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Antón Castro

Escritores

DOS ENMIENDAS POR MARIO

DOS ENMIENDAS POR MARIO

En la revista ‘En sentido figurado’, en su web http://www.ensentidofigurado.com/ puede oírse un poema recitado por Mario Merlino que dura algo más de un minuto.

 

Corrijo dos nombres: he escrito Emilia Olivia, es Emilia Oliva, y Patricia del Puerto, es así como ella y yo nos solemos escribir, pero su nombre verdadero es, como anuncia en el post anterior Emilia, Puerto Gómez.

 

PD. Hago aquí la corrección porque el sistema, aunque mejorado, no me permite ni eliminar ni editar correcciones. La foto es de Ivan Pinkava y se titula ‘Tristan 2001’.

 

M. MERLINO EN 'EN SENTIDO FIGURADO'

M. MERLINO EN 'EN SENTIDO FIGURADO'

Recibo de Emilia Olivia, y de Patricia del Puerto (en este caso desde Cáceres), un comunicado sobre la edición especial de la revista ‘En sentido figurado’ que dedica una monografía a Mario Merlino, fallecido recientemente.

 

 

Envío el Especial dedicado al poeta, traductor, performer... Mario Merlino, recientemente fallecido.

 

http://www.ensentidofigurado.com/actual.pdf

 

Cuerpo y palabra, ese era el sueño de Mario que concebía el ser humano como literatura. En su honor, la estructura que aquí empleamos está invertida, como en su Arte Cisoria hiciera el propio Mario. La revista comienza en el capítulo trece que constituye la evocación cercana, íntima de Mario y concluye con la voz de Mario en la entrevista de Araceli Otamendi, el punto de partida de la búsqueda.  

 

Nuestro agradecimiento a todos los que hicieron posible este entretejerse de textos y recuerdos, bien por su colaboración directa, bien por su contribución a la difusión del proyecto. Cumplido el hechizo, recompuesta, fragmentada la figura, convocados los textos, hagamos el gesto ameno del bebedor de páginas, libemos.

 

Emilia Oliva / Patricia del Puerto

Editora de ESF

www.ensentidofigurado.com

*Esta foto la he tomado de internet y aparece en www.dosmanzanas.com. Las de más abajo son de Selina de Maeyer y de Richard Avedon, me refiero a las de la entrada dedicada al blog de Rubén Lagunas.

EL BLOG DE RUBÉN LAGUNAS

EL BLOG DE RUBÉN LAGUNAS

A veces uno recibe cartas tan entusiastas y cariñosas como esta, donde un lector recomienda una de sus lecturas, donde un lector de blogs insiste en la calidad de uno de ellos, en este caso en el de Rubén Lagunas. Carlos David Albendea Callejas apuesta por http://www.lateru82.blogspot.com/ Esta es la nota.

 

Querido Antón:

Tú no me conoces, solo soy uno más de tus miles de lectores, pero no he podido resistirme a escribirte para presentarte a un amigo. Se llama Rubén Lagunas, es aparejador, nació en Soria, le encanta la arquitectura tradicional, el arte y la poesía... Cada vez que leo un post en su blog me emociono, supongo que porque es mi amigo, pero me parece que es tan bonito lo que escribe, como piensa y lo que hace... Yo no tengo ningún talento para el arte, pero me emociona la belleza... Tenía que contarte que existe gente como Rubén, con su talento, sin trabajo, pero con muchas cosas que decir, aunque a veces solo nos las quiera decir a nosotros, sus amigos...

Gracias por escucharme, gracias por escribir, gracias por enseñarnos...

Un abrazo

Carlos David Albendea

 

PD. Casi se me olvida www.lateru82.blogspot.com

LIBROS Y SUEÑOS ILUSTRADOS

LIBROS Y SUEÑOS ILUSTRADOS

Libros infantiles y juveniles para todos: Balance y sugerencias de títulos, narradores e ilustradores aragoneses de un gran año en variedad, cantidad y calidad

 

El año de 2009 ha sido pródigo en libros infantiles y juveniles en las letras aragonesas. A los clásicos Isidro Ferrer, Cano, Elisa Arguilé, Antonio Santos (ha publicado en Longman-Pearson cuatro tomitos sobre los colores), Javier Sáez Castán, Tássies o Jesús Cisneros, por citar algunos ilustradores ya consagrados, se les han sumado Blanca BK, Juan Bauty, Le Corbeau, Alberto Aragón (que ha ilustrado ‘Jorge y las sirenas’ y ‘Las Grutas de Cristal / Puente de la Fonseca’), David Laguens, Lina Vila o Eva Armisén, entre otros. Entre los escritores, ha vuelto a ser el año de Fernando Lalana y José María Almárcegui, de Daniel Nesquens -que continúa con su serie ‘Marcos Mostaza’ y ha publicado la tercera y cuarta entregas con las ilustraciones de Claudia Ranucci-, y ha irrumpido con mucha fuerza Sandra Andrés Belenguer con ‘El violín negro’ (Laberinto), una novela que transcurre en torno a 1907 y un siglo después, y desarrolla una intriga en torno a ‘El fantasma de la ópera’. David Lozano se ha situado en la cima nacional de la literatura fantástica y de terror, y ha cerrado la trilogía ‘La Puerta Oscura’ (SM) con ‘Réquiem’. Se han estrenado, entre otros, Pepe Serrano con ‘Máziel Spück y el misterio del cuadro’ (Nalvay. Ilustraciones de Juan Baunty), Ruth Vilar en ‘Don Queharé’ (laGalera; ilustrado por Arnal Ballester), Carlos Álvarez de Eulate con ‘¡No quiero que me quiten la escayola!’ (Mira. Dibujos de David Guirao) y José Antonio Ávila con ‘El príncipe del mar’, donde el escritor e ilustrador colaboró con Ibone Elorriaga.

 

PARA LOS MÁS PEQUEÑOS

Aquí destaca ‘¡Socorro! ¡Éste no soy yo!’ (APILA) del debutante Jesús Aznar y de la ilustradora Blanca BK, el relato de un animal que se ha convertido en niño. Blanca BK también ha ilustrado los textos de Katja Clever, en inglés y castellano, de ‘Manuela va al colegio’, ‘Manuela en el museo’ y ‘Manuela va al supermercado’. Los tres tomos incluyen un CD. Blanca BK firmó, con José Luis Corral, ‘Los tres amigos’ (Aladrada).

‘La ciudad de Mau’ (La Calle Indiscreta. DGA / ONCE) es una historia de Isabel Soria, ilustrada por Saúl M. Irigaray, que habla de una ciudad brutalmente contaminada; incorpora el lenguaje braille y está lleno de sorpresas y de colorido. ‘¿Qué me está pasando?’ (Lumen) de Marc Parrot, ilustrado por la zaragozana Eva Armisén, es un viaje al territorio de los sentimientos: la vergüenza, el miedo, el egoísmo, el amor, la rabia y la nostalgia.

ÁLBUMES Y AVENTURAS

Para los lectores algo más avanzados serían ‘Meli, la abeja del Matarraña’ (Ayto. de Valderrobres), un cuento de Pilar Hernandis y de Luis J. Loras, que propone una aventura sobre la familia viajera de las abejas; ‘Dora soñadora’ (Marboré) de Chema Lera, que narra los problemas de la joven Dora con su gata Fada, que incluso se asoma a la luna; y ‘El Pequeño Rey General de Infantería’ (Ekaré) de Javier Sáez Castán, una alegoría pacifista con el humor habitual del autor oscense. No  podemos olvidarnos de ‘Ramón’ (Libros del Zorro Rojo. Premio Lazarillo, 2007), con textos e ilustraciones de Jesús Cisneros, la peripecia de un soñador estilizado como un personaje de Bustear Keaton que sale de paseo. Cisneros rindió un especial homenaje a la estación de Utrillas en ‘La cigüeña’ (DGA), con una atmósfera orientalista y evocadora. Y con texto de Xavier Queipo, editó ‘La isla de los cangrejos violinistas’ (OQO), que reúne al joven Moi, las enseñanzas de los ancianos y una isla misteriosa.

En esta línea de álbumes de aventuras resaltamos ‘Tanga y gran el leopardo’ (Comanegra), un cuento de Roberto Malo y Francisco J. Mateos, dibujado con un deslumbrante estilo por David Laguens; ‘El león Kandinga’ (Kalandraka) de Boniface Ofogo, que ha perfeccionado por aquí y por allá este cuento africano; en la parte gráfica, Elisa Arguilé se reinventa como ilustradora con el uso primitivo del rojo, el amarillo y de varios tonos oscuros. De aventuras y viajes alrededor del mundo y de sus mares es ‘El tiburón dragón o la verdadera historia de la navegación’ (APILA) de Julio Tejel, con ilustraciones del madrileño Alejandro de Marcos. Y también lo es un álbum como ‘Papa tatuado’ (A Buen Paso), un brillante relato de Daniel Nesquens, con un exquisito trabajo gráfico de Sergio Mora. Es un libro sobre el circo, los viajes, la selva, la relación entre padres e hijos, amasado con fantasía e ingenio. Otra aventura, en este caso en Botswana, es el cómic sobre Ciclocirco ‘Diamantes en la arena’ (Saure), con texto de Joseba Gómez y viñetas luminosas del zaragozano Josema Carrasco. ‘Julia y la voz de la ballena’ (De Ponent) es una sugerente novela gráfica de Álvaro Ortiz. ‘Te regalo un cuento’ (Lóguez) de Jorge Gonzalvo, ilustrado por Cecilia Varela, es un bello ejercicio de metaficción. José Orna y Rosa Blanca Miguel son los autores de ‘Me gustan los abrazos’ (Latas de cartón), que ha conectado muy bien con los lectores.

 

PROPUESTAS JUVENILES

En la colección Larumbe chicos han aparecido ‘Cuentos de la Disciplina clericalis’, con adaptación de Magdalena Lasala y estampas de David Guirao; ‘Dovina dovinalla. Adivinanzas populares en aragonés’ de Chusé Raúl Usón y Lina Vila, y ‘Poemas. Selección de los hermanos Argensola’, preparada por Ángeles Errazu, con dibujos de Le Corbeau (David Adiego). Ana Alcolea ha publicado ‘El vuelo de las luciérnagas’ (San Pablo; ilustraciones de Juan  Bauty), una narración de misterio y horror en una casona, y la novela pirenaica ‘Cuentos de la abuela Amelia’ (Edelvives; ilustraciones de Violeta Lópiz).

Grassa Toro y José Luis Cano firmaron ‘Este cuerpo es humano. Anatomía escrita y dibujada’ (Thule), un volumen que remeda el espíritu de la enciclopedia con mucha ironía y humor. Fernando Lalana y José María Almárcegui publicaron ‘El círculo hermético’, un nuevo caso del inspector Germán Bareta que debe investigar un crimen en el seno del Círculo Cima de amantes de la Historia. Y en ‘Industrias Gon’ (MacMillan) cuentan la historia de Nico, que se incorpora en una empresa de artículos de broma y cuenta con la complicidad de un fantasma.

ALBERT CAMUS

ALBERT CAMUS

Albert Camus (Mondovi, Argelia, 1912- Le Petit Villeblevin, Francia, 1960) era hijo de un operario en una finca de viñedos que perdió la vida en 1914 durante la Primera Guerra Mundial y de una argelina, analfabeta y sorda, de origen menorquín. De joven fue portero de fútbol y siempre tuvo una gran vocación por aprender. Fue un escritor precoz. En 1940, cuando la vida se le había puesto difícil en su país, se trasladó a París, y allí trabajó en ‘Paris-Soir’, fue lector para Gallimard y, en tiempos de guerra, dirigió ‘Combat’. Se alejó del comunismo y se acercó al anarquismo, aunque más que un ideólogo al uso fue un ciudadano ético que intentó entenderse a sí mismo y a los demás. Inscrito en la corriente del existencialismo, sobre todo tras la publicación de ‘El extranjero’ (1942), un libro sobre el extrañamiento de la vida y la indiferencia ante las pasiones humanas y las propias desgracias, y ‘La peste’ (1947), Camus nunca se sintió cómodo bajo ninguna etiqueta. Se enemistó con su amigo de antaño Jean Paul Sarte, éste le reprochó que la suya era una rebeldía estética, una pose, e intentó mitigar las diferencias entre Argelia y Francia. El gran amor de su vida fue la coruñesa María Casares; curiosamente, Camus fue autor de varias piezas teatrales, entre ellas la exasperada ‘Calígula’ o ‘El malentendido’, y de joven había dirigido una compañía. Recibió el Premio Nobel en 1957 a los 44 años.  Tres años después, desoyó su propia intuición de viajar siempre en tren y se subió a un Facel Véga Coupé que conducía Michel Gallimard, el sobrino de su editor. Se estrellaron el 4 de enero de 1960, hace ahora medio siglo, y el escritor llevaba en su reducido equipaje el billete de tren de ese día y el manuscrito de ‘El primer hombre’. Desde entonces la figura y el magisterio de Albert Camus no han dejado de crecer.

*Retrato de Loomis Dean.

EL ABEDUL, POR EDUARDO VIÑUALES

EL ABEDUL, POR EDUARDO VIÑUALES

EL ABEDUL

EL ÁRBOL DE BLANCA CORTEZA QUE VINO CON LAS GLACIACIONES
Inspirador de poetas, de leyendas y de cuentos.

En los altos valles del Pirineo Centro-Oriental crece un árbol
inconfundible por su blanquísima, brillante y lisa corteza, ramillas
pardo-rojizas y hojas deltoides, puntiagudas y con borde aserrado. Nos
referimos al abedul, también conocido en el Alto Aragón por el nombre de
“bedull” “barracera” “albarén” o “albá”. No supera los 10 ó 15 metros de
altura, posee flores masculinas y femeninas, y cuenta con diminutos
frutos en forma de lenteja y dos alas membranosas. Perteneciente a la
familia de las Betuláceas –junto a los alisos y al avellano- forma parte
destacada de nuestros bosques atlánticos. Su presencia en el solar
ibérico se remonta a hace 2 millones de años, momento en el que el
enfriamiento del clima anunciaba la llegada de los fríos periodos
glaciares del Cuaternario.

El abedul que encontramos por la provincia de Huesca en realidad
pertenece a dos especies distintas de difícil separación y, por tanto,
sólo reconocibles gracias a pequeños detalles poco visibles como la
pubescencia de los brotes o ramillas más jóvenes durante primavera. Una
de ellas es la conocida con el nombre científico Betula pendula –antes
Betula verrucosa-, con distribución eurosiberiana, siendo de las dos
especies la más frecuente en valles altopirenaicos como los de Benasque,
Bielsa o Tena, y cada vez más rara hacia el oeste, apareciendo incluso
en áreas prepirenaicas como Guara, Santo Domingo, Peña
Montañesa-Cotiella o Turbón-Sierra de Sis. Y, por otra parte, la segunda
especie es Betula alba –antes llamada Betula pubescens o B.
celtiberica-, que según el botánico José Antonio Sesé es de
requerimientos más borealpinos, estando a diferencia de la anterior muy
localizada en algunos puntos del Alto Pirineo como Ordesa-Bujaruelo,
Benasque-Cerler, Sahún o Castanesa… presente así mismo en la Sierra del
Moncayo. Ambas dos muestran preferencia por los sustratos silíceos que
los calizos, es decir, suelos con mayor acidez. Para complicar la
situación, en ocasiones Betula pendula y Betula alba se hibridan.

Por norma general el abedul es un árbol distribuido por la zona norte de
Europa y Asia. Soporta bien el frío invernal, es poco exigente en
nutrientes y, eso sí, requiere de parajes luminosos con cierta humedad
en el suelo. Cuenta con pequeñas poblaciones emplazadas en Sierra
Nevada, el Atlas Marroquí y el volcán Etna (Sicilia), y que son las más
meridionales. En España se reparte prácticamente por toda la mitad
septentrional -desde Galicia al extremo oriental de los Pirineos
gerundenses-, debilitándose su existencia hacia el sur, con rodales
relícticos en los ambientes microclimáticos de algunas montañas del
centro peninsular como Gredos, Guadarrama, los Montes de Toledo, las
Serranías de Cuenca y Albarracín, o el ya citado Moncayo.

Por lo general este árbol habita dentro de Aragón en zonas de montaña
con cierta humedad edáfica -riberas de ríos, arroyos y barrancos de
montaña, orillas de lagunas o entornos de turberas-, además de canales
de aludes y caídas de piedra, o suelos móviles. En nuestra comunidad
suele repartirse por terrenos de montaña comprendidos entre los 900 y
los 2.000 metros de altitud. En muchas ocasiones se le considera un
árbol pionero, pues aprovecha y coloniza por sucesión espacios huecos,
dejados vacíos por otros bosques desaparecidos a causa de avalanchas,
incendios o talas… Y si en el norte de Europa el abedul se asocia con
píceas y serbales de cazadores, o en las montañas cantábricas lo hace
con robledales, fresnedas y hayedos, en el Pirineo oscense el abedul se
entremezcla con abetos, pinos negros –en el piso forestal superior- y
diversas frondosas como el haya, bien formando masas mixtas o bien
salpicando a estas formaciones arbóreas dominantes. Existen algunas
excepciones a esta norma como la que podemos hallar en el bosque casi
puro de abedules que hay en la cara este de la Sierra de Chía, en la
Ribagorza, sólo comparable a los notables abedulares de los valles
pirenaicos vecinos de Luchon y de Arán.

Popularmente el abedul ha sido utilizado para la obtención de su savia
antes de que broten las hojas, siendo muy apreciada como excelente
remedio contra inflamaciones renales, para quitar pecas o poner tersa la
piel. Con ella también se elabora en el norte de Europa una bebida
alcohólica a modo de cerveza o vino de sabor agradable. La madera del
abedul es clara, blanda, de grano fino, con poco dibujo y muy ligera,
recibiendo variadas utilidades a la hora de elaborar cubas, cazuelas,
platos, muebles… e incluso cestos y canastos con las ramas.

Su corteza fina y casi transparente fue útil como pergamino y recibió
antiguamente el nombre de “librum”, del que deriva hoy el nombre más
moderno y castellanizado de “libro”. El abedul, en Rusia y en Finlandia,
es un árbol inspirador de poetas, de leyendas y de cuentos… a caballo
entre lo sagrado y lo melancólico.

 

*Eduardo Viñuales es un estupendo amigo y un naturalista y fotógrafo incansable. Hace unos días se presentaba, con el editor Modesto Pascau y el consejero Alfredo Boné, el último libro que ha coordinado: ‘Los bosques de Aragón’ (Prames), en el que colaboran muchos autores y más de una treintena de fotógrafos. Eduardo me envía un texto sobre el abedul y una de sus luminosas fotos.

ELÍAS MORO: DOS POEMAS INÉDITOS

ELÍAS MORO: DOS POEMAS INÉDITOS

CEMENTERIO ALEMÁN DE YUSTE

Para Álvaro Valverde

 

 

Es allí, me indica el paisano alzando la cachava en la dirección correcta, subiendo la cuesta suave que desemboca en la entrada del monasterio.

El contraste impresiona: el estallido feraz de los castaños y olivos, de los helechos y madroños frente a la estricta, imperturbable geometría de la muerte: esas cruces de nombres extraños certifican muertes lejanas, jóvenes muertes sin sentido perdidas ya en la edad del tiempo, en el pavor de la  memoria, en ausencias lejanas.

 

En veinte años la muerte no envejece; allí sigue, guardando celosa y terca los frutos sombríos de la sinrazón y la barbarie.

 

Veinte años después comparecen los mismos invitados: Joachim, Otto, Gottfried… Hombres y nombres semejantes a otros que un día jugaron sobre la nieve y los otoños.

 

Vengo a decirles adiós, a hablarles de su inútil muerte.

Están ahí firmes, marciales, como dispuestas para un desfile;

cada cruz se levanta sobre el cuerpo de su dueño,  

joven extranjero que reposa en otra tierra,

tan distinta a la suya.

 

Y en su quietud sin palabras, allá van,

como una cuerda de presos derrotados,

hacia el olvido y la memoria.

 

 

 

BENDICIONES

 

 

Bendito el que en la inconsciencia del sueño ama a la mujer de ojos marrones, al niño con su bicicleta y sus libros, eon su bicicleta y sus libros, al que ha dicho basta a la esclavitud del trabajo y sin fatiga ni rencor se ha tumbado a la sombra del alerce

 

Bendita aquella que plancha su vestido pensando en el baile del domingo, la que arrulla su pelo con un peine de carey y acaricia los espejos, y es alegre en el adiós, venturosa en los tumultos del abrazo

 

Bendito quien amasa unos gramos de locura y los reparte con una sonrisa que ilumina las avenidas y los templos, el que se acerca al gorrión con unas migas de pan y lo mira en su huida deseándole buen viaje

 

Bendita la mujer que conoció los dolores del parto, la que lleva canela en el aliento, aquella que entregó su leche para el hambre de los otros, la amante de los eclipses celestes, la que tuvo un animal marino entre las manos y comprendió su miedo a la intemperie

 

Bendito aquel que fue inflexible con el oprobio, el que encorvado por los castigos que no merece se yergue y toma la palabra, el que es torpe sin malicia, el inocente de todas las iniquidades

 

Bendito el que sólo quiso un palo para escribir en la arena, una corbata de agua para la sed de sus mujeres, unos zapatos de esparto para transitar por la esperanza, una música cualquiera para alejar sus espantos

 

Bendita aquella que se ata a sus instintos y es fértil en la ternura, jovial en su desprendimiento, tímida y torpe ante el beso y sus fronteras, la que ha pasado la noche en un túnel bajo las bombas y luego ha vuelto a escarbar bajo los escombros buscando la foto de su boda y la sonrisa de los hijos

 

Bendito el que sale de una mina empapado de carbón y ruido, el que ha llorado en el recuerdo de su mujer y los dedales, el anónimo viandante que equivoca la ruta sin darle importancia, quien resurge cada día de los arenales de la desgracia

 

Bendito el que se hizo un violín con una lata, un camión con una caja de pescado, alguien a quien querer por nada con un muñeco de trapo, el que ganó un campeonato con unas chapas de refresco

 

Bendito el que para el día miércoles se ha propuesto pasear al perro, encender la lumbre con astillas, preparar una comida contra el frío, escribir ese poema que le ronda

 

 

Y afortunado aquel que tuvo dos hijas cuyos nombres, en el bello lenguaje de su mujer, podrían traducirse por princesa que amanece

 

*Elías Moro, a petición mía, me envía dos textos para el blog. Son dos textos inéditos. La foto es un retrato de Elías, poeta y narrador y traductor, autor de ‘Me acuerdo’, un libro muy bonito que ha publicado Calambur y que presentó en Zaragoza.

EL DOMINGO DE WISLAWA SZYMBORSKA

EL DOMINGO DE WISLAWA SZYMBORSKA

Ayer hice un viaje a Osorno con mi hijo Daniel. Fue un viaje, ida y vuelta, de unas diez horas. O quizá más. Nos lo pasamos muy bien, al menos yo. Hablamos de todo, y ni siquiera encendimos la radio: hablamos de la vida, de la literatura, del cine, de los amigos, de los periódicos que habíamos comprado, de proyectos, de los dos días tan bonitos e intensos que habíamos pasado, nos habíamos reunido un total de 22 personas en casa.

A la vuelta, nos enteramos de que su madre Carmen Gascón, que se cayó hace unos día en Pla-Za tras un grotesco y doloroso resbalón en un charco, estaba en Urgencias para comprobar si su terrible dolor de rodilla escondía algo más. Paramos un instante en casa, donde Pippi Tetley, con atuendo de bailarina, pedaleaba en la bicicleta estática. Y allí, en sus poblados estantes vi la ‘Poesía no completa’ de Wislawa Szymborska, que publicó Fondo de Cultura Económica en traducción de Abel A. Murcia y Gerardo Beltrán. Estos días he leído, como mucha gente, varios libros y entrevistas de Szymborska, una mujer admirable a la que se le entiende todo.

 

Leí el libro casi por completo durante la espera, en la consulta. Estoy fascinado con la claridad de esta mujer, con su humanidad directa, con su experiencia vital y su sentido de la ironía.

 

Me gusta mucho este poema, ideal para hoy, y lo copio aquí:

 

A MI CORAZÓN EL DOMINGO

 

Gracias, te doy, corazón mío,

por no quejarte, por ir y venir

sin premios, sin halagos,

por diligencia innata.

 

Tienes setenta merecimientos por minuto.

Cada una de sus sístoles

es como empujar una barca

hacia alta mar

en un viaje alrededor del mundo.

 

Gracias te doy, corazón mío,

porque una y otra vez

me extraes del todo,

y sigo separada hasta el sueño.

 

Cuidas de que no me sueñe al vuelo,

hasta el extremo de un vuelo

para el que no se necesitan alas.

 

Gracias te doy, corazón mío,

por haberme despertado de nuevo,

Yy aunque es domingo,

día de descanso,

bajo mis costillas

continúa el movimiento de un día laboral.

 

PD. La edición es muy bonita, muy cuidada. Y lleva un prólogo de Elena Poniatowska que me ha gustado mucho. Está muy bien escrito, es muy lúcido y literariamente resulta ajustado y muy bello. La foto es de Helmut Newton.