Blogia
Antón Castro

Escritores

EL VERANO Y SUS PASIONES / 15. FERRER LERÍN

EL VERANO Y SUS PASIONES / 15. FRANCISCO FERRER LERÍN

Ferrer Lerín: "No soy de conciertos, no soy de multitudes; la música necesito disfrutarla en soledad"

El escritor, filólogo y especialista en aves carroñeras desmitifica algunos rituales del verano

Ferrer Lerín en una foto insólita: el autor de 'Níquel' sonríe.Ferrer Lerín en una foto insólita: el autor de 'Níquel' sonríe.Archivo Ferrer Lerín.

Francisco Ferrer Lerín (Barcelona, 1942; lleva más de 30 años viviendo y escribiendo en Jaca), escritor, filólogo y especialista en aves carroñeras, gran jugador de póquer en su juventud, es una de las voces más personales de la literatura española. Maestro y compañero de los 'novísimos', es autor de numerosos poemarios, libros de relatos, bestiarios y de novelas, tal 'Familias como la mía', publicada por Tusquets. También es el teórico del arte casual, del que ha teorizado y realizado exposiciones. Ha sido en tres ocasiones, jurado del Premio Formentor, que este año se entregará a César Aira en Túnez. A propósito de la poesía, quizá su gran pasión literaria, ha dicho: "La poesía es, para mí, una reescritura. Una reescritura de lo normal, de la normalidad, ese estado carente de imaginación, de creatividad. La poesía es una reescritura de la estética imperante. La poesía es una reescritura del orden. Quizá la poesía podría definirse como eso, como una alteración del orden, o quizá, mejor, como una exaltación del ritmo, del ritmo responsable del fogonazo poético, de la transformación del significado y del comportamiento de las palabras". Aquí cuenta sus veranos, el veraneo y su propia biografía.

1. ¿Cómo será su verano tras la pandemia? ¿Tiene muchos viajes aplazados?

La pandemia no se ha ido, sigue entre nosotros con un atuendo menos siniestro al dirigirse ahora a un sector, la adolescencia, tradicionalmente considerado como menos proclive al descalabro total, y , por otra parte, aparecer como más respetuosa con los ancianos, a los que no empuja con violencia y celeridad a la fosa. El verano será, para mí, un verano más, un verano rutinario, a la espera de los desplazamientos propios de otoño, en este caso ya a comienzos de octubre a Madrid, a presentar un par de libros, y a Túnez para la entrega del Premio Formentor del que soy miembro del jurado; este año ha recaído en César Aira.

2. ¿Qué significa el verano para usted?

El verano es la estación deplorable en la que la miseria humana aflora con mayor virulencia, la miseria de los cuerpos no aptos para la exhibición y que se nos muestran a todas horas y en todas las situaciones. El verano es la estación del año en que mi reclusión es aún más severa; cierro a cal y canto puertas y ventanas para que no penetren dichos cuerpos tumefactos, esos muertos vivientes, y sus horrísonos sonidos.

3. ¿Dónde veranea? ¿Es de playa, de montaña, de ciudad o de pueblo?

Veraneé con intensidad durante mi infancia y adolescencia barcelonesas. Auténticos veraneos de tres meses en la casa estival, ese modelo de edificio grande y un tanto destartalado denominado 'torre', situado, en el caso de mi familia, en una población, llamada entonces Sardañola, en la que aun era posible rastrear la huella de la guerra civil; recuerdo, en el inmenso jardín, las ruinas de un cobertizo que alguien usaría como cochiquera y en el que, con mis primos, desenterramos un fusil en buen uso, un naranjero. Hoy, el veraneo, ya no tiene sentido, los desplazamientos son calamitosos y la estancia en la playa, constituye la mayor de las torturas al ser pisoteado y rebozado de arena de modo inmisericorde y constante por la turba irredenta de niños y otros salvajes. Además, es difícil mejorar los registros térmicos de Jaca y de sus estupendos enclaves, tan próximos y solitarios. Aunque es evidente que la mejor solución para esos meses catastróficos es permanecer inmóvil.

4. ¿Qué dicen o qué cantan los pájaros en verano?

En verano, el calor deja mudas a las aves, ya cumplido en primavera el ciclo reproductor, aunque siempre hay excepciones en especies que realizan más de una puesta o en las parejas en que esta se ha malogrado por algún percance meteorológico.

Ferrer Lerín, en Alicante, en 1966.
Ferrer Lerín, en Alicante, en 1966.Archivo Ferrer Lerín.

5. ¿Cuál ha sido el viaje de verano de su vida?

Nunca he realizado grandes viajes en verano, soy un tipo burgués que abomino de las incomodidades que otorgan el calor y las muchedumbres. Quizá estirando el término podría considerar como viaje el que realicé en mi moto, una Ossa 150, llevando de paquete a mi amigo Josemari Sabater, desde nuestro lugar de veraneo a otro algo alejado, Gelida, famoso años después por el rodaje del filme de Jaime Camino ‘Las largas vacaciones del 36’, para ‘ver’ a mi entonces novia, la suculenta Mary; tan suculenta que en el viaje de regreso se me nubló la vista en una curva y moto Ossa 150, Josemari Sabater y quien contesta a su cuestionario, rodaron barranco abajo lo que supuso no regresar a nuestro domicilio hasta la mañana del día siguiente con el lógico desespero de nuestra familias.

6. El verano está asociado a la infancia y a la adolescencia. Ritos de paso, revelaciones, amores. ¿Hay algo especial para recordar?

El veraneo, que no el verano, está asociado a la ejemplarización de lo leído en invierno, a la constatación de que aquellos maravillosos reptiles y anfibios de los libros de Historia Natural de la biblioteca de mi padre no eran entelequias. Un terrario de notables proporciones y buena ergonomía, encargado a un perplejo carpintero y colocado a la sombra de uno de los ciruelos que flanqueban la terraza de la parte posterior de la casa, permitió que aprendiera el comportamiento de lagartijas, luciones, culebras y sapos. Ese fue el activo principal de aquellos meses de calor y avispas.

7. ¿Qué lugar ocupa el verano en su obra y en sus fantasías?

Cierta literatura intimista, impostada y femenina, la de Ana María Matute, ‘Primera memoria’, por ejemplo, recreando la infancia y la ruralidad desde la óptica urbana, pudo servir de sustrato para la construcción de la mía propia, pero sin la existencia de la presencia directa del mundo natural que aportaba el verano y que obraba de eficaz correlato a mis ensoñaciones, nunca hubiera supuesto el motor de arranque de mis textos, alimentados, claro está, por una pasión entregada a los poemas de Saint-John Perse y a la hipérbole viajera de Camilo José Cela.

"Carezco de espíritu obrerista, quiero decir que para mí todos los días son iguales, no reclamo vacaciones, horas extras y jubilaciones, leo, escribo y salgo al campo a observar aves de modo profesional"

8. ¿Qué tipo de lecturas, u otras actividades, realiza estos días? ¿Hay un libro que encarne para usted el espíritu del verano?

Carezco de espíritu obrerista, quiero decir que para mí todos los días son iguales, no reclamo vacaciones, horas extras y jubilaciones, leo, escribo y salgo al campo a observar aves de modo profesional e incluso agotador a lo largo de todo el año desde que decidí olvidar otros oficios; los libros que atiendo son los que me aconsejan mis asesores y si, en este momento, he de destacar uno, recomendaría ‘El derrumbamiento’, de la uruguaya Armonía Somers (1914-1994), [Ediciones Contrabando], una prodigiosa poliantea de relatos entre los que sobresale el inicial, una delirante y rítmica ópera sacrílega que da título al volumen.

Ferrer Lerín con sus amigos:  Jacobo Cortines, Azúa, Javier Fernández de Castro, Ferrer Lerín y Alberto González Troyano en el Monte Oroel de Jaca, 2007.
Con sus amigos: Jacobo Cortines, Azúa, Javier Fernández de Castro, Ferrer Lerín y Alberto González Troyano en el Monte Oroel de Jaca, 2007.Archivo Ferrer Lerín.

9. ¿Qué película o películas están asociadas a un verano inolvidable?

Como respuesta obvia, ‘Verano del 42’ (Robert Mulligan, 1971), y como respuesta inteligente, ‘La última película’, de Peter Bogdanovich, también de ese año, que no está asociada directamente al verano pero sí a su característica fundamental, a su condición terminal, a algo que se escapa y que nos aboca a la cruda realidad, a la pérdida de la infancia, al final de la última etapa de ensoñación.

10. ¿Cuáles serían los discos y las canciones del verano para usted?

‘Canción del verano’ suena, y pido disculpas por el ramplón chiste, a gasolineras y góndolas con casetes de El Fari y Georgie Dann. Lo siento pero no tengo canciones asimilables a los periodos anuales.

"‘Canción del verano’ suena, y pido disculpas por el ramplón chiste, a gasolineras y góndolas con casetes de El Fari y Georgie Dann. Lo siento pero no tengo canciones asimilables a los periodos anuales"

11. ¿Cuál ha sido el gran personaje de esta época del año?

Tampoco soy capaz de responder a esta pregunta, quizá es que no la he entendido bien. ¿Los que han nacido o muerto en verano, los que han hecho algo importante para la humanidad en verano, los que han acertado la bonoloto en verano?

12. ¿Internet y los móviles han hecho mejores las vacaciones? ¿Las han cambiado de alguna manera?

Internet, los móviles, toda la tecnología, la investigación, la astrofísica, la filosofía, las artes, la ciencia en general, forman parte principal de lo que podríamos catalogar como grandes avances, lo que lleva a la población a distanciarse, aunque sea lentamente, del sumidero en el que campan aún a sus anchas los fantasmas del pasado, esa corte inmunda de supersticiones, prejuicios, odios y modos de regular la convivencia, esa corte inmunda que no necesita ser pormenorizada ya que está en la mente de cualquier espíritu despierto.

13. ¿Cuáles serían los conciertos de su vida?

No soy de conciertos, no soy de multitudes; la música necesito disfrutarla en soledad, ni siquiera con el acompañamiento solemne de una buena lectura; y ahí radica la dificultad, no me queda ya tiempo para descubrir, para repetir audiciones, para cualquier estado que exija disponer de un espacio temporal considerable.

14. ¿Cuál es la más extraña o sorprendente anécdota veraniega vinculada a su profesión?

En una conversación con el escritor Félix de Azúa en el Salón de Ciento del Ayuntamiento de Jaca, con motivo de una Feria del Libro, comencé a divagar (a veces no me controlo) acerca del origen de nuestra vieja amistad y me perdí en el análisis de unas genealogías, quizá inciertas, en las que el padre de Félix era el trapero que había confeccionado y mantenía en buen estado las liebres de trapo del barcelonés canódromo Meridiana, y mi padre el veterinario que tenía a su cargo la salud de los galgos. Parece ser, expliqué, con un Azúa con los ojos como platos, que algo ocurrió entre nosotros, sin duda por la diferencia de clases sociales, y el recuerdo de aquel choque empañó posteriores encuentros, por lo que creía llegado el momento de sentar las bases definitivas de la reconciliación. A la salida, ya en la calle Mayor, se me acercó un caballero que se identificó como expresidente del Colegio de Veterinarios de no recuerdo qué región, para ofrecerme su apoyo gremial por si mis palabras no hubieran sido suficientes para restañar la herida.

15. ¿Qué significa vivir en Jaca todo el año?

No vivo en Jaca todo el año, reparto mi tiempo, cada vez más, entre el Pirineo y Andalucía. Razones climáticas pero principalmente de la órbita de los sentimientos, y cierta disminución en la capacidad de emocionarme ante los paisajes septentrionales, me llevan a esa dicotomía que mantendré mientras pueda conducir el coche sin sobresaltos, y cuando no sea así deberé elegir.

EL VERANO Y SUS PASIONES / 7. CARLOS CASTÁN

EL VERANO Y SUS PASIONES / 7. CARLOS CASTÁN

Carlos Castán: "Los mejores besos han sucedido siempre en el verano"

El autor de ’Frío de vivir’ o ’Museo de la soledad’ explica sus pasiones, recuerda algunas aventuras y revela su odio a las piscinas

Retrato de Carlos Castán.Retrato de Carlos Castán.Archivo Castán.

El escritor Carlos Castán (Barcelona, 1960; vivió muchos años en Huesca, donde dio clases) -un maestro del cuento, ahí están libros como ‘Frío de vivir’ o ‘Museo de la soledad’, entre otros, recogidos en sus relatos completos de Páginas de Espuma-, recuerda algunos de sus veranos.

1. ¿Cómo será su verano tras la pandemia? ¿Tiene muchos viajes aplazados?

En realidad, muy parecido al del año pasado. Sin grandes viajes pero con una estancia larga y remolona en el Cabo de Gata y un par de escapadas más breves a Cádiz y Cantabria.

2. ¿Qué significa el verano para usted?

Calma, siesta, mar, libros. Me siento cómodo en esa legitimación colectiva de la pereza, tan mal vista el resto del año. Y, cómo no, libertad: posibilidad de ver a gente con la que durante el invierno me relaciono sólo a distancia.

3. ¿Dónde veranea? ¿Es de playa, de montaña, de ciudad o de pueblo?

No me gusta la playa, pero sí el mar. Paso la mayor parte del verano en un pueblecito marítimo relativamente tranquilo.

4. ¿Qué le dicen las piscinas?

Directamente, las odio. Hace siglos que no piso una y espero tardar mucho en volver a hacerlo.

5. ¿Cuál ha sido el viaje de verano de su vida?

Hay varios que recuerdo con mucho cariño: uno a Asturias, en auto stop con 17 años; un circuito por Centroeuropa, una escapada improvisada de Ordesa a La Coruña por carreteras secundarias.

6. El verano está asociado a la infancia y a la adolescencia, a los ritos de paso. ¿Hay algo especial para recordar?

Claro, el verano era como un tiempo, casi un país, fuera de la vida de uno, generalmente marcada por rutinas bastante fatigosas. En el verano el azar lo recombinaba todo añadiendo además sus aromas y un cielo estrellado. Los mejores besos han sucedido siempre en esa estación.

"Lo mejor del verano era llegar, de niño, con mi hermano al pueblo de mi padre con una eternidad por delante. Esa primera noche llena de planes en la que desde la cama oía ladridos lejanos y las ovejas balando en el corral de abajo"

7. ¿Cuál es su mejor recuerdo de vacaciones?

Llegar, de niño, con mi hermano al pueblo de mi padre con una eternidad por delante. Esa primera noche llena de planes en la que desde la cama oía ladridos lejanos y las ovejas balando en el corral de abajo.

8 ¿Qué tipo de lecturas, u otras actividades, realiza estos días?

Jamás me han gustado los libros llamados ligeros o de entretenimiento. Suelo seguir con lo que tenía entre manos.

Carlos Castán en la playa, en una foto reciente.
Carlos Castán mira a través de la ventana: la observación del autor lírico.Asís G. Ayerbe.

9. ¿Qué película está asociada a un verano inolvidable?

Recuerdo muy especialmente cuando vi ‘¿Arde París?’ en un cine de verano que había en Lavapiés, ya sabes, una silla de tijera sobre el suelo de grava y afuera la ciudad, esperándonos.

10. ¿El disco o la canción o las canciones de verano?

De niño, Marisol; de más mayor, Pepa Flores. Esa es la voz por excelencia de todos mis veranos.

11. ¿Cuál ha sido el gran personaje de esta época del año?

"Recuerdo con mucho cariño los conciertos de Ramoncín a mediados de los ochenta. Y Rod Stewart en el campo del Rayo. Con todo, desde el punto de vista de la emoción, sigo pensando que no hay nada como escuchar a Sabina en Las Ventas"
Carlos Castán, en la playa.
Carlos Castán, en la playa.Archivo Castán.

Diría que mi abuela Patro en los veranos de mi infancia, en Biscarrués. Y uno de mis hermanos, con el que éramos uña y carne. Pero es que luego ha habido muchos con el devenir de la vida: compañeros de viaje, grandes amores y los personajes de todos los libros que leía.

12. ¿Internet y los móviles han hecho mejor mejores las vacaciones? ¿Las han cambiado de alguna manera?

Han cambiado un poco todo, desde luego, pero en mi caso no de una manera significativa, aunque con ellos se aminora un poco esa sensación, tan sana, de estar desaparecido para el mundo.

13. ¿Cuáles serían los conciertos de su vida?

La primera vez que pude ver a Leonard Cohen, ni más ni menos que en Binéfar. Y Bob Dylan en la plaza de toros de Huesca, magistral, inolvidable. Recuerdo con mucho cariño los de Ramoncín a mediados de los ochenta. Y Rod Stewart en el campo del Rayo. Con todo, desde el punto de vista de la emoción, sigo pensando que no hay nada como escuchar a Sabina en Las Ventas. 

14. ¿Cuál es la más extraña o sorprendente anécdota veraniega vinculada a su profesión?

Quizá cuando en Munster me reconocieron en una librería (jamás me había pasado en España) y me hicieron firmar todos los ejemplares que tenían de ‘Gern ein Rebell’, que era la versión alemana de ‘Frío de vivir’.

"En Munster me reconocieron en una librería (jamás me había pasado en España) y me hicieron firmar todos los ejemplares que tenían de ‘Gern ein Rebell’, que era la versión alemana de ‘Frío de vivir’"

15. ¿Cuál es la más bella o inverosímil aventura de sus veranos?

Recuerdo una carrera bajo un tormenta tremenda durante un campamento en el Pirineo, en bañador, por los senderos de un bosque, con la misión de cerrar las tiendas de campaña de los pequeños para que no se inundasen. El agua a cántaros sobre la piel desnuda, la velocidad, los truenos. Sigo relacionando la libertad con aquel conjunto de sensaciones.

*MAÑANA: ELISA ARGUILÉ. ILUSTRADORA.

EL VERANO Y SUS PASIONES / 4. ANA ALCOLEA

Ana Alcolea (Zaragoza, 1962) es profesora, especialista en el teatro de Antonio Gala y escritora. Debutó con ‘El medallón perdido’ en 2005 y desde entonces no ha parado, con un ritmo en ocasiones de dos y hasta tres libros al año. Uno de sus libros más redondos, pensado para un público juvenil, es ‘La noche más oscura’ (Anaya). Es autora de novelas para adultos como ‘Postales coloreadas’ (Contraseña) y ‘El brindis de Margarita’ (Harper Collins). En 2020 recibió el Premio de las Letras Aragonesas de 2019 y acaba de publicar un cuento ilustrado sobre Manuela Sancho, ilustrado por Coco Escribano. Coordina el proyecto ‘Los abrazos perdidos’ del Gobierno de Aragón.

1. ¿Cómo será su verano tras la pandemia? ¿Tiene muchos viajes aplazados?

Todavía no lo sé. La pandemia nos ha enseñado, entre otras cosas, que no se puede programar nada con demasiada antelación. Lo primero va a ser visitar el día 10 de julio el pueblo de Plenas, donde la ilustradores Coco Escribano y yo vamos a presentar el libro que ha editado la Comarca de Belchite sobre Manuela Sancho, que nació en la localidad.  También quiero ir a Monzón, donde me honraron con un monolito en su Paseo de Las Letras, que todavía no he podido ver. AsÍ que espero que sea un verano muy aragonés, después de tanto tiempo sin pisar mi tierra.

2. ¿Qué significa el verano para usted?

Cambio. Mar. Montaña. Reencuentros. Encuentros con personas que cambian tu vida sin que lleguen a sospecharlo siquiera. 

3. ¿Dónde veranea? ¿Es de playa, de montaña, de ciudad o de pueblo?

No tengo un sitio concreto para veranear. Habitualmente voy a Noruega, donde tenemos una cabaña en las montañas, pero solemos combinar ese lugar con algún viaje a otro país. El mundo es muy grande, somos curiosos y nos gusta conocer, observar y vivir otros espacios. Soy más de ciudad que de pueblo. Pero como contraste, me gustan los lugares aislados que me hacen sentir la naturaleza en estado puro. 

4. ¿Qué le dicen las piscinas?

Hace años que no voy a piscinas, solo las de algún hotel si el agua está calentita... De niña era diferente: era socia del  Stadium Venecia, y era un lugar para socializarse, para hacer deporte y para conocer chicos. Pero ahora no me gustan especialmente. No me gustan los veranos con demasiado ruido, y en las piscinas hay mucho ruido.

5. ¿Cuál ha sido el viaje de verano de su vida?

 

Me resulta difícil elegir porque he hecho viajes muy interesantes y diferentes. Pero quizás el último gran viaje que hicimos con mi padre: fue a China y caminamos juntos por la muralla, que era una ilusión que tenía él desde pequeño. Fue precioso poder hacerlo juntos.
6. El verano está asociado a la infancia y a la adolescencia. ¿Hay algo especial para recordar?

Algún que otro enamoramiento en aquellos veranos de adolescencia, desde luego: del camarero del hotel, que por supuesto se fijaba en las chicas más mayores y más guapas; del vecino de mi tía en el pueblo, alguna que otra verbena. Pero sobre todo, la primera vez que estuve en un país diferente, en el que había cosas que aquí no había, se hablaba otra lengua, se comía diferente, y había muchas flores, ardillas y  muchos bosques de avellanas. De repente, todo era distinto y me di cuenta de que el mundo era muy grande y diverso. Era yo muy pequeña, pero lo entendí enseguida.

7. ¿Cuál es su mejor recuerdo de vacaciones?

También hay muchos. Hubo años en los que mi marido y yo cruzábamos Europa desde Noruega a España o viceversa en coche. Leíamos los mapas y elegíamos lugares por sus nombres. Nunca trazábamos rutas previas. Afortunadamente no había GPS, y gracias a eso conocimos lugares bellísimos cargados de historia y de arte: Karsbad, Bled, Monpazier... Nos sentíamos libres. No teníamos prisa en llegar a destino. El viaje era lo más importante.

8 ¿Qué tipo de lecturas, u otras actividades, realiza estos días?

Leo los últimos libros de Carmen Santos, ‘Flor de Arrabal’, y de Joaquín Berges, ‘Peregrinas’, así como el último poemario de José Ramón Ayllón Guerrero, Premio Blas de Otero de 2020 y ‘Mi familia y otros animales’, de Gerald Durrell, que aún no lo había leído. 

9. Impresionante la serie ‘Los Durrell’. ¿Qué película está asociada a un verano inolvidable?

¡Creo que en los veranos inolvidables no veíamos películas! Acaso, tengo un recuerdo especial de ‘La túnica sagrada’, que la ponían en un cine en Barcelona y entramos mis padres y yo a verla para hacer tiempo antes de subirnos al barco que nos llevaba de vacaciones a Italia. Habíamos llegado a mediodía a la estación de Francia de Barcelona y hasta las siete o las ocho de la tarde no se podía embarcar, así que vimos aquella película de romanos en la que me enamoré de Richard Burton sin remedio. 

10. ¿El disco o la canción o las canciones de verano?

Claramente ‘Marguerita’ de Richard Cocciante es mi canción de verano. Del verano del 85 en Nervi, Liguria. La cantaba con un amigo que tocaba una guitarra de doce cuerdas y que conseguía que yo la pudiera cantar en mi tono. Aquel fue un verano muy especial, y siempre que vuelvo a esa región, me gusta pasear por aquel paseo marítimo en el que tantas veces canté aquella canción. 

11. ¿Cuál ha sido el gran personaje de esta época del año?

Dos mujeres muy importantes en mi vida: mi tía abuela Pilar, que vivía en Biota, y con la que pasé algún verano de infancia y de adolescencia. Una mujer libre y poco convencional, que era muy querida en el pueblo. Cuando se ponía malita, sus vecinas, maravillosas, le pasaban comida y la cuidaban porque sus sobrinas estábamos todas lejos. Mi madrina Anna, con la que pasé veranos maravillosos en Italia, y que me hizo descubrir que el mundo era grande y hermoso: ella fue mi "Grand Tour" particular. 

12. ¿Internet y los móviles han hecho mejor mejores las vacaciones? ¿Las han cambiado de alguna manera?

No sé si mejores, pero sí diferentes. Antes mi marido y yo nos íbamos a nuestras cabaña aislada en las montañas y no podíamos llamar a nadie y recibir mensajes, ni nada de eso. Estábamos en la naturaleza, y éramos una parte de ella. Ahora eso ya no es posible. A cualquier hora entra un mensaje, que puede ser interesante o cargante. A través del móvil me siento a veces invadida por el mundo que quiero dejar cuando estoy de vacaciones.

13. ¿Cuáles serían los conciertos de su vida?

No soy de conciertos multitudinarios. No lo he sido jamás. A mí los conciertos me gustan en un teatro, en un auditorio, o en un espacio amable. Recuerdo dos grandes conciertos en sendas plazas de toros: el de Franco Battiato en Huesca creo que fue en el 86. Y en el 83, el de MIkis Theodorakis en Zaragoza, interpretando con su orquesta el ‘Canto General’, de Pablo Neruda, que fue algo muy extraordinario.

14. ¿Cuál es la más extraña o sorprendente anécdota veraniega vinculada a su profesión?

Pues no sé si extraña o sorprendente, pero siempre que viajo lo hago con un cuaderno donde voy tomando notas de lo que veo, siento, pienso ante los espacios. Y muchas de esas notas se han convertido después en novelas. Por ejemplo, un visita a un faro en medio del mar en Noruega, con mi cuaderno y mi observación, culminó en la escritura de ‘La noche más oscura’, o un tapiz que compré a una señora en Guatemala me inspiró para escribir ‘El secreto del colibrí dorado’, porque yo a los espacios y a los objetos les pregunto cosas. Y los lugares y los objetos son tan generosos que me cuentan novelas...

15. ¿Cuál es la más bella o inverosímil aventura de sus veranos?

Estar remando en el lago de Bled, en Eslovenia, hacia una pequeña isla en la que hay un viejo monasterio, y que de pronto todo oscurezca porque hay un eclipse de sol, y como no veíamos las noticias, no nos habíamos enterado. Fue sobrecogedor. 

 

 

'TURIA' RECUERDA A JIMÉNEZ LOZANO

'TURIA' RECUERDA A JIMÉNEZ LOZANO

JOSÉ JIMÉNEZ LOZANO, UN PREMIO CERVANTES SIN CARNET, PROTAGONIZA LA REVISTA “TURIA”

 

 

  • La revista dedica un atractivo monográfico a uno de los autores más originales y libres de las letras españolas del siglo XX.

 

  • TURIA publica, además, textos inéditos de Claudio Magris, Antonio Colinas, Gustavo Martín Garzo, Sergio del Molino y Adolfo García Ortega. Cuando se cumple poco más de un año de su muerte, la revista cultural TURIA ha querido rendir homenaje a un escritor esencial y con personalidad propia en el panorama de las letras españolas de las últimas décadas. Fue José Jiménez Lozano un Premio Cervantes sin carnet, un escritor ético con inequívocas y arraigadas convicciones, que siempre buscó la libertad y que mantuvo que la literatura es levantar la vida con palabras. De ahí que no le gustase la palabra escritor, que sentía demasiado cargada de orgullos personalistas y que prefiriera denominarse escribidor.

 

Según Guadalupe Arbona, coordinadora junto a Enrique Andrés Ruiz del atractivo monográfico que TURIA le dedica, la obra de Jiménez Lozano testimonia y da la medida de una mirada única en nuestra literatura. La de un autor que muestra “la alegría porque las cosas sean y la compasión por los dolores del mundo” y que siempre comprendió que “de la conversación sobre lo que se ve y se escucha se llega al juicio y a la escritura”.

 

A través de un cuidado dossier que contiene 150 páginas de textos inéditos, TURIA contribuye a fomentar la lectura de la obra de José Jiménez Lozano (Langa, Ávila, 1930 - Valladolid, 2020). Para conseguirlo, además de publicar diversos trabajos originales que analizan las claves de su labor intelectual y sus libros principales, la revista ofrece un fragmento de una amplia y muy reveladora entrevista inédita que tiene carácter póstumo por cuanto es fruto de las conversaciones mantenidas entre 2016 y 2018 con el periodista cultural Fernando del Val. En ella se habla del mundo de ayer desde el mundo de hoy y Jiménez Lozano muestra sus opiniones con claridad y contundencia. Así, por ejemplo, reconoce que “la posteridad es peor que la actualidad” o que “hay que aceptar con agrado, si es posible, la diferencia”.

 

Por otra parte, el monográfico de TURIA sobre José Jiménez Lozano se integra en un sumario de cerca de 500 páginas del que participan varios de los mejores autores de distintas generaciones, castellano-leoneses y/o radicados en Castilla y León. Así, un total de treinta y dos escritores vinculados a esta Comunidad Autónoma se distribuyen por las secciones de narrativa, poesía, entrevistas y crítica literaria de la revista. Su presencia permite obtener una panorámica representativa de la literatura que se escribe actualmente en Castilla y León.



TURIA es una revista de periodicidad cuatrimestral que tiene una edición en papel y otra digital (web y Facebook). Con casi 40 años de trayectoria, está publicada por el Instituto de Estudios Turolenses de la Diputación de Teruel, el Ayuntamiento de Teruel y el Gobierno de Aragón. Este número dedicado a José Jiménez Lozano sido posible gracias al apoyo de la Junta de Castilla y León. En reconocimiento a su labor, el Gobierno de España le concedió el Premio Nacional al Fomento de la Lectura.

 

UN SUMARIO REPLETO DE TEXTOS INÉDITOS Y AUTORES DE INTERÉS

 

Además del atractivo y completo monográfico dedicado a José Jiménez Lozano, el nuevo número de TURIA brinda un sumario repleto de lecturas y autores de interés. Así, las páginas de la revista se enriquecen con textos originales de importantes autores internacionales. Entre ellos, citar una primicia en español: el anticipo del libro de Claudio Magris, premio Príncipe de Asturias y uno de los grandes intelectuales europeos actuales. Bajo el título de “Tiempo curvo en Krems”, este volumen reúne cinco relatos conectados sutilmente por algunos temas compartidos: la vejez, la evocación del pasado, el tiempo que adquiere una dimensión no lineal y una sensación de desplazamiento, de extrañamiento que de un modo u otro acompaña a los personajes.

 

Otros protagonistas de la nueva entrega de TURIA son autores como Carmen Laforet, Francisco Umbral y Karmelo Iribarren, sobre cuya obra se publican artículos originales de José Teruel, Manuel Llorente y Rafael Morales Barba.



También TURIA da a conocer narraciones inéditas de Gustavo Martín Garzo, José María Conget, Sergio del Molino y Adolfo García Ortega. También, entre otros contenidos relevantes, el nuevo número de TURIA invita a leer de nuevo a Francisco Umbral, uno de los escritores y columnistas españoles más originales y populares de las últimas décadas del siglo pasado y primeros años del siglo XXI. TURIA rescata tres textos de Umbral fechados en 1968 y que titula “El dólar, la democracia y todo lo demás” y en los que ya se aprecia su inimitable y brillante estilo.



La revista ofrece igualmente a los lectores poemas inéditos de, entre otros, Antonio Colinas, Amalia Iglesias, Carlos Ortega, Yolanda Castaño, Esperanza Ortega, Miguel Casado, Verónica Aranda, Raquel Vázquez y David Refoyo.



En la sección que TURIA dedica a Pensamiento, sobresale el texto titulado “J.L. Rodríguez García, escritura y verdad”, del profesor Luis Beltrán Almería. Como se dice en el artículo, “La obra de José Luis Rodríguez García (León, 1949) fluye entre dos orillas: la filosofía y la literatura. Su más reciente ensayo, Postutopía, conecta esas dos orillas, pero también



conecta el origen de esa obra con su devenir actual. Tiene por ello cierto aire testamental, aunque se trate todavía de un testamento abierto. La obra de Rodríguez García es muy amplia. Consta de más de treinta libros y cultiva géneros literarios como la novela, el cuento, la poesía, el ensayo, el teatro y, por supuesto, el ensayo académico. También ha cultivado la pintura.

 

ENTREVISTAS EXCLUSIVAS CON ANTONIO COLINAS E IRENE VALLEJO

 

Los lectores del nuevo número de la revista TURIA, que se distribuye este mes de junio, podrán disfrutar de dos entrevistas a fondo con protagonistas inolvidables: Antonio Colinas, uno de los poetas mas carismáticos y de más sólida trayectoria de la literatura española contemporánea y con la filóloga y escritora Irene Vallejo, una de las autoras del momento debido al arrollador éxito de su libro sobre libros “El infinito en un junco”.



Fiel a la fusión entre la experiencia de vivir y la experiencia de escribir, entre poesía y vida, la obra del leonés Antonio Colinas no se podría explicar sin sus largas estancias en aquellos lugares que han marcado su trayectoria y con los que ha mantenido una relación intensa tanto a nivel personal como creativo: Córdoba, Madrid, Milán, Ibiza o Salamanca. Si tenemos en cuenta que sus primeros libros publicados datan de 1967, puede afirmarse que son casi ya 55 años de poesía vivida y vida ensoñada. Una brillante y fecunda labor que se ha extendido también a los campos del ensayo, la traducción y la crítica literaria.

 

Por su parte, la autora aragonesa Irene Vallejo ha sido capaz de obrar el milagro de convertir un libro de ensayo y de calidad indiscutible, predestinado en principio a un público lector minoritario, en un fenómeno de multitudes. Y es que hay libros que pueden cambiar una vida. Bien lo sabe Irene Vallejo, para quien la escritura y publicación en Siruela de “El infinito en un junco” ha llegado como un tsunami y revolucionado su cotidianidad como sólo suele suceder cuando el éxito arrollador viene acompañado por la sorpresa.

 

LAS PALABRAS DE UN ESCRIBIDOR ÉTICO

 

Una aproximación plural y rigurosa a la personalidad y la obra de José Jiménez Lozano es lo que realiza la revista cultural TURIA en su amplia sección monográfica denominada Cartapacio. Un conjunto de trabajos ensayísticos, que aúnan análisis y divulgación, en los que encontraremos como principal protagonista a uno de los más sugerentes autores españoles de las últimas décadas. Un escritor de enorme cultura y con opiniones propias sobre casi todo, que bien merecería seguir gozando, más allá de las modas, del favor de los buenos lectores. Porque la literatura no es un juego de clasificaciones sino algo mucho más serio, porque como él mismo escribió, “la literatura, y ella sola, puede parar la historia entera”.

 

Y es que este cristiano impaciente y en rebeldía, como podría definírsele, fue autor de miles de páginas en periódicos y revistas así como de libros fundamentales como su “Meditación española sobre la libertad religiosa”, su opúsculo “Nosotros los judíos”, en el que reivindica el origen judío de nuestro ser y cultura, o el ensayo titulado “El ateísmo”. No en vano, como subraya Guadalupe Arbona, “fruto de sus lecturas, de sus conversaciones con escritores, pensadores, teólogos y artistas europeos, americanos y orientales y en diálogo continuo con ellos fue fraguando un pensamiento propio y original, caracterizado por la libertad”. Conviene recordar, sin embargo, recordar que el género que más cultivó Jiménez Lozano fue el de la novela, aunque a veces sea difícil aglutinar bajo esa etiqueta textos muy diferentes.

 

De gran calado es el texto que Enrique Andrés Ruiz dedica en TURIA a Jiménez Lozano. En el se subraya “la coloración cultural y política que divide su obra en dos” y se pregunta si esa circunstancia “tuvo más bien un carácter reactivo a los cambios producidos en el entorno del que se vio rodeado”. También se indica a la literatura como espacio de expresión de esa autenticidad existencial –de “los adentros”, como gustaba de escribir Jiménez Lozano.

 

Considera Enrique Andrés Ruiz que ese Jiménez Lozano “cristiano en rebeldía”, autor de una primera y mejor novela, “Historia de un otoño”, ese autor de doliente y mordiente intimidad, “se convertirá en una de las más profundas y singulares personalidades intelectuales de la España contemporánea, la última, quizá, para la cual España fue una preocupación”.

 

No obstante, y como bien argumenta Enrique Andrés Ruiz en TURIA, durante sus últimos veinte años fue “un escritor extraterritorial, al menos para el sistema de contraseñas vigentes en los debates de opinión”. Y así, justo es decirlo, interpreta que “el nervio crítico y la profundidad alcanzada por la obra de José Jiménez Lozano, pongamos que de 1965 a 1990, no fueron los de después”.

 

Sobre sus logros como poeta, no cabe sino estar de acuerdo con Antonio Martínez Illán cuando escribe en TURIA que “José Jiménez Lozano nos ofrece su mirada sobre el mundo y ese ofrecimiento espolea al lector y le obliga a detener su mirada en lo aparentemente nimio, efímero, conscientes de que solo eso, que no vale a los ojos del mundo, es lo más valioso. Este es el legado de José Jiménez Lozano, su mirada sobre el mundo, su sabiduría y la conciencia de que la responsabilidad última del escritor es escribir bien y esto se juega en la verdad de las palabras, desnudas luchando por levantar la niebla del mundo, sin más certeza que la del intento una y mil veces repetido de nombrar el mundo. Vivió siempre fiel a la incertidumbre que conlleva toda escritura verdadera”.

 

La profesora Guadalupe Arbona y el escritor Enrique Andrés Ruiz, dos de los mayores estudiosos de su obra, han coordinado este magnífico y completo monográfico sobre José Jiménez Lozano. También participan con artículos inéditos autores y especialistas como Alfonso Armada (“¡Y lo arquitectas!. Pepe Jiménez Lozano en tres o cuatro brochazos con pincel fino”), Julia Escobar (“Los adentros de José Jiménez Lozano”), José Ramón González (“Resignificación de Castilla: en torno a la ‘Guía espiritual de Castilla’ de José Jiménez Lozano”), Antonio Martínez Illán (De cómo envejece el humus: José Jiménez Lozano poeta”), J.Á. González Sáinz (“La patita del clérigo –vivir con el diferente-“), Fermín Herrero (“Palabra de escribidor”), Juan Andrés García Román (“Una batalla en un tendedero – A propósito de un prólogo-), José Bernardo San Juan (“Jiménez Lozano o el tortuoso camino de la fe”), Raúl Asencio Navarro (“Liber Scriptus, un libro contra la historia”), Eva Aladro Vico (José Jiménez Lozano: llevando la poesía pura española a los pies del siglo XXI”), Rocío Solís (“Las huellas de Port-Royal en la biografía de José Jiménez Lozano”). Además, se publica la entrevista inédita realizada por Fernando del Val: “José Jiménez Lozano: nadie te debe un premio”. Cierra el Cartapacio, una completa “Biocronología” elaborada por Guadalupe Arbona y Antonio Martínez Illán.

 

LA GUIRNALDA DE JULIA”, POEMAS INÉDITOS DE JIMÉNEZ LOZANO

 

Destaca especialmente que TURIA publique un conjunto de poemas inéditos del propio José Jiménez Lozano que pertenecen a un libro manuscrito e ilustrado titulado “La guirnalda de Julia”. El autor consideró esta obra un boceto de una historia de ambiente nórdico y protestante. Los

 

 

protagonistas son la muchacha Sollitya y su novio Gunnar Bensi, un joven pastor kierkegaardiano. A este le llaman para que predique en una aldea del norte. Bensi pronuncia una serie de sermones a los muertos, mientras Sollitya hace una guirnalda: una cuidadosa enumeración de flores que ordena según su floración de enero a diciembre, e imagina sermones sobre mujeres bíblicas. En el texto se alterna el griego, el latín, el francés, el español y los nombres del norte.

 

De esta obra dijo el autor: “son notas para una narración en ese ambiente nórdico y protestante, nombres de personas y de pagos incluso y algún esquema, y no es que la sirva para nada, sino que la informa de que hubo un tiempo en que me interesó  -y me interesan, mucho, estos pensares y vivires-, pero claro está que, como diría Santayana, uno está cautivo de la claridad católica y papista”.

 

Estos poemas se publican en TURIA gracias a la gentileza de los herederos de José Jiménez Lozano. En su transcripción han trabajado Raúl Asencio y Guadalupe Arbona, a la que el escritor regaló el libro en 2012.

 

 

NADIE TE DEBE UN PREMIO”, UNA CONVERSACIÓN REVELADORA Y DESCONOCIDA

 

Un contenido clave de este monográfico de TURIA es el extenso e ilustrativo fragmento que se publica de las conversaciones mantenidas José Jiménez Lozano y Fernando del Val. Llevado a cabo entre 2016 y 2018, ese diálogo iba a constituir un libro y son declaraciones que, leídas hoy, resultan muy reveladoras del pensamiento último de quien “hablaba como escribía, con la punta fina del alma”.

 

Entre otras argumentaciones, en la entrevista Jiménez Lozano afirma que “lo que hay que defender es que nadie obligue ni prohíba”. También considera que “las culturas pasadas fueron más libres que la actual” o que “el medievo fue más armónico de lo que se nos quiere hacer creer”.

 

Sobre los problemas de la educación actual se muestra concluyente: “el profesor es un payaso y la educación no existe” o “sólo puedo achacar que estemos como estamos a la liquidación de la educación”.

 

 

Sobre sus gustos literarios, defiende la concesión del premio Nobel a Svetlana Aleksiévich (“es formidable”) y a Bob Dylan y asegura que “Delibes ha escrito mejor que la mitad de premiados con el Nobel en las dos últimas décadas”.

 

TURIA” REIVINDICA A MIGUEL LABORDETA EN CENTENARIO DE SU NACIMIENTO

Con rigor, capacidad de análisis y divulgativa, así como con un evidente compromiso en la necesaria tarea de fomentar la lectura de Miguel Labordeta, la revista TURIA contribuye a la celebración de la efemérides del centenario del nacimiento (16 de julio de 1921 – 1 de agosto de 1969) del poeta aragonés con un excelente artículo reivindicativo que ratifica la validez e interés actual de su trabajo creativo.

 

 

 

Alfredo Saldaña y Antonio Pérez Lasheras, expertos conocedores de la obra literaria de Miguel Labordeta, tienen muy claro los muchos méritos de “una poesía radicalmente desarraigada de sus propias circunstancias coyunturales de escritura, aunque nunca se desentendiera de ellas. Sine die, sin fecha, sin día, sin plazo, sin tiempo ni lugar marcados, esas podrían ser las coordenadas de una poesía que podría haberse escrito hoy, una poesía que, antes que dar prueba de una determinada realidad o testimonio de un tiempo y un espacio concretos, emerge y nos interpela como evidencia o augurio de la posibilidad”.

 

Resulta controvertido e injusto comprobar que, si bien Miguel Labordeta ha continuado siendo objeto de atención editorial durante los años transcurridos desde su muerte, su escritura “no acaba de formar parte del canon poético español contemporáneo, que no termina de cuajar como una obra de valor y de referencia de dicho canon”.

 

Por otra parte, TURIA avanza el contenido del nuevo y definitivo libro sobre la batalla de Teruel que ha elaborado Alfonso Casas Ologaray. Tras décadas de estudio sobre los diversos episodios ocurridos en torno a la guerra civil en nuestra provincia, ahora verá la luz una obra que culmina años de investigación y análisis de lo sucedido en el invierno del año 1937, cuando el nombre de Teruel ocupó las portadas de los periódicos de todo el mundo.

Estos dos trabajos citados se integran, respectivamente, en las secciones “Sobre Aragón” y “Cuadernos Turolenses” de la revista.

 

Completan el sumario de TURIA, las secciones “La isla” (que contiene fragmentos del diario de Raúl Carlos Maícas ilustrados por Isidro Ferrer) y “La Torre de Babel” (una cuidada y amplia sección de crítica de libros, en la que se analizan las más interesantes novedades editoriales en el ámbito de la narrativa, el ensayo y la poesía).


ILUSTRACIONES DE CRISTINA HUARTE

 

Una serie de once obras inéditas de la artista Cristina Huarte (Zaragoza, 1988) se encargan de enriquecer gráficamente el nuevo número de TURIA. Licenciada en Bellas Artes por la Universidad de Salamanca en 2011, está considerada una de las artistas aragonesas de mayor interés y proyección de nuestros días. Resulta, por tanto evidente que nadie mejor que ella para vincular a nivel artístico Aragón y Castilla y León. Posee una brillante trayectoria creativa, premiada en 2019 por “Heraldo de Aragón” y ha realizado estancias en Berlín y Perú. Entre 2015 y 2018 obtuvo una beca de producción artística del Gobierno de Aragón.

UN FRAGMENTO DE LA ENTREVISTA INÉDITA A JOSÉ JIMÉNEZ LOZANO

 

Entre los muchos tesoros literarios que contiene el monográfico de TURIA sobre José Jiménez Lozano, sobresale un fragmento de las conversaciones mantenidas entre dicho autor y el periodista Fernando del Val entre 2016 y 2018. El propósito era elaborar un libro que hablase del mundo de ayer desde el mundo de hoy. Eran siempre encuentros que discurrían en Alcazarén, Valladolid, “a la hora de costumbre”, las cinco de la tarde; indistintamente en invierno y en verano.

 

 

Tres horas sin descanso que finalizaban con un paseo. A continuación, ofrecemos una pequeña pero significativa muestra de esas conversaciones que TURIA reproduce:

 

 

EN EL MUNDO MODERNO NO SABEMOS LO QUE ES LA LIBERTAD”

 

- El islam no tiene que ver con el terrorismo, pero el terrorismo que está habiendo es de origen islámico, hay mucho escrito. Repasando El mudejarillo, encontré el término salamilla. Fui a su significado concreto y di con un artículo suyo de 2002 en el que defendía el derecho de las mujeres a llevar velo.

 

- En el mundo moderno no sabemos lo que es la libertad. Decían Chateaubriand y Dostoievksi que la libertad es cosa de aristócratas.

 

- Y Nietzsche, me suena.

 

- Puede ser. También se ha dicho que el ateísmo es aristocrático, pero eso viene de Robespierre. Pues no. La libertad no tiene que ver con la clase, es una cosa de vida antigua. Puede que la igualdad sea de demócratas, pero la libertad no es de aristócratas. La salamilla no es más que un velo, el mantón célebre de toda la cuenca mediterránea. ¿Y por qué la salamilla? Primero, porque el valor erótico, hablando claro, era la blancura. Fueron los americanos los que trajeron el moreno como signo de riqueza -o sea, de estar todo el día al sol-. Nadie dio importancia a la salamilla. Es más: hay una disposición del alcalde de Arévalo -le hablo de tiempos de don Juan II-, en la que éste avisa de que llega el calor, va a ser mayo y, respaldado por el imán, pide que nadie tenga escrúpulos en quitarse el velo. No es verdad que sea una imposición religiosa, es una costumbre del que vive en el campo. En Marruecos, la salamilla continúa en las zonas rurales, no en la ciudad. Son los europeos los que le dan importancia a esta prenda y hablan del dominio sobre las mujeres.

 

- Concediendo que pueda haber uso político, ¿no algo de sumisión?

 

- Si sumisión igual hay. ¿Y qué? De la mujer insumisa no hablamos. Que puede serlo y llevar velo. La cosa es no ser sumiso. Tampoco un hombre debe serlo con otro hombre. Está de moda hablar del velo y de los delitos de odio. Que no me vengan con ésas, por favor. ¿Cómo yo puedo evitar odiar una cosa? Y cómo, por odiar, voy a cometer un delito. Si es…

 

- … ¿humano?

 

- ¡Humano de primer orden! Tengo que odiar cosas.

 

- ¿Igual que amar, odiar?

 

- Pues claro. En el momento en el que apartamos la racionalidad, queda un mundo distorsionado.



 

DIÁLOGO CON ANTONIO ITURBE SOBRE 'LA PLAYA INFINITA'

DIÁLOGO CON ANTONIO ITURBE SOBRE 'LA PLAYA INFINITA'

Acabas de publicar 'La playa infinita' (Seix Barral). ¿Por qué se escriben novelas?

Para fijar el momento que se va a ir entre los dedos en un papel, igual que se prenden con un alfiler mariposas muertas sobre un corcho. Sabemos que parar el tiempo sobre una hoja es una tentativa condenada al fracaso, pero intentarlo nos llena de esperanza.

Dice un personaje que… Es cuando publicas, que dejas de ser escritor

Porque escribir es un acto íntimo, es solo escribir. La industria, que viene muy bien para pagar en la caja del supermercado y a la que estoy muy agradecido, es otra cosa.

-Venías de dos libros sobre otros: La Bibliotecaria de Auschwitz y Antoine de Saint-Exupery. ¿Por qué una novela que rastrea tu infancia y juventud y la huella de tus padres?

Surgió así. La literatura para mí no es un acto planificado. Así ha sido siempre.

-Creo que al principio esta era una novela sobre tu padre, camarero en la Barceloneta. ¿El protagonista, Iturbe, también podría ser un alter ego de él?

LA VERDAD ES QUE NO ME PLANTEÉ NUNCA QUE FUERA UN LIBRO SOBRE MI PADRE. Es una historia sobre la posibilidad del retorno a ese refugio mental que es el lugar donde crecimos, hicimos los primeros amigos, nos enamoramos y lloramos por primera vez. La figura de mi padre joven se cruzó porque forma parte de ese tiempo.

 -¿Qué te ha contado tu madre, de Casetas, de su emigración, del traslado a Barcelona? ¿Fue gozoso, traumático, se supera alguna vez?

Mis padres montaron un bar en Casetas, el Bar Español, y el negocio fue mal. Mi padre, que era camarero, se quedó sin trabajo y vino a Barcelona para tomar el ferry y hacer la temporada en Mallorca, pero encontró empleo en un restaurante de la Barceloneta. Y nos vinimos mi madre, mi hermano, mi abuelo y yo, a un pisito minúsculo, un quinto sin ascensor. No fue fácil, pero trabajando mucho mis padres, nos fuimos situando mejor, sin dejar nunca de ser una familia obrera.

-La novela tiene muchos registros: uno, casi genérico, es la memoria del mar y de los pescadores…

La Barceloneta es el barrio portuario de Barcelona que nació extramuros de la ciudad. Unas calles de pescadores y operarios del puerto con sus propios códigos.

 -Otro el histórico. ¿Qué significaron para Barcelona personajes como Cervantes, Albert Einstein o Carmen Amaya?

Todos ellos, tan distintos y de procedencias tan distantes muestran que Barcelona fue siempre una playa a la que el viento traía gente de todas partes, un lugar que acogía todas las voces. Barcelona es de todos los que han pisado alguna vez La Ramblas, no es de nadie.

 -Otro registro es el de espacio físico y sentimental del crecimiento. ¿Qué te ha dado a ti la Barceloneta, cómo te ha construido?

Aprendí a respetar ciertos códigos. En la Barceloneta cuando venía una autoridad preguntando algo, allí nadie había visto nada y nadie había oído nada. Existía una ley propia. Había muchos mangantes, pero nunca robaban a la gente del barrio, eso era sagrado. 

-Naciste en Casetas. Que también es un barrio. Dices: “El barrio es el mundo”. ¿En qué sentido?

Casetas también vive lejos de Zaragoza, física y mentalmente; en eso es muy parecido a la Barceloneta. En Casetas todo el mundo dice: “voy a Zaragoza”. Igual que en la Barceloneta una o dos veces al año, mi madre nos decía “vamos a Barcelona”, cuando había que ir a un médico de pago. Son universos en sí mimos donde está todo el abanico de fuerzas, las del bien y las del mal, y donde la lejanía de los despachos de la ciudad hace que la gente se organice a su manera.

-¿Qué le debe esta novela a Juan Marsé?

A Marsé muchos lectores le debemos mucho. Nos enseñó que la melancolía no tiene por qué ser ñoña.

 -El libro, en muchas de sus páginas, es la búsqueda de un compañero de la infancia y la historia de un gran amor soñado: Silvia Minerva. ¿Qué lugar ocupan en nuestra vida y en nuestra memoria el primer amor?

Con los años yo me he vuelto más mezquino, más materialista y más cabrón. Esos primeros amores no consumados y no consumidos son un pequeño depósito de reserva de inocencia. 

-Sin ahondar en ello, reflexionas sobre el independentismo. Y vienes a decir que todas las banderas son una forma de odio...

Lo son. Una bandera nos dice que hay un “nosotros” (los de la bandera), y eso implica que hay un “ellos” (los que no son de la bandera). Y ese abismo de soberbia que trazamos entre nosotros y ellos, como si las personas no fuésemos todas tan fallidas en todas partes, solo trae dolor.

 -¿Cómo vive un aragonés en Cataluña? ¿Qué errores cometemos los que somos críticos con el nacionalismo catalán, hay algo que no entendemos?

Ese es el problema: que se quiere entender. El nacionalismo -el catalán, el español, el alemán, el rumano…- no tiene nada que ver con la razón. Es algo más atávico, más cercano a la religión. El nacionalista cree en su patria en un acto de fe, como el que cree en Dios o Alá. Nadie los ha visto, pero se cree en ellos sin resquicio de duda. Nadie ha visto nunca una patria, si te subes a un avión y observas, abajo verás montañas y ríos, pero no patrias. Sin embargo, la gente está dispuesta a matar por esa ficción. A mí me parece incomprensible, pero es así.

 

 

-En la contraportada, se recuerda que tu novela ‘La bibliotecaria de Auschwitz’ se ha traducido a más de 30 lenguas. Ahora se publica en Estados Unidos. ¿Eso da vértigo, te deja dormir por la noche o no hay nada en este oficio que te robe el sueño?

Lo que te quita el sueño es no poder pagar las facturas o el alquiler, como por desgracia le pasa a mucha gente en España. Yo, con la modestia del oficio de juntar palabras, salgo adelante, así que me siento muy afortunado.

 -Acabas de regresar a Aragón y en particular a Zaragoza: Veruela, Casetas… ¿Qué te sigue diciendo la ciudad?

En los recuerdos de niño, Casetas me parecía una ciudad extensísima en la que te podías extraviar. Pensaba que la base estaba lejísimos del centro y ahora veo que está ahí mismo. Aunque para mí el Casetas de mi recuerdo es el horno de la calle de la Parra, que era un universo en sí mismo, con su bomba manual de agua en el patio, la leña apilada y el olor a mantecados recién hechos, mientras sonaba el rock’n’roll de los ensayos de Pedro Botero a todo meter. Se me hizo raro pasar por delante y ver que ahora es un bloque de pisos, pero así es la vida.

 

SEBAS PUENTE, UNA ENTREVISTA

-¿Está siempre el poeta de viaje o la vida, en sí, es un continuo viaje?

El poeta, aunque a menudo recurra a la metáfora del viaje, no tiene por qué estar en movimiento (más allá del traqueteo de su conciencia). Pero la vida, inevitablemente, es un continuo viaje, sí; se quiera o no.

 

-¿Podemos leer el libro como un diario poético de impresiones de viaje?

Se puede, aunque esas referencias a posibles viajes o a ciudades extranjeras  no son sino una excusa para poner por escrito una serie de reflexiones. En alguna de las ciudades mencionadas en el poemario, no he estado nunca. Sí que es cierto que algunos de los poemas (algunas de las ideas que luego han conformado el poema, más bien) nacen durante distintos trayectos entre ciudades. 

 

-¿Qué le debe este poemario al roquero y al escritor de canciones de Tachenko?

Esos trayectos de los que te hablo, a menudo, se han dado gracias al grupo. Algunos de los viajes más importantes que he realizado durante toda mi vida se iniciaron, también, gracias a Tachenko. Además, muchas de las "aceleraciones" y "deceleraciones" de las que vamos a hablar ahora han derivado del modo de vida que hemos sostenido durante muchos años. 

 

-¿Este "Tren de vida" alude más a una existencia acelerada o a una tranquila y reflexiva?

El "tren de vida", en conjunto, alude al contraste entre ambas existencias... Para conseguir disfrutar de una vida calmada, para valorarla, he necesitado esos tramos de aceleración continua. En todo caso, el libro tiende a la reflexión, a la contemplación: la edad manda...

 

¿Qué le dan a usted los trenes? Aquí hay muchos, está hasta el Canfranero...

Otro secreto: nunca he subido al Canfranero. ¡De este año, no pasa! Vi el programa de Aragón Televisión en el que se rodaba todo el trayecto, igual que a veces, para relajarme, veo las grabaciones de la subida al Tourmalet, al Mortirolo, o a algún puerto clásico del Tour o el Giro, realizadas por videoaficionados que muestran el paisaje de la subida al ritmo de un ciclista profesional. El paso por los Mallos de Riglos, la llegada al monasterio de San Juan de la Peña, siempre la he hecho en coche.

 

Me ha parecido que el libro, en el fondo, es un libro de amor. De la plenitud, de la pérdida, de la incomunicación, del espejismo, siempre con el amor como tema central.

Exactamente, todo eso es amor, quien lo probó lo sabe... No puedo ni quiero escapar del tema amoroso; ni en los poemas, ni en las canciones. Pero sí que me gusta manejarlo con cierta distancia, reelaborarlo cada vez.

 

"Cada vagón es un humor". "Cada vagón es un poema". ¿Escribe Sebas Puente los poemas en los vagones?

Menos de lo que me hubiera gustado... Esos vagones son  metáforas de distintas etapas vitales (más que etapas, momentos). Los vagones, eso sí, son uno de mis lugares preferidos para la lectura. Pero, como te comentaba, los trayectos (a menudo en coche  o en furgoneta, y generalmente durante los trayectos de ida, pocas veces durante el trayecto de vuelta) sí que han servido para que surgiese una primera idea que luego trabajaba en casa. 

 

¿Qué diferencia hay entre su poesía y una canción?

Aunque siempre he diferenciado la escritura de letras a la escritura de poemas (porque las primeras siempre vienen condicionadas por la melodía, y porque en las primeras me permito el ripio "calamaresco", del que soy tan fan), en algunos poemas sí que introduzco algún guiño a las canciones del último disco que hayamos publicado en cada momento... Lo hice, por ejemplo, con "Suerte y relámpago"; y ahora lo vuelvo hacer en el poema titulado "Berlinale", que está conectado con una canción de nuestro nuevo disco (la canción se titula "Oso de plata").

Es su tercer poemario. ¿En qué ha cambiado, cómo ha crecido?

Creo que me he vuelto más reflexivo y menos irónico (intento que sea así en la vida, también...). Antes empleaba la ironía como escudo, como máscara... Ahora me sigue interesando mucho como mecanismo poético, pero siempre con una intención detrás.

¿Qué poetas le animan a escribir?

Los que me animan, por cercanía son mis amigos: David Mayor y Alejandro Simón Partal especialmente; Jesús Jiménez Domínguez y Ángel Gracia, que practican el ‘zen maño’ y a quienes admiro. ‘El testaferro’, de Miguel Serrano Larraz (que está que se sale últimamente) me ha parecido maravilloso. Me gustó mucho ‘Diez mil cien’, último poemario de Juan Marqués, y esta semana iré a por ‘Egipciaco’ de Martín López-Vega... Me gusta mucho también la poesía de Berta García Faet, inteligentísima; y todos los poemarios de Jorge Gimeno. Y cito siempre a Charles Simic, Mark Strand y Leonard Cohen, por quienes comencé a re-escribir poesía, tras muchos años de parón. Pero lo que en verdad tengo son grandísimas lagunas: siempre le estoy pidiendo libros a David Mayor; porque todos los de Antígona no los puedo comprar. 

¿Cómo será ese octavo disco de Tachenko, tan esperado, ¿qué se puede decir?

Llevará por título ‘Las discotecas de la tarde’ y saldrá en otoño: Cristian Barros y Edu Baos están dando los últimos retoques a las mezclas en Mozota, para dejarlo todo listo... Adelantamos dos canciones en nuestro último concierto en el auditorio, que fue muy emocionante: fueron ‘Ídolos’ y "Oso de plata", esa canción que conecta con el libro y que habla, también, de marcharse para conseguir algo, y luego regresar. Para volver a perderlo.

 

 

ADIÓS AL POETA PACO BRINES

ADIÓS AL POETA PACO BRINES

Una despedida a Paco Brines en ’Letras Libres’. 

 

https://www.letraslibres.com/espana-mexico/literatura/paco-brines-el-poeta-que-se-intuyo-dios-e-inmortal

 

*La foto es de Jesús Císcar de 'El País'.

CAZARABET. DIÁLOGO CON ANTÓN CASTRO: 'PASARON POR AQUÍ'

http://www.cazarabet.com/conversacon/fichas/fichas1/pasaronporaqui.htm

 

El escritor y periodista, así como cronista, cultural Antón Castro escribe un libro recopilatorio de todas las figuras que han ido desfilando, más o menos directamente,  por la memoria de Aragón en el tiempo cronológico que recoge el siglo XX.

El libro por su idiosincrasia tiene la característica de poder ir leyéndose un día dos o tres personajes de aquí, otro día dos o tres de allá…

Edita el libro, Pregunta Ediciones.

Lo que nos explica Pregunta desde la sinopsis:

"Actores y actrices como Johnny Depp, Ava Gardner, Liam Neeson o Uma Thurman; los literatos John Berger, George Orwell, Miguel de Unamuno, Simone Weil o Virginia Woolf; músicos de la fama de Michael Jackson, Madonna, Patti Smith o The Rolling Stones; deportistas como Steffi Graf, Eddy Merckx o Pelé; pintores de la talla de Salvador Dalí y Pablo Picasso: son sólo algunos de los personajes célebres que, durante los últimos ciento cincuenta años, han pasado por España y recalado en tierras aragonesas. En su nuevo libro, Pasaron por aquí, el escritor y periodista Antón Castro (Premio Nacional de Periodismo Cultural) recorre las vidas de estas celebridades y las circunstancias de sus viajes. A medio camino entre el relato literario y la crónica periodística, con un estilo ameno, divulgativo y repleto de anécdotas, Pasaron por aquí nos descubre secretos y curiosidades de los grandes nombres de las artes, las ciencias y las letras del siglo XX."

El autor Antón Castro:

Este escritor, dramaturgo y periodista nació en Santa María de Lañas en A Coruña en 1959, aunque después de residir por varias localidades  instala y planta sus raíces en Zaragoza donde reside, definitivamente, desde 1978. Ha publicado una treintena de libros entre narrativa y poesía, de periodismo, de biografía, y ensayo. Es autor de, entre otros, El testamento de amor de Patricio Julve —editado por Xordica—, El dibujante de relatos —de Pregunta Ediciones— con ilustraciones de Juan Tudela; y Seducción (de Ediciones Olifante). Entre sus últimos libros destacan Golpes de mar (Ediciones del Vientos), Cariñena (Pregunta Ediciones), Aragón, excursiones a lugares mágicos (Sua), éste  escrito con Eduardo Viñuales. A estos le sumamos: Billie Holliday. El negro arrebato del jazz con ilustraciones del Javier Hernández—desde Ediciones de Ida y Vuelta--, Amor, la loca de Montalbán—de Prames con ilustraciones de Natalia Bayo--, Mujeres soñadas –Aladrada—con fotografías de Rafael Navarro y Vino del mar(Olifante)

Desde el año 2002 coordina el suplemento “Artes y Letras” del periódico Heraldo de Aragón. En 2013 recibió el Premio Nacional de Periodismo Cultural.

Complementa en alguna cosa con estos enlaces la información sobre Antón Castro:

https://es.wikipedia.org/wiki/Ant%C3%B3n_Castro

http://antoncastro.blogia.com/

https://www.heraldo.es/tags/autores/anton_castro.html

Nosotros también mantuvimos varias conversaciones desde nuestro proyecto de Difusión Cultural:

http://www.cazarabet.com/conversacon/fichas/fichas1/billieholliday.htm

http://www.cazarabet.com/conversacon/fichas/fichas1/musgo.htm

http://www.cazarabet.com/conversacon/fichas/fichas1/galaheraldo.htm

 

 

 

Cazarabet conversa con Antón Castro: 

-Amigo, ¿qué es aquello que te hizo escribir o, más bien recopilar, en un libro para Pregunta la serie de artículos  que con el título ‘Pasaron por aquí’ se editaron los sábados en Heraldo de Aragón?

-Pensé que en su conjunto había una pequeña historia cultural no solo de Aragón sino de España, una mirada plural a la atracción que había ejercido nuestro país sobre distintas figuras universales: Sarah Bernhardt, Virginia Woolf, Walt Disney, Albert Einstein, el universo de Hollywood, Christian Barnard, Pelé, Josephine Baker, pero también la fascinación que había ejercicio Aragón sobre figuras nacionales e internacionales, españolas, como Unamuno, Sorolla, Picasso, Dalí, etc.

-¿Cómo fue la cooperación con Pregunta, fueron ellos como editores los que te convencen para que reúnas a estos personajes?

-David Francisco y Reyes Guillén son muy amables, trabajamos juntos con sumo placer. Lo hicimos en ‘El dibujante de relatos’, en ‘Cariñena’, etc., y lo hemos vuelto a hacer aquí: me siento en casa, seguro, hablamos de todo y son muy acogedores. Pregunta se ha convertido en una editorial activa, puntera, diversa y casi hiperactiva.

-¿Su denominador común es Aragón?. Bueno, estaría bien pensar que todos guardan o guardaron---algunos de estos personajes ya han muerto—un recuerdo de Aragón o crees que “su vida muy atolondrada” o sus egos les habrán distraídos de estas nuestras tierras o quizás hasta se hayan olvidado?

-Desde luego, el denominador común es Aragón y un periódico de alcance regional como ‘Heraldo’. La sección aparecía en un suplemento de moda y tendencias de sábado, coordinado por Ana Usieto, y esa fue la primicia. De ahí que aparecieron algunas figuras nacionales marcadas por cierta revelación y pintoresquismo: una historia de amor y música del joven Julio Iglesias en Barbastro, donde una joven le asaltó literalmente la habitación y pasó unas horas de la noche con él, hasta la luna de miel de Nino Bravo y su mujer Amparo en Gallur. Por lo regular, salvo Unamuno, a quien no le gustó Zaragoza, o Antonio Lobo Antunes, que también tenía un pésimo recuerdo de la ciudad, casi todos tienen palabras de elogio y cariño para Zaragoza, Huesca y Teruel y para otros lugares.

-Antón, retrocedamos a aquellos tiempos, unos ochenta sábados, en los que te sumergiste en estas  gentes, digamos “de renombre” que pasaron por Aragón… ¿son las diferentes notabilidades y su paso por estas tierras las que te hacen acercarte y aquello que llama la atención? 

-Los nombres van viniendo un poco azarosamente. Yo buscaba, contaba con el asesoramiento y la colaboración de las documentalistas de HERALDO Mapi Rodríguez y Elena de la Riva, contaba con el azar, y así fueron saliendo nombres y más nombres: Fausto Coppi, Eddy Merckx, Nureyev, Antony Quinn, Walt Disney, Tyrone Power, James Mason, Gina Lollobrigida, Arthur Rubinstein, Manuel de Falla, Diaghilev… 

-Optas por un estilo narrativo muy próximo al de cronista…verdaderamente lo que tu ejerces es “como de cronista cultural de Aragón”, centrándote más en Zaragoza, ¿no?; ¿qué nos puedes decir? ,¿por qué escoges “ese ritmo especial” de la crónica?

-No es que me centre más en Zaragoza que en Huesca y Teruel, que también salen, por supuesto, sino que parece que parece que Zaragoza atrajo a más celebridades. Los Pirineos atrajeron a muchos visitantes: Sorolla y Unamuno anduvieron por los Pirineos; Josephine Baker actuó en Huesca, por citar algunos ejemplos. Anthony Quinn estuvo en Albarracín; el fotógrafo Rodney Smith visitó Teruel y Albarracín; Yoko Ono anduvo por Calanda, etc. Yo intentaba hacer un trabajo documental que fijase con precisión, datos y ritmo el paso de la gente: qué hicieron, qué dijeron, qué les conmovió, que dejaron.

-Antón, ¿entre este ramillete de personajes tienes algunos preferidos o algunos que te hayan causado cierta sorpresa?

-Me han sorprendido muchos. Me sorprendían todo el tiempo. Es una cosa sencilla, pero me emocionó la naturalidad y el encanto de Nino Bravo; Marianne Faithfull en Sos del Rey Católico; el asombro que produjo Sarah Bernhardt en el Principal de Zaragoza; el hecho de que Picasso aprendiese a nadar en el río Matarraña; la ternura y cercanía de Albert Einstein que dio dos pequeños conciertos con una joven pianista; el interés de Dalí por la jota; el enigma de Michaely hasta de menos divismo del que se podría pensar.

-Muchos, por no decirte todos son o podrían ser objeto de una especie de relato novelado o no…..desde su paso, su estancia….en tus manos y desde tu mente creativa cualquiera de estas dos opciones me parecería acertada…

-En dos o tres folios, no es fácil contar qué hizo, por poner un ejemplo, Eva Duarte en Zaragoza. No puedes contarlo todo, pero sí muchas cosas, detalles, gestos, el eco en la ciudad, los escándalos, los equívocos. Disfrutaba mucho, ha sido una de las series, y habré hecho alrededor de quince a lo largo de 30 años de ejercicio, con las que más he disfrutado. Me gustaba mucho, además, fijar, a la luz de los datos del periódico, algunas cosas para siempre. Con precisión, con pruebas, yendo a las fuentes.

-Háblanos, por favor, del proceso de investigación o de los pequeños procesos de investigación para cada personaje; quizás en algunos los hubo y en otros no..…

-Eso ha sido de lo más bonito. Siempre había sorpresas: estaba la fuente del periódico, los libros, la carta de un amigo, un email de un lector, el rastreo por internet y luego el recuerdo de gentes que habían estado en un concierto, en un rodaje, en una sala de fiestas, en un hotel, en una exposición o en una carrera, como sucedió con la salida de la Vuelta de España de Gallur, con Eddy Merckx. Revelaciones del azar ha habido con cada personaje. De repente, hablabas con el productor Félix Zapatero que acompañó a Uma Thurman a comprar unas botas de cuero español y se acordaba muy bien de todo. Y así todo el tiempo. O desde Ayerbe te contaban los días que pasó Liam Neeson en un hotel y cómo le gustaba hablar con uno de los dueños de todo. O en Zaragoza te contaban cómo le negaron una cerveza y la cena a Nureyev tras actuar en una función en el Principal.

-¿Trabajaste en aquellas columnas de los sábados en Heraldo de Aragón  teniendo en cuenta como un guión de cuestiones a ir contestando, a ir dando respuesta; querías dar a todos los personajes como un mismo tratamiento y acercamiento, aunque, claro está, el resultado final fuese muy diferente al tratar cada sábado a uno de ellos o ellas…?

-No había un plan. Me dejaba guiar por la curiosidad, por el asombro y por el deseo de completar personajes y por los elementos curiosos de su estancia: el paso de Orwell en Huesca, la estancia de Saint-Exúpery en Zaragoza, la visita de Ava Gardner a la plaza de toros de Zaragoza, el paso de Nureyev por el Principal, las visitas de Ernest Hemingway; cómo se comportaron algunas figuras del rocanrol como Bruce Springsteen, Tina Turner, Madonna, Michael Jackson, Sting, al que le tiraron algunos sujetadores, etc. Me enamoraba de cada personaje y ya el lunes empezaba las pesquisas, la búsqueda de fotos, el rastreo aquí y allá, las llamadas.

-De aquella crónica, ¿has tenido que tocar o más bien retocar alguna cosa para editarlos todo junto en un libro de Pregunta?

-He tocado poco, muy poco, y luego ha sido David Francisco quién eligió ponerlas por orden alfabético. Hablamos de un período de casi 150 años de historia.

-¿Cómo es coordinar todas estas plumas, teniendo en cuanta que, seguramente, cada una de ellas nos aporte un capítulo y/o participación desde donde se es especialista?

-Bueno, eso me ha resultado fácil. Como el autor de los textos era yo, yo creo que mi mirada es la que unifica todo el texto y el panorama general. Los textos no están ordenados por temas ni por fechas, ni por ciudades, es una mirada transversal donde todo alimenta a todo y se crea ese tejido cultural, deportivo y científico (habló de Einstein o de Christian Barnard, por ejemplo) que explica una parte de la sociología de España. E insisto, es un libro lleno de curiosidades, de memoria, de pasión y de aventura.

-Una vez recopilado todo para Pregunta, ¿cómo es la metodología de trabajo que utilizas?; ¿cómo le pones orden a todo?

-Como digo, el orden fue el elegido por los editores. Me gustó, me pareció que resultaba atractivo descubrir, como a salto de mata, personajes y así lo dejamos. Puedes coger cualquier perfil al azar, cualquier crónica, y adentrarte gozosamente en ella. Las piezas son fluidas, amenas, sorprendentes, y a veces insólitas. Lorca estuvo con la Barraca en Jaca y Ayerbe, pasa por Zaragoza y no se publican fotos. James Mason viene, desde Barcelona, a desayunar con su coche al Gran Hotel. Walt Disney estuvo en Zaragoza, no se enteró nadie y se sabe porque lo dijo luego en Barcelona y porque dejó su rúbrica en el libro de firmas del hotel. Sabemos que Virginia Woolf estuvo de luna de miel en Zaragoza porque lo contó en una carta a una amiga.

-¿Cómo ha sido trabajar con David y Reyes, los editores de Pregunta?

-Para mí trabajar con ellos es muy gratificante. Crean un buen clima de trabajo y de compañerismo, y se vuelcan con los libros. No tengo más que buenas palabras que decir. Y eso que ahora, con el crecimiento de la editorial, van más liados. La verdad es que estoy muy contento de nuestra relación (igual que me pasa con Olifante): es maravilloso saber que los editores cuentan contigo y esperan tus libros. La relación con ellos ha sido y es muy importante para mí.

-¿Tienes algún proyecto en vista o estás maquinando algo que nos puedas comentar o dar una pista?

-Hay varias cosas, sí. Creo que a lo largo del año aparecerá mi poemario, en verso y prosa, ‘El cazador de ángeles’, un libro sobre la infancia, la familia, la amistad y la creación, la pasión y el deseo, el virus y el mar, todo eso está ahí; estoy a punto de terminar un libro de relatos y preparo para Pregunta precisamente un libro muy zaragozano: literatura, arte, personajes, viajes. Algo así como mi homenaje personal a la ciudad tras 40 años viviendo en ella. Zaragoza es mi verdadera ciudad.