mes de Mayo. Podar un árbol cuando toda la savia sube por las ramas hasta las hojas, cuando el árbol está en su apogeo, cuando nos está regalando la vista con todo su verdor y exuberancia, es realmente un acto de crueldad… Cuando mi hija lo vio se echó a llorar… Yo no me eché a llorar porque ya casi no sé hacerlo, y comencé a pensar “la próxima primavera volverá a estar como antes, además ahora entra más luz” pero por dentro también tenía ganas de llorar…

Hoy me he dedicado a investigar qué es lo que ha ocurrido con nuestro árbol.

Cuando me he encontrado a la presidenta de la comunidad en el portal, se lo he preguntado. -

- ¿Qué ha ocurrido? ¿por qué han podado el árbol en Mayo’

 -“Porque lo hemos pedido. Y además nuestra intención es que se seque o que lo corten”.

-“ ¿Qué?” “Pero ¿por qué?

- “Los vecinos se quejan, la casa se les llena de bichos… Además es un árbol que ha crecido ahí porque sí, nadie lo ha plantado, y está estropeando el techo del garaje sobre el que está plantado, lo está llenando de humedad…

Yo no sabía que no era un árbol plantado y el hecho de fuera fruto de una semilla traída por azar  por el viento entres los edificios de Madrid, de una semilla generosa que había conseguido echar raíces en ese pequeño espacio de tierra en frente de  mi ventana, me lo hizo todavía más amable, más querido. El milagro del que todos los días éramos espectadores en nuestra casa en medio de Madrid, el de la naturaleza pugnando por entrar por nuestra ventana, el de lo natural frente a lo civilizado, y lo civilizado (mi casa) abriéndose a la naturaleza en un amoroso abrazo para llenarse de ella, se me hizo más evidente…

Cortamos un árbol porque entran bichos en la casa, enmudecemos a los perros porque  ladran demasiado… y en el camino nos olvidamos de quiénes somos…

 

III DÍA. FERIA DEL LIBRO DE MADRID

 

Madrid, 27 de mayo. FERIA DEL LIBRO

 

Esta mañana, en el Pabellón de Actividades Banco Sabadell, los periodistas Angelo Crespi y Jesús Ruiz Mantilla han intercambiado sus impresiones acerca del periodismo cultural desde la perspectiva del sector italiano y español. Angelo Crespi, colaborador habitual del Corriere Della Sera, ha explicado en primer lugar el papel que ha jugado durante muchos años la “Tercera página” en los periódicos italianos. Creada por Alberto Bergamini a principios del siglo XX, la tercera página recogía críticas culturales, ofreciendo a la actualidad artística un lugar privilegiado en los diarios de la época. A partir de los años 50, las reseñas de “la tercera” han sido, poco a poco, relegadas al final de los periódicos, cambiando su denominación de “Arte y Cultura” a “Cultura, ocio y espectáculo”. Crespi ha explicado también la tradición literaria e intelectual de los diarios italianos que acogen en sus páginas multitudes de debates, incluso, hoy en día, debido a la falta de revistas especializadas y de publicaciones académicas de calidad. El periodista y antiguo asesor del Ministro italiano de Cultura ha recordado, además, una diferencia fundamental  entre el periodismo británico y el italiano. Si bien ambos se pueden definir como “medios ómnibus”, es decir, destinados a un público amplio (popular y elitista a la vez), los editores británicos tienen la obligación de segmentar su público para asegurarse las máximas ganancias económicas mientras los italianos conciben esta misma segmentación desde otra perspectiva. Desde sus inicios, “los periódicos italianos no han sido creados para informar sino para formar”. Esta concepción se explica porque los propietarios de los diarios no eran editores puros (cuyo único oficio era la prensa) sino que eran partidos políticos, industriales o asociaciones religiosas que utilizaban sus diarios como vías de difusión de sus ideas. Hoy en día, las páginas de la sección cultura ya “no son una brújula en la producción masiva de la industria cultural” que desde los años 70 se ha convertido en un actor determinante en el crecimiento o hundimiento de las publicaciones periódicas.  “Los críticos no tienen utilidad para esta nueva industria cultural ya que no ayudan a vender masivamente”, señala Crespi. Y ha puesto como ejemplo concreto la publicación de un libro. Los periodistas sometidos a la presión de sacar exclusivas se ven obligados a adelantarse a la publicación de los libros. A esta presión se suma la concentración entre editoriales y grupos de prensa y el trabajo activo de “ocupación mediática del terreno” por parte de los gabinetes de comunicación. Todos estos elementos conducen a una saturación de información sobre dicho libro antes de que se ponga a la venta en las librerías. Como resultado, la crítica del libro ya no interesa y no se publica porque llega después de una intensa cobertura. ¿Para qué publicar una crítica cuando se lleva hablando del libro desde hace 15 días? Es ya actualidad pasada. Así,  las entrevistas han sustituido de alguna manera a las reseñas críticas. Crespi llama a este fenómeno “infotainment” y sucede, por ejemplo, cuando el hallazgo de un manuscrito de Dante sale en la sección “sucesos” y no en la de “cultura“.

 

Jesús Ruiz Mantilla se ha mostrado más positivo y esperanzado al respecto. Primero porque el contexto español no se corresponde al italiano. El fenómeno cultural en sí ha sido aniquilado durante muchos años y ninguna idiosincrasia ha podido emerger antes de la transición, cosa que no pasó en Italia, país de fuerte idiosincrasia cultural y artística. Segundo, “cómo no ser optimista en España cuando hace 10 años no había industrias culturales y ahora representan el 4% del PIB”. Este auge se explica en buena parte, según Mantilla, por el papel de agitadores culturales de muchos periodistas a partir de la transición. Desde esta época, los medios han sido conscientes de la necesidad de dar cobertura a la agitación cultural que vivía el país. A nivel europeo hemos pasado de la concepción elitista alemana que predominaba antes de la Segunda Guerra Mundial a la influencia del periodismo a la francesa hasta los años 80, influencia que ha cedido el paso a la cultura anglosajona en la que impera el eclecticismo.  “Asistimos a una explosión de variedad cultural sin complejos”, dijo Mantilla. Esta explosión permite satisfacer de manera masiva los gustos de los lectores ya que las páginas de cultura incluyen cada vez más disciplinas, incluidas las más contemporáneas. Mantilla ha recalcado que se ven solicitados por tantos agentes externos que, al final, se anulan entre sí y dejan al periodista ejercer su  libertad de criterio. Pero, a pesar de esta sensación de que el periodista escribe lo que le apetece, “ejercemos con mucha consciencia y responsabilidad en nuestras prescripciones porque, si no conseguimos convencer a los lectores con nuestras recomendaciones,  se van a otra selva ecléctica y a otro medio”.

 

Esta tarde, el editor Walter Barberis ha protagonizado el homenaje al intelectual y editor italiano Giulio Einaudi. Barberis ha recorrido la biografía de uno de los personajes claves de la Italia del siglo XX, comprometido con la libertad y la innovación intelectual. Comparando los inicios de los tres grandes editores italianos, Mondadori, Rizzoli y Einaudi, Barberis ha subrayado una diferencia rotunda entre por un lado Mondadori y Rizzoli, ambos huérfanos y artesanos tipógrafos, y Einaudi, hijo de una acomodada familia burguesa. Cuando los dos primeros habían sido formados en la consciencia del libro como objeto industrial, Einaudi ha sido educado en el colegio de la élite piamontesa en Turín en el seno de una rica familia de terratenientes, cuyo padre, docente de universidad llegará a convertirse en el segundo Presidente de la República Italiana. A los 21 años, después de abandonar una carrera en medicina y con el beneplácito de su padre, Einaudi crea su editorial en una Italia en la que el consenso sobre las ideas fascistas era muy amplio. Ferviente admirador de los EEUU de Roosevelt, el joven editor decide publicar monográficos explicando el modelo económico liberal estadounidense; publicaciones que sonaron como un acto de oposición al régimen fascista que se había instalado en Italia con un modelo dirigista de economía. A los pocos años, decide lanzar una nueva revista, La Cultura, cuyo logotipo fue toda una declaración de intenciones. Un avestruz (animal conocido por su sólido estómago) con un clavo de hierro en el pico y el lema “El espíritu puede digerir hasta las cosas más duras”. A lo largo de su vida, mantuvo esta actitud de militancia firmemente anclado a la izquierda de la izquierda (Einaudi consideraba a los comunistas como políticos de derechas), que contrastaba con su estilo de vida bastante conservador, según Barberis. Si bien su oposición al fascismo le valió el exilio,  su labor a favor de la difusión de las ideas ha sido capital en la historia reciente de Italia.

 

Por su parte, Manuel Rivas ha adelantado en la Feria del Libro algunos fragmentos inéditos de su próximo libro, Storyboard (Murmullos de infancia y juventud), que la editorial Alfaguara publicará en otoño. Se trata de una obra que contiene relatos sobre la infancia del escritor gallego.

 

Como adelanto de Storyboard (Murmullos de infancia y juventud), Rivas ha leído al público congregado en el Pabellón de Actividades Banco Sabadell tres fragmentos titulados: “El primer miedo”, “Sentado en la maleta del emigrante” y “El maestro”.

 

La lectura también ha incluido partes de las últimas obras de Rivas: Lo más extraño (un volumen de cuentos), Todo es silencio (una novela llevada al cine por José Luis Cuerda, con estreno previsto para el otoño de 2012) y La desaparición de la nieve (un volumen de biodiversidad poética en gallego, castellano, catalán y euskera).

 

Manuel Rivas es narrador, poeta y periodista. Nació en A Coruña y desde muy joven trabajó en prensa. Su obra literaria está originalmente escrita en gallego. El lápiz del carpintero, su novela más traducida, está publicada en 27 idiomas.

 

Para terminar la jornada, Jordi Sierra i Fabra, uno de los autores más reconocidos de la literatura infantil y juvenil en España, ha presentado su último libro Quizás mañana la palabra amor (SM). Una obra en la que los lectores seguidores del autor catalán encontrarán personajes que dan segundas oportunidades al amor, a la vida… La historia está protagonizada por Dora e Hilario, dos jóvenes que tendrán que superar el dolor para poder mirar al futuro con esperanza.

 

 

LA CASA FAMILIAR DE BEATRIZ

LA CASA FAMILIAR DE BEATRIZ

La vieja casa de piedra de los bisabuelos, Domingo y Florentina y de los abuelos Eladio y Carmen.

A Beatriz, la poeta y profesora de Coruxo instalada en Chile, le acaban de hacer un precioso regalo: una instantánea de la casa familiar.

Beatriz, que posee el precioso blog Sureando, de música, pintura y poesía, es como sabéis una criatura sensible que mira de cuando en cuando hacia Galicia y los secretos de familia.

 

 

ANTONIO TABUCCHI RECORDADO EN LA FERIA DEL LIBRO DE MADRID

[Esta tarde la Feria del Libro de Madrid ha recordado al escritor italiano Antonio Tabucchi, fallecido el pasado mes de marzo, de la mano de tres de sus amigos: el periodista Miguel Ángel Aguilar, su traductor, Carlos Gumpert, y su editor, Jorge Herralde. El público de la Feria ha podido también disfrutar de la conferencia del prestigioso escritor rumano afincado en EEUU Norman Manea y descubrir los puntos de convergencia entre literatura española e italiana gracias al hispanista italiano Danilo Manera. ]

 

Tabucchi retratado por Tejederas para 'El País'.

 

Madrid, 26 de mayo. Feria del Libro de Madrid

 

El Pabellón de Actividades Banco Sabadell ha sido la sede esta tarde de un emotivo homenaje al escritor y poeta italiano Antonio Tabucchi, fallecido el pasado mes de marzo en Lisboa, su ciudad de adopción. Su editor, Jorge Herralde, ha querido poner énfasis en el compromiso cívico del escritor, firme opositor de Berlusconi. Esta dimensión política también ha sido subrayada por Miguel Ángel Aguilar, que recordó la defensa constante de Tabucchi por la libertad de expresión frente al uso propagandístico de los medios por parte del cavalliere. En este sentido, Aguilar ha querido insistir en el papel de Tabucchi en la concienciación de los periodistas para esforzarse en tener una visión global de la actualidad, como lo ilustra Méfiez-vous des petits morceaux (Desconfiad de los pequeños fragmentos). Otro rasgo que ha destacado el traductor Carlos Gumpert fue el humor de Tabucchi, un humor teñido de melancolía, y ha recordado algunas anécdotas de este apasionado de Pessoa. El recuerdo es también un elemento central de la obra del italiano, ya que como lo señalaba Gumpert, muchas novelas de Tabucchi empiezan con una muerte o una desaparición (Sostiene Pereira) y se centran en protagonistas que se esfuerzan en no olvidar al muerto, al desaparecido.

 

Tabucchi retratado por Llibert Teixidó para 'La Vanguardia'.

Posteriormente, en el Pabellón de Actividades Banco Sabadell, ha tenido lugar la mesa redonda : España-Italia: lecturas cruzadas, con la intervención de Danilo Manera, profesor de Literatura española contemporánea en la Universidad de Milán, Vicente González Martín, catedrático de Filología italiana en la Universidad de Salamanca, y Aurora Conde Muñoz, profesora de filología italiana en la Universidad Complutense de Madrid.

 

El profesor Manera ha recordado cómo los italianos “casi nunca han aceptado el eslogan de Spain is different, sino que las relaciones entre ambos países se han regido siempre por la confianza mutua en un entorno de cordialidad”.  Y fue a partir de los años 90, según Manera, cuando en Italia apareció, especialmente gracias a la labor del Instituto Cervantes, un interés masivo por autores españoles. Ha citado, por ejemplo, el gran éxito en Italia de escritores como Javier Marías, Eduardo Mendoza, Antonio Muñoz Molina, Juan José Millás, Andrés Trapiello y Juan Manuel de Prada.

 

Los profesores González Martón y Conde Muñoz han coincidido en la necesidad de profundizar y ampliar el conocimiento en España de la literatura italiana aunque, como han reconocido, no resulta fácil con la preeminencia de la cultura anglosajona o la, cada vez más pujante, influencia asiática.

 

Varias veces candidato al Nobel de Literatura, el escritor rumano Norman Manea ha sido entrevistado por Guillermo Altares y han conversado sobre el recorrido de Rumanía a EE.UU del autor de El retorno del húligan (Ed. Tusquets). Preguntado sobre el auge de la extrema derecha en Europa y sobre el temor de unos nuevos años 30, Norman Manea ha recordado que se trata de una reacción propia de países golpeados por una crisis económica, pero que el desenlace es siempre muy difícil de prever. Además, no se trata de ninguna excepción europea, ya que el mismo fenómeno ocurre en EE.UU. Este fenómeno global se explica por la concentración exagerada del capital que ha conducido a un corporativismo omnipotente.  Manea ha querido destacar que cualquier gran sueño como el europeo es loable, pero que de la utopía al terror hay un paso muy pequeño y “no nos podemos permitir repetir los mismos errores ni los mismos experimentos que en el pasado”. Acerca de la crisis de los países del sur de Europa, Manea ha anunciado que iba a escribir un texto para elogiar todos estos países en los que a pesar de la violencia de la crisis se sigue viviendo un cotidiano más humano que en ninguna parte. Antes de terminar la conversación, Altares le ha preguntado si como otros autores rumanos la cuestión de la lengua estaba muy presente en su proceso creativo, ya que muchos autores rumanos han renunciado en algún momento de su carrera a su idioma natal. Manea ha defendido el rumano como su patria y recordado lo que solía decir Cioran: que ninguna catástrofe histórica puede superar el cambio de idioma para un escritor.

 Fernando-Pessoa, una de las pasiones de Antonio Tabucchi.

 

*Esta información la remite el gabinete de prensa de la Feria del Libro de Madrid.

CLAUDIO MAGRIS ABRE LA FERIA DEL LIBRO DE MADRID

En su primera tarde de actividades, la Feria del Libro de Madrid ha tenido el privilegio de acoger al prestigioso escritor Claudio Magris para pronunciar la conferencia inaugural de este año centrada en su artículo “El conflicto entre razón y Estado y ley moral del amor fraterno. El criollo, el idioma mestizo de los esclavos y patrones blancos de las plantaciones”, publicado este año en el  diario italiano Corriere della Sera.

 

Madrid, 25 de mayo [Envía María Luisa Gómez]

 

En el abarrotado Pabellón de Actividades Banco Sabadell, el Director del Instituto Italiano de Cultura, Carmelo Di Gennaro, ha querido destacar el cosmopolitismo de Magris, autor que defiende la importancia del papel de los intelectuales en Europa. El director ha recordado la militancia europea del Premio Príncipe de Asturias de las Letras, que defiende la idea de una Europa unida.

 

Entrando en materia, Magris ha explicado cómo la tragedia de la Antígona de Sófocles fue reelaborada por el escritor Félix Morisseau-Leroy  durante el Haití de los años 50.

 

Según el filósofo y traductor italiano, “el tema central de Antígona es el conflicto entre la ley del Estado- el decreto de Creonte que prohíbe enterrar el cadáver de Polinices, hermano de Antígona- y las leyes no escritas de los dioses, el mandamiento ético absoluto que impone a Antígona dar sepultura a su hermano”.

 

“La universalidad de Antígona”, ha contado Magris, “no se limita a la cultura europea sino que hay, por ejemplo, una Antígona criolla de Félix Morisseau-Leroy, representada como obra de teatro por primera vez en Puerto Príncipe (Haití) el 15 de julio de 1953”. La obra fue escrita en criollo, un idioma primero prohibido y, después, “celebrado como idioma vivido y auténtico”. 

 

La Antígona de Morisseau-Leroy, según Magris, “celebra su oposición a un poder inicuo, haciendo de la eterna Tebas un mundo haitiano.” Pero la protagonista de la obra “no es, sin embargo, un personaje trágico… es la voz de la conciencia que rechaza obedecer, volverse un zombi como querría todo poder”. Esto es así, ha dicho Magris, porque “Morisseau-Leroy entiende su teatro como un medio de formación de la conciencia política”.

 

Al final de su charla, el prestigioso escritor ha recordado el final del prólogo escrito por Bertolt Brecht en 1951 para la representación de Greiz de su Antígona compuesta cuatro años antes: “Por los sacrificios bárbaros/ de un gris tiempo primordial, la humanidad/ se levantó grande”.

Dossier de prensa completa disponible en www.goo.gl/AVX91

RAÚL ARIZA: TRES CUENTOS

Raúl Ariza publica su segundo libro ‘La suave piel de la anaconda’ en Talentura, que se presentará en Zaragoza el día 29 de junio,en la librería El Pequeño Teatro de los Libros, de Ciro y Carolina, donde se graba la sección de libros de 'Por amor al arte'. Me envía tres relatos del libro. Ejercicios con dolor y fuerza sobre el misterio de vivir.

 

 El río abre la boca

  

El loco se sube al pretil del puente. Parece un predicador ascendiendo a un púlpito muy alto.

El río se enturbia con su sombra. Es un río sin peces, de aguas violentas y, ahora, también expectantes.

Ha hecho un día extraño. Empezó claro y quieto. Se oía el canto de los pájaros invernales burlándose del frío, y se divisaban, allá en lontananza, perfiles montañosos escarpados, que bien pudieran haber pasado por idílicas geografías soñadas. Las gentes andaban resueltas por la mañana. Cubiertas por anchos sombreros y embozadas en ropas gruesas, se les veía a buen paso y con gesto animoso, en cualquier caso.

Pero algo más tarde del mediodía, tras esa llamada de teléfono en la que el loco ha escuchado la palabra adiós, la tarde se ha mudado de tinieblas y se ha levantado un viento ensordecedor, que ha callado los trinos y ha revuelto de hojarasca la visión de los lejanos paisajes, haciéndolos prácticamente invisibles y sólo imaginados. Apenas se ven ahora paseantes. Tres o cuatro a lo sumo. Ausentes y miedosos.

El río abre la boca. Juraría que incluso se ha relamido de tanta hambre que tiene, pues ya hace dos días del último bocado al que le hincó el diente.

El loco cierra los ojos y abre los brazos. Parece un predicador sermoneando en latín a unos peces que no existen.

 

 

 

Ese trocito de acera

 

Se acerca el verano y el día se ha estirado en luces. Hace ya una semana que las tardes remolonean, antes de palidecer bajo una calima angosta y seca que por momentos le trae el solaz recuerdo de unas caricias de madre.

El taxi suele dejarla un par de calles más abajo. A pesar de los tacones, a Aisha le gusta andar hasta alcanzar su puesto de trabajo, saludando mientras tanto a las compañeras que se encuentra por la zona. No es que tenga amigas entre la profesión, pero algo similar al miedo a la invisibilidad, le mueve a saludar o a devolver el saludo con un gesto cortés.

Llega con los pezones doloridos porque Abhu se ha pasado hoy mamando. Quizá se parezca a su padre en lo glotón. Quizá, porque no puede asegurar con plena certeza cuál de los dos tipos que la violaron antes de embarcar es el padre del pequeño. En cualquier caso, piensa en los ojillos vivaces de Abhu mientras se alimenta, se roza el pecho con enorme suavidad por encima del corpiño que lleva puesto, y sonríe sin disimulo, al tiempo que llega a ese trocito de acera en el que desde hace ya casi un año viene pagando el precio del peaje.

Ahora, apoyada en el alféizar de la ventana de lo que otrora fue un colmado, en la parte de la calle que a estas horas le da la espalda al sol, se abanica y espera, con sus enormes piernas cruzadas y ronroneando cancioncillas infantiles, a que Ngu, su chulo, haga la primera ronda.

 

 

Desmemoria

 

El padre anda siempre despistado y la madre juega con él a los besos. Te vas a la cama sin darme un beso. Le pregunta. Y es de lo más tierno verlos.

Hace frío en fin de año y Rubén anda destemplado. Así que al acostarse, ya de noche larga, se ha metido en esa cama chica, que de crío era suya, y se ha arrebujado bajo dos gruesas mantas buscando aquél calor olvidado.

Hace un par de días que tuvo que abandonar su propia casa. El juez habló de malos tratos, pero él jura, sin embargo, que después de mirarla con esa tristeza pedigüeña del que no entiende por qué las cosas buenas se acaban también en navidad, sólo le preguntó en un tono más de exclamación que de ira, cómo era posible que hubiera olvidado tan pronto los buenos momentos. Ella debió de asustarse y lo denunció. El veintiocho, el día de los inocentes.

Así que ha tenido que volver a casa de unos padres viejos y amables. Una casa en penumbra en la que parece que siempre anochece. Una casa de la que Rubén ya había olvidado sus escondites preferidos y ese olor a rancio que lo impregna todo. Una casa llena de relojes detenidos, de figurillas de porcelana con mirada sin brillo y de medicamentos de viejos por las mesillas de noche.

Han cenado los tres, pretendiéndose felices. La madre esforzándose en cuidados, el padre casi ausente por el Alzheimer y el hijo disimulando congojas, para no empañar aún más la velada. Se han comido las uvas, se han mojado los labios con cava, y papá le ha dado dos besos a mamá antes de irse a la cama.

Cuando el viejo se levantaba del sofá camino del dormitorio, la madre, haciéndole un guiño previo a su hijo, le ha reprochado a su marido el que se fuera a dormir sin darle siquiera un beso de despedida. Y el viejo, con la mirada asustada y el ceño contrariado por su falta de recuerdo, sólo ha advertido la broma cuando ha visto a su mujer sonreírle. En la tele alguien canta un bolero.

 

Todas las fotos son de la gran fotógrafa de moda y de guerra Toni Frissell. 

VIDA DE MANUEL MARÍN SANCHO

VIDA DE MANUEL MARÍN SANCHO

PÉREZ LIZANO RECUPERA A MARÍN SANCHO

Paco Rallo, diseñador y pintor, me envía esta nota sobre el libro de Manuel Marín Sancho que acaba de publicar Manuel Pérez Lizano. Dice Paco: “Este libro hace justicia a uno de los aragoneses más lúcidos del primer tercio del siglo XX. El escritor, periodista, archivero y profesor Manuel Marín Sancho desplegó a lo largo de su corta vida (truncada por los militares golpistas de 1936) una intensa actividad cultural y cívica. El amor por el arte y por la creatividad, la inquietud por el progreso, el compromiso social y político… jalonan una trayectoria que merece ser conocida y difundida. Una trayectoria que, a su vez, es testimonio de una época de esperanzas, del Aragón culto y tolerante, sobre el que se impuso la sombra irracional de décadas de dictadura”.

Ámbito cultural de El Corte Inglés de Independencia, Zaragoza, El lunes 28 de mayo de 2012, a las 19:30 horas