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Antón Castro

Escritores

CHAVES NOGALES: EL PERIODISTA

[Esta mañana y esta tarde se presentan en Ibercaja dos libros: ‘Chaves Nogales. El oficio de contar’ de María Isabel Cintas, y ‘Cervantes en los infiernos’ de Ignacio Padilla, volúmenes publicados por la Fundación Lara e Ibercaja. He leído buena parte del libro de Chaves Nogales y es una investigación apasionada y exhaustiva sobre un personaje increíble que sentía una gran pasión por el periodismo. Y que fue pionero en un modo diferente de contar la vida y a pie de calle. Además, fue muy generoso con los escritores. Creo que era Unamuno quien decía que con los libros se podía comer; pero si se quería cenar había que escribir en los periódicos. Hace algún tiempo, con motivo de la recuperación de Libros del Asteroide de su biografía de Juan Belmonte, publiqué esta nota sobre Chaves Nogales, que murió en Londres en 1944 y que está enterrado en el suelo y sin nombre entre dos tumbas.]

 

 

 

No es exacto decir que Manuel Chaves Nogales (Sevilla, 1897-Londres, 1944) sea un olvidado. Ha sido glosado y reivindicado por autores tan diferentes como César González-Ruano, Félix de Azúa, Javier Marías y Andrés Trapiello. O por el zaragozano Ignacio Martínez de Pisón, que lo ha incorporado con dos textos a los relatos de la antología 'Partes de guerra' (RBA, 2009). Desde hace algunos años, se suele decir que su biografía 'Juan Belmonte, matador de toros' (1935), que rescata ahora Libros del Asteroide, 17 años después de la reedición de Alianza Editorial, es una de las mejores que se han escrito en las letras españolas en todo el siglo XX. Ese libro nació de una sugerente experiencia: Chaves Nogales era un formidable reportero, hijo de periodista, y en los años 30 quiso realizar para 'Ahora' un conjunto de textos que arrancaban de esta pregunta: "¿Recuerda usted cómo era la vida en España en los principios de siglo?".

Una de las celebridades a las que consultó fue al gran matador Juan Belmonte (1892-1962), un hombre que se había hecho a sí mismo, y se quedó hechizado por la riqueza pintoresca de sus recuerdos. Manuel Chaves Nogales publicó a lo largo de 25 entregas, entre junio y diciembre de 1935, en 'Estampa', el fruto de sus conversaciones, el recuento de un sinfín de experiencias, en las que Belmonte, en primera persona, narraba su vida. Su vida, sus pensamientos, sus zozobras, y contaba, como si fuera un pícaro o superviviente del hambre, del miedo y de la muerte, una auténtica novela de la realidad, una falsa autobiografía, un texto brillante que posee hondura, rasgos de ficción, ritmo, un texto que rezuma modernidad. La pieza, de poderosa escritura, es una confesión, es una biografía novelada, sin duda, y es un autorretrato donde conviven el periodismo y la penetración psicológica propia de la novela.

El libro es pródigo en anécdotas, en detalles chocantes, en revelaciones, pero Chaves huye de lo sensacional y de lo episódico, y construye un poderoso friso de vida y de humanidad.

Manuel Chaves Nogales, que aspiró la fragancia de las prensas y las linotipias desde que tenía catorce años, dijo que su oficio consistía en "andar y contar la vida". Entre él y Belmonte se produjo ese milagro químico de la comunicación y la confianza. Y así, el periodista y novelista adoptó la voz del matador. Belmonte cuenta la hambruna familiar, la diversa y miserable suerte de sus hermanos, evoca a su padre quincallero, y cuenta cómo, desoyendo los ruegos familiares, se fue inclinando hacia las capeas y jugándose la vida a la luz de la luna en el campo. Dentro de esa existencia rebosante de patetismo, en la que ni siquiera resalta su valor taurino, siempre controvertido por otra parte, cobra especial importancia su amigo Calderón, que es como el hombre que siempre le estimula, que cree en él, que le empuja y le busca corridas. La narración, digna de la mejor picaresca, insiste en la forja de un destino ante un sinfín de adversidades.

Llanto por Joselito el Gallo

Nadie confiaba en exceso en él. Viajaba de tren en tren, y anduvo de aquí para allá, zascandileando, para convertirse en matador. Antes de tomar la alternativa de torero, vivió una importante pasión con una mujer casada, a la que le dedica hermosas y románticas páginas, y luego triunfó ya en Valencia y Sevilla. Poco después, este lector voraz sería saludado en las tertulias de grandes personajes como Sebastián Miranda, Pérez de Ayala, Julio Antonio, Romero de Torres o Ramón M. del Valle-Inclán. Este, cuando empezaron a llegar sus primeros éxitos de novillero, le dijo: "Juanito, no te hace falta más que morir en la plaza". Belmonte respondió con humor: "Se hará lo que se pueda". Encauzado hacia el triunfo, pasó por distintos períodos: en 1915 sintió la tentación de suicidarse y tenía una pistola encima de la mesilla de noche, vivió una rivalidad dura con Joselito el Gallo, a quien le tenía un enorme cariño y respeto, y cuando le dijeron que lo había matado un toro, en 1920, no se lo podía creer. "Lloré como no he llorado nunca en la vida", dice.

Antes ya había escrito: "El Juan Belmonte de aquel tiempo era una creación mítica de sus paisanos". Participó en giras, se casó en México, eludió y asumió la fama como pudo, con entereza y dignidad, y ganó mucho dinero que le sirvió para mejorar la situación de sus hermanos y para adquirir un cortijo con parrales, 'La Capitana', con el que pudo cumplir un viejo sueño: convertirse en ganadero. Cuando llegó la II República, padeció en carne propia la revuelta y las amenazas contra sus propiedades, que tenían algo de rasgo decisivo en la construcción de su personalidad: eran la modesta ostentación de alguien que se había hecho a sí mismo, que quiso callejear, montar a caballo y huir del pánico a la muerte.

En 1962, 18 años después de la muerte de Manuel Chaves Nogales en Londres en 1944 a consecuencia de una peritonitis, se suicidó de un disparo de pistola, probablemente herido de angustia por un amor tardío, otro "avasallador enamoramiento". Pero esa es otra historia.

 

 

REDIFUSIÓN DE BORRADORES: BIBLIOTECAS DE ESCRITORES, AIDA RAMAZANOVA, NATALIO BAYO...

REDIFUSIÓN DE BORRADORES: BIBLIOTECAS DE ESCRITORES, AIDA RAMAZANOVA, NATALIO BAYO...

RAMAZANOVA, MARCHAMALO, GINO RUBERT, BAYO,

ESTELA ALCAY, EL GOL DE NAYIM... EN ‘BORRADORES’

 

Aida Ramazanova, realizadora tártara afincada en Zaragoza desde hace una década y ganadora de varios premios en la SCIFE, es una de las invitadas al plató de ‘Borradores’ esta mañana, a las doce, para hablar de película ‘Les’ (El bosque), que narra la relación de una joven con un soldado de la División Azul, en una atmósfera de silencio, de naturaleza y de terrores ocultos. La película ha sido galardonada en Toulouse y ha recibido varios premios en la SCIFE. El otro invitado es el escritor y periodista Jesús Marchamalo, que acaba de publicar ‘Donde se guardan los libros. Bibliotecas de escritores’ (Siruela), en el que describe las bibliotecas de autores tan distintos como Javier Marías, Pérez-Reverte, Luis Alberto de Cuenca, Mario Vargas Llosa, Juan Manuel de Prada, Jesús Ferrero, Luis Mateo Díez, Antonio Gamoneda, Clara Janés o Soledad Puértolas, entre otros.

Además, el programa visita la exposición ‘Recuento’ de Natalio Bayo en A del Arte: el artista hace balance de más de cuarenta años de pintura con un homenaje a sus temas, a Aragón, al color y a su propia memoria de joven nacido en el campo. Gino Rubert, pintor y escritor, habla de su novela ‘Apio’ (Errata Naturae), donde el protagonistas establece un vínculo curioso con su perro, con diversas mujeres y con la creación, todo ello en una atmósfera de humor negro y cierta indolencia: el pintor no decide, son las cosas y las personas próximas las que deciden por él. Y recuerda cómo surgieron sus tres portadas para ‘Millenium’ de Stieg Larsson. Y la narradora aragonesa Estela Alcay habla de su libro de cuentos ‘Mujeres de trapo’ (Certeza), historias de mujeres cotidianas, legendarias, soñadas, que se enfrenta a la  vida con energía y a la vez con algunas sombras como el maltrato o el desamor.

La actuación  musical corre a cargo del grupo El gol de Nayim, que ofrecen dos temas en versión acústica con Francho Pastor Algora y Adrián León: ‘Misericordia SQ’ y ‘Cierzo’.

 

*En la foto, Soledad Puértolas en su estudio.

VICENTE SIMÓN: TRES POEMAS

VICENTE SIMÓN: TRES POEMAS

Vicente Simón es un joven poeta que acaba de publicar ‘El guapo’ en la editorial Vitruvio. Él mismo ha seleccionado tres poemas; toda su poesía tiene un aire un tanto desafiante, como sucede especialmente con el poema segundo y el tercero. Creo que nunca había leído algo así sobre la Virgen del Pilar, ni podría imaginarme que un joven poeta, de perfil transgresor y a la vez clásico, se detuviese en la imagen y en el mito.

 

FEA

 

Las cien baldosas sueltas de tu cuerpo,

tu carne trenzada con baratas mortadelas,

la libreta rayada de tu piel.

 

 

Tus gafas macizas

reflejan mi vida

vasta, honda, ancha,

la vida grande que debiera arder.

 

Debe de estar ahora toda la luz

en tus ojos.

 

 

Cuando esta noche desmaquille su mentira

contra tu mirada marrón vulgar,

más allá de los sábados feroces,

brindaré por ti

                     con Cocacola.

 

 

 

 

 

LA MUERTE

 

Quisiera enamorarla.

 

Cuando estalle una explosión demográfica de trapecistas y toreros,

cuando los ríos pierdan su apetito voraz

y los fusiles escupan hortalizas,

quisiera enamorarla.

 

Quisiera enamorarla con diario íntimo.

Quisiera enamorarla entrechocando valsones tristes bajo una parra moscatel.

Quisiera enamorarla vertiendo en su copa drogas ingobernables.

 

En los cafés melancólicos

y en pueblos con discoteca,

junto a un fuego de sarmientos

o en los recodos de un chat

quisiera enamorarla.

 

Y si así me lo permite,

quisiera hablar con usted

despacio,

corrompidos por antiguas lentitudes,

y conocer si es cierto su perfil pálido de mujer sola

con olor a tabaco

negro en el vestido,

que cuando la vida parece renovarse,

desnuda el cuerpo de toscas geometrías y se deja

chupar los costurones

en el sepulcro indistinto y comunal

del Deseo.

 

La he conocido —revestida con tus ropas de gobierno,

confianzuda, casi casquivana con los camareros del vagón restaurante—

por un vago aire de desánimo en la sonrisa

y por su grueso cuaderno de contabilidad.

 

 

BEATA CON BESO ( o La Virgen del Pilar)

 

Me besas,

 pero mal,

con besos tropezados

de niños que no saben darse besos

y te pones tonta después de besar

y tu boca me sabe

—acaba sabiéndome—

a vino manso y sin sed.

 

Los buenos besos

—déjame guiar tu saliva inhabitada, tu saliva nueva—

se fraguan,

casi sin empujarlos,

en cafés asediados por la lluvia.

 

Besaré tu saliva inhabitada

fuerte y lento

como besan los últimos artesanos.             

 

Déjame mudar tu amor para toda la vida

en un roce de mujer urgente y usadera.

 

Déjame arrancarte al socavón de los domingos,

susurrar

la pedrada irreverente del Deseo

bajo la tiritona estéril de los cirios.

 

 

Yo seré el Mesías de camisa negra que te pinte los labios.

El individuo cruel y hermoso que te acerque a los barrios junto al río y,

a pesar de la muda protesta en tus ojos,

te bese la boca,

dejando en tu conciencia

un suelo de escombros

que se confunda

con la felicidad.

 

Yo seré el galán de viudas que te enseñe a besar durante los oficios de la tarde,

el Señor que revele orgulloso sus estigmas

a unos besos empachados de carcoma.

 

Yo seré el Redentor al margen de la ley que tutele tus malos pasos,

la bicha que te muestre prodigios

en la última bancada de la catedral barroca.

 

 

 

Para desalojar tus últimas trincheras,

para desahuciar tu hornacina de pureza, necesito

solamente estas manos

que conocen los caminos,

las angosturas,

las escaleras incógnitas.

 

Te daré la paz

durante los desórdenes de la comunión y volveré al mundo

con el traje bien compuesto,

un carraspeo de decoro

y una flor

salvada del mar entre los dedos.

 

 

Yo seré tu Dios. Un Dios enojadizo

de voz tormentosa y exhortaciones inapelables

que violente las reglas de tu Biblia sobada

y te envíe sueños reveladores:

 

Un vestido rojo abrazando tu cuerpo.

Toneladas de azul en los ojos.

La noche narcótica de tu primer aquelarre

sintiendo crecer el cuerpo abierto.

 

*Todas las fotos son de Steven Meisel. Nacido en Nueva York en 1954, se ha hecho muy famoso por sus fotos de moda para 'Vogue' y para la casa Versace, sobre todo, pero también es un espectacular fotógrafo de desnudos y de mujeres que parecen atrevidas, dueñas de su mundo.

 

RECITAL DE MANUEL FOREGA

RECITAL DE MANUEL FOREGA

Manuel Forega me envía este poema de un nuevo libro en el que está trabajando. Este es uno de los primeros textos inéditos. El día 16, habrá un recital con música de este importante poeta y traductor.

 

 

PALOMA

Anidó en mi balcón una paloma
abandonando el fruto de su parto.
¿Por quién erró en la elección de su lecho?
¿De quién escuchó el seductor mensaje
que a la nada redujo su dolor
abrasado por un sol inclemente?

Dudamos atraídos por el canto
de una Parténope falaz y espuria,
del prensil oráculo de Pitón
y oídos sordos hacemos, sin embargo,
a la certeza de la voz signal;
cerramos los ojos ante la sombra
por la luz de la Razón sorprendidos.

Pero es en esa voz primera y única,
que en nombre del instinto dice hablar,
la que dictó la palabra desdicha,
afirmando con pulcritud notoria
que la dicha es el signo de su verbo,
esa voz, esa voz no yerra nunca.

Habría conducido al ave al Este,
donde el sol sólo los nidos entibia
y a mí, que todo lo sentí y vi todo,
desde el Sur me llamó para advertir
el error de una paloma embaída.
Y regresé al Norte donde el misterio
en su oscuridad cela las verdades:
los enigmas desdichos del instinto.

DAVID LOZANO Y SU 'CIELO ROJO'

DAVID LOZANO Y SU 'CIELO ROJO'

DAVID LOZANO PRESENTA HOY ‘CIELO ROJO’

EN EL CENTRO PIGNATELLI

David Lozano, autor de la trilogía ‘La Puerta Oscura’, presenta esta tarde en el Centro Pignatelli, a las 19.30, su nueva novela: ‘Cielo rojo’, un libro que es un relato sobre la amistad, una historia de amor y la peripecia de un doble enigma: quién mata a la gente en el corazón del bosque -¿es una alimaña, es una criatura espectral y terrible que hace pensar en el dragón?-, y qué pasó en el pretérito con los tres protagonistas. La novela aborda la historia de tres amigos: Nikolai, convertido en periodista ahora; Ekaterina, una gran dama del rock, y Dimitri, que ha muerto misteriosamente. El libro tiene mucho de reportaje periodístico y de viaje al fondo de un terror que es más humano que lo que pudiera parecer. En el fondo, con ‘Cielo Rojo’, cuya acción transcurre en Ucrania, David Lozano rinde homenaje a la novela de intriga y a la novela policíaca y se interna en el terreno de los sentimientos y quizá en el terrorismo de estado. A David Lozano lo acompañarán Begoña Oro, la escritora y editora y lectora compulsiva, y  Berta Márquez, editora de SM. Y además se anuncia una sorpresa: la actuación en directo de la banda de Rebecca West, que se puede oír en internet y que es el ‘alter ego’ de la hermosa Ekaterina...

 

*Esta foto de archivo es de Oliver Duch.

FERNANDO BELTRÁN: POESÍA Y EMOCIÓN

FERNANDO BELTRÁN: POESÍA Y EMOCIÓN

FERNANDO BELTRÁN: EL POETA QUE SE

ATREVE A NOMBRAR LOS SUEÑOS

 

Ayer fue un día bastante especial para mí: por la mañana entrevisté a Ángela Abós, conversamos durante dos horas y media sobre su vida y la importancia de la cultura y de la palabra, y a las seis me encontré con uno de esos seres absolutamente entrañables, un poeta en los versos, en el arte de nombrar las cosas y un poeta de la amistad, del afecto, de la pasión por existir, invadido siempre de pequeños detalles: Fernando Beltrán, que acaba de publicar ‘El nombre de las cosas’ (Conecta), algo así como “una biografía profesional”, llena de detalles, de matices, de ingenio, de arrebato por el lenguaje. Fernando Beltrán, ovetense nacido en 1956, se fue de casa a los 17 años: quería ser poeta y a ello ha dedicado su vida. Un día descubrió que podía bautizar las cosas, las empresas, los proyectos, los sueños ajenos, y así fueron naciendo nombres como Opencor, La Casa Encendida, Faunia, Amena o, entre otros muchos, muchísimos, ahora La Gavia, que se ha convertido en mucho más que un nombre comercial de un centro comercial: es un barrio, es una estación, es una esfera del mundo.

Fernando ha escrito muchos poemas, ha recogido su obra completa en Hiperión en el volumen ‘Donde nadie me llama’, y tiene muchos amigos zaragozanos: Julia Millán y Pepito Fernández, de Antígona, “mi librería preferida del mundo con Cervantes de Oviedo: son espacios que son como un libro infinito”, de Ángel Guinda y de Ángel Petisme, sus hermanos de Zaragoza. Y además es un gran amigo de Amancio Prada o Juan Carlos Mestre, y de un montón de seres humildes que le sirven el café por la mañana o la comida al mediodía. Es un enamorado de las mujeres imposibles que pasan. Y es un lector de grandes poetas: César Vallejo, Pablo Neruda o García Lorca, grandes nombradores. Fernando Beltrán es uno de esos seres transidos de humanidad y de cercanía, un Poeta de la emoción y del alma que ilumina cuanto toca, cuanto mira, cuanto designa. Su libro ‘El nombre de las cosas’ (Conecta, 2011) es uno de los mayores elogios que he leído nunca de la palabra, de la poesía, del verso, de la imaginación y de las cosas que todos hacemos a diario y que están cargadas de sentido y de una magia inaprensible. [Esta foto la tomo de ‘La voz de Asturias’: la ha realizado Graciela del Río]

PATRICIO JULVE REABRE SU ÁLBUM

PATRICIO JULVE REABRE SU ÁLBUM

[Pedro Zapater, escritor y periodista, hijo de Alfonso Zapater y Pilar Delgado, y redactor de Heraldo.es acudió ayer a la presentación de ‘El testamento de amor de Patricio Julve’ (Xordica, Zaragoza, 2011, 202 páginas) y ha escrito esta cariñosa crónica. Fue una noche muy bonita: de amistad, de cariño, de evocaciones, de pasión por la palabra. La ilustración de portada del libro es de Luis Grañena, como se ve ahí una portada muy bonita. La foto es de José Miguel Marco.]

http://www.heraldo.es/noticias/cultura/anton_castro_reabre_testamento_amor_patricio_julve_163793_308.html

 

 

Antón Castro es un escritor y periodista infatigable que también ejerce como ser imposible, ciclista escapado, apasionado entrenador de fútbol, corredor de fondo, fotógrafo de sirenas... Afirma que no es nadie si no está rodeado de palabras. Ni de amigos, a juzgar por el lleno que registró ayer la sala Pilar Sinués del Paraninfo, donde se presentó su último libro 'El testamento de amor de Patricio Julve'. La obra es un conjunto de relatos vertebrados por el fotógrafo Patricio Julve, un personaje compuesto de realidad y ficción.



En el acto intervinieron como 'albaceas' literarios Concha Lomba, vicerrectora de Proyección Cultural y Social; el escritor y periodista de HERALDO, José Javier Rueda; la poeta e investigadora, Almudena Vidorreta, y el editor Chusé Raúl Usón.


Concha Lomba comenzó recordando que "Antón es una figura esencial de la cultura en Aragón; un creador de opinión que aboga por construir cultura". La vicerrectora subrayo el valor de esta postura y bromeó diciendo que "lo único que no comparto con él es la pasión por el fútbol".


El editor y escritor Chusé Raúl Usón agradeció emocionado esta nueva edición de 'El testamento de amor de Patricio Julve' en Xordica y exhortó a los asistentes a brindar por la amistad. Los aplausos rompieron el silencio.



Almudena Vidorreta anticipó las calves del libro y profundizó en su estructura, señalando que el autor responde al lector con toda una poética, un texto en el que “las descripciones tienen el mismo valor que las acciones. El fuego es un elemento presente, al igual que el sexo”. Vidorreta concluyó aludiendo a un libro anterior de Castro: 'Fotografías veladas': “Aquí las fotografías son nítidas. El escenario del Maestrazgo es como un Macondo”.


La intervención de José Javier Rueda fue verdaderamente divertida. El periodista bromeó al contar cómo en el momento en que Antón le pidió que presentara su libro le contestó: “Piénsalo bien. Pero nada, no me llamó y he tenido que venir”. Rueda prosiguió explicando que seguía sin entender como él, una persona desconocida, podía hablar de un referente nacional de la cultura en Aragón. Respecto a la obra del autor expresó que “a la mesa de un periodista llega de todo, por eso fue una alegría dar con la obra de Antón, donde el amor es la clave de un libro muy poético, que recuerda mucho a Bécquer”.


Antón Castro cerró el acto agradeciendo las palabras de sus presentadores y añadió que “también hay mucho periodismo en el libro. El autor gallego aragonés desveló que se sirve mucho del mundo familiar para construir relatos y afirmó que “las historias más inverosímiles me las ha dado la realidad”.



A la presentación acudieron los escritores Ismael Grassa, José Luis Melero, María Pilar Clau y Mariano Gistaín, Irene Vallejo, José Luis Corral, Emilio Gastón, Santiago Gascón, Adolfo Notivol, David Mayor, Eva Hinojosa, Cristina Grande y Miguel Mena, así como diversos representantes del mundo de la cultura en Aragón.

Pero, ¿quién es Patricio Julve?

'El testamento de amor de Patricio Julve' es, en palabras de Castro, “un libro sobre amor, muerte y poesía que refleja la pasión por contar historias, escuchar, ver los mecanismos... todo ello en un arco temporal de 150 años”. Desde la historia de Ramón Cabrera, 'El tigre del Maestrazgo' hasta el rodaje de 'Tierra y libertad', de Ken Loach, todo tiene cabida en la escritura de esta 'última voluntad' literaria.



“El personaje de Patricio apareció por casualidad. Buscaba un artista de la imagen que me permitiera soñar que yo mismo hacía buenas fotos”, explica el autor. Para ello crea un personaje ficticio inspirado en fotógrafos reales como Juan Mora Insa y Gerardo Sancho. Pero Patricio Julve es eso y mucho más: es la mirada furtiva del escritor, un fotógrafo que relata escenas y describe imágenes. Julve aparece en los libros de Antón Castro como Antoine Doinel en las películas de Truffaut. Qué buena herencia.

 

EPÍLOGO A 'EL TESTAMENTO DE AMOR DE PATRICIO JULVE'

 

Una foto de Joan Vilatobà: podría ser la bella
Raquel del cuento que da título al conjunto.

 

 

[Mi libro ’El testamento de amor de Patricio Julve’ lleva un epílogo que es una de las novedades de la nueva edición que publica Xordica y que se presenta esta tarde en el Paraninfo. Lo cuelgo aquí por si a algún lector le interesa conocer alguna circunstancia de esta colección de cuentos:]

 

HISTORIA DEL PAISAJE DE UN LIBRO

 

El testamento de amor de Patricio Julve lo empecé a escribir en Cantavieja en el verano de 1991 y lo cerré en diciembre de 1994, en el restaurante Casa Amada de La Iglesuela del Cid, donde había vivido Manuel Vicent unos meses en su primera juventud. Acababa de rodarse en las proximidades de Mirambel la película Tierra y libertad de Ken Loach, y quedaba en el ambiente un recuerdo especial. Muchos creían haber vivido una aventura inolvidable: el sueño del cine. Y parecían seguir flotando en la irrealidad.

Consorte de médico rural como soy, nos trasladamos a “la bienamada de Cabrera” y vivimos en una casa solariega, llena de flores, que estaba muy cerca de la plaza y de la Casa del Bayle, donde había morado el general Ramón Cabrera. Próxima también estaba su plaza solitaria, a la que yo iba a pasear todas las tardes; a veces, tenía la sensación de que el viento ardiente me traía su fantasma cuando caía la noche. Ramón Cabrera fue el primer estímulo para el libro, al que se sumaron otros de inmediato: los paisanos me contaban historias del Maestrazgo, leyendas, relatos de brujería y de bandidos, historias de los vecinos que tenían un aire de conseja o de invención romántica, como la narración de la hermosa Raquel, que protagoniza el relato que da título al conjunto. E incluso hice un trabajo de campo, a pie y en coche, con cuaderno y cámara de fotos, con dos amigos que sin saberlo me transmitieron el aroma de una mitología propia.

Poco a poco se fue armando el libro, que contó con otras aportaciones: siempre me había gustado mucho la fotografía y alguien me habló de un fotógrafo que había venido a Cantavieja, en los años 50, a realizar fotografías que habrían de colocarse en las lápidas del cementerio, “en un tiempo en que había demasiados suicidios”. Bajo ese estímulo nació Patricio Julve, un personaje un tanto intemporal que me ha acompañado a partir de entonces en todos mis libros. Y me hablaron de los húngaros que traían el cine, y de un sinfín de episodios de la Guerra Civil. El testamento de amor de Patricio Julve apareció en Destino en septiembre de 1995, gracias A Miquel Ángel Riera, que fue su primer defensor y con quien tanto quise mientras vivió y a quien recuerdo con inmenso cariño, y a Andreu Teixidor y Eduardo Gonzalo. No saben cuánto les agradezco su interés en este proyecto. Tuvo tres ediciones: dos en ese año y una más, en nuevo formato, en 2000.

Este libro de relatos que abarca más de 150 años de historia llevaba más de una década agotado. Chusé Raúl Usón, que es uno de mis editores decisivos por múltiples razones, tiene la amabilidad de rescatarlo y se lo agradezco infinitamente. Considero que este es uno de los libros de mi vida, tanto como lo es Golpes de mar (Destino, 2006): el libro de un mundo, de un paisaje (el Maestrazgo turolense que cantaron Baroja, Valle-Inclán, Perucho, Ciro Bayo o Labordeta: Cantavieja, La Iglesuela del Cid, donde viví casi cinco años, Fortanete, Mirambel, La Cañada de Benatanduz, Ejulve o Mosqueruela: qué belleza de topónimos), el libro de un círculo de afectos, de una forma de ver la literatura y a los hombres. Durante esos años, era un enfermo de la literatura de Álvaro Cunqueiro, de Miguel Torga y José Saramago, de Mercè Rodoreda, de Joan Perucho, de Rafael Dieste, de Ramón José Sender, de Isak Dinesen, autores que se sumaban a devociones anteriores como Méndez Ferrín, Otero Pedrayo, García Márquez, García Lorca, Jorge Luis Borges, Poe, Horacio Quiroga y Gustavo Adolfo Bécquer. Le agradezco a Aloma Rodríguez todas las molestias que se ha tomado en la revisión del original. Y no puedo dejar al margen a Luis Grañena, que ha concebido la portada: Grañena es uno de los grandes ilustradores y caricaturistas españoles de los últimos tiempos; trabaja para Estados Unidos, para Francia, para Portugal, para Rolling Stone, para La Vanguardia y para Heraldo de Aragón: todas las semanas realiza una caricatura en la página ocho del suplemento ‘Artes & Letras’.

Garrapinillos, Zaragoza, 21 de junio de 2011

Una foto del húngaro Jozsef Pezsi.