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Antón Castro

Escritores

LUIS DEL VAL PUBLICA 'ESTAMOS DENTRO'

El narrador y locutor publica 'Estamos dentro' (Espasa), una novela de amor, denuncia e ironía sobre el mundo de la televisión.

 

"Mi primer contacto con televisión fue absolutamente surrealista: tenía catorce años, no se veía la tele en Zaragoza, me llevaron al Paseo de la Habana, que lo enseñaban como si fuera la quinta maravilla del mundo, y vi la emisora de televisión que no veía en Zaragoza. Más tarde, empecé a redactarle guiones a Eloy Arenas en '625 líneas'; como no había entonces ni fax ni correo electrónico, yo escribía el guión, lo mandaba por correo postal y a los cuatro o cinco días lo veía en la tele, representado". Así nació el interés de Luis del Val (Zaragoza, 1944) por la tele. Ha conducido 'Aquí un amigo' en Aragón Televisión, y ahora es contertulio, los jueves, de 'Sin ir más lejos', el programa que conducen Jesús Nadador y Susana Luquín y que dirige Jorge Gallardo.


¿Qué quería expresar con 'Estamos dentro' (Espasa)?

Me quería explicar a mí mismo por qué ha pasado lo que ha pasado. Leía ensayos y más ensayos, y nadie me lo explicaba.

¿Qué ha pasado, pues?

Ha habido una perversión, exactamente igual que en la política: lo que era un medio, como la galaxia Gutenberg, la radio de Marconi, se ha convertido en un fin en sí mismo. El fin es estar o aparecer en la televisión. Pero yo no intento hacer moralejas ni ensayo filosófico. Soy novelista, cuento historias, creo personajes.


¿Entonces, qué quiere contar?

Yo cuento una historia de los amores de un presentador, Juan, y una presentadora, Katy, que están ahí, en medio de la multitud de los personajes que se mueven en una emisora de televisión.

Son casi antagónicos: uno es sociólogo y la otra una joven burguesa de Barcelona, que se convierte en un fenómeno de masas…

A mí en las novelas me gusta hacer un poco de contrapunto. Y aunque la lucha de clases haya desaparecido, la igualdad de oportunidades la deshace la diferencia de clases. No es lo mismo ser un presentador de televisión, hijo de una camarera de Carabanchel, que ser una presentadora, hija de un famoso arquitecto de Barcelona. Me interesa ese contrapunto, y la diferencia de valores éticos, y esa ha sido una elección tomada con premeditación y alevosía.



¿No quería reflexionar sobre el país y sobre la corrupción?

 

Antes había empresas y empresas periodísticas, que tenían una determinada ética; esa empresa periodística quería ganar dinero, por supuesto, pero había una ética, una forma de ver el mundo. Ahora hablar de la empresa periodística es hablar de empresa, el apellido periodístico le pesa mucho y se ha desprendido de él.


¿Y?

Lo importante es hacer caja con programas que conciten la atención y seduzcan a millones de personas. Para eso se transgrede y se hace demagogia, se fomenta el mal gusto y se halagan los bajos instintos populares. No importa nada más porque el objetivo son los beneficios.

El libro está lleno de historias paralelas, de meandros...

Hay muchos meandros sí en 'Estamos dentro' porque la vida es compleja. Somos poliédricos en la vida y en nuestras relaciones, y yo no me imagino la vida como si fuera un cómic. Cuando me pongo a escribir intento ser fiel a la vida y la vida es compleja.

¿Adónde vamos?

Yo creo que vamos a internet. Quienes consigan dentro de tres años un 10 % de audiencia se darán con un canto en los dientes. El éxito de una emisión será la descarga de un instante.

¿Y qué va a pasar con tanta telebasura, sensacionalismo y 'casquería', tan reaccionarios?

Yo tengo mucha confianza en la sobredosis como poder profiláctico. La abundancia del calzoncillismo de los año 60-70 en nuestro cine produjo un crecimiento de los cineclubes. Eso ocurre en las series: funciona una de policías, se multiplican, la gente ve una más y sale corriendo. Hemos trasladado la murmuración de las calles y los patios de vecinos a la tele con gente más conocida.

*Luis del Val, escritor, periodista, rapsoda y otras muchas cosas, presentará su libro el próximo día seis en la Feria del Libro de Zaragoza y firmará ejemplares. Esta entrevista se publicaba ayer en 'Heraldo de Aragón'.

 

CRISTINA GRANDE HOY EN MADRID

LOS SECRETOS DEL ÁLBUM FAMILIAR DE CRISTINA GRANDE

Cristina Grande (Haro, La Rioja, 1962; en algunos de sus libros dice que ha nacido en Lanaja por afecto hacia ese pueblo familiar) ha ido sembrando los retazos de su recuerdos en varios libros: en los relatos de 'La novia parapente' y 'Dirección noche' (publicados por Xordica) y, sobre todo, en su novela 'Naturaleza infiel' (RBA, 2008). De algún modo, la escritora a lo largo de todos estos años ha ido redactando una suerte de miniaturas, mágicas e intimistas, cotidianas y turbadoras, en sus artículos en HERALDO, que acaban de ser recogidos en dos libros: 'Agua quieta' (Traspiés. Colección Vagamundos), que se presentó en Bodegar en compañía de la subdirectora de HERALDO Encarna Samitier, y 'Lo breve' (Tropo), un volumen que verá al luz el próximo día 5 en la Feria de Huesca. En total son 90 piezas, muy distintas y complementarias.

Lanaja: secretos de familia

Dice Cristina Grande: "Agua quieta' recoge 36 artículos o columnas, que aparecieron en su mayoría en la edición de HERALDO de Huesca, y están muy vinculadas a mi familia: mi abuela, mis abuelos, mis tíos abuelos, mi madre y mi padre. Es como un álbum familiar. De algún modo, es un libro rural: aquí está Lanaja, el campo, el paisaje. Vuelvo a aquella frase que aparece en algunos de mis libros: 'las tardes de verano eran interminables".

Cristina dice que no tiene una técnica exactamente para componer un artículo, sino que opera como un arqueólogo o un paseante que se interna en un paraje de su pueblo, El Olivar, y se pone a buscar retazos, trozos de cerámica con el quimérico afán de recomponer un cántaro, un plato, "aunque esos trozos que rescata sean pequeños, ínfimos, casi invisibles". Confiesa Cristina que lo que ha hecho con ese libro "es algo que forma parte de mi propia escritura en todas mis ficciones: la reconstrucción de mi memoria. En este volumen, ilustrado por la granadina Esperanza Campos, hay muchos muertos. Es un libro elegíaco, nostálgico, que tiene la voluntad de perpetuar una herencia, los secretos de familia".

Para ella, 'Agua quieta' es un libro narrativo, intimista y descriptivo, un libro de estados de ánimos, de personajes y de objetos, "de enumeración de cosas". Los personajes brillan con luz propia, como su abuela Adoración, que era como una rebelde, una contadora de historias y una fumadora de cigarrillos turcos. Como su tío Jesús, como la tía Esperanza, obsesionada por los olores.

De María Anoro a Ramón Acín

O María Anoro, "la mejor planchadora del mundo", una criatura que conocía a la perfección la vida de las casas. "María Anoro ayudaba mucho a mi madre. Era una mujer sin apenas estudios, pero muy inteligente. Era como una especie de asistenta, discreta y callada, que no hablaba nada. Una tumba. María encarnaba la calma, el sosiego, frente a todas las demás mujeres, que éramos un manojo de nervios".

 

 

PREMIO PARA CÉSAR ANTONIO MOLINA

César Antonio Molina,

Premio Europeo Alberico Sala


El galardón, otorgado por críticos internacionales, le será entregado el próximo sábado 29 de mayo en Milán

 

César Antonio Molina (poesía), Alberto Arbasino (narrativa), Massimo Franco (periodismo) y Simone Caltabellota (opera prima) han sido los vencedores del año 2010, del Premio europeo Alberico Sala. Un jurado internacional compuesto por críticos de Italia, Gran Bretaña, Francia y España lo decidió así.


César Antonio Molina lo fue por toda su obra poética, traducida a las lenguas del jurado, y por igual motivo la obra de Alberto Arbasino, uno de los más grandes narradores italianos de la segunda mitad del siglo XX, cuya obra completa en dos volúmenes está publicada por Mondadori. El premio le fue comunicado a César Antonio Molina mientras se encontraba en la Feria del Libro de Turín presentando la edición italiana de su libro de relatos Fuga del amor, editado en España por Destino y en Italia por Ponte alle Grazie. La presentación estuvo a cargo de Ernesto Franco (director de Einaudi) y los escritores Franco Marcoaldi y Claudio Magris. Todos destacaron la originalidad del libro, así como la excelencia de sus temas y su magnífica escritura.

Algunos de los anteriores ganadores de las pasadas ediciones han sido Rafael Alberti, Mario Vargas Llosa, el premio Nobel de Literatura Josif Broodskij, Pietro Citati, Zanzotto, el recientemente fallecido Edoardo Sangueneti, Evtushenko o Adonis.


El acto de entrega de los premios se celebrará el próximo sábado 29 de mayo en Milán. Como homenaje a su obra, el gran actor italiano Alessandro Quasimodo, hijo del Premio Nobel de Literatura, el poeta Salvatore Quasimodo, leerá una selección de sus poemas traducidos al italiano y publicados por la editorial Dante y Descartes (2007) bajo el título de Custode delle antiche forme.

LOS CUENTOS DE ROFOLFO WALSH

LOS CUENTOS DEL PERIODISTA

Por Daniel GASCÓN

Rodolfo Walsh (Choele-Choel, 1927 – Buenos Aires, 1977) fue escritor, traductor y periodista. Militó en Montoneros, fue uno de los fundadores de la Agencia Latina en Cuba –donde descifró unos mensajes que anunciaban la invasión de Bahía de Cochinos-, creó la agencia ANCLA y fue acribillado por los sicarios de la Junta Militar argentina: su cuerpo nunca se ha encontrado. Walsh decía que tenía prejuicio a favor de la literatura “breve” y otro a favor de la literatura “útil”. 451 Editorial ha recuperado dos de sus reportajes: ‘Operación Masacre’, sobre el fusilamiento de un grupo de civiles en 1956, tras el levantamiento del general Valle, y ‘¿Quién mató a Rosendo?’, que bucea en el sindicalismo peronista. Viviana Paletta se ha encargado de la edición y el documentado prólogo de ‘Cuentos completos’ (Veintisiete Letras, 2010).

‘Cuentos completos’ reúne los relatos que Walsh publicó en cuatro libros –‘Variaciones en rojo’, ‘Los oficios terrestres’, ‘Un kilo de oro’ y ‘Un oscuro día de justicia’-, y otros que aparecieron en revistas y compilaciones.  Muestra la evolución literaria de Walsh –especialmente en el caso de ‘Las tres noches de Isaías Bloom’, del que se incluyen dos versiones- y reúne narraciones muy distintas: hay cuentos tempranos que recuerdan a Borges; historias de campo y militares e incluso breves textos fantásticos, pero predominan los relatos policiales. Aunque las tres historias de su primer libro, ‘Variaciones en rojo’, son más bien clásicas, poseen habilidad e ingenio; el tono bordea la parodia y el detective es un corrector de pruebas. Walsh empleó el nombre del corrector para firmar otros relatos, como los que protagoniza el comisario Laurenzi: son más costumbristas, humanos y crepusculares, y reflexionan sobre la justicia y sus errores.

Los cuentos más ambiciosos de Walsh mezclan la inquietud social y política con una prosa brillante y la búsqueda de la originalidad formal: es el caso de ‘Fotos’ y ‘Cartas’, donde la transcripción del habla popular y una técnica de collage construyen un mundo íntimo y un panorama histórico, y de ‘Esa mujer’, un relato excepcional y abrupto donde un militar y un periodista hablan del cadáver de Eva Perón, que embalsamó el aragonés Pedro Ara. El mismo gusto por la experimentación aparece en otra de las grandes piezas del libro, ‘Nota al pie’, donde el texto marginal se convierte en el elemento principal del relato, y documenta el aprendizaje y el agotamiento de un traductor.

La violencia es otra de las constantes del libro, y un elemento esencial de un ciclo de tres cuentos ambientados en un internado católico: ‘Irlandeses detrás de un gato’, ‘Los oficios terrestres’ y ‘Un oscuro día de justicia’, en el que un cura obliga a los chicos boxeen entre sí, y un alumno sueña con que su tío Malcolm vaya al colegio y dé una paliza al sacerdote. El cuento se basa en las experiencias de Walsh, pero, como otros textos del autor, es también una alegoría sobre la venganza y la justicia, y sobre la seducción y la fragilidad de los héroes.

Rodolfo Walsh. Cuentos completos. Edición y prólogo de Viviana Paletta. Veintisiete Letras. Madrid. 644 páginas.

Esta reseña apareció en Artes & Letras / HERALDO DE ARAGÓN

PREMIO PARA MÍCHEL ROYO

 

Miguel Ángel Royo gana el XX Premio

 

de Narrativa Corta 'Ciudad de Villa del Río'


El autor zaragozano Miguel Ángel Royo Pallarés ha ganado, con su obra 'Palmeras en el horizonte', el primer premio del vigésimo concurso de Narrativa Corta "Ciudad de Villa del Río", convocado por el Ayuntamiento de esta localidad cordobesa y dotado con 3.000 euros y estatuilla.

La obra ganadora, un símbolo de la felicidad inalcanzable, está escrita en un formato muy original que mezcla prosa y verso, según la nota difundida por Diario Córdoba.

En la modalidad comarcal, la obra ganadora fue 'Mi gran mentira', de Jesús Leirós León, con un premio en metálico de 500 euros y la estatuilla de la fachada del Ayuntamiento.

El fallo se hizo público el sábado 22 de mayo, en el Teatro Olimpia de Villa del Río.

 
Michel Royo, con toda la amabilidad del mundo, como siempre, me manda el inicio de su texto.
 
Palmeras en el horizonte

 

Por Michel ROYO

 

Si esta ciudad fuera más pequeña nos apuntarían todos los dedos de la calle y muchos dispararían con gusto el plomo envenenado de su desprecio, balas afiladas como las miradas hipócritas de la mitad de mis compañeras de curso, que se pagan los estudios con ejecutivos, mejor que yo, que no tengo más remedio que ir todos los fines de semana a servir litros de cerveza a pandillas de adolescentes tan insaciables como incapaces de amortiguar con sus gritos el martillo inapelable de mi padre,

que no vuelva a poner los pies en esta casa,

sentencia que me condena a cien años y un día de destierro y que condena a mi madre a derramar una cadena perpetua de lágrimas negras por inhóspitas mazmorras hasta que por fin se atreve a llamar, casi a escondidas, no para reprochar

¿cómo nos puedes hacer esto?

ni para lamentar

¿qué es lo que hemos hecho mal?,

sino para saber, y la imagino con dos corazones,

¿qué tal estás?, ¿necesitas algo?,

y yo, con una lágrima atragantada,

no mamá, no necesito nada,

qué puedo necesitar si llego a casa agotada de las clases de teatro y Ousmane me seduce con el marfil de sus ojos, si vuelvo rendida de servir litros desalmados y Ousmane me ilumina con su risa de luna, si parezco desahuciada tras la lectura a los enfermos del hospital y Ousmane me revive con el fuego susurrante de su aliento,

más que a las islas desiertas y sus tesoros, más que a las alfombras voladoras y las lámparas maravillosas, más que a las huellas de un paseo solitario por las playas del invierno,

no mamá, no necesito nada,

qué más puedo necesitar salvo decirte que te adoro, que no quería causarte tanto sufrimiento inútil, que sólo quería ser feliz y hacer felices a los demás, así de sencillo...

*Las tres fotos de Miss Aniela. Autorretratos.

 

EL JUEVES, NUEVO LIBRO DE ALOMA

El próximo jueves, Aloma Rodríguez presenta su segundo libro, ‘Jóvenes y guapos’ en Los Portadores de Sueños. Eva Cosculluela y Félix González envían esta nota.

 

 

Portada del libro de Aloma, que ha realizado Clara Carnicer. Igual que 'París tres'.

Queridos amigos,

 

 Editorial Xordica y la librería Los portadores de sueños tenemos el gusto de invitaros a que nos acompañéis en la presentación de JÓVENES Y GUAPOS (Xordica), de ALOMA RODRÍGUEZ, libro ganador del XXI Premio Universidad de Zaragoza de Narrativa. Para presentar el libro, la autora estará acompañada por MIGUEL ÁNGEL LAMATA y MARIBEL RUIZ. Será el jueves 27 de mayo a las 20h.

 

   Como de costumbre, al terminar la presentación tomaremos un vino juntos por cortesía de la D.O. Cariñena

 

  Os esperamos a todos el jueves 27 de mayo a las 20h, no os lo podéis perder.

Aloma con su hermana Sara. La foto es de Josean Melendo.

 

JÓVENES Y GUAPOS

 

 

La protagonista de Jóvenes y guapos hace muchas cosas por primera vez. Se matricula en la universidad, empieza a trabajar en una compañía de animación, se va de gira con una obra de teatro amateur, prepara una tortilla de patata y acude en un tren nocturno al entierro de su abuelo.


Los relatos de Jóvenes y guapos cuentan una historia de aprendizaje. Mientras viaja a Orense, Lisboa o Jaca, la narradora –que tiene muchas cosas en común con el personaje de París tres, el primer libro de Aloma Rodríguez–, observa la fragilidad, los secretos y las contradicciones de los demás. Y sobre todo descubre cosas de sí misma: se convierte en vértice de un triángulo amoroso, discute con gente que admira y constata el valor de la alegría, el juego y el sexo.

Con una mirada irreverente, a veces tierna y siempre fresca, Aloma Rodríguez ha escrito un libro sobre la amistad, el teatro y la familia.

 

Aloma con Ángel Guinda y Mariano Berges. La foto es de Vicente Almazán.

ALOMA RODRÍGUEZ (Zaragoza, 1983) es licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Zaragoza. En 2007 publicó su primer libro, París Tres (Xordica), donde narraba su experiencia como estudiante de Erasmus en la Nouvelle Sorbone. Colabora como crítica literaria en Artes & Letras, suplemento de Heraldo de Aragón. También es fotógrafa y actriz. Ha participado en diversos montajes teatrales, y en la actualidad trabaja para la compañía teatral El Silbo Vulnerado, con quien ha participado en una gira por Cuba y Buenos Aires presentando un espectáculo sobre Miguel Hernández.

LABORDETA PUBLICA SUS MEMORIAS

Labordeta recompone su memoria

desde “la vida marrón del cáncer”

 

[El escritor, político y cantautor presentó ayer ‘Regular, gracias a Dios’ (Ediciones B), un libro optimista que es un himno a la existencia y a la amistad, y una mirada “a las mujeres de mi familia”. Xordica reedita con portada de Mari Burges sus ‘Cuentos de san Cayetano’.]

 

 

 

Desde “la vida marrón del cáncer”, José Antonio Labordeta (Zaragoza, 1935) ha tenido fuerzas para “componer un himno a la vida, a la familia y a los amigos” en su nuevo libro: ‘Regular, gracias a Dios’ (Ediciones B), que acaba de presentar en su casa y en la terraza de su hija Ángela, “que tanto me ayudó en la redacción de estas ‘Memorias compartidas”; Ángela reedita en Xordica su novela familiar ‘Bombones de licor’. Labordeta parecía un marinero recién retornado, exultante de ánimo y frágil de piernas, y explicó que este volumen aporta, a diferencia de otros textos autobiográficos suyos como ‘Banderas rotas’ o ‘Memorias de un beduino en el Congreso de los Diputados’, una nueva mirada sobre sus padres y su suegra Sabina, y sobre un montón de anécdotas que “he ido contando en cenas con amigos y que el escritor Félix Romeo me sugirió que las pusiera por escrito”.

Y no solo eso: Labordeta, que padece un cáncer de próstata y que ha pasado muchas horas en el hospital en la habitación 807 y 808 del Servet, se enfrenta a su enfermedad y la narra sin dramatismo, “con optimismo, con alegría y con una clara celebración de la existencia”. Declaró que estas páginas, sencillas y directas (“algunos me han dicho que al fin he aprendido a escribir”, bromeó), le habían obsesionado: todos los días tras las sesiones de quimioterapia tenía unos enormes deseos de sentarse ante el ordenador para contar sus recuerdos.

El libro tiene algo de ‘Esta es su vida’, como dijo su editor Íñigo García Ureta de Ediciones B. Es un ejercicio de desnudez que arranca de la revelación del cáncer. A partir de ahí, jugando con el presente y con el pasado, recompone sus años en el Colegio Alemán, el trabajo y el heroísmo de sus padres, el clima del colegio familiar Santo Tomás de Aquino con tantos personajes que le han dejado una huella indeleble, como su tío Donato, que combatió en la Guerra Civil, o el profesor Gilaberte, que murió demasiado joven; también aborda su traslado a Teruel, el nacimiento de ‘Ándalán’. Labordeta cuenta cosas que apenas había esbozado de su estancia en Versailles, donde narra una curiosa experiencia sexual, su traslado a Aix-en-Provence, donde conoció a españoles del exilio, un camarero que siempre le miraba mal por llevar el ‘Abc’ entre las manos, lo llevaba para enseñar español y hablar de la actualidad española, y donde vivió un gracioso equívoco: confundió la palabra burdel con Bourdelle, el nombre del escultor, y “acudió a ver con Ricardo Lapetra un documental sobre el artista, que luego me pareció muy interesante, cuyo reclamo era una mujer desnuda”. Agradecido a sus médicos, pidió al Gobierno de Aragón que destine un edificio completo para oncología, “que es una especialidad joven y complicada, algo que se ha hecho en San Sebastián”. Y le quitó hierro a su propia dolencia, sobre todo porque ha encontrado, en ese ir y venir por los pasillos de los hospitales, casos estremecedores como los de Edu, Pedro y tantos otros.

Tampoco le faltó la vena reivindicativa y crítica al abordar la situación del país. “Vivo con enorme tristeza la situación política y económica del país –señaló-. Todo el mundo da soluciones y nadie las pone en práctica. En mi última intervención en el Congreso le dije a Zapatero que yo ya no lo votaría por su gestión y por lo poco que había apoyado a Aragón. El tiempo me ha dado la razón. Lo que se está haciendo es inconcebible. ¿Qué pasa en La Moncloa, qué se está haciendo, qué hace Rajoy? No hacen nada. Estamos en una situación dramática. Ahora mismo no sé cómo vamos a salir de este follón, pero este país es especialista en tirar siempre adelante y supongo que ahora también lo hará”. De entrada, él intenta abrazarse a la esperanza con nuevas palabras: escribiendo, reflexionando sobre su vida de cantautor en el franquismo y la Transición, sobre la de su familia ( y sus mujeres: su madre, su suegra Sabina, su mujer Juana de Grandes, sus hijas Ana, Ángela y Paula) y la de los otros. Este volumen, donde se revela que Jorge Oteiza le mandó una cariñosa carta tras ver su revista ‘Orejudín’, coincide con la reedición, con portada de Mari Burges, de uno de sus libros más entrañables y zaragozanos: ‘Cuentos de San Cayetano’ (Xordica), la memoria de la ciudad, de los amigos en la posguerra y del grupo Niké.

 

CRISTINA GRANDE PRESENTA 'AGUA QUIETA'

El próximo lunes, 24 de mayo, en la galería Bodegar, Calle Cadena, 32, presentamos en Zaragoza Agua quieta (Vagamundos), en el acto contaremos con la presencia de la autora, Cristina Grande, y estará presentado por Encarna Samitier. Los textos se han ido publicando en Heraldo de Aragón en los últimos años. Es un libro delicioso donde Cristina Grande -autora de La novia parapente, Dirección noche, ambos en Xordica, y Naturaleza infiel (RBA)- cuenta un sinfín de historias con su estilo tan personal, íntimo, familiar y a la vez transgresor.

 

 

 

MI ABUELA

 

Por Cristina GRANDE

Mi abuela me llama al móvil. Sabe que estoy en Huesca comiendo con unos amigos. Le apetece venir a los toros y quizás podríamos encontrarnos a la entrada de la plaza. Mi abuela tiene 96 años: es imposible no complacerla. Su nieto mayor se ha ofrecido a acompañarla.

Hace buena tarde y nos sentamos en una terraza frente a la plaza de toros, antes de la corrida. Mi abuela lleva las entradas en el bolso y un precioso collar de perlas en el cuello. Y se fuma un cigarrillo. A todos nos fascina su tiesura, su lucidez y su coquetería.

Nos cuenta que la última vez que vino a los toros a Huesca fue en el San Lorenzo de 1934. Toreaba Sánchez Mejías y ésa fue para el torero su última corrida, porque al día siguiente le cogería un toro en la plaza de Manzanares, adonde había ido a sustituir a Domingo Ortega, que acababa de tener un accidente de coche con su apoderado. A Sánchez Mejías no le venía bien aquel viaje tan apresurado, pero hacía poco que había vuelto a los ruedos y no quería que se dijera que temía a los morlacos de Ayala. Él mismo sacó las dos papeletas de los toros que le correspondían. El primero, un manso astifino y badanudo llamado Granadino, le cogió junto al estribo. No quiso que le operaran en la mísera enfermería y decidió volver a Madrid. Moriría de gangrena el 13 de agosto, tan sólo tres días después de haber toreado en Huesca.

-No se sabe dónde nos espera la muerte- dice mi abuela para terminar, como si no hubieran pasado casi setenta años, como si la muerte se hubiera olvidado totalmente de ella.

*La ilustración es de la artista granadina Esperanza Campos. En la foto superior, Ana Bendicho y Cristina Grande en la presentación de Naturaleza infiel, tomada por José Antonio Melendo en Los Portadores de Sueños.