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Antón Castro

Escritores

DIÁLOGOS CON FÉLIX DE AZÚA

[Esta tarde, en el ciclo Conversaciones en la Aljafería, Félix de Azúa conversa con Ismael Grasa y Juan Antonio Tello. Será a las 20.00 horas. Este es un fragmento de su último libro: ‘Autobiografía sin vida’ (Mondadori), unas memorias quintaesenciadas a través del arte y la literatura.]

 

 

EN EL MAR DE LAS IMÁGENES

                                                             Cet art n'est pas plus séparable de
                                                             l'élan qui l'anime, pas plus «immobi-
                                                             lisable» que l'avion en vol n'est
                                                             séparable de son vol.

                                                                                                A. MALRAUX

 

Por Félix de AZÚA

Para la mayoría de la gente, como también para el periodismo y los medios de masas en general, las artes se ocupan de producir objetos valiosos, bonitos, decorativos, únicos o preciosos. Y así ha sido, en efecto, durante algunos períodos históricos, como cuando los pintores trabajaban para las grandes casas de la nobleza y el clero. Sin embargo, durante períodos mucho más prolongados no se ocuparon de tal cosa, como en los quinientos años que van del siglo VIII al siglo XIII. En ese gran río del arte bizantino, cristiano, medieval, románico, feudal y gótico, que de todos estos nombres goza, la belleza, el preciosismo, la originalidad o el coste eran valores secundarios. El principal era la exaltación espiritual, el enigma divino sobre el destino humano.

    Tampoco, desde luego, en otro período, cuyas similitudes con el arte medieval pueden llevar a equívoco, que es el período de las vanguardias y posvanguardias, entre 1890 y 1990. Cien años en los que tampoco la belleza o la exquisitez o el preciosismo contaron apenas para nada, aunque sí (y de qué manera) la originalidad y la actualidad. De hecho, estos méritos suplantaron a todos los demás valores. En cualquier caso, tanto el arte remoto (las culturas llamadas primitivas), como el lejano (el arte románico), coinciden con el arte moderno en no obedecer al tópico del objeto bello, ornamental, precioso o único.

    Visto desde una perspectiva mucho más general, las artes constituyen un conjunto de prácticas notablemente diversas que nacen en el origen mismo de lo humano (es decir, de lo mortal), desde las primeras entalladuras sobre huesos animales hasta los frescos troglodíticos, y nunca nos han abandonado, incluso cuando las condiciones de supervivencia habrían aconsejado dejar esas prácticas para intentar salvar el pellejo. Puede decirse que la producción de esos signos que los modernos llamamos artísticos y cuyo nombre se aplica tanto a un ídolo de terracota azteca como al urinario de Duchamp, es indistinguible de la aparición en el cosmos de un animal consciente de que ha de morir.

    Las artes, desde este punto de vista más general, como las religiones y las ciencias, parecen más bien un desesperado intento por imponer un sentido a nuestra vida, tan efímera como insensata. O más bien, un intento esperanzado de producir sentido con la misma naturalidad con la que cada año se producen manzanas o hijos, como si fuera una génesis inevitable. Si las religiones se proponen mantener y controlar las relaciones de lo divino (lo inmortal) con la Tierra y de ese modo establecer un espacio de seguridad para nuestra muerte, si las ciencias se dedican al análisis y catalogación de lo que hay en la Tierra para su mejor uso y nuestra particular ilustración, las artes, situadas en medio de ambas, pretenden lo uno y lo otro. De una parte quieren dar representación a nuestra vida en el cosmos, ponernos en algún lugar, por encima, por debajo, junto a los inmortales, o a lo mejor fuera de todo, en una exterioridad absoluta similar a la divina. Las artes quieren dar sentido a nuestra inexplicable aparición en el cosmos, pero no por eso renuncian a analizar y dar forma verdadera a las cosas de este mundo, como si de una descripción científica de los objetos y los cuerpos se tratara. En un pantocrátor medieval se encuentra, bajo la forma de un signo unificador, nuestro destino como mortales sometidos a los dioses, pero también una distribución de espacios que explica el orden del cosmos: lo que está arriba y lo que está abajo. Es una perspectiva simbólica, pero no por ello menos perspectiva que la geométrica. Confluyen allí fundidos en una sola figura el símbolo divino de nuestra salvación o condena, y la cosmología científica que ordena la pirámide del universo. Y lo mismo debe decirse de una tela de Rothko o de un paisaje de Cézanne. También en ellos aprendemos a reconocer lo que está arriba y abajo, lo vivo y lo muerto.

 

Esta preciosa foto de juventud de Félix de Azúa la he tomado de aquí

 https://antoncastro.blogia.com/upload/externo-56c83aaac7beb70340d4071686f1555c.jpg

FÉLIX DE AZÚA, EN LA ALJAFERÍA

FÉLIX DE AZÚA, EN LA ALJAFERÍA

FÉLIX DE AZÚA: ‘AUTOBIOGRAFÍA SIN VIDA’

“A partir del primer libro que publiqué (en realidad debería decir ‘que me publicaron’), un rectángulo blanco sobre el que figuraba un penitente kirguiz atravesado por innumerables saetas (¡Cuánto sentimentalismo!), lo que había sido juego se convirtió en tarea y lo que en alguna ocasión fue poesía se deslizó inexorablemente hacia la literatura. En el ascenso de la continuada abstracción, el artista adolescente abandona el territorio viviente de las palabras y entra en la escuela de la técnica compositiva y la filosofía del arte. Casi de inmediato, aparece en una antología y, aunque él no lo sepa, es expulsado del paisaje poético al que ahora sólo se aproxima en compañía de algún perro al que trata de imitar. Todo depende ahora de la generosidad de los forasteros. Como un perro, exactamente”.

 

[Este próximo martes, 15 de mayo, el poeta, profesor y traductor Juan Antonio Tello y el escritor y profesor de filosofía Ismael Grasa conversarán, a las 20.00, con Félix de Azúa en la Aljafería. Será a las 20.00. Juan Antonio Tello ha hecho la tesis doctoral sobre el poeta, narrador, ensayista y autor de ‘Diccionario de las artes’. Y esta ‘Autobiografía sin vida’ (Mondadori, 1980), y ha sido él quien ha seleccionado este fragmento. La foto es de Andreu Dalmau.

 

AUGUST STRINDBERG / 1

AUGUST STRINDBERG / 1

El próximo día quince de mayo se cumple el primer centenario de la muerte de August Strindberg (1849-1912), un escritor de vena irónica, crítica y cínica en ocasiones, más bien desdichado, malquistado con el mundo y consigo mismo, que tenía un gran talento. Era dramaturgo, cuentista –Nórdica acaba de publicar ‘Cuentos’, doce fábulas inspiradas lejanamente en Hans Christian Andersen que son en realidad críticas despiadadas de la sociedad aunque las concibió para sus hijos-, fue un notable ensayista y un buen fotógrafo. He aquí un retrato de juventud de un personaje incomodado e incómodo. Recuerda uno de sus de editores, Diego Moreno de Nórdica, que a su entierro acudieron 50.000 personas.

SANTIAGO GASCÓN, HOY EN EL PARANINFO

LABORDETA Y LOS NIÑOS, EN ‘UNA FAMILIA NORMAL’

“Cuando íbamos a Belchite, mientras los mayores explicaban tonterías delante de una iglesia en ruinas, mi hermano Guille y yo jugábamos entre los escombros. Yo tenía un rifle de plástico y Labordeta me llamaba ‘el milicianico’. Labordeta me gusta. Una vez descubrí en Youtube un video en el que mandada a la mierda a todos los diputados del PP. A veces nos encontrábamos con él en la terraza del café Levante, porque somos vecinos y no podía creer que aquel viejo fuera cantante y poeta y diputado sin pelos en la lengua. O sea, en el fondo, un niño como nosotros”. He aquí un fragmento de la novela ‘Una familia normal’ (Xordica, 2012) de Santiago Gascón (Mallén, 1961), que se presenta esta tarde en el Paraninfo a las 20.00. El autor estará acompañado por la periodista Encarna Samitier y el escritor Fernando Sanmartín.

'GRAN VILAS', VISOR: UN POEMA

Manuel Vilas por Daniel Mordzinsky.

 

Manuel Vilas acaba de publicar uno de sus mejores poemarios: ‘Gran Vilas’. Manolo tiene la gentileza de mandarme un poema que define como “el hit” del libro que ha publicado Visor.

Y me dice que el poema, además, puede seguirse en este vídeo grabado en un festival de Lima. Manolo está en un espléndido momento de creación, de invención, de hondura y de provocación. El libro se presentará el día 23 en Cálamo, y Vilas hará una presentación muy singular: distintos amigos y poetas leerán poemas suyos.

 

 http://www.youtube.com/watch?v=V5_ZfXzIEzQ

                        

    CIUDAD VILAS

 

Por Manuel VILAS

 

 

 

 

 

 

Crímenes contra la humanidad en Ciudad Vilas.

 

Hoteles de lujo decadente a precios populares en Ciudad Vilas.

 

Descapotables negros con mujeres

de vestidos rojos con grandes escotes en Ciudad Vilas.

 

MacDonald´s colgados del cielo en Ciudad Vilas.

 

Hombres ahorcados en los árboles más altos

de los góticos parques de Ciudad Vilas.

 

Sacerdotes predicando subidos en barcas

en los ríos de Ciudad Vilas.

 

Estatuas de Manuel Vilas en las plazas,

en las rotondas, en los museos de Ciudad Vilas.

 

Adosados radiantes, institutos luminosos

de enseñanza secundaria

en las circunvalaciones de Ciudad Vilas.

 

Bares con hombres destruidos dentro

y cervezas de marcas desconocidas

en los arrabales histéricos de Ciudad Vilas.

 

Hospitales con médicos y enfermeras negligentes

construidos sobre las colinas desérticas de Ciudad Vilas.

 

Piscinas doradas, con agua de diamantes, en Ciudad Vilas.

 

Calles con alma en Ciudad Vilas.

 

Mujeres enamoradas en los balcones

de las casas antiguas de Ciudad Vilas.

 

Fnacs y Corte Inglés y Casas del Libro

donde solo venden libros de Manuel Vilas

en el centro neurálgico de Ciudad Vilas.

 

Heladerías subterráneas donde se hace el amor en Ciudad Vilas.

 

Veleros y balandros en las playas agnósticas de Ciudad Vilas.

 

Concesionarios Mercedes-Benz en las calles principales de Ciudad Vilas.

 

Iglesias metodistas en Ciudad Vilas.

 

Armerías con armas automáticas sin licencia en Ciudad Vilas.

 

Mujeres verdaderamente libres al fin en Ciudad Vilas.

 

Negros de lujo casados con chinas comunistas en Ciudad Vilas.

 

Gente que se besa, que se muerde con furia en los lujosos

vagones del Metro de Ciudad Vilas.

 

Pelirrojas enamoradas de Manuel Vilas en Ciudad Vilas.

 

Rubias bellísimas y fatales enamoradas de Manuel Vilas

dándose muerte porque Manuel Vilas ya no las ama en Ciudad Vilas.

 

Estatuas neoclásicas con el rostro del padre

de Manuel Vilas en los jardines infantiles de Ciudad Vilas.

 

La primavera es una época de tormentas radiantes en Ciudad Vilas.

 

Novios de veinte años besándose en las avenidas de Ciudad Vilas.

 

Alegría sin fin hasta la desesperación luminosa en Ciudad Vilas.

 

Pasiones que devoran toda forma de civilización en Ciudad Vilas.

 

El Conde de Montecristo y Madame Bovary se casaron

y viven felices en un apartamento del centro en Ciudad Vilas.

 

Jimi Hendrix da un concierto todas las noches de verano

en el gran Auditorio al aire libre en Ciudad Vilas.

 

Mujeres enamoradas de hombres gloriosamente

enamorados de sí mismos en Ciudad Vilas.

 

Hombres que lloran porque aún quieren amar más en Ciudad Vilas.

 

Elvis Presley vive completamente solo y anónimo

en un barrio obrero de las afueras de Ciudad Vilas.

 

El capitalismo es una rosa humana y revolucionaria en Ciudad Vilas.

 

Los mejores ministros de Dios consuelan a los pecadores

en las elegantes iglesias de Ciudad Vilas

 

Amor, amor, y amor siempre en Ciudad Vilas.

 

Hombres y mujeres que no creéis en nada

pero sin embargo estáis enamorados

os esperamos a todos en Ciudad Vilas.

 

Ven a Ciudad Vilas, te queremos.

 

Ven a Ciudad Vilas, triunfarás aquí.

 

Segundas y terceras y cuartas oportunidades auténticas

para cambiar tu vida de una vez por todas en Ciudad Vilas.

 

Ella dijo a todos sus amantes “os espero en Ciudad Vilas”.

 

Él dijo a sus chicas “nos casaremos en Ciudad Vilas”.

 

Bienvenido a Ciudad Vilas.

 

Bienvenido a la ciudad del Amor.

 

 

J. L. ALIAGA Y LAS LENGUAS DE ARAGÓN

PRESENTACIÓN DE JOSÉ LUIS ALIAGA

Mediante el siguiente correo les informo del acto de presentación del libro de José Luis Aliaga Jiménez, “Las lenguas de Aragón en el primer tercio del siglo veinte. Vol. 1. Inéditos, rarezas y caras B” (Zaragoza, Prensas Universitarias de Zaragoza-Gara d’Edizions-Institución “Fernando el Católico”, 2012). El acto tendrá hoy miércoles, 9 de mayo, a las 19:30 horas en el Escaparate Cultural de la Institución "Fernando el Católico" (entrada por el Coso). En él participarán Carlos Forcadell Álvarez, Director de la IFC; Pedro Rújula López, Director de PUZ; Chusé Aragüés, Director de Gara d’Edizions; Javier Giralt Latorre, Director del Departamento de Lingüística General e Hispánica de la Universidad de Zaragoza, y del propio autor de la obra.

 

Con primer volumen sobre Las lenguas de Aragón en el primer tercio del siglo veinte (que abarca de 1901 a 1917) se pone de relieve que la historiografía lingüística aragonesa puede entenderse como un relato fragmentario -y en proceso de (de)construcción- cuyos constituyentes más o menos remotos, como los incorporados en los primeros años del siglo pasado, todavía se dejan oír nítidamente en el momento presente. En otras palabras, la obra analiza el contexto sociológico en el que se desenvolvieron las lenguas de Aragón a comienzos del siglo veinte y, a partir de ese análisis, se aportan abundantes claves interpretativas para comprender la situación sociopolítica de las lenguas de Aragón en el momento presente e, incluso, las posturas que sostienen al respecto los distintos grupos políticos representados en las Cortes de Aragón.

José Luis Aliaga Jiménez es Profesor Titular de Universidad en el Departamento de Lingüística General e Hispánica de la Universidad de Zaragoza y cuenta con numerosas publicaciones en el ámbito de la lexicografía y la historiografía de las lenguas de Aragón, así como en el terreno de las relaciones entre la lengua y el género sociocultural.

 

JESÚS ESNAOLA: DOS CUENTOS

JESÚS ESNAOLA: DOS CUENTOS

 

El escritor Jesús Esnaola, cuyos microcuentos ya habían aparecido por el blog en otra ocasión, publica ahora ‘Los años de la lluvia’, una colección de su narrativa corta. Tiene la deferencias de enviarme dos piezas del libro del sello Paréntesis.

 

 

DESASIDAS

El convoy es un émbolo que empuja el aire por los túneles del metropolitano. Con frecuencia, las almas desasidas se mezclan con este aire, almas que abandonan sus cuerpos por desencanto, disgusto o por costumbre.

A veces coincide que hay en el andén algunas cáscaras, seres huérfanos que, engañados por la falsa sensación de placer del aire traído, abren sus bocas, sus oídos, los orificios de sus narices a las almas desasidas que los poseen.

Si por la noche se sienten extraños es por el trabajo, o la familia, o el viento sur que se ha levantado entrada la tarde.

 

 

 

ESPERANZA

      No sabría deciros por qué, de tantos recuerdos, justo me viene éste, de jugar a indios y vaqueros, de él haciendo de indio con mucho respeto y seriedad y muriendo abatido por mis tiros y los del primo Toni y del Babas, el compañero de pupitre. No sé por qué justo pienso en lo bien que se moría el condenado, doblándose sobre el estómago, cayendo de rodillas, retorcido, hasta quedar muerto y bien muerto sobre la hierba del parque, inmóvil hasta que nos acercábamos y lo sacudíamos de los hombros y resucitaba sonriente, borrándonos un poco la cara de susto.

     No sabría deciros, pero seguramente por el recuerdo venido, me acerco al ataúd donde descansa sereno, con las manos cruzadas un poquito por debajo del pecho y me inclino sobre él, me acerco a su oído y le digo, ya está bien de hacer el indio, y lo sacudo de los hombros hasta que me detiene su hijo, ¿pero estás loco viejo chocho?, y después me siento a esperar, aunque creo que no quieren que me quede, para ver la cara que ponen, los demás, cuando se levante.

 

*Todas las fotos son de Dora Kallmus, Madame d’Ora.

ÁLVARO VALVERDE: CUATRO POEMAS

El poeta Álvaro Valverde (Plasencia, Cáceres, 1959) acaba de publicar  ‘Un centro fugitivo. Antología poética (1985-2010)’ publicado por La Isla de Siltolá en su colección Arrecifes. La edición es de Jordi Doce. Álvaro, que es un lector compulsivo y sensible, me envía a petición mía una selección de cuatro poemas de la antología, que corresponden a la selección de inéditos. En una entrevista confesaba, casi a modo de poética: “En los últimos tiempos, he estado cada vez más persuadido de que personal es lo único que en literatura, en poesía, te salva del plagio. O de la traición. Es decir, si hablas de ti, o de lo que aproximadamente conoces de ti, evitas decir lo que dicen otros. Por otra parte, he necesitado cada vez más ese consuelo que proporciona la poesía, implicándome en ella. Sin llegar a lo puramente confesional, como en la más rancia poesía de posguerra, sí, opto abiertamente por lo personal. A lo que, como dices, de verdad importa”.

 

 

 

UN VIAJ E A LISBOA

 

Huíamos en vano de la ciudad cerrada

y acabamos perdidos en la ciudad perfecta.

El piso luminoso, el suelo blanco,

los cuartos despojados y en penumbra,

los pocos pero doctos libros juntos,

acogieron serenos el cansancio.

Luego llegaron días de paseos y calma

donde todo se hizo tan lento como suele

ser todo en un lugar acompasado a un río.

Tranvías y avenidas y barcos y comercios

fueron haciendo el resto.

Ya no éramos los mismos

que piensan desde el puente lo que cualquier suicida.

Los que ven desde el puerto parecidos naufragios.

Ni los que entre las ruinas de nobles edificios

se dan a ese discurso del fracaso y la muerte.

En la decrepitud, entre la suciedad, bajo la herrumbre,

lo que vimos fue el fuego de una vida distinta.

Todavía nos quema cuando hacemos recuento

y evocamos las tardes sosegadas de junio

en la casa de Ángel, y aquel sol de poniente

hundiéndose, muy rojo, sobre el Tajo.

Volvemos a menudo al sitio donde fuimos

si no felices siquiera afortunados.

Con la melancolía viaja una mirada

que nos devuelve aquello que ensayamos vencido.

 

 

 

EL CUARTO DEL SIROCO

 

Cuenta Leonardo Sciascia

que en las casas aristocráticas

de la vieja Sicilia

había, desde el siglo XVIII,

un «cuarto del siroco».

En él se refugiaban de ese viento

los días que soplaba con más fuerza.

Uno quisiera

que en las horas peores de la vida,

cuando todo se torna vendaval

y las cosas se ocultan tras un velo de polvo,

existiera una estancia semejante.

Suponiendo, eso sí, que no se diese

lo que el de Racalmuto revelara:

que antes de que se le note en el aire,

el siroco se ha clavado en las sienes;

que antes de que se anuncie

ya se le siente, sin remedio,

en las rodillas.

 

LA ENCINA SOLITARIA

 

Está en una colina, la rodean

rocas, retamas, tierra

donde el árbol arraiga

y parece que apenas se sostiene.

Me la mostró mi padre cuando, niño,

paseaba con él entre los canchos.

Desde entonces retengo su presencia

con la necesidad de lo que dura.

Desde lo alto, observa la ciudad.

Es lo primero que distingo al volver.

Lo último que miro cuando salgo

de las murallas de este microcosmos.

Es algo más que una vetusta encina.

Sola, en su altura, sosegada, es cifra

de la vida a que aspira quien resiste.

 

AQUÍ

 

Estás sentado solo frente al valle

con un libro en las manos

que abandonas a ratos

para poder mirar,

con la calma debida,

cuanto la vista alcanza.

Suena el silencio. A veces,

el rumor de las ramas

o el canto intermitente de algún pájaro.

Respiras hondo. Ves.

Aprecias uno a uno los momentos

que te concede este vivir al margen.

No haces tuya la queja

de los que quieren irse

pero que aplazan siempre

la ocasión de su huida.

Permaneces aquí

por propia voluntad:

es éste tu lugar.

Tú eres de él.

 

*Todas las fotos son de John Rawlings, un magnífico fotógrafo de moda que ha desplegado su talento en diversas revistas, especialmente en ’Vogue’. La foto de Álvaro Valverde la he tomado de www.jesusfelipe.es, pero pertenece a la Fundación March, según me informa el propio poeta y narrador.