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Antón Castro

Escritores

DIÁLOGO CON MIGUEL MENA: 'CANCIONES TRISTES QUE TE ALEGRAN EL DÍA'

Miguel mena. ‘Canciones tristes que alegran el día’. Pregunta.

https://www.heraldo.es/noticias/ocio-y-cultura/2020/05/21/miguel-mena-el-motor-que-me-mueve-es-la-curiosidad-siempre-la-he-sentido-1376030.html

¿Las más bonitas canciones son tristes y alegran el día? ¿Suele sucederle eso?

Me gusta todo tipo de música, pero hay algo que me produce un placer especial: conducir por carreteras solitarias mientras escucho música suave, canciones melancólicas con el fondo de paisajes solitarios. En esa situación encuentro una paz y una serenidad inigualables.

¿Qué le ha dado la música a lo largo de 40 años o más?

Para empezar me dio una profesión: me contrataron como locutor de radio para hacer programas musicales y en ello estuve más de quince años. Por esa gatera entré a otro tipo de programas, ya en 1988 con Estudio de Guardia, pero todavía siento una emoción especial cuando alguien me comenta que me escuchaba en los tiempos de Parafernalia o Los 40 Principales. La música me acompaña, me arropa y me produce una curiosidad infinita.

¿Qué le tiran más a un periodista: las historias o los secretos que hay detrás de la vida?

A mí me gustan las pequeñas historias que están detrás de gente corriente. Todo el mundo tiene algo interesante que contar, lo sé muy bien porque he hablado con miles de personas en treinta y siete años de radio. El periodismo que encaja conmigo no es de primicias, exclusivas y grandes titulares. Me atrae la cara B de la vida cotidiana, lo que sin ser trascendente puede ser muy emocionante.

Acababa de publicar ‘Canciones ligeras’ (Pregunta), casi la novela de media vida, y casi en un año arma este libro. ¿Qué quería? ¿Es una reivindicación del escritor que también es periodista o del cronista que también es fabulador?

Canciones tristes que te alegran el día” es un libro de lenta maduración. Su relato más antiguo se remonta a 2002, con la historia de Los 3 Carino que publiqué en Artes y Letras, y el último tiene fecha de hace unos meses. Por el medio hay textos de épocas muy diversas. Es un libro breve escrito a lo largo de dieciocho años, nada que ver con una novela, que tiene un proceso muy distinto. Este último es una apuesta por la indagación, por el reportaje y por el valor literario de pequeñas historias reales.

Uno de los textos más impresionantes del libro, y hay varios, es el del futbolista Badiola. ¿Qué le conmovió del personaje?

En 2007, Félix Romeo me pidió un relato para el libro que conmemoraba el 75 aniversario del Real Zaragoza. Siempre había tenido la duda de qué había sido de aquel futbolista herido en el incendio del Hotel Corona. Por entonces no se había escrito nada sobre él y me puse a investigar. Llamé a gente de aquí y de allá, periodistas, directivos, futbolistas, y fui averiguando la triste historia que había detrás. Valdano fue especialmente amable conmigo y reveló por primera vez que el motivo de su ausencia aquella noche en Zaragoza fue por discrepancias con el Alavés. Luego, a base de hacer muchas llamadas a Ondárroa, conseguí localizar a la madre de Badiola y el testimonio de aquella mujer, por entonces octogenaria, me conmovió profundamente. El relato finaliza con una frase suya, lo bastante demoledora como para no añadir ni una letra más.

Y no se queda a la zaga el relato del joven oscense Josefo Alcazo, asesinado en Madrid, en el Retiro por los ultras… ¿Se acordaba de la historia o le han puesto tras la pista?

Yo estudiaba en la Complutense cuando mataron a José Luis Alcazo y sufrí varias agresiones de grupos de Fuerza Joven que aparecían de repente en la facultad y arrasaban con todo. Hablo de 1979, 1980, esos años. También los sufrí un par de veces en el Rastro madrileño, cuando aparecían dando cadenazos y empezaban a volar sillas, mesas y tenderetes, con cientos de personas en pánico corriendo a lo loco. Siempre tuve muy presente a Josefo y otros estudiantes muertos entonces. El pasado mes de septiembre, al cumplirse cuarenta años de su asesinato por un grupo de chavales procedentes de Fuerza Joven, realicé un reportaje para la radio. Visité su pueblo, Albero Bajo, muy cerca de Huesca, hablé con sus amigos, y lo más impactante para mí: localicé por teléfono al que fue condenado como autor del golpe mortal. La conversación duró poco más de un minuto y aún tiemblo cuando la recuerdo.

¿Qué crees que pensaría Javier Tebas, jefe provincial de Fuerza Joven de Huesca en 1979, si leyese su texto?

Me gustaría creer que tiene un minuto de compasión para aquel joven paisano suyo apaleado hasta la muerte con bates de béisbol.

¿Por qué le han conmovido y le han posicionado siempre tanto las historias de violencia tan gratuita?

Deploro la violencia de cualquier clase, venga de donde venga, incluida la violencia verbal. Hay que ponerse siempre en el lugar de las víctimas, sentir que su dolor podría haber sido nuestro dolor en cualquiera de esas muertes absurdas.

¿En qué medida en este libro recupera el espíritu de ‘Piedad’?

En toda. Son otras historias, pero el mismo tipo de libro: relatos reales y fotografías. La única diferencia es que en este último los textos son más largos, pero las temáticas vienen a ser las mismas: la violencia, la familia, el azar, la música, el amor, la discapacidad, las paradojas de la vida. Todo eso ya estaba en “Piedad” y vuelve a ocupar su sitio en estas canciones tristes.

En 2011, el día de la muerte de Félix, empezó el ‘Diario de Daniel’, que no tiene muchas entradas. Has pasado del dolor a la emoción y a la aceptación, si me permite decirlo asi. ¿Qué le ha enseñado Daniel, que padece el síndrome de Angelman, o de los niños felices?

Daniel me ha enseñado a aceptar la vida como viene, a saber convivir con la dificultad, a asumir que tu tiempo no te pertenece, a conocer de cerca a toda esa gente maravillosa que tiene como vocación trabajar con la discapacidad, con la enfermedad o con la senectud. Para mí ya eran un ejemplo mucho antes de que apareciera el coronavirus.

¿Qué no sabías de tu familia que te llamaba y has descubierto con ese material histórico y novelesco tan conmovedor?

Me impresionó descubrir el ámbito tan reducido en el que se había desarrollado la vida de mi familia materna durante siglos, sin moverse de dos pequeños valles de la Rioja Baja. Supongo que habrá sido así en la mayoría de las familias, pero verlo corroborado en un documento, con treinta antepasados de cuatro generaciones nacidos durante el siglo XIX en un radio de once kilómetros, me impactó mucho.

¿Un nombre como Ulpiano puede abrir toda una espiral a la memoria?

Era el hermano mayor de los ocho que tenía mi padre. Zapatero de profesión. Contaba 31 años cuando desapareció. En casa nunca se hablaba de él, te ibas enterando por algún primo. También fue un primo quien descubrió los documentos de su encarcelamiento y su orden de traslado de Burgos a Palencia el 3 de agosto de 1936, adonde nunca llegó.

Con lo pudoroso que sueles ser, ¿cuándo y por qué se atrevió a denunciar al religioso Briñas?

Ya había comentado que sufrí abusos en un libro de 2005 (‘1863 pasos’). Lo que ocurrió fue que en la última década mi abusador apareció varias veces en los medios de comunicación por haber sido el fundador de la Escuela de Fútbol del Atlético de Madrid. Aquello me alteró bastante. Hace un par de años, hice gestiones, conseguí su teléfono y mantuve con él la conversación que reproduzco en el libro. Probablemente no habría pasado nada más de no haber sido porque pocos meses después apareció en todos los informativos, junto al presidente atlético, en la presentación del fichaje de Álvaro Morata. Esa continua exhibición pública me llevó a denunciar el caso. Tras de mí aparecieron varias víctimas más, con casos que iban desde los años 60 a los 90. Todos coincidieron en señalar que verlo convertido en un personaje público les resultaba especialmente doloroso, pero ninguno hasta entonces se había atrevido a comentarlo con nadie.

Es como un cazador-fotógrafo sentimental de emociones, de paradojas, de instantes… El libro está lleno de todo ello. ¿No?

El motor que me mueve es la curiosidad. Siempre la he sentido y no mengua con los años, al contrario. Y a menudo la curiosidad por pequeños detalles, por cosas que me resultan emotivas, chocantes o divertidas.

Cuenta varias historias del camposante de Torrero. ¿Qué encuentra en los cementerios?

A mí me parecen un gran archivo de vidas. Unas pocas palabras en una lápida pueden contar muchas cosas. En un pequeño cementerio del Moncayo vi dos nichos contiguos ocupados por dos hermanos fallecidos entre los años 30 y 40. Cotejando las fechas que aparecían allí, comprobé que el segundo había nacido nueve meses y medio después de la muerte del primero. Sus padres lo engendraron días después de perder a un hijo de apenas año y medio. Seguramente fue la manera de enjugar su pena. Detalles así veo a cientos cuando paseo por un cementerio.

Leyendo y releyendo el libro, ¿se ha parado a pensar cuántas vidas hay en una vida?

Es algo que pienso con frecuencia, los vaivenes que da, las identidades que nos va aportando, la responsabilidad que tenemos ante la vida de los demás y cuáles son las cosas que merecen verdaderamente la pena.

¿Cómo debe ser el periodismo de hoy y el del futuro?

Honesto y compasivo.




 

UN DIÁLOGO CON IRENE VALLEJO

Una entrevista con Irene Vallejo

https://www.heraldo.es/noticias/ocio-y-cultura/2020/05/17/irene-vallejo-siempre-habia-vivido-la-escritura-como-un-oficio-a-la-intemperie-1375302.html?utm_source=facebook.com&utm_medium=socialshare&utm_campaign=desktop&fbclid=IwAR2ICQ9gpla1xyK8oWYp8jNdNYeGMxvijlde_n0KeNmbzlqZ80SgBpR-Ifs

 

*En la serie 'Diálogos en cautividad'.

DESPEDIDA DE DARÍO VIDAL LLISTERI

DESPEDIDA DE DARÍO VIDAL LLISTERI

https://www.heraldo.es/noticias/ocio-y-cultura/2020/05/15/dario-vidal-el-cronista-locuaz-y-apasionado-de-alcaniz-1375175.html

 

*La foto es de Guillermo Mestre.

JOSÉ MALVÍS: "PREFIERO LA POESÍA EN LA CALLE"

JOSÉ MALVÍS: "PREFIERO LA POESÍA EN LA CALLE"

José Malvís: “Prefiero que la poesía esté en la calle”

 

El poeta vallisoletano, afincado en Zaragoza, publica en Olifante su nuevo libro ‘[Vatios Azul Pálido]’

 

¿Qué es el poemario ‘[Vatios Azul Pálido]’? ¿Cómo lo ha planteado, qué buscaba?

Con este libro he intentado mostrar un viaje por esas pequeñas cosas que nos arañan y nos pueden hacer grandes o diminutos. Lo he estructurado a través del vuelo y lo que significan, las sondas Voyager, cuya potencia de emisión con respecto a nosotros es de 20 vatios aproximadamente. Una de las premisas fundamentales que intento buscar con estos poemas, es el redescubrimiento, la exploración y el interrogante acerca de lo que nos encontramos en nuestras vidas. Si consigo que sonrías, dudes o te entristezcas, habré conseguido estar cerca de lo que pretendo, mucho más allá de mi posible creatividad.

 

¿Tiene algo experimental, de juego, provocación, denuncia, de indagación espacial...?

Yo más que experimental, lo llamaría sondeo. Los capítulos son dos sondas que viajan por la reformulación de los espacios, la puntuación, las imágenes y metáforas que hacen de lo tangible y sólido, algo no sustancial ni corpóreo, algo que existe y se mueve. La provocación siempre es parte de mi verso pero siempre condicionada a la observación y cierta coherencia, no todo vale, hay reglas que no son capricho ni azar.

 

¿Qué significa este poemario en su carrera, cabría decir que es su libro más importante?

Para mí es el más ambicioso desde una perspectiva madura. Hace poco (un par de años), me otorgaron el Premio Internacional Antonio Machado de Literatura en Collioure por una obra que me llevó muchos años corregir. Siempre le guardaré un cariño muy especial pero sin embargo, son poemas que tratan acerca de sentimientos y percepciones muy instintivas, muy básicas aunque lleven a cierta profundad.

¿En qué evoluciona aquí?

En ‘[20 Vatios Azul Pálido]’ hay un desarrollo, una madurez que aunque conserva la infancia entre sus páginas, sacude o pretendo que sacuda al lector con más lógica, más desarrollo. Ojo, no lo planteo como una obra pedante o rebuscada, me gusta pensar que soy claro. Desde luego, los versos de este libro son los más cercanos a la piel de este poeta, pese a que nunca publique libros siquiera parecidos, este es el que más facetas abarca de mí.

Qué es la para usted la poesía?

La destrucción del tiempo, siempre. Mi verdadero idioma. Mi hija y el humanismo que asume quiénes somos con pureza, casi con ingenuidad, para poder tender la mano y subir cualquier montaña.

 

¿Qué supone publicar en Olifante para alguien que también es editor?

Un regalo, un poema perfecto dentro de las páginas que he recorrido. Para mí significa pertenencia a la historia viva de Aragón y sus callejones, junto a Guinda, Trinidad y otros poetas inmensos. Como editor y ex autor de Zoográfico también estoy muy muy contento. Sé que la editorial Zoográfico tal vez no sea tan mediática como otras, pero si tiene una calidad muy auténtica, prácticamente insustituible. Pero ahora, tras moralmente no aceptar publicar en la editorial en la que trabajo, he tenido muchísima suerte.

¿Por qué lo dice?

Pertenecer al catálogo de Olifante me hace sentir dichoso y feliz, es un gran honor teniendo en cuenta que es poseedora inequívoca de una parte muy importante de mi vida. Y además también es auténtica y una gran maestra sobre lo que se comprende por tiempo. Por otro lado, sin Ángel Guinda, que firma el epílogo (el prólogo es de Mar Sancho), este libro no se hubiera construido. Todo son luces.

 

Usted es promotor de encuentros y de recitales. ¿Qué pasa con la poesía?

Pues una impresión que tengo, es que estaba en manos de unos pocos y ahora no es así (aunque también estoy notando como poco a poco todo vuelve a ser como antes). Se han abierto un montón de canales de difusión, lo que ha provocado que llegue a más gente. La calidad varía pero no verá en mí a alguien que se queja al respecto, porque prefiero que la poesía esté en la calle, cada vez más al alcance todos, que de unos pocos. Las probabilidades de encontrar obras buenas aumentan y/o fomentan que en el futuro las siga habiendo. Pese a nuestros gustos o criterios, hay que respetar siempre. No sabemos qué puede nacer de un tiesto o de un bosque. Nunca lo sabemos.

¿Qué le dice el binomio poesía y pandemia?

Me dice que la poesía también es una herramienta. Que la gente suele desconocer el tremendo poder que tiene y que cuando yo al fin pueda dar un beso, ese beso significará galaxias enteras con cometas y matices estelares, muchos versos revoloteando alrededor. Lo que estamos viviendo o hemos vivido nos debería de enfocar a una aceptación o empatía que todavía no tenemos. Eso no significa que no se vaya a conseguir mejorar, significa que la poesía es tan imprescindible como dar un beso o confiar. Esto no es nuevo, lo nuevo es avanzar en la dirección correcta. Como sugiero en el primer poema del libro, ‘Tecnología Avanzada’, hay que “vindicar el origen / recuperar el valor de la palabra / tener palabra / emplearla / no olvidar los matices que lleva en su sonido / ni el aire / antes magnánimo y reluciente”.

 

 *La fotografía es de Alberto Martín.

 

 

PEDRO BOSQUED LEE A GÓMEZ BÁRCENA

PEDRO BOSQUED LEE A GÓMEZ BÁRCENA

?Artes & Letras' en Heraldo.es, día a día.

https://www.heraldo.es/noticias/ocio-y-cultura/2020/05/15/juan-gomez-barcena-cortando-el-norte-o-la-aventura-del-indio-renegado-1374912.html

 

*La foto de Juan Gómez Bárcena es de Aixa de la Cruz.

UN ARTÍCULO DE ANTONIO HERRAIZ (1946-2020)

EL LIBRO DE UN REGENTE

Así nacen y mueren los periódicos en España’. Roberto Pardos. Prólogo de Antón Castro. Doce Robles. Zaragoza, 2015.

Por Antonio Herraiz Soler (1946-2020)

La noche del 24 al 25 de septiembre de 1993 un linotipista del Heraldo de Aragón apuñaló durante la jornada laboral al regente de dicho periódico, Antonio Fuertes Pablo. La primera herida, asestada de abajo arriba, rozó el hígado de Antonio por debajo de las costillas; la segunda, recibida de arriba abajo cuando Antonio se desplomaba, fue un auténtico descabello: les eccionó la médula entre la primera y la segunda vértebra. Caído en el suelo del taller, en medio de un gran charco de sangre, el regente del Heraldo de Aragón decía que no se podía mover. Había quedado tetrapléjico. En el hospital, a los pocos días, le practicaron una traqueotomía para enchufarlo a una máquina de respirar. Desde entonces tampoco podía hablar. Y, finalmente, Dios quiso ahorrarle una vida desufrimientos a él y a su familia y se lo llevó el 20 de octubre. Al día siguiente, el de su entierro en el cementerio de Torrero, hubiera cumplido 53 años.

Y pese a tratarse el suyo de un caso único, le ha sucedido lo mismo que atodos los regentes que he conocido durante mi vida profesional transcurridaen diarios de distintas ciudades españolas. Joaquín, Juanjo, Chomin, JuanAntonio, Arsenio, Florencio y Justo gobernaron sus talleres, se aliaron conla divina providencia para hacer el inexplicable milagro diario de componer, editar e imprimir un periódico año tras año, y después, si te hevisto no me acuerdo. El relevo de las generaciones arrastra consigo la desmemoria y el olvido, de manera que los ahora llamados trabajadores de los diarios no saben ni quienes fueron sus padres ni sus madres, profesionalmente hablando. Debe de ser eso que llamamos “ley de vida”.

Pues para pasarse esa ley de vida por el arco del triunfo ha escrito este libro Roberto Pardos, el segundo regente que tuve en El Noticiero después del inigualable Justo Olloqui, que fue el primero. La edición vigésima segunda del ‘Diccionario de la lengua española’ (DRAE), publicada en 2001, entre las acepciones de la palabra ‘regente’ incluye esta: “En las imprentas, boticas, etc., hombre que sin ser el dueño dirige inmediatamente las operaciones”. Y se queda corta, porque las más de las veces, el regente mandaba más que el amo. La vigésima tercera edición le enmienda la plana a la anterior y no incluye esta acepción. Así que ni con algún pequeño añadido de tipo sexual la dejan sobrevivir para que también regenten las imprentas, las boticas y los etcéteras las mujeres;aunque la cosa podría ir más lejos si se extiende esa corriente antizoológica que cree que los hombres y las mujeres no tenemos sexo sino género:masculino, femenino, neutro, cambiante, doble, según, a veces y angelical.

No lo explica el Diccionario, pero sí hay otra razón para suprimir la acepción. Y es que, quitando el caso de las boticas y los etcéteras que caen fuera de lo que yo conozco, los ingenieros y otros técnicos que ahora dirigen inmediatamente las operaciones sin ser los dueños de las imprentas,se verían muy mermados en su imagen si los denominaran oficialmente ‘regentes’. ¿Dónde se ha visto que un garañón se rebaje a mulo?, ¡por Dios!Roberto Pardos, además de compañero de trabajo y amigo, fue, como yo, maqueto en el País Vasco y charnego en la capital del principado de Cataluña, Barcelona.

Así que, aunque cada uno por separado, hemos tenido vivencias paralelas durante nuestra etapa de emigrantes y eso, quieras queno, une. Pero es que antes de eso -lo he sabido al leer su libro-, ya teníamos algo de vecindad común. Roberto nació en un piso de la calle San Miguel número 50 el año 1940, y en ese mismo número de esa misma calle –aunque supongo que sería un inmueble anterior- vivió uno de mis bisabuelos cuando fue destinado cuarenta años antes a la Caja de Reclutas de Zaragoza, y allí nacieron dos de los cuatro hijos de su segunda mujer.

De las experiencias adolescentes y juveniles de Roberto en el Frente de Juventudes me libré porque en mi casa no tragaban a los falangistas, pero mi amigo y admirado conocedor de todos los intríngulis de la corrección gramatical, Ángel Hernández Mostajo, disfrutó de lo lindo el día que los reuní en una comida de trabajo y descojonamiento al contarse uno y otro las vivencias joseantonianas y callejeras de sus respectivas infancias. Casi me daban envidia. Roberto ha escrito muy inteligentemente una biografía personal vinculada asu desarrollo profesional. Es lo mismo o parecido que debieron de hacer los redactores del Antiguo y el Nuevo Testamento: en proyección. Es decir,que de mayor, y gracias a lo que aprendió y fue de pequeño, actuó comouna flecha en dirección fija sabiendo bien dónde estaba el centro de la diana a la que se dirigía. ¿Resultado?: ¡blanco! Por si me lee algún niño, lo traduciré al lenguaje de las maquinetas: ¡target!

Roberto ha sido testigo del nacimiento, la resurrección y la muerte de diversos diarios y sabe de qué habla cuando relata cómo y por qué mueren los periódicos en España. Desde su visión como regente de un taller tipográfico clásico, pero también con su puesta al día en los nuevos procedimientos y aplicaciones editoriales tanto de composición como de impresión, se convirtió –como él mismo cuenta en este libro- en una de las personas más preparadas en España para aconsejar a las empresas editoras en el difícil arte de la supervivencia durante los apasionantes años de la transición. Acudieron a él como los náufragos se aferran a una tabla en alta mar. Unosse ahogaron y otros sobrevivieron: ¿por no hacerle caso o por seguir sus consejos? Júzguelo el lector. Por lo que a mí respecta, la lectura de estas memorias de Roberto Pardos me hace pensar que muchas veces Dios da pan a quien no tiene dientes, y no sé si dientes a quien no tiene pan. No es el caso del autor. Tal vez sí el de algunos de los amos, no de todos.

Antonio Herraiz Soler

 

 

NUEVAS ENTRADAS EN 'ARTES & LETRAS'. HERALDO.ES

'ARTES & LETRAS' EN LA RED: SEIS NUEVAS RESEÑAS...
[Víctor Mira en A del Arte; libros de Ángel Olgoso, Nickolas Butler, Daniel Nesquens; cuento real que parece fantástico de Óscar Sipán, duelo del elegante y el toro, una entrevista con José Malvís...]

EL MICROCUENTISTA ÁNGEL OLGOSO. Por Pedro M. Domene.

https://www.heraldo.es/noticias/ocio-y-cultura/2020/05/13/el-minimalismo-barroco-de-angel-olgoso-1374618.html

DANIEL NESQUENS. 20 AÑOS DE LIJ. Por JULIA MILLÁN

https://www.heraldo.es/noticias/ocio-y-cultura/2020/05/14/daniel-nesquens-20-anos-de-buena-literatura-1374621.html

VÍCTOR MIRA Y ‘ANTIHÉROES’. Por ALEJANDRO RATIA.

https://www.heraldo.es/noticias/ocio-y-cultura/2020/05/14/victor-mira-la-pintura-como-potro-de-tortura-1374727.html

'ALGO EN QUE CREER’ DE NICKOLAS BUTLER. Por SONIA FIDES

https://www.heraldo.es/noticias/ocio-y-cultura/2020/05/14/una-historia-de-amor-absoluto-y-otras-sombras-1374788.html

DUELO DEL ELEFANTE BIZARRO Y LOS TOROS. Por ÓSCAR SIPÁN

https://www.heraldo.es/noticias/ocio-y-cultura/2020/05/14/bizarro-visita-aragon-duelo-del-elefante-el-toro-en-huesca-y-zaragoza-1374787.html

ENTREVISTA CON EL POETA JOSÉ MALVÍS. Por ANTÓN CASTRO

https://www.heraldo.es/noticias/ocio-y-cultura/2020/05/14/jose-malvis-prefiero-que-la-poesia-este-en-la-calle-1374773.html

DOS POEMAS DE ELENA PALLARÉS

TIEMPO SIN CORAZÓN

 

A Helena Santolaya

 

Y la muerte de blanco soltará sus jaurías

Pere Gimferrer

 

 

 

Una clara mañana

sopló un viento del sur, no sé, del norte.

Suave corrió un aliento,

un airecillo apenas,

poco más que un suspiro

de tristeza, no sé, de gozo.

 

Vino no sé de dónde una mañana clara.

Fue revoloteando por la alcoba

hasta elegir, no sé por qué, aquel sitio

en el que te gustaba latir a contratiempo

y esa brisa ligera

que enloqueció de amor nada más verte

—¡cómo no iba a entenderlo si me pasó lo mismo!—

tomó tu corazón de abrevadero.

 

Los cuchillos del día cayendo sobre ti

—¡qué bien sabes matar a una mujer

de pena, mala estrella!—

escribieron la historia a sangre y fuego.

Y vi tu corazón entre sus garras

pintado de amapolas

cuando el viento del norte,

no sé, del sur,

salió por la ventana

bajo forma de pájaro.

 

La sombra de su ala oscureció el paisaje

y aún le vi recorrer las lejanías

y arrojar su botín en un mañana

donde habita el miedo

mientras tú, insistente,

escucha, escucha, escucha,

te habla mi corazón y no mi boca.

 

De todas las palabras que dijiste

sólo recuerdo la palabra

adiós y el gesto de tu mano.

 

Tiempo de corazón, no sé,

tiempo sin corazón.

 

 ***

 

VENUS Y ADONIS

 

A María Jesús Lacarra y Juan Manuel Cacho

 

tú te repartes como el lenguaje espacio dios descuartizado

Octavio Paz

 

 

 

 

I

 

Fusilaron los hombres a los pájaros

y el cielo se llenó de pétalos heridos.

 

Anochece la carne de los días, dijiste,

y flotan en el aire partículas de muerte.

¡Había tanto adiós aquella noche

en nuestra alcoba!

 

Llameaba en los parques tu tristeza

—cuando llameas tú llamea el universo—,

llamada era de amor tu vuelo azul,

tus ayes y tus llamas, corazón,

mientras caías

del encendido cuerpo al nombre calcinado

como ahora caes, rebelde ángel de fuego,

sobre esta línea en que al nombrarte

arde la línea y arde el nombre.

 

De noche, sentenciabas, arden todos los nombres.

 

Hubo después unánime caída

de palabras y pájaros

indeclinables.

 

II

 

¡Tu tránsito a la rosa!

 

Igual que por la tarde se hunde el día

tras de los horizontes

para volver a renacer mañana,

en mitad del jardín de mi escritura

cada noche, amor mío, resucitas

salvado en una rosa casi muerta

de tantas muertes tuyas escritas en sus hojas

ahora color de mar de sangre o vino.

 

Y son los mismos hombres

que arriba asesinaban a los pájaros

—yo vi llenarse el cielo de picos y de alas—

los que hoy van al banquete de tu cuerpo

y se toman tu nombre en copas de mentira.

 

III

 

Yo soy la sed del peregrino,

déjame que en tus pétalos abreve

 

— de desierto en desierto

cuelgan pasos de arena

del árbol de la errancia,

de duna en duna—,

 

yo soy el hambre de la llama viva

 

—pétalos son incendio, son infierno,

son horno crematorio en donde arde inmortal

la carne de que habré de alimentarme,

pétalos son teatro de las resurrecciones—,

 

soy el deseo de la zarza ardiente

 

— de desierto en desierto

colgué mi corazón

del árbol del exilio,

de duna en duna—,

 

déjame que en tus pétalos abreve,

ya conocen mis labios la lengua del destierro.

 

IV

 

Ya no estás en la línea, estás inscrito

en un paisaje por venir

como un pretexto de existencia

más que como una huella de tu paso.

Apenas queda llama sobre llama,

unas brasas de letras ilegibles

de tu carnet de identidad hechas cenizas.

Tú ya no tienes nombre, amor.

No sé cómo llamarte.

Adónde.

 

V

 

Me paró la serpiente en medio del camino.

Tu nombre, me ofrecía, la llave al otro lado

de este río, esta noche, este dolor:

 

El nombre es el reverso de la muerte,

dijo, la cara oculta de la caducidad.

 

¡Me vendí al diablo

por cuatro promesas al aire!

 

Ahora estás al alcance de mi boca,

dije dando un mordisco a la manzana.

 

Y después no hubo nada. O hubo tanto.

 

VI

 

¿Ya no me reconoces?

No me llames amor, llámame sombra,

dime espejismo.

Soy la mujer de tierra,

soy la mujer sin tierra,

el ave pasajera que no cuelga su nido,

los horizontes del deseo

una estrella fugaz que reescribe la historia,

los horizontes del deseo,

lo vagabundo.

 

Yo, la viajera

—la extranjera me dicen donde vaya—,

soy aquella que corre

tras el amado muerto en flor

como corren las otras viudas

por las arquitecturas de la ausencia

cuando buscando al hombre

—escultura de arena en las playas del aire—

suben calvarios

y en su lugar encuentran

sangre de dios

y un nombre.

 

 

*Los poemas pertenecen a su poemario ’Mala estrella’.

https://www.heraldo.es/noticias/ocio-cultura/2019/02/07/elena-pallares-canta-amor-libro-donde-palabra-vence-muerte-1291479-1361024.html

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

VII

 

El vendedor de vida

me ofrecía tu sangre en una taza de té.

 

Al apurar tu nombre

—dije tomando un sorbo ceremoniosamente—,

estallan en mi pecho las bodas de la sangre

—mira mi nombre hecho tu nombre,

mira dos corazones hechos un corazón—

y aletea en mis venas tu latido.*

 

Sobre los mostradores del lenguaje

extendía la noche tu carne imaginaria

que parten y reparten cuchillos de teatro

en letras, letras, letras… ¡Tú eras todas las letras

en los abecedarios del amor!

 

Y cuando al fin tu nombre deletreo

—A-m-o-r, A-m-o-r, A-m-o-r, conjuro—

floreces en mis días y en mis páginas

y yo atrapo el milagro

al vuelo.

mientras te me comulgo, amor, te me comulgo.

 

Suenan en la campana voces de anunciación.

Y entonces llegas tú aunque no tú.

O te inventa el poema.

 

 

 

* Latido es la promesa de días venideros.