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Antón Castro

Escritores

LUISGÉ MARTÍN ABRE UN BLOG

LUISGÉ MARTÍN ABRE UN BLOG

Recibo este correo de Palmira@dospassos.es

 

Queridos amigos:

2010 ya trae noticias: Desde hoy, día uno de enero, el escritor Luisgé Martín ha comenzado un blog. Se titula El infierno son los otros y disparará sobre todo lo que se mueva.

http://www.gentedigital.es/blogs/infierno/

Os recomiendo que lo visitéis y lo leáis,

Feliz Blog Nuevo y feliz 2010.

 

Este es el primer texto de Luisgé Martín. Lo conocí hace algún tiempo en la presentación del libro ‘Lo que España cuenta’, coordinado por José Ovejero (un tipo siempre cariñoso conmigo: hace poco me incorporó a un proyecto de edición digital en Estados Unidos). Hablamos un rato, y le recordé a Luis algo que es absolutamente: cuánto me gustó su libro ‘Los oscuros’, una maravilla, y algunas de sus novelas como ‘La dulce ira’.

 

AQUÍ ESTÁ EL ESPECTRO

 

Por Luisgé MARTÍN

A mediados del mes de agosto del año que acaba de terminar, mientras dormitaba, recibí un sms de Miguel Munárriz -amigo y hombre sabio- preguntándome si había leído la novela de Philip Roth Sale el espectro. Le respondí que no la había leído. "Me recuerda mucho a ti", me escribió. Como Axier, mi marido, es fan de Philip Roth, la novela estaba en las estanterías de casa. La ojeé y comencé a leerla enseguida, sin haber terminado el libro que tenía entre manos: me picaba la curiosidad de saber qué había de mí en esas páginas.

Sale el espectro cuenta la historia de un hombre anciano -Zuckerman, el espejo del propio Roth- que regresa a Nueva York  para revisar su próstata cancerosa y buscar un tratamiento que le permita vivir sin llevar pañales. Zuckerman ha vivido desde hace años en un pueblecito apartado, y ahora, al volver a Nueva York, a la ciudad en la que son posibles todos los prodigios, a la capital del mundo, comienza a sentir de nuevo el hormigueo de la vida. Por azar, se cruza con una ex novia de Lonoff -un escritor ya muerto al que admiró en su juventud- y con un joven lechuguino que está escribiendo la biografía póstuma de ese Lonoff para rescatarle de su olvido. Se cruza también con un matrimonio joven de escritores que desean intercambiar durante una temporada su casa de Manhattan por una casa rural tranquila en la que poder escribir sin agobios, y, en el trato con ellos, se va enamorando perdidamente de la mujer, envolviéndose en ensoñaciones eróticas que su próstata tullida no podrá cumplir. Zuckerman, por fin, se ve envuelto en el ambiente de la campaña electoral para la reelección de Bush en 2004: las grandes palabras, las ideas graves, el compromiso.

Todo es muy tentador para Zuckerman. Las luces de Nueva York le deslumbran y, con la coartada del tratamiento médico, decide regresar durante un año a la ciudad, intercambiando su casa con el matrimonio de escritores. ¿No es tentador volver a amar a una mujer joven que tiene los senos duros y que habla con labios sin cuartear? ¿No resulta gratificante discutir con los sabios y con los prominentes, codearse con los prebostes? ¿No es sublime contribuir al logro de la Libertad y desterrar por propia mano a los caudillos? La vida: el bullicio de las calles, el relumbro del trato social, la seducción de la carne, la lucha por la justicia. Lo que tuvo y ya no tiene.

Pero poco a poco, en apenas unos días, Zuckerman se da cuenta de que todo es una gran impostura. De que quienes le rodean sólo son majaderos. De que las llamas de aquella hoguera son, como lo fueron antes, sólo de vanidades. Se da cuenta otra vez de lo ridículas que son las ambiciones de los hombres: se imagina a sí mismo quitándose los pañales de anciano para amar a esa mujer de treinta años; se imagina al lechuguino, envanecido, dando conferencias sobre Lonoff en cenáculos de iniciados; piensa en la imbecilidad del arrebato político, en la impotencia que hay detrás de cada énfasis. Se da cuenta, en suma, de que todo eso que le ha deslumbrado durante un instante, la vida bullente de Nueva York, no le devuelve la felicidad, sino el malestar. Se da cuenta de que todo eso es solamente el oropel con que tratamos de olvidar que la vida y nosotros mismos somos poca cosa: hombres que se mean en los pantalones.

Tenía razón Munárriz: Sale el espectro habla de mí. Estoy en vísperas de cumplir 48 años. Mi próstata, aunque ya sin el vigor juvenil, funciona convenientemente. La política -la alta y la baja, la parlamentaria y la de mi patio de vecinos- me fascina. Me enfrento a casi todo lo que hago con un entusiasmo exaltado, converso con los demás de cualquier nadería con el ardor de las riñas de taberna. Y si pudiera irme a vivir un año a Nueva York me iría sin dudarlo. Pero esa pasión, que antes era rejuvenecedora y fértil, ahora es patógena. Ya no me estimula: me enferma. Mire para donde mire (incluso si miro a un espejo) sólo veo pánfilos llenos de vanagloria, mentecatos fastidiosos o imbéciles dañinos. La ancianita que da codazos en la cola del supermercado, el peluquero que me cuenta su vida mientras me tiene inmóvil en la silla de barbero, el escritor borracho que pontifica sobre la fragmentariedad de la nueva novela, el vecino que escucha los discos de Lady Gaga a volumen de discoteca, el compañero de oficina que me envía espontáneamente las fotografías de sus vacaciones, la señorita que me pone el cigarrillo encendido en la punta de la nariz mientras espero el autobús, el taxista que me desmigaja su sabiduría política.

El infierno, indudablemente, son los otros. Y yo he empezado a hacer planes ya para comprar, con mis ahorros, una isla desierta. Allí me quedaré sin material para escribir un blog, pero el hígado no se me inflamará tanto.

*La foto es de Gjon Mili.

EL ÉXITO DE BARTLEBY Y PEPO PAZ

EL ÉXITO DE BARTLEBY Y PEPO PAZ

*Recibo este correo del estupendo editor Pepo Paz, y también escritor gastronómico y viajero permanente, que está muy feliz porque ha tenido grandes éxitos este año. Ha sido uno de los editores independientes más reconocidos por otros libros de Peter Handke o Haroldo Conti, entre otros muchos. Pepo añade sus pequeñas pullas a Tusquets, Seix Barral y Visor, pero eso ya son letanías de editor. Apenas nos hemos visto, pero me parece un gran trabajador de la edición, con inmenso olfato. Ha sido uno de los editores independientes más reconocidos, también con libros de Peter Handke o Haroldo Conti, de Xoán Abeleira o Sylvia Plath, entre otros muchos. Como sé que le gustan mucho las mujeres bonitas, le dedico esta foto de Julia Borodina.

 

Cerramos el año con otras dos pequeñas grandes alegrías: Aquí, de Szymborska, fue señalado ayer como uno de los mejores libros traducidos y publicados en España en 2009 según El Periódico de Catalunya y hoy Loser, el último poemario del poeta gijonés David González, ha sido elegido por los críticos de El Cultural -suplemento semanal de cultura del diario El Mundo-, como el segundo mejor libro de poesía de un autor español publicado en 2009 en nuestro país.

David González, que ha publicado otros tres títulos en la colección Bartleby Poesía (Sembrando hogueras, Anda, hombre, levántate de ti y Algo que declarar. Poesía de no ficción), además de la traducción al castellano de Afortunada de mí (de la poeta norteamericana Denise Duhamel), coordina la antología Generación blogger. La manera de recogerse el pelo que aúna la obra de trece jóvenes mujeres poetas y bloggeras que, con prólogo de José Ángel Barrueco y videos de Patty de Frutos, publicaremos en los próximos meses.

 

EL CINE Y LA FURGONETA

EL CINE Y LA FURGONETA

Por Aloma RODRÍGUEZ

Cuando la Nissan Serena granate de mi padre era demasiado vieja para seguir haciendo viajes de Garrapinillos a Zaragoza, o de Zaragoza a Ejulve, cargada de muebles y personas, nos deshicimos de ella. Mis padres compraron la furgoneta cuando vivíamos en el Maestrazgo, después de que el motor del Seat Ibiza rojo se incendiara espontáneamente unos días después de la última revisión. Habíamos viajado los cuatro hermanos que éramos entonces, mis padres y Pluto, el perro al que tuvimos que sacrificar tiempo después. La Nissan murió de manera menos trágica. Nos había llevado a Galicia en los viajes familiares en verano. La habían abierto una Nochebuena y se habían llevado los regalos que nos había traído Papá Noel en la esquina de la avenida Goya esquina con la calle del Carmen.

Después mis padres cambiaron de coche varias veces: era como si no encontraran el sustituto ideal. Eran demasiado pequeños, se rompían o acababan en el desguace tras un accidente del que mi madre salió ilesa de pura casualidad. Al final se decidieron por un modelo de Peugeot de siete plazas: los cinco hermanos y mis padres. Al principio la llevaba mi padre, tenía que hacer muchas maniobras para meterla en el garaje. Tiene el freno de mano a la izquierda. Una de las pocas veces que la he conducido la dejé cruzada en medio de la carretera, frente al campo de fútbol de Garrapinillos. Uno de los conductores a los que bloqueaba el paso, quitó el freno de mano. Mi hermano iba de copiloto, había girado la cabeza para que no le reconocieran. Ahora la lleva mi madre y dice que le gusta mucho, que es más alta y tiene mejor visibilidad.

Aunque la tenemos hace dos o tres años, creo que nunca habíamos ido los siete juntos en el coche hasta hace unos días. Coincidió con el día de Navidad. Mi hermano mayor y yo habíamos dormido en casa de mis padres esa noche. Mi padre quería ir al cine. Mi hermano pequeño quiso venir esta vez. Subimos al coche: Sara y yo entramos por el maletero, mis hermanos iban en la fila de en medio y mi padre conducía con mi madre al lado. Por un momento pensé que me gustaría que fuéramos a hacer un viaje largo, a Galicia, aunque ninguno de nosotros lo pasara bien allí. Me sentía segura y feliz. Discutimos por la película que queríamos ver y nos decidimos por la uruguaya que pasaban en los Renoir. Ocupábamos toda la fila seis.

 

*Este texto es de la escritora y fotógrafa Aloma Simpé, que acaba de fundar el grupo El Apartamento con Ana Fernández, y ya han preparado las primeras maquetas. Hace unos días Miguel Mena pinchó el tema ‘El gol de Pirri’, dedicado al delantero centro del Garrapinillos juvenil del pasado año, que marcó más de 25 goles. En la foto, la estupenda actriz Antonella Costa, determinante en el curso de la acción de 'Mal día para pescar', la película uruguaya a la que alude Aloma Rodríguez.

CRÓNICA DE TRES ENCUENTROS

CRÓNICA DE TRES ENCUENTROS

La bella rotonda del Gran Hotel es como el segundo plató de Borradores. Ayer grabamos (este plural encierra también a Diego, un activo operador de cámara, y a Yolanda Liesa, nuestra ayudante de realización, una mujer dulce, trabajadora y talentosa) allí dos entrevistas: a Mercedes Yusta, profesora zaragozana de Historia en la Universidad de París y autora de ‘Madres coraje contra Franco’ (Cátedra), libro que presentó ayer en Cálamo, y a Eva Armisén y a Marc Parrot, que acaban de publicar un álbum ilustrado, ‘¿Qué me está pasando?’ (Lumen), que se presentó en Ámbito Cultural.

 

Mercedes Yusta recordó la importancia de la Unión de Mujeres Españolas en su doble lucha desde el exilio: en ese contexto, sobre todo en Francia, a partir de 1945, con todas sus vinculaciones con las organizaciones antifascistas y comunistas, antes de convertirse en un satélite del comunismo en la órbita de la Guerra Fría, y recordó a mujeres como Neus Catalá o a la guerrillera Margarita Sánchez. Mercedes Yusta también habló de su colaboración clandestina sobre todo en las cárceles y en la esfera de la guerrilla. Dijo que le gustaría seguir trabajando sobre los maquis, tras el libro ‘La guerra de los vencidos’ y la publicación de su tesis doctoral, y reveló que ahora no escribe poesía sino relatos cortos. Mercdedes Yusta, madre de Maya (que cumplía cuatro años el lunes, y lo celebró en tres ciudades: Valladolid, de donde es su padre Javier Martín, en Madrid y en Zaragoza), está muy feliz con su trabajo, acaba de cambiar de distrito universitario, y con su residencia en París.

 

Eva Armisén y Marc Parrot son una pareja muy simpática. E hiperactiva. Marc hace sus propios discos, escribe canciones para otros, produce (ha colaborado con Facunda, un personalísimo grupo que tiene una bonita voz: la de Nieves Arilla) y además realiza una gira que conmemora los 50 años de la nova cançó. Eva siempre anda de aquí para allá con su pintura expresionista y naïf, claramente narrativa, sobre las cosas cotidianas. Marc cantó tres temas de su álbum, que incluye un cedé. Y uno de los temas lo cantó en catalán. Se dio la feliz casualidad de que en ese momento no entró nadie en el gran salón de espejos.

 

Durante muchos años, nuestra embajadora en el hotel fue Clara Lorén, hija del escritor y médico Santiago Lorén, que llegó a cedernos una suite para grabar una entrevista: recuerdo especialmente las que hicimos con Jean-Claude Carriere, el escritor y cineasta de Buñuel, y con el filósofo Gustavo Bueno. Ahora, nuestra embajadora, también encantadora y afectuosa es la bilbilitana Arancha Moliner. Gracias a ambas y gracias a todo el equipo del Gran Hotel, ese espacio para la leyenda donde otro guionista de Luis Buñuel, Julio Alejandro, se sentía como en casa: como en una habitación de espumas donde por la noche se oía el rumor del mar.

 

*Por la mañana, me cité con Agustín Sánchez Vidal, que prepara su tercera novela, saldrá en febrero en Espasa Calpe, y que acaba de jubilarse de la enseñanza a los 61 años, que no aparenta, tras 38 años ininterrumpidos dando clases. Agustín, me decía, ha sido muy feliz en la enseñanza, ha aprendido mucho de los alumnos, percibe que tienen un agudeza audiovisual estupenda. Y lo ha dejado porque como a otros se lo han ofrecido (cuando se llevan 35 años en la enseñanza y se han alcanzado los 60 años), y porque tienen en mente algo que le apasiona: contar historias. Seguir contando historias. Me trajo dos bellos regalos: un libro del fotógrafo Alfonso y las crónicas culturales del poeta Gerardo Diego, acaso el gran virtuoso del 27. El domingo saldrá una entrevista extensa con Agustín en ‘Heraldo domingo’. [Esta foto de Agustín Sánchez vidal es de Esther Casas, a la que el escritor admira mucho. Ayer conoció a otro fotógrafo especial: José Miguel Marco].

 

MERCEDES YUSTA EN CÁLAMO MAÑANA

MERCEDES YUSTA EN CÁLAMO MAÑANA

Mañana, 29 y martes a las 20.30 horas en la librería Librería Cálamo (Plaza San Francisco, 4) que dirige Francisco Goyanes.

Presentación del libro Madres coraje contra Franco. La Unión de Mujeres Españolas en Francia, del antifascismo a la Guerra Fría (1941-1950), obra de la historiadora aragonesa Mercedes Yusta, publicada por Ediciones Cátedra.

Junto con la autora, intervendrá Carlos Forcadell, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Zaragoza y director de la Institución Fernando el Católico.

 

Mercedes Yusta, historiadora y poeta, es hija del poeta y médico Miguel Ángel Yusta. Reside en París, donde da clases desde hace varios años. Acaba de pasar unos días en Valladolid, de donde es su marido, y hoy emprendía viaje a Madrid y luego a Zaragoza, en el AVE. Hoy, además, es el cumpleaños de su hija. Mercedes Yusta es una gran conocedora del mundo de los maquis. Uno de sus libros más conocidos es ‘La guerra de los vencidos. El maquis en el Maestrazgo turolense, 1940-1950’ (IFC. Prólogo de Julio Llamazares), que ha conocido varias reediciones.

*Esta foto de Nusch Eluard es de Dora Maar, fotógrafa y pintora; compañera de Pablo Picasso, cuando se separaron, dijo "Después de Picasso solo Dios" y se retiró del mundanal ruido solo para pintar.

'NARRATIVAS': NUEVO NÚMERO

'NARRATIVAS': NUEVO NÚMERO

Recibo esta nota del fotógrafo y narrador zaragozano Carlos Manzano a propósito del nuevo número de la revista ‘Narrativas. Revista de narrativa contemporánea en castellano’, que ahora dirige en solitario. La fotografía es de la moscovita Julia Borodina.

 

 

 

Ya está en línea el número 16 de NARRATIVAS. Revista de Narrativa contemporánea en castellano. La revista puede descargarse en la siguiente dirección:

 

http://www.revistanarrativas.com

 

Este número consta de los siguientes contenidos:

 

- Ensayo

Pantalla de papel ó Google Plunge (sobre “Crónica de Viaje” de Jorge Carrión), por Luisa Miñana
Coincidencias poéticas en “Jardines” & “Jardín de niños”. La palabra de Juan Gelman y José Emilio Pacheco, por Demetrio Anzaldo González
La construcción del sujeto nacional en Bolivia a partir de “Aluvión de fuego” de Óscar Cerruto, por Magdalena González Almada
Jane Eyre, o la heroína de la novela victoriana, por Enrique García Díaz

 

- Relato

Vidas de cine, por Carmen Garrido
En el mundo de Yupi, por Esteban Gutiérrez Gómez
Film, por Ricardo Bernal
Noche de estrellas, por Carlos Montuenga
Como la saturación del óleo sobre un lienzo, por Javier Esteban
Feligreses, por Ernesto Baltar
Sit down, please, por Ysaías Núñez
Color amarillo, por Gonzalo Martín de Marcos
Una boda, por Sergio Borao Llop
Remo y su loba, por Mathías Dávalos
Preguntas, por Juan Cruz López
Nada, por Juan Carlos Vecchi
El escondite, por Xuan Folguera
Problemas de puntuación, por Víctor Lorenzo
El asesino de la secretaria, por Emilio Gil
Las ratas, por Rafael Guerrero
Excursión, por José Antonio Lozano
Esa tarde, sin resistencia, por Carlos Santi
Tabaco, por Pedro Bosqued
Obra sanitaria, por Eugenia Piazza
La vieja carretera, por Juan Amancio Rodríguez García
Comala. Homenaje a Juan Rulfo, por Ramón Araiza Quiroz
Ojos de pez, por Esther Rodríguez Cabrales
Conservatorio, por Luis Emel Topogenario
Desde el armario, por Blanca del Cerro
Villa Borghese, por Eduardo Protto
Correspondencia nicaragüense (IV), por Berenice Noir
El viejo sable de ultramar, por Daniel Alejandro Gómez
Higiene vampírica, por Olivia Vicente Sánchez
No preguntes por mamá, por Carlo Reátegui Avilés
Sunamico. Crítica de última novela de Martín Revelo, por Pedro Rebollo
Regreso al pasado (II), por Enrique García Díaz

 

- Narradores

Fernando Aínsa

 

- Reseñas

“Conozco un atajo que te llevará al infierno” de Pepe Cervera, por Miguel Sanfeliu
“Gente cercana” de Diego Marín A., por Luis Borrás

“Siete casas en Francia” de Bernardo Atxaga, por Ágatha
“Amar en martes” de Angélica Morales, por Luis Borrás
“Póquer de ases” de Manuel Vicent, por María Aixa Sanz
“Metempsicosis” de Jesús Serrano Belmonte, por Maiol de Gracia Clotet

 

- Miradas

Natalia Ginzburg, por María Aixa Sanz

 

- Novedades editoriales

 

Un saludo

 

Revista Narrativas

http://www.revistanarrativas.com

 

ENTREVISTA: SANDRA ANDRÉS BELENGUER

ENTREVISTA: SANDRA ANDRÉS BELENGUER

ENTREVISTA. La joven narradora zaragozana Sandra Andrés Belenguer, nacida en 1982, debuta en la literatura juvenil, de carácter fantástico, con una inquietante novela de misterio e intriga, ‘El violín negro’ (Laberinto. Madrid, 2009), que recrea el mito del fantasma de la Ópera. El libro se presentó hace algunas semanas en la Casa del Libro de la mano del narrador David Lozano, que ha completado este año su trilogía ‘La Puerta Oscura’, con ‘Réquiem’ (SM).

 

“El violín negro’ ha sido una catarsis para mí”

 

“Víctor Hugo fue mi mentor:

él me inició en la narrativa”

 

“Del fantasma de la Ópera me atrae todo:

el misterio, su destino trágico, su tormento”

 

¿Desde cuándo escribe?

Comencé  a escribir redacciones y cuentos infantiles en el colegio y en algunas ocasiones obtuve el primer premio. Cuando tenía once años pasé de la colección ‘Barco de Vapor’ a Víctor Hugo. Él fue, de alguna manera, mi mentor  y mi iniciador en la narrativa. ‘Nuestra Señora de París’ y ‘Los Miserables’ fueron mi punto de partida en este mundo tan apasionante como es la literatura.

¿Cómo nació en usted esa pasión tan grande por ‘El fantasma de la Ópera’?

A los trece años mis padres me regalaron esta novela. Casi sin darme cuenta fue creciendo en mí la idea de averiguar e investigar si el personaje principal, Erik, había existido. Sigo con este tema, bien cuando puedo ir a París o mediante mis contactos en Internet. Sí puedo asegurar, por boca de una descendiente del autor, Gastón Leroux, que más de la mitad de la historia es verídica: en los subterráneos de la Opera Garnier de París vivió oculto un hombre con habilidades extraordinarias, que era un apasionado de la música.

-¿Qué es lo que la emociona tanto de esa narración?

El misterio que la envuelve por completo otorgándole una tensión y una intriga fascinantes; el trágico final que aguarda a su protagonista, que tiene que dejar partir a un amor no correspondido, probablemente por la deformación física en su rostro que padecía desde niño; la psicología atormentada del fantasma que, siendo un hombre de una capacidad intelectual extraordinaria, tiene que conformarse con vivir bajo tierra. Y algo que me encantó es que cuando acaba esta historia comienza el mito y la leyenda.

-Parecía lógico, pues, que en su debut literario le rindiese homenaje a esa obsesión…

Siempre había tenido la idea de realizar algo sobre esta historia, de hecho, en el año 2000 escribí un ensayo comparativo sobre la novela original y el famoso musical de Andrew Lloyd Webber. Una vez acabada mi carrera de Filología Hispánica diseñé una web en inglés en la que fui exponiendo todo lo que había recopilado sobre ‘El fantasma de la Ópera’. Esta web me llevó a conocer muchísimos fans de todo el mundo sobre este tema. En París, una amiga norteamericana me preguntó por qué no escribía una novela sobre esta leyenda. Así nació ‘El violín negro’.

-¿Qué quería hacer con ‘El violín negro’ (Laberinto)? ¿Rendir homenaje a Gaston Leroux, recrear ese ámbito misterioso o forjar una historia suya personal, inquietante?

Seguramente, fueron las tres cosas. Mezclo ficción con datos contrastados y posibles realidades de de cuando se construyó la Opera Garnier en el siglo XIX.

Su novela alterna dos períodos en París: el de 1907, en torno al mundo de los subterráneos y de las antigüedades, con crimen incluido, y el presente, que propone un enigma en torno al violín del título.

Siempre me ha gustado en la literatura que el pasado y la actualidad tengan cierta interacción. Aquí estaba justificada para que el lector pudiera comprender las raíces de donde nacían los sucesos que ocurren en la época actual. La novela es como un pequeño puzle que poco a poco se va desarrollando y unificando hasta llegar a las escenas finales.

-¿Hay algo de cierto en la narración de ese violín de sonidos esotéricos  o es una invención absoluta en torno a la música?

Según la leyenda, el fantasma no solo era un apasionado de la música sino que sabía ejecutar a la perfección diversos instrumentos, entre ellos el piano, el órgano y el violín. A partir de ahí, tuve la idea de crear un misterioso violín de color negro que de tuviera un profundo vínculo con su dueño, incluso con el paso de todo un siglo. Quería que el personaje principal de mi novela fuera alguien sensible como la joven Christelle, capaz de amar la música como el propio fantasma y a la vez dotada de la valentía suficiente para implicarse de lleno en el misterio que debía desentrañar y afrontar los peligros que conllevaba el descubrimiento del violín.

-Acude en ayuda de la muchacha el enigmático Kyriel…

Personifica el misterio, los interrogantes y la intriga. Incluso su propio nombre tiene una significación muy especial que está unida a su propia personalidad. Esta primera novela para mí ha sido una catarsis porque he volcado en ella años de investigación acerca de la leyenda del fantasma y la pasión que siento por este misterioso personaje.

-¿Quién es ‘Ladyghost’?

Ladyghost es mi nick en Internet y nace allá por el año 1996, año en el que comienzo a interrelacionarme con más fans de todo el mundo por el tema del fantasma de la Ópera. A nivel internacional y por mi web actual soy conocida por este nick. Aparte, soy la creadora y moderadora de un grupo dedicado a este tema con más de mil quinientos miembros de todo el mundo.

-¿En qué está trabajando?

Preparo una nueva novela con mucha ficción, misterio, romanticismo… y mucho miedo. Y no tiene nada que ver con ‘El violín negro’.

ABELEIRA: UN POEMA A ALBARRACÍN

ABELEIRA: UN POEMA A ALBARRACÍN

CUEVA DE LOS JUDÍOS

 

A montaña vai falar por boca do seu Rabí.

É a incontinencia da auga, a súa paixón verbalizada o que agudiza o desespero destas rochas. Durante séculos viron fluír e bulir, ensarillarse entre os seus pés iste fiado seminal que aínda hoxe as mortifica.

A montaña vai falar. Renxe o preludio do trebón.

Riba da aba, as cotovías, e os cirros, e os pedreiros apíñanse pra debelar o Inimigo. As nubes son unha cadea. Os amantes acubillan a súa nudez baixo a Torre. Os mortos congratúlanse en secreto. Treman os balcóns. Liscan os rabaños. Choutan, entolecidos, os cadelos.

Abaixo, na solaina agora gris, na concavidade áspera dos matos, reina o furor do vento. O río perdeu por un intre o seu poder. Bolboretas isabelinas, libélulas e abellóns baten no ar musitando rogativas de clemencia.

Mais nada as resgarda. Nada as defende. Nin sequera a alcazaba das flores. Nin os álamos que se pandean, xemendo de raíz, contra os petóns aguzados.

A montaña vai falar, xaora. A montaña vai racharse ó proferir o seu turbillón encerrado.

Mais o que ecoa, de súpeto, na Gorxa non é un brúo, nin o que chove a arroiar un alude de maldicións, senón unha resina celeste, abafante, a enzoufar os seres e o seren das cousas.

Despois, silencio en recendo. Ceo opalino. Irisacións e escumas ó redor. E a montaña alá enriba. Coma outrora, coma sempre, fosilizada nun xesto. Exposta á ollada dun home que acha nela a simetría da súa anguria.

 

(Poema en prosa, incluído no libro inédito Pan de Ánimas, que hoxe publica o suplemento cultural do ABC de Galicia. A Cova dos Xudeos -unha sorte de boca enorme, na que aniñan os morcegos e varias clases de aves- áchase na parte posterior de Albarracín, e ós seus pés bule o río Guadalaviar.)

 

*O poeta e traductor Xoán Abeleira envíame este texto, que pendurou no seu blog. Viviu hai anos en Albarracín durante algún meses e aquela estadía déixoulle unha pegada especial. O poeta prepara agora un novo libro tras a aparición en edición bilingüe de ‘Animais animais’ (Bartleby). Dase a casualidade que hoxe, no edición aragonesa de ‘Artes & Letras’ Hilario J. Rodríguez publica un artigo sobre a miña traxectoria. Esta mañá chamoume Pedro Rújula para dicirmo, e logo tamén o meu fillo Daniel. O artigo de Hilario é moi garimoso, a foto de Fabián Simón é moi bonita. (Xan engade no seu blog explicacións a este poema, pero parécenme excesivas para aquí. Calquera as pode ver no seu blog).

** A fotografía é de Loomis Dean. Está tomada en París en 1957.