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ANITA EKBERG: ALGUNAS FOTOS

Tomo de aquí este retrato de Anita Ekberg, la actriz y modelo sueca.

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La tomo de aquí: 

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Retrato de Peter Basch

Este retrato de Peter Basch lo tomo de aquí: 

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Lo tomo de aquí: http://i62.tinypic.com/2z5q45f.jpg


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1956. La tomo de aquí: 

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ADIÓS AL ACTOR SANTIAGO MELÉNDEZ

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"Santiago Meléndez era un hombre de teatro que estaba marcado por la pasión". La frase es de la actriz y directora teatral Cristina Yáñez, pero la asumen otros muchos del colectivo del espectáculo. El actor, escritor y director falleció ayer de cáncer. Fue fundador de Vitamínico, de La Mosca Teatro y Teatro del Alba, y era un creador marcado por la intensidad, la ambición, la energía, la curiosidad, la furia incluso, que se transformaba en la escena.

Santiago Meléndez (Teruel, 1958-Zaragoza, 2017) empezó a hacer sus pinitos en el Instituto Pignatelli y consolidó su vocación en la Universidad de Zaragoza, donde se matriculó en Filología francesa. Con La Mosca, especializada en el mimo, hizo ‘Guernika’, de Fernando Arrabal, ‘El dulce sabor de la canela en rama’ y ‘El alba’. En 1981 fundó Teatro del Alba, una compañía capaz de poner en escena obras muy diferentes y novedosas como ‘Así que pasen cinco años’ de Lorca, quizá el autor que más amaba Meléndez, del que montó ‘Yerma’, los ‘Sonetos del amor oscuro’ o ‘La casa de Bernarda Alba’.

El gran sueño de la escena

Con Teatro del Alba alcanzó momentos de gran teatro: turbulento, oscuro, de indagación, capaz de explorar los oscuros laberintos del alma, de la conciencia y de una sexualidad turbulenta. Ahí están piezas como ‘El rayo de colgado’ de Paco Nieva, ‘La señorita Julia’ de Strindberg, ‘Tierra negra’ y ‘Cantar de bestias’, que eran obras suyas, o aquella función, ‘Severa vigilancia’ de Jean Genet, marcada por una poesía oscura, desarraigada, doliente. "Santiago Meléndez fue toda su vida un luchador. Fue un rupturista, un valiente, un radical, y a la vez era frágil. En su obra podía haber rabia, dolor, desasosiego y candor. Apenas unos días antes de morir me pidió que le tradujera ‘El hombre de la flor en la boca’ de Luigi Pirandelli, el relato de un hombre con cáncer. Quería llevarla a escena. Así era", dice el marionetista Karlos Herrero, gran amigo de Meléndez.

Luis Felipe Alegre, director de El Silbo Vulnerado, afirma: "Santiago Meléndez tenía un apasionamiento difícil de repetir. Quería hacerlo todo porque todo le preocupaba: la puesta en escena, la coreografía, la escenografía, la luz y la dirección de actores. Podía ser un severo director de actores. Sus espectáculos no pasaban inadvertidos. Recuerdo que Francisco Nieva vino varias a veces a ver los ensayos de ‘El rayo colgado’ y estaba fascinado. Le encantaba verlo trabajar y dirigir". "Era un hombre de escena. He trabajado con él en varios espectáculos y diría que interpretaba con una entrega total. Era excesivo en ocasiones. Se apasionaba. Se llevaba el trabajo a casa y al sueño. Alguna vez le dije: “Para, Santiago. Para”. No dejaba de pensar. Recuerdo que quería montar ‘En la soledad de los campos de algodón’ de Bernard–Marie Koltès: me pidió que la dirigiese y él la interpretó con José Dault. Trabajamos juntos en ‘Yo no soy un Andy Warhol’ y ‘Misiles melódicos’: jamás dejaba de darte una réplica. Estaba a tope en escena y podías fiarte de él", explica Cristina Yáñez, directora del Teatro de la Estación.

Fran Fraguas, que trabajó con él en ‘Buñuel, Lorca, Dalí’ del Teatro del Temple, insiste en esa idea: "Santiago era un artista intenso en escena. Él encarnaba a Luis Buñuel y yo a Lorca. Te sostenía la mirada como nadie, te apoyaba, te seguía", explica el actor de ‘Oregón Televisión’. Fraguas, conmovido como muchos de sus compañeros (lo acababa de sustituir en ‘Cabaret Shanghai’, su último proyecto), también trabajó con él en funciones del Centro Dramático de Aragón como ‘Misiles melódicos’ o ‘La vida es sueño’. Desliza un hermoso retrato: "Santiago era brusco a veces. Aparentaba serlo. Parecía negarte el pan y sal, bromeaba sin concesiones, y sin embargo, cómo se preocupaba por ti. Era paternal, delicado. De verdad. Podía decirte con inmensa ternura: “Fran, ahí no se te oye, Fran”. Siempre tenía muchas ideas interesantes".

 

Un rostro en las series

Meléndez trabajó, sobre todo como secundario, en muchas series de televisión: ‘La que se avecina’, ‘Olmos y Robles’, ‘Física y Química’, ‘Águila Roja’, ‘Amar en tiempos revueltos’ o ‘El Ministerio del Tiempo’, entre otras. En ellas mejoró como actor, mitigó su vehemencia y sacó partido a sus personajes. Y también se asomó al cine, quizá en menor medida de lo que hubiera soñado. Por ejemplo, entre otros títulos, participó en 'Just&cia' de Ignacio Estaregui. Sin embargo, su gran sueño –compartido con su compañera y esposa Pilar Molinero, una actriz intensa, de carácter, que murió en 2014; con ella tuvo dos hijas: Lara y Lucía– fue el teatro, algo que nunca abandonó ni como actor ni como director, escritor o productor. Ahí están sus funciones de microteatro o ‘La casa de Bernarda Alba’, que estrenó en 2015.

Cristina Yáñez resume: "Yo creo que nunca se recuperó del todo de la muerte de Pilar Molinero. Yo le veía la mirada perdida, errática, como si estuviera en otra parte. Aunque parecía un hombre expansivo, siempre fue muy celoso de su intimidad". Santiago Meléndez, en un diálogo con Soledad Campo para HERALDOconfesaba: "Me reinvento todos los días. Esta es una profesión muy ingrata e insegura, pero me apasiona". Fue su vida, su delirio y será su mejor recuerdo más allá de la muerte.

 

*Este texto apareció ayer en Heraldo de Aragón.

 

07/07/2017 01:26 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

SALÓN HISPANO-FRANCÉS DE JACA

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I SALÓN HISPANO FRANCÉS DE CÓMIC DE JACA /

 

Ier FESTIVAL FRANCE-ESPAGNE DE LA BD

 

DANIEL VIÑUALES, EDITOR DE GP Y UNO DE LOS COORDINADES EXPLICA:

La iniciativa surgió casi de forma natural. Desde que fundamos la AAAC (Asociación aragonesa de autores de cómic) una de las prioridades fue ver de qué manera podríamos promocionar el cómic aragonés y en dónde. Francia es la industria más importante del cómic en Europa y una de las tres más importantes del mundo, así que, enseguida, vimos que teníamos que acercarnos a Francia y qué mejor lugar que Jaca. La ciudad es perfecta porque es un nudo de comunicaciones importante, con muy buenas relaciones con el sur de Francia y nos puede servir como cabeza de puente para dar a conocer el trabajo de los dibujantes aragoneses. Eses es nuestro principal objetivo. Además, queremos que sea un punto de encuentro entre los dos países, consolidarlo y conseguir que Jaca sea una de las citas importantes del cómic, tanto en Aragón como en el resto de España. Esto ya lo estamos consiguiendo porque tenemos expositores de Aragón, de Madrid y de Valencia y estamos cerrando acuerdos para que tener también franceses.  

En cuanto a la relación de España y Francia, la verdad, es que son buenas. Hay una relación fluida, con grandes autores españoles trabajando para el mercado francés (como Antonio Altarriba o Jaime Calderón, que además estarán presentes en el Salón), pero queremos que vaya a más y, también queremos, que estas relaciones también sean por el Pirineo central. Por eso este Salón queremos que sea reivindicativo de esa línea Somport Sagunto  

   


  

Jaca 2 y 3 de septiembre de 2017

 

El I Salón Hispano-Francés de Cómic de Jaca/ Ier Festival France-Espagne de la BD à Jaca tendrá lugar en el Pabellón de Hielo de Jaca, los días 2 y 3 de septiembre de 2017.

¿Quién es la AAAC?

 

 

La Asociación Aragonesa de Autores de Cómic (AAAC) fue fundada en el año 2015 por José Antonio Bernal, dibujante de EL JUEVES, Daniel Viñuales, dibujante y editor de GP Ediciones, y Juanfer Briones, dibujante.

En la actualidad cuenta con más de treinta profesionales asociados, siendo la referencia del sector en Aragón.

 

Fruto de sus gestiones ha sido el primer stand patrocinado por el Gobierno de Aragón aglutinador de creadores aragoneses de diferentes ámbitos del cómic en el Salón del Cómic de Barcelona, la Feria referente y más importante de nuestro país y una de las mayores de Europa.

 

La AAAC es la responsable de la organización en los últimos tres años de las Jornadas de Cómic de Barbastro, cita que se viene desarrollando en la ciudad del Vero desde 2013.

 

En la actualidad prepara proyectos para el Salón de Cómic de Zaragoza y los Premios TRAN del cómic aragonés además de ser la responsable y organizadora de este I Salón Hispano-Francés de Cómic de Jaca/ IerFestival France-Espagne de la BD à Jaca.

 

¿Por qué una cita así?

 

La Asociación Aragonesa de Autores de Cómic propone con la celebración de este evento en torno al noveno arte abrir una ventana y establecer un punto de encuentro entre autores, editores, libreros, agentes, críticos y aficionados de España y Francia aprovechando la lengua común que nos une, que no es otra que el cómic.

 

Francia como gran consumidora y productora mundial de la industria del cómic (cinco mil trescientos cinco títulos publicados en 2016 entre novedades, reediciones y ensayos sobre noveno arte, con tiradas de  títulos de hasta quinientos mil ejemplares[1]) y España como país de origen de los más de ochenta artistas que actualmente trabajan para editoriales francesas y sede de un buen número de editoriales nacionales que producen para el mercado español álbumes que más tarde se publican en Francia.

Este encuentro será, sin duda, el germen para proyectos transfronterizos basados en la complicidad entre creadores y editores de nuestros países, abriendo mercado y estableciendo contactos y sinergias.

 

Estamos ante una cita que en su primera edición se celebra en Jaca, una ciudad de arraigada tradición histórica como puente entre Occitania y el Reino de Aragón, que viene respaldada por entidades públicas, como el Gobierno de Aragón y el Ayuntamiento de Jaca y empresas y entidades culturales del ámbito privado como Cultura RSCHuella Digital y el Ateneo Jaqués.

 

 

¿Por qué en Jaca?

 

Jaca, la capital de la comarca de La Jacetania, acogerá el I Salón Hispano-Francés de Cómic/ Ier Festival France-Espagne de la BD.

 

Con un enclave en los Pirineos formidable para despertar el interés de profesionales y aficionados de ambos países, a unos 145 km de Zaragoza y 76 km. de Huesca, accesible por la autovía A-23, y a escasos 25 km. de la frontera francesa, la ciudad de Jaca ofrece, además, un atractivo turístico muy importante. Cuenta con suficientes infraestructuras de servicios y comunicaciones y está preparada para recibir visitantes tanto nacionales como del país vecino.

 

La celebración de este evento en Jaca ofrece también la posibilidad de poner en valor la línea de ferrocarril del Canfranc y la inmejorable ocasión de convertirla en cabeza de un eje de conexión alternativo entre el Mediterráneo y Francia, que lleve por bandera el lenguaje universal del cómic. De esta forma, uniría a través de las vías del tren diferentes eventos como HuescómicSalón del Cómic de ZaragozaFeria del libro y del cómic de TeruelSplash Sagunt (Salón del Cómic de la Comunitat Valenciana) y las Jornadas de Cómic de Valencia, lugares que a día de hoy ya se encuentran conectados por otra infraestructura: la autovía mudejar. Fortaleciendo el ferrocarril, se facilitaría el hermanamiento con  salones franceses que ya se celebran al otro lado de los Pirineos, como el Festival BD Pyrenées en Pau, o el Salon BD de Saint-Gaudens o, el más importante de todos, el de  Angoulême.

 

Se pretende con ello contribuir a que Jaca devenga en destacado punto de conexión y encuentro entre España y Francia y, consecuentemente, con el resto de Europa.

¿En dónde?

 

El I Salón Hispano-Francés de Cómic de Jaca/ Ier Festival France-Espagne de la BD à Jaca desarrollará sus actividades en el Pabellón de Hielo de Jaca.

 

 

Además de tratarse de un edificio emblemático, nos encontramos ante una construcción moderna, accesible y luminosa que cuenta con amplios espacios definidos y bien delimitados favoreciendo, de esta manera, la realización de actividades paralelas.

 

El Salón cuenta con dos espacios bien diferenciados aprovechando las infraestructuras del Pabellón de Hielo:

- un área comercial compuesta por los stands de editoriales, tiendas, fanzines y otros comercios relacionados con el mundo del cómic que compartirá espacio con el área destinada a las exposiciones

- un área de exposiciones que acogerá las presentaciones y charlas programadas

 

El hall del Pabellón de Hielo, cómodo y espacioso, permite la adecuada convivencia de expositores y público independientemente de cuál sea la afluencia, posibilitando la circulación de los y las asistentes entre los stands de venta a la par que éstos admiran las ilustraciones de las muestras que se expondrán.

 

Por otra parte, la sala de prensa se perfila como el lugar idóneo para presentaciones de cómics y charlas.

 

 

¿Para quién y cómo?

 

El Salón tiene una doble orientación: la organización ha trabajado para que tanto el público profesional como el gran público encuentren su espacio. Se han programado diversas actividades que componen, en conjunto, una variada y atractiva oferta para ambos públicos.

Una de las acciones que discurre paralela a ese objetivo es, precisamente, la gratuidad de la entrada para todos los públicos.

 

-          Jaca quiere devenir en el lugar en los profesionales del noveno arte (guionistas, dibujantes, coloristas, entintadores…) establezcan contacto entre ellos y con otros profesionales del sector, incluidos editoriales y distribuidoras, para poner en común proyectos y establecer sinergias de trabajo.

Para ello se van a promover encuentros entre todos los interesados habilitando espacios para ello.

 

-          El aficionado va a tener a su disposición gracias a los stands de los expositores participantes, un buen número de tebeos entre los que elegir para llevarse a su casa. Podrá, además, compartir espacio con autores, pudiendo llevarse dedicatorias, originales o realizar encargos. Sin olvidarnos de las presentaciones que se llevarán a cabo, las charlas que se han organizado, las muestras que se expondrán y los talleres que tendrán lugar

Una parte de estas actividades irán orientadas a los niños y jóvenes.

 

 

 

¿Con quién?

 

Un buen número de autores, editoriales, librerías y fanzines de nuestro país, y de Francia han mostrado su interés por participar en el Salón y estarán presentes con sus stands en el Pabellón de Hielo de Jaca, con especial representación aragonesa.

 

 

 

De la larga lista de autores asistentes destacamos la presencia de:

 

 

Antonio Altarriba (Zaragoza, 1952), reputado guionista, gran teórico y conocedor del cómic en España.

Es autor de El arte de volar (junto a KimNORMA), Yo asesino (junto a Keko, NORMA), El ala rota (junto a Kim, NORMA) El perdón y la furia (junto a Kieko, MUSEO DEL PRADO), entre otros.

Cuenta en su haber con numerosos galardones de Salones de Cómic y premios tan prestigiosos como el Premio Nacional del Cómic, el Premio de la Association des Critiques et journalistes de Bande Dessinée o el Premio de librerías especializadas Zona Cómic.

 

 

Jaime Calderón (1973) es ilustrador, dibujante, profesor de dibujo y fundador junto a Esther G. Punzano la Escola de Il·lustració i Còmic Fem Art.

Autor de Los Caminos del Señor (con david y Lassablière, YERMO) o Isabel,  La loba de Francia (con Gloris, YERMO), entre otros.

Goza de gran éxito en Francia, siendo todo un referente en el país vecino, al igual que A. Altarriba.

 

 

Thierry Gioux (1960) es un dibujante francés, autor de Hauteville House (con Duval y Quet, YERMO), serie aclamada en Francia, abierta, que mezcla el cómic histórico, el western y el steampunk, y que lleva publicados hasta el momento 14 tomos en el país vecino.

La editorial Yermo lo comenzó a publicar a primeros de año en nuestro país.

 

 

 

Editoriales como GP EdicionesTaula edicionesMalavidaJordi Bayarri convivirán el hall del Pabellón con fanzines como Los DiletantesEstafermo o ¡Hey! y librerías como Librería Oroel o Yojimbo Cómics, ofreciendo al público las últimas novedades, material de fondo y publicaciones independientes, tanto en castellano como en francés y promocionando las obras de los artistas asistentes.

Datos de interés

 

El I Salón Hispano-Francés de Cómic de Jaca/ Ier Festival France-Espagne de la BD à Jaca tendrá lugar en el Palacio de Hielo de Jaca, sito en la Avenida Perimetral s/n de Jaca, los días 2 y 3 de septiembre de 2017.

 

Horario:

sábado 12:30-14:00 y 17:00-21:30

domingo 11:00-14:00

 

 

El I Salón Hispano-Francés de Cómic de Jaca/ Ier Festival France-Espagne de la BD à Jaca en las redes

 

  web de la Asociación Aragonesa de Autores de Cómic (https://asociacionaragonesadeautoresdecomic.wordpress.com/)

  web del Salón I Salón Hispano-Francés de Cómic de Jaca/ I Festival France-Espagne de la BD à Jaca (saloncomicjaca.com)

  Facebook del Salón (https://www.facebook.com/SalonComicJaca)

  Twitter del Salón (@JacaComic)

 

*En la foto, Antonio Altarriba por Pilar Albajar.

LANA MATICH PRIVITERA: UN DIÁLOGO

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“Pinto la realidad para hacer feliz a la gente”*

 

La pintora zaragozana, nacida en 1961 y formada en la Escuela de Artes, lleva más de un cuarto de siglo en Estados. Es acuarelista y le apasionan la arquitectura, el hiperrealismo y los contrastes

 

Lana Matich Priviterq acaba de venir a Zaragoza a visitar a su madre.

 

 

“Cada vez que vengo a Zaragoza no hago más que pasear y pasear y hacer fotos. Quiero captarlo todo. Esta es mi ciudad, aquí nací y fui muy feliz, aquí me inicié en el arte. Gracias a mis padres descubrí el teatro, la danza, la música, la arquitectura. Aunque ya sea norteamericana, porque llevo en Estados Unidos más de un cuarto de siglo, tengo corazón aragonés. Llego aquí y ya empiezo a usar el ico. Segundico. Paseico”, dice Lana Matich Privitera, pintora a la acuarela, que acaba de volver a casa para visitar a su madre y a sus hermanos, uno de ellos el pintor Zvonimir Matich.

-Explíquenos cómo trabaja.

Siempre tomo fotos, muchas fotos, y hago una selección de cosas: paisaje urbano, fachadas, edificios más antiguos del pueblo elegido y alguna iglesia. Y los mezclo con otras cosas, según el fluir de las estaciones. Hago también bodegón. Eso sí, siempre a la acuarela. Es rápida, limpia, eficaz. Me siento muy cómoda con ella. Uso la técnica hiperrealista pero la imaginación también interviene.

--Usted es lo que llamaríamos una pintora de arquitecturas. ¿Por qué?

-Se va a reír. Cuando fui a Estados Unidos me quedé impresionada con la cantidad de edificios tan distintos que hay allí: te encuentras con el estilo Tudor, con el alemán, con el francés… Es como si todos los países del mundo estuvieran metidos en las fachadas y en las líneas de las casas. Aquello me impresionó, las casas son una preciosidad. Así que empecé a hacer retratos y estampas de viviendas para ganarme la vida.

-Aún no ha parado…

-No. Empecé a hacer pueblos enteros. Las calles principales, las iglesias, los palacios, una estación, árboles… Y me divierto. Son como cartografías minuciosas de un lugar. Parto de lo real y a veces invento.

-¿Le encargan la obras, las decide usted?

-De todo. A veces, como me sucede ahora con Middletown y Ellenvield, donde expondré el próximo otoño, me hacen algunos encargos porque han visto mis obras. Me compran piezas originales y también me piden litografías o impresiones de imprenta, láminas. Trabajo mucho: hago medio centenar de acuarelas al año, suelo dar talleres para diez o quince personas y hago demostraciones públicas, a partir de una fotografía, ante 150 o 200 personas.

-¿Qué colores le gustan?

-Me gustan los colores tierra, los colores de la naturaleza. Pero lo que me preocupa siempre es el contraste de luz, eso lo verá en todos mis cuadros. Si hay nubes al fondo del paisaje, verá que hay un estudio exhaustivo de cómo entra la luz. El diálogo de la luz y la sombra es mi auténtico tema.

¿Cómo son sus bodegones?

-De varios tipos. Por ejemplo, a veces aparecen gatos. En Estados Unidos tienen una obsesión con los gatos. Les encantan. Esos cuadros los vendo muy bien. Además coincide que tengo un gato y le gusta posar para mis fotos, así que aprovecho. Como es un gato simpático, las fotos salen tan bonitas que no puedo resistir pintarlo. Sobre el papel, asumo el desafío de sacar toda la piel, sus brillos y sus texturas, y que parezca que la puedes tocar. Es como si fuera casi una pieza tridimensional.

-¿Por qué ese estilo naturalista, hiperrealista? ¿Ha explorado otros o ahí se siente plenamente feliz?

-Soy hiperrealista, sí. A mí siempre me ha gustado el detalle. De pequeña, en Zaragoza, dibujaba hasta arruguitas en la camisa de la gente. Está en mi naturaleza ser detallista y observadora. Algún día, cuando no pueda ver bien, me volveré impresionista o expresionista.

-¿Quiénes son sus pintores?

-A mí me gusta Sorolla. De toda la vida. La claridad, los matices y los temas de Sorolla. El cuadro que más me impresiona es ‘Y aún dicen que el pescado es caro’. El tema social, que es algo que me interesa desde niña, mezclado con maestría cromática y con esos contraluces que usa Sorolla, me conmueve. El asunto del cuadro me da una pena horrible, impacta muchísimo, pero está resuelto con la grandeza del arte. Para mí Sorolla es un maestro.

-¿Alguna otra referencia?

Muchas, claro. Vermeer, los holandeses, etc. Siempre he sido realista y he intentado representar algo reconocible. Lo que me gusta es recrear la realidad para que la gente tenga una buena memoria de su vida. Quiero que las cosas de mis cuadros le traigan recuerdos de otra época, de una atmósfera, de una forma de belleza. Me gusta que mi obra despierte evocaciones en las personas; si son sensaciones agradables, mejor que mejor. Pinto la realidad para hacer feliz a la gente.

 

*Esta entrevista se publicó en Heraldo. La foto pertenece al archivo de Lana Matich.

 

02/07/2017 11:53 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

MEMORIA DEL PINTOR XAVIER PRAT

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Xavier Prat Riquelme (1957-2007)

Y en otra ciudad también amanece”

 

 

Por Sergio Vila-Sanjuán* 

 

Cuando le conocí solía vestir un poncho como el de Tintín en El Templo del Sol, lo que en la muy progre Universidad Autonóma de los años 70 representaba sin duda un toque de distinción. Quizás por ello desde el principio le vi como alguien diferente, capaz de poner una nota de color, aunque fuera algo estridente, y de fantasía en todo lo que se cruzaba en su camino. Hablaba catalán o castellano con un suave seseo. Intervenía bastante en clase con observaciones originales que revelaban su cultura tan amplia como heterodoxa, y los profesores de la época, gente sesuda y muy politizada, le observaban con desconcierto.

Xavier Prat Riquelme era un personaje intenso, que cultivaba a fondo sus raíces peruanas escuchando valsecitos (Si me alejo de ti/es porque he comprendido/que soy la nube gris/ que nubla tu camino) rodeándose de objetos y tejidos del país, leyendo a Cesar Vallejo y cocinando especialidades como el cebiche o la causa limeña.

Había nacido y crecido en Lima, pero tras la muerte de su padre la familia volvió a Cataluña, de donde procedia: Xavier tenia nueve años en el momento del retorno y su hermano Jordi once. Carles les había precedido cinco años antes para estudiar medicina. Xavier refrescaba regularmente toda la mitología y la nostalgia peruana con sus amigos de aquel país, como el gran traductor de Elias Canetti, Juan José del Solar, y junto a su madre, Joana, quien también guardaba abundante memorabilia en el piso familiar.

Pero Xavi era un hijo de su tiempo, de la agitación barcelonesa de los años 70 y de los movidos tiempos de la Transición: se declaraba anarquista, no se perdía una manifestación y por el apartamento de la calle Creu Coberta que compartía con Jordi, quien siempre mantuvo un desvelo paternal y cuidadoso con una nota de flema británica por Xavi, pasaban las figuras del momento, las de las Jornadas Libertarias del año 77 o del mundo ramblero entonces en plena efervescencia. Durante algún tiempo en aquella casa abierta se conservó con reverencia un mantón, creo que no muy limpio, de Ocaña, rey de la noche de la época, que nadie sabía muy bien como había ido a parar alli (y probablemente es mejor no imaginarlo).

Relacionarse con Xavi era como vivir en una página del Nadja de André Breton. Conocía los sitios más raros de la ciudad, convertía en legendarios los lugares anodinos y, con él, una simple vuelta a la manzana podría deparar acontecimientos formidables y encuentros con los personajes más pintorescos. Te llevaba al bar Marsella de la calle Hospital a beber “el ajenjo de los poetas malditos” y a una taberna ignota de la plaza San Agustí Vell donde servían las mejores cañaíllas de la ciudad.

Durante un par de años frecuentamos el taller de escritura impulsado por José Donoso en Sitges, donde autores noveles nos congregábamos en torno al ya consagrado novelista chileno para leer y debatir nuestros intentos literarios. Allí Xavier topó con un personaje mas imprevisible aún, el poeta peruano Américo Yabar, y sumando la imaginación de ambos cualquier noche podía acabar en una sesión de chamanismo a la luz de la luna o un improvisado recital con los poetas encaramados a la mesa de cualquier restaurante chino. O con el Seat 600 de los Prat sumergido en la fuente de Gran Vía, frente al Hotel Ritz, de donde salimos sin daños.

Xavi escribía versos, que reunió en varios volúmenes pero nunca editó, y produjo también una extensa y variada obra plástica: dibujos y acuarelas con planteamientos surrealistas, figuras extrañamente anónimas y monocromas en escenarios marítimos y monumentales, escenas de amor en paisajes urbanos tocados por la irrealidad, con leyendas como "y en otras ciudades tambien amanece.. esos recuerdos que de ti me quedan". Una figuración erudita e irónica, a ratos con tintes de la pintura metafísica italiana, a ratos con referencia a la “Mujer bajando una escalera” de Marcel Duchamp o a las Tres Gracias de Rubens, en reelaboraciones seriales. Algunas de estas obras las mostró en lugares no profesionalizados como la abigarrada tienda Argot de la calle Hospital, que regía su amigo Albert. Su exposición mas importante tuvo lugar en 1982, organizada por Josep Miquel García en un espacio de la Diputación Provincial de Lleida, a donde acudimos en peregrinación todos sus amigos a acompañarle.

Pintaba entre confettis los bailes que se celebraban en La Paloma o en los locales del Borne, como la sala La Ceca, antiguo espacio de acuñación de monedas del barrio barcelonés. Y más tarde recreó los paseos junto al puerto a mediodia, cuando vivia en el edificio ochocentista y masónico de los Porxos d´en Xifre, con Pitu y los niños muy pequeños en una de las etapas mas estimulantes de su vida.

A pesar de que fue la persona con más talento natural que conocí en mis años de juventud, nunca llegó a profesionalizar realmente sus aptitudes literarias y plásticas. Una extrema sensibilidad defensiva le hacía mostrarse siempre reticente a la hora de enseñarlas y de promocionarse a sí mismo. Pero en los trabajos que realizaba para ganarse la vida tambien se las arreglaba para convertir fragmentos de la realidad mas prosaica en fantasía. Durante un tiempo realizaba globos artesanales y otras maravillas con papel y cartón en un tradicional comercio del barrio de Gràcia. Y luego colaboró en escenografías para películas como Angustia de Bigas Luna o Los Angeles de Jacob Berger, junto al decorador Felipe de Paco. Igualmente desplegó su talento plástico en el atrezzo para la campaña municipal Vine al Mercat, Reina, que le tuvo varios meses frecuentando los mercados barceloneses y haciendo malabarismos con frutas y hortalizas. Se lo pasaba muy bien en este ambiente hortícola.

Era provocador y le gustaba polemizar. Te pinchaba con lo que sabía que podía ponerte incandescente. Se divertía con la dialéctica. Era generoso y hospitalario, sus espaguetis con almejas fueron legendarios.

La experiencia de la larga enfermedad y el dolor marcó un antes y un después, que se tomaba con filosofía. En una visita que le hice al Clínic presumió humorística pero verazmente de que su pancreatitis se había convertido en “case study” para los médicos del Hospital. Seguía escribiendo, se tomaba la vida con calma, la relación con sus hijos Clàudia y Tomàs representaba un gran estímulo para él. De vez en cuando me mostraba sus escritos y me decía que estaba trabajando –finalmente- en una novela. Uno de los poemas que me envió por mail un año antes de morir, pienso que resumía bien su visión del mundo y su posición frente a la vida en esos últimos tiempos. Me gustaría pedirle que subiera a la mesa por última vez para recitarlo, pero como no puedo voy a reproducir algunos fragmentos. Dicen así:

 

 

No hay nada en el dolor que precio tenga;

Valor se supone a los soldados no a la bala

que posterior al fallo ni siquiera enseña;

Se entretiene mucho en el que ha caído

pero en el cuerpo en paz que ya no siente

solo la muerte denota que ha partido

en dos un corazón contra la nada.

 

La sangre y la ceniza están tan cerca

que se tocan en la ordalía pegajosa

como viejos amantes del martirio,

pétalos y espinas de una triste rosa

convertida en sal y vinagre delirante.

Acuérdate que un dolor, estéril, macho

no da nunca frutos al final sino reliquias.

 

Me siento reo en todas la esquinas,

culpable de buscar la paz ajena

a la sombra de las derrotas;

Entonces no sabía ver en el saqueo

lo que hurtar podía a un muerto

y ahora sé lo que no pierdo

en la vorágine necia de la vida.

 

(…)

 

La vigilia me roba la paz para tentarme

y si salgo de ese cáliz es para vivir

el tiempo lentamente como los sabios vegetales.

Rechazo la premura de los buitres

que han hurgado en mis entrañas condenadas

y me abandono a las flores azaleas.

 

No soy un bufón ni un buen acompañante,

tal vez un hombre triste y silente que sonríe.

Mi ojo germinal que mira y deja

que pase la historia asesinada

logró amansar un tiempo tu desastre.

Lo que considero sabio tú lo ves viejo.

Quizás ya habré vivido demasiado,

pero quisiera en ti lo que me resta. 

 

*Sergio Vila-Sanjuán es escritor, periodista, coordinador del suplemento ’Culturas’ de ’La Vanguardia’ y comisario de la exposición de Xavier Prat. La exposición 'Xavier Prat. Y en otras ciudades también amanece', que comprende más de sesenta pinturas y dibujos de este artista, puede verse en el Museo Can Framis/Fundación Vila Casas de Barcelona hasta el 23 de julio. Este texto de Vila-Sanjuán figura en el catálogo. Hoy Teresa Sesé le dedica un extenso y bello artículo.

**Esta obra se titula ’Autorretrato de Xavier Prat’ y está documentado en 1981.

27/06/2017 18:24 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

PATRICIA ALMARCEGUI Y LOS SUEÑOS: 'LA MEMORIA DEL CUERPO' (FÓRCOLA)

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PATRICIA ALMARCEGUI CUENTA UNA VIDA SOÑADA EN EL BALLET
[Esta tarde, en el Museo de Zaragoza, a las 19.30, en un acto organizado por el Museo, la librería Antígona y la editorial Fórcola, Patricia Almarcegui -viajera, especialista en el Islam, autora de ’El pintor y la viajera’, profesora de Literatura Comparada- presenta su segunda novela:’La memoria del cuerpo’, las memorias de una bailarina que, a los 50 años, recuerda su carrera en la Academia Vagánova, en el Ballet Mariinski, sus funciones, sus amores (Misha, Roman, Kolia, Yuri Alexei) y describe la decadencia del cuerpo y las posibilidades de empezar de nuevo. Es una vida soñada de una mujer que fue bailarina hasta que una inoportuna carrera truncó su carrera. en la foto Anna Pavlova, una gran ’Giselle’.]

Empezó la función. Aunque estaba muy emocionada, no pude ver aún ‘Giselle’ como bailarina sino como espectadora. No podía pensar que un día llegaría a pisar ese escenario. Me fijé en el cuerpo de baile, su sincronicidad era tan grande como la belleza de los cuerpos. Por fin, en la última parte, la música me permitió introducirme como bailarina. Las luces blancas, los tutús largos, el maquillaje de las caras, los brazos largos y pálidos, era todo tan sutil como la muerte. Aquellas pobres muchachas muertas bailaban desde el inframundo. Me fijé en ‘Giselle’, se deslizaba flotando como si el cuerpo le hubiera abandonado y solo quedara el alma. El bailarín la posaba con tanta delicadeza en el suelo que, una vez que la bajó, espiré y mi pecho acompañó el movimiento. Mis piernas se abrieron lentamente y rocé con la rodilla a Misha. No la retiró y yo tampoco.

*De ‘La memoria del cuerpo’. Patricia Almarcegui. Fórcola. Madrid, 2017. 187 páginas. [El libro se presenta esta tarde, a las 19.30, en el Museo de Zaragoza con la presencia de la autora, su editor Javier Jiménez, la bailarina Arantxa Argüelles y Antón Castro. La compañía LaMov bailará algunas piezas.]

 

14/06/2017 09:23 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

PEPE BOFARULL EN MORLANES

Pepe Bofarull se pregunta y se 

responde en color y en gesto 

 

El maestro serígrafo, 25 años después, realiza una exposición individual en la Casa de los Morlanes

 

 

 

Pepe Bofarull (Sabadell, 1953) es el maestro serígrafo de Aragón de los últimos 30 años. Así lo han bautizado, entre otros, pintores como Jorge Gay, Pepe Cerdá o José Luis Lasala. Acaba de jubilarse y deja un importante vacío en la reproducción artística. Por eso, poco antes de su marcha, Rafael Ordóñez Fernández, jefe de área de Cultura del Ayuntamiento de Zaragoza, le sugirió una antológica de su quehacer serigráfico. Bofarull le propuso otra cosa: realizar una nueva exposición individual de monotipos de serigrafía, un cuarto de siglo después de la última, en la sala Barbasán de la CAI. «Entre otras cosas, porque eso que me pedía ya lo había hecho en el Museo del Grabado de Fuendetodos», dice el artista.

Así se explica ese verdadero ‘tour de force’ que presenta en la Casa de los Morlanes: más de medio centenar de piezas apaisadas, de 60 x 120 mm, que constituyen una fiesta del color, un oleaje de tonos, un torbellino encendido de gamas que tienen algo de partitura de notas, secuencias y temblores. «Esta exposición es mi memoria contemporánea, y está basada en la pintura y en la música. Desde muy joven oía a Jimi Hendrix, Frank Zappa, pero también a Ígor Stravinski, John Coltrane o Miles Davis, pongamos por caso. Todos me han marcado. Del arte aquí hay muchas cosas: lo que he vivido, mi formación, mi evolución. El pop, el infomalismo, la abstracción expresionista norteamericana, y algunas técnicas tradicionales. Para la impresión, he elegido la madera antes que el zinc. Eso sí, es una exposición hecha a mano por completo».

Pepe Bofarull es un hombre cultivado. Es un pensador tranquilo, un lector de ciencia, un curioso y, a su despacioso modo, un teórico. «He robado a todo Dios. Piense que yo he trabajado con Broto, con Gay, con Cerdá, con Cano, con Xavier Grau; conozco de primera mano sus secretos. Es mi mundo. Y aquí están Jaspers John’s, Willem De Kooning, pero también Frank Stella o Robert Rauschenberg. En este trabajo es muy importante el ritmo, el movimiento de la regleta de serigrafía o de la cartulina que extiende la tinta. Hay una búsqueda constante de la armonía, del equilibrio. He usado 40 litros de disolvente y 10 kilos de tinta», dice. Recuerda algo importante: ‘Pregunta sin respuesta’ es el título de este empeño, intenso y apasionado, que ha llevado a término en 2017. «Así se llama una pieza del compositor estadounidense Charles Ives, nacido en 1874 y fallecido en 1954, de apenas tres minutos, una obra sobria, casi atonal, donde dialogan algunos instrumentos en poco más de tres minutos».

El pintor y serígrafo explica su método, cuadro a cuadro. En todos los cuadros realiza un primer fondo inicial, sometido al binomio de control y accidente. Conciencia y azar. Luego interviene con distintas capas de tinta. A veces hasta con cuatro superficies. De cuando en cuando le quedan zonas sin imprimir o veladuras, o emergen, con distinta graduación o intensidad, determinadas figuras, o lo que Bofarull llama «fantasmas». El autor usa aquí el gesto, el arrebato, pero también el dibujo. Gobierna y desgobierna la mano. «He elegido este formato porque es cuanto me dan los brazos. He intentado hacer una exaltación del color. A veces es voluntaria y ha sido dominada por entero, y a veces es accidental. Todo me sirve. Esta es una exposición de la acumulación de capas», afirma. Aún va más allá: «Por aquí han pasado alrededor de 500 personas, nada comparable a las 30.000 de Natalio Bayo en la Lonja. Lo sé. Pero hay varias cosas importantes. Vienen porque les interesa, porque sí, tienen interés y curiosidad, y eso siempre es estimulante. Estoy vivo y estoy aquí. He hecho un esfuerzo gigante y me siento recompensado. Este es un trabajo de taller y, quizá, un autorretrato. No soy moderno, ni lo pretendo, pero soy de mi tiempo. Seguro».

Pepe Bofarrull siempre regala frases. Suyas o de otros. A veces habla en aforismos. Dice: «“Hay que aprender de lo que no te gusta”. Si lo haces también te preguntas por lo que te incomoda y creces. Mi exposición está fuera de la moda, de lo que se lleva, es un mirar hacia atrás. Soy un artesano que, de repente, se presenta en este espacio en un acto de sinceridad.

Pregunta sin respuesta’ estará abierta hasta el 25 de junio».

 

*La foto la tomo de aquí: 

https://joseluiscano.blogia.com/upload/20170426191059-captura-de-pantalla-2017-04-26-a-las-19.04.56.jpg

27/05/2017 09:19 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

LINA VILA: 25 AÑOS EN EL ARTE. DIÁLOGO

Lina Vila expone en la sala Goya de la UNED de Barbastro (Huesca) una selección de su obra, agrupada bajo el título ’Vivir, dibujar’, en la que celebra sus primeros 25 años en el arte. Lina fue el II Premio de las Artes del suplemento ’Artes & Letras’. Aquí intenta explicar su trayectoria, su concepción del arte, sus temas, sus vínculos familiares y su comunión, cada vez más constante e intenso, con el paisaje.

-De manera sencilla, a modo de balance, qué ha pasado en estos 25 años en tu vida y en tu obra?

Qué pregunta tan difícil, echar la vista atrás. 25 años son muchos y sin embargo me siento igual de primeriza en muchas cosas, tanto de la vida como del trabajo, que también es la vida. Siento los mismos nervios si no más cuando tengo que enfrentarme a mostrar el trabajo y, de alguna manera, siento como si estuviera empezando en el hecho de vivir. Lo mejor de todo es que mantengo la ilusión. Por todo lo que me ilusiona. Creo que sin ilusión es imposible vivir. Apasionarse por lo que haces y por lo que vives te da felicidad. 25 años de vida te dan experiencias buenas, malas y mejores; becas, premios, lugares, personas,… en ocasiones te preguntas si haces lo correcto, si no hubieras sido más feliz eligiendo otros caminos. Son instantes que se curan cuando tu trabajo te lleva a una epifanía, a un descubrimiento. Aunque es evidente que la vida te enseña, creo que es el arte el que me ha concedido una serenidad importante para seguir viviendo.

-¿Siempre has tenido tan clara tu vocación, tu entrega al arte?

Siempre. Aunque a veces me arrepiento de no haber sido peluquera o de realizar un trabajo por el que las personas sientan una necesidad. En épocas de crisis da la sensación de que te estás dedicando a algo completamente banal o frívolo. Es entonces cuando encuentras apoyo en los libros, la literatura que te cuenta las vidas de otros artistas o de otras personas a las que admiras te hace reafirmarte en tu vocación. Y el privilegio de poder hacerlo en esta época, siendo mujer, con libertad. 

-Empezaste haciendo una obra más feminista y misteriosa, vinculada a tu abuela y su mundo, algo que volviste a recuperar en ’Círculo de tiza’. ¿Qué querías decir y reivindicar a través de ella?

Yo empecé pintando a mi abuela. Me sirvió como modelo para el examen de ingreso de la facultad de Bellas Artes y continué… después se convirtió en mi leit motiv. Vivía con nosotros y no nos despegábamos la una de la otra. Ella me posaba incluso desnuda sin entender muy bien lo que yo hacía porque ella estaba ciega. En Barcelona fui de voluntaria a residencias de ancianos y me parecían escenarios terribles. No entendía que se exiliase a los ancianos en esos espacios, así que poco a poco el tema de la senectud fue tomando forma en mis cuadros y en mis grabados con un deseo de transmitir belleza al espectador y con un deseo de que este espectador se hiciese preguntas y cuestionase sus decisiones… no sé si lo conseguía. Curiosamente en Barcelona tuve unos clientes gerontólogos que compraron casi toda la obra relacionada con esta época.

(En la pieza de los platos de loza de “Círculo de Tiza” quería explicar mi propio círculo de tiza contando varias cosas: por una parte quería dejar constancia del gran avance para la mujer en tres generaciones: mi abuela que era analfabeta y que se dedicaba a servir en las casas del pueblo. Mi madre que tampoco pudo estudiar, que también fue sirvienta y que se dedicó al cuidado de sus familiares; y finalmente yo, que pude irme a estudiar a otra ciudad lo que deseaba y convertirme a pintora. Por otro lado, siempre había admirado las pertenencias de herencia, las casas de mis amigas en las que había una vajilla, un reloj,… objetos que ligaban una generación a la otra y, como yo no tengo hijos siempre me aferraba a estos objetos. De mis abuelos no heredé nada material, así que cree mi propia vajilla heredada.)

 -¿Cómo te ha marcado Barcelona y Alicia Vela?

Barcelona era otra ciudad en ese momento en el que yo estudiaba allí. Era una ciudad abierta, donde se podía ver arte de primer nivel, galerías con exposiciones muy interesantes, seminarios vinculados al arte o a la educación artística,… Yo asistía a todo lo que podía y todo aquello constituyó un aprendizaje fundamental como persona y como artista. Tuve la suerte de conocer personas muy interesantes y de hacer amistades profundas. Alicia Vela fue mi profesora de grabado y me enseñó muchas cosas. Al realizar el posgrado de gráfica rompimos la relación profesora-alumna y nos hicimos amigas y hemos realizado proyectos juntas. Tiene un trabajo muy interesante y a mi juicio poco valorado o reivindicado en esta ciudad.

 -¿Desde cuándo te empezó a interesar tanto la naturaleza, el huerto, los jardines, los árboles?

De pequeña pasé muchísimos veranos en el pueblo, con mi abuela. Pasar tardes enteras en las eras forma parte de mi memoria. Ir al silo a ver pisar uvas, al lavadero a lavar de rodillas y volver en burro… todo eso queda, como te digo, como parte de mi memoria. De hecho diría sin dudar que lo más feliz de mi infancia se encuentra en ese pueblo, Clarés de Ribota, y con mi abuela. Después, mi padre fue el que nos enseñó a apreciar la naturaleza, las plantas, los árboles,… a cualquier matojillo le encontraba belleza. Su huerto era su paraíso. Y aunque en la adolescencia no le prestaba demasiada atención, todo eso va dejando una huella. Él plantó muchos de los árboles del lugar en el que vivo y eso es mi herencia. Ese lugar ahora es mi Tara. Desde que no vivo en la ciudad, esos árboles, esas plantas, esos matojos se hacen cada vez más presentes en los dibujos, pero tampoco sé si esto será así siempre.. quizá vaya a vivir a otro lugar y un nuevo entorno se acabe imponiendo… 

-¿Cómo mezclas o conjugas tu intimidad, tu pulsión, tu condición de mujer con el paisaje exterior?

Creo que uno crea desde su condición de hombre o de mujer sin planteárselo demasiado, de una forma natural. Es evidente que, como soy mujer, me expreso desde la mujer que soy. Pero sí que reivindico continuamente a la mujer en mis clases, charlas, cursos o talleres. Intento que los alumnos conozcan también la otra parte de la historia. Es algo que está en mi día a día y que pongo en valor en mis clases. Me da mucha pena que solo se conozcan los grandes nombres y sean siempre de hombres… y que en las escuelas de infantil y primaria solo se esté trabajando con Miró y Picasso, por ejemplo.

 -Hay en ti un fogonazo de inquietud permanente. De amor y temor. De silencio y sombra. ¿Es el tormento materia de inspiración también o está ahí y no es fácil rebasarlo?

El tormento está siempre ahí. Es la vida. No hay luz sin sombra. Admiro a esas personas a las que nunca les ha ocurrido nada grave o malo y no tienen esa sensación constante de incertidumbre o de inquietud. No es mi caso. La vida me ha dado mucha felicidad pero también mucho dolor. El dolor no es mi inspiración. Y aún tratando de hacer algo hermoso, también en la belleza está presente, con fuerza, la fugacidad. En todo caso, el dibujo me hace, cada día, olvidarme de ello por unas horas. Es mi mindfudness. 

-¿Qué es lo mejor que te ha pasado en estos años?

Lo mejor siempre es lo bueno de la vida. El amor, los viajes, las comidas en la hierba con amigos, el gran placer que te produce aprender algo, oír los ruiseñores que cantan ahora mientras te respondo… y también lo mejor es que, con altibajos, por suerte me he podido dedicar a lo que siempre he querido hacer, pintar y enseñar a apreciar el arte. He podido vivir en otros lugares, disfrutar de becas que me han formado y conocer personas extraordinarias que se han quedado conmigo. 

-¿Qué ocurre en tus talleres de arte? ¿Qué te han aportado?

De lo que más orgullosa me siento es de que a las personas que asisten a mis talleres se les abre un mundo artístico y personal. Conocen otras maneras de vivir y se transforman en personas más abiertas y con un pensamiento más independiente. Es muy gratificante comprobar como cualquier persona desde los 3 a los 90 años puede aprender y disfrutar del arte, y ver cómo les hace crecer su autoestima, fundamentalmente a las mujeres. También es muy importante lo que ellos me aportan, ya que mi trabajo es muy solitario y es en los talleres, a través del contacto con los alumnos, dónde yo misma aprendo de la vida. Muchas de estas personas son ya mi familia puesto que llevamos juntos más de 20 años…  

Has hecho muchas cosas estos años. Pintura, grabado, ilustración... ¿Te sientes más cómoda en alguna de ellas o son disciplinas que te estimulan por igual?

Todo lo que me hace aprender me gusta y en función de lo que quiero expresar me acerco a una técnica u otra, aunque siempre me considero dibujante. El grabado me apasiona porque tiene un componente de sorpresa que me excita mucho. La ilustración es un reto porque sueles partir de un trabajo previo que pertenece a otro creador y este se tiene que ver reflejado en tus dibujos. Hay muchas técnicas que todavía me gustaría experimentar y que supongo que irán llegando de manera natural, aunque creo que soy cada vez más amanuense.

 -¿Cómo has montado la muestra de Barbastro? ¿Vendrá a Zaragoza?

Clara Abós, de la UNED de Barbastro me propuso exponer en la sala Francisco de Goya y, como se cumplían 25 años de vida profesional yo quise echar la vista atrás y hacer un breve recorrido por las que yo considero las etapas más importantes de mi trayectoria y recuperar algunas de las obras que, habiendo sido creadas en diferentes épocas, se habían quedado en un cajón o en lo alto de una estantería del taller y, sin embargo, verlas de nuevo, me produjo una sorpresa y un descubrimiento. De la muestra de Barbastro vendrán a Zaragoza cuatro grandes piezas que formaron parte de la instalación “Un jardín para Petronila” en el Museo de Huesca, comisariada por Chus Tudelilla. Estas piezas junto a otras de reciente creación serán mostradas a partir del 6 de junio en la galería “La Casa Amarilla”. 

-¿Qué obras has recuperado que no se habían visto?

Grandes paisajes de acuarela y animal de la serie “La boca del Lobo”, algunos dibujos y pasteles de huertos de la serie “Flora y Fauna” que no se expusieron en la Aljafería y una serie de grabados.

 -¿Tienes la sensación de que eres una artista cada vez más realista y vinculada con la tierra?

Pues ahora que tú me lo preguntas y lo reflexiono quizá sea así. Quizá sea la edad. No lo sé. Creo que no tengo la perspectiva suficiente. Lo que sí sé es que cada vez me siento más libre para hacer lo que me apetece hacer, fuera de gustos o modas o requerimientos externos… pero el trabajo depende de épocas y nunca se sabe hacia dónde vas a ir, lo siguiente que tendrás necesidad que expresar o de qué manera lo harás.

 

*La foto la tomo de su página web.

24/05/2017 01:28 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

ROBIN WRIGHT. PLENITUD Y TALENTO

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Una de las grandes actrices del momento. Deslumbró con ’La princesa prometida’ y ahí sigue, tan bella como siempre, tan irresistible y talentosa, pura personalidad. Una de las grandes a las que quizá le falten dos o tres películas espléndidas...

DIÁLOGO CON DANIEL CANOGAR

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Daniel Canogar: “Hoy se hace realidad un sueño”

 

Sikka Ingentium” es el último trabajo de Canogar, una producción del Museo Universidad de Navarra que cuenta con la colaboración de la Fundación Aquae

 

 "Gracias por dejarme hacer realidad un sueño, Sikka Ingentium. Hoy es un día muy emocionante para mí, la llegada a una meta después de tres años de trabajo intenso, junto con mi director técnico, el ingeniero Diego Mellado, y el director musical, el artista y compositor Alexander MacSween”. Así comenzaba la rueda de prensa Daniel Canogar, quien destacó que esta obra supone un homenaje a un soporte audiovisual hoy en extinción (el DVD), a una época que ya pasó y al gusto que todos tenemos por el cine. “Porque quien no recuerda su pasado, ha perdido la identidad y no sabe de dónde viene ni a dónde va” sentenció en su afán constante en su trayectoria profesional por perpetuar la memoria.

 

Los más de 2.400 DVD’s que componen la escultura están colocados en la pared de la sala principal del Museo Universidad de Navarra. Se trata de una instalación en forma de nube enorme, con más de 18 metros de base y 3 metros de altura. “La forma que el conjunto adquiere evoca al cúmulo de información que se instala en la red, en internet, en las redes sociales” y critica así el exceso de imágenes que actualmente generamos, el modo que empleamos para reproducirlas o los soportes donde las almacenamos, que enseguida quedan obsoletos, por lo que “son imágenes que nada perduran, solo circulan”, afirmó parafraseando a Joan Fontcuberta, con quien dijo compartir esta visión.

 

En Sikka Ingentium, Canogar se convierte en “arqueólogo y cineasta”, pues ha creado su propio guión, con una narrativa no lineal, que da como resultado una película de 30 minutos hecha con fragmentos de las películas grabadas en esos discos del pasado. “No hay ninguna película repetida; unas son producciones de Hollywood, pero también está presente el cine nigeriano, el chino, el europeo, el español… Elijo fragmentos para crear series: las caras que personalizan esta industria cinematográfica, las explosiones de coches como escenas recurrentes, los caballos por su presencia en la gran pantalla desde el western hasta la actualidad, entre otras.”

 

La producción audiovisual está compuesta 7.500 capas, que se proyectan en cinco videomappings sobre la superficie de esta gran escultura de 18 metros. La composición sonora trabaja sobre 14 pistas de sonido. Y como los anversos de los DVD’s actúan de espejo, la pieza tiene una segunda versión, si se contempla el reflejo que los discos generan sobre la pared de enfrente. “Esta otra imagen de la escultura me gusta también porque para mí representa, de una manera abstracta, nuestro cúmulo de recuerdos, convierte la obra en una experiencia sensorial y en una reflexión sobre el gusto del ser humano por aquello que produce reflejos, brillos y deseos, desde la edad primitiva y el fuego de las cavernas hasta los destellos de Hollywood”.

 

Las carátulas de los discos son también parte de la exposición. Pueden verse en el corredor expositivo que precede el acceso a la sala, de modo que los visitantes podrán conocer con qué películas se ha compuesto la obra, “elegidas no por lo que contienen, sino porque estaban siendo consideradas ya casi como una basura, un dvd a desechar. Me gusta recuperar algo a punto de extinguir y darle una nueva vida, un uso contemporáneo”.

 

Por su parte, el director general del Museo, Jaime García del Barrio, ha agradecido la importante colaboración de la Fundación Aquae, que ha hecho posible esta obra, y ha anunciado que habrá un segundo trabajo de Canogar para el Museo Universidad de Navarra, “a partir de ahora, Daniel comienza a trabajar para el programa de creación artística del Museo, Tender Puentes. Cuando termine su estudio y nueva producción, podremos presentar otra exposición del artista y editaremos una publicación con los resultados de éste y de su futuro trabajo”.

 

La exposición estará vigente en el Museo Universidad de Navarra, en Pamplona, hasta el 15 de octubre de 2017.

*Estas declaraciones son por cortesía de Elisa Monserrat del Museo de Navarra.

26/03/2017 16:51 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

RETRATO DE EDUARDO SALAVERA

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RETRATO DE EDUARDO SALAVERA

 

[Más de 300 personajes recordaron, en la sala Luzán, Al pintor del color, de la luz, del paisaje y del Ebro]

 

Antón CASTRO

1. Eduardo Salavera (Zaragoza, 1944-2016) fue un pintor rodeado de amigos. Y el cuaderno ‘Homenaje a Eduardo Salavera’, de entrada, es un retrato de grupo con un artista que ha dejado huella. A todos nos mejoró la vida con su siembra de afecto, ingenio, compromiso, libertad y talento.

2. Fue un pintor pintor que disfrutó del oficio y de la resolución constante de problemas estéticos. Fue un artesano de la mancha, de la pincelada, del sueño y del esfuerzo por encontrar un espacio propio esencialmente humano, habitado por el sentimiento, la belleza y la hondura.

3. Fue un creador luminoso y apacible que encontraba sus paraísos en el estudio a cualquier hora.

4. Fue un pintor de la luz, del paisaje, del Ebro y sus mejanas y sus florestas, del mar y del Mediterráneo. Fue, a su delicada manera, un pintor de agua.

5. Fue un pintor que se afirmaba en la historia de la pintura, que vivía en la emoción permanente, en la lentitud. Meditaba, aprendía y se reconocía en los demás. Dialogó con sus antepasados y con sus contemporáneos con una sonrisa en los labios. No hablaba mal ni de su sombra.

6. Fue un pintor del color, de la sorpresa, del fuego, de la tierra sedimentada. Aragón en todas las estrellas: Aragón lanzado como un cohete hacia el mundo. Lo universal es lo local sin paredes, como dijo Miguel Torga. Y así, desde su calle, sus rincones, sus bares, se empieza a pertenecer a la tierra entera. Así lo hacía Eduardo, con infinita suavidad.

7. Fue un pintor que entendía que el arte es un acto de transformación  íntima y colectiva. Y puede ser un ejercicio de puro deleite y un torbellino de transgresión.

8. Fue un pintor de Zaragoza, la ciudad que sentía suya, que recorría a cada instante y en la que se reconocía clásico y moderno. Zaragoza era su lugar, su puerto de paz, su faro necesario, el remanso de las invenciones y la hospitalidad, y una ventana inmensa abierta a todos los horizontes. La ciudad de sus ciudades.

9. Fue un pintor honesto, humilde, dispuesto a admirar antes que a denostar. Para él cada cuadro era un combate, una tentativa y una prueba decisiva. La claridad empezaba por el estado lúcido de su corazón y de ahí le pasaba a las sienes y a los dedos.

10. Fue un artista de la acuarela. Alguien que sabía mirar con el vértigo de quien abraza con los ojos la naturaleza y sus conciertos. Atrapaba al vuelo la sabiduría y el orden.

11. Fue un pintor que, en vísperas de su adiós inesperado, cumplió un sueño: expuso en la Lonja. Lo hizo con absoluta plenitud y la llenó de música. A veces, aun ahora suena el jazz de sus lienzos. O los pájaros que huyen de la enramada en forma de melancolía.

12. Eduardo está aquí, en el libro. Está en nuestra memoria. Con sus múltiples detalles: refinamiento, ironía, intención, conciencia y sensibilidad.  Está en la poesía visible e invisible de su pintura, que es, como él deseaba, un espacio imaginario y mítico, el territorio Salavera, el país de la generosidad y de la ternura estremecida.

13. Eduardo Salavera habitaba la inspiración incesante de una pasión serena que fluía en el silencio como un río. El Ebro, el Huerva, el Gállego, los ríos de su vida y de la nuestra. Los ríos de la materia viva de la creación.

14. Eduardo Salavera fue un gran conversador, un enciclopedista del capazo a la intemperie, y nos dejó recados y mensajes por todas las esquinas y en las alas del cierzo.

15. Descansa, vuela. Rebélate a tu modo. Sé libre. Agigántate en la noche de los tiempos. Pinta, Eduardo, pinta los secretos de la eternidad. Seguiremos muy atentos.

 

*Este texto fue leído en el homenaje, en la Cai Luzán, a Eduardo Salavera. Y se publicó en 'Heraldo' el pasado viernes. Es para Nieves, esposa de Eduardo, sus hijos Daniel y Francisco, y para sus amigos.

**Autorretrato de Eduardo Salavera.

 

 

26/03/2017 10:32 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

ADIÓS A ALBERTO CARRERA BLECUA

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LA AVENTURA DEL SOÑADOR INDOMABLE

 

 

Hace unos días, en la inauguración de Javier Sauras en el Museo Pablo Gargallo, me crucé con Alberto Carrera Blecua en la plaza de España: hablamos de su cuñado Javier Carnicer y de su impresionante exposición sobre Goya en el Museo Goya-Ibercaja en noviembre de 2015, y dijo: “Ahí lo di todo. Incluso mis monstruos”. Nos mandamos varios correos hasta hace unos días y Alberto me envió un boceto de su obra ‘Duelo a garrotazos’ con uno de esos textos apasionados que le retrataban: una tormenta de afecto, de sensaciones y de recuerdos. Alberto Carrera Blecua ha sido siempre un espíritu libre, un artista irreductible, un soñador que se atrevía a pensar, a buscar y a desgranar, vuelto materia y aventura, su romanticismo, su emotividad y su rebeldía. Y también eso que adivinó en él Antonio Saura: “un trasfondo existencial”, el drama de vivir en la pintura, la tentativa de pintar la vida y sus temblores. Era un buscador inconformista, laborioso e indómito. El arte ha sido la razón de su vida: el arte, el amor, el erotismo, la pasión por la mancha y la gestualidad. Unía a su energía telúrica el arrebato lírico. Ha sido un pintor terrenal, de azules, ocres y negros, dispuesto a volar. A extraviarse. Y ha sido un artista de taller: ahí, con todos los elementos –y con sus materiales: el óleo, las resinas, los pigmentos, las arenas, las ceras, el acrílico…-, se sentía feliz y se lanzaba al combate, a la búsqueda, al placer. Ha vivido en su ciudad, en Estados Unidos, en Francia y en Italia, y halló su refugio en Alcanar. Su refugio y un jardín cerca del mar. Si su muestra sobre Goya fue ‘un tour de force’, su antología de 2007 en la Diputación y en el Museo de Huesca marcó otro momento de gloria, y no lo fue menos, en 1988, aquella gran aventura de la imaginación que era ‘El viaje’ y que convirtió Huesca en la capital de los sueños.

 

*Este texto aparecía ayer en Heraldo de Aragón.

12/03/2017 00:02 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

BLANCA RESANO HABLA DEL MONTAJE 'YO SOY COCO'

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ENTREVISTA. BLANCA RESANO. Actriz y directora teatral.

 

 

“Para Coco Chanel, una pasión

es lo que da sentido a la vida”

 

“Coco Chanel fue una postmoderna,

una adelantada, una mujer de otro tiempo”

 

La directora teatral dirige un montaje escénico en el Principal sobre la gran diseñadora de moda

 

Antón CASTRO / Zaragoza

“’Femmes’, una prestigiosa revista de moda parisina, le encarga un trabajo sobre Gabrielle Chanel a la periodista Ángela Menéndez. La publicación cumple 46 años de existencia, los mismos que hace de la muerte de Coco Chanel. Ángela aceptará el trabajo posponiendo una vez más decisiones personales, inmersa siempre en un mar de incertidumbre y de prisa. Al sumergirse en la investigación, la veterana periodista se encontrará con el fantasma de Coco, este le ayudará a comprender algunas cosas esenciales para su vida. Será el espíritu de Coco quien le recuerde a Ángela lo que significa ser una mujer capaz de hacer siempre lo que se proponga”. Así resume la directora teatral Blanca Resano el argumento de la obra ‘Yo soy Coco’, que ha escrito Susana Martínez y que se representa hasta el domingo en el Teatro Principal por el colectivo Plataforma de Actrices para la Escena. 

¿Por qué Coco Chanel?

Porque me enganchó su historia de vida, muchísimo. Admiro profundamente a las personas que no teniendo nada lo consiguen todo. Porque gracias a la existencia de mujeres como esta, se liberaron muchas otras, las que vivieron en su tiempo y las que vinimos después. Si no hubiese sido por ella, ¿dónde estaríamos? Y también me interesó porque murió en 1971, cuando nací yo. 

¿Qué sucedió en ese viaje suyo a París, poco antes de iniciar el montaje?

Que me fui para recorrer el camino que ella había hecho y así poder ver en qué se había convertido lo que construyó Coco. Quise pisar los espacios en los que ella estuvo para entenderla. Reconstruir los hechos, sus hechos. Y fue muy sorprendente, porque, aunque no se lo crea, perdida por París, fui a parar a la ¡Rue Cambon!, la calle de su tienda de sombreros abierta en 1910. Buscaba a Coco pero fue ella la que me encontró a mí.

 

¿Cómo ve al personaje en términos de rebeldía, personalidad e importancia en su época?

Fue una postmoderna. Una mujer de otro tiempo. Por eso hizo lo que hizo. Lo suyo no fue rebeldía exactamente, sino que su cabeza, su manera de ser y de pensar estaba por delante. Una Adela, como diría Federico García Lorca (aludo a ‘La casa de Bernarda Alba’), simplemente una adelantada. Ese tipo de personas construyen la historia de la humanidad, porque van siempre un paso por delante, para lo bueno y para lo malo. Ellas lo viven y lo sufren todo antes que los demás. 

¿Fue una mujer entre hombres y, en el fondo, una solitaria?

Estuvo sola desde siempre. Sin familia desde donde proyectarte. Sin origen es difícil encontrar un sitio donde reunirte o encontrarte para compartir la vida con los demás. Por eso acabo sola, porque nunca estuvo con nadie o, mejor dicho, nunca nadie apostó por quedarse con ella. A las personas que van un paso por delante hay que seguirlas rápido y, si no es así, ellas acaban marchando solas, porque no pueden pararse a esperar. No pueden.

¿Cuál es su lección para hoy?

Que se puede hacer siempre lo que se desee hacer. Que te puedes reinventar tu propia historia cuantas veces sea necesario. Que todo lo malo tiene algo bueno que te gustará. Que una pasión -para ella fueron sus vestidos, su oficio- es lo que da sentido a la vida. Que solo hay tiempo para amar y para trabajar, no hay tiempo para nada más…

¿Cómo es la pieza, por qué tiene algo de puzle?

Es una comedia ligera, de escenas rápidas. Sí, puede ser que sea como un puzle, sí. Porque jugamos a ir uniendo piezas para que poco a poco todo tenga sentido. Al final entiendes a Coco por lo que hizo, pero también comprendes lo que sigue suponiendo para las mujeres de hoy en día trabajar y dar sentido a sus vidas. 

¿Tiene para usted rincones sombríos esta mujer?

Tiene rincones de mucha soledad. Sinceramente, en tiempos de guerra, creo que ni yo misma sé de lo que sería capaz de hacer para sobrevivir. No me creo que fuese colaboradora de los nazis, creo que simplemente trabajo todo el tiempo para subsistir. De vestidos pasó a hacer uniformes, yo también lo hubiese hecho. Y amantes tuvo muchos, afortunadamente para ella, porque fue una mujer libre para decidir con quién acostarse. Eso lo han hechos los hombres toda la vida y nunca se les ha cuestionado nada; más bien al revés, ¿no cree? 

¿Qué significa este segundo montaje de la compañía? ¿Ha sido más fácil, más laborioso, tiene mayor compromiso?

Nunca es más fácil, por lo menos para mí. Estos son mis hijos… y por eso cada uno me cuesta un poco de lo que soy y de lo que tengo. El compromiso cada vez es más alto, mayor, porque el miedo cada vez es más fiel a mí misma, con lo todo lo que hago y por lo que lo hago. Amo mi profesión con todo mi ser, hace años que no he hecho otra cosa que teatro, pero como Coco, yo también me reinvento y eso es costoso la mayoría de las veces. Pero pese a la dificultad de todo, también digo como ella: “Que me dejen la tumba abierta para poder subir al cielo y hacerles, en mi caso, comedias a los ángeles”.

Susana Martínez, guionista con Eva Hinojosa de ‘Reinas’, la obra anterior, es la autora de la obra teatral. ¿Cómo se ha entendido con ella? ¿Cómo explica su trabajo?

Con Susana Martínez me entiendo a la perfección. Desde el principio hemos trabajado muy unidas. Yo le atropello con mis visiones y ella las transforma en palabras, palabras exactas muchas veces a lo que yo he imaginado. Es una mujer más que trabajadora y con un rigor absoluto. Se documenta y estudia mucho. Consigue llegar a tener una destreza asombrosa a la hora de crear los diálogos de los personajes en base a las ideas de las que partimos en todas nuestras conversaciones. Estoy muy contenta de contar con ella por segunda vez en esta nueva aventura.

¿Podría explicarnos cómo han sido el trabajo y la implicación del colectivo Plataforma de Actrices para la Escena?

Las actrices de la Plataforma son, en parte, las mismas que ya estaban desde el comienzo y algunas que se han incorporado con Coco. En esta ocasión realizan un trabajo diferente a ‘Reinas’, muy distinto. Es una propuesta complicada, sobre todo para las cinco Cocos que defienden un personaje compartido y coral. Las otras cinco actrices encarnan personajes muy actuales y tanto unas como otras deben jugar con el ritmo del espectáculo, rápido e intenso. Creo que es un trabajo arriesgado y comprometido en el que cambian de registro interpretativo al servicio de la comedia.

 

LA FICHA

‘Yo soy Coco’. Dirección: Blanca Resano. Texto: Susana Martínez. Plataforma de Actrices para la Escena. Teatro Principal: hoy sábado, 20.30 y domingo, 18.30.

11/03/2017 19:52 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

DIÁLOGO CON EL ESCULTOR JAVIER SAURAS

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“No he querido hacer una exposición antológica aunque que se acuerden de ti para ofrecerte esta sala es algo muy grande. Es el museo Pablo Gargallo y Pablo Gargallo es un icono no solo para Aragón, es un icono de la escultura universal. Cuando me formé en los años 60 lo tenía muy presente porque como hice la carrera en Barcelona y en Barcelona hay tanto de Pablo Gargallo… Cuando te ofrecen esta sala te sientes bastante abrumado y orgulloso al mismo tiempo. Podían haberse acordado de mí y también no haberse acordado”, explica el escultor e inspector de educación Javier Sauras, que acaba de inaugurar una de sus exposiciones más importantes en las tres salas del Museo Pablo Gargallo: 'Sicvt Lvna Perfecta. Sculpturae MMXVII'.

AC: No es una antológica, pero ¿cómo definirías la muestra?

R: Es sobre todo una exposición de obras recientes, pero he querido poner algunos pellizcos del pasado. Algunas referencias al pasado, casi guiños. Lo que sí he hecho es algo que para mí tiene mucha relevancia, todas las piezas de hierro fundido que tengo son de Averly. Y ya sabes que yo a los Averly y a Doña María, su propietaria, los he apreciado muchísimo. Son todas de Averley y todo lo de Averly lo he puesto junto en la primera sala.

AC: ¿A qué años corresponden estas piezas?

R: No son recientes. Hay desde principios de los 80 hasta 2003 o así. Luego la empresa empezó a decaer, hubo ahí muchos asuntos y conflictos…

AC: Si tú me tuvieras que decir qué escultor eres o qué escultor has querido ser, ¿qué me dirías? ¿Qué te ha preocupado, la línea, la curva, el trabajo?

R: Para mí la escultura tiene un aspecto filosófico y espiritual muy grande. No en vano, el arte funerario está apoyado en la arquitectura monumental y en la escultura. A mí siempre me ha interesado la forma exenta y la forma exenta en un espacio, a ser posible grande. Casi siempre he tenido aspiración de hacer algo monumental, de hacer trabajos pensando en tamaños grandes. Y luego está la depuración geométrica, además yo creo que se puede encontrar mucho sentimiento en el arte más ascético.

AC: ¿Has disfrutado mucho del taller?

R: Muchísimo, además escribo sin parar. Tengo un cuaderno de taller que no se acaba nunca y es mi desesperación porque no consigo nunca pasarlo a limpio. En ese cuaderno hay poemas, reflexiones, ensayos o embriones de ensayo. He escrito bastante sobre el arte.

AC: ¿Y cuál ha sido tu obsesión en cuanto a la figura?

R: Me ha interesado mucho el reto del relieve. Porque el relieve es una parcela de la escultura en el que la gente no se fija mucho, pero técnicamente es muy difícil. Y cuanto menor es el relieve, más bajo, más difícil es, porque ya llega a tener unas coincidencias con el dibujo muy grandes. En esos casos hay que hacer mucho esfuerzo para que el dibujo tenga coherencia.

AC: ¿Esta sería tu exposición más importante o especialmente emotiva?

R: No sabría decirte. Aparte de que me da bastante vergüenza y me da bastante vergüenza dar explicaciones, cada vez que expongo es el último momento. No querría pensar en un aspecto más oscuro que tiene para mí exponer a los 72 años. Yo le veo las orejas a muchas cosas.

AC: ¿Tienes la sensación de que es algo especial para ti, primero en este lugar, en este espacio…, algo parecido a una culminación?

R: Para mí Gargallo es el padre de la escultura contemporánea con Brâncuși. Pero sí, en ese sentido es muy especial. Y claro es que es un escultor español con una gran dimensión internacional. Todo ello, mi trabajo, su obra, el momento tan particular, todo ello, insisto, hacen más especial esta muestra.

 

03/03/2017 00:25 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

JORGE SANZ, EN PLENITUD

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Anoche Jorge Sanz bordó su función ‘Tiempo’ en el Teatro de las Esquinas. Estuvo inspirado, preciso, se sintió a gusto ante un público entregado desde los primeros instantes. En una pieza de 90 minutos exactos, los últimos de la vida de un hombre, el personaje Jorge Sanz, desde una silla de ruedas, da rienda suelda a sus obsesiones, critica a la sociedad actual y encadena con humor (a menudo negro: no se escapa ni la familia real ni el caso Nóos) e ironía sketches e instantes ácidos en una función que exige un gran esfuerzo de tensión, concentración y resistencia física (con momentos especiales como la coreografía con canción francesa de fondo o la tauromaquia) al actor, que se halla en uno de los mejores momentos de su carrera.

Jorge Sanz decía, al final de la función, en los camerinos, que había sido muy feliz, que tenía la sensación de que todo había ido a las mil maravillas, que había sido una de esas funciones donde se percibe la plenitud y la identificación del actor y el público, que, por cierto, le ovacionó con entusiasmo durante mucho rato. Esta obra está dirigida por Ramon Fontseré. Estos días, además, se estrena un nuevo capítulo, de 1 hora y 45 minutos, de ‘¿Qué fue de Jorge Sanz?’ de David Trueba. Impredecible o sorprendente casi siempre, Jorge bautizó ayer a su tercer hijo, Lope, de dos años, en la iglesia de Santiago. Él y su compañera Aurelie estaban muy felices. El sacerdote y poeta Fernando Vallejo se encargó de la ceremonia y les dedicó un poema. Al acto acudieron algunos amigos madrileños y muchos de los amigos zaragozanos de Jorge Sanz.

Después de la actuación de Jorge Sanz, cantó Viki Lafuente, acompañada de un estupendo guitarrista, Paul del Holder, que pertenecía al grupo China Chana. Es una cantante residente del Teatro de las Esquinas, con fuerza y una espléndida voz, que cantó en su primera parte temas de Red Hot Chili Pippers, Portishead, U 2, Leonard Cohen (cantó el ‘Pequeño vals vienés’ en una versión que recuerda a la de Silvia Pérez Cruz) y Janis Joplin. Tiene mucha presencia, desparpajo, seguridad y domina el escenario. 

 

19/02/2017 10:59 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

ADIÓS A MANOLITA CHEN

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Ha muerto la vedette Manolita Chen

 

La cantante y bailarina Manuela Fernández Pérez se hizo famosa en el Teatro Chino

Murió, a los 89 años y en la residencia sevillana donde vivía, Manolita Chen, la gran vedette del Teatro Chino del empresario oriental Chen Tse-Ping, conocido castizamente como Chepín, que era todo un personaje y que se había hecho famoso como lanzador de cuchillos. Manolista Chen fue el seudónimo de una joven madrileña, Manuela Fernández Pérez, nacida en abril de 1927 (cumpliría, por tanto, en la primavera 90 años), que hija de un conquense que trabajaba en las gaseosas La Revoltosa y una gallega que se empleó de criada en Madrid.

Empezó a cantar y bailar muy pronto. Debutó hacia 1947 en el Teatro-Circo Price. Allí trabajaba Chen Pse-Ping y su misteriosa personalidad estaba envuelta en una leyenda, desmentida luego en varias ocasiones: se decía que, accidentalmente, había matado a su primera esposa con un cuchillo. Él había actuado en Francia y Alemania, pertenecía a una tradición de magos, funambulistas y acróbatas, los Chekiang, y tenía un hermano que hacía un número muy curioso: se colgaba del pelo en cualquier sitio, en el circo o en grandes edificios.

Aunque se llevaban más de veinte años de diferencia (él tenía 41 años y ella 17), Chen Pse-Ping y Manuela se enamoraron de inmediato. Años después, la vedette reconoció a su biógrafo Juan José Montijano que «cuando yo vi a ese hombre con ese cuerpo bailando los doce platillos y haciendo juegos orientales, me volví loca. Me encantaba cómo me besaba». Se casaron en 1944. También le confesó al gran experto en revista española que le daba miedo el lanzamiento de cuchillos y dejó de ser la colaboradora de su marido. Se convirtió en Manolita Chen y en 1950 abrieron su propio teatro, el Teatro Chino, donde ella se convirtió en vedette. Una vedette atrevida, de cierto descaro sexual que hacía especiales y voluptuosas sus interpretaciones de chotis y pasodobles. Le decía a Montijano: «Yo salía muy guapa y tenía un buen cuerpo. Fui una de las primeras vedettes que se operaron el pecho». El éxito de los años 60 y 70 fue absoluto. Chepín y el Teatro Chino, con ella de auténtica figura, fue el pionero del destape. En uno de los libros de Montijano,el zaragozano Fernando Esteso decía:«Manolita Chen era la locura».

El zaragozano Rafael Castillejo, experto en variedades y cultura popular, explica:«El Teatro Chino de Manolita Chen (así se llamaba al final) fue uno de aquellos teatros ambulantes de variedades que gozaron de gran popularidad durante finales de la década de los 50, toda la de los 60 y hasta mediados de los 70.  Más o menos, su época dorada es la misma que la de los circos».

Y añade: «Se instalaban en los recintos feriales.  En Zaragoza estaba esto supeditado a los solares que estaban pendientes de construirse edificios de viviendas sobre ellos.  En mi caso, como nací en el 52, las primeras instalaciones las recuerdo en los terrenos alrededor de la Romareda, después por la Hípica, en los 70 en Tenor Fleta-Miraflores, etc. Algunas veces, si la capacidad de los solares no era suficiente para albergar atracciones, circos y teatros ambulantes, alguno de estos últimos se instalaba donde se podía.  Tengo, por ejemplo, un cartel del Circo Atlas, donde indica que está instalado en el Paseo de Teruel.  O una foto del Circo Continental instalado en lo que hoy es la Plaza del Carmen”. La presencia del Teatro Chino en Zaragoza era todo un acontecimiento: «Algunas vedettes que trabajaron en el Teatro Chino me cuentan que hicieron hasta seis funciones en días clave de las grandes fiestas locales». Montijano habla de hasta de ocho al día.

El Teatro Chino cerró en 1986. Su lema había sido: «Piernas, mujeres y cómicos para todos ustedes, simpático público». Chepín falleció en 1997, pero ya desde mediados los años 60 le nació un suplantador. Una triste historia que se cuenta en monografías y en la prensa. Castillejo la resume así: «El empresario Encinas montó un teatro que se anunciaba como Teatro Chino, pero, a continuación, fijaba carteles que decían: “Con la actuación de Manolita Cheng”.  Ésta era un transformista gaditano, de nombre Manuel Saborido, que salía vestido igual que la auténtica. Por lo que fuese, Chen Tse-Ping, nunca pudo hacer que ‘la otra’ desapareciera del mapa y todavía sigue creando confusión la historia». Saborido había trabajado en Barcelona con el nombre de La Bella Elena y ha sembrado equívocos sobre la biografía de la mujer que acaba de fallecer. Saborido no tiene nada que ver, claro está, con Manuela Fernández Pérez, Manolita Chen, madrileña, con nacionalidad china y española, que cantaba y bailaba con electricidad corporal.

 

*La segundo foto la tomo de aquí: http://3.bp.blogspot.com/-MiQa_TpbLUg/Twa0-DfKVTI/AAAAAAAACfQ/gA75ydJXu0M/s1600/manolita%2Bchen.jpg

11/01/2017 10:35 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

IRIS LÁZARO CLAUSURA SU EXPOSICIÓN EN LA LONJA

ENTREVISTA. Iris Lázaro. Pintora

 

“Los cuadros tienen vida

propia y dialogan contigo”

 

La pintora Iris Lázaro expone en la Lonja 40 años de trabajo: ‘Retrospectiva, 1977-2016’. Realismo y magia, paisaje y elegía. La exposición se clausura mañana día 31 de diciembre de 2016.

 

Antón CASTRO

La exposición 'Retrospectiva 1977-2016' de Iris Lázaro se inauguró el jueves 6 de octubre en la Lonja. Un montón de cartas que le dirigen sus admiradores ya se amontonan sobre la mesa; en una de ellas, manuscrita sobre un folio, se lee: “Su pintura es belleza en estado puro”. Si hay algo que a Iris no le gusta nada es teorizar sobre su pintura. Explicarse. Es una artista intuitiva que no ha hecho planes, que no se planteado retos, que se ha dejado ir a golpe de obsesiones y de tempestades íntimas. Llevaba tres lustros sin exponer en Zaragoza: lo había hecho a finales de los 90 en Cajalón con éxito y en 2001 en el Banco Zaragoza. Luego, entre 2006 y 2007 presentó una ambiciosa exposición en Soria, patrocinada por Caja Duero, que se trasladó por diversas ciudades: Valladolid, Salamanca... “Quería que vieran mi obra mis paisanos”, dice.

Todo empieza en Trébago, en Soria, donde nació en 1952. Tenía una pasión natural por el dibujo, por los trazos, por el clima más o menos mágico o especial de su universo familiar: su padre era campesino, curioso, tenía ganas de aprender, redactó un diario apasionante y le enseñaba los secretos de la naturaleza, los ribazos, las arboledas, restos arqueológicos, le contaba cuentos y le cantaba. A ella y a su hermana Berta, “que eligió la física y la química, pero también es traductora. Le apasionan las Humanidades”. Iris mira ahora, imaginariamente, hacia su madre: era modista, elaboraba sus propios patrones; y con otra tía, cosían y trabajaban para fuera, pero además hacían la ropa de casa. Quizá de verla, aquí y allá, con la tiza, las tijeras, los patrones, con el bordador, derive la pasión por los vestidos que mostrará la artista durante unos años. “Mis padres eran suaves, cariñosos, sociables, muy comunicativos. A veces me pregunto, ¿de dónde habré salido yo?”, dice desde esa mezcla de timidez y silencio que la caracteriza. Miramos, en el catálogo, el cuadro que les hizo en 1995. “Era un cuadro para ellos, para la casa familiar. Y allí estuvo, mientras vivieron, y ahí sigue. Ahora que no están me doy cuenta de que es un cuadro para mí”. Quizá sea la obra que más admiración esté despertando en la Lonja, y ya es decir.

“No sé si en Trébago empezó todo. Era mi pueblo. Mi mundo. Ni mejor ni peor que otros. Teníamos un río, el Manzano, que nacía allí, y también había un río de lavar: en aquellas piedras de losa, cuando no había nadie, cogía piedrecillas negras, azules, tizas o areniscas del fondo y pintaba en aquellas rocas donde luego lavaban las mujeres. Imagino que lo haría cuando no había lavanderas -dice-. También recuerdo algo que decían mis padres. Si querían que yo estuviese quieta, que me olvidase de dar guerra, solo tenían que darme un montón de periódicos y un lápiz con mina por las dos caras. Era mi divertimento favorito. No me enteraba del paso del tiempo”, dice.

-¿Y luego, qué paso luego? 

-En 1972 vine a estudiar a la Escuela de Bellas Artes de Zaragoza. Quería hacer una carrera rápida y elegí decoración. Allí entré en contacto con Eduardo Laborda, que ya era pintor, y me interesó la pintura. No tardamos en salir y luego nos casarnos. Creo que fue durante la Semana Santa de 1972 cuando llevé un lienzo a casa e hice un bodegón. Un bodegón clásico: con botella de cristal, con candelabro, imagino que con telas. Espero que se haya perdido para siempre. Me gustó hacerlo.

-¿Nacía ahí la pintora? 

-Probablemente. Se fueron encadenando los cuadros. Hice más y me presenté a varios premios: gané algunos, me seleccionaban para exponer, hacía individuales, me daban un poco de dinero y, poco a poco, sin un plan trazado iba creciendo. Los premios te daban confianza. Te abrían ventanas. Entonces me interesaba todo: ya hacía una pintura realista, gente que se asomaba en los escaparates, gente en los pasos de cebra, hacía paisajes de Trébago también, pero era una pintura más suelta, más expresionista en cierto modo. Y de ahí fui pasando a los vestidos: pintaba maniquíes, telas, anoraks; pintaba a las personas huecas, invisibles, si puede decirse así, con algún rasgo surrealista. Me gustaba aquel misterio. En el fondo, ni el misterio ni la inquietud me han abandonado jamás. Solía partir de fotografías y luego también de las telas, que yo tenía en casa. Y también salí a pintar del natural.

-Y de ahí pasó a los bancos y sus inscripciones.

-Fue un tema que llegó un poco por azar. Un día vi un banco de cerámica en el Canal, cerca del Cabezo Buenavista, y me interesó. Con aquellas letras rotas, interrumpidas, que producían incluso confusión en su significado, con letras que se desmandaban para aquí y para allá, quebradas, y que a veces estaban ocultas por la naturaleza. Esos bancos y esas letras de publicidad también remiten a un mundo en extinción. Supongo que debo aceptar que hago una pintura elegíaca, de la pérdida, de un mundo que desaparece.

-¿Es usted melancólica?

-Creo que no. No sé muy bien lo que es la melancolía. La pintura es lo que más me gusta en el mundo. Me hace feliz, me siento en plenitud ante el lienzo, pero también tengo que pelear duramente con él. Lucho a brazo partido. La pintura es mi pasión, es mi refugio, y es el escenario de una pugna, pero aún así la prefiero a cualquier otra cosa.

-¿La naturaleza se le fue imponiendo?

-Sin duda. De ahí, con el transcurso del tiempo, pasé a los huertos, a las flores, al universo de mi infancia en Trébago, a los días de nieve. A ese mundo fronterizo. Tampoco me lo planteé de modo consciente. Vino a mí. A veces no sabes bien si las cosas te vienen, sin son obsesiones, o se te imponen.

-Los paisajes de Soria son fríos, ásperos, nebulosos y también desolados. Y usted usa colores fríos. ¿Debemos pensar que hace una pintura fría…?

-Creo que no. Creo que soy una mujer y una pintora apasionada que utiliza colores fríos, pero con muchas gamas. En mis cuadros blancos, de nieves, hay muchos colores, variados, distintos. En mi obra hay muchos matices. Intento dominar la técnica para olvidarme de ella, pero no para hacer la pintura de un niño, como suelen decir algunos artistas contemporáneos. Yo no soy ese tipo de artista. Me interesa el color y lo trabajo. Le doy tiempo a mi obra en el lienzo.

-Más que trabajarlo, parece destilarlo, parece volverse onírico e inaprensible. ¿Manda siempre el artista en el cuadro?

-No. En absoluto. A veces el cuadro manda sobre el pintor desde el principio. Se vuelve indómito: dice cosas, te lleva por donde quiere, es exigente. Y veces te ordena más hacia el final. Sé que esto parece extraño, pero es así. Los cuadros tienen vida propia y dialogan contigo.

-¿Existen esos árboles descarnados que pinta, ese ámbito de desamparo?

-Sí, claro que sí. Creo que empezaron a interesarme de una manera muy particular a raíz de una colección de grabados que hice con dibujos a carbón. Creo que dejo testimonio de un mundo que desaparece: esos árboles que muestran sus raíces al sol, esos bosques de árboles que parecen cadáveres deshuesados existen, esas raíces están ahí. Forman parte de mi memoria. De lo que llevo muchos años viendo. Son gigantes. Ante ellos me siento diminuta. Todo ese paisaje está ah e intento darle forma. Son cuerpos misteriosos, deteriorados, decrépitos, que acusan el paso del tiempo.

-Su exposición en la Lonja se cierra con el mar. ¿Por qué?

-Porque me fascina desde siempre. He hecho como media docena de piezas. Son cuadros sin horizonte, parece que te piden que los mires de frente, como si no tuvieras escapatoria. Del mar me gustado todo: el oleaje, la música, la espuma, ese movimiento incesante, el horizonte, los cielos.

 

-Bueno, en realidad se cierra con el retrato de sus padres, fechado en 1995.

-Son ellos, claro. Les tomé fotos y posaron para mí. Vuelve a ser el mundo de Trébago, con las paredes de piedra, con las neblinas, cerca de nuestra casa. He pintado pocos retratos. Y también siento, como algunos visitantes, que es una obra especial dentro de la exposición y para mí.

-Usted hace una defensa de la pintura clásica.

-¿Por qué lo dice? Trabajo al óleo, sobre tela de grano fino, me gustan mucho las calidades, el detalle, los matices, la sutileza. Uso una pintura un poco diluida y quiero crear una atmósfera. Y me siento realista. No hiperrealista.

-Más más bien sería una realista del sueño, podría decirse. ¿A qué pintores admira?

-A muchos. Entre los clásicos a Rembrandt y Velázquez. Me encanta como pintor José Hernández, lo admiro mucho. Recuerdo su exposición de los años 80 en la Lonja: era extraordinaria. Me emocionó. Y Antonio López. ¿Mujeres? Isabel Quintanilla, especialmente. Ya le digo, muchos.

-¿Qué significa Zaragoza para usted?

-Soy de Trébago y de Zaragoza. Zaragoza es la ciudad que me acogió, que me abrió sus puertas y que me ha permitido realizarme. Es mi ciudad. Y estoy muy contenta, como lo estoy con esta muestra. No tengo expectativas ni estoy sobrecogida. No me planteo esas cosas. Disfruto. Y estoy feliz, agradecida y orgullosa de estar en la Lonja. Sin más.

 

*La foto de la pintora es de José Miguel Marco, de Heraldo.

 

 

30/12/2016 11:01 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

EL VIAJE ESPAÑOL DE ANNEMARIE SCHWARZENBACH Y MARIANNE BRESLAUER

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El ángel de la modernidad que pasó por Huesca en coche

La escritora, viajera y arqueóloga suiza, que murió tras una caída de bicicleta, viajó a Huesca en 1933 con la fotógrafa Marianne Breslauer en su Mercedes Mannheim

 

PIES DE FOTO MARIANNE BRESLAUER / MNAC

Annemarie Schwarzenbach con su automóvil y un pastor con sus ovejas en los Pirineos. Mayo de 1933.

 

La escritora y viajera se detiene a hablar -¿en qué lengua?- con unos niños gitanos en los Pirineos. 1933.

 

 

Antón CASTRO

Roger Martin du Gard dijo que Annemarie Schwarzenbach tenía “un bello rostro de ángel inconsolable”. Thomas Mann la retrató como “un ángel devastado”. Nació en Zúrich en 1908 y murió, a consecuencia de una caída de bicicleta, en Sils im Engadin / Segl (Suiza) en 1942. Tenía 34 años y parecía haber vivido su propia existencia y dos o tres o cuatro más. Se había doctorado en Historia, escribió crónicas de sus viajes y novelas, realizó labores de arqueóloga, periodista y fotógrafa. Se casó con el diplomático Claude Carac y amó a varias mujeres, entre ellas a Erika Mann, hija del citado Nobel de Literatura, y fue amada por la escritora Carson McCullers. Annemarie Schwarzenbach está de moda en España: fue objeto de una biografía en Circe, Minúscula ha publicado algunos de sus libros y ahora La Línea del Horizonte ha rescatado ‘El valle feliz’. Lo que quizá fuese menos conocido es que esta mujer deslumbrante, que pedía “dejadme sufrir”, estuvo en Huesca el 21 de mayo de 1933.

Estos días, en el Museo Nacional d’Art de Catalunya, en Barcelona, se exhibe una exposición de la fotógrafa alemana Marianne Breslauer (Berlín, 1909-Zúrich, 2001), donde se recogen más de un centenar de fotos datadas entre 1927 y 1938, que ha comisariado Mercedes Valdivieso, autora del catálogo. La muestra consta de fotos de reportaje -de París, de Berlín, de diversos lugares de Grecia-, varios retratos, entre ellos de Pablo Picasso o Man Ray (con quien colaboró un tiempo), y uno de Annemarie, datado en Berlín en 1932, el año en que se conocieron; en sus memorias, Breslauer dijo: “Todavía recuerdo muy bien el impacto que me produjo cuando la vi por primera vez. Annemarie era –y esto lo tengo que repetir una y otra vez– el ser más bello que había visto jamás. Más tarde conocí también a Greta Garbo, cuyos rasgos faciales parecían quizá todavía más perfectos, pero Annemarie era una persona de la que a primera vista no se podía decir si era hombre o mujer”. En la muestra lo que más llama la atención son las fotos del viaje que hizo con la escritora y viajera suiza por España. Duró dos semanas, desde el 14 de mayo, en que llegaron a Gerona, hasta el 27, que partieron desde Pamplona en dirección a Lourdes.

Pamplona fue decisiva en esta odisea y era uno de los polos de atracción. Ambas tenían en la cabeza la novela ‘Fiesta’ de Ernest Hemingway, que se había vertido al alemán hacía poco tiempo. También existía otra razón: conocían ‘Un libro sobre los Pirineos’ (1927) de Kurt Tucholsky. En cierto modo copiaron parte de su itinerario y recorrieron, en un impresionante Mercedes Mannheim, que conducía casi siempre Annemarie, Gerona, Barcelona, San Sebastián, Andorra, Huesca, Pamplona, etc. Según se ve en las fotos tomadas en el monasterio de San Cugat del Vallès, Annemarie parecía confeccionar un diario en un cuaderno, donde iba tomando notas de casi todo.

A ninguna de las dos les interesaron mucho los monumentos, aunque estuvieron en Montserrat, y en cambio sí los paisajes (Breslauer captó el paso del coche por los desfiladeros) y la vida cotidiana de la gente: niños, colegialas, jóvenes en el puerto, bañistas y un grupo de gitanillos que hacen pensar en algunas obras de Ricardo Compairé.

Las fotos más oscenses de la muestra son la de Annemarie, con su buzo claro, al lado de su coche y un pastor con su rebaño. Todo un exotismo y diálogo entre modernidad y tradición. Otra es de unos niños que se acercan a hablar con ella en el coche. ¿En qué lengua lo harían? Schwarzenbach los retrata “como criaturas desamparadas, sucias, envueltas y ocultas con extraños andrajos, con cabellos rizados y miradas tristes y graves, impropias de unos niños”. Hay una tercera foto de una construcción típica del Altoaragón con su característica chimenea. No se alude a Huesca explícitamente, sino genéricamente a los Pirineos. La escritora, un tanto desolada por lo que veía, expresó un deseo: “Con la República seguro que cambiarán las cosas”.

 

*Annemarie Schwarzenbach en el objetivo de Marianne Breslauer en los Pirineos, cerca de Huesca.

 

27/12/2016 20:56 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

LAS VÍCTIMAS RECUPERAN EL ALMA

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[Texto de Víctor M. Juan Borroy, escritor y pedagogo, que leyó el pasado martes en la presentación del libro, en dos volúmenes, ’Todos los nombres. Víctimas y victimarios (Huesdca 1936-1945)’, el trabajo de casi toda una vida donde las víctimas "han recuperado el alma".]

 

 

Un monumento a las víctimas

 

Víctor Juan

 

Víctor Pardo y Raúl Mateo (2016),

Todos los nombres. Víctimas y victimarios (Huesca 1936-1945).

 

 

Todos somos conscientes de que hoy, aquí y ahora, estamos viviendo un momento histórico. Gracias a Raúl Mateo Otal y a Víctor Pardo Lancina estamos participando en este salón de actos de la Diputación Provincial de Huesca de un momento que siempre será recordado. Vamos a poner palabras donde durante décadas solo ha habido silencio y olvido. Vamos a transitar por caminos desconocidos, intuidos por muchos de nosotros, y ahora perfectamente delimitados por Todos los nombres. Víctimas y victimarios (Huesca, 1936-1945), una precisa cartografía del horror y de la memoria, de la miseria del ser humano y también de la dignidad que de vez en cuando nos caracteriza.

Raúl y Víctor son sobradamente conocidos en la ciudad, pero voy a permitirme decir dos cosas de ellos. Víctor y Raúl son dos ángeles buenos que velan en la ciudad por la conciencia de todos. No les guían más intereses que la verdad y la justicia. Y eso, en los tiempos que corren, ya es revolucionario. Estos proyectos en los que con frecuencia se embarcan les hacen perder dinero, invertir en quimeras el tiempo que les roban a sus familias, a sus amigos y a sus aficiones. Incluso es posible que estos trabajos les hagan ganar enemigos. Ellos saben –como escribía Ramón Acín- que quizá alguna puerta se les cerrará o que alguien les negará el saludo. Pero su compromiso está por encima de todas estas circunstancias.

Raúl y Víctor trabajan lejos de la academia y de sus servidumbres. Esto entraña ciertas dificultades, pero asegura que no tienen intereses al margen de la propia investigación, que sus trabajos no son un medio para conseguir otra cosa sino que son un fin en sí mismos.

Raúl y Víctor son ciudadanos, ciudadanos valientes. Ellos, con la colaboración de otras personas, han hecho de Huesca una ciudad más hermosa. Se hermoseó la ciudad cuando se le retiraron a Francisco Franco los honores que el ayuntamiento de Huesca le había concedido en los primeros años cincuenta. Por eso el dictador ya no es ni hijo adoptivo ni alcalde perpetuo de la ciudad. Lo de recuperar los regalos que en aquella ocasión se le hicieron (un escudo de oro y diamantes valorado en 16.500 pesetas de las de 1952 y un pergamino) ya es arena de otro costal. Víctor y Raúl trabajaron para hacer realidad en 2004 el homenaje a Ramón Acín y a Conchita Monrás o, más recientemente, el «Memorial a los fusilados en Huesca», el proyecto que recuerda en las tapias del cementerio el nombre de los 548 seres humanos que fueron asesinados. Si en cada ciudad hubiera media docena de personas como Raúl y Víctor, aunque nos conformaríamos con que hubiera tan solo una, tendríamos un país más justo y más decente.

Raúl y Víctor han trabajado en la redacción de Todos los nombres escrupulosamente, es decir, con honradez y rectitud, con exactitud y esmero. Han trabajado sin desmayo. Le han dedicado a este libro el tiempo, la ilusión y la inteligencia que un proyecto de tal envergadura les pedía. Por eso su dedicación me recuerda el espíritu con el que trabajó María Moliner en la elaboración de su Diccionario de uso del español y que ella misma resumía en la presentación de la primera edición con estas palabras:

«Por fin, he aquí una confesión: la autora siente la necesidad de declarar que ha trabajado honradamente; que, conscientemente, no ha descuidado nada; que, incluso en los detalles nimios en los cuales, sin menoscabo aparente, se podía haber cortado por lo sano, ha dedicado a resolver la dificultad que presentaban un esfuerzo y un tiempo desproporcionados con su interés, por obediencia al imperativo irresistible de la escrupulosidad; y que, en fin, esta obra, a la que, por su ambición, dadas su novedad y complejidad, le está negada como a la que más la perfección, se aproxima a ella tanto como las fuerzas de su autora lo han permitido».

Este libro no habla del pasado. Somos lo que hemos sido. El pasado no está detrás de nosotros. El pasado lo tenemos siempre ante nosotros. Somos estos nombres y la injusticia del silencio, y el dolor y ahora también somos la luz que proyecta este libro. En 1992, cincuenta y seis años después del inicio de la Guerra Civil, diecisiete años después de la muerte del general Franco, Julián Casanova coordinó al grupo de investigadores de la Universidad de Zaragoza que publicó El pasado oculto, una gran base de datos sobre los asesinados en Aragón. Tuvimos que esperar mucho tiempo para poder escribir la relación de los otros muertos, los nombres que no figuraron en monolitos o en las fachadas de las iglesias. Aún hoy es necesario escribir sus nombres y alimentar la memoria. Muy cerca de Huesca, en Lasieso, encontramos un ejemplo evidente de estos agujeros negros por los que desaparecieron los nombres y la historia de los perdedores. En el frontal de la fachada de la antigua escuela puede leerse «Escuela Nacional Mixta…» y hay un nombre borrado. Alguien picó la piedra. Afortunadamente, sabemos que falta el nombre de Ildefonso Beltrán Pueyo, el inspector de escuelas y diputado por el Frente Popular en las elecciones de febrero de 1936.

Ante el recuerdo de las víctimas, ante la constatación del horror,  es imposible no preguntarse cómo fuimos capaces de estas atrocidades, cómo la gente común pudo tolerar que se asesinara impunemente a sus vecinos, a sus compañeros de trabajo, a sus familiares y a sus amigos… Cómo pudieron seguir viviendo conociendo a los asesinos… En No se fusila en domingo, las magníficas memorias del médico Pablo Uriel en las que cuenta cómo vivió la guerra civil en Zaragoza y Belchite encontramos la respuesta. En la gente se instaló un pensamiento perverso, deshumanizador: no son como nosotros –se repetían–, son malos, merecen morir. Este pensamiento está reflejado en la actitud de una monja joven, la hermana María, dulce en el trato con los enfermos, persona a la que Pablo Uriel conocía desde antes del inicio de la guerra y a la que consideraba una mujer bondadosa.

«La hermana María entró como una tromba. Su hermoso rostro expresaba una emoción exaltada.

-¡Ay, Dios mío! Acabo de pasar por la sala de disección; por lo menos hay doscientos muertos. ¡Es horrible! Y hasta hay mujeres y niños.

Al comprobar que todos la mirábamos, asombrados y silenciosos, se ruborizó, bajó la vista y dijo unas palabras que no se me olvidarán nunca:

-¡Dios mío! ¡Cuánta gente mala hay en el mundo!» (Uriel, 2005, 208-209).

 

Víctor y Raúl humanizan en este libro a las víctimas. Sabemos que tenían madre, amigos, tenían proyectos, se enamoraban, a veces estaban tristes y se sentían solos, peleaban por sus sueños. Eran exactamente igual que nosotros. Tenían una vida exactamente igual que la nuestra, transitaban por las mismas calles por las que nosotros paseamos, las calles en las que juegan nuestros hijos, por las que caminamos con prisa cuando vamos a trabajar, las calles por las que deambulamos distraídamente mientras conversamos con nuestros amigos… Hasta que no se asume que los protagonistas de la historia son exactamente igual que nosotros, es imposible entender nada.

Todos los nombres es un libro de luz y de paz.

Este libro nos devuelve el alma de las víctimas, no en su sentido metafísico sino en su sentido etimológico. El alma es la palabra sagrada. Y no hay palabra más sagrada que el propio nombre. De ahí que el nombre sea lo primero que se le arrebata a los vencidos. En los campos de exterminio a las personas se les robaba el nombre y se les otorgaba un número. Con la pérdida del nombre se evita el recuerdo, se les priva de la memoria. Eso es lo que los vencedores pretenden: borrar a los enemigos de la historia. También a los hijos de los represaliados les robaron el nombre: Katia Titania Acín, Libertad Acracia Bosque, Libertad Claver, Germinal Ubico, Humanidad Hernández…

Margalit en su libro Ética del recuerdo inicia el capítulo titulado «Recuerda el nombre» resumiendo un pasaje de Pentecots, una obra de teatro que narra la historia de un grupo de niños que van hacinados en un tren de ganado, camino del campo de concentración. Estaban tan desesperadamente hambrientos que se comieron los cartones que llevaban atados al cuello, los cartones en los que estaba escrito su nombre. Nosotros sabemos que estos niños murieron dos veces. Murieron en las cámaras de gas, murieron de hambre, de agotamiento o a causa de los golpes recibidos. Y también murió su memoria porque nadie pudo recordar su nombre. Escribir sus nombres, todos los nombres, como han hecho Raúl y Víctor es devolver el alma a las víctimas. Por eso, Todos los nombres es un libro que nos hace mejores. Y también hace mejores incluso a quienes nos niegan el derecho a la memoria, incluso a quienes no condenan los asesinatos porque creen que estos asuntos no le interesan a nadie y que no hay que revolver en la historia.

El verano pasado estuve unos días en Berlín. Me conmovió enormemente descubrir que, en el suelo, junto a la puerta de algunas casas de la ciudad vieja –lamentablemente en demasiadas casas– hay unos adoquines dorados en los que puede leerse el nombre de las personas que fueron arrancadas de sus hogares por ser judíos, gitanos, homosexuales, comunistas... No importa la razón porque no hay razón que justifique el asesinato… Junto al nombre también puede leerse el año y el lugar de su nacimiento, el año en el que fueron deportados, el nombre del campo de exterminio en el que fueron asesinados. Estos adoquines son stolpersteine, es decir, piedras con las que se tropieza. Estos monumentos individuales son una idea del artista alemán Gunter Demnig que pensó que en vez de levantar un gran monumento en recuerdo de las víctimas del holocausto sería mejor llenar las calles de ciudades de Alemania, de Polonia, de Hungría o de España… de todas las ciudades que perdieron a algunos de sus hijos en el holocausto nazi, de pequeños monumentos, de adoquines de 10 x 10 x 10 centímetros, recubiertos en una de sus caras por una chapa de latón en la que se escribe el nombre de las víctimas. Aquí vivió... y a continuación se lee el nombre de mujeres, niños, jóvenes, ancianos, médicos, profesores, comerciantes, estudiantes, obreros… personas de toda condición. Estas piedras sobresalen unos milímetros del resto del empedrado de las aceras de manera que son piedras con las que se puede tropezar, obligando al caminante a inclinarse para descubrir el nombre de los asesinados en los campos de concentración. Las stolpersteine se fabrican artesanalmente, una a una, como la antítesis de cómo se produjeron aquellas muertes. El exterminio tuvo un carácter industrial, pero la memoria se construye artesanalmente, letra a letra, palabra tras palabra. Cada Stolperstein es un monumento en forma de adoquín. Les cuento hoy todo esto porque Todos los nombres también es un monumento a las víctimas. Cada voz, cada entrada de este diccionario, es un monumento a uno de aquellos hombres, a una de aquellas mujeres que pagaron con su vida su derecho a tener ideas. Al sostener en mis manos Todos los nombres enseguida pensé en las stolpersteine porque este también es un libro con el que tropezará nuestra conciencia. Un libro de dolor y de dignidad, de memoria y de reconocimiento. Les invito a que cuando coloquen este libro en sus bibliotecas, lo hagan de forma que el lomo de los dos volúmenes sobresalga del resto. Un centímetro, o quizá medio centímetro, será suficiente. De esta forma, cuando nos acerquemos a las estanterías de nuestra biblioteca, nuestros dedos y nuestros ojos tropezarán con Todos los nombres. Y cada vez que leamos en el lomo Todos los nombres. Víctimas y victimarios (Huesca 1936-1945) estaremos recordando y homenajeando a las víctimas que gracias a este libro han recuperado el alma.

 

Huesca, 20 de diciembre de 2016

22/12/2016 11:09 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

'TURIA' RECUERDA A RAMÓN ACÍN

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CLARA USÓN PRESENTARÁ LA REVISTA

EN HUESCA EL PRÓXIMO 22 DE NOVIEMBRE

[Nota de Raúl Carlos Maícas y de la propia revista.] La revista TURIA, que será presentada por la escritora Clara Usón en la Diputación de Huesca el próximo martes 22 de noviembre a las 20 horas, publica un espectacular monográfico en homenaje a Ramón Acín. Con motivo de cumplirse este año el 80 aniversario de su muerte, y desde la convicción de que sin memoria no hay cultura posible, TURIA ha creído necesario realizar una amplia labor de análisis y divulgación de la obra de un personaje único e irrepetible.

 

A través de 150 páginas de textos inéditos, un total de 14 autores ofrecen una aproximación plural, rigurosa y atractiva a “un hombre de escandalosa ejemplaridad cuyo único defecto fue su bondad”, según lo describiera su coetáneo y  destacado intelectual republicano Rafael Sánchez Ventura. Y es que, en ese eterno debate entre el arte y la vida, son pocos los que como Acín se empeñaron “en hacer de cada vida una obra de arte y de cada arte una vida”, en palabras de su amigo Felipe Alaiz.

 

Sin duda, la condición de creador multifacético y comprometido de Ramón Acín, su humanismo y su perfil libertario, hacen de él un creador singular en el panorama español del siglo XX y convierten a su legado en un patrimonio ético y estético, literario y artístico, merecedor de una mayor y permanente difusión global en español. Una tarea de fomento, de redescubrimiento de la obra de Acín entre el lector de habla hispana, a la que TURIA puede y quiere contribuir.

 

No en vano, y como bien subraya Carlos Mas Arrondo en el artículo introductorio del monográfico, “cuando en agosto de 1936 lo asesinan, se le declara ‘el extremista más peligroso de Huesca’. Había sido más que espectador pasivo, un ciudadano que participaba desde la opinión y la acción en multitud de campos de la vida local y nacional. Alcanzó algo más inquietante que el poder, la influencia”.

 

Fundada en 1983, TURIA conseguido convertirse en una de las publicaciones periódicas culturales de referencia y ha situado a Teruel en el mapa literario en español, gracias a su difusión nacional e internacional por suscripción. En sus páginas han publicado más de mil autores de diversas procedencias estéticas e ideológicas, lo que da idea de la riqueza y pluralidad de sus contenidos. Como reconocimiento a su labor, la revista obtuvo en 2002 el Premio Nacional al Fomento de la Lectura.

 

Clara Usón (Barcelona, 1961) es una de escritoras más valiosas del panorama literario español actual. Ahora, con su intervención en Huesca como presentadora de la revista cultural TURIA, respaldará con su presencia en esa filosofía de trabajo que viene caracterizando la trayectoria de TURIA: ser capaz de reunir en sus páginas lo universal y lo local.

De manera periódica, la revista ha dado cabida a textos inéditos suyos o ha reseñado varios de sus libros. En este nuevo número, TURIA publica su testimonio narrativo titulado “Abuelito, ¿qué hiciste en la guerra?”.  Un trabajo literario de Clara Usón que la vincula con sus raíces familiares oscenses.

ES LA HORA DE RAMÓN ACÍN

Ramón Acín (Huesca, 1888-1936) es un ejemplo de artista total y de ciudadano comprometido. Su vida fue breve pero intensa y muy fructífera: “Ramón es un señero creador de la vanguardia española que desea estetizar la vida para hacerla más habitable y humana. Simultáneamente comprende que es imposible que la belleza tenga lugar en un mundo injusto y por ello pretenderá la revolución social y el cambio pedagógico para que la estética ocupe plaza y pueda celebrarse”, se nos dirá en TURIA.

 

Algunos han calificado a Ramón Acín como el “García Lorca aragonés” tanto por su desbordante creatividad como por su trágica muerte al inicio de la guerra civil española. Recordemos, en ese sentido, que ambos fueron asesinados por los rebeldes al gobierno legítimo de la República en agosto de 1936.

 

Tras un largo periodo de forzoso olvido, la actual etapa democrática ha ido recuperando progresivamente para la cultura española la enorme dimensión de lo que hizo y cómo lo hizo. Una tarea de redescubrimiento a la que TURIA se suma ahora. Porque aquel ser poliédrico llamado Ramón Acín siempre mereció la pena y ha llegado la hora de recrear su vida y su obra, de conocerla a fondo, de leer sus textos y de visualizar sus trabajos gráficos.

 

Además, este abanderado del arte de vanguardia desde la periferia, llevado por su afán pedagógico llegó a inventar una mesa-caballete declarada de utilidad para la enseñanza del dibujo, promovió el que los escolares de la época se realizaran sus propios libros e impartió clases en su propia casa a niños de familias con escaso poder adquisitivo, complementando su labor docente en la Escuela de Magisterio.

 

No olvidemos tampoco que fue el libertario y pacifista Ramón Acín quien financió, con el importe del premio “gordo” de la Lotería de Navidad que en 1932 cayó en Huesca, la película “Tierra sin pan” de su amigo Luis Buñuel. Lo había conocido en París y en los créditos de aquel célebre filme documental aparecerá como ayudante de dirección.

 

El monográfico de TURIA sobre Ramón Acín ha sido coordinado por José Domingo Dueñas y Víctor Pardo Lancina, reconocidos expertos en su obra. Lo integran los siguientes trabajos inéditos: “Entre el arte y la vida: El caso de Ramón Acín”, de Carlos Mas Arrondo; “El compromiso poético de Ramón Acín”, de Concha Lomba Serrano; “Ramón Acín o la creación plena: el artista en sus escritos”, de Jose Domingo Dueñas; “Pedagogía libertaria”, de Víctor Pardo Lancina; “Ramón Acín, (sobre todo) dibujante e ilustrador”, de Fernando Alvira Banzo, “El profesor Acín en su contexto socioeducativo, 1914-1936”, de Juan Mainer; “La Fundación Ramón y Katia Acín”, de Ramón García-Bragado; “Fortuna crítica de Ramón Acín”, de Manuel García Guatas; “Sol y Katia Acín en el laberinto”, de Ismael Grasa; “’Tú eres antes que todo’. La correspondencia entre Ramón Acín y Conchita Monrás”, de Víctor Juan; “Ramón Acín y el aragonesismo”, de Antonio Peiró Arroyo y “Ramón Acín y la Asociación provincial de periodistas de Huesca”, de Julio Alvira Banzo.

 

También se reproduce un fragmento del texto que, sobre el célebre monumento aciniano de ‘Las Pajaritas’ de Huesca, elaborara el pintor Antonio Saura en 1988.  Con esta iniciativa, TURIA quiere rendir tributo de gratitud y reconocimiento a la malograda galerista y crítica de arte oscense María Jesús Buil. Un desgraciado accidente de circulación acabó con su vida y la de su compañero Ángel Ramírez el pasado mes de septiembre cuando tenía previsto elaborar un artículo para el monográfico Acín titulado “El discreto encanto de Las Pajaritas”.

 

Cierran el cartapacio de TURIA sobre Ramón Acín dos trabajos elaborados por Emilio Casanova Gil: una antología de textos bajo el título de “Palabra de Acín” y una pormenorizada biocronología.

TURIA es una revista de periodicidad cuatrimestral que tiene una edición en papel y otra digital (web y Facebook). Está publicada por el Instituto de Estudios Turolenses de la Diputación de Teruel, el Ayuntamiento de Teruel y el Gobierno de Aragón. Este número dedicado a Ramón Acín ha sido posible gracias al apoyo de la Diputación de Huesca y ha contado con el mecenazgo de la empresa Aragonesa de Servicios Públicos.

 

UN TEXTO DE RAMÓN ACÍN: “ASÍ SOY YO”

 

En la breve antología de textos de Ramón Acín que ha elaborado Emilio Casanova, se incluye este fechado 1913 y que transcribimos por su interés como autorretrato:

 

“Odio todas las cosas, que las cosas todas tienen su lado odioso; las amo a todas, que todas tienen algo que las hace amables. Por eso mi lápiz y mi pluma (los dos torpes, de principiante) se mojan en dos colores: uno rosa, como las mejillas de las adolescentes; el otro negro rojizo, como el color de los ataúdes a medio pudrir y las gangrenosas heridas de puñalada. Si alguna vez hubiese de dibujarme un ex-libris, sería éste: una chulona tocando unas castañuelas, y bailando sobre el agujereado cráneo de un uncido.

 

El término medio en todo, donde están los horteras, los prácticos, los adaptados, me asquea; si alguna vez dejase de ser revolucionario, con la puntera de la bota metido en la anarquía, sería para irme a un monte, a vivir en una ermita y llamar, como el místico, al agua “hermana agua”, y al lobo “hermano lobo”. Soy español, y como si no fuese bastante esto para estar orgulloso, soy aragonés”. 

 

 

 

 

15/11/2016 09:05 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

LOS 7 PECADOS DE LaMOV

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LaMov es puro vicio

 

La compañía de danza representa en el Teatro Principal ‘7 Pecados capitales’, uno de sus trabajos más arriesgados, con coreógrafos de siete países

 

PIE DE FOTO. Manuel Ballestín

Un instante de la pieza ‘Lujuria’, con coreografía del italiano Alessio Attanasio.

 

Antón CASTRO

LaMov ha venido a ocupar un vacío en la danza en Zaragoza y lo hace, día tras día, espectáculo a espectáculo, con ambición, con riesgo, con pasión y profesionalidad. Y no solo en Zaragoza ha hallado en su sitio, sino cada vez más en todo el país. Ahora propone en el Teatro Principal, tras el estreno en la Feria de Teatro y Danza de Huesca, uno de sus espectáculos más colectivos o corales: ‘7 Pecados capitales’, en el que participan ocho coreógrafos de siete países. A pesar de que cada uno de ellos –Caterina Varela (Cuba) y Alexis Fernández-La Macana (España) trabajan a dúo en ‘Avaricia’– realiza su particular puesta en escena, un concepto, un desarrollo y diversos pasos de baile, podría decirse que hay distintos elementos que le dan unidad a la obra, como ese bailarina vestida de negro con que se inicia la obra, en ‘Soberbia’, y con la que se cierra, como una diosa cansada, en ‘Pereza’. Además hay un ámbito, un mundo onírico o alucinado, un inventario de pasiones y sentimientos, que tienden al frenesí, a la desmesura, al desgarro, pero también a la suavidad, a la terneza. O incluso a la convulsión, más o menos teatral, como sucede en la pieza más humorística del espectáculo: esa ‘Avaricia’ que arranca con dos bailarines que soplan un globo oscuro, ahora tú, ahora yo, hasta que ocurre lo que el público espera. En la evolución de la pieza, sin música, se suceden las voces de los bailarines, ese grito de ‘más, más, más’, que enfatiza la codicia.

Víctor Jiménez trabaja con mimo y con hondura. Le gusta integrar propuestas, poemas corporales, una cierta filosofía de la creación. Por eso en LaMov hay tanta interpretación y gestualidad como ballet en el sentido más académico: hay lirismo y latido, contención y exuberancia de emociones, hay magia y un discurso exigente de fondo. De ‘7 pecados capitales’ destacan la solvencia, la intensidad y la convicción. Destacan la fantasía general y el uso de la imaginación. Sin obviar la plasticidad, la ligereza o la capacidad de componer figuras, existe una pulsión sobre los vicios y las debilidades humanas, una invitación a explorar las sugerencias, los límites y los instintos de la vida.

En ‘Soberbia’ destaca una coreografía que usa el paso a dos y las posibilidades de la sombra sobre un fondo de pintura más o menos geométrica, que da mucho juego y que se vuelve a utilizar en otra ocasión. El ruso Kirill Radev es clásico y moderno, con personalidad. La ‘Ira’ de Francisco Lorenzo (Argentina) ofrece una atmósfera airada, que se apoya en una mesa y en un juego de libros, que alcanzará una inesperada y dramática culminación. El griego Kiriakos Kosmidis se acerca a la ‘Gula’ con la misma mesa, de partida, y mezcla la ligereza, la sensualidad y un vestuario divertido con ecos y colorido mediterráneos, que quizá no excluya una alegórica forma de canibalismo. Víctor Jiménez se apoya en el teatro y concibe una pieza sobre la ‘Envidia’ donde los bailarines proclaman, uno a uno, en medio de sus movimientos o de su delirio, su pecado de un modo que tiene algo de catarsis o de revelación colectiva. “Soy envidiosa”, se oye como una confesión o un aullido de mala conciencia.

Ya hemos hablado de ‘Avaricia’, una coreografía muy trabajada. Quizá la más espectacular, subyugante o puramente carnal sea ‘Lujuria’ de Alessio Attanasio (Italia), en la que irrumpe una bailarina y luego tres parejas que rebosan sensualidad, fuego, deseo. Se abrazan en un anillo corporal de hermosura y erotismo, algo muy presente en diversos instantes, expuesto con sutileza. ‘Pereza’, de Sharon Fridman (Israel), arranca con una carrera frenética, ¿se mueven los danzantes en el interior de un sueño?, y desarrolla luego un relato sobre el cuerpo vencido, sobre la derrota, hilvanado con entrega y ritmo hasta la lasitud final.

Hay muchos elementos que subrayar en la obra: la cuidada escenografía de J. A. Andrés Lacasta y Manuel Pellicer, la sugerente iluminación de Luis Perdiguero, las músicas siempre perturbadoras y, por supuesto, el trabajo equilibrado, brillante y generoso de los nueve bailarines, que siguen creciendo: María Sordo, Elena Gil, Mattia Furlan, R. Rodríguez, Laura López, Lucía Muñoz, Paula Rodríguez, David Serrano y Oier López. El público premió la propuesta de ayer sábado con muchos aplausos.

 

LA FICHA

‘7 Pecados Capitales’. LaMov. Dirección: Víctor Jiménez. Coreografías: Kirill Radev, Francisco Lorenzo, Kiriakos Kosmidis, Víctor Jiménez, Caterina Varela y Alexis Fernández-La Macana, Alessio Attanasio y Sharon Fridman. Bailarines: María Sordo, Elena Gil, Mattia Furlan, R. Rodríguez, Laura López, Lucía Muñoz, Paula Rodríguez, David Serrano y Oier López. Teatro Principal. 

01/11/2016 23:16 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

HOWELL CONANT: GRACE KELLY

 

Una selección de retratos de Grace Kelly, realizados por el norteamericano Howell Conant (1916 – 1999), su mejor fotógrafo y un gran amigo. La empezó a retratar en 1955 y se hizo famoso por sus obras sobre ella, aunque también retrató a otras actrices como Audrey Hepburn, por poner un ejemplo; y aquí la vemos en ’Desayuno con diamantes’. 

25/10/2016 01:05 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

BOB CARLOS CLARKE: RACHEL WEISZ

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Retrato de la actriz Rachel Weisz, en 1993, obra del fotógrafo Bob Carlos Clarke (1950-2006) que se halla en el National Portrait Gallery de Londres. 


Read more: http://www.dailymail.co.uk/tvshowbiz/article-2392536/Rachel-Weisz-turns-heads-Bob-Carlos-Clarke-image-National-Portrait-Gallery.html#ixzz4NheqzxVU 

21/10/2016 09:40 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

LA ALMUNIA, SE RUEDA 28 Y 29

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LA ALMUNIA, SE RUEDA. Del mudo al sonoro. Una recreación histórica de cine, forma parte del proyecto global La Almunia de Cine, que impulsa el Ayuntamiento de La Almunia de doña Godina (Zaragoza) en colaboración con la delegación de Turismo de la Diputación Provincial de Zaragoza, a través del cine y su relación con el turismo.

 

La Almunia es cuna de grandes cineastas como Florián Rey Adolfo Aznar y de compositores de bandas sonoras de cine como Rafael Martínez del Castillo, que realizaron parte de su creación más significativa durante la II República (final de los años 20 hasta mediados de los años 30), una época denominada la Edad de Oro del Cine Español, donde el cine sonoro irrumpe con fuerza cambiando conceptos narrativos y técnicos en el séptimo arte.

 

La Almunia, Se Rueda propone un viaje al Cine dentro del Cine a través de la recreación teatralizada de un rodaje en España que permite evocar este momento histórico y su contexto social. La Almunia se incorpora así a la red de localidades de recreación histórica, pero siendo pionera en España al narrar un hecho cinematográfico.

 

La Almunia invita a visitantes, turistas y amantes del séptimo arte a participar activamente y disfrutar los días28 y 29 de octubre del programa de la recreación, en el que ha colaborado el vecindario, los comercios, la hostelería recreando la gastronomía del cine de Florián Rey y Nobleza Baturra, las asociaciones y un larga lista de participantes del lugar, movidos por la ilusión, el entusiasmo y el trabajo.

 

El sábado 29 se recrearán algunas de las escenas más emblemáticas de Nobleza baturra (1935, Florián Rey) en diversos emplazamientos de la localidad, interpretadas por vecinos del lugar y los alrededores. También se habilitarán unos sets “de cine” donde se podrá disfrutar de diferentes actuaciones de teatro y música, mientras los niños del taller de cine registran todo el evento para la posteridad. Previamente, el viernes 28 por la tarde, se proyectará la película de Florián Rey en el Salón Blanco de La Almunia.

 

Además La Almunia realizará un viaje en el tiempo y vestirá sus principales calles y comercios del ambiente de esos años 30, recuperando nombres y emplazamientos ambientados para tal fin. Y todos los almunienses y visitantes que lo deseen formarán parte de esta gran fiesta, vistiéndose adecuados a la época.

 

Sigue todas nuestras novedades en http://www.laalmunia.es/

 

En este pdf se puede ver todo el programa, que empieza con una conferencia inaugural de Vicky Calavia y José María Pemán.

 

 

file:///D:/Users/Usuario/Downloads/PROGRAMA%20LA%20ALMUNIA%20SE%20RUEDA.pdf

 


 

21/10/2016 08:11 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

BRASSAI: MATISSE Y SU MODELO

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En Facebook me dejan esta nota: "Eliminamos la siguiente publicación porque no cumple las Normas comunitarias de Facebook".

 

¿Qué pensarían Matisse y Brassaï? Yo habría jurado que era una foto artística de una actividad cotidiana de un pintor.

ANDRÉ DE DIENES: ANITA Y MARILYN

André de Dienes fue un fotógrafo húngaro que hizo fotos a una jovencísima Marilyn Monroe, a la que volvió a retratar años después. Es un maestro del desnudo, en cierto modo anticipa aspectos de Helmut Newton y continúa con el trabajo de Edward Weston. No conocía algunos de sus retratos más arriesgados, como este de la actriz sueca Anita Ekberg, famosa por ’La Dolce Vita’ de Federico Fellini. Abajo una serie de contactos de Marilyn.

17/10/2016 00:50 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

IRIS LÁZARO: UNA ENTREVISTA

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Ayer en heraldo.es publicaba esta entrevista con la pintora Iris Lázaro, "maestra de la pintura figurativa española", tal como se le definió en la inauguración de su ’Retrospectiva 1977-2016’ en la Lonja de Zaragoza. La foto es de José Miguel Marco, que suele decir que "Iris Lázaro pinta el realismo de los sueños".

http://www.heraldo.es/noticias/ocio-cultura/2016/10/15/los-cuadros-tienen-vida-propia-dialogan-contigo-1113330-1361024.html

 

LA ENTREVISTA. Iris Lázaro. Pintora

 

“Los cuadros tienen vida

propia y dialogan contigo”

 

La pintora Iris Lázaro expone en la Lonja 40 años de trabajo: ‘Retrospectiva, 1977-2016’. Realismo y magia, paisaje y elegía 

 

Antón CASTRO

La exposición ’Retrospectiva 1977-2016’ de Iris Lázaro se inauguró el jueves 6 de octubre en la Lonja. Un montón de cartas que le dirigen sus admiradores ya se amontonan sobre la mesa; en una de ellas, manuscrita sobre un folio, se lee: “Su pintura es belleza en estado puro”. Si hay algo que a Iris no le gusta nada es teorizar sobre su pintura. Explicarse. Es una artista intuitiva que no ha hecho planes, que no se planteado retos, que se ha dejado ir a golpe de obsesiones y de tempestades íntimas. Llevaba tres lustros sin exponer en Zaragoza: lo había hecho a finales de los 90 en Cajalón con éxito y en 2001 en el Banco Zaragoza. Luego, entre 2006 y 2007 presentó una ambiciosa exposición en Soria, patrocinada por Caja Duero, que se trasladó por diversas ciudades: Valladolid, Salamanca... “Quería que vieran mi obra mis paisanos”, dice. 

Todo empieza en Trébago, en Soria, donde nació en 1952. Tenía una pasión natural por el dibujo, por los trazos, por el clima más o menos mágico o especial de su universo familiar: su padre era campesino, curioso, tenía ganas de aprender, redactó un diario apasionante y le enseñaba los secretos de la naturaleza, los ribazos, las arboledas, restos arqueológicos, le contaba cuentos y le cantaba. A ella y a su hermana Berta, “que eligió la física y la química, pero también es traductora. Le apasionan las Humanidades”. Iris mira ahora, imaginariamente, hacia su madre: era modista, elaboraba sus propios patrones; y con otra tía, cosían y trabajaban para fuera, pero además hacían la ropa de casa. Quizá de verla, aquí y allá, con la tiza, las tijeras, los patrones, con el bordador, derive la pasión por los vestidos que mostrará la artista durante unos años. “Mis padres eran suaves, cariñosos, sociables, muy comunicativos. A veces me pregunto, ¿de dónde habré salido yo?”, dice desde esa mezcla de timidez y silencio que la caracteriza. Miramos, en el catálogo, el cuadro que les hizo en 1995. “Era un cuadro para ellos, para la casa familiar. Y allí estuvo, mientras vivieron, y ahí sigue. Ahora que no están me doy cuenta de que es un cuadro para mí”. Quizá sea la obra que más admiración esté despertando en la Lonja, y ya es decir. 

“No sé si en Trébago empezó todo. Era mi pueblo. Mi mundo. Ni mejor ni peor que otros. Teníamos un río, el Manzano, que nacía allí, y también había un río de lavar: en aquellas piedras de losa, cuando no había nadie, cogía piedrecillas negras, azules, tizas o areniscas del fondo y pintaba en aquellas rocas donde luego lavaban las mujeres. Imagino que lo haría cuando no había lavanderas -dice-. También recuerdo algo que decían mis padres. Si querían que yo estuviese quieta, que me olvidase de dar guerra, solo tenían que darme un montón de periódicos y un lápiz con mina por las dos caras. Era mi divertimento favorito. No me enteraba del paso del tiempo”, dice. 

-¿Y luego, qué paso luego? 

-En 1972 vine a estudiar a la Escuela de Bellas Artes de Zaragoza. Quería hacer una carrera rápida y elegí decoración. Allí entré en contacto con Eduardo Laborda, que ya era pintor, y me interesó la pintura. No tardamos en salir y luego nos casarnos. Creo que fue durante la Semana Santa de 1972 cuando llevé un lienzo a casa e hice un bodegón. Un bodegón clásico: con botella de cristal, con candelabro, imagino que con telas. Espero que se haya perdido para siempre. Me gustó hacerlo. 

-¿Nacía ahí la pintora?

-Probablemente. Se fueron encadenando los cuadros. Hice más y me presenté a varios premios: gané algunos, me seleccionaban para exponer, hacía individuales, me daban un poco de dinero y, poco a poco, sin un plan trazado iba creciendo. Los premios te daban confianza. Te abrían ventanas. Entonces me interesaba todo: ya hacía una pintura realista, gente que se asomaba en los escaparates, gente en los pasos de cebra, hacía paisajes de Trébago también, pero era una pintura más suelta, más expresionista en cierto modo. Y de ahí fui pasando a los vestidos: pintaba maniquíes, telas, anoraks; pintaba a las personas huecas, invisibles, si puede decirse así, con algún rasgo surrealista. Me gustaba aquel misterio. En el fondo, ni el misterio ni la inquietud me han abandonado jamás. Solía partir de fotografías y luego también de las telas, que yo tenía en casa. Y también salí a pintar del natural.

-Y de ahí pasó a los bancos y sus inscripciones.

-Fue un tema que llegó un poco por azar. Un día vi un banco de cerámica en el Canal, cerca del Cabezo Buenavista, y me interesó. Con aquellas letras rotas, interrumpidas, que producían incluso confusión en su significado, con letras que se desmandaban para aquí y para allá, quebradas, y que a veces estaban ocultas por la naturaleza. Esos bancos y esas letras de publicidad también remiten a un mundo en extinción. Supongo que debo aceptar que hago una pintura elegíaca, de la pérdida, de un mundo que desaparece.

-¿Es usted melancólica?

-Creo que no. No sé muy bien lo que es la melancolía. La pintura es lo que más me gusta en el mundo. Me hace feliz, me siento en plenitud ante el lienzo, pero también tengo que pelear duramente con él. Lucho a brazo partido. La pintura es mi pasión, es mi refugio, y es el escenario de una pugna, pero aún así la prefiero a cualquier otra cosa.

-¿La naturaleza se le fue imponiendo?

-Sin duda. De ahí, con el transcurso del tiempo, pasé a los huertos, a las flores, al universo de mi infancia en Trébago, a los días de nieve. A ese mundo fronterizo. Tampoco me lo planteé de modo consciente. Vino a mí. A veces no sabes bien si las cosas te vienen, sin son obsesiones, o se te imponen.

-Los paisajes de Soria son fríos, ásperos, nebulosos y también desolados. Y usted usa colores fríos. ¿Debemos pensar que hace una pintura fría…?

-Creo que no. Creo que soy una mujer y una pintora apasionada que utiliza colores fríos, pero con muchas gamas. En mis cuadros blancos, de nieves, hay muchos colores, variados, distintos. En mi obra hay muchos matices. Intento dominar la técnica para olvidarme de ella, pero no para hacer la pintura de un niño, como suelen decir algunos artistas contemporáneos. Yo no soy ese tipo de artista. Me interesa el color y lo trabajo. Le doy tiempo a mi obra en el lienzo.

-Más que trabajarlo, parece destilarlo, parece volverse onírico e inaprensible. ¿Manda siempre el artista en el cuadro?

-No. En absoluto. A veces el cuadro manda sobre el pintor desde el principio. Se vuelve indómito: dice cosas, te lleva por donde quiere, es exigente. Y veces te ordena más hacia el final. Sé que esto parece extraño, pero es así. Los cuadros tienen vida propia y dialogan contigo.

-¿Existen esos árboles descarnados que pinta, ese ámbito de desamparo?

-Sí, claro que sí. Creo que empezaron a interesarme de una manera muy particular a raíz de una colección de grabados que hice con dibujos a carbón. Creo que dejo testimonio de un mundo que desaparece: esos árboles que muestran sus raíces al sol, esos bosques de árboles que parecen cadáveres deshuesados existen, esas raíces están ahí. Forman parte de mi memoria. De lo que llevo muchos años viendo. Son gigantes. Ante ellos me siento diminuta. Todo ese paisaje está ah e intento darle forma. Son cuerpos misteriosos, deteriorados, decrépitos, que acusan el paso del tiempo.

-Su exposición en la Lonja se cierra con el mar. ¿Por qué?

-Porque me fascina desde siempre. He hecho como media docena de piezas. Son cuadros sin horizonte, parece que te piden que los mires de frente, como si no tuvieras escapatoria. Del mar me gustado todo: el oleaje, la música, la espuma, ese movimiento incesante, el horizonte, los cielos.

 

-Bueno, en realidad se cierra con el retrato de sus padres, fechado en 1995.

-Son ellos, claro. Les tomé fotos y posaron para mí. Vuelve a ser el mundo de Trébago, con las paredes de piedra, con las neblinas, cerca de nuestra casa. He pintado pocos retratos. Y también siento, como algunos visitantes, que es una obra especial dentro de la exposición y para mí.

-Usted hace una defensa de la pintura clásica.

-¿Por qué lo dice? Trabajo al óleo, sobre tela de grano fino, me gustan mucho las calidades, el detalle, los matices, la sutileza. Uso una pintura un poco diluida y quiero crear una atmósfera. Y me siento realista. No hiperrealista.

-Más más bien sería una realista del sueño, podría decirse. ¿A qué pintores admira?

-A muchos. Entre los clásicos a Rembrandt y Velázquez. Me encanta como pintor José Hernández, lo admiro mucho. Recuerdo su exposición de los años 80 en la Lonja: era extraordinaria. Me emocionó. Y Antonio López. ¿Mujeres? Isabel Quintanilla, especialmente. Ya le digo, muchos.

-¿Qué significa Zaragoza para usted?

-Soy de Trébago y de Zaragoza. Zaragoza es la ciudad que me acogió, que me abrió sus puertas y que me ha permitido realizarme. Es mi ciudad. Y estoy muy contenta, como lo estoy con esta muestra. No tengo expectativas ni estoy sobrecogida. No me planteo esas cosas. Disfruto. Y estoy feliz, agradecida y orgullosa de estar en la Lonja. Sin más.

16/10/2016 12:07 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

JONÁS TRUEBA Y 'LA RECONQUISTA'

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Jonás Trueba es un cineasta muy personal. Trabaja con un gran sentido de la libertad y del riesgo. Realiza un cine muy poético e inteligente, lleno de claves y símbolos, centrado esencialmente en el amor y sus vaivenes: sus instantes, gestos, detalles, latidos, cambios de ánimo, ese itinerario caprichoso de las emociones y de los recuerdos.  Acaba de estrenarse ‘La reconquista’, su cuarta película, que consta de dos historias: el reencuentro de una pareja, quince años después, y una vuelta atrás, cuando eran adolescentes, y se hicieron novios. El nexo de unión es el paso del tiempo, una carta (un asunto que aparece una y otra vez en las películas de Jonás) y es, también, el deseo de recomponer el pasado, de revivirlo y de hallar en él claves de la vida de hoy, secretos del corazón, mapas de futuro.

-1. Jonás, como recordaba Carlos Reviriego en el semanal ‘Ahora’, adora los espacios, las atmósferas, el poder de la calle. Trabaja como pocos la arquitectura. Sus personajes hablan en cualquier sitio: hablan o ríen o gesticulan nerviosamente –como si las palabras no alcanzasen a decir lo que dicen los ojos, el deseo, la alegría, el escalofrío de volver a ver a quien quizá no hayas olvidado jamás… Es importante ver cómo maneja los edificios, el trazado de un jardín, una calle empinada, cómo trabaja con la cámara y la puesta en escena esos matices.

-2. Jonás dirige a los actores de una manera personalísima. Itsaso Arana y Francesco Carril empiezan a hablar en un restaurante chino y la cámara ofrece uno de esos planos cortos llenos de fuerza, de levísimos detalles, de abrupta dulzura, de desconcierto. La cámara se detiene más en quien escucha que en quien habla y tarda tres o cuatro minutos en ofrecer un plano general. Los actores viven una aventura extraña y mágica que empieza en los ojos, en la textura de la piel, en la claridad que se vierte sobre el rostro, en los murmullos o en la dificultad de decir.

-3. A Jonás le interesan mucho las librerías de viejo, las estanterías, las sorpresas, los poetas y los poemas… Hay a veces una mirada teatral, casi discursiva, llena de precisión y embeleso. Si los autores pueden ser auténticos, o aspiran a la verdad, el realizador lo tiene claro: sus actores brillan en la imperfección, en la incertidumbre, en esa sensación lograda de parecer que no saben qué pasa, qué les ocurre, qué ansían, en una cierta imposibilidad de decir cómo es el temblor que siente en el estómago.

-4. Se vio en ‘Los exiliados románticos’ o incluso en ‘Todas las canciones hablan de mí’, la música es más que un motivo esencial. Puede ser el subrayado, la plantilla de trabajo, la cartografía. Puede ser el ámbito esencial: la partitura del guión no escrito. Y aquí, si antes lo fue Miren Iza en la cinta anterior, lo es Rafael Berrio: personaje y cantante y actor, padre de esa joven Manuela, que regresa de Buenos Aires y que es como una cazadora solitaria: cada noche busca un amante. O eso dice. Jonás graba un miniconcierto con naturalidad y con esa seguridad que muestra en cuanto hace. Trabaja a favor de sus ideas no siguiendo la pauta establecida. Jonás Trueba se arriesga. Y prefiere, antes que el humor, que existe, el juego de espejos, el abismo de la identidad, un aroma gozoso de sensualidad y de lirismo y de magia cotidiana, la exploración de una pasión que descansa en la palabra, en la cabeza, más que en el cuerpo. Rafael Berrio está a la altura con su percepción del simulacro (al que alude en su canción) o del trampantojo.

-5. El baile. Jonás tiene vocación de felicidad, le gusta el ritmo, se inclina por el aparente desconcierto o el azar, y graba un baile espléndido, que levanta la película.

-6. La segunda historia es un viaje hacia atrás, desde la emoción recuperada. Y la historia es bellísima de nuevo. Tiene otro candor, la revelación del primer amor, la suavidad irreductible de que dos sean uno, ajenos al mundo, y de que vivan un lapso excepcional, de trabajada sutileza y de un erotismo gozoso, apenas entrevisto, resuelto con un beso largo. ¿Qué pasa cuando besamos, apasionadamente, con esa entrega, con ese torbellino de incitaciones, imágenes y preguntas que bailan en nuestra cabeza?

-7. Jonás Trueba hace un cine atemporal y de ahora mismo, lleno de poesía, de audacia, de emociones, sin enfatizar el drama. Un cine de belleza. No es un cine para todos los públicos, pero tampoco es un cine que excluya a nadie. Es cine: eterno, delicado, lleno de extravíos y de humanidad. Todos somos –o podemos ser o hemos sido o seremos- alguno de sus personajes. El amor nos envuelve todo el tiempo, nos envuelve y nos arrebata, y a la vez sigue siendo el enigma más estimulante y necesario para seguir viviendo. Y para seguir viendo películas.

 

-‘La reconquista’ de Jonás Trueba, que se presentó en el Festival de Cine de San Sebastián, se proyecta en muchos cines de España y en la sala 11 de Aragonia. El autor participa el miércoles en ‘La buena estrella’, el ciclo que coordina Luis Alegre en la Universidad de Zaragoza.

*en la foto, Aura Garrido, que interviene en la primera historia.

02/10/2016 13:11 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

CARBONELL UNE A GARDEL Y A LORCA

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UN TANGO PARA FEDERICO

Joaquín Carbonell (Voces del Mercado)

[Joaquín Carbonell, tras rendir homenaje a Luis Buñuel en su anterior novela, 'El artista', mezcla ahora a Gardel y a Lorca, en Buenos Aires, en 1933. He aqueí una autoentrevista que explica las claves del libro.]

 

 

P.- ¿Cómo nació Un tango para Federico?

R.- El día en que escuché en la radio la noticia de que Federico García Lorca y Carlos Gardel se habían encontrado casualmente en una calle de Buenos Aires. No se agregó nada más. Me pareció muy curioso. Estuve un tiempo dando vueltas a esta anécdota hasta que decidí emprender la escritura de un texto para un documental. Esto sería sobre 2009.

 

P.- ¿Se realizó ese documental?
R.- No. Llegó a interesar a una productora y a un realizador, pero la caída en la crisis económica enfrió el proyecto. En mi cabeza seguía bullendo el asunto, sin encontrar  una forma de  desenlace. Un día pensé que aquello podía ser una novela. Escribí un amplio esbozo, pero se cruzó por medio el proyecto de El Artista y lo abandoné para editar esa nueva obra. Ahora ya le toca.

 

P.- ¿Qué le atrajo de esa anécdota?
R.- Que participaran dos de los más destacados creadores latinos, las dos mayores personalidades de la época, y que no hubiera trascendido nada. No hay un artículo amplio, unas declaraciones de algunos de sus testigos. Y lo más asombroso: ni Lorca ni Gardel contaron nunca que se habían conocido. Y eso es lo extraño, porque compartieron toda una velada en casa de Carlos Gardel.

 

P.- ¿Qué tiene de ensayo la novela?

R.- Es una novela, eso tiene que quedar claro. Un artefacto ideado para mentir, para evocar falsas realidades. Pero dadas las circunstancias del relato, la historia novelada se nutre de muchos datos ciertos. He trabajado mucho en la investigación, en el conocimiento de los protagonistas que intervinieron en esa fiesta que organizó Gardel en su casa. He indagado minuciosamente los pasos que dieron Gardel y Lorca los días previos a encontrarse. Y he tenido que documentarme sobre ese Buenos Aires de 1933 que conoció Lorca.

 

P.- ¿Qué hacía en Buenos Aires García Lorca?

R.- Había acudido invitado por una asociación cultural para dar unas conferencias;  y de paso coincidía con la representación 100 de sus Bodas de sangre, en el teatro Avenida. Era un viaje muy atractivo, muy apetitoso para Federico, que le encantaba conocer nuevas gentes y ciudades. Llegó a Buenos Aires el 13 de octubre de 1933 con el propósito de regresar a España en Navidad. Pero obtuvo tanta repercusión su presencia que retrasó su regreso hasta marzo. En Buenos Aires se codeó con lo más selecto de la intelectualidad argentina y latina. Intimó con Pablo Neruda, que estaba allí como embajador cultural chileno. Se hizo muy amigo del periodista Pablo Suero, todo un personaje, un tipo descomunal. Conoció y trató a Borges, con el que no congenió en absoluto. Se codeó con otros protagonistas como Norah Lange, Victoria Ocampo o César Tiempo. Pero el verdadero acontecimiento estelar fue su encuentro con Carlos Gardel, que organizó una parranda en su casa con varios invitados, y donde se cantaron tangos y coplas.

 

P.- ¿Un tango para Federico supone, entonces, una novela que trata de descubrir unos hechos históricos?

R.- Es eso, sin duda. Y en la novela se da respuesta a una pregunta que nunca obtuvo contestación: ¿Qué sucedió esa noche en casa de Gardel, que nadie quiso comentar? Pero el verdadero propósito de Un tango para Federico no es desvelar ese enigma. La intriga forma el cascarón del libro, la envoltura y la excusa. La novela me sirve para trazar el retrato y la evolución de su protagonista, Pedro Sariñena, que acude en 1983 a investigar esos sucesos de cara a un documental.

 

P.- ¿En qué sentido?

R.- En el sentido de asistir a la evolución y madurez de este personaje. Pedro Sariñena es un periodista de Jaca (Huesca), que trabaja en El Periódico de Cataluña y que forma parte de esa cadena de montaje informativo que son los medios de comunicación. Un redactor de la Sección de Cultura, pero que apenas siente curiosidad por ese ámbito. Es un mero currante.  Este viaje a Buenos Aires le sirve para descubrir una ciudad fascinante y un tiempo histórico –1933—donde las gentes del arte, la poesía, la música, el cine, eran auténticas estrellas de su tiempo. La contemplación de todo eso le conmueve, le cambia la vida y sus prioridades. Crece y madura. Y constata que Lorca y Gardel, desde la lejanía, han ayudado a transformar su personalidad, a convertirle en un ser humano mucho más sensible. Si a ello le añadimos que Pedro encuentra una joven inquietante y muy atractiva, casi está redondeado el proceso. Sin embargo aún le queda un viaje a su infancia; turbulento, insólito, completamente asombroso para el lector. Con esos mimbres se ha confeccionado una cesta muy compleja y rica que yo la titulo Un tango para Federico.

 

27/09/2016 00:58 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

HISTORIA DE PEGGY GUGGENHEIM

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La mujer que amaba a los artistas

 

Historia de una galerista que se casó con Max Ernst, descubrió a Jackson Pollock y construyó su santuario del arte en Venecia: Peggy Guggenheim (1898-1979)

 

Antón CASTRO

“Sentí que toda la luz de mi vida se apagaba”, dijo Margueritte Guggenheim (Nueva York, 1898 –Padua, Italia, 1979) en un momento en que se le encadenaban  varias circunstancias adversas en el seno de su familia de locos y extraños, como dice Francine Prose en su libro: ‘Peggy Guggenheim. El escándalo de la modernidad’ (Turner. Traducción de Julio Fajardo): su padre, Benjamin, hombre de negocios, murió en el Titanic, su madre estaba un tanto trastornada y repetía hasta tres veces cada frase, su hermana murió en el parto y tenía un tío excéntrico que mascaba hielo y carbón y acabaría suicidándose. Se probó en la consulta de un dentista y también en una librería de vanguardia. Aprovechó para formarse, para interesarse por algunos aspectos del arte y la cultura; al fin y al cabo era sobrina de Solomon R. Guggenheim. Hacia 1920 recibió una herencia de 2.5 millones de dólares y pensó que era el momento de emprender su primera aventura. Era una mujer más resultona que bella y un tanto acomplejada por dos razones: la nariz ganchuda de su familia y su procedencia judía. Tenía una personalidad ambivalente: era tímida y descarada, rebelde y caprichosa. No tardaría en descubrir otra facultad o impulso: la voracidad amorosa. Peggy Guggenheim –ella misma lo reveló en sus ‘Confesiones de una adicta al arte’- tuvo alrededor de 400 amantes, y la mayoría fueron artistas.

París era una fiesta, sin duda, de creación, de bohemia, de sueños y de alcohol. Ahí empezó a fraguar su leyenda: se instaló en la ciudad, se divertía, acudía a algunos estudios y a la par viajaba y frecuentaba a jóvenes artistas y creadores: Tristan Tzara y los dadaístas, Man Ray y James Joyce, a los que visitó en Normandía, Ezra Pound, con quien estuvo en Rapallo, o la mismísima Isadora Duncan, que albergó el sueño de que le financiase algunos espectáculos; no lo hizo pero le presentó a mucha gente famosa. No podemos dejar al margen a quien fue quizá su mejor consejero y tal vez amante, Marcel Duchamp; la educó, le dio consejos, fue el responsable de “mi incursión en el mundo del arte moderno”.

Casi antes de descubrir que el arte iba a ser su mejor plataforma entró en contacto con Laurence Vial, con quien se casó y con quien tuvo dos hijos: Sindbad y Pegeen; perturbada y alcohólica moriría joven. La vida con Vial no fue fácil: la maltrató a menudo, le pegaba y la empujaba por la calle. En 1929, tras seis años de convivencia tormentosa, se separaron. Entró en su vida el escritor inglés John Holms, que también tenía sus rarezas y sus arrebatos de cólera, pero cumplió el papel de amante, de amigo y de preceptor. Francine Prose dice: “Soportaba el daño físico y psicológico, humillando a los hombres, controlándolos con su dependencia económica”. Holms murió joven de un infarto. Sucesivamente ocuparon su corazón el escritor Samuel Beckett, con quien vivió 13 meses con una pasión esencialmente sexual y etílica, o los pintores Yves Tanguy y Max Ernst, que le despertó la locura del deseo y los celos, porque el atractivo Ernst, de ojos azules, estaba con ella por dinero y había perdido la cabeza por la pintora y escritora Leonora Carrington.

En esta incesante peripecia de arte, alcohol y amor, Peggy creó la Guggenheim Jeune en Londres en 1938, y duró algo más de un año. Aprovechó para presentar a los británicos el arte moderno y, sobre todo el surrealismo: Brancusi, Arp, Léger, Man Ray, Braque, Matisse, Picasso, Tanguy; más tarde, se trasladó a París y allí desarrolló su idea genial. Tras el estallido de la II Guerra Mundial adquirió, a bajos precios, cuadros a los artistas en sus talleres, como si cultivase el lema: “Un cuadro cada día”. Cuando se aproximaban los nazis a París, por sugerencia del pintor Fernande Léger, ofreció su espléndida colección para que se la guardasen en el Louvre; no aceptaron y ocultó los cuadros en un granero en Vichy. Fue entonces, en 1940, cuando conoció a Max Ernst, su segundo esposo. Al final, los embarcó en dirección a Estados Unidos y sería allí donde crearía la galería The Art of This Century, cuyo gran descubrimiento fue Jackson Pollock. Al principio no lo interesó su pintura caótica ni confiaba en él, aunque quizá le hiciese sospechar que un artista tan distinto como Piet Mondrian, de rigurosa geometría, dijese que le resultaba emocionante. Se convirtió en toda una figura, en su amante y le encargó el mural de su casa de Manhattan.

En 1947 decidió trasladarse a Venecia y en 1951 abrió a la gente el Palazzo Venier dei Leoni, que era su santuario, su galería viva y casi un centro de peregrinación. Confesó que cuando la dejó el sexo –aún tuvo otro romance con el joven poeta ‘beat’ Gregory Corso- lo que más emoción le producía era deslizarse en góndola por la laguna. Bueno, eso, y acaso repetir una y otra vez su frase más célebre: “Yo no soy una coleccionista de arte, soy un museo”.

25/09/2016 09:48 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

CONGRESO DE ARTE, CIUDAD Y CRÍTICA ARTÍSTICA, EN ETOPIA

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24 Y 25 DE SEPTIEMBRE: CONGRESO DE ARTE EN ETOPIA
Este fin de semana, el sábado y el domingo, en Etopia, se celebra el Congreso "En los márgenes de la ciudad, del arte y de la crítica’. Aqií se puede ver el programa.

www.aecaspain.es/index.php/icrongreso-2/436-congreso-internacional-arte-urbano-y-audiovisual

OBJETIVOS Y BLOQUES TEMÁTICOS
El objetivo principal que se persigue con este evento es refl exionar en torno a las manifestaciones artísticas que podemos considerar en los márgenes, entendiendo como tales aquellas menos convencionales y canónicas, en particular, todas aquellas que pueden englobarse bajo el paraguas del arte urbano y las manifestaciones audiovisuales.
El congreso se dividirá en tres grandes bloques temáticos:
• Un primer bloque en el que podrá contemplarse la diversidad de umbrales urbanos, atendiendo al papel de las manifestaciones artísticas generadas (espacialmente hablando) en las periferias de las ciudades, fuera de los centros y cascos históricos o en lugares a los que habitualmente la crítica más convencional no ha prestado su atención.
• En segundo lugar se prestará atención a las propias manifestaciones artísticas en los márgenes del canon dominante, teniendo en cuenta algunas técnicas y prácticas no convencionales como el street art, la performance, el videoarte, el videojuego, el cómic, el cartel, la publicidad, etc.
• Un tercer bloque dedicado al estudio del papel, trascendencia y repercusión de la crítica del arte en los márgenes, reflexión en torno a la figura del crítico de arte, fenómenos como influencia de la crítica del arte en la promoción de la innovación artística, así como la visión por parte de la crítica de los artistas “en los márgenes”, discusiones críticas en los medios, la trascendencia de la crítica en la generación de la opinión pública siempre en el campo del arte urbano y el audiovisual.
*Inauguran el congreso Jesús Pedro Lorente y Desirée Orús.A las nueve de la mañana Lo clausuro yo el domingo, hacia la una, con una ponencia sobre la divulgación y la crítica de arte en las redes sociales.
**La ilustración es una foto muy sugerente de Antonio Campo.
 

 

23/09/2016 10:19 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

PÉREZ LATORRE, EN LA ALJAFERÍA

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JOSÉ MANUEL PÉREZ LATORRE, HOY, EN LA ALJAFERÍA

Esta tarde, miércoles, 21, a las 20.00 horas, en el ciclo de ’Conversaciones en la Aljafería’, Miguel Mena y Manuel García Guatas conversarán con el arquitecto y pintor José Manuel Pérez Latorre. Es el responsable de la remodelación del Teatro Principal, del Auditorio, del IAACC Pablo Serrano, del Cubo del Pilar. Es un gran coleccionista de arte y de libros: posee primeras ediciones de Pedro Salinas y ES un lector constante de Jaime Gil de Biedma. ’De vita beata’ es uno de sus poemas favoritos.

DE VITA BEATA
En un viejo país ineficiente,
algo así como España
entre dos guerras civiles,
en un pueblo junto al mar,
poseer una casa y poca hacienda
y memoria ninguna. No leer,
no sufrir, no escribir,
no pagar cuentas, y vivir como
un noble arruinado entre
las ruinas de mi inteligencia.

Jaime Gil de Biedma.
*La foto es de Heraldo de Aragón.
[Hace algunos Pilares, le hice esta entrevista a José Manuel Pérez Latorre sobre el Pilar, la fiesta, la tradición, etc.]

 

DÍAS DE FIESTA

 

José Manuel Pérez Latorre (Zaragoza, 1947) es arquitecto. Entre otros edificios, ha hecho el Auditorio y el Museo Serrano y su ampliación.

 

“El Pilar es el tiempo de andar

sin rumbo, de un lugar a otro”

 

Antón CASTRO / Zaragoza

 

¿Qué significa el Pilar para usted?

Todas las cosas en la ciudad de Zaragoza se producen entre el Pilar y el Pilar, de tal forma que nosotros como zaragozanos tenemos que compaginar el tiempo del calendario general con aquel que corresponde con el calendario pilarista, entre el 12 de octubre y el 12 de octubre. Las fiestas son la catarsis local que hace que todo tenga como plazo el Pilar y como plazo de comienzo el final del Pilar. Así que estas fiestas no son más que un paréntesis que sirve para encadenar el tiempo de la ciudad.

 

¿Qué es lo que más le gusta o le disgusta?

Se produce todo a la vez. Me gusta el ver las calles llenas de gentes, llenas de espectáculos y elementos que llaman la atención. Y a la vez experimento disgusto por lo poco placentero de ese transcurrir de masas y de cosas diversas.

 

¿A qué recuerdos están asociados estos días?

Al Rosario de Cristal. Me parece uno de los elementos más mágicos que un niño en aquella España gris de la posguerra podía asociar a la magia, a la fantasía y a la luz. Era la noche en la que se te permitía ver y observar. Quizás por eso, por el recuerdo de ese espectáculo, cada vez que lo vuelvo a ver despierta en mí las fantasías de la infancia.

 

¿Cuáles son sus espectáculos favoritos?

 Pasear y la Comparsa de Gigantes y Cabezudos.

 

¿Cuál es su lugar predilecto?

La ciudad para el Pilar diluye sus plazas, sus esquinas, sus calles; Zaragoza diluye sus lugares en un solo lugar, que es el continuo de la ciudad. Por lo tanto no puede haber un lugar predilecto porque desaparece bajo el caminar de la gente.

 

¿El Pilar es tiempo de charangas, de Gigantes y Cabezudos, de circo, de teatro, de grandes conciertos, de aventuras amorosas...?

Más que el Pilar, yo diría que son los tiempos que corresponden a la manera de estar en la vida en las fiestas. El paso de las charangas que, como sonido inunda y deshace la ciudad, querría ser un elemento mucho más popular. Los gigantes y cabezudos que transitan por el espacio y el tiempo de la historia, retrayéndonos a los orígenes, a las mojigangas y a otras expresiones populares. El circo que, a pesar de las grandes películas con efectos especiales llenas de elementos sorprendentes, todavía confía en la visión directa del equilibrista, del trapecista, del domador, de los animales, etc. etc. El teatro que suplanta a la televisión, al cine y que devuelve una relación entre actor y espectador; está bien que se produzca en tiempos de catarsis, donde la capacidad de entrega es mucho mayor que en un tiempo normal. Los grandes conciertos están para mí lejanos en este tiempo y, con la edad, ya se me ha pasado el tiempo de aventuras amorosas...

 

Si tuviera que contarle a un foráneo las claves de las fiestas del Pilas, ¿qué le diría?

Que se olviden del mundo, que recuerden por un momento aquel cuento de Edgar Allan Poe, ‘El hombre de la multitud’, y que no tracen ningún plan. En las fiestas del Pilar se trata fundamentalmente de andar sin rumbo de un lugar para otro.

 

¿Cuál es su debilidad gastronómica? ¿Es de tapeo de bar en bar?

Si acompañas a gente de fuera es posible que trates de introducirla en los muchos sabores que el mundo de las tapas puede proporcionar a Zaragoza, pero si estás solo o estás en familia, ese tiempo del tapeo es continuo en Zaragoza a lo largo del año.

 

¿Qué le dice la Ofrenda?

 La Ofrenda tiene dos partes. Una, que es el cubrimiento floral de la estructura metálica que acaba convirtiéndose en una arquitectura que soporta la imagen de la Virgen. Hecha solo de base de flores, yo diría que es un caso único en esa aptitud central de la plaza, que ocupa y se erige en el espectáculo más ritual. La segunda parte es cómo se ha hecho de la Ofrenda una excusa para sacar los trajes históricos anteriores al funcionalismo y por momentos revivir glorias pasadas.

 

¿Cómo se vive el Pilar desde la arquitectura y la pintura?

El Pilar, como arquitectura en las fiestas del Pilar, es donde ésta se muestra más eficaz. El edificio barroco, construido en forma de plaza mayor cubierta y con cuatro puertas, permite un movimiento ágil y rápido que hace que el templo sea siempre un continuo trasiego. En estos días, la hermosa capilla de Ventura Rodríguez hace de elemento fundamental de la visita, dada la cantidad de gente que hay. Los Goyas, los Bayeus, Velázquez, Stoltz, etc., quedan como grafismos protectores del visitante allá en silencio en las cúpulas.

 

¿Qué pasa entre usted y la jota?

La jota, en su fuerte vibración, es más un sonido que llega al alma cuando estás en el extranjero y te hace reconocerte en ella.

¿Recomendaría algún edificio para estos días?

 El Pilar.

 

¿Quién ha sido el gran personaje de sus ‘Pilares’?

Creo que ya le he contestado: el Rosario de Cristal.

 


21/09/2016 08:31 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

EDUARDO DE LA CRUZ Y AMALIA SESMA: UN DIÁLOGO SOBRE ORDESA

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[Eduardo de la Cruz y Amalia Sesma acaban de terminar un documental sobre el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. Han contado con la colaboración de Aragón Televisión, que ha restaurado en colaboración con Filmoteca Nacional, una película de Antonio de Padua Tramullas. Es el segundo documental que hacen juntos; antes rodaron otro sobre el pintor José Beulas. Y Eduardo de la Cruz, en solitario, es autor de películas sobre Sobrepuerto, los pioneros del vuelo en Huesca, el río Ara, ’La lluvia amarilla’ y Ricardo Compairé’]

 

¿Por qué un documental sobre Ordesa?

Eduardo: En diciembre del año 1916, se firma en España la Ley de Parques Nacionales, apenas tres artículos, pilar fundamental para la posterior creación de los Parques Nacionales de la montaña de Covadonga, entre Asturias y León, y el del Valle de Ordesa o del río Ara, en Aragón. Decía De la Cuadra Salcedo, que Ordesa es el paisaje más bello del territorio español...muchos pensamos así.

Amalia: Pero se ha tratado de dar una visión diferente. Documentales de Ordesa los hay, algunos de gran presupuesto, nosotros hemos buscado la visión del fotógrafo, del ilustrador, más que la del geógrafo.

-Qué significó que se convirtiese en Parque Nacional? ¿Quién vino, qué anecdotario os apetecería rescatar?

Eduardo: Lo más importante es que, esa declaración ha permitido conservar y proteger esos paisajes hasta nuestros días, y en el futuro, para disfrute de las generaciones que nos sucederán. Tras 2 días de viaje, la comitiva que subió desde Madrid a la inauguración, recordando que se declara en el 1918 y se inaugura en agosto del 1920, recoge a Pedro Pidal, que se encontraba pasando unos días en el Monasterio de Piedra, a quién acompaña Eduardo Hernández Pacheco, autor del mapa geológico de España, distintas autoridades del gobierno aragonés y una representación de los reporteros gráficos de la época, sin olvidar a Ricardo del Arco, cronista de Huesca y autor de las fotografías de aquella inauguración. Por aquel entonces, la carretera terminaba en Broto... llegaron al atardecer y unos decidieron continuar hasta Torla, por el viejo camino de herradura, a caballo, ya de noche y con unas caballerías traídas de fuera, para los "señoritos" y que no conocían aquellos caminos...

Amalia: Hoy en día, que sea Parque Nacional, Patrimonio de la Humanidad, significa su protección frente a especuladores y personas que no entienden la necesidad de preservar espacios como este. Deberíamos aprender de nuestros vecinos del norte. El Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido es una mínima parte de todo el Pirineo, deberíamos considerarlo no sólo uno de los mayores tesoros del territorio oscense, sino de toda Europa.

-Para un cineasta, así de entrada, ¿qué tiene de especial este lugar, qué os dA, qué os ha dado?

Eduardo: La espectacularidad de su entorno, desde el mundo glaciar del Monte Perdido, pasando por sus formaciones geológicas, sus valles, sus cascadas, sus bosques... Como escribió Briet "a cada paso volvíamos la vista atrás, siempre atraen los primeros amores". Victor Hugo lo describía así "Gigantes pétreos surgidos del mar, se asoman al vacío asombrados ante este espectáculo, creado por la naturaleza durante millones de años...bosques tan viejos como el mundo"

Amalia: Entre semana y en invierno, paz. El reencuentro con mi interior, con la ausencia de cualquier problema que pueda alterar la emoción de poder disfrutar de un lugar mágico.

-¿Se puede hablar de matices diferentes en las estaciones? Es una invitación a hablar de la belleza…

Eduardo: Muchos poetas, naturalistas, fotógrafos, pintores y escritores... se han sentido atraídos desde hace siglos por estos escenarios, está claro que algo tiene... es la esencia de la belleza, es como si las propias fuerzas de la naturaleza se hubieran aliado para construir esta obra maestra.

Amalia: Cada día tiene una paleta de colores diferente, cada minuto es distinto al anterior. Sólo tienes que pasear por las páginas de Ordesa de la red y ver la cantidad de imágenes, bellísimas, que hay. El propio Beulas, al contarle que estábamos grabando en el Parque, sacó fuerzas de su interior para exclamar “¡¡Ordesa es mío!!”, recordando el tiempo en que disfruto allí, pintando.

-¿Que importancia tienen la vida, la fauna, la flora?

Eduardo: Es la conjunción de todas esas variables lo que ha creado este singular paisaje, nos fijamos en lo inmediato, sus paredes, sus cascadas, sus bosques de hayas y abetos, pero Ordesa es, entre otras muchas cosas, la recreación del mundo glaciar, el mundo kárstico, el mundo subterráneo labrado por el agua...

Amalia: Bueno, cuando llegamos al parque, siempre miramos hacia arriba por su magnificencia y olvidamos que nuestros pies se posan sobre un microcosmos que también posee la misma belleza y le otorga carácter Ver el rocío sobre las hojas de las hayas en una fría mañana de invierno, no tiene precio.

-Vayamos con la documentación: cómo ha sido, dónde habéis buscado y qué aspectos inéditos habéis encontrado?

Eduardo: Tras más de dos años de trabajo, hemos buceado entre muchos archivos, tanto fotográficos como documentales, muchos de ellos de la vertiente francesa, dónde se conserva la mayoría de la documentación que existe sobre el Pirineo. Ya que Ordesa es muy popular, hemos intentado ofrecer imágenes y documentos poco o nada conocidos, desde la creación histórica del P.N, hasta documentación de sus primeros estudiosos, aquellos padres del pirineísmo. 

Amalia: Son bastantes las personas que están recopilando información sobre el Pirineo, en general, y el Parque, en particular. Desgraciadamente, en este país, no damos la importancia que merecen los archivos documentales, y menos los gráficos, que tanta información contienen sobre nuestra propia historia (tenemos otras prioridades). Sin embargo, nuestros vecinos del otro lado de los Pirineos han sabido preservar esa riqueza patrimonial, por lo que disponen de testimonio gráfico de su historia, y la nuestra, en museos como el de Lourdes. Bien lo saben Ramón Lasaosa o Jorge Mayoral, de la Fundación de Benasque, que han querido compartir con todos nosotros parte del fruto de su trabajo de investigación y documentación adquirida al otro lado de la frontera.

- Creo que habéis recuperado una película o imágenes concretas. ¿Cuáles y cómo son?

Amalia: Buceando por la red en busca de documentación, llegamos hasta el registro de una grabación de Tramullas en la base de datos de la Filmoteca de Madrid, datada en los años 20 del siglo pasado.

Eduardo : Tras conocer la existencia de la película filmada por Antonio de Padua Tramullas en el Valle de Ordesa entre los años 1912-1929, tras llegar a un acuerdo entre Aragón TV y la Filmoteca Española, se ha restaurado para mostrarla en este documental. Las imágenes que contiene, nos muestran las casas de Oliván y Berges acogiendo a los turistas de la época, sus ropas..., como si fueran a colonizar África..., los guías de antaño y las caballerías utilizadas para ese fin... La prensa de aquellos años, citaba a los turistas cómo intrépidos viajeros que se adentraban en un mundo casi desconocido.  

-¿Quiénes son los testimonios y qué aportan?

Eduardo : Nuestro guía y maestro ha sido el geógrafo Eduardo Martínez de Pisón, que nos va explicando la formación de ese escenario. Alberto Martínez Embid, escritor y experto pirineista. Eduardo Viñuales, que nos habla del paisaje humanizado. El histórico guía alpino francés, Patrice de Bellefon, que nos viene a recordar que, aunque en los libros no conste así, a la hora de conquistar cimas para la posteridad y por delante de la aristocracia, léase Ramond de Carbonnières, andaba algún pastor aragonés. Y el trabajo de campo de los fotógrafos que más han trajinado por esos caminos, Javier Ara, Fernando Biarge, Javier Romeo Francés... 

Amalia: Además de haber tenido la suerte de contar con sus imágenes y las de Raúl  Tomás Granizo,  Guillermo Acín, Carlos Cotelo,… ¡espero no dejarme a nadie! Son el mejor testimonio de lo que es el Parque en cualquiera de sus rincones, en cualquier hora del día o época del año. Sus imágenes lo describen sin necesidad de palabras.

-¿Qué personajes de su historia os han conmovido y por qué?

Eduardo: a mi personalmente me llama la atención, las andanzas del conde Henry Russell (hemos encontrado una foto de su saco de dormir, de piel de cordero, por la falta de refugios), su excentricidad. Pedro Pidal, que en palabras de Enrique, su bisnieto, “era un hombre de una locura maravillosa”. Briet que, cuando dejó de acudir a su cita religiosa durante 21 años con el Alto Aragón, siguió realizando fotografías y retratos por los pueblos cercanos a su residencia. El aristócrata francés y padre del pirineísmo, Ramond, que se refugio en los Pirineos, huyendo de la guillotina, son muchos y de mucho calado...

Amalia: Desde pequeña he visto libros de Ordesa en las estanterías de la casa de mis padres. Briet era de los habituales, pero Monsieur Russell me llegó al corazón, seguramente por ese toque de excentricidad que todos llevamos dentro y no nos atrevemos a mostrar. Fue un personaje que, aparentemente, supo disfrutar de la vida. Y Eduardo Martínez de Pisón ¿qué voy a decir de él?  Un hombre sabio que posee el don de saber transmitir tanto sus conocimientos como la pasión, la emoción que siente por este lugar.

- Otra vez habéis recurrido a Manuel Galiana… ¿Por qué lo habéis elegido de nuevo, no teméis que al final uno acabe pensando que todos los documentales son el mismo

Amalia: Mi propuesta desde el principio fue que la voz de Ordesa fuese de mujer. Y así lo proyectamos, pero no pudo ser. Galiana es un magnífico profesional. Pone auténtica pasión a la hora de ser la voz de todos y cada uno de los personajes que “ha vivido”. Personalmente,… estoy enamorada de esa voz (risas)

Eduardo: Manolo, colabora desde hace años conmigo. Para él soy como el corresponsal del Alto Aragón en Madrid y me cuesta imaginar ya, que no sea él la voz de nuestros trabajos. Intentamos que la narración fuera realizada por la actriz Julia Gutiérrez Caba, pero no fue posible. Todos los documentales que hacemos, son el mismo, una torpe declaración de amor hacia unos lugares que son parte de mi equipaje emocional...

-Me ha dado la sensación de que es una obra muy poética: en imagen, en texto. ¿Es así?

Eduardo : En este documental, no hay cifras, ni datos, ni tampoco medidas, eso lo encuentras en cualquier guía. La idea es reflejar esa Ordesa intemporal y por qué atrae y ha atraído a tantos cantores de sus valles... Unas líneas breves de la obra "Viaje a los Pirineos y los Alpes", escrita por el  poeta Victor Hugo, dicen mucho más que algunos libros de muchas páginas, descifra con palabras la magia de ese territorio... se diría el cielo pintado de nuevo... ¿alguien puede añadir algo más a esto? 

Amalia: Bueno, ya ha habido quien, sin haber visto el documental, sólo con los poco más de 3 minutos de trailer, nos ha dicho que eso no es Ordesa, que Ordesa es mucho más. Supongo que el Parque tiene tantas versiones, tantas interpretaciones como visitantes. Cada uno se lleva un recuerdo o una impresión diferente del lugar. Nuestra pretensión, no ha sido hacer un catálogo de datos o imágenes al uso, para eso hay estanterías llenas de libros. Hemos intentado reflejar las impresiones de aquellos primeros visitantes, a través de sus escritos, sus obras gráficas y la visión actual del Parque.

-¿Con qué apoyos habéis contado?

Eduardo: Realmente, a todas las puertas que hemos llamado, nos han recibido con cordialidad e interés. Hemos encontrado complicidad en el desarrollo de este audiovisual, desde Aragón TV que confió en este proyecto, pasando por instituciones y fundaciones que nos han ofrecido toda la información disponible. Nos facilitaron la grabación aérea en el interior del Parque, cosa algo compleja, pues su normativa lo prohíbe salvo causas muy determinadas. De hecho, la gestión del territorio pertenece a Huesca, pero el espacio aéreo, al Estado español, en Madrid. Tenemos que dar las gracias a tanta gente... empezando por la Guardería del P.N, es una lista muy, muy larga de personas que nos han ido guiando, prestando conocimientos, documentos, fotografías. Gracias, de nuevo, a todos ellos... En el fondo, es una muestra del interés y cariño que, a todos los niveles, despierta Ordesa.

Amalia: y los amigos. Ahí han estado, empujando a seguir adelante. Animándonos con sus ganas de verlo.

-¿Después de haber hecho varios documentales, cuál es su secreto, qué buscáis, cuál sería vuestra poética, lo que es distingue?

Eduardo: Es una labor en la que nunca se termina de aprender, es dar salida a unas inquietudes, es seguir  "escribiendo", aunque nunca publiques un libro. Es una búsqueda, sin saber muy bien qué estas buscando. Ordesa seguirá dando de que hablar, durante muchos años.

Amalia: Yo estoy todavía en el nivel principiante. Conocí a Eduardo gracias a Compairé, don Ricardo. Me enamoré de la estética del documental y, como ya te he dicho, de La Voz. Desde que comenzamos a trabajar juntos, el Señor de las nubes, como suelo llamarle, se ha convertido en un maestro, al que me permito la osadía de darle ideas diferentes a las suyas. A veces, funcionan, a veces, no. Es perfeccionista, por naturaleza, y si hay que repetir algo, se repite hasta que quede como él lo había proyectado.

-¿Vive el documental su edad de oro o es una apariencia?

Eduardo : En nuestro país, sólo ve documentales el 10% de la población, no tenemos cultura de eso. En nuestro país vecino, Francia, ese porcentaje alcanza el 50% ... Bien es verdad, que empieza a despuntar un cine documental de calidad en España, como muestra, las películas Guadalquivir o Cantábrico, del director Joaquín Gutiérrez Acha, dónde se aúnan, creatividad y presupuesto...

Amalia: Quizá esté equivocada pero, en este país, si no eres Saura...

 

*Una foto de Pineta de Eduardo Viñuales Cobos.

14/09/2016 07:59 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

EL LIENZO DEL PRÍNCIPE DE VIANA

LETRAS ESTIVALES*

 

Un cuadro magistral que se llevó El Prado

 

‘El príncipe don Carlos de Viana’, el gran retrato de Moreno Carbonero, estuvo en el Museo de Zaragoza desde 1919 hasta 1992

 

PIE DE FOTO. MUSEO DEL PRADO

‘El príncipe don Carlos de Viana’ (1881) de José Moreno Carbonero, uno de los cuadros de pintura histórica española del siglo XIX

 

Antón CASTRO

“La pintura se me manifestó, hace ahora 35 años, en el Museo Provincial de Zaragoza a través del cuadro ‘El príncipe don Carlos de Viana’, pintado por José Moreno Carbonero. Recuerdo la vivísima impresión que me causaba el modo en que está pintado el polvo de los libros y la estantería del fondo. Iba a menudo a verlo. Me gustaba mucho”, escribe el pintor Pepe Cerdá. El también artista y escritor Eduardo Laborda acudía a visitar a menudo aquel cuadro insólito, de un único personaje, con el perro a sus pies y la biblioteca detrás, porque le encantaba aquella obra academicista y magistral, del solitario resignado y melancólico. “En los años 70, hasta su transformación, el Museo de Bellas Artes de Zaragoza era de los mejores de España. Y su colección de pintura del siglo XIX era extraordinaria. Ese lienzo estaba en la primera planta y era toda una lección pintura, de técnica y de emoción. José Moreno Carbonero lo había pintado con 21 años. Impresionante”, dice.

‘El príncipe don Carlos de Viana’ es un óleo de 1881, realizado en Roma, donde el pintor malagueño estaba pensionado, de 3.10 metros de largo por 2.10 de ancho. Lo adquirió el Museo del Prado ese mismo por 5.000 pesetas (30 euros) porque recibió la primera medalla en la Exposición Nacional de Bellas Artes. En 1919 se cedió en depósito al Museo de Zaragoza, que lo registró en varios de sus catálogos desde 1933 y lo exhibió hasta los años 70, instante en que fue retirado a los almacenes cuando se hizo la remodelación para instalar los fondos de arqueología. En 1992, cuando José Luis Díez organizó una gran exposición sobre ‘La Pintura del siglo XIX en España’ en el Museo de Arte Moderno, fue reclamado y ya no volvió a Zaragoza, algo que también ocurrió con otra obra fantástica aún de mayores proporciones: ‘Últimos momentos del rey don Jaime I el conquistador en el acto de entregar su espada a su hijo don de Pedro’ (1881) de Ignacio de Pinazo.

Ahora ‘El príncipe don Carlos de Viana’ está expuesto en las espectaculares salas del Museo del Prado dedicadas al siglo XIX, muy cerca de ‘Doña Juana la Loca’ (1877) de Francisco Pradilla y de ‘Los amantes de Teruel’ (1884) de Muñoz Degrain. Es un cuadro que impresiona, distinto a todos: la anécdota narrativa se ciñe a un único personaje, inscrito en una decoración infrecuente, casi mística o metafísica. Don Carlos fue uno de los personajes más infaustos e historiados por la literatura y la pintura: inspiró a Zorrilla en ‘La lealtad de una mujer y aventuras de una noche’ (1840) y a Gertrudis Gómez de Avellaneda su drama ‘El Príncipe de Viana’ (1844), pero también a artistas como Emilio Sala, Vicente Poveda, Julio Cebrián y Mezquita y Ramón Tusquets, entre otros.

Era el primogénito de Juan II de Aragón y de Blanca de Navarra, a la que también pintó José Moreno Carbonero (Málaga, 1860-Madrid, 1942), y era por tanto el legítimo heredero de ambos tronos. Juan II se casó en segundas nupcias con Juana Enríquez, madre de quien sería Fernando el Católico. Comenzaron las intrigas, de tal modo que Carlos cayó en desgracia y el rey hizo una maniobra extraña, sobre todo ante la popularidad y el cariño que suscitaba en Cataluña: encerró a su propio hijo y lo desposeyó de sus honores. El joven intentó recuperar sus derechos, pero le fue imposible y entonces se vio abocado casi a una existencia de fugitivo, centrado en el retiro, en la soledad y en la reflexión. Se marchó a Francia, fue amigo y confidente de Ausías March, que solía leerle sus poemas o trovas, y finalmente halló refugio en Nápoles, al amparo de su tío Alfonso V. Decidió recluirse en un monasterio próximo a Mesina, donde lo imaginó Moreno Carbonero. Se casó a los 18 años, guerreó, intrigó, conoció la prisión; pero aparece siempre envuelto en la fatalidad.

Algunos historiadores y críticos de arte han escrito que el joven artista “pintó la biblioteca de un alquimista, no la de un príncipe”, según recogió ‘La Época’. El propio José Luis Díez matizaba: “Así, tanto libros y mobiliario como la propia figura del noble están concebidos con el mismo sentido general de decrepitud que indica su destino sombrío, subrayado además por la austeridad cromática de la composición, tan solo rota por la riqueza del terciopelo encarnado del almohadón”. El cuadro destaca por su dibujo impecable y por la calidad de su pintura, por la riqueza de detalles, que acentúan el desaliño y el olvido, por la exactitud del sitial gótico y por esa atmósfera de desamparo absoluto. Había sido abandonado por casi todos, salvo por su perro.

Su destino fue aciago y enmarañado. Regresó a Barcelona en loor de multitud, pero las adversidades y conjuras siempre se multiplicaban a su alrededor. Murió en 1461, a los 40  años, en el Palacio Real de de Barcelona; quizá fuese envenenado. En cualquier caso, el retrato de Moreno Carbonero luce espléndido en el Museo del Prado y verlo allí, y pensar que estuvo en Zaragoza durante más de 70 años, produce una melancolía pareja a la que siente ese personaje flaco, de mediana estatura, que halló consuelo en la meditación, en la lectura y la escritura, y que parece el perfecto Segismundo de ‘La vida es sueño’ de Calderón de la Barca.

 

*Tomo de aquí la foto: https://content3.cdnprado.net/imagenes/Documentos/imgsem/08/0803/0803bb04-cec0-4544-9890-94c329fef4af/5e098b8d-cd87-46f3-af32-f3939be66ecb_832.jpg

04/09/2016 14:52 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

FRANCIS BACON, UN PERFIL

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Francis Bacon, el hombre

a solas o la baba del caracol

 

Historia de uno de los grandes pintores del siglo XX, atormentado y figurativo, que llega en septiembre al Museo Guggenheim de Bilbao.

 

Antón CASTRO

El pintor Lucian Freud y el escritor y viajero Paul Bowles coincidían en un juicio sobre Francis Bacon (Dublín, 1909-Madrid, 1992): “Es la persona más sabia y salvaje que conozco”. El gran pintor, que haría el grueso de su carrera en Londres, fue casi siempre extremado y ambivalente, violento y tierno, partidario de los abismos de la noche y del sexo más turbulento y a la vez desesperadamente romántico y tierno. Admiró a Picasso por encima de todo, y fue su guía, la llama airada que marcó su vocación, a Rembrandt y a Velázquez, con quien dialogó una y otra vez: a su manera torva, sensible, estremecida de lucidez y búsqueda, hizo hasta 40 variaciones de su cuadro ‘Inocencio X’, la cifra de una obsesión capital en el arte contemporáneo. En su última visita al Museo del Prado, según contó en ‘ABC’ la periodista de arte Natividad Pulido, quiso ver especialmente dos cuadros: ‘La Venus del espejo’ del sevillano y ‘La familia de Carlos IV’ de Francisco de Goya.

Francis Bacon tuvo una niñez y una adolescencia desdichadas. Sufría asma crónica y fue maltratado por su burlón padre: entrenador de caballos de carrera y apasionado de la caza, era insensible a la enfermedad de su hijo, que, según sus biógrafos, estaba enamorado de él. Un día lo sorprendió poniéndose la ropa interior de su madre y el joven le confesó su homosexualidad. El padre lo expulsó de casa y buscó a un buen amigo suyo para que le ayudase a cambiar en un viaje por el mundo: el joven Bacon, de mirada frágil y honda, brillantísima y melancólica, lo sedujo igual que había hecho con algunos mozos de las caballerías. El viaje lo llevó a Berlín, donde vio la obra de Otto Dix y George Grosz, y luego a París, donde descubrió  a Picasso. De vuelta a Londres, decidió hacer dibujo y acuarela. En 1937 formó parte de la muestra de ‘Jóvenes Pintores Británicos’ y en 1944, tras algunos años de autodidactismo feroz y una existencia en algunos márgenes, pintó un cuadro emblemático: ‘Tríptico con tres figuras al pie de la crucifixión’, que se expondrá al año siguiente en el Museo de Nueva York en ‘Maestros de la Pintura Británica’.

Ese lienzo era una revelación: la poética del pintor atormentado y figurativo, que ha asimilado elementos del surrealismo y del expresionismo, y que propone la deformación grotesca de los rostros, la convulsión y el desgarro, y la presencia del monstruo. La suya es la pintura de la soledad existencial, del dolor físico, de la carne apaleada o desfigurada, del grito. Algunos años más tarde, cuando pocos le negaban la supremacía del arte con Lucian Freud, Margaret Thatcher dijo que pintaba “asquerosos trozos de carne”. Es una forma de ver esa acumulación de matices, próximos a la repelencia en ocasiones, que hablan del deseo, de la obsesión, del miedo, de la frustración, del vacío de existir. Pintó sus series sobre ‘Inocencio X’ de Velázquez, desde 1949, constantes retratos y autorretratos, y numerosos trípticos. Contaba que había elegido esta forma porque tenía algo de secuencia cinematográfica y el cine era una de sus aficiones. Solía inspirarse en las imágenes en movimiento del fotógrafo Edward Muybridge y en fotogramas de películas de S. M. Eisenstein y de Luis Buñuel.“Quisiera que mis pinturas se vieran como si un ser humano hubiera pasado por ellas, como un caracol, dejando un rastro de la presencia humana y un trazo de eventos pasados, como el caracol que deja su baba”.

Francis Bacon tuvo una agitada vida amorosa. Era un cazador nocturno en puertos, clubs nocturnos, un hombre que vivía peligrosamente, de exceso en exceso, embrujado por los cuerpos y por la pasión. Algunos de sus amantes fueron sus mejores modelos. Al principio, tuvo una relación extensa con Eric Hall, banquero y padre de familia, que fue su amante y mecenas durante quince años. Luego apareció Peter Lacy, piloto de vuelo. Vivieron una pasión destructora durante una década: hubo broncas, puñetazos, celos, cuadros acuchillados. Bacon le diría a su fotógrafo Michael Peppiatt: “Estar enamorado de esta forma tan extrema es como tener una enfermedad espantosa”. Lacy murió poco antes de que inaugurase en la Tate Gallery. Después vivió otra tortuosa relación con George Dyer; se pelearon, se amaron, Dyer lo denunció por consumo de estupefacientes, y finalmente, en 1971, cuando Bacon inauguraba en el Grand Palais de París, se suicidó. Bacon aún tuvo otras dos pasiones: John Edwards, su heredero, y el ingeniero español José Capelo, dedicado a las finanzas. Se conocieron en 1988 en Londres y vivieron tres intensos años con diversos viajes alrededor del mundo. Bacon murió de un ataque al corazón en Madrid, en la clínica Rúber, cuando vino a verlo. Fue su último gesto romántico. Antes le había hecho y regalado algunos cuadros. Cinco de ellos, de pequeño formato, los robaron en Madrid a febrero de 2016 y se buscan en medio mundo. Capelo no ha dicho nada. Él fue la última pasión española de un hombre que amaba a los toreros, a los boxeadores, el vino, Madrid, y la belleza caliente y luminosa de Andalucía, por donde anduvo en 1972. Dentro de poco, a partir del 30 de septiembre, su obra se instalará en el Museo Guggenheim.

 

 

30/08/2016 09:24 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

BROTO EN MONTEVIDEO

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BROTO: MUNDOS

El  artista plástico zaragozano inaugura muestra individual a Montevideo. La exposición se presenta en el Centro Cultural de España en Montevideo, dirigido por el oscense Ricardo Ramón Jarne. 

 

Uno de los más prestigiosos pintores mundiales, el zaragozano José Manuel Broto expone simultáneamente en el Centro Cultural de España en Montevideo y la Galería Xippas. MUNDOS está compuesta por obras creadas en la residencia del artista en Montevideo durante marzo y abril de 2016 especialmente para estas exposiciones. 

 

Premio Nacional en España en 1995, ha expuesto en los Museos y Fundaciones más importantes, como el Reina Sofía de Madrid, ha sido artista de míticas galerías como Maeght en París, Soledad Lorenzo en Madrid, Carles Tache en Barcelona y Xippas en Atenas, París, Montevideo. Su obra está presente en las mejores colecciones de arte contemporáneo del mundo, desde el MOMA y el MET de Nueva York, The Dove collection en Zurich, The Kampo Colletion en Tokio o La Colección Preussag de Hanover.

 

La exposición BROTO: MUNDOS, está integrada por una selección de pinturas que se presentan en la galería Xippas de Montevideo y una serie de 17 dibujos en gran formato, realizados especialmente para el espacio del Centro Cultural. Durante su residencia en el Centro Cultural de España, a principios de este año, Broto dictó un taller cuyo resultado presentamos en el espacio HUB_ Broto: Abstracción colectiva. Una obra que realizaron conjuntamente quienes fueron seleccionados para disfrutar del taller:  Marcelo Martiarena, Verónica Sosa, Viviana Guiridi, Linda Krudo, Luis Peña, Carlos Malvar y Bernardo Thompson. Broto inventa un espacio infinito dentro de la superficie definida de un cuadro, dejando ver el antagonismo y la celebración de su paisaje mental. 

 

Una apuesta de la Agencia Española de la Cooperación Española por la promoción de la cultura en el exterior. 


Recorrido Broto  

A comienzos de los años setenta, Broto fue protagonista en la fundación del grupo Trama en Barcelona, colectivo de artistas que reivindica el arte abstracto. El grupo centra sus experiencias en problemas estrictamente formales, sobre todo en la relación entre el soporte sobre el que se desarrolla la obra y su superficie, basándose en los presupuestos del movimiento Supportsurface.

Su fundamentación teórica se nutría del Marxismo-leninismo, el pensamiento psicoanalítico, la doctrina de Mao Zedong y otras influencias provenientes de la revista francesa de teoría y crítica literaria Tel Quel, en la que escribían pensadores como Jacques Derrida, Michel Foucault, Julia Kristeva, Roland Barthes, Umberto Eco, Georges Bataille.

 

El grupo edita la revista Trama presentada por Antoni Tàpies en 1976, artista que inspira y abre el camino para la siguiente generación de pintura. En esta época, Broto se presenta como un pintor informalista basado en estructuras geométricas elementales, utilizando colores neutros y descartando el uso de sombras. Desarrolla una abstracción con una intensa carga de lirismo que combina las formas abstractas con objetos geométricos o signos tomados de otros lenguajes (matemáticas, música, escritura). Sus composiciones exhiben un lenguaje abstracto que trasciende lo gestual. Desde esta época, las grandes manchas de color tienen un lugar central en sus composiciones.

En 1985 se traslada a París donde coincide con otros artistas españoles como José María Sicilia, Miquel Barceló o Miguel Ángel Campano. El resultado de este cambio geográfico se ve reflejado en su obra que deviene más abstracta. Broto abandona por completo la figuración y los rígidos parámetros constructivos para investigar el expresionismo abstracto y dedicarse de lleno a la pintura gestual.

Con el paso del tiempo, el artista incorpora nuevos elementos a su trabajo tales como transparencias, formas atmosféricas y figuras espaciales. Su obra se vuelca cada vez más hacia una abstracción de fuerte contenido cromático. Surge del contraste, mezclando el rigor y la libertad, la transparencia del gesto manual y la opacidad de una impresión digital. El artista trabaja las contradicciones de la materia, el color y la forma con el fin de unirlos a la posibilidad de nuevas dimensiones. Las formas geométricas del fondo se ven desafiadas por la organicidad de las siluetas, mientras que la mezcla de colores, en su estado más crudo, cobra vida sobre un plano preestablecido. Broto inventa un espacio infinito dentro de la superficie definida de un cuadro, dejando ver el antagonismo y la celebración de su paisaje mental. En su obra, la contradicción se transforma en armonía.

 

24/08/2016 08:47 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

EN EL ADIÓS A VÍCTOR MORA

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Víctor Mora, aventura, intriga

medieval y héroes positivos

 

El guionista, traductor y novelista creó grandes personajes como el Capitán Trueno, el Jabato, el sheriff King o el corsario de hierro

 

Antón CASTRO

Víctor Mora (Barcelona, 1931-2016) parecía un señor lacónico, de respuestas breves y secas, sin paja, pero la verdad es que era todo lo contrario: se daba la importancia justa y manejaba un manantial inagotable de anécdotas que contaba con mucha gracia. Fu un luchador que creyó en un puñado de ideales: la libertad, la República, la aventura, la imaginación mezclada con fantasía, el sueño de los héroes, casi siempre con compañía, y también los derechos de autor del guionista. Los tebeos marcaron su vida, casi tanto como su condición de exiliado de España a los cinco años debido a la militancia de su padre. Fue generoso con los otros, admiró a los grandes –Milton Caniff, Harold Foster, Alex Raymond, Frank Robbins, Freixas, Jesús Blanco o Paco Roca; se sabía un personaje de ‘El invierno del dibujante’- y trabajó a gusto con muchos dibujantes (y no solo Ambrós o Ángel Pardo, ilustradores de ‘El Capitán Trueno’). Su poética, o su modo de estar en el mundo y en la creación, podría resumirse así, tal como dijo en un chat: “Trabajar, trabajar y trabajar y, sobre todo, leer muchos libros de todo tipo y no solo de cómic. Ser muy curioso y fijarse y aprender de lo que también hacen los demás”.

Nació en Barcelona, donde vivió hasta los cinco años. Luego su familia se instaló en Francia y él creció rodeado de cómics. Le atrajeron de inmediato los héroes americanos y cuando regresó a Barcelona, tras la muerte de su padre en Limoges, a los once años, estaba envenenado de tebeos, de trazos, de personajes, de tintas. Tuvo que ayudar a su madre y realizó diversas faenas, pero la vocación era más grande y debutó, casi de puntillas, en 1948, a los 17 años cuando empezó a colaborar en ‘Doctor Niebla’, que dibujaba Francisco Hidalgo, e incluso hizo sus pinitos como ilustrador de ‘Capitán Kerr’ para la revista ‘Historieta’, pero la experiencia no le satisfizo. En cambio, se sintió más cómo con un nuevo proyecto con Hidalgo, ‘Al Dany’ (1953) en un tiempo en que el cómic suponía una vía de escape y a una adicción constante. Por aquellos años, Iranzo triunfaba en Bruguera con ‘El Cachorro’ y en la editorial le buscaron un contrapunto y un acompañamiento. Apasionado de la aventura, del universo medieval y del ciclo artúrico en particular –el Rey Arturo, Ginebra, Merlín y sus caballeros: Lanzarote del Lago, Galván, Tristán de Leonís, etc.-, el joven Víctor Mora concibió ‘El Capitán Trueno’, al que llevó a las Cruzadas, lo situó cerca de Ricardo Corazón de León, y le inventó tres compañeros: el joven Crispín, el gigante Goliath y la bella y escurridiza Sidgrid, aquella enamorada rubia y carnal que esperaba regresar su reino algún día. Víctor Mora firmó sus guiones, de partida, con el seudónimo de Víctor Alcázar y contó con un colaborador de lujo: Miguel Ambrosio Zaragoza, Ambrós, que hacía unos dibujos muy eficaces. Ambos cuidaban la planificación, los detalles, la puesta en escena, y eran partidarios de la aventura por la aventura. Dentro de un tono ligero de comedia, había suspense, viaje, peripecias, fantasía. De aquellos cuadernos apaisados semanales se llegaron a vender más de 300.000. ‘El Capitán Trueno’ alimentaba de fábulas y de sueños las infancias y adolescencias españolas. Aquel héroe encarnaba un ideal de justicia. era el bueno por excelencia y siempre estaba dispuesto a reparar males y fechorías y a escarmentar a los villanos.

Para Víctor Mora, pese al éxito, no todo eran días de vino y rosas. Cercano al PSUC, en proceso de reorganización en la clandestinidad, colaboraba con el partido. Lo detuvieron con su compañera Armonía Rodríguez por comunista y masón y los mandaron un tiempo a la cárcel Modelo de Barcelona. Al salir, decidieron exiliarse un tiempo en Francia, hacia 1963. Víctor Mora no había parado de trabajar y de imaginar argumentos: ‘El Capitán Trueno’ duraría entre 1956 y 1968. En el país vecino siguió creando historias y colaboró en diversas publicaciones como ‘Pif’, ‘Vaillant’ y ‘Pilote’. Más tarde extendería sus tentáculos hacia Bélgica y, ante todo, fortaleció su condición de escritor en catalán con novelas como ‘El plátens de París’ y ‘El café del homs tristos’, ambas de 1966. Volvió a España y no paró de crear personajes y de colaborar en diversos frentes: en la traducción, en los artículos de prensa, en la ficción narrativa y en los guiones de historieta. Ahí están personajes suyos como ‘El cosaco verde’, ‘El corsario de hierro’, ‘El sheriff King’ o ‘Las crónicas del Sin Nombre’, que ilustró Luis García. Al especialista Ramón Pérez Rodríguez le dijo: “Todo relato de aventuras contiene acción, suspense, intriga y humor”. Y le contó que la censura era incorregible: a sus héroes medievales les quitaron las armas y los dejaron con el puño en alto. Paradojas del sistema. En 2006 presentó ‘El gran libro del Capitán Trueno’ en su 50 aniversario, escrito en colaboración con su compañera Armonía Rodríguez. Y dijo a modo de resumen definitivo: “La calidad no envejece y el Capitan Trueno tampoco”. Fallecía en Barcelona el pasado miércoles: antes de partir, enfermo de cáncer, seguro que se encomendó a su héroe más romántico y positivo.

 

*La foto de Víctor Mora se publicó en varios periódicos y es de Efe. El artículo apareció en la sección LETRAS ESTIVALES de Heraldo.

21/08/2016 19:57 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

HISTORIA DE PEGGY GUGGENHEIM

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La mujer que amaba a los artistas

 

Historia de una galerista que se casó con Max Ernst, descubrió a Jackson Pollock y construyó su santuario del arte en Venecia: Peggy Guggenheim (1898-1979)

 

Antón CASTRO

“Sentí que toda la luz de mi vida se apagaba”, dijo Margueritte Guggenheim (Nueva York, 1898 –Padua, Italia, 1979) en un momento en que se le encadenaban  varias circunstancias adversas en el seno de su familia de locos y extraños, como dice Francine Prose en su libro: ‘Peggy Guggenheim. El escándalo de la modernidad’ (Turner. Traducción de Julio Fajardo): su padre, Benjamin, hombre de negocios, murió en el Titanic, su madre estaba un tanto trastornada y repetía hasta tres veces cada frase, su hermana murió en el parto y tenía un tío excéntrico que mascaba hielo y carbón y acabaría suicidándose. Se probó en la consulta de un dentista y también en una librería de vanguardia. Aprovechó para formarse, para interesarse por algunos aspectos del arte y la cultura; al fin y al cabo era sobrina de Solomon R. Guggenheim. Hacia 1920 recibió una herencia de 2.5 millones de dólares y pensó que era el momento de emprender su primera aventura. Era una mujer más resultona que bella y un tanto acomplejada por dos razones: la nariz ganchuda de su familia y su procedencia judía. Tenía una personalidad ambivalente: era tímida y descarada, rebelde y caprichosa. No tardaría en descubrir otra facultad o impulso: la voracidad amorosa. Peggy Guggenheim –ella misma lo reveló en sus ‘Confesiones de una adicta al arte’- tuvo alrededor de 400 amantes, y la mayoría fueron artistas.

París era una fiesta, sin duda, de creación, de bohemia, de sueños y de alcohol. Ahí empezó a fraguar su leyenda: se instaló en la ciudad, se divertía, acudía a algunos estudios y a la par viajaba y frecuentaba a jóvenes artistas y creadores: Tristan Tzara y los dadaístas, Man Ray y James Joyce, a los que visitó en Normandía, Ezra Pound, con quien estuvo en Rapallo, o la mismísima Isadora Duncan, que albergó el sueño de que le financiase algunos espectáculos; no lo hizo pero le presentó a mucha gente famosa. No podemos dejar al margen a quien fue quizá su mejor consejero y tal vez amante, Marcel Duchamp; la educó, le dio consejos, fue el responsable de “mi incursión en el mundo del arte moderno”.

Casi antes de descubrir que el arte iba a ser su mejor plataforma entró en contacto con Laurence Vial, con quien se casó y con quien tuvo dos hijos: Sindbad y Pegeen; perturbada y alcohólica moriría joven. La vida con Vial no fue fácil: la maltrató a menudo, le pegaba y la empujaba por la calle. En 1929, tras seis años de convivencia tormentosa, se separaron. Entró en su vida el escritor inglés John Holms, que también tenía sus rarezas y sus arrebatos de cólera, pero cumplió el papel de amante, de amigo y de preceptor. Francine Prose dice: “Soportaba el daño físico y psicológico, humillando a los hombres, controlándolos con su dependencia económica”. Holms murió joven de un infarto. Sucesivamente ocuparon su corazón el escritor Samuel Beckett, con quien vivió 13 meses con una pasión esencialmente sexual y etílica, o los pintores Yves Tanguy y Max Ernst, que le despertó la locura del deseo y los celos, porque el atractivo Ernst, de ojos azules, estaba con ella por dinero y había perdido la cabeza por la pintora y escritora Leonora Carrington.

 

En esta incesante peripecia de arte, alcohol y amor, Peggy creó la Guggenheim Jeune en Londres en 1938, y duró algo más de un año. Aprovechó para presentar a los británicos el arte moderno y, sobre todo el surrealismo: Brancusi, Arp, Léger, Man Ray, Braque, Matisse, Picasso, Tanguy; más tarde, se trasladó a París y allí desarrolló su idea genial. Tras el estallido de la II Guerra Mundial adquirió, a bajos precios, cuadros a los artistas en sus talleres, como si cultivase el lema: “Un cuadro cada día”. Cuando se aproximaban los nazis a París, por sugerencia del pintor Fernande Léger, ofreció su espléndida colección para que se la guardasen en el Louvre; no aceptaron y ocultó los cuadros en un granero en Vichy. Fue entonces, en 1940, cuando conoció a Max Ernst, su segundo esposo. Al final, los embarcó en dirección a Estados Unidos y sería allí donde crearía la galería The Art of This Century, cuyo gran descubrimiento fue Jackson Pollock. Al principio no lo interesó su pintura caótica ni confiaba en él, aunque quizá le hiciese sospechar que un artista tan distinto como Piet Mondrian, de rigurosa geometría, dijese que le resultaba emocionante. Se convirtió en toda una figura, en su amante y le encargó el mural de su casa de Manhattan. En 1947 decidió trasladarse a Venecia y en 1951 abrió a la gente el Palazzo Vernier dei Leoni, que era su santuario, su galería viva y casi un centro de peregrinación. Confesó que cuando la dejó el sexo –aún tuvo otro romance con el joven poeta ‘beat’ Gregory Corso- lo que más emoción le producía era deslizarse en góndola por la laguna. Bueno, eso, y acaso repetir una y otra vez su frase más célebre: “Yo no soy una coleccionista de arte, soy un museo”.

*Peggy Guggenheim, retratada por Man Ray en 1930.

Este texto ha aparecido en Heraldo, en la sección LETRAS ESTIVALES.

21/08/2016 19:50 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

LOS 99 AÑOS DE KIRK DOUGLAS

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Kirk Douglas, una turbulenta

vida de película de 99 años

 

El actor y productor participó en proyectos como  ‘Senderos de gloria’ o ‘Espartaco’, y desafió al macartismo

 

PIES DE FOTO MGM

Kirk Douglas en el papel protagonista de ‘El ídolo de barro’ de Mark Robson

 

 

Antón CASTRO

Kirk Douglas siempre fue un tipo duro. Un hijo de la ira que intentaba huir de la miseria de su infancia luchando a brazo partido con la vida. Descendiente de emigrantes rusos que llegaron a Ámsterdam, Nueva York, Issur Danielovitz Demsky, ‘Izzy’ para su familia, nació en 1916 y padeció numerosas dificultades. Su padre era trapero (en 1988 publicaría el primer tomo de su autobiografía con el título ‘El hijo del trapero’) y vendía comida y refrescos por las calles; se fue de casa cuando Izzy tenía cinco o seis años, y fue su madre Bryna la que hizo lo indecible para sacar adelante a los seis hijos. Izzy era voluntarioso y decidido. Tenía pasión por la poesía, por los debates escolares y por el teatro. Fue precoz en el amor. Se enamoró de su profesora Louise Livingstone, madre soltera, que le enseñó muchas cosas y lo inició en el sexo a los catorce años.

Algún tiempo más tarde, solicitó entrar en la Universidad de St. Lawrence: le facilitaron la matrícula a cambio de que ejerciese de jardinero y, más tarde, de bedel. En esos años, realizó diversos empleos: trabajó de botones de hotel, fue repartidor de prensa y se convirtió en luchador de libre universitario. Ganó a todo el mundo. Solía decir que mientras para los demás era un deporte, para él la lucha libre era la vida, un estímulo para su ascenso social. Se apuntó en la Academia Americana Dramática de las Artes y poco después ingresó en el ejército durante la II Guerra Mundial.

De vuelta a casa, un día vio en una revista a la actriz Diana Hill, que acabaría siendo su primera esposa. Se casarían en 1943 y se separarían en 1951; Kirk le fue infiel casi todo el tiempo. Empezó a trabajar en Broadway; más tarde, gracias a la intercesión de su amiga Lauren Bacall, logró su primer papel importante en ‘El extraño amor de Martha Ivers’ (1946) de Lewis Milestone, con una gran actriz como Barbara Stanwyck. Al año siguiente participó en un película de culto: ‘Retorno al pasado’ (1947) de Jacques Tourneur. A partir de entonces, los directores y productores se fijaron en aquel actor rubio y con hoyuelo que era todo un carácter. Un actor vitalista y enérgico.

En 1949 será el protagonista de ‘El ídolo de barro’ de Mark Robson, la historia de un campeón de boxeo turbulento que no acepta su declive. El papel le venía a medida, fue candidato al Oscar y ofreció algunas claves de sus rasgos: le iban bien los personajes fuertes, rabiosos, oscuros, con un pasado tempestuoso, malquistados con el mundo. Lo demostraba película a película: ‘El trompetista’ (1950) de Michael Curtiz, ‘El gran carnaval’ (1951) de Billy Wilder, sobre los excesos de la prensa amarilla, ‘Cautivos del mal’ (1952) de Vincent Minnelli, con quien trabajaría en varias ocasiones; esa historia de cine y de un productor autoritario, enamorado de Lana Turner, le trajo otra candidatura al Oscar, honor que le recayó otra vez con uno de sus mejores trabajos: ‘El loco del pelo rojo’ (1956), de Minnelli, la historia del pintor Van Gogh. Tampoco ganó, pero en ese período Kirk Douglas era uno de los grandes de Hollywood. Como actor y como profesional capaz de desafiar al mismísimo Joseph McCarthy, algo que haría con dos de sus mejores películas: ‘Senderos de gloria’ (1957) y ‘Espartaco’ (1960), dirigidas ambas por Stanley Kubrick. ‘Espartaco’ fue un canto épico a la libertad y una defensa de su guionista Dalton Trumbo, que había conocido el ostracismo y la cárcel.

Por otra parte, Douglas se había revelado como un gran seductor: a su relación especial con Lauren Bacall, se sumaron diversas aventuras con Marlene Dietrich, con quien vivió una relación de maternidad, sexo y gastronomía, Joan Crawford, Gene Tierney, Lana Turner (casada con un celoso Fernando Lamas), Rita Hayworth o Pier Angeli, con quien quiso casarse. Tuvieron un romance en ‘Tres amores’ (1953) y ella lo abandonó por James Dean. Pier Angeli, depresiva, moriría a los 39 años de sobredosis, en 1971. Douglas  conoció a Anne Buydens y se casaron 1954. Si Diana le dio dos hijos, Michel y Joel, ella otros dos: Peter y Eric. “Me gusta la mujer y no la trato como a un objeto sexual (…) La mujer, como ser humano, es fascinante”, dijo.

Kirk Douglas ha hecho 85 películas –entre ellas, ‘Los vikingos’ (1958), ‘Duelo de titanes’ (1957), con su gran amigo Burt Lancaster, ‘Dos semanas en otra ciudad’ (1962) o ‘El día de los tramposos’ (1970)-, fundó una productora Bryna Productions, recibió un Oscar honorífico en 1996, ha escrito diez libros, uno de ellos sobre ‘Espartaco’, con prólogo de George Clooney. Siempre ha estado ahí, obstinado, tenaz, padre del actor Michael Douglas, abuelo de nietos difíciles a los que nunca les volvió la cara. Ha sido un contestatario, y ahora espera que llegue el 9 de diciembre para cumplir su primer siglo y celebrar una asombrosa vida de película.

 

 

10/08/2016 14:28 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

JONÁS TRUEBA: DIÁLOGO DE CINE

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[Jonás Trueba (Madrid, 1981) está ultimando su cuarta película, que se estrenará este mes de septiembre. Se titula ‘La reconquista’ y aborda una historia de amor, las relaciones de pareja, la pasión y sus resquicios. Hace algún tiempo, cuando estrenó esa espléndida y vitalista película que es ‘Los exiliados románticos’, conversamos alrededor de ella y de su cine. Rescato esta entrevista que explica quién es este cineasta tan personal, que busca emoción y que tiene sus propios ideales de cine. Aquí lo vemos, detrás de Francesco Carril, uno de sus actores fetiches, que reaparece en ’La reconquista’.]

 

-Empecemos por el título, ‘Los exiliados románticos’: alude a un libro...

Había estado leyendo cosas sobre el Romanticismo, pensando en otro proyecto, y un poco también por curiosidad personal. Me sorprendió encontrar cosas muy actuales en las ideas de los primeros románticos: la idea de que vida y poesía son indivisibles, es un ideal del que me gustaría participar, y es un poco nuestra aspiración desde Los ilusos films, la productora con la que hemos llevado a cabo ‘Los exiliados románticos’. El título se lo robé a E.H. Carr y me ayudó mucho a pensar la película que íbamos a hacer, pero dejando a un lado a su mítico ensayo más allá del título.

¿Cuál sería el concepto que te ha interesado subrayar o desplegar?

Me interesaba el choque entre dos conceptos tan antitéticos y, a la vez, poder situar a nuestros personajes dentro de un movimiento de raíz europea y, medio en broma, medio en serio, sugerir que lo que vamos a ver forma parte de ese movimiento... La película para mí habla de un gesto, un gesto pequeño pero no exento de épica, como un brote tardío de romanticismo que nace en un bar de copas de Madrid y culmina en los jardines de Luxemburgo.

 

¿Qué le debe ‘Los exiliados románticos’ a tu película anterior ‘Los ilusos’: en atmósferas, en el propio reparto y en método de rodaje mismo?

Siempre digo que son como hermanas que discuten. ‘Los ilusos’ (2013) es en blanco y negro y sin salir del barrio, ‘Los exiliados románticos’ es una fiesta de colores y viaje hacia el norte de Europa; en ‘Los ilusos’ partíamos de cierto pesimismo hasta recuperar el optimismo, en ‘Los exiliados...’ el reto era mantenerse en el optimismo de principio a fin... Aquella se rodó a lo largo de siete meses, en ratos libres, y esta nueva se ha hecho en diez días concentrados al máximo. Pero dicho todo esto, cada película es fruto de la anterior, aunque sea para llevarla la contraria. Lo que pasa es que ‘Los ilusos’ nos dio tantas alegrías que hemos montado una productora y hemos repetido todos. Luego la técnica en la que han sido hechas es parecida y la vez distinta. Nunca sistematizo, me gusta sentir que cada película es un nuevo mundo. Obviamente hay costumbres en nuestra forma de ser y de trabajar, pero tratamos de sentir que empezamos de nuevo cada vez.

¿Y qué le debe a Francia y al cine francés?

En mi casa familiar siempre hubo más presencia de la cultura francesa que de ninguna otra. Mi padre es un verdadero afrancesado. Yo, como hijo suyo, supongo que algo de contagio ha habido. Pero en mi caso es algo que está ahí sin casi haberlo pretendido. Luego voy intentando recuperar contacto con otras cosas. Francia me gusta relativamente. Hay muchas cosas admirables y otras no tanto, como pasa con todas las culturas y países. Más que el cine francés, me gustan determinados directores franceses (tampoco diría que me gusta el cine español, el cine norteamericano o el cine japonés...).

No solo eres cineasta sino que eres cinéfilo y explicas el cine a los alumnos. ¿Qué películas y qué ideas básicas tenías en la cabeza?

Antes que cineasta soy espectador. Y trato de ser el mejor espectador posible, aunque cada vez me resulta más difícil, lo cierto es que observo a algunos estudiantes de cine que pretender ser cineastas siendo espectadores muy perezosos, muy prejuiciosos, muy juzgadores, muy poco generosos con las películas, más allá de tres o cuatro cosas que han visto y quieren imitar... y les pregunto: ¿pero cómo pretendéis que sean acogidas vuestras películas si vosotros sois tan poco acogedores con las de los demás...?

Para mí la idea básica del cine, cada vez más, es la de compartir. El cine es compartir. Como una buena charla, o una comida, o un paseo en el que compartimos sensaciones, cosas que miramos y escuchamos, cosas que nos gustan. Intento que las películas sean lo más parecido a eso. Por eso lo que más me gusta es que cuando luego viene alguien y me dice: he ido a cenar al restaurante ese que sale en tu película, o “he estado buscando el libro del escritor ese aragonés, Chusé Izuel, del que habláis en ‘Los ilusos’... pero no lo encuentro y no sé qué hacer...”. Siempre hay algunos que se molestan porque hablas de un libro en la película, pero luego hay otros que te dicen que se quedaron con él en la cabeza, que lo han comprado y lo han disfrutado, o que lo están buscando. Eso es el cine para mí.

La película transcurre esencialmente en tres espacios: París, Annecy y Toulouse. y, formalmente, es una comedia y una ‘road movie’... ¿has querido hacer una exaltación de la vida y de la juventud?

Una exaltación de la vida tal vez, aunque suene pretencioso. Exaltación de la amistad, de la posibilidad de hacer el tonto y también de arriesgarte al ridículo, de poner el corazón a mil por hora. No la pensé como comedia ni como road movie, porque son géneros que requieren de un tipo de construcción que esta película no tiene. Creo que se construye sobre un gesto, el de ir decir: "creo que estoy enamorado", y que no importe lo que pase después.

¿Es una película sobre las heridas de amor y los sueños interrumpidos?

Es una película en la que no hay heridas, en todo caso pequeñas cicatrices. La sangre siempre acaba cicatrizando. No hay drama en esta película y, si en un momento asoma, es despejado. Es verdad que la palabra sueño se repite mucho, y me llama la atención a mí también porque nunca recuerdo mis sueños, duermo demasiado profundo. Es por eso que se habla de sueños o cosas que han sucedido pero no se recuerdan bien. De ahí surge la necesidad de ponerse en movimiento, para averiguar si era un sueño o no.

Es muy importante Miren Iza, del grupo Tulsa, y una de sus canciones. ¿En qué medida te has basado en ella para componer el guion?

Hay canciones de Miren que estaban tan metidas en mi cabeza que solo después me he dado cuenta de su importancia. No parábamos de escucharla durante el rodaje, en los coches en los que nos desplazábamos. Pero es un proceso recíproco. Ella había compuesto una canción después de ver "Los ilusos" y suena en la película, dice: "quiero declarar la guerra a la realidad". Eso me encanta porque entronca con esa reflexión que dejé pendiente en una respuesta antes. Ella va a muerte con sus canciones, me encanta eso. Es capaz de admirar, de amar, no es cínica. Yo pretendo ser igual.

¿Quién se enamora más de la cantante: el director o los espectadores?

Bueno, espero que todos... El amor por sus canciones creo que queda claro con esta película. Pero sospecho que hay muchos enamorados de Tulsa y sus canciones... Miren y yo hemos aprendido mucho juntos y vivimos un año 2014 en el que hemos compartimos muchas cosas.

¿Significa para ti algo la palabra ‘indi’, se te cuela de alguna manera? Da la sensación de que haces cine con una mirada hippie, desenfada, luminosa y a la vez profundamente nostálgica, como de otro tiempo...

Nunca me ha gustado el concepto del "Cine indie". Es una marca que asocio a Sundance y Miramax y Harvie Weinstein. Boyero el otro día escribió de la película y como creo que no sabía muy bien qué decir de ella, pues recurrió a la idea del cine indie, pero me parece muy desubicado. No es un cine del que me sienta muy cerca, es una etiqueta y por tanto no quiero generalizar, pero se asocia a una cierta idea temática y formal de la que me siento lejano: planos bonitos cámara en mano, fotografía saturada, desenfoques, poca profundidad de campo. Ninguna de mis películas tiene esos rasgos distintivos, más bien se diferencian por propuestas radicalmente opuestas.

¿Tiene algo hippie? 

La cultura hippie también me resulta muy lejana, no he sido ni de viajar ni de fumar porros ni de escuchar a Jimmy Hendrix y probablemente estoy siendo muy reduccionista o desacertado al asociar esos actos a ese movimiento, lo que confirma mi ignorancia sobre el tema. El primer viaje en furgoneta que he hecho ha sido en esta película... Pero sí que intento hacer películas donde haya luz o cierta idea vitalista, que no parezcan sufridas, porque tampoco busco legitimarme con grandes temas ni poniendo a los personajes a sudar.

A veces, como le pasaba a Truffaut, tengo la impresión de que en tus películas solo hay un único motor, con ligeras variaciones: las emociones, el erotismo, los vaivenes de los amantes, ... ¿No hay otra cosa tan determinante en la vida?

El amor me parece el único gran motor que existe para ponerse en movimiento y hacer cosas. El amor entendido en su forma más amplia. Amor a la vida, a los amigos, a las mujeres, a las películas, los libros, las canciones... Me gusta mucho el último libro del poeta Juan Antonio González Iglesias, "Confiado" (Visor), porque reivindica el amor a los maestros y nos recuerda lo importante que es tener un referente, pero también porque cifra en el amor la confianza que podamos tener en el futuro.

¿Somos en realidad unos constantes exiliados del amor, entonces?

El amor no nos enajena, como dicen algunos, sino que nos pone en el mundo, nos da un centro de gravedad. Por eso, si no encontramos el amor, vamos en busca de él. No hacerlo sería un poco de cobardes, egoístas, narcisistas, conformistas y cínicos. Sin ese amor o esa búsqueda del amor no tendría sentido hacer nada.

¿Qué le debe tu cine a la literatura y en concreto a la poesía? No me sorprende tu alusión a González Iglesias...

La poesía es ritmo y melodía, y me gusta pensar las películas también así, como cuando un verso termina y deja una palabra colgando en la siguiente línea. Eso es maravilloso, vertiginoso también, y me puedo quedar ahí colgado mucho rato. El cine funciona de otra manera pero sigue siendo ritmo y melodía y también obedece a un tipo de lectura que hacemos de izquierda a derecha, porque cada plano desplaza al anterior hacia la izquierda. Pero la poesía en concreto es un lugar donde ir a buscar lo que no sabemos encontrar en ningún otro lugar, es ir allí donde a veces se encuentra lo que no se puede decir de ninguna otra manera. Está más allá, es otro reino. Godard decía que el cine tiene que expresar aquello que se nos ha quedado en la garganta sin poder ser dicho. Era su intento de colocar el cine a la altura de la poesía.

Un director como tú, intuitivo y a la vez reflexivo, ¿piensa en un público en concreto’ ¿Para quién sería esta película?

En todo caso pienso en mis amigos y, depende de cada película, en cada momento de mi vida, he pensado más en algunas personas concretas. Pero no hago cálculos de público y me molesta cuando otros cineastas, pretendiendo ir de humildes y como dando a entender que algunos otros no lo fueran, dicen que hacen películas para la gente... como si tuvieran una fórmula, o como si la gente entonces se plegase a la fórmula... Y si a veces ha sido así y nos hemos plegado a una fórmula, yo prefiero que vea menos gente mi película que dar con la fórmula supuesta. No estoy nada obsesionado queriendo que mis películas las vea todo el mundo. Me alegra que las vea cuanta más gente mejor, pero lo que me alegra de verdad es que haya alguno que la vea y disfrute. La cantidad da igual.

La película también transmite una cierta idea de felicidad, de buen rollo. ¿Os lo pasasteis tan bien como parece?

Lo pasamos muy bien pero también sufrimos. De hecho, ha sido la película en la que más he sufrido, porque disponía de muy poco tiempo y teníamos que movernos mucho. No sufría mientras se rodaba pero sí en algunos momentos de desplazamiento, falta de sueño y cansancio general. Es una producción un poco kamikaze, un poco inconsciente, y por suerte podemos decir que ha salido bien pero lo cierto es que podía haber salido muy mal, podíamos habernos dado una buena hostia, metafórica y literal.

¿En qué cambia tu manera de dirigir a las chicas con respecto a los chicos?

Creo que las chicas me imponen más, como en la vida... Quizá les dedico un poco más de atención por eso, y también porque a veces hay que explicarse más y demandan más. Pero me gusta eso. No sé si sería capaz de hacer una película sin mujeres...

¿Son ellas aquí las fuertes, las que parecen más enteras?

Yo creo que sí. En las tres películas que he dirigido he intentado que las mujeres tuviesen peso, fuerza y personalidad. Aunque seguramente no puedo dejar de mirarlas desde la distancia y la idealización de un hombre que las quiere y las admira... Isabelle Stoffel y Renata Antonante tienen muchísima personalidad, por eso las quiero en la película. A la vez son un tipo de mujer que no se ve tanto en las películas, o eso me parece a mí. Me gustan mucho por eso, me fascinan, tienen una inteligencia, un humor y una belleza muy únicas.

¿No temes que acaben considerándote un raro, un director un poco marciano?

Ya percibo a veces que me encasillan, insisten en que mis películas tienen muchas referencias literarias o intelectuales. Pero yo no me siento nada intelectual. Solo he leído unos pocos libros, pero cuando me gustan trato de compartirlos con entusiasmo, y utilizo las películas que hago, que son mi mejor plataforma para ello, igual que con otras cosas que me gustan. Por lo demás, creo que soy un director muy normal, muy menor y muy limitado, pero lo acepto con humildad porque me siento muy feliz de poder permanecer en el cine, siendo consciente de que antes que yo, a la vez que yo y después de mí, estuvieron, están y vendrán muchos más y mejores.

27/07/2016 01:28 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

MORENO CARBONERO: HISTORIA DEL LIENZO DEL PRÍNCIPE DE VIANA

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LETRAS ESTIVALES. DOMINGO*

 

Un cuadro magistral que se llevó El Prado

 

‘El príncipe don Carlos de Viana’, el gran retrato de Moreno Carbonero, estuvo en el Museo de Zaragoza desde 1919 hasta 1992

 

MUSEO DEL PRADO

‘El príncipe don Carlos de Viana’ (1881) de José Moreno Carbonero, uno de los cuadros de pintura histórica española del siglo XIX

 

Antón CASTRO

“La pintura se me manifestó, hace ahora 35 años, en el Museo Provincial de Zaragoza a través del cuadro ‘El príncipe don Carlos de Viana’, pintado por José Moreno Carbonero. Recuerdo la vivísima impresión que me causaba el modo en que está pintado el polvo de los libros y la estantería del fondo. Iba a menudo a verlo. Me gustaba mucho”, escribe el pintor Pepe Cerdá. El también artista y escritor Eduardo Laborda acudía a visitar a menudo aquel cuadro insólito, de un único personaje, con el perro a sus pies y la biblioteca detrás, porque le encantaba aquella obra academicista y magistral, del solitario resignado y melancólico. “En los años 70, hasta su transformación, el Museo de Bellas Artes de Zaragoza era de los mejores de España. Y su colección de pintura del siglo XIX era extraordinaria. Ese lienzo estaba en la primera planta y era toda una lección pintura, de técnica y de emoción. José Moreno Carbonero lo había pintado con 21 años. Impresionante”, dice.

‘El príncipe don Carlos de Viana’ es un óleo de 1881, realizado en Roma, donde el pintor malagueño estaba pensionado, de 3.10 metros de largo por 2.10 de ancho. Lo adquirió el Museo del Prado ese mismo por 5.000 pesetas (30 euros) porque recibió la primera medalla en la Exposición Nacional de Bellas Artes. En 1919 se cedió en depósito al Museo de Zaragoza, que lo registró en varios de sus catálogos desde 1933 y lo exhibió hasta los años 70, instante en que fue retirado a los almacenes cuando se hizo la remodelación para instalar los fondos de arqueología. En 1992, cuando José Luis Díez organizó una gran exposición sobre ‘La Pintura del siglo XIX en España’ en el Museo de Arte Moderno, fue reclamado y ya no volvió a Zaragoza, algo que también ocurrió con otra obra fantástica aún de mayores proporciones: ‘Últimos momentos del rey don Jaime I el conquistador en el acto de entregar su espada a su hijo don de Pedro’ (1881) de Ignacio de Pinazo.

Ahora ‘El príncipe don Carlos de Viana’ está expuesto en las espectaculares salas del Museo del Prado dedicadas al siglo XIX, muy cerca de ‘Doña Juana la Loca’ (1877) de Francisco Pradilla y de ‘Los amantes de Teruel’ (1884) de Muñoz Degrain. Es un cuadro que impresiona, distinto a todos: la anécdota narrativa se ciñe a un único personaje, inscrito en una decoración infrecuente, casi mística o metafísica. Don Carlos fue uno de los personajes más infaustos e historiados por la literatura y la pintura: inspiró a Zorrilla en ‘La lealtad de una mujer y aventuras de una noche’ (1840) y a Gertrudis Gómez de Avellaneda su drama ‘El Príncipe de Viana’ (1844), pero también a artistas como Emilio Sala, Vicente Poveda, Julio Cebrián y Mezquita y Ramón Tusquets, entre otros.

Era el primogénito de Juan II de Aragón y de Blanca de Navarra, a la que también pintó José Moreno Carbonero (Málaga, 1860-Madrid, 1942), y era por tanto el legítimo heredero de ambos tronos. Juan II se casó en segundas nupcias con Juana Enríquez, madre de quien sería Fernando el Católico. Comenzaron las intrigas, de tal modo que Carlos cayó en desgracia y el rey hizo una maniobra extraña, sobre todo ante la popularidad y el cariño que suscitaba en Cataluña: encerró a su propio hijo y lo desposeyó de sus honores. El joven intentó recuperar sus derechos, pero le fue imposible y entonces se vio abocado casi a una existencia de fugitivo, centrado en el retiro, en la soledad y en la reflexión. Se marchó a Francia, fue amigo y confidente de Ausías March, que solía leerle sus poemas o trovas, y finalmente halló refugio en Nápoles, al amparo de su tío Alfonso V. Decidió recluirse en un monasterio próximo a Mesina, donde lo imaginó Moreno Carbonero. Se casó a los 18 años, guerreó, intrigó, conoció la prisión; pero aparece siempre envuelto en la fatalidad.

Algunos historiadores y críticos de arte han escrito que el joven artista “pintó la biblioteca de un alquimista, no la de un príncipe”, según recogió ‘La Época’. El propio José Luis Díez matizaba: “Así, tanto libros y mobiliario como la propia figura del noble están concebidos con el mismo sentido general de decrepitud que indica su destino sombrío, subrayado además por la austeridad cromática de la composición, tan solo rota por la riqueza del terciopelo encarnado del almohadón”. El cuadro destaca por su dibujo impecable y por la calidad de su pintura, por la riqueza de detalles, que acentúan el desaliño y el olvido, por la exactitud del sitial gótico y por esa atmósfera de desamparo absoluto. Había sido abandonado por casi todos, salvo por su perro.

Su destino fue aciago y enmarañado. Regresó a Barcelona en loor de multitud, pero las adversidades y conjuras siempre se multiplicaban a su alrededor. Murió en 1461, a los 40  años, en el Palacio Real de de Barcelona; quizá fuese envenenado. En cualquier caso, el retrato de Moreno Carbonero luce espléndido en el Museo del Prado y verlo allí, y pensar que estuvo en Zaragoza durante más de 70 años, produce una melancolía pareja a la que siente ese personaje flaco, de mediana estatura, que halló consuelo en la meditación, en la lectura y la escritura, y que parece el perfecto Segismundo de ‘La vida es sueño’ de Calderón de la Barca.

 

 

 

*Serie diaria de ’Heraldo de Aragón’.

 

 

25/07/2016 08:11 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

EL SALÓN BLANCO DE LA ALMUNIA

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HISTORIA DEL SALÓN BLANCO DE LA ALMUNIA

 

Por Marta GRACIA BLANCO

 

Hasta los años 60, en pleno franquismo, si las ciudades pasaban penuria cultural, en los pueblos vivíamos, desde el punto de vista educativo y cultural, en el más terrible y absoluto de los abandonos. En el año 1965, supongo que en el marco de esa iglesia más social que surgió por entonces, la parroquia de La Almunia abrió las puertas de este Salón Blanco. Un proyecto que vino de la mano de lo que fue el instituto de Cabañas y el Focar, en esta misma plaza de la iglesia. Más o menos en la misma época y en el mismo contexto nacieron aquí la EUPLA y el Colegio Salesiano. El pueblo se llenó de estudiantes. El páramo cultural se llenó de vida. Creo que podemos decir sin sonrojarnos que la educación y la cultura cambiaron para siempre La Almunia y a los almunienses.

Pasaron los años. Cambiaron los tiempos. En el mes de diciembre de 2014 este cine proyectó por última vez una película con su proyector analógico. Las películas en celuloide, tal como siempre las habíamos conocido, se habían dejado de fabricar. Nos había venido encima, como una ola, la obsolescencia tecnológica.

Unos meses más tarde no sólo nos quedamos sin cine: nos quedamos también sin Salón. Hubo que cerrar la sala a cualquier uso porque presentaba deficiencias técnicas que afectaban incluso a la seguridad de las personas.

Creo que fue precisamente en ese momento cuando muchos vecinos y vecinas comenzamos a comprender en toda su profundidad la importancia que tiene para nuestro pueblo este salón. Lo entendimos cuando experimentamos todas esas cosas que, de pronto, ya no podíamos tener. Si no abríamos el Salón Blanco no podíamos tener cine. No podíamos tener teatro. No podíamos celebrar los fines de curso de la escuela de jota, de la asociación de mujeres, de las AMPAS. No podíamos organizar el Teatro de Madres. No podíamos organizar el Festival de Cine.

A los amigos que hoy han venido a acompañarnos me gustaría explicarles algo que los almunienses entendemos bien: el Salón Blanco es mucho más que un salón de cine. Es parte de la idiosincrasia de nuestro pueblo. Todos los almunienses, de cualquier edad, podríamos contaros con cariño cientos de historias vividas aquí. Aquí han nacido amores y han crecido amistades eternas. Os podríamos hablar del Lobo, de Vitorián, de Alfredo el proyeccionista, de Fernando. Del ruido de las monedas golpeadas sobre la barra del bar para que nos atendieran pronto, antes de que terminara el intermedio. Os podríamos contar cómo nació el Festival de la Canción Blanca, como eran los festivales de Don Luis de Los Ríos, y cómo tomaron su relevo los festivales navideños de la asociación La Peña. Os podríamos contar cómo una vez al año, las madres se organizan y preparan un espectáculo precioso para disfrute exclusivo de los niños y niñas de los colegios. Os podríamos explicar que aquí han actuado grandes figuras del teatro, la danza o la canción pero también muchísimos almunienses que cantan jotas, que bailan, que tocan en la banda, en la rondalla, que hacen teatro, monólogos. Y por supuesto, el cine. Siempre el cine. Este Salón está lleno de historias en torno a las películas. Podríamos pasar horas, se nos pondría un nudo en la garganta, se nos arrasarían los ojos de emoción.

Pero más allá de la emoción, de los sentimientos y de los gustos personales está también la razón. Defender este Salón, comprender su importancia y apostar por él es la decisión más racional que el Ayuntamiento podía tomar. 

Unas instalaciones deportivas municipales son imprescindibles para fomentar el deporte de base y para generar deportistas profesionales. Así lo vimos aquí y durante años hemos invertido dinero, esfuerzo, personal y energías en dotarnos de equipamientos, oferta, cursos, infraestructuras. Por eso hoy la sociedad almuniense tiene un enorme músculo deportivo. De la misma forma, en La Almunia necesitamos unas instalaciones culturales municipales de calidad. Necesitamos un escenario, unos camerinos, un patio grande de butacas. Necesitamos un proyector digital. Necesitamos este gran espacio. Invertir dinero, esfuerzo, personal y energía en cultura, en infraestucturas culturales nos garantiza, si me permitís el palabrejo, “culturistas” de base y fomenta que nazcan “culturistas” de élite.

Una de las tareas más hermosas de un Ayuntamiento es ésta. Invertir en cultura. Ayudar a que sus habitantes se doten de herramientas para ser ciudadanos informados, con criterio, y, sobre todo felices. Porque antes que nada, el cine, el teatro, la literatura, la música... son fuente de felicidad. De felicidad y de autoestima.

Pero como os digo, esta es una tarea de un Ayuntamiento. Es responsabilidad del Ayuntamiento, y no de la Parroquia. Somos los almunienses quienes tenemos que asumir ese trabajo. Como decía aquel, y nunca mejor dicho, “A Dios lo que es de dios y al césar lo que es del César”. Durante muchos años este Salón ha recaído sobre las espaldas de la parroquia y ya era hora de que desde el Ayuntamiento les releváramos de esta tarea y de esta responsabilidad.

Por eso no quería dejar pasar la ocasión para dar las gracias públicamente. Gracias a Juanjo Moreno, mi socio de gobierno, porque se ha volcado en este tema. Creo que hemos hecho un buen tándem en un asunto jurídicamente complicado y seguiremos en ello, porque falta mucho por hacer. 

Y gracias enormes, gracias también en nombre del Ayuntamiento y en nombre de todos los almunienses a los dos párrocos, Antonio y Juan Luis. Es un agradecimiento doble. En primer lugar, gracias porque vuestra disposición en todo lo relativo a la cesión o venta del Salón Blanco ha sido inmejorable y muy generosa. Sé que sobre todo para Antonio desprenderse del Salón Blanco ha sido una decisión dura y sin embargo en todo momento antepuso el interés del pueblo a su propio deseo. Y gracias, también y sobre todo, porque tanto vosotros como vuestros antecesores hicisteis al pueblo el mejor de los regalos: abrir y mantener este Salón durante todos estos años.

Este Salón es lo que es porque los almunienses siempre lo vivimos y lo sentimos como “el Salón de todos”. Se construyó entre todos. Se ha disfrutado entre todos. Lo hemos defendido con uñas y dientes. Nos lo hemos creído. Y ahora por fin, es público. Es, legalmente y no sólo sentimentalmente, de todos los almunienses. Tendremos que trabajarlo, reformarlo, remodelarlo. Ponerlo a punto nos costará un poco menos o un poco más. Pero aquí está, vivo otro vez. Vivo como siempre.

Larga vida  al Salón Blanco. Larga vida, amigo mío. 

15/07/2016 19:05 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

CUENTO PARA BELIEVE IN ART

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'BELIEVE IN ART': JAVIER HERNÁNDEZ ILUSTRA AL NIÑO DIEGO
Hace algún tiempo, María Luisa Grau Tello, que trabaja en el IAACC Pablo Serrano y que es una apasionada del arte mural, nos pidió a Javier Hernández y a mí participar en el proyecto de Believe in Art que coordina con otras personas, entre ellas Beatriz Lucea. Yo escribí un pequeño cuento y Javier le ha dado toda esta vida para mejorar las sensaciones de los niños, para emocionar con sus colores...
Como suele suceder, el cuento está basado en escrupulosos hechos reales.

 

 

UN PASEO A CABALLO

Me llamo Diego y vivo en el campo. Entre mi casa y la carretera, había un descampado. Siempre lo veía vacío, hasta que un día aparecieron unos hombres y con ellos unas máquinas. Lo cerraron con una alambrada y al día siguiente ya había dos perros grandes como leones, un pavo real y un caballo pequeñito.

Una tarde, al volver del colegio, vi que habían levantado una casa de madera, enorme, con ventanas, chimenea y porche. Todos los días había algo nuevo. Al caballo pequeño, como un poni, se le sumaron otros dos: uno, elegante y oscuro, y otro, blanco y más flaco. Y después llegaron las gallinas, dos cerdos, uno rosado y otro negro, como un jabalí, y también trajeron patos. Los que más me impresionaban eran el pavo real y un gallo que apareció de repente.

Un día decidí llamar a la puerta. Salió una mujer rubia a recibirme. Como estaba muy ocupada, le pidió a su padre que me atendiese. Se llamaba Arcadio. Era simpático y cariñoso. Le dije:

-Quiero saberlo todo.

-¿Todo?

-Sí. ¿De dónde vienen los caballos, cómo se llaman los perros, por qué extiende su gran cola el pavo real? Todo.

Arcadio me llevó hasta un pequeño establo o cobertizo, y me sentó en una silla. Habló y habló sin parar. Era carpintero, mecánico y granjero. Me dijo tantas cosas que me dormí. Me cogió en brazos, creo, y me llevó a casa. ¡Con lo que yo peso! Entreabrí los ojos y, adormecido, le oí decir mientras me entregaba a mi padre:

-Mañana nos traen una vaca rubia, viene de lejos, de la orilla del mar y de los bosques, y se llama Ermelinda.

Esa noche no pude pegar ojo. En la cabeza me bailaban los animales y los nombres: los perros leonados eran Jack y Lord, el pavo real se llamaba Volador, el gallo Edmundo y el poni era Rojito… Eso sí, lo mejor de todo, sucedió en sueños: el caballo Edmundo venía a buscarme, relinchaba ante nuestra puerta y me decía: “Sube a mi grupa”. Y aquello sucedía en el tiempo en que los caballos hablaban.

A la mañana siguiente, Arcadio se paró ante mi puerta con el propio Edmundo. Me alzó del suelo, me puso delante y me dio las riendas. Cuando vuelva del paseo, os contaré todo lo que ha pasado. Esperadme.

03/07/2016 18:49 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

'CANO, DE PROFESIÓN INCIERTA', EL MARTES EN ARAGÓN TV

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Aragón TV estrena este martes (23:20 horas) el documental ‘Cano, de profesión incierta’, dirigido por Emilio Casanova y coproducido por esta cadena dentro de su línea de apoyo al audiovisual aragonés. 

 

Este audiovisual aborda el mundo creativo del pintor y dibujante José Luis Cano. Repasa su trayectoria desde sus inicios como miembros del Colectivo de Artistas Plásticos y su evolución como ilustrador, viñetista y pintor.

 

El proyecto pretende mostrar el mundo artístico y conceptual de Cano, cómo se comprenden sus personajes y sus guiños. ‘Cano, de profesión incierta’ toma el nombre del blog que mantiene José Luis Cano e incluye conversaciones con personajes que ayudan a desnudar su universo creativo.

 

Cano es muy conocido por el gran público por su aparición diaria en diversos medios de prensa con sus viñetas de un humor que, como el director Emilio Casanova señala “podría definirse como “la risa en los huesos”, término que hurtamos a don José Bergamín”. También es conocido por su extensa labor como ilustrador de textos ajenos y propios. Pero Casanova ha querido profundizar en la faceta en la que Cano es “menos conocido o comprendido” pese a constituir “su verdadera pasión, la pintura pura y dura, que no ha dejado de hacer durante toda su vida”.

 

Cano, de profesión incierta, este martes a las 23:20 horas, en Aragón TV. [Cano: nota de la CARTV]

 

UNA NOTA SOBRE LA PELÍCULA

El humorista, ilustrador y pintor Cano,

objeto de un documental de Emilio Casanova

 

 

El director presentó en ProyectAragón su trabajo de 68 minutos del artista que «escribe con imágenes y pinta con palabras”

 

 

A Emilio Casanova (Zaragoza, 1955) le gustan los retos. Ha hecho vídeos sobre Goya, Ramón Gómez de la Serna o Antonio Saura, ha realizado una espléndida colección de ‘Estampas aragonesas’ de tres minutos para Aragón Televisión o el documental ‘El Pirineo revelado’ y, desde hace un tiempo, prepara un ambicioso proyecto sobre Pablo Gargallo. Este próximo jueves, dentro de la programación de ProyectAragón, a las 19.30 en la sala Luzán, estrena una película sobre el humorista, ilustrador y pintor José Luis Cano (Zaragoza, 1948): ‘Cano, de profesión incierta’.

El artista, que fue colaborador diario durante dos décadas en las páginas de HERALDO, suele decir que su carrera es toda una disfunción: se ha pasado más de media vida «escribiendo con imágenes y pintando con palabras». Así arranca su autobiografía: «Nací dibujando. A los diez años escribí mi primer cuento de Guillermo Brown. A partir de los doce, redacté e ilustré las reseñas de mis excursiones con los boy‐scouts. A los quince, ilustré una biografía apócrifa y clandestina del director del colegio. Dibujaba en el libro de literatura y escribía bocadillos en las reproducciones de la historia del arte. Desde entonces, he seguido en esa confusión, dibujando en mis libros y escribiendo en mis cuadros». El director, guionista y productor Emilio Casanova recuerda que Cano se ríe inteligentemente de todo, en particular de sí mismo, pero que jamás se ríe de lo que hace. Y que si «la pintura es cosa mental», como decía Leonardo Da Vinci, Cano aplica sexo y seso a la materia.

Explica Casanova: «Conozco la obra de José Luis Cano desde hace años. Cuando expuso ‘Blancanieves’ en la Casa de los Morlanes me quedé fascinado e intrigado. Me gustó mucho su propuesta y pensé ya entonces, en 2013, en hacer una película sobre él –dice-. Siempre recuerdo lo que un día me dijo un político: “Lo primero que hago al leer el periódico es ver el chiste de Cano para saber si lo entiendo o si se mete conmigo”. Cano es un intelectual, un humorista, un pensador y un teórico de la pintura que lleva, como decía José Bergamín, el humor en los huesos».

Emilio Casanova ha hecho un documental de casi 68 minutos, poblado de viñetas, dibujos, libros y cuadros (que ha tratado Fernando Lasheras), dividido en cuatro bloques. En el primero, presenta al artista vocacional desde la niñez. El segundo aborda al Cano viñetista, humorista y cartelista, que trabajó en ‘El día de Aragón’, en ‘El Periódico de Aragón’, luego en HERALDO y ahora en su blog. «Quizá sea su faceta más conocida. Se analiza su humor negro, la somardería, el surrealismo», dice Casanova, y acepta sus semejanzas con El Roto. La tercera parte se centra en su inmensa labor como ilustrador, ya sea en la serie xordiqueta y en sus biografías ilustradas de Servet, Goya, Buñuel, Odón de Buen, María Moliner, o en otros trabajos de colaboración con otros como Irene Vallejo, Grassa Toro, etc. Y el cuarto bloque, «el más largo de todos”, aborda «la parte menos conocida y menos entendida de su trayectoria, la que constituye su verdadera pasión: la pintura pura y dura. A mí me interesa muchísimo esta faceta. Por su pincelada, por su libertad, por lo que piensa, por sus teorías acerca de la muerte de la pintura, por su capacidad de transgresión», señala el cineasta.

Cano tiene voz, pero también algunos actores como María José Moreno y Pedro Rebollo asumen su discurso en off. En ‘Cano, de profesión incierta’ hay tres conversaciones: con el artista Isidro Ferrer, centrada en su faceta de ilustrador, con el pintor Enrique Larroy, «más extensa y verdaderamente enjundiosa, divertida y delirante», y otra con la librera y editora Julia Millán, especializada en literatura infantil y juvenil y prologuista del proyecto ‘Blancanieves’. La nieta del artista, Constanza Cano Hem, da vida al personaje de Blancanieves.

Entre las curiosidades, hay un escena festiva con amigos del pintor realizada en los montes de Cuarte donde José Luis Cano, durante muchos años, realizó diversas intervenciones artísticas. La banda sonora corre a cargo de Joaquín Pardinilla e incorpora a Richard Strauss y a Jordi Sabatés. La obra cuenta con el patrocinio del Gobierno de Aragón y del Ayuntamiento de Zaragoza.

 

*Escribí este texto con motivo de su presencia en ProyectAragón.

19/06/2016 10:14 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

CRISTINA IGLESIAS: "EL ARTE ES ABRIRSE A LAS EMOCIONES"

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Cristina Iglesias (San Sebastián, 1956) es una de las artistas españolas más internacionales. Expone en la sala Zuloaga de Fuendetodos hasta este domingo y ha realizado un disparate para el Museo del Grabado. Viajamos por su obra y su poética a través de palabras específicas.
¿Qué le dice la voz cerámica?
Es la posibilidad de trabajar el color en el propio material. Y, además, después, es poder corregir y añadir. Es también la tierra. He hecho celosías en barro en las que he pensado más en la tierra como material de construcción.
Esto me lleva a preguntarle por la tierra, con una ramificación hacia el paisaje. ¿Qué le dice?
Es el paisaje y es también una idea más genérica de la naturaleza que aparece en todo mi trabajo de alguna manera, aquí y allá. Y creo que el paisaje en mi obra es obvio –he hecho escultura, sí, pero he aprendido mucho mirando la pintura–; miraba una pintura renacentista y miraba más al paisaje que a las figuras. Siempre me ha interesado, como la arquitectura. Esa es la idea de la cultura y la naturaleza: me interesa trabajar y jugar con ellas. Y lo he hecho a lo largo de toda mi obra.
¿Qué es para usted Euskadi?
Euskadi es mi madre. Euskadi es el lugar donde he crecido y, además, me une a la familia, aunque luego con mis hermanos siempre hemos tenido una relación íntima y cómplice, en otros lugares. Euskadi es el núcleo, el principio de todo, el paisaje… Me encanta caminar, incluso hago obras que implican caminar o que el camino es parte de ellas. Euskadi también es el mar… En Madrid lo que más echo de menos es el mar.
¿Qué le ofrece el mar?
Me ha gustado el mar como una masa viva en la que uno puede perderse con los ojos y mirar y mirar. He paseado muchísimo, volviendo a San Sebastián, al lado del mar. He escuchado el mar y sus músicas. He corrido por la playa, me gusta correr descalza por el mar, y he buceado, porque he hecho una pieza al cabo de los años en el fondo del mar, en México, que es además un símbolo de preservación de los mares, con la complicidad de los biólogos marinos. El mar es un lugar al que te escapas en muchos momentos, cuando necesitas estar solo. Allí, en medio la inmensidad del cielo, lo que haces es mirar el mar. Interiorizarlo y fundirte con él.
 
El mar tiene un relación especial con ‘El peine de los vientos’.
Eduardo Chillida me ha enseñado mucho con esa pieza; además, nos enseña una actitud como artista que nos pareció extraordinaria: nos dice que puedes atreverte a hacer una pieza que peina el viento y que está enclavada en unas rocas inaccesibles. Y, por otro lado, colabora con un arquitecto para hacer una plaza. De todo he aprendido. Chillida y Oteiza son maestros de referencia.
Del mar y del ‘peine de los viento’, vayamos al agua.
He trabajado con el agua y a la vez hago muchas piezas que no tienen nada que ver con el agua. Es uno de los materiales que me atraen porque me parece evocador y vital, moldeable. Pienso en Toledo, en la pieza ‘Tres aguas’ (2014), o pienso en ‘La fuente profunda’ de Amberes, que es más antigua, es la primera vez que hago una pieza en la que lo profundo, el ir hacia abajo, es tratado o considerado como algo espectacular, como algo que te hace pensar. Y después he seguido trabajando con el agua porque te hace pensar en Bernini y en las fuentes del Renacimiento. Puedes pensar también, en momentos más primitivos, cómo el agua se ha utilizado en las diferentes culturas… Y en Toledo he querido reflexionar sobre el agua como transmisora de conocimiento, de diálogo. ‘Tres aguas’ está basada en el entendimiento de las tres culturas que convivieron durante siglos allá y el agua, en cada una de ellas, era importante para rituales, para la higiene, para beber, para estar vivo. El agua es fuente de vida. El hacer pozos significa que puedes verte en ellos, ver un fondo que es un comienzo de la vida, un espejo o sentir un vértigo porque puede llevarte a lugares oscuros. Mi última exposición en Londres,  ‘Zonas freáticas’, aborda aquello que corre por debajo de lo más superficial, el sueño que pisamos.
¿Qué corre por abajo?
Corre la vida y corre la conexión. Hablo en su sentido metafórico  y político: de la necesidad del agua, de que cuidemos lo que tenemos, de toda esa cantidad de vida que está reprimida, pero que está ahí… Y lo que me parece interesante también es hablar de que la escultura puede hacerte ver que algo está conectado por el interior con otros lugares.
Esto nos lleva a la palabra compromiso. ¿Qué significa, lo vive?
Yo estoy comprometida con el arte. Creo que el arte puede manifestarse de algunas maneras que abren los puntos de percepción de la gente que tienen que ver con la educación, con la libertad, con que se te quiten los velos y te atrevas incluso a mirar y a querer saber. Estoy comprometida con el mundo en el que vivo…
¿Cómo se revela su actitud?
Creo que no tengo que hablar explícitamente de lo que está pasando pero sí implícitamente de lo que está debajo de las cosas, de lo subterráneo, de las capas de cultura y conocimiento que están debajo de la superficie de lo que miramos. Y también desde el proyecto ‘Estancias sumergidas’ (2010) en el Mar de Cortés (Baja California y México), donde me comprometo con los biólogos marinos y con un movimiento de preservación de la naturaleza, he hecho una obra que recuerde eso y que a la vez funcione como una especie de jardín-ruina que la naturaleza va haciendo y que está al lado de un manglar… Hay un compromiso ecológico, pero a la vez dices, «¿puede el arte ser más que un monumento, un símbolo de algo que te compromete?» Toledo encarna el entendimiento de las tres culturas. Que desde el arte pueda referirme a ello es una manera de estar comprometida con mi tiempo. Desde mi pequeña voz, la voz que yo voy construyendo, puedo hablar del mundo.
¿Para qué sirve el arte?
Provoca y puede hacerte pensar en aquello que estás mirando. La contemplación te lleva a lugares muy profundos, a reflexiones contigo mismo. El arte puede ser refugio, y es importante que lo sea; el arte te enseña a mirar, cada cual como haya aprendido. Me interesa mucho la mirada perdida de alguien que no sabe «nada» de arte, porque no lo ha estudiado, y sin embargo tiene un acercamiento, inocente o no, muy crítico con aquello que ve, pero me gusta esa mirada perdida que, de pronto, hacen algo que se fije en ello. Es también trabajar en términos casi musicales. Además de eso, el arte es abrir puertas al conocimiento, a la mirada, a la emoción. El arte es abrirte a las emociones. Y es una pena que vivimos una época tan dura, azotada por la crisis y la falta de dinero.
Otra palabra: escultura. ¿Es el arte final de Cristina Iglesias?
Es una pregunta difícil para mí porque al final cuando comencé casi me escapaba de la escultura. La pintura me encanta, me encantaba, y me parece que tiene una capacidad muy peculiar de creación. Como ves mis obras tienen bidimensionalidad que trabajo ese lado del ilusionismo más puro  o más ciego, por decirlo de una manera más divertida. Pero la escultura es una construcción compleja que puede crear lugares. Es una elección, eliges caminos donde tu expresión puede manifestarse mejor. Creas un lenguaje expresivo, lo que te conmueve a ti primero para tratar de que conmueva a los otros. Y en ese sentido he encontrado la escultura más dinámica, más flexible, hoy en día la escultura son muchas cosas. He hecho mucha escultura mirando a la pintura y, sin embargo, lo que quería yo hacer era escultura porque la encontraba más libre.
¿ Y la manufactura, su pasión por los materiales, el afán de mancharse las manos?
Lo vivo absolutamente con un sentido artesanal. A veces los nuevos materiales te llevan a ejecuciones que te alejan de lo artesanal, del estar encima, con tus manos, pero soy una artista que estoy siempre cerca: en la fundición, me gusta trabajar las telas con la gente que me ayuda. Somos un equipo en el estudio en Madrid, somos un equipo en la fundición en Eibar. Somos ocho personas.
¿Cuál es su relación con los arquitectos y con la arquitectura?
La arquitectura te exige y te obliga. Te pone límites, no solo la arquitectura, también la ciudad. El peligro, la seguridad que tiene que tener una obra, te va dibujando límites que, a veces, de lo que se trata es de darles la vuelta y que se conviertan en algo constructivo, que esa limitación no me lleve a condescender y terminar haciendo algo que no quería o que me aleja de mí, que puede pasar. A ciertas escalas es difícil conservar la pureza que puedes tener en algo que está hecho para un museo, para una galería o para una habitación cualquiera. Es otra manera de pensar y el reto es que la obra siga siendo autónoma aunque esté integrada en una espacio. Estoy haciendo una obra que tiene que ser funcional en la ciudad y a la vez formar un lugar de encuentro que la gente se sienta allí y pueda disfrutar de ese lugar. Y yo a mi vez juego con esa mirada, si consigues que pare la vorágine de la ciudad… Las puertas de los Jerónimos del Prado hablan de la textura, de los relieves, se mueven seis veces al día. A veces me dicen: «Vi las puertas del Prado». Les digo: «¿Estaban abiertas o cerradas?». «Estaban entreabiertas». Es una de las posiciones. Cuando trabajé con Rafael Moneo, él fue generoso y me dijo: «quiero que diseñes una puerta» Y yo fui más allá, y le pedí que me permitiera que se pudiese ocupar el lugar donde has pensado que se recojan las puertas. Le dije, «¿puedo trabajar con los umbrales, puedo hacer algo que sea una escultura, que tenga movimiento, que haya una secuencia…?» Él me dejó hacer.
Hablemos de Juan Muñoz…
Nos conocimos en Londres. Hemos sido grandes amigos. Vivíamos los dos juntos y compartíamos los amigos y la mesa de la cocina, donde discutíamos y hablábamos de arte y de literatura y de música; por allí aparecía mi hermano Alberto Iglesias. Tengo una memoria compartida con su existencia y con su obra, vivimos juntos 22 años, yo desde los 22 hasta los 44, va hacer quince años que se murió, en 2001… Ha sido mi compañero en el arte, en la vida y en el amor, pero le insisto que hemos compartido lecturas, visitas a museos, a ciudades. Juan era extrovertido y yo introvertida. Me encantaba lo que me hacía. Estuvimos muy cerca, tuvimos dos hijos, Lucía (26) y Diego (21 años). Ella está en el cine, y vive en Londres, y Diego estudia ingeniería medioambiental en California. A Juan Muñoz le han hecho muchas exposiciones. A veces tengo la sensación de que está más vivo que nunca. Su discurso está muy vivo, es actual, y lo cuido todo lo que he puedo.
Estamos en la casa de Goya y le ha dedicado un disparate.
Me encanta Fuendetodos. He pasado unas horas maravillosas con la gente de la Diputación y el pueblo. Este viaje ha sido una hermosa experiencia. De verdad. Goya me interesa y me ha interesado mucho. Y además me interesan mucho sus grabados. La obra gráfica. Usaba diferentes técnicas y he podido tener estampas suyas en mis manos y he estudiado como trabajaba. Luego me ha interesado mucho su valentía, cómo supo hablar de su tiempo y de qué manera lo hizo siendo valiente porque habló de cosas terribles y con una mirada que casi ha terminado definiendo una manera de ser española: lo goyesco, que es como una personalidad o un rasgo que asumimos y reconocemos en nuestra vida cotidiana.
*Esta entrevista aparecía ayer en el suplemento 'Artes & Letras' de Heraldo de Aragón. La foto está realizada por Oliver Duch.

03/06/2016 01:53 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

ADOLFO AYUSO COORDINA 'MAESTROS DEL SIGLO XX. TÍTERES EN ESPAÑA'

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Dentro del marco de Donostia / San Sebastián 2016 Capital Cultural Europea, este lunes 30 de mayo se ha inaugurado oficialmente la exposición Maestros del siglo XX. Títeres en España, que ha comisariado el escritor y especialista en marionetas Adolfo Ayuso Roy.

Coincide con la celebración del XXII Congreso Mundial de la UNIMA (Unión Internacional de la Marioneta) y del World Puppet Festival que estos días se celebran en San Sebastián. 

En el diseño de la exposición ha intervenido el pintor aragonés Ignacio Fortún. La exposición estará abierta hasta el día 27 de junio en el Centro Cultural Okendo, en el barrio de Gros.

 

 

MAESTROS DEL SIGLO XX

 

Por Adolfo AYUSO ROY

 

Maestro no es solo aquel que construye algo bello, maestro es también quien difunde, explora, investiga y enseña.

 

Se pretende mostrar una porción de la historia social y artística de los títeres en el estado español durante el siglo XX. Está dedicada no tanto a los títeres construidos, sino a los titiriteros que los fabricaron y animaron.

 

Entre los años 1902 y 1939 España vivió una Edad de Plata de la Cultura que también afectó al arte de los títeres. Poetas, músicos, dramaturgos, pintores, escultores y filósofos, encontraron en las marionetas nuevas formas de expresión. Aquel renacimiento, fue aplastado por la Guerra Civil y la instauración del Régimen franquista.

 

Por ello no quedan marionetas de algunos de estos maestros. Simplemente desaparecieron por la acción de las bombas o de la ignominia. Pero sí nos queda su recuerdo.

 

Sobre las décadas de 1960-1970, surgieron nuevos marionetistas que supieron desprenderse de las telarañas de una larga dictadura y recuperar, quizá con pasos vacilantes, el camino perdido.

 

Su obra ha resultado fundamental para rescatar al títere de su función doctrinaria y alienante y volverlo a integrar en el planeta del arte, de la sensibilidad y de la cultura.

 

 

 

Los maestros seleccionados han sido:

 

JULI PI (1851 – 1920)

Y LOS TITELLAIRES DE GUANTE CATALÁN

 

Juli Pi fue el maestro reconocido de una técnica de la marioneta de guante única en el mundo: el guante catalán.

 

Alcanza la fama durante sus actuaciones en la cervecería Els Quatre Gats de Barcelona (1897-1903), centro de la modernidad catalana: pintores como Picasso, músicos como Enrique Granados, escritores y directores teatrales que abrían nuevos caminos a la cultura y al arte.

 

Desde mediados del XIX hasta 1936 los titellaires actuaron principalmente para adultos en cafés, ferias y centros sociales. Tras la Guerra Civil, se redujo notablemente su número y lo hicieron casi exclusivamente para niños. La importancia del actual movimiento catalán de teatro de títeres se basa en el arraigo de aquellos maestros.

 

 

HERMENEGILDO LANZ (1893 – 1949)

 

Siendo profesor de dibujo en Granada fue el constructor de marionetas y decorados para la primera sesión de títeres de Federico García Lorca.

 

Manuel de Falla le encargó las cabezas de las marionetas de guante y las figuras planas en cartón, así como el decorado del segundo cuadro, para el estreno mundial de su Retablo de maese Pedro en París (1923).

 

Tras un largo silencio ocasionado por la represión cultural durante el franquismo hoy se le considera un precursor europeo de las técnicas de teatro de papel, así como de un sistema de marionetas portables que ideó para la gira por España del Retablo de maese Pedro en 1925.

 

 

SALVADOR BARTOLOZZI (1882 – 1950)

 

De familia humilde se convirtió en dibujante de las principales revistas españolas no para ganarse un lugar en el arte sino para vivir sin agobios económicas. En 1912 entró en la tertulia literaria más importante de Madrid, fundada por su amigo y mentor, Ramón Gómez de la Serna.

 

Fue el dibujante español de la figura de Pinocho, creando posteriormente una serie de cuentos ilustrados que inundaban de un nuevo humor la vieja y rancia literatura infantil.

 

Su inicio en el mundo del teatro fue como brillante escenógrafo de Jacinto Grau y Valle-Inclán. En 1929 fundó el Teatro Pinocho, una compañía de marionetas de guante con más de diez manipuladores, provocando un radical cambio estético y argumental en los títeres españoles. Murió en el exilio, en México D.F.

 

 

MIGUEL PRIETO (1907 – 1956) con un recuerdo a RAFAEL DIESTE (1899-1901)

 

Dibujante y pintor, a partir de 1932 formó parte del teatro guiñol de la revista revolucionaria Octubre, fundada por Rafael Alberti, y del teatro guiñol de las Misiones Padagógicas, nueva experiencia republicana que intentaba llevar la cultura al retrasado medio rural, dirigida por el escritor Rafael Dieste.

 

En 1935, por impulso de Federico García Lorca y Pablo Neruda, funda el grupo La Tarumba con el que durante la Guerra Civil lleva los títeres a los frentes de batalla. En 1937 participa en la Exposición Internacional de París donde Picasso presenta su cuadro del Guernica. Fue miembro del Consejo Central del Teatro junto a Benavente y Antonio Machado.

 

Se exilió a México, donde se le considera uno de los padres del nuevo diseño gráfico de ese país. Murió sin poder regresar a España.

 

 

 

HARRY V. TOZER (1902 – 1999)

 

Desde 1925 vivió en Barcelona este inglés, trabajador de la principal empresa eléctrica de la ciudad, enamorado del Punch and Judy. En 1932 publicó en la norteamericana Puppetry Yearbook un sensacional artículo donde dio a conocer al mundo la técnica especial de la marioneta de guante catalana.

 

En los años siguientes y hasta el final de su vida se dedicó a la marioneta de hilos, diseñando y publicando en revistas británicas y estadounidenses sus fundamentales aportaciones al mando o control de la marioneta: el “mando vertical Tozer”.

 

Desde 1973 se dedicó a la enseñanza oficial del arte de la marioneta de hilos en el Instituto del Teatro de Barcelona, creando una escuela catalana de marionetistas de hilo de proyección internacional.

 

 

FRANCISCO PORRAS (1931 – 1998)

 

Vivió en su propia carne el costoso camino de la recuperación de los títeres para el arte y la cultura españoles ocasionado por el franquismo.

 

Su carácter difícil y vehemente le cerraron muchas puertas. Solo algunos reconocieron los miles de horas que dedicó a la investigación de la historia de los títeres españoles para rescatarlos del olvido cultural que padecieron.

 

Fundó asociaciones profesionales, creó la más fecunda de las revistas españolas del títere, batalló porque las marionetas se integraran en la Escuela. Se ganó el título de titiritero del Parque del Retiro de Madrid. Cuando unos años después intentaron sacar su teatrito a subasta pública amenazó con quemarse a lo bonzo.

 

PEPE OTAL (1946 – 2007)

 

No solo fue un marionetista. Pepe Otal fue un modo de ver y vivir la vida. Aprendió los rudimentos de la marioneta con el inglés Harry V. Tozer pero al conocer a Peter Schumann del Bread and Puppet supo que el camino que había emprendido era el acertado.

 

Construía sus marionetas con materiales que encontraba en la calle. Participó en la eclosión de una Barcelona abierta y libertaria que ya no volveremos a ver. Sus obras, de técnicas muy variadas, siempre planteaban una estética rompedora y unos argumentos que hacían temblar las estructuras comerciales. Amaba la ópera y la cerveza. Tuvo muchas amantes. Viajó por toda Europa, murió en Cerdeña mientras interpretaba La divina comedia. Sus alumnos han conseguido que su Taller siga abierto a todo el mundo.

 

 

 

 

GUILLERMO BUSUTIL: 'DALTON'

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El escritor fantasma

guillermo busutil* 29.05.2016 | 01:31

Artículo publicado hoy en 'La Opinión de Málaga'.

Un negro en una bañera de espuma. Insomne con tabaco y bourbon para cazar y picotear 93 ppm frente a la pantalla en blanco de un guión y convertirse en un héroe de cine. Un escritor con un loro sobre el hombro, trece nombres falsos y uno solo prohibido. Dalton Trumbo, el hombre que se enfrentó a la Caza de Brujas de Hollywood y a la Comisión de Actividades Antiamericanas, al defender la libertad de las palabras amenazadas por el fanatismo ideológico. La misma batalla de siempre. No aprende el hombre que no se puede amordazar la conciencia ni acallar la libertad con el miedo o la fuerza. Ni siquiera el dinero las convierte en cenizas en la boca de quienes están convencidos de que la vida es su corazón y sus ideas. No saben lo mismo el champagne ni los besos sin ninguna de ellas. Y a pesar de la Historia y sus revoluciones, de la memoria de la sangre cicatrizada y de las mazmorras morales de casi todos los sistemas, el poder de la política y la ambición de riqueza nos siguen convirtiendo en lobos depredadores del prójimo. En víctimas de las ideologías que sólo piensan alrededor de sí mismas, y de paso de dos de los peores pecados del ser humano: la denuncia y la traición. Los dos golpes bajos que derribaron al guionista de más éxito del cine norteamericano de la década de los años cuarenta. Su gran enemigo fue el odio fomentado, al terminar la Segunda Guerra Mundial, contra la URRS, China, Corea y todos aquellos países con gobiernos socialistas acusados de conspirar contra Estados Unidos a través de los sindicatos, de los trabajadores y de la gente de la cultura.

Su historia es un antiguo mito de la resistencia de la dignidad. La de un hombre al que su hija Mitzi recuerda como un pensador independiente, honesto y que sabía qué tenía que decidir y hacer. Escribir era su pasión y su mejor manera de luchar por el principio de la democracia, la justicia y los derechos civiles. Nos lo muestra Trumbo: la lista negra de Hollywood de Jay Roach, la película en cartelera que cuenta su pelea desde su escritorio y su bañera, con el apoyo de su familia gestionada como empresa anónima y mensajería secreta, contra la intolerancia política y profesional que le impedían pisar un estudio, una fiesta o un rodaje, y lo empujaron a trabajar a destajo, sin derecho a recoger su Óscar por Vacaciones en Roma ni por , firmado con el seudónimo de Robert Rich. Dos éxitos cuya autoría le reconocieron un año antes de su muerte y diecisiete después.

Se lo dije antes. El pasado es un fantasma que sólo cambia de traje y de presidente. Nada inquieta más a los que manejan el poder o lo anhelan que los ciudadanos que construyen a sudor y a pie la economía. Y aquellos que desde el pensamiento reflexionan y comunican. A estos últimos se les intenta domesticar con una chequera o manchándolos con una culpa que los condene. Le sucedió a Trumbo que, sin miedo a perder un sueldo de 4.000 dólares a la semana y fiel a sus principios, se negó a delatar a ningún actor, guionista o director sospechoso de ser comunista. El delito que el senador McCarthy persiguió entre 1947 y 1956 desencadenando un vergonzoso proceso de denuncias, interrogatorios, juicios irregulares y listas negras. Un episodio aleccionador de cómo el extremismo del poder, con el apoyo de cierta prensa amarillista (Hedda Hopper señalando sin piedad desde su columna a los inculpados o a los que les daban trabajo) y el de la masa manipulada, puede destrozar carreras profesionales y vidas como la de Carl Foreman, el guionista de Solo ante el peligro, expulsado de la industria del cine y abandonado por su mujer por negarse a declarar. Una víctima más entre los célebres Diez de Hollywood como Alvah Bessie (guionista de Objetivo Birmania) Albert Maltz (responsable de Flecha rota y La ciudad prohibida) y Dalton Trumbo (autor de Qué bello es vivir, Treinta segundos sobre Tokio o El demonio de las armas), traicionados por compañeros y amigos como Elia Kazan, Edward G. Robinson o Walt Disney quienes eligieron, como años más tarde diría Orson Welles, su piscina antes que su honor.

La odisea del escritor, cuyo abuelo fue uno de los últimos sheriffs de un Oeste que se moría irremisiblemente acosado por las explotaciones petrolíferas y el desarrollo industrial (Gigante de George Stevens), pueden admirarla en la excelente película protagonizada por un perfecto y camaleónico Bryan Craston, por la siempre extraordinariamente atractiva Diane Lane, el inconmensurable John Gooddman –uno de los mejores secundarios del cine- y la siempre shakesperiana Helen Mirren. Cada uno y todos transmiten credibilidad a la sensación humana de no encontrar salida cuando se padece la tragedia de ser perseguidos y vilipendiados por sus ideas, gustos y personalidad. Y también la importancia de luchar contra la adversidad y de ser solidario. Igual que hizo él con sus amigos proscritos a los que les consiguió trabajos. Lo mismo que mi amigo Javier Álvarez que ha unido, junto con Cruz Roja, a Pilates Center y a otros centros de Málaga en un maratón recaudatorio el próximo sábado en favor de los refugiados, con una cuenta corriente en las redes. A él también le gusta Espartaco. La película con la que Kirk Douglas rescató a Trumbo porque encontró, en su talento y en su defensa de la dignidad, el espíritu de su personaje. Su guión llevó a Otto Preminger a contratarle también para Éxodo. Ambos directores hicieron público que su crédito se llamaba Dalton Trumbo, y su maldición se deshizo.

Al cine le pasa hoy lo mismo que a la literatura. La gente prefiere evadirse. Los niños y los jóvenes ya no buscan en los libros ni en las películas un héroe con el que soñarse adultos. Los futbolistas, los ironman de gimnasio y los youtubers han desplazado a los mitos y al pensamiento Los jóvenes son indiferentes ante aquel Espartaco y frente al arquitecto Howard Roark de El Manantial de King Vidor, ejemplo del talento independiente y del valor de los principios contra la mediocridad y las modas del dinero. Actitudes que admirar y en las que mirarse. Personajes que en otra piel real existieron como Dalton Trumbo, conciliador con su drama cuando al recibir en 1970 el Laurel de oro del sindicato de guionistas dijo que en la Caza de Brujas sólo hubo víctimas y, aunque unas sufrieron más que otras, cada una de ellas se vio obligada a decir cosas que no quería decir, a hacer cosas que no quería hacer. No creo que se pueda catalogar igualmente como víctimas a los que continuaron con sus vidas y sus triunfos, y a las que aquellas denuncias a la ruina y al suicidio. Menos aún cuando continúa sucediendo. A diario se delata a los otros, al amigo, al compañero, por dinero, por envidia, por política, por un papel inmerecido. La traición nunca deja de besar una mejilla.

Si no conocen la historia de Trumbo descubran su ética y su romanticismo, presentes en sus películas citadas, sin olvidarme de Johnny cogió su fusil ni de Papillon. Lo descubrí muy joven, y le deberé siempre la lección del hombre que se reivindicó como un hombre al que le importa la libertad de lo que hace. La certeza de que Los valientes andan solos.

*Guillermo Busutil es escritor y periodista
www.guillermobusutil.com

 

*Bryan Cranston, como Dalton Trumbo / Foto: Hilary Bronwyn Gail/Bleecker Street.

29/05/2016 12:10 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

SERGIO ARAGÓN: UN DIÁLOGO EN TORNO AL GRABADO Y LA DANZA MACABRA

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ARTE. Sergio Aragón (Zaragoza, 1976). Primer Premio de Grabado del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte a proyectos educativos por ‘Una danza macabra’. [Dentro de dos o tres semana, Sergio ocupará la portada de 'Artes & Letras' de Heraldo de Aragón.] 

 

“El grabado me apasiona, es un arte en 

el que hay que ser paciente y delicado”

 

Antón CASTRO

-Antes que artista dedicado al grabado, poseía una discográfica. Recuérdenos un poco esa historia…

El sello se llamaba Alter Ego Records. Junto a mi socio Dr. Loncho editamos discos de hip hop de artistas de la escena local de Zaragoza, de 2003 a 2010. La infraestructura del sello nos permitió diversificarnos y comenzamos a funcionar como productora de conciertos, trayendo artistas nacionales y norteamericanos como Sugar Hill Gang, Jeru the Damaja o MOP a Aragón… Comenzamos con un recopilatorio titulado ‘Zaragoza Realidad’, en el que apareció la casi totalidad de la escena de rap de Zaragoza en aquel momento y que tuvo una gran repercusión nacional.

¿Qué ha significado para usted ser editor y productor de discos?

Al ser dj y coleccionista, admiro el trabajo completo que hay detrás de un disco. En él convergen muchas personas además de los músicos, como diseñadores, fotógrafos, ilustradores, profesionales de la mezcla y masterización. Poder participar en el proceso de elaboración de un disco es algo muy especial, aunque también ha servido como aprendizaje de todo lo que rodea a la música. No todo es lírica, como en casi todo hay sobre todo negocio.

-¿Por qué dio el paso hacia un arte nuevo?

Dibujar ha sido una constante durante toda mi vida, he andado siempre con un cuaderno para dibujar en la mochila. En su momento la vida me llevo por otros derroteros y se me quedo la espina de pasar por una Escuela de Arte, así que con 36 años me matriculé. 

-¿Qué tiene de particular el grabado para usted?

El grabado me apasiona, es un arte en el que hay que ser paciente y delicado. Cada técnica tiene un encanto particular pero lo que es común a todas es la belleza alquímica de los procesos para crear una matriz. Me parece magnético el momento en el que levantas el papel de la matriz entintada después de haberlo pasado por el tórculo.

-¿Con quién se ha formado?

Con el dibujo he ido más bien por libre, aunque pasé una temporada en el espacio de Angel Laín y un verano en la Escuela Josso. Creo que mis maestros en este sentido han sido los gráficos que aparecían en las tablas de ‘skate’ y los comics que no paraba de leer. Respecto al grabado me he formado en la Escuela de Artes de Zaragoza, he realizado prácticas en el taller Manera Negra de Barcelona y mi proyecto de final de ciclo lo he realizado en Lab 43 de Venecia. El paso por cada taller te lleva a conocer nuevos maestros y te enseña cosas nuevas.

-¿Quiénes son sus referentes?

Bill Sienkiewicz, Joan Ponç, Otto Dix, Frans Masereel, Lynd Ward o Käthe kollwitz

-¿Ha seguido los trabajos de grabado en Aragón, le interesa alguien en particular?

Hasta que no he estado inmerso en este arte he podido apreciar como espectador los trabajos de Natalio Bayo, Pascual Blanco, Mariano Castillo…, aunque he empezado a valorarlos conociendo el proceso de trabajo que hay detrás de un grabado. Me interesa Nemesio Mata por su conocimiento del grabado no tóxico y su maestría en la estampación, y Noelia Marín por sus potentes imágenes y su afán investigador.

-Explíquenos qué era ‘Puzzle’, premiado con un accésit por la Calcografía Nacional en 2015, y sus trabajos que ganaron en Aragón.

‘Puzzle’ es una linografía con la que me concedieron el año pasado una Mención de Honor en el Certamen de jóvenes creadores de la Calcografía Nacional, además de la lógica alegría me empujó a seguir trabajando. Después ha venido el Premio Extraordinario de las Enseñanzas de Artes Plásticas y Diseño de Aragón, en la especialidad de Grabado y Técnicas de Estampación, que me ha permitido optar al Premio Nacional de Grabado.

-¿Qué le atrajo de la danza macabra?

El hecho de ser un género que ha acompañado al hombre desde el medievo en momentos convulsos como la epidemia de peste negra, diferentes crisis o guerras mundiales, y del cual se han servido los artistas para reflejar de manera incisiva la realidad de la humanidad, las diferencias entre estratos sociales o lo efímero de la existencia humana.

-La ha abordado desde el pintor Holbein hasta nuestros días…

Para mí Holbein supone el cenit del género, la primera vez que ves sus estampas quedas impactado, ya que siguen siendo actuales, tanto en su grafismo como en la sátira que esconden.

-¿En qué consiste exactamente el proyecto ganador, ‘Una danza macabra’?

Este proyecto trata de revisar un tema que ha sido recurrente dentro de la historia del grabado. Las nueve estampas son el resultado de la búsqueda de una expresión gráfica que mostrara una mirada al mundo que nos rodea actualmente, bajo el prisma de las danzas de la muerte.

  -¿Qué querría hacer y a dónde aspira a llegar en el grabado?

No miro demasiado al futuro e intento disfrutar de las buenas experiencias, aprovechando todas las oportunidades que el grabado me está brindando. Este verano tengo una residencia artística en Alfara Gráfica en Salamanca para realizar un proyecto conjunto con la artista María Urra y por otro lado Samuel Hereza está poniendo texto a las imágenes de ‘Una danza macabra’, con el que editaremos un libro. La música me ha enseñado que las claves son el esfuerzo y la constancia, así que los frutos que lleguen de ello serán bienvenidos, mientras tanto hay que seguir trabajando sin desánimo y con pasión.

 

*Esta entrevista aparecía el pasado domingo en Heraldo de Aragón.

 

27/05/2016 01:37 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

EL POETA VIOLA, EN SÁSTAGO

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[Esta tarde, a las 19.30, en la sala de Música del Palacio de Sástago, en el contexto de un ciclo sobre Manuel Viola (Zaragoza, 1916-San Lorenzo, 1987) y de su exposición antológica que comisaria Javier Lacruz, hablaré de la condición de escritor, teórico de arte y de poeta del pintor aragonés. Entre otros textos leeremos (habrá algún invitado) alguna composición de Viola. La entrada es libro y estáis invitados en un día, de nuevo, donde hay mucha mucha actividad cultural en Zaragoza.]

Quizá sea este el primer poema que escribió bajo el influjo de Lorca y tal vez Rimbaud, a quien admiró mucho:

 

-EN LA ESCUPIDERA DEL SOL

 

En la escupidera del sol,

donde baila la Muerte

con cintas de color,

Y risas de persianas y tacones de charol.

El vino tinto del aire se riza

en un desnudo esqueleto de caballo.

Las cerezas estallan angustiadas

y los naranjos se abalanzan en el mar.

Entre níquel y cristal

tres gritos brotan de un clavel.

En la luna fría

derrama sangre un hocico.

 

*Este texto se publicó en ‘Art’ de Lérida en 1933. Tenía el autor 16-17 años.

 

Último poema, 1987

 

Sueño quieto, helado, vacío: muerte

Sandalias de hierro, bóveda, cráneo,

 

Granito negro

 

El silencio pone tensa la piel de la noche

Una sábana inmensa

Cubre toda la tierra

 

Espantapájaros que azotáis el horizonte

Coged el  arco iris como látigo

 

On meurt plusieurs fois dans la vie, mais on

Me sait jamais quand c’est la derniere

 

[se muere varias veces en la vida, pero

No se sabe cuál es la última]

 

**Este texto lo recoge Javier Lacruz en su libro imprescindible sobre Manuel Viola de 2014.

 

25/05/2016 09:20 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

PALABRAS PARA EDUARDO SALAVERA

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[Ayer, por la mañana a consecuencia de un infarto, fallecía un pintor y un ciudadano entrañable como Eduardo Salavera, ese amigo que siempre mejoraba el lugar y el ambiente donde estaba. Recupero este texto para su catálogo de la exposición en la Lonja de su retrospectiva ’Eduardo Salavera. Segunda mirada’, que se pudo ver de octubre de 2015 a enero de 2016. El texto nació de una larga conversación y la contemplación de su obra en su estudio Jusepe Martínez. Abrazos a Nieves, su mujer, y a su familia. ]

 

DIEZ PALABRAS PARA UN RETRATO

DE EDUARDO SALAVERA (ZARAGOZA 1944-2016)

 

Por Antón CASTRO

Se cumplen ahora 30 años de la muerte de uno de los personajes más fascinantes de la literatura del siglo XX: Italo Calvino (1923-1985). Lo fue casi todo: lector, corrector y editor, soñador de territorios, cronista de los ecos de la II Guerra Mundial, narrador realista y prosista de la fantasía. Y a la vez un aprendiz de profeta que se atrevió a formular, en el último año de su existencia, Seis propuestas para el próximo milenio. No se aspira en este texto a nada semejante, pero sí he buscado algunos términos que nos sirvan para ingresar –bajo las guirnaldas voraginosas, al abrigo de sus ramajes y extravíos de sombra- en el universo de Eduardo Salavera, un caballero del arte, el amanuense de la luz, el pintor exquisito, en el sentido más amplio de la palabra. Las palabras elegidas son: Ámbito, Armonía, Color, Denuncia, Desnudo, Mar, Orilla, Paisaje, Sutileza y Zaragoza; diez palabras sin voluntad de exhaustividad que intentan bosquejar un retrato impresionista.

 

Ámbito. La vida de un artista puede resumirse o redondearse de formas muy diferentes. Eduardo Salavera ha sido siempre un pintor de su tiempo: informado, inconformista dentro de su aparente lentitud o sus ademanes de suavidad, crítico, lúdico y reflexivo. Se ha pasado alrededor de medio siglo buscándose: en los otros, en la calle, en la naturaleza y, sobre todo, en sí mismo. Pensando y paseando, ante el cuadro, en mitad de la música que suena y extiende su arboleda en el silencio del estudio. A nadie le pasará inadvertido su diálogo con el jazz o la música clásica en ‘Quinteto de viento’, ‘Acorde de preludio’ y ‘Adagio’. La forja de su obra ha sido pertinaz: como la gota que horada la roca con el impacto de todos los segundos. Cuando se repasa su trayectoria se ve como ha creado un ámbito de belleza, de espiritualidad, de tensión expresiva, a veces con ecos del edén o de la arcadia, un ámbito ético y estético, vinculado a diversas tradiciones artísticas. Ha construido un territorio y un magma donde se ha sentido cómodo, con sus accidentes, con sus incidencias y con sus personajes: el bosque o las diversas formas de fronda, el río, el mar, el horizonte, la mujer ofrecida en claridad o esos espacios de convivencia donde las palabras van y vienen como pájaros sorprendidos, como conjuros que alumbran la vida. Su modo imbatible de felicidad es la contemplación. Eduardo Salavera es el pintor de la calma. Y de la mirada paciente. Absorbe una idea de conjunto, le confiere sustancia y equilibrio, funda un laberinto mental, un escenario físico, una orografía de emociones y de ensoñación. Pintar es elaborar un mundo, acotarlo en libertad, darle carta de naturaleza y fe de existencia en la mancha y el cromatismo (el suyo busca el incendio suave), y habitarlo como se habita una casa, una amistad o una pasión.

 

Armonía. Para Eduardo Salavera, la pintura es un goce para la vista. Una forma de placer inmediato, antes que un concepto, un pensamiento o un tratado de intenciones. Es un ejercicio luminoso de abstracción que surge de la búsqueda, de la experiencia y de la intuición. El cuadro nace de la luz y se conforma, con coherencia y estilo, a través de la armonía cromática: el uso de los tonos, la extensión de las manchas, la sutileza, la melancolía sin abatimiento. Para Eduardo Salavera el cuadro es una aventura del conocimiento, una travesía repleta de tránsitos y exploraciones, cuyo desembarco es la ordenación de la belleza, la conquista de un ritmo soñado y la plasticidad. Así trabaja, así se perfila, así resuelve la ecuación química de un estado de ánimo que aquilata con el oficio, con el sueño y con la emoción puramente pictórica. El lienzo entonces es, sería, tal como escribió la poeta Luisa Castro, ese lugar del bosque donde el amor hizo su hoguera. Pienso por un instante en un cuadro como ‘Oliveras’: ceñido a su asunto, preciso en su caligrafía y amoroso en su indisimulado homenaje a la madre. Y en esa maternidad, resuelta en naranjas y añoranzas, que es ‘Su hijo-entraña es poesía’. Pienso en el ya citado ‘Quinteto de viento’: suena la melodía en una metódica y feliz distribución de la partitura visual.

 

Color. Hay artistas de línea, de atmósfera, del arabesco; pintores del estupor, de la brutalidad, de la transgresión. Hay pintores de la rabia y de la dentellada. Cronistas del laberinto sombrío. Eduardo Salavera es un pintor del color y de color. En sus dibujos, en sus lienzos al óleo o al acrílico, en sus minuciosas acuarelas. El color, tamizado, centelleante o mordido por la elocuencia de la composición, es su mejor autorretrato: el fuego imprescindible. Del arsenal de los colores, la lumbre del observador, el deseo de todos los fuegos.   

 

Denuncia. En alguna ocasión, Eduardo Salavera dijo que el camino del pintor es un camino solitario. De aislamiento, entrega y meditación. La búsqueda de una coherencia. No hay en él precipitación ni vértigo. Al sosiego también se llega tras sortear emboscadas, desoír voces de sirena, rechazar llamadas en vano, desterrar la obviedad y lo fácil. Pero no siempre fue así: en esta muestra vemos que Salavera protestó, se encorajinó, abominó (como aún abomina) de los tópicos, de las formas de educación totalitaria. Si algo le duele es el fanatismo religioso, la hipocresía, las medias verdades que van más allá de las grandilocuentes mentiras. Hay un puñado de piezas que revelan su furia de ayer, su enojo, sus manos de combatiente y un acento corrosivo que ahora casi se nos antoja extraño, como de otro Eduardo Salavera, que sabía protestar con la vehemencia necesaria o de manera oblicua, a través del símbolo. A mucho de todo ello responden cuadros como ‘Concentración de tocas aladas’, ‘Grupo conciliar’, ‘Henos aquí’ o ‘Vescovo assente’. A veces la denuncia no tiene virulencia: es pura confesión de las raíces, revelación de la memoria, acumulación de instantes. Sucede, en buena parte, en cuadros como ‘Alfocea’ (que remite a la infancia y adolescencia del pintor, en una pieza constructivista), ‘Baturro en puros cueros’ o ‘Idealistas’.

 

Desnudo. No hay nada más desafiante para un artista que el desnudo de su musa, de su amada, de la modelo ocasional de una tarde infinita. Salavera tiene musas o ese objeto del deseo y de la complicidad que es la mujer: un continente de hermosura, un latifundio de enigmas, la piel del escalofrío. Hay muchos desnudos en la exposición y en su obra: siempre rezuman finura, sofisticación, serenidad. Antes que el desafuero carnal, se percibe la búsqueda extrema de las sensaciones, la identificación, la huella mitológica y la ebriedad del embeleso. El título de una obra, ‘Cálida voluptuosidad’, tiene algo de manifiesto general. En dos obras como ‘En el Spa’ o ‘Esperando el terapéutico masaje’ aún depura mucho más su trazo, la carne entrevista, nunca renuncia al asombro ante el cuerpo amado. Especial atención merecen dos desnudos de la serie ‘Haciendo tiempo’. ¿Quién hace tiempo, quién espera: la joven sentada, cerca del perro oscuro, o el artista que la contempla y la sueña en pleno arrebato? Aunque parezca extraño, hay otro lienzo muy particular: ‘Elegía a la chica de la bicicleta’. A pesar del título, que revela algún dramatismo inconfeso, la joven avanza con los senos al aire, confiada, por un paisaje tan agreste como onírico. El desnudo en Eduardo Salavera ni es un tema lateral ni una coartada: es la conciencia del éxtasis de quien mira y mira hasta perder la cabeza. Es un viaje exultante hasta la posesión de la luz.

 

Mar. No deja de ser curioso que un pintor de tierra adentro tenga la obstinación del mar. El mar se lo da todo: infinitos abiertos, oleaje, horizontes matizados y el desafío continuo del color. El atrevimiento de las masas y las manchas, el brillo denso de los pinceles. El espectador sale a navegar con la imaginación del artista; a veces, desde el acantilado, el monte o la montaña, Salavera abre una ventana y entran el salitre, el trallazo de la espuma, el berrido de las gaviotas y la mansedumbre del crepúsculo. Salavera se ha bañado en la poesía de todas las mareas. De ahí que haya podido pintar ‘El legado de las nubes’ o ‘El agua viene de Poniente’, que habrían hecho feliz a Goethe.

 

Orilla. Salavera, como su admirado Francisco Marín Bagüés en ‘Los placeres del Ebro’ (1934-1938)’, es un pintor de la ribera, un pintor del Ebro, un rastreador de espacios donde la vibración de la claridad exalta lo puramente pictórico. Es un pintor del Huerva y del Gállego, del soto de Cantalobos, de humedales y arboledas, de los galachos. Le ha dedicado a los ríos de Zaragoza muchos cuadros y paseos, apuntes, acuarelas, las confidencias de un artista solitario y solidario. Una de sus exposiciones más importantes se tituló ‘Encuentro con la mejana’, en la Casa de los Morlanes, en 2008. La mejana es una isla en la mitad del río. O una tierra inundada por el agua que luego es propicia para la agricultura. El ‘Padre Ebro’ –que da título a un cuadro- también está asociado a su infancia, a la que definió una vez, en diálogo con Mariano García, periodista cultural de Heraldo, como “una luz que nos ilumina toda la vida”. Añadía: “Se habla mucho del Mediterráneo, pero en un día despejado la luz convierte las huertas de Zaragoza en un espectáculo inolvidable”.

 

Paisaje. La pintura tiene grandes pintores de paisaje. Existe toda una escuela y una saga, si puede decirse así, que aún no ha finalizado. A él le han llamado la atención los impresionistas, que se atrevieron a salir lejos del centro urbano para enfrentarse a la soledad metafísica de las afueras. Eduardo es un observador de nubes, de árboles, de la espesura tumultuosa. Luego, con su pincel y su afán, interioriza el caos, lo gobierna sobre el lienzo y nos lo devuelve trascendido en óleos como ‘Junto al atajo’ o ‘Luz del bosque’. En ese proceso casi alquímico nos ha enseñado a ver. Salavera tiene una certeza: “Todo está en la naturaleza”. Incluso esa mitológica ‘Plática de náyades’.

 

Sutileza. Cada pintor tiene sus rasgos. A menudo exacerbados, a veces inadvertidos. Eduardo posee la aristocracia del soñador, el sosiego del paseante que desprecia el  vértigo y la prisa, la hondura del pensador a la intemperie. Quizá su atributo más perceptible, e insondable a la vez, sea el de la sutileza. En todo cuanto pinta hay un refinamiento esencial y una manufactura del alma que es una afirmación de la inteligencia y una apología de la sensibilidad. Fíjense en cualquier cuadro: respira la bondad intrínseca, vocacional y misteriosa, de un creador que tiene claro que el arte, la obra, es la mejor metáfora de su propia vida. La sutileza es un gesto, una virtud, una atmósfera, una forma de resistencia contra la belleza blanda y, sin duda, un emblema de intemporalidad.

 

Zaragoza. Eduardo Salavera es, como diría el maestro serígrafo Pepe Bofarull, un ciudadano. Vean su autorretrato real e idealizado con la precisión cristalina de Morandi y la libertad de Giacometti. Es un ciudadano que se siente feliz y realizado en Zaragoza: tanto en su taller en Jusepe Martínez, en pleno Casco Histórico, como en su barrio de las Fuentes. Lo cual no quiere decir que no haya viajado y que no siga viajando. Ahí está, con algo de ironía (al pintor le gustan los juegos de palabras, la paradoja y la ironía) en el título, ‘Supuesto paseo por Menfis’. Zaragoza es la ciudad de los tres ríos. Y de un puñado de museos, de calles con sabor, de escenarios para esos músicos que atacan un adagio o un preludio, de amigos imprescindibles. La ciudad, bimilenaria y volcada hacia el futuro, más acogedora y habitable de lo que suele decirse, es su casa. Su paraíso. Su refugio. El núcleo de un mundo posible. Zaragoza habita en los cuadros de Eduardo Salavera y desde allí se expande con todas sus riquezas, con sus arbustos de ribera. Uno de los cuadros más emocionantes de la muestra, tan zaragozano y tan universal, es sin duda ‘En memoria de mi padre’. Él, con su bastón y sus recuerdos borrosos, avanza por Zaragoza contra las puñaladas del tiempo y del cierzo. Quizá haya salido a encontrarse, en las esquinas del cierzo, con su hijo, el pintor Eduardo Salavera.

JAVIER LACRUZ: UN DIÁLOGO EN TORNO A LA VIDA Y OBRA DE VIOLA

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Javier Lacruz (Zaragoza, 1956) es psiquiatra y coleccionista de arte, especialista en Manuel Viola (Zaragoza, 1916- Madrid, 1987) y comisario de la muestra ’En recuerdo del porvenir’ del artista aragonés en el Palacio de Sástago. El pasado miércoles, en la sala de música, ofreció una charla sobre el artista dentro de un ciclo de tres conferencias dedicadas al artista.


-¿Si tuviéramos que hacer un retrato inicial de Manuel Viola de presentación, casi un señuelo para el lector, cuál sería? ¿Cómo lo definiría?

-El mejor retrato de Viola lo dibujó el gran artista Francis Picabia: “Si un día Viola tiene a la vez una cita con la vida y con un cuadro, se irá siempre con la vida”. El crítico de arte Aguilera Cerni apuntó: “Viola: un hombre, un artista y una leyenda”. Y el poeta Juan Eduardo Cirlot dijo que el gesto de su pintura era “afilado como garfio de carnicero”. Yo añadiría que se llamaba José, no Manuel; que quiso ser poeta, no pintor; que se situó en la confluencia entre lo vivido y lo soñado, y entre lo abstracto y lo figurativo. 

-¿Qué le dio su infancia zaragozana, qué aprendió aquí a orillas del Ebro? 

-A su madre, Pilar Gamón, una mujer tierna, simpática y muy atractiva. Y una afonía jugando a orillas del Ebro, un día de fuerte cierzo, que le dejó la voz de cazalla, lo que tiempo después sus paisanos interpretaron de forma maledicente como por exceso de tragos. Con todo, aprendió a ser fuerte, a superar la adversidad: el cierzo, la ventolera, el Moncayo, son recurrentes en sus cuadros.

-Lérida parece clave en su vida. ¿Por qué? ¿A qué es debido que le atrajeran tanto los gitanos?

-Viola es tan zaragozano como ’lleidatan’. A los seis años lo acogieron su abuela y sus tías paternas, lo cuidaron y lo formaron escolar e intelectualmente. Los gitanos de la calle fueron sus amigos: eran “las vacaciones del espíritu”, gente no normativa. Se hizo ’lorquista’, tras leer el “Romancero gitano”. Luego, cuando volvió a España, en la posguerra, los únicos que lo acogieron fueron los gitanos. El cante y el baile flamenco fueron su vida. Su hija Encarna, es de la familia de los Heredia… 


-¿Qué supusieron en su vida García Lamolla y Leandre Cristòfol? ¿Y Crous?

-Dos amigos íntimos, uno pintor y otro escultor, ambos claves en su formación artística. Con Crous –¡con 17 años!– hizo la revista ART (en puridad, Anti-Art), en el año 1933, una revista radical y rupturista de cuidado diseño, surrealista. Allí escribió como poeta, crítico de arte; también escribió textos para sus amigos artistas. Como poeta y dibujante estuvo en la estela de Lorca y Dalí.

Viola, Remedio Varo y Esteban Frances.

-¿Cómo le marcó su estancia en Barcelona, quiénes fueron sus amigos, cómo se integró en el arte del momento?
-En el 36 marchó a Barcelona a estudiar Filosofía y Letras y fue el benjamín del grupo ADLAN. Con Cassanyes escribió en el catálogo de la exposición Logicofobista (fobia a la lógica) de las Galeries Catàlonia. Fue el puente entre los surrealistas leridanos, los ADLAN y la dupla Esteban Francés y Remedios Varo. Solo por esto ya está en la Historia del Arte.


-Se alista en el POUM. Cuéntenos cómo fue esa militancia y dónde combatió en la Guerra Civil.

-Fue un surrealista y un revolucionario de izquierdas. “Queridas tías: no me busquéis, me voy a defender la República”, dejó escrito sobre su mesa. Estuvo en Mallorca, Lérida y en el frente del Ebro. Intimó con el poeta Benjamin Péret. ¡Al que salvó de los anarquistas, que lo querían fusilar porque tenía cara de cura! En el exilio estuvo en dos campos de concentración: Argelès-sur-Mer y Valbone. De uno escapó, del otro salió vestido de legionario y estuvo en Dunkerque, donde pasó a llamarse Manuel. Y luego en el maquis. Estuvo perseguido por Franco, por el gobierno de Vichy y por los alemanes: diez años pegando tiros. Para que luego, los rojos de salón, le nieguen el pan y la sal.


-¿Cuál es la importancia de Picasso en su vida? ¿Qué relación real tuvieron?

-Al llegar a París de manera clandestina, estuvo refugiado por la Resistencia. Entró en el grupo surrealista ‘La Main à Plume’ y escribió en su revistas. El único español del grupo. Trabajó de mozo en el taller de Picasso y le ayudó la maîtresse en titre del malagueño, Dora Maar. Viola reprodujo por primera vez la cabeza de toro de Picasso en una de sus revistas. Lo admiró como artista, pero no le influyó en su pintura. Y nunca falsificó “picassos”.


-Francia fue el escenario de dos de sus grandes pasiones: Edita y Lorenza Iché. ¿Qué nos puedes contar de ellas?

-En París tuvo una novia judía, Tita (Edita Hirschová), con la que se iba a casar, que era muy bella y sordomuda. En una redada fue detenida y deportada a Auschwitz, donde murió. Laurence Iché, estaba casada con el poeta Robert Rius, que fue fusilado con otros miembros del grupo. Tras perder a sus parejas se juntaron Manuel e Iché.

-De manera breve y sencilla, ¿cabría decir que el artista Viola nació en Francia, tras ver la obra de Cézanne y entrar en contacto con Picabia y otros?

-El primer Viola, como pintor, es francés. Desde sus inicios cézannianos hasta su etapa tachista en la ’abstraction lyrique’, cuando expuso en Claude Bernard de París, en el 57. De Picabia fue íntimo, le influyó su gran personalidad y su apuesta por un “arte sin jerarquías”. Viola le hacía las paellas los domingos…

-¿Es cierto que hacia 1949 regresó a Zaragoza y visitó a Lagunas, el líder de Pórtico? ¿Barajó quedarse aquí?

-Del exilio vino a Zaragoza a reencontrarse con su madre y casarse con Lorenza. Como hombre inquieto duró poco tiempo en la cuidad. Conoció a los Pórtico, pero vio en ellos un poscubismo muy francés, muy ‘déjà vu’, que no le interesó demasiado.


-Después de Torremolinos, Madrid. ¿Cómo construyó su carrera?
-Estuvo en la playa de La Carihuela, con sus amigos gitanos, haciendo cestos y tocando palmas. Y luego en Madrid, donde deslumbró a los del café Gijón. Apoyado por Cela, d’Ors y Ruano expuso en la galería Estilo y cimentó su éxito. Luego se fue a vivir a San Lorenzo de El Escorial con su vecino Felipe II.

-¿Le aportó algo El Paso a él, o viceversa?
-El Paso fue decisivo para su despegue, gracias al cuadro ’La saeta’ (1958), que pintó tras visitar el Museo del Prado y a su paisano Goya. Se hizo un pintor español. El blanco y negro eran los colores de El Paso, y los de Viola. Aportó su vena ácrata. Canogar me dijo que era llegar Viola y desbarajustar todo. Saura se irritaba, pero lo quería y lo respetaba mucho. Sabía que Tàpies, Millares y él mismo pintaron de manera surrealista, pero que Viola era surrealista. A Viola el Paso le dio un lugar en la pintura, fama y prestigio. Pero no se lo creyó mucho, él venía de muchos grupos, de muchas historias…

-Estuvo en varias ocasiones en Latinoamérica… Explíquenos un poco la aventura.

-En dos ocasiones. En el 67 y en el 69. Primero en Perú y Ecuador, y luego Chile y Argentina. Fue a buscar la luz del nuevo continente. El “continente de la esperanza” que dijera Malraux. Para iluminar sus cuadros. Antes de ir pintó el homenaje al Che Guevara.

-¿Qué te atrae del Viola de los 50 y 60, el de sus grandes cuadros, cuál es la clave, su verdadera aportación?

-La vida de Viola supera a mucha ficción, es un gran relato, una gran novela. Su espíritu combativo, su aventura, su nomadismo, sus amistades… Su humanidad y camaradería. En pintura, además de ser un pionero de la abstracción en España, es uno de los informalistas fundamentales. Maneja el color, tiene discurso propio, identidad. Es un “poeta plástico”. No quiso hacer carrera artística. Pero es uno de los grandes, sin duda.


-¿Estamos valorando adecuadamente la exposición ’Esperando el porvenir’ del palacio de Sástago? ¿Está contento, es la más ambiciosa? ¿Puede decirse ya que el pintor ha vencido al personaje?

-Lo interesante es que el visitante entra con una idea de Viola y sale con otra. Luego, misión cumplida. En el palacio de Sástago se pueden ver muchas novedades: los cuadros que nunca quiso vender, su etapa literaria en ’La Main à Plume’, la ’femme bandée’ del mural del psiquiátrico de Saint-Anne de París, documentos, fotografías, cuadros inéditos, todas sus etapas representadas… Ya van 25.000 visitantes. Viola es uno de los nuestros y, sin embargo, en ninguna institución aragonesa había un cuadro decente para exponer en esta muestra, y muchos aragoneses siguen despreciando al artista que, como suelo decir, sigue pintando “violines” aún después de muerto. La derechona actual lo boicoteó. Dalí dijo que, aún siendo ateo, Viola era un pintor de iglesias. Por eterno.

 

*Esta entrevista apareció en heraldo.es

http://www.heraldo.es/noticias/ocio-cultura/2016/05/17/vida-viola-una-gran-novela-861415-1361024.html

 

*La foto de Javier Lacruz es de José Miguel marco.

22/05/2016 09:17 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

POEMAS DE MANUEL VIOLA, EL MIÉRCOLES, SALA DE MÚSICA

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Este miércoles 25, en el contexto de la celebración del centenario de José Viola Gamón, Manuel Viola (1916-1987) y de la exposición ‘Esperando el porvenir’ (que ha comisariado Javier Lacruz, biógrafo y coleccionista del artista) daré una pequeña charla su condición de escritor y muy especialmente de poeta. Viola, antes que artista, fue crítico de arte y sobre todo poeta, influenciado por Federico García Lorca. La charla, que incluirá la lectura de algunos textos del autor, es la tercera de un ciclo organizado por la Diputación de Zaragoza, en la sala de música; las dos primeras fueron a cargo de Jesús Navarro y de Javier Lacruz. Será a partir de las 19.30.

 

BRÚJULAS DEL SILENCIO

 

Las brújulas ocultas del silencio

conducen a las plazas desiertas

conducen a las calles cubiertas de ceniza

conducen hasta el secreto de la Esfinge

con ojos de andén solitario

con labios de arena incandescente

con cabellos de mineral soterrado

de diamante ardiendo

en la palma de mi mano de yeso

 

*Este texto, que no llevaba puntuación en el original, se lo mandó Manuel Viola desde Barcelona a su amigo Leandre Cristófol.

 

LOS POROS DEL VIENTO

 

Los pechos se sueldan en las barricadas del alba

en medio del aire

que pasa las páginas de ventanas ciegas

 

Atrás

las lámparas se alumbran por dentro

 

Urna óvalo de las fermentaciones rigurosas

 

Los labios de corcho han agotado las fuentes de los errantes

que olvidan sus rostros en el parapeto de los puentes

Las piedras que lastran sus corazones

son más ligeras que el aire caliente

de vuestras bocas palideciendo como un yugo

enganchado a la moldura de abismos anudándose en cámara lenta

 

Aquí las lágrimas se estiran como raíles de plomo

sobre la palma de los desiertos

Aquí los latidos del cielo caen sobre el techo de la mesa

Aquí las ruinas instantáneas

los ojos incultos labran la realidad invisible

a la manera de arados de oro

Aquí la llanura ondea como una bandera negra

Aquí el horizonte vertical mástil del silencio

Aquí la rueda distraída cava sus carriles

en todas direcciones

Aquí el cielo deshuesado.

 

*Poema ‘Les pores du verre’, de 1943, que tradujo Lorenza Viola, su primera esposa.

 

**Estos dos textos figuran en el libro ‘Escritos surrealistas’ (1933-1944) de Manuel Viola, que publicó el Museo de Teruel en 1996 con edición e introducción de Emmanuel Guigon. Retrato de 1946.

22/05/2016 08:53 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

JESÚS MARCO, PRESIDENTE DE LA ACADEMIA DE CINE ARAGONÉS

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La Academia del Cine Aragonés renueva su Junta Directiva 

Este viernes, en una Asamblea General, se formalizó por unanimidad la nueva configuración tras la baja de cuatro miembros

 

Zaragoza, 21 de mayo de 2016. Tras los nuevos cambios, y manteniendo a dos personas que integraban el equipo anterior, la nueva Junta Directiva de la Academia del Cine Aragonés ha quedado formada por Jesús Marco Murillo como presidente, José Ángel Guimera, vicepresidente, Leonor Bruna, secretaria, Manuel Aparicio como Tesorero, y Jaime García Machín, Patricia Roda, Toño L’Hotellerie, Ana Bruned y Jacobo Atienza como vocales.

 

Seguir trabajando en el mantenimiento de los Premios Simón, conseguir una sede para la Academia, aumentar el número de socios y realizar un mayor número de actividades formativas y culturales en distintos puntos de la Comunidad Autónoma son algunas de las novedades propuestas por el nuevo equipo.

 

De esta manera y tras la salida de José Angel Delgado y Antonio Tausiet de la presidencia y vicepresidencia respectivamente, así como de los otros miembros Ana Esteban (ex tesorera) y Ángel Martínez (ex vocal), se mantiene la representación de un miembro del Sindicato de Actores y Actrices de Aragón y se logra la representación de las tres provincias aragonesas gracias a la incorporación de Ana Bruned (Huesca) y J.A. Guimera (Teruel. Esta nueva junta tendrá validez hasta diciembre de 2017, manteniendo el periodo de dos años de mandato iniciados con la composición de junta anterior.

 

El pasado 29 de abril, el anterior presidente de la Academia–quién ha representado a la ACA durante los últimos 5 años, José Ángel Delgado y el ahora ex vicepresidente, Tausiet, anunciaban su baja voluntaria por motivos personales. “Ha llegado el momento de ceder los mandos a nuevos conductores”, aseguraban. Por su parte, la Junta saliente ha querido expresar su agradecimiento a todos los académicos por su participación y colaboración durante este tiempo, así como a quienes han conformado esta propuesta.

 

Como primer acto oficial de la nueva Junta Directiva, Jesús Marco Murillo visitará este martes 24 de mayo la capital oscense, con motivo de la presentación de una nueva edición del Festival de Cine de Huesca. 

*Esta información pertenece a Camino Ivars.
21/05/2016 13:51 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

MARCHAMALO: UN DIÁLOGO

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ENTREVISTA. Jesús Marchamalo. Presentaba el pasado jueves en Antígona, ’Tocar los libros’ (Fórcola), en una nueva edición revisada y ampliada.

“¿Manías? Leo mucho al sol”

“Las bibliotecas son cotillas y acaban
cometiendo alguna indiscreción”


Jesús Marchamalo (Madrid, 1960) es periodista cultural y escritor aficionado a los secretos del libro y las bibliotecas. Esta tarde, a las 20.00, en la librería Antígona, acompañado por José Luis Melero, presentará una edición revisada y aumentada de uno de sus textos más elogiados: ’Tocar los los libros’ (Fórcola)

-¿Qué le dice la palabra libro?
La palabra libro me dice muchas cosas; me dice invierno, viaje, insomnio, manta, playa, isla remota, biblioteca, Tolstoi, poesía... No creo que haya otra palabra que tenga tantos significados.

-¿Recuerda cuáles fueron los dos o tres o cuatro primeros que compró o leyó?
No, y lo siento, porque me encantaría saber cuál fue el primer libro que leí o que me regalaron. Siempre he tenido mala memoria, pero sí recuerdo aquella colección de Bruguera, Clásicos selección, creo que se llamaba, que alternaba texto y dibujos y que nos regalaban por Reyes, en los cumpleaños, y cuando estábamos enfermos. Gran parte de mis lecturas infantiles -Verne, Salgari, Stevenson- me traen el recuerdo del sabor agrio de la aspirina y el olor penetrante, mentolado, del Vicks Vaporub.

-¿De qué modo te gustan los libros? ¿Qué le gusta de ellos?
Me gusta que sean bonitos, en el sentido más amplio de la palabra, amables. Me fijo -creo que todos lo hacemos, aunque no sea de una manera consciente- en el papel, el tipo de letra, los márgenes... Creo que la tecnología nos ha hecho cobrar conciencia de esa parte táctil, de relación física que también tiene la lectura y que la enriquece.

-¿Qué quiere decir en ’Tocar los libros’? ¿Cuál es su origen?
El origen es una conferencia que di, hace años, en un congreso de profesores. Y yo diría que es una reflexión, humorística, cómplice, sobre cómo convivimos con los libros. Hablo de cómo ocupan los estantes y cómo se extienden después por el resto de la casa, y sobre las mesillas y los sillones. Hablo de las manías que tenemos al leer. Hablo del orden y del desorden, y de la suerte incomparable de ser lector.

-¿Cuántas estanterías tiene ahora en su casa y cuántos metros lineales? ¿Cuántos exlibris le han hecho ya?
No tengo ni idea, pero las estanterías, como se sabe, son siempre un bien escaso. No sé cómo es posible porque es algo que contraviene las leyes de la física, pero es sabido que en una casa siempre falta un armario, y una estantería. Exlibris tengo seguramente una docena. Desde hace años lo cambio cada navidades. Siempre hay un amigo artista generoso que me lo dibuja, y tengo exlibris de Javier Zabala, Antonio Santos, Damián Flores, José María Merino, Emilio Urberuaga... El de este año me lo ha regalado el aragonés Isidro Ferrer.

-¿Cómo cuida o mima los libros: con amor de
coleccionista, de inversor o de enamorado?
De enamorado, por supuesto. Soy mal coleccionista y, desde luego, un fatal inversor.

-¿En qué medida es fetichista?
Mucho. Creo. Me encanta el mundo de los escritores, de la literatura. Guardo fotos de escritores, dedicatorias, manuscritos originales, cartas... Así que, sí. Sí diría que soy fetichista, modestamente.

-Díganos, con sus razones, cinco libros de su biblioteca que sean decisivos o especiales para usted.
Qué difícil es siempre elegir un libro, una ciudad, una película, o cinco. Tengo un ejemplar de ’Nuevas Canciones’, de Machado, que me regalaron los libreros de Madrid, y que está firmado por él. Es uno de los libros que me gusta ver, y tocar, de vez en cuando y es maravilloso saber que es un libro que Machado tuvo también en sus manos siquiera esos segundos en que lo firmó. Tengo también una vieja edición de ’Cien años de soledad’, de Argos Vergara, ligeramente fea y cochambrosa, que leí con diecisiete años y que me dejó, entonces, deslumbrado. El año pasado mi amigo José Noriega, exquisito editor, me hizo una especie de caja de madera y cartón para que lo guardara. Elegiría también un ejemplar de las ’Poesías Completas’ de Pedro Salinas, en Aguilar, que compré en una librería de viejo, lleno de anotaciones y subrayados. Siempre me gusta encontrar en los libros rastros de otros lectores, otras lecturas. Y otro que he comprado recientemente, en la feria del libro de Recoletos, un ejemplar de ’Canciones’ de Lorca, publicado en ’Revista de Occidente’, donde lees, por ejemplo, estos versos: “¡Ay que trabajo me cuesta / quererte como te quiero! / Por tu amor me duele el aire, / el corazón y el sombrero”. Lorca siempre es una lectura deslumbrante. Este año se cumple el 80 aniversario de su asesinato, y te hace cobrar conciencia de lo que podría haber seguido viviendo, escribiendo, si no hubiera sido asesinado. No sé si he elegido los cinco o me falta alguno. Pero sí le contaré que la semana pasada estuve fuera, y me llevé el libro de Lorca sólo para tenerlo conmigo.

-Si tuviera que decir algunas manías suyas, ¿cuáles serían?
Tengo muchas, y cambiantes. Es lo que tiene visitar bibliotecas ajenas, que siempre hay alguna manía de los demás que te gusta, y que asumes. Y soy muy caprichoso con las manías. Últimamente, por ejemplo, leo mucho al sol. Tengo un banco en una plaza, aquí al lado de casa, que prácticamente he hecho mío, y que utilizo para leer.

-¿Qué manías ajenas, de escritores célebres, le han conmovido?
No sé si es una manía, pero me conmovió la historia de un libro que me contó García Montero. Una vieja edición encuadernada en tela roja, gastada, de ’Las mil mejores poesías’, de Bergua, que era de su padre y que fue donde aprendió a leer. Me contó que es un libro que no saca de casa, nunca, por miedo a que se le pueda perder.

-Me impresiona la foto del poeta cubano Gastón Baquero, exiliado en Madrid y rodeado de libros que casi lo amenazan. ¿Qué nos dice de ella? ¿Qué prefiere, el orden minucioso o el desorden tan vital?
Es una foto fantástica; los libros como un ejército invasor, amontonados en torres, muchas de ellas inestables, ocupando las mesas y los sofás, tapando las contraventanas... Es, desde luego, muy literaria. No sé si algo angustiosa también. Yo, puestos a elegir entre el orden minucioso y ese desorden un poco desnortado, no sé qué haría. Pero lo cierto es que mis libros son de esa segunda opción, del desorden vital.

-¿Qué novedades ha incorporado en esta nueva edición?
Alguna historia nueva que he ido recopilando estos años. Hablo, por ejemplo, de las cajas de libros dedicados que extravió Vila-Matas en una mudanza, de los libros, ordenados por orden cronológico de Azúa, y de aquella historia que me contaron de Guillermo Cabrera Infante: un día llegó a su casa su amigo Andy García, el actor, y viendo sus estantes atiborrados le preguntó ¿Y esto, lo has leído todo?, que es algo que nos preguntan de vez en cuando, a lo que Cabrera Infante, muy serio, fumando, le contestó: “Sí, pero tranquilo, sólo una vez”.

-Si repasara toda su biblioteca, ¿qué me diría de Jesús Marchamalo?
No tengo ni idea. Las bibliotecas, ya sabes, son muy cotillas, les encanta hablar de sus propietarios, y más tarde o más temprano acaban cometiendo alguna indiscreción.

-¿Cómo se lleva con los libros digitales?
No me llevo ni bien ni mal. Me gusta leer en papel, pero no creo que eso signifique nada. Tengo móvil (inteligente), soy de Facebook, tengo Twitter, Instagram, tablet... Y me gusta también montar en bicicleta, tirar con arco, escribir con pluma y leer libros. Creo que todo es compatible, afortunadamente, felizmente.

 

21/05/2016 01:24 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

HISTORIA DE ARTELIBRE. UN DIÁLOGO

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ENTREVISTA. José Enrique González, responsable de la galería virtual Artelibre

 

 

“Artelibre es arte y libertad, aunque

 nos hemos especializado en figuración”

 

 

 

El zaragozano José Enrique González es director de la galería virtual Artelibre que cumple 20 años y expone la tercera edición de ‘ModPortrait’ en Bantierra. La ganadora de este año ha sido la irlandesa Molly Judd con su obra 'Unplugged'.

 

¿Qué es la galería Artelibre? 

 Artelibre es una de las primeras galerías virtuales que existieron en Internet, llevamos ya unos 20 años trabajando por y para el arte.

 

¿Cómo se creó y con qué objetivos?

Artelibre era una idea que llevaba en mente desde hacía años antes de que existiera Internet. Solo hubo que esperar a que llegara el momento y de hecho fuimos de los primeros en subir una galería virtual. El objetivo principal era dar a conocer el mundo del arte en toda su extensión. Antes de este proyecto, o hacías como yo hice viajar mucho y recorrerte los principales museos del mundo, colecciones, etc. o prácticamente te limitabas a ver alguna exposición en concreto en tu ciudad o tu país. Activar una plataforma donde podías incluir toda la información que quisieras y que todo el mundo pudiera verla, abría un abanico muy amplio al arte y al mundo de la cultura.

 

¿Quién está detrás?

Detrás de Artelibre está principalmente una persona apasionada por la cultura, amante del arte y sobre todo del arte figurativo: José Enrique González, que yo soy, y no dejo al margen la cantidad de artistas y amigos que han colaborado y siguen colaborando desinteresadamente en este proyecto.

 

-¿Por qué solo arte figurativo?

No es cierto, Artelibre como su nombre indica es ARTE Y LIBERTAD, nosotros siempre hemos dado cabida a todo tipo de artistas que deseasen participar con nosotros, sean del estilo que sea. Sí es cierto que desde que se inició Artelibre tuvimos una idea muy clara: especializarnos, por eso creamos un apartado especial de arte figurativo y principalmente cuando hace 20 años era el arte más defenestrado que existía. El apostar por un estilo en su época más baja fue muy duro y tuvimos que remar demasiado contra corriente, pero fue nuestra apuesta y aquí estamos. Ahora parece que la figuración esta más en auge y sobre todo la calidad de artistas españoles que hay en este momento es sorprendente a nivel internacional.

 

¿Podría hacernos un breve resumen de dos o tres de sus actividades más importantes?

La actividad principal de Artelibre es promocionar artistas, darlos a conocer y reconocer su trabajo. Editamos desde hace 11 años un anuario de artistas, un libro de gran calidad, ‘Arte y Libertad’. Realizamos anualmente una de las mejores exposiciones de arte figurativo que se realiza en España, todos los años en nuestra ciudad Zaragoza: ‘Algo más que realismo…’ En 2016 cumpliremos nuestra décima edición, hemos traído a nuestra ciudad grandes artistas de la talla de Eduardo Naranjo, Richard Estes, Iman Maleki, Don Eddy, Doug Webb, Carlos Muro, tec. Y somos los organizadores del Concurso de Pintura en la Modalidad de Retrato ‘ModPortrait’.

 

¿Qué vínculo tienen ustedes como el Museo Europeo de Arte Moderno de Barcelona (MEAM)? ¿En qué les apoya? 

El vínculo que tenemos con el MEAM es un vínculo de profunda amistad y colaboración, somos entidades colaboradoras. Recuerdo nuestro primer encuentro donde el director del MEAM, José Manuel Infiesta, hijo de aragoneses, me dijo: “José Enrique llevo años disfrutando de Artelibre en la red. Dos personas que aman la figuración y coinciden en un 90% tenemos que conocernos”. Nos conocimos y, como vulgarmente se dice, no hubo más palabras. Desde ese día nuestro grado de afecto y colaboración es importante, honesto y desinteresado.

 

-¿Qué importancia tiene el premio ModPortrait, que exponen ahora en Bantierra?

ModPortrait, solo con tres ediciones, ha conseguido un reconocimiento internacional muy importante. Si algo hemos tenido siempre muy claro es la calidad. Hemos querido organizar un concurso de calidad que llegue, con una gran difusión y con unos apoyos importantes, es fundamental.
La pena es que como siempre no eres profeta en tu tierra.

 

-¿Cómo definiría ModPortrait?

Es un concurso Internacional de Pintura en la modalidad de retrato. Con unas medidas de 40x40 mínimo y 150x150 máximo, se invitan a los artistas a que realicen un retrato de una o varias figuras, donde se les tiene que ver el rostro tanto de frente o perfil. Se puede utilizar cualquier tipo de técnica y soporte. Las dos primeras ediciones fueron como una primera toma de contacto. Muchos artistas se rezagaron por aquello de mirar quién participaba y qué nivel de calidad podía haber. La calidad desde el primer día fue extraordinaria. En esta tercera edición ha habido más  artistas y más ánimo en la participación. Hay que concretar que al ser un concurso especializado marca mucho la participación. En esta tercera edición hemos tenido artistas de 37 países, por lo que hemos dado un impulso fuerte a la internacionalización.

 

¿Cuál es el tema dominante?

Al ser un concurso de retrato obviamente la figura,.

 

¿Qué relación existe entre la pintura y la fotografía?

En los últimos 10 años ha habido una explosión figurativa, sobre todo en el hiperrealismo, la entrada de la cámara digital ha revolucionado un poco el mundo del arte. Se podría ya hasta empezar a hablar del arte realista tecnológico y del realismo pictórico, como dos corrientes dentro del arte figurativo. Sí que es cierto que la fotografía está apoyando a la composición y realización de obras; de no ser así sería  prácticamente imposible su realización, pero, como todo en esta vida su uso y abuso, no es del todo adecuado. Por supuesto que estoy a favor de la fotografía en el mundo del arte, prácticamente ahora todo el mundo utiliza la fotografía en sus trabajos, hasta los que no lo reconocen la utilizan. Teniendo que los creadores son libres, mi reivindicación actual es: “Más oficio y menos tecnología, una artista tiene que expresar su alma en la obra y eso se consigue con mucho oficio”.

 

¿Qué pretende conseguir con este certamen? 

Pretendemos hacer cultura, promocionar el arte, impulsar el mundo de retrato y, sobre todo, trabajar por un certamen de calidad. Somos aragoneses y nuestro deseo es que el concurso crezca y se quede en nuestra ciudad, nuestro empeño es ese. Veremos si lo conseguimos.

 

¿Cuál es la participación aragonesa?

Todos los años hemos tenido participación aragonesa. En Aragón hay artistas de calidad y todos los años han sido seleccionados para la exposición final de las 30 mejores obras artistas aragoneses, entre ellos Pedro Antonio Perales, Carlos Carnicer, Juan Monzón y el ganador de la pasada edición, que fue Paco Lafarga. Parece anecdótico que un aragonés gane el concurso pero hay que decir que Paco Lafarga fue Mención de Honor en la primera edición y fue justo ganador de la segunda edición. Paco Lafarga está exponiendo su obra en Museo del Dibujo de Larrés y antes, por recordar algunas de sus muestras, expuso en Carolina Rojo y en Impulso Lateral, del Museo Pablo Serrano. Este año la ganadora ha sido la Irlandesa Molly Judd. Quiero destacar que el Jurado de ModPortrait lo componen 11 personas, nueve artistas de reconocido prestigio y los directores del MEAM y de Artelibre.

 

¿De qué artistas está hablando?

Artistas de la talla de Richar Estes (USA), Don Eddy (USA), Max Ferguson (Israel), Leight Behnke (USA), Zhaoming Wu (USA-China), y pintores tan conocidos entre nosotros como Golucho, Carlos Muro, Eduardo Laborda, Iris Lazaro, Luis García Mozos.

 

*En la foto, José Enrique González, fundador de Artelibre, con el pintor Antonio López.

 

 

21/05/2016 01:06 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

INGRID BERGMAN EN 'STROMBOLI'

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Me gusta mucho esta fotografía de Ingrid Bergman. Corresponde al rodaje de 'Stromboli, tierra de Dios' de Roberto Rossellini, que se efectuó en 1949 y se estrenó al año siguiente. El fotógrafo norteamericano Gordon Parks estuvo allí. 

16/05/2016 00:10 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

JORGE APARICIO, UN DIÁLOGO

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ENTREVISTA. Jorge Aparicio. Director de Cine. Estrena ‘El Morico’, que presentó y proyectó hace unos días en el Teatro de las Esquinas. 

 

“La historia más bonita para

contar es la del Morico”

 

 

Antón CASTRO / Zaragoza

¿Quién es el Morico y cómo llegó a Zaragoza?

El Morico, según la leyenda, es un personaje cubano del que se desconoce su verdadero nombre. Tuvo una infancia difícil, amó a su madre, ejerció diversos oficios, entre ellos el de mozo de cuadras para el Conde de la Viñaza, quien lo trajo a Zaragoza. Se cuenta que fue la primera persona de color que se vio en esta ciudad, y como por aquellos entonces se les denominaba “moros” a todos ellos, pues se quedó con el apodo de Morico entre toda las personas que lo conocieron.

 

-¿Cómo pasó a la comparsa de Gigantes y Cabezudos?

Fue un personaje muy conocido y entrañable en la ciudad, por lo que pronto se decidió incorporarlo a la Comparsa, para su recuerdo.

 

-¿Por qué le ha interesado su historia? 

Todo comenzó porque llegaban personajes aragoneses a la pantalla, Ángel Sanz Briz, Segundo de Chomón, Eduardo Ducay, Mariano Orbés, el Bandido Cucaracha, Mosen Bruno, Félix Romeo… Yo quería tener el mío.  Aparte de Labordeta, mi aragonés más ilustre, rebuscando en mi infancia encontré a los Cabezudos. De pequeño me gustaba el Boticario, pero leyendo las breves leyendas de cada uno la más bonita para contar era la del Morico. Y además es uno de los más queridos de todos los zaragozanos.

 

¿Qué le debes a los trabajos de Míchel Suñén e Ignacio Ochoa, en la editorial Delsan?

Casi todo. Michel Suñén e Ignacio Ochoa han contado e ilustrado su visión de los Cabezudos de una manera estupenda. Los han acercado a la ciudadanía, haciendo ver que son parte de nuestro patrimonio. También la empresa Zagazudos lo está consiguiendo: ha creado unos muñecos irrompibles para que los niños puedan jugar y aprender con ellos.

 

¿Cómo se ha planteado el guion?

El cine es ficción, lo que se plantea no tiene porque ser verdad. Si había que contar la leyenda, yo quería que la contara el propio Morico. Se me ocurrió que acudiendo a la consulta de un psiquiatra podría ser la mejor manera. El propio Morico le plantea al doctor la retirada de la comparsa... Ya sabemos que al Morico le gusta todo menos ir a trabajar.

 

¿Por qué ha querido registrar el guion en Los Ángeles? ¿Qué hacía usted por allí?

El registro del guion en Los Ángeles se debió a que estaba allí cursando el primer Campus L. A. en compañía de la guionista montisonense, afincada allí, Marisé Samitier y el presidente de ACA José Ángel Delgado. Allí se encuentran los guiones de las películas históricas de cine, series y programas de televisión, y que este guión esté allí, junto a ellos, es una satisfacción para mí.

 

¿Qué diferencia hay entre el guion de un corto y un largo?

Para mi es básicamente la estructura, lo que quieres contar, pienso que en un corto tienes que ir al grano y en el caso del largo puedes ir haciendo pausas o historias paralelas o subtramas.

 

Recuérdenos el equipo...

El equipo técnico es prácticamente el mismo de años anteriores, porque trabajo siempre con las mismas personas, que seguimos contando con esa confianza mutua, como las maquilladoras Amanda Domingo y Miriam Zapata, la directora de arte Ainhoa Sánchez, el operador de cámara Roberto Torrado, Jesús Marco Murillo como ayudante de dirección. El guion corrió a cargo de mi padre Manuel Aparicio y de los Hermanos Carcoma. Hay más familiares en el proyecto, como Jesús Aparicio (música y sonidos) y Silvia Aparicio (fotografía), por eso ya hay quién nos llaman Los Coppola. La producción ejecutiva corrió a cargo de Impacto Producciones y la asociada de Cosmos Fans. En cuanto a la interpretación está el propio Morico de verdad, Domingo Carrillo, Alfredo Abadía, al que descubrí por su gran papel de ‘Marx en el Soho’, y las actrices aragonesas Ana Pavía y Ana Esteban. Completa el reparto el niño Marcos González. Las localizaciones fueron la consulta real de un psiquiatra amigo y un domicilio particular de otros amigos.

 

¿Qué podría pasar si un día de verdad el Morico se pone malo y abandona su puesto?

Causaría una gran conmoción para Zaragoza y un gran debate, como el de la cigarrera de si lleva el cigarro o no. Es un personaje muy querido, pero como personaje, podría abandonar su puesto. También hay que destacar la labor de Domingo Carrillo que lleva 31 años dentro de él y su trabajo durante tantos años ha hecho que su personaje crezca en vitalidad. Domingo es una persona a descubrir.

 

¿Qué tipo de cine le interesa, quiénes son sus directores favoritos? ¿Puede decirnos también tres películas que le emocionen?

Me gusta el cine de todo tipo. Mis películas favoritas son ‘Cadena Perpetua’, ‘La Naranja Mecánica’ y ‘El Guateque’; y mis directores son Steven Spielberg, Stanley Kubrick y Billy Wilder.

 

 

¿Qué está pasando en el cine aragonés?

Este año pasado ha habido mucha producción, sobre todo en largometrajes, pero creo que tiene que haber más industria como en todo el cine español, darle más difusión a todo lo que se hace. Sin duda, ‘La Novia’ ha sido lo mejor que habido en años junto el corto ‘Os Meninhos do rio’, de Javier Macipe, y los interesantes documentales de ‘La encrucijada de Ángel Sanz Briz’,  ‘El viaje de las Reinas’ o ‘Tras Nazarín’. 

 

¿Cómo sueña su carrera?

Seguir el camino. Me gustaría hacer algo más grande en Los Ángeles, dirigir a algún actor conocido y probar con el documental. Ya tengo alguna cosa pensada.

 

 

14/05/2016 14:50 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

ADIÓS A PILAR VICENTE DE GELLA

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ADIÓS A LA POETA Y EX BAILARINA

PILAR DE VICENTE-GELLA

 

Pilar de Vicente-Gella acaba de fallecer en Madrid, sentada en un sofá de su casa, de un infarto al corazón. Poeta y narradora, había publicado una larga docena de libros, diez poemarios y tres volúmenes en prosa, el primero de ellos, de narraciones, apareció en Heraldo de Aragón: ‘El trasplante y otras narraciones para casi adultos’ (1981). Esta mujer de mundo, viajera y sensible, que adoraba la música, la poesía y las bellas artes en general, había nacido en Zaragoza en 1942, un día de San Jorge. Pronto despuntó como bailarina de ballet clásico. Estudió en su ciudad, en París, en Cannes y Montecarlo, y en la temporada 1967-1968 integró la compañía del Ballet de la Ópera de Montecarlo. Se casó con el diplomático Fausto Navarro y eso la llevó a vivir en distintos lugares del mundo: París, Liverpool, la India, etc., hasta que se instaló en Madrid.

Si el ballet fue la pasión de su juventud, la literatura iba a ser su auténtica vocación, y en particular la poesía, llena de emoción, de tersura, centrada en los grandes temas: el amor (“Amar es el verbo. El resto, incidencias del paisaje”), el paisaje, la palabra (“La palabra es un arma casi silenciosa”), el recuerdo de la infancia, los sueños, el universo familiar, la pulsión de la belleza, la serenidad de los recuerdos, etc., el paso del tiempo. Por ejemplo, en su libro ‘A contratiempo’, de poesía y aforismos, escribió: “No matéis nunca el tiempo. Ya se toma él la molestia de matarnos”. Algunos de sus colecciones líricas son: ‘La eterna prometida’ (Andrómeda, 1987), ‘Cuarto creciente’ (Andrómeda, 1990), que es su particular homenaje a la poesía árabe y que se presentó en la Biblioteca Nacional, ‘En el frágil costado de la infancia’ (Diputación de Zaragoza, 2000), ‘Réquiem de julio’ (Torremozas, 2006), un libro dedicado casi por completo a su amigo el poeta de los 50  Claudio Rodríguez, que moría demasiado pronto en un hospital de Madrid. “Hoy, catorce de julio. / Y Claudio se nos muere, poco a poco, / entre sábanas tersas”.

       No podemos olvidarnos de su novela ‘Por amor a Wolfgang Amadeus’ (Grupo Libro 88, 1998), centrada en Mozart. En el pasado 2015 publicó dos nuevos libros: ‘Tornaviaje’ y ‘A contratiempo’, este dedicado a sus nietos, ambos en Torremozas. Pilar de Vicente-Gella había participado en numerosas revistas, en diarios como HERALDO (recuerda su gran amigo Alfredo Castellón que mandaba crónicas y reportajes cuando vivía en la India), fue seleccionada por Ángel Guinda para su antología de poetas aragonesas, ‘Yin’, en Olifante y había sido traducida al francés, al portugués y al inglés, entre otras lenguas. Ha sido incinerada y fue despedida en una capilla de San Antonio de la Florida, territorio de su amado Goya. Sirvan sus propios versos de adiós: “No conozco el color de las plegarias. / Pero ruego a los cielos, si aún existen, / que no olvides por siempre / aquel único gramo de locura”. 

 

DOS POEMAS DE PILAR VICENTE GELLA

 

DOS POEMAS DE PILAR VICENTE GELLA

-De ‘La casa abandonada’ (Torremozas, 1995).

 

 

6

 

Tú casa, cauterio de otras horas, hoy caudal

de vacío y de llanto

¿donde irás este dia?

¿Dónde tus blancos muros se asentarán indemines,

ajenos a nosotros?

¿Qué manos, qué quejidos te rozarán la piel?

Eras como el castillo que me conto en mi infância

el verbo de mi madre,

en las anochecidas tan privadas de luna,

cuando el piano en la sala,

rezaba con Beethoven

y una algarabía de pan y chocolate

me manchaba las manos.

Eras urna que, dócil, intentaba el refugio.

Eras almud que, suave, aceptaba mi siembra.

Y hoy han muerto casi todos tus habitantes.

Sólo yo permanezco

si es salvarse de muerte este vivir cegado.

Resta mi voz tan solo.

Esa voz que atenaza

la blancura tan gris

de tus cuatro paredes.

Y te ruega, te grita, te impone: no olvides.

Casa, recuerda siempre a quienes te habitamos.

En ti seremos sombras

que abriguen tus pasillos.

De nuevo otorga voz

a aquello que em ti mueren.

Y yo que vivo aún

— si vivir se pudiera con tanta muerte atrás

atándome los pulsos —

habré de bendecir

para siempre la puerta que fue mía.

 

10

 

iQué lejanas horas

en que pudiera amar a padre y madre!

Habiada de sombra está la casa.

En cada leve quicio

un crisantemo llora su letargo.

¿Y por qué tan altivos corredores

aún protegen mi melancolía?

Tal vez perdura el milagro del verbo

arropado por las blancas paredes.

Tal vez, en mi renuncia,

creo oir el bramido de la casa

protegiendo mis manos de tantas flores muertas.

 

 

-De ‘Réquiem de julio’ (Torremozas, 2006)

 

 

Hoy, catorce de julio. Clínica del Rosario.

Y Claudio se nos muere, poco a poco,

entre sábanas tersas.

Tan blancas, tan lavadas,

más blancas que sus sienes

teñidas de azabache.

Su rostro ya ha adquirido ese gris macilento

que nos aguarda a todos, pues la muerte es cercana.

Me ha reconocido.

Ha dicho algo.

Tal vez fuera importan, o así creo.

Tal vez su despedida.

Mas no logro raptar todo su verbo.

Me quedo sin el último mensaje.

Cojo el cincuenta y uno. Príncipe de Vergara.

Llego a Alcalá. Gran Vía.

Y ni siquiera llueve en esta hora.

Espero mi transporte.

Enciendo mi suicidio en un cigarro.

Y ahora me doy cuenta de que tanta tristeza

humedece mis ojos

como un río pequeño que no tuviera orillas.

 

DESPEDIDA DE CRISTINA VIZCAÍNO: 

Pilar de Vicente-Gella, Piluca para los amigos, fue una mujer extraordinaria, de un  gran corazón inteligente. Valiente para ser siempre ella misma respetando y amando a los demás. Fue rebelde y amable, independiente y generosa. Sabía dar y recibir. Amaba el arte y lo creaba. Nos ha dejado mucho y por eso siempre estará con todos nosotros. Dejó escrito: "Moriré realmente el dia en el que, aquellos que me aman borren mi palabra".

*La foto es de un magnífico fotógrafo búlgaro Nikola Borissov.

ARRANCA, CON LAMATA, FESCILA

ARRANCA LA XXI EDICIÓN DE FESCILA,

‘PEQUEÑA GRAN PANTALLA’

 

Esta noche tendrá lugar la primera sesión de cortometrajes de la Sección Oficial que optan al premio del público

 

El director Miguel Ángel Lamata recibirá mañana sábado el premio ‘Villa de La Almunia’ durante la gala de inauguración

  

(Nota de Raquel Viejo y Alejandro Aísa). 6 de abril de 2016. El Festival de Cine de La Almunia (FesciLA) cumple su vigésimo primera edición y veinte años. Fue en 1996 cuando arrancó esta cita cinematográfica, por aquel entonces con el nombre de Jornadas de Cine. Mañana, a las 20:00 horas en el cine Salón Blanco, se celebrará la gala de inauguración en la que se entregará el premio ‘Villa de La Almunia’ al director, productor y guionista zaragozano Miguel Ángel Lamata.

 

El Villa es un reconocimiento que entrega el ayuntamiento almuniense a propuesta de la organización del festival a una personalidad destacada del mundo audiovisual de Aragón. Fue el pasado 19 de abril cuando el consistorio aprobó por unanimidad el conceder el galardón a Lamata.

 

En una edición que lleva por título Pequeña gran pantalla y en la que se abordará la relación entre el cine y la televisión, se quería reconocer el trabajo de este zaragozano curtido en ambas pantallas y que siempre lleva con él el nombre de Aragón. El próximo 3 de junio llegará a las salas su cuarto largometraje, Nuestros amantes, protagonizada por Eduardo Noriega, Michelle Jenner, Amaia Salamanca y Gabino Diego; y que ya la semana pasada ya se presentó en el 19 Festival de Málaga de Cine Español.

 

Como acto previo a esa inauguración oficial de FesciLA 2016, esta noche a las 22:00 horas se proyectarán los primeros 7 trabajos que optan al premio del público. En un total de 5 sesión -sábado 7 a las 22:30 h y lunes, martes y miércoles a las 22:00 h- se pasarán los 34 cortometrajes que conforman este año la Sección Oficial.

 

Programación FesciLA 2016

 

El domingo siguiente a la apertura, ya es una tradición el concierto de cine. En esta ocasión, música y cine viene de la mano con el II Encuentro de escuelas de rondalla de Juanjo Almarza: 45 músicos en el escenario interpretando algunas de las mejores bandas sonoras de la historia del cine. Ese mismo día, a las 17 horas, sesión infantil con la proyección de “Atrapa la bandera” (Enrique Gato, 2015) y a las 19 horas, FesciLA se trasladará a La Muela con el acto comarcal. En la localidad vecina se proyectarán los mejores cortometrajes de la anterior edición.

 

Durante la semana del festival también se proyectará una selección de largometrajes relacionados con el tema monográfico de este año. El lunes 9 se pasará Madregilda (Francisco Regueiro, 1993), filme por el que Echanove ganó el Goya a Mejor actor. El martes, el clásico Historias de la televisión (José Luis Sáenz de Heredia, 1965) y, el miércoles, Lo imposible (J. Bayona, 2012), una superproducción “made in Spain”, que contó con un fuerte apoyo de la televisión y se convirtió en uno de los estrenos más visto de nuestra pequeña pantalla. Las tres proyecciones tendrán lugar a las 19 horas en el cine Salón Blanco.

 

En esta edición, se cuenta con una mesa redonda (jueves 12, 19:30 h Palacio de San Juan) de lujo para abordar la vinculación entre el cine y la televisión. En la charla participarán Virginia Yagüe, guionista, productora, escritora y presidenta de la Asociación de Mujeres Cineastas y de Medios Audiovisuales (CIMA); Belén Macías, directora de las películas El patio de mi cárcel (2008) y Marsella (2014), y series como14 de abril. La República, La princesa de Éboli Historias robadas; la actriz Nieves de Medina, conocida por películas como El Bola (Mañas, 2000), Los lunes al sol(León de Aranoa, 2002) o Un franco, 14 pesetas (Iglesias, 2006), y por participar en las series Cuéntame, Bajo sospecha El ministerio del tiempo.

 

El viernes 13, penúltimo día del festival, comenzará por la mañana con el programa “Un día de cine” del Departamento de Educación del Gobierno de Aragón y la colaboración del IES Piramide de Huesca. Continuará a las 19 h en el colegio Salesiano con la proyección de La novia (Paula Ortiz, 2015) y una charla-coloquio con las actrices Luisa Gavasa, Goya a la Mejor actriz de reparto por su actuación en dicho filme, y Leticia Dolera. Para finalizar, por la noche, otro clásico del festival: la “Cena de Cine” en la que en esta ocasión se degustará la película Cheff(Jon Favreau, 2014) -la inscripción a la cena está abierta hasta el día 11-.

 

Ya el sábado 14 llega la jornada de clausura. A las 16:30 h en el colegio Salesiano, proyección de los cortometrajes ganadores y, a la misma hora y en distintos puntos de la localidad, lectura de los guiones ganadores (este segundo acto, organizado por AICELA). Y a las 19:30 h en el cine Salón Blanco dará comienzo la gala de clausura, un acto presentado por el actor Jorge Usón y en el que se entregarán los premios de los concursos de cortos y guiones, se nombrará Socio de Honor a la fundación Manuel Giménez Abad y el actor Juan Echanove recibirá el premio Florián Rey.

 

 

El programa completo se puede descargar en PDF en el siguiente enlace:

http://www.fescila.com/wp-content/uploads/PROGRAMA_FESCILA_2016.pdf

 

*Tomo la foto de Miguel Ángel Lamata de aquí: http://www.lashorasperdidas.com/wp-content/uploads/2010/03/lamata-picture.jpg

06/05/2016 10:36 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

CAÑARTE, EL SÁBADO EN LA PUEBLA

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[Todos los años, Mario Gros y Concha Breto y un equipo de gente organizan en La Puebla de Híjar (Teruel) unas jornadas artísticas, literarias y creativas en torno a la caña, el poder, la historia y la evocación del cañaveral. Para este sábado, de nuevo han preparado actividades donde se mezcla el paseo, la mirada, la escritura creativa, la lectura, la música y la velada nocturna. He aquí el programa.]

 

¿Qué está pasando?

-16’30h: A cañar, a mirar, a escribir.
Paseo literario y taller de escritura (microrrelatos) con el escritor Daniel Nesquens. Abierto a todas las edades, no es necesaria inscripción. Salida desde el Salón Multiusos “El Charif”.


-19’30h: Regreso a “El Charif” y raspao con chocolate.
-20’00h: Marionetas y pájaros zancudos
Títeres de caña. Compañía “Títeres de la tía Elena”. Para todos los públicos. Salón Multiusos “El Charif”.


-23’00h: Música y literatura con caña
Lectura de los microrrelatos del taller de escritura y otros textos alrededor de la caña, con acompañamiento musical en directo y proyecciones audiovisuales. Salón Multiusos “El Charif”.
Todos los actos son abiertos y gratuitos.

 *Un montaje de Helena Millán, 'Formas de perder la cabeza', que toma de ARES. Actuará el sábado.

05/05/2016 08:04 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

5 LIBRO DE ARTISTA DE 'DIARIO DE UN POETA RECIÉN CASADO' DE J. R. JIMÉNEZ

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     LIBRO DE ARTISTA DE ’DIARIO DE UN POETA RECIÉN CASADO’


    El pasado jueves, 28, en el Centro Joaquín Roncal, se inauguró la exposición ’5 Libros de artista en torno al Diario de un poeta recién casado, de Juan Ramón Jiménez’, que conmemora también el centenario de su publicación. Es un trabajo muy artístico en el que se ha invertido un gran esfuerzo. Los artistas que han realizado la obra son: Silvia Pagliano, Kumiko Fujimura, Nicole Escolier, Fumiko Nakajima, Eduardo Giménez Burgos y Alberto Pérez Espuña. Permanecerá abierta hasta el 21 de mayo.

30/04/2016 18:26 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

MAÑANA, LOS V PREMIOS SIMÓN

La Sala Mozart acoge este viernes

la 5ª edición de los Premios Simón


La entrega será retransmitida por Aragón Televisión, el mismo viernes a las 22.30 


La V edición de los Premios Simón del Cine Aragonés calienta motores para su quinta edición protagonizada por los creadores aragoneses y sus proyectos nominados, y por el zaragozano Fernando Esteso encargado de recibir este año el Simón de Honor 2016. El actor y humorista se convertirá en el quinto galardonado con este premio que en ediciones anteriores ha recaído sobre el escritor y cineasta Luis Alegre, el realizador oscense Carlos Saura, el productor zaragozano recientemente fallecido Eduardo Ducay y el compositor turolense Antón García Abril.

 

La cita tendrá lugar en el Auditorio de Zaragoza el próximo 29 de abril a las 20.00, una de las novedades de esta edición que tradicionalmente se celebraba en el Teatro Principal. Pero no es la única sorpresa de este año ya que por primera vez en su historia será emitido por Aragón Televisión a las 22.30.


Este año la gala será presentada por actriz de cine y teatro Irene Alquézar que estará acompañada sobre el escenario por la Joven Orquesta de Bandas Sonoras de Zaragoza que interpretará varios temas creados por Jesús Aparicio e inspirados en ‘La primavera del cine aragonés’. La dirección de la gala correrá a cargo, un año más, de Raúl Ortega y Carlos Val.

 

Otra de las novedades tendrá lugar horas antes de la entrega, en la Alfombra Roja. Desde las 18.30 los invitados comenzarán su particular desfile compitiendo por convertirse en el mejor y la mejor vestida de la velada. La selección correrá a cargo de un equipo de reputadas bloggers de moda invitadas al evento.

 

Como cada año y desde su creación en 2012, la cita que pretende promocionar los trabajos y proyectos del sector audiovisual de la Comunidad Autónoma haciendo entrega de su estatuilla de Simón de desierto en alusión a la película homónima del cineasta aragonés Luis Buñuel.

 

En cuanto a los nominados, de entre los más de 60 trabajos presentados este año -entre largometrajes, cortometrajes, documentales y videoclips-,se han elegido los finalistas que optarán al premio en una de las ocho categorías: Mejor Largometraje de Ficción, Mejor Cortometraje de Ficción, Mejor Documental, Mejor Videoclip, Mejor Interpretación, Mejor Dirección, Mejor Dirección Artística y Categoría Especial. En esta ocasión los trabajos nominados son:

 

 

LARGOMETRAJES DE FICCIÓN:

 

  • ‘Novatos’, de Pablo Aragüés
  • ‘Muchos pedazos de algo’, de David Yáñez
  • ‘El bandido cucaracha’, de Héctor Pisa y Juan Alonso
  • ‘La Novia’, de Paula Ortiz
  • ‘Refugios’, de Alejandro Cortés
  • ‘Bendita Calamidad’, de Gaizka Urresti

 

CORTOMETRAJES:

 

  • ‘Spanish Street’, de Antonio Tausiet
  • ‘Portrait of a wind-up maker’, de Darío Pérez
  • ‘Existencial’, de David Goñi
  • ‘ZERO’, de David Victori
  • ‘Milkshake Express’, de Miguel Casanova
  • ‘Descubriendo a Mosén Bruno’, de Maxi Campo

 

DOCUMENTALES:

 

  • ‘Eduardo Ducay. El cine que siempre estuvo ahí’, de Vicky Calavia
  • ‘Mi tío Ramón’, de Ignacio Lasierra.
  • ‘Tras Nazarín, el eco de una tierra en otra tierra’, de Javier Espada
  • ‘Nanotecnología, el futuro ya está aquí’, de Beatriz Orduña
  • ‘El hombre que quiso ser Segundo’, de Ramón Alós
  • ‘Discovering Lindane: el legado del HCH’, de Arturo Hortas

 

VIDEOCLIPS:         

 

  • ‘Los Puentes Hundidos’ para COPILOTO, de GustaffChoos y David Fernández Vidal
  • ‘Malcolm’ para CUTI VERICAD, de Javier Macipe
  • ‘Crónica de un asesinato a corazón abierto’ para GRAN CARVIN, de Mar Arruga y Beatriz Visa
  • ‘Ritmo veraniego’ para DADÁ, de Dadá
  • ‘Olvídate de mí’ para YANI COMO, de Ignacio Bernal
  • ‘Un gran fracaso’ para CALAVERA, de Iván Castell

 

 

 

 

 

INTÉRPRETES:

 

  • María José Moreno por ‘Milkshake Express’
  • Pepín Banzo por ‘El bandido cucaracha’
  • Ana Esteban por ‘Un sueño breve’
  • Luisa Gavasa por ‘La Novia’
  • Nicolás Coronado por ‘Novatos’
  • Jaime García Machín por ‘Existencial’

 

DIRECCIÓN:

 

  • Miguel Casanova por ‘Milkshake Express’
  • Pablo Aragüés por ‘Novatos’
  • Héctor Pisa y Juan Alonso por ‘El bandido cucaracha’
  • Rosa Gimeno por ‘Un sueño breve’
  • Paula Ortiz por ‘La Novia’
  • Alejandro Cortés por ‘Refugios’

 

DIRECCIÓN ARTÍSTICA:

  • Dario Pérez por ‘Portrait of a wind-up maker’
  • Manuel de Miguel por ‘El bandido cucaracha’
  • Jesús Bosqued y Pilar Quintana por ‘La Novia’
  • Alejandro Cortés, Susana Vílchez y Gloria Barugel por ‘Refugios’
  • Luis Sorando por ‘El hombre que quiso ser Segundo’
  • Ana Nicolás por ‘Bendita Calamidad’

 

CATEGORÍA ESPECIAL:

  • Efectos especiales/ Ignacio Lacosta y Jaime Cebrián por ‘ZERO’
  • Fotografía/ Javier Cerdá García por Sicarivs: ‘La noche y el silencio’
  • Fotografía/ Miguel Amoedo por ‘La Novia’
  • Montaje/ Ignacio Estaregui por ‘Mi tío Ramón’
  • Guion/ Raúl Guíu Laplaza por ‘Selección de personal’
  • Vestuario/ Arantxa Ezquerro por ‘La Novia’

 

 

Responsable de prensa Academia Cine Aragonés

Camino Ivars 

prensa@academiadelcinearagones.com

 

*La foto la tomo de aquí:

http://www.lavanguardia.com/r/GODO/LV/p3/WebPrint/2015/12/11/3.0.718478132_LaVanguardia_20151211_CAT_CAT.jpg

28/04/2016 11:14 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

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MIGUEL ÁNGEL LAMATA,

PREMIO ‘VILLA DE LA ALMUNIA’

 

El director de cine recogerá el premio en la inauguración del XXI FesciLA, el próximo 7 de mayo

 

La imagen de esta edición se ha elegido por concurso entre alumnos de la Escuela Superior de Diseño de Aragón

 

 

[Nota de FESCILA). Poco más de un mes le quedará a Miguel Ángel Lamata para estrenar su cuarta película, Nuestros amantes, cuando recoja el premio ‘Villa de La Almunia’ el próximo 7 de mayo, durante la inauguración del vigésimo primer Festival de Cine de La Almunia (FesciLA). En el pleno del ayuntamiento almuniense celebrado este martes se aprobó por unanimidad la entrega de este reconocimiento al director, productor y guionista zaragozano.

 

El ‘Villa de La Almunia’ es un galardón que el consistorio de la localidad, a propuesta de la Asociación ‘Florián Rey’, organizadora del festival, entrega a personalidades destacadas del mundo del cine, el teatro, las letras o la televisión en Aragón, o que tengan una especial vinculación con FesciLA.

 

En una edición que lleva por título Pequeña gran pantalla y en la que se abordará la relación entre el cine y la televisión, se quiere reconocer el trabajo de este zaragozano curtido en ambas pantallas. Tras dirigir varios cortometrajes, en 2004 rodó su primera película, Una de zombis, producida por Santiago Segura. Dos años después, Isi & Disi, alto voltaje. Ya en 2010 llegaría su trabajo más conocido, Tensión sexual no resuelta, una película menos trepidante y gamberra que las anteriores y con la que se va acercando a las historias de personajes, más basadas sus sentimientos y en los diálogos. Tendencia que continúa en Nuestros amantes, su trabajo más personal, dice. Una película protagonizada por Eduardo Noriega, Michelle Jenner, Amaia Salamanca, Gabino Diego y Fele Martínez, y cuyo estreno está previsto para el próximo 10 de junio. Rodada íntegramente en Aragón, se trata de la primera película con localizaciones en las tres provincias: Zaragoza y Teruel capital, y la localidad oscense de Boltaña.

 

El cineasta siempre que puede rueda en esta comunidad autónoma, una tierra donde se siente feliz y que, afirma, siempre le ha tratado bien. «Aragón ha tratado excepcionalmente bien mis películas hasta la fecha y estoy seguro de que lo seguirá haciendo».

 

Respecto al premio, al mismo tiempo que lo ve como algo agradable y emocionante, el director de cine reconoce cierta congoja: «Mi trayectoria es muy breve y tampoco uno cree ser merecedor».

 

Carmen Pemán, directora de FesciLA, asegura que es un placer contar con Miguel Ángel Lamata en una edición como esta. «Es una persona que conoce bien tanto el mundo de la pequeña como de la gran pantalla, siempre cuenta con Aragón en sus proyectos y en nada presentará Nuestros amantes, una película con un buen reparto y que estamos convencidos de que gustará».

 

Este reconocimiento se concede desde 2009 y en su nómina cuenta con nombres como David Trueba, Luis Alegre, Paula Ortiz, Luisa Gavasa, Itziar Miranda o Gaizka Urresti. Justo ese año, en 2009, en una edición dedicada a los jóvenes en el cine, Lamata participó por primera vez en el festival. Fue en una mesa redonda junto a las actrices Norma Ruiz -protagonista de Tensión sexual... - y Nerea Camacho -Goya a la mejor actriz revelación por Camino, de Javier Fesser-.

 

Concursos 2016

 

Los trabajos finalistas de los concursos de cortometrajes y guiones para cortometrajes ya se han hecho públicos y se pueden consultar en la web www.fescila.com. De los 494 cortos recibidos, 34 se proyectarán dentro de la Sección Oficial del festival. En lo que se refiere a guiones, en total se recibieron 139, de los cuales 27 han sido seleccionados. El 16% de los escritos pertenece a la categoría hispanoamericana y han llegado de Venezuela, Argentina, República Dominicana, México, Colombia, Bolivia, Costa Rica y Perú.

 

Por otro lado, por primera vez el cartel que da imagen a cada edición del festival se ha elegido a través de un concurso entre los alumnos de la Escuela Superior de Diseño de Aragón (ESDA), continuando así con la idea de implicar a los centros educativos en la actividad y la programación de FesciLA.

 

Finalmente, el primer premio -dotado de 250 euros y diploma- fue para la obra titulada “Una alfombra para las dos”, de Alicia García Arana. También se establecieron dos accésits para “Unidos por el cine”, de Andreas Ibarra Concha, y “Retrovision”, de Marcos García Calzada. Estos tres premios también se entregarán durante la gala de inauguración.

 

06/04/2016 08:41 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

TERESA RAMÓN: UN DIÁLOGO CON GOYA

ENTREVISTA. Teresa Ramón (Lupiñén, Huesca, 1945) recibía el pasado miércoles el Premio Aragón-Goya de 2015.

 

 

Teresa Ramón en su estudio de Huesca. Foto de Rafael Gobantes.

 

 

Goya me ha dado más pasión y libertad”

 

 

Empecemos un poco a bocajarro: ¿para qué sirve la pintura?

La pintura ayuda a encontrar miradas diferentes sobre las cosas que nos rodean, sobre los sentimientos, sobre las ideas. Hay mucho misterio en el universo esperando que lancemos una luz en cada rincón, en cada mirada, en cada corazón. Para mí, la pintura es toda mi vida.

 

¿Qué supone para usted el Premio Aragón-Goya 2015?

Lo más importante, fundamental, entrañable y maravilloso ha sido el afecto, la alegría y el apoyo que he recibido de multitud de gentes amigas, conocidos y desconocidos que me han parado en la calle para darme la enhorabuena y alegrarse conmigo. He recibido correos electrónicos muy calurosos desde otras ciudades de España, también desde Francia, Perú, Cuba, República Dominicana, Puerto Rico, Miami, Argentina y Uruguay. El galardón me da razones para seguir luchando por la pintura, por el arte en general, por la cultura, por las mujeres tan olvidadas casi siempre.

 

¿Qué le ha dado la figura de Goya?

Me ha dado más pasión y libertad, la conciencia de que el arte no tiene fronteras ni límites temáticos, la confirmación de la teoría de “lo siniestro y lo sublime” con sus grabados sobre el horror de las guerras y los caprichos. Me dio una mirada subjetiva y apasionada del dolor y la fragilidad humanas.

 

¿Cuáles son sus cuadros favoritos de los suyos?

'La condesa de Chinchón', que emerge desde la oscuridad llena de una luz delicada y purísima, 'El perro enterrado en la arena', de un profundo desamparo y desolación, y todas las 'Pinturas Negras'. Goya amó desesperadamente a las mujeres, pero creo que no le cegó la pasión. Cuando las amaba o admiraba, pintó 'La condesa de Chinchón', 'La Duquesa de Alba' y 'Las majas' o pintaba cuadros puramente de compromiso o encargo, en los que no elude un estudio psicológico. Pero en el cuadro 'La familia de Carlos IV' no se privó en absoluto de plasmar las envidias y la mediocridad de algunas mujeres. En los maravillosos bocetos de las cabezas, se acentúa esa mirada lúcida y descarnada de esa realidad palaciega.

 

¿Recuerda cómo llegó a la abstracción?

Para mí fue un proceso natural de eliminación de aspectos de identidad innecesarios en finales del siglo XX y en este XXI, en los que los procedimientos fotográficos y fílmicos hacen innecesaria esa reproducción pictórica de la realidad, a la que nunca me he adherido. Ya en el 'Bestiario', a través de los textos de bestiarios medievales, dejé libre mi imaginación para crear esas bestias-monstruo tan fuertes, tan generadoras de fuerza y misterio. Nunca me ceñí la realidad, mis figuras soñadas flotaban en un mundo tenebroso y simultáneamente luminoso y sugerente. Picasso y su trabajo incesante de investigación y ruptura me han fascinado siempre.

¿Qué han significado en su producción los monstruos?

Son una manifestación de los vacíos, los miedos, los terrores inmateriales y difusos que pululan en mi mente. En general, amo a los animales, me apasiona la compleja simplicidad, el rigor y el orden de la vida de las abejas, el vuelo de los pájaros, ese dominio del aire, esa libertad. Y amo a mi perra Laia, que me da mucho amor.

 

¿Cuál es su vínculo con Latinoamérica?

Para mi pintura, trasladarme allá fue sumergirme en esa explosión de color y luz, de una vida exuberante y magnífica, de su alegría de vivir, de su comunión profunda con esa naturaleza prodigiosa donde la primavera dura todo el año. Debido a la alta humedad del aire, me permitió pintar con la técnica del fresco sobre lienzo y sacar toda la luz que esconde la materia pictórica.

 

¿Qué ocurre en su taller? ¿Qué lee, cómo se inspira, cuál es su relación con los materiales?

Mi taller es mi paraíso particular, es el territorio de mi verdadera vida. Puedo pintar horas y horas sin descanso con la única compañía de Radio2 clásica. Mi relación con los materiales es intensa y visceral. Preparo con pigmentos mis colores personales en una elaboración intensa y enigmática. Procuro leer mucho, mi libro de cabecera son las obras completas de Saint-John Perse, también 'Lo bello y lo sinIestro' de Eugenio Trías, 'Capital del dolor' de Paul Eluard, y el último, muy interesante porque trata de la indefensión y el ninguneo al que somos sometidas las mujeres en general y en el mundo del arte especialmente, es 'El mundo deslumbrante' de Siri Hustvedt, una gran escritora y esposa de Paul Auster.

 

Ha estado casi en el más allá. ¿Qué le queda por hacer, cómo sueña su porvenir?

Me siento con muchos deseos de seguir trabajando intensamente. La “experiencia de la muerte”, y he estado al otro lado del túnel, te da una nueva forma de ver, de saber que el tiempo es finito, que un soplo negro te puede arrastrar en un segundo al más allá, por eso es imprescindible aprovechar cada minuto como si fuera el último ¡nunca se sabe…! Me quedan por hacer muchas cosas, espero.

 

¿A qué se refiere?

He estado realizando dibujos y pinturas sobre mis sensaciones de esos momentos y de una larga y penosa recuperación, sobre la fragilidad, sobre la complejidad de un cerebro que puede producir imágenes terribles y fascinantes. He estado escribiendo una autobiografía novelada sobre mis experiencias artísticas. Creo que seguiré en esos dos caminos complementarios.

 

¿Qué consejos le darías a los jóvenes que desean ser artistas?

Desde el cariño y el respeto, les diría que trabajen incansablemente para encontrar su propio camino, que no se adhieran a modas, que sigan la luz de su espíritu. Y les aconsejaría trabajar, trabajar, trabajar.

 

¿Qué cuadro le habría gustado haber pintado?

Dos me habría gustado pintar: 'Perro enterrado en la arena' de Francisco de Goya y 'Las señoritas de Avignon' de Picasso. Los dos cuadros abrieron caminos a nuevas formas de ver.

 

06/04/2016 08:03 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

ISMAEL GRASA: DE MARIA KUSCHE

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«Dentro, en el corredor, junto a la escalera que daba a la zona de invitados, había colgadas unas reproducciones grandes de cuadros de Sofonisba, la pintora del barroco italiano. Yo sabía que Maria era una de las grandes expertas mundiales de esta pintora, igual que del retrato español del periodo barroco. María recibía a veces llamadas telefónicas del mundo del arte que requerían su criterio. Al día siguiente le oiría gritar al teléfono “¡No es un Sofonisba!”, posiblemente a algún particular o anticuario interesado en una catalogación favorable.

El padre de Maria se había dedicado al comercio en Málaga y era también un hombre culto y coleccionista de arte. Como Maria había escrito sobre él, llegó a tener en su biblioteca una de las mejores colecciones que ha habido de literatura de viajes por España. Durante la Guerra Civil su colección de arte, y en particular sus muebles, fueron saqueados o confiscados, pero pudo después recuperar y reagrupar buena parte de ellos».

 

-De ‘Una ilusión’ de Ismael Grasa. Xordica, 2016. Un fragmento del capítulo ‘Maria y Sol’ donde el autor habla de la amistad y del epistolario entre la historiadora del arte Maria Kusche y la profesora y poeta Sol Acín Monrás, que él editó en la colección Larumbe. El libro se presenta el día uno en Los Portadores de Sueños.

*'Retrato de familia' de Sofonisba Anguissola (1535-1625)

27/03/2016 10:31 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

HELENA SANTOLAYA HABLA DEL ÁLBUM 'LA PENÍNSULA DE CILEMAGA'

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Entrevista con Helena Santolaya. Autora del álbum ‘La Península de Cilemaga’, que ha publicado en el sello Pregunta de Reyes Guillén y David Francisco. (La foto de Helena es de Vicente Almazán). El libro se presentó en el Teatro Romado, en un acto organizado por la editorial y la librería Antígona.

 

 

- “Hablo las palabras, de su enigmático origen,

de su poder de evocación y de creación”

 

-"Soy una artista de andar por casa.

Trabajo con lo próximo"

 

 

¿Cómo surgió su álbum ‘La Península de Cilemaga’?

La ilustradora Antonia Santolaya, de apellido igual aunque no somos familia, me pidió hace un tiempo una colaboración que dio como resultado el álbum ‘Nada el pensamiento’ –no necesariamente infantil– que nos premiaron en Canarias. Antonia me entregó las ilustraciones y, sobre ellas, yo escribí el texto. Ese fue el orden. Más adelante me propuso una nueva colaboración en el sentido inverso, mucho más habitual: yo escribía un cuento –esta vez intencionadamente infantil– y, después, ella lo ilustraba. ‘La Península de Cilemaga’ es uno de los varios cuentos que escribí movida por la invitación de Antonia Santolaya. El que, por fin, decidimos utilizar en colaboración todavía no se ha publicado.

 

¿Cuál ha sido la idea estética que le ha movido, qué buscaba?

Yo casi siempre me muevo en el mismo territorio, el del propio lenguaje. La reflexión sobre el lenguaje está presente en gran parte de las cosas que hago, tengan un carácter más artístico o más literario, estén dirigidas a adultos, a niños, al niño que cada adulto lleva dentro o, como a mí me gusta decir, al adulto que cada niño lleva dentro.

 

¿Quería recuperar las formas de antaño de ilustración y texto, hacer una especie de álbum vintage o vinculado a los cuadernos de nuestra infancia?

 En un primer momento, cuando lo escribí, no pensaba en ilustraciones porque, como digo, respondía a una invitación de Antonia. En un segundo momento, decidido cuál sería el cuento que ella iba a ilustrar, me asaltaron las grullas caligrafiadas, vaya, tuve el impulso de ilustrar ‘La Península de Cilemaga’ yo misma sirviéndome del propio texto del cuento, dibujando con las propias palabras. Elegí como soporte un cuaderno viejo porque creo que funciona como una ilustración más, nos habla de su contenido, que no es otro que el lenguaje.

 

¿Podríamos decir que es un álbum sobre el poder de las palabras y el uso de la imaginación?

Desde luego, es un álbum que habla de las palabras, de su enigmático origen, de su poder de evocación y de creación. Trata las palabras casi como juguetes infantiles, como objetos con los que poder jugar.

 

¿Cuál es la palabra, o cuáles son las palabras, que definen su vida y su creación?

Yo siempre digo de mí misma que soy una artista de andar por casa. Trabajo con lo próximo, ¿y qué hay más próximo –junto a los materiales de desecho cotidianos, junto a las basurillas de la vida diaria– que el pensamiento y el lenguaje?

 

Hablemos de esos trazos, aparentemente primitivos, sencillos, esquemáticos... ¿Cuál es su relación con el dibujo?

 Yo, además de Filología Hispánica, estudié Bellas Artes, pero eso no me hizo saber dibujar mejor, aunque quizás sí me ayudó a darle sentido a lo que hacía. Yo no me considero buena dibujando, pero procuro encontrar el modo de transmitir lo que quiero utilizando las herramientas más sencillas y con las que me sienta cómoda. En este caso, comencé recortando texto –me encanta la tijera– y acabé utilizando las nuevas tecnologías, el ordenador.

 

¿Qué le pide a un álbum ilustrado?

Soy muy aficionada a los álbumes ilustrados. Me gustan cosas muy diferentes y hay gente buenísima trabajando en el campo de la ilustración. De un álbum me gusta que sus textos tengan la misma calidad que sus ilustraciones.

 

Es una de las protagonistas de ’La ciudad de las mujeres’. ¿En qué medida Zaragoza es una ciudad de creación y cuál es Su lugar entre las mujeres creadoras?

Estoy segura de que en cualquier ciudad donde haya una Vicky Calavia que se ocupe de visibilizarlas, habrá mujeres creadoras. Desde luego, en Zaragoza hay muchas. Yo tengo la suerte de estar rodeada de personas, en gran parte mujeres, con una enorme capacidad de creación, personas con las que me miro al espejo, con las que me nutro, con las que aprendo, con las que quiero.

 

27/03/2016 10:09 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

'EL POETA' DE VINICIUS DE MORAES

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Un estupendo amigo como Amador Palacios (Albacete, 1954), poeta y traductor,  publica en la Asociación Poética Caudal, en una de sus hojas volanderas (Manuales de Instrucciones) una selección de poemas de Vinicius de Moraes (1913-1980). Recoge varias composiciones sobre la condición de poeta y sobre la poética. Copio aquí este:

 

EL POETA

La vida del poeta tiene un ritmo diferente

Es un continuo de dolor agobiante.

El poeta es el marcado por el sufrimiento

El sufrimiento que le aclara la visión de la belleza

Y su alma es una parcela del infinito distante

El infinito que nadie indaga y nadie entiende.

 

Él es el eterno errante de los caminos

Que va, pisando la tierra y mirando el cielo

Preso por unos límites intangibles

Aclarando como un rayo de sol el paso de la vida.

El poeta tiene el corazón claro de las aves

Y la sensibilidad de los niños.

El poeta llora.

Llora amansado, con lágrimas dulces, con lágrimas tristes

Mirando el gran espacio de su alma.

El poeta sonríe.

Sonríe a la vida y a la belleza y a la amistad

Sonríe con su jovialidad a todas las mujeres que pasan.

El poeta es bueno.

Él ama a las mujeres castas y a las mujeres impuras

Su alma las comprende en la luz y en el fango

Está lleno de amor para las cosas de la vida.

Y lleno de respeto para las cosas de la muerte.

El poeta no teme a la muerte.

Su espíritu penetra su visión silenciosa

Y su alma de artista la posee llena de un nuevo misterio.

Su poesía es la razón de la existencia

Ella lo hace puro y grande y noble

Y lo consuela del dolor y lo consuela de la angustia.

 

La vida del poeta tiene un ritmo diferente

Ella lo lleva errante por los caminos, pisando la tierra y mirando el cielo

Preso, eternamente preso por unos límites intangibles.

 

 

EL ORIGINAL EN PORTUGUÉS

O poeta

A vida do poeta tem um ritmo diferente
É um contínuo de dor angustiante.
O poeta é o destinado do sofrimento
Do sofrimento que lhe clareia a visão de beleza
E a sua alma é uma parcela do infinito distante
O infinito que ninguém sonda e ninguém compreende.

Ele é o etemo errante dos caminhos
Que vai, pisando a terra e olhando o céu
Preso pelos extremos intangíveis
Clareando como um raio de sol a paisagem da vida.
O poeta tem o coração claro das aves
E a sensibilidade das crianças.
O poeta chora.
Chora de manso, com lágrimas doces, com lágrimas tristes
Olhando o espaço imenso da sua alma.
O poeta sorri.
Sorri à vida e à beleza e à amizade
Sorri com a sua mocidade a todas as mulheres que passam.
O poeta é bom.
Ele ama as mulheres castas e as mulheres impuras
Sua alma as compreende na luz e na lama
Ele é cheio de amor para as coisas da vida
E é cheio de respeito para as coisas da morte.
O poeta não teme a morte.
Seu espírito penetra a sua visão silenciosa
E a sua alma de artista possui-a cheia de um novo mistério.
A sua poesia é a razão da sua existência
Ela o faz puro e grande e nobre
E o consola da dor e o consola da angústia.

A vida do poeta tem um ritmo diferente
Ela o conduz errante pelos caminhos, pisando a terra e olhando o céu
Preso, eternamente preso pelos extremos intangíveis.

Rio de Janeiro, 1933

Vinícius de Moraes

 

25/03/2016 21:34 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

JEAN ANGUERA: UNA ENTREVISTA

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Jean Anguera tiene alma de filósofo y de soñador al que le apasiona el trabajo en el taller. Funde la naturaleza y el cuerpo humano y lo da casi todo por un rostro, cosido de incidencias, de líneas y de vida. Nieto de Pablo Gargallo, de niño, en París, se crio con sus esculturas: metía la mano en ‘El Profeta’ y pensaba que estaba en un teatro infinito.

  

Soy un escultor

intuitivo. Si no hay

misterio, no hay

creación”

  

  

  

Jean Anguera Gargallo (París, 1953) resume quince años de su obra escultórica en ‘Caminos de la escultura’ en la Lonja de Zaragoza. Obtuvo el título de arquitecto en 1978, pero el arte pudo más: es un artista del hombre en el paisaje y del paisaje emotivo que habita el corazón del hombre.

-¿Por qué decidió ser arquitecto con esa tradición escultórica que tenía detrás con su abuelo Pablo Gargallo y su madre Pierrette?

-Porque se me daba muy mal la lengua. No tenía facilidad ni me gustaba, era difícil para mí, y en cambio me encantaban las matemáticas y la física. Me gustaba mucho hacer cosas con las manos y jugar con mis soldados, con mis gigantes, hacer figuras, paisajes. No es que no me gustase la escultura: quería jugar con las formas.

-¿Y qué pasó?

-Mi padre, de origen español y médico, me decía: “la única cosa que te interesa es el arte. Elige bien”. Y al final concilié el interés que él tenía por las humanidades y el que yo tenía por la escultura en la arquitectura, que también aglutina la filosofía, la historia, muchas cosas. Ya me gustaba hacer hombres delgados y mujeres altas. Me abría camino en la arte, que era también como una fuga, una evasión, en un tiempo en que apenas tenía amigos.

-¿En qué momento fue consciente de que era nieto de Pablo Gargallo?

-Quizá de una manera más intensa, desde que se murió mi padre. Fue un golpe tremendo. Mi hermano mayor estaba furioso, henchido de cólera. Ni lo entendía ni quería entenderlo. Nos quedamos desamparados. Mi abuela Magali Tartanson ya no tenía fuerzas para divulgar la obra de mi abuelo, prácticamente desconocida aún, y fue mi madre quien se puso en marcha. Pierrette había sido escultora figurativa en España, había expuesto y fue muy feliz, aunque eran tiempos difíciles porque mandaba la abstracción.

-La historia de la obra de Gargallo es muy curiosa…

-Desde luego. Tras la ocupación de los nazis de París se había quedado en las bodegas del Petit Palais, guardada en cajas de madera. Y no solo eso. El gobierno francés, en ese período, intentó proteger a los artistas y a alguien se le ocurrió llenar un tren con muchas obras de arte para que no fueran confiscadas por los nazis. El tren iba y venía y no paraba en las estaciones: parecía un tren fantasma. Es una historia bonita. Cuando mi abuela y mi madre regresaron a París, hallaron la obra, y el director del Petit Palais les dijo que iba organizar una exposición de mi abuelo… Hubo un instante en que mi abuela, no sé si decepcionada o qué, no sabía qué hacer con la obra de su marido. Con todo, ella y mi madre siempre que salía una escultura de Gargallo al mercado intentaban comprarla y darle coherencia a su fondo.

-¿Qué le debe usted a la obra de su abuelo?

-Supongo que el gusto por las deformaciones, su sensualidad, su sensibilidad. Su presencia. Piense que yo desde niño me crié entre sus obras. Ahí estaba ‘El profeta’ y metía la mano en sus huecos, en los lugares del vacío. Estaban sus mujeres hermosas. Era un mundo fascinante, infinito, que me permitía vivir en una fantasía: era como si estuviésemos siempre en una representación teatral. En un decorado. La obra de mi abuelo Pablo Gargallo me enseñaba la realidad de la imaginación y la habilidad de su proceso, su transparencia, su aspiración a la belleza.

-¿Considera que ahora ya tiene el reconocimiento público que se merece?

-Todo es mejorable. Tiene un museo precioso, su obra es conocida y estudiada, figura casi siempre entre los grandes escultores del siglo XX. Estoy contento. Hace unos años yo mismo sentí la necesidad de contribuir a su difusión: con el fotógrafo Jean Bescós, que es un artista de la luz, un poeta visual y un hombre que se dedica ahora a las ediciones de libros de artista, hicimos el ‘Libro Rojo de Gargallo’. Él fotografío sus esculturas, y de qué manera. Y yo escribía algunas notas sobre ella. Fue una experiencia muy bonita. Hizo las mejores fotos que conozco sobre Gargallo, las hizo muy amorosamente, como si fuera un enamorado. Jean Bescós hace algunos hizo, en Huesca, un libro de Antonio Saura.

-Regreso casi a la primera pregunta. ¿Cuál es su balance como arquitecto?

-En realidad, no he trabajado. He hecho planes, muchos dibujos, he concebidos casas e iglesias, algunos proyectos para el metro de París, pero no he tenido éxito. Y así, poco a poco, marcado por César Baldaccini y por otros creadores, la escultura adquirió protagonismo y se convirtió en mi obsesión.

-De algún modo, en su producción la escultura y la arquitectura se encuentran. ¿No?

-Desde luego. Yo no soy un hombre de teorías, ni un filósofo. Me gusta el trabajo de taller, la búsqueda de imágenes. Parto de lo pequeño para llegar al cosmos absoluto. Para del objeto, del hombre, del cuerpo, llego al edificio, a la ciudad, al mundo… Y llego a la gran función del universo que es la naturaleza. La vida es un espectáculo, es asombrosa. Magnífica. Fluye, con razón o sin explicación. Somos y no somos extraños en ella.

-De acuerdo. Explíquenos sus temas: ¿por qué sus montañas o sus moles se convierten en cuerpos o en rostros?

-Soy un escultor intuitivo. Sin intuición y gusto por la manufactura no se puede hacer escultura. Si no hay misterio no hay creación. Yo no tengo respuestas, pero es cierto que hay imágenes que se repiten, obsesiones…

-Por ejemplo, las cabezas. ¿Por qué?

-La cabeza significa muchas cosas para mí: es la posibilidad de soñar, es el lugar donde se concentran muchas líneas, relieves, arrugas, tensiones. A mí me encanta la cabeza: la cabeza, el rostro, la piel, veo que la cabeza me ofrece posibilidades infinitas y con ella abordo la complejidad. La cabeza es el continente más misterioso que existe; a veces pienso que, como una matriosca, tiene muchos cuerpos dentro. Abres uno y otro y otro y se cruzan, dentro y fuera, las apariencias con sus incisiones, heridas, cicatrices o relieves. A mí me gusta una escultura que refleje la experiencia de existir. El artista es un soñador.

-Si sus series son sugerentes y poderosas, sus dibujos no se quedan atrás. Hacen pensar en Giacometti, en Anselm Kiefer o Vieira da Silva.

-Posiblemente. Son artistas que me interesan mucho A los que admiro. Como a Pablo Serrano o a César. El dibujo es muy especial para mí: es autónomo y responde a un instante mágico. Mis dibujos no son los bocetos de la escultura. Los hago después, casi como la destilación de experiencias y vivencias tras haber hecho una escultura.

-Otro tema que le interesa: el camino, la idea del camino o del tránsito.

-Sí, es cierto. A veces tengo la sensación de que no soy yo quien busca paisajes, montañas, llanuras o un cuerpo que se ofrece, minúsculo, en medio del paisaje. Tengo la impresión de que las cosas del camino me buscan a mí. Salen a mi encuentro. El cuerpo es como un libro en el que se escribe la naturaleza. Caminar es un acto material; caminar es una actitud; caminar es estar en plena intemperie y percibir cómo se te acercan las cosas; caminar es dar una posibilidad al hombre curioso que mira. Entonces mi escultura puede definirse como un espejo de todo, un espejo rugoso, pero ya le digo que yo soy un filósofo. El mensaje de mi obra es una imagen: eso es lo máximo que podamos dar y ya me parece un magnífico logro cuando se obtiene algo rotundo o hermoso.

-En su obra también hay varias mujeres, que aluden a la maternidad y tal vez a la cópula.

-Ja, ja, ja. A veces me siento como Robinson Crusoe y pienso que la mujer es una isla y que estamos gozosamente prisioneros como en una cárcel de placer. Las mujeres son y han sido esenciales en mi vida. Mi madre Pierrete, mi esposa Laure, mi hija Camille, mi abuela Magali, aquella niña con la que iba a clase de dibujo y juntos, con muy pocos años, pintábamos a una modelo desnuda, y yo, a su lado, temblaba, sin atreverme a decirle que me había enamorado de ella…

-Ha citado a Laure de Ribier, su esposa, su musa, su ayudante, su cómplice. ¿Sigue siendo escultora?

Lo ha ido dejando poco a poco. Es una mujer silenciosa e inteligente. Para mí es Laure, Laura, decisiva en mi vida, y también es el oro de la vida. Me ayuda en ocasiones con las piezas más grandes y complejas y siempre está ahí. A veces se sienta en el taller y observa. Como una sacerdotisa. Dice algo, pocas veces, y le hago caso.

¿Y su madre, cómo está?

Es nonagenaria y vive en una residencia muy cerca de mis hermanos. Tiene algunos problemas de alzhéimer, pero hay una cosa maravillosa: lo que más le gusta todavía es hablar de arte, contar historias de artistas, recordar, explicar piezas, movimientos, recordar a Picasso y a su padre. Me lo paso muy bien con ella. El arte parece devolverle la lucidez. Y siempre ha sido mi mayor fan. Siempre, siempre me ha animado desde adolescente y aún lo hace.

-¿Qué supone esta exposición, en la Lonja de Zaragoza, para usted?

-Es un gran honor. Todo un sueño. Porque es Zaragoza, porque está muy cerca del museo de mi abuelo, por la acogida del Ayuntamiento, por la implicación de Rafael Ordóñez, un gran amigo de la familia, porque Zaragoza es muy importante para nosotros. España, para mí, es el país, es la casa, el lugar adonde me gusta retornar. España es el corazón y Francia es la razón.

  *La fotografía de Jean Anguera es de José Miguel Marco, de Heraldo.

23/03/2016 23:16 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

JESUSA VEGA ESCRIBE DEL BOSCO

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La 'Mesa de los pecados capitales'

no es de El Bosco (y no pasa nada)

La autoría del pintor flamenco sólo le importa a quienes se lucran de él. El juego de las atribuciones destroza la historia y la obra de arte.

 

Por Jesusa VEGA. El español.com

Hace unos días nos desayunamos con la noticia de que el Bosch Research and Conservation Project (BRCP) ha decidido retirar unilateralmente la autoría a dos obras paradigmáticas del pintor flamenco: la Mesa de los pecados capitales y Las tentaciones de San Antonio. De nuevo la presencia de la historia del arte en los medios de comunicación se reducía a cuestiones de atribucionismo y, por extensión, de mercado.

Evidentemente es una disciplina cuya evolución debe ser inexistente para el gran público al que solo le llegan las cuestiones derivadas de la autoría, donde suele reinar la frivolidad, con frecuencia liderada por los museos (por ejemplo, la situación de Goya en el Museo del Prado); y los precios alcanzados en las ventas y en las salas de subastas. ¿Cómo explicar lo que está pasando ahora con El Bosco? Para ello parecen necesarias algunas consideraciones previas.

La década de los sesenta del siglo XX es referencial en el devenir europeo. La crisis de entonces es la que abrió un tiempo nuevo al estado del bienestar pero también posicionó al científico y su objeto de estudio ante sí mismo y su propia historia. En esa crisis participaron las disciplinas científicas que viven, o mejor diríamos malviven, bajo la etiqueta de humanidades. Hubo que aprender a aunar rigor y protocolo con la no existencia de una única verdad. En otras palabras, se desvanecieron los valores absolutos, se comenzó a dar voz a los silenciados y olvidados, y se problematizó tanto la multiplicidad como la validez de los discursos construidos y por construir.

Se desvanecieron los valores absolutos, se comenzó a dar voz a los silenciados y olvidados, y se problematizó tanto la multiplicidad como la validez de los discursos construidos y por construir

Como consecuencia de lo expuesto, la renovación metodológica que abrió la historia del arte hacia otras problemáticas transformaron la disciplina pero también la obra de arte. Así dejó de ser un ente autónomo cuyo criterio de apreciación era exclusivamente estético, para ser considerada un artefacto cultural resultado de prácticas, conocimientos, habilidades y usos.

En definitiva, los métodos asentados sobre la autonomía del arte también debían ser superados, entre otras razones, porque el formalismo —con sus propias reglas para significar las potencialidades estéticas de la obra—, y el criterio filológico —que clasificaba y establecía tanto filiaciones como características—, se habían convertido en fines en sí mismos y no en medios de conocimiento, hasta el punto de enarbolarse como señas de identidad del imaginario colectivo de los historiadores del arte.

CAMINAR CON EL PASADO

Se precisaban otros métodos que dieran respuesta a las nuevas demandas sociales pues, como es obvio, la ciencia y sus métodos se desarrollan y evolucionan a la par que la sociedad, y la Historia del arte no podía ser menos.

Pero es un sinsentido criticar, juzgar o imponer nuestros prejuicios y exigencias al pasado desnaturalizándole; por el contrario, tenemos que aprender a andar con el pasado para entenderle, explicarle y aprender de él. Hablando de la historia del arte, fue en el siglo XIX cuando se desarrollaran esas metodologías porque las necesitaba la sociedad pues daban respuesta al proceso de valorización de los vestigios materiales del pasado como partes integrantes de nuestra cultura.

Hablamos de nuestra memoria colectiva, de nuestro patrimonio. Para conservar y transmitir antes era preciso conocer, recuperar, proteger y guardar. Las herramientas básicas para llevar a cabo este proceso eran el inventario —registro de existencia, genera patrimonio—, y el catálogo —proceso de estudio, genera conocimiento. Estas herramientas siguen vigentes porque son enormemente valiosas. No parece necesario incidir en esto, basta recordar el servicio que presta el historiador del arte a la comunidad ante el riesgo de pérdida: en los conflictos bélicos, por ejemplo, su pericia es necesaria para salvaguardar; cierto que esa misma pericia sirve para expoliar, pero toda actividad humana es susceptible de ser perversa.

EL HISTORIADOR DE ARTE SE IMPONE

Por otro lado, también en la década de los setenta era innegable que la realidad que rodeaba a la obra de arte se había transformado. Hablamos del sistema del arte. El primero que se atrevió a poner en palabras la nueva organización fue Achille Bonito Oliva, una figura que todavía estará en la memoria de algunos por su activo papel en la irrupción y éxito de la Transvanguardia (movimiento italiano de los ochenta que sacudió la actividad artística y acabó con las ilusiones de la administración socialista de una proyección internacional del arte español).

El diseño del sistema del arte teorizado en 1972 por Bonito Oliva se puede resumir así: artista que crea, crítico que opina, galerista que expone, coleccionista que invierte, museo que concede la pátina histórica, los medios de comunicación que divulgan y público que contempla. Desde su enunciación este sistema se ha visto reajustado, entre otras razones por la pujante presencia del comisario/curador, figura donde encuentra su acomodo el historiador del arte. Éste, en su condición de ideólogo y seleccionador, ha ido ganando terreno, no siendo raro que se imponga sobre los artistas y las obras de arte.

Otro aspecto que también tenemos que considerar son los resultados derivados del estudio de la materialidad de la obra de arte, desarrollados en gran medida para garantizar la buena conservación de las mismas. Hoy estamos acostumbrados a escuchar que tal o cual pintura ha sido sometida a estudio en el laboratorio. Los procesos de análisis nos resultan familiares aunque no lleguemos a penetrar de verdad el pleno alcance de su significado: radiografía, cromatografía, expectometría, análisis, etc. Esa familiaridad tiene un principio explicativo que va más allá de la terminología.

TECNOLOGÍA DEL ARTE

El enorme avance que han supuesto estas pruebas para el diagnóstico médico —a partir de ellas se pueden emitir opiniones, a veces incluso contrapuestas—, los hacemos valer en su aplicación al arte. Esta práctica fue casi paralela en ambos campos desde un comienzo: Conrad Wilhelm Roentgen, fascinado con su descubrimiento sobre los rayos X, lo aplicó a todo tipo de materiales y, entre otros decidió en 1896 someter una pintura a sus efectos. Ese acto señala el comienzo de un campo de trabajo que no ha dejado de crecer desde entonces; hoy se ha propuesto que sea un campo de especialización dentro de la disciplina, su denominación sería “Tecnología del arte”.

En este contexto de la crisis de los sesenta-setenta, de la reformulación del sistema del arte, de los avances que habían tenido lugar en los sistemas de documentación y análisis de laboratorio y del desarrollo de las nuevas metodologías es donde debemos situar la creación del Rembrandt Research Project (RRP), antecedente del BRCP. Fue en 1968 cuando, con el patrocinio de la Asociación Holandesa para el Avance de la Investigación Científica, se creó el RRP con el objetivo de individualizar la mano del maestro y separarla de su taller. Se pretendía establecer un corpus que permitiera fijar, en términos absolutos, la autoría de Rembrandt.

Huelga decir que este empeño respondía a los intereses del sistema de las artes del siglo XX, que no tenía nada que ver con el del siglo XVII donde la relevancia del taller era la garantía del cliente, y el tamaño y capacidad de negocio reportaban la fama, es decir, el triunfo económico y social del propietario. Pero, en nuestra sociedad capitalista había que “limpiar” a Rembrandt aun a costa de actuar contra la historia. Lo importante era establecer unos criterios comparativos, unos patrones para la expertización, por los cuales se pudiera regir el mercado.

En otras palabras, establecer una única verdad que funcionara con suficientes garantías como valor a futuro. Para ello era preciso disfrazar la subjetividad que comporta todo juicio humano y, de nuevo, en un gesto anacrónico, pretendieron la quimera de dotar de objetividad al reconocimiento del producto a través del mito de la imparcialidad desapasionada del laboratorio.

REMBRANDT, IDENTIDAD Y DINERO

Lo que se pensó que ocuparía diez años se fue alargando en el tiempo, a la par que generaban una enorme polémica porque los criterios por los que se regían no resultaron ser ni tan objetivos, ni tan fiables. Treinta y tres años después uno de los responsables admitía el fracaso. Tuvieron que revocar algunas decisiones porque, según declaraciones hechas en 2002 por Van der Wetering, que acabó dirigiendo el proyecto, en el que comenzó como ayudante, habían convertido a Rembrandt en un artista que no era y habían descrito una evolución estilística que no se podía sostener.

También reconocía el peligro que comportaba dedicarse al “juego de las atribuciones” porque, al final, de lo que se estaba hablando era de sumas de dinero. Pero en mi opinión, el mayor peligro es que en medio de ese proceso lo que se pierde es la historia del arte —ni que decir tiene que aquellos que no participan de este juego que nada tiene que ver con la ciencia parece que no saben hacer su trabajo—, y, lo que es peor, la obra misma de arte.

En tiempo de El Bosco la cuestión de la autoría ni existía. El «yo» del artista es una construcción cultural del Renacimiento italiano y la figura del genio se crea en el siglo XIX. Demandar esa condición a este pasado es como pedir cuentas a los inventores de la máquina de vapor sobre la contaminación que ha traído su uso y aplicaciones. En cuanto a la obra, la Mesa de los pecados capitales sea de quien sea es un objeto excepcional, un mueble único donde podemos aprender sobre la moral y las costumbres, los hábitos de la vida cotidiana, los problemas de representación, la iconografía, el gusto…, y además sentir un enorme placer estético.

Nada de esto se pierde, devalúa o desvanece si El Bosco no la hubiera pintado, todo lo contrario ganaríamos la existencia de otro gran pintor al que, no me cabe duda, el mismísimo Bosco envidiaría por ser autor de semejante obra.

 

21/03/2016 00:29 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

EDUARDO DE LA CRUZ Y BEULAS

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“Beulas es como un predicador bíblico que

muestra la belleza del paisaje que le rodea”

 

“José Beulas ha puesto los paisajes de Huesca en el mapa”

 

Eduardo de la Cruz es un madrileño con vínculos en el Altoaragón. Ha realizado ya varios audiovisuales. Acaba de terminar ‘Beulas, el explorador del horizonte’. Aquí explica sus características y sus claves.

¿Por qué un documental sobre el pintor José Beulas? ¿Qué tenía de particular el artista para usted?

José Beulas es como un predicador que ha cambiado ’La Biblia’ por los pinceles y va por el desierto mostrando la belleza del paisaje que le rodea. Ha puesto los paisajes de Huesca, y especialmente los de los Monegros, en el mapa. Su obra está repartida por todo el mundo y, sin embargo, muchos oscenses desconocen su existencia y la donación que hizo a la ciudad de Huesca de su colección. Este trabajo es algo que estaba por hacer y hemos querido rendirle tributo en vida.

 

-¿Cuáles han sido sus pretensiones, sobre todo en comparación con otros proyectos anteriores como el río Ara, ‘La lluvia amarilla’ de Llamazares o el documental sobre Ricardo Compairé?

Dar voz, ​a través de las personas de su entorno, a la obra de este artista. En este caso, los realizadores hemos sido Amalia Sesma y yo.

 

¿Qué ha aprendido de él?

Beulas es un privilegiado. Ha perseguido una ilusión y la ha alcanzado plenamente. Con su pintura, ha sido capaz de sintetizar y nos ha conmovido. Como dice el pintor y profesor Fernando Alvira en el documental: “Es tan importante lo que pinta como lo que deja de pintar en sus lienzos”. Como persona, destaco su proximidad, sus ganas de vivir y seguir con los proyectos que le rondan por la cabeza. Y algo en lo que coinciden las personas con las que hemos trabajado y que nosotros mismos hemos experimentado: su generosidad.

 

¿Cuáles serían sus etapas y cómo están reflejadas?

​Del realismo a la abstracción casi absoluta. José, comienza pintando lo que ve, incluso utilizando fotografías de Ortiz Echagüe o Adolf Zerkowitz. ​En su estancia en Roma, se decanta por el paisaje ​ y evoluciona hacia ​una impronta personal fácilmente reconocible. Llega a esa especie de expresionismo abstracto similar al de Mark Rothko, una línea por horizonte​, para dar un paso atrás hasta desarrollar un estilo propio.​

 
-Roma, Madrid, Huesca... ¿Cuál es su auténtico refugio?

​Blanes, Torla,... Aunque recuerda todos y cada uno de esos lugares con emoción y cariño, su refugio es la Naturaleza, el mar, el campo, la montaña, el desierto... “El hombre está hecho para vivir en la Naturaleza”, dice.

 

 -El término: Beulas, pintor de paisaje, ¿sería el más exacto, el que mejor le define?

​Casi me quedo con una idea semejante: Beulas, paisaje vivido, soñado.

 

-¿Quiénes han intervenido?

Mucha gente. En ‘Beulas, el explorador del horizonte’ intervienen el arquitecto Rafael Moneo, que ha diseñado el CDAN, el pintor Antonio López, el profesor y académico Fernando Alvira, la pintora Julia Dorado, Montse Navarro de la galería A de Arte, la pintora Isabel Quintanilla, el escultor Francisco López, Antoni Solà, alcalde de Santa Coloma de Farnés, el propio José Beulas, su compañera Quimeta Camï,​ Cristina Mato, de la galería Ansorena, Antonio González, director del CDAN en funciones. La narración es de Manuel Galiana, con el que he trabajado en otras ocasiones. Y el guion es de Amalia Sesma.

-¿Qué ha significado Huesca, la provincia, los Monegros y la capital para Beulas?

José se instala en Huesca al conocer a quién sería su mujer, María Sarrate​. ​Lleva ​allí toda una vida, más de 70 años, desde 1944, cuando hacía el servicio militar, y esos paisaje​s​ cercanos han sido para él como descubrir una veta, ​el filón de una geografía que pasaba casi desapercibida, que estaba por descubrir.

 

-¿Cómo ha sido la colaboración con la guionista Amalia Sesma?

Amalia ha elaborado el guión a partir de textos de poetas como José Hierro​,​ Gerardo Manrique de Lara ​ o Salvador Espriu​. Algunos de sus poemas son la pieza fundamental sobre la que gira este audiovisual. Como le he dicho también ha intervenido en la realización. La pieza dura 37 minutos.

 

Todos los rodajes tienen un anecdotario. ¿Con qué se quedaría de este?

Nos quedamos con el entusiasmo que han demostrado todas las personas que han querido participar en este documental y demostrarle a José Beulas, nonagenario ya, nació en Santa Coloma de Farnés (Gerona) en 1921,​ su cariño​,​ con su aportación. Cuando visionamos ​el trabajo junto a José y Quimeta​,​ en su casa, él se emocionó​.​ Se ​empeñó en que tenía que pagarnos por todo el tiempo empleado y la dedicación. Al final tuvimos que ponerle un precio: fueron dos vasos de agua. Ha sido una experiencia intensa y maravillosa. Y pronto empezaremos a moverlo.

 

*La foto de Eduardo de la Cruz es de Amalia Sesma.

10/03/2016 08:50 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

GEORGES DE LA TOUR, CON UN ECO DE CÉSAR ANTONIO MOLINA

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Hay pintores que parecen una exhalación en la historia: trabajaron mucho, lograron éxitos, se hicieron célebres por su taller y sus discípulos y luego cayeron en el olvido, hasta que alguien repara en ellos y vuelven a salir a la luz con un centelleo especial. Ese podría ser el caso de Georges de La Tour (1593-1652), que encarna al artista local o provincial, ceñido a su localidad Vic-sur-Seille, Francia, y luego a Luneville. Acaba de llegar al Museo del Prado en una exposición deslumbrante, que procede de siete países y de una veintena de museos. Los 31 cuadros que aquí se presentan constituyen el 75 % de un total de los 40 que se le reconocen; bastantes de sus obras están sin firmar y si datar. A él lo recuperó hace un siglo, en 1915, un artículo breve de Hermann Vosch; en 1972 y en 1997 sería presentado en Francia en dos grandes muestras en La’Orangerie y en el Grand Palais con un triunfo absoluto: ahora La Tour es uno de los pintores más amados de Francia con Poussin, Monet, Rénoir y Cézanne.

Georges de La Tour es el artista barroco del claroscuro, del diurno y del nocturno, de la geometría impecable, del abandono, a veces parece próximo a Caravaggio o Ribera, pero también a Zurbarán, Vermeer o incluso Velázquez. En ese corriente de equívocos en torno a las atribuciones, los cuadros de La Tour han sido confundidos con los de cinco grandes maestros; el ejemplo más claro es que su ‘San Jerónimo leyendo una carta’ dice en el bastidor que es de Zurbarán, lo encontró César Antonio Molina en el palacio de la Trinidad en marzo de 2005, sede entonces del Instituto Cervantes, y lo autentificó José Milicua, a quien se le dedica esta muestra excepcional, montada con maestría por Jesús Moreno y comisariada por Andrés Úbeda y por Dimitri Salmón, quien afirma que la pintura de De La Tour “sobrecoge y desorienta por su misterio”. César Antonio Molina me escribe y recuerda: “Yo vi el cuadro. Me pareció muy importante. Miré en el catálogo que no lo atribuían a nadie. Hablé con Miguel Zugaza. Lo llevé en mi coche oficial del Instituto Cervantes al Museo del Prado y luego José Milicua dijo de quién podría ser”.

Recreada en cinco estancias, podría decirse que la exposición contempla tres grandes apartados: una pintura más narrativa y descarnada, de estirpe popular, donde el artista representa al pueblo que sufre, que tiene hambre y que conoce la miseria, algo que se percibe en el impresionante ‘Comedores de guisantes’, pero también ‘El juego del dinero’ (próximo a Caravaggio), en ‘Un viejo’ y en ‘Una vieja’. Y en ‘Riña de músicos’, un lienzo un tanto expresionista que registra la burla, el temor, el desafío, la crueldad. La Tour es el pintor de los músicos ciegos que parecen cantar: pese a su pobreza, todos exhiben nobleza, dignidad y concentración. Por lo regular, las criaturas de De La Tour tienen el alma absorta: están ahí, ensimismadas, pero parece estar en otro lugar, en una indecisa región del sueño. El montaje se cierra con un impresionante ‘Ciego tocando la zanfonía’, un retrato de perfil matizado, sobrio y dramático, adquirido por el Museo del Prado en 1990.

La segunda parte de la muestra recoge la aventura más luminosa del artista, su afirmación en un arte de la claridad que mezcla el asunto profano con el divino. Entre los primeros destacan las dos piezas, tan parejas, ‘El tramposo del as de tréboles’ y ‘El tramposo del as de diamantes’, con ecos también del óleo sobre lienzo de Caravaggio ‘Los tramposos’; a estas piezas se le suma la serie de ‘San Jerónimo’, tan desamparado. Y la última parte se completa con los nocturnos, por lo regular cuadros religiosos, de una inquietante y minuciosa espiritualidad, cada vez más depurados, con una característica especial: una luz interior que calienta y redondea una atmósfera de recogimiento, de aislamiento. Uno de los ejemplos más hermosos es ‘San José carpintero’. De La Tour no amaba el mundo exterior, y quizá con razón: vivió las consecuencias de la Guerra de los Treinta Años, lo perdió casi todo, aunque fue pintor de Luis XIII y estuvo próximo a Riechelieu. Murió en 1652, y antes que él perecieron su mujer y su hijo Etienne, a consecuencia de la peste. Su obra, de una beldad intensa y reconcentrada, estremece y multiplica su enigma.

 

 

 EL TALLER DE LOS ESTILITAS

Por César Antonio MOLINA

[Hace algunos años, a propósito de Georges de La Tour y del ‘San Jerónimo leyendo una carta’, el escritor y profesor y director entonces del Cervantes publicó este texto en ‘El país’.]

 

El taller de los estilitas ¿Todavía hay apariciones de santos? Y de haberlas ¿se pueden aparecer a un laico? ¿Qué es un laico? El gran escritor francés, Jules Renard, uno de los más grandes diaristas, escribió que un laico es aquel que buscaba a Dios sin parar y no lo encuentra. No todos llegamos a tener la suerte de San Pablo. En los Hechos de los apóstoles se cuenta la ida de Saulo a Damasco, la caída del caballo, su ceguera y la charla con quien perseguía. Jesús, una vez aclarado todo, aunque lo dejó invidente (el maestro Ekhart escribirá que fue porque al ver a Dios vio la nada) durante unos días, le ordenó que se levantara, entrara en la ciudad y “se te dirá lo que debes hacer”. En realidad, sin querer corregir a Renard, un laico es aquel que está esperando que se le diga lo que tiene que hacer, pero nadie se lo dice. Evidentemente esa voz tiene que venir de lo más alto. El caso es que a mí se me apareció un santo y no cualquier santo. Nada menos que el santo que vela por los escritores: San Jerónimo. Al principio no me di cuenta de que era él, pues estaba retratado con hábito de cardenal leyendo una carta, y yo siempre lo he tenido en mi mente más bien con poca ropa, o ninguna, encerrado en una cueva, a veces entre calaveras y, eso sí, escribiendo o leyendo que es lo que a mi verdaderamente siempre me ha emocionado. Este despiste me hizo perder con él mucha conversación, aunque los santos cuando aparecen solo dan órdenes y apenas escuchan. En este caso yo cargo con la culpa por mi descuido, también producto de lo inesperado. 

Mi cháchara no hubiera sido trascendente pues la versaría sobre asuntos de nuestro gremio. ¿Dónde aprendió tantos idiomas? ¿Por qué volvió a la hebraica veritas en vez de utilizar la Biblia griega que, más de un siglo antes, había sido apoyada por Orígenes y San Agustín de Hipona? Si le molestó que su posición estricta de limitar el canon cristiano a los libros contenidos en la Biblia hebrea, a la postre no triunfara En fin, una pequeña entrevista que, luego, hubiera tratado de publicar en exclusiva en algún periódico.No sería a un santo sino a un traductor, tan maltratado como siempre. Eso de no tener ni ropa para cubrirse y estar en los huesos, debería darnos qué pensar a quienes, ni ante esos temores de penalidades, nunca hemos cejado de seguir nuestra labor de manera igualmente santa, aunque laica, por ese mismo camino profesional. Además ¡qué poco respeto se le tiene a esta compleja labor! No dura, no perdura, no se la cuida incluso saliendo de las manos de un santo. La versión popular, la versión latina de la Biblia, acabó con la confusión que provocaban los distintos manuscritos en latín antiguo de los textos sagrados. El Concilio de Trento (1546) declaró a la Vulgata el único texto latino auténtico de las Escrituras, hasta que en 1907, bajo el Papa Pío X, los benedictinos iniciaron una edición crítica. En fin, el tiempo, que no respeta ni siquiera a los santos y los hace en sus obras tan mortales como a los humanos.

Nada de esto hablamos, San Jerónimo y yo. Él porque me ignoraba, yo porque le desconocí bajo tanta púrpura pintado por La Tour. Luego vinieron las disputas cuando lo trasladé al Museo del Prado, un lugar tan sagrado como la vecina iglesia de Los Jerónimos, otra casualidad. La santidad era lo de menos, lo importante era la propiedad ¿del santo, de la tela? Aún a sabiendas de su identidad, desconocían sus hechos. “Few men think, yet all will have opinions” escribe Berkeley en los tres diálogos entre Hilas y Filoneo. Sí, realmente, pocos hombres piensan, pero todos quieren tener opiniones.

Yo había estado en Belén, en la misma iglesia donde nació Jesucristo, y donde se supone que San Jerónimo llevó a cabo su labor. Había nacido en Italia en el 342 y murió en Palestina en el 420. Llegó a estas tierras en el 374 y, durante cinco años, vivió como un eremita. Luego, a requerimientos del Papa Dámaso, fue su secretario (382-385), lo que no le impidió predicar el ascetismo en la propia Roma, es decir, la abnegación, el autocontrol, la disciplina, la búsqueda de cosas más importantes en la vida que el mero hecho de vivir. Una comunicación más directa entre Dios y el individuo sin intermediarios. Esa preparación para la llegada del fin del mundo (tan anunciada y tan retrasada). Vigilancia, oración, ayuno, castidad, martirio, abandono de todo lo terrenal. Como la pravrajya en el hinduismo, morir la muerte antes de que esta se lleve a cabo. En el 386 se estableció definitivamente en Belén y se dedicó, durante casi veinticinco años, a la traducción de la Biblia al latín.

Sí, un desperdicio el no poder hablar con el santo. Él no me dijo nada, pero todo lo que llevé a cabo lo hice por su indicación. Y la cumplí. Todavía estoy esperando algunos dones benéficos para mi obra literaria. No los he notado, porque quizás tampoco fue mucha mi hazaña. Ahora me conformo con ir a visitarlo. A veces me lo imagino levantando su vista de la carta y sonriéndome. A veces me imagino que la carta que lee es el fragmento de una obra mía y, entonces, siempre me veo interrumpido por la presencia de otros impertinentes visitantes. San Jerónimo, en el cuadro de La Tour, está leyendo una carta ayudado de unos anteojos que sostiene con su mano derecha, mientras que con la izquierda aguanta el largo papel desplegado en varios trozos. La carta lo asocia a Hermes, a lo desconocido, a lo esotérico, a esa labor de desentrañar la palabra de Dios venida de un lenguaje desconocido para verterla al del común de los mortales. Sí, un desperdicio el no poder discutir con el santo, sobre todo, de El cantar de los cantares. ¿Quién era aquella a quien no había que despertar ni desvelar? ¿Quién era aquella que subía del desierto? ¿Quién era aquella que con su trenza tenía preso a un rey? ¿Quién era aquella que surgía cual la aurora? Pero, sobre todo, me gustaría saber si la amada, la novia, en el epílogo, afirma que el amor es más fuerte que la muerte o, por el contrario, que es fuerte el amor como la muerte. ¿Qué ponía realmente en el original? Si pusiera que el amor es más fuerte que la muerte, implicaría que el amor tiene el poder de hacernos inmortales; pero la muerte es literal y físicamente más fuerte, infinitamente más fuerte que el amor. ¿Qué ponía en el primitivo original? Seguramente San Jerónimo me remitirá al Eclesiastés donde se habla de la vanidad, de atrapar vientos y de que donde abunda sabiduría abundan penas, y quien acumula ciencia, acumula dolor. El dolor del saber que no sabe nada, o que no sabe lo único que realmente quisiéramos saber. En la primera epístola a los corintios, San Pablo habla de la resurrección de los muertos, y de que el último enemigo en ser destruido será la Muerte. “¡Qué lindos son tus pies en las sandalias,/hija de príncipe!”.

Uno de mis pintores favoritos (sin desmerecer a Georges de La Tour) es Antonello da Messina. Y de Antonello prefiero su San Jerónimo en su estudio (sin desmerecer al mío). En medio de una gran arquitectura catedralicia está centrada la figura del santo vestido de cardenal, sentado en su estudio-biblioteca, rodeado de libros y leyendo en silencio. Apoya el libro sobre un pupitre. Las baldas que lo rodean acogen otros volúmenes, algunos de ellos abiertos, además de otros instrumentos para la escritura. En primer plano aparecen representados con exactitud un pavo real, una codorniz y una bacía de barbero. En el escritorio hay un rotulito pegado, simulado. Parece contener el nombre del maestro, y, sin embargo, si se mira de cerca, no contiene letra alguna, ya que es fingida. El león avanza desde el fondo, bajo las arcadas. San Jerónimo le quitó una espina de su pezuña y se quedó doméstico con el monje. El pavimento del cuadro está maravillosamente intrincado y es el que produce la perspectiva. Sus colores armonizan con los verdes del paisaje más allá de las ventanas, los grises del cielo, las variaciones en la entrada de arco de piedra y las reflexiones de la luz sobre las superficies de los azulejos. Todo está colocado envolviendo a la figura del santo que se encuentra en una posición interiorizada, abstracta, ajena a ese paisaje exterior del mundo. Lo cercano y lo lejano, lo mundano y lo espiritual, está aquí muy bien representado.

Después de esta aventura religioso-laica-artística-literaria, después de este encuentro con San Jerónimo, el destino me llevó a Siria, a Qalaat Seman, no muy lejos de Alepo. Allí oró San Simeón el Estilita. Allí lanzó su palabra en el desierto. Fue, por pocos años, contemporáneo de San Jerónimo. Se subió a una columna de unos veinte metros y no se bajó en varias décadas. Aún hoy no se ha inventado un deporte de riesgo tan difícil y complejo como aquel. En medio de una gran basílica arruinada, me abracé a lo que resta de esa columna, todavía un buen trozo. En Simón del desierto de Luis Buñuel, el santo sufre todo tipo de tentaciones, incluso algunas más complicadas de rechazar que las de su propia vida. Un pastor enano le grita “te estás tomando atracones de puro aire”; mientras otro personaje anónimo le lanza esta desgarradora frase: “Tu penitencia sirve de poco al hombre”. Quizá por este motivo, el actor Claudio Brook acaba sus días de Simón moderno bebiendo y fumando por las taberna o cavernas de los antros neoyorkinos, atronados por la música rock. En el museo del cine de la Universidad Autónoma de México vi la columna de la película. San Simeón desafiando el principio de gravedad y manteniendo en silencio su corazón; San Jerónimo desafiando el sentido de las palabras. Ambos estilitas, ambos funambulistas.

Hace años que Eduardo Arroyo y yo venimos charlando sobre estos asuntos tan productivos. Y, a propósito de ellos, ha dado pie a esta magnífica exposición salida de su mente de gran artista iconoclasta. Una mente incluso más calenturienta que la de los propios atletas espirituales mencionados. En realidad estoy convencido de que ambos santos han hecho un verdadero milagro laico. Han reunido a dos grandes pecadores (Eduardo Arroyo con infinitos más méritos que yo) y a una gran ensayista y co-comisaria con él, además de santa, Fabienne Di Rocco.

César Antonio Molina

04/03/2016 08:05 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

CELIA DE JUAN, EN EL MERCADO

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Este fin de semana, desde hoy hasta el domingo, en sesiones de 20.30 (viernes y sábado) 18.30 (domingo), la actriz zaragozana Celia de Juan representa 'Señor juez, soy una adúltera', un texto de Roberto Santiago, inspirado en 'El amante de Lady Chatterley' de D. H. Lawrence, con dirección de Víctor Ríos y producción del Teatro Mayéutico. Celia de Juan se formó en la Escuela Municipal de Teatro, fue alumna de Rafael Ortega, y se trasladó a Madrid hacia 1996. Ha vivido algún tiempo en México y desde entonces ha trabajado en todo lo que ha podido en la escena.
En junio estrenó en los Teatros Luchana esta pieza, cuyo argumento podría resumirse así: "Constance es una mujer valiente que decide romper con la comodidad, prestigio social y seguridad que suponen pertenecer a la aristocracia, asumiendo la libertad de elegir vivir su propia vida alejándose de las hipócritas convenciones de la sociedad".
Aquí puede verse un instante de la función.
https://www.youtube.com/watch?v=WRD6nko29ek

SERGIO ALGORA: ALOMA RODRÍGUEZ, DE 'LOS IDIOTAS PREFIEREN LA MONTAÑA'

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[Aloma Rodríguez (Zaragoza, 1983) presenta mañana  viernes, a las 20.00, en la librería Antígona su cuarto libro, ‘Los idiotas prefieren la montaña’ (Xordica), una novela fragmentada sobre el poeta, narrador y cantante Sergio Algora (Zaragoza, 1969-2008). En esta entrevista explica algunas características del libro, del personaje y de su contexto. La acompañarán Octavio Gómez Milián y Rodolfo Notivol.]

 

 

“La novela es una carta, quiere

ser un diálogo, nunca un llanto”

 

 

-“Sergio Algora tenía una sensibilidad fuera de lo común, era muy culto y tenía una gran curiosidad y odiaba aburrirse”

-El título es es un verso de ‘Mi última mujer’. Dice: “Los idiotas prefieren la montaña / y en mi interior yo tengo una playa / donde fabrico mis recuerdos perfectos”.

 -“Como escritor creía en la imaginación y en la forma. Era un poeta muy intelectual, nada fácil ni ligero. En su narrativa la premisa es la libertad creadora más absoluta”


 


 

LA ENTREVISTA

-¿Qué es ‘Los idiotas…’ una carta a un amigo muerto [Sergio Algora, Zaragoza, 1969-2008], un diálogo con él o el llanto por un artista? 

Es un libro en el que trato de reconstruir mi amistad con Sergio Algora para que no se la lleve el tiempo, es una carta, a sabiendas de que el destinatario no la va a leer, quiere ser un diálogo con él, pero no un llanto. Más bien una fiesta.

  

-¿Puede leerse en clave de libro del duelo, con ecos de ‘Amarillo’ de Félix Romeo o ‘El año del pensamiento mágico’ de Joan Didion, pongamos por caso? 

El duelo es uno de los temas del libro, pero no quería que fuera el principal. Leí algunos libros de duelo, como el de Didion, también ‘Tiempo de vida’, de Marcos Giralt Torrente, ‘Patrimonio’, de Philip Roth, o ‘La otra hija’, de Annie Ernaux. Ramón González Férriz, mi jefe en el periódico semanal ‘Ahora’, vio las primeras páginas en uno de los últimos juegos de pruebas y dijo que los zaragozanos hemos inventado un género: biografía de muerto en segunda persona. Se refería a dos textos que han sido fundamentales para este libro: ‘Amarillo’, de Félix Romeo, y el relato ‘Despedida’, de Daniel Gascón.

 

-¿Podría ser, en cierta forma, un perfil novelado e impresionista, suspenso en los recuerdos más o menos caprichosos o azarosos? 

Es una especie de retrato íntimo del Sergio Algora que yo conocí, el de los últimos años. Los recuerdos, anécdotas, poemas que cito y las canciones componen ese retrato cubista e incompleto, pero hay que alejarse para verlo bien. He intentado también que estuviera la voz de Sergio a través de sus canciones y sus textos, que no solo hablara a través de mis recuerdos.

 

-¿Qué te ha llevado a escribir un libro como éste, qué te removía por dentro? 

La necesidad de continuar una conversación abruptamente interrumpida por la muerte. El deseo de contarle a mi amigo muerto qué había pasado desde que se fue. La necesidad de decirle que lo quería. También quería dejar testimonio de esos meses en los que trabajé en el Bacharach. Con Sergio cerca,  la vida parecía un crucero en el que el champán nunca se agotaba.

 

[Cinco poetas: Ángel Guinda, Manuel Vilas, Octavio Gómez Milián, Jesús Jiménez y Sergio Algora.]

-¿Quién fue Sergio Algora? 

Uno de los tipos más brillantes y generosos que he tenido la suerte de conocer. Tenía una sensibilidad fuera de lo común, era muy culto y tenía una gran curiosidad y odiaba aburrirse. Fue cantante, pero sobre todo fue escritor: tenía un gran talento para contar historias, era un inventor. Algunos títulos de sus canciones podrían servir para definirlo: “El hombre bombilla”, “El fabricante de alas de mariposa”.

 

-¿Cómo era como músico, cuáles fueron sus características y que influjo ejerció sobre su entorno y en la música española? 

Esta pregunta me queda un poco grande. Pero creo que la medida del impacto que ha tenido con sus canciones se puede medir: casi todos los grupos del indie nacional reconocen su talento. En Pequeño circo Nando Cruz recoge declaraciones de otros grupos sobre El Niño Gusano. Me gusta especialmente la de Abel Hernández, dice que tocaban muy mal pero eran muy buenos. El Niño Gusano fue un soplo de aire fresco: por las letras y su actitud desenfadada. Es difícil encontrar alguna banda que no admire las canciones de Sergio Algora.

  

-Fue poeta y narrador y también dietarista. ¿Cómo lo defines, qué tipo de escritor era? 

Como escritor creía en la imaginación y en la forma. Era un poeta muy intelectual, nada fácil ni ligero. En su narrativa la premisa es la libertad creadora más absoluta. Todo es posible, se suspenden las leyes de la realidad y operan solo las de la imaginación y las que impone la propia narración.

 

-¿Quiénes eran sus influencias, a quién admiraba, cuáles serían sus afinidades o sus pares? 

En poesía, Paul Celan, Rimbaud, Luis Cernuda o John Ashbery eran los que más citaba. Uno de sus interlocutores y poetas más admirados era Fernando Andú. Le vi comprar y leer con placer a John Connolly, a Jonathan Littell o los relatos de Rudyard Kipling. Estaba muy al día de lo que se publicaba en Zaragoza en particular y en España en general. Algunos de sus referentes eran Philip K. Dick, Boris Vian o Hermann Hesse. Una de las cosas que hace que su mundo sea tan fresco y original es que sus referentes no son solo literarios: también bebe del cine, del arte. Y es una de las razones por las que sus canciones eran tan frescas y originales, porque no se nutrían solo del pop.

  

-¿Piensas que, cada vez más y salvadas las distancias, se parece a Serge Gainsbourg? 

No. Creo que Gainsbourg era un personaje que tenía un poso de amargura. Algora, no. En todo caso, cierta melancolía. Pero no era un cínico, jamás lo fue. Y Gainsbourg, que tenía un enorme talento, a veces se comportó como un cínico.

  

-El libro es el documento de un soñador incesante en un cuerpo frágil. ¿Era consciente Sergio Algora del peligro que corría y lo desafiaba sin más? 

No lo creo. Algora era un vitalista y le gustaba la vida. Su muerte fue una desagradable sorpresa. Siento estropear el tópico de que vivió deprisa para morir joven. No creo que fuera consciente de la gravedad de su dolencia.

  

-¿Qué aportan los textos de los amigos, escritores, músicos, críticos musicales a tu novela? ¿Cómo lo has ido incorporando? 

Tienen una doble función: por un lado, cumplen el papel de interlocutores, por otro, son otro punto de vista y cuentan cosas que yo no sabía y otras que yo sabía. Era un poco como cuando te pellizcas para saber que no estaban soñando y una manera de añadir otro punto de vista. También dan una dimensión mayor al personaje.

  

-¿Qué sucedía en el bar Bacharach? 

En realidad solo éramos gente divirtiéndonos mucho. Poníamos discos, copas para otros y hacíamos bromas. Bailábamos y charlábamos de libros o pelis. Lo extraordinario venía de la manera que tenía Sergio de ver la vida y su capacidad para convertir un día de trabajo en una aventura. A Algora le gustaba parafrasear ‘El club de la lucha’: lo que pasa en el bar Bacharach se queda en el bar Bacharach y si es tu primera noche, tienes que pelear.

  

-¿Sabemos algo nuevo después de haber leído el libro sobre Algora? 

No hay grandes revelaciones: lo único que hago es construir un puzzle con piezas que ya estaban ahí. Como dice una canción de El Niño Gusano, “todo lo que digo lo dijo alguien ya”.

 

[Sergio Algora, Aloma Rodríguez e Ismael Grasa en la presentación de ’París tres’ de Aloma en Antígona.]

-¿En qué medida el libro es también una historia de amor, de complicidad, el relato de un Pigmalión inadvertido y su camarera? 

Más que historia de amor, hablaría de historia de admiración y fascinación. Sergio y yo tejimos una extraña complicidad: es una relación que añoro y anhelo y que, desgraciadamente, no he vuelto a tener. Sergio era tremendamente divertido y generoso. Era muy listo y se preocupaba por que todos estuvieran bien. Y siempre estaba dispuesto a reírse.

  

-Parece que has tenido en la cabeza libros como los de Valérie Mréjen, el propio Félix Romeo, no sé si Francesco Piccolo. ¿Por qué has elegido esa estructura tan fragmentada? 

Siempre pensé el libro así: con espacios entre los párrafos. Quería que la estructura no se viera, que desaparecieran los mimbres. Por otro lado, la escritura del libro ha sido dolorosa por momentos, necesitaba descansar, no era capaz de mantener esa intensidad emocional. Y creo que el lector también agradece eso. Además de que puede completar esos espacios en blanco. Valérie Mréjen es una de mis escritoras favoritas, Félix Romeo es un referente. Pero también Marguerite Duras, Natalia Ginzburg, Annie Ernaux o Patrick Modiano.

 

-¿Y el estilo? Deshuesado, directo, rápido pero también envolvente. ¿Qué buscabas, qué buscas como narradora? 

Buscaba la contención. Los escritores que me gustan no se regodean, no le dan todo masticado al lector, lo respetan y también a sus personajes. He trabajado mucho el tono del libro buscando el equilibrio entre la sobriedad y la emoción.

 

-Último asunto: ¿cuál es la razón del título? Y no me refiero solo a que sea un verso de una canción suya… ¿Es la última o penúltima provocación de Sergio Algora? 

En primer lugar es un verso de ‘Mi última mujer’. Dice: “Los idiotas prefieren la montaña / y en mi interior yo tengo una playa / donde fabrico mis recuerdos perfectos”. Este libro es algo así como un compendio de mis recuerdos perfectos de Sergio Algora. De ser una provocación, será la penúltima: Algora se aparece en los sueños de todos sus amigos para recordarles que sigue por ahí, atento a todo y mirando con una botella de champán en la mano.

Los idiotas prefieren la montaña. Aloma Rodríguez. Xordica. Zaragoza, 2016. 112 páginas.


*Las fotos de Aloma las tomo de aquí:

-http://imworld.aufeminin.com/dossiers/D20130510/AlomaOK-135449_L.jpg

http://imworld.aufeminin.com/dossiers/D20130510/aloma001-1-135149_L.jpg

** La de Sergio Algora con Algora, Aloma e Ismael y otros amigos ya estaban en este blog.

*** La foto de Sergio Algora es de Óscar Sanmartín Vargas. 

 

 

MAENZA, LA LEYENDA QUE NO CESA

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Antonio Maenza, una leyenda que no cesa

 

Graciela de Torres desvela, en una tesis doctoral, los vínculos entre cine y literatura del cineasta maldito y contracultural turolense

 

 

“La obra de Antonio Maenza (Teruel, 1948- Zaragoza, 1979), autor marginal de la literatura y cinematografía española de finales de los años sesenta, presenta un rasgo revolucionario desde el punto de vista teórico-literario: utiliza tanto la pluma como la cámara como elementos escriturales, identificando en consecuencia el papel y la pantalla de una manera consciente y activa. Su críptica poética literaria se aplica por igual a sus películas, en las que los libros, carteles y pancartas son elementos fundamentales que obligan al espectador a convertirse en un nuevo lector, llegando el autor a escribir sobre el propio celuloide”, explica la profesora Graciela de Torres Olson, que acaba de leer su tesis doctoral, ‘Literatura, cine o escritura: la obra de Antonio Maenza’, dirigida por el catedrático Túa Blesa, dedicada a este realizador inclasificable. Recibió el sobresaliente cum laude.

Maenza tiene el perfil de “un cineasta maldito”, así lo bautizó Emma Cohen con quien trabajó. Filmó tres películas: ‘El lobby contra el cordero’, en Zaragoza, en el verano  e invierno de 1968, donde el poeta Miguel Labordeta oficiaba de cura y Enrique Murillo fue coguionista; ‘Orfeo filmado en el campo de batalla’ (1968-1969), que rodó en Valencia en una época agitada en la que frecuentó al joven poeta Eduardo Hervás y al futuro editor de Pre-Textos Manuel Borrás, y en Barcelona trabajó en un proyecto de diez horas que se tituló ‘Hortensia-Beancé’ (1969), con la complicidad del director y productor Pere Portabella, pero también de los escritores Enrique Vila-Matas y Félix de Azúa o de la citada Emma Cohen, que se desnudaba en la cinta. Maenza, fascinado por el estructuralismo francés y la obra de Pasolini, quiso conocer a toda costa al novelista e ingeniero Juan Benet.

Antonio Maenza ha sido recuperado por distintos estudiosos: Javier Hernández y Pablo Pérez editaron su novela inacabada ‘Séptimo medio indisponible’ (Mira editores, 1997) y le dedicaron una biografía: ‘Antonio Maenza filmando en el campo de batalla’ (DGA, 1997); Vicente Molina Foix lo retrataba en su novela ‘El abrecartas’ (Angrama, 2006) y la propia Graciela de Torres, con Francisco Plou, le dedicó un documental de 52 minutos: ‘In girum imus nocte et consumimur igni. Filmbiografía de Antonio Maenza’ (2002). 

Desde entonces, Graciela ha trabajado en torno a su figura con auténtico entusiasmo y habló con sus grandes amigos: Suso Navarrete, que conservó muchos de sus materiales (que Maenza había dejado en la nevera), el cineasta y fotógrafo Alejo Lorén, con quien mantuvo una extensa correspondencia el director de ‘El lobby’, el escritor y editor Enrique Murillo, el escritor y cineasta Vicente Molina Foix, el galerista y psiquiatra Javier Lacruz, etc. Ha revisado todos sus materiales: las películas y sus escritos, dispersos, inacabados, pero “en perfecta sintonía con su cine” En sus diarios, anotó este autorretrato: “Soy muy sensible a lo bueno y más a lo bello. Sensible a la sensibilidad”. Agrega Graciela: “Antonio Maenza no se quedó en el plano teórico. Su premisa fundamental fue la de experimentar el proceso contracultural por encima de sus resultados, lo que tuvo como consecuencia que dejara sus obras inacabadas o incompletas, imposibilitándolas así para su comercialización o inserción en el sistema artístico tradicional y provocando que durante años hayan permanecido en el olvido”. Sus películas fueron recuperadas por Pere Portabella, que tenía la intención de producir ‘Hortensia-Beancé’. 

 “Mi tesis doctoral rescata buena parte de esos documentos inéditos -entre los que se encuentran apuntes, poemas y guiones- y trata de reivindicar la lucidez salvaje de un autor que empleó el cine y la literatura como medios de escritura e identificó su propia vida con su obra, hasta sus últimas consecuencias”, concluye Graciela de Torres, que fue felicitada por el tribunal por asomarse a una figura fascinante y con tendencia a la autodestrucción, de la que se sabía muy poco, y por la belleza literaria de su prosa. La profesora de la Universidad de Vigo, Carmen Becerra, le dijo: “Escribe usted muy bien”.

La existencia de Antonio Maenza está poblada de misterio. Fue lector de Martín Vigil, de William Blake y de Lautréamont, era cleptómano y visitó varios psiquiátricos. Conoció la desesperación durante el servicio militar en Huesca, a partir de entonces ya fue otro, y hasta su propia muerte está envuelta en sombras: se arrojó a la calle por la ventana, en la casa de su padre, vendedor de colchones. Se ha escrito que quizá fuese un arrebato, que fuese su propio padre quien lo empujase o que fuese víctima de una venganza de homosexuales. Dos días después de la caída, Antonio Maenza moría en el Hospital Miguel Servet de Zaragoza.

 

Un cineasta al margen, desde Pamplona

Nuevo documental de Carles Candela

 

El Festival Punto de Vista dedicaba la pasada semana una retrospectiva a la obra de Antonio Maenza bajo el título ‘¡Maenza existe!’. Se proyectaron ‘El lobby contra el cordero’ y ‘Orfeo’, con sonorización en directo; se celebró una mesa redonda en la que intervino la propia Graciela de Torres  junto a Javier Hernández, Alejo Lorén y Vicente Molina Foix, y se emitió  ‘Hortensia-Beancé’, presentada por Pere Portabella. Una de las grandes novedades del homenaje fue que el cineasta Carles Candela presentó un nuevo documental sobre Maenza: ‘Materialista, idealista, cinematógrafo, magnetófono, buen chico y sádico’, que refleja un poco su condición de creador inabarcable y complejo que hizo su obra en apenas dos años, entre 1968 y 1969. Para Candelas Antonio Maenza es “un personaje constantemente enchufado a una red eléctrica” y un director “al margen de cualquier esquema”.

 

-Aquí se puede leer una estupenda entrevista con Carles Candela.

http://www.noticiasdenavarra.com/2016/02/10/ocio-y-cultura/cultura/mi-vida-tiene-un-antes-y-un-despues-de-maenza

 

22/02/2016 11:05 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

PEPE MELERO & NACHO DEL RÍO: JOTAS Y COPLAS MÁS ANTIGUAS

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NACHO DEL RÍO Y JOSÉ LUIS MELERO OFRECEN UN RECORRIDO ERUDITO POR LAS JOTAS MÁS ANTIGUAS Y DESCONOCIDAS EN IBERCAJA PATIO DE LA INFANTA

 

  • El primer recital se escuchará mañana, viernes 12 de febrero, a las 19:30h horas  

 

  • La rondalla estará dirigida por Javier Badules, Premio Ordinario del Certamen Oficial de Jota

 

 

ZARAGOZA.-  Nacho del Río, cinco veces ganador del Premio Extraordinario del Certamen Oficial de Jota, interpretará mañana en el monumento Ibercaja Patio de la Infanta, jotas aragonesas antiguas y desconocidas con los más hermosos y más puros estilos y tonadas. El recital irá precedido por una conferencia de José Luis Melero, escritor, bibliófilo y actual Jurado del Certamen Oficial de Jota, quien, desde su acreditada erudición, descubrirá a los asistentes coplas de jota aragonesa desconocidas hasta hoy y extraídas de libros raros y de casi imposible localización. Nacho del Río cantará acompañado de tres músicos a modo de pequeña rondalla dirigida por el maestro Javier Badules, Premio Ordinario del Certamen Oficial de Jota.

Conocer y disfrutar la Jota como una de las manifestaciones culturales más antiguas del pueblo aragonés es el objetivo del ciclo “La Jota Aragonesa en algunas de sus coplas más antiguas o desconocidas” que comienza mañana en Ibercaja Patio de la Infanta. El ciclo está dirigido por Nacho del Río y José Luis Melero, ambos académicos de la Real Academia de Nobles y Bellas Artes de San Luis.

 

Las coplas seleccionadas para ser interpretadas en este ciclo van desde el siglo XVIII hasta la actualidad y pretenden enriquecer el valiosísimo legado que los cancioneros históricos nos dejaron. El Ciclo comenzará mañana 12 de febrero con el recital titulado “Del Coplerillo zaragozano de 1783 a La pata de Cabra de Grimaldi”, que incluye coplas que Vicente Fernández de Córdoba y Alagón, Conde de Sástago, mandó recopilar e imprimir en 1783.

 

Las cantas que se interpretarán son las menos conocidas de la jota, pero tienen un enorme poso histórico y son la prueba inequívoca de que la jota se canta en Aragón desde hace siglos. El segundo recital, “De María Pilar Sinués a Miral y Domingo Martínez”, se podrá escuchar el viernes 17 de febrero. Incluye tres coplas de 1862 que la escritora zaragozana María Pilar Sinués incorporó a una de sus novelas, una que apareció en el Almanaque de El Diario de Zaragoza para 1874 y dos que Luis Royo Villanova -que fue en Madrid redactor-jefe de Blanco y Negro- inventarió en 1897 en el famoso “Homenaje a la jota aragonesa” celebrado en la capital de España.

El ciclo concluirá el 24 de febrero con un homenaje a los cantadores históricos. En este último recital se interpretarán dos coplas que llevaba en su repertorio Domingo Martínez, el cantador que le ganó a Miguel Fleta ese año el Certamen Oficial de Jota; una copla que el cubano José María Chacón y Calvo, una de las personalidades más relevantes de la cultura cubana del siglo XX, doctor en Derecho y Letras, presidente del Ateneo de La Habana, director de la Academia Cubana de la Lengua y creador de la Revista Cubana, escuchó en Sallent de Gállego y que recogió en uno de sus libros.

El ciclo pretende enriquecer la historia de la jota y  poner a disposición de investigadores y aficionados un material de primerísima calidad, no conocido en buena medida hasta hoy.  Aúna la expectación de oír cantar en vivo y en directo a Nacho del Río las viejas coplas aragonesas con la de oír hablar de la jota desde el mundo de la alta cultura y la erudición.

Nacho del Río es también Académico correspondiente de la Real Academia de Nobles y Bellas Artes de San Luis y miembro de la Comisión Asesora para la declaración de la Jota Aragonesa como Bien de Interés Cultural Inmaterial. Cinco veces ganador del Premio Extraordinario del Certamen Oficial de Jota, es en la actualidad, junto con Vicente Olivares, el cantador más laureado de la historia del Certamen. Grabó con Beatriz Bernad los tres disco-libros de La jota ayer y hoy y recientemente ha publicado su último CD: Batebancos. Fue coordinador general de la Jota en la Exposición Internacional de Zaragoza 2008. Cantó en 2009 en el Palau de la Música de Barcelona y ha participado en los más importantes festivales nacionales e internacionales.

 

Nacho del Río bebe en la tradición del gran cantador Jesús Gracia, otro gran maestro que también se tomó siempre la jota muy en serio, y que la estudió, defendió y dignificó en unos años muy difíciles. Esa pasión por hacer las cosas bien se la transmitió Jesús Gracia a su discípulo más dilecto y de él le viene a Nacho del Río su obsesión por el perfeccionismo. Nadie como él representa hoy el esfuerzo por hacer del  canto de la jota una de las señas de identidad más importantes de todos los aragoneses de cualquier signo y condición.

José Luis Melero es miembro del Consejo Aragonés de la Cultura y de la Comisión Asesora para la declaración de la Jota Aragonesa como Bien de Interés Cultural Inmaterial. Académico correspondiente de la Real Academia de Nobles y Bellas Artes de San Luis. Bibliófilo y escritor, ha publicado más siete libros y ha participado en otros cincuenta publicaciones colectivas.  Fue uno de los fundadores del Rolde de Estudios Aragoneses y de la revista Rolde, de cuyo Consejo de Redacción forma parte desde entonces. Fue Secretario de Dirección de la Colección “Poemas” de libros de poesía entre 1983 y 1986 y es columnista de Heraldo de Aragón.

Fruto de su pasión por la jota aragonesa (ha sido en nueve ocasiones miembro del Jurado del Certamen Oficial de Jota de las Fiestas del Pilar de Zaragoza) son los tres disco-libros que publicó en Prames,  La jota ayer y hoy,  y su colaboración en los disco-libros de algunos de los cantadores más relevantes de Aragón como Roberto Ciria, Yolanda Larpa o Beatriz Bernad. Ha participado en los programas de Aragón Televisión “Música & Patrimonio: la jota ayer y hoy”, “Dándolo todo jota” y “Se escribe con jota”; y ha colaborado en los dos últimos grandes suplementos que Heraldo de Aragón ha dedicado a la jota (2011 y 2015). Ha formado parte del Jurado del I y II Concurso de Cuadrillas de Rondadores “Ronda del Gancho” (2014 y 2015) y de diferentes Certámenes de Jota Aragonesa. Recientemente ha prologado el libro que recoge las coplas que se cantan en la Ronda de San Martín del Río.

 

RECITAL: DEL COPLERILLO ZARAGOZANO DE 1783 A LA PATA DE CABRA DE GRIMALDI

Día 12 de febrero a las 19.30h en Patio de la Infanta

http://obrasocial.ibercaja.es/zaragoza/recital-del-coplerillo-zaragozano-de-1783-a-la-pata-de-cabra-de-grimaldi

 

*Esta nota es del gabinete de prensa y comunicación de Ibercaja.

 

11/02/2016 13:15 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

'VIDA EN FICCIONES' CON DIEGO GALÁN Y MARÍA LUISA SAN JOSÉ

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El ciclo ‘Vida en Ficciones’ está diseñado desde una doble función en tanto en cuanto se ha concebido como una actividad de proyección cultural y social hacia la ciudad de Zaragoza, organizada desde la Universidad y abierta al público en general. Al mismo tiempo se trata de un seminario asociado a las asignaturas  Historia del cine y otros medios audiovisuales, Géneros Audiovisuales y Cine Español del Grado en Historia del Arte y también al módulo Lenguaje y cultura audiovisual: interpretación y análisis dentro del Master Universitario de Estudios avanzados en Historia del Arte. El ciclo está coordinado por la profesora titular Amparo Martínez Herranz, especialistas en el Teatro Principal, los cines y teatros de Zaragoza y actualmente prepara una gran investigación sobre Luis Buñuel.

 

En esta VI edición de Vida en ficciones, se propone un ciclo de conversaciones sobre la corriente cinematográfica Tercera Vía. Se trata de una tendencia impulsada por el productor José Luis Dibildos, que apostó por películas a medio camino entre el cine comercial y el cine intelectual. Resulta interesante observar el papel que desempeñaron estos planteamientos en los años setenta, ya que aportarían toda una serie de comedias que incluían una cierta perspectiva crítica.

 

-La sesión de hoy, que en realidad es la primera (por enfermedad de Manuel Gutiérrez Aragón, no se pudo celebrar el diálogo entre él y Agustín Sánchez Vidal el pasado jueves 4), corre a cargo de María Luisa San José y Diego Galán Fernández, que disertarán sobre Dibildos y su visión del cine.         

Los ponentes son dos de las personalidades más importantes de la tendencia: María Luisa San José (actriz fetiche de la misma) y Diego Galán (periodista que, desde la revista Triunfo, apostó por la corriente). Biógrafo de Pilar Miró, dirigió durante años el Festival de Cine de San Sebastián y es asiduo columnista cinematográfico de ‘El País. Ambos darán su testimonio en primera persona de lo que supuso la Tercera Vía en aquellos años. 

 

 

 

11/02/2016 12:37 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

CARLOS CORTÉS: UN DIÁLOGO DE ARTE

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PRESENTACIÓN DE LA EXPOSICIÓN EN LONDRES: ‘PROSPETO BOOK’S’,

‘EL LIBRO DE PRÓSPERO’ DEL ARTISTA Y EX BAILARÍN CARLOS CORTÉS

 

-EXPONE EN LA TORRE THE GHERKIN DE NORMAN FOSTER, UNO

DE LOS EDIFICIOS ICÓNICOS DEL NUEVO LONDRES

 

Las  pinturas y esculturas del artista aragonés Carlos Cortés están inspiradas por una de los dramas más complejos y ambiguos que escribió Shakespeare, “La Tempestad”, y  contemplan desde las alturas las calles y edificios que se extienden bajo las faldas de esta torre de cristal curvado.

Es uno de los personajes protagonistas de la obra -Prospero- el que da título a esta muestra en la que Cortés insiste en su vocabulario de materiales reciclados.

Maderas y metales, -objetos encontrados que son fragmentos de otras vidas-, crean un entorno para personajes enigmáticos que oscilan entre el dolor y el sentido del humor, la ansiedad y la ironía.

Son figuras que comparten la estilizada distorsión y la intensidad de gamas cromáticas de el Greco, con la profundidad dramática de algunos grabados goyescos.

Una vibrante gama de colores denota sus orígenes mediterráneos, y la combinación de elementos pictóricos y escultórico-arquitectónicos  nos remite a referencias al arte religioso, a templos y a formas de espiritualidad reimaginadas: Pequeños altares  para el ciudadano urbano contemporáneo...

Hay puertas que se abren y cierran, personajes que se ocultan o se nos revelan. A través del movimiento, y de la interacción con el espectador, sus obras oscilan con frecuencia entre el cuadro figurativo y la escultura abstracta, dejando al descubierto vínculos también a esa trayetoria paralela del aragonés en el campo de las artes escénicas que puede ser rastreada  a sus raíces zaragozanas en la escuela de María de Avila -en la que estudió- y el antiguo Ballet de Zaragoza para el que trabajó como fotógrafo y escenógrafo.

 

Esta es la primera muestra de Carlos Cortés después de su reciente exposición “BLACK BOX”, en el CDAN de Huesca. Un montaje que reunió esta pasado verano más de 100 obras de numerosas colecciones particulares y oficiales, y que abarcaba  unos 25 años de su carrera, siendo a la vez una de las escasas oportunidades que sus paisanos han tenido de contemplar la obra de este artista aragonés.

Tras casi dos décadas de creación en el extranjero y de proyección internacional, Carlos Cortés sigue siendo quizás uno de los grandes desconocidos en su propia tierra.

 

 

DIÁLOGO CON CARLOS CORTÉS

 

¿Por qué William Shakespeare y por qué ‘La Tempestad’?

 La razón por la que Shakespeare fue la inspiración en este caso tiene que ver quizás con una etapa específica de mi vida y también con mi experiencia en mi reciente exposición en el CDAN, ‘Black Box’. La oportunidad de contemplar en un solo lugar obras que abarcan 25 años de mi carrera me permitió trazar un mapa del viaje realizado hasta ahora, y entender muchas de las razones que han  impulsado mi creación. Este proceso de asumir  tu papel como creador y también de tomar conciencia de los recursos empleados me llevó directamente a releer ‘La Tempestad’  y a identificarme con la figura de Próspero. Este usa sus poderes mágicos para dominar un mundo -su isla- que es totalmente su creación. De vez en cuando crea tempestades para romper esa barrera que le separa de una realidad que le traicionó, para atraer a la isla a personajes que a pesar de toda su magia son necesarios para hacer que ese mundo auto suficiente de frutos  a través del amor. Y esto, aunque parezca muy alambicado, es el diario de un artista maduro reflexionando sobre su propia obra.

¿Significa algo especial para ti el dramaturgo o te ha parecido oportuno rendirle un homenaje en el IV centenario de su nacimiento?

 Shakespeare está en todas partes siempre, y más en este país en el que vivo. Yo quizás me siento más cercano a título personal al Quijote o incluso a algunos textos de Calderón de la Barca, pero en este caso la relación entre ‘La Tempestad’ y mi evolución personal se manifestó de una forma muy especial.

 

¿Qué vínculo estético guarda tu trabajo, sobre todo la escultura, con el Greco?

 Supongo que el vínculo viene más de una espiritualidad inherente en mi trabajo que de una semejanza formal. Podemos hablar de realidad cotidiana y del surrealismo como polos opuestos de la percepción. Pero creo que hay otras opciones. La visión del universo como algo gobernado por fuerzas superiores pero intangibles hace que los personajes y los entornos en los que estos habitan sufren un proceso de deformación, de intensificación extrema. Y creo que ahí es donde encuentro la similitud entre el Greco y mi obra. No solo son las formas distorsionadas, o los colores, de una intensidad telúrica...es también reflejo de un intento de trascendencia que al mismo tiempo está intrínsecamente unido a una experiencia totalmente individual, e incluso sensorial, un poco en la línea de los místicos como SantaTeresa o San Juan de La Cruz.

¿Has querido rendir homenaje a distintas artes con este proyecto?

No empiezo un proyecto pensando en ideas como rendir homenaje a distintas artes, pero inevitablemente mi trabajo transcurre en diferentes disciplinas creativas y existen las influencias lógicas que eso conlleva. En el caso de esta exposición si algo ajeno a mi propia forma de trabajar hubo es la necesidad de adaptar la muestra a un entorno arquitectónico muy particular. La forma convexa de las paredes de gran parte del espacio y la proximidad a grandes superficies de cristal desde las que se contemplan unas impresionantes vistas de la ciudad me hizo decantarme por un énfasis en obras pequeñas. Hay muchos cuadros con puertas que se abren y se cierran, esculturas que sobresalen de la pared...es un intento de responder a un entorno muy particular y potente con un contraste marcado, que te hace acercarte a la obra e interactuar con ella.

 

¿Qué te dan los objetos encontrados, dónde los recoges y qué elementos suelen interesarte?

Los objetos encontrados aparecieron en mis primeros trabajos y se han mantenido como una constante que con los años se ha hecho cada vez más importante. Yo los considero como un mapa de experiencias vividas, o un diario que refleja en la forma que algo se desgasta, se raya o se rompe, las vivencias de personas a las que nunca conoceré. En ocasiones forman parte de mi propia vida, como los fragmentos que guardo de nuestra antigua cocina, u objetos que rescataba de lugares en los que trabajaba construyendo decorados para los espectáculos del West end... Hay elementos con un origen más dramático, como cuando hice estallar un vehículo y luego trabajé sobre las formas escultóricas que los explosivas generaron. Con frecuencia una obra contiene fragmentos de varios muebles, paneles o maderas fruto de diferentes "encuentros". Cada fragmento está unido a un lugar y a un tiempo, y todo eso está en mi memoria. Con frecuencia pienso que de alguna manera toda esa información tendría que integrarse en la obra, pero no me gusta la idea de tener una hoja enorme llena de datos al lado de un cuadro. Es algo que no he conseguido solucionar, y mucha gente que se queda fascinada cuando se los cuento me dicen que les hubiera gustado tener acceso a esa información para entender mejor la obra. Un tema por resolver.

 

¿Cómo es la vida de un artista español/ aragonés en Londres?

La vida de un aragonés en Londres es lo que es después de tantos años. Empiezas a no saber a donde perteneces, aunque como yo me fuí a Londres con casi 30 años yo creo que el molde ya estaba hecho y hay cosas que ya no van a cambiar. Echo de menos el sol de Aragón, los tapeos por el casco viejo... Alguien ha puesto estos días en Facebook un vídeo de esos de promoción del turismo y aparte del paisaje y la arquitectura, me emocionaba al recordar los ratos con los amigos y la familia probando delicias gastronómicas y caminando al azar por esas calles estrechas y llenas de historia.

 

¿Te molesta, te incomoda algo?

Me avergüenza por eso la forma en que nuestros políticos y la sociedad en general han dejado corromperse el bonito sueño que fue el inicio de la democracia, y solo espero que seamos capaces de un proceso de regeneración que nos haga volver a levantar la cabeza y a ser una sociedad más sana. Tiene que haber una concienciación de lo que es justo, de la honradez y la eficacia, y de tomar responsabilidades cuando alguien cruza determinadas líneas.

 

Dices que no eres conocido en Aragón. ¿Cómo valoras tu exposición en el CDAN?

Mi exposición en el CDAN fue una sorpresa muy agradable y una oportunidad fantástica de mostrar mi trabajo en un espacio incomparable. El director Antonio González [que acaba de ser destituido por el nuevo Gobierno] y su equipo se portaron muy bien conmigo y les estoy muy agradecido. Por otra parte yo llevo casi veinte años fuera, he expuesto mi obra pictórica dos veces en Aragón desde que me fui ( la otra vez fue en la Galería Pilar Ginés durante la Expo) todavía no he conseguido una sola crítica en los medios, lo cual te hace sentir que de cara a tus colegas y al panorama artístico de Aragón, instituciones etc... eres casi invisible. Te duele también saber que aparte de menciones puntuales como noticias el día de la inauguración, hay gente que se preocupa de escribir sobre una exposición tuya en Bélgica, o por supuesto en Londres-  pero nadie lo hace en la ciudad en la que naciste y creciste.  Supongo que eso puede tener que ver también con el hecho de que la primera parte de mi carrera transcurrió en el mundo de la danza, viví fuera de Zaragoza unos años y nunca llegué a integrarme en los círculos artísticos locales antes de dejar la ciudad para venir a Londres. Por otra parte hay que reflexionar y darse cuenta de que al final lo que de verdad cuenta es encontrarse en una situación en la que puedes vivir de tu trabajo creativo y de que hay un público que valora tu trabajo, aunque ese público no sea o siempre el que uno quisiera.

 

¿Qué supone para ti exponer en ese edificio de Londres, The Gherkin, de Norman Foster? 

Exponer en uno de los edificios más conocidos de Londres ha sido una experiencia extraña. Indudablemente hay algo metafórico en el hecho de mostrar tu obra en un espacio arquitectónico de tal calibre, un lugar intrínsecamente asociado al poder económico y al maquinaria financiera de la City. Desde allá arriba es muy fácil sentirse por encima de todo -literalmente- Como creador es un entorno en el que no me encuentro muy a gusto a nivel personal, pero el Arte y la riqueza o el poder han coexistido siempre, y supongo que lo importante es saber que cada uno tiene su sitio y que aunque te pases por allí de vez en cuando, lo tuyo es otra cosa.

 

¿Cuál sería entonces tu sitio, ese sitio? 

Como yo siempre digo, mi inspiración y mis raíces vienen de un pueblecito de Teruel llamado Seno, donde vamos de vacaciones siempre que podemos, y que es donde la magia ocurre. Me impacta más la experiencia  del padre de un amigo mío, que tiene ochenta y pico años y todavía se preocupa de lo que ocurrirá con olivos recién plantados -que aún tardarán treinta años en dar frutos-, que los millonarios que verán mis cuadros en ese edificio antes de viajar a las Bahamas o coger su yate. Ese hombre tiene una conexión con la realidad y el paisaje que va más allá de su propia existencia, y eso se parece mucho más a lo que yo siento sobre lo que el arte debería ser. Y todo lo demás, son pamplinas.

28/01/2016 11:35 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

'VIDA EN FICCIONES': EL MARTES CON MANUEL GUTIÉRREZ ARAGÓN

[La infatigable Amparo Martínez -especialista en teatros, cines y en Luis Buñuel, entre otros asuntos- coordina una nueva edición de ’Vida en ficciones’ con la presencia de Manuel Gutiérez Aragón, cineasta, escritor y académico recién electo que conversará con Agustín Sánchez Vidal, la actriz María Luisa San José, los críticos e historiadores del cine Diego Galán y Bernardo Sánchez, y un clásico de estos pagos: José Luis García Sánchez, director y guionista de cine.]

Una nueva edición del ciclo ‘Vida en ficciones’ aborda la

Tercera Vía del cine español

 

El ciclo ‘Vida en Ficciones’ está diseñado desde una doble función en tanto en cuanto se ha concebido como una actividad de proyección cultural y social hacia la ciudad de Zaragoza, organizada desde la Universidad y abierta al público en general. Al mismo tiempo se trata de un seminario asociado a las asignaturas  Historia del cine y otros medios audiovisuales, Géneros Audiovisuales y Cine Español del Grado en Historia del Arte y también al módulo Lenguaje y cultura audiovisual: interpretación y análisis dentro del Master Universitario de Estudios avanzados en Historia del Arte. El ciclo está coordinado por la profesora titular Amparo Martínez Herranz.

 

En esta VI edición de Vida en ficciones, se propone un ciclo de conversaciones sobre la corriente cinematográfica Tercera Vía. Se trata de una tendencia impulsada por el productor José Luis Dibildos, que apostó por películas a medio camino entre el cine comercial y el cine intelectual. Resulta interesante observar el papel que desempeñaron estos planteamientos en los años setenta, ya que aportarían toda una serie de comedias que incluían una cierta perspectiva crítica.

Siendo Ágata Films la productora que llevó a cabo la mayor parte de estas películas, hay que resaltar el papel de directores como Roberto Bodegas (Españolas en ParísVida conyugal sanaLos nuevos españoles) o Antonio Drove (Tocata y fuga de LolitaMi mujer es muy decente dentro de lo que cabe) y de actores como José Sacristán (prototipo del español medio) o María Luisa San José.

 

En este curso 2015-2016 las sesiones se estructuran como diálogos entre expertos en Historia del cine y profesionales del Séptimo Arte, que aportarán su punto de vista y sus impresiones sobre la Tercera Vía, una corriente cinematografía crucial para entender el cine  español de finales del siglo XX y comienzos del XXI. 

-La primera sesión tendrá lugar el martes 2 de febrero a cargo de Manuel Gutiérrez Aragón y Agustín Sánchez Vidal que abordarán el tema del El cine español en los años setenta.  

Esta primera sesión se articula a modo de introducción de la época en la que se sitúa la corriente Tercera Vía (años setenta), haciendo especial hincapié en el contexto cinematográfico de aquellos instantes. Para ello se cuenta no solo con un investigador especialista en la materia (Agustín Sánchez Vidal), sino también con uno de los cineastas que trabajó en dicho periodo (Manuel Gutiérrez Aragón).

 

-La segunda sesión tendrá lugar el jueves 11 febrero a cargo de María Luisa San José y Diego Galán Fernández, que disertarán sobre Dibildos y su visión del cine              

Los ponentes son dos de las personalidades más importantes de la tendencia: María Luisa San José (actriz fetiche de la misma) y Diego Galán (periodista que, desde la revista Triunfo, apostó por la corriente). Ambos darán su testimonio en primera persona de lo que supuso la Tercera Vía en aquellos años. 

 

-La tercera y última sesión se celebrará el jueves 18 de  febrero  con José Luis García Sánchez y Bernardo Sánchez Salas que conversarán sobre Más allá de Ágata Films.

Ambos proporcionarán un punto de vista de la tendencia fuera de los círculos de José Luis Dibildos y su productora Ágata Films (considerado históricamente como artífice de la Tercera Vía). Además mostrarán las repercusiones que tuvo la corriente posteriormente.

Las sesiones tendrán lugar en el Aula Magna del Edificio Paraninfo de la Universidad de Zaragoza (Pza. de Paraíso, 4)  a las 19:30 h. 

El ciclo de conversaciones se acompañará a su vez de un ciclo de películas representativas de la tercera vía del cine español durante el mes de marzo de 2016:

 

Ciclo LA TERCERA VÍA DEL CINE ESPAÑOL

Programa

03/03   Españolas en París, de Roberto Bodegas. 91 min. 1971, España

04/03   Tocata y fuga de Lolita, de Antonio Drove. 87 min. 1974, España

10/03   Los nuevos españoles, de Roberto Bodegas. 88 min. 1974, España

11/03   Mi mujer es muy decente, dentro de lo que cabe, de Antonio Drove. 87 min. 1975, España

17/03   Hasta que el matrimonio nos separe, de Pedro Lazaga. 95 min. 1977, España

18/03   Asignatura pendiente, de José Luis Garci. 109 min. 1977, España

 ENTRADA LIBRE

C.M.U. Pedro Cerbuna (C/ Domingo Miral, s/n). Las sesiones comenzarán a las 19:30 horas

**Este texto pertenece al gabinete de prensa y comunicación de la Universidad de Zaragoza.

 

*La foto de Manuel Gutiérrez Aragón la cojo de aquí:

http://hipermedula.org/wp-content/uploads/2011/05/manuel_gutierrez_malabo.jpg

*La foto de María Luisa San José la tomo de aquí.

https://albherto.files.wordpress.com/2014/02/13926665036763.jpg

27/01/2016 09:47 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

MARIO ORNAT: FRAGMENTOS DE SU LIBRO 'BIENVENIDO MR. LOACH'

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[Hace pocas semanas, Mario Ornat, escritor y periodista deportivo, publicaba su primer libro: una investigación en torno a la película 'Tierra y libertad', que se rodó en el Maestrago. He aquí un fragmento de un libro que mezcla periodismo, investigación y pasión por el cine.]

 

Mister Loach: el artista y el hombre

Por Mario ORNAT. Del libro 'Bienvenido, Mr. Loach' (Doce Robles)

Fragmento

Nadie habría podido rodar las historias que ha llevado a la pantalla Ken Loach si no estuviera tocado por una inquebrantable determinación. El nervio, el compromiso, el atrevimiento y la ocasional confrontación dialéctica han formado parte del cine y la figura del director británico. Paradójicamente, en la distancia corta Loach ofrece al interlocutor un perfil contrario al del hombre resoluto que reflejan sus películas. Se mueve siempre de manera cuidadosa, tanto por el rodaje como en la modesta sala en la que accede a dialogar, 20 años después de su estreno, sobre Tierra y Libertad. El lugar es el piso más alto de la oficina de Sixteen Films en la capital británica, en el 187 de Wardour Street: un sencillo edificio georgiano de dos plantas situado en el Soho, en la calle que fue, a partir de la segunda mitad del siglo XX, la de las compañías cinematográficas en Londres. La estancia tiene un aire rural, como de silenciosa buhardilla; con vigas de madera a la vista e inundada de la luz del mediodía que entra por las clásicas ventanas de guillotina inglesas. Una mesa de madera rústica y varias sillas de un desleído turquesa, un mueble metálico sin ningún uso particular, una silla de oficina vuelta contra la pared, que mira a un póster de Sólo un beso; y, sobre los muros, las reproducciones enmarcadas de los carteles de tres películas más de Ken Loach: Kes, en un evocador blanco y negro; Pan y Rosas, con una nostálgica imagen casi vacía, también átona; y, por fin, el de Oranges and Sunshine, debut como director de Jim Loach, hijo de Ken, con Emily Watson como protagonista.

En ese escenario, Loach deambula con movimientos callados, como si acabara de entrar en una biblioteca y procurase no hacer ruido. Su cálido saludo, la disposición a conversar acerca de su obra o de las ideas que la inspiran, componen un perfil que parece la quintaesencia de la afabilidad, al tiempo cruzada por el aire de tímida extrañeza de su rostro y de los gestos, siempre a punto de la timidez: incluso pregunta dónde debe sentarse. Se diría que está de visitante, cuando en realidad ejerce de anfitrión junto a su productora, Rebecca O’Brien. Loach sonríe con facilidad y a veces parece incluir en el afectuoso gesto una implícita disculpa. Sus asistentes, interesados desde el primer momento en rememorar los días de Tierra y Libertad en Mirambel, advierten de la apretada agenda del director y de que Loach dispondrá de aproximadamente media hora para conversar. Lejos de exhibir cualquier apunte de inquietud por la duración de la entrevista, él mismo la alarga hasta la hora y cuarto. Cuando se le pide una fotografía, compone ese tipo de mueca incómoda de quien abre la puerta de un aula equivocada y, al darse cuenta de que no conoce ningún rostro y que todos lo miran, murmura una apresurada petición de perdón. Pero enseguida se presta a posar. Le cuesta mantener la mirada a la cámara. Por momentos parece azorado. En ninguna de las imágenes se sacará las manos de los bolsillos.

En cualquier otra persona todos estos rasgos definirían a alguien despistado, ajeno, pero bajo esa apariencia Loach oculta una finísima antena y no pierde detalle: “Aparentemente ausente y sin embargo al tanto de todo”[1]. Así lo definió Icíar Bollaín, después de trabajar a sus órdenes en Tierra y Libertad. Si uno observa a Ken Loach fuera de un ámbito cinematográfico –digamos, en la ceremonia de algún festival, durante un rodaje o en el espacio acotado de las entrevistas promocionales-  resulta complicado distinguirlo como alguien célebre: tiende a confundirse con el resto de la gente. Su modo relajado de vestir, el uso de tonos suaves, una americana nada ostentosa. Un inglés a la manera de otros muchos ingleses medios. La mímesis del hombre sin pretensiones. Ni estridente ni anodino. En la distancia corta, Loach dialoga sin altanería, de igual a igual, aun cuando deba responder a preguntas ya conocidas o no esté de acuerdo con una apreciación concreta. Le gusta escuchar tanto o más que ser escuchado… y esto lo ratifica cualquiera de los actores que ha trabajado con él. Su lucidez argumental resulta en una conversación luminosa, que pondera las palabras pero tiene muy definidos los principios que las sostienen. Sus característicos anteojos, que alterna para cerca y lejos, han perdido aquel tamaño considerable de antaño y ahora son de carey negro. Pero aún inspiran una curiosa idea: los usa desde luego para ver pero se diría que, de ser posible, hubiera preferido que le sirvieran para no ser visto.

Nada en Ken Loach llama la atención, salvo el propio Ken Loach. Su modo de apartarse del foco recuerda a su forma despojada de rodar, alejando la cámara de la acción. Si tiene que hablar de sí mismo en una entrevista, uno enseguida percibe de qué modo teje una guardia de entretelas con las palabras: y detrás de ella sitúa su figura, rebajada de cualquier protagonismo, ajena a la menor tentación de trascendencia. Por ejemplo, cuando se refiere a la gestión de Sixteen Films, la productora que gestiona junto a Rebecca O’Brien y Paul Laverty: “Paul escribe los guiones, Rebecca se encarga de la producción y yo… bueno, yo intento dirigir”[2]. Es decir: los demás hacen; Ken Loach lo intenta.

Y, sin embargo, cuando se trata de dirigir, Ken Loach es otro: “Delgado y encogido, pasea por los decorados con la nariz por delante y los puños apretados, sin ruido, sin levantar la voz casi nunca. (…) Una presencia física como imperceptible creando terremotos sentimentales”[3]. Ahí, cuando se dispone a contar una historia, Loach se comporta con la osadía, con la voluntad innegociable de una fiera ideológica, alguien que ha de defender sus convicciones como el boxeador que en cada puñetazo defiende el pan en la boca de sus hijos. Su obra habla de un director independiente, alejado de las atracciones del cine como gran industria comercial: “El problema es que el cine es visto básicamente como un bien, como una mercancía. No es considerado un medio de comunicación sino un producto. Es una inversión en la cual la gente que está en la industria busca recuperar las inversiones que han hecho y sacar ganancias. (…) Mucha gente está enamorada de lo que es el cine, en vez de estarlo de lo que podría ser y sus potencialidades”[4]. Esa radical visión no incurre, sin embargo, en ningún exceso de impostura artística. Loach escapa a la dicotomía entre el cine de entretenimiento y las películas de arte y ensayo. Si alguien tiene la tentación de adscribirlo a esta última categoría, aunque juegue a su favor, Loach aclara que incurre en un error de base. Y lo argumenta con la solidez característica: “En realidad creo que la palabra arte es muy peligrosa. Creo que simplemente lo que ocurre es que uno comunica lo que quiere comunicar de la manera en que mejor le sale. Quizás deberíamos hablar de comunicador en vez de artista, porque es una palabra menos ambiciosa. Si uno está en la situación de poder comunicar tiene la responsabilidad (como ser humano) de tratar de interpretar el mundo en el que vivimos, expresar dicha visión y compartirla: y si uno tiene una idea, debería luchar por ella”.



[1] Icíar Bollaín. ‘Ken Loach. Un observador solidario’. 1996, Madrid. Ed. El País/Santillana

[2] The Scotsman, 15 de marzo de 2011 

[3] Icíar Bollaín. ‘Ken Loach. Un observador solidario’. 1996, Madrid. Ed. El País/Santillana

[4] A Alejandra Ríos, en la revista digital ‘Estrategia Internacional’, nº10, noviembre/diciembre 1998

 

21/01/2016 00:27 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

JESUSA VEGA ESCRIBE DE GOYA

[Hace unos días se instalaba en el Museo Goya de Ibercaja la obra 'Marianito Goya', de Francisco de Goya, que pertenece al Duque de Alburquerque. Es una de esas obras a las que la conservadora Manuela Mena le ha retirado la atribución de pertenecer al maestro de Fuendetodos. Jesusa Vega, que sostiene todo lo contrario, firmaba le domingo este artículo en 'ABC'. En la foto la pieza del artista aragonés.]

 

 

Siempre hay motivos para ir a Zaragoza. Sus edificios y calles, sus cafés y viandas, sus gentes con tantos modismos y ese acento particular a la hora de hablar…, todo hace que pasar un tiempo por allí resulte agradable. Pero ahora hay un motivo más: ver uno de los retratos más íntimos y personales pintados por Goya, el de su nieto Mariano a la edad temprana de entre 6 y 8 años, hecho en tiempos de la guerra contra Napoleón. En la parte trasera del retrato el pintor escribió: «Goya a su nieto», un guiño a la complicidad de ambos, pues esta misma dedicatoria figura en la trasera del retrato que le pintó en 1828, siendo ya un joven de 22 años, y que ha sido recientemente adquirido por el Meadows Museum de Dallas (Estados Unidos).
«En la Guerra de la Independencia, cuando la vida en Madrid solo ofrecía hambre, dolor y desolación, Goya se mira en su nieto»
En plena Guerra de la Independencia, cuando la vida en Madrid solo ofrecía hambre, dolor y desolación, Goya se miraría en su nieto pensando en un futuro mejor. Por eso resulta fácil imaginárselo reciclando un tablero de madera de un mueble -el lienzo era tan escaso por entonces que Goya donó las varas que tenía para vestir al ejército aragonés-, y aprestándose a cubrir con destreza y rapidez (dos características de su forma de hacer) ese tablero con la efigie de un ser tan querido. Aplicó con brocha y espátula una capa enriquecida en blanco de plomo y con una preparación de tono ligeramente anaranjado, similar a la que observamos en otras obras de esa época, y se dispuso a pintar al niño en una de sus grandes aficiones: la música.
Retrato de Marianito Goya, expuesto estos días en el Museo de Ibercaja en Zaragoza como obra del Sordo de Fuendetodos, 20 años después de la polémica sobre su autoría
Hace apenas unas semanas me encontraba en Londres para pronunciar la conferencia de clausura de un pequeño simposio dedicado a Goya organizado por Artes (Iberian & Latin American Visual Culture Group) en el Instituto Cervantes, con motivo de la exposición de retratos abierta en la National Gallery. Mi tema era el retrato de familia. Tras hablar de otras familias, me concentré en la de Goya. Mi discurso fue desgranando la manera en la que se ocupó, a través de su arte, de sí mismo y sus gentes, gustoso de mostrar el progresivo estatus y bienestar que iba alcanzando y que culminaría con su nombramiento como primer pintor de cámara.
N. Glendinning, uno de los especialistas que más defendió la autenticidad del cuadro
Su fama como artista, su triunfo social, su capacidad y estabilidad económica le hacían afrontar a Goya la última etapa de su vida con confianza y en paz, superadas todas las rencillas familiares y consolidada su descendencia por el ventajoso matrimonio de su hijo Javier, el único logrado de los siete que alumbró su esposa Josefa Bayeu, con Gumersinda Goicoechea, miembro de una próspera familia. El consuegro, Martín Miguel Goicoechea, era un activo e ilustrado comerciante, importante accionista de la Compañía de Filipinas con puesto relevante en el Banco de San Carlos, el actual Banco de España. Pero todo se vino abajo. En tiempos de guerra ver crecer a ese niño, ajeno a las dramáticas circunstancias, sería una auténtico solaz y consuelo.
Las sensaciones y los testimonios que es capaz de despertar cualquier buena pintura se ven desbordados con la imagen de este niño lleno de vida que se siente director, concentrado en el ritmo, sabiéndose mirado y mimado. Más allá del estatus social, que denota la elegancia del traje, y la conciencia de herencia familiar -era su único nieto-, encontramos el afecto y la implicación emocional, la generosidad y la tradición pictórica que lleva a su más alta expresión la lección velazqueña. Esta no se encuentra solo en la diestra y ágil pincelada que imprime dinamismo y genera el efecto ilusionístico del movimiento, permanente desafío para Goya. Tampoco radica esa lección en la rica gama tonal del negro que recuerda la ligereza y destreza del sevillano en la construcción de las texturas. Es en la condición de niño heredero que comparte con el príncipe Baltasar Carlos donde definitivamente se funde el arte de los dos maestros.
Jonathan Brown también participó en la polémica a favor del cuadro
Sería maravilloso que el Museo del Prado cediera temporalmente el retrato de «Baltasar Carlos cazador» para poder contemplar simultáneamente ambas pinturas. No es probable que esto pueda suceder. Lamentablemente, «El Marianito», como se conoce hoy el retrato, fue la primera víctima del proceso de «purificación» de Goya del que ha hecho bandera la institución, y hacemos nuestras laspalabras empleadas por el profesor Jonathan Brown en este mismo periódico en 2009 [en este artículo en Tercera de ABC]. El cuestionamiento de esta pintura, que colgó en las paredes del Museo del Prado durante dieciocho años, fue el pistoletazo de salida de una carrera plagada de desatinos en la que, incomprensiblemente, el museo ha perseverado en un ejercicio de tozudez que se ha llevado por delante, en el tema de Goya, el rigor y la calidad científica que lo habían caracterizado.
«En estos tiempos de zozobra que atravesamos pero que están lejos de los dramáticos días en los que vio la luz el cuadro, solo puedo animar a ver el cuadro»
Este cuadro, propiedad de la familia Alburquerque, fue declarado BIC en 1987 y a instancias del entonces director del Museo del Prado, Alfonso Pérez Sánchez. Así se evitaba que pudiera ser vendido en el extranjero, y se daba tiempo para que fuera adquirido por el Estado para la pinacoteca. Pero todo se torció cuando en un artículo de prensa se calificó a la obra como el posible paradigma de los falsos Goyas, remitiendo a un informe que nunca vio la luz. Quedó el retrato en una tierra de nadie, pasando sin solución de continuidad de ser admirado y codiciado a dormir el sueño de los justos en la caja fuerte de una entidad financiera, a la espera de que el sentido común y la cordura vinieran a rescatarlo. Con elgesto de exponerlo al público, el Museo Goya-Colección Ibercaja de Zaragoza da paso a ese tiempo nuevo. Por eso desde estas páginas, en estos tiempos de zozobra que atravesamos pero que están lejos de los dramáticos días en los que vio la luz el cuadro, solo puedo animar a verlo. Con ello no solo podrán admirar el arte de Goya, sino también su humanidad y sus afectos, dos aspectos que nos son vitales siempre, pero sobre todo en los momentos difíciles.

JESUSA VEGA ES CATEDRÁTICA DE HISTORIA DEL ARTE (UAM)

20/01/2016 01:20 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

LOLA DURÁN: DIÁLOGO TRAS LA TESIS

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PABLO SERRANO, CREACION Y PENSAMIENTO

[Diálogo con Dolores Durán, comisaria de exposiciones e historiadora, que acaba de leer su tesis doctoral sobre Pablo Serrano (Crivillén, Terue, 1908-Madrid, 1985). Pronto, además, presentará el 'Catálogo razonado' de la Fundación Azcona.]

“Después de estudiar durante años a Pablo Serrano uno llega a la conclusión de que se conoce  poco su dimensión filosófica. Creo que mi tesis nos acerca un poco más al Serrano pensador. Ya no sólo al Serrano que juega con el caos y el orden, sino al hombre que quiere saber qué hacemos en el mundo. Se descubre que hay un hilo continuo, a lo largo de su trayectoria, que es su búsqueda del sentido del hombre, de la esencia de la existencia. Serrano es arte y pensamiento, reflexión y forma, preguntas y respuestas desde el fondo de la conciencia humana. Esta senda del Serrano pensador aún tiene mucho recorrido, exige nuevas indagaciones. Yo abro nuevas vías a explorar”, dice Dolores Durán, que acaba de leer su tesis doctoral en la Universidad Complutense de Madrid.

¿Por qué habías elegido a Serrano para tu tesis doctoral?

Cuando vuelvo la vista atrás, creo que el punto de partida tuvo lugar en el otoño de 1986, cuando siendo todavía estudiante tuve oportunidad de contemplar por vez primera una gran exposición de esculturas de Pablo Serrano. Fue en La Lonja, un año después de la muerte del artista, en una muestra que como homenaje organizó el Ayuntamiento de Zaragoza.

¿Qué sucedió?

Recuerdo la honda impresión que me causó, nunca antes había tenido ocasión de ver tanta obra de Serrano, y de esa importancia. Eran obras muy diversas,  al mismo tiempo que muy coherentes como conjunto. Poco a poco fui descubriendo que bajo esas formas tan distintas, latía un mismo concepto, formado por sus preocupaciones más profundas: por un lado su  visión de la realidad como enfrentamiento, como conflicto, como una oposición de fuerzas;  y por otro lado su preocupación por la esencia de la naturaleza y la  condición humana. A partir de ese momento me interesó el autor y su obra; eso me llevó a una preocupación por conocer sus esculturas, y a la búsqueda de cualquier material que hiciese referencia a él. Los primeros pasos los  dí animada por el profesor Ángel Azpeitia Burgos; también fue muy importante la confianza que recibí de José Luis Lasala, uno de sus grandes amigos. Más tarde, cuando en  1994, se inaugura la Fundación Museo Pablo Serrano,  inicié una colaboración con esta Institución que me llevó a ser comisaria de una exposición que viajaría por diferentes lugares de España en primer lugar, y más tarde por América, donde tuve ocasión de investigar la huella que había dejado el escultor en Argentina, Chile, Brasil o Uruguay. Recuerdo con especial cariño la realizada, con mucho entusiasmo y pocos medios, en el Museo Torres García de Montevideo; Serrano había partido de este país en 1955, y casi cincuenta años después, el escultor  regresaba al país en el que se formó y donde vivió sus inicios abstractos. A partir de ahí fue como seguir una senda marcada, primero con el estudio de su obra en la esfera pública, trabajo que presente como Diploma de Estudios Avanzados en la Universidad de Zaragoza, y que dirigió el profesor Jesús Pedro Lorente, y más tarde con esta tesis, que no es un final, sino una continuación en la investigación sobre este artista y sobre la escultura española de la segunda mitad del pasado siglo veinte.

 

¿No sé si llegaste a conocerlo?

No llegué a conocerlo personalmente.

 ¿Hasta dónde te ha llevado tu tesis: en espacio, en estética o en concepción del arte?

Esta investigación me ha permitido llegar a un conocimiento profundo de los aspectos formales  y conceptuales de la obra de Pablo Serrano. También me he aproximado al conocimiento de  la persona y del creador, tanto a través del acercamiento físico a sus obras,  como a través  del estudio de sus numerosos escritos. Ha sido de vital importancia la revisión de los archivos personales del artista, los escritos del escultor sobre su vida, sobre su obra, sobre otros artistas…,  su correspondencia, la prensa, cientos de fotografías, agendas, notas, catálogos, folletos, entrevistas … y mucha  otra documentación que se conserva en el IAACC Pablo Serrano o en manos de su familia. También he investigado en los archivos de algunos de los principales Museos con los que el escultor mantuvo estrecha relación. Para su etapa de formación americana, ha sido fundamental la consulta en el Centro de Documentación de la Biblioteca del Museo Nacional de Artes Visuales de Montevideo, y del Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires, en los que he rastreado gran parte de las obras de formación, y he localizado numerosa documentación sobre los Salones Nacionales en los que participa entre los años 1939 y 1955. Ha sido básica la revisión de los fondos del Centro de Documentación  del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, o el Archivo del Ateneo de Madrid, donde tiene lugar en 1957 su primera exposición individual  tras el  regreso de América, en la que  el entonces Ministerio de Educación Nacional, al que pertenecía la Dirección General de Bellas Artes, le compra su escultura “Hierro y piedra” para el Museo Nacional de Arte Contemporáneo, con lo que este hecho significa como apoyo en su carrera.

En  los archivos del Museo de Arte Moderno de Nueva York obtuve interesantes datos sobre la muestra “New Spanish painting and sculpture”, que le abre las puertas de Estados Unidos en 1960; también he revisado el abundante material que conserva el   Solomon R. Guggenheim Museum de Nueva York, con el que Serrano mantiene relación durante prácticamente  toda su carrera, desde 1960 cuando su director, James Johnson Sweeney visita el estudio de Serrano en Madrid y reserva una obra para la Colección del Museo, hasta 1985, fecha en la que fallece el escultor semanas  después de inaugurar la exposición  “Pablo Serrano. La Guitarra y el Cubismo” en ese museo. Cito estas Instituciones pero son muchísimos más, así como Galerías con las que trabajó, Fundiciones…

Otro de los aspectos más interesantes de la investigación han sido las entrevistas con otros artistas que le conocieron, desde sus compañeros del Grupo  El Paso, hasta Erwin Bechtold  y también los coleccionistas que tuvieron ocasión de tratarle, o sus amigos,  destacando entre ellos a José Luis Aranguren, Rodrigo Uría, el profesor Amor y Vázquez de la Universidad de Brown, Somer de Ribeiro, Pedro Serra Bauzá entre otros. La búsqueda ha sido casi infinita, en muchas ocasiones una labor de detective, siguiendo pistas, recorriendo un camino que me ha permitido conocer lugares y personas muy interesantes. No sabría describir la sensación cuando he descubierto alguna escultura inédita, o he  localizado obras importantes que estaba en paradero desconocido… Ha resultado un trabajo muy laborioso y al mismo tiempo emocionante.

 

¿Cuáles serían tus aportaciones fundamentales?

La investigación sobre su periodo americano y  la importancia que tuvo su aproximación a la abstracción a través de Joaquín Torres García; o como le marcó su pertenencia al Grupo Paul Cezanne. También el estudio sobre cómo coincide el regreso de Serrano, que abandonaba en Uruguay una fama ya consolidada, con un momento de crucial movimiento y avance del arte español, en el que participa a través de la formación del “Grupo El Paso”. O el hito que suponen sus exposiciones en la Sala Santa Catalina del Ateneo de Madrid, el Palacio Provincial de la Diputación de  Zaragoza o la galería Syra de Barcelona en 1957. Estas exposiciones tienen un amplio eco en la prensa nacional, lo que nos da medida para entender la proyección que Serrano tiene ya en ese momento; y los comentarios reflejan la polémica entre la abstracción y la figuración que se palpaba en la época. Destacaría también la importancia que tiene su temprana presentación en Estados Unidos, no solo en los principales museos sino también en Galerías, como Berta Schaefer de Nueva York. La investigación sobre su participación en la XXXI Bienal de Venecia, en  1962 y lo que supone en su carrera … en general los nuevos datos que se aporta esta investigación sobre vida y la obra de Pablo Serrano desde el punto de vista histórico, social y artístico.

 

Serrano ha sido bautizado como escultor del hombre ¿es precisa esa definición o quizá demasiado genérica?

El compromiso con el hombre, con su existencia y sus circunstancias es uno de los pilares fundamentales de la obra de Pablo Serrano.

 

Por otra parte estás a punto de publicar el Catálogo Razonado Pablo Serrano ¿cómo defines la publicación, cual es el criterio general de un catálogo razonado?

El Catálogo Razonado tiene como objeto localizar y realizar un estudio pormenorizado y riguroso, de todas las  esculturas realizadas  por Pablo Serrano. En él,  aparecen  documentadas cada una de las obras de su autoría, mediante una ficha que consta de una imagen, datos técnicos, detalle de las exposiciones en las que ha participado, bibliografía y  un comentario. En este caso la investigación ha permitido contrastar la información facilitada por las distintas fuentes, depurar errores, algunos mantenidos a lo largo de los años, y catalogar con certeza la mayoría de las esculturas. Al mismo tiempo, en  el Catálogo hay una introducción en la que se   estudia el proceso creativo de Serrano, las distintas etapas de su creación artística, las “Series” en las que organizó su obra y el hilo conductor que las une.

 

-¿Para qué sirve un Catálogo razonado?

Era un documento necesario, y su ejecución  se ha podido llevar a cabo gracias al mecenazgo de la Fundación Azcona y la colaboración del Gobierno de Aragón. Por otro lado, no hubiera sido posible sacar adelante el proyecto sin la colaboración de la familia del escultor, Susana Spadoni y Valeria Serrano, entregadas incondicionalmente a este trabajo y cómplices a lo largo de todo el  proceso.  

¿De cuántas obras estaríamos hablando y en que disciplinas?

Debido a que se trata de un artista muy prolífico, el trabajo se ha centrado en sus esculturas, y no incluye los dibujos, grabados, cerámicas, mobiliario, joyas u objetos decorativos, aunque algunos pueden aparecer en algunas de las fichas en virtud de su relación con la escultura concreta objeto de estudio.  El trabajo reúne tanto las esculturas existentes o localizadas en el momento actual, como aquellas desaparecidas o no localizadas pero de las que contamos con material documental. En total 1159 fichas, aunque hay que tener en cuenta que de la mayor parte de los bronces hay más de un original, con lo que se recogen muchas más piezas.

 

¿Cuáles serían para ti las dos o tres o cuatro o cinco piezas que se pueden calificar maestras de Serrano?

No podría escoger solamente tres cuatro o cinco piezas; son muchas más. Cualquiera de las esculturas de su Serie “Bóvedas para el Hombre” resulta sobrecogedora. Entre sus “Hierros”,  “Las horas del cautivo” una pieza que permanecía en paradero desconocido desde hace cincuenta años y es una obra fundamental, o “Espacio”, o el “Homenaje a un ingeniero”, que pertenece la Colección del Museo  Fundación Calouste Gulbenkian de Lisboa. Hay una pieza que para mi es básica, una obra minúscula y delicada, titulada “Primera experiencia. Extensión del cubo” en la que sitúa el origen de su preocupación por la ocupación y desocupación del espacio, tal como declaró el propio Serrano en una entrevista publicada en 1960 en este mismo periódico. … cualquiera de sus “Rítmos en el espacio”, o de sus “Quemas”, la simplicidad de las “Guitarras “que realiza al final de su vida… Las “Unidades Yunta” por su significado de comunicación… Como ves, no podría escoger.

 

Existe un Museo Pablo Serrano, el IAACC Pablo Serrano ¿está haciendo todo lo que puede y debe por Serrano?

Cuando se crea la Fundación- Museo Pablo Serrano, el escultor expresa  los objetivos que debe  perseguir. El Museo debe ser un espacio de comunicación con la ciudad y con el mundo, no un simple  contenedor de  obras, quiere un museo vivo. Su voluntad es que se  promueva la investigación, y tal como tal como refleja en sus estatutos fundacionales  “la creación y concesión de premios, becas, pensiones y recompensas con objeto de contribuir a despertar vocaciones escultóricas y a la formación de jóvenes artistas, así como ayudarles en su trabajo, divulgación y valorización de su obra”. Pablo Serrano, fue un gran soñador, aunque muchos de sus sueños todavía están por cumplir…

 

*La foto de Lola Durán es de Heraldo. la tomó Aránzazu Navarro.

 

09/01/2016 01:26 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

TERESA RAMÓN: UN DIÁLOGO

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TERESA RAMÓN EN SU ESTUDIO. RETRATO DE RAFAEL GOBANTES
[Hace algunas semanas estuve con Teresa Ramón, Premio Aragón Goya 2105, en su estudio oscense. Está trabajando en un nuevo prpoyecto inspirado en el 'Don Carlo' de Verdi. Ha pintado a Felipe IV, a la Princesa de Éboli (que se ve al fondo)... Rafael Gobantes, fotógrado de Heraldo, le tomó muchas fotos. Una de ellas es esta.]

Reproduzco aquí una entrevista que publiqué en Heraldo de Aragón, tras pasar unas horas con ella.

[La pintora y escultora oscense acaba de ser galardonada con el Premio Aragón-Goya 2015. Mezcla la abstracción y la figura y le apasionan las religiones y los bestiarios]


Teresa Ramón «En el arte siempre he intentado dar un paso hacia adelante» 

«Mi camino ha ido por las cosas del corazón», dice Teresa Ramón en su estudio de la avenida de los Pirineos, en Huesca. Ya ha empezado una nueva serie, inspirada en el ‘Don Carlo’ de Giuseppe Verdi. Ese proyecto nació mientras escuchaba Radio Clásica, de RNE, que es su mejor compañía mientras piensa, sueña, se encastilla y aplica sus colores al lienzo. Ya ha pintado un cuadro grande, con Don Carlo, Felipe II y un caballo, picassiano y exasperado, en el centro. Siguió el rastro de la historia y también le condujo a la Princesa de Éboli: su retrato, con el ojo cubierto por un parche, campa en el centro del estudio. 

Teresa Ramón Jarne (Lupiñén, 1945) acaba de ganar el Premio Aragón-Goya 2015. «Aún no he tenido tiempo de celebrarlo. Me han llamado a todas horas: la gente se ha alegrado muy sinceramente». Sus esculturas, vinculadas al origen, a la maternidad y a los ritos ancestrales, la miran con intensos ojos desde todas sus máscaras tribales. 

-Usted sintió la llamada del arte desde muy pronto... 

Absolutamente. Recuerdo que pasaba los veranos en Ara, al pie de la Peña Oroel, en un tiempo en que quería ser una chicazo entre chicos y que íbamos a robar cerezas y manzanas. Ya entonces llevaba un cuaderno donde dibujaba rebaños de ovejas, casas, paisajes. Del dibujo pasé a la acuarela, y pronto Ángel Sanmartín, que acabaría fundando la galería S’Art, me compró algunas. 

-¿Le enseñaba alguien? 

Fui autodidacta. Estudié Magisterio y luego hice tres cursos completos y alguna asignatura de cuarto de Filología Hispánica, pero no acabé. Me casé joven, a los 21 años, con un hombre, mi marido, que me enamoró con los poemas de Pablo Neruda. He dado clases muchos años: en la Escuela Normal, en Juan XXIII y en el Instituto Ramón y Cajal. La enseñanza ha sido esencial en mi vida: he disfrutado mucho. 

-¿Cómo se formó? 

Leyendo, viendo, pintando, visitando el Museo del Prado. Allí vi a Goya, un pintor que admiro hasta las cachas. Creo que es el pintor más fundamental de la pintura española, más que Velázquez. Una vez me pusieron con los ojos cerrados ante ‘Las Meninas’, recién restaurado: tuve la sensación de que la luz y la belleza brotaban del lienzo. Sentí ganas de llorar, pero... 

-... Goya es especial. ¿No? 

Es el primer pintor impresionista, anticipa a su modo el expresionismo abstracto, es un increíble retratista de las mujeres y un maestro fantástico del grabado. Para mí Goya es el genio total, y mi maestro, que se anticipó a su tiempo. Posee una pincelada suelta cuando quiere, honda, conoce el secreto de la psicología de un retrato. ‘Las pinturas negras’ son lo más de lo más. Y me impresionan los frescos de San Antonio de la Florida. Me interesa mucho la pintura mural y la he realizado con entrega y placer. Y el otro genio es Pablo Picasso... 

-¿Por qué? 

Porque es un rompedor. No se conforma nunca. Consigue obras maestras en todos sus períodos y no se queda ahí. Sigue caminando, a veces hasta las estrellas. 

-A usted también se le vincula con Wifredo Lam, con Matta... 

Están ahí, sin duda, también me interesan Joaquín Torres García y Jean Dubuffet. Y entre las mujeres, Louise Bourgeois, Nancy Spero y nuestra Pilar Urbano. Si pienso en lo que he hecho veo que he intentado cambiar, evolucionar, crecer en cada serie... Empecé con los dibujos, hice acuarelas y me cansé, luego pinté óleos y me cansé. Y pasé a las lacas, luego a las lacas descompuestas, a las que agregué acrílico, para hacer mis pinturas cosmogónicas y de desiertos. Ese trabajo le interesó mucho al galerista y crítico Mario Antolín Paz y me invitó a exponer a Alfama. Toda mi vida en el arte se ha basado en la experimentación, en intentar dar un paso más hacia adelante. 

-Y de ahí, a finales de los 80, que pasó al ‘Bestiario’. 

Sí. Cuando la acabé, Mario Antolín me dijo que ese no era ya un proyecto para él, que era más ambicioso. Y me dijo que fuese a ver a las galeristas Soledad Lorenzo o a Juana de Aizpuru, pero nunca he tenido mucho valor para alardear de mis cosas. No me atreví. Ese mismo pudor me llevó un día a darle plantón a Julián Gállego, que quería entrevistarme para un diario madrileño. 

-¿Qué ha querido mostrar con el ‘Bestiario’? 

Hubo un momento en que me interesaron muchos los libros medievales, los libros de viajes en los que aparecían animales que parecían fantásticos, y el ‘Bestiario’ responde a ese hechizo. Quería ajustar mi mundo plástico, si quiere algo más narrativo, pero siempre pictórico. Un mundo de color, de sombra, de soledad, de desgarros, que son elementos inherentes a mi obra, con un poso cultural evidente. El ‘Bestiario’ se presentó en la Diputación de Huesca. 

-Ese mundo mágico y turbulento ya no desaparecerá de su producción. 

Creo que no. Luego pinté otra serie, ‘Bellas y bestias y horas azules’, que se expuso en el monasterio de Veruela y en el palacio de Sástago. Si tiempo atrás, siendo ya madre, había estado tres meses inolvidables de estudio y aprendizaje en Italia, en esta época, ya en los 90, estuve en Santo Domingo, en Chavón, que es para mí uno de los paraísos en la tierra. También estuve en Perú: en Lima, en Cuzco, en Trujillo. Aquello no era realismo mágico, tal como escribían García Márquez o Vargas Llosa: era realismo puro y duro. Esas salidas representaron un periodo de felicidad y de colorido. Toda mi obra intenta esclarecer la relación entre las distintas religiones. Mi pintura quiere ser espiritual: se preocupa de la trascendencia. 

-¿Nos serviría lo que dice para explicar la exposición ‘Desiertos y cardenales’, en la Lonja en 2010, o murales como ‘Catarsis’ en el túnel del Somport o ‘La ciudad dorada’ del Pabellón de Huesca? 

‘Catarsis’, el mural de Somport, de 90 x 2 metros, tiene mucho que ver con ‘La ciudad dorada’. Resumen preocupaciones y símbolos semejantes. ‘La ciudad dorada’ es un mural de amor a Huesca y a Aragón, un tránsito en el tiempo, una memoria cultural y artística y un inventario de los símbolos de las tres religiones. 

-¿Qué le da el arte? 

Lo necesito para seguir viviendo. Aunque haya un trasfondo dramático, hay vivacidad, emoción y alegría en mi obra. Quiero vivir, me dolería no vivir, y he estado cerca del más allá. El color es una pulsión de belleza, algo que viene de otro planeta y que tú, como si fueras alquimista, elaboras y le das sentido en el lienzo. 

-¿Qué le dice la palabra Aragón? 

Una tierra dura y a la vez singular con historia. Puede salir gente como Goya y ofrece paisajes de una hermosura extraordinaria. 

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GOYA 

«Es el genio total que se anticipó a su tiempo. ‘Las pinturas negras’ son lo más de lo más»

PICASSO 

«Picasso es otro genio porque es un rompedor. No se conforma nunca. Sigue caminando siempre» 

EL COLOR Y EL DRAMA 

«Aunque haya un trasfondo dramático en mi obra, también hay vivacidad, emoción y alegría. El color es una pulsión de belleza»

CLAVES 

«Toda mi obra intenta esclarecer la relación entre las distintas religiones. Mi pintura quiere ser espiritual, de la trascendencia» 

ARAGÓN 

«Aragón es una tierra dura y a la vez singular, con historia. Puede ofrecer paisajes de una hermosura extraordinaria»


09/01/2016 00:52 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

VICENTE GARCÍA-PLANA, UN DIÁLOGO

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Vicente García Plana presenta en el CDAN de Huesca la exposición más compleja y ambiciosa de su vida. En ella, a través de más de 10.000 objetos y piezas, reflexiona sobre su condición de artista. El artista explica aquí sus intenciones, sus logros.

¿Si tuvieras que definirte, pensando en el lector, cómo te defines como artista, qué eres exactamente?

Yo siempre me he visto como un obrero de la plástica. Veo mi oficio como un trabajo, una opción personal del máximo interés, pero no me gusta la idea del artista mitificado y ajeno a los demás.

 

Sigo en la línea de las preguntas fáciles, ¿qué es el arte para ti, cómo lo vives?

SOLO SOMOS LO QUE NO PODEMOS DEJAR DE SER, SOLO AMAMOS A QUIEN NO PODEMOS DEJAR DE AMAR

En estas dos frase se podría resumir mi relación con mi oficio. Una vez que has estado sumergido en el proceso creativo ya no puedes (suponiendo que quisieras) alejarte de él. Hay un conjunto de inteligencias que nos hacen entender el mundo cotidiano, nos enseñan física, matemáticas, economía, historia... pero la inteligencia artística nos plantea interrogantes y nos ofrece respuestas que anidan en lo más sutil, en lo intangible, en lo que desconocemos de nuestro interior. Investigar y avanzar dentro de esos campos interiores no visitados es un privilegio para nosotros y debe entenderse como una obligación con la vida. Algunos de los momentos más plenos de mi vida se derivan del proceso creativo por lo que no me resulta nunca un esfuerzo dedicarle toda mi atención.

 

¿Desde cuándo lo guardas todo o casi todo?

Desde niño. Recuerdo a mi padre divertido llamándome para que vaciara mis bolsillos delante de sus amigos y ver la cara de sorpresa de los adultos al enumerar las variopintas colecciones de objetos que llevaba encima. Siempre he recogido cosas y siempre le he dado mucha importancia a dónde las guardaba. Me refiero a que algunas cosas tenían sentido por el contenedor que las acogía. Escondía un papel en una grieta, un caballito en una caja o una navaja tras un armario y tenía un enorme placer al volver tras un tiempo y encontrar los objetos en sus sitios. También he asociado siempre las cosas a las personas que las tuvieron con un carácter entre místico y fetichista.

 

¿Hay algo que tú arrojes a la basura o un contenedor?

Con la excepción de la propaganda electoral lo guardo casi todo. Tengo mucho sitio, mi taller es enorme y procuro ser ordenado, eso me hace muy capaz de almacenar. Mi sistema de trabajo funciona por la acumulación.

 

Viendo tu monumental exposición y tu estudio, se me ocurre preguntarte, ¿cómo es tu casa o cómo son tus almacenes?

Mi taller tiene 1.600 m2 y está lleno de suelo a techo de estanterías, cajones, archivadores... Decenas de miles de objetos se acumulan ordenadamente con el fin de convertirse antes o después en parte de una composición artistica. En realidad el taller está concebido y desarrollado como una obra de arte en só mismo. Es un contenedor que compite con su contenido. Crea una atmósfera única en la que me encuentro muy cómodo y capaz. En los últimos tres años hemos estado construyendo una casa que une los talleres y la vivienda en un solo edificio lo que me permite vivir y trabajar en el mismo sitio. Intentamos que la casa no sea tan densa como lo son los talleres pero no sé si lo vamos a conseguir...



¿Cuánta gente trabaja para ti en Huesca, a quiénes les dices que te den tal o cual cosa?

Tengo dos colaboradores a tiempo completo y medio centenar de proveedores externos que desarrollan trabajos esporádicos según la naturaleza de cada encargo. En lo referente al origen de los objetos es infrecuente que yo los pida. Normalmente la gente que conoce mi criterio me ofrece la oportunidad de rescatar elementos entre los restos de una herencia, los desvanes que serán desalojados, los almacenes que se cerraron hace tiempo... Lo que a mí me interesa no suele ser lo que la gente más valora, a mí me ayuda un trozo de madera desgastado que se usó como tope de una puerta durante años mucho más que cualquier pieza de mobiliario o de ornamento. La mayor parte de las piezas que atesoro tienen poco o nulo valor real.

 

Según la RAE, el término Taxonomía es “Ciencia que trata de los principios, métodos y fines de la clasificación”. ¿Por qué has elegido un título tan técnico para tu exposición?

Yo quería hacer una exposición que no empezara ya por los cuadros y las obras finales. Quería enseñar el proceso previo también. De esta forma hay tres capítulos en la visita: qué recojo, cómo lo clasifico y qué hago con eso. El uso del término Taxonomías (en plural) alude al segundo bloque, (cómo lo clasifico). La Taxonomía es, como bien apuntas, un término técnico y no se asocia con el mundo del arte. Me gustaba la idea de establecer un paralelismo entre el criterio estricto de un naturalista clasificando plantas o insectos y los diversos criterios tan peregrinos que sigo para ordenar mis objetos (por materiales, por tamaños, por origen, por destino, por formas, usos...) El hecho de usar más de un criterio de clasificación explica el porqué de poner en plural Taxonomías. Por otro lado veía bien establecer un vínculo con el mundo de la Naturaleza al presentar este trabajo en el Centro de Arte y Naturaleza.


¿En qué medida la exposición es el arca de Noé o la memoria del siglo XIX y XX?

La vocación de la exposición no es la de inventariar nuestra época o las inmediatas a través de los objetos. Los objetos que la componen son los que han ido apareciendo en mi vida y por alguna razón he salvado del olvido, pero carece de ese criterio exhaustivo del coleccionista o del investigador. Lo cierto es que recojo para transformar y crear posteriormente y por esto no hay un hilo conductor único. Ahora bien, sin excepción alguna, no hay ni una sola persona a quien no haya visto sorprenderse con algún objeto familiar y en algunos casos he visto saltar lágrimas al encontrarse con algo que en sus vidas llegó a tener importancia. Lo curioso de esto es que nunca son las mismas cosas. Los objetos de los que nos desprendimos hace tiempo sin otorgarles valor resurgen ante nosotros para recordarnos quienes fuimos y eso les otorga un poder enorme. No los echamos de menos a ellos, nos echamos de menos a nosotros mismos.

De manera sencilla, haznos una pequeña enumeración de objetos que hay ahí dentro... 

Hay más de 10.000 objetos de todo tipo, ramas de árbol, muñecos, cabezas de piedra, latas chafadas, trozos de máquinas, pastillas de jabón, herramientas, botellas, juguetes diminutos, lupas, casi cualquier cosa imaginable puede estar allí.

Taxonomías rinde homenaje a treinta años de trabajo, pero también a la poética del objeto encontrado. ¿A quiénes sigues aquí: a Duchamp, a Antonio Pérez de Cuenca, a Brossa? 

Creo que hay un vínculo mucho más potente con Antonio Pérez porque viviendo los dos en España los objetos con los que más fácilmente nos encontramos pertenecen al mismo entorno. Antonio recoge y reinterpreta en base a su vasta base cultural y artística. Brossa andaba más centrado en el desarrollo de la obra final y aún cuando se apoyaba en el objeto encontrado normalmente no le permitía existir sin su intervención. Si algo le debo a Antonio Pérez a quien tengo la suerte de haber conocido, es la confirmación de que ésta era una línea de trabajo entendible y posible, algo que también afirmó Antonio Saura. Antonio Pérez, hace ya tiempo, me ayudó a sentirme fuerte en la búsqueda e interpretación del objeto. En cualquier caso, el artista que más ha influido en mi trabajo es Joseph Cornell.

 

¿Qué tiene de excitante el objeto encontrado? ¿Qué significa el azar para un artista como tú? 

El azar es un tremendo aliado. Hay cosas que tú no sabes que sabes y el azar te da la oportunidad de desvelarlas. Tantas veces ha sido providencial el azar, ha sido tan oportuno y tan vital que dudo de que en realidad sea solo consecuencia de la casualidad y quizá haya algo más. El objeto encontrado tiene su fuerza en la oportunidad, en la originalidad, muchas veces en la unicidad. Llega a tus manos y con un grito o un susurro te dice por dónde buscar. Vas caminando por la vida y los objetos van pasando por tus manos y en unos instantes debes decidir lo que se guarda y lo que no. Hay que estar muy atento, hay que observar continuamente, ser consciente y eso te ayuda a vivir.

¿Cuál es tu objeto (u objetos) favoritos y por qué? 

Si me tuviera que llevar a una isla desierta un único objeto sería una navaja suiza que me regaló mi padre cuando era niño. Tiene para mí un enorme y obvio valor sentimental y además es una herramienta. Cuando un padre le regala una herramienta así a un hijo le está dando varios mensajes que puede tardar en entender. Los objetos son mensajeros de quienes los crearon o los eligieron y al igual que esa navaja pueden tener muchos usos. Por otro lado, con esa navaja y algo de tiempo yo puedo convertir la isla desierta en una urbanización de lujo...

 

Hay una pieza espléndida, entre otras: esa ciudad en miniatura. ¿Qué has querido hacer ahí? 

La Ciudad Gris es un proyecto de hace casi quince años. Hasta esta exposición no había tenido oportunidad clara de desarrollo. Es una instalación hecha con antiguos moldes de fundición de madera. Cada molde se ha interpretado como un edificio de una ciudad imaginaria con una arquitectura irreal. Todo el conjunto está pintado en una gama de grises y sus edificios y avenidas están poblados por cientos de muñecos de color blanco. Los muñecos están siempre aislados, no interactúan entre ellos. Todo el conjunto transmite cierta sensación de soledad y tristeza. Pero en una plaza una pareja de muñecos se abraza y estos aparecen en color. Lo que me gusta de esta pieza es que, con un mensaje casi pueril, tiene un tremendo impacto en todo el mundo. Creo que le ayuda el ángulo de ataque visual (la pieza está en el suelo) y el hecho de trabajar con elementos que claramente eran otra cosa antes y ahora parecen tan idóneos en su nueva misión.

 

Rindes homenajes a muchos amigos a través de instalaciones y objetos muy elaborados. Cuéntanos cómo están y dónde... 

Además de mi trabajo artístico siempre he desarrollado una fértil trayectoria en nuestro estudio de interiorismo. Esta actividad me ha dado cierta independencia económica que me permite hacer el tipo de obra artística que me interesa y no el que me conviene. A menudo me planteo proyectos que no tienen como destino la venta sino el crecimiento personal. En esta línea hice el proyecto de 100 muestras para analítica. Me ha llevado siete años terminarlo. Entregué 100 botes de cristal a las 100 personas que más protagonismo habían tenido en mi vida con la pauta de que introdujeran en el bote un objeto que se refiriera a la relación que mantenían conmigo. Yo tenía otros 100 botes preparados y había hecho el mismo ejercicio con cada uno de ellos. Hay 100 cuadros, en cada uno están los dos botes que definen mi relación con cada persona. El resultado es un inventario a través de los objetos de la gente con la que he convivido. Lo que me gusta de este proyecto es que avanza en lo personal, en lo social y en lo artístico. A nivel afectivo ha supuesto mucho, algunos participantes han fallecido mientras se desarrollaba, otros han cambiado radicalmente de vida y con la mayoría he tenido una profunda reflexión en torno a la relación que nos une.

 

Tú mismo estás dirigiendo las visitas guiadas... ¿Qué está pasando, qué oyes, qué te preguntan? 

Me está gustando mucho explicar la exposición, veo que la gente que llega hasta el CDAN viene con interés real. Yo había hecho antes exposiciones en el centro de las ciudades batiendo records de asistencia, que frecuentemente son visitadas por gente que pasa caminando por la puerta y tiene cierta curiosidad pero no un interés suficiente por tu trabajo. El hecho de desplazarse fuera de la ciudad y pagar una entrada (aunque solo sean 3 €) dentro de un horario más bien reducido supone que el público esté siendo muy puro, muy receptivo. Lo cierto es que llevamos casi mil visitas en cuatro semanas y me dicen que son muy buenas cifras. Hacer las visitas guiadas personalmente me parece un gesto obligado para con quien se toma este interés y lo disfruto mucho. Observo que mantienen la atención por igual niños y mayores y que los puntos fuertes son muy diferentes para cada persona. Al principio no preguntan mucho pero enseguida surgen preguntas y comentarios, algunas personas se emocionan visiblemente, otras me ofrecen algún trasto. La mayoría agradece y valora el rato que han pasado allí y a muchos los veo repetir visita.

 

¿Cuáles son las reacciones de los niños’ 

Es muy divertido ver a los niños allí. El objeto encontrado y por lógica la mayor parte de mi trabajo es muy cercano, tiene un mensaje limpio y rápido que muchas veces está cargado de sentido del humor. Los niños captan esto con gran facilidad. Incluso con piezas que no están pensadas para un público así, como la Ciudad Gris, muchos pequeños cuando les preguntan a la salida la nombran como su favorita. Hemos planteado a todos los centros educativos la posibilidad de hacer visitas guiadas fuera del horario del exposición y la respuesta ha sido muy positiva, la mayor parte de los centros va a visitar la exposición y algunos atenderán los talleres que se han organizado.

 

Última cuestión. ¿Hay alguna relación entre tu exposición y la Navidad? 

Pues lo cierto es que no. Salvo por la coincidencia de fechas y que nadie me ha regalado nada...

JOSÉ ZANETTI, PIONERO DE LA FOTO

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Cuentos de domingo / Antón Castro

 

El enigma

Zanetti

 

 

José Antonio Hernández Latas (Zaragoza, 1967) es uno de los grandes investigadores de la fotografía y la pintura en España. Lo ha demostrado con sus trabajos sobre Ramón y Cajal, Bernardino Montañés, Lucas Cepero, al que mató a la salida del Teatro Principal un marido despechado “por rencores mutuos”, y lo ratifica con José Zanetti, un pintor, litógrafo y dibujante del que se sabía poco. Zaragoza ha sido una de las cunas del cine, y durante años se pensó que la primera película se había rodado aquí, por los Jimeno, padre e hijo, a la salida de misa del Pilar de 1896. Como contó Agustín Sánchez Vidal, se grabó en 1899 y tiene el honor de ser la primera que se conserva del siglo XIX en España. En las historias de fotografía de Lee Fontanella, Marie-Loup Sougez, José María Sánchez Vigil, o de los aragoneses Alfredo Romero y José Antonio Duce, se dice que un pintor zaragozano, José Ramos Zapetti, descubrió la fotografía en 1837, algunos dicen incluso que fue en la misma Zaragoza, pero no siguió por ese camino y no patentó su invento. Dos años después, de modo oficial en París, lo explicó Louis Daguerre. Hernández Latas leyó eso y abrió una carpeta con el título ‘El enigma de Ramos Zapetti’. Indagando, como un detective, ha accedido a casi toda la verdad. José Ramos Zapetti sería, en realidad, el pintor José María Zanetti Paret, nacido en Lérida en 1797, que se trasladó a Zaragoza en 1814-1815. Estudió en la Academia de Bellas Artes de San Luis, luego en Roma y se afincó en Piazza Navona, 101. Tenía un perrillo, Maestrino, y era conocido como “el nigromántico”. Allí, en 1837, les mostró a sus amigos Federico de Madrazo y Carlos Luis de Ribera su invento fotográfico, que le había permitido captar su habitación y su estudio; realizó un autorretrato, que se reprodujo en 1902 y 1903 en dos revistas y que se conserva. En el Museo del Prado puede verse la exposición ‘Effigies Amicorum. Retratos de artistas (1815-1894)’ del citado Madrazo. El cartel de la muestra, espectacular, es un rostro al óleo de Ribera, amigo también de José Zanetti, y hay un precioso y elegante retrato de lápiz al papel del propio Zanetti, fechado en 1842, con capa, pañuelo al cuello y un aire de bandolero melancólico de ojos claros. Sabiendo lo que sabemos, gracias a Hernández Latas, lo miro con inmenso afecto: es un artista, un enigma y un pionero inadvertido que amaba Zaragoza.

 

23/11/2015 12:14 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

'AMIGO LABORDETA', EN MADRID

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El auditorio Marcelino Camacho acogió el pasado jueves 19 la presentación del libro “Amigo Labordeta”, que congregó a más de 500 personas. En el libro se recogen más de 80 firmas de amigos y compañeros del “Abuelo”, amigos anónimos o con nombre, que no habían tenido oportunidad de escribir sobre él todavía, y que sentían la necesidad de hacerlo.

El acto fue conducido por la periodista Pepa Bueno, que es coautora del libro, y en él intervinieron otros coautores como Alfredo Pérez Rubalcaba, Miguel Ríos, Pilar Bardem y Elena Gusano, que habló en aragonés. También quisieron estar presentes Ana Labordeta y Juana de Grandes, hija y mujer del polifacético aragonés. La presentación fue acompañada por la elegante y contundente voz de Mª José Hernández y el violoncelista Daniel Escolano, que interpretaron  “Caminaremos”, “Quién te cerrará los ojos” y “Somos”. Fue un acto muy emocionante, donde el toque emotivo lo pusieron Juana y Pilar, y todos recordaron diversas anécdotas con el cantautor, destacando su integridad, compromiso, y su bonhomía.

El broche final lo pusieron la Orquesta y Coro “Solfónica”, la banda que surgió durante el 15M y que acompaña las marchas por la dignidad, interpretando el “Himno a la Libertad”, que hizo que todo el público, emocionado y entregado, se pusiera en pie y acabase acompañando al coro con sus voces.  (Nota de Lorenzo Lascorz y su equipo).

 

VICENTE GARCÍA PLANA LLEGA AL CDAN

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El escultor y fotógrafo Vicente García Plana va a ser objeto de la exposición más ambiciosa de su vida en el CDAN. Este proyecto en el que ha trabajado mucho tiempo se titulará ‘Taxonomías’ y gira en torno a una de sus antiguas y constantes pasiones: el objeto encontrado, que tanto estimuló a los surrealistas y, en particular, a un personaje como Marcel Duchamp.

 

Con su amabilidad habitual, me escribe Vicente García Plana y me explica las claves su trabajo y de este montaje, complejo y fascinante. Divido sus intenciones en cuatro apartados para que el lector entienda mejor la obra. Dice Vicente:

 

-1. Para mí, la exposición plantea un punto de inflexión en mi trabajo de forma tremenda. Es una exposición que se aleja del patrón habitual (tradicionalmente destinado a la venta de la obra) y se adentra en un terreno más cercano a la instalación. Es fruto de una reflexión profunda en torno al elemento que mejor define mi trabajo, El Objeto Encontrado.

Desde muy niño acumulo objetos, puede entenderse como un síndrome de Diógenes controlado. Siempre he tenido sitio para guardar lo que iba encontrando. Algunos objetos llevan decenas de años conmigo y todavía no han sido transformados, probablemente nunca lo sean. En teoría acumulo para nutrir mi obra pero no tengo muy claro si en la propia acumulación no es dónde reside la obra. Con este debate interno acometo esta exposición. En ella se muestran más de 10.000 objetos encontrados, ordenados de forma metódica y acompañados de las obras que acaban conformando.

 

-2. La exposición se divide en tres partes:

- Una primera parte, que recibe al visitante, es un muro de 52 m2 forrado en su totalidad, sin dejar ni un resquicio, con diferentes estanterías antiguas que apiladas constituyen un singular puzzle. En estas estanterías se disponen de forma anárquica centenares de objetos desordenados de la más diversa naturaleza: botes de cristal, libros, trozos de madera y de hierro, latas, herramientas, cajas... Esta parte reproduce mi taller.

- La segunda parte ocupa varias salas y en ella se muestran los objetos según los diversos criterios de clasificación, de aquí viene el nombre de la exposición: ‘Taxonomías’. Miles de objetos se muestran en soportes atípicos, cajones de imprenta, cajas panaderas, casilleros de herramienta, armarios industriales... cada uno de ellos reúne objetos agrupados por criterio de procedencia, material, forma, destino... Cada colección tiene una razón de ser distinta de la anterior.

- Y la tercera parte muestra los muy diversos usos a los que se destina cada objeto para hacer las obras de arte. Mas de 240 piezas de nueva factura que comparten estar realizadas con objetos encontrados. La mayor parte son piezas inéditas.

La exposición permanecerá abierta al público desde noviembre hasta marzo. El tedioso montaje y desmontaje de las piezas lleva casi un mes.

 

-3. David Asensio Lafuente ha hecho un corto sobre el taller que será presentado en la inauguración y proyectado de forma continua mientras dure la exposición. También habrá una pieza de gran formato, una escultura de hierro compuesta por tres vigas de hierro retorcidas por el fuego en un incendio que colocaré en el hall de entrada del museo. Esta pieza es hermana del Bosque de Hierro que se expone permanentemente en las bodegas de Enate y una vez acabada la exposición pasará a formar parte de la colección permanente del CDAN.

-4. Además de esto, habrá varias conferencias, seminarios y talleres y las visitas concertadas por la mayor parte de los centros educativos de la ciudad y la Universidad de Zaragoza, en la parte de Arquitectura. Se edita un catálogo patrocinado por ENATE.

Casi de manera anecdótica, coloco una máquina expendedora de obras de arte de formato reducido que funciona con monedas, tiene cientos de piezas en su interior y la recaudación íntegra de las ventas se destinará a Atades Huesca, con quien habitualmente colaboro.

 

'CASA DE LUZ': LOS FAROS DE M. CASTILLO

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’CASA DE LUZ’. LOS FAROS DE GALICIA

SEGÚN MARIANO CASTILLO


Mariano Castillo expone, desde el próximo viernes, su proyecto ’Casa de luz’ en el Casino de Zaragoza: su peculiar viaje por los faros de Galicia. Así lo explica el autor. "Todo empezó con una hoguera. Con un punto de luz aislado en un accidente geográfico de la costa; un punto de luz que, pese a su insignificancia, orientaba a los marinos de la antigüedad en sus exploraciones por los mares que entonces comenzaban a conocerse.
Se trata de un recorrido que el autor ha llevado a cabo por los faros gallegos. Están realizados al aguafuerte y barniz blando tras un extenso trabajo de campo (verano del 2015) y que supuso un lento recorrido a lo largo de la costa gallega, realizando bocetos y fotografías, al tiempo que permitía entablar conversaciones y poseer conocimiento de la labor realizada por los fareros que aún quedan en la actualidad.
Al igual que la música creció desde unas pocas melodías, los antiguos faros acabaron insertados en una exuberante combinación de ritmos, colores y luces. El resultado es una muestra de emblemáticos faros, desde la Torre de Hércules o Fisterra a los impresionantes de Estaca de Bares y Cabo Vilan, esbeltos y sugerentes, pasando por los de Laxe y Roncadoira o, los bellos de las Islas Cíes y Salvora. Este proyecto ampliado, recorrerá de forma itinerante poblaciones del litoral gallego desde la Mariña lucense a la ría de Vigo". [Nota del propio Mariano Castillo.]

 

MARIANO CASTILLO
Grisen (Zaragoza), 1963.
Dedicación exclusiva al grabado desde 1990.

Ha realizado exposiciones tanto individuales como colectivas en ciudades de España (Zaragoza, Huesca, Barcelona, Madrid, Bilbao, Sevilla, Pontevedra, Lleida, Valencia) y de otros países, como Suiza, Portugal, Japón, Finlandia, Cuba o México.

Colaborador en publicaciones literarias, entre las que destacan Rolde, Alambique, Art Teatral y Malvís. Ha realizado ediciones originales con escritores tan destacados como José Antonio Labordeta, Luis García Montero, Ángel Guinda, Rosa Regas, Félix Teira ,Benjamín Prado, Julio Llamazares, Manuel Vilas, Clara Uson, José María Merino, Gerardo Alquezar, Ramón Acin, Miguel Carcasona o Alfredo Castellón.

Su obra está representada en diversos museos y colecciones; Museo del Grabado de Fuendetodos, Biblioteca Nacional, Biblioteca de Aragón, Cortes de Aragón, Colección Arte y Rolde, Museo de Panamá, Ayuntamiento de Zaragoza, Diputación Provincial de Zaragoza, Colección Ganaderos de Aragón, Caixa Pontevedra, Arquivo Distrital de Leiria (Portugal)

En esta muestra presenta obra reciente realizada durante el presente año 2015.

17/11/2015 08:48 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

LA NOCHE DE LOS PREMIOS LABORDETA

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EMOCIÓN, GESTOS Y CALIDEZ EN LA NOCHE

DE LOS PREMIOS LABORDETA

 

 

La noche de los I Premios José Antonio Labordeta, en el Teatro Principal, empezó al ritmo de ‘Ya ves’ con el saxo de Chavi Nadal y el piano de Miguel Ángel Remiro. Pronto apareció la presentadora Olga Viza, que solía llamar a José Antonio Labordeta para sus tardes de RNE y que glosó su amistad con el músico, profesor y político.

 

EL POETA FERNANDO FERRERÓ

Olga Viza epasó la pequeña e intensa historia de la Fundación José Antonio Labordeta –el homenaje lírico en la sala Multiusos, la apertura de la sede-museo, el congreso de periodismo tan reciente- y no tardó en llamar al escenario a Fernando Ferreró, el primer galardonado.

El premio de Literatura se lo entregó el joven poeta, y estudioso de su obra, Julio del Pino. Fernando Ferreró recordó la amistad con los Labordeta, los días del Niké, a la sombra de Miguel, adonde también iba José Antonio, a menudo con su esposa Juana de Grandes, y luego analizó la poesía de ambos: dijo en que Labordeta había una mirada íntima, particular, y una veta social, y de sí mismo explicó que hacía una poesía más críptica, difícil, utilizó el término metafísico: subrayó que su estética se había ido suavizando con el paso del tiempo hacia lugares más comprensibles, de mayor humanidad. En la sala estaba su editor Fernando Sanmartín, que ha publicado varios de sus títulos en las PUZ, en la sección La Gruta de las Palabras. En el breve diálogo con Olga Viza, Fernando, que no perdió la compostura en ningún momento ni ese tono entre divertido y burlón que le caracteriza, contó la historia del bañador, recién comprado en Saldos Arias y deshilachado dentro del mar de Benicarló. José Antonio Labordeta se percató y acudió en su ayuda con una toalla. Así impidió un desnudo integral de varón en pleno franquismo. Cuando Juana de Grandes y José Antonio Labordeta se casaron, ella asumió que, en cierto modo, también se casaba el gran amigo Fernando Ferreró, inseparable; luego apareció Pilar, la musa y compañera de Fernando. Por cierto, a cada premiado lo retrataba, en una idea maravillosa, el ilustrador y caricaturista Luis Grañena: ese hombre que trabajó muchos años en Heraldo, que hizo muchas caricaturas y retratos de escritores en la página 8 de ‘Artes & Letras’, la página de Félix Romeo Pescador, y que ahora sigue trabajando y soñando para medio mundo desde Valderrobres, a orillas del río Matarraña.

 

PEPA FERNÁNDEZ Y SU CORO

El segundo galardón, el de Comunicación, fue para Pepa Fernández, que lleva 16 años los sábados y domingos de RNE al frente de ‘No es un día cualquiera’. Estaba hermosa y emocionada. Definió algunos de los rasgos de Labordeta: su capacidad de comunicación, su sentido del humor, su sencillez y cercanía, su personalidad acusada, y señaló que aquel no era un premio para ella exactamente, sino para un equipo, y recordó a un compañero que sufre una enfermedad parecida a la de Labordeta y que está en Pamplona. Habló de la entereza de este para afrontar su dolencia y de su humor: un médico le decía que en las posibilidades de curar el cáncer de próstata la proporción era del 70 %-30%; ‘el Abuelo’ afirmaba que también en esto se inclinaba por las minorías. Grañena captó todos los rasgos esenciales de Pepa, y matizó con sutileza su peculiar nariz, levemente ganchuda. Le dio el premio la joven estudiante Miriam Najibi.

 

AMARAL, MEMORIA DE LOS PADRES

El tercer premio de la noche recayó, el de la Música, recayó en el dúo Amaral. Lo entregó Fancho Sarrablo. Juan Aguirre calificó a Labordeta como un referente y como un ejemplo y contó que, como hijo de emigrantes aragoneses, había nacido en San Sebastián, y que sus padres adoraban a Labordeta. Les encantaba, les emocionaba, sobre todo a su madre. Por todo ello dedicó el galardón a sus padres y a los padres de Eva Amaral, ya desaparecidos. Eva no pudo acudir. Juan Aguirre, tocado de su característica gorra y su timidez de siempre, recordó que lo había visto cantar en el parque cuando aún era un niño de pantalón corto y que le había sorprendido la gente con el puño en alto. Se encontraron, ya como Amaral, en alguna ocasión, sobre todo en Madrid en el estreno de ‘La silla de Fernando’ de David Trueba y Luis Alegre, y le contaron su admiración, pero no estaba muy seguro de que él fuese consciente de lo importante que había sido para ellos. En el verano de 2010, Amaral participó en el homenaje que se le rindió a Labordeta en Veruela con una versión de ‘Banderas rotas’. Para él, para Eva, para tantos y tantos de la escena musical zaragozana. Aguirre, por cierto, recordó a sus paisanos, a sus compañeros de viaje y dedicó el galardón a la sala Arrebato.

 

LÓPEZ OTÍN, ECOS DE UN CONCIERTO

Carlos López Otín, Premio Aragón, es un hombre especial, tocado por la pasión, por la vocación y por una invencible sensación de verdad y de no darse importancia. Estaba feliz, emocionado (que es el adjetivo recurrente que mejor define el estado de ánimo de todos), y recordó que conoció a Labordeta con catorce o quince años el día que fue a dar un concierto a su instituto en Sabiñánigo. Aquel recital se convirtió en una lección de sencillez y de hondura, fue la pedagogía básica de un hombre que decía verdades como puños con palabras sencillas, con versos directos: polvo, niebla, viento y sol; López, gran lector, dijo cada vocablo como si las enumerase. López Otín dijo que podría usar las 25.000 palabras de Shakespeare en su discurso para explicar a Labordeta, pero que él había sido siempre directo, tenía un mensaje y una visión del mundo. Subrayó que en aquella España en blanco y negro, donde solo el paisaje tenía color, Labordeta fue una ráfaga de claridad que aportaba nuevos mundos. Los jóvenes que le entregaron el premio –una hermosa idea de los patronos y la Fundación: “Aragón sigue, Labordeta vive” y continúa creyendo en la semilla del futuro- dijeron que quizá estuviéramos ante un próximo Premio Nobel. López Otín posee un discurso asumido y deslumbrante cargado de matices, sensaciones, reflexiones y lucidez, es un vitalista con un paisaje de fondo; quizá por ello observó que es un hombre al que le gusta trabajar en equipo, que disfruta con su gente, con su trabajo molecular y que esa es su verdadera elección. Recordó también cómo venció su natural pudor cuando accedió a que Paula y Ángela Labordeta rodasen con él un capítulo de su serie ‘Pura vida’ para Aragón Televisión. Por cierto, ya que se estaba en un acto de evocaciones, creo recordar que deslizó que nunca nos podrán quitar el paraíso de nuestra memoria... López Otín, enamorado de los poetas, en particular de Ángel González y Paco Brines, su predilecto (como le oirían decir luego Luis Alegre, Pepe Melero, ‘Cuchi’ Gómez y Alfredo Castellón, entre otros), demostró que había leído a Fernando Ferreró y recordó que en una entrevista dijo que “la poesía también ayuda a encontrar al hombre su lugar en el mundo”. Le entregaron la escultura, que rinde homenaje a Pablo Gargallo en acero corten, los estudiantes de Biología y Química Jara Lascorz y Óscar Castejón.

 

MIGUEL RÍOS Y LA VOZ DE TRUENO

El Premio a ‘Toda una carrera’, coherente y brillante, fue para Miguel Ríos, definido por Olga Viza como “el hombre más guapo del rock”. Miguel Ríos también habló de admiración, del magisterio de Labordeta y de que, en el fondo, no llegó la sangre al río en aquella batalla entre roqueros y los cantautores que se vivió en los 70 y 80. Labordeta, como Serrat, y algunos otros dieron alguna que otra lección e invitaban a pasar de la cadera a la neurona. Ríos aludió a la capacidad de comunicación de Labordeta –por supuesto que se recordó su “A la mierda, a la mierda” en el Parlamento-, su poderosa voz, desnuda, exultante, grave, su poderosa voz de trueno. Y dijo que cuando lo vio en la televisión, conduciendo programas, tuvo la sensación de que había nacido para ese cometido. Añadió, entre otras cosas, que la inmortalidad es esto: ver cómo Labordeta seguía vivo, poblando de recuerdos e instantes nuestras vidas. Olga Viza recordó que Miguel Ríos logró en La Romareda un éxito similar a los de Led Zeppelin.

Juana de Grandes, viuda del cantautor, poeta y presentador de televisión, dio gracias a todos los colaboradores de la Fundación y de los Premios (no se llenó el patio de butacas del Principal), retrató de una pincelada a cada distinguido, tuvo un recuerdo para el escritor Félix Romeo (grandes aplausos) y se le vio más serena que tiempos atrás. Luminosa, transformada, con un barniz de melancolía. Cuando Labordeta vivía, ella cuidaba de otros jardines más personales y secretos: lecturas, cines, las hijas, las amigas, su madre, etc. Ahora, decididamente, se ha entregado a un sueño: que el magisterio plural de José Antonio Labordeta y su vehemente defensa de la libertad y la cultura se mantengan ahí, ondeando, como una bandera de sensibilidad, de tolerancia y de pluralidad.

Los acordes de ‘Somos’ arañaron la atmósfera y sonaron de despedida.

 

*La foto es de Heraldo. El sistema no me la recorta. Falta en la imagen Juana de Grandes.

12/11/2015 10:17 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

EL TIMO DEL PÍCARO DE CALANDA

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"EL COJO DE CALANDA FUE EL PÍCARO DE CALANDA, UN TIMO"

 

Antonio Gascón Ricao y Ángel Briongos Martínez publican en Geoda 'El migrado del cojo de Calanda. La génesis de un mito?

 

"El milagro de Calanda no fue tal milagro, fue un timo. El timo de un pícaro que fingió una amputación en una pierna, que metió la mano en el cepillo y que finalmente aparentó haber recuperado aquella extremidad, pero no la recuperó en su estado natural sino con las señales y las heridas del accidente que sufrió en Castellón al ser pisado por un carromato o chirrión", sostienen Antonio Gascón y Ángel Briongos. “El cojo de Calanda fue, en realidad, el pícaro de Calanda”: esa sería la conclusión decisiva del libro ‘El milagro del cojo de Calanda. La génesis de un mito’ (Geoda, 2015. 738 pp.) que presentaban esta tarde el historiador Antonio Gascón, residente en Barcelona, y el periodista Ángel Briongos, en la Biblioteca de Aragón. Llevan más de una década trabajando sobre ese asunto y han constatado que en ningún sitio se dice que Pellicer pidiese en el Pilar.

José Luis Corral y Javier Sierra oficiaron de presentadores. Corral dijo que ese milagro, fingido, nacía de la existencia de dos Cabildos y de dos catedrales distintas en la ciudad, la Seo y el Pilar, que se llevaban a matar. Dijo que el libro contenía varias novelas fascinantes y que era un libro de documentos que explicaba el periodo convulso de Felipe IV y que detrás de cada documento –modificado, rescrito, perdido, manipulado- había el germen de varias novelas.

Gascón y Briongos contaron todo el proceso de investigación, tan envolvente e inverosímil como la propia historia. Todo empezó con el desenterramiento de un hombre en Calanda en 1950; tirando, tirando, tirando del hilo, logran probar la cadena de errores y de falsificaciones. Y de pérdidas y extravíos de los procesos. Se recordó que de los seis testigos, tres eran familiares de Miguel Juan Pellicer, cuatro analfabetos y los más sensatos, que no habían visto demasiado, afirmaron que “tal o cual persona había visto, había dicho...” La conclusión, matizada, es que Miguel Juan Pellicer sí estuvo cojo pero no le cortaron la pierna. Todo fue un mito puesto en marcha desde la basílica del Pilar, y parece que Miguel tampoco llegó a conocer a Felipe IV, ni lo visitó ni fue visitado por él.

Uno de los episodios más apasionantes y extensos del libro es el robo de los libros de La Seo, que se prolongó en el tiempo desde los años 20 hasta 1963 y tuvo a un gran protagonista: el italiano Ferrajoli, aunque contó con aployos desde el Cabildo y desde fuera, desde la sociedad civil. Gascón y Briongos han podido acceder al proceso completo, constatan el robo de más de 750 volúmenes, entre ellos un proceso del milagro de Calanda que sería de perfil crítico. “Las visiones críticas ya existieron desde el principio”. En esta larga investigación, un vicario les permitió acceder al material y les dijo: “Soy creyente, pero la historia del milagro no me la creo”. Y les permitió copiar y acceder a muchos documentos.

 

*En la imagen, Ramón Stolz pintó así la leyenda del cojo de Calanda.

 

 

LOS MIRANDA, LOLA, NACHO Y MIRANDA

La importancia de ser niña y Miranda

 

Itziar y Jorge Miranda, Nacho Rubio y la ilustradora Lola Castejón inauguran una colección de cuentos infantiles en Edelvives

 

Antón CASTRO. Zaragoza

Miranda es una niña muy especial de ocho años, que tiene un hermano, Tato, y un gato, Alfredo. Le gustan los cuentos y es proclive a desarrollar la fantasía. Dice: “Me gustan las pompas de jabón, el olor de las tardes de lluvia y los pájaros que me caben en la mano. (…) Me gusta subir montañas y bañarme en los lagos helados, aunque a veces se me corte un poco la respiración”. Le fascinan tanto los personajes históricos, mujeres, como la comida, sobre todo porque tiene un tío muy especial, Nacho, que es un ‘cocinitas’, que experimenta constantemente y que sabe “trucos del almendruco” y conoce muchas curiosidades. Miranda confiesa que tiene una amiga celíaca, Celia, y otro amigo, Lichi, “intolerante a los lácteos”. Miranda es la creación reciente de los hermanos Itziar, actriz zaragozana afincada en Madrid, y Jorge Miranda, escritor y trabajador de imaginarium. Ambos, desde que eran niños, jugaban con las palabras y los sueños, y desde hace un tiempo colaboran en la redacción de cuentos infantiles.

Itziar se define como romántica y Jorge como más pragmático, con inclinación al humor negro. Aunque a veces invierten los papeles: si Jorge se pone sentimental, Itziar se hace la dura. Los dos han heredado algunas características de la familia: de su abuela Nieves, que solía contar el incendio de Santander y era una lectora voraz de periódicos; de su padre ya fallecido, Javier Miranda, que fue médico en diversos lugares de Huesca, entre ellos en Estadilla; de su madre, la poeta Concha Vicente, y de sus tíos José Ramón, escritor y colaborador en prensa durante años, y Roberto, un periodista talentoso e imaginativo (de ‘El Día de Aragón’ y de ‘El Periódico de Aragón’, donde se jubiló) y un escritor que ha firmado libros de humor con Mariano Gistaín y Joaquín Carbonell.

Los dos hermanos, Itziar y Jorge han adoptado el seudónimo de Miranda y cuentan, en el sello Edelvives, con una colección propia que se ha inaugurado con tres títulos, ilustrados por Thilopía (seudónimo de la ilustradora Lola Castejón): 'Juanita', 'Marieta' y 'Frida', centrados en Juana la Loca, la hija de los Reyes Católicos, Marie Curie, dos veces Premio Nobel, y Frida Kahlo, la gran pintora mexicana, respectivamente. Y el tío Nacho no es otro que Nacho Rubio, uno de los protagonistas de la película 'Bendita calamidad', con Jorge Asín, presentador de Aragón Televisión y más que aprendiz de cocinero. Itziar, su pareja, dice: “¿A qué tiene un aire de galán a lo Cary Grant?”.

Con él, la niña Miranda firma el libro de cocina 'Las recetas de Miranda', muy original y lleno de sugerencias. Aquí se enseña casi todo: desde preparar “un salmón meloso con toque sabroso”, “la pizza que huele a pies”, un guacamole, una salsa de tomate un poco original y laboriosa o unos huevos de lagartija. Nacho Rubio dice que está en una nube: “Todas las recetas que sacamos las hemos hecho y funcionan. Todo es exacto y está basado en la práctica. Vivimos un nuevo esplendor de la gastronomía. Desde que soy padre de Daniela, le dedico mucho tiempo a la cocina”. Daniela es hija de Nacho Rubio y de Itziar Miranda. Con humor decía el pasado jueves, durante la presentación de los libros en Cálamo, que “a veces ve cómo discuten, colaboran y trabajan los dos hermanos. Y esa siempre es una experiencia tan estimulante como peligrosa”.

Itziar Miranda confesaba que a ella le interesaba mucho el mundo de las mujeres y que la apuesta de la colección también es un intento de darles más visibilidad. “Se trata de mujeres con gran personalidad, que han sufrido y que tienen una vida muy interesante y llena de conflictos. Después de esta primera entrega, en primavera saldrán nuevos títulos, entre otros Cleopatra, Billie Holiday y Coco Chanel”, dijo. Su hermano Jorge explica que se documentan mucho, que hacen un resumen y que luego, como si fueran guionistas con su escaleta, escriben sus textos con humor, con ingenio,  con salidas inesperadas. Aludieron a que tienen en la cabeza el modelo de Pixar: relatos fascinantes para niños que interesan a los adultos.

Los cuentos están llenos de gracia: la reina Isabel la Católica huele como las bolitas del ombligo y Juana parecía quedarse encinta solo de contemplar a Felipe el Hermoso; Marieta, Marie Curie, hablaba polaco en secreto y ponía muy nervioso a su futuro marido Pierre, inexperto en mujeres; Frida, que se sentía la muchacha más guapa de México, se enamoró de un pintor con cara de sapo y una barriga inmensa, que no es otro que el muralista Diego Rivera, con el que se casó dos veces...

Lola Castejón explica así su trabajo a Heraldo.es: “En la carrera, un profesor de dibujo nos decía que solo sabemos dibujarnos a nosotros mismos y que repetimos nuestras propias versiones con más o menos fortuna. Yo creo que sigo reinterpretando la línea que delimita lo que yo imagino cuando pienso en Miranda. Me paso el día garabateando y creo que, ante todo, la inspiración me tiene que encontrar en el estudio, pincel y lápiz en mano. Me encanta buscar referencias y mezclar distintos tipos de imágenes con mis dibujos. Todo empieza en el papel, con grafito y acuarela, luego en la pantalla del ordenador sigo dando vueltas hasta que surge algo, o hasta que mi editora me recuerda que lo perfecto es enemigo de lo bueno. Mis referentes son muy diferentes entre sí: desde Max Ernst hasta Louise Bourgeois, recuperando algo de Rauschenberg o incluso la ilustración científica de Ramón y Cajal; no en vano empecé eligiendo ciencias y estudiando biológicas”. Lola dice que se lo pasa muy bien con los hermanos Miranda y con la niña Miranda, “¡vaya lío!”, y que es un trabajo lleno de complicidad, de fantasía y de humor.

Por otra parte, hoy, en el Festival de Cine de Fuentes, que celebra sus primeros veinte años, Itziar Miranda recibirá el Premio ‘La Dama de Fuentes’. Piensa que se emocionará tanto que ni podrá hablar. Antes, eso sí, confirmó que su personaje Manolita está a punto de vivir una nueva experiencia en ‘Amar es para siempre’. “Estoy segura de que cualquier mujer me entenderá”, subrayó entre risas.

 

LA FICHA

Juanita. Marieta. Frida. Miranda (Itziar y Jorge Miranda). Ilustraciones a todo color de Thilopía (Lola Castejón). Edelvives. Zaragoza, 2015. 3 vols.

Las recetas de Miranda. Con el tío Nacho. Miranda (Itziar y Jorge Miranda). Colaboración: Nacho Rubio. Ilustraciones: Thilopía (Lola Castejón). Edelvives. Zaragoza, 2015.

 

JOSE ANTONIO AGUILAR: QUE VEINTE AÑOS DE SCIFE NO ES NADA

ENTREVISTA. JOSÉ ANTONIO AGUILAR. Director del Festival de Cine de Fuentes (1996-2015), la SCIFE, que se celebra del 30 de octubre al 7 de noviembre. Esta entrevista aparece hoy en Heraldo.es

http://www.heraldo.es/noticias/ocio_cultura/cultura/2015/11/02/mision_del_cine_remover_conciencias_602173_308.html


 

 

 

“En Fuentes de Ebro lo queremos

 de verdad es tener ‘un pueblo de cine’”

 

“La misión del cine es remover conciencias”

 

 

ANTÓN CASTRO. ZARAGOZA

P.-Que veinte años no es nada, dice una letra de tango. ¿Qué significan veinte años de cine en Fuentes de Ebro?

-R. Buenos recuerdos, ilusión, Inocencia, timidez, sueños, rebeldía. Una mezcla de valores que, año tras año, se consolidan teniendo una marcada identidad cultural, la esperanza sobre todo de una continuidad, que afiance en alguna medida un tejido cultural.

 

P.-¿Cuál es el punto de partida de todo este festín de sueños y de imágenes: Paco Rabal, tal vez, o el entusiasmo del pueblo?

 -R. El empeño de unos pocos, seguidos de otros muchos, ‘Cinema paradiso’ (la película de Tornatore), los rostros de los niños asombrados ante el origen de sus miradas, la necesidad de defender, proteger y mimar a las propuestas cinematográficas que nacen de los cineastas aragoneses, la tozudez en proyectar únicamente Cine Español desde el inicio y reivindicar así la posibilidad de acercarlo al medio rural. Unido todo esto al éxito conseguido año tras año y ya van 20.

 

P.- ¿Cómo han vivido las gentes de Fuentes de Ebro el festival? ¿Qué le emociona, qué le sorprende aún?

 -R. Sobre todo con expectación. El festival se ha convertido en un motivo para salir e ir al cine, porque hemos recuperado esa cosa tan hermosa de sociabilizar, de que al menos una vez al año el cine sea la excusa perfecta para encontrarnos y sobre todo para compartir. Me emociona lo pronto que pasan los años, la nostalgia del comienzo, pensar en el futuro, dar un paso atrás y colaborar en vez de dirigir, me emociona el cine, emocionarme frente a películas que me rompen el alma, que me hacen pensar y sobre todo me ponen la piel de gallina, esas que de vez en cuando te hacen secarte alguna lágrima. Para mí eso es el cine, emoción. Por otro lado me han sorprendido siempre la gente que de fuera o de dentro de Fuentes se dirigen a nosotros cómo si estuviésemos haciendo un acto de heroicidad y no es así, ya que lo hacemos porque realmente lo que queremos de verdad es tener “Un pueblo de cine”.

 

-P. Hagamos calas de balance. Por ejemplo: se han inclinado siempre por el cine aragonés, sobre todo el cortometraje, y la solidaridad, ¿no?

 -R. Desde el principio tuvimos muy claro que solamente los cineastas aragoneses tendrían cabida, sobre todo en el apartado  que concierne a la participación competitiva, a pesar de que a veces, este tema nos ha supuesto malas interpretaciones por el resto de cortometrajistas a nivel nacional, pero así lo hemos mantenido y así seguirá siendo. No nos gustaría perder esta identidad. En cuanto a la solidaridad, está representada claramente por uno de los iconos más importantes de nuestro festival, ese premio Valores Humanos de cine que lleva el nombre de los dos periodistas españoles asesinados en la guerra de Irak, José Couso y Julio Anguita Parrado. En la edición de este año ha recaído en José Alejandro González Baztán por su película ‘La encrucijada de Ángel Sanz Briz’.

 

P.-¿Es el cine una disciplina que ayuda a transformar el mundo? ¿Cuál sería su experiencia desde Fuentes?

 -R. Sin ninguna duda y así debe seguir siendo. La misión del cine es remover conciencias y ser capaces de hacer pensar a las personas, es la forma más sutil de entrar en las mentes y sobre todo en los corazones, el mundo no se transforma a golpe de guerras y procesos a corruptos. El mundo se transforma desde la educación y la cultura. A mí, y sé positivamente que también a todo el equipo del festival, los cuales se mojan por y para todo, este evento en nuestro pueblo nos hacer sentirnos orgullosos, y más cuando sabemos positivamente el respeto que se nos tiene y el cariño con que se nos trata, dentro y fuera de Fuentes. Eso es seguramente lo más gratificante en nuestras vidas.

 

-P. Estamos viviendo desde años un auténtico arsenal de proyectos cinematográficos en Aragón?

 -R. Y ya era hora..., este tiene que ser el momento, no podemos desperdiciar los años vividos, los que muchas mujeres y hombres de nuestra comunidad han invertido en su formación y en la voluntad de ser cineastas. Se nos tiene que pasar la idea de seguir pensando en que los grandes del cine en Aragón fueron otros, hay que vivir el presente y sobre todo invertir en el futuro, creando la infraestructura necesaria para generar industria, esa que nos mueva y nos haga sentirnos orgullosos de ser y tener a los mejores.

 

-P. ¿Qué falta y qué sobra?

 -R. Nos falta creérnoslo de verdad, y cuesta bien poco. Nos sobra rasmia, ganas e ilusión. Tenemos ya todos los ingredientes, solamente hay que saber mezclarlos y condimentarlos bien, con una buena dosis de sentido común.

 

-P. Cuéntenos qué actividades y foros han creado en torno a todo lo que supone el cine...

-R. Al principio fuimos capaces de reunir al tejido del cine en Aragón, a aquellos cineastas de siempre y los que apuntaban buenas maneras. En Fuentes nació la ACA, Asamblea de Cineastas Aragoneses, ahora actual Academia del Cine Aragonés, algo de lo que estamos muy orgullosos de presumir y compartir. Junto con otros festivales hemos lanzado siempre foros, reuniones, propuestas de unidad, de trabajos en equipo, de colaboraciones, y para muestra la estrecha relación con el Festival de Cine de La Almunia y el de Zaragoza. Con respecto a los escolares la labor ha sido siempre la de caminar junto a los profesores y educadores y ver y estudiar las mejores maneras de llevar el cine a las aulas. Lo habremos hecho bien, ya que ahora alumnos que hace veinte años empezaron participando en algunos de los talleres son los que dirigen el festival.

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                  -P. ¿Se lleva con orgullo haber sido premiado con una Dama de Fuentes o no?

 -R. Orgullo es poco, hemos sido capaces de convertir un icono de Fuentes en algo maravilloso, exportable al igual que las cigüeñas que son los premios del Festival, las dos cosas son motivo de deseo para las gentes del cine, ansiados por todos los que año tras año participan en el Festival. Esa imagen de aquella noble y hermosa dama romana que paseo por ‘La corona’, hoy yacimiento arqueológico de Fuentes, está en más de veinte hogares españoles de algunos de los más famosos actores, actrices, directores o fotógrafos del cine español, todas en lugares privilegiados y desde el más absoluto orgullo y admiración por tan entrañable y significativo trofeo. Sé de varios de los galardonados con la Dama de Fuentes  que cuentan su historia tal y cómo yo se las he contado y que a veces solamente mirarla, les produce una tremenda emoción. Terele Pávez nada más ganar el Goya, nos mandó una foto de las dos figuras juntas, diciendo que la Dama ya tenía novio, algo así hará Luisa Gavasa cuando el año que viene lo gane por su papel en ‘La novia’ de Paula Ortiz, eso esperamos y deseamos todos, nos lo ha prometido.

 

-P. A ver si es usted profeta. ¿Cómo celebran los veinte años?

-R. Lo estamos celebrando. El sábado 7 se entregan los galardones y se premia a Itziar Miranda. Es un momento dulce, gratificante, es una curiosa y bonita fecha, aunque cualquier excusa es buena para compartir. Cuando pase tendremos que pensar en que dentro de poco llegarán las bodas de plata.

 

-P. ¿Cuáles son sus reivindicaciones, qué pide a la sociedad y a la Consejería de Educación y Cultura?

-R. Es difícil pedir o exigir, creo que desde uno mismo tenemos que ser capaces de tener siempre una actitud constante y comprometida con cualquier cosa que hagamos o a la que nos dediquemos, todo empieza por uno mismo, yo me exijo cada día, es la única manera de crecer y aprender. La consejería de Educación y Cultura tiene que estar al lado de todas aquellas personas y estamentos a las que dirigen, saber escuchar, coordinar y legislar todo aquello que, más que un acto cultural, es la necesidad de educar en la cultura; esto es lo que nos hace mejores personas y más libres. Es el momento, no hay que perder esta oportunidad.

 

-P. La Almunia y el Festival de Cine de Zaragoza también conmemoran sus veinte años, como ustedes... ¿Cómo han sido sus relaciones, es posible trabajar en equipo en Aragón?

 Es necesario trabajar en equipo y más con los tiempos que nos toca vivir. Nuestra experiencia es formidable, ahora mismo lo raro sería no tener proyectos entre nosotros. Celebramos juntos el décimo aniversario, el quince y ahora el veinte, siempre con respeto y admiración de unos por los otros. Eso nos hace ser muy responsables y nos permite crear esas sinergias necesarias para sobrevivir y resistir, a la vez que disfrutar de cada una de las actividades que realizamos conjuntamente.

 

*La foto la tomo de aquí: https://muestradecortosaragoneses.files.wordpress.com/2013/06/aguilar.jpg

02/11/2015 12:46 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

MAÑANA, CHARLA DE ARTE EN IBERCAJA

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MAÑANA MIÉRCOLES HABLARÉ DE ARTE JOVEN DEL XXI EN IBERCAJA

Mañana miércoles, en el contexto del Premio Ibercaja de Pintura Joven, en la sala aneja al Patio de la Infanta, pronunciaré una conferencia bajo el título 'Arte del siglo XXI. Nuevas generaciones', donde se analizará la formación de los artistas, sus fuentes, su trabajo en el estudio, la promoción de su obra, su presencia en la prensa y en las revistas, y también lo que suponen las nuevas tecnologías, los catálogos de papel y los catálogos en formato digital, las páginas web, los nuevos caminos del arte, sobre todo en Aragón. Aquí vemos a dos de los ganadores del premio: la obra 'Dibujos de humo', del colectivo Señor Cifrián (es decir, Esther Señor y Carmen Cifrián), un políptico sobre humos y técnicas mixtas sobre papel, y 'King', una pieza de Lalo Cruces, al acrílico con técnicas mixtas sobre lienzo. Hablaré de ellos y de muchos más: de Cristina Huarte, Gema Rupérez, Álvaro Díaz Palacios, Lina Vila, Pablo Pérez Palacio, Susana Blasco, Paco Lafarga, Loreno Domingo, Vicky Méndiz y bastantes más. Proyectaremos algunas obras y visitaremos algunas páginas web. Y luego habrá coloquio...
El acto está coordinado por Desirée Orús y por Magalena Lasala, responsable de la coordinación general de Ibercaja...

Estáis invitados...
*La obra 'Dibujos de humo'.

27/10/2015 13:55 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

JORGE SANZ HABLÓ Y SEDUJO EN ARNEDO

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El pasado sábado, en el Festival de Cine de Arnedo, La Rioja, el actor Jorge Sanz (Madrid, 1969) recibió el premio Rafael Azcona, instituido hace unos años en homenaje al gran guionista. Rafael fue objeto de un homenaje, con presentación de un libro de Bernardo Sánchez, en 2006 y allí estuvieron muchos amigos.

Jorge Sanz, que nunca ha sido muy hablador, convocó a un grupo de amigos que le han marcado y de los que siempre ha sentido muy cerca. Fueron, fuimos, Mariano Gistaín, acompañado de su mujer María Pilar Clau, Luis Alegre (en cuya casa vivió esporádicamente a lo largo de veinte años), José María ‘Cuchi’ Gómez y yo. A última hora no pudo acudir Daniel Gascón, mi hijo mayor. Jorge recordó que faltaban algunas otras personas: David Trueba, su gran cómplice y director de ‘¿Qué fue de Jorge Sanz?’, que andaba por San Petersburgo, y Félix Romeo, que falleció en 2011 de infarto. Jorge Sanz tuvo un hermoso  recuerdo para él; padre de tres hijos, Marta y Merlín y Lope, dijo que Lope se llamaba así porque Lope de Vega se llamaba Félix de nombre y esa era una forma de recordar al amigo que ya no volverá. Y faltaban algunos más, claro. Jorge es ahora un hombre tranquilo –más tranquilo tras su infarto de miocardio- rodeado de amigos (recordó con cariño a Fernando Trueba, a Cristina Huete, a Gabino, “oye, Gabino...”) y protegido por Auri, la madre de Lope, que tiene ocho meses.

Jorge cogió el hilo y recorrió –incitado por sus amigos, por el moderador Bernardo Sánchez y por el interés y las risas del público- detalles de su vida que apenas había contado nunca: la importancia de sus padres en su dedicación al cine, su madre lo llevaba de castin en castin, su padre nunca quiso ver las películas donde había escenas subidas de tono, recordó a sus directores, a compañeros de reparto (a Victoria Abril, de quien dijo que era muy competitiva y que había aprendido mucho de ella: Victoria veía siempre las pruebas de moviola, lo que se había rodado y eso la ayudaba a mejorar; recordó a Maribel Verdú, a Penélope...), explicó qué tipo de actor era, ante todo intuitivo, y exhibió formas prácticas para llorar, imitó el acento cubano y viajó al futuro en una diálogo de ancianos con Gabino Diego. Habló de distintas películas: ‘La miel’, ‘Conan’, ‘Valentina’, donde actuó junto a Anthony Quinn en Albarracín (recordó una memorable partida de canicas), ‘El año de las luces’, ‘Belle Epoque’, ‘Si te dicen que caí’ o, entre otros títulos, la serie de seis capítulos que le dedicó David Trueba. También recordó cosas personales de los años en que su novia era María Prado y tenía una vecina italiana, enamorada de él, que le surtía de pasteles y todo eso a diario. La italiana, persistente, provocaba los celos de su hermosa novia.

En '¿Qué fue de Jorge Sanz?', que emitió el Canal Plus en seis capítulos, dijo que se hace sátira de todo, que se ríe de todo, pero de entrada de quién más se ríe es de él. “Hay que empezar riéndose de uno mismo para reírse de los demás”.  Ahora ya ha rodado un nuevo capítulo, que dura 80 minutos. Habrá muchas muchas sorpresas y tendrá, como lo ya visto, esa ternura indecible, ese patetismo de los derrotados, esa humanidad cálida que posee en la vida y en la pantalla Jorge Sanz,  que posee una particular fotogenia. En cualquier caso, en Arnedo se lo pasaron de miedo, entre risas. Hay un clima estupendo de cariño, de entusiasmo, de colaboración y de una apasionada forma de vivir y soñar el cine. Y cuentan con el apoyo de empresas y patrocinadores modestos.

La tertulia será la base de un libro que coordinarán Bernardo Sánchez y Chechu, uno de los responsables de este festival de cortos.

26/10/2015 12:15 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

PICASSO: UNA HORA POR DELANTE

[Guillermo Busutil, como todos los domngos, me envía su artículo en 'La Opinión de Málaga. El de hoy es un viaje alrededor de Picasso y una veinena de artistas que dialogan con él.]

PICASSO EN EL PUENTE

"'Picasso. Registros alemanes' vuelve a demostrar que el malagueño siempre llegó una hora por delante"

Por Guillermo BUSUTIL 25.10.2015 | 12:17

´Registros alemanes´, la nueva exposición del Museo Picasso.
'Registros alemanes', la nueva exposición del Museo Picasso. Foto: ARCINIEGA

Baudelaire inventó al héroe moderno. Un tipo observador y paseante, con la conciencia de las experiencias vividas que favorecen la trasgresión de las normas. Baudelaire lo convirtió en un poeta y Picasso lo encarnó pintor. El mismo espíritu, la misma actitud de autoafirmación, de búsqueda de una nueva concepción del lenguaje y su sensibilidad. ¿Puede un tipo así pasar desapercibido entre sus contemporáneos? Si Picasso fue siempre transversal en su obra ¿podía ésta no ser transversal con el siglo cuya producción artística contribuía a construir? Nadie discutirá que la imaginación plástica del malagueño convirtió el siglo XX en un museo de posibilidades. No es extraño entonces que su rebelde poética de la pintura, cruzando constantemente el puente entre la innovación y lo clásico, fuese un eco recorriendo las corrientes de su época, despertando afinidades estéticas de otros creadores y las instancias contrapuestas de otros. Incluso que él mismo fuese un puente que otros transitaron para encontrar su discurso en sintonía o en disonancia.

La sombra del impresionismo, la ambigua seducción entre Francia y Alemania, la huella de dos guerras mundiales y el necesario aire de renovación de todo principio de siglo simbolizaron los poderosos ladrillos de un pont des arts por el que cruzó el flaneur de Baudelaire y viajaron las vanguardias. En 1905 no había móviles. Tampoco internet. La información ilustrada era impresa o se exponía en galerías y en museos. Es necesario entender esto para comprender mejor lo que el visitante encontrará en la última exposición del Museo Picasso Málaga. Un fascinante viaje en torno a 19 excelentes artistas que cruzaron sus miradas en el espejo de Picasso y hallaron algo parecido a lo que vio el malagueño y sin duda la poderosa fuerza de su reflejo. No hay máscaras en la exposición. Tampoco un diálogo. Ninguno pretende conversar plásticamente, excepto el pintor malagueño con los maestros alemanes del Renacimiento. Nadie se identifica con otro. Cada uno se aproxima, mira, se desmarca, pinta. Y sin embargo en todos los casos son evidentes, muy evidentes pero con diferentes destellos, las mismas referencias: el arte africano, Matisse, Cézanne, Gauguin, Degas, el Greco, Goya.

Todas las exposiciones requieren tiempo y mirada. Pero Picasso. Registros alemanes lo exige mucho más. La riqueza de sus piezas, la coreografía plástica que conforman cada una de las secciones, la sutileza emocional que pespunta las diferentes propuestas frente a un mismo tema, demandan atención y deleite a la vez. El inesperado ensimismamiento en el tiempo interior de cada cuadro. El recorrido comienza con un punto de partida común: la exposición de Arte Negro del museo parisino de Trocadero en 1907 y en el de Dresde en 1910. Los principios de un texto creativo deben atrapar enseguida al lector dentro del relato o del poema. Es lo que sucede al descubrir la manera tan parecida de pintar y esculpir la antropología geométrica del movimiento, el misterio de lo totémico, el primitivismo erótico del exotismo. La máscara Munkuy y el autorretrato de Paula Modersohn-Becker, su cuadro de Lee Hoetger y la Cabeza de hombre de Picasso, el Desnudo femenino de pie de Karl Schmisdt-Rottluff y Mujer de pie de espaldas de Picasso, la tallada sensualidad de Mujer tendida de Ernst Ludwig Kirchner y Mujer de pie con la mano derecha en la cadera del malagueño. Casi un reflejo en el espejo que presagia los rostros de la feminidad que, después de los maravillosos trabajos de Emil Nolde y de Max Ernst que indagan en la figura, en la piel del dibujo y en la naturaleza de lo exótico como cartografía y escritura cifrada, encontrará en el apartado de retratos. Naila, Cabeza de mujer en naranja, Mujer en oro y Olga de Max Beckam, de August Macke, de Otto Dix y de Picasso, de frente y de soslayo, expresando el poder enigmático de la mirada de una mujer poliédrica, enigmática y ensimismada en su propia belleza. El color de la identidad, la psicología del secreto son hipnóticas. No hay fugacidad, sólo nobleza: la perfecta composición de Botticelli, el carácter en Bellini. La modernidad vanguardista de lo mirado como territorio.

Nadie nos ha bañado en el bosque como Cézanne. Ninguno como Gauguin nos ha vuelto a mostrar la libertad del paraíso perdido de Milton. Pocos como Degas nos enseñaron la intimidad reposada de un instante desnudo del agua. Presentes su maestría en Paisaje con bañistas de Otto Mueller, en Las dunas de Max Pechstein, en El bosque de Karl Schmisdt-Rottluff, en El Aseo de Erich Heckel y en La fuente de Picasso. Templanza y voluptuosidad. La subjetividad y la personalidad del trazo, el influjo cromático, la lírica emotividad de la composición escénica, la vibración de lo mágico. Cada gesto buscando una salida plástica de la realidad, un contrapunto dionisíaco e insurrecto de lo clásico. Mujeres para un poema de Rilke, de Max Jacob, de Cocteau, de Baudelaire. Es la época de la poesía del arte, de las relaciones que enriquecen las palabras como color, el dibujo como poema. La escritura y la imagen son una doble identidad del lenguaje. Pintores y poetas, bohemios de un mismo viaje, nómadas siempre en los caminos del arte. Una creación y una vida en la frontera. Ese viejo romanticismo que confluye en los gitanos del álbum de Otto Mueller –africanismo en eco, de nuevo la naturaleza salvaje– y Los saltimbanquis de Picasso. Otras figuras de nuevo en un mismo espejo donde coinciden los acróbatas de Max Beckam y Kirchner, poéticos, dramáticos, el heroísmo anónimo de los desclasados. El circo bien vale siempre la ágil espontaneidad del dibujo en el aire, el perfecto equilibrio de un cubismo con curvas en blanco, la canción escénica de un programa de fiesta. Los jinetes azules de Kandinsky en la misma pista circular que la pareja sobre caballo En el circo de Picasso.

La guerra

Goya desgarró en negro su aquelarre y su drama. Su grito atraviesa los siglos posteriores heridos por su dolor. Enjauló Picasso su calavera y convirtió su Vánitas en piedra. En su misma línea los impresionantes aguafuertes de Otto Dix, y Lección para generaciones venideras de George Grosz. Silencio, respiración y rechazo. No podía terminar así la exposición. Y su mejor sabor de boca es de nuevo el flaneur que transita la Historia de la pintura, las voces plásticas de los maestros de la belleza para interpretarlos en una lúdica metamorfosis de conocimiento, técnica y divertimento. Venus y Cupido, David y Betsabé, Lucrecia, los retratos de mujeres de Lucas Cranach el viejo y el joven. Picasso frente a ellos ejerciendo su habitual juego de apropiación y transformación del modelo que le inspira; genial, transgresor, innovando desde el clasicismo al que le da una vuelta de tuerca a la francesa con su poética rebeldía de la pintura. De nuevo cruzando el puente. Una exquisita exposición que vuelve a demostrar que Picasso siempre llegó una hora por delante.

 

25/10/2015 16:29 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

LOLA DURÁN, HOY, EN IBERCAJA

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LOLA DURÁN HABLA HOY EN IBERCAJA DE 'COLECCIONISMO...'
Esta tarde, a las 19.30, dentro de la programación de la exposición Premio Ibercaja de Arte Joven, Dolores Durán, comisaria de exposiciones e historiadora del arte -está a punto de leer su tesis doctoral sobre Pablo Serrano y ultima la edición del 'Catálogo razonado de Pablo Serrano', que publicará la Fundación de Lalo Azcona-, disertará sobre 'Coleccionismo, Mecenazgo y el Premio de Arte joven de Ibercaja'. Pasará imágenes de obras y de proyectos. La foto es de Heraldo de Aragón

21/10/2015 15:30 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

CANO, VISTO POR EMILIO CASANOVA

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El humorista, ilustrador y pintor Cano,

objeto de un documental de Casanova

 

Casanova analiza la profesión incierta

del artista Cano en un documental

 

El director presentó en ProyectAragón su trabajo de 68 minutos del artista que «escribe con imágenes y pinta con palabras”

 

A Emilio Casanova (Zaragoza, 1955) le gustan los retos. Ha hecho vídeos sobre Goya, Ramón Gómez de la Serna o Antonio Saura, ha realizado una espléndida colección de ‘Estampas aragonesas’ de tres minutos para Aragón Televisión o el documental ‘El Pirineo revelado’ y, desde hace un tiempo, prepara un ambicioso proyecto sobre Pablo Gargallo. El pasado jueves, dentro de la programación de ProyectAragón, a las 19.30 en la sala Luzán, estrenaba una película sobre el humorista, ilustrador y pintor José Luis Cano (Zaragoza, 1948): ‘Cano, de profesión incierta’.

El artista, que fue colaborador diario durante dos décadas en las páginas de HERALDO, suele decir que su carrera es toda una disfunción: se ha pasado más de media vida «escribiendo con imágenes y pintando con palabras». Así arranca su autobiografía: «Nací dibujando. A los diez años escribí mi primer cuento de Guillermo Brown. A partir de los doce, redacté e ilustré las reseñas de mis excursiones con los boyscouts. A los quince, ilustré una biografía apócrifa y clandestina del director del colegio. Dibujaba en el libro de literatura y escribía bocadillos en las reproducciones de la historia del arte. Desde entonces, he seguido en esa confusión, dibujando en mis libros y escribiendo en mis cuadros». El director, guionista y productor Emilio Casanova recuerda que Cano se ríe inteligentemente de todo, en particular de sí mismo, pero que jamás se ríe de lo que hace. Y que si «la pintura es cosa mental», como decía Leonardo Da Vinci, Cano aplica sexo y seso a la materia.

Explica Casanova: «Conozco la obra de José Luis Cano desde hace años. Cuando expuso ‘Blancanieves’ en la Casa de los Morlanes me quedé fascinado e intrigado. Me gustó mucho su propuesta y pensé ya entonces, en 2013, en hacer una película sobre él –dice-. Siempre recuerdo lo que un día me dijo un político: “Lo primero que hago al leer el periódico es ver el chiste de Cano para saber si lo entiendo o si se mete conmigo”. Cano es un intelectual, un humorista, un pensador y un teórico de la pintura que lleva, como decía José Bergamín, el humor en los huesos».

Emilio Casanova ha hecho un documental de casi 68 minutos, poblado de viñetas, dibujos, libros y cuadros (que ha tratado Fernando Lasheras), dividido en cuatro bloques. En el primero, presenta al artista vocacional desde la niñez. El segundo aborda al Cano viñetista, humorista y cartelista, que trabajó en ‘El día de Aragón’, en ‘El Periódico de Aragón’, luego en HERALDO y ahora en su blog. «Quizá sea su faceta más conocida. Se analiza su humor negro, la somardería, el surrealismo», dice Casanova, y acepta sus semejanzas con El Roto. La tercera parte se centra en su inmensa labor como ilustrador, ya sea en la serie xordiqueta y en sus biografías ilustradas de Servet, Goya, Buñuel, Odón de Buen, María Moliner, o en otros trabajos de colaboración con otros como Irene Vallejo, Grassa Toro, etc. Y el cuarto bloque, «el más largo de todos”, aborda «la parte menos conocida y menos entendida de su trayectoria, la que constituye su verdadera pasión: la pintura pura y dura. A mí me interesa muchísimo esta faceta. Por su pincelada, por su libertad, por lo que piensa, por sus teorías acerca de la muerte de la pintura, por su capacidad de transgresión», señala el cineasta.

Cano tiene voz, pero también algunos actores como María José Moreno y Pedro Rebollo asumen su discurso en off. En ‘Cano, de profesión incierta’ hay tres conversaciones: con el artista Isidro Ferrer, centrada en su faceta de ilustrador, con el pintor Enrique Larroy, «más extensa y verdaderamente enjundiosa, divertida y delirante», y otra con la librera y editora Julia Millán, especializada en literatura infantil y juvenil y prologuista del proyecto ‘Blancanieves’. La nieta del artista, Constanza Cano Hem, da vida al personaje de Blancanieves.

Entre las curiosidades, hay un escena festiva con amigos del pintor realizada en los montes de Cuarte donde José Luis Cano, durante muchos años, realizó diversas intervenciones artísticas. La banda sonora corre a cargo de Joaquín Pardinilla e incorpora a Richard Strauss y a Jordi Sabatés. La obra cuenta con el patrocinio del Gobierno de Aragón y del Ayuntamiento de Zaragoza.

 

*La foto de Emilio Casanova es de Vicente Almazán.

 

17/10/2015 13:21 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

'CHAS', SEGÚN EDUARDO LABORDA

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MARCIAL BUJ ’CHAS’ (1909-1959), VISTO POR EDUARDO LABORDA


Sabíamos poco de Marcial Buj ‘Chas’ (Zaragoza, 1909-1959), humorista, caricaturista y periodista, que trabajó en varios períodos en HERALDO. Hijo de reportero que estuvo en la batalla de Alhucemas (allí lo retrató, en 1925, Manuel Arribas), hizo un poco de todo: exponía en el Casino Mercantil, asistía a las tertulias de cafés como el Niké o el Jauja, “mezcla de salón de té, bar americano-coctelería y restaurante marinero”; acudía a restaurantes como Borsao o Ruiseñores, y a hoteles como Florida o Regina; participaba en las ceremonias de la Cofradía de las Barbas en el Canal Imperial y frecuentaba a otros creadores como Luis Mata, Manuel Bayo Marín, con quien rivalizó amistosamente, y Manuel del Arco, al que se parece mucho en su pasión por el dibujo y las entrevistas vertiginosas. Sentía una especial atracción por los cementerios y por el mundo del circo, con el payaso Ramber a la cabeza. El pintor y escritor Eduardo Laborda le dedica el volumen: ‘Chas. De Salduba a Las Vegas’ (Iris Lázaro editora), que continúa la generosa tarea emprendida con ‘Zaragoza. La ciudad sumergida’ (2008) y ‘Bayo Marín. Entre luces y sombras’ (2010), y con su obra plástica y cinematográfica. Eduardo Laborda es, con su compañera Iris, algo más que un coleccionista o un curioso: ama la historia artística de la ciudad en todos sus frentes, la rastrea, la desmenuza, la dignifica y la ordena. De ese esfuerzo y de los golpes del azar nacen sus publicaciones, elaboradas con generosidad y con auténtica obsesión por las imágenes. En ‘Chas’ se ha soltado un poco más la mano para mezclar el sueño de la ficción con la realidad, trabajada hasta el último detalle en horas y horas en la hemeroteca. Por eso el volumen está lleno de acontecimientos, de chistes gráficos e historietas, de fotografías inéditas (como la de Cecilio Navarro, de rostro aniñado), de seres increíbles como ese Saturnino Gutiérrez que lo mismo falsificaba billetes que entradas de fútbol, el fotógrafo Antonio o ‘Abelmi’, que introdujo en Zaragoza “los gélidos aires neoyorquinos”, y aún vive, cerca ya de los 90 años. Chas se casó con Maruja Arnal, “soñadora, discreta y elegante”, y halló solaz en la prensa: la pianista Pilar Bayona no le soltó prenda acerca de sus enigmáticos amores y en el Gran Hotel, en 1956, Dalí le dijo que “Zaragoza es piramidal, sólida, eterna”. ¡A ver quién supera eso!

*Este texto se publicó el pasado domingo en Heraldo de Aragón, en la serie ’Cuentos de domingo’. Portada del libro que edita Iris Lázaro.

13/10/2015 10:55 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

ÁNGEL ANADÓN: EL HUÉSPED PRINCIPAL

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ÁNGEL ANADÓN: EL HUÉSPED PRINCIPAL.
Todos los teatros tienen un fantasma, un huésped o un gerente que dirige sus pasos, que recibe a los artistas y al público a diario. Un centinela que conoce todos sus secretos, sus pasillos, alguien que retiene en el fondo de su memoria instantes, gestos, actuaciones, la gran noche de la palabra y el sueño. Y el del Teatro Principal, al menos desde 1948, era Ángel Anadón, que había sido baloncestista en su juventud. Parecía que siempre había estado allí como un testigo apasionado y silencioso. Encarnaba la discreción: no concedía entrevistas ni jamás se le escapaba un chisme. Le gustaba más el teatro clásico, de repertorio, que el de vanguardia: para él, el teatro era el afán de discernir la vida con entretenimiento, hondura y verdad a través de un montaje meticuloso. Odiaba el tedio como a los forajidos y siempre echaba una mano con las estrellas, ya fueran fáciles o difíciles: José María Rodero, Marsillach, López Vázquez, Albert Boadella, Nuria Espert, Pilar Bayona (que, tras la disolución del dúo zaragozano Pili y Mili, hizo carrera teatral), Concha Velasco, Sacristán, Maya Plitseskaya o Jeanne Moreau. Lo ha visto casi todo como anfitrión, como programador (asistido en los años 80 por Pilar Ariza) y como espectador. Tenía su refugio: un despacho y una salita, que era también un recinto de tertulias y el segundo hogar con las fotos dedicadas, los programas de mano, esos papeles, satinados o amarillos, que dibujaban su biografía insondable. Ángel Anadón miraba Zaragoza desde el Principal. Vivió, desde su teatro bicentenario, al que supo hacer nuestro, las fiestas del Pilar con especial cariño. Siempre eran fechas de funciones populares, de impacto directo, a veces concebidas para aquellos que solo van al teatro en estas fiestas. Disfrutaba sin aspavientos, con la sabiduría de los pacientes que juzgan sin severidad el esfuerzo más sincero. No descuidó a las compañías aragonesas y el Principal fue el escenario coral, el caserón de lujo, el palacio de los actores, de los músicos y de los bailarines. Aceptó su relevo, por Rafael Campos, con más melancolía que decepción, era su “adiós a todo eso”, a la manera de Robert Graves. En los 80, el fotógrafo Pedro Avellaned le hizo un retrato, contrastado, de intensidad, enigmático, duro; en él, Ángel Anadón se rebelaba como lo que fue, como lo que era: todo un actor de carácter.

*Se publicó ayer en la serie 'Cuentos de domingo' de Heraldo.

**La foto es de Heraldo.

13/10/2015 10:53 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

CINE: 'LA PLAYA DE LOS AHOGADOS'

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Domingo Villar es un estupendo narrador de una novela negra muy personal, más laboriosa y rica en matices que efectista, aunque inserta en las claves del género. Ha creado a dos personajes antagonistas, Leo Caldas, detective, apasionado de la radio, ambiguo en ocasiones y un tanto lacónico, y Rafael Estévez, aragonés, directo, a veces brutal, que tiene una vida más allá de sus casos policiales y al que a veces le incomoda la ambigüedad galaica. Ambos, Caldas y Estévez, han protagonizado casos, dos novelas de Domingo Villar: ‘Ojos de agua’ (Siruela, 2006) y ‘La playa de los ahogados’ (Siruela, 2009). Esta segunda, más ambiciosa y extensa que la primera, acaba de ser llevada al cine por Gerardo Herrero, director y productor. Carmelo Gómez es Leo Caldas; Antonio Garrido es Rafael Estévez. Entre otros, los acompañan Celso Bugallo, que hace de papel de tío de Caldas, enamorado del vino; Luis Zahera, aquel ‘Petróleo’ inolvidable de ‘Mareas vivas’, es aquí el enimgático Arias; Pedro Alonso encarna a Valverde. Y, entre otros actores más que interesantes, figuran Tamar Novas (que está muy bien: qué modo de mirar a la cámara, de reflejar una intimidad angustiosa), Celia Freijeiro, tan bella y esbelta, que intuye la maldad, Marta Larralde, Deborah Vukusic, actriz y poeta, María Vázquez, que tiene un momento capital, Carlos Blanco, etc.

La acción sucede en Vigo, Panxón y Aguiño, y en las costas de Galicia. Una mañana aparece entre las rocas el cadáver de un hombre, Justo Castelo. Todo da a entender que se trata de un suicidio, pero las primeras pesquisas, en realidad, llevan a otro lugar: a una noche de tormenta de 2001, a un naufragio, a la historia de tres amigos, jóvenes marineros, que viajan con el capitán Sousa, que desapareció entonces. En esa noche parecen concentrarse las razones de un suicidio que quizá sea un crimen, porque Justo Castelo era uno de los tres marineros, con Arias (Luis Zahera) y Valverde (Pedro Alonso). Y solo hasta aquí, casi nada, se puede decir.

Domingo Villar y Felipe Vega han hecho un guion claro. Coherente. Un guion que intenta sujetar en poco más de 100 páginas las casi 500 de la novela. Arman el esqueleto, pero lo llenan de sugerencias, de misterio, de escondrijos. Gerardo Herrero, con ese material, se inclina por una película contenida, sobria, de ejecución meticulosa, que confía mucho en la fuerza del libreto y de sus personajes, en la tensión y complicidad entre Caldas y Estévez, pero también en las posibilidades de algunos personajes secundarios: Bugallo, por ejemplo, que estaba en la novela y refuerza los lazos familiares de Caldas. Y algunas mujeres, que acaban siendo el coro casi griego de una película sobre la amistad, el embrujo del mar, los errores de juventud, el miedo, el silencio, la culpa y, por qué no decirlo, el deseo de venganza.

A Gerardo Herrero le ha salido una película correcta. Precisa. Tradicional. Le ha importado más la coherencia y una cierta lentitud, la claridad, que el efectismo o el deslumbramiento. La acción es mínima, más mental, deductiva, que otra cosa: el peligro, en realidad, está más en el pasado que en el presente, aunque se juega muy bien con la caja de las sorpresas y el interés no decae. Quizá le falte un poco de sal, de audacia, como si aún el director no tuviese del todo claro cómo son o cómo deben ser los personajes principales y la medida de su antagonismo. Tampoco se atreve a desarrollar en exceso el misterio del país de la lluvia. La película de Gerardo Herrero, de inequívoco género policial, no tiene el poderío de la novela, sin duda y sabemos que decirlo es un lugar común -novela que también avanza despaciosa sobre todo en la primera mitad siempre con muchos detalles y complejidades-, pero se deja ver con gusto. Hay oficio, buenos momentos, capacidad de persuasión, intriga. Y bien podría ser el principio de una serie sobre Caldas y Estévez.  

Lo he pasado bien, me alegré mucho por Domingo Villar, y me he reído en bastantes momentos. Iba con el escritor y profesor José María Collados. Solo había un espectador más en la sala: Carlos. Nos dijo que había leído la novela dos veces y que le había encantado. Cuando empezaba la película, llegó otro. La vimos a las cuatro cuarenta y cinco en una estupenda pantalla de los Palafox.

 

*Tomo de aquí la foto de Marta Larralde. 

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**La de la película la tomo de ABC.

10/10/2015 20:38 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

ROMERO DE TORRES, EN CÓRDOBA

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El pasado miércoles estuve en Córdoba, en Cosmopoética, con un puñado de amigos escritores y periodistas (desde Paco Córdoba a la joven argentina Tes): desde Elena Medel y Juan Cruz a José Manuel Martín Portales, Alejandro López Andrada, Gracia Iglesias, Tao Lín o Luisa Miñana, invitada también a recitar y a hablar de editoriales poéticas. También aparecieron dos amigos de hace 40 años, a los que no había vuelto a ver: Pedro y Charo, profesores de literatura española y francés, que residen en Córdoba desde hace 40 años. Tras un diálogo, con recital, con Gabriela Wiener, fuimos a ver el Museo de Julio Romero de Torres, instalado en frente del de Bellas Artes, en el que fue su propio domicilio. Una casa espléndida. No es muy grande en apariencia, pero es un lugar entrañable, lleno de detalles, en el que luce el gran talento, el sentido del color, la untuosidad, la belleza, el gusto por los carteles, el ámbito un tanto intemporal de sus lienzos, la exquisita mano del pintor, nacido en 1874 y muerto en 1930, a los 55 años. Romero de Torres, más allá del tópico andaluz, es un pintor extraordinario: compone admirablemente, fluctúa entre varios estilos –a veces se acerca al simbolismo, al realismo mágico, al costumbrismo trascendido y clásico-, es un retratista refinado y un contador de historias desde el lienzo. Le interesan Andalucía, la mujer (siempre la mujer: todas las mujeres), la copla, la tauromaquia, el erotismo y el pecado, la pura e inagotable beldad. He aquí uno de los cuadros de él que más me gustan: Diana. Tan simbólico.

 

RETRATO SERENO DE HANNA SCHYGULLA

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Andrej Glusgold retrató así a una serena Hanna Schygulla.

24/09/2015 09:35 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

'LA NOVIA': UN POEMA DE LORCA

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’LA NOVIA’ EN SAN SEBASTIÁN. POEMA DE ’BODAS DE SANGRE’
[Ayer se proyectó en San Sebastián la película ’La novia’ de Paula Ortiz, que tendrá su día grande en esa capital del cine mañana viernes con su presencia y la de su equipo, en el que figuran, entre otros, Inma Cuesta, Asier Etxeandía, Álex García, Luisa Gavasa, Laura Contreras Sequeira, Manuela Vellés, Leticia Dolera, Consuelo Trujillo, María Alfonso Rosso, Verónica Moral y Carlos Álvarez Nóvoa (1940-2015). Será un díaespecialmente emotivo. He aquí el diálogo de la novia y Leonardo cuando, tras la boda, huyen porque no pueden contener la fatalidad o el abismo de la pasión. Aquí vemos una foto de Jorge Fuembuena, responsable de foto fija, que retrata a las mujeres protagonistas con la directora Paula Ortiz. En la foto podemos ver a Laura Contreras, Consuelo Trujillo, Verónica Moral, Inma Cuesta, Manuela Vellés, Leticia Dolera y Paula Ortiz.]

DE ’BODAS DE SANGRE’. FEDERICO GARCÍA LORCA

-¡Te quiero! ¡Te quiero! ¡Aparta!
Que si matarte pudiera,
te pondría una mortaja
con los filos de violetas.
¡Ay, qué lamento, qué fuego
me sube por la cabeza!

-¡Qué vidrios se me clavan en la lengua!
Porque yo quise olvidar
y puse un muro de piedra
entre tu casa y la mía.
Es verdad. ¿No lo recuerdas?
Y cuando te vi de lejos
me eché en los ojos arena.
Pero montaba a caballo
y el caballo iba a tu puerta.
Con alfileres de plata
mi sangre se puso negra,
y el sueño me fue llenando
las carnes de mala hierba.
Que yo no tengo la culpa,
que la culpa es de la tierra
y de ese olor que te sale
de los pechos y las trenzas.

-¡Ay qué sinrazón! No quiero
contigo cama ni cena,
y no hay minuto del día
que estar contigo no quiera,
porque me arrastras y voy,
y me dices que me vuelva
y te sigo por el aire
como una brizna de hierba.
He dejado a un hombre duro
ya toda su descendencia
en la mitad de la boda
y con la corona puesta.
Para ti será el castigo
y no quiero que lo sea.
¡Déjame sola! ¡Huye tú!
No hay nadie que te defienda.

-Pájaros de la mañana
por los árboles se quiebran.
La noche se está muriendo
en el filo de la piedra.
Vamos al rincón oscuro,
donde yo siempre te quiera,
que no me importa la gente,
ni el veneno que nos echa.

-Y yo dormiré a tus pies
para guardar lo que sueñas.
Desnuda, mirando al campo,
como si fuera una perra,
¡porque eso soy! Que te miro
y tu hermosura me quema.

-Se abrasa lumbre con lumbre.
La misma llama pequeña
mata dos espigas juntas.
¡Vamos!

-¿ Adónde me llevas ?

-A donde no puedan ir
estos hombres que nos cercan.
¡Donde yo pueda mirarte!

-Llévame de feria en feria,
dolor de mujer honrada,
a que las gentes me vean
con las sábanas de boda
al aire como banderas.

-También yo quiero dejarte
si pienso como se piensa.
pero voy donde tú vas.
Tú también. Da un paso. Prueba.
clavos de luna nos funden
mi cintura y tus caderas.

24/09/2015 09:24 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

VITO SANZ, ACTOR: UNA ENTREVISTA

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“No hay que hacerse el gracioso todo el rato”

 

“El romanticismo es esencial para mí y es

necesario en estos tiempos tan difíciles”

 

El actor oscense Vito Sanz es uno de los protagonistas de ‘Los exiliados románticos’ de Jonás Trueba

 

 

Las fotos son del archivo del autor

 

Antón CASTRO

Vito Sanz Pérez (Huesca, 1982) posee encanto, humor, ironía, desparpajo, naturalidad y un candor que parece desmañado y primitivo. Es uno de los tres amigos que viajan a París, Toulouse y Annecy en ‘Los exiliados románticos’, la película de Jonás Trueba que está conquistando al público y a la crítica y que enamoró en el Festival de Málaga.

¿Qué le parece si empezamos? ¿Desde cuándo es actor?

-Desde los quince años. Mi padre es aparejador y trabajaba en Almudevar. Allí tenía un compañero de trabajo, cuya esposa era apasionada del teatro. A los quince años me incorporé a la Compañía de Teatro de Almudévar; con ella, haciendo obras cómicas de Jardiel Poncela y Mihura, obras de repertorio, recorrí en furgoneta bastantes lugares de Aragón. Casi como sucede en la película. En los veranos hacía cursos de teatro en Madrid y Barcelona, de quince días... Y luego estuve tres años, entre los 18 y los 21, en Barcelona. Estando allí me ocurrió una cosa muy simpática...

-¿Cuál?

Que me contrataron de figurante en el Liceo y participé en grandes montajes como ‘Aída’, donde salía maquillado de árabe. De Barcelona me fui a Madrid y estudié con el argentino Fernando Pierna. Vivía como podía; de repente trabajada de limpiacristales, de recepcionista o en Cortefiel. Me llamaron para una película chilena, ‘Desierto sur’, y con el dinero me fui a Argentina, sobre todo a Buenos Aires, y a Chile.

¿A seguir estudiando?

Más bien a vivir. A la aventura, a crecer. Tenía muchos amigos por allá. Estuve unos cinco meses y me llamó Fernando Pierna para que trabajase en una obra de teatro: ‘Trampolín’.

¿Se siente, ante todo, un actor cómico?

Me gustan el humor y la comedia. Para que funcione una comedia tiene que haber drama, y viceversa. No soporto esas actuaciones subidas de tono, histriónicas. Ni hay que provocar la risa todo el tiempo ni hacerse el gracioso, hay que esquivar la caricatura, el estereotipo, porque si no los papeles están vacíos... En los matices, en la complejidad y en la profundidad es cuando el público se identifica con un papel.

¿Cuándo conoció al director Jonás Trueba?

Fue hace algunos años a través de la actriz Ana Risueño. Trabajábamos juntos en una pieza de microteatro. Jonás estaba preparando ‘Los ilusos’, su segunda película, me vio actuar y me llamó. Concertamos una cita y Jonás no venía, no venía. Lo llamé varias veces. Finalmente me cogió el teléfono: había tenido una mala noche y se había olvidado por completo.

¡Vaya inicio!

Sí, ja, ja, ja. Jonás es fundamental en mi vida. Ha supuesto mucho. Somos muy amigos y, poco a poco, he accedido a su peculiar mundo: a su núcleo de afectos, a su pasión por el cine y por la literatura. Yo procedía del teatro, sabía poco, muy poco del cine, y él cambió mi perspectiva, el foco y me enseñó a entender la gran mentira que es el cine, el gran truco, comparado con el teatro. A veces hablas apasionadamente y ante ti no hay nadie: luego en el montaje aparece que estás hablando con alguien. Cosas de este tipo te llevan a enfrentarte a un gran vacío que acaba por volverse apasionante. Jonás, por otra parte, además de sensibilidad y conocimiento, contagia entusiasmo, pasión y le encanta hacer las películas en equipo.

Bueno, desde ‘Los ilusos’ (2013), no ha parado.

No me puedo quejar. Sigo haciendo teatro, tengo la Compañía Club Caníbal y acabo de hacer la película ‘María y los demás’ de Nelly Reguera, con Bárbara Lennie y Pablo Derqui, que se estrenará en 2016. Una película sobre una mujer en crisis.

Vayamos con ‘Los exiliados románticos’. ¿Es verdad que no tenían guion?

No del todo, pero sí es cierto cómo nació la película. Un día nos reunimos Jonás, el actor Luis Parés y yo, y empezamos a hablar así como quien no quiere la cosa de hacer una película en francés, una historia de amor... Cada vez estábamos más bebidos. Nosotros no le dimos demasiada importancia, pero Jonás sí y decidió hacer eso... Con pequeñas pruebas e improvisaciones fuimos haciendo la película, salvo algunas partes que Jonás había coreografiado y que estaban escritas: la historia de Francesco y Renata, mi historia con la joven en los Jardines de Luxemburgo...

Maravillosa y difícil escena. ¿Lo pasaron tan bien como parece en la película?

Es una película inolvidable, pero cometimos algunos errores. Calculamos mal algunas distancias... La furgoneta amarilla que empleamos es de mi madre, Cristina Pérez, y una amiga suya y no puede ir a más de 80 kilómetros por hora... Las distancias se nos hicieron eternas y, aunque conducíamos casi todos, hubo momentos de mucho cansancio. La película se rodó en París, en Annecy y en Toulouse y nada fue tan fácil como aparenta.

-¿Cómo la define usted, cómo la ve?

Es una película sobre la juventud, el amor, la amistad y la aventura, las relaciones que quieres recuperar, las pasiones soñadas y fugaces... Y luego es muy bonito como está siendo todo. Es una película pequeña, de mínima producción. Jamás pensamos que iba a tener esta repercusión, la publicidad ha surgido del boca a oído y fue un gran espaldarazo el eco del Festival de Málaga. Sé que se ha estrenado en Zaragoza, me encantaría que se estrenase en Huesca.

-¿Qué tipo de actores le interesan o le marcan?

A mí me emocionan Saza, Fernando Fernán Gómez, Agustín González. Esos grandes actores españoles que pertenecen a una tradición y se manejan a la perfección en el teatro y en el cine, que forman parte de nuestra historia. Actores versátiles, que le dan valor a la palabra, que resultan creíbles y que saben estar en su sitio. De ellos se aprende siempre.

¿Se siente usted romántico?

A veces demasiado. El romanticismo es esencial en mi vida, es necesario en estos tiempos tan difíciles. Lo he heredado de mi madre.

21/09/2015 22:03 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

ALBERTO DUCE, PINTOR DE LA LUZ

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ALBERTO DUCE, PINTOR DE LA LUZ, EL CLASICISMO Y LA MUJER

 

Se cumple un siglo del nacimiento del pintor (Zaragoza, 1915-Zaragoza, 2003)

 

Hay pintores que, como ciertos músicos, son esencialmente melodistas, si admitimos el paralelo melodía-línea, y su complementario armonía –colorido. Alberto Duce es uno de estos”. Así definía el poeta José Hierro al pintor aragonés, nacido en Zaragoza el 10 de agosto de 1915, hace ahora un siglo. Añadía que le importaba la belleza y no la expresión y que en su obra “aparecen esas criaturas, huéspedes de un mundo donde ningún drama es posible, reposado ballet donde parecen evocarse Grecias míticas”. La principal de esas criaturas, como también ha recordado Josefa Clavería, la mayor estudiosa de Duce, es la mujer, y en particular el desnudo femenino: hizo cientos, miles, fue más que un tema, el núcleo de una pintura clásica, elegante, que se afirmaba en el dibujo, en la nitidez de la línea y por supuesto en el color. Alberto Duce practicó todas las técnicas: el óleo, el dibujo, “del que era un auténtico maestro”, tal como afirma Eduardo Laborda, y el grabado: lo estudió, investigó la litografía, el aguafuerte, las suertes de la estampación, hizo cursos y montó varios talleres en sus respectivos estudios; le apasionaban los libros de artista y realizó varios con poemas de Safo o las ‘Soledades’ de Luis de Góngora.

Alberto Duce tuvo una vida de novela. Intensa. Llena de peligros y aventuras. Estudió en Las Escuelas Pías, pero pronto sintió la llamada del arte: estudió en la Escuela de Comercio y en las Escuela de Artes y Oficios. No tardó en sentirse atraído por la fotografía a través de la figura de Jalón Angel. Cuenta Josefa Clavería que con doce años fue ayudante suyo y que vivió una experiencia fantástica en torno a 1927 o 1928 cuando Miguel Primo de Rivera vino a Zaragoza a retratarse: estuvo con él en el estudio y luego, con Jalón Ángel, lo acompañó a recorrer algunos lugares de la ciudad. Otra de sus pasiones fue meterse en las salas del Museo de Bellas Artes y copiar uno de los cuadros más famosos de Juan José Gárate: ‘La copla alusiva’. Poco más tarde, hacia 1931, se integró en el Estudio Goya hasta la Guerra Civil. A la sombra de Mariano Gratal y otros artistas, solía acudir casi todas las tardes y aprovechar los fines de semana para realizar salidas y pintar del natural. Intentaba estar al día: leía monografías y revistas, seguía a los clásicos y a los maestros del momento, como Bartolozzi, Penagos o Ribas. Y en esos años de indesmayable aprendizaje, cuando la publicidad y el cartelismo, la caricatura y el humor vivía un gran momento, entró a trabajar en diversas empresas: en Roldos Tiroleses tuvo de maestro a Manuel Bayo Marín, enamorado del art decó y artista refinado por excelencia. Pasó a Industrias del Cartonaje y luego a la Empresa Parra e hizo portadas para los cines Goya y el Argensola y carteles, programas y telones para el Alhambra y el Frontón. Frecuentaba el Ateneo Popular y se hizo de las Juventudes Socialistas. Así que cuando estalló la Guerra Civil fue detenido de inmediato y probablemente habría sido ejecutado –como lo fueron el joven pintor Federico Comps, el arquitecto Albiñana o los médicos Moisés y José Miguel Alcrudo, entre otros cientos-, gracias a la mediación de un amigo de la familia, llamado Coderque, logró detener la gran amenaza y como gesto de redención se alistó en la Legión. Hizo carteles para diversas conmemoraciones del nuevo régimen.

En la posguerra se instaló en Zaragoza, en un estudio en el Coso, que se convirtió en un centro de tertulia de creadores: por allí pasaban Marcial Buj ‘Chas’, periodista y humorista de HERALDO (de quien Eduardo Laborda publica un impresionante libro que sale estos días), Ildefonso-Manuel, que le dedicará un soneto con motivo de su exposición en Libros en 1941, un joven Antonio Mingote o la pintora Pilar Aranda, que viviría una literaria historia de amor con el poeta e historiador del arte Juan Eduardo Cirlot antes de casarse con Francisco Sanjosé.

Por aquellos días, Alberto Duce redecoró el salón Ambos Mundos y empezó a frecuentar el balneario de Panticosa, donre realizaría algunos murales de paisaje, ponientes de oro y esquí. En 1942, se marchó a Madrid con una beca de la Diputación de Zaragoza y empezó a frecuentar los círculos artísticos de la Escuela de Madrid: siempre tuvo un enorme deseo de aprender y frecuentaba el Museo del Prado o el Círculo de Bellas Artes, asistía a las tertulias del Gijón o del Lion d’Or, cosechó galardones. Y no solo eso: vivió una historia de amor con Irene Golberger, una misteriosa mujer a la que le dedicó un retrato en 1948, quizá una de sus obras maestras. La pintura del final de esa época marcó un hito en su producción: Josefa Clavería dice que entonces trabajaba con tres modelos: Mercedes, la más habitual, Pepi y Nori. Le gustaba explorar los paisajes mesetarios y no tardaría en realizar, con distintas ayudas y pensiones, viajes clave en su trayectoria: París, donde coincidiría con Pablo Palazuelo y Honorio García Condoy, Roma y finalmente Nueva York, donde llegó en la primavera de 1949. Permanecería una larga década. Consiguió establecer numerosos contactos, sobre todo entre los judíos, y le hicieron muchos encargos. Pasó por muchas dificultades, tuvo problemas con el permiso de residencia, pero acabó viviendo holgadamente. En 1955 se casó con Mary Lee Sansbury, que le daría dos hijos, Alberto y José Luis. Un lustro después, cuando la pareja se había roto y habían irrumpido el desamor y el odio, Alberto Duce protagonizó “una huida holliwoodiense”: secuestró a su hijo Alberto y lo trajo con él a España. En 1962 ya estaba en Madrid de nuevo y contó con la buena acogida del médico y apasionado del arte Alberto Portera, zaragozano como él, a quien le habían dicho que la policía nortemericana lo estaba buscando.

Regresó por un tiempo a Zaragoza y ya en 1963 se instalaría de nuevo en Madrid. Estuvo hasta en 1988, instante en que regresó definitivamente a casa,  a un amplio estudio en el entorno de la plaza de Los Sitios. En esos años, además de mantener la coherencia de su obra, clásica, de rasgos académicos, cuidada factura y pasión absoluta por la mujer y la figuración (retrató a los Reyes de España, a los alcaldes de Zaragoza Cesáreo Alierta y García Belenguer...), también se significó en su crítica contra la guerra de Vietnam, intensificó su interés por el grabado e instalaría un tórculo. Arregló una masada en Cornudella (Tarragona) y alternó sus períodos de creación entre el campo y la ciudad (Madrid o Barcelona). Fue objeto de sendas antológicas en el Palacio de Sástago en 1988 y en Ibercaja en 2002. Murió en su ciudad el 28 de agosto de 2003. Quiso ser hasta el final “un pintor auténtico” que había hecho de la materia, de la representación, la hermosura y el sueño el argumento central de su vida.

 

*Este texto se publicó ayer en el suplemento ’Artes & Letras’ de Heraldo de Aragón. El cuadro, de 1948, se titula ’Irene’ y es mi obra favorita de Alberto Duce. Y quizá el cuadro de una intensa y formidable historia de amor.

18/09/2015 12:35 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

G. BUSUTIL: LORENZO LITORAL

Guillermo Busutil, escritor, periodista y un apasionado deportista -fue atleta y boxeador; ahora es culturista cotidiano- me enviaba este artículo sobre una de las revistas que más me gustan: ’Litoral’, que acaba de publicar un monográfico dedicado al agua. Agua, arte & literatura. Su figura central -una figura rodeada de cómplices, amigos, compañeros de viajes, soñadores y asesores- es Lorenzo Saval, que además es artista. El artículo, como todos los domingos, aparece en ’La opinión de Málaga’. Hermoso texto, hermosa amista, estimulante empeño a favor de la poesía.

Cuaderno de mano

Lorenzo litoral

Guillermo Busutil*  13.09.2015 | 05:00 

Los mascarones de proa son mujeres azules con la aventura al abordaje. Tienen en la desnudez de su pecho el desafiante tatuaje de una rosa de los vientos. Navegan siempre en romance con las olas y de cada isla conocen la canción de un tesoro. Tengo un amigo que las colecciona. De los talleres de Brest y de Salerno, de las Atarazanas de Portsmouth y de Chatham, de las islas Scilly y de Isla Negra. Antiguas, licenciadas del mar, naufragadas, en roble y teca la intemperie de sus cicatrices y su belleza. Cuando tiene tiempo también diseña sus propios mascarones de proa. Y una vez terminados los suspende en la marea que atraviesa su casa, desde la costa malagueña hasta el jardín donde sueña sus poemas y sus collages. Cuadros, con doble fondo y la imaginación recortada, ensamblada y caleidoscópica, en los que Lorenzo Saval ha acristalado sirenas en descapotables que cruzan la noche, tiradores de arco cazando zepelines, automóviles con ángeles en fuga, fotógrafas con sombrero Shelley asomadas al interior de una ventana, poetas equilibristas en los tejados de las ciudades, un as de corazones en la zurda de un mago. Y sobre todo, barcos. Balleneros, clíper, veleros, trasatlánticos. Varados en una taza de café, cargados de fauna fantástica o encallando en las calles de puertos de mala fama. Siempre le gustó robárselos al mar. Desde la terraza de su despacho, con un telescopio de estrellas, les detiene el rumbo un instante y después los navegaba impresos en las portadas de Litoral.

La revista capitaneada en 1926 por Manuel Altolaguirre y su tío abuelo Emilio Prados, con un pez de Manuel Ángeles Ortiz como insignia de portada. En sus páginas se hicieron poetas aquellos jóvenes de la Institución Libre de Enseñanza y en la imprenta del sur con forma de barco se embriagaron de versos junto con un aprendiz manco y tipos tan duros como Elzeviriano, Baskerville y Bodoni. Zarpó la revista al exilio y después de duras travesías, manteniendo a flote la pintura, el pensamiento y la poesía, regresó en el 68 a Málaga con José María Amado. Le fue fácil enrolar tripulación de antes y marineros de entonces. Bergamín, Aleixandre, Caballero Bonald, Félix Grande. Hasta que convenció a Lorenzo Saval para que entrase de grumete, personalizando cartas de suscripción, en la revista de la que tomó el timón en 1979. Fueron los años numerados con La vanguardia española, Dionisio Ridruejo, Luis Cernuda, María Zambrano, y otras entregas extraordinarias como la publicación por primera vez en España de Rafael Alberti. Monográficos con textos inéditos, cartas, fotos e ilustraciones de Maruja Mallo, José Caballero, Enrique Brinkmann, Eugenio Chicano, y poetas pintores como Rafael Pérez Estrada. Tener un Litoral en casa comenzó a ser una aspiración imprescindible para quienes, al igual que hoy, valoran la calidad de las revistas literarias que albergan ensayo y creación, rigor y estética, la lectura y el estudio. Una labor que exige apoyos económicos y mantener el aval de sus lectores. Los motores que, a pesar de la crisis, favorecen que a nivel nacional su prestigio continúe navegando junto a Turia, Mercurio, Leer y Letras Libres.

La cultura se ha convertido en una isla, rodeada por la política, el IVA y el descenso de la lectura de calidad. Hacía tiempo que no necesitaba tanto estar rodeada del líquido que la fertiliza. También ahora que las lluvias atormentan con su violencia y los próximos meses presagian nubes de grises secos. Tal vez por eso, Lorenzo, su generosa y eficaz compañera María José Amado y el elegante diplomático Antonio Lafarque, asesor literario al igual que José Antonio Mesa Toré, acaban de editar un nuevo Litoral dedicado al Agua. Un número cuyo grifo abre un interesante estudio acerca de la nueva cultura que reivindica los valores naturales, sociales y emocionales del agua. Su influencia en la formación de civilizaciones. En su interior se escuchan voces del hamman y la lluvia sobre la arena que, como escribió Luis Rosales, con las primeras gotas se deletrea. Se habla de lagos, de manantiales, de ríos a los que Ruiz Noguera recuerda como la terrible evidencia de la huida y no falta la nieve que para otro Rosales, José Carlos, entierra de blanco los caminos difíciles. Hay sueños de piscinas, glaciares, cascadas, todas las pieles del agua en el curso de un poema que a veces cabe en un vaso, y otras se derrama.

No puede faltar, junto los brillantes textos de maestros y compañeros de armas con los que es un placer compartir cubierta, la belleza de la imagen en Litoral. Collages, cuadros, dibujos, fotografías, que Miguel Gómez maqueta como ojos de pez y postales del arte. A cada cual más ilustrativa y sugerente para el escritor al que le toca inventarles el reverso de una historia. Como la de la mujer de Louis Faurer saltando su reflejo sobre un charco, sin que el espejo del agua desvele su intimidad bajo el vuelo de la falda; la del cementerio de Escaro encallado a flote en el pantano de Riaño, enmarcado de silencio por Cecilia Orueta; la de Pierre Jamet voyeur del coito con el agua de Dina en la ducha o el retrato de David E. Scherman de una soldado que muda la piel del combate y se transforma en la Venus de Miller en la bañera de Hitler derrotado. 248 páginas con bañistas, lavanderas, zahoríes, embarcaderos y ninfas, enriquecidas con la crítica social de las viñetas de El Roto, que hacen de este número, un precioso broche de oro para el verano que pronto comenzará a dorarse de otoño.

Que justo fue en 2006 concederle a Litoral la Medalla de Oro al Mérito de Las Bellas Artes. Un merecido premio que mi amigo tendría que haber recogido vestido de John Silver o con un peacoat cruzado con doble botonadura de a tres. El uniforme con el que alguna madrugada terminará escapándose a bordo de uno de los trasatlánticos que caza, o enrolado en un buque fantasma con una mujer de proa con la que compartir tabaco, seducción de litorales y la penúltima cumbre de mar.

*Guillermo Busutil es escritor y periodista
www.guillermobusutil.com

 

**La foto de Pierre Jamet de Dina Vierny, la joven musa de Arístides Maillol, que inspiró la película 'El artista y modelo' de Fernando Trueba. La foto está datada en 1937.

https://hirania89.files.wordpress.com/2013/07/pierre-jamet.jpg

13/09/2015 21:12 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

PERRO DE COMPAÑÍA MONTA 'GOYA'

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Nota de Fernando Cuadrado: “Este es el título de la pieza de Rodrigo Garcia que estamos montando. Se trata de uno de los dramaturgos españoles contemporáneos más brillantes (a nuestro parecer) y controvertidos del panorama teatral. Actualmente es el director de Humain trop humain Centre Dramatique National de Montpellier

www.humaintrophumain.fr

Para el montaje hemos creado Perro de Compañía, una nueva compañía de teatro formada por Laura Tajada (dirección de escena), Jaime Ocaña (interpretación) y yo mismo (ayudantía de dirección y producción), entre otros. Jaime no necesita presentación y de Laura Tajada te puedo contar que ha sido durante años la ayudante de Andrés Lima (de Animalario) en teatro y de Marc Recha en cine. El resto del equipo artístico puedes consultarlo en el documento adjunto, pero en él se incluye a Carlos Saura, Beatriz San Juan y Valentín Álvarez.

Estamos en la última fase de los ensayos y vamos a estrenar el 1 de octubre en la Feria Internacional de Teatro Y Danza de Huesca. Al día siguiente estaremos en Teatro Arbolé programados en el Cycle de les Refusés.

 

 

COMPAÑÍA: PERRO DE COMPAÑÍA

ESPECTÁCULO: “PREFIERO QUE ME QUITE EL SUEÑO GOYA A QUE LO HAGA CUALQUIER HIJO DE PUTA”

 

 

SINOPSIS:

 

Tengo 50 años.

Tengo dos hijos.  

Tengo 5.000€.

He tardado medio siglo en darme cuenta de que lo que cuenta es…preferir;  elegir lo que queremos con más intensidad.

Voy a gastar ese dinero como no quieren mis hijos, pero con ellos.

Cansarlos antes de que se cansen de mí.

Y necesito que entiendan mis chavales que con ese dinero se puede transformar el mundo, es decir, el nuestro; el que prefiero.

Hoy, ya sí, me olvidaré de intentar dormir. Estaré despierto hasta el final.

 

FICHA TÉCNICA

 

perro de compañía

 

FICHA ARTÍSTICA

“PREFIERO QUE ME QUITE EL SUEÑO GOYA A

 QUE LO HAGA CUALQUIER HIJO DE PUTA”

UTOR: RODRIGO GARCÍA

 

TEXTO PRÓLOGO: JOSÉ ANDRÉS CRUZ

 

DIRECCIÓN: LAURA TAJADA

INTÉRPRETE: JAIME OCAÑA

ILUMINACIÓN: VALENTÍN ÁLVAREZ

ESCENOGRAFÍA Y VESTUARIO: BEATRIZ SAN JUAN

ESPACIO SONORO: RICARDO GONZÁLEZ

VIDEO: PABLO NOAILLES

DISEÑO GRÁFICO: MÜNSTER ESTUDIO

FOTOS INTERVENIDAS “FOTOSAURIOS”: CARLOS SAURA

FOTOGRAFÍA: EULÀLIA RAMON

AYUDANTE DE DIRECCIÓN: FERNANDO CUADRADO

AYUDANTE DE ILUMINACIÓN: FERNANDO CUADRADO

AYUDANTE DE ESCENOGRAFÍA Y VESTUARIO: ALMUDENA BAUTISTA

 

PRODUCCIÓN: PILAR BARRIO / ESENCIA PRODUCCIONES

AYUDANTE DE PRODUCCIÓN: JOSEBA ACHA / ESENCIA PRODUCCIONES

DIRECCIÓN TÉCNICA: FERNANDO CUADRADO

 

 

 

PRÓLOGO DE JOSÉ ANDRÉS CRUZ

  1. LUZ
  2. ABRE LOS OJOS
  3. MIRA
  4. GRITA
  5. DICE PAPÁ
  6. AVANZA LENTO
  7. MIRA TRES MONSTRUOS
  8. SE OCULTA EN EL PUFF
  9. SACA LA CABEZA

10. SE VUELVE A ESCONDER

11. DICE TEXTO

12. “A RATOS” SACA LA CABEZA

EL SUEÑO DE LA RAZÓN PRODUCE MONSTRUOS

 “El sueño de la razón produce monstruos”...el sueño de la razón, la duermevela de la imaginación, las puertas de la locura, a ratos.... Y si (SE DIRIGE AL MONSTRUO PEQUEÑO) el monstruo sueña, ¿con qué sueña?. Desconcertante Paco. La razón (TOSTADA) si duerme, sueña con monstruos...irracionales. Hay un infierno en cada mollera... esos momentos, cuando la razón duerme, que uno está como poseído y lo acaba pagando la alacena de las mermeladas. ¡Qué peligro tiene el sueño de la razón! La Razón...suena a gaceta, a una de fiar.

Si la razón desaparece deja un vacío que habrá de llenarse con algo. En mi caso (CIEGO), es como un delirio de belladona, como un estallido en tonalidades blancas y negras, con ojos y bocas (ABRE LOS OJOS Y LA BOCA); una romería de adefesios enmudecidos…. supongo que deben darse cuenta de que soy sordo y de que no los iba a oír. Y ese tipo (SE DIRIGE AL PÚBLICO) de cosas, o lo sudas en la cama, o lo pintas. ¡No te creas que no hace falta estómago!

 “Tú, que no puedes, llévame a cuestas”. Así titulé otra de mis estampas; fue un capricho mío. Tú, que no puedes -eh- llévame a cuestas. Refranero, cultura del campo (ACLARA/JUSTIFICA), agreste añil y caza. Razón. Capricho. ¡Con (SENSUAL) tu capricho, me embicho! Por algo (FIRME) estáis ante el primer pincel de la Corte de Carlos IV. (MONSTRUO GRANDE)

Algo (LE INTERPELA EL MONSTRUO GRANDE Y ESTÁ PRESENTE) de lo que me sienta especialmente orgulloso… bueno, seguramente de haber pintado el primer desnudo femenino real. REAL. Velázquez pintó una Venus, pero eso no cuenta. Las Venus tienen bula. No te la juegas por pintar una Venus, te la juegas por pintar a la Duquesa de Alba desnuda, no por pintar la “Artemisa en el tocador” o “Hipólita, abajo con la compra”. Llegará un día en que podrás pintar a la gente y el fornique, seguro, pero al Cesar lo que es del Cesar; yo abrí la veda.¡ (LO GRITA!!)Y que me recriminen algo, si tienen valor! ¡Que también he capturado en las paredes de las iglesias, la severa espiritualidad de prácticamente todo el santoral!

La verdad es que he pintado al rico y al pobre (MIRA A LA CARA A UN ESPECTADOR), al vendimiador y al soldado, sacerdotisas vestales y alcahuetas de misa. Otros pintores se la cogen con papel de fumar, yo no. Planto mi lienzo ante la familia de Carlos IV o ante un rufián anónimo. Me pinté la casa real al completo, ¡en un año! (LO REMARCA). Pues da lo mismo, en las romerías, las viejas cuando me ven se santiguan.(SE SANTIGUA) “Ese es el que pinta fulanas para Godoy”. (CUCHICHEANDO)

(DE UN LADO A OTRO CABIZBAJO) La adoración de los Reyes Magos, la Piedad, a Cristo Rey, he pintado vírgenes en iglesias y en ermitas, multitud de cuadros religiosos, ni sé la de angelicos que llevaré pintados. Suficiente, ¿no? Yo creo (HABLÁNDOSE A SI MISMO) que me he ganado el derecho ya a pintar si quiero un burro posando a dos patas y a un mono tití con un pincel y una paleta en cada mano.

¿Sabéis lo que digo? El burro es el modelo del pintor ¡y éste es un mono tití! A veces (BUSCANDO COMPLICIDAD)pienso que la cabeza me va a estallar, os lo juro.

Y no es fácil llegar a imaginar estas gansadas cuando uno está bien de la cabeza y tiene estudios, que va. Para pintar un tití ataviado con enseres de pintor no puedes hacerlo así, de primeras; siendo un donnadie. Si llego a la Academia de San Fernando -un ratito a pie y otro caminando- y para el examen de entrada les llevo al mono... (para que queremos más). No, antes de hacer lo que te brota/apetece debes pintar a toda la burguesía, que hay que mover caudales. Pinta árboles genealógicos, pantocrators, barbaridad de gente, pinta ciudades, casas, palacios, píntate a ti de vez en cuando y te quitas papada con el raspador. O pinta bodegones, que es un nombre bien raro para algo muy simple: pintar lo que vas a cenar para que los demás lo sepan. Antes de comértelo, lo pintas y cuando viene alguien por tu morada se lo enseñas. ¿Te gusta? Me gusta. ¿Lo puedo poner en mi casa? Claro. 30.000 reales, escarpia incluida. (DIRECTOR DE ORQUESTA)

Hace tiempo que no paso por Fuendetodos. (REPITE) La última vez fui porque le ponían mi nombre a un molino, y la verdad; estaba cagao. Imaginad lo de volver a tu pueblo, con un séquito de tíos con peluca. “Anda, (TOCÁNDOSE LOS COJONES) mira quién se ha decidido a venir desde la capital” (JAPO??)

¡Tontos de la haba, si me habéis invitado por lo del molino, y vivo en Madrid, no os puede coger la noticia por sorpresa! Inaugurar (QUITANDO IMPORTANCIA) es sencillísimo : “Queda abierto al público (CEREMONIOSO) este molino de titularidad pública …pero gestión privada”… Menos mal que en la tasca de Felipe, el siluro una prima mía lejana me pidió que le firmase las enaguas en y aquello mejoró.  (PICARÓN / CÓMPLICE CON EL PÚBLICO)

(ANDANDO HACIA ATRÁS) Entre que estoy sordo y que eso te vuelve cauteloso, y que también estoy un poco de vuelta de la Corte y tal, noto que me estoy volviendo un poco alborotador. Pero es que (A SUS PINTURAS) no te puedes fiar en esta vida de casi nadie. A lo mejor te pintas todas las paredes de tu casa, pensando que ahí estaráS seguro, que no te van a poder robar como si fueran unos lienzos. Y luego te llega un italiano con no sé qué técnica extractora que consigue separar la pintura de la pared ¡y se la lleva… a un museo! ¡Se lleva una calcamonía! (SEGURO) Me cago en el copón, si es que te tendría que  haber pintado en los Mallos de Riglos…

(SEGURO)¡Como los inquisidores!...que siempre tienen que quejarse de mis cuadros. Cuando no están “muy interesados” en el grabado llamado “aquellos polvos”, es por el de “vieja atendiendo a una joven acostada”. Maese Goya, querríamos que nos enseñara los siguientes trabajos: “mucho hay que chupar”, “la lechera de Burdeos”, “están calientes”, “la cogida del moro” De verdad, que es complicado concentrarse uno en su obra con tanta monserga/remilgo.

(TONO SEGURO / MUY PICADO)Y siempre la misma crítica: las miradas no son excesivamente pías. (VOZ DE INQUISIDOR)¿Quieres una mirada más pía, abadejo? Le borras las canicas de los ojos y se las pintas más arriba, como si mirasen una mosca que se les ha posado en el entrecejo. ¡Y listo! Mirada pía.

A mí el cristianismo me gusta y mucho, pero que nadie se ofenda: no me eriza el vello. Yo soy más de monstruos (MIRA AL PÚBLICO / MONSTRUO). Leocadia, (LA SEÑALA) mi señora, dice que como me amargo un poco cada día, pronto se me pondrá cara de sordo desconfiado, y que junto a mis pinturas de la Quinta del Sordo acabaré excomulgado. Excomulgado. ¡Qué no entras en el cielo, vaya!

(TONO DE CONFESIÓN) Que quede entre nosotros: yo quiero acabar donde no haya curas; si es posible. ¡Ay, Leocadia! Mi mujer no entiende que los monstruos son como los pedos; mejor fuera que dentro. (SINCERO) Además, frente a la guerra ¿qué se puede hacer si no es dar testimonio? Se me encoge el corazón con las barbaridades que se hacen los hombres... bueno no es que se me encoja el corazón, más bien es que se me cierra el culo, pero ya sabéis por donde voy: la guerra hay que pintarla para no olvidarla. Aunque me cueste la salud. Los médicos le dan mucha importancia a mi vida insomne, se preocupan por mis ojeras y me suelen decir: “Don Francisco, el trasnoche es un derroche”. Me dicen que cuide mi alimentación. Que cene ligero. Y yo ceno cocido de cuchara y hogaza porque es lo que más me gusta en esta vida. Más que pintar igual no; pero anda cerca. Y no pego ojo, claro, entre eso y las monstruosidades (MIRA AL PÚBLICO/ SEÑALA) noche que ceno fuerte, noche que hay pintada en la pared. (SEGURO)

Pinto en camisón, nada más. Con un gorro al que le pongo velas y con el que se suda también barbaridad. Y a veces de esa guisa y a mi edad me acabo preguntando si ¿importará algo de lo que hice? (SE PREGUNTA A SÍ MISMO). ¡Y qué valor tendrá mi trabajo para las generaciones que están por venir/los que están por venir, si os llevé por un camino que conducía a alguna parte ...ese tipo de cosas! Seguramente, este reino mutará y dejará atrás lo aciago, tanto oscurantismo acumulado; no habrá Inquisición, no habrá  tortura, no habrá monarquía. O quizás sólo sean ensoñaciones (BOSTEZA) de un iluso afrancesado.(SE VA Y VUELVE) Sobre todo recordad, si os gritan, es que os estáis quedando sordos (la última parte de la frase la dice sin sonido, sólo moviendo los labios).

 

 

10/09/2015 17:30 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

'LA NOVIA' DE PAULA ORTIZ Y LORCA

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‘LA NOVIA’ DE PAULA ORTIZ

 

Paula Ortiz ha confesado varias veces cuanto le marcó la obra de Federico García Lorca, especialmente su teatro. El pasado martes, en la sala seis de los cines Palafox, hubo un pase privado de su segunda película, 'La novia', basada en 'Bodas de sangre' (!933), la obra teatral que se inspiró en unos hechos reales, dramáticos, en el Cortijo del Fraile, Níjar (Almería), ocurridos en julio de 1928. Lorca exploró la atracción fatal, el desmesurado amor, la fatalidad, las discordias familiares del pasado y ese destino aciago, tan telúrico como irreductible. En este caso, una novia, recién casada con un joven entusiasta y un tanto ingenuo, lo deja todo en plena fiesta para irse con Leonardo, casado con una prima suya. Ambos, la novia y Leonardo vivieron en el pasado una rara e intensa historia de amor que ha dejado rescoldo o demasiadas heridas abiertas. 

Paula Ortiz es una realizadora que busca la belleza, la pura plasticidad y los símbolos, intenta crear una atmósfera, un universo pleno, visualmente complejo. La experiencia de 'De tu ventana a la mía' le ha permitido depurar el lenguaje y los planos, ajustar mucho más la psicología de los personajes (a los que la cámara mira al fondo de los ojos) y el guión, claramente dramático y aún desmedido para cualquier código de ficción. La directora es fiel al texto, lo esculpe y se atreve con él y con todas sus metáforas, y se permite algunas licencias que subrayan la fuerza de la tragedia y la obsesión: el arranque mismo, tan apocalíptico, o esos tres jóvenes que bien podrían ser la novia, el novio y Leonardo en la adolescencia. Leonardo es el único personaje que tiene nombre propio y es la detonación, esa criatura obsesiva, el jinete que fatiga a su caballo (que simboliza el sexo, la energía, la virilidad) en busca de la novia.

Paula Ortiz consigue representar el universo lorquiano y a la vez madurar su propia escritura fílmica. Le confiere un nuevo ritmo a su cine sin obviar su sentido poético ni ese desarrollo de tragedia griega con coro. Está Lorca y está ella: su mundo, su pasión por la fotografía, su vocación pictórica, el homenaje a John Ford y a su ventana abierta al llano. Y está, sobre todo, un ámbito matizado e intemporal de carácter rural, mediterráneo más que andaluz o aragonés.

Las casas están destrozadas por afuera y en su interior hierve el deseo, la mala sangre y el rencor: la autora resuelve la paradoja con enorme sutileza. Es un mundo en ruinas por fuera y por dentro, pero tiene espacios de acogida, de intimidad y de esperanza como el taller de vidrio del padre de la novia, que a la vez define un elemento decisivo en la obra: el cristal-cuchillo que entra hasta la oscura raíz del grito. Le funcionan la lentitud tensa, la luz y la sombra del paisaje, la desolación del espacio que posee gran poder de evocación, ciertos ecos de posmodernidad, la música de Shigeru Umebayashi, compositor de ‘Deseando amar’, las voces de Carmen París, de Soledad Vélez, de la propia Cuesta, la canción de ‘La Tarara’... Le funcionan los personajes: destacan Luis Gavasa, que hace pensar en una Irene Papas más humana y menos mitológica, Carlos Álvarez Novoa, María Alfonso Rosso, Consuelo Trujillo, soberbia y tierna, encarnan a los mayores y están magníficos, con matices muy diferentes; están muy bien los jóvenes: Inma Cuesta, la pura contradicción de la carne, la pasión y la tierra en uno de los papeles más intensos de su carrera, Álex García, Asier Etxeandía, remonta poco a poco Leticia Dolera, posee encanto y gracilidad Manuela Bellés, como responde a una niña casadera, hay variada representación aragonesa, debuta como actriz Carmela del Campo, nieta de José Antonio Labordeta.

Dentro de ese tono tan trabajado y meticuloso, donde conviven el preciosismo y la fatalidad, quizá resulte un poco excesivo el espejismo final de los cristales, un tanto innecesario, es como una ruptura o un énfasis dentro un tono ya muy meditado. Es brillante y variada la larga y secuencia de la boda, subyugante la luna grande que alumbra la tierra sembrada de sangre, amor y triste sino: la muerte que avanza como una maldición en un cuerpo de mendiga.  

 

 

*En la foto, Álex García e Inma Cuesta, Bernardo y la novia.

 

03/09/2015 10:18 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

JULIETA ALWAYS DE LOS ESPÍRITUS

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VERANO 2015. LECTURAS. HERALDO DE ARAGÓN

 

Julieta Always de los espíritus

 

La increíble vida de la pintora barbastrense que fue bailarina, pintora y amante de Primo de Rivera

 

Uno de los personajes más escurridizos del Aragón contemporáneo es Juliana Mariana Juana Aguilar Coscuyuela (Barbastro, 1899-1979), que ha pasado a la historia con epítetos como la pintora mendiga, la loca (“¡Ahí va la loca!”, se decía de ella), y con su seudónimo: Julieta Always. La espiral de su mito empezó en los años 60 cuando el pintor Modest Cuixart, tras la avería de su Citroën Tiburón negro, la descubrió en una bajera de la calle San Julián, vio sus cuadros, se quedó fascinado y habló con ella. Quiso comprarle alguna pieza, no lo consiguió, volvió varias veces y al final, cautivado por su arte rebelde e irreductible, le dedicó un cuadro, ‘Bruixa Barbastro’ (1976), que expuso en la sala Luzán de la CAI en 1977. Allí lo vio el periodista de HERALDO Luis García Bandrés e indagó acerca de su historia. Localizó a Julieta en su pueblo, conversó con ella y publicó una entrevista en el especial del Pilar de ese año que desvelaba una personalidad insólita, mística y pagana, la vida de una mujer increíble que había vivido en los últimos tiempos de la caridad con un séquito de gatos.

Desde entonces, Julieta Always se hizo un personaje literario. Y fue expuesta en la galería Barbasán y en Costa-3. Ana María Navales le dedicó una novela, ‘El regreso de Julieta Always’, que no es exactamente su existencia, “Tu vida no. La que te inventamos”, y escribieron de ella José María Lacoma, Manuel García Guatas, Ángel Azpeitia, el citado Bandrés, los periodistas Ángel Huguet y Lola Campos. Hace unos meses, el anticuario Antonio Buil y el arquitecto Antonio Abarca le dedicaban un libro, el más completo sobre ella, con toda su obra conservada (una treintena de piezas del centenar que realizó): ‘Julia Aguilar, Always (1899-1979). Rebelde y artista’ (2014).

Toni Buil reconstruye su existencia, de la que hay muchas lagunas, y Antonio Abarca se centra en “el arte de pintar sin arte”, intenta despojarla del viejo cliché de que es una pintora naïf y ve en sus cuadros misterio, humor, erotismo y panteísmo. Su vida y su obra son igual de enigmáticas. ¿Cómo aprendió a pintar, de dónde proceden sus intuiciones, su sentido del color, su misticismo? Se dice que en París, donde estuvo de joven y durante la Guerra Civil española, además de ser bailarina del Follies Bergere o del Moulin Rouge debió de ser modelo de pintores y escultores. Allá donde iba no pasaba inadvertida: en Barbastro llamaba la atención por su belleza, su libertad de costumbres y su desparpajo.

En su breve estancia en Huesca, fue discípula de Ramón Acín, las monjas se encontraron con una joven indómita y con carácter, que sedujo al farmacéutico Jesús Gascón de Gotor, ejecutado el 23 de agosto de 1936. Poco más tarde volvió a casa, su padre regentaba una fonda, pero no tardó en marcharse. Estuvo fuera prácticamente veinte años, salvo en una ocasión en que regresó en un coche de lujo bien acompañada. A principios de los años 20 se cree que se trasladó a Barcelona y de ahí a Madrid, donde parece más que posible que viviera sus historias de amor más famosas: con Miguel Primo de Rivera, y tal vez con Perico Chicote, Rafael Gómez ‘el Gallo’ y el propio Manolete, personajes que aparecen en sus lienzos.

Trabajó en un hotel, en algún instante parece que debió preparar el título de enfermera; fue detenida tres días en 1931 por escándalo y estuvo a punto de ir a la cárcel de nuevo por impago en un hotel. Según cuenta Toni Buil, robó en las galerías Lafayette de París para que la deportasen a España tras concluir la guerra. Permaneció unos meses en Madrid y a finales de 1941 o principios de 1942 se instaló definitivamente en Barbastro. Vivió en continuas estrecheces, en lugares cedidos, decrépitos o abandonados, entre ellos el palacio de los Argensola o una bajera en la calle San Julián; luego en el Hospital de Huesca y en el asilo de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, donde murió en 1979.

Vendió periódicos, cuidó gatos, pintó, escribió y, a hurtadillas y desde Barcelona, contó con la ayuda de su hermano Mariano. Entre sus rarezas está la de haber dormido en alguna tumba del cementerio y la de bañarse desnuda en las aguas del río Vero; a los que la insultaban o le llamaban marrana, les decía: “Lo que enseño es de cristiano, y el que me mira es el marrano”. A pesar de sus viajes y de sus trayectos, creyente y aún visionaria, Toni Buil concluye que nunca fue feliz.

 

LA ANÉCDOTA

“Hacia 1952 o 1953 Julieta apareció en Zaragoza rodeada de su habitual cortejo de gatos. Su presencia no pasó inadvertida para una pareja de la Guardia Civil que la obligó a acompañarlos hasta un cuartel del Arrabal”, dice Toni Buil. El radiotelegrafista del puesto estaba casado con una mujer de Barbastro, Esmeralda, que reconoció a su paisana. Los guardias escoltaron a Julieta “junto con sus gatos, en un entretenido y movido viaje, hasta la estación de Selgua”.

 

*Este artículo ha aparecido en Heraldo de Aragón. La foto, cortesía de Toni Buil y Antonio Abarca, pertenece al archivo familiar.

 

03/09/2015 08:58 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

LUIS BERDEJO, PINTOR DE LA MUJER

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VERANO 2015. HERALDO DE ARAGÓN

 

Luis Berdejo, el pintor de la mujer

 

Vida y obra de uno de los grandes artistas figurativos aragoneses del siglo XX

 

Antón CASTRO

Si hay en la pintura aragonesa un artista refinado, elegante, con un personal sentido de la composición, un pintor de la mujer, carne hecha luz y materia, ese bien podría ser Luis Berdejo Elipe (Teruel, 1902-1980), a quien el paso del tiempo parece haberlo olvidado, a pesar de la gran exposición antológica en la Lonja de Zaragoza, en 1994, comisariada por Chus Tudelilla. Hijo de un funcionario de Estado de Calatorao y de una turolense, nació en Teruel, pasó dos años en Murcia y regresó su ciudad. Se dice que llegó a ser alumno, jovencísimo, de apenas diez años, de Salvador Gisbert (1851-1912). Su padre murió joven, con 45 años, y él se trasladó, en 1914, a Madrid con su madre y uno de sus hermanos (eran cinco). Se matriculó en la Escuela Especial de Pintura de San Fernando y allí tuvo de profesores a Muñoz Degráin –autor por cierto de un formidable cuadro de ‘Los amantes de Teruel’-, Moreno Carbonero, Romero de Torres y a Joaquín Sorolla, de quien conservaba maravillosos recuerdos por su sabiduría y su proximidad; le decía que tenía alma de escultor más que de pintor. Esa época fue un período de aprendizaje entusiasta. Algunos años después, entre 1922 y 1925, fue becado por la Diputación de Teruel para estudiar en París, en La Grande Chaumérie y en la Académie Colarossi. A su vuelta, participó en la colectiva de Artistas Ibéricos de Madrid y al año siguiente expuso en el Casino Mercantil, con Santiago Pelegrín, piezas de inspiración neocubista. En su ‘Diccionario de las vanguardias en España, 1907-1936’ (Alianza, 1995) Juan Manuel Bonet lo incluye con una foto de sus primeras obras maestras, ‘Cabaret’ (1927) y recuerda que en ese período “trabajó durante un tiempo en una fábrica de tapices en Alicante”. Su crecimiento era indudable: participó en dos ocasiones en el certamen Carnegie de Pittsburgh y en 1931, pensionado por el Estado, se marchó a la Academia de Bellas Artes de Roma: estuvo cinco años, recorrió diversos países de Europa, estudió la pintura al fresco y, poco a poco, se fue inclinando hacia una obra más clasicista, con vínculos con el Noucentisme y quizá con Ramón Casas, Max Sunyer y Arístides Maillol, aunque con su propia impronta y su vitalidad. De esa época es quizá su mejor obra: ‘Clase de dibujo’ (1936), una auténtica maravilla de color, de composición, de atmósfera y de sofisticación poética, que puede verse en el Museo de Zaragoza. Él, modesto y sereno, contempla la escena: ese cuadro es la exaltación luminosa de la belleza del desnudo.

La Guerra Civil lo cogió en Madrid. Se alistó en el ejército republicano y fue herido en dos ocasiones. En una breve autobiografía, redactada a mano, pareció no darle mucha importancia a esa época. Después de la derrota se instaló en Barcelona, tras casarse el día del Pilar de 1939 con la romana Piera Estevan (hija del pintor aragonés Hermenegildo Estevan) y allí residió hasta 1945. Fue entonces cuando se trasladó a Zaragoza para dar clases de dibujo en la Escuela de Bellas Artes, donde permanecería hasta 1962 (entre sus alumnos, figuraron Pascual Blanco y su gran discípulo Francisco Cestero); también fue nombrado conservador del Museo de Zaragoza y académico de Bellas Artes de San Luis.

Pintó mucho, sobre todo retrato, paisaje urbano y bodegón, y perfeccionó su gran obsesión, el desnudo femenino, que es el tema predilecto de su producción. En la exposición de la colección Eduardo Laborda e Iris Lázaro en el Museo Pablo Gargallo vimos dos piezas suyas, de un clasicismo sosegado, casi sobrio, tamizado por el dominio de la luz, el contrapunto, el sentido del color y esa plasticidad en el uso de los diversos matices del ocre o del verde. En 1951expuso una colección de retratos en el Casino Mercantil y se sumó al homenaje al pintor Francisco Marín Bagüés en 1956.

En Barcelona dio clases en la Escuela de Artes Aplicadas y continuó su labor pictórica. Sin perder su vigor expresivo ni la claridad que modula, realizó una amplia serie de cuadros de contenido social y laboral. Falleció en 1980. Algunos artistas actuales, como Laborda, Salavera, el finado Aransay, entre otros, lo valoraban mucho. Jorge Gay le dedicó el cuadro ‘Paisaje de pintor con desasosiego’ (2010).

 

LA ANÉCDOTA

 

El muralista. Luis Berdejo Elipe perteneció a la primera Generación del Niké, que constaba de 18 artistas, según escribió Francisco V. Montalbán en el diario ‘Amanecer’ el 16 de junio de 1946. Sus grandes amigos eran el pintor Pérez Piqueras, el escultor Félix Burriel, el caricaturista y periodista Marcial Buj ‘Chas’. El artista Manuel Navarro López, ingresó en la Academia de San Luis con un discurso sobre su vida y su pintura. En 1954 se inauguró su gran mural del cine Latino, ‘Apolo y las musas’, una obra impresionante y mitológica que aún puede verse. 

28/08/2015 07:47 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

UN CUENTO PARA ÁNGEL ARANSAY

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LA PINTURA A TI DEBIDA

 

 

 

(Narración con Dama y enigma)*



Al pintor lo llamaban “El señor de las tabernas”. Si querías encontrarlo, debías buscarlo en las plazas, en las callejas, en las librerías o ante algún palacio. Siempre le gustaba descubrir algo nuevo: un poniente que filtraba sus redes de oro en una esquina con gatos, el fulgor inédito del suelo tras la lluvia, el aroma salobre de una tarde de manifestaciones y rebeldías. Y entonces, en esos lugares, a los que se encaminaba impulsado por el capricho, era prácticamente imposible de localizar. Si querían saber de él y de sus tormentos, debías buscarlo en tal o cual taberna. Allí, ante los periódicos o el primer café del mediodía, estaba “El señor de las tabernas”. El pintor de rostros singulares. El buscador de tesoros, y para él la palabra tesoro quería decir cobijo, atmósferas humeantes de café, tertulias, silencio ideal para garabatear sobre el papel o derramar un minúsculo mar de tinta. O sencillamente leer un nuevo juego de ordenador repleto de cuadros de todos los tiempos. Si se cansaba volvía a casa. Tenía la certeza de que esa fatiga inesperada no era un contratiempo ni hastío de existir: era la señal de que debía pintar, ordenar los bastidores, colocar un nuevo lienzo sobre el caballete. Su estudio era umbrío. A veces, sus amigos más directos decían que quizá tuviese dificultades de visión y que en ese espacio en penumbra la imaginación de sus pinceles deliraba, abría un poro del alma a la luz y adivinaba sus resplandores, sus caricias de fuego, sus aguijones de negra seda de sombra. Uno de sus amigos sostenía que Ángel, ¿o no se llamaba así?, era un visionario.

Un día, quizá en el café “Praga”, levantó sus neblinosos ojos y comprobó que el lugar se había llenado de gente demasiado pronto. Casi todos mezclaban el primer café con un cigarrillo y un vapor oloroso, tal vez algo pestilente y dulzón, se elevaba como un vómito de nieblas. Al fondo, vio algo que le llamó la atención: un rostro claro, casi albino, un pelo más bien negro y ensortijado, y largos pendientes que parecían emular caracolas de nácar. Se detuvo en todo el conjunto: la mujer, con su rebeca, que en ella no parecía una prenda rezagada, los vaqueros ceñidos, que esculpían la cadera exacta para la mano que abraza y aprieta, las nalgas macizas, los muslos. Volvió a la cara: para él, una mujer, el cuerpo del deseo o de la inspiración, la vida íntima de una dama, comenzaba en los ojos, en el óvalo perfectamente encajado en una sonrisa concreta, dibujada en los pómulos vivos, en los dientes que entrechocan. La vio, y quizá no hizo otra cosa que verla, y volver a verla, y remirarla hasta el hartazgo. Sin darse cuenta, sobre un periódico ajeno, la dibujó por vez primera: la faz levemente transfigurada, el pelo tocado de tinta derramada casi a chorro, las orejas, el lóbulo encendido y rosa. Se marchó con alguien, distraída, ajena a la conmoción que había provocado. Apenas media hora después, el pintor, “El señor de las tabernas”, subió a su estudio y buscó en un cajón un bloc sin estrenar y escribió en él: “Cuaderno de dama”. Quizá no se atreviera a pintar o dibujar nada ese día, pero agotó toda la mañana haciendo pruebas: variaciones incesantes de un rostro, modulaciones y bocetos sobre un cuerpo perfecto. 

Sin haber hecho nada, sin esperar nada de la primavera, al pintor se le instaló una obsesión en la sangre y en la mano de artista. Era curioso: ya no iba al bar como antes, con aquel sosiego, con aquel sentido placentero de la conquista de la monotonía. Ahora tenía un nuevo objetivo: quería verla de nuevo. Sentirla cerca al día siguiente y al otro y una semana después, y percibir que estaba adentrándose en el territorio del secreto, del enigma y quizá del mito. La mujer es la mitad del mundo en cuyo vientre tiembla por vez primera el mundo entero. El pintor, silencioso, casi invisible, tomaba nuevos apuntes y les iba poniendo títulos: “Las dos amigas”, “Judith” o “La novia coronada”. Los dibujos eran formas imprecisas, apenas insinuadas, presagios de algo que debía consolidar en la acuarela o en el lienzo. La porfía fue adquiriendo nuevas dimensiones, la seguía, hollaba una y otra vez el rastro de sus pasos, los últimos aromas de su presencia, el traqueteo constante de su belleza y de sus zapatos antes de doblar la esquina y desaparecer como en una calle condenada.

Debía suceder y ocurrió. Cuando caía la tarde, fatigado ya de acumular borradores, figuras envolventes, cabellos, bocas, piernas interminables, colocó un lienzo sobre el caballete, dispersó sus pinturas y sus pinceles y escribió “A Florencia inundada”. Este encadenamiento al enigma duró meses, quizá años. Si preguntaba por la mujer, a la que él la llamaba simplemente la dama (escribía frases así: “La dama vendrá de noche cuando las puertas estén cerradas”; “La dama será virgen y diosa y puta y enamorada”), nadie parecía ni saber dónde trabajaba, ni quién era. ¿De dónde venía, entonces? ¿Sería una de esas apariciones que interrumpe el solaz de un artista y lo condena al desasosiego? ¿Tenía la facultad de atravesar los muros y de habitar los sueños ajenos como en una incómoda pesadilla?

Hacía tiempo que no se sentía tan feliz y a la vez tan desdichado. Era esclavo de una mujer que parecía fugarse a plena luz del sol y a la par recibía de ella un estímulo esencial para crear. “La pintura a ti debida, dama”, anotó. De golpe, merced al milagro de los días y del esfuerzo, era todas las mujeres: Molly Bloom, inquietante y libre, casi sonámbula; las damas de la iconografía cristiana; las damas corrientes, embarazadas, entre flores; las damas antiguas como Antígona o doña Petronila, Magdalena o Atenea, Carmen, la eterna Carmen de la leyenda y el equivocado amor, e incluso inventó una Bella, muerta de golpe ante el estupor de su enamorado, yacente ante el coro de viudos que rezan y le lloran. El “Cuaderno de dama” se llenó de inmediato, y así el siguiente, y el otro, hasta que se completaron ocho blocs numerados. Al cabo de un tiempo, se había vuelto más refinado en la búsqueda y en la persecución: obtuvo su correo electrónico y le remitía una foto de los cuadros que hacía y algún mensaje. Sólo recibió una respuesta: “Gracias, Clara”. Anotó en otra pieza: “Clara y el chal amarillo”. Por fin, ya conocía su nombre. La colección se amplificó de modo increíble, y la dotaba de misterio, de fuerza, de una carnosidad casi ocre y levemente desfigurada que recordaba a El Greco. Pero también era la orgía del color, de la evocación de mundos no siempre contiguos, el gusto de pintar como arte ancestral que se renueva a diario y que siempre es moderno. Heroínas, sibilas, reinas, parcas y madres terribles se amontonaban en su estudio. 

Quizá meses o años después, un camarero del “Praga”, le dijo: “Está a punto de llegar. Hoy voy a presentártela. No debes vivirla sin conocerla”. El pintor, tal vez se llamase Ángel (no estoy seguro del todo), le indicó que no quería conocerla. Se había habituado tanto a soñarla para sus lienzos, a identificarla con el deseo y la hermosura, que no quería estropear una vivencia tan bonita. Apareció la muchacha, se sentó y por vez primera lo miró con detenimiento. “El señor de las tabernas” tragó saliva y observó el papel. Acababa de salirle la figura más bonita que nunca.

 

*Este texto lo escribí para la exposición 'Damas' de Ángel Aransay, que se hizo en el Museo de Zaragoza en 2001.

 

**Esta 'Dama' es Madame Butterfly.

20/08/2015 08:46 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

ÁNGEL ARANSAY, POR PABLO J. RICO

ÁNGEL ARANSAY, UN PINTOR ZARAGOZANO, SE FUE PARA SIEMPRE…

Por Pablo José RICO

Recién me entero del fallecimiento de Ángel Aransay, un pintor zaragozano, amigo desde casi siempre… Hacía ya más de diez años que no lo veía, pero Ángel estaba en mi memoria “bonita” y estará así pasen otros cien años sin verlo y charlar con él. Conocí a Ángel en los 70’, cuando inicié mi trayectoria en el mundo del arte en Zaragoza, cómo no. Aunque ya era un pintor local reconocido, lo que más me interesaba entonces de Aransay era su actividad como crítico de arte en Aragón Exprés. Sus críticas eran inteligentes, un poco ácidas, no necesariamente complacientes, muy “aragonesas”, es decir, criticonas y un pelín airadas. Crítico es “quien enjuicia con criterio”, y Ángel lo tenía, además de conocimiento y saber escribir…

Como artista me interesó más su estilo propio que sus asuntos y manera de representar. Si hubiera vivido y pintado en otro lugar que no fuera Zaragoza habría formado parte de cierta tendencia internacional postmoderna que se llamó “nuevo manierismo”; Ángel, desde luego, fue un manierista a sabiendas qué significaba eso, no como otros… Era culto y refinado en la pintura, en el arte y la cultura en general, tanto como algo tosco y “marranillo” en las formas y en su vida cotidiana. Pero ninguna de sus manchas en la camisa, sus proverbiales lamparazos, opacó sus pinceladas sabias y sensibles hasta no más poder. Seguramente no ha habido nadie en Zaragoza desde Berdejo que supiera componer imágenes y pinturas con tanta precisión y templanza…

Durante años traté a Aransay casi diariamente: nos veíamos en exposiciones, en actos culturales de todo tipo, frecuentábamos los mismos sitios, los mismos bares hasta la madrugada. Aunque alguna vez se pasaba, su charla casi siempre era más que gratificante, no sólo culta, también divertida. Lo que le perdía un poco era ese tono airado, fuerte, a menudo hipercrítico por cualquier cosa que para los demás era intrascendente. Bueno, dicen que eso es una forma natural de expresarse de los aragoneses, como una lija del 50 (así lo fueron también Goya y Buñuel, por ejemplo)… Algunas veces viajamos juntos, sobre todo a Madrid, para la Feria de ARCO, y una vez a Italia y Venecia a principios de los 80’; fue una delicia aquel viaje, todo lo que vimos juntos y nos entusiasmaba en común de Tiziano, Bellini, Veronés, Tintoretto. Nadie se ha fijado en que uno de los principales referentes pictóricos de Ángel Aransay fue la gran pintura veneciana…

Ángel Aransay siempre fue “residente fijo” en mis exposiciones colectivas de artistas aragoneses, y mira que recibí críticas por ello. Como dije, me interesaba su estilo personalísimo, su condición postmoderna, su “tercera vía” figurativa… En 1987 escribí para él en el catálogo de su exposición retrospectiva en el Palacio de Sástago: "Aransay. El año de Plata". Mi texto se titulaba “Teoría humanística y pintura en Angel Aransay”, y eso era ni más ni menos Ángel, un humanista del siglo XX… ¿Para qué más?

Ángel, amigo, artista, un abrazo largo allí donde estés ahora…

Ángel Aransay Ortega (Zaragoza, 1943-2015), pintor y crítico de arte: Comenzó sus estudios artísticos en Zaragoza, primero en la Academia Cañada y después en la Escuela de Artes Aplicadas. Posteriormente, obtuvo el título de profesor de dibujo en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid. Ejerció también la crítica de arte en diversas publicaciones, como los diarios zaragozanos Aragón Exprés y El Noticiero.

Autor de una vasta obra, inició su pintura bajo la influencia de dos maestros: el Picasso cubista y El Greco. Le interesaron mucho la pintura del Renacimiento y del Barroco, pero también la obra de Francis Bacon. Artista con un notable sentido mural, lo que define su inconfundible línea, y que mantuvo durante toda su trayectoria desde 1969. Colores cálidos, planos lisos y rostros que manifiestan diversas situaciones anímicas. Su temática, muy amplia, comprende bodegones, paisajes y, sobre todo, la figura humana, sin olvidar el énfasis sobre lo social y la figura femenina con retratos de gran relevancia. Pintor “espiritual” fuera de cualquier moda… (referencias biográficas tomadas de Wikipedia y Enciclopedia Aragonesa).

Pablo J. Rico
Fotos: “Retrato de ángel Aransay”, de Rogelio Allepuz; Zaragoza antigua, pintura de Ángel Aransay, 1976

*Este texto lo publicó ayer en su facebook. Pablo J. Rico reside en México y es comisario de arte.

20/08/2015 08:31 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

ADIÓS AL PINTOR ÁNGEL ARANSAY

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HA MUERTO EL PINTOR ÁNGEL ARANSAY

 

Había expuesto ‘Maneras de pintar’ en la Lonja en 2012, un antológica de 43 años creación artística



Antón CASTRO

Esta noche, en el Hospital Militar de Zaragoza, donde llevaba cuatro o cinco días ingresado, murió el pintor Angel Aransay (Zaragoza, 1943-2005), sin duda uno de los artistas más personales y coherentes del arte aragonés de los últimos años. Había expuesto en el palacio de Sástago en 1987 y en la Lonja en 2012, sin duda sus dos muestras más importantes. Pintor místico y pagano, pintor expresionista y figurativo, le apasionaron la noche, la tertulia, la historia del arte, la belleza y el gran poso de la cultura. Fue crítico de arte en ‘Andalán’, ‘El Noticiero’ y ‘El día de Aragón’, entre otros medios, y compiló, con su habitual sentido del humor, un cancionero de jotas guarras.

Se formó en el Estudio de Alejandro Cañada y luego en la Escuela de Bellas Artes. Obtuvo el título de profesor de dibujo en la Academia de Bellas Artes de San Fernando. Regresó a Zaragoza e inició su pintura con dos maestros claros en la retina: el Picasso cubista y El Greco. Le interesaron mucho la pintura del Renacimiento y del Barroco, pero también la obra de Francis Bacon.

Ha realizado una pintura expresionista y figurativa que ha pasado por diversas épocas: hay en él gusto por el bodegón y el paisaje urbano (Zaragoza fue uno de los motivos fundamentales de su producción: el Pilar, algunos bares, el Arco del Deán...), pero también hizo pintura bíblica y mitológica, y mucha obra de trasfondo religioso, a veces en gran formato, realizó homenajes a personajes que admiraba profundamente como Pier Paolo Pasolini. Apasionado por la figura humana, que en el fondo es el tema fundamental de su labor, también pintó muchas mujeres, o sus ‘Damas’ como él las llamaba. Pintor del color, tendía a un cromatismo cálido y liso, con ecos del arte mural.

Además de ser un pintor con personalidad propia, con una trayectoria muy coherente y una iconografía reconocible, era todo un personaje: poseía una vastísima cultura, tenía una curiosidad insaciable por saber, por conocer nuevos artistas y superó algunas de sus limitaciones (el asma, la sordera, la vista) –tal como señala su gran amigo Santiago Gómez Laguna, que estuvo a su lado hasta el último minuto- con pasión, energía y generosidad. “No tenía un carácter fácil, es cierto, pero era sincero y honesto y de una gran sabiduría. Como pintor hay una cosa muy clara: veías una obra suya y sabías que era un ‘Aransay’”. El cuerpo de Ángel Aransay estará desde esta tarde, hacia las seis, en el velatorio 15 del cementerio de Torrero.

*La foto es de José Miguel Marco, de Heraldo de Aragón. Este texto se reproduce hoy en Heraldo.es.

PROCESO CREADOR DE PILAR BURGES

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LECTURAS. VERANO 2015. PILAR BURGES

 

El proceso vital y creador de María Pilar Burges

 

Historia de una pintora moderna y goyesca que contará con un museo en Fayón

 

María Pilar Burges (Zaragoza, 1928-2008) fue una mujer de lemas y de aforismos. En una de las paredes de su casa, con vistas al paseo de la Independencia, podía leerse la cita de Borges: «No hay otra virtud que ser valiente». Ella lo fue. O quiso serlo: una mujer atrevida, moderna, con ideales, deportista, espléndida nadadora. Adoraba a su padre, Juan Antonio Burges, que había sido saltador de pértiga y cofundador del Iberia, pero además había protegido a jóvenes boxeadores y financiado al cantador de jota José Oto. Y su madre era una gran lectora, que se desvivía con la aviación y con las novelas y ensayos de Simone de Beauvoir.

Un día, el padre la invitó al Teatro Principal a ver una función de ballet de ‘El lago de los cisnes’ y Pilar realizó una serie de dibujos que lo deslumbraron. La llevó a las clases de dibujo y publicidad que impartía Manuel Bayo Marín. Aprendió a rotular, a componer y el arte de la paciencia. La belleza nace de la lentitud, le dijo el gran artista recuperado por el pintor Eduardo Laborda. Luego, durante tres años, fue alumna de la profesora y pintora Joaquina Zamora: le explicó que dibujaba muy bien pero que debía perfeccionar el color. Por eso iba casi a diario al Museo de Zaragoza a copiar a los clásicos y a los artistas del siglo XVIII, y solía encontrarse con Francisco Marín Bagüés. Y de cuando en cuando marchaba a Radio Zaragoza a ver y a escuchar a la pianista Pilar Bayona.

Con una beca de la Diputación de Zaragoza estudió en la Escuela de San Jorge de Bellas Artes. Un día vio en HERALDO una convocatoria para pintar un mural en la iglesia de Fayón y se presentó. Ganó y contó con la colaboración de José Gumí, entre otros. Barcelona fue una escuela de incitaciones: se interesó por la ópera y el teatro, y se convirtió en asidua del Liceo. Y no solo eso: aprendió a hacer figurines para la escena, algo que no abandonaría nunca. De vuelta a casa, fundó en 1957, con Pascuala Lobé, especialista en corte y confección, la Escuela de Arte Aplicado Burges, que se prolongaría hasta 1971. En el curso 1960-1961 cumplió uno de sus sueños: se marchó a Roma a continuar aprendiendo y quemando etapas. «Para mí la pintura ha sido una aventura en la que te podías estozolar o desgraciar porque siempre he pintado de verdad. Pintaba toda yo, entregada y de cuerpo entero. He sido una profesional. Soy pintora por realización y he querido aprender, investigar y conocer las técnicas», recordaba. Allí convivió con artistas de 72 países del mundo y era conocida por ‘España’. Rindió homenaje a García Lorca y a textos suyos como ‘Poeta en Nueva York’ y ‘Diván del Tamarit’. De Roma se trasladó a París y se hizo asidua a las funciones del mimo Marcel Marceau y de otros actores.

Regresó a Zaragoza, a sus clases y a su estudio. Pasó por varias fases, pero quizá lo grueso de su obra sea una pintura expresionista, inspirada en las pinturas negras de Goya en parte, con pasión por el color y próxima en algunos cuadros, por esas raras afinidades del azar, a la de Luis García Ochoa. «Quizá mi mejor época sea la del hiperrealismo situacional», opinaba ella. En 1970 firmó un cuadro perturbador y terrible que tiene mucha actualidad estos días de tanta violencia de género: ‘Puro machismo’, que quizá naciese de una desdichada experiencia amorosa en Canarias. María Pilar Burges confesaba que había tenido varias pasiones, que no fraguaron en el tiempo, quizá porque su verdadero amor fueron el arte, el estudio y la soledad. En 1996 volvió a demostrar su ambición: presentó en Madrid su tesis sobre ‘El proceso creador’. Tenía 68 años y una juventud vital que burlaba cualquier cifra. «Vivo despierta» era otro lema y fue algo más que un deseo: la obsesión incesante de su existencia.

 

LA ANÉCDOTA

Pilar Burges fue una mujer de sueños. Si todo sale bien, se habría cumplido uno de ellos: que su obra, la que no vendió («y vendí mucho, mucho», decía) pueda ser exhibida en un lugar público. En tiempos de Javier Lambán, la Diputación de Zaragoza rechazó su legado y sus condiciones con más silencio que elocuencia. El Ayuntamiento de Zaragoza le hizo una Antológica en la Casa de los Morlanes en 2012. Ahora Fayón le destinará un espacio y mostrará sus cuadros, sus dibujos, sus diseños y sus materiales.

 

 

*La foto es de Oliver Duch, fotógrafo de Heraldo de Aragón.

16/08/2015 22:47 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

LA VIDA DESESPERADA DE ÉDITH PIAF

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LECTURAS. VERANO 2015

La vida desesperada de Édith Piaf

 

La cantante y actriz (1915-1963) conmovió a las masas con sus canciones y sigue considerándose “la voz de Francia”

 

PIE DE FOTO. ARCHIVO´

Édith Piaff y uno de sus grandes amores: Yves Montand, en 1946.

 

Antón CASTRO

“Cantar es otra forma de escapar. Es otro mundo”, dijo Édith Giovanna Gassion, que se haría famosa como Édith Piaf, la desgarradora musa de los existencialistas franceses de los años 50. No es fácil hallar una vida tan accidentada y dramática como la suya. Ella misma contribuyó a llenarla de consejas: dijo que había nacido en plena calle Belleville y ya se sabe que nació en el hospital de Tenon, en París. Su padre era el acróbata Louis Alphonse Gassion y su madre la cantante de cabaré Annette Maillard, alcohólica y enferma. Tras volver de la I Guerra Mundial, su padre se hizo cargo de ella; la niña sufrió una queratitis (inflación de la córnea) que la dejó ciega un tiempo. Se recuperó y pasó a vivir con su abuela paterna, que regentaba un burdel en la Normandía; por eso casi siempre se dice que fue educada por las prostitutas.

Más tarde, empezó acompañar a su padre en su circo ambulante y llamó la atención con su poderosa voz. Conoció a un joven, Louis Dupont, con quien tuvo una hija, Marcelle, que murió a los dos años. Y a la vez la descubrió un empresario de cabaré Louis Leplée, la contrató y le publicó su primer disco bajo el nombre de Môme Piaf (Pequeño gorrión), por su aspecto desvalido. Un día, tras un incidente no esclarecido, Leplée apareció muerto de un disparo y Édith fue acosada.

Regresó a los bajos fondos, a los cabarés modestos de Pigalle, hasta que se cruzaron en su camino el compositor Raymond Asso, que le regaló canciones y le enseñó a mejorar su técnica vocal, y la pianista Marguerite Monnot. Volvió a enamorar al público y puede decirse que en vísperas de la II Guerra Mundial ya era una cantante famosa con sus temas, desesperados y melancólicos, del París más costumbrista y sombrío. Con ‘Ma legionnaire’ obtuvo un gran éxito: podía oírse como una canción de amor y un canto contra la guerra. La actitud de Édith Piaf en la contienda fue compleja: algunos biógrafos dicen que visitó un campo de internamiento alemán, que estuvo próxima al gobierno pro alemán de De Vichy y a la vez se sabe que protegió y ayudó a muchos judíos. Estaba con los débiles.

En 1944 se cruzó con un joven y apuesto cantante de music-hall que se convertiría en su amante: Yves Montand. Estuvieron casi dos años juntos y en 1946 iniciaron una gira que acabó en ruptura. Édith fue una mujer apasionada, con una sexualidad vibrante, capaz de vivir varias relaciones simultáneamente. En cierto modo, su existencia, puro coraje, era una constante búsqueda de un hombre ideal y una batalla contra el amor imposible. En 1947, conoció al gran púgil Marcel Cerdán, casado y padre de tres hijos, con quien no tardaría en iniciar una relación amorosa. En septiembre de 1948 se coronó campeón del mundo ante Tony Zale. Un año más tarde, ella, que iba de éxito en éxito por Estados Unidos, lo llamó para que acudiese a verla. El avión, con destino a Nueva York, sufrió un accidente en San Miguel de las Azores el 28 de octubre y Cerdán perdió la vida con otros 47 pasajeros.

Édith Piaf sufrió una crisis de tristeza y de ansiedad y se hizo adicta a la morfina, dependencia que ya no abandonaría jamás. A Cerdán le dedicó uno de sus mejores temas: ‘Hymne a l’amour’ (1949), que sucedió en su lista de espléndidas canciones a ‘La vie en rose’. Contaba historias crueles con un sentimiento desgarrador; la gente la oía con fervor, hipnotizada. Poseía sinceridad, hondura, escalofrío, parecía que en cualquier instante estallaría en llanto. Consciente de su capacidad de comunicación, dijo: “Estoy segura de que podría leer a Baudelaire en un cabaré y me aplaudirían”.

En 1950 conquistó el Olympia. Al año siguiente conoció a Charles Aznavour, que lo fue todo para ella: amante, secretario, letrista de temas de como ‘Jezebel’ o ‘Plus bleu que tes yeux’. En 1952 se casó con el cantante Jacques Pills y vivieron juntos, con altibajos, hasta 1956, año en que triunfó en el Carnegie Hall. Dos años después se cruzó en su camino Georges Moustaki; los cantantes jóvenes eran su especialidad; a los ya citados se sumarían Eddie Constantine y Gilbert Bécaud. En 1958, viajando en coche con Moustaki, Édith sufrió un terrible accidente, que le exigió diversos tratamientos. En medio del dolor, era esclava de los opiáceos y del alcohol. No tardó en descubrírsele un cáncer hepático. En 1961, se sobrepuso a todo y aceptó la oferta de cantar de nuevo en el Olympia, que estaba a punto de cerrar. No tenía fuerzas, parecía que iba a desplomarse en cualquier instante; apareció en escena con su vestido negro y su voz trémula y cautivadora, y cantó: ‘Je ne regrette rien’ (No me arrepiento de nada). Louis Armstrong dijo: “Me arrancó el corazón”. Algo que suscribieron el público en general y amigos como Alain Delon, Belmondo, Brassens, Paul Newman o Duke Ellington Gracias a ella, el Olympia sobrevivió.

Se casó de nuevo, esta vez con el joven peluquero y cantante griego Théo Sarapo. Apenas vivió un año más: el 10 de octubre de 1963, a los 47 años, moría en el barrio periférico de Grasse. Se conocía tan bien que dejó este autorretrato: “Todo lo que he hecho durante mi vida ha sido desobedecer”.

 

LA ANÉCDOTA

Amigos y admiradores. Édith Piaf, cantante y actriz de cine y de teatro, tuvo muchos admiradores. Desde Serge Gainsbourg a Marlene Dietrich, desde Sartre a Roland Barthes. Uno de sus mejores amigos fue Jean Cocteau, que escribió para ella ‘Le bel indiferent’. La muerte de ambos se hizo pública el mismo día, el 11 de octubre de 1963, aunque ella había finado un día antes. A Édith Piaf el arzobispo de París le negó el funeral católico por su vida disipada. El abad Leclerc, en cambio, bendijo su tumba de Pere Lachaise. Ella creyó ciegamente en Dios. Marion Cotillard le dio vida en ‘La vida en rosa’ (2007) y conquistó el Oscar. Francia celebra este año el centenario de su nacimiento.

13/08/2015 22:20 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

POEMA PARA DEBRA WINGER

 

BUSCANDO A DEBRA WINGER

 

Antón CASTRO

 

Perdí la cabeza por ti,

antes, mucho antes de ‘Tierras de penumbra’.

Mucho antes de que fueras poeta

y una criatura mortal frente a la noche.

No sabría decir por qué. La luz de tu sonrisa,

tu picardía, tu fuerza, la manera en que bebías

la claridad del mundo en cada abrazo.

Me gustabas siempre: en cada diálogo,

en cada beso, en esa alegría incontenible

de estar a punto de irte para siempre a otra playa.

Pero cuando te vi en ‘El cielo protector’,

me sentí enfermo, poseído de amor.

Entendía, y no entendía, tu pasión por el desierto,

el helado rescoldo del plenilunio en la arena,

la muerte inesperada de un amor disipado.

Y luego, llegaste a aquel villorio,

a otra forma de prisión. Y a la violencia

del anhelo. Aún te veo: extraña y extranjera,

arrebatada y muda, mientras te acariciaban

y sorbían el sudor de tus muslos. Aún te veo:

lejana y sola contra la tiniebla y la escarcha.

Aún te veo: a horcajadas, a punto de estallar

como el maremoto de todos los deseos.

¿Recuerdas? Tú eras la piel del escalofrío.

 

Luego te esfumaste. A otro mundo,

a otras formas del olvido y del silencio.

Incluso salieron a buscarte. Querían, como yo,

saber de ti: buscaban a Debra Winger.

Esa película perseguía a un fantasma,

una ninfa de antaño, vulnerable y sensual.

Ese rescate imposible enerva todos mis sentidos.

Cierro los ojos e imagino que estás ahí,

en el interior de la pantalla a punto de decirme:

“Ven. A veces solo en el cine se cumplen

los mejores sueños, peligrosamente juntos”.

 

De 'Seducción'. Antón Castro. Olifante, 2014. 

 

 

1.FOTO. La tomo de aquí: 

https://s-media-cache-ak0.pinimg.com/736x/7a/ec/ef/7aecef741a724282358cae41df11ab73.jpg

2. FOTO. La tomo de aquí:

http://i.telegraph.co.uk/multimedia/archive/01209/debra_winger_1209269c.jpg

 

13/08/2015 16:04 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

MARIO ORNAT: 'TIERRA Y LIBERTAD'

MARIO ORNAT PUBLICA 'BIENVENIDO MR. LOACH'


Les informamos que este próximo sábado 15 de agosto en el Salón de Actos del Ayuntamiento de Mirambel tendrán lugar los siguientes actos:
-A las 18:00h, proyección de la película “Tierra y libertad”.
-Mario Ornat presentará el libro 'Bienvenido Mister Loach, Historia del rodaje de Tierra y Libertad...o de como la revolución llegó a Mirambel'. Está previsto que participe alguno de los actores del rodaje. 
Este acto servirá de inicio de una serie de acciones que la localidad de Mirambel junto con la Comarca del Maestrazgo quiere realizar para recordar los 20 años del rodaje de esta película. 



NOTA
'Tierra y libertad', de Ken Loach, fue uno de los grandes hallazgos de 1995. Habla de una revolución social, de una guerra, de una tierra que aspiraba a un futuro mejor. Habla de sueños, de amor, de lucha y, por supuesto, de libertad. Loach eligió la bella localidad de Mirambel, en el Maestrazgo turolense, como principal escenario de este drama que nos sitúa en los dos primeros años de la guerra civil española. Durante casi dos meses, los vecinos de la comarca vivieron con entusiasmo una experiencia irrepetible.

'Bienvenido, Mister Loach' es un fascinante y exhaustivo análisis de una de las mejores películas del cine español. Además de las divertidas vivencias que se produjeron en el rodaje, el autor ofrece un apasionante estudio del film gracias a una laboriosa investigación; el libro es producto de largas entrevistas al director, a los productores, responsables del equipo técnico, asesores, principales intérpretes y a muchos de los extras que participaron en esta inolvidable aventura. El resultado es toda una invitación a amar el cine. [Nota de Cristina Mallén y Doce Robles.]

 

Foto 1. La tomo de aquí: http://4.bp.blogspot.com/-27Pfn-ohRUI/T8akiPBMoII/AAAAAAAABxU/e0SOvoQKmMc/s1600/land.jpg

 

Foto2. La tomo de aquí. 

http://2.bp.blogspot.com/_EpHhRAwb_FA/TK3fgIKWjpI/AAAAAAAAA9w/mvwSZ3zjxEk/s1600/Tierra+y+Libertad.jpg

12/08/2015 23:06 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

INGRID BERGMAN EN SU SIGLO

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Ingrid Bergman, la actriz que escandalizó al mundo por amor


Se cumple un siglo del nacimiento de la intérprete sueca, ganadora de tres Oscars y musa de Hitchcock y Rossellini

 

Antón CASTRO

Ingrid Bergman, calificada alguna vez en los años 40 como “la actriz más amada de Hollywood”, dijo que “la interpretación me eligió a mí”. Asombrosamente tímida, confesó: “Soy más yo misma cuando soy otra persona”. Nació en Estocolmo el 29 de agosto de 1915. Hace un siglo. Su madre, de origen alemán, murió cuando ella tenía tres años y su padre, el fotógrafo sueco Justus Bergman, la dejó huérfana del todo a los doce. La cuidaron sus tíos y pronto les hizo saber sus intenciones. Era realmente buena en las tablas y quería ser actriz. Estudió en el Liceo Femenino y se aficionó, casi por igual, a la lengua francesa y a Juana de Arco, a la que encarnaría en la pantalla muchos años después. El azar la llevó al cine y trabajó en varias películas suecas y alguna alemana; llegó a conocer a Goebbels. Su presencia en ‘Intermezzo’ no pasó inadvertida para Kay Brown, que la recomendó a su jefe, David O’Selznick. Este la llamó y la dirigió en la versión norteamericana del filme junto a Leslie Howard. Ahí ya estaban su naturalidad y su elegancia, su belleza etérea e hipnótica. En los años 40 participó en películas como ‘Casablanca’ (1942) de Michael Curtiz, toda una revelación con su rostro de luz, ‘Por quién doblan las campanas’ (1943) de Sam Wood, donde encarnaba a una republicana española, María, ‘Luz que agoniza’ (1944) de George Cukor, donde estaba radiante, suave y malherida a la vez, acosada por un hombre sin escrúpulos y por sus recuerdos; obtuvo su primer Oscar. En esa década rodó, además, ‘Recuerda’ (1945), ‘Encadenados’ (1946) y ‘Atormentada’ (1949), tres títulos de Alfred Hitchcock, que la convirtió en una de sus musas y en una de sus rubias peligrosas: esas mujeres enamoradas, de turbio pasado, una hermosura femenina que desarma, capaz de realizar grandes desafíos y sacrificios. A François Truffaut le encantaba ‘Encadenados’, casi tanto como ‘Vértigo’, y el trabajo de la actriz: decía que era “el sueño filmado”.

Ingrid Bergman estaba casada con el médico Peter Lindström, con el que tuvo una hija, Pia. Con el paso del tiempo fueron distanciándose. Durante la II Guerra Mundial, como hicieron otras actrices, estuvo en Alaska animando a los soldados, donde cogió una neumonía, y viajó a diversos frentes europeos. En uno de ellos conoció al reportero de guerra Robert Capa, con quien vivió una intensa historia de amor; Capa llegó a presentársela a su madre y quizá fuese él también quien le recomendase la película ‘Roma, ciudad abierta’ (1945) de Roberto Rossellini. De su visión surgió una carta y quizá la experiencia más intensa de su existencia. Ingrid Bergman le escribió al realizador italiano, compañero de Anna Magnani: “He visto sus películas y me han gustado mucho. Si necesita una actriz sueca que sabe hablar bien inglés, que no ha olvidado el alemán, que no resulta muy comprensible en francés y que en italiano lo único que sabe decir es: ‘Ti Amo’, estoy dispuesta a hacer una película con usted…
Afectuosamente, Ingrid Bergman”. Se conocieron fugazmente en Londres (o en París, según otros) y luego Rossellini la visitó en Hollywood para que colaborasen juntos en ‘Strómboli’, en cuyo rodaje nacería una gran pasión que convulsionó a Suecia, Italia, el Vaticano o Estados Unidos, donde fue vituperada y recibió multitud de cartas llenas de odio. Tuvieron tres hijos, Robertino y las gemelas Isotta e Isabella, e hicieron seis películas. La relación acabó enfriándose –a pesar de que rodaron ‘Te querré siempre’– porque iban de fracaso en fracaso: ninguno de los dos estaba a su mejor altura y estaban cerca de la ruina. En 1956, su gran amigo Jean Renoir acudió en su ayuda y le ofreció protagonizar ‘Elena y los hombres’. Y poco después compartiría reparto con el joven Yul Brinner en ‘Anastasia’ (1956) de Anatole Litvak: su trabajo fue tan convincente que ganó su segundo Oscar; su gran amigo Cary Grant recogería su estatuilla en medio de un gran ovación. Estados Unidos la había perdonado.

Poco después se casó con el productor teatral Lars Schmidt, que la acompañó hasta el final de sus días, aunque se separasen en 1975, poco después de que ella obtuviese su tercera estatuilla, como actriz de reparto, por ‘Asesinato en el Orient Express’ de Sidney Lumet. En esa fecha se le descubrió un cáncer de pecho. En los últimos años alternó teatro, televisión y cine, y cumplió un antiguo sueño: trabajó de nuevo en sueco y además con uno de los grandes cineastas de todos los tiempos, Ingmar Bergman, en ‘Sonata de otoño’ (1978). Enferma, resistió en su casa de Londres, hasta el 29 de agosto de 1982, el mismo día en que había nacido 67 años antes. “Nunca miro atrás. He intentado vivir al máximo”, le dijo a Liv Ullmann. Su familia arrojó al mar Báltico sus cenizas, las de una de las mujeres más adorables, bellas y versátiles de la historia de Hollywood.

LA ANÉCDOTA

Ingrid Bergman fue muchos personajes en el cine, en el teatro y en la televisión. A Juana de Arco la encarnó en varias ocasiones. Su último trabajo fue el telefilme ‘Una mujer llamada Golda’, sobre la que fuera primera ministra israelí, ya enferma. Realizó un trabajo soberbio por el que recibió un Emmy y un Globo de Oro. En su centenario ha sido homenajeada en Cannes y Jeremy Irons y su hija Isabella llevarán a escena sus cartas con Rosellini. Y el sello Schimmer / Model publica ‘Ingrid Bergman. A Life in Pictures’.

 

 *Ingrid Bergman en ’Luz que agoniza’ de George Cukor. Ganó el Oscar.

10/08/2015 18:48 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

VINCENT VAN GOGH: 125 AÑOS

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VINCENT VAN GOGH

125 años de inmortalidad de un genio

 

El pintor postimpresionista holandés, nacido en 1853 y muerto 1890, es unos de los casos más conmovedores de fracaso en vida y triunfo más allá de la muerte

 

Antón CASTRO

Para muchos Vincent Van Gogh (1853-1890) es uno de los más grandes pintores de todos los tiempos que se resarce de su infortunio en vida en el incierto terreno de la inmortalidad. En apenas diez años, según algunos inventarios, llegó a realizar alrededor de 2000 dibujos, unos 500 dibujos y redactó unos 700 documentos, entre ellos sus maravillosas cartas a su hermano Theo, que sería su protector y su mejor cómplice. En esa correspondencia, que se inició en 1872, había cariño, confesiones, lucidez, locura, formidables intuiciones plásticas, una honda tristeza e incluso hermosos cuentos.

Van Gogh, antes de dedicarse a la pintura (y cabría decir que el año decisivo de sus inicios fue 1881), intentó ser comerciante de arte, predicador como su propio padre e incluso dependiente de librería. Trabajó en la firma artística Groupil & Cie., que incluso lo mandó a Londres, donde experimentó una decepción amorosa con la joven Úrsula, hija de su casera, y luego fue destinado a la de París en 1875. Entonces, víctima tal vez de sus desarreglos nerviosos, desatendió sus obligaciones, dejó el empleo (en el que sí se consolidaría su hermano Theo), se volcó con La Biblia y se convirtió en adjunto del predicador británico Stokes.

Nunca encontró su sitio en el mundo: residió en Ámsterdam, en La Haya, en Bruselas (en Cuesmes fue contratado como evangelista laico), en el domicilio de sus padres en la casa parroquial de Etten varias veces, en París. En 1881 recibió clases de dibujo y pintura de su primo Anton Mauve y poco después vivió una confusa historia de amor con una prostituta, Cristina Maria Hoornik, alcohólica, embarazada y madre de un hijo. Le sirvió de modelo, pero acabó huyendo de ella. Se instaló en Brabante para dibujar y pintar a los campesinos. Ese proyecto le indicó el camino. Estaba entusiasmado. Un cuadro tan fascinante como el lóbrego ‘Los comedores de patatas’ (1885) coincidió con la muerte de su padre, algo que le perturbó mucho, aunque siempre habían tenido unas relaciones muy tensas. Admiraba a Corot, a Rembrandt, a Rubens (de hecho fue a ver una exposición suya a Amberes), y hacía copias de cuadros de Millet y de Delacroix para avanzar. Asistió a la Academia de Amberes, fue recibido en el estudio de Cormon en París, que le presentó a los grandes artistas del impresionismo como Toulouse-Lautrec, Monet, Sisley, Pissaro, Degas, Renoir y Paul Gauguin, con quien surgió una inmediata comunión espiritual.

Exponía a veces, sin éxito alguno. Nada le salía bien y decidió en febrero de 1888 partir a Arlés, donde alquiló la famosa ‘Casa Amarilla’. Allí convivió entre octubre y diciembre con Gauguin en medio de grandes tensiones. Un día, Van Gogh lo amenazó con un cuchillo, su amigo logró huir y pasó la noche en un hotel. Vicent se cortó la oreja y le regaló el trozo a una prostituta. Volvieron sus ataques de nervios y hubo de ser internando en el psiquiátrico de Saint-Paul-de-Mausole, en Saint Rémy, donde estaría en varias ocasiones, en una de ellas por exigencia del pueblo. Se le consideró un ciudadano perturbado y peligroso. Allí pintó algunos de sus mejores cuadros: los ‘Girasoles’ (hizo una serie de doce), ‘La noche estrellada’, su autorretrato con la oreja herida, ‘Plantas de lirios’, ‘La silla de Gauguin’ o ‘La habitación de Van Gogh’. Mediante el color expresaba una intimidad exacerbada, cósmica y sensual, una sensibilidad herida, la sinuosa senda de la locura y la beldad.

En busca de la calma se instaló en Auvers-sur-Oise. Pintar era una necesidad, una forma de posesión, su combate contra el extranjero de sí mismo. Solo logró vender un cuadro (por ello, Theo le mandaba dinero a menudo): ‘La vigne rouge’ a la pintora belga Anna Boch por 400 francos. Uno de sus géneros favoritos fue el autorretrato: hizo muchísimos. En los últimos 70 días que estuvo en Auvers-sur-Oise pintó 80 cuadros. Entre ellos, el célebre retrato del ‘Doctor Gachet’ (que se vendió en 1990 por 65 millones de euros), artista y médico de los pintores, que tanto lo mimó, y que hace pensar en el ‘Retrato del doctor Arrieta’ de Goya. También pintó ‘La iglesia de Auvers’ o ‘Campo de trigo con cuervos’, quizá el último: azul, llano en llamas y manchas de sombra.

La existencia de Vincent Van Gogh es una corriente continua de enigmas que alcanza a su propia muerte, de la que se cumplen 125 años: siempre se había dicho que se había suicidado; los nuevos estudios parecen indicar que le dispararon, por pura imprudencia o por hostigamiento, dos jóvenes del lugar y que murió a los pocos días, el 29 de julio de 1890. Llamó sigilosamente al más allá y abrió la puerta de la inmortalidad y del mito para quedarse. Su hermano Theo falleció un año después; su viuda Johanna Bonger quiso que reposasen juntos en el cementerio quienes tantas cosas –belleza, dolor, locura...- habían compartido en la vida.

 

 

LA ANÉCDOTA

Vincent Van Gogh es toda una industria cultural: en La Haya, en Ámsterdam, en París, en Arlés... Se le recordará de muchas formas, incluso se creará un carril bici en su tierra de origen con su nombre. En España, el sello Edelvives de Zaragoza ha publicado ‘El pájaro enjaulado’, que es un cuento alegórico que Vincent Van Gogh le escribió a su hermano Theo entre las 660 cartas que le envió. El cuento, ilustrado por Jabier Zabala, tiene algo de autorretrato alegórico de Van Gogh. Una frase define el espíritu del álbum: “Ansía la libertad. Lo único capaz de derribar esta cárcel será el amor”. 

 

*De mi entrega diaria en 'Heraldo de Aragón'.

10/08/2015 03:21 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

FAYÓN: MUSEO PARA PILAR BURGES

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Fayón creará un espacio museístico

dedicado a la pintora María Pilar Burges

 

El municipio zaragozano también tiene previsto nombrar hija adoptiva a la artista, con carácter póstumo

 

[Nota del Ayuntamiento de Fayón] El legado artístico de la pintora zaragozana María Pilar Burges (1928-2008) está cada vez más cerca de exhibirse al público de forma permanente. El Ayuntamiento de Fayón (Zaragoza) se ha convertido en el propietario de cerca de 200 obras de la artista, después de que su familia lo haya donado al municipio con la intención de que se cree un espacio museístico en su honor.

 

Así, al tener las obras en propiedad, el Consistorio podrá acceder a distintas vías de financiación públicas para acometer la creación de un espacio que “previsiblemente estará finalizado en un margen de tiempo de dos años" ha explicado el alcalde de Fayón, Roberto Cabistany, que deberá continuar en esta legislatura un proyecto iniciado por su antecesor en el cargo, José Arbonés.

 

Contará con más de 400 metros cuadrados y ocupará una de las tres zonas estancas de una gran nave que el Ayuntamiento está rehabilitando de forma progresiva para crear un complejo museístico. Por el momento, en el citado edificio ya se encuentra el Museo de la Batalla del Ebro, al que pronto le seguirán el Museo de la Navegación y el Museo de María Pilar Burges. 

 

Debido al gran número de piezas artísticas donadas, --cerca de 200-- y a la imposibilidad de exhibirlas todas ellas de vez, se pretende hacer una exposición rotativa que cada cierto tiempo muestre al público las diferentes etapas pictóricas por las que atravesó la creadora zaragozana, quien aseguró en vida que "debido a su total dedicación, sólo podía estar casada con el arte". Además, como complemento a la muestra, se impartirá un taller sobre la técnica del fresco, una de las que dominó la artista.

 

Para Juan Antonio Burges, hermano de la pintora, este acuerdo supone el cumplimiento de los deseos de María Pilar ya que “quería que su obra estuviese reunida en un mismo lugar donde a la vez pudiese ser contemplada y estudiada”. Asimismo, ha asegurado que Fayón es un sitio “inmejorable” para albergar el museo, dado el vínculo que tenía la autora con este enclave de la comarca del Bajo Aragón.

 

En concreto, los lazos de unión de Burges con la localidad se remontan a la década de los 50, cuando ganó un concurso que le dió la oportunidad de pintar una parte del interior de la ermita de la Virgen del Pilar. Debido a la buena acogida que le dieron los vecinos, en 2006 el Ayuntamiento volvió a contactar con ella para que dejase su impronta artística en el resto de las paredes, objetivo que cumplió -- entonces tenía 78 años-- con la ayuda de los pintores Juan y Héctor Baldellou.

 

 

 

NEGOCIACIONES

 

La donación de las obras se ha concretado este pasado mes de junio después de varios meses de negociaciones entre la familia de María Pilar Burges y el consistorio fayonense, regido hasta las pasadas elecciones municipales por José Arbonés, quien ha expresado al respecto que “es un honor que las creaciones de una persona destacada de las artes aragonesas, que luchó más de la cuenta por ser mujer, pueda tener aquí su espacio expositivo”.

 

De esta manera se pone punto y final a un larga odisea testamentaria que comenzó al fallecer la pintora en 2008. Según dejó por escrito antes de morir, su legado artístico y documental debía pasar a una entidad pública o privada --en su mente estaba la Diputación Provincial de Zaragoza (DPZ)-- siempre y cuando aceptara las condiciones del documento, que contemplaba la creación de un espacio para la exhibición y el estudio de las obras.

 

Tras no llegar a un acuerdo con la DPZ, la familia de la pintora ha custodiado el legado material hasta encontrar en Fayón "una solución que garantiza que la obra esté expuesta de forma permanente en una localidad que tiene además un buen recuerdo de ella y que ha mostrado desde el primer momento un gran interés en acoger sus creaciones", ha precisado el propio Juan Antonio.

 

EXPOSICIÓN EN AGOSTO

 

Como pequeño adelanto de lo que será futuro Museo de María Pilar Burges, el Consistorio tiene previsto dar a conocer parte de su obra con una exposición temporal desde el 8 de agosto en la que se exhibirán una selección de pinturas que tiene como titulo “Regreso a Fayón” y dedicada básicamente al retrato, uno de los géneros preferidos de la artista. "La haremos coincidir con las fiestas mayores al ser la época del año en la que más gente viene", ha señalado el actual regidor de Fayón, Roberto Cabistany, para destacar que "es un buen momento para hacer difusión de nuestro proyecto y que unos y otros puedan conocer la faceta artística de Burges".

 

La muestra tendrá lugar en una pequeña sala junto a la Plaza Mayor, donde actualmente realiza sus actividades la Sociedad Recreativa y Cultural Fayonense. "En función de la acogida que tenga, nos plantearemos alargarla todo el mes o incluso el resto del verano", ha apostillado.

 

HIJA ADOPTIVA

 

Cabistany también ha adelantado que María Pilar Burges será nombrada hija adoptiva de Fayón “en los próximos meses” convirtiéndose así en la primera persona en tener este título honorífico.  “Es muy importante para nosotros porque no hay nadie al que hayamos hecho todavía hijo adoptivo o hijo predilecto”, ha agregado.

 

Por su parte, ha querido recordar que Fayón es un municipio que quedó sumergido en 1967 bajo las aguas del actual embalse de Ribarroja, lo que obligó a sus habitantes a abandonar sus casas y refundar la localidad en un emplazamiento cercano al original. "Por este motivo, el poco patrimonio cultural con el que contamos hoy en día tiene un gran valor para todos los vecinos, como es el caso de los frescos que pintó Burges en la ermita de la Virgen del Pilar", ha sostenido.

 

BIOGRAFÍA

 

María Pilar Burges, nacida en la capital aragonesa en el año 1928, comenzó su formación artística en las academias de Manuel Bayo Marín y de Joaquina Zamora, donde aprendió los conocimientos necesarios para ganar en 1951 la beca Francisco Pradilla de la DPZ, la cual le permitió estudiar en la Escuela Superior de Bellas Artes de Barcelona y participar posteriormente en dos estancias internacionales: una en Paris y otra en Roma.  En 1996 culminó su formación con un Doctorado en Bellas Artes por la Universidad Complutense de Madrid, a la edad de 68 años.

 

Sus inquietudes no se centraron solamente en el campo de la pintura sino que se extendieron a otras disciplinas como los anuncios publicitarios, el figurinismo y la escenografía teatral o los cristales decorados, llegando a crear una escuela-taller llamada 'Burglas' con Pilar Ruiz de Gopegui. Además, impartió clases en su propia escuela de arte, escribió artículos en medios de comunicación y compartió sus conocimientos en numerosas conferencias.

 

Fue premio en el Salón de Artistas Aragoneses en 1954; premio Tarazona en 1956; medalla de bronce en el III Salón Hispano Francés en 1964; medalla de oro del V Salón Hispano Francés en 1966 o la primera medalla de artesanía aragonesa en vidrio decorado, entre otros.

 

09/08/2015 14:24 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

PREMIOS IBERCAJA 2015

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EL COLECTIVO SEÑOR CIFRIÁN, GANADOR

DEL PREMIO IBERCAJA DE PINTURA JOVEN 2015

  • Esther Señor y Carmen Cifrián, integrantes del colectivo Señor Cifrián, han obtenido el primer premio con la obra “Dibujos de Humo” y Lalo Cruces el segundo premio con su pintura “King”

 

  • Se han seleccionado 35 obras más, de entre las 377 presentadas, que se expondrán en Ibercaja Patio de la Infanta a partir del 10 de septiembre

 

  • Además el jurado ha concedido menciones de honor a otros seis trabajos presentados por David Agustín Bes, Borja Cortés Soria, Juan de La Rica Olaso, Adrían Gómez Martín, Armando Gutiérrez Rabadán y Oscar Nafría Giraldo

 

  • La incorporación de una primera fase de recepción de obras en formato digital, novedad de esta edición, ha posibilitado que una mayor número de artistas hayan podido presentar sus trabajos en esta edición

El pasado veinte de julio se fallaba la séptima edición del “Premio Ibercaja de Pintura Joven”, una convocatoria nacional que tiene como objetivo promocionar el arte emergente y apoyar a los jóvenes en el inicio de sus carreras, en la que han participado 377 artistas. En esta ocasión, el colectivo Señor Cifrián, formado por Esther Señor y Carmen Cifrían, ha obtenido el primer premio por su obra titulada “Dibujos de humo”, un políptico realizado en técnica mixta. El segundo premio se ha concedido a Lalo Cruces por su cuadro “King”, también realizado en técnica mixta.

La obra ganadora ha conseguido la consideración máxima del jurado por el proceso novedoso de investigación que da un paso adelante sobre el tratamiento tradicional de la pintura, ofreciendo un resultado conceptual muy original y de gran belleza estética.

Del segundo premio han destacado la conjunción de distintas técnicas en las que se aúna el concepto del realismo mágico con la búsqueda de soportes, logrando un resultado de gran sugerencia visual.

 Esther Señor (Zaragoza, 1982) y Carmen Cifrián (Valencia, 1981) constituyen el colectivo Señor Cifrián. Las dos artistas son licenciadas en Bellas Artes por la Universidad Politécnica de Valencia, durante su ciclo formativo han completado sus estudios en la “Kymenlaakso Ammattikorkeakoulu- University of Applied Science”, Finlandia y en el “Alberta College of Art and Design”, Canadá; durante los cuales no sólo se han formado simultáneamente sino que han seguido realizando sus proyectos artísticos de manera conjunta.

 En 2008 obtuvieron la “Beca DKV Grand Tour” de estancia en Nueva York y actualmente se encuentran residiendo en Madrid gracias a la obtención de la beca “Casa Velázquez”.

 A lo largo de su trayectoria artística han obtenido diferentes premios, sus proyectos se han expuesto en diferente certámenes y ferias de arte, museos y galerías y algunas de sus obras forman parte de la colección DKV, colección Perspectivses, Ars Citerior, Fundación Mainel, Fundación Guasch Coranty y diversas colecciones privadas.

 Además, en esta edición, el jurado ha decidido conceder por unanimidad una mención de honor a otros seis artistas como reconocimiento especial por la calidad demostrada en su trabajo y la magnífica resolución de la obra presentada. En concreto los distinguidos son: David Agustín Bes, de Zaragoza, por su obra “La mascota perfecta”; Borja Cortés Soria, de Zaragoza, por su obra “Viaje de invierno”; Juan de La Rica Olaso, de Vizcaya, por su obra “Las inquietudes de España”; Adrían Gómez Martín, de Madrid, por su obra “Cómo moscas en la pared”; Armando Gutiérrez Rabadán, de Sevilla, por su obra “Jardín secreto”, y Oscar Nafría Giraldo, de Madrid, por su obra “Líquido”.

 El jurado encargado de la selección ha estado formado por Ricardo García Prats, especialista de arte y crítico de 'Artes & Letras' de Heraldo de Aragón; Desirée Orús, licenciada en Historia del Arte, vicepresidenta de la Asociación Aragonesa de Críticos de Arte y crítica de arte de 'Artes & Letras' de Heraldo de Aragón; Ricardo Marco, decano del Colegio de Arquitectos de Aragón y especialista en arte y crítico de arquitectura de 'Artes & Letras' de Heraldo de Aragón; Fernando Alvira, pintor, crítico de arte y vicepresidente de la Real Academia de Nobles y Bellas Artes de San Luis de Zaragoza, y Magdalena Lasala, responsable del Programa de Educación y Cultura de la Obra Social de Ibercaja.

 

377 obras en la séptima edición del Premio Ibercaja Pintura Jóven

 

En esta ocasión se han presentado 377 obras, un número muy elevado respecto a las ediciones anteriores, fruto de la incorporación de una primera fase de recepción de obras en formato digital, novedad de esta edición. De ellas se han seleccionado 27 piezas, además de las 2 ganadoras y las 6 menciones de honor, que formarán parte de la exposición que se inaugurará el próximo 10 de septiembre, en Ibercaja Patio de la Infanta, podrá visitarse hasta el 3 de enero de 2015 y se complementará con un variado programa de actividades.

 

El conjunto de las 37 obras elegidas para la exposición destaca por presentar una gran variedad de registros artísticos dentro de las tendencias contemporáneas, que van desde el realismo y la figuración, introduciendo la denuncia social, a la abstracción y el conceptualismo.  [Nota de Ibercaja.]

 

El certamen está dotado con dos premio, un primero de 6.000 euros y un segundo de 2.500 euros, que suponen la adquisición de las obras ganadoras que pasan a formar parte de la Colección Ibercaja.

 

Con este concurso la Obra Social de la Fundación Ibercaja reafirma su vocación de ser un referente nacional para el arte joven, un arte plural y en constante transformación, con las más diversas técnicas y tendencias, reflejo de la sociedad en la que vivimos.

29/07/2015 13:31 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

PABLO PICASSO EN ITALIA

PABLO PICASSO EN ITALIA

[Lola Durán cocomisaria en Italia una exposición de Picasso con sus principales disciplinas: pintura, grabado, cerámica, dibujo, etc. Dice: "Antes estuvo en Castello Ursino de Catania; ahora se encuentra repartida entre el Palazzo Corvaja, Taormina y Palazzo d’amico en Milazzo. Permancerá abierta hasta el 6 de septiembre.]

 

Por DOLORES DURÁN ÚCAR. Comisaria

Con la exposición Picasso e le sue passioni, se sugiere un repaso global, esto es, una visión que nos acerque a las diferentes disciplinas en las que se desarrolló el genio que revolucionó el arte del Siglo XX, el genio de Picasso. Esta aproximación, detenida sobre cada una de las facetas o metodologías en las que la creatividad del malagueño se tradujo, ayudará a tejer la urdimbre de su lenguaje.

 

En el recorrido que plantea esta exposición, se realiza una parada en cada una de las principales estaciones en las que Picasso mostró su propio universo, deteniéndonos en las particularidades que le marcaban cada nueva técnica. Enunciado a enunciado, con el recorrido por todos aquellos disfraces de su arte, conseguiremos dibujar el mapa de la esencia de su lenguaje universal; descubriremos por qué a través de estilos, de técnicas, de épocas diferentes, la luz de Picasso recorrió casi un siglo sin apagarse.

 

Ese mismo itinerario nos permitirá también detenernos en cada parada con la atención puesta en las particularidades del discurso picassiano pasado por el tamiz de los pinceles, las gubias, la prensa litográfica o el torno de alfarero. Podremos extraer conclusiones globales si pasamos primero por los detalles particulares de todos aquellos modismos técnicos y gráficos utilizados por el artista. 

 La pintura

No, la pintura no fue inventada para decorar las casas. La pintura es un arma de guerra para atacar y defenderse del enemigo.

Pablo Picasso

 

Picasso utiliza un marcado e inconfundible lenguaje pictórico, desde sus escasos once años hasta convertirse en octogenario, que le permite adentrarse en un buceo por las profundidades de la pintura, hasta entender que con la pérdida de lo accesorio se recupera lo esencial, y que es solamente entonces cuando un artista está capacitado para pintar lo accesorio desde lo más profundo de su esencia.

 

Picasso hizo un viaje de ida y vuelta en su lenguaje entre las fases anterior y posterior a su pintura cubista propiamente dicha. Pero en el viaje de vuelta, lógicamente, quedaron los rastros de la aventura analítica en la que el artista se sumergió al iniciar los estudios para la gran tela Les Demoiselles d’Avignon en junio de 1907. Con la decisión rotunda de cristalizar la realidad en una pintura caleidoscópica, Picasso decidía implícita y explícitamente sacrificar elementos como la importancia descriptiva del cuadro, encriptando el tema hasta su casi imposible reconocimiento, o la riqueza del color, que en las pinturas creadas a partir de 1909 va reduciéndose hasta niveles que rozan lo monocromático. El viaje de ida fue tomado, por tanto, como aventura casi heroica en la que a los sacrificios mencionados se añadía el de la comprensión por parte de muchos de los que entonces habían comenzado a alabar de forma incondicional cualquiera de las manifestaciones del artista malagueño.

 

Ese color y esa temática de la escena fueron depurándose  hasta dotar las pinturas y dibujos de una personal simplicidad que acompañaría la obra de Picasso para siempre. De esa purificación de lo accesorio, en lo que acabó convirtiéndose, entre otras cosas, el cubismo, son ejemplo los óleos traídos ahora a colación con motivo de esta revisión de los lenguajes del artista. Tanto en Busto de mujer II, creada en 1954, como en Marinero, nada cercana en el tiempo, datada en 1968, esto es, catorce años más tarde, podemos comprobar cómo, alejado ya del cubismo propiamente dicho, Picasso ha quedado marcado de forma irrevocable por la huella de la esencialidad formal.

 

Cada uno con sus propios matices, ambos cuadros dan fe de la significación simbólica de la que el artista hizo gala durante su etapa de madurez, época en la que fueron pintados. Tanto en uno como en otro la geometría es subrayada por la importancia de la línea, que en ciertos momentos se vuelve signo, tal es el caso de la equis que sustenta en dos semicírculos los ojos de la mujer en el cuadro de 1954, o del ancla mediante la cual se identifica al modelo-marinero del cuadro de 1968.

 

Picasso recurrió con notable y característica frecuencia a la utilización de estos símbolos o metáforas formales, de manera que en una vista general de su obra podemos identificar en repetidas ocasiones lazos de parentesco entre obras tan distantes como este Busto de mujer II y el papier collé de 1913 titulado Cabeza de arlequín, en el que igualmente reconocemos el rostro del modelo gracias en este caso a una flecha-aspa que acentúa la simetría y dos puntos sobre ella representando los ojos. Es en este tipo de rastros donde podemos adivinar ese viaje de retorno del cubismo en el que el artista pone de nuevo un pie en la figuración al permitir un reconocimiento más directo del objeto, modelo o escena pintada y, sin embargo, se mantiene fiel a esa purificación o esencialidad antes mencionada. Del mismo modo que una década más tarde retoma claramente el color, pese a que mantiene la esencia de lo simbólico y los colores son igualmente esquemáticos.

 

Obra sobre papel,  dibujo y grabado

En la pintura tienes que hablar de problemas. Las pinturas no son otra cosa que búsqueda y experimentación. Nunca realizo un cuadro como una obra de arte. Todo es búsqueda. Yo continúo buscando y en ese constante cuestionamiento hay una evolución lógica. Es por eso que numero y pongo fecha a todos mis trabajos. (Pablo Picasso).                        

 

La