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Antón Castro

Escritores

GISELE FREUND EN ZARAGOZA

GISELE FREUND EN ZARAGOZA

Acabo de ver la estupenda foto de Marta Almajano realizada por Vicente Almazán, sobre el fondo de Gisele Freund, una mujer que siempre me gustó mucho porque es una singular artista de escritores.

Aquí, junto al retrato de Marta de Vicente Almazán, copio algunas fotos de Gisele Freund, en color y en blanco y negro.  Fotos de ella misma, de Iris Murdoch, de Virginia Woolf, de Vita Sackville West, de Simone de Beauvoir y de James Joyce.

POZUELO YVANCOS Y LA NARRATIVA

POZUELO YVANCOS Y LA NARRATIVA

Conocí a José María Pozuelo Yvancos, profesor, editor y crítico, en un viaje a Murcia, a la Feria del Libro. Estuve con Fernando Valls, Carmen Rodríguez Santos y José Andrés Rojo para hablar de los blogs. Fue un bonito encuentro, aunque no hubo mucho público. Luego pasamos una estupenda velada literaria en un restaurante de la ciudad. Pozuelo me pareció un hombre sencillo y entrañable, un entusiasta de la literatura. Acaba de recoger en un volumen un conjunto de reseñas literarias de ‘100 narradores españoles de hoy’ (Menoscuarto). Antes de conocernos había tenido la gentileza de reseñar ampliamente en las páginas de ABCD Cultural mi libro de relatos ‘Golpes de mar’ (Destino, 2006), agotado hace un par de años y descatalogado ya por la editorial Destino (ya me han dicho que no lo van a reeditar), nota que también incorpora a este volumen.

 

Fernando Valls, profesor y crítico y editor también, le dedicaba días esta nota en su blog. La nota y un compendio de su trayectoria. Fernando Valls estuvo hace unos días en Zaragoza, participó en un congreso coordinado por José Luis Calvo Carilla, pero no llegamos a vernos, cosa que lamento. Fernando Valls siempre es muy gentil con el suplemento ‘Artes & Letras’ y me ha invitado a recopilar mis microcuentos para el sello Menoscuarto.

 

 

José María Pozuelo Yvancos, en una foto de 'El Diario Montañés'.

 JOSÉ MARÍA POZUELO YVANCOS

Por Fernando VALLS

José María Pozuelo Yvancos es uno de los más profundos conocedores de la narrativa española de las últimas décadas, materia a la que ha dedicado numerosos trabajos. En este nuevo libro, 100 narradores españoles de hoy (Menoscuarto, Palencia, 2010) nos brinda un panorama de la prosa narrativa más reciente, de la novela y del cuento, a través de la atenta lectura y el lúcido análisis de casi doscientos títulos de un centenar de autores (desde Ana María Matute, José Manuel Caballero Bonald, Ramiro Pinilla y Juan Marsé, pasando por Luis Mateo Díez, Cristina Fernández Cubas, Álvaro Pombo, Enrique Vila-Matas, Rafael Chirbes, José María Merino, Carlos Pujol, Eduardo Mendoza y Javier Marías, sin olvidar a los más jóvenes Eduardo Lago, Fernando Aramburu, Julián Rodríguez, Berta Vias Mahou, Isaac Rosa y Ricardo Menéndez Salmón), todo ello con la contención y la claridad que exige la crítica literaria de actualidad que viene cultivando en el diario ABC. En el prólogo, el autor nos advierte de que esta obra no trata de fijar un canon, sino de orientar a estudiosos, hispanistas, escritores y lectores de la narrativa española, así como al curioso o interesado en la materia.

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TRAYECTORIA
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* José María Pozuelo Yvancos es uno de los teóricos y críticos de la literatura más reputados de España. Desde 1983 ejerce como catedrático de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada de la Universidad de Murcia. Coautor de Teoría del canon y literatura española (2000), es autor de los libros El lenguaje poético de la lírica amorosa de Quevedo (1979), Teoría de lenguaje literario (1988), Del Formalismo a la Neorretórica (1988), Poética de la ficción (1993), Ventanas de la ficción. Narrativa hispánica. Siglos XX y XXI (2004), De la autobiografía. Teoría y estilos (2005), Desafíos de la teoría. Literatura y géneros (2007), Poéticas de poetas. Teoría, crítica, poesía (2009) y Figuraciones del yo en la narrativa: Javier Marías y Enrique Vila-Matas (2009).

 

MIGUEL HERNÁNDEZ EN VALDEJALÓN

MIGUEL HERNÁNDEZ EN VALDEJALÓN

PRÓXIMO ENCUENTRO LITERARIO

EN “VALDEJALÓN EN TORNO A UN LIBRO”

HOMENAJE AL POETA MIGUEL HERNÁNDEZ

 

El día 30 de octubre de este año 2010 se cumple el centenario del nacimiento de Miguel Hernández, y con agradecido reconocimiento, le abrimos de par en par nuestro corazón para sembrar en él su talento poético, sensibilidad, compromiso y acción revolucionaria.

El poeta que se dejó llevar, arrastrar y esparcir por esos vientos fértiles del pueblo llenos de autenticidad, sencillez y sabiduría natural, llega a nuestros campos, a nuestras casas y a nuestras conciencias para quedarse y recordarnos que el amor, la solidaridad y la poesía son útiles, mucho más en tiempos de crisis.

Ángel Guinda nos contará la peripecia vital y los temas fundamentales de Miguel Hernández.

Intervendrán en el acto Trinidad Ruiz Marcellán (Directora de Olifante Ediciones de Poesía), y escritores como Reyes Guillén, David Francisco, Raquel Arroyo, … etc.

Desde la Consejería de Cultura de la Comarca de Valdejalón, se hace entrega a las Bibliotecas de los municipios de la Comarca, el poemario editado el año pasado, por Olifante,  en homenaje a Miguel Hernández y el último poemario de Ángel Guinda Poemas para los demás  publicado en 2009.

El acto tendrá lugar en Calatorao en el espacio cultural “EspirAlma, un laberinto, un lugar de encuentro”, el viernes 16 de abril a las 20:00 horas.

La actividad comarcal de “Valdejalón en torno a un libro” comparte también, para este año, lecturas con autores aragoneses como son: Ismael Grassa con su libro de relatos Trescientos días de sol y su última novela Brindis (viernes, 4 de junio en la biblioteca municipal de Lumpiaque), Agustín Sánchez Vidal con su última novela histórica Esclava de nadie (viernes, 17 de septiembre en la biblioteca municipal de Alpartir) y Aloma Rodríguez con su colección de relatos Jóvenes y Guapos (viernes, 12 de noviembre en la Biblioteca Municipal de Ricla).

 

Anabel Langarita – Consejera Delegada de Cultura Comarca Valdejalón.

MAYUSTA: UN POEMA

Hace unos días, Miguel Ángel Yusta presentaba su libro ‘Ayer fue sombra’, galardonado con el premio de la Delegación de Gobierno de Aragón y coeditado con Aqua. Le pido su poema preferido del conjunto y me envía este. Las ilustraciones son del canadiense Alex Colville.

 

 

 

TRENES DE VAGONES DE MADERA

 

 

Miguel Ángel Yusta

 

 

Corrían tiempos de silencio y miedo,

 

de trenes con viejos vagones de madera


y fríos asientos de tercera clase;


años de recuerdo de una infancia gris.


 El revisor pedía los billetes,


las mujeres guardaban sus pequeñas botellas de aceite bajo los asientos,


mísero estraperlo de tercera clase, asientos con cinco personas apiñadas.


Pasaban los guardias civiles impertérritos,


tal vez  cansados también de la tercera clase.


Mi padre sacaba los papeles apresuradamente,


no había D.N.I., solamente un papel , una cédula arrugada y sucia.

 

 

El tren seguía su traqueteo perezoso, asmático, en la noche,

 

con paradas interminables en sucias estaciones:


“Policía, documentación”, se encendían de nuevo las luces


de aquellos vagones de madera con gentes sencillas, cansadas y hacinadas


Al hacerse por fin el silencio, yo miraba por la ventanilla los campos oscuros,


las mortecinas luces de los pueblos,

 

las chispas de la locomotora, los postes eléctricos:


uno, dos, tres, miles pasaban como fantasmas en invierno.

 

En la noche, la  luna llena velaba las estepas,

 

la peinaban los árboles o la herían los cables.


Yo soñaba con verla brillando muy quieta sobre otros paisajes,

 

mientras, en los duros asientos, ya todos dormían.

 

 

Sólo un niño soñaba despierto.

VASCO SZINETAR Y SUS FOTOS

RETRATO DE VASCO SZINETAR

Vasco y Enrique Vila-Matas.

Por Fernando SAVATER

Artistas, escritores, políticos, todos caen ante el encanto de Vasco Szinetar, aceptan y sonríen. Porque no se trata de una instantánea más; las fotos con este venezolano carismático y chiflado se llevan a cabo en los baños. Disfruten.

La escritora Wendy Guerra.


En lo más profundo de la caverna donde están encadenados por grilletes de rutina y ofuscamiento, los tristes seres de la parábola que nos cuenta Platón en su “República” se entretienen viendo pasar sombras temblorosas, deformadas, engañosas. Son imágenes de imágenes, los espejismos de un espejismo. No sólo no revelan la idea imperecedera de cada cosa sino que fingen una réplica azorada, falsamente intencional, de la menesterosa y transitoria arcilla que imita a la idea.

La escritora Pilar Quintana.

Al menos la arcilla carnal no engaña del todo: la vemos desmoronarse. El tiempo que es su secreto inexorable se descubre a cada paso, incesante, como una torpe réplica de la inalcanzable eternidad. Se acumulan los adjetivos negativos porque en este perdedero que llamamos “realidad” todo es perdición, privación. Aún peor es la sombra que en el fondo de la cueva finge conservar lo momentáneo, lo que pasa sin tregua, lo que nos pasa y traspasa. La réplica de la réplica que somos miente al desmentirnos, porque nos sobrevive. Por eso, entre otros agravios, Platón expulsó a los artistas de su ciudad ideal.

¡Imagínense si hubiera conocido a los fotógrafos!

Juan José Millás.

El caso de Vasco Szinetar es el más grave de todos o al menos lo hubiera sido desde el punto de vista de Platón. Sus fotografías no sólo cristalizan la sombra de nuestra sombra, sino que además prefieren obtenerla del espejo, que ya en sí mismo no manifiesta sino la fugacidad inestable de un reflejo. Se multiplica vertiginosamente el espejismo pero el suyo es un espejismo conservado. La imagen reflejada en el espejo es y no es, nosotros mismos –los por un momento aparecidos ante el azogue– somos mientras constantemente estamos dejando de ser, pero la fotografía que capta tanta transitoriedad nos aprisiona en un instante ideal más resistente que los demás, por tanto más mentiroso. Y por eso mismo nos fascina tanto. Y nos hace concebir una desaforada esperanza o quizá una alarma desaforada: ¿Habrá algún otro lugar, algún otro objetivo gigante y misterioso, que detenga para siempre nuestra huida, que se niegue a nuestra total perdición? Un retrato en el que sólo lo fugitivo permanezca y dure, como apuntó Quevedo, una sombra que rehúse constatar que ya hemos muerto…

Vasco y Borges.

Será o no será. Nada sabemos, poco intuimos, demasiado esperamos. Lo único a nuestro alcance es admitir la derrota pero también negarle a Platón su victoria inhumana ornada con el estandarte de las ideas inmutables. Y podemos repetir los tercetos de aquel memorable soneto de Octavio Paz:



El espejo que soy me deshabita:
un caer en mí mismo inacabable
al horror del no ser me precipita.

Y nada queda sino el goce impío
de la razón cayendo en la inefable
y helada intimidad de su vacío.

 

*Ayer recibí una carta de Vasco Szinetar, el gran fotógrafo. Había colgado aquí algunas de sus fotos. Ahora le dedico esta entrada y recojo este estupendo artículo de Fernando Savater sobre él.

DE 'ARAR': ÁNGEL GRACIA

El poeta Ángel Gracia acaba de publicar un nuevo libro, ‘Arar’, en el sello Prames. Me manda estos tres poemas a modo de adelanto. El libro se presentará en la segunda quincena de abril en la FNAC. Todas las fotos son de Mario Giacomelli.

 

 

FUENTE DE LOS MACHOS

 

Junto a la fuente,

bebo en las manos de mi padre.

El agua me sabe a tierra

entre las grietas antiguas de su piel.

 

Mi padre aparta sombras con el brazo,

y me sienta en un árbol caído.

Era muy viejo, dice, deshaciendo su ceniza.

Y me lava la frente con su pañuelo de nubes,

y veo en sus hombros arder el sol.

 

Abrimos mandarinas a la mañana.

Hundimos los dedos en sus cortezas vivas.

Comemos y comemos.

Las hormigas se llevan peladuras

hacia su pequeño agujero negro.

Cargan hasta sesenta veces su peso,

lo leí en un libro.

 

Las bicicletas duermen en la tierra fresca.

Mi padre y yo sabemos que la rueda

perdurará por los siglos de los siglos.

Comemos y comemos.

Mi padre cuenta las piezas que me da,

y yo, los gajos que caben en mi boca.

Los gorriones nos roban los más pequeños.

Son muy listos, dice mi padre, no necesitan caminar.

 

Bebemos más y más agua

en la fuente luminosa, pero el dulce sabor

agrio de las mandarinas permanece.

Los saltamontes caen sobre mi cabeza.

Me conocen de otros veranos.

Llevaré el que se deje atrapar al agujero negro.

El mundo está bien hecho porque lo hizo mi padre.

 

CARPE DIEM

 

Oí decir a los muy, muy viejos

que vivos y muertos eran gemelos

de la misma floración. Minúsculas semillas

picoteadas por el sol, luz infeliz,

sílabas encadenadas por un dios idiota.

Dijeron lo que había que decir.

Los hombres yermos no engendran

lumbre, no cantan a la sal de la lluvia,

no abonan el aroma limpio

de la tierra mojada que tiembla.

 

Oí decir que los hombres yermos

no tienen vísceras, ni heces, ni alma.

Sólo beben agua de cardo estrellado,

y duermen en el rastrojo

sin haber saboreado la mies.

 

Oí decir a los muy, muy viejos

que no querían vivir ni morir,

sólo permanecer en el mismo hueco,

simplificar sus costumbres.

Los que vieron morir volverían a mirar.

Los que dieron muerte volverían a hacerlo.

 

 

ATAJOS

 

No sé cómo trazar el río

que une la nube con las hojas,

pasando por pozas azules y barrancos secos.

No sé cómo ser río

que asciende al nacedero abierto,

olvidando viejos meandros y deltas derrumbados.

Por eso salto por los roquedales,

hasta perderme en un cauce donde

las aguas huyen de la oscuridad

impetuosamente, derramando

pequeños azúcares de piedra.

 

Al salir del remolino, por encima

de la montaña ávida de sombra, alcanzo

la hierba en su nido, el altar del ruiseñor.

El agua se embadurna de dulzura,

y más arriba del aire aparece

el manantial de corazón nevado.

 

Y por fin encuentro un río en harapos,

confuso de amor recién brotado,

con el rostro embriagado sobre el lecho.

 

 

BARREIRO Y SU DICCIONARIO

BARREIRO Y SU DICCIONARIO

Javier Barreiro (Zaragoza, 1953) presenta el lunes 5  de abril -con la presencia del presidente de Aragón Marcelino Iglesias y del presidente de la Diputación de Zaragoza Javier Lambán- el libro ‘Diccionario de Escritores aragoneses contemporáneos, 1885-2005’ (DPZ). El poeta y narrador, profesor y ensayista, explica aquí las claves de su trabajo.

*En el post anterior faltaba esta nota. Enamorado de la música, le pongo a Javier esta foto musical y sensual de Iosif Badalov.

'EL DICCIONARIO' DE JAVIER BARREIRO

'EL DICCIONARIO' DE JAVIER BARREIRO

¿Con qué espíritu, con qué idea general has hecho el proyecto?  

Como el título de la obra subraya, Diccionario de Autores Aragoneses Contemporáneos 1885-2005, se trataba de desbrozar casi un siglo y cuarto de producción de libros creativos publicados por autores aragoneses en un periodo en que los cambios sociales, industriales y económicos, modifican por completo el panorama anterior. La gran mayoría se trata de obras y autores que no han tenido relevancia pero también están los que sí la han tenido y los que, sin tenerla, hubieran merecido otra suerte. De cualquier modo, el diccionario es un catálogo que relaciona todo lo que buenamente se ha podido consignar en cuanto a nombres, obras y bibliografía, una puesta al día personal, como no puede ser de otra manera, del juicio que puedan merecer los autores más relevantes y, sobre todo, un instrumento que escanea la historia social y literaria de un territorio llamado Aragón y que hemos convenido en que nos identifique. Aparece, además, en un momento en que la electrónica está trayendo cambios tan profundos que modificarán, hasta donde no somos capaces de prever, el espectro de lo que hoy llamamos mundo del libro, con lo que puede ser un buen resumen de una etapa que está dando sus últimos coletazos. 

¿Quién está, para arrancar, quién es escritor aragonés? 

Por un lado, todos los autores nacidos en Aragón, aunque hubiesen vivido poco tiempo en su territorio, pero también quienes han residido en él, al menos durante el periodo en que hubieran publicado alguna obra de calado literario. Tal decisión amplificativa no representa un deseo de prohijar un mayor número de escritores o una forma de chovinismo y, mucho menos, de nacionalismo, sino que es una forma de zanjar una cuestión compleja dando la mayor información posible, sin que ello implique ninguna absurda apropiación.

 

  El sustantivo “autor” se toma en el sentido más bien abstracto y medianamente ambiguo que hace referencia a quienes hubiesen publicado un libro de creación. Así se excluyen, entre otras cosas por la manifiesta imposibilidad de cubrir tal océano, a los firmantes de obras ensayísticas, eruditas, recopilatorias, científicas, didácticas o de cualquier otro jaez no creativo. Otra  condición es haber publicado al menos un libro o haber estrenado alguna obra teatral. 

-¿Cuántos autores y cuántas sorpresas, por decirlo así? 

Son 1781 fichas, de las que 161 son seudónimos que remiten a su autor, con lo que nos quedaríamos en 1620 autores literarios en el periodo. Por supuesto, que en los últimos decenios, la abundancia es muchísimo mayor que en los precedentes, lo que tiene que ver con el despegue económico y la facilidad para publicar que se ha dado en los últimos tiempos. Y las “sorpresas” van a ser muchas, al menos para aquellos a quienes interesen ese tipo de asombros. La cantidad de raros, “desconocidos” o “piantados”, que diría Cortázar, es tan amplia como podría desear el maestro argentino. Aunque la vida es como es y muchísimas veces son historias tristes. Recuerdo, por ejemplo a Vicente Lacambra, que pasó casi diez años en la cárcel por un crimen que cometió su hermano y que murió en el exilio mejicano, a Miguel Ezquerra, último defensor de la cancillería hitleriana y cuya vida es una película o, como contraprestación, a los varios que sobrevivieron a Mauthausen, Gusen y Dachau y hubieron de contarlo. Se han localizado también obras de cuya existencia se dudaba, se ha adjudicado a autores conocidos o no, seudónimos que no se sabía a quién pertenecían, con lo que se ha incrementado su obra, en fin, hay unos cuantos descubrimientos. Con todo, lo mejor es que hay cientos de autores que, sin poner ningún voluntarismo, dan para tesis doctorales que habrán de partir de este diccionario. Claro, cuando uno ve que escritores como Juan José Lorente, Marcos Zapata o Pablo Parellada no han dado, ya no para una tesis sino para unos cuantos artículos de cierto fuste, se da cuenta de que está todo por hacer. 

-¿Cómo están organizadas las fichas? ¿Te has carteado con los autores vivos, has pedido información a ellos? 

Cada autor fallecido tiene una ficha en que se habla de su vida y obra, de acuerdo a su importancia. Tanto de los fallecidos como de los vivos se relaciona su obra literaria completa y la bibliografía que he podido manejar, que, sin tontas modestias, tiene un volumen muy superior a cualquier otra obra de estas características. 

He escrito cartas a todos los autores vivos cuya dirección he podido conseguir. También correos electrónicos, y llamadas telefónicas. A veces, contactos a través de terceras personas. Y, por supuesto, muy numerosas cartas y llamadas a familiares de autores muertos. Me he encontrado con la relativa sorpresa de que, a pesar de la innegable vanidad y egotismo de todo creador, una buena parte ni guarda lo que se ha escrito acerca de ellos ni contesta con prontitud a quien se interesa por su obra. 

-¿Qué significa un proyecto así en las letras aragonesas y españolas? 

A través del monumental diccionario de Latassa y su refundición y ampliación por parte de Gómez Uriel en 1885-1886, las letras aragonesas son hasta esa fecha las mejor catalogadas y conocidas de todas las peninsulares. Con esta obra lo son también en la época contemporánea porque, a pesar de que hay decenas, de diccionarios que se ocupan de literaturas regionales o provinciales, no existe ninguno con la exhaustividad de este.  

-¿Cómo ha sido el trabajo, el rastreo, dónde habéis buscado? 

-Se empezó con todo el material que yo había reunido a lo largo de mi vida procedente del vaciado de veinte mil volúmenes y también de un inmenso material hemerográfico que había dado lugar a bibliografías e innumerables fichas y referencias. Sin ello no se hubiera podido afrontar el proyecto porque empresas  tan ambiciosas no pueden partir de cero. Después se vaciaron las principales bibliotecas aragonesas (la Biblioteca de Aragón, Universitaria, Diputación, Moncayo, Instituto de Estudios Altoaragoneses…) y se visitaron todas de cierta importancia. Se investigó a fondo en la Biblioteca Nacional, en la Biblioteca de Cataluña, en la SGAE, en  los Institutos de Estudios Comarcales, bibliotecas regionales, casas de Aragón, en el archivo de Alcalá de Henares… Por otro lado, persiguió la pista de los emigrados y exiliados en Méjico, Argentina, Santo Domingo y Cuba, especialmente. No dio tiempo a hacerlo con Venezuela. Se trabajó en catálogos, bibliotecas privadas, librerías de viejo, editoriales…Y, por supuesto, se machacaron las diversas bases de datos y fondos digitalizados que, poco a poco, van poniendo a disposición del estudioso todo aquello que antes era tan latoso de obtener.  

-Algún detalle...

Casos curiosos ha habido muchísimos, desde la autora de la que nada sabíamos, aparte de los títulos de sus libros, y a la que se localiza en el BOA por no pagar una factura de vertidos y basuras, hasta buscar datos del postmodernista Arturo Romaní de Céspedes y encontrarnos con su nieto, el famoso banquero socio de Mario Conde, que había escrito un libro no venal y, por tanto, desconocido, sobre él. Ahora, lo más sorprendente es la cantidad de autores que pensábamos fallecidos y que viven con noventa y muchos años o más de cien. En estos momentos la autora de más edad es la caspolina Elvira García Muñoz que cumplió 104 años en diciembre. 

-Para quién está pensado este diccionario. 

Es un instrumento de consulta que, supongo, va a ser especialmente útil para investigadores, bibliotecarios, libreros, profesores, estudiantes, bibliófilos y curiosos de toda laya. 

Después de hacer el libro: ¿qué conclusiones se pueden extraer? ¿Cómo es el espíritu literario de Aragón? ¿Es tierra de dramaturgos, de ensayistas, de poetas? 

Creo que aquí no hay ninguna revelación. Aragón es tierra de ensayistas y, hasta diría yo, de periodistas. Empezando por Martínez Salafranca y Nipho y siguiendo por Eusebio Blasco y  Mariano de Cavia, aragoneses han sido muchos de los grandes periodistas españoles. No olvidemos a teóricos como Rafael Mainar, autor del mejor manual de periodismo publicado en este país en muchos años o a directores de periódicos fundamentales como, por citar uno entre cientos, Rodrigo Soriano. En cuanto a la erudición, especialmente en el ámbito literario, es impresionante el elenco de primeras figuras dado por Aragón en los últimos ciento cincuenta años. Aquí aparecen sólo aquellos que, como Cejador, Costa, Camón Aznar, Manuel Alvar, Lázaro Carreter y algunos más, han publicado obras de creación.  

-Se dice que vivimos una auténtica edad de oro en las letras aragonesas. ¿Lo confirma o lo desmiente el diccionario? 

En los ciento veinte años de que se ocupa hay una figura señera, Sender, y, a bastante distancia, unas decenas de buenos autores pero no puede decirse que la literatura hecha por aragoneses haya sido especialmente brillante en este periodo, sobre todo si la comparamos, con la escrita por andaluces, gallegos, vascos, madrileños... Otra cosa es el momento actual, en el que, efectivamente, hay una cantidad más alta que en cualquier otra época de autores vivos de evidente interés. Pero habrá que dejar transcurrir el tiempo para ver qué queda. No se puede juzgar la actualidad con la perspectiva de la actualidad. Por eso mismo en el diccionario los autores vivos figuran con todas sus obras y la bibliografía que han deparado pero no tienen, como los fallecidos, una ficha que describa su obra porque la perspectiva sería parcial. 

¿Cuánta gente habéis trabajado, cuántas horas se han invertido, cuántos desvelos?

 El grueso del trabajo lo hemos afrontado mi documentalista, Francisco Ruiz Pérez, y yo. Además he tenido colaboradores externos, con trabajos parciales en bibliotecas y archivos u otro tipo de trabajos burocráticos, que han sido mi cruz, yo que soy incapaz de distinguir una factura pro forma de un filete de añojo. Como aragonés, soy orgulloso pero también partidario de colocarme las medallas que otros no me han de poner, así que suelo decir que el ‘Diccionario de la Literatura Catalana’ que apareció a finales de 2008 y de extensión muy similar a este, contó con 110 colaboradores durante ocho años, mientras nosotros hemos sido dos durante cuatro años, aparte de los trabajos encargados y contando con los treinta años que yo llevaba recogiendo materiales. Los desvelos los doy por bien empleados porque, de no ser por la sensibilidad de la Asociación Aragonesa de Escritores, que promovió el diccionario, la DPZ, que lo financió y lo edita y la DGA, que me ha permitido dedicarme a esto, el trabajo de una vida hubiera quedado inédito.

 

‘Diccionario de autores aragoneses contemporáneos’. Javier Barreiro. Documentalista: Francisco Ruiz Pérez. Diputación Provincial de Zaragoza. Zaragoza, 2010. 1.200 páginas. (Javier Barreiro ejecuta un arriesgado salto sin red).