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Antón Castro

Escritores

ABELEIRA PUBLICA 'PAN DE ÁNIMAS'

ABELEIRA PUBLICA 'PAN DE ÁNIMAS'

Onte chamoume o poeta e traductor Xoán Abeleira. Ven de publicar en Xerais o libro ‘Pan de ánimas’

[Leo a presentación en clave poética, claro, do volumen en Xerais:Pan de ánimas é unha ofrenda a todos os mortos: aos mortos que seguen vivos e aos vivos que existen mortos. Pan de ánimas é o son da moega que deita o sol da moenda. Pan de ánimas é a fariña do ollo que arela ver o seu ser. Pan de ánimas é o canto da roda que une o gran e a cinza. Pan de ánimas é un cántico á moa que ten a nada por centro. Pan de ánimas é estoutra maquía desa materia escura que chamamos poesía”.]

Xoán ten una columna en ‘La Opinión de A Coruña’: é un dos poucos columnistas que coñezo que publica aí os seus propios textos de criación, os seus poemas. Hai algún tempo daba este avance de ‘Pan de ánimas’. Xoán ven de publicar en Bartleby unha nova traducción de Apollinaire: ‘Zona’. Emocionoume especialmente o seu libro anterior: ‘As nosas sombras no xardín de Serralves’, un dos poemarios de amor máis sólidos –desgarrados, emotivos, de fíos secretos- da lírica galega dos últimos trinta anos. 

 

 

 

 

XOÁN ABELEIRA

 

I. Fitos, periferia
No canto do banal, a perspicacia ó ventimperio. No canto da exuberancia, o fondo abastecemento.

En min ábrese paso unha alegría disidente. Horror a tanto benestar conxénito. Horror a esa caterva de seres amestrados que devastan ó seu paso todo o que fecunda.

Soidade, morada do insubmiso: as túas paredes evitan o cortexo da mao ambigua e o seu frío. A quen non busca hospedaxe confías todas as portas.

Cheo de mascaradas, cheo de sucedáneos insípidos, brutais, tan só desexo sentir ises beizos lañados pola súa sede de Infinito.

Canteiro das miñas doelas, artífice do fulgor que mañá experimentará a bóveda! Saudando o cascallo, nivelando as arestas, emprendamos a tarefa do círculo.



II. El Berrueco

Durante toda a noitada o vento
Estivo a bourar istes tambores,
Durante toda a noitada o vento
A remexer iste osario.

Cánta quietude xena
Arestora nas fraguizas,
Cánta bonanza regada
Polas vetas das rochas.
O ceo é un inmenso can manso,
Unha branca vaca sagrada:
A súa lingua sanda as feridas
Diste espazo diluvial.

Recoñézome nos ídolos,
Recoñézome nistes Prometeos
Cegados polos voitres.
Séculos e séculos de renuncia
Moldearon a súa espera.

Por qué súpeto milagre
Chegaron a convivir
O verdor e maila dureza?
Cómo xurdiu esta tenrura
Flagrante que enfía os canchos?

Eiquí é imposible acubillármonos,
Aparentarmos que somos outros
Distintos ós que petrifica o espello.
Eiquí reina o ventimperio, eiquí
Unha simple lufada íspenos ata os ósos.

 

NOTA DE XOÁN ABELEIRA: Istes poemas pertencen a un libro, titulado ‘Pan de Ánimas’. “El Berrueco” é un “lugar de poder”, “xamánico”, que domina a vila de La Cabrera, na Serra Norte de Madrid, célebre polas formas oníricas, fantásticas que teñen os seus canchos. ‘Pan de Ánimas’ acaba de saír en Xerais. As fotos, de carácter urbano, son de Shane Pérez.

 

'NOCHE DE LOS ENAMORADOS' A LA VENTA

LA NOVELA PÓSTUMA DE UN CRIMEN 

Félix Romeo Pescador (Zaragoza, 1968-Madrid, 2011) siempre quiso ser un escritor con estilo: alguien que, conociendo como él conocía todos los poros de la literatura, construía las novelas a su antojo, con una escritura clásica y vanguardista a la vez, innovadora, osada, obsesiva, y a la par límpida. Le gustaba la vida y la transparencia en la ficción. Esa intención se ve en todos sus libros: en la escritura sincopada de ‘Dibujos animados’ (Mira, 1995; luego Plaza & Janés y Anagrama), en la voluntad de experimentación y de incursión en la noche, el mito y la sordidez de ‘Discothèque’  (Anagrama, 2001), ambas novelas serán reeditadas por Anagrama en bolsillo en marzo, y en ese libro casi inclasificable que fue ‘Amarillo’ (Plot, 2008): una novela-crónica, un recuento, un reportaje y también un exorcismo de la memoria en homenaje a su amigo el joven escritor Chusé Izuel.

Tras la publicación de ese libro, Félix redactó una guión cinematográfico sobre una historia de amor, o al menos lo bosquejó ampliamente; al final, el proyecto no cuajó y se obsesionó con otra historia: con la figura de Santiago Dulong, bisnieto del primer alcalde republicano de Zaragoza, en 1873, del mismo nombre, que fue objeto de un homenaje popular y de una tentativa para erigirle una escultura.

Félix Romeo, ese hombre torrencial, vitalista e ilustrado en mil saberes que se despidió del mundo por sorpresa y demasiado joven tras un infarto, se declaró insumiso en 1994 y estuvo un año y medio en la cárcel de Torrero. En la celda coincidió con Dulong, que acababa de matar a su mujer, María Isabel Montesinos Torroba, nacida en Larache en 1948: en realidad, tal como contaron aquí en HERALDO Marta Garú y Ramón J. Campo y otros compañeros en otros medios, la mató el 11 de diciembre de 1994. Dulong y Félix Romeo compartieron celda y en su primera noche, mientras Dulong marcaba su territorio y después de decidir en qué litera quería dormir, le dijo que la había estrangulado.

Félix no pudo quitarse ese relato de la cabeza, y hacia principios de 2009 se convirtió en su obsesión. En realidad, la confesión de Dulong aparecía ya en ‘Discothèque’. Y eso le llevó a indagar y a seguir la pista de sus personajes, a exhumar el proceso, a leerlo y analizarlo de cabo a rabo, y a escrutar casi filológicamente la sentencia, a visitar las hemerotecas, las cofradías, a consultar con la policía y con los periodistas. Y eso, esencialmente, es ‘Noche de los enamorados’, la novela que acaba de publicar Mondadori y que sale mañana mismo a la calle en toda España, aunque ya hay librerías en Zaragoza que la distribuyen.

Félix Romeo cuenta cómo Dulong asesinó a María Isabel; cuenta la historia de él, falangista, más de 120 kilos de peso, enigmático, con un gran dolor de próstata, que le llevaba a analizar y contabilizar sus heces y otros secretos fisiológicos. Dulong había estado casado con María Pilar E. P., que falleció de “peritonitis aguda”; el escritor sospechaba que ella probablemente habría muerto a golpes, porque los análisis médicos dejaron un poco que desear. En 1990 conoció a María Isabel Montesinos, de Larache, que había vivido en Ceuta, en Huelva, en Jerez de la Frontera y que en 1988, más o menos, se había instalado en Zaragoza. Aquí se dedicaba a la prostitución en el entorno de la plaza de Huesca y tenía inclinación hacia los excesos etílicos. Félix Romeo la imagina como una Sherezade nocturna que contaba historias a los hombres de paso, a sus amores ocasionales; uno de ellos, fue Dulong. Se casaron en 1990 y vivieron juntos hasta ese “crimen pasional” de 1994.

‘Noche de los enamorados’ narra una búsqueda, es el intento de entender qué pasó, es un viaje al mundo de la cárcel, y sus acres olores, y de la violencia de género y del desamor, y es también un libro sobre el arte de escribir novelas en el que el escritor asoma una y otra vez: indaga, reflexiona, supone, sospecha, se va a la calle Barcelona o al cementerio, viaja a través del corazón de las palabras. En un determinado momento, Félix dice que ‘Noche de los enamorados’ ni es “la defensa apasionada de una víctima, porque no se pueden reparar las ofensas a los muertos. Ni es un ensayo sobre la justicia. Solo escribo sobre las palabras (...) y sobre los recuerdos de las palabras que guardo de Santiago Dulong, nublados por el tiempo y el mal olor”. Evidentemente, es todo eso en el fondo; hay una crítica también a un sistema judicial que pecó, probablemente, de ligereza: Dulong fue condenado a un año de prisión por su homicidio.

Junto a este libro tan feroz como conmovedor, la novela-reportaje de un hijo de policía, Mondadori entrega un libro de artículos, ‘¡Viva Félix Romeo!’ en el que participan 19 autores de todo el país con textos de recuerdo y glosa de este “insumiso ilustrado”, tal como lo definió Nicolás Casariego, que ya forma parte de esa galería de imprescindibles de la cultura española y aragonesa del siglo XXI.

 

Noche de los enamorados. Félix Romeo. Mondadori. Barcelona, 2012. 140 páginas. [Este artículo se publicó ayer en ‘Heraldo.es’. Hoy sale a la venta en toda España la novela y, además, un libro de textos sobre Félix: ‘¡Viva Félix Romeo!’. Arriba, la caricatura de Félix de Luis Grañena; la portada del libro realizada por Lina Vila, y una foto de la agencia EFE.]

JAMES JOYCE PADECÍA HIPERMETROPÍA

-Una investigación de la Universidad de Zaragoza revela que el famoso escritor James Joyce no padecía miopía sino hipermetropía

-La revista científica British Medical Journal recoge los estudios de Javier Ascaso, profesor de Oftalmología y especialista del Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa de Zaragoza


-El análisis de las gafas que usaba Joyce a través de un centenar de fotografías junto al hallazgo de una prescripción de lentes de 1932 tira por tierra el mito creado por los biógrafos


-El déficit de visión del autor podría explicar los errores ortográficos, neologismos y ausencia de signos de puntuación de sus últimas obras

Una investigación realizada por Javier Ascaso, profesor de Oftalmología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Zaragoza, tira por tierra el mito de que el escritor irlandés James Joyce, uno de los más destacados novelistas del siglo XX, padeciera miopía. Los resultados de su investigación, publicados por la revista científica, British Medical Journal, revelan que en realidad sufrió hipermetropía, tal como se desprende del análisis de las gafas del escritor en más de un centenar de fotografías, así como del hallazgo de una prescripción de lentes emitida en 1932 por el profesor suizo Alfredt Vogt, uno de los más célebres oftalmólogos de la época.

 

Mientras que la miopía es un defecto que origina que la visión lejana sea borrosa, la hipermetropía se caracteriza por reducir la visión próxima. El autor de Ulises, su principal novela, usaba lupas para magnificar las palabras que, en ocasiones apuntaba en trozos de papel durante sus paseos y que después incorporaba a sus obras, un hecho que podría estar ligado a los neologismos, errores orográficos, y ausencia de signos de puntuación que caracterizan el difícil y criticado lenguaje, especialmente en sus últimas obras.

 

A partir de una errónea interpretación de su primer biógrafo, números críticos literarios y todos sus posteriores biógrafos (Lyons, Davies o Gorman) perpetuaron el supuesto error refractivo miópico del escritor, e incluso, originó que se hablara  metafóricamente de una cierta miopía social en la obra del novelista.

 

*Todas las fotos de James Joyce son de Gisele Freund. Este artículo me lo ha remitido Guillermo Fatás, que está recuperándose de un leve achuchón, y pertenece al servicio de prensa de la Universidad de Zaragoza. Con leves variaciones, también ha salido por la agencia EFE

 

CITA, PÓSTUMA, CON FÉLIX ROMEO

CITA, PÓSTUMA, CON FÉLIX ROMEO

‘NOCHE DE LOS ENAMORADOS’ DE FÉLIX ROMEO

LLEGA A LAS LIBRERÍAS

Ayer me llegó, y ya está en algunas librerías, ‘Noche de los enamorados’, la novela póstuma de Félix Romeo.  El relato del crimen de Santiago Dulong: mató a su mujer, María Isabel Montesinos, tras una discusión el once de septiembre de 1994. Dulong era bisnieto del primer alcalde republicano de Zaragoza; había estado casado antes con María Pilar, que también murió en extrañas circunstancias. Félix coincidió con él en la cárcel de Torrero, cuando ingresó por su insumisión al servicio militar. La novela es un retrato de los dos personajes, un rastreo en sus vidas, una indagación en las razones del crimen y es también un libro sobre cómo se escriben los libros, sobre cómo se investiga, y es una defensa de una mujer, a la que la vida no le sonría en exceso: bebía en exceso, había ejercido la prostitución. ‘Noche de los enamorados’ tiene todos los ingredientes de la narrativa de Félix: la reflexión, el viaje a los diccionarios, tan importante aquí, la enumeración, la provocación, el lirismo y esa humanidad suave y feroz a la vez de Félix, como escritor, como ciudadano y como insumiso ilustrado constante. Aquí aparecen cuadros, libros, películas, historias de otros personajes, su propia compañera Lina Vila, autora de la portada. Félix vivió con ella, durante cuatro años, una intensa y arrebatada historia de amor. Descolgaba el teléfono y le decía, como si fuera un personaje de novela negra: “Qué tal, rubia”. A veces, decía ante un helado en Independencia con una media sonrisa: “Soy partidario de las rubias peligrosas”. El relato se acompaña de otro libro, ‘Viva Félix Romeo! donde se recogen algunos de los artículos que se han publicado tras la muerte de Félix en periódicos y revistas de todos el país.

A Félix le habría hecho inmensamente feliz esta edición. De formato de bolsillo y en tapa dura, elegante y cuidada, con la letra muy grande. Son dos libros que palpitan de emoción.

J. CASANOVA RECUERDA A FRASER

J. CASANOVA RECUERDA A FRASER

LA ELEGANCIA NARRATIVA DE RONALD FRASER

[El catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Zaragoza Julián Casanova me envía el artículo que ha publicado hoy en ‘El País’ sobre Ronald Fraser (1930-2012), que fallecía el pasado viernes, el autor de ‘Recuérdalo tú y recuérdalo a otros’ (Crítica) y ‘Mijas. Escondido’ (Alfons el Magnánimo) entre otros textos. Fraser y Casanova eran muy buenos amigos. La foto la he tomado de internet y pertenece a ‘El País’, a Carles Francesc.]

 

Texto de Julián CASANOVA. ‘El País

Su libro Blood of Spain (1979), traducido al castellano como Recuérdalo tú y recuérdalo a otros (Crítica), fue la primera guía para descubrir las historias escondidas de la guerra civil española, la opinión de hombres y mujeres, vencedores y vencidos, que rara vez aparecían representadas en los documentos históricos. Ronald Fraser aportó energía y creatividad a la escritura de la historia. Con las fuentes orales como principal munición, abrió múltiples caminos hasta entonces inexplorados y elaboró una historia “desde abajo”, la primera de ese tipo que se hacía sobre nuestra guerra civil, para captar, según sus palabras, “la experiencia vivida por las personas que participaron en los hechos”.

Fraser, que entonces ya había publicado en inglés la historia de un “topo”, Manuel Cortés, el alcalde republicano de Mijas (Escondido, Institució Alfons el Magnànim), y  después una brillante inmersión en los traumas de ese pueblo malagueño durante el siglo XX, recogió en sus investigaciones los aires renovadores que soplaban entonces en amplios círculos de la historia social marxista británica, el cruce de caminos entre la historia, la sociología y la antropología. Acababan de aparecer dos revistas científicas que ahora nos resultan clásicas, Social History y History Worshop, y Paul Thomson había publicado un año antes de la obra de Fraser The Voices of the Past, (edición española en Institució Alfons el Magnànim), una de las primeras introducciones al método y significado de la historia oral. De ese contexto interdisciplinario y del interés por sacar a la luz las voces ocultas del pasado, que no habían podido expresarse durante la larga dictadura de Franco, salió la obra de Fraser.

Escribió historia con la agudeza de ingenio de un novelista, el método de un antropólogo y la visión crítica de un periodista político. Su última y monumental obra, La maldita guerra de España (Crítica, 2006), una historia social de la guerra de la Independencia, es la mejor muestra de esa pasión intelectual por nuestra historia que atravesaba disciplinas y períodos.

Uno de los principales valores de su obra, y es por lo que muchos la admiramos desde nuestra primera lectura, es que transmitía las entrevistas como narraciones, con un estilo y lenguaje que sintetizaba de forma magistral la doble faceta objetiva y subjetiva de la historia.  Con su obra en  la mano, era más fácil defender que la historia oral era algo más que una sub-disciplina de la historia, luchar frente a la resistencia e indiferencia que las fuentes orales suscitaban, y suscitan, en una profesión dominada por la veneración del documento escrito.

Ronald Fraser era un hombre del mundo, nacido en Hamburgo en 1930, de padre escocés y madre norteamericana, educado en Inlaterra, Estados Unidos y Suiza, que vivió los últimos 25 años en Valencia con la historiadora Aurora Bosch. Ronnie me honró con su amistad, en Londres y en España, y para mí siempre fue un referente en el aprendizaje de cómo imaginar y escribir historias. Yo lo recordaré y se lo recordaré a otros.

 

RONALD FRASER HA MUERTO

Por Jaume FABRE. De La Lamentable.org [Tomo de ahí el texto]

 

 “Quería ir más allá de la historia de los dirigentes, que es la que casi siempre se hace, porque los dirigentes tienen una representación política y sindical que depende y tiende más a la justificación que al recto objetivo. Me interesaba más conocer el punto de vista de la gente del pueblo, la que ha hecho realmente la historia y la que ha sufrido más duramente sus conscuencias. Es gente que dificilmente dejará nada escrito y por ello es importante recoger sus testimonios ahora que aún están vivos”.

Ronald Fraser me explicaba su punto de vista en una entrevista que le hice durante las jornadas del multitudinario Coloquio Internacional sobre la Guerra Civil Española que tuvo sus sesiones en el Palacio de Congresos de Barcelona un fin de semana de abril del año 1979. La sala grande estaba a rebosar, con mucha gente de pie.

Fraser, ex periodista, escritor “manqué” –como acostumbraba a decir— e historiador alejado de los ambientes académicos, había merecido el honor de figurar en aquel coloquio junto a Pierre Vilar y Pierre Broué como responsable de una de las tres únicas ponencias presentadas. Acababa de aparecer en España su libro Recuérdalo tu, y recuérdalo a otros, donde había recogido 250 testimonios de “gente corriente” sobre la guerra civil española. Para escribirlo, había venido a España el verano de 1973. Llevaba en el bolsillo un contrato con doce editoriales que le habían avanzado sus derechos de autor. Con ese dinero pudo trabajar dos años pero se quedó tres años más, sin recursos y pasando serias dificultades económicas. Su libro marcó un antes y un después en la investigación histórica, tanto por las reticencias que existían entonces sobre la denominada “historia oral” como por su mirada sobre los ciudadanos de a pie, dos planteamientos entonces absolutamente novedosos. Para mí, entonces un muy joven historiador/periodista, fue una revelación que marcó también todo mi trabajo futuro.

Ronald Fraser murió el pasado viernes 10 de febrero en Valencia, donde vivía desde finales de los ochenta con la historiadora Aurora Bosch, de quien acaba de aparecer su último libro (Miedo a la democracia, ed. Crítica) una interesante investigación en los archivos norteamericanos sobre el papel de los embajadores de los Estados Unidos en España durante los años de la Segunda República. Un libro que pone en evidencia como no se enteraban, o más bien no se querían enterar, de nada que fuera más allá de los intereses económicos de su pais, y de como el lobby católico estadounidense condicionó las tomas de posición del presidente Roosevelt respecto al franquismo.

 

*La foto es de 'El País'.

ANTONIO GAVÍN Y 'EL MONJE' DE LEWIS

ANTONIO GAVÍN Y 'EL MONJE' DE LEWIS

El confesor de La Seo que anticipó ‘El monje’

Genaro Lamarca publica ‘El licenciado Lucindo o el cura canalla’, una novela breve del sacerdote protestante Antonio Gavín, que fue la fuente del libro gótico de Lewis

 

Luis Buñuel redactó un guión de Jean-Claude Carriere que llevaría al cine Ado Kyrou. Dominik Moll dirige una nueva versión con Vincent Cassel

 

 

“Antonio Gavín integra la formidable nómina de heterodoxos aragoneses: Serveto, Miguel de Molinos, Gracián, Goya, Buñuel o, entre otros, José Antonio Labordeta. Todos tenían una gran personalidad, lucidez, genialidad y una cierta inclinación a la bronca. Podían ser desabridos”, explica Genaro Lamarca Langa, historiador de la Universidad de Zaragoza. En Zaragoza y Aragón pocos, muy pocos conocían a este personaje de novela: no sabe con certeza si nació, hacia 1682, en Zaragoza o en Mediana, de donde era su familia, estudió con los jesuitas, se ordenó sacerdote y fue confesor de La Seo y canónigo del Pilar, con interrupciones, entre 1705 y 1711, fecha en la que decidió huir “perseguido por la inquisición más política” a Inglaterra, más tarde a Irlanda, y acabó sus días en Virginia, Estados Unidos, donde tuvo dificultades con sus parroquianos porque se oponía a la esclavitud; casado con Rachel, frecuentó al que sería tercer presidente de los Estados Unidos, Thomas Jefferson, al que legó su biblioteca cuando era un niño de siete u ocho años.

“Me atrajo este personaje porque lo cita Latassa en su ‘Diccionario’. Casi todos los datos están mal. Me puse a trabajar sobre él y edité en la Institución Fernando el Católico, en 2008, el primer volumen de ‘A Master-Key Popery’ con el título de ‘El antipapismo de un aragonés anglicano en la Inglaterra del siglo XVIII. Claves de la corrupción moral de la Iglesia católica’, un libro de gran éxito, tuvo quince ediciones entre los siglos XVIII y XIX, poco menos que ‘El Quijote’ y las mismas que ‘La Celestina’. El libro nacía de sus experiencias en La Seo y  en el Pilar. Contaba cosas verdaderas, y terribles, y otras inventadas”.

Del segundo volumen, Genaro Lamarca acaba de publicar un fragmento especialmente significativo: la novela corta que ha traducido como ‘El licenciado Lucindo o el cura canalla’ (IFC, 2011), donde Gavín dice que le ha llegado un manuscrito, “escrito por don Juan Chueca”, que incorpora a la nómina de retratos y relatos de curas, de vidas poco ejemplares como la de Lorenzo Armengual, la del deán don Pedro, que promovió una orgía entre damas zaragozanas y militares franceses, la de un capellán salaz, o la de un sacerdote y eunuco como don Manuel, especializado en la perdición de monjas.

La aparición de este libro no debiera pasar inadvertida porque, según Genaro Lamarca, en él está la fuente más directa de la novela ‘El monje’ (1796) de Matthew G. Lewis, un libro considerado como una de las cumbres de la novela gótica, que fue condenado en su día “por impío, libertino, ateo y corrompido”, entre otras cosas por el retrato que hacía del sacerdote Ambrosio, que era un modelo de pureza, y finalmente se entregó a los placeres de la carne y al crimen, y acabaría siendo condenado a muerte por la Inquisición.

Esa novela, excesiva y arrebatada, ha suscitado elogios de Lovecraft y ha atraído numerosas miradas desde el cine. A Luis Buñuel le interesó mucho la historia, que tiene algo de folletín desaforado con un protagonista insólito: un cura muy cruel. Buñuel redactó con Jean Claude Carriere un guión, que rodó un amigo suyo, el griego Ado Kyrou. Más tarde, en 1990, se estrenaría otra versión de Francisco Lara, y ahora está en cartel la última versión de 2011 Dominik Moll, con Vincent Cassel.

“A Gavín se le ha ocultado por sus críticas la iglesia y a los jesuitas. Y además nadie lo ha reivindicado, como sucedió con Blanco White. Podría haberlo hecho Sender, que copió muchas páginas suyas para su ‘Carolus Rex’. La idea de que Lewis conocía esta novela corta, que sucede en Zaragoza y contiene una autobiografía del propio Gavín en sus primeras páginas, no admite demasiadas dudas. Algunos lo habían dicho antes: Menéndez Pelayo, Juan Antonio Molina Foix, traductor de ‘El monje’ o Néstor Luján, que fue quien más afinó”, señala Genaro Lamarca, y precisa que los protagonistas de ambas novelas, Ambrosio y Lucindo se parecen mucho. Ambos son españoles, curas lascivos y sin escrúpulos, hipócritas y asesinos. Tienen muchos puntos en común.

Añade: “El dato más determinante para mí es la figura femenina de la novela: en ambos casos se llama Antonia, las dos jóvenes no saben nada del mundo, son bellísimas y poseen el mismo carácter: admiran a Ambrosio y Lucindo, que las violarán y acabarán con su vida”. Si en ‘El monje’ la historia es complicada, y rica en situaciones, personajes, castillos y pactos demoníacos, en ‘El licenciado Lucindo’ es algo más sencilla: el cura seducirá a la joven, y a dos mujeres más, Flora y Clara, y el autor “ni incurre en moralina ni condena a muerte a Lucindo”. El libro de Gavín, publicado originalmente en inglés, había conocido diversas traducciones al francés y al holandés, y “seguro que Lewis las leyó. Lo único que llama la atención es que no cite esa referencia: es tan obvia que roza el plagio. Hay que pensar que Lewis era un joven de apenas 20 años. Hay incluso en los dos textos una referencia a Murcia como lugar exótico o lejano. ¿Qué iba a saber Lewis de Murcia?”.

¿Por qué ha interesado tanto un texto como ‘El monje’? Gerardo Lamarca afirma: “Por su anticlericalismo y por el morbo. No es frecuente encontrarse con un personaje así, sin escrúpulos, tan desmesurado. Parece de un folletón actual de televisión”. Gavín, que había sido austracista y capellán de mar, amigo del militar inglés James Stanhope, se convirtió al anglicanismo. Hacia 1724, durante su estancia en varias parroquias en el suroeste de Irlanda, miró hacia Zaragoza y se encontró con alguien que acabaría siendo un personaje de terror y que en el fondo era “la síntesis de los clérigos y frailes libidinosos, codiciosos e hipócritas que había conocido mientras era perseguido por los inquisidores”: Lucindo. Una especie de Barbazul aragonés.

 

ESTEL JULIÀ: CINCO POEMAS

ESTEL JULIÀ: CINCO POEMAS

 

La poeta y traductora Estel Julià acaba de terminar un nuevo poemario, ‘Zapatos imposibles’. Me manda una pequeña selección de textos, que se abre con una ‘Poética’. Dice Estel con humor: “Son una buena muestra para saber de qué trata el poemario, cómo son esos zapatos y cuál debe de ser el príncipe que algún día los calce”. Su foto, la primera, la realizó Toni Balanzà. Las demás son de la británica Kirsty Mitchell.

 

 

POÉTICA IMPOSIBLE

 

Se abren las palabras en el papel

como se abre un camino

que se anda con zapatos imposibles

y conduce al poder de las palabras.

Dejar la puerta abierta, entrar,

o quedarse al otro lado.

Solo un hilo conductor

entre mis dedos y tus oídos.

Andar por el cable de acero

o salir corriendo descalzos

porque las palabras queman,

los sonidos queman,

queman las imágenes.

 

 

 

UNA MUJER DESCALZA

 

Flor desconocida

bifurcada, herida, temblorosa

como sacada de un cuadro,

pintada del natural,

apareció casi imperceptible a los ojos.

Escondida, pequeña, muy niña,

anidó en un lugar olvidado

en el cuerpo de la madre.

Y se elevó, quiso tocar el cielo,

el techo de las hojas,

beber el agua inaccesible,

pero sólo lamió el viento de la memoria

mientras los otros desconocían

el secreto de su lengua.

Como abandonada

fue descubrirla

en un pequeño hueco de la tierra.

 

 

CIUDAD EMBRUJADA

 

Los tulipanes están cerca de las ventanas

puedo verlos a través de los visillos.

Se respira la nostalgia de otros tiempos,

se cuela por las chimeneas

como Embrujada sin zapatos

que llega a una ciudad de cielo tenebroso.

Y todo se ilumina a través de los cristales

con las manos de pintores antiguos

que dibujan las calles de mi cuerpo

y las huellas que han dejado mis pies

en la tibia blancura de la noche.

 

 

ABRIL, 14

 

El día parece

que se prorroga y sobrevive

al recuerdo de los pétalos

arrancados a una fotografía.

Sobrevive también a peces que bailan

al compás del agua que interpreta

el tempo de las horas

(a sabiendas

que sonarán domingo

las siete campanadas)

No quiero que me coja

por sorpresa el día

y me apresuro a guardar

los zapatos de cenicienta.

 

 

SERÉ VIDA

 

Me vestiré de hiedra

germinaré en ti

naufragaré en tus campos

sin que aprecies la leve brisa.

Me enredaré en tu vientre,

por ti, seré primavera

de algas y verde trigo

y cuando el otoño llegue

me anunciaré con luna

de henchida vela

y en el mar de firmamento

nacerá la vida.