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Antón Castro

Escritores

JORGEMARTÍNEZ LUCENA, EL JUEVES EN LOS PORTADORES

JORGEMARTÍNEZ LUCENA, EL JUEVES EN LOS PORTADORES

 

 

[Recibo esta nota de Eva y Félix de Los Portadores de Sueños]

Queridos amigos:

 

Los portadores de sueños y la editorial Berenice tenemos el gusto de invitaros el próximo  jueves 24 de mayo a las 20h a la presentación de ENSAYO Z.  UNA ANTROPOLOGÍA DE LA CARNE PERECEDERA, de JORGE MARTÍNEZ LUCENA. Acompañando al autor, contaremos con la presencia del escritor Ismael Grasa. Como de costumbre, al terminar la presentación tomaremos un vino juntos para brindar por el libro y por el autor.



ENSAYO Z. UNA ANTROPOLOGÍA DE LA CARNE PERECEDERA

Una explicación filosófica del fenómeno zombi y de su éxito como metáfora de nuestro tiempo.

Este libro intenta algo nada fácil. Propone la admisión teórica, en el campo de la filosofía continental, de un concepto como el de zombi. La idea de fondo es que lo zombi funciona a la perfección como metáfora antropológica de ciertas idiosincrasias del sujeto actual. Aquí se intenta, a modo de ensayo, un juego filosófico apoyado en la gran versatilidad como símbolo del zombi o, si se quiere, lo zombi. Ensayo Z describe el objeto del que vamos a intentar hablar, el zombi y todas sus polisemias, su historia cultural, su constitución como género en diversas artes, especialmente desde el cine. Igualmente nos presenta paralelismos entre los merodeadores o mordedores y elementos tan actuales y cruciales como la depresión, la crisis o la conflictiva diferencia entre el hombre y el animal. Además nos presenta la validez del zombi como categoría filosófica de deconstrucción a través de textos tanto de Foucault como de Derrida. Pero, sobre todo, este texto está guiado por un ánimo apocalíptico en un sentido muy distinto al que habitualmente se quiere significar con esta palabra. Este Apocalipsis, que según el autor sería deseable que nos aconteciera, está relacionado con la superación de una auténtica pérdida de visión que sufrimos frente a la alienación o inautenticidad en la que vivimos en nuestras sociedades de consumo. Superar este sopor existencial requeriría de una toma de conciencia y de una acción deconstructora posterior sostenida en coherencia, y no de ese mero seguir sobreviviendo que nos acerca a la zombificación. Este libro pretende ayudar a este cometido de la mano de textos de distintas procedencias: del cómic a la filosofía, pasando por la sociología, la psiquiatría y las más cercanas literatura y cinematografía.

Jorge Martínez Lucena (Barcelona, 1972) es licenciado en Filosofía y doctor en Comunicación y se dedica a la antiheroica labor de la docencia universitaria. Ha publicado varios ensayos en torno a la cultura pop actual y sus peculiares antropologías e imaginarios colectivos. Algunas de ellas son Los antifaces de Dory (2008), Celuloide posmoderno (2010) y Vampiros y zombis posmodernos (2010). También ejerce semanalmente la crítica cultural en su blog Inficción. Allí aborda temas que le inquietan tirando del hilo de obras literarias contemporáneas (desde Virginia Woolf a David Foster Wallace), de cine contemporáneo (Michael Haneke o Lars Von Trier) y de filosofías como las de Foucault, Derrida o Taylor. Su tensión intelectual fundamental es la de hacer dialogar, como diría Eco, a apocalípticos e integrados.

Os esperamos el jueves 24 de mayo a las 20h en Los portadores de sueños (Blancas, 4 • ZGZ).

 

EL CINTURÓN DE LA DECENCIA

EL CINTURÓN DE LA DECENCIA

José María ‘Cuchi’ Gómez es de Barbastro, un cinéfilo empedernido, un buen lector y uno de esos hombres curtidos por las duras emboscadas de la vida. Y es, sobre todo, un ciudadano sensato: cree que vivimos un momento tan desesperado, tan despojado de asideros, que es ahora cuando los políticos deben olvidarse de ser rivales encarnizados a todas horas, y exhibir sus ideologías irreconciliables; deben olvidarse de que las elecciones son mañana, pasado o dentro de tres minutos y medio. Es el momento de mirar a la gente, de percibir la catástrofe cotidiana –sobre todo en los más humildes y en los parados que cada día son muchos más y, en particular, en los jóvenes- en toda su dimensión, y de jugar el partido de la crisis a una. Y de respetar los logros de ayer y anteayer: en educación pública, en sanidad, en fomento de la cultura. Hay materias que están por encima de la economía inmediata y ese apaleamiento brutal e indiscriminado que practica. Los políticos deben colaborar con propuestas y apariciones conjuntas, tan necesarias como simbólicas. Con gestos. Con mensajes. Con una defensa clara de la convivencia y de la esperanza. No se trata de reinventar nada: la democracia es el menos malo de los sistemas porque nos abraza a todos por igual y empieza desde abajo. Vivimos una época tan desalmada y tan hedionda de cifras que los políticos debieran ver lo que une, lo que nos desangra y dar pequeños pasos. Si la política es el arte de lo posible, ahora es cuando se necesita más compromiso y menos esclavitud mental. La revelación en torno a Esperanza Aguirre y sus facturas tampoco favorece a nadie; ni a sus detractores. Y ya puestos, la banca debería ajustarse un poco el cinturón de la decencia.

 

*Este texto apareció ayer en mi sección 'Cuentos de domingo' de HERALDO. La foto es de Edouard Boubat de 1980.

ALBERT LÁZARO-TINAUT Y SU BLOG

Albert Lázaro-Tinaut ha asomado aquí en varias ocasiones. Posee un espléndido y ordenado blog lleno de incitaciones, de culturas, de sueños y de intervención y compromiso. En su último artículo cuenta los viajes de Rovira Virgili Y de pasión por la poesía. Está muy vinculado a Olifante y al Moncayo y a Veruela: ha venido en muchas ocasiones y se cuenta entre los entrañables amigos de Ángel Guinda y Trinidad Ruiz-Marcellán y Carlos Vitale.

Se llama http://impedimentatransit.blogspot.com.es/

 

AUTORRETRATO DE ALBERT LÁZARO-TINAUT

Nacido en Barcelona en 1947, Albert es traductor y se considera viajero vocacional. Ha trabajado durante muchos años como editor de libros y ha traducido y cotraducido numerosas obras de ensayo, narrativa y poesía, sobre todo del italiano, francés, estonio y lituano, tanto al catalán como al castellano. Su curiosidad innata ha hecho que se interesara desde muy joven por las realidades diversas de la Europa central y oriental, y singularmente por las culturas finoúgrias y bálticas, sobre las cuales ha publicado ensayos y artículos en diversos países. Ha ejercido durante años como intermediario entre las culturas ibéricas y las de los países por los que se siente atraído. Le apasiona, además, la bibliografía, que ha sido y es objeto constante de sus investigaciones. Como viajero ha recorrido la geografía, sobre todo humana, de tres continentes, aunque considera Europa un mundo por sí mismo, inagotable y lleno de rincones apenas conocidos que merece la pena descubrir.

 

La foto de Albert la tomo de aquí:

https://antoncastro.blogia.com/upload/externo-c989e36b118a7a607e365b8a2b5d6c7f.jpg

PÉREZ MORTE: POEMA A MADONNA

 

ANTONIO PÉREZ MORTE: POEMA A MADONNA

Antonio Pérez Morte, poeta, soñador y activista cultural desde Sabiñánigo, me envía este poema inédito con una escueta nota: “Te mando un regalito para tu blog”. La fotografía inicial, la que da lugar al poema, es de Steven Meisel, uno de los fotógrafos que ha establecido una relación de complicidad y cercanía con la cantante y actriz. Y todas las demás también son suyas. Están fechadas a principios de los años 90. 

 

MADONNA DESNUDA

 

Por Antonio PÉREZ MORTE

 

Steven Meisel te desnudó una mañana,
provocadora diosa de adolescentes locos.
Eras el pop de los más fanáticos.
La irreverencia fresca, el ritmo,
la dulce sensualidad de los  cabellos oxigenados.
En tus ojos cargados de rímel oscuro
los párpados pesados,
esperando el drama.

Vestida de Marilyn con luz de plata.
Una mano sobre el pecho y sobre el resto, nada.

Todo piel, blanca, muy blanca.
Un cigarrillo en los labios.
La fragilidad maquillada,
del cuerpo perfecto, 
del pecado indefenso que te reclama en silencio,
desde la tentación mullida de la cama más blanca.

 

 

Antonio Pérez Morte    (Inédito, 2011)

 

 

 

 

AUGUST STRINDBERG / 2

AUGUST STRINDBERG / 2

 

AUGUST STRINDBERG / 2

August Strindberg (1849-1912) es, con Henrik Ibsen, uno de los grandes escritores nórdicos. Ambos, desde diferentes puntos de vista, renovaron el teatro: si Ibsen hizo hablar a la mujer y criticó severamente la mentira y los intereses creados, Strindberg tuvo fama de misógino, pero fue un feroz crítico del poder, de la monarquía, de las medias verdades. Fue un personaje incómodo e incomodado: escribió teatro, novelas, memorias e incluso cuentos infantiles, como nos recuerda ahora el sello Nórdica en ‘Cuentos’, con traducción de Francisco J. Uriz, el poeta y traductor zaragozano, e ilustraciones de Thorsten Schonberg de 1915.

Nórdica ha hecho una edición facsímil de esta colección de relatos que el escritor leyó a sus hijos –tuvo hijos con sus tres mujeres: Siri von Essen, Frida Uhl y Harriet Bosse-: quería que fuesen cuentos de hadas en la línea de su admirado Hans Christian Andersen, y en buena medida lo son, cuentos de animales, de personajes entrañables y patéticos, de criaturas malvadas, narraciones fantásticas con poesía, pero acaban siendo cuentos morales –y filosóficos como ‘Fotografía y filosofía’- donde no deja demasiados títeres con cabeza. El libro es una de esas joyas que publica y cultiva Nórdica. Strindberg es famoso por sus dramas como ‘La señorita Julia’, basado en su propia vida (él era hijo de una especie de criada joven de su padre), ‘Acreedores’ y ‘El padre’, que destacan por su sentido de la tensión entre lo nuevo y lo caduco, la lucha de clases, y un buen uso del monólogo. Firmó varias novelas, entre ellas, ‘Inferno’.

Vivió en muchas ciudades, fue profesor, actor, periodista, bibliotecario; fue pintor más que meritorio (fue amigo de Munch y de Gauguin, entre otros) y un buen fotógrafo, que llegó a exponer en el IVAM. Tenía un carácter turbulento, padeció esquizofrenia, salió de todas sus relaciones malquistado o malherido. Falleció hace ahora un siglo, y acudieron a su entierro más de 50.000 personas.

 

*La primera foto es un autorretrato de Strindberg de 1886. Las demás las he tomado de distintos archivos de internet.

CITA CON LIBROS EN ZUERA

CITA CON LIBROS EN ZUERA

VISITA A LA BIBLIOTECA DE ZUERA

Esta tarde visito la Biblioteca de Zuera, dentro de la campana de Animación a la Lectura que realiza la Diputación de Zaragoza. Hace muchos años, más de diez al menos, que no estoy en esa biblioteca espléndida, dirigida por una gran biblioteca como Chus Juste, dinámica, imaginativa, capaz de organizar talleres, proponer acciones, recibir a creadores, ilustradores, cuentistas, etc. Hablaré con los lectores de ‘El testamento de amor de Patricio Julve’ y ‘El paseo en bicicleta’ y de ‘Versión original’, los libros que han aparecido en los últimos meses.

*Coloco aquí una foto de Natalie Dibysz, Miss Aniela. Otra mujer que vuela como Chus Juste.

FICCIONES DE MARTÍN NOGALES

El escritor, profesor y crítico literario José Luis Martín Nogales acaba de publicar en Ediciones B el libro ‘Herederos del paraíso’. Esta es la nota de su página y el arranque de un libro con mujer desnuda que se contempla al espejo y se ve hermosa...

 

 

'HEREDEROS DEL PARAÍSO'

La desaparición de un objeto en el Palacio Real de Madrid pone en marcha una investigación policial reservada. Durante esos días de 1981 la Transición política española está pasando por uno de sus momentos más delicados, por las presiones del terrorismo y del ejército.

 

El objeto desaparecido pertenece a la época en la que vivieron Velázquez, Felipe IV y el conde-duque de Olivares. El robo se produce en un momento en que las tensiones sociales amenazan al presidente del Gobierno, Adolfo Suárez, y al mismo rey Juan Carlos. ¿Cómo investigar cuando la inestable situación política aconseja el sigilo y el secreto?

 

Esta novela indaga en las herencias polémicas de la monarquía.

 

Herederos del paraíso combina con un ritmo intenso la mejor ficción policíaca con la recreación rigurosa de sucesos históricos.

 

 

 

HEREDEROS DEL PARAÍSO

 

Por José Luis MARTÍN NOGALES 

 

 

I

   

    En las bóvedas estucadas del Palacio Real resonaban los taconazos del vigilante que corría por los pasillos de mármol de los salones privados del rey. A la carrera atravesó las salas que guardan las porcelanas y vajillas en las que posaron sus labios jóvenes reinas de otros tiempos; cruzó la antecámara que atesora en sus vitrinas platas repujadas del siglo XVII, y llegó jadeando hasta los cuartos privados de la reina. El taconeo seco sobre los suelos de mármol dio paso al crujido del entarimado de aquellas habitaciones, donde infantas y princesas engendraron en noches de pasión niños que después serían coronados reyes.

No era normal que a esas horas tempranas de la mañana un vigilante armado cruzara corriendo aquellas estancias, que siempre permanecían sumidas en el silencio y en un sosiego extraño, como si entre aquellas paredes se cobijaran las sombras de las gentes que las habitaron, como si con esa atmósfera opaca los muertos reclamaran aún la propiedad de aquellos salones privilegiados...

 

En el techo brillaban medallones dorados y guirnaldas de hojas, tallos y flores entrelazadas. En las columnas de mármol y en los jarrones de porcelana china rebotaba, tímida, la escasa luz de la mañana que entraba por los balcones abiertos. Pero el hombre que corría con una pistola al cinto no tenía tiempo para apreciar esos detalles ni para admirar las arañas de cristal que colgaban en perfecta simetría o los tapices de Bruselas que embellecían las paredes. Desde el plafón lo contemplaba, sorprendida, una mujer desnuda que apartaba el velo de su cabeza con una mano y sostenía en la otra la luz del sol. Aquella Aurora pintada en el techo, cuya mirada se dirigía con curiosidad a la cama de la reina, había visto copular allí a reyes piadosos y nacer niños cuyo primer recuerdo de este mundo había sido el tacto suave de las sábanas de seda del dormitorio regio. La Aurora anunciaba desde allí la buena nueva de cada amanecer a las reinas que desperezaban sus cuerpos desnudos entre las sábanas. Pero aquel día la carrera apresurada del vigilante no presagiaba ninguna buena noticia. Con la misma mirada sorprendida de siempre, la Aurora vio pasar al hombre vestido de uniforme azul, en cuyo cinturón tintineaban las llaves y entrechocaban las esposas, componiendo el eco de una alarma metálica que anunciaba que algo grave había ocurrido en el Palacio Real de Madrid.

 

---

 

    Al pasar por delante del espejo del baño, Elena vislumbró fugazmente el reflejo de su cuerpo desnudo. Se detuvo, retrocedió dos pasos y volvió a contemplar con satisfacción su imagen en el cristal. Después abrió el grifo del agua caliente de la bañera y dejó que salieran los primeros chorros fríos. Se duchó con tranquilidad, se secó acariciando con la toalla la piel desnuda, caminó descalza hasta la habitación, abrió las puertas del armario y fue desplazando las perchas hasta encontrar el pantalón que buscaba. Descolgó también una camisa blanca y se vistió despacio, mientras en la estancia sonaba la música de un grupo étnico cuyos ritmos exultantes y primitivos había oído por primera vez en el gimnasio unos días antes. Siempre le gustaba levantarse así: abrir la ventana, dejar que entrara la luz de la mañana en el cuarto y sentir el entusiasmo de una voz que envolviera la habitación con el optimismo de la música.

 

    Se acercó a la ventana, respiró profundamente y miró la hierba del jardín que había frente a su casa. Las flores plantadas aquellos días invernales salpicaban de colores el parterre, que estaba rodeado por un pequeño seto. Levantó la vista y vio unas nubes blancas que rompían la monotonía del azul del cielo. El sol calentaba el mundo tibiamente aún. Elena notó en el rostro el frescor de la mañana y se sintió bien.

 

    En ese momento sonó el teléfono. Era extraño que alguien llamara a esas horas a su casa. Sorprendida, se volvió hacia el interior de la habitación y se quedó mirando el aparato, escuchando expectante los timbrazos. Cuando se acercó el auricular al oído, reconoció al instante la voz del hombre que le hablaba. Lo atendió en silencio, sin interrumpirlo, y sólo habló al final.

—Voy de inmediato —dijo de forma escueta.

 

CARLOS FUENTES HA MUERTO

CARLOS FUENTES HA MUERTO

Ha fallecido Carlos Fuentes, el narrador mexicano que descubrió con emoción ‘Pedro Páramo’ de su paisano Juan Rulfo. Había escrito novela, relato (alguno tan magistral como ‘Aura), ensayo, guiones de cine, libretos de ópera y muchos artículos periodísticos. Era Premio Rómulo Gallegos, Premio Cervantes y Premio Príncipe de Asturias. Hijo de diplomático, había nacido en Panamá en 1928, y había vivido en muchos países de niño. Dijo que había visto en un restaurante a otro de sus maestros: Thomas Mann. El principal maestro, sin embargo, fue Cervantes. Escribió libros como ‘La región más transparente’, ‘La muerte de Artemio Cruz’, ‘Terra Nostra’, ‘Gringo viejo’ o ‘Diana o la cazadora solitaria’, donde narró su historia de amor con Jean Seberg.  Estuvo casado, en los años 50, con la actriz Rita Macedo, la actriz de ‘Nazarín’ de Buñuel. Fue un escritor comprometido, partidario de la libertad y de los buenos dirigentes, que contó las revoluciones e injusticias y procesos políticos de su país y de Latinoamérica, pero a la vez próximo a la Cuba de Castro.  Sentía una gran atracción por el poder: era amigo de Chirac y de Clinton, entre otros. Era uno de los protagonistas del ‘boom’: Sábato, Onetti, Carpentier, Borges, Lezama, Cortázar, García Márquez, Rulfo, Carpentier...

 

[Esta foto pertenece a ABC y fue tomada por Inés Baucells.]